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viernes, septiembre 14

Los fósiles y la Cultura Popular (4)

Por Heraclio Astudillo Pombo. UdL


La valoración social de los fósiles, como piedras maravillosas (2)




Algunos fósiles como "piedras donadas" como regalo de las divinidades


En otra etapa, aún, más tardía, los fósiles habrían pasado a ser considerados, no como simples piedras mágicas, cargadas de buenas influencias y capaces de proporcionar buena suerte o protección, por su misma naturaleza. En esa época se las habría creído "regalos divinos" dejados al alcance de los humanos por ciertas divinidades, superiores o inferiores, magnánimas y benefactoras de la comunidad, que las veneraba y rendía culto
La residencia permanente de estas divinidades protectoras, podía ser celeste, terrestre, subterránea o acuática, según la mitología, particular, en función de la forma de los fósiles y de su pretendido origen divino.

Representación artística de la creencia popular, germánica, de que los belemnites eran piedras del trueno que caían durante las tormentas o "flechas de Donnar", lanzadas por el dios del trueno. En la mitología de los germanos, eran interpretados como auténticas "piedras de rayo" que guiaban al rayo hasta su objetivo y causaban gran destrozo. En diversos lugares de España, los belemnites también han sido considerados como "piedras de rayo".
Imagen: Fossil myths   


En las sociedades de cultura más compleja, con religiones más elaboradas, se habría considerado a algunos tipos de fósiles, por su rareza y forma característica, como donaciones divinas, o regalos de los dioses a los humanos, para ser usados en el beneficio de la comunidad o para la protección personal. Se creía que esas divinidades se complacían en hacer regalos mágicos a sus fieles  como muestra de su o simpatía hacia ellos, debido a esta creencia, algunos fósiles fueron considerados como verdaderas piedras divinas.

En otras culturas mucho más primitivas, de religión animista, aquellas extrañas "piedras" fueron consideradas como un tipo de receptáculo, pétreo, dentro del que residían ciertos genios o espíritus menores, con poderes sobrehumanos, a los que se podía seducir, propiciar o dominar mediante ciertas "formulas" u oraciones y rituales, por lo que fueron usados como fetiches.

Un collar de ámbar, realizado con fragmentos rodados de resina fósil, recogidos en playas del mar Báltico. A pesar de su innegable atractivo estético, su mayor atractivo es que era capaz infundir sabiduría y virtud en sus portadores, pero es que además se creía que era un buen preventivo y un buen  remedio curativo contra las dolencias relacionadas con el pulmón, la garganta, los dolores de cabeza, la circulación, etc.
 



Algunos fósiles como "piedras sagradas"

Con el paso del tiempo, los mismos tipos de fósiles habrían pasado a ser considerados, como representaciones simbólicas y pétreas de determinados divinidades y a ser considerados como piedras sagradas por estar vinculadas mágicamente con algunas divinidades, mayores o menores, propias del panteón mitológico de aquella comunidad. 
Se les suponía dotados de ciertas virtudes mágicas, bastante específicas precisamente por su vinculación con ciertas divinidades menores residentes en su interior, o con las divinidades superiores, que habían actuado como donantes. Como cada una de tales divinidades, según la mitología propia de esa sociedad, dispondría de unos poderes personales bastante particulares y característicos, relacionados con la solución, mitigación o prevención de diversos tipos de problemas que condicionan la satisfacción de la vida humana, las piedras correspondientes gozan de las mismas capacidades mágicas protectoras.

Un sacerdote hindú adorador del dios Visnú, en un ritual invocatorio de esa deidad, unta con una pasta vegetal unas piedras sagradas llamadas Salágramas. Se trata de nódulos de piedra caliza negra que contienen el molde interno de un ammonite o marcado su molde externo que proceden del río sagrado Gandakí, en Nepal. A esta clase de nódulos calizos ammoníticos, procedentes de esa zona nepalí, se les considera una representación prodigiosa del dios Visnú, con una capacidad de indulgencia enorme, cuando se les venera de la forma adecuada.
Imagen: Different Styles of performing the Salagram seva puja

Mediante tal tipo de planteamiento mental colectivo, en ciertas culturas, a determinados tipos de fósiles, en función de su forma y lugar de hallazgo, se les atribuyó un origen mítico concreto, en asociación con una determinada divinidad. Motivo por el que pasarían a ser considerados como piedras delegadas de la divinidad, dotadas con virtudes  benefactoras específicas o poderes benéficos concretos que eran propios y típicos de la divinidad a la que representaban. A tales piedras, se les rendía el mismo tipo de culto y veneración que a las imágenes figurativas convencionales que representaban a las divinidades asociadas a ellas.

Algunos fósiles como "piedras mágicas" para defensa o protección específica
La creencia en la vinculación directa de ciertos tipos de piedras (fósiles) con determinadas divinidades, habría influido para que esos tipos de fósiles fueran usados como amuletos o talismanes específicos, que podían ser usados para la prevención de determinados tipos de peligros, accidentes, desgracias y dolencias, causadas por ciertos tipos de malos espíritus que se suponía que habitaban en todas partes, dispuestos a perjudicar a las personas y sus propiedades. También se usaron para neutralizar los conjuros o encantamientos, perjudiciales, lanzados por medio de malas artes (brujería).


Fotografía tomada a principios del siglo XX, en la que se pueden ver 10 ejemplares de erizos fósiles de la especie  Echinocorys scutatus, dispuestos en el alfeizar de una ventana, con la finalidad de alejar de aquella vivienda, la "mala suerte" relacionada con la caída de rayos, de esta manera se creía que se evitaba que algún rayo pudiera alcanzar esa casa.
Imagen: Herbert Toms, 1928. 

Ciertos tipos de fósiles se usaron para protegerse contra las desgracias que pudieran poner en peligro las más diversas empresas humanas,  pudiendo incluirse, desde los éxitos económicos hasta los triunfos amorosos o el éxito de los procesos productivos agrícolas y ganaderos, la conservación de los alimentos o la protección o recuperación de la salud, la ausencia de problemas graves en los largos viajes por tierra y mar, pero también para asegurar el tránsito fácil y rápido del espíritu de los difuntos al otro mundo.

Representación humorística representando ciertas creencias y costumbres,  supersticiosas, medievales y renacentistas asociadas al temor a los envenenamientos alimentarios. 
En el centro un costoso amuleto llamado lenguario o árbol lingual, elaborados con metales preciosos y ramas de coral rojo y dientes fosilizados de diversos géneros de tiburones. Los dientes eran llamados glosopetras o piedras lengua, pero también lenguas de víbora, de serpiente, de san Pablo, etc.. que se creía que neutralizaba los venenos. A la derecha un comensal realiza la "prueba" de la inocuidad del contenido de su copa. A la izquierda, el camarero envenenador y su víctima, que no tomó la precaución que su compañero de mesa...
Imagen: Junior Geo 


Algunos fósiles como "piedras remediadoras" o medicinales

En una etapa histórica posterior, la creencia supersticiosa en unas supuestas virtudes preventivas, típicas de ciertos tipos de fósiles, se habría ampliado hasta la creencia en la posesión de virtud curativa. Algunos tipos de fósiles pasaron a ser considerados como piedras medicinales, que debidamente usadas eran capaces de causar efectos reparadores sobre la salud humana, más o menos, deteriorada, de la misma forma que lo harían otros remedios de origen vegetal o animal. 


Los fósiles de la ostra grifea (Gryphea arcuata) antiguamente, fueron utilizados, en diversas regiones de Europa para tratar los problemas de artrosis y deformación articular, causados por el reumatismo deformante. 
 imagen: http://www.windowsonwarwickshire.org.uk/spotlights/jurassic/a_devilstoenail.htm  

En algunos casos, fuero utilizados como remedios simples, y bastaba con sumergirlos, durante cierto tiempo, en las bebidas o comidas que se administraban al enfermo o, si eran fósiles muy pequeños, tragarlos con un bocado o sorbo. En otros casos la preparación era algo más compleja, pues los fósiles debían ser triturados o pulverizados para poder ser suspendidos líquidos diversos o o disueltos en vinagre. También fueron consumidos como  igredienntes de ciertas pócimas, para el tratamiento de determinadas dolencias.
 
