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sábado, febrero 22

El registro fósil, recogido y explicado por la literatura popular (13)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Universitat de Lleida


Leyenda de "el monstruo de la Ribera del río Ruecas", en Cañamero, Cáceres (Extremadura) (Primera parte)

Introducción 

El río Ruecas, afluente tributario del río Guadiana, nace en la cara sur del Monte de los Montes, en el pico de la Villuerca (1.601 m.), risco en el que brotan cinco fuentes que van a dar sus aguas a otros tantos valles y dando origen a sus correspondientes ríos: Almonte, Viejas, Ibor, Guadalupejo y Ruecas.
El río Ruecas nada más nacer, en su cabecera, ya recoge el agua varios arroyos siempre vivos, son los de la Celada, la Quebrada y el del Brazo, por lo que el río Ruecas a pesar de tener un caudal modesto y oscilante, es un curso de agua permanente.



Multitud de cuentos, leyendas y creencias extremeñas están protagonizadas por serpientes y lagartos míticos con capacidades extraordinarias. Algunas leyendas antiguas relacionan a esas serpientes extraordinarias con la protección de tesoros fabulosos, ocultos bajo tierra, en lugares donde existen, lagos, ríos, fuentes o cuevas. 
En otras leyendas el monstruo fluvial es una metáfora mítica o "alter ego" fabuloso del comportamiento real del propio curso de agua, que con su conducta impredecible, caprichosa y casi incontrolable, que a veces resulta violenta y en ocasiones destructora e incluso puede llegar a ser mortífera. Pero que habitualmente, cuando fluye pausadamente, concede a los humanos de su proximidad el beneficio de la fertilidad del riego, el aprovisionamiento de agua de boca y el don de la fuerza motriz de sus aguas.
Imagen: Spirits and Guardians of the Sea


Antiguamente, en el valle del río Ruecas, debió haber más de treinta pequeños molinos, en la parte alta del río, de los que hoy podemos asegurar, al menos, la existencia segura de once de ellos. De los que, en su mayor parte, solo quedan unos pocos restos en pie, corresponden a restos basales de muros y paredes, algunas pocas piedras esparcidas en derredor, los canales o acequias de conducción del agua del río hasta el molino y el cárcavo o espacio hueco bajo el molino, en donde giraba el rodezno o rueda hidráulica, cuando recibían la presión del chorro de agua que la hacía girar y con cuya rotación se hacía funcionar toda la maquinaria molinera móvil, situada en la parte superior, de los molinos de agua, la pieza principal de la cual la constituía la "piedra volandera" cuyo giro tranformaba el grano en harina. Todos aquellos viejos molinos de agua cañameranos, para poder aprovechar la fuerza hidráulica del modesto y oscilante flujo de agua del Ruecas mediante la construcción de pequeñas represas o "pesqueras" con las que retenían una pequeña parte del caudal fluvial, creando unos mínimos embalses. Estos azudes molineros estaban provistos de un canal lateral que conducía el agua sustraída al río por medio de una acequia excavada en el correspondiente márgenes fluvial en donde estaba construido el molino.


Dibujo esquemático, pero muy detallado, mostrando las diversas instalaciones arquitectónicas y mecánicas, típicas de un antiguo molino hidráulico. 
Imagen: Pinterest

De todos aquellos numerosos molinos de agua que habían existido antiguamente en el valle del río Ruecas, desde la Edad Media hasta el siglo XVIII, al final de esa época, solamente se se mantuvieron en funcionamiento once de ellos. Por la toponimia y algunos restos materiales, se sabe que fueron: un batán, un martinete y nueve  molinos harineros. De aquellos viejos ingenios hidráulicos, en el siglo XIX ya solo quedaban nueve en funcionamiento y todos era molinos harineros. A principios de la década de 1960, de aquellos nueve molinos harineros que todavía seguían funcionando a principios de siglo XX, solamente funcionaban cinco, todos los demás habían ido cesando en su actividad, en años anteriores. La legislación vigente era contraria a la actividad artesanal y la competencia en los precios, a la baja, de la eficiente producción industrial conseguida en las modernas fábricas harineras, hicieron que todos los viejos molinos harineros artesanales, fueran cesando en su actividad productiva, uno tras de otro, el último molino en dejar de funcionar, lo hizo en 1978. 
Una vez perdido su antiguo uso, algunos pocos de aquellos antiguos edificios clausurados que no se habían venido a tierra, fueron reaprovechados con alguna otra finalidad, como almacén agrícola, como cuadra, como merendero, etc. 


El "Molino del Charco de la Nutria"

En la actualidad, de casi todos aquellos viejos ingenios hidráulicos, solamente quedan las ruinas, más o menos visibles sobre el terreno, medio cubiertas por la vegetación rampante silvestre. De algunos solamente se conservan los topónimos correspondientes que hacen mención al tipo de actividad, al nombre del lugar o al nombre o apodo del antiguo propietario. De uno de ellos, solamente quedan unos pocos restos que permiten deducir que allí existió un molino de agua, al que está asociada una curiosa y antigua leyenda popular. Como estuvo situado cerca del denominado "Charco de la Nutria", se ha conservado el nombre toponímico de "Molino del Charco de la Nutria" o el de "Molino de la Nutria". En la actualidad, los únