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jueves, diciembre 13

Márquetin, enología y registro fósil (4)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Dept. Medi Ambient i Ciències del Sòl. Universitat de Lleida

Uso del registro fósil, en la Península ibérica, como emblema vínico. 

Vinos "paleontológicos", españoles, por orden cronológico de aparición en el mercado (4ª parte):


Milenario, un dinovino riojano, imaginario, un invento del tamaño de un campanario...
 

Cuando, en el buscador de imágenes de Google, descubrí la imagen de la botella que aparece a la derecha,  mostrando su linda etiqueta dinosauriana, reconocible por la inconfundible icnita tridáctila que aparecía en ella...

A falta de cualquier otra imagen ilustrativa de la que podamos disponer, nos vemos obligados a ofrecer, a nuestro selecto público, esta captura de pantalla, de muy escasa calidad, obtenida en:

http://blog.xn--unaosabatico-chb.es/2010/08/31/los-riojas-de-los-candidatos/

En ese instante, fugaz, mi viejo corazón dio un brinco, lleno de alborozo juvenil, pero al poco de abrir la web asociada, todo mi gozo se precipito en el duro fondo de un profundo pozo, de desolación. 
El morrazo emocional se había producido al constatar que el maravilloso producto ilustrado, era sólo una pura elucubración, un simple ejercicio de diseño, vinculado a una prueba de concurso.

"La Oficina de Turismo de la Rioja promociona la región    regalando un año sabático para emprendedores que tengan un proyecto personal y quieran desarrollarlo"
Imagen: http://www.legrancoach.com/2010/05/que-harias-si-te-regalaran-tiempo.html

Todo había empezado, algunos meses antes, con el concurso Un año sabático en La Rioja, organizado por la Consejería de Turismo de La Rioja. Se trataba de seleccionar personas que fueran capaces de promocionar a la pequeña, geográficamente, comunidad autónoma riojana, como destino turístico entre los habitantes del resto de España, mediante campañas virales, de diseño personal, realizadas por sus propios medios, en Twitter y Facebook.
La selección de los semifinalistas, finalistas y ganador, se realizaría mediante la superación, más o menos exitosa, de una serie de pruebas puntuables, diseñadas por un grupo de expertos en concursos
En una de las diversas pruebas puntuables, por un jurado especializado, en márquetin, y por los seguidores "on line" del concurso, los candidatos a disputar la final del concurso, tenían que superar el reto de diseñar de la imagen publicitaria de un vino de Rioja, con su correspondiente botella. A tal fin, deberían deberían inventarse un buen nombre y proponer un eslogan pegadizo, todo ello expresado en una etiqueta apropiada, con el objetivo de intentar promocionar, de forma efectiva, entre los consumidores de vino, el imaginario vino riojano que, supuestamente, estaba contenido en el interior de la botella, ilustrada.

Imagen en la que se representaba, muy gráficamente, la posición y puntuación de cada uno de los concursantes, seleccionados, cuatro días antes del final del concurso.

 Imagen: http://www.viajes.net/blog/2010/09/02/recta-final-de-un-ano-sabatico-en-la-rioja/

Alberto Codes, uno de los 15 finalistas, del concurso "Un año sabático en la Rioja, la tierra con nombre de vino", para superar la prueba, anteriormente mencionada, presentó su proyecto creativo de diseño, para la promoción del hipotético vino riojano y de su correspondiente botella y etiqueta, imaginarias. Con el resultado gráfico, visible en la primera figura.

Alberto Codes bautizó al vino lo con el nombre de Milenario y como apellido utilizó el eslogan publicitario: "La esencia de La Rioja", justificando su concepción imaginaria en el hecho de que la prueba anterior había consistido en redactar un relato, cuyo contenido debía hacer referencia al legado que representa la ancestral presencia de los dinosaurios en La Rioja, razón por la cual, había decidido asociar ese hipotético vino, con los dinosaurios.
Aspecto que debería tener la supuesta etiqueta, de la botella imaginaria que debería contener un vino tinto, riojano, inexistente. Imagen de muy escasa calidad, pero más vale esto que una patada en ...la boca. Captura de pantalla, obtenida en: 
http://blog.xn--unaosabatico-chb.es/2010/08/31/los-riojas-de-los-candidatos/


Alberto Codes argumentaba su elección, diciendo: "En un principio pensé en utilizar como eslogan “La huella del tiempo”, pero como creo que con la imagen de la huella de dinosaurio ya se puede apreciar esa idea, y como "a buen entendedor pocas palabras basta"… entonces se me ocurrió este otro “La esencia de La Rioja”, ya que al fin y al cabo, el vino es el fruto de todas las condiciones favorables, para el cultivo de la viña, dadas en la tierra a que se hace referencia”

Es una lástima que el único dinovino español que hubiera podido estar, auténticamente, relacionado con el registro fósil local, al final, sólo haya resultado ser un una pura elucubración de concurso, un producto enológico intangible y una decepcionante entelequia, fallida.

Sería deseable que algún bodeguero riojano, emprendedor, animado por la coyuntura turística, retomase la idea de Alberto Codes y aceptase el reto que pueda suponer el hecho de producir un vino, con denominación de origen, de una cierta calidad, relacionado con un elemento cultural, hoy día tan importante, en la dinamización turística y económica de la zona como son los dinosaurios y sus icnitas. Amén.



miércoles, noviembre 7

Márquetin, enología y registro fósil (2)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Dept. Medi Ambient i Ciències del Sòl. Universitat de Lleida


Uso del registro fósil, en la Península ibérica, como emblema vínico (2ª parte)

Vinos "paleontológicos", españoles, por orden cronológico de aparición en el mercado (2):


Lacrimus Rex

Fósil emblemático: Icnita tridáctila, dejada por la pisada, fosilizada, de un dinosaurio que, a falta de más información, podría haber sido impresa por el paso de un ornitópodo o un terópodo. En la parte alta de la etiqueta, resulta bien visible, en negro sobre fondo blanco, la huella dejada por el pie de un dinosaurio. 