Cubierta de una edición de 1669, de la Historia Natural de Cayo Plinio Segundo, en la que en algunos capítulos se incluía el uso médico que, en su tiempo (s. I dC), se hacía de algunas piedras consideradas como curativas. Sus absurdas y dudosas anotaciones, fuero seguidas y aplicadas, crédulamente, por muchos médicos y boticarios, hasta finales del s. XVII
Imagen: Wikipedia


Ciertos tipos de fósiles que, entonces, se creían "piedras maravillosas", pasaron a formar parte de la materia médica y de la farmacopea, oficial de su época, quedando recogidos, con extraños nombres específicos, en los llamados lapidarios médicos. Eran tratados de litoterapia escritos por afamados médicos de la antigüedad, griegos y romanos, o por famosos médicos que cuidaban de la salud de la nobleza y la aristocracia eclesiástica, en la época medieval o postmedieval.
Algunos de ellos fueron extraordinariamente famosos y respetados, siendo aceptados sus principios y aplicados sus consejos,  por la mayoría de los médicos, desde los tiempos de la Grecia clasica hasta finales del Renacimiento, en que su valoración por parte de los médicos y boticarios, más críticos y observadores, puso en duda o demostró su falta de eficacia.


Algunos fósiles como "piedras devaluadas" 

Por otra parte, también se ha podido observar que cada vez que algunas antiguas creencias mágico-religiosas vinculadas con algún tipo de fósiles, entraban en crisis, debido a su gran incoherencia con el nuevo marco cultural o contexto religioso, entonces sucedía que las costumbres, las creencias y los valores, anteriormente bien aceptados y predominantes, quedaban muy rebajados de categoría social, se volvían minoritarios o incluso podía llegar a ser prohibidos y resultaban perseguidos.

El cambio brusco del marco de referencia, cultural o religioso, podía ser consecuencia de una conquista militar y una posterior colonización, con una " imposición" de las normas, creencias y valores de los vencedores sobre los vencidos, como pasó en diferentes partes de Europa y en  diversas épocas históricas, ya fuese por efecto de la helenización, la romanización, la cristianización o la  islamización del territorio del territorio conquistado.


Fósil del equinodermo Micraster coranguinum, antiguamente, éstos erizos de mar fósiles fueron considerados en ciertas zonas de Álava, Guipúzcoa y Navarra como piedras del rayo que eran expuestas en los alfeizares de las ventanas para impedir la caída de rayos sobre la casa. En otras zonas fueron considerados como piedras usadas en la lapidación de diversos santos cristianos y por ello con ciertas virtudes derivadas de los poderes específicos del santo lapidado.
imagen:  http://www.primigenius.com/shop/foto/FS%203898.jpg



El cambio brusco del marco de referencia social, cultural o religioso, también podía producirse como consecuencia de una “revolución" social, como fue la francesa, o filosófica, como fue la Ilustración  o política como fue la bochevique, en tiempos relativamente recientes. En todos los casos se valoraba el racionalismo, el laicismo y la visión naturalista de la Naturaleza y se despreciaba el irracionalismo, el sobrenaturalismo y la visión mágica de la Naturaleza
Con cada crisis sociológica e ideológica, aquellos tipos de fósiles que habían estado bien considerados por su vinculación mágica, perdían la mayor parte de sus antiguos atributos mágicos y virtudes extraordinarias, degradándose su valor cultural, desapareciendo su antigua función social y decayendo su apreciación social. 

