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lunes, septiembre 30

El registro fósil, recogido y explicado por la literatura popular (4)

por Heraclio Astudillo Pombo, Universitat de Lleida, Dept. Medi Ambient i Ciències del Sòl



La leyenda de "las patadas del demonio", de la ermita de La Posa, en Isona (Pallars Jussà, Lleida)
Primera parte


La leyenda, una interpretación popular de un fenómeno geológico


En la primavera de 1983, un sábado por la mañana, mientras me hallaba en el barranco de La Posa, en Isona, buscando fósiles de moluscos de ambientes salobres, coincidió a pasar un cabrero que llevaba sus cabras a ramonear, por los alrededores del pueblo de Isona. Después del saludo protocolario y de explicarle que "sólo" recogía "piedras raras", sin ningún valor económico, viendo que me interesaba por las rarezas de las piedras, me confesó que cerca de la cima del cerro que corona una de las laderas del barranco, había una ermita, y que casi hasta su entrada, había una serie de huecos en la roca viva, de los que, las viejas del pueblo, contaban que habían sido producidos por las patas del demonio. Decían las mismas viejas que tales marcas se produjeron, cientos de años atrás, durante una terrible pelea entre san Miguel arcángel y el demonio. 

Contaban que cierta noche de horrible tormenta, el demonio salió del infierno, por un agujero que había en el fondo del barranco, con la diabólica intención de destruir el santuario de la Madre de Dios, existente en la cima de un cerro cercano. 


El demonio saliendo a la superficie, a través de una grieta del terreno, amparado por la oscuridad crepuscular.
Imagen: Grabado de Gustave Dore para El paraíso perdido, de John Milton (1868).
 
Decían que el demonio ascendió por la empinada ladera, en dirección a la ermita de la Virgen de La Posa, pero al llegar a la cima del cerro, se encontró con una desagradable sorpresa, pues descubrió que san Miguel arcángel, le estaba esperando y dispuesto al combate. El arcángel, tras ser avisado por uno de sus ángeles espías, había descendido del cielo, instantáneamente para plantarse, frente a la ermita, cerrándole el paso al maligno diablo.
 

La lucha entre el demonio y san Miguel, debió resultar impresionante, pues según contaban las viejas de Isona, los pies del diablo se fueron hundiendo en la roca viva, por efecto de los numeroso y enormes golpes que san Miguel le iba asestando, de tal modo que con cada golpe las marcas de las pezuñas del demonio iban quedando marcadas en la superficie de la roca. 


Dos inocentes turistas, madre e hija, se pasean, descuidadamente, sobre la superficie de roca, repleta de agujeros, creyendo que se trata de simples huellas de pisadas de dinosaurios, tal como informa la mayoría de folletos y carteles turísticos. Ignorando de que se trata de las legendarias huellas de las pisadas que el diablo, dejó marcadas en el lugar en el que se produjo una fiera lucha contra san Miguel. Fotografía propiedad de la empresa Turismo Verde S.L
Imagen: Isona i Conca Dellà

Derrotado, humillado, frustrado y magullado, el demonio se, escabulló de los dolorosos golpes que le estaba propinando san Miguel, huyendo ladera abajo, mientras el ángel le seguía golpeando con celestial saña. Cuando satanás consiguió llegar al fondo del barranco, en donde volvió a entrar al infierno, por el mismo agujero por el que, poco rato antes, había salido muy contento creyendo que podría realizar su diabólico proyecto, con total impunidad, aprovechando la oscuridad de la noche y el fragor de la tormenta. 

Pintura al óleo del pintor italiano Guido Reni, realizada hacia 1636, representando la victoria del  arcángel Miguel, sobre el diablo, conservada en la iglesia romana de Santa Maria della Concezione
Imagen: Michael (archangel) Wikipedia

 
Aseguraban las mentadas viejas, de Isona, que cualquiera que pudiera dudar de la veracidad del relato, podría comprobar con sus propios ojos que todo era cierto, con solo acercarse hasta la ermita de la “Mare de Déu de La Posa”. Allí, en la parte alta de la ladera que da a la fachada de poniente, cerca de la puerta principal, podría ver una zona con las numerosas huellas dejadas por las patas del diablo, durante su pelea con san Miguel. Las huellas de las patas del demonio, tenían la forma de unas oquedades, grandes, bien visibles y eran numerosas. 
Debido a esa posición, forma y disposición, antiguamente, las gentes de Isona y de sus alrededores,  denominaban aquellas concavidades en la roca “Potades del Dimoni, debido a su origen, supuestamente, diabólico y la creencia de que el demonio no tiene piernas, sino patas, "potes", en catalán. 

Vista del yacimiento de icnitas, de la ermita de la Posa, desde su parte media-alta. Al fondo la población de Isona, campos de cultivo y la sierra de Sant Corneli.  Fotografía de Georama
Imagen: Isona i Conca Dellà

El pastor comentó que "quien quiera que fuese el que hubiera dejado las marcas, sobre la roca", parecía tener prisa pues había seguido un atajo, entre la cima y el fondo del barranco. Posiblemente por eso, antiguamente, se le había conocido como "Drecera del Dimoni" o "Drecera de les potades del Dimoni", es decir, "el atajo del demonio" o "atajo de las patadas de demonio". También se comentaba que el hecho de que la vegetación creciera rala y raquítica, alrededor de la zona de  de las huellas y del sendero, era un efecto de la nefasta influencia del paso del demonio, por aquellos lugares.
  