Producto: Vino tinto, de crianza, madurado en barrica de roble francés y americano, durante 9 meses. Obtenido por la mezcla de vino procedente de uvas Garnacha, 75%, y de vino procedente de uva Graciano charelo, 25%, que se han vinificado por separado

DO: La Rioja.
Los viñedos están situados sobre las laderas del monte Yerga, en Alfaro, La Rioja.

Aspecto de la etiqueta característica del "dinovino" riojano Lacrimus Rex
Imagen: Vico News



Productor: Bodegas Rodríguez Sanzo

Embotellador: Bodegas Rodríguez Sanzo

Salida al mercado: 2009

Justificación: 


Ni en la página web de la empresa productora, Rodríguez Sanzo, ni en la ficha técnica de este vino se hace alusión alguna a la causa por la que se decidió denominar de esta manera, tan bizarra, a este vino. Tan sólo se dice que los viñedos están situados sobre las laderas del monte Yerga.
Dada la situación geográfica, de las viñas, en el municipio de Alfaro, y de la distancia que separa esta localidad riojana de aquellas otras de la misma comunidad autónoma que tienen yacimientos de icnitas de dinosaurio: Enciso, Hornillos de Cameros e Igea, debemos concluir que con la imagen gráfica de la etiqueta y con el nombre particular de este vino, sus promotores pretenden evocar en la mente del consumidor la imagen de un dinosaurio muy popular: el Tyrannosaurus rex

Sólo de forma muy indirecta, tal vez, se haya pretendido hacer referencia al verdadero e importante patrimonio paleontológico riojano, de tipo natural y cultural que resulta altamente mediático en la actualidad y que es un importante referente y atractivo turístico, con efectos económicos benéficos comunes a toda la región autónoma de La Rioja, en la que están situados los viñedos de cuya uva se obtiene este vino.

Desde mi punto de vista personal creo que la sonora palabra "Rex", asociada a la imagen de la icnita tridáctila, sólo parece catapultar la imaginación del potencial cliente, hacia "rey de los grandes lagartos terribles", es decir, pretende establecer una asociación de este vino con el Tyrannosaurus rex, uno de los dinosaurios más conocidos del gran público, por haber protagonizado emocionantes escenas cinematográficas, viñetas de "comics" y páginas de novelas, de muy variada calidad artística.





Jurassic Pack

Es una forma especial de presentación, como regalo, que contiene 6 botellas de Lacrimus Rex. El conjunto de seis botellas aparece reunido, en el interior de un 
embalaje consistente en una caja de cartón que exteriormente aparece decorada con el aspecto de maleta antigua. 
En la parte frontal, en la esquina superior izquierda, aparece el logo con el diseño original y típico de la pelicula "Jurassic Park", con la silueta del esqueleto del tiranosaurio. En la rotulación original se ha sustituido, el título "Jurassic Park" por el ocurrente "Jurassic Pack", en la misma posición, con el mismo color e igual tipo de letras, todo muy semejante. 
Además, en el canto izquierdo que separa las caras frontal y lateral, hay otra etiqueta, en cuya parte inferior derecha aparece representada una "icnita" de pisada tridáctila, de aspecto ornitópodo, sobre la cual aparece escrito: Dejando Huella.


Aspecto de la caja para presentación de regalo, denominada Jurassic Pack, situada detrás de una botella de Lacrimus Rex.
Imagen: captura de pantalla en: Rodríguez Sanzo 








En este caso particular, el márquetin de la empresa productora parece muy orientado a conseguir la vinculación emocional de este vino riojano, con el imaginario colectivo, reciente, impresionado por la película de Steven Spielberg, cuyo el impacto social, cultural y emocional a escala mundial, nadie puede poner en duda. En nuestra opinión, en el caso de esta forma de presentación, parece ser que la voluntad de vinculación, con una zona geográfica resulta bastante laxa, a pesar de que en el canto superior derecho, que separa las caras frontal y lateral, hay otra etiqueta que tiene escrita la palabra Rioja.

martes, mayo 25

El registro fósil ibérico y el santoral católico, en la religiosidad popular de España y Portugal (2)

por Heraclio ASTUDILLO POMBO. Dep. MACS, UdL.


Fósiles ibéricos relacionados, por la tradición popular, española, con Dios, Jesucristo o con la Trinidad.


Como ya comentamos, en la introducción a este capítulo, publicada en diciembre del 2009, las razones que puede haber tenido la tradición popular, española, para vincular a un cierto tipo de fósiles, con una determinada advocación del santoral católico, pueden ser muy variadas y, a veces, hasta pueden resultar chocantes para la mentalidad de la gente actual, pero en ningún caso se puede afirmar que resultan arbitrarias, pues siempre hay alguna causa justificada, razonable que permite establecer algún tipo de relación entre el fósil y su nombre popular.

En esta segunda entrega, vamos a presentar los casos de fósiles ibéricos, a los que la tradición popular española, ha relacionado mediante leyendas con Dios, con Jesucristo o con la Trinidad que hasta el momento presente, hemos podido encontrar y recopilar.



1- Fósiles asociados con Dios Padre.


1.1. Piedras de cuando Dios apedreaba a los impíos, desde el cielo...

En algunas localidades de los valles navarros de Arakil y de la Burunda, valles que forman parte de la comarca euskaldún de La Barranca o de Sacana (eusk. Sakana), a los fósiles de erizos de mar de los géneros Micraster sp. y Echinocorys sp., del Cretácico superior que se hallaban en el campo, hasta hace pocos años, mediados del siglo pasado, les daban el nombre popular, en euskera, “Jainkoaren arriya” o “Jangoikoen arriya” es decir "piedra de dios" o "piedra de dios del cielo". Generalmente, se trataba de fósiles de la especie Micraster coranginum que era la más abundante.

