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miércoles, junio 26

Los fósiles como motivo temático en la numismática ibérica (5)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Universitat de Lleida.


Monedas comunes de poco valor, transformadas en curiosas chapas o medallas paleontológicas conmemorativas (2)

Itroducción

Prosiguiendo con el novedoso y lúdico tema de las monedas elongadas españolas que contienen alguna representación paleontológica, sección que se inició en la entrada publicada el 1 de noviembre de 2018, hoy se presentan más casos. Los correspondientes a las más recientes monedas elongadas de Dinópolis Teruel y a las monedas elongadas del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid.
Esta clase de objetos que reciben diversos nombres: chapitas metálicas, medallas ovaladas o monedas elongadas, resultantes de la deformación, estampación y destrucción de una moneda de curso legal, como se dijo en su día, tienen tienen una doble función conmemorativa. La primera es destacar la presencia de un determinado tipo de objetos, seres, ejemplares en el lugar de la exhibición y la segunda, o rememorar el hecho de haber ido a visitar personalmente el lugar en el que se exhiben tales cosas.

Aspecto exterior de las dos nuevas máquinas elongadoras (TE-003 y TE-004) que fueron  instaladas en Dinópolias Teruel en 2013 por la empresa española Moneda Souvenir especializada en máquinas elongadoras de monedas.
Imagen: Elongando 



Más monedas elongadas de Dinópolis Teruel


De las primeras monedas elongadas que se podían obtener en la máquina elongadora instalada en Dinópolis Teruel, ya se trató en la entrada publicada el 1 de noviembre de 2018
hoy se va tratar sobre sus máquinas y monedas sucesoras.
La primera máquina elongadora de monedas de Dinópolis-Teruel, identificada como TE-002, instalada el año 2011 por la empresa especializada Moneda Souvenir, fue sustituida por otra semejante en 2013, identificada como TE-004, siendo situada junto a la entrada de la atración "T-Rex" un espectáculo teatral protagonizado por una figura robotizada de un tiranosaurio a tamaño real. Esta nueva máquina estampaba unos diseños muy semejantes a los que estampaba la máquina a la que sustituía, la TE-002. Véase y compárese el resultado presionando aquí: Elongando

Aspecto de una de las nuevas monedas elongadas generadas por la máquina elongadora TE-004, sustitutoria de la TE-002. Las diferencias apenas son perceptibles, habría que disponer emparejadas las antiguas y las nuevas monedas, para compararlas y darse cuenta de las pequeñas diferencias existentes. En este caso se ha representado a "Dinoél" el dinosaurio mascota del equipamiento Dinópolis-Teruel. Personaje que interactúa y se hace fotos de recuerdo con los visitantes de menor edad.
Imagen: Elongando


Aspecto otra de las nuevas monedas elongadas de Dinópolis Teruel, en este caso, una de las dedicadas a representar la cabeza de un Tyrannosaurus rex, con las fauces abiertas y actitud amenazante. Hacen alusión al "robotrónic" que protagoniza el espectáculo teatral denominado ahora  'T-Rex show' y anteriormente 'T-Rex attack'
Imagen: Elongando 




Aspecto de otra de las nuevas monedas elongadas, de Dinópolis, en este caso, una de las dedicadas a representar  un pterosaurio en pleno vuelo. Hacen alusión a los reptiles voladores que salen en el espectáculo denominado "Viaje en el tiempo" y a los que ahora se pueden ver en la nueva sección temática especializada denominada "El Aviarium"
 Imagen: Elongando 


Durante el año 2013 ya se había instalado otra máquina elongadora de monedas, en Dinópolis-Teruel, identificada como TE-003. Estaba situada junto a la entrada del edificio del teatro, en la terraza del restaurante de Dinópolis denominado "Territorium",  y estampaba en las monedas que producía unos diseños completamente diferentes a los de la primera máquina (TE-002), motivo por el que estas otras monedas elongadas nuevas resultaban muy apetecibles para los coleccionistas especializados en esta modalidad paranumismática y para los acumuladores de "souvenirs" obtenidos en cualquiera de sus viajes y visitas turísticas. 