Pintura extraída del Libro de Horas de Henry VIII, de Francia. Un códice ilustrado con unas extraordinarias pinturas de Jean Poyer, realizado en Tours, hacia 1500. La imagen bien podría representar el final feliz de la legendaria pelea, supuestamente, sucedida en la cima de un cerro muy cercano a la villa de Isona. Obsérvense los pies zoomorfos, del diablo, cuya pisada dejaría huellas zoomorfas sobre las rocas en las que pisara.
Imagen: The Morgan Library & Museum, Nueva York 


"La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida... ¡ay Dios!. (Rubén Blades, en 'Pedro Navaja') 


Hacia 1995, empecé a tomarme en serio la Etnogeología catalana y la del resto de España, buscando y recogiendo, activamente, información sobre concepciones, actividades y denominaciones  populares, vinculadas a los diversos fenómenos geológicos. Cuando hacia 2002, ya me había decantado por la Etnopaleontología ibérica por el hecho de que por entonces, casi como sigue pasando ahora, era un territorio "casi virgen". Apenas transitado por los practicantes de la Etnogía o de la Paleontología, nacional o peninsular, por lo tanto cualquier pequeño descubrimiento resultaría ser una gran aportación al conocimiento de las relaciones populares con el registro fósil.
Cuando pretendí documentar la leyenda que ha sido presentada al inicio de esta entrada, no pude obtener los resultados esperados, sino todo lo contrario. Tras consultar diversa bibliografía, real y virtual, que creía muy apropiada por su temàtica y localización geográfica, no conseguí encontrar ni una sola mención al respecto: Amades (1929, 1950, 1982, 2001), Bellmunt (1998-2000), Coll (1997), Lluís (1971) y Roma (2002).


Desde el siglo VII de nuestra era, hasta hace muy pocos años, el demonio era un personaje muy popular y, hasta, familiar, omnipresente en la vida cotidiana de casi cualquier cristiano, Nadie dudaba de su existencia, de sus poderes sobrenaturales, ni de su maldad.
Ilustración extraída de un códice de 1460, se ha representado una, supuesta, aparición de un estrafalario demonio al papa Silvestre II, al que se le atribuyó la invención de una serie de instrumentos técnicos. Motivo por que fue acusado de tener un pacto con el diablo que, supuestamente, había sido quien le proporcionaba la información necesaria. Obsérvense los pies zoomorfos, cuya pisada dejaría huellas zoomorfas sobre las rocas sobre las que pisara.
Imagen: Wikipedia Silvestre II

Ante la falta, absoluta, de datos bibliográficos, se ideó la forma de obtenerlos de personas de la zona, por esos durante el curso 2004-05, gracias a la contribución de algun@s compañer@s de la facultad, se consiguió reunir un grupito estudiantes de la FCE de la UdL, personas abiertas e instruidas, oriundas de Isona y sus alrededores. Se procedió a consultar sus conocimientos sobre el lugar de la ermita y su folklore, mediante un brevisimo cuestionario. Los resultados fueron muy mediocres, limitándose las respuestas más pertinentes, a informar que a las marcas de La Posa, en el pueblo, siempre se las había llamado "petjades del dimoni", es decir "pisadas del demonio", pero desconocían la razón, concreta, de tal nombre. 
Ante el interés, pro-activo, demostrado por el que esto escribe, por profundizar sobre el asunto, l@s estudiantes se comprometieron a buscar más información entre los familiares de más edad y a proporcionármela... 
Desgraciadamente, l@s citad@s estudiantes universitari@s, abrumad@s por las numerosas y variadas tareas académicas, al finalizar aquel curso académico, se olvidaron definitivamente del compromiso "inducido" por aquel profesor...
 
Cubierta con el diseño típico de la colección de libros de Joan Bellmunt, dedicada a recoger las tradiciones de las gentes de los diversos pueblos, villas y ciudades de las diversas comarca leridatanas. En este caso de uno de los 4 volúmenes dedicados al Pallars Jussà, la comarca donde se halla la ermita de La Posa.
Imagen: Amazon

En 2008, dada la facilidad para establecer contacto con el folklorista J. Bellmunt, autor de 4 volúmenes, sobre las costumbres tradicionales y leyendas de los pueblos de la comarca del Pallars Jussà, obra que ya habían sido consultada, años atrás, se procedió a consultarle personalmente, con la esperanza de que la leyenda de las pisadas del demonio, hubiese podido ser recogída con posterioridad a la publicación de los 4 vol. citados, pero me confesó que desconocía, completamente, la existencia de tal leyenda y me remitió a un clérigo que había sido párroco, al que nunca se pudo localizar. 

En 2009 se procedió a la búsqueda sistemáticas, en hemerotecas de acceso virtual, gratuito, con unos resultados casi decepcionantes. Afortunadamente, se encontraron dos artículos, interesantes, Molina (1991) y Barba (1995), que confirmaron algo que ya sabíamos, previamente: en Isona, a aquellas marcas siempre se las había llamado "pisadas del demonio", versión castellana de la primitiva denominación catalana , más rústica y popular de "potades del dimoni" o de la denominación alternativa, más sofisticada, urbana y moderna "petjades del dimoni", es decir, "huellas de pisadas del demonio". También, se descubrió, afortunadamente, algo que desconocíamos, el hecho de que en el pueblo de Isona, el lugar cercano a la ermita en el que existía la concentración de concavidades, también, se le conocía con el nombre de "potades del dimoni", poniendo de manifiesto que el mismo nombre popular era, simultáneamente, un 'paleontónimo' (nombre de fósil) y un 'paleontotopónimo' (nombre de lugar motivado por la presencia de fósiles).

Además, se halló en el "fotolog" de un joven isonense, en una entrada del 2006, la primera cita, escrita, en la que al conjunto de icnitas de la ermita de La Posa, se las daba a conocer como "petjades del diable", es decir, "huellas del diablo". Constatamos que el viejo nombre popular, sin perder del todo su significado original, sigue adaptándose a los vientos lingüísticos de los últimos tiempos, hasta acabar por reconvertirse en un nuevo nombre popular más actualizado.

En 2011, apareció en una nota informativa, publicada en una revista catalana de promoción del turismo regional, con el atractivo titular "Les petjades del diable", que contenía una escueta referencia, Rego (2011), sin ningún detalle particular que permitiera ampliar lo ya conocido. De nuevo, nos encontramos, con la recreación, moderna y estandarizada, del "viejo y anticuado" nombre popular, al que en pocos años habrá acabado por sustituir, como denominación popular de un antiguo fenómeno etnológico, de naturaleza mítico-paleontológica. 

En en 2013, habiendo constatado que a pesar del larguísimo tiempo transcurrido, desde que se inició el conocimiento de la leyenda, no había aparecido nada nuevo y viendo que, en otros aspectos, "no progresábamos adecuadamente",  el que esto escribe decidió no esperar por más tiempo, la muy improbable aparición de nuevos documentos, conteniendo datos relevantes sobre el asunto. Se optó por pasar a la acción y dar a conocer el fruto del larguísimo trabajo de pesquisas etnopaleontológicas, realizado durante los últimos 16 años. 
Hoy se ha iniciado la publicación, en esta bitácora, de los resultados obtenidos y de las conclusiones extraídas a partir de la consulta e interpretación del abundante material reunido, hasta el momento presente. Parte de lo cual hemos mostrado en los párrafos precedentes y que seguiremos mostrando en una próxima entrada.