Existía la creencia popular de que caían del cielo, durante las tormentas, como materialización de los truenos y de los rayos. Y en tiempos anteriores se creyó que eran lanzados por un ser divino para castigar a los impíos que infringían sus normas.
También existía la creencia popular de que la sorprendente marca con aspecto de cruz deprimida que, este tipo de piedras, presentaban en la parte más abombada, en realidad era la depresión determinada por 4 de los surcos más profundos del sistema ambulacral, era una marca sagrada que había sido impresa por el supremo creador, para que mediante este signo característico, los buenos cristianos pudieran reconocer, fácilmente, este tipo de "piedras virtuosas", es decir dotadas por Dios con propiedades extraordinarias y pudieran servirse de ellas como protección contra rayos y centellas.

Aspecto acorazonado, típico, de un Micraster coranginum, en esta imagen, debido a la iluminación, se aprecia muy bien la marca en forma de cruz característica, origen de muchas leyendas y usos populares.
Imagen: Hontza museo

En la comarca de la Sacana, sus habitantes estaban tan convencidos del extraordinario efecto protector, de estas piedras celestes, contra la caida de rayos y centellas, que fueron usados, durante siglos como amuletos de protección contra los impactos de los rayos. Este uso apotropáico, posiblemente milerario, se mantuvo vivo hasta la década de los setenta, del siglo pasado, manteniéndose expuestos en los tejados y alfeizares de las ventanas, de casas y bordas, por su propietarios, fósiles de erizos de mar cretácicos, para preservarlas de la destrucción y del incendio, causados por rayos y centellas. También eran llevados, encima, por campesinos y pastores u otras gentes que debían transitar por descampado, para prevenir la muerte por fulminación, durante las tormentas electricas.



2- Fósiles asociados con Dios Hijo: Jesús, Cristo o Jesucristo


2.1. "Piedras de los judíos", alaveses, de cuando  quisieron matar a Cristo, a pedradas.



En la localidad de Salvatierra-Agurain (Álava), hasta mediados del siglo pasado, a los erizos de mar fósiles del genero Micraster sp. y, muy especialmente, a los de la especie M. coranginum, se les daba el nombre popular de “matacristos” o “piedra matacristo”, como sinónimo de "piedra de judío". Este nombre popular iba asociado a una supuesta actitud asesina y anticristiana de las gentes de religión judía, pues existía la creencia popular, de que este tipo de "piedras", señaladas, milagrosamente, con una marca en forma de cruz deprimida, en su parte más abombada, eran las mismas piedras que, bastantes siglos atrás, habían sido lanzadas por los malvados y odiosos judíos, contra Cristo, con la pérfida intención de matarlo. Tal suceso legendario según creían algunos había ocurrido muchos siglos atrás, cuando el Hijo de Dios, había pasado por aquel mismo lugar, predicando el Evangelio. Según otros, el imaginario lanzamiento de piedras habría sucedido cuando estando Jesucristo ya clavado en la cruz, los malvados judíos quisieron rematarlo a pedradas...

Ilustración, extraída de un códice medieval, depositado en la Bibliothèque Nationale de France, representando el martirio de san Esteban, por medio de lapidación, a manos de un grupo de malvados judíos. Se ha representado a un pacífico santo cristiano, indefenso, que
 mientras está orando piadosamente, arrodillado dando la espalda a sus verdugos, es apedreado sin piedad.
Posiblemente, una conducta similar a la que se representa en esta escena, pero teniendo a Jesús como protagonista, fue lo que debieron imaginarse los lugareños alaveses, para explicarse las raras concentraciones de extrañas "piedras con cruz" que existían en algunos lugares.
Imagen: Le Martyre de Saint Etienne. 

La presencia de este tipo de fósiles, en ciertos lugares de Álava, siglos atrás, dio lugar, no sólo, a leyendas sobre diversas situaciones en las que se produjeron intentos de lapidación de Jesucristo por los judíos de la localidad, por ejemplo cuando pasó por el lugar predicando, o de camino hacia el monte Calvario o cuando ya estaba clavado en la cruz, en ese mismo monte... de la Palestina histórica. También dió lugar a un tipo de "seudogentilicio" despectivo que se aplicaba a todos los habitantes originarios de aquellas localidades, en cuyo término municipal existían yacimientos de este tipo de fósiles, a los que de esta manera se les relacionaba como descendientes o emparentados de la "raza maldita".

Ilustración comparativa, mostrando el aspecto característico y muy semejante, a simple vista, de los caparazones de dos especies muy próximas, del género Micraster. Micraster coranginum (izquierda) y Micraster cortestudinarium (derecha). Representados en vista lateral (arriba), superior (en medio) e inferior (abajo).
Imagen: Ian West

Hasta hace, relativamente, muy pocos años, en la década de los años cincuenta, a los habitantes de Elvillar, Galarreta, Garayo, Heredia y Torre, los habitantes de los pueblos de los alredores, les apodaban despectivamente “judíos”, no porque se tratase de localidades en las que históricamente se hubiera concentrado una numerosa comunidad hebrea, sino porque en su territorio abundaba fósiles de "micraster", a los que por tradición popular, se creía que eran las piedras transformadas, milagroamente, en infalibles pruebas pétreas, de la perversidad de los judíos y de que en aquel mismo lugar, se había producido el intento de lapidación del Hijo de Dios.

Posiblemente, la razón para asociar este tipo de fósiles con Jesucristo y con los judíos, en Álava, se deba a que en Palestina, existen erizos fósiles muy semejantes a los alaveses, a los que en la Edad Media, se les asoció la leyenda que aseguraba que su origen estaba en la transformación milagrosa de las vulgares piedras que los judíos, de Jerusalém, habían arrojado a Cristo, mientras estaba clavado en la cruz, en la colina de el Calvario. Los cruzados y los peregrinos que visitaron Tierra Santa se trajeron a Europa estas historias y este tipo de piedras.