Aspecto de una de las nuevas monedas elongadas generadas por la máquina elongadora TE-003. Se ha representado al emblema del parque temático más importante de Aragón. El caracteristico logo del parque temático muestra la silueta de un gran  dinosaurio, representando al famoso  Aragosaurus situado delante de un gran disco solar para simbolizar el ocaso del grupo zoológico.
 Imagen: Elongando



Aspecto de otra de las nuevas monedas elongadas generadas por la máquina elongadora TE-003. Se ha representado la característica figura de un Triceratops, vista de perfil. Aludiendo a las representaciones a tamaño real, de este tipo de dinosaurios americanos que pueden encontrarse en las instalaciones de Dinópolis Teruel.
 Imagen: Elongando 



Aspecto de otra de las nuevas monedas elongadas generadas por la máquina elongadora TE-003. Se ha representado la figura de un estegosaurio, un tipo de dinosaurios acorazados. Aludiendo a las representaciones, a tamaño real, de este tipo de dinosaurios que se muestran en el parque.  Además este estegosaurio es el protagonista del logo o emblema de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel- Dinópolis, vulgarmente conocida como Fundación Dinópolis
Imagen: Elongando 


La moneda elongada del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid

En la máquina elongadora (M-063) instalada en la Tienda del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, por la empresa especializada Moneda Souvenir, se podrían estampar tres modelos diferentes de monedas elongadas, a partir de piezas de moneda de 5 céntimos, igual que sucede en todas las existentes. Una de las monedas está dedicada a mostrar un elefante africano, otra está dedicada a mostrar un calamar gigante y otra, que es la que verdaderamente nos interesa en este blog, está dedicada a mostrar el esqueleto del primer megaterio americano que llegó a Europa y que se exhibió en Madrid.


Aspecto de la moneda elongada, estampada en la máquina del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. Se muestra una representación del esqueleto del megaterio americano en posición cuadrúpeda, tal como se muestra el esqueleto real en la correspondiente sala de exposición permanente del museo madrileño. 
Imagen: Elongando


El megaterio (Megatherium americanum) del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) es una pieza excepcional. Es el primer vertebrado fósil de la historia que se montaba con la postura que supuestamente tendría en vida, al objeto de exhibirlo públicamente y que los visitantes pudieran hacerse una idea de la postura natural de aquella clase de animales prehistóricos.

Aspecto externo de la máquina elongadora existente en la Tienda del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, se puede ver que en vez de una larga manivela, esta dispone de un gran volante, con el que se controla el funcionamiento básico de la máquina. 
Imagen: Moneda Souvenir

Además, gracias a los dibujos realizados por el dibujante y taxidermista valenciano Juan Bautista Bru de Ramón (1740-1799), tanto de los huesos aislados como de los huesos ensamblados, en la reconstrucción del animal completo, montado y articulado, el afamado zoólogo francés Georges Cuvier fue capaz de describir y clasificar a esta especie, entonces desconocida e inclasificable como un perezoso gigante y fue quien le dio su nombre científico actual que significa animal gigantesco americano.

Imagen promocional de la empresa Moneda Souvenir, informando a potenciales clientes de su oferta de servicios de elongación en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid
Imagen: Facebook



Un proyecto fallido por razones obvias


Hacia el año 2012 apareció en la web de la empresa norteamericana The Penny Men, especializada en la fabricación de máquinas elongadoras de monedas, una imagen sorprendente. Hacía referencia a una maquina elongadora de la empresa capaz de generar cuatro tipos de monedas elongadas y que estaba relacionada con el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. 

Esta es la ficha de la máquina de la empresa Pennymen que supuestamente estaba instalada en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. 
Imagen: Elongando Facebook

En realidad no se anunciaba el alquiler de una máquina que en ese momento estubiera funcionando en el museo, sino una oportunidad o posibilidad de crear un negocio con autoempleo ("Individual job output"). Esta oferta americana de oportunidad de negocio para españoles, no llegó a cuajar, creemos que por causas justificadas, 
por tal motivo esta máquina americana nunca se instaló en el MNCN de Madrid. 
Tal vez la oferta norteamericana no era suficientemente buena por lo que no fue capaz de despertar el necesario interés entre los potenciales alquiladores españoles del artilugio americano. Creemos que por dos razones obvias, la primera, por que debería competir directamente contra el artilugio español, propiedad de Moneda Souvenir que por entonces ya estaba en negociaciones para ser instalado en el museo. La segunda razón era que aquella oferta incluía el plagio de dos de los diseños de las monedas elongadas producidas por la máquina de Moneda Souvenir, un plagio que está considerado delito contra la propiedad intelectual y que está perseguido y penado, legalmente en España.   


