Mostrando entradas con la etiqueta huesos de gigantes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta huesos de gigantes. Mostrar todas las entradas

lunes, junio 14

Grandes huesos fósiles y gigantes imaginarios, en el folklore español. (5)

Por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Dept. MACS-UdL.


Antecedentes griegos y romanos (continuación, 5ª parte)


LEYENDAS Y COSTUMBRES DE LA ANTIGUA GRECIA, RECOGIDAS POR PAUSANIAS, EN SUS VIAJES POR EL MEDITERRÁNEO ORIENTAL. (1ª parte)


CRÓNICAS DE VIAJES, VINCULADAS CON LUGARES Y MONUMENTOS QUE CONTENÍAN GRANDES RESTOS ÓSEOS, RELACIONADOS POR LA TRADICIÓN LOCAL, CON LOS GIGANTES DE LA ANTIGÜEDAD.

Aunque mucha gente, poco informada, suele creer que el turismo es un "invento" bastante reciente, una actividad de ocio cultural característica de la sociedad "moderna", debemos recordar o dar a conocer que en su versión de periplo mediterráneo, es una práctica bastante antigua que se remonta hasta el tiempo de griegos y romanos. a pesar de que se trataba de una actividad, relativamente minoritaria y elitista.

Además, en aquellos tiempos, se aprovechaban las peregrinaciones a ciertos santuarios, también, para visitar ciertos lugares próximos que pudieran resultar atrayentes. Para facilitarle a los potenciales viajeros y peregrinos, la elección sencilla de las mejores rutas, según las posibilidades e intereses de cada uno, y el conocimiento de los atractivos de los destinos más interesantes, según el gusto de cada uno, se escribían y publicaban "crónicas de viaje" que, en el fondo, eran bastante parecidas a muchas de las modernas guías de viaje que se editan en los tiempos actuales.

Quizá uno de los mejores ejemplos, de un tipo especializado de estas guías para viajeros de la antigüedad, sea la Guía de Grecia (Periégesis tes Hellados), publicada en 10 libros, dedicados a diversas regiones de la Gran Grecia antigua, fue escrita hacia el año 180 d.C., por Pausanias de Lidia, también conocido como Pausanias el Periegeta, a causa de sus viajes. Esta obra fue editada en tiempos más modernos, con el título de Descripción de Grecia, por lo que, en la actualidad, es más conocida por este nombre,

Esta obra, tuvo en su tiempo una gran popularidad, por estar muy de moda en aquella época, la temática de los hechos "maravillosos, prodigiosos o portentosos", que en esta obra abordaba Pausanias, pero posteriormente y durante muchos siglos, cayó en desgracia, debido a que su estilo era considerado poco literario y a que su su temática sensacionalista, ya había pasado de moda. La Guía de Grecia fue despreciada por los críticos influyentes, por estar considerada una obra de poco mérito literario y de escaso interés histórico, pues su temática era, fundamentalmente, mítica. Las malas valoraciones de sus críticos, determinaron que esta
obra fuese ignorada, completamente, durante siglos, porque muchos escritores y recopiladores posteriores no la citaban en sus obras, en absoluto.

A pesar de todos los avatares históricos que causan la destrucción de los libros, algunos ejemplares de esta obra sobrevivieron y se conservaron intactos hasta la época del Renacimiento. Al ser redescubierta, la Guía de Grecia, fue valorada muy positivamente por los historiadores, entonces muy interesados en conocer detalles de la vida cotidiana en la antigüedad clásica, pues sus descripciones de las costumbres y creencias de los antiguos, resultaban muy útiles e ilustrativas para entender muchas cosas del mundo grecorromano.

Portada de una de las primeras ediciones traducídas, de la Guía de Grecia de Pausanias, en este caso particular, se trata de una edición en italiano de 1593, editada en Mántua.
Imagen: http://www.summagallicana.it/lessico/p/Pausania%20detto%20il%20Periegeta.htm

Las primeras traducciones de la Guía de Grecia, a las lenguas modernas, se realizaron a finales del siglo XVI, pero no será hasta siglo XVIII cuando los viajeros europeos interesados en conocer los restos del mundo grecorromano, mayoritariamente, se trataba de historiadores y arqueólogos británicos y alemanes, empezaron a viajar a los territorios de la antigua Gran Grecia, llevando como guía de viaje, alguna de las diversas ediciones modernas, traducidas al inglés o al alemán, de la vieja obra de Pausanias. Estos viajeros cultos y especializados, intuyeron que la detallada información toponímica y topográfica que contenía la Descripción de Grecia, podría ayudarles a localizar geográficamente, las ruinas de ciertas ciudades y monumentos antiguos, entonces ya desaparecidos, para luego de su descubrimiento, poder iniciar laexcavación de esos mismos yacimientos arqueológicos.

La Descripción de Grecia, permitió a algunos arqueólogos la localización e identificación de varios importantes yacimientos arqueológicos griegos, entre los que cabe destacar, muy especialmente, los sitios de las antiguas ciudades y santuarios de Olimpia y de Delfos.