2.2. "Huellas de asno", de cuando Cristo pasó por la Rioja, montado en una burra...

Antaño, en alguna localidad de La Rioja, ahora desconocida, se conocía a un rastro de icnitas o huellas de pisadas de dinosaurio, como las "pisadas de la burra de Cristo", pues según tradición popular, se creía que aquellas marcas habían quedado, milagrosamente, impresas sobre la superficie de roca, porque Jesucristo pasó por aquel lugar, siglos atrás, cabalgando una burra, cuando fue a predicar el evangelio, a los entonces paganos habitantes de aquella localidad.

Aspecto de una rastrillada de icnitas de saurópodo, impresa en una superficie rocosa. Hasta cierto punto, bastante semejante a la que podría haber dejado impresa en barro blando, el paso de una caballería.
Imagen: Dinosoria


Si, antiguamente, una rastrillada de icnitas dinosaurianas pudo ser confundida con marcas de pisadas dejadas, por el paso de un asno, es que dichas marcas, muy probablemente, fueron dejadas por el paso de algún ejemplar juvenil de dinosaurio saurópodo que debido a su corta edad tenía un tamaño pequeño y por la forma característica de sus pies y manos, habría dejado un tipo de huellas muy características, de forma más o menos, semilunar u ovalada(manos) y, más o menos, ovaladas o circulares (pies). Huellas que en un contexto social, altamente religioso y escasamente historiado, habria dado lugar a una leyenda sagrada.

Aunque la mención a estas icnitas aparecen recogida en distintas publicaciones, los responsables de las mismas no recuerdan la ubicación concreta y, hasta el momento nadie ha sabido darme razón de su localización geográfica concreta, más allá de que estaban en algún lugar, ahora olvidado, de La Rioja.

Imagen pictórica, representando a Jesucristo, acompañado de sus discípulos, entrando en Jerusalén el domingo de ramos. Cavalgándose sobre una burra a la que acompaña su pollino. 
Pintura de Duccio di Buoninsegna, de 1308-1311.  Tempera sobre madera estucada. Museo dell’Opera del Duomo, Siena 
Imagen: Web Gallery of Art


Según opinión del paleoicnologo riojano Félix Perez-Lorente, el asunto podría ser el resultado de la invención de algún paisano o de la confusión de algún periodista, pues él que se ha movido mucho y durante muchos años, por todas las zonas riojanas con icnitas, no recuerda haber oído mentar nunca, estas icnitas. Con el paso del tiempo, la información periodística, se habría ido extendiendo por diferentes medios de comunicación españoles, al irse reproduciendo la información, sin haber sido contrastada, previamente.


3- Fósiles asociados con la Trinidad cristiana, formada por la tríada: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.


3.1. "Piedrecitas que alejaban el rayo", generadas por el terreno de una montaña navarra, bendecida por la presencia de la ermita de la Trinidad


Hasta hace pocos años, los habitantes de los pueblos de los valles que rodean al monte Erga, montaña situada en el noroeste de Navarra, zona tradicionalmente vascófona, por su proximidad y apertura a las tierras guipuzcoanas, cuando ascendían, en procesión, hasta la ermita de la Trinidad, en el día que el municipio tenían asignado para rendirle culto a la santísima Trinidad, recogían, devotamente, un tipo de piedrecillas de formas extrañas que se podían encontrar, en algunos lugares, del camino que, partiendo desde Aguinaga, ascendía hasta la ermita.

Derecha. Aspecto de una concha fosilizada de Rhynchonella decorata, del Jurasico medio, en vista superior (arriba) y lateral (abajo).
Imagen: Wardsci


Estas curiosas y raras piedrecillas eran denominadas por los romeros Hirutasun Santuaren arriak”, es decir, “piedras de la santísima Trinidad”, posiblemente, el nombre popular hacía alusión al lugar de procedencia de aquellas piedrecitas, el monte del santuario (ermita) de la Trinidad. La devota recolecta de tales piedrecitas sagradas se hacía con la finalidad de usarlas, posteriormente, como amuletos protectores contra la descarga del rayo, en donde ellas estuvieran presentes.


Izquierda. Aspecto de un ejemplar de Zeilleria (Cincta) numismalis, del Liásico, en vista superior . 

En realidad, las piedras sagradas y protectoras que recogían los romeros, sólo eran fósiles de braquiópodos jurásicos, un tipo correspondía a ejemplares de la especie Rhynchonella decorata y las otras a ejemplares de la especie Zeilleria (Cincta) numismalis, cuyos yacimientos afloraban, naturalmente, en ciertos puntos del terreno situados, junto a la ruta que seguían la romería.



Fuentes:

- Aguirre, José.1922. Actas de la 86ª Sesión de de la Junta de Gobierno del Museo Municipal (actual Museo de san Telmo) de San Sebastián, celebradas el día 19 de Diciembre. http://www.museosantelmo.com/archivo_digital/libros_actas_st/1919-1933/word/1922-12-19.doc
- Astudillo Pombo, Heraclio. 2009. Sobre los diversos y extraños nombres de los fósiles (1). Folklore de los fósiles ibéricos, febrero. http://folklore-fosiles-ibericos.blogspot.com/2009_02_01_archive.html
- Astudillo Pombo, Heraclio. 2008. Fósiles ibéricos vinculados con el rayo, por el folklore español (3). Folklore de los fósiles ibéricos, marzo. http://folklore-fosiles-ibericos.blogspot.com/2008/03/fsiles-ibricos-vinculados-con-el-rayo_08.html
- Baráibar Zumárraga, Federico. 1903. Vocabulario de palabras usadas en Álava y no incluídas en el diccionario de la Real Academia Española (decimotercia edición) o que lo están en otras acepciones o como anticuadas. Madrid. Establecimiento Tipográfico de Jaime Ratés (Sucesor de P. Núñez) Plaza de San Javier, núm. 6. https://archive.org/details/vocabulariodepal00baruoft
- Baráibar Zumárraga, Federico. 1908. Nombres vulgares de animales y de plantas usados en Álava y no incluidos en el «Diccionario de la Real Academia Española» (Décimatercia edición) Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural», Junio de 1908) Madrid, Fortanet. 1908 (p. 280-298)
- Barandiarán, José Miguel de. 1972. “arri-bedeinkatuak”, en Diccionario ilustrado de Mitología Vasca, en La Gran Enciclopedia Vasca. Tomo VII. Biblioteca de la Gran Enciclopedia Vasca. Bilbao, (p. 333-580).
- Canudo Sanagustín, José Ignacio & Cuenca Bescós, Gloria. 1999. Paleoicnología de dinosaurios, en el suplemento Dinosaurios, de El Heraldo de Aragón (p. 4-5) http://www.aragosaurus.com/secciones/ined_tos/trabaj/CanudoyCuencaBescosicnitasdinosaurios_1999.pdf
- Leizaola Calvo, Fermín. 1991. Fósiles utilizados como protectores y otras creencias en torno a ellos. Zainak, 8, Cuadernos de Antropología-Etnografía. Donostia-San Sebastián: Eusko Ikaskuntza, 1991, p. 59-66 www.eusko-ikaskuntza.org/fr/publicaciones/colecciones/cuadernos/articulo.php?o=11044
- Leizaola Calvo, Fermín. 1999. Símbolos mágico religiosos en el mundo rural de Euskal Herria. Zainak, 18. Cuadernos de Antropología-Etnografía, San Sebastián, Eusko Ikaskuntza, 1999 (p 195-217) Símbolos mágico religiosos en el mundo rural de Euskal Herria http://www.euskomedia.org/PDFAnlt/zainak/18/18195217.pdf
- López de Guereñu, Gerardo. 1958. Voces alavesas. Euskera, número especial, Euskaltzaindia, Bilbao. (p. 309). Reedición de 1998.
- Perez-Lorente, Félix, comunicación personal del 14 de febrero de 2008,
- vv.aa.1999 Diccionario Euskaldunak de Etnografía Vasca. vol.2, (p. 628) Ed. Etor-Ostoa. Lasarte/Oria. Gipuzkoa. Euskadi.

viernes, diciembre 28

Santiago Apóstol y los fósiles ibéricos (4)

por Heraclio Astudillo-Pombo. Universidad de Lleida

Fósiles ibéricos vinculados, con Santiago apóstol o/y con su legendario caballo, por el folklore español (4)

FÓSILES JACOBEOS EN LA RIOJA (3)

Otras piedras figuradas, típicas de los alrededores de la villa de Jubera.

Existen otran versiones de la leyenda que recoge la aparición prodigiosa de piedras con formas singulares en los alrededores de la población de Jubera, tras el martirio y muerte de Santiago en Tierra Santa, como símbolos commemorativos de la estancia de Santiago Apóstol en esta localidad, mientras andaba predicando el evangelio por tierras riojanas, estas otras versiones citan la aparición de otros dos tipos de piedras figuradas jacobeas: piedras con figura de corazón y piedras con figura de calabaza, además de las piedras con forma de bordón y piedras con forma de venera o concha de Santiago también aparecidas milagrosamente.


Las piedras de Jubera con figura de calabaza.

La antigua leyenda popular, menciona la aparición prodigiosa de piedras con forma de calabaza, en el supuesto campo de batalla, piedras que al considerarlas como un típico símbolo jacobeo, indicarían que era una señal de la voluntad divina para señalar el paso de Santiago por ese lugar.
La forma mencionada, nos indica que si algunas piedras pudieran parecerse a calabazas, deberían ser semejantes a calabazas del tipo de las que en aquel tiempo y en aquella zona, las más conocidas que eran usadas por los viajeros y peregrinos de aquella época, como botella o cantimplora, para transportar el vino que consumían, durante sus largos viajes a pie. serían las llamadas “calabazas vinateras”, las típicas “calabazas de los peregrinos” (Lagenaria siceraria).
La leyenda, por lo tanto, nos indicaría la presencia en el lugar de unas extrañas piedras con aspecto piriforme, o más concretamente, lagenariforme, es decir con forma de calabaza vinatera.
Una posibilidad es que esta descripción se refiera a la presencia de fósiles de alguna especie de gasterópodo marino de concha cónica, de columnilla de mediana longitud y por ello "poco estilizada", con pocas espiras, cuya forma pudiera harcerlos comparables a la botella vegetal usada por los peregrinos.

Aspecto de los frutos en forma de botella, de la calabaza vinatera, aún verdes, colgando de la planta madre que está "emparrada" o soportada sobre un enrrejado tejido con cañas de bambú.
Imagen: http://baike.baidu.com/pic/4/1188665318081286.jpg

 Quizás fuesen conchas o, más probablemente, moldes internos de caracolas del genero Bourguetia o de algun otro gasterópodo de aspecto similar, que en razón del relativo parecido entre estas piedras y el recipiente usado por los peregrinos, habrían sido denominadas , popularmente, por los naturales del lugar “piedras con figura de calabaza” y también “calabacitas de piedra” o, simplemente, “calabazas”.

Aspecto de un ejemplar de concha fósil de Bourguetia striata, una caracola de mar de gran tamaño, del Oxfordiense Medio (Jurasico Superior). Foto de T. Rebours  
Imagen: Fossiles

Otra posibilidad es que las famosas piedras con forma de calabaza correspondieran a radiolas desprendidas del caparazón de algunoe erizos marinos de tipo cidaroideo. Cuyas radiolas son muy engrosadas y tienen forma de bellota, botella o calabaza....