En los alrededores de la ermita de "la Mare de Déu de la Providència", en Tortosa, en la actualidad, todavía se siguen recogiendo artejos estrellados de pentacrinus, pero sólo como un recuerdo de la visita, a los que muchas personas crédulas y supersticiosas, además, creen portadores de buena suerte
Imagen: Fósiles de Mig Camí

En muchos casos, incluyendo el tiempo actual, después de una fuerte degradación cultural y depreciación social, algunos tipos de fósiles, únicamente pudieron conservar su más primitivo y elemental estatus social, siendo consideradas como simples piedras de buena suerte, es decir, objetos portadores de buena fortuna para sus poseedores.


Las "piedras" de formas extrañas que no son auténticas piedras
 
Como ya se ha comentado, anteriormente, en la última etapa cultural, de la sociedad europea que se inicia con la Revolución francesa, su marcado sentido racionalista, igualitario, antimonárquico y anticlerical, seguido del movimiento filosófico cientifísta, racionalista y antioscurantista de la Ilustración, las piedras maravillosas de todo tipo, de antaño, cayeron en un gran desprestigio social. Además con los avances de las ciencias naturales quedaba demostrado que las "piedras figuradas" no eran ninguna "maravilla" o "prodigio" de la Naturaleza, sino que se habían formado por causas naturales y de forma natural y que se trataba de restos de diversos tipos de organismos que habían vivido, millones de años antes que la Humanidad y que algunos de ellos, se habían podido conservar en forma de fósiles.


En el libro de Niels Steensen o Nicolaus Steno, titulado "Elementorum Myologiae Specimen", 1ª edición, 1667, quedaba claro que las piedras mágicas, denominadas "glossopetras" eran idénticas a los dientes de los tiburones actuales
Imagen: Ed Rogers Rare Geology Books 


La devaluación de las piedras mágicas y maravillosas, se ha conservado y ampliado en los tiempos actuales, en los que predomina la mentalidad racionalista y materialista sobre su contraria, la mentalidad mágica y espiritista. 
En la actualidad, la mayoría de las personas consideran a los fósiles como objetos de coleccionismo o de decoración, y algunas otras como elementos geológicos de conocimento científico que permite reconstruir la historia de la Vida sobre la Tierra y las condiciones que la hicieron posible. 
No obstante, lo anterior, el valor y uso mágico de los fósiles se había conservado o reinstaurado, de nuevo, en ciertos sectores sociales, supersticiosos, carentes de toda capacidad crítica, faltos de recursos intelectuales para interpretar el mundo físico con criterios racionales y naturalistas.  Se trata de personas más o menos, vinculadas con el esoterismo, de todo tipo, ya esté relacionado con la religiosidad popular, más bien delirante o con las absurdas técnicas de pronostico del futuro, tales como la astrología, la numerología, la cartomancia, quiromancia, etc. o adictas a las formas más absurdas de muchas de las llamadas medicinas alternativas, basadas en las más primitivas creencias y en prácticas chamánicas o pseudocientíficas, sin ningún fundamentos científico.  

Rostro de ortocerátido, recortado, pulido y engastado en plata, para ser usado como colgante. Según el vendedor sirve para aumentar la vitalidad, reducir la ansiedad y el estrés, neutralizar las toxinas, equilibrar las emociones, aumentar la seguridad en uno mismo y alcanzar el éxito en los negocios... casi nada!
Imagen: NewAge

Tales colectivos sociales, aún, se sigue creyendo en los poderes mágicos de los amuletos, en general, y en el influjo de ciertas piedras maravillosas, en particular, incluidos algunos tipos de fósiles.


lunes, septiembre 10

Los fósiles y la Cultura Popular (3).

Por Heraclio Astudillo Pombo. UdL


La valoración social de los fósiles, como piedras maravillosas (1)


Los estudios paleoetnológicos, están orientados a conocer las costumbres de la antigüedad remota, a partir de la interpretación etnográfica, moderna o actual de los restos materiales de aquella cultura, de cualquier tipo de material que pueda conservarse sin descomponerse o alterarse destructivamente, que hayan sido hallados, en la excavación de un determinados sitio arqueológico y cuyas funciones culturales primitivas, en el pasado, son desconocidas en la actualidad.