Portada de una de las ediciones traducídas, de la Guía de Grecia de Pausanias, en este caso particular, se trata de una edición en francés de 1731, editada en París.
Imagen:


Actualmente, la Guía de Grecia de Pausanias ha recuperado el prestigio que tuvo en su tiempo, pero por motivos bien distintos, pues ahora se considera a la Descripción de Grecia, como una fuente muy valiosa y fidedigna de información etnohistórica, pues recoge descripciones de las características de los cultos y de las costumbres locales, así como sobre el contenido de las leyendas míticas de los diversos territoris de la antigua Grecia y de países vecinos. También recoge referencias sobre topografía y toponímia, de los distintos lugares que resultan muy útiles, en la actualidad, para la localización o situación geográfica de ciudades y monumentos hoy destruidos o arruinados.

la Guía de Grecia de Pausanias,t ambién es considerada, hoy día, como una de las primeras guías turísticas de la antiguedad, ya que fue diseñada y escrita por Pausanias con la intenció de dar a conocer, a sus contemporáneos, muchos lugares fuera de lo común, por los "prodigios y maravillas" que se podían contemplar en ellos, en directo. Todos estos lugares prodigiosos, estaban distribuidos por el territorio de diversas islas y costas de las riberas orientales del mar Mediteraneo que formaban entonces, o habían formado, antiguamente, parte, de los territorios de la gran Grecia. La mayor parte de los lugares citados en la Guía de Grecia de Pausanias, habían sido visitados, previamente, por él mismo, en diversos viajes de estudio que en años sucesivos había realizado sobre el terreno.

Cabe recordar que la vieja obra de Pausanias, en tiempos modernos, resultó de gran ayuda para algunas personas expertas en mitología clásica que fueron capaces de intuir la relación existente entre los antiguos relatos mitológicos y los modernos hallazgos paleontológicos de restos de grandes mamíferos terciarios y cuaternarios, ambos coincidentes en las mismos lugares donde se desarrollaban los relatos míticos. En el siglo XIX, hay que destacar al filólogo alemán, Ernst von Lasaulx que escribió Die Geologie der Griechen und Römer, publicado en 1851, en Münich y, en el siglo XX, a la historiadora y folclorista norteamericana Adrienne Mayor que escribió The First Fossil Hunters: Paleontology in Greek and Roman Times, publicado en 2000, en Princeton.

De las diferentes ediciones de la Guía de Grecia y de la Descripción de Grecia, de Pausanias, que hemos podido consultar, para redactar este artículo, hemos logrado entresacar hasta 19 referencias a grandes esqueletos y huesos míticos, hallados en distintos lugares de diversos países de las costas mediterráneas orientales. En la antigüedad clásica y en tiempos de Pausanias, estos huesos y esqueletos, según el contexto de las narraciones legendarias locales, en unos lugares, podían ser considerados y tratados como "huesos de héroes" míticos o de sus familiares más inmediatos, tales como esposas e hijos, mientras que en otros lugares, otros grandes huesos idénticos o nada semejantes, podían ser interpretados como los "huesos de gigantes", míticos.

Aunque en la revisión de la Guía de Grecia y la Descripción de Grecia, de Pausanias, hemos encontrado otras muchas referencias legendarias, a huesos gigantescos, las hemos ignorado, cuando en esos casos, se vinculaba a esos grandes huesos míticos (restos esqueléticos fósiles), con ciertas divinidades no griegas o otros tipos de monstruos mitológicos, que no poseían aspecto humano o humanoide y, por tanto, no eran asimilables a los gigantes más típicos.



PERO, VAYAMOS AL GRANO....

Descripción de Grecia, libro 5, capítulo 12, párrafo 3. Pausanias alude aquí al principio de veracidad que guía todo lo descrito por él, en esta obra suya que al tratar sobre maravillas y prodigios, podría prestarse a las exageraciones y las invenciones, al manifestar públicamente que: "Jamás he escrito nada sobre rumores sin fundamento, sólo sobre aquello que me ha sido contado por personas de toda confianza y de aquello que he visto con mis propios ojos."

También informa, en este mismo párrafo, que un cráneo de elefante estaba expuesto en un templo, como algo espectacular y atractivo para los peregrinos que visitaban el santuario: "En el santuario de Artemisa, cerca de Capua (en la actual Italia) he visto, el cráneo de un elefante (probablemente, se trataba del cráneo de algun elefante asiático contemporáneo, animal bien conocidos de los griegos, pues siglos atrás, Alejandro Magno se trajo algunos de sus campañas gerreras en la actual India par exhibirlos en su país) y puedo asegurar que el cráneo del elefante no se parecen en nada, a los de ninguna otra bestia conocida, por su forma y tamaño característicos."
De esta información podemos deducir que Pausanias, del que algunos estudiosos de su obra, suponen que era médico, por la terminología especializada que en ocasiones utiliza y que, por lo tanto, debería tener conocimientos anatómicos, nunca debió poder observar ningún esqueleto completo de elefante contemporáneo, africano o asiático, ni tampoco cráneos de mamuts o de mastodontes fósiles, lo suficientemente íntegros, como para poder llegar a establecer una asociación entre ambos tipos de animales, por la similitud de sus cráneos y demás huesos. Pues esta comparación le hubiera permitido realizar la correcta identificación zoológica de muchos de los grandes huesos míticos que la tradición griega atribuía, sistematicamente, a diversos héroes y gigantes, mitológicos.
 
Dos representaciones gráficas de los esqueletos de dos proboscideos, a la izquierda el de un mamut y a la derecha el de un elefante indio actual. Nótese el gran parecido entre las partes y el conjunto de ambas especies de animales.

EL HALLAZGO Y RECUPERACIÓN DE LOS HUESOS DE TESEO, EN LA ISLA DE ESCIROS.