Pintura gótica, óleo sobre tabla, de mediados del s. XV, original de Blasco de Grañén. Representando a San Miguel Arcángel, con armadura medieval, rematando al demonio, ya en fase terminal, despues de recibir una soberana paliza. 
Obsérvense la monstruosa cabeza, las manos y los pies zoomorfos, tridáctilos, además de la curiosa vestimenta que luce el diablo. 
Obra conservada en el MNAC de Barcelona
Imagen: San Miguel Wikipedia
 
La fecha escogida para la realización de tal evento fue el día 29 de septiembre, por celebrarse la festividad de san Miguel arcángel, protagonista de la leyenda, co-patrón de la ciudad de Lleida y patrón de la Fiesta Mayor de otoño, de la ciudad. Tal elección se hizo con el fin de darle gracias al santo por haberme mantenido motivado y activo y no haber abandonado el proyecto dado lo dificultoso y largo que había resultado todo el proceso relacionado con la documentación de su leyenda diabólico-paleontológica. 
Desafortunadamente, los fastos festivos locales, por poco dan al traste con tan piadosas intenciones, votivas y conmemorativas, dificultando que la publicación pudiese realizarse con toda normalidad, en la fecha prevista... pero como dice la sabiduría popular: "más vale tarde que nunca"


Nota:

La leyenda que se ha ofrecido, como inicio de esta entrada, es la "versión literaria" creada por el que esto escribe, a partir de la escueta y sencilla narración legendaria y de los breves comentarios, aportados por el anónimo pastor, recogidos en el cuaderno de campo y ampliados al final de la jornada.


Fuentes:

- Amades i Gelats, Joan, 1929. El culte a la pedra. Butlletí de Dialectologia Catalana. Barcelona, pp. 57-65
- Amades i Gelats, Joan. 1950. Rondallística. Rondalles. Tradicions. Llegendes. Folklore de Catalunya, 1. Barcelona. Selecta.
- Amades i Gelats, Joan. 1982. Costumari català: El curs de l'any. Barcelona: Salvat,  (5 volums).
- Amades i Gelats, Joan. 2001. Llegendes de roques, coves, mars i estanys de Catalunya Ed El Farell. Barcelona.  
- Anónimo (pastor). 1983. Comunicación personal del 09/04/1983,
- Astudillo, H. 1983. Jornada del 09/04/1983. GEOPALEO 1982-85. Cuaderno de Campo. Inédito.
- Astudillo, H. 2006. Comentario de Astu, en Dinosaurios en Lleida. Xnem 04/24/2006.

- Barba, 1995. 'Las pisadas del demonio', en Pisadas de dinosaurio en las proximidades de la ermita de la Posa. El Periódico, 1995/08/06/ p. 37
- Bellmunt i Figueras, Joan. 1998-2000. El Pallars Jussà, Fets, costums i llegendes 4 vol. Lleida Pagès Editors.
- Coll, Pep. Viatge al Pirineu fantàstic, 1997 Columna 
- jemmus. 2006. Cornelius el Drac de mi pueblo. fotolog. 05 noviembre 2006
- Lluís i Pallarès, Joan. 1971. Històries i llegendes del Pallars. Barcelona Selecta, 1971. 
- Molina, María. 1991. 'Las pisadas del demonio', en "Hallan un diente de cocodrilo en Isona, de 76 millones de años." Segre, 17/02/1991, p. 3
- Rego, Lurdes. 2011. Les petjades del diable. Jaciment de la Posa, Isona, Pallars Jussà. Sàpiens, 105, juliol, p. 34 
- Roma i Casanovas, Francesc. 2002. Llegendes de la natura  Edicions El Mèdol. Tarragona
- Rosell, Joan & Llompart, Carme. 2000. GEOZONA 125: BARRANC DE LA POSA - ISONA. Generalitat de Catalunya 



 Continuará próximamente

lunes, febrero 21

El registro fósil, recogido y explicado por la literatura popular (3)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Dept. MACS, UdL


La “Leyenda del coletazo de la Mora”, de Siresa (Huesca)


Recapitulación: 


Después de algún tiempo de reposo, nuevamente retomamos, el tema de las leyendas populares ibéricas, de tipo etiológico-paleontológico. Recordemos que se trata de un tipo de relatos más o menos fantásticos cuya invención han estado motivada por la presencia de determinadas causas paleontológicas, singulares y evidentes. Se trata de objetos de piedra o de marcas sobre rocas, existentes en algún lugar determinado de un entorno natural o en un punto concreto de un lugar humanizado. El origen desconocido y, a veces, inquietante, de las cuales pretenden explicar de forma comprensible, a la mentalidad dominante en su tiempo, y justificar el poder de ciertos personajes sagrados, como Dios o los santos de la Iglesia católica. Además, pretenden y consiguen hacer memorable, el suceso imaginario y fantástico que recogen por medio de la transmisión por tradición oral.


Introducción:

En esta entrada, trataremos sobre una fantasiosa leyenda popular protagonizada por una mujer-serpiente, es una narración que es muy conocida entre los habitantes del Valle de Hecho, en el Pirineo aragonés (Huesca). El relato que la narra está muy vinculado con el imaginario popular de los habitantes de la bella población altoaragonesa de Siresa. Se trata de la leyenda denominada, localmente, "El coletazo de la Mora" o "La serpiente petrificada".
Está relacionada con la magnífica iglesia monacal de san Pedro Apóstol.


Deambulando por los alrededores de la iglesia monacal de San Pedro

Cualquier turista que estando de visita en la población altoaragonesa de Siresa, se haya acercado por las inmediaciones de la magnífica iglesia monacal de san Pedro, de estilo carolingio y del siglo IX, casi con toda seguridad, habrá sido preguntado por algún transeúnte local, sobre si ya ha visto, o no, el famoso y legendario "coletazo de la mora" o quizá, en vez de la denominación anterior, le preguntará si ya ha visto "la serpiente petrificada".
Si el turista no contesta afirmativamente y se deja conducir por el espontáneo e improvisado cicerone local, llegará hasta la entrada lateral de la fachada de poniente, en donde el amable informante le mostrará una de las losas de piedra que forman el revestimiento de la parte del asiento, de uno de los dos bancos adosados al muro del túnel de acceso, en cuya superficie podrá observar un curioso relieve serpentiforme.
A poco que la cara del turista manifieste algún gesto de interrogación, el guía le explicará alguna de las diversas versiones de la leyenda del la Mora, mantenidas por las familias de la localidad.

Aspecto de la iglesia de san Pedro, en Siresa, vista por la parte de su fachada principal, "el coletazo de la Mora", se encuentra en la entrada lateral, visible en la parte izquierda de esta fotografía de valentinv.
Imagenvalentinv


En todos los casos, las distintas variantes del relato resultan ser una ingenua narración popular de tipo legendario, que pretende dar visos de realidad histórica a un suceso totalmente fantástico, mediante el uso de un testimonio material que aporta una gran dosis de indudable veracidad, consistente en una marca pétrea de aspecto serpentiforme.
La leyenda,  cuando se inventó siglos atrás, pretendía hacer comprensible y creíble, a personas de mentalidad mítica, pertenecientes a una sociedad pre-científica y básicamente analfabeta, cómo y porqué se había formado la rara marca en forma de serpiente de piedra que tenían ante los ojos, además de intentar proporcionar como todas las narraciones de tipo educativo una enseñanza moralizante. Esta se supone que es la misma marca que ahora, algunos siglos más tarde, aún podemos ver sobre la superficie de esa losa de piedra.

Aspecto del relieve serpentiforme que en Siresa es llamado popularmente "el coletazo de la Mora" o la "serpiente petrificada". 
Imagen:Fotografía original de Rafel Vidaller Tricas, cedida por cortesía de su autor para esta entrada.

Esta leyenda popular que fue recogida por primera vez por Angel Gari, dice que "En Siresa, localidad que da entrada a la majestuosa selva de Oza, se cuenta que, antiguamente, había una mora que residía en el interior de un denso bosque muy próximo a la población. 
En otras versiones de la misma leyenda, se dice que la residencia de la mora encantada estaba en el fondo de un profundo "ibón" (lago de origen glaciar) o de una profunda caverna, existentes, en medio de esa selva pirenaica. Pistas descriptivas que identificarían a esa moderna mora con una antigua Laina, un tipo de genios femeninos, protectores de la naturaleza salvaje recóndita, adaptación a la mitología aragonesa de las Lamias clásicas. Se les imaginaba como seres dotados de diversos poderes sobrehumanos, como el de transformarse en animales comunes o monstruosos, hacerse invisibles, volar, habitar bajo el agua, seducir a los hombres, procedentes y característicos de diversos seres de diversas mitologías pre-cristianas. Se suponía que habitaban ciertos lugares solitarios y lúgubres, en los que había fuentes, lagos, ríos, cuevas y bosques profundos y oscuros.

Se dice que esa mora, durante siglos, había ido recogiendo un gran número de objetos elaborados con metales nobles y piedras preciosas, extraídos del interior de las iglesias abandonadas tras la invasión de los moros, objetos sagrados que había ido acumulando en su guarida, se trataba de relucientes cálices, reliquiarios, cruces, patenas, etc.... Un día, un pastor mientras apacentaba su rebaño en el monte, casualmente, se encontró uno de aquellos valiosos cálices, propiedad de la mora. Creyéndolo una joya de gran valor, decidió apropiárselo para mejorar sus austeras condiciones de vida, mediante el futuro disfrute de las ganancias que le pudiera proporcionar su venta posterior.
Al cabo de muy poco rato, el pastor advirtió que alguien, a quien no podía ver en la espesura del bosque, le iba siguiendo, a muy poca distancia. Reflexionó sobre quien podía ser quien le andaba siguiendo y comprendió que si quien le seguía era "la mora", su única oportunidad de salvación estaba en apresurarse a llevar la joya robada a la mágica mujer-serpiente del bosque, hasta la iglesia de Siresa, pues era sabedor de que la mora, por su condición de ser diabólico, no podría adentrarse en el territorio delimitado por el sagrado recinto. Sin pensarlo dos veces, salió huyendo a toda velocidad, sintiendo el aliento de la mora en el cogote, finalmente llegó corriendo hasta una de las entradas del templo de San Pedro, cuando la mora, ahora transformada en mortal serpiente, casi le pisaba los talones. Entró a trompicones y consiguió cerrar la puerta tras de sí, dando un fortísimo portazo. La mora-serpiente, enfurecida, al verse burlada por el pastor, dio un terrible coletazo, en un banco de la entrada por la que había entrado el ladrón fugitivo, quedando grabada allí, desde ese instante, la huella dejada por el impacto de su cola".

Aspecto de una mujer-serpiente, extraída de un fotograma de la cinematografía actual, moderna caraterización de la protagonista de Hiss. ¿Se imaginaron los habitantes de Siresa un tipo de monstruo semejante? ¿O quizá se imaginaron una bruja que se podía convertir en ofidio a voluntad y luego recuperar su aspecto humano? ¿Era ésta una un versión altoaragonesa de la leyenda francesa de Melusina?
Imagen: cinemania blog 

En otras versiones de esta misma leyenda, es la propia mora, tras transformarse en una vulgar serpiente, la que queda petrificada, sobre el banco de piedra del recinto sagrado, en el que dio el coletazo.

El pastor aliviado y muy agradecido por haber salvado la vida, decidió ofrecer el valioso cáliz, que había robado a la mora, al tesoro del santuario, donde junto con otras muchas joyas donadas por los fieles creyentes, permaneció custodiado muchos años. Hasta el día en que algún "iluminado" lo identificó como el auténtico Grial, la copa usada por Jesucristo en la Última Cena, por lo que se decidió trasladarlo hasta la catedral de Valencia, donde fue venerado como tal objeto sagrado, atrayendo gran cantidad de fieles creyentes....


Interpretando las manifestaciones del mundo orgánico-mineral, desde diferentes perspectivas mentales

La leyenda de "la mora de Siresa", es la expresión local de una interpretación popular, de un fenómeno geológico, relativamente frecuente en ese territorio: los "rastros fósiles", dejados por multitud de organismos bentónicos que vivían dentro de la zona más superficial de los sedimentos de fondos marinos de gran profundidad. Estos relieves tienen formas y dimensiones muy variadas, en función de los hábitos alimentarios y del tamaño de los organismos excavadores que los originaron. Estos curiosos relieves, se han conservado y son visibles en la superficie de las areniscas calcáreas eocenas porque son las rocas más consistentes de las que forman las series alternantes de materiales "duros-blandos", que conforman un tipo de unidades geológicas y de paisaje, muy característicos, denominados de "flysch" o de "turbiditas". Estas rocas que forman capas más o menos delgadas, con tendencia a descomponerse en losas o lajas más delgadas, son tan comunes en esta zona y tan manejables que se han utilizado ampliamente en las actividades de construcción tradicional, de todo tipo: muros, pavimentos, tejados, revestimientos, etc., existiendo varias canteras extractivas en los alrededores de la población.

Aspecto de una magnifica "pista de gusano", nombre paleontollógico vulgar con el que se conoce a algunos de los diversos tipos de "icnofósiles" o "paleoicnitas", originadas a partir de los materiales expulsados al excavar túneles de tipo "Helminthoidea". Se trata de conductos muy superficiales  excavados por invertebrados de pequeñas dimensiones, en el sedimento del antiguo fondo marino, hace millones de años, y que aquí aparecen "litificados" y contenidos en un trozo de arenisca eocena.
Fotografía original de José Miguel Navarro, de PIRINEOS, MONTAÑAS Y HOMBRES


Según el profesor Antonio Beltrán, la gama de leyendas aragonesas, relacionadas con moros, tendrían una antigüedad que tendrían com límite temporal el siglo XVI, reconociendo que algunas ramificaciones de esas leyendas pueden ser asimilaciones de otras leyendas de épocas anteriores. Esa antigüedad tiene que ver con las implicaciones de matiz religioso que muestran muchas leyendas de esa época y es conocida y notoria la enorme proliferación de apariciones y sucesos milagrosos desde finales del siglo XV hasta mediados del XVI. Pero es evidente que esta leyenda incorpora elementos que enlazan con tradiciones más antiguas que deben ser residuos de mitologías grecorromanas, germánicas y célticas, pre-existentes en la cultura local.
Posiblemente, la losa con la marca legendaria del "coletazo de la mora", debió ser colocada en el lugar en que la vemos hoy día, intencionadamente, entre los siglos XVI y XVII, para reforzar la verosimilitud de la historia del pastor y buen cristiano que salvó, milagrosamente, su vida al refugiarse en un recinto sagrado y bajo la protección de Dios y sus santos. Por lo tanto, podemos afirmar que mucho antes que los geólogos y los paleontólogos se interesaran por estos fósiles, algunas personas sin conocimientos naturalistas ya se ocuparon de interpretar este tipo de fósiles, a su conveniencia, y de aprovechar estas interpretaciones para influir en la mentalidad de la sociedad local.

Si con los ojos observadores de un geólogo, o mejor aún, de un "paleoicnólogo" nos dedicamos a deambular por los alrededores de la iglesia monacal de san Pedro de Siresa y vamos observando, con calma y mucha atención, la superficie de las piedras utilizadas para pavimentar, las calles circundantes, iremos descubriendo, con sorpresa, otras varias clases de marcas, en relieve, sobre la superficie de algunas de esas piedras.
Algún geólogo que se ha dedicado a buscarlas, compararlas y contarlas, afirma que "aparecen algo más de una docena de tipos diferentes de rastros dejados por organismos bioturbadores de sedimento turbidíticos", algunas de esas marcas en bajorelieve positivo, resultan muy semejantes al célebre "coletado de la mora", pero de menor tamaño. Esto nos hace suponer que la losa del coletazo, fue hallada en alguna de las canteras existentes en los alrededores de Siresa y colocada en el lugar en que la vemos actualmente, con la intención de explicar y recordar a los feligreses que luego pasasen por el lugar, una historia muy "edificante".

Como reflexión racionalista, podemos decir que la ingenua interpretación popular, tiene una clara intencionalidad propagandística muy típica de tiempos pasados: el Dios cristiano es más poderoso que los aliados del Diablo; Dios y la Iglesia protegen a todos aquellos que se acogen a su doctrina; es lícito robar a los no cristianos pues son "inferiores o enemigos" por no ser creyentes; el ladrón es perdonado si lo robado es entregado a la iglesia; las serpientes están vinculadas con el diablo y sus secuaces...


!Exclusiva mundial! ¡Descubrimos el verdadero aspecto de "la mora encantada" de Siresa!

Hay que advertir, a los lectores y lectoras no especializados en el género legendario español, que las "moras" que protagonizan la mayoría de las leyendas ibéricas de la mitad norte y del este de la península, tienen muy poca relación con las verdaderas moras norteafricanas y sí mucha con las encantadas, las lamias, las xanas, las magas y diversos tipos de los ancestrales espíritus o genios femeninos de la naturaleza que habitaban y protegían de la codicia y explotación humana el mundo natural, los bosques, las montañas, las aguas o las cavernas, acumulando y protegiendo, riquezas y tesoros incalculables que de vez en cuando ofrecían a algunos humanos.
A parte del nombre popular, estas moras legendarias poco tienen que ver con las mujeres de los invasores norteafricanos, a pesar de que con frecuencia la leyenda diga que son princesas moras encantadas e hijas de un rey moro. O que los tesoros acumulados en escondrijos forestales, subacuáticos o subterráneos, son las inmensas riquezas que se vieron obligados a depositar, cuando tuvieron que huir ante el avance de los cristianos que iban reconquistando el territorio. Pero casi siempre, se trata del efecto del sincretismo literario popular, en el que se mezclan personajes y hechos, procedentes de mitos paganos precristianos, con otros, procedentes de mitos propiamente cristianos.
Pero dejemos la literatura y vayamos a la ciencia paleontológica, mediante una de sus especialidades, llamada Paleoicnología que va ayudarnos a descubrir cuál pudo ser el verdadero aspecto de la famosa mora de la leyenda de Siresa.
Si observamos con atención “El coletazo de la mora” que se conserva en el banco de la puerta de la iglesia de san Pedro, así como otras marcas semejantes que pueden observarse en otras piedras del pavimento de las inmediaciones, veremos que son un tipo de relieves, de aspecto doblemente serpentiforme o meandriforme, por presentar un surco medio o central que divide el cordon pétreo en dos mitades simétricas. Este tipo de relieves son tan característicos que los paleontólogos les han puesto un nombre identificativo particular, les llaman Scolicia cuando son con aspecto de doble cordón continuos y Bichordites, cuando el trazado presentan unas discontinuidades regulares y unos tramos "meniscados" que le dan aspecto de doble cordón troceado. Tanto en un caso como en otro, de marcas serpentiformes en relieve, en realidad, se trata de los rastros fosilizados, dejados por la actividad excavadora de un grupo muy amplio de erizos de mar, irregulares, de forma acorazonada que corresponden al orden de los erizos espatangoideos que incluye a numerosas familias y géneros, algunos tan comunes, como Hemiaster, Holaster, Micraster, Schizaster, Toxaster, etc.
Los relieves del tipo Scolicia, que se encuentran en las rocas areniscas del Eoceno, tienen que haber sido generados por erizos coétáneos de los sedimentos bioturbados, por lo que se supone que pudieron ser excavados por erizos marinos espatangoides, de profundidad, del tipo de los géneros Spatangus o Schizaster, géneros que aparecieron en el Eoceno y que tienen un tipo de vida apropiado.

Aspecto dorsal de dos géneros de erizos marinos que son formas propias y típicas de los materiales del Eoceno marino. La visión dorsal es la más característica para reconocer a los equinoideos. A la derecha un ejemplar del género Schizaster y a la izquierda uno del género Spatangus, ambos son frecuentes en la zona.
Imágenes: Derecha London Natural History Museum  
 Izquierda



En conclusión

Por lo tanto, gracias a las ciencias de la Tierra, por fin, sabemos que el mítico coletazo de la legendaria mora-serpiente de Siresa, no es un hecho real sino un hecho fabuloso, imaginado hace siglos para explicar de forma comprensible e interesada un hecho de naturaleza geológica y de origen natural. Somos conscientes de que esta conclusión tan científica y racionalista, no va a alegrar mucho, a los defensores acérrimos y arracionales de los supuestos orígenes prodigiosos o sobrenaturales de todo tipo de marcas misteriosas. Un tipo de personas fantasiosas, en exceso, que suelen relacionar cualquier cosa incomprensible para ellos, con actuaciones de seres sobrehumanos, en ocasiones intangibles e invisibles, cuando éstos son diabólicos, fantasmales o angelicales y otras veces con personajes legendarios sean éstos magos, brujos o extraterrestres.
Este tipo de marcas pétreas que antiguamente resultaban inexplicables, incluso para los científicos de mediados del siglo XIX, hoy sabemos, gracias a los avances de las Ciencias de la Tierra, que no son nada más, y nada menos, que un curioso fenómeno absolutamente natural que ocurrió hace, entre 40 y 30 millones de años y que, además, demuestra fehaciente que hace millones de años, esta elevada zona montañosa, de la actualidad, en ese momento era un fondo arenoso-limoso de un profundo mar que ocupaba la mayor parte de lo que hoy es la cordillera del Pirineo, en cuyo fondo marino, se depositaban rítmicamente capas de sedimentos desprendidos violentamente de la zona del talud continental, deslizados hasta los grandes fondos marinos, en los cuales, una vez estabilizados, se instalaban y vivían una multitud de humildes invertebrados marinos que, cotidianamente, minaban las capas más recientes de los sedimentos, excavando tramos de túneles, bastante superficiales, para obtener de ellos su humilde sustento diario, consistente en detritos orgánicos, enterrados y mezclados en la capa superficial de arena y limo. En el caso concreto, de esta huella que la imaginación popular convirtió en legendaria, para un paleoicnólogo experto, resulta ser un vulgar icnofósil del común icnogénero Scolicia, cuyo creador fue un erizo marino irregular, del tipo de los antes citados.



Agradecimientos

Al Dr. J. M. de Gibert, de la Universitat de Barcelona, por atender mis consultas sobre el particular y por confirmar mis suposiciones sobre icnogéneros y posibles equinodeos causantes



Fuentes:

- Andolz Canela, Rafael. 1988. Piedras y leyendas (Serie: Cuando hablan las piedras) Diario del AltoAragón, 07/02/1988. Página 15
- Bernardi, Massimo; Boschele, Sergio ; Ferretti, Paolo & Avanzini, Marco. 2010. Echinoid Burrow Bichordites monastiriensis from the Oligocene of NE Italy. Acta Palaeontologica Polonica, 55(3):479-486.
- Biaggi, Roberto E. 2007. Una aventura con la fe y la historia geológica. Ciencia de los Orígenes, 74, otoño 2007. Geoscience Research Institute, Loma Linda, California (USA) (p. 6-7).
- Buesa Conde, Domingo J. 1992. Siresa y los orígenes de Aragón. Historiografía. Cuadernos Altoaragoneses, 231, Diario del AltoAragón 28/06/1992 Página 33
- Castán Sarasa, Adolfo, 1981. Leyendas de moros en el Alto Aragón. I Congreso de Aragón de Etnología y Antropología, Zaragoza, Editado por IFC-CET, (245-248)
- Gibert, J. M. de & Goldring, R., 2008. Spatangoid-produced ichnofabrics (Bateig Limestone, Miocene, Spain) and the preservation of spatangoid trace fossils. Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology 270, 299–310.
- Serrano Dolader, Alberto. 1994. Míticas Moras, en Huellas mágicas. Diario del Alto Aragón, 10/08/1994. Página 6
- Serrano Dolader, Alberto. 2009. La serpiente de piedra. Heraldo de Aragón. 22 de febrero
- Uchman, A. & Wetzel, A., 2001. Estrellichnus jacaensis nov. igen., nov. isp. – a large radial trace fossil from the Eocene flysch (Hecho Group, northern Spain). Geobios, 34: 357-361.
- Ubeira Hernández, José Luis. 2000. La leyenda de San Pedro de Siresa. Trébede. Mensual Aragonés de Análisis, Opinión y Cultura. Septiembre de 2000. http://www.redaragon.com/trebede/sep2000/articulo2.asp
- Vidaller Tricas, Rafel. 2007. La Mora de Ziresa (Leyenda), en Varios autores "Guía para viajar con niños por Aragón 2". Zaragoza. Prensa Diaria Aragonesa (El Periódico de Aragón. Grupo Zeta) (10-11)
- vv. aa. 2007. Spatangoid echinoid ichnology in: Trace fossils: concepts, problems, prospects. William Charles Miller III (Edit.) Amsterdam- London, Elsevier (p. 164)

sábado, mayo 9

El registro fósil, recogido y explicado por la literatura popular (2).