Fuentes


- Anónimo. 2018. El perezoso gigante que fascinó al mundo.  Blog del Museo (MNCNM)  16/05/2018
-Anónimo. Spanish elongated coins. Double J org
- Fernández MenéndezMiguel Ángel. Máquina de Pennymen supuestamente instalada en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. Elongando Facebook
- Fernández Menéndez, Miguel ÁngelMonedas elongadas de TeruelElongando blog
- Fernández MenéndezMiguel ÁngelMonedas elongadas de Madrid. Elongando blog
- Fernández MenéndezMiguel ÁngelMonedas elongadas de EspañaElongando blog

sábado, enero 3

El registro fósil español y portugués, en el humor gráfico ibérico (4)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Universitat de Lleida

¡Año Nuevo, chistes viejos! (2)
Humor gráfico, paleontológico, creado por paleontólog@s de la UCM...  ¡ Hace la friolera de 50 años! (3)


Recapitulación: 

La última entrada que se dedicó al Humor gráfico, paleontológico, creado por paleontólog@s de la UCM...se publicó el pasado 3 de agosto con el subtitulo de Humor Colpista
En aquella entrada se mostraban cinco magníficos ejemplares, acompañados de los comentarios, más o menos, bien fundamentados de quien escribe estas líneas, con la intención de contextualizar, suficientemente, el asunto a l@s lectoras y lectores que por haber nacido bastante más tarde, no tuvieron la "suerte" de tener que vivir, en vivo y en directo, en las condiciones ambientales de aquella "gloriosa" época.


"
Recuerdos del futuro"  o  ¿La cólera de Dios?"

Este chiste sociológico-antropológico, no firmado por su autor/a, publicado en el nº 13 de COLPA, durante el año 1968, parece aludir, sarcásticamente, a una lamentable e ignominiosa situación de dominación del profesorado universitario sobre el indefenso alumnado
El dibujo parece intentar reflejar de forma satírica y vengativa, una situación "común" en la Universidad de aquella época oscura, hoy, ya lejana por suerte. Entonces, por regla general, las diferencias de estatus académico, eran muy marcadas en el trato y las relaciones cotidianas, entre clases universitarias. De entre todo el profesorado numerario, generalmente, eran los "cátedros" y sus "agregatas", los más reaccionarios y beligerantes, frente a  las exigencias de innovación didáctica, exigidas por el alumnado del Primer Ciclo. Las relaciones interpersonales entre las "clases" estudiantil y profesoral, no eran muy fluidas, en aquella época, pues el ascenso en escalfón jerárquico era muy deseado y respetado por los más "conservadores". Pero los aires de cambio social, económico y político empezaban a notarse en las universidades españolas, aunque no a velocidad que reclamaban los estudiantes y PNN más inconformistas, politizados o utópicos.


Imagen: Cortesía de Carolina Fuentes

Aunque todo el dibujo resulta muy elemental y esquemático, el oscuro personaje que se destaca del grupo, situado sobre el techo del autocar, muestra algunos detalles interesantes. Viste, íntegramente, de negro y parece lucir un "alzacuellos", indicios que apuntarían a que se trataría de un clérigo... Aparece voceando, a la ristra de cabizbajos "forzados", mientras maneja, inmisericorde, el látigo, triple, dotado de tres "cabezas" cubiertas de afilados garfios, es decir, es "el puto amo" que manda y ordena todo lo que deberán hacer sin rechistar los "pringaos" de los "indefensos" estudiantes matriculados en su asignatura. 

