domingo, octubre 25

Usos lúdicos, populares y tradicionales, de los fósiles ibéricos (1)

Por Heraclio Astudillo Pombo, DMACS, UdL.


Introducción.

A lo largo de la historia, los fósiles no sólo han conseguido atraer la atención de los adultos, también han captado la atención de los niños y niñas que habitaban en lugares próximos a sus yacimientos fosilíferos. Con la consecuencia lógica, de que en algunos casos, determinados fósiles fueron incorporados a sus actividades lúdicas, de una manera selectiva, pues sólo integraron al repertorio de juegos y entretenimientos infantiles, aquellos tipos de fósiles que debido a ciertas propiedades morfológicas particulares, se adaptaban mejor a ciertos usos recreativos. Los ejemplares escogidos pasaban a obtener la consideración de verdaderos juguetes infantiles, utilizados en ciertos juegos tradicionales. En otras ocasiones también se usaron como “moneda de cambio”, en aquellos juegos en los que los jugadores podían ganar o perder algún tipo de objetos de su propiedad, según el éxito o el fracaso que le proporcionase su habilidad y su buena o mala suerte, pues se trataba de modalidades de juego en los que para participar, los jugadores debían apostar objetos en cada partida que se jugaba.

La totalidad de los casos de usos lúdicos de fósiles que se presentarán en esta sección, pertenecen a un pasado histórico no muy lejano en el tiempo, pues una gran mayoría de ellos, aún se practicaban, asiduamente, hasta mediados del pasado siglo XX. No obstante, en el momento presente, en el que gozamos de las condiciones y padecemos las consecuencias de vivir en una sociedad industrializada, altamente tecnificada y excesivamente influida por la publicidad, es muy posible que los usos lúdicos tradicionales de los fósiles que mostraremos, puedan parecerle a los lectores de origen urbano, relativamente, jóvenes, como un tipo de juegos y pasatiempos infantiles, extraídos de la más remota prehistoria hispana. Aunque en algunos casos, podrían tener en parte, razón pues hay indicios y prubas suficientes como para poder creer en unos casos y poder demostrar en otros, que diversos juegos contemporáneos pueden tener un origen muy antiguo, pues ciertos documentos históricos hacen referencia a juegos muy parecidos o idénticos, practicados por los niños y niñas de hace centenares o miles de años.

Moneda romana, acuñada en el año 256, en Efeso (Jonia), representando por una cara el busto laureado del joven emperador Valeriano II, y por la otra a dos chicos que juegan con tabas ("tali", en latín y "astragaloi", en griego), detrás ( más arriba) de ellos, se ha representado una estatua dedicada al culto de la diosa Artemisa Ephesia, situación particular que nos permite pensar en un uso más religioso que lúdico, en algun ritual de tipo oracular.

Imagen: http://www.vcoins.com/ancient/incitatuscoins/store/catalog/sevalex77TN.jpg

Todos los usos lúdicos, populares y tradicionales, de fósiles que mostraremos en esta sección, pretenden poner de manifiesto la extraordinaria capacidad de improvisación infantil, en épocas pasadas, cuando las condiciones de aislamiento geográfico y la falta de medios económicos familiares, impedía a la prole de las clases populares, poder disfrutar de juguetes de producción artesanal o industrial. En estas austeras circunstancias la falta de medios materiales era ingeniosamente suplida por la capacidad creativa, de los propios niños y niñas, que sabían incorporar, a sus juegos, muchos de los elementos naturales existentes en el propio entorno geográfico, entre ellos los fósiles, ya fuera integrándolos de forma directa, usándolos en bruto, o tras algún sencillo procedimiento de transformación para modificar alguna de las características naturales, originales, para conseguir que se adaptasen mejor a su función o manipulación lúdicas o bien para que resultasen más atractivos o más fáciles de identificar por sus propietarios.

Ilustración costumbrista, de autor desconocido, representando a dos niños jugando una partida de bolas, a la salida de la escuela, observados atentamente por un tercero que ejerce de aprendiz. Por el atuendo y el escenario, podemos suponer que se ha representado una situación recreativa, anterior a 1960, en un entorno rural.

Imagen: http://lourdesquinteiros.com.ar/juego-arte-terapia-aprendizaje.phpaje.php

Posiblemente, muchos de los nombres populares asignados, localmente, a ciertos fósiles cuya única función social era la exclusiva o fundamentalmente lúdica, se deban a la denominación impuesta por sus usuarios infantiles, pues inicialmente, era para las únicas personas de la comunidad que tenía utilidad dotar a ciertos tipos de “piedras especiales” que sólo servían para jugar, con algún nombre particular que las identificase. Con el paso del tiempo estos mismos nombres de creación infantil se habrían acabado por extenderse y generalizarse entre la población adulta de la localidad.



Fósiles usados como juguetes, en diferentes juegos tradicionales españoles.



