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miércoles, enero 31

El registro fósil, recogido y explicado por la literatura popular (12)

por Heraclio ASTUDILLO POMBO, Universitat de Lleida



"A Bicha Pintada" de Vila de Rei (Portugal)


Existe en un lugar recóndito, de impresionante y salvaje belleza geológica, un fenómeno natural y cultural de naturaleza paleontológica e interpretación legendaria, de supuesto origen fabuloso para unos, de imaginario origen arqueológico para otros y de origen zoológico para los menosDurante los últimos tres o cuatro siglos, este fenómeno ha ocupado la rica imaginación y la capacidad de fabulación de los habitantes de la localidad, pero también a intrigado a los de visitantes cultos que vinieron de lejos para contemplarlo y darle una explicación racionalista. 
Está situado en el término municipal de la localidad portuguesa de Vila de Rei, un pequeño municipio portugués perteneciente al distrito de Castelo Branco, en la región Centro de Portugal. 

Cartel indicador rústico, para indicar a los senderistas menos experimentados cuál es el camino correcto hacia el lugar de la "Bicha pintada".
Imagen: Geocaching

El mencionado fenómeno natural y cultural es conocido por el nombre popular de la "Bicha (1) Pintada" y está formada por un surco sinuoso que inicialmente debió estar relleno de algún material mineral cuyo color debía contrastar ligeramente con el color propio de la roca en la que está excavado, de esta circunstancia particular debe proceder el nombre popular de "bicha pintada" pues en realidad debería llamarse "bicha escavada"
El surco que la constituye tiene una anchura media de 5 cm pero es bastante irregular pues tiene tramos estrechos de 2 y otros anchos de hasta 6 cm., con una profundidad media de 1 cm, pero también es irregular pues tiene tramos de 1 y otros de 3 cm. Su sección es generalmente en forma de U y en algunos puntos en forma de V, con sus límites laterales algo irregulares, su trazado general es meandriforme o serpentiforme, con una longitud visible de cerca de 8,1 m. En la misma capa de roca, también se pueden observar unas pequeñas galerías de aspecto vermiformes, de origen no identificado.



Aspecto vagamente serpentiforme del surco existente en una superficie rocosa junto al río Codes, denominado popularmente "A bicha pintada". Supuestamente, sería la marca dejada por la mora encantada, tras haberse convertido en serpiente "por arte de Satanás". El rastro diabólico correspondería al trayecto seguido durante su huida enfurecida hacia su infernal guarida subterránea. Imagen: Câmara Municipal de Vila de Rei


Debido esencialmente a su forma sinuosa de aspecto vagamente serpentiforme y a su situación muy cercana a un curso de agua, los lugareños de siglos pasados, gente sencilla, fantasiosa e ignorante de sus verdaderas causas, cuando intentaban buscarle alguna posibles explicación, lo conseguían encajándola en su contexto mítico-legendario. Por este motivo siempre acababan asocionando su origen con algún suceso extraordinario de tipo maravilloso, relacionado con sus propios mitos y leyendas pre-existentes. Por esta causa, las explicaciones ideadas siempre eran protagonizadas por alguna de las míticas "mouras" o "mouras encantadas" de las leyendas, un tipo de seres legendarios muy populares en toda la región occidental de la península ibérica. 
Las  "mouras" o "mouras encantadas" eran unas hermosas mujeres de cabellos y ojos negros que habitaban en ciertos parajes inhóspitos, abruptos y solitarios, cercanos a masas de agua. Poseían y protegían fabulosos tesoros de objetos de oro que solían ofrecer a alguno de los infrecuentes humanos que se topasen con ellas y se quisieran dejar seducir por su encanto misterioso, maligno y lujurioso. Estos seres maléficos de apariencia femenina, además de la capacidad de hacerse invisibles, también podían transformarse en huidizas serpientes que desaparecían veloces entre el follaje, en el interior de una grieta del terreno o dentro de la madriguera de cualquier animal. 

Estos seres de la mitología portuguesa están íntimamente relacionada con otros seres semejantes, como son las Lamias de la mitología greco-latina, también están emparentados con sus derivados ibéricos regionales, como son las Encantadas castellanas y levantinas, las Mouras gallegas, laMari y Mairu vascas, las Anjanas cántabras, las Xanas asturianas y las Dones d'aigua catalanas.

Uno de los supuestos aspectos intermedios que podían adquirir y mostrar las "mouras encantadas", en ciertas ocasiones afables, demostrando su extraña naturaleza híbrida y su enorme poder mágico.
Imagen: Lilith and Lamia

Desde tiempos antiguos, la gente sencilla de la localidad portuguesa de Vila de Rei y de sus alrededores, incapaz de conocer el vedadero origen de este surco serpentiforme, debido a la falta de los conocimientos científicos necesarios para su correcta interpretación, había considerado la existencia de este extraño grabado, como un auténtico testimonio material de un suceso legendario que el relato popular narra que allí sucedió y también como una prueba irrefutable de la veracidad del mentado relato popular.