por Heraclio Astudillo Pombo, DMACS, UdL


La “Leyenda de "la Encantá" o de "la Encantada" del Cabezo Soler, de Rojales (Alicante) (2ª parte)

Una interpretación desmitificadora, de la leyenda de “la Encantá” de Rojales, una narración popular de tipo etiológico, inspirada en un depósito huesos fósiles.


Si se intenta interpretar la leyenda con una mentalidad moderna, de tipo naturalista y racionalista, se deben identificar los diversos tipos de restos materiales, de tipo arqueológico y paleontológico, sobre los que se fundamentan las versiones etiológicas de la leyenda de “la Encantá”, de Rojales. Con este enfoque racionalista se puede ver como los mismos elementos materiales, reales y concretos, existentes en el “el Cabezo Soler” que fueron interpretados, unas veces muy ingenuamente, presumimos que en otras ocasiones debieron interpretarse de forma “muy conveniente” al paradigma social y religioso dominantes, al fabularse una explicación de los huesos que resultase razonablemente creible para una población, mayoritariamente crédula por poseer una mentalidad explicativa mágica, de tal manera que los restos materiales que eran indicios pasaban a convertirse en elementos probatorios de la veracidad de una leyenda, la de “la Encantá” de Rojales que había sido inventada para explicar unos ciertos hechos que resultaban observables, en diversos puntos del cerro del Cabezo Soler.

En primer lugar, tenemos como indicios materiales, unos restos arqueológicos, consistentes en residuos de antiguas construcciones, completamente arruinados, situados en las partes altas de “el Cabezo Soler”, a los que la imaginación popular interpretó como los restos destruidos mágicamente, de la desaparecida fortaleza y del palacio del emir moro. En la actualidad existe constancia histórica, de tipo documental y arqueológico, de que en la cima del cabezo Soler existieron asentamientos humanos, la ocupación humana del cual se inicia en la prehistoria y llega hasta tiempos medievales, en la época de ocupación musulmana: los restos "más antiguos" corresponden a asentamientos de la Edad del Bronce, (1000 a.C) y los "más modernos" a restos de un “hisn” o asentamiento rural fortificado, andalusí, construido y ocupado, en la época musulmana (siglos XI- XII).

En segundo lugar, tenemos los indicios de tipo paleontológico, consistentes en diversos fragmentos de esqueletos, así como huesos y dientes sueltos, de diferentes clases de vertebrados, acuáticos y terrestres, de finales del Terciario (Plioceno) y principios del Cuaternario (Pleistoceno).
Debemos suponer que antiguamente, sin las activas actividades extractivas de los actuales expoliadores, nacionales y extranjeros, del patrimonio paleontológico español, debieron abundar los restos óseos de diversos animales de mediano a gran tamaño, especialmente de diversos tipos de cetáceos de finales del Plioceno y principios del Pleistoceno. Tales restos paleontológicos estarían expuestos a la vista de todos aquellos que pasaban por el lugar, ya que muchos de ellos habrían sido exhumados, de forma parcial o total, de las rocas que los incluían en su interior, por los efectos combinados de la la erosión y la meteorización. Tal como comenta Daniel Jiménez de Cisneros, en relación a una visita efectuada en 1908, cuando trataba de localizar unos supuestos huesos de plesiosaurio, cuya existencia en aquel lugar, le había comunicado un conocido suyo. Finalmente, los supuestos huesos de plesiosaurio resultaron ser los huesos fosilizados de cetáceos más modernos.

Aspecto del esqueleto de una serpiente actual que está completo y perfectamente articulado, obsérvese que su larguísima columna vertebral, sólo muestra como anejos, una gran cantidad de costillas, ya que el esqueleto de las cinturas, escapular y pelviana, y el de las extremidades están totalmente ausente, por estar completamente atrofiados.


Como los cetáceos, por efecto de su adaptación al medio acuático, tienen columnas vertebrales mucho más largas que los cuadrúpedos terrestres, debido a que posen bastantes más vértebras que ellos y, además, como también tienen los miembros posteriores atrofiados, es posible que sus restos mejor conservados y por tanto los que podían ser reconocibles, fueran alineamientos de vértebras de grandes dimensiones, conectadas a fragmentos del cráneo, puesto que los demás huesos largos y delgados, imcluidos los que forman el morro del animal, se habrían fragmentado y dispersado, durante el proceso tafocenótico o en el de la fosilización. De tal manera que el aspecto del conjunto, pudo inducir a los lugareños a confundir los restos fosilizados de diversos cetáceos, con los restos petrificados de grandes monstruos serpentiformes, especialmente, los restos de los grandes cetáceos desdentados (misticetos) que en este caso particular, podría tratarse de un tipo de "ballenas de barbas", precursora de la ballena gris actual (Eschrichtius robustus), de unos 12 a 15 m. de longitud, cuya cabeza por el hecho de tener las mandíbulas delgadas y desarticulables, como las de las serpientes, ofrecería un aspecto vagamente serpentiforme.

Ilustración esquemática representando el aspecto del esqueleto de una ballena gris actual que estaría completo si no hubiéramos suprimido los huesos de las costillas y de los miembros anteriores para proporcionarle un aspecto serpentiforme. El esqueleto se muestra perfectamente articulado, obsérvese su, relativo, parecido a una culebra gigante, pero algo "corta" y "cabezona", debido a que con su larga columna vertebral y su gran cabeza, no guarda las debidas proporciones, típicas de un ofidio.
Imagen: http://www.acsonline.org/factpack/images/HumpbackWhaleSkeleton.jpg


Los esqueletos axiales fosilizados de otros vertebrados acuáticos, contemporáneos de los cetáceos no dentados, también podrían haber contribuido a la generación de la leyenda de los "monstruos serpentiformes" del Cabezo Soler. Este podría ser el caso de las columnas vertebrales de delfines, de vacas marinas e incluso de cocodrilos.