El texto al pie de la imagen, informa que se representa una excursión de trabajo práctico, relacionado con la asignatura de Paleontología Humana. Además, del "instrumental" técnico que portan l@s involuntari@s condenad@s a trabajo forzoso, en plena naturaleza, podría inducirse que el objetivo del "viaje de estudios" era el de dominar el noble y fino arte de explorar, a pico y pala, el terreno cuaternario. El desplazamiento desde el campus madrileño de la UCM, se habría realizado con la finalidad de poder practicar, “in situ”, la excavación sistemática y científica de un depósito paleontológico... en el que pudieran hallarse restos corporales o culturales de humanos prehistóricos. 

Según la Wikipedia,Emiliano Aguirre no fue profesor agregado y profesor de la asignatura  Paleontología de Vertebrados y Humana, en la Universidad Complutense de Madrid, hasta 1971 y como el chiste se publicó en el nº 13 del COLPA, en  1968, la incongruencia de fechas parece indicar que existe "un intríngulis espacio-temporal"...
Según la Wikipedia Emiliano Aguirre  durante el curso 1967-1968 fue profesor visitante de Antropología en la Pontificia Universidad Católica del Perú y en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima.... parece ser que el chiste intentaba recordar episodios del pasado... o a augurar sucesos del futuro!
Como sabemos que Emiliano Aguirre había participado con gran asiduidad y bastante dedicación, en excavaciones paleontológicas realizadas en Torralba y Ambrona, en Soria, suponemos que tal vez la autora del chiste aludiese a un viaje de prácticas, realizado, algunos años atrás, para excavar en alguno de los dos yacimientos citados, bajo la enérgica dirección de un exigente profesor de clases prácticas, beligerante con el desinterés, la desidia o la incompetencia o de algun@s estudiantes poco interesados en los aspectos prácticos de la materia académica.

Como el chiste no aparece firmado, no se puede saber con total certeza quien fue su autor pero según Carolina Fuentes, su autora fue María Cándida Marcos Fernández. Sabemos por el BOE "que a la sazón" tenía 20 años... y por lo que parece se desprenderse de su dibujo, que tenía pocas simpatías por el paciente, sistemático, rudo y duro trabajo de campo, del excavador paleontológico y, sobre todo, por las formas de "motivación extrínseca" propias de los métodos didácticos utilizados por el profesorado de aquella época.

Sabemos por el contenido de la ORDEN ministerial de 8 de septiembre de 1971, publicada en el B.O.E. Núm. 248 del 16 octubre 1971, que Doña Maria Cándida Marcos Fernández, era nombrada Catedrática de Ciencias Naturales para la plaza del Instituto Nacional de Enseñanza Media de Collado-Villalba. Esta meteórica incorporación al nivel más alto del funcionariado docente de la Enseñanza Secundaria, sucedía, tan sólo, transcurridos tres años, desde la publicación del polémico y controvertido dibujo "colpero" y con 23 años de edad de la autora, todo un récord de velocidad en el ascenso profesional y curricular.
Si algún/a lector/a tiene información fidedigna y contrastable, sobre este asunto, se le ruega nos haga saber su versión de los hechos aquí manipulados tendenciosamente.



"Viajando al pasado, cuando todo era mejor"

Contrariamente a lo que sucede hoy en día, en 1968 la Fiesta Nacional "gozaba de muy buena salud" y había universitari@s aficionados, al toreo. Por eso no resulta extraño que uno de ellos hubiese sustituido, jocosamente, a un vigoroso toro de lidia por un vibrante y sonriente "tricerátopo", coronado por una sangrientas divisa ganadera y un par y medio de enhiestas banderillas taurinas. 

Imagen: Cortesía de Carolina Fuentes

Carolina Fuentes apunta la posibilidad, dudosa, de que este chiste publicado en el nº 14 de COLPA, durante el año 1968, pudiera ser obra de María Cándida Marcos Fernández. Personalmente, discrepo abiertamente de tal atribución pues si se comparan el estilo gráfico, el mensaje y el redactado, opino que quién firmaba su "desprejuiciada" obra taurina con el alias "Mel", por fuerza, debió ser cualquier otra persona... Tal vez el autor y firmante, escogió como  firma artística la abreviatura de su propio apellido, un nombre archiconocido en la revista y el la Facultad de Ciencias: Meléndez. Sería posible que el pseudónimo Mel pudiera señalar hacia alguno de los diversos "hermanos Meléndez" que por entonces cursaban estudios de Geología o Biología en la UCM... o tal vez no.