Descripción de Grecia, libro 1, capítulo 17, párrafo 6. Relata Pausanias: "Cuando Cimon, hijo de Milcíades, hubo asolado la isla de Scyros, para vengar la oprobiosa muerte de Teseo, pudo buscar libremente la tumba del héroe y luego de encontrarla, milagrosamente, recogió los huesos (gigantescos) del héroe y se los llevó a Atenas.”

Para no volver a repetir los comentarios expuesto, anteriormente, en la tercera parte de laintroducción a los Huesos de gigantes ibéricos, en "Antecedentes griegos", véase lo redactado sobre la moderna interpretación etnopaleontológica que de otra versión, de este mismo hallazgo, se hacía allí.

La hazaña más conocida, de todas las que se supone que llevó a cabo Teseo, el héroe ateniense, posiblemente, sea la victoria sobre el invencible Minotauro, encerrado en el Laberinto de Dédalo, en la isla de Creta.

Representación artística del hecho legendario "Teseo dando muerte al Minotauro", en un jarrón ateniense de estilo "de figuras negras", aproximadamente del año 550 aC.
Imagen: http://tbn0.google.com/imagesq=tbn:jKUIs7H4rUWZqM:http://www.historyforkids.org/learn/greeks/religion/myths/pictures/theseus.jpg



LOS GRANDES HUESOS DE EDIPO, RECUPERADOS EN TEBAS, ERAN VENERADOS EN UN SANTUARIO DE ATENAS.

Descripción de Grecia, 1.28.7. Dice "En Atenas, dentro del recinto del santuario dedicado a las diosas, a las que los atenienses llaman, "de agosto", pero a las que Hesiodo, en la Teogonía, llama las Erinias (Las Furias), hay un monumento que guarda los huesos de Edipo, los cuales fueron encontrados y traídos desde Tebas (capital de la antigua región de Beocia), después de
realizarse una diligente investigación en aquella ciudad para localizar su sepultura.
En tiempos modernos, en la zona de Grecia que corresponde a la antigua región de Beocia, los paleontólogos han hallado abundantes restos óseos fósiles, de megafauna terciaria, tales como: mastodonte de Auvernia (Anancus arvernensis) , de rinoceronte etrusco (Stephanorhinus cf. etruscus) del Plioceno final, de tigre de dientes de sable (Smilodon fatalis), de oso cavernarios (Ursus spelaeus) y de león de las cavernas (Panthera leo spelaea) del Pleistoceno.

Obsérvese el aspecto, más o menos, antropomorfo que adquiere un esqueleto de oso de las cavernas (Ursus spelaeus), macho, cuando es expuesto en posición bípeda, completamente reconstruido y articulado. Ejemplar procedente del Pleistoceno de Rumania. Comparése la altura de esta bestia de 2,65 m. con la de Glenn que mide 1,75 m. Los mayores ejemplares (machos) de oso de las cavernas, podían llegar a alcanzar hasta 3 m., de altura en posición bípeda, y hasta una tonelada de peso.
Imagen: http://files3.tellmewhereonearth.com/Photos%20Cave%20Bear/bear31.BMP

Como ya hemos apuntado, en múltiples ocasiones anteriores, posiblemente, los grandes huesos de cualquiera de las especies animales enumeradas o una mezcla de diversas de ellas, pudieron servir para satisfacer la necesidad de la época, de exhibir, venerar y admirar grandes huesos u osamentas, como testimonio de la veracidad de las narraciones que referían la existencia de gigantes y relataban las grandes hazañas consumadas por diversos héroes del pasado mítico.

LA EROSIÓN MARINA MUESTRA, EN LA COSTA TROYANA, LA TUMBA DE ÁYAX, EL HÉROE GRIEGO .

Descripción de Grecia, 1.35.5. Pausanias relata como supo que el mar había dejado al descubierto los huesos de Áyax, en la costa de Troya, (situada junto al estrecho de los Dardanelos, el antiguo Helesponto, en la actual provincia turca de Çanakkale). "Un misio me habló del enorme tamaño del cuerpo de Áyax. Me dijo que el mar se había llevado la parte situada frente a la playa de un montículo de tierra, existente cerca de la ciudad de Sigeon, el cual se descubrió por un oráculo que era la sepultura del héroe, pues dentro se hallaba su enorme esqueleto."
"Un detalle de lo que me contó aquel hombre, me permitió estimar las verdaderas dimensiones de Ayax el héroe: los huesos de las "cazoletas" (rótulas) de sus rodillas, a las que los médicos llaman "piedras de molino", eran, exactamente, del tamaño de los discos que lanzan los niños, en los juegos del pentatlón."

Probablemente, los grandes huesos, del supuesto héroe de la guerra de Troya, en realidad pertenecieron a un mastodonte (Trilophodon pentelici) o a un rinoceronte (¿Aceratheriumsp. ?) del Mioceno, pues los paleontólogos han encontrado restos de ambos tipos de especies animales, de esa época, por toda la región de la antigua Rhoeteum y, además, las medidas de sus rótulas coinciden con las estimaciones aportadas por Pausanias, equivalentes a unos 12-13 cms. de diámetro.

Aspecto de la reconstrucción, viviente, de un Trilophodon. La bella señorita que el ilustrador a situado junto a la bestia, no está como distracción, sino que puede servir, como referencia, para hacerse una idea del tamaño relativo del proboscidio y de su esqueleto, respecto a una persona.
Imagen:




LA TUMBA DEL GIGANTE ASTERIO, EN UNA ISLITA MEDITERRÁNEA, CERCANA A LA CIUDAD DE MILETO.