Desprovistos de los huesos de sus extremidades, tanto los esqueletos de los delfines: fig. 1 ( arriba, izquierda), como los de las vacas marinas o manatíes: fig. 2 ( arriba, derecha) o los de los cocodrilos: fig. 3 (abajo izquierda) adquieren un aspecto, claramente, monstruoso y "serpentiforme" Véanse las correspondientes imágenes: 
Fig. 1: Cráneo y columna vertebral de un delfín común actual (Tursiops)
Imagen:
Fig. 2: Cráneo y columna vertebral de un manatí o vaca marina fósil del neógeno (Metaxytherium)

Fig. 3: Cráneo y columna vertebral de un cocodrilo africano actual (Crocodylus niloticus)
Imagen:


Descifrando el misterioso origen de la creencia popular en unos diabólicos y legendarios monstruos nocturnos imaginarios.

El origen de los "monstruosos perros gigantes" que citan las versiones etiológicas de la leyenda, muy posiblemente, deba buscarse en la probable bservación, e interpretación fabulosa, de algunos esqueletos incompletos unidos a cráneos de cetáceos con dientes (odontocetos). En este caso particular, posiblemente, se trataría de alguna clase de delfines neógenos, cuyos cráneos mucho más compactos que los de los misticetos y, además, dotados de mandíbulas más gruesas, con numerosos dientes fuertes y muy agudos, pudieron haber dado origen a la fabulación de monstruosos perros gigantes, de los que además se dice que eran perros voladores. Es muy probable que las supuestas “alas”, fueran en realidad los huesos de las "aletas" (miembros anteriores más o menos completos), de alguna otra especie de cetáceos o de otros ejemplares de la misma especie, pero de mayor tamaño y edad que habrían quedado superpuestos, en la posición y forma más conveniente, para que pudiera inducir al error a sus inexpertos observadores.

Aspecto de un cráneo completo de delfín común, actual, es evidente, que la aguda dentadura le proporciona un aspecto muy fiero y terrorífico, aunque no acertamos a encontrar las semejanzas con la cabeza de un perro, similitud que al parecer sí pudieron encontrar sus primitivos observadores rojaleños.
Imagen: http://farm1.static.flickr.com/220/511081914_7a6dcfdf33.jpg?v=0

Una explicación más o menos parecida podría darse a los huesos “petrificados” de los supuestos lagartos gigantescos que citan algunas versiones de la leyenda, porque si en tiempos recientes, los paleontólogos han hallado restos de cocodrilos, en el mismo lugar, es de suponer que en el pasado también pudiera haber estado a la vista, algun esqueleto, más o menos completo, de este tipo de animales, cuya observación debió inducir a la confusión con lagartos gigantes.

Aspecto del esqueleto completo y articulado de un cocodrilo del Nilo, actual (Crocodylus niloticus). Los aldeanos de Rojales al igual que los primeros exploradores españoles, que observaron por primera vez a los primeros cocodrilos, en América y en África, les llamaban "lagartos" dado su gran parecido con los modesto pariente terrestres que habitaron la península en tiempos históricos

Es muy posible que en la “reconstrucción mental fabulosa” que hicieron los lugareños de la zona de los monstruos diabólicos del cerro de Rojales, a partir de la observación de diversos tipos de restos óseos, pudiera haber contribuido la mezcla de restos óseos de diversos individuos e incluso de diferentes especies, cosa no infrecuente en algunos yacimientos, contribuyendo de esta manera la naturaleza, a crear verdaderas "quimeras" que resultarían muy difíciles de interpretar, racionalmente, para gentes con escasos conocimientos zoológicos y anatómicos, de una fauna tan lejana morfológicamente, de la fauna doméstica y salvaje, propia de la zona, que era la única conocida por ellos.



Fuentes:


- Agencia EFE. 2001. “Hallan una ballena fósil del Pleistoceno”.
www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/hemeroteca2001.htm
-Anónimo. Rojales. Historia de los municipios de la Vega Baja http://www.convega.com/historia/rojales/rojales.html
- Cartagena González, Fausto. 1991. “La leyenda de la Encantá del Cabezo Soler de Rojales” en en Segura río abajo. Leyendas y relatos. Rojales. Ayuntamiento & Banco de Alicante.
- Gonzalo, R. 2005. La España prodigiosa (II), en De Occulta Philosophia. CCLXXIV. rgonzalo 9/jun/05, 05:05
http://foros.hispavista.com/de_occulta_philosophia/3474/629880/m/la-espa%C3%B1a-prodigiosa-(ii)/
- Goy, J.L. ; Zazo, C. ; Somoza, L. & C. J. Dabrio. 1990. Evolución Paleogeográfica de la Depresión de Elche-Cuenca del Bajo Segura (España) durante el Pleistoceno. Estudios Geológicos., 46: 237-244
- Jiménez de Cisneros, Daniel. 1908. “Excursiones por el S y SW de la provincia de Alicante”. Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, Tomo VIII, pp. 193-208
- Mascarell, M. J. 2005. Un investigador de Pego descubre el primer antepasado de ballena gris de toda Europa. Levante, domingo 26 de junio.
- Sendra Sáez, Joaquín. 1997. “Paleontología y folklore popular: los monstruos mitológicos de Rojales (Alicante)”
- Sendra Sáez, Joaquín. 2000. Visita virtual a la sección de Paleontología. Museo Arqueológico-Paleontológico Municipal, Rojales (Alicante)
- Serra, Mª C. & Román del Cerro, J.L. 1986. “La leyenda de la Encantá de Rojales” en Leyendas de la Vega Baja. Universidad de Alicante.
- Sierra Albert, Javier & Callejo, Jesús. 1997. “La leyenda de la Encantada de Rojales” en La España Extraña. EDAF. p.265- 267
- vvaa. Leyenda de la Encantada. http://es.wikipedia.org/wiki/Leyenda_de_la_Encantada