Para facilitar a los lectores taurinófilos, especialmente abstruso en temática geológica y paleontológica, la comprensión de la graciosa situación, el autor del chiste redactó un texto explicativo, situado al pie. Aclarando que el extraño animal, híbrido de toro y rinoceronte, era un Dinosaurio y que tal situación, sólo podía suceder en el Cretácico, por ser éste, el último periodo geológico en el que persistió la existencia de este tipo de reptiles, antes de su dramática extinción
Sólo hay una "pequeña gran incongruencia cronológica"... toda la cultura y tecnología, representadas gráficamente, lógica y necesariamente tenían que provenir del "futuro", pues 65 millones de años atrás, nada de todo aquello podía estar pasando. Simplemente por la ausencia de la especie humana en el mundo y de su cultura festivo-taurina, tal incongruencia parece aludir a la posibilidad de hacer viajes, reversibles, en el tiempo, para organizar y disfrutar de sorprendentes eventos torosaurianos.



¿Dónde vas, cobarde? ¡No huyas, pecador de la pradera!

Este "chiste prehistórico-museológico", publicado en el nº 15 de COLPA, durante el año 1969, aparece firmado por D. Gil, sabemos por Carolina Fuentes que es obra de María Dolores Gil Cid y tal atribución ha de ser cierta pues aparece autentificado por al firma de la autora que coincide con la atribución.

Imagen: Cortesía de Carolina Fuentes

Representa el susto morrocotudo que habría podido experimentar un visitante despistado del Museo de Ciencias Naturales y creyente en fantasmas o resurrecciones de esqueletos... Si al pasar junto al esqueleto de un gran animal al que por su aspecto, dimensiones y posición expositiva, hemos supuesto el esqueleto articulado de un "oso de las cavernas" (Ursus spelaeus), se le hubiese enganchado, accidentalmente, la parte trasera de la chaqueta en uno de los elementos de separación y cerramiento del ejemplar. 
En aquella época, la posibilidad de la existencia real de fantasmas y de los muertos y sus despojos pudieran resucitar a la vida, no era sólo un tema propio de películas, series de TV o "cómics", de terror o de ciencia ficción, tal como ahora sucede. A finales de los años 60, todavía, la Iglesia incluía en sus sermones, hojas parroquiales, libros infantiles y juveniles sucesos "paranormales" de este tipo, como ciertos y repetidos, por lo que no es de extrañar que, el subconsciente de mucha gente, pudiera ser responsable de muchos sustos, provocados por causas ridículas y risibles que estaban presentes en el entorno cotidiano. En este caso, el escenario seleccionado para el susto, era una exposición de fauna fósil y el sujeto protagonista un señor de mediana edad, con americana, corbata y sombrero proyectable.



"¿Me lo dice o me lo cuentas, sra. Mayor?"

Este chiste de temática espeleo-paleontológica, publicado en el nº 16 de COLPA, durante el año 1969, 
sabemos por Carolina Fuentes que es obra de A. Palanca y confirmado por estar  firmado por su autor. Con toda probabilidad debió ser obra de Antonio Palanca Soler que, por entonces contaba "veintipocos" años de edad y estaba realizando los últimos cursos de Biología en la UCM. 
Según la opinión del joven autor, expresada gráficamente, muchos años antes de que la muy famosa Adrienne Mayor publicara su celebrado "The firths fossil hunters", nuestros "antepasados" ibéricos, se habrían interesado por la interpretación de los restos fósiles, miles de años antes de que lo hiciéran los griegos y los romanos y por supuesta antes de que nos interesáramos los científicos. 
Según la teoría de A. Palanca, nuestros antecesores paleolíticos no sólo, se habrían entretenido buscando, recolectando y acumulando huesos prehistóricos en sus habitáculos cavernarios, sino que además se habrían ocupado en intentar reconstruir los esqueletos, e incluso, preocupado en transmitir sus descubrimientos a sus futuros descendientes, escribiendo o grabando en la pared de la cavidad subterránea, los pasos a seguir para para repetir, con facilidad, rapidez y acierto, la gozosa experiencia anatómico-forense.

Imagen: Cortesía de Carolina Fuentes

Protagonizan el memorable suceso histórico de tan sorprendente descubrimiento científico, un tieso arqueo-paleontólogo, con bigotito recortado de estilo franquista, chaquetilla de barbero y sin casco protector, artefacto muy recomendable en toda clase de exploración subterránea. Sostiene en su mano derecha una enorme y anticuada lupa de mano, mientras se está alumbrando con una vieja lámpara minera de carburo, sostenida en una posición inapropiada. En el suelo de la caverna, yacen unos huesos entre los que destacan un cráneo completo de aspecto reptiliano que parece contemplar sorprendido el evento, rodeánle parte de una pelvis y dos huesos largos de las extremidades. Al fondo de la escena, un sonriente espeleólogo equipado con casco y lámpara frontal, parece estar más interesado en la contemplación de una representación artística, esquemática, de un bisonte del Paleolítico que al comentario del "profesor".


¡Y si no es así, desmiéntemelo!

Resulta muy difícil interpretar correctamente el "metasignificado" de este chiste, por falta de datos de contexto. Opinamos, desde nuestro profundo desconocimiento de la realidad reflejada en este chiste, que el profesor y el estudiante son meros comparsas y que el verdadero protagonista es el repelente personaje situado sobre la plataforma rodante y cubierto de telarañas, una forma satírica de indicar que el individuo no se puede desplazar autónomamente y que no lo ha hecho en muchísimo tiempo
Por el tipo de uniforme y el rótulo de la gorra, está claro que forma parte del personal uniformado de un museo, conociendo el contexto cultural de los lectores de la COLPA, quizá pertenecía a la plantilla del Nacional de Ciencias Naturales... aunque también podría pertenecer a la del Geominero... 

Imagen: Cortesía de Carolina Fuentes

El texto situada al pie, una elemental broma paleontológica, nos informa de que se trata de un guía "fosilizado", tal vez se aludía, metafóricamente, al hecho de que la escasez de grupos organizados de visitantes,  habría provocado la "fosilización" del guía del museo, por falta de actividad física y mental. 
Aunque, también podría ser que la metáfora utilizada, aludiera al hecho de que su avanzada edad, le dificultaba, física y mentalmente, llevar a cabo, dignamente, sus funciones profesionales y actividades laborales.

En esta ocasión, tenemos que discrepar, nuevamente, de la identidad propuesta por Carolina Fuentes para el autor, pues hatribuido la autoría de este chiste a A. Palanca, atribución que no comparto en absoluto, luego de comparar los estilos, gráficos y de redacción. Estoy convencido de que este chiste es obra de otro autor, distinto a A. Palanca



Agradecimientos:


Carolina Fuentes (blog paleontologico de carolina) y a Manuel Meijide (El Artesano  Numantino), por ayudarme a reunir y datar un material con el que poder cumplir mis objetivos de documentación paleonto-humorística española en la UCM de hace 50 años.


Se agradecerá a cualquier persona, bien informada, la aportación de datos relacionados con cada caso particular, mediante los que se puedan enmendar los errores cometidos, involuntariamente, por falta de conocimiento sobre el contexto sociológico y científico de cada historieta. 




Fuentes:

- Anónimo. Coloquios de Paleontología. Archivos. Revistas Científicas Complutenses
- Anónimo. Humor "Fósil" Chistes publicados en COL-PA y otras publicaciones.
Museo de la Geología de la UCM
- Anónimo. Indice de la revista Coloquios de Paleontología. Archivo de Revistas de la Universidad complutense de Madrid 