Suponemos que la imposición del adjetivo descriptivo "pintada" asociado al nombre específico de la huella fosilizada "a bicha", en vez de asociarle el más realista de "esculpida" o "excavada", se debe al hecho de que, hace siglos, cuando este fenómeno geológico fue descubierto y asimilado y se le quiso interpretar, el surco debía estar relleno de los restos de algún tipo de roca metamórfica esquistosa "blanda", de origen sedimentario, cuyo color o tonalidad debía contrastar suficientemente con los de la roca en que estaba incrustada, para parecer a simple vista como una figura pintada. Con el paso de los siglos, la acción combinada de los agentes meteorizantes y erosivos, favorecidos por la pendiente del terreno y la gravedad, habrían ido eliminando el material de relleno que al ser menos resistente, habría ido siendo reblandecido, removido y arrastrado fuera del lecho del surco excavado en la roca para ir a parar al fondo del lecho del río Codes. Posteriormente el surco podría haberse rellenado de tierra causando el mismo efecto óptico y lingüístico en sus descubridores e interpretadores.

Aspecto terrorífico y temible de una serpiente mítica, dotada de poderes sobrenaturales y conocida enemiga de los seres humanos
Imagen: Basilisco


"A lenda popular da moura encantada, a pastora codiciosa, e a bicha enraivada"

De forma muy breve, se presenta una versión resumida y traducida de la leyenda popular que relata un suceso paleontológico, desde un punto de vista desde el cual solo era posible hacer una interpretación totalmente fantasiosa y legendaria: 

"Cierto día en el que una pastora muy joven y pobre, estaba apacentando su rebaño en la ribera del río Codes, divisó no muy lejos del lugar en que se hallaba, a una hermosa mujer, muy ricamente vestida, que sentada sobre una roca inclinada sobre el cauce del curso de agua, peinaba sus cabellos con un peine de oro que brillaba intensamente bajo el sol
La inocente y pobre pastora se acercó a la mujer y le pidió que le regalara el peine, la mora encantada, le dijo que a cambio del peine debería dejarse dar un beso en el paladar y que de esta forma tan sencilla, se convertiría a la religión de Mahoma".
La muchacha que era tan pobre como codiciosa aceptó el trato infame. La mora le dijo que para poder realizar más fácilmente su acción, debería transformarse mágicamente. Entonces la hermosa mora se convirtió en una repugnante serpiente con la cabeza dispuesta delante de su boca. La pastora aterrorizada por la infernal transformación  huyó hacia el pueblo a toda velocidad. La mora encantada, aún transformada en serpiente, frustrada en su voluntad de convertir al Islam a aquella niña cristiana, se arrastró enfurecida y veloz hasta esconderse totalmente en un agujero que había en las rocas cercanas. 
Cuando la pastora volvió al lugar del suceso, acompañada de algunos hombres del pueblo, lo único que pudieron encontrar fue un largo surco serpentiforme grabado en la superficie de piedra, que acababa desapareciendo en el interior de un agujero existente en la pared de roca, agujero que supusieron que era su madriguera. Desde ese día, la gente de la localidad y de toda la comarca, ha llamado a aquel surco esculpido en la piedra "a bicha pintada" y ha relatado esta historia para explicar su formación.


Otra vista de la "Bicha pintada" de Vila de Rei. A la derecha, de la imagen, la parte perdida del surco serpentiforme y de la capa de cuarcita que la contenía. Al fondo, la pared de roca, que contiene la supuesta madriguera de la "bicha". A la izquierda, el lecho del río Codes, abajo el cartel explicativo.
Imagen: Geocatching



La leyenda culta del petroglifo prehistórico



Este mismo surco grabado sobre aquella superficie rocosa, también había atraído la atención de la gente culta de la zona y de otra venida de lejos que se habían interesado por encontrar  alguna explicación razonable, de tipo ordinario, que pudiera justificar la presencia de aquel surco en aquel lugar. Aquella marca de aspecto serpentiforme, esculpida sobre una superficie rocosa, ubicada en la margen derecha de la "Ribeira do Codes", justo por debajo del mirador del "Penedo Furado" (Peña Horadada), encajaba en el contexto histórico y cultural de la región, razón por la cual su explicación quedaba clara cuando se integraba en un conjunto más amplio. Según la opinión de algunos arqueólogos del siglo XIX, opinión mantenida durante todo el siglo XX, el surco serpentiforme podía ser explicado como una clara manifestación del antiquísimo culto religioso de veneración a las serpientes que se sabía que habían practicado, miles años antes, las antiguas tríbus lusitanas que habían habitado en esta parte del valle del río Tajo. En otros muchos lugares del entorno regional existían cierto tipo de petroglifos que así lo atestiguaban. Por lo tanto la llamada "Bicha pintada" de Vila de Rei sería un elemento más que formaría parte de este conjunto histórico, artístico y cultural.

Levantamiento topográfico de la "Bicha Pintada" realizado por Mario V. Gomes (1999) suponiendo que se trata de un petroglifo serpentiforme prehistórico. La parte pintada en negro corresponde a la parte esculpida del surco que se ha conservado hasta la actualidad. La parte punteada, correspondería a la parte del primitivo petroglifo serpentiforme que no se habría conservado hasta hoy día, según opinión del autor, cuyo trazado ha sido imaginado para poder conectar de forma "lógica" las dos partes conservadas y visibles hoy día, en la parte superior derecha, una huella de forma triangular que representaría la cabeza de la serpiente, que ha quedado separada del resto por la destrucción de la parte faltante.
Imagen: Bicha Pintada. EuroPreArt (European Prehistoric Art)