- Los "bastonets" de Sallent d’Organyà (Lleida)

En la localidad leridana de Sallent d’Organyà, también conocida como Sallent de Nargó y Sellent de l’Alt Urgell, situada en la comarca de l’Alt Urgell, provincia de Lleida, antaño, los niños recogían y coleccionaban, por los alredores de la población unas largas piedrecillas cilíndricas, a las que denominaban “bastonets” (cast. palitos), que luego utilizaban como material de construcción, en sus juegos de representación de las actividades rurales de los adultos: pilas de troncos, empalizadas y cercas para el ganado, hitos, columnas y pilares, etc.

En realidad se trataba de rostros enteros, pero despuntados, de belemnites jurásicos.

Aspecto de los "bastonets" utilizados, antaño, por los niños de Sallent d’Organyà (Lleida), en sus juegos.

Imagen: http://paleopolis.rediris.es/cg/CG2009_M01/index.html


- Las “boles” de Tona (Barcelona).

En la localidad barcelonesa de Tona, en la subcomarca de la Plana de Vic de la comarca de Osona, provincia de Barcelona, antaño, los niños iban a a recoger en el llamado “Turó del Castell” (cast. cerro del Castillo), uno de los muchos cerros testimonio que abundan en la zona, cercano a la población, unos nódulos calcáreos esferoidales, a los que llamaban “boles” (cast. bolas). Estos nódulos, solamente, podían encontrarse incluidos en un determinado tipo de margas, de los diversos niveles margosos que constituyen los estratos de estos cerros del Terciario. Este tipo de nódulos siempre contienen en su interior, fragmentos de esponjas marinas fósiles de diversos géneros, predominando generalmente, los del género Guettardia.


Aunque esta foto corresponde a la localidad de Eype, un pequeño pueblo de Dorset (Gran Bretaña), sirve perfectamente para ilustrar el caso de las capas de margas terciarias, con "boles", de Tona. http://www.discoveringfossils.co.uk/seatown_eype_clay_member_nodule_bed.jpg

El juego, cuyo nombre ignoramos, consistía en salir a encontrar las mejores “boles”, seleccionarlas según su esfericidad y tamaño, óptimos, para luego usarlas en una animada competición de rodamiento pendiente abajo, en algún talud natural, dotado de la pendiente adecuada y algunos obstáculos, para así poder demostrar el grado de perícia de los diversos jugadores. Ganaba el jugador que en una serie de intentos o carreras de bolas, conseguía hacer llegar sus “boles, más lejos que todos los demás.



- Las “boletes” de Amer (Girona).

En la localidad gerundense de Amer, en la comarca de la Selva, provincia de Girona, en Cataluña, antaño, los niños iban hasta el denominado "Serrat de les Boletes" (cast. Sierrecilla de las Bolitas), a recoger unas piedrecitas calcáreas más o menos esferoidales, a las que denominaban “boletes” (cast. bolitas). Estas piedrecillas eran, en realidad, fósiles de erizos de mar del Eocenos, de la especie Ditremaster nux (Desor, 1853).

Ignoramos por completo, el uso lúdico que se les daba a estos pequeños erizos fósiles, pero no no extrañaría que por su nombre, forma y dimensiones pudiesen haber sido utilizados como canicas, de la misma manera que en otros lugares de la geografía española, antiguamente, se usaron diversos objetos naturales de forma esferoidal, tal como cantillos de río, agallas de roble, avellanas o incluso con ciertos tipos de nueces o de bellotas, en alguna versión local, de las muchas modalidades que de este juego tan popular, se han practicado por todos los rincones de la península.

Aspecto de dos ejemplares de Ditremaster nux, el de la izquierda, en vista dorsal y el de la derecha en vista ventral. Ejemplsres procedentes de las Lomas de Garbi, en Villafranqueza (Alicante)
Imagen: http://www.philfossil.de/Tertiaer/Alttertiaer/b905.jpg



- Los “bolos” de Albanchez de Mágina (Jaén).

En la localidad jienense de Albanchez de Mágina, en la comarca de la Sierra Sur o de Sierra Mágina, provincia de Jaén, en Andalucía, antaño, los niños recogían unas piedras esferoidales que se encontraban en cierto lugar de la sierra, llamado "El Torcal", a las que denominaban "bolos". Este tipo de piedras que son llamadas oncolitos por los geólogos, eran en realidad un tipo de concreciones calcáreas, (estromatolitos) formadas por bioprecipitación, durante el Mioceno, por cierto tipo de cianobacterias, antes conocídas como algas marinas azules o azul-verdosas, microscópicas, llamadas cianofíceas.



Aspecto de un talud del terreno, en el que se puede observar el afloramiento de abundantes "bolos", objetos que para los geólogos, son simples oncolitos estromatolíticos.

Photographie : Pierre Thomas
http://planet-terre.ens-lyon.fr/planetterre/objets/Images/stromatolithes/stromato-17.jpg/thumb?width=300

El juego se iniciaba con "la caza" (búsqueda, selección y recogida) de los mejores “bolos”, que luego serían usados, en competiciones consistentes, en unos casos, en dejarlos caer rodando “a peso” desde la parta alta de un talud y en otros, impulsándolos con toda la fuerza posible, pendiente abajo. El juego lo ganaba el jugador más habilidoso que conseguía más veces que sus bolos llegasen lo más lejos posible del punto de salida.