- Anónimo. Emiliano Aguirre Enríquez. Wikipedia
- Anónimo. Bermudo Meléndez Meléndez. Wikipedia
- Palanca Soler, Antonio. CV. Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología
-
Villaescusa Fernández, Lucía. 2011. Emiliano Aguirre Enríquez. Un paso adelante en la Paleoantropología española. ArqueoWeb, 13: 108-134. Universidad Autónoma de Madrid
- Villar Palasí, José Luis. 1971. ORDEN de 8 de septiembre de 1971. MINISTERIO DE EDUCACION y CIENCIA. B.O.E. Núm. 248 del 16 octubre 1971

martes, diciembre 10

Los dinosaurios en la cultura popular española y portuguesa (13)



Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Dept. Medi Ambient i Ciències del Sòl. Universitat de Lleida

Los dinosaurios en los medios de comunicación, españoles, más populares: la prensa periódica, el cinema, los cromos y los tebeos.
Segundo periodo, de
1900 hasta 1919, inclusive (Continuación, 6ª parte).
 


“Diplodocus carnegii: 100 años en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (1913-2013)”
  Han pasado 100 años desde la llegada al MNCN-CSIC de una de las más famosas réplicas del esqueleto de Diplodocus, que el filántropo Andrew Carnegie regaló a los museos de historia natural más importantes del mundo. La pieza original, conocida como Dippy, se encuentra en el Carnegie Museum of Natural History de Pittsburgh. Seguir leyendo


Hace diez décadas

La revista ilustrada Alrededor del mundo, el 14 de diciembre de 1913, publicaba en su número 759, en las páginas 493-494, un interesante y bien fundamentado artículo, sobre un dinosaurio cuyo esqueleto, reproducido en escayola, estaba revolucionando a la sociedad madrileña y a todos los naturalistas españoles, titulado: El diplódoco y su esqueleto. Firmaba el artículo Ángel Cabrera, del Museo de Ciencias Naturales, de Madrid y Rivero, la única fotografía ilustrativa.


A. Cabrera aclara confusiones y corrige errores, relacionados con Diplodocus carnegii  


"Desde que apareció en la prensa diaria la primera noticia acerca de la reproducción del esqueleto de "Diplodocus" que el millonario Carnegie regala á Su Majestad el rey, se ha hablado mucho acerca del famoso reptil fósil, pero hay que convenir en que en los informes publicados hay mucho más de imaginación que de exactitud. Unos le han llamado "dioprodocus" inventando así un nombre que jamás figuró en los catálogos zoológicos; otros nos lo han pintado como un feroz carnicero, cuando en realidad el monstruoso reptil, según demuestra su dentadura, no comía más que hierbas, acaso plantas acuáticas; los que menos, han dicho que el ejemplar original se conserva en un museeo de Nueva York, lo cual es falso de todo punto, porque el Instituto Carnegie, en cuyo Museo de Historia Natural está el auténtico esqueleto del "'Diplodocus", no está en Nueva York, sino en Pittsburgo. También se ha dicho no sé por qué que la reproducción traída á Madrid es la tercera que se hace. Realmente es la novena. Además de Londres y París,  tienen otras reproducciones Viena y San Petersburgo. Buenos Aires y Bolonia. Esto no disminuye en nada el valor del regalo, y además es la verdad.


No es de extrañar, sin embargo, que tales inexactitudes se digan entre nosotros, cuando en los países más adelantados en cuestiones científicas se ha disparatado á más y mejor acerca del mismo reptil. En Alemania, por ejemplo, un naturalista publicó una extensa memoria criticando la posición que han dado al ejemplar los paleontólogos del Museo de Pittsburgo y diciendo que, puesto que se trata de un reptil éste debería tener las patas más dobladas y abiertas, andando como los lagartos, con el vientre casi á rastras. Semejantes opinión es de todo punto absurda; el diplódoco, ó más bien su esqueleto, fué encontrado en la misma actitud en que le sorprendió la muerte, y de la posición de los miembros deducíase, claramente, que en vida debió andar como lo representa el esqueleto armado, es decir, como andan los grandes mamíferos, no los lagartos y los cocodrilos. Para que el lector tenga idea de la escrupulosidad científica con que trabajaban los naturalistas de Pittsburgo, puede citarse el siguiente hecho. En cuanto el Dr. Holland, director del Museo Carnegie, supo lo que el mencionado sabio alemán había dicho en su memoria, se apresuró a desmontar el esqueleto para tratar de colocarlo en la actitud de una lagartija; pero la cosa fué imposible; no solamente los huesos de los miembros no se prestaban á esta nueva forma de articulación, sino que las costillas eran demasiado largas y tropezaban en tierra. Si el diplódoco hubiera querido andar como un cocodrilo, habría sido preciso que en el suelo hubiese anchos surcos para que por ellos se deslizase su enorme caja torácica.
Aun en la misma América, se ha discutido mucho acerca de este gigante de los tiempos secundarios. Una de las mayores autoridades en paleontología, el profesor Osborn, por ejemplo, ha dicho que los diplódocos debían ponerse en dos pies, levantándose sobre su cuarto trasero como los canguros, y para pensar así se funda en que en el primer tercio de la cola, algunas vértebras se presentan como duplicadas ó reforzadas cual para sostener un gran peso; pero esta particularidad sólo existe en este ejemplar; otros esqueletos incompletos, encontrados posteriormente, no presentan ese detalle, que indudablemente no es sino un defecto de osificación debido á alguna lesión, tal vez á alguna rotura de la cola, como con frecuencia se observa en los lagartos.  