Entre la multitud de sitios históricos, excavados en toda Europa, entre los siglos 19 y 20, en algunos de ellos se descubrió que estaban presentes algunos tipos de fósiles, que no no formaban parte de los componentes naturales del terreno excavado. En algunos casos, debido a sus características particulares se ha podido determinar con toda seguridad y precisión que tales "objetos" procedían de  otro lugar, estos lugares podían estar alejados a decenas o hasta centenares de km. de distancia.
De esto se puede deducir que si, hace varios centenares de años o millares, estos fósiles fueron buscados y recolectados lejos, luego transportados y después conservados, esto es un indicio de que a este tipo de "objetos", en aquel tiempo, se les consideraba valiosos y apreciables, por algún motivo que hoy se ignora. 
Por lo tanto, en estos casos, cuando un un objeto natural como es un fósil es hallado en un contexto cultural antiguo, entonces debe ser considerado como un elemento natural con funciones sociales y usos culturales
En algunos casos, la antigua función social y uso cultural que resultaban inicialmente desconocidos, pueden resultar bastante fáciles de interpretar por su clara relación con el contexto o sistema de objetos que le rodea, o bien por las estructuras de la que forma parte constituyente o incluso pueden ser conocidas, por las referencias que aluden a ellos y que aparecen recogidas en textos antiguos o muy antiguos. 

Ejemplar de erizo fósil de la especie Echinolampas africanus, hallado en la tumba de Tja-nefer, un sacerdote de Heliópolis (Egipto). La fotografía muestra la parte inferior del fósil, en la que fue grabado un jeroglífico, hace unos 4000 años. Entonces, este tipo de fósiles estuvo asociado con el dios Sopdu ("lucero del alba" = planeta Venus) relacionado con la resurrección de los muertos....
Imagen: Museo Egizio, Turin (Italia)
 

En otros casos la función social y uso cultural del fósil, no estaba inicialmente muy clara, pero podía deducirse de forma relativamente fácil, por la clara relación que guardaba con el contexto cultural formado por el conjunto de objetos presentes en aquel punto del yacimiento. 
En muchas ocasiones, ha resultado imposible saber qué función social y uso cultural, pudo haber tenido un tipo de fósiles determinados, para la persona poseedora y/o para la comunidad social de la que formaba parte.  

El análisis comparativo de los datos, paleontológicos y paleoetnológicos, procedentes de las diversas y numerosas  excavaciones europeas, realizadas entre 1800 y 1994, en las que se había encontrado algún tipo de fósiles, han permitido, a los expertos, poder llegar a establecer unas ciertas conclusiones, sobre las hipotéticas funciones sociales, usos culturales y creencias supersticiosas asociadas a ciertos tipos de fósiles, recolectados o adquiridos, usados y conservados, por ciertas personas de ciertas comunidades sociales, en determinados lugares geográficos y periodos históricos.

Los diferentes sitios arqueológicos estudiados, corresponden a diversas sociedades europeas de muy diversas épocas, lugares y culturas. Los estudios fueron realizados sobre el conjunto de los hallazgos arqueológicos de fósiles, en los sitios excavados en determinadas áreas geográficas, correspondientes a determinadas culturas antiguas. 
Se pudieron identificar diversos tipos de fósiles, que debieron ser recolectados o adquiridos y luego usados con diversas finalidades, interpretadas según el contexto, doméstico, viario o funerario en el que fueron encontrados formando parte. 
Los sitios arqueológicos estudiados comprendían un periodo temporal que iba desde el Paleolítico Inferior hasta la Edad Media.

Moderno método de excavación de un sitio arqueológico. Un gran número de arqueólog@s, realizando las excavaciones de forma sistemática y coordinada, bajo la dirección de un equipo de expertos, a la búsqueda de restos históricos con los que reconstruir el pasado de la zona geográfica, identificando los restos de la flora, la fauna y la comunidad humana que la habitó.Imagen: Yacimiento de Atapuerca

Se puede afirmar que la apreciación humana hacia los fósiles, ha variado según áreas culturales y momentos históricos, pero se sabe que la valoración ha ido variando con el paso del tiempo. 
En todos los casos la valoración social de un determinado tipo de fósiles, ha sido influenciada o determinada por la categoría socio-cultural de la función social que esos fósiles han desempeñado, en la cultura de una determinada sociedad,  en un momento histórico.