La "Bicha Pintada" fue interpretada como un símbolo totémico esculpido en la roca, por un antiguo artista prehistórico y como un claro indicador de rituales ofiolátricos practicados por alguna tribu lusitana, siendo datada su realización entre los siglo V y II a C. 
Los arqueólogos, concluyeron que ese lugar de la "Garganta das Bufareiras" constituyó un santuario rupestre ofiolátrico en una época comprendida entre el final de la Edad del Bronce y los inicios de la Edad del Hierro, pues según los arqueólogos el surco, por sus características visibles, tenía que haber sido excavado con un instrumento metálico, de bronce o de hierro. 
Este lugar fue correlacionado inmediatamente con otros supuestos santuarios de la misma clase, distribuidos en otros sitios arqueológicos, cuyo conjunto formaba el denominado Arte Rupestre del Tajo. Este complejo está considerado como uno de los conjuntos de arte postpaleolítico más importantes de Europa, constituido por más de 30.000 grabados dispersos a lo largo de 40 Km. del valle del río Tajo y en ambas orillas, la española y la portuguesa. Los grabados están datados entre los años 6.500 a.C. y 2500 a.C, representando diferentes símbolos geométricos, antropomórficos y zoomórficos. 


La atribución artística e histórica de la "Bicha pintada", realmente tiene muy poco fundamento científico. puesto que aunque su origen es biológico no es antrópico, sino trilobítico. Tampoco puede considerarse una obra de arte, pues su origen es muy anterior en el tiempo a la aparición de los primeros homínidos, posibles primeros artísta, como muy  fácilmente se puede demostrar, comprobando como la prolongación de este surco serpentiforme, se introduce hacia el interior de la formación rocosa contigua que tiene 480 millones de años de antigüedad.


La explicación científica

En tiempos mucho más recientes, la ciencia paleontológica, gracias a los avances de una de sus ramas más jóvenes: la paleoicnología, dedicada al estudio, interpretación e identificación de las icnitas o huellas fosilizadas dejadas por diversas clases de actividad biològica, pudo conjeturar y demostrar que los supuestos petroglifos prehistóricos, supuestament esculpidos por unos supuestos antiguos practicantes de la ofiolatría, en realidad, era un bioglífo (1) que había sido "esculpido" por un invertebrado marino. 

Imagen ilustrativa de cómo un único tipo de organismo puede formar varios icnofósiles distintos. En este caso un trilobite forma las huellas llamadas Rusophycus al descansar semienterrado en el sustrato del fondo marino, formar Cruziana al desplazarse excavando el sustrato buscando alimento y formar Diplichnites al desplazarse sobre la superficie del sustrato del fondo marino.
Imagen: Wikipedia 

En la actualidad, y desde no hace muchos años, este tipo de estructuras se interpretan como surcos producidos por la actividad de alimentación y desplazamiento de los trilobites, un tipo de invertebrados marinos fósiles que se desplazaban semienterrados en la parte superficial de los sedimentos submarinos blandos. En donde se iban abriendo paso, a medida que iban avanzando, excavando y apartando hacia atrás, con sus numerosas patas, el material arenoso que constituía los fondos submarinos blandos. Conforme iba progresando  iba quedando impresa la huella de su itinerario en forma de un surco, de anchura y profundidad variable, en función del tamaño del animal.
La "Bicha Pintada", es realmente un fósil o más exactamente una huella fósil dejada por el paso de alguna clase de trilobites que, según la opinión de los estudiosos, tiene más de 480 millones de años de antigüedad. Edad deducida del hecho que la marca aparece insertada en la superficie de una capa de cuarcita armoricana de tonalidad rojiza y color gris oscuro, de 30 cm de grosor con esa antigüedad.

El surco que ahora se percibe como un surco en forma de canal y que es llamado popularmente " A Bicha pintada" es en realidad un icnofósil,  el resultado de la actividad biológica de tipo excavador-propulsor realizada por un ejemplar de algún género de trilobites ordovícico, que se realizaba sus actividades cotidianas cuando en este lugar,  hace 480 millones de años, existía un fondo marino, que por ciertas circunstancias especiales muy favorables, se conservó y fosilizó. 











En la parte superior de la ilustración, se muestran en forma de secuencia gráfica, cinco posiciones de un trilobites respecto de la superficie del sedimento blando del fondo marino. A la izquierda el trilobites está casi completamente enterrado, en la derecha completamente emergido. Las otras posiciones representan situaciones intermedias.
En el esquema de abajo se ha representado el tipo de bioturbación que, en cada caso, produce en la superficie de la capa de sedimentos submarinos y el nombre técnico que les han dado l@s paleoicnólo@s.

Imagen: Ichnology: The Study of Trace Fossils


La legendaria y mítica mujer-culebra, protagonista de la leyenda popular y el imaginario  adorador de las serpientes y escultor ancestral, en la Edad del Bronce final o del del Hierro inicial, motivador de la creación y protagonista de la leyenda culta, en realidad, resultaron ser un humilde y anónimo animalejo marino. Perteneciente a una clase de animales artrópodo, de un grupo denominado trilobites, por tener el cuerpo dividido en tres lóbulos. Seres tremendamente familiares para los coleccionistas y falsificadores de fósiles procedentes de Marruecos o China.