 A. CABRERA


Algunas imágenes, de la época, relacionadas con los hechos relatados


Montaje de la réplica del esqueleto del Diplodocus carnegii, en una sala, cedida por la EII al MNCN. Fotografía tomada en vista posterior, resultan visibles una parte de la cintura pelviana, el fémur y la tibia derechos del dinosaurio saurópodo. 
Subidos en la peana se distinguen: el segundo por la izquierda, un jovencísimo José Royo y Gómez, en el centro, con bata, Eduardo Hernández-Pacheco y a la derecha Luis Lozano. Bajo la peana, el primero por la izquierda es Arthur Coggeshall. 
Fotografía tomada entre el 12 y el 28 de noviembre de 1913 (Foto: ACN 8656)
Imagen: Pérez  & Chillón





Finalizada la instalación de la réplica del esqueleto de Diplodocus carnegii, los naturalistas implicados en el proceso, posaron ante el fotógrafo, para la posteridad.
Sentados, Willian J. Holland, a la derecha, y Arthur Coggeshall, a la izquierda. 

De pie, de izquierda a derecha. Luís Lozano, Francisco Ferrer, Ignacio Bolivar Urrutia, Ángel Cabrera y Cándido Bolivar Pieltain (Foto: ACNF7C1)
Imagen: Pérez  & Chillón



Detalle de la fotografía que recoge el instante de la inauguración de la nueva sala del Museo de Ciencias Naturles, en dependencias de la EII, en la que se exponía la réplica del esqueleto de Diplodocus carnegii, regalo de Mr. Carnegie a su Majestad Alfonso XIII.
Se observa, en primer plano, de izquierda a
derecha, a Ángel Cabrera, Francisco Ferrer, Ignacio Bolívar, director del MNCN. Al derecha, la reina, regente, María Cristina de Habsburgo-Lorena y la Princesa Beatriz de Battenberg, hija menor de la reina Victoria, del Reino Unido. 

Al fondo, a la izquierda, se distingue a Eduardo Hernández-Pacheco, jefe de la Sección de Mineralogía y Geología del MNCN. 
Fotografía tomada el 2 de diciembre de 1913. Imagen procedente del Archivo General de Palacio, Palacio Real. Nº Inv.: 10164235.
Imagen: Pérez  & Chillón



Retrato oficial de Alfonso XIII, en traje de gala, enviado a Andrew Carnegie, en febrero de 1914, como agradecimiento por el regalo del esqueleto de Diplodocus, para el Museo de Ciencias Naturales de Madrid.
La fotografía está firmada y dedicada, de puño y letra, por el propio monarca. 
Reproducción de la fotografía original, por cortesía de la Carnegie Library of Pittsburgh. Pennsylvania Dept. Andrew Carnegie benefactions collection, CA-537.
Imagen: Pérez  & Chillón

 
Debajo, rótulo metálico, conmemorativo e informativo, que acompaña, desde hace décadas, la réplica del esqueleto de Diplodocus carnegie, existente en el MNCN de Madrid. 
Imagen: DinoAstur