Algunas de las afirmaciones que se han presentado anteriormente, en cuanto a las condiciones del proceso de asimilación cultural de los fósiles por parte de los humanos, que eran válidas para las sociedades de la Antigüedad,  abarcado tal denominación las sociedades del periodo histórico comprendido entre el Paleolítico (-33000 años) y el final de la Edad Media (-1500 años), también resultan válidas para las sociedades modernas y contemporáneas, abarcado tal denominación a las sociedades del periodo histórico comprendido entre el final de la Edad Media ( año 1500) y el momento actual (2007).

Excelente ejemplar de ammonites, por su tamaño y buena conservación, este tipo de fósiles es utilizado actualmente como simple elemento decorativo. Pero en la antigüedad, un tipo de ellos, los que eran dorados por estar constituidos por pirita, fueron muy valorados por creerse que poseían la capacidad de inducir sueños proféticos y fueron usados, colocados bajo la almohada, para conocer el futuro. 
En la Edad Media se creyó que estas supuestas "serpientes petrificadas" podían mantener alejados a los malos espíritus, por lo que se les usó como amuleto para protegerse de los ataques de brujas, duendes y dragones
Imagen: Museo Minas UPM  




Los fósiles como piedras auguradoras de la buena suerte venidera

Durante las primeras etapas culturales de la humanidad, las sociedades prehistóricas más primitivas, parece ser que habrían considerado a los fósiles como un tipo de "piedras muy raras" y por tanto era su grado de escasez aquella característica que las hacía valiosas y por tanto dignas de ser buscadas, recolectadas o adquiridas, conservadas,  transportadas e intercambiadas, si se presentaba la ocasión. Se consideraba que su hallazgo, posesión y exhibición, servían para señalar, identificar o diferenciar a personas "muy afortunadas o suertudas"ante los ojos de toda la comunidad. Porque se suponía que en el futuro, esas personas poseedoras de "piedras de la buena suerte" gozarían de buena fortuna y tendría éxito en sus empresas personales, con las consiguientes repercusiones positivas para toda su comunidad. 
Es posible que el hombre prehistórico, buscando fragmentos de pedernal (silex) para tallar instrumentos de piedra, cortantes, pudiera encontrar algunos tipos de fósiles a los que por primera vez, en la historia de su comunidad, tuvo que dar sentido y por tanto explicarse su origen y propiedades
Imagen: Homo sapiens

Se ha considerado posible que en la Prehistoria, el hallazgo o posesión de fósiles, tal vez habrían sido considerado como, una situación muy favorable para sus poseedores y benéfica para su entorno social. Parece ser que se les habría considerado como un tipo de piedras con capacidad premonitoria, augural o anunciadora de un futuro favorable y beneficioso  para sus poseedores, por lo que pudieron ser consideradas como  piedras anunciadoras de la buena fortuna.

Las "colecciones" de fósiles más antiguas que se conocen, pertenecen a yacimientos de cultura Neanderthal.


Los fósiles como piedras protectoras o defensivas

En una etapa prehistórica posterior, social y culturalmente algo más  compleja, los fósiles habrían podido aumentar de categoría en su valoración social, al pasar de ser considerados como "piedras raras" o simplemente "piedras anunciadoras de buena suerte" a "piedras aportadoras de buena suerte".  Esta creencia se basaba en otra creencia la de que en su interior, debían contener alguna fuente generadora de fuerza sobrenatural o de poder mágico, favorable para su poseedor. Por este motivo se las pasó a considerar, como un tipo de verdaderas "piedras mágicas" o "piedras de virtud" porque se creyó que eran capaces de atraer y mantener sujeta la buena suerte, sobre ellas y sobre sus poseedores.