Aspecto de las radiolas  del equinoideo Pseudocidaris clunifera del Cretácico inferior (Neocomiense), ejemplares procedentes de la Sierra del Mugrón, Cantera de los Serranos (Almansa)
Imagen: Sabuco, nº 5. dic. 2005. Rev. Instituto de Estudios Albacetenses

Según la interpretación clerical de la leyenda citada anteriormente, la aparición milagrosa de las piedras con forma de calabaza en los alrededores de la villa de Jubera, tendría la finalidad de ser un recordatorio material y un llamamiento visible, de origen celestial, destinado a las gentes de Jubera. La presencia de tales piedras de aparición milagrosa debería servir para recordar a los habitantes de Jubera que su primitiva cristianización fue llevada a término personalmente por Santiago Apóstol y también para animarles a realizar el peregrinaje penitencial hasta la tumba del Apóstol, en Compostela, como forma de agradecimiento a tal favor.


Las piedras de Jubera, con figura de corazón.

La leyenda, al mencionar la aparición de piedras con forma de corazón y considerarlas como un símbolo tipicamente jacobeo, implicitamente, nos indica que eran un tipo de piedras vagamente semejantes a corazones, por lo que debemos suponer que se refiere a la presencia de piedras de aspecto más o menos acorazonado. Piedras que en razón de su abundancia, muy posiblemente serían algún tipo de fósiles, los más probables deberían ser los moldes internos de alguna especie de bivalvo o la concha de algún tipo de braquiopodo, marinos y que tuvieran aspecto más o menos cordiforme. En cualquier caso la forma particular de los fósiles debería harcerlos comparables, únicamente, a la viscera cardiaca, y sería en razón del parecido con un corazón que este tipo de piedras habrían sido denominadas, popularmente, por los lugareños de la zona “piedras con figura de corazón” y también “corazoncitos de piedra” o, simplemente, “corazones”.


Molde interno de Ceratomyopsis sp. del Jurasico Medio, en vista lateral, que es el único punto de vista que le puede proporcionar el característico aspecto cordiforme.
Imagen: http://www.terra.es/personal5/museumfossi/pagina5.htm

Según la misma leyenda, citada anteriormente, las piedras con forma de corazón eran una manifestación del paternal y eterno afecto que Santiago Apóstol sentía por las gentes de aquella localidad riojana, por el hecho de haber sido las primeras personas entre todos los riojanos que le brindaron su hospitaldad, que escucharon los sermones moralizantes y las primeras que siguieron sus enseñanzas de evangelización, en definitiva su afecto era mayor por la gente del pueblo de Jubera, porque fueron sus primeros conversos, al cristianismo, en tierras de la Rioja.

Vista semifrontal del molde interno de Protocardia en la que no se puede apreciar la particular forma cardiaca de su perfil lateral, este parecido característico, debió ser la que indujo a los naturalista de la antigüedad, a denominar “bucardites” o “corazones de buey”, a fósiles de este tipo, de gran tamaño. este ejemplar procede del Aaleniense (Jurásico Medio)
Imagen: http://www.usefilm.com/image/763224.html

En realidad las piedras prodigiosas con figura de corazón, quizás pudieran ser moldes internos de lamelibranquios del Jurasico Medio a Superior, de conchas abombadas, tal vez de los géneros Ceratomyopsis o Protocardia, o de algún otro género con un aspecto cordiforme similar.


Ejemplares de Nucleata nucleata Braquiopodo de aspecto cordiforme del Oxfordiense, Jurásico Superior
Imagen: paleontofilo  

Aunque menos probable, las piedras con forma de corazón también podrian ser las conchas fósilizadas de braquiopodos del genero Nucleata.



Fuentes:

- Alonso, A. & Mas, R. 1990. El Jurásico superior marino en el Sector Demanda-Cameros (La Rioja– Soria). Cuadernos de Geología Ibérica, 14, Madrid.
- Delvene, G. & Fürsich, F. T. 2002. Catálogo de los bivalvos españoles del Jurásico Medio y Superior depositados en el Museo Geominero (IGME, Madrid).
Boletín Geológico y Minero, 113 (2): 199-210
- Risco, Manuel. 1781. Antigüedad de la Santa Iglesia de Calahorra, Cap. VIII de La España Sagrada, tomo XXXIII. Las antigüedades civiles y eclesiasticas de Calahorra. Impreso en Madrid por Pedro Marín.
- Ruiz Ortiz de Elguea, Hortensia. 1971. La devoción a Santiago de Jubera en la Edad Media. Berceo, 81. Logroño. Instituto de Estudios Riojanos, (pags. 101-110)

domingo, noviembre 18

Santiago Apóstol y los fósiles ibéricos (3)

Por Heraclio Astudillo Pombo. UdL.

Fósiles ibéricos vinculados, por el folklore español, con Santiago apóstol o/y con su legendario caballo (3)


FÓSILES JACOBEOS EN LA RIOJA (2)


Las “pisadas”, “huellas” y “rastros" dejados por el paso del caballo de Santiago, en diferentes lugares de la Rioja.

En diversas localidades de la Rioja española, algunas rocas han mostrado unas extrañas y grandes marcas de forma redondeada, de media luna o de herradura e incluso tridáctilas que son conocidas desde antiguo por la población local. Desde la Edad Media hasta hace pocos años se atribuyeron al paso del caballo de Santiago por esos lugares. Hoy día, la población local y muchos visitantes saben que son huellas de pisadas de dinosaurios saurópodos, ornitópodos o terópodos. La divulgación sobre el verdadero origen de las viejas marcas se debe a la existencia de diversas rutas de turismo paleontológico que discurren actualmente por la cuenca alta de los ríos Cidacos, Linares y Alhama y por las cuencas medias de los ríos Leza, Iregua y Jubera. Se informa a los visitantes que son huellas que fueron impresas por el paso de diversas clase de dinosaurios juràsicos y cretácicos, fundamentalmente por saurópodos, hace más de 100 millones de años.