Descripción de Grecia, 1.35.6. Dice Pausanias "Frente a la ciudad de Mileto se encuentra la isla de Lada y muy próximas a ella unas islitas diminutas que han quedado separadas. Una de esas islitas recibe el nombre de "isleta de Asterio", y dicen que ese nombre es debido a que el cuerpo del gigante Asterio se encuentra enterrado en ella. Asterio era hijo de Anax, uno de los gigantes hijos de la Tierra. El cadáver (esqueleto) de Asterio no mide menos de 15 pies de longitud (equivalentes a 4,5 m. de altura)."
En tiempos modernos, en zonas insulares (Samos) o continentales (Turquía), muy cercanas, los paleontólogos han hallado abundantes restos fósiles de proboscideos del Plioceno al Pleistoceno, tales como: mastodontes (Deinotherium giganteum, Trilophodon pentelici, ) y elefantes primitivos (Palaeoloxodon antiquus) cuyos restos óseos serían los candidatos más probables a ser considerados, por los antiguos griegos, como los restos del mítico gigante Asterio.

Aspecto de un esqueleto articulado de Deinotherium del Mioceno inferior, expuesto en posición cuadrúpeda. El esqueleto perteneció a un ejemplar joven, ya que sólo alcanza una altura de 2,65 m. en la espalda, mientras que los adultos solían alcanzar los 4,5 m. de altura.


LOS SUPUESTOS HUESOS DEL GIGANTE GERIÓN, QUE EN REALIDAD, ERAN LOS DEL GIGANTE HILO, PERO ESTO ERA UN SECRETO QUE NO DEBÍA CONOCER EL PUEBLO...

Descripción de Grecia, 1.35.7-8. Cuenta Pausanias: "Otro suceso prodigioso me sorprendió estando en una pequeña ciudad, situada en Lidia superior (actuales provincias turcas de Izmir y Manisa), que es llamada las Puertas de Témeno, cuando, por efecto de una gran tempestad de agua, se desprendió parte de una montaña y aparecieron varios huesos enormes que por su forma hacían creer que serían humanos, pero como su tamaño era descomunal no podía afirmarse tal cosa. Inmediatamente, se difundió entre la gente del lugar, la historia de que era el cuerpo del gigante Gerión. Porque, todo el mundo en la zona del río Hilo, conocía a alguien que, al arar, había encontrado, enterrados, grandes cuernos de ganado bobino, que se habían relacionado con la leyenda de Gerion, pues según ésta Gerion era famoso por criar una raza de bueyes gigantescos. Cuando los contradije y les expliqué que la tumba de Gerión estaba en Tartesos (la actual Cádiz), entonces los funcionarios religiosos lidios, me revelaron secretamente, la verdadera historia: en realidad aquellos huesos, pertenecían al cuerpo de Hilo, otro gigante hijo de la Tierra, de quien ya se habían encontrado huesos en otras ocasiones anteriores y por esa razón, el río que surca estas tierras, se llamaba Hilo en su honor"

En tiempos modernos, en esta misma zona, los paleontólogos han hallado abundantes restos fósiles de proboscideos del Plioceno al Pleistoceno, tales como:
mastodontes (Deinotherium giganteum, Trilophodon pentelici, ) y elefantes primitivos (Palaeoloxodon antiquus, Anancus sp.) cuyos restos óseos, serían los candidatos más probables a ser considerados como los restos del mítico gigante Gerión/Hilo. Además, también se han encontrado restos del gigantesco uro (Bos primigenius) que en el caso de los machos llegaban a alcanzar, en "la cruz", una altura media de 1,60 a 1,80 m., pudiendo llegar los mayores ejemplares hasta los 2 metros (1, 50 m. en las hembras) y los 3 m. de longitud. No sería nada extraño que diversos hallazgos de sus restos, durante las faenas agrícolas, pudrieran haber inducido en la mentalidad popular de la época, la leyenda de los rebaños de Gerión, aunque algunos paleontólogos, sugieren que las supuestas cornamentas legendarias, en realidad, bien pudieran ser las defensas fósiles de alguna especie de mastodonte o elefante antiguo, pues interpretaciones semejantes se realizaron por esa época en otros lugares del Mediterráneo: los colmillos del mítico "jabalí de Calidón", hallados en Capri.

Esqueleto completo y articulado de uro (Bos primigenius), procedente del yacimiento Pleistoceno de Fonte Campanile, en Viterbo (Italia), ejemplar expuesto en posición cuadrúpeda, el Museo de Paleontologia, en Roma.
 
Imagen:
http://ospitiweb.indire.it/~rmrc0001/museo/images/immagini%20palombo/fig%2027%20Bos%20primigenius%20scheletro.JPG



Dibujo sencillo que intenta representar, en clave de humor, las proporciones entre las dimensiones del uro (Bos primigenius), de un joven novillo (Bos taurus) y un joven humano (Homo sapiens). Se hace evidente por el tamaño relativo del uro que tenía
un tamaño gigantesco. El
torero parece perplejo, al encontrarse ante semejante "hastado" de proporciones gigantescas, acompañando, cual pariente protector, al torito que ha de torearImagen: http://img4.imageshack.us/img4/1906/urus.jpg



EL HALLAZGO DE LOS HUESOS DE ORESTES, EN TEGEA, CONTADO DE NUEVO.

Descripción de Grecia, 3.3.6-7 Escribe Pausanias "Un laconio llamado Licas, llegó a Tegea, en la época en que los espartanos, por recomendación de un oráculo, estaban buscando los huesos de Orestes, para poder ganar la larga guerra que mantenían contra esta ciudad. Licas se enteró que estaban enterrados en un terreno que era propiedad de un herrero forjador de bronce, por lo que, gracias a su astucia, se pudo hacer con ellos. "


Descripción de Grecia, 3.11.10. Relata "Cuando los huesos de Orestes fueron rescatados y transportados desde Tegea, los espartanos los enterraron allí (en Esparta)."