Representación artística de un grupo de trilobites reunidos sobre un fondo marino paleozóico, ilustración realizada por el paleoartista alemán  Heinrich Harde, hacia principios del siglo XX.
Imagen: Adrian J Bancroftr  #TrilobiteTuesday


En realidad se trataría de algún individuo perteneciente a alguna de las especies ordovícicas del popular grupo de los trilobites, que hace 480 millones de años se había desplazado bajo la blanda superficie de los sedimentos arenosos de un fondo marino recolectando su alimento
Como dijo aquel astrofísico norteamericano, famoso en todo el mundo, en su popular libro titulado "El mundo y sus demonios" (1997): "La ciencia es una luz que ilumina la oscuridad de la ignorancia y hace desaparecer las supersticiones"


Notas:


(1) En este caso particular el término portugués "bicha", equivaldría a los nombres castellanos de culebra o serpiente.
(2) Bioglífo: grabado rupestre de origen natural de autori no humano. En este caso, se trata de una huella de desplazamiento que ha quedado fosilizada y que anteriormente había sido interpretada como si fuera un petroglífo o grabado rupestre de origen artificial, de autoría humana.


Fuentes:

- Carvalho, Carlos Neto de; Cachão, Mario & Ramos, Joana. 2000. "A "Bicha Pintada" (Milreu): 500 Milhões de anos de histórias para contar", in Boletim Informativo da Câmara Municipal de Vila de Rei, Abril, p. 21-24
- Carvalho, Carlos Neto de & Cachão, Mario (2005): "A Bicha. Pintada (Milreu-Vila de Rei): Paradigma ecléctico das hierofanias com origem bioglífica". Zahara, 5: 77-90
- Carvalho, Carlos Neto de. 2011. "Os fósseis como património para todos". In Gisela Encarnação (Coord.): Escola Aberta do Património. Amadora : Câmara Municipal da Amadora. Museu Municipal de Arqueologia, 2011. p. 115-127
- Castro, Sérgio Sodré de. 1999. "Sondando hierofanias no Milreu", in Boletim Informativo da Câmara Municipal de Vila de Rei, Julho, p. 18-21
- Duarte, Artur Jaime. 2003. "Bicha Pintada, Beira Baixa, Portugal". European Prehistoric Art
- Frazão, Fernanda & Morais, Gabriela. 2009. Portugal, Mundo dos Mortos e das Mouras Encantadas. vol. I. Ed. Apenas Livros
- Gomes, Mario Varela., 1999 . A "Bicha Pintada"
 (Vila de Rei, Castelo Branco) e as Serpentes na Proto-História de Centro e Norte de Portugal. Estudos Pré-Históricos, vol. VII, pag. 221-240
- Hygino, Rafa. 2010. "True Fae português - Khthon, a Moura Encantada". Mundo das Trevas. 26 /11/2010
- Pato, Heitor Baptista. 2007. "Apontamentos para uma litolatria cristã" Celtiberia, 16 de noviembre:


jueves, abril 28

El registro fósil, recogido y explicado por la literatura popular (11)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Universitat de Lleida 



La leyenda de "las pisadas de la mula de la Virgen María", en la ermita de "Nossa Senhora do Cabo" o de "Santa Maria da Pedra da Mua" 




Interpretación legendaria de un rastro de marcas extrañas, de origen inexplicable, impresas en la roca de una ladera marina

En algunos lugares de la superficie de roca pelada que constituye la ladera que desciende hacia el Oceáno Atlántico, en la Bahía de Lagosteiros, bajo la "Ermida da Memória", se pueden observar unos rastros de marcas que aparecen claramente estampadas sobre el duro material pétreo. Desde que el Dr. Miguel Telles Antunes los estudió e identifico en agoste de 1971, sabemos que se trata de icnitas de desplazamiento dejadas por el paso de dinosaurios saurópodos, a finales del Jurásico superior. Alguno de estos rastros u otro muy semejante, tal vez hoy desaparecido por el desprendimiento de los materiales en los que se hallaba impreso dio origen en el pasado, en fecha imprecisa, a una curiosa leyenda mariana, la del ascenso por la ladera de la Virgen María sobre el lomo de una mula gigantesca.



Esquema muy simplificado de la zona de la ladera del Cabo Espichel, denominada "Pedra da Mua", situada en la Bahía de Lagosteiros, con los diversos niveles estratigráficos del Jurásico superior, en los que los investigadores especializados, hallaron 38 rastros de huellas de pisadas de dinosaurios saurópodos, en la década de 1990. Muchos de ellos no resultaban muy visibles a primera vista, ni para el ojo inexperto, pero unos pocos sí eran muy visibles. Alguno de estos rastros o quizás otros semejantes, hoy desaparecidos, podría haber sido interpretado míticamente y haber dado origen a la creencia en el paso, por aquella ladera, de algún ser gigantesco, tal vez, algún extraordinario animal cuadrúpedo, en relación con algún suceso sobrenatural allí acontecido.
En este esquema, la posición de los rastros principales de icnitas saurópodas, aparecen representada por pares de lineas paralelas discontinuas. Todos los niveles estratigráficos que contienen huellas de dinosaurios aparecen identificados por la letra N y un dígito. En el recuadro del ángulo superior derecho se ha representado un par de huellas de pisadas saurópodas, la mayor corresponde al pie y la menor a la mano. 
Imagen: H. Astudillo-Pombo, realizada a partir de otra muy semejante de Celestino Coutinho


Parece razonable creer que algunas de las icnitas dinosaurianas del Cabo de Espichel ya fueran conocidas en la antigüedad, por algunos pastores, cazadores, leñadores, pescadores o marineros de la zona del Cabo Espichel, mucho antes del siglo XIII o XIV, que es cuando, según afirman diversas fuentes, se supone que se halló, milagrosamente, la imagen de la Virgen María con el Niño en brazos que se conserva en la basílica real. 
La visibilidad de algunas marcas individuales y de algunos de los rastros formados por su con junto, debido a su gran tamaño, abundancia y exposición, en un lugar elevado y despejado, estaba asegurada. Debieron resultar bien visibles para quienes miraran hacia aquel lugar, ya fuese desde el lado contrario del altiplano, desde la playa o desde el mar, en la bahía de Lagosteiros.