Las huellas de las rocas riojanas, mencionadas, han tenido que ser conocidas, desde muy antiguo, por los pastores, cazadores y campesinos que habitaban en los valles fluviales mencionados pero antiguamente nadie conocía su verdadero origen por lo que se interpretaron de forma mítica.
En siglos pasados, posiblemente, a partir del siglo XIII y como consecuencia de la gran influencia social, religiosa y cultural de la invención de la leyenda de la aparición milagrosa de “Santiago Matamoros”, en la famosa Batalla de Clavijo, tradicionalmente la gente de la comarca atribuía las marcas a "las huellas de las pisadas dejadas por el paso del caballo del Apóstol Santiago. Supuestamente el suceso se produjo cuando recorrió el camino que le llevó desde el cielo hasta la célebre y legendaria batalla contra los moros." La primera crónica que cita esta legendaria aparición fue narrada hacia 1243 por Rodrigo Jiménez de Rada, arzobispo de Toledo.

Estatua del apóstol Santiago como caballero Matamoros. Montando un caballo blanco, vestido con una armadura y un sombrero de peregrino, y blandiendo una espada. El caballo salta por encima de moros caídos. En el museo de Santiago, Carrión de los Condes, Palencia, (España). Anteriormente estaba en el altar de una iglesia que formaba parte del Camino de Santiago.
Imagen: Wikipedia


Según una síntesis de las diversa versiones de la leyenda popular explicativa que han sido consultadas, "las marcas de forma redondeada, de media luna o de herradura y tridáctila, existentes en las rocas de diferentes lugares de La Rioja española, serían las marcas dejadas por la pezuña del caballo de Santiago Apóstol, cuando cargando al santo Patrón de España, bajaron ambos del cielo para dirigirse, a toda velocidad, hacia el castillo de Clavijo. Lugar a donde su santo amo quería llegar, a toda prisa, para auxiliar a las tropas cristianas del rey Ramiro I de Asturias quien, desesperado por la situació bélica, le había invocado en su ayuda, antes de empezar la temible batalla.
El ejercito cristiano se encontraban en una angustiosa situación, sitiado en el castillo de Clavijo, en el Monte Laturce, en inferioridad de condiciones, pues estaba rodeado por numerosas y bien pertrechadas tropas sarracenas."

La leyenda etiológica popular relata que "el milagroso caballo para llevar más velozmente a su santo jinete hasta el campo de batalla, fue dando grandísimos saltos sobre las laderas de los diversos montes que les separaban del lugar de Clavijo. Dejando impresas en las rocas de esos diversos y alejados lugares las marcas de sus “curiosas” pisadas, por esta razón las marcas aparecen impresas sobre una multitud de peñas en diferentes lugares. La tradición suponía que en cada uno de esos "lugares marcados" puso sus pies el caballo de Santiago cuando después de descender del cielo, tuvo que pasar brincando, aterrizando y tomando impulso sobre ellos, camino del castillo de Clavijo.

Imagen cavalleresca de Santiago matamoros espada en mano, ataviado como guerrero, montado sobre su fabuloso caballo blanco. El animal se ha representado encabritado o en actitud de iniciar un salto.
Escultura en madera policromada y papelón, de autor anónimo ¿sevillano? (S. XVIII ). Parroquia de San Juan Bautista. La Palma (Puntallana).  

En buena lógica racionalista, o para el simple sentido común, las huellas de pisadas dejadas por el caballo del santo Apóstol deberían ser semejantes a la forma del casco de cualquier caballo, tal como sucede en el caso de las supuestas pisadas del caballo de Santiago impresas en las rocas del monte de Santiagomendi de Astigarraga (Guipúzcoa), pero, sorprendentemente, en el caso de La Rioja no se cumple esta premisa lógica. En tierras riojanas las marcas llamadas popularmente “huellas” , “pisadas” o “rastros del caballo de Santiago” en raros casos y poquísimos lugares, acostumbraban a ser de la forma apropiada y típica de una autentica huella equina. Sólo en algunas pocas ocasiones nos encontraríamos con que las huellas de pisadas, atribuidas por la fantasía popular al caballo de Santiago, con que son unas concavidades, en forma de media luna, de óvalo o de trapezoide, siempre bastante más grandes que las que podría dejar un caballo de tamaño normal. Incomprensiblemente y con gran frecuencia vemos que las supuestas marcas equinas son unas huellas tridáctilas, de medianas a grandes dimensiones, absolutamente impropias de un caballo convencional.

Diversos rastros de huellas tridàctilas, dejadas por dinosaurios terópodos en el yacimiento de Los Cayos A (en Cornago, La Rioja)
Imagen: paleocameros




Interpretando la interpretación popular

Esta incongruencia entre la causa (el casco de caballo) y el efecto (la forma inapropiada) es lo que nos ha inducido a pensar que posiblemente, entre los siglos XI y XII, al principio del proceso de cristianización de aquellas marcas, solamente, se denominarían “pisadas” o “huellas del caballo de Santiago” a las depresiones, sobre lajas de roca que tuviesen un vago parecido a la marca dejada por la pezuña de un caballo, es decir a las marcas semilunares, redondeadas y ovaladas, pero es posible que con el paso del tiempo y por un proceso de mimetismo etiológico, la denominación original acabara haciendo extensiva a todo tipo de marcas “inexplicables”, existentes sobre las rocas de la comarca.