Descripción de Grecia, 8.54.4. Dice "Los tegeos aseguran que el lugar donde dicen los espartanos que encontraron los huesos de Orestes, no es correcto, pues afirman que el hallazgo no fue en Tegea, sino en Tirea, un lugar situado al Este de Tegea."

Para no repetir lo ya expuesto, anteriormente, en la segunda parte de la introducción a los Huesos de Gigantes Ibéricos, en "Antecedentes griegos y romanos", véase la moderna interpretación etnopaleontológica que de otra versión de este mismo hallazgo se hacía allí.

sábado, enero 24

Grandes huesos fósiles y gigantes imaginarios (8)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Dept. MACS-UdL.


Interpretaciones antiguas, en tiempos de griegos y romanos 
(continuación 5ª parte)



HALLAZGO DE LOS RESTOS DE UN GIGANTE MESENIO, CON TRES CABEZAS.

Flegón de Tralles, en el siglo II d.C., en el Libro de las maravillas, 11-19. Dice "No hace muchos años que Apolonio El Gramático, relataba un hecho que sucedió en la ciudad de Mesene. Tras una gran tormenta, se produjo una inundación que desenterró y arrastró una gran tinaja de piedra que finalmente se hizo pedazos. En su interior contenía grandes huesos, tres cráneos y dos mandíbulas con dientes. En la tinaja constaba la inscripción: "de Idas", y los mesenios, comprendiendo por ella que eran los restos del héroe Idas, de quien Homero había dicho que "el hombre más fuerte del mundo, en su época". Prepararon otra gran tinaja de piedra, sufragada con fondos públicos, para colocar en ella los hueso del héroe, una vez que fueron venerados respetuosamente, luego volvieron a enterrar la tinaja con las reliquias."
En tiempos modernos, los paleontólogos han hallado en el Peloponeso, abundantes restos óseos de megafauna, pertenecientes a proboscidios: mastodontes de Auvernia (Anancus arvernensis) del Mioceno superior al Pleistoceno, elefante antiguo (Elephas antiqus) del Pleistoceno, dinoterio (Deinotherium giganteum) del Pleistoceno Inferior, mamut lanudo (Mammuthus primigenius) del Pleistoceno, mamut sureño (Mammuthus meridionalis) del Plio-Pleistoceno y también rinoceronte lanudo (Coelodonta antiquitatis), rinoceronte de bosque (Stephanorhinus kirchbergensis) del Pleistoceno-Holoceno y uros (Bos primigenius) del Holoceno.

Réplica artificial, articulada, de un esqueleto completo de Mammuthus primigenius, la comparación con la muchacha, situada junto a él, puede dar una idea de los tamaños relativos.

Como ya hemos apuntado en muchas otras ocasiones anteriores, las supuestas reliquias del giganteco luchador Idas, contenidas por la gran tinaja, debían estar constituidas por diversos huesos y cràneos de alguna o diversas especies mencionadas más arriba. De nuevo vemos otro caso de confusión mítica, muy anterior, al momento del hallazgo que pone de manifiesto la veneración de grandes huesos fósiles, en la antigüedad.


COSTILLARES COLOSALES DE GIGANTES DÁLMATAS

Flegón de Tralles, en el siglo II d.C., en el Libro de las maravillas, 11-19, Dice: "En Dalmacia [una región de la costa adriática que en la actualidad, mayoritariamente, pertenece a Croacia], existe una cueva a la que sus habitantes llaman "gruta de Artemisa" o "cueva de Diana", en cuyo interior, pueden contemplarse los huesos de muchos cuerpos, cuyas costillas miden más de 11 codos" [ aprox. 4,5 m.]
Si no se exageraron desmesuradamente las dimensiones de las costillas, en esa zona geográfica y dentro de una cueva, "cuerpos" con costillas de tal magnitud, sólo podían ser los restos fósiles de grandes cetácos, posiblemente de algun tipo de grandes ballenas miocenas.

Aspecto del esqueleto completo de una ballena azul contemporánea, cuya longitud puede alcanzar los 25 m., obsérbense las grandes dimensiones de las costillas de esta especie que pueden llegar a los 4-5 m.


EL DIENTE DE HÉROE Y EL INGENIOSO Y PRUDENTE EMPERADOR TIBERIO.