Collar realizado con conchas fósiles de Dentalium badense, hace 27.000 años. Este tipo de objetos de uso personal, tan poco atractivos estéticamente, parece ser que tendrían una función protectora más que una función decorativa.
Las conchas fósiles que forman este collar, hallado en el sitio de Dolni Vestonice (Rep. Checa), debieron ser recogidas de los grandes yacimientos de piedra caliza, del Jurásico, que forman las montañas situadas justo detrás del lugar de Dolni Vestonice.
Imagen:
http://donsmaps.com/dolnivpottery.html



Se les atribuyó la "virtud"  de ser capaces de mantener alejadas de sus portadores, las desgracias de toda clase y a los malos espíritus que se creía que las causaban
Se las consideró como "piedras de protección mágica" o "piedras de defensa mágica", capaces de neutralizar, a distancia, cualquier tipo de peligro latente en su entorno social o natural, tales como pudieran encantamientos, accidentes y enfermedades de todo tipo. 
Parece ser que de este modo, habría ido aumentado el primitivo aprecio que los humanos sentían por los fósiles,  con el paso del tiempo, debido a la progresiva evolución social y aumento de la complejidad cultural que aportaba mayor fantasía y relatos míticos relacionados.
Los fósiles habrían ido pasando progresivamente a ser cada vez más valorados al ser relacionados con supersticiones y mitos propios de la comunidad que reforzaban la creencia de que eran objetos mágicos, muy útiles y muy poderosos, capaces de proporcionar inmunidad total o garantizar un alto nivel de seguridad a sus poseedores. Efecto ansiolítico


En el norte de Inglaterra, durante la Edad Media, e incluso posteriormente, los amonites (snake-stones) recogidos o adquiridos a cambio de una limosna piadosa por los peregrinos que visitaban la tumba de santa Hilda, se les esculpía una cabeza serpentina, pues se creía que de esta manera, protegían de forma más efectiva contra la picadura de las serpientes venenosas que abundaban en las zonas de matorral bajo que cubrían una gran parte del territorio, por lo que luego eran portados como amuletos antiofídicos capaces de alejar a las serpientes
Imagen: http://www.rammuseum.org.uk/collections/geology/fossil-fables



En esa época inicial, algunos tipos de fósiles, debido a su aspecto particular o al lugar de yacimiento, habrían sido usados como piedras mágicas con capacidad defensiva contra todo tipo de amenazas. Siendo usados como amuletos no específicos, pues supuestamente eran efectivos como defensa contra todo tipo de peligros, al suponerse que estaban dotados de una fuerza mágica repulsora, que alejaba a todo tipo de malas influencias. Se les creyó capacitados para crear una barrera defensiva invisible que protegía una cierta zona del espacio, situada en su alrededor inmediato. Cualquier persona que se sintiera amenazada por algún tipo de fuerza maléfica, podía defenderse manteniéndose dentro del campo de influencia benéfica o zona protegida creada por el poder mágico de aquel amuleto.  

En 1887, la excavación de una tumba de la Edad del Hierro, en Dunstable Downs (Gran Bretaña) permitió descubrir los esqueletos de una mujer y un niño pequeño que aparecían rodeados por cerca de 200 fósiles de erizos de mar, la mayoría de ellos del género Micraster sp., y unos pocos del género Echinocorys sp. Parece probable que, hace unos 4000 años, los familiares los debieron disponer, ritualmente, con alguna finalidad mágica  y protectora para facilitar favorablemente el tránsito al "otro mundo" , de los dos difuntos,
Imagen: Folklore de los Fósiles Ibéricos
Debido a estas creencias, supersticiosas, determinados tipos de fósiles considerados como objetos mágicos protectores o defensivos, fueron llevados consigo por individuos, vivos o muertos o depositados en ciertos lugares de las casas en donde residían familiares, en graneros, bodegas, lecherías o establos, pero también fueron colocados en las tumbas, junto con el cuerpo del difunto, puesto que se les consideraba como objetos portátiles, dotados de una gran capacidad de defensa o protección mágica.