Este proceso de asimilación cultural legendaria, seguramente, fue posible gracias a algunas características favorables de la sociedad rural española de hace algunos siglos, en la que predominaba la credulidad milagrera, la mentalidad mágica y la lógica fabulosa. En el caso riojano, todo ello estaba sazonado con grandes dosis de fe en el patronazgo de Santiago, sobre aquellas tierras y desde la absoluta credulidad de que la leyenda de que Santiago había bajado del cielo y participado en la batalla de Clavijo, era un hecho histórico cierto tal como afirmaban las antigua crónicas eclesiásticas.
Por consiguiente el hecho de que un caballo tan singular como era el caballo celestial de Santiago, pudiese haber dejado marcas de pisadas anormales, no representaba ninguna contradicción insalvable para la credulidad popular católica. Puesto que si aquel caballo podía recorrer grandes distancias aéreas, brincando de peña en peña, no tenía por que dejar tras su paso, las marcas vulgares de un caballo común, y además, tratándose de un corcel volador, bien podría haber dejado impresas sobre las rocas, unas marcas semejantes a las que dejaría una gran ave, que como todo el mundo sabe, son huellas tridáctilas.

A pesar de las curiosas leyendas jacobeas explicativas que sobre el origen de las marcas de las rocas relataban los paisanos de la sierra de Cameros, hasta principios del siglo XX, los paleontólogos ya sabían desde finales del siglo XIX que tal tipo de marcas, no fueron impresas por un ser fantástico, sino por un tipo de animales "antediluvianos", bien distintos a un caballo volador y a los que los naturalistas denominaban genéricamente con el nombre de dinosaurios.

A la izquierda un sello cilíndrico de calcedonia (3,6 cm x 1.3 cm), de los siglos 14 al 13, antes de Cristo y a la derecha el modelado resultante de la impresión moderna sobre la superficie de arcilla blanda: relieve de caballo mítico volador, alado, con garras de ave y cuernosCultura asiria del norte de Mesopotamia, actualmente, Irán. 
Imagen. Metropolitan Museum New York.

Las marcas que los paisanos riojanos confundieron y creyeron durante siglos que eran las pisadas del caballo santo de Santiago, en realidad, eran icnitas, es decir, huellas fosilizadas de actividad biológica. En este caso particular, fueron impresas por el paso de diversas clases de dinosaurios, por este lugar, hace más de 100 millones de años, al desplazarse sobre un sustrato que, en aquel tiempo, era blando por tratarse del barro que formaba parte de las riberas pantanosas y los deltas de una gran llanura fluvio-lacustre que exitió desde el Jurásico superior (hace unos 140 millones de años) hasta el Cretácico inferior (hace aproximadamente 110 millones de años) en esa zona riojana.
Se trata pues de huellas o impresiones de pisadas dejadas por el paso de diversas especies de dinosaurios, muy difíciles de identificar de forma particular, incluso para los especialista o paleoicnólogos, pues muchas no son los suficientemente definidas y otras no pueden asignarse a un género o familia concreta.  Por la forma más o menos característica, sabemos que pertenecen a alguna especie de los tres grandes grupos de dinosaurios conocidos (Terópodos, Ornitópodos y Saurópodos) que, en vida, deambularon por esta zona española, desde el Jurásico Superior hasta el Cretácico Inferior, cuando este territorio era una llanura costera en la que abundaban las zonas pantanosas de inundación fluvial.

El paisaje de la Rioja, hace 120 millones de años, habría tenido un aspecto y unas condiciones ambientales semejantes a las representadas en esta imagen.
Imagen: pntic


Un tipo de huellas que pudiera haber dado origen a la leyenda de las marcas dejadas por el paso de un caballo prodigioso y en consecuencia a la denominación popular de las icnitas que ahora nos ocupan, pudieran haber sido, posiblemente, las huellas de las manos, y en menor medida de los pies, de jóvenes dinosaurios saurópodos, por sus característica formas respectivas, semilunares y ovaladas.

  Doble icnita de dinosaurio saurópodo, de aspecto vagamente equino. El sentido de la marcha es de derecha a izquierda, esto se deduce porque a la izquierda se puede apreciar la huella semilunar de la mano y a la derecha, la huella ovalada del pie. En rocas del Jurasico superior (Kimmeridgiense), de unos 152 millones de años de antigüedad.
Imagen: palaeojura


Otra posibilidad, quizás más plausible, sería que en los lugares donde abundan las huellas tridàctilas verdaderas y sus subhuellas, ambos tipos de huellas hubiesen sido destruidas por meteorización y erosión de la capa de roca que las contenía y solamente se hubiesen conservado las capas que contienen unas concavidades aún más imprecisas que las subhuellas, llamadas marcas de dinoturbación, que por su forma inconcreta y por el aspecto del rastro se podrían relacionar con el paso de un caballo por aquel lugar.

Finalmente, con el paso de los siglos, también acabarían siendo asimiladas por la misma leyenda, las demás huellas y subhuellas visiblemente tridàctilas, dejadas por las pisadas de dinosaurios terópodos y ornitópodos, a pesar de no tener ningún parecido con la huella dejada por un caballo común.

Rastro de pisadas de una cria de dinosaurio saurópodo, su típico desplazamiento cuadrúpedo ha dejado una pista de pisadas de aspecto caballar, en el que se aprecia la mezcla de huellas de manos y de pies. El sentido de la marcha es de arriba hacia abajo.
Icnitas sobre un estrato calizo del Jurásico Superior (Kimmeridgiense).
Imagenpalaeojura




Fuentes:

- Dinosaurios.net. Dinosaurios en España. Yacimientos de la Cuenca de Cameros.http://www.dinosaurios.net/ydm/ydmfs_cam.htm
- Equipo Paleocameros. PALEOICNOLOGÍA DE DINOSAURIOS DE CAMEROS http://www.igme.es/museo/paleocameros/investigacion/paleo/vertebrados/paleoicnologia/texto.htm 
- Fundación Patrimonio Paleontológico de La Rioja. Huellas de Dinosaurios en la Rioja
- Santidrián Castro, Ernesto. Las Icnitas de La Rioja. Ernesto y la Paleontología:
http://www.telefonica.net/web2/paleontologiaernesto/Icnofosiles/icnitasRioja.html