Flegón de Tralles, en el siglo II d.C., en el Libro de las maravillas, 11-19 Escribe: "En tiempos de Tiberio, se produjo un gran terremoto que destruyó por completo muchas ciudades importantes de Asia Menor; Tiberio las hizo reconstruir, corriéndo él mismo con todos los gastos. En las grietas abiertas en el terreno aparecieron enormes esqueletos. Las gentes del lugar no se atrevían a tocar los huesos de los que creían héroes, pero finalmente se armaron de valor y enviaron a Tiberio, en calidad de muestra, un diente de uno de los cuerpos. El diente medía más de un pie (más de 30 cm) de longitud. Los embajadores lo llevaron al emperador y le preguntaron si deseaba que le trajeran el cuerpo del héroe completo. Tiberio ideó un plan sagaz, que no le privaría de conocer el tamaño del héroe, pero que le permitiría evitar el sacrilegio de robar el cuerpo de los muertos. Contrató a cierto geómetra llamado Pulcro, y le encargó que confeccionara un rostro de héroe, proporcional a las dimensiones del diente. Basándose en el peso y dimensiones del diente, el geómetra calculó lo grandes que serían el cuerpo y la cara, realizando rápidamente una reconstrucción que llevó ante el emperador. Tiberio dijo que contemplar aquel modelo era suficiente para satisfacer su curiosidad, devolviendo el diente a los embajadores para que fuera devuelto al lugar del que procedía."
En tiempos modernos, en esa zona de Turquía, los paleontólogos han hallado restos de diversos proboscidios: elefante primitivo (Elephas antiqus) del Plioceno, dinoterio (Deinotherium giganteum) del Mioceno al Pleistoceno, mastodonte (Trilophodon (Choerolophodon) pentelici) del Mioceno y mastodonte de Auvernia (Anancus arvernensis) del Plio-Pleistoceno .
Posiblemente el "diente de héroe", en realidad, era un gran molar fósil, proveniente de algún tipo de mastodonte, adulto.

Aspecto de un gran molar de mastodonte, en el que se pueden apreciar la corona, con cuatro pares de tubérculos y las grandes raíces que brotan de cada uno de ellos.
Imagen: http://www.paleodiscoveries.com/images-pdgo/image-25187.jpg


LOS HUESOS DE LOS GIGANTE EGIPCIOS, DE NITRIA

Flegón de Tralles, en el siglo II d.C., en el Libro de las maravillas, 11-19 Dice: "No se debería desconfiar de la narración anterior, pues en Nitriai (Nitria, actualmente, Uadi Natrun), en Egipto, se exponen a la vista unos enormes esqueletos que no cuestan nada de reconocer, pues no están ocultos en la tierra, ni entremezclados en desorden, sino dispuestos de tal manera que quien los contempla puede reconocer, perfectamente, los fémures, las tibias y también los huesos de otras partes del cuerpo. Tampoco se debería desconfiar de esos huesos, si se tiene en cuenta que, al principio del tiempo, cuando la naturaleza estaba en su apogeo, producía criaturas de dimensiones considerables, aunque del mismo modo que el tiempo se va agotando, también ha ido encogiendo el tamaño de las criaturas que produce."
En tiempos modernos, los paleontólogos ha encontrado en esta región egipcia restos óseos de diversos tipos de mastodontes: gonfoterio (Gomphotherium angustidens) y mastodonte de Osiris (Anancus osiris) y mastodonte de cara larga (Tetralophodon longirostris) del Plioceno al Pleistoceno.


LOS MEDIANOS GIGANTES DE LA ISLA DE RODAS.

Flegón de Tralles, en el siglo II d.C., en el Libro de las maravillas, 11-19, escribe "También he oído informaciones de que en la isla de Rodas hay unos huesos que parecen humanos pero que son tan grandes que, en comparación con ellos, el tamaño de los seres humanos del tiempo presente, resulta extremadamente pequeño."
En tiempos modernos, en esta isla del mar Egeo, los paleontólogos han hallado restos de unos proboscidios de pequeño tamaño que alcanzaron cerca de 1,80 m. de altura, en la espalda: elefante enano (Elephas mnaidriensis). Cuyos huesos recompuestos, en posición bípeda, siguiendo el patrón del esqueleto humano, como era costumbre en la antigüedad, habría dado origen a la leyenda de los huesos de gigante hallados en esta isla.
Hans Brinkerink, del Museo de Historia Natural de Rotterdam (Holanda) está dando los últimos retoques a los ojos de una replica de un elefante enano, macho (Elephas mnaidriensis).
Imagen: http://www.nmr.nl/nmr/binary/retrieveFileinstanceid=14&itemid=156&filename=dwergolifant%20in%20atelier%203.jpg


LOS GIGANTESCOS HUESOS DE OSIRIS, SEPULTADOS EN TERRITORIO GRIEGO.

Flegón de Tralles, en el siglo II d.C., en el Libro de las maravillas, 11-19. Escribe: "Cuando los atenienses fortificaron cierta isleta cercana a Atenas. Cuando estaban excavando los cimientos de las murallas, encontraron un ataúd de 100 codos (es decir de unos 42 m.) de longitud, que contenía un cuerpo proporcional a su tamaño. Había una inscripción que decía: Yo, Macrosiris (Osiris El Grande), después de haber vivido 5.000 años, estoy enterrado en una pequeña Isla".

Aspecto del "Hydrarchos" un falso esqueleto fósil, de serpiente marina, que medía 35 m. de largo, exhibido en 1845 por Albert Koch. Los científicos descubrieron que, en realidad, se trataba de un montaje fraudulento, conseguido mediante el ensamblados de las vértebras, de al menos, cinco especímenes de Zeuglodon, una ballena fósil del Eoceno, hoy más conocida como Basilosaurus. Imagen procedente de Ellis, R. 1994. Monsters of the Sea. Robert Hale Ltd.
Imagen: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/f7/Hydrarchos.jpg

Si no se exageraron desmesuradamente las dimensiones de los restos sepultados, es muy posible que el hallazgo, correspondiese a un montaje, conseguido mediante la acumulación de huesos fósiles, procedentes de diversos ejemplares y especies animales, especialmente con adición de vértebras supernumerarias. Dispuesto el conjunto de tal manera que pareciese un único individuo. En el siglo XIX, Albert Koch preparó esqueletos de supuestos grandes monstruos marinos antediluvianos, siguiendo metodos fraudulentos de este mismo tipo que luego exhibió por toda Norteamerica y Europa, con píngües beneficios.


sábado, enero 10

Grandes huesos fósiles y gigantes imaginarios (7)

Por Heraclio Astudillo Pombo, DMACS-UdL.