Vista aérea de la zona del Cabo Espichel (Sesimbra, Portugal) en las inmediaciones del complejo religioso del santuario de "Nossa Senhora do Cabo". El pequeño edificio blanco, dentro de un círculo, situado al final de la ladera marina, es la primitiva ermita conmemorativa del hallazgo de la imagen de la Virgen del Cabo. La parte de la ladera marina que desciende hacia la Bahía de Lagosteiros, encerrada dentro de un trapecio de color rosado, contiene varios niveles estratigráficos en los que se han hallado diversos rastros de pisadas de dinosaurios. Según la tradición religiosa popular fue por este lugar, precisamente, por donde ascendió la mula que surgiendo del mar transportó a la Virgen hasta la cima.
Imagen: Senhora do Cabo (Lendas e Culto)

Es posible que algunas de las icnitas de "Pedra da Mua", en la prehistoria o en la antigüedad pre-cristiana, al resultar ser unas marcas bien visibles, pero inexplicables para el sentido común de aquella época, ya hubieran podido ser interpretadas de alguna manera mítica, por parte de los pobladores o visitantes de la zona que las hubieran observado. Tales interpretaciones fabulosas, de la antigüedad, al no haberse conservado en la memoria popular, ni en ninguna clase de documentación antigua, hoy día, nos resultan totalmente desconocidas. Tan sólo conocemos una interpretación legendaria de tipo mítico, asociada a la religiosidad popular católica portuguesa. Debió generarse en la época medieval y se ha conservado hasta nuestros días, por haber quedado registrada en documentos escritos del s. XVII y en documentos plásticos del XVIII.


Aspecto del retablo barroco del altar mayor de la Basílica Real que contiene el sagrario acristalado en cuyo interior se conserva y expone la pequeña y sencilla imagen de "Nossa Senhora do Cabo" cuyo hallazgo, debidamente adornado por la fantasía popular católica dio origen, al menos, a cuatro tipos de leyendas.
Imagen: Os mistérios do Santuário de Nossa Senhora de Mua



No se conoce con exactitud el año en que, verdaderamente, fue hallada la pequeña imagen de la Virgen que se denominó de "Nossa Senhora do Cabo" Espichel por haber sido hallada en ese lugar. 
El registro documental más antiguo, hasta ahora conocido sobre el culto medieval de Santa María del Cabo o Santa María de la Piedra de la Mula, centrado en el antiguo y pequeño santuario del Cabo Espichel, es una carta del rey Pedro I de Portugal, fechada el 12 de abril de 1366. En la que se comenta que los lugares del término de Sesimbra estaban escasamente poblados en esa época "ya que se encuentran en uno de los extremos del fin del mundo, al que no llega camino alguno, excepto aquellos por los que se va de Romería hasta Santa María del Cabo" 
Por lo tanto, debe suponerse que el hallazgo de la imagen debe ser anterior a esa fecha, en la que, al parecer, aquella imagen ya gozaba de fama, de un santuario propio y de suficientes devotos que iban en peregrinación hasta aquel remoto y solitario lugar, para haber conseguido trazar caminos o senderos que conducían hasta aquel lugar.

Existe una supuesta fecha de hallazgo de la imagen, bastante anterior, correspondiente al año 1215, asociada a una versión legendaria, que según los historiadores parece ser fruto de la confusión. Tal fecha correspondería a la del hallazgo legendario de otra imagen de la Virgen famosa en la zona por lo que correspondería a otra advocación distinta, la de "Nossa Senhora d'Arrábida", venerada en un lugar cercano.

Por lo tanto, sería razonable creer que no habría sido antes de mediados los siglos XIII o XIV, cuando se habrían empezado a generar narraciones piadosas relatando ciertas situaciones extraordinarias relacionadas con el hallazgo milagroso de la imagen de "Nossa Senhora do Cabo" Espichel, pues debió ser en esa época cuando se descubrió la imagen de la Virgen del Cabo Espichel. 
Según algunos autores, la pequeña imagen habría sido ocultada en aquel lugar por los cristianos, muchas décadas antes para protegerla de las hordas de los iconoclastas invasores sarracenos, temerosos de la segura profanación, cuando los moros avanzaban hacia la conquista de Lisboa. 
Según otros autores, las apariciones milagrosas de las denominadas "vírgenes encontradas" tienen un sospechosa relación de proximidad geográfica y cronológica con la instalación de determinadas ordenes religiosas que recolonizaban ciertos territorios, anteriormente, mal cristianizados o islamizados.