Interpretaciones antiguas, en tiempos de griegos y romanos (continuación, 4ª parte)


EXPOSICIÓN DE HUESOS DE GIGANTES CAPRENSES, EN LA VILLA VERANIEGA DEL EMPERADOR AUGUSTO.

Suetonio (Gaius Suetonius Tranquillus), en el siglo I d.C., en Vida del Divino Augusto, 72, cita que "En la isla de Capri, se hallan enterrados grandes huesos por todas partes, sobre los que él cree que pertenecieron a antiquísimas bestias, marinas y terrestres. Por el contrario, los
habitantes de la isla, tradicionalmente, los habían considerado como unas verdaderas reliquias de la guerra que los dioses mantuvieron contra los gigantes, en la antiguedad, razón por la que los denominaban "huesos de Gigantes".
Además, Suetonio, recoge que "El emperador Augusto, disfrutaba coleccionando en la villa veraniega que tenía en la isla, este tipo de gigantescos huesos míticos que le eran ofrecidos como regalo por sus súbditos isleños que se los habían encontrado realizando diversas labores, en diversos parajes de la isla."

En tiempos modernos, los paleontólogos han hallado en esta isla mediterránea, abundantes restos óseos de megafauna pleistocena, pertenecientes a: elefante primitivo (Elephas (Palaeoloxodon) antiquus), mamut del Volga (Mammuthus chosaricus), oso de las cavernas (Ursus spelaeus), rinoceronte de estepa (Stephanorhinus hemitoechus), hipopotamo
(Hippopotamus sp.) y uro (Bos primigenius)

Es muy posible que los grandes ejemplares óseos que el césar Augusto guardaba en su museo caprense, convencido de que atesoraba reliquias de combates míticos, verdaderas, en realidad fueran huesos procedentes de las grandes extremidades, pertenecientes a varias de las especies de megafauna pleistocena, mencionadas anteriormente.


Aspecto de un fémur de Mammuthus chosaricus, expuesto en el Castello Ducale Orsini, Ottoboni, Fiano Romano (Italia), no demasiado diferente, en cuanto a forma, de sus equivalentes humanos, pero sí en cuanto a las dimensiones. Para poder hacerse una idea de su tamaño aproximado, tómese como referencia la hoja de papel informativa, situada delante del ejemplar expuesto, sabiendo que es de tamaño DIN.A-4., es decir, de casi 30 cm. de largo. Fotografía original de Christian Demma.
Imagen: http://farm4.static.flickr.com/3272/2428982684_2cdb1c6e88.jpg?v=0


LA IGLESIA CRISTIANA DEL SIGLO I d.C. CONFIRMA LA NATURALEZA "SOBREHUMANA" DE LOS HUESOS DE GIGANTE.

Clemente de Roma, 4º papa de la iglesia cristiana, en el siglo I d.C. en Reconocimientos, 1.29. Escribe: "Los gigantes eran un tipo de hombres de cuerpo inmenso, cuyos huesos de colosal tamaño aún se pueden contemplar en determinados lugares como prueba de su existencia."
La opinión de un Papa de Roma, mártir y santo, el cual, lógicamente, debía estar fuertemente influído por los relatos bíblicos, debió ejercer una gran influencia sobre los pensadores cristianos que pudiesen discrepar sobre la verdadera naturaleza de los grandes huesos que se hallaban por todo el orbe cristiano.


HUESOS DE LOS TERRORÍFICOS GIGANTES, EXTERMINADOS POR LOS ISRAELITAS, DURANTE LA CONQUISTA DE LA TIERRA PROMETIDA.

Flavio Josefo (Yosef bar Mattityahu), en el siglo I d.C., en Antigüedades de los judíos, 5.23. Escribe que "En una zona cercana a la ciudad de Hebrón, los antiguos Israelitas aniquilaron una raza de gigantes que habitaban allí y que estaban dotados de unos cuerpos tan enormes y tenían un aspecto tan distinto al de los humanos que verlos resultaba aterrador y oírles hablar, entre ellos, era terrorífico; sus huesos se han podido contemplar hasta el día de hoy, a diferencia de lo que ocurre con otras narraciones que por creíbles que parezcan, en cambio no pueden mostrar pruebas de su existencia real."
Para conocer qué especies zoológicas de megafauna pudieron haber inspirado esta leyenda judía, véase el post del 26 de julio de 2008 en el que se muestra la lista de megafauna pliocena, pleistocena y holocena que, modernamente, ha sido hallada en la zona correspondiente a la antigua Palestina bíblica y que incluye, actualmente, a los estados de Israel, Jordania y Líbano.


EL HALLAZGO DE LOS HUESOS DE OTRO GIGANTE CRETENSE Y DE LOS DEL HÉROE GIGANTE ORESTES, RELATADO OTRA VEZ.