Fragmento de uno de los 10 cuadros que constituyen el mural cerámico de azulejos, de 1751, en el que se representa el ascenso milagros de la Virgen del Cabo, cabalgando sobre una mula, por la ladera marina del Cabo de Espichel, en dónde han quedado impresas, milagrosamente, sus pisadas en forma de un largo rastro que partiendo desde el mar llega hasta la cima.
Imagen: Dinosaurs of Portugal


Se dice, también, que la leyenda de la mula prodigiosa, ya aparecía recogida en un documento del año 1410, correspondiente a la orden de construcción de la "Ermida da memória" de Santa Maria da Pedra de Mua, por voluntad y a expensas del Condestable Nuno Álvares Pereira, en el que se cuenta la milagrosa aparición de la imagen de Nuestra Señora, en el Cabo Espichel. 
Se relata que la Virgen María, con el niño Jesús en brazos fue trasportada sobre el lomo de una enorme mula que había surgido del océano, en la bahía de los Lagosteiros. Luego de atravesar la "Praia dos Lagosteiros" la mula fue ascendiendo, sin gran dificultad, por un inclinado talud de roca pelada, hasta  alcanzar el borde del altiplano que corona la ladera del cabo, llegado a ese lugar el animal se arrodilló para que la virgen pudiera apearse. 

Hoy día, el mítico lugar donde, según la leyenda, la Virgen María con el Niño Jesús en brazos, descabalgó la fabulosa mula marina y puso sus santos pies sobre el suelo portugués, puede reconocerse porque está señalado por una pequeñísima ermita de planta cuadrada y curioso aspecto de edificio arábigo. 


Curioso aspecto "arábigo" de la pequeña "Ermida" o "Miradouro" construido a principios del siglo XV, en el lugar en que se halló la imagen de la Virgen María. En el interior se encuentra un zócalo mural de azulejos, del s. XVIII, en uno de cuyos "cuadros" se representa el prodigioso ascenso de la Virgen María sobre el lomo de una mula hasta aquel lugar, tras haber superado la empinada ladera marina que hay a sus pies. 
Imagen: Fotos del Santuário de Nossa Senhora do Cabo Espichel


Por lo tanto parece ser que debió ser a finales del s. XIV o principios del s. XV cuando alguien empezó a asociar las intrigantes marcas impresas en la roca de la empinada ladera marina, con la imagen de la Madre de Dios. Fue entonces cuando alguien se inventó una curiosa e ingenua leyenda popular que pretendía explicar la supuesta relación entre el hallazgo de la imagen sagrada y un misterioso rastro de enormes pisadas causadas por el paso de una imaginaria mula gigante que hoy denominamos icnitas de desplazamiento causadas por el paso de diferentes dinosaurios, hace entre 150 y 145 millones de años.  

Esquema del nivel estratigráfico Nº 5, en el que aparecen representadas las huellas de pisadas de varios dinosaurios saurópodos, formando rastros bien visibles. 
Según algunos autores uno de estos rastros pudiera haber sido interpretado como dejado por el paso por esta ladera de algún animal  cuadrúpedo de enorme tamaño y extraordinaria fuerza .
Imagen: Da Lagoa de Albufeira a Setúbal

Parece ser que a principios del siglo XV ya existía y era conocida una explicación milagrosa a la presencia de un inexplicable rastro de marcas que aparecían impresas en la roca de la ladera de Lagosteiros. Dado que por sus formas redondeadas o de media luna las marcas resultaban vagamente semejantes a las huellas de las pisadas de una caballería de enorme tamaño y debido al hecho de que estaban situadas muy cerca del lugar del hallazgo de una imagen de la Madre de Dios su asociación con las cabalgaduras tradicionales de la Virgen, la burra o la mula, era casi inevitable. 

El ingenuo relato popular, narrando el prodigioso ascenso de una enorme mula por por una superficie de roca pelada muy inclinada, debió resultar fácilmente comprensible y perfectamente creíble para la mayoría de la gente de aquella época y lugar que debían ser tan ignorantes de los fenómenos geológicos como crédulas de los prodigios de dios, al haber sido dotadas por la mitología religiosa comunitaria de una concepción sobre el origen y el funcionamiento del mundo de tipo sobrenaturalista o mágico-religioso. 


Se han recogido cuatro versiones legendarias, diferentes, que relataban el hallazgo portentoso de la imagen de la Virgen, sólo una de las cuales incorpora al relato popular la presencia de las icnitas de dinosaurios saurópodosen existentes en la roca de la ladera marina que desciende desde el altiplano hasta el mar en la bahía dos Lagosteiros. 

En la versión más antigua que es un "calco" de la leyenda del hallazgo de la imagen de "Nossa Senhora d'Arrabida" la imagen habría sido hallada en el interior de una gruta de la ladera, tras haber sido arrastrada por el oleaje de las manos de un fraile, que conjuraba una horrible tempestad nocturna, sobre la cubierta de un barco inglés. 
En otra de las versiones de la leyenda, nada imaginativa, los afortunados halladores de la santa imagen fueron dos hombres de Caparica que habiendo ido a recoger leña hasta aquel apartado quienes lugar encontraron, casualmente, la imagen oculta entre unos peñascos.
En otra versión, algo más imaginativa, los protagonistas habrían sido un viejo de Alcabideche y una vieja de Caparica que había observado en noches sucesivas, la aparición de una luz misteriosa sobre un lugar de la cima del cabo Espichel, quienes por inspiración divina acudieron al lugar por separado pero coincidiendo en el momento del hallazgo


Cuadro narrativo del mural cerámico de azulejos, realizado hacia 1750, representando gráficamente la leyenda del hallazgo de la imagen de "Nossa Senhora do Cabo", explicativa del origen milagroso de unas marcas semejantes a pisadas de mula gigante, en la superficiede las rocas. 
Arriba, a la izquierda aparecen los dos peregrinos, un viejo de Alcabideche y una vieja de Caparica, testimonios y relatores del portentoso milagro en peregrinación al lugar indicado por la Virgen. 
En el centro, la Virgen María con el Niño Jesús en brazos, sentada de lado, sobre la mula milagrosa que era conducida por un ángel. 
Debajo, a la derecha, sobre las rocas del acantilado marino del Cabo Espichel, el rastro milagroso de las huellas de pisadas dejadas impresas sobre la roca por el ascenso milagroso de la mula, surgida del mar Atlántico cargando la imagen de la Virgen. 
Abajo, en el centro, dos angelitos sostienen un cartel alargado en el que aparece escrita la frase que resume el milagro “Chegando a este sítio vêem com admiração subir a Senhora pela rocha” (LLegando a este lugar ven con admiración subir a la Señora por la roca)
Imagen: O Mistério das Pegadas

La versión más conocida y más popular de la leyenda del hallazgo de la imagen de Nuestra Señora, en el Cabo Espichel, ha resultado ser la más fabulosa de todas ellas y que resulta de ampliar el relato de una de las otras versiones, incorporando a la narración la aparición de la virgen sobre la mula gigante que había dejado impresas sus pisadas sobre la roca
Con toda seguridad la popularidad de esta versión legendaria se debe al hecho de haber sido representada gráficamente en uno de los diez "cuadros" que componen un gran mural cerámico que, desde mediados del s. XVIII, existe en el interior de la pequeña y sencilla ermita conmemorativa y quizás también por resultar un relato mucho más atractivo y emotivo por ser mucho más fantasioso y espectacular que los otros.


Distribución, a modo de zócalo en el interior de la ermita, del conjunto de 10 "cuadros narrativos" que constituyen el mural cerámico de azulejos, en el que se narra visualmente la historia legendaria y real del origen de los dos santuarios marianos del Cabo Espichel.
Imagen: Ermida da Memória, Cabo Espichel, 


En los 4 primeros "cuadros" de los 10 que componen el mural de azulejos, a modo de zócalo en la parte baja de los muros del interior de la "Ermida da Memória", se narra la leyenda de la inspiración y hallazgo de la imagen y los 6 restantes la historia de la construcción de los dos santuarios, el viejo y el nuevo y el culto. 
Con toda seguridad, la representación gráfica de una de las versiones hizo que fuese la más "leída visualmente" con profunda admiración por miles de crédulos peregrinos analfabetos, necesitados de milagros, desde el momento de su colocación, hacia 1751, y hasta el día de hoy. Por esta razón esta ha sido la interpretación popular más divulgada y conocida sobre el origen milagroso de las icnitas del Cabo de Espichel. 

Unos determinados niveles de estratos calcáreos, con una inclinación de 35º, de los que forma la parte de ladera del Cabo de Espichel, que descienden hacia la Bahía de Lagosteiros muestra impresos unos misteriosos rastros de marcas como de enormes pisadas equinas. Antiguamente se creyeron pisadas, dejadas por el paso de una gigantesca mula prodigiosa. Causadas al ascender desde la playa hacia la cima del promontorio, cargando a la Madre de Dios con el Niño en brazos.
Imagen: Senhora do Cabo (Lendas e Culto)

La leyenda que verdaderamente nos interesa por incluir las icnitas de dinosaurios, relata que "Un viejo de  Alcabideche había observado en noches sucesivas, la aparición de una luz misteriosa sobre un lugar del cabo Espichel. Intrigado por aquel hecho misterioso y no encontrando explicación alguna, le pidió a la Virgen María que le explicase qué significaban estas visiones. En sueños, se le apareció la Virgen y le dijo que fuera hasta el cabo Espichel, donde se encontraría una imagen suya, a la que debía rendirse culto en un santuario. Al día siguiente, el viejo salió en peregrinación para cumplir el mandato de la Virgen. Yendo de camino hacia el cabo Espichel, se encontró con una vieja de Caparica, que había tenido las mismas visiones y recibido la misma indicación de la Virgen, por lo que decidieron proseguir el camino y realizar la misión del descubrimiento juntos.
Después de haber llegado al punto de destino, el lugar donde aparecía la luz misteriosa y donde luego se construiría la pequeña ermita conmemorativa, avistaron en la Bahía de Lagosteiros una gran mula surgiendo del océano que era cabalgada por la Virgen María con el Niño en brazos. Luego de atravesar la playa, el animal fue ascendiendo por la ladera de roca pelada, con alguna dificultad debido a la gran inclinación del terreno, por este motivo el animal tenía que afianzar cada paso que daba, con gran fuerza, de tal manera que iba dejando tras de sí un rastro de sus pisadas. Finalmente al llegar a la cima, donde estaban los dos maravillados viejos peregrinos, la mula avanzó unos pasos y se arrodilló para que la Madre de Dios pudiese apearse de su cabalgadura. Después de desvanecerse la visión, los dos testigos visionarios, hallaron entre las rocas aquella pequeña imagen de la Virgen, como uno de los dos testimonios del milagroso portento vivido, el otro testimonio eran las pisadas que la gigantesca mula había dejado impresas sobre las rocas de la empinada ladera."