Plinio el Viejo, entre el siglo I y II d.C., en Historia natural, libro 7, párrafos 73-75. Dice: "En Creta, cuando un terremoto desmoronó parte de una montaña, en su interior, se halló un enorme esqueleto de 46 codos de longitud", es decir unos 20 m. de altura, sobre el que "algunas personas pensaban que debía ser el esqueleto del cazador gigantesco Orión, mientras que otros que se oponían a esta idea, defendían que debía tratarse del esqueleto del joven gigante Oto."
También comenta: "Los documentos dan testimonio de que el esqueleto de Orestes, desenterrado en Tegea, por orden de un oráculo, medía 7 codos de longitud", es decir unos 3 m. de longitud pero en una reconstrucción bipeda, serían de altura.
Para conocer el tipo de megafauna, cuyos restos óseos pudieron haber contribuido a la invención de las leyendas, correspondientes a estos dos hallazgos de huesos míticos, véase el post del 22 de noviembre del 2008


EL GIGANTESCO OMÓPLATO DE PÉLOPE, VENERADO EN LA REGIÓN GRIEGA DE ÉLIDE. 

Plinio el Viejo (Caius Plinius Secundus), entre el siglo I y II d.C., en Historia Natural,

libro 28, párrafo 34. Recoge que "En un santuario de la región de la Élide, se exhibía un enorme omóplato del que se afirmaba que era de héroe Pélope, del que se decía que era de marfil y que tenia poderes curativos".

Aspecto de un enorme hueso de la escápula u omóplato de un mamut lanudo, adulto (Mammuthus primigenius), del Pleistoceno tardío. Dimensiones: 92,5 cm., de alto por 70 cm. de ancho. Para hacerse una idea del tamaño relativo, compárese con las dimensiones de la mano y del antebrazo de la persona que la sostiene.

"El hueso de Pélope, (hacia el año 1.250 a.C.), les sirvió a los griegos como poderosos talismán para poder vencer la resistencia de los troyanos y acabar la larga Guerra de Troya que ya duraba 10 años."
Este pàrrafo de Heródoto atestigua que ya en el s. XIII a.C., el culto a los héroes de la antigüedad, entre los griegos, ya había incorporado grandes huesos fósiles en sus creencias, rituales y ceremonias sagradas.
Es muy probable que la paletilla de Pélope, venerada como una sagrada reliquia en su santuario de Olimpia, en realidad, fuese un omóplato de Mammuthus meridionalis, de M. primigenius o de Elephas antiquus.


EL RESCATE DE LOS HUESOS DEL HÉROE TESEO, CONTADO OTRA VEZ.

Plutarco (Lucius Mestrius Plutarchus), entre el siglo I y II d.C., en Cimón, 8. Escribe: "Cimón conoció que el antiguo héroe Teseo había sido asesinado, a traición, en la isla de Esciros", en donde se había refugiado después de su destierro de Atenas. "Los atenienses habían recibido de un oráculo la orden de recuperar los huesos de Teseo", pero los habitantes de Esciros "negaron la historia del asesinato y prohibieron cualquier búsqueda de su tumba. Cimón asumió su misión con gran entusiasmo y, después de algunas dificultades, localizó el lugar de la sepultura sagrada, recogió los huesos que cargó en su trirreme y los condujo hasta Atenas, donde fueron recibidos con gran pompa y ceremonia".

Plutarco (Lucius Mestrius Plutarchus), entre el siglo I y II d.C., en Teseo, 36. Cuenta que hacia el año 475 a.C., "Los atenienses consultaron el oráculo de Delfos y recibieron la orden de recuperar los huesos de Teseo, para poder sepultarlos con honores en Atenas y luego protegerlos y venerarlos como reliquias sagradas... Cimón tuvo que conquistar la isla de Esciros y se tomó como una cuestión de honor localizar el lugar donde estaba enterrado Teseo. Vio un águila que picoteaba y escarbaba en un montículo de tierra, por lo que ordenó a sus hombres que lo excavaran y encontraron el esqueleto de un hombre de tamaño gigantesco y, a su lado, una lanza y una espada de bronce de grandes dimensiones. Cuando Cimón trajo a Atenas, en su trirreme, aquellas reliquias, los atenienses tuvieron una gran alegría, y les dieron la bienvenida con procesiones y sacrificios magníficos... Ahora, el héroe yace enterrado en un santuario que está el corazón de la ciudad".
La existencia de un túmulo funerario, sobre un esqueleto de proboscidio que estaba acompañado de una lanza y una espada de bronce, de grandes dimensiones, indicaría que la creencia en héroes gigantes que provocó tal confusión era bastante anterior al año 475 a.C. y estaba bastante generalizada pot toda la cuenca mediterránea.
Para conocer el tipo de megafauna que con sus restos pudo haber contribuido a la invención de la leyenda, correspondiente a este hallazgo ver el post del 22 de noviembre


DESCUBRIMIENTO ROMANO DE LOS HUESOS DEL GIGANTE ANTEO, RELATADO OTRA VEZ

Plutarco (Lucius Mestrius Plutarchus), entre el siglo I y II d.C., en Sertorio, 9. Relata que cuando el jefe militar romano Sertorio conquistó Tingis (en la actualidad, Tánger, en Marruecos) supo por sus habitantes que "aquella ciudad era el lugar donde estaba sepultado el gigante Anteo. Sertorio, escéptico ante las enormes dimensiones del túmulo funerario, hizo que sus hombres lo excavaran, y se dice que el esqueleto que apareció enterrado media 60 codos de longitud, es decir unos 26 m. de altura. Sertorio al contemplar aquella osamenta monumental quedó atemorizado y, tras ofrecer un sacrificio de desagravio al espíritu del difunto, ordenó volver a enterrar el esqueleto, rindiendo honores a los restos del gigante Anteo y certificando, personalmente, la veracidad del relato mítico local."
Para conocer el tipo de megafauna que con sus restos pudo haber contribuido a la invención de la leyenda, correspondiente a este hallazgo, ver el post del 22 de noviembre