De haber existido, realmente, la enorme e imaginaria mula portentosa de la leyenda popular, debería haber tenido un aspecto más o menos semejante al de los animales de la imagen. Puesto que ciertos géneros de dinosaurios surópodos, no identificados con precisión, fueron los verdadero autores de la gran mayoría de las pisadas más frecuentes y más visibles del yacimiento de icnitas de "Pedra da Mua" del Cabo de Espichel.
Imagen: Sauropods 2. Digital painting de Raúl Martín, de 2012, para Scientific American Magazine

La invención de un relato piadoso que narrara para el hallazgo de la pequeña y sencilla imagen unas circunstancias portentosas, resultaría no sólo mucho más emocionante y memorable, sino también, mucho más efectivo para atraer hasta el lugar del hallazgo milagroso a más peregrinos ansiosos de ayuda divina, dispuesto a dejar cuantiosos donativos, en el santuario, a cambio de un milagro de la Virgen. 


Fotografía reciente en la que se ve, en la parte izquierda, el aspecto de un panel informativo, con datos para visitantes interesados en la paleontología del lugar. En la parte derecha vista de la ladera marina con los niveles estratigráficos que contienen icnitas de dinosaurios. Sobre el altiplano, a la izquierda la basílica y el complejo religioso agrupado a su alrededor y a la derecha, aislado, el pequeño edificio de la primitiva ermita conmemorativa.
Imagen: Cida Garcia

Hoy día, la vieja interpretación que confundía un rastro de icnitas de dinosaurio saurópodo, compuesto por las huellas de manos, en forma de media luna, y por huellas de pies, en forma ovalada, con las pisadas dejadas por el paso de una mula gigantesca, a las personas de mentalidad racionalista y con formación naturalista, les resultará tan fantasioso como absolutamente increíble.



Columna estratigráfica del Cabo de Espichel, correspondiente a materiales del Jurásico superior, en la que se indican los niveles estratigráficos en los que se han hallado impresas icnitas de dinosaurios, formando parte de 40 rastros. 

En cada uno de los niveles estratigráficos se ha representa el tipo de dinosaurio causante, identificado a partir de la forma de sus huellas características. Predominan claramente los rastro de dinosaurios saurópodos (38), vegetarianos, pero se han hallado dos rastros de terópodos, carnivoros.
Imagen: Land of the Dead 







Fuentes: 

- Adrião, Vitor Manuel. 2013. Os mistérios do Santuário de Nossa Senhora de MuaComunidade teurgica portuguesa 2013/09/19
Anónimo "Culto a Nossa Senhora do Cabo". Wikipedia
Anónimo. Pedra da Mua – Cabo Espichel (Sesimbra) Museu Nacional de História Natural e da Ciência. Universidade de Lisboa 
-Antunes, Miguel Telles. 1976. Dinossáurios Eocretácicos de Lagosteiros. Centro de Estratigrafia e Paleobiologia do Instituto Nacional de Investigação Científica. Ciências da Terra. Universidade Nova de Lisboa
- Baptista Pereira, Fernando António. 2014. "O santuário do Cabo Espichel a Lenda, o Espírito do Lugar e o modo de os dar-a-ver". Revista Santuários, Cultura, Arte, Romarias, Peregrinações, Paisagens e Pessoas. Vol. 1 (1): 116-125.
- Colectivo. Os dinossáurios nadavam? en Pegadas e pistas de dinossáurios no Mesozóico português
- Colectivo. 2011. Icnitas de Dinosaurio de la Península Ibérica (IDPI) Candidatura hispano-portuguesa para Declaración Patrimonio Mundial de UNESCOMinisterio de cultura.   
- Ferreira, Alcino & Cabaça, Ana. 2011. “Santuário de Nossa Senhora do Cabo Espichel”Revista Arquitectura Lusíada, N. 3 (2.º semestre 2011): p. 41-48. 
Figueiredo. Silvério. 2013. As Lendas das Pegadas de Cavalos: Icnofósseis interpretados como marcas de equídeos. I Congresso Internacional "O Touro e o cavalo na pré-História e na História" Golegã e Chamusca 15 – 19 Maio 2013
- Granadeiro, Rui. 2015. Nossa Senhora do CaboAlmada virtual museum
- Marques da Silva, Carlos & Cachão, Mário. 2008.  "Dinossáurios e crenças populares". Departamento de Geologia, da Faculdade de Ciências da Universidade de Lisboa. Geologia no Verão
Mateus, Octávio. 2008. Lenda da N. Sra. da Pedra da Mua. Lusodinos 15/06/2008
- Pato, Heitor Baptista. 2013a. "A Senhora do Cabo (Historia e Culto)" Linda-a-Velha
- Pato, Heitor Baptista. 2013b. "A Senhora do Cabo. As lendas/ O culto/ Os círios Linda-a-Velha, 6 Abril 2013 
- Pereda Suberbiola, X., Ruiz-Omeñaca, J. I. y Canudo, J. I. 2006. "Los primeros descubrimientos de dinosaurios ibéricos"Naturaleza Aragonesa nº17, p. 4-10
- Pereda Suberbiola, Xabier & Díaz-Martínez, Ignacio. 2011. Los fósiles de dinosaurios como Geomitos. Enseñanza de las Ciencias de la Tierra(19.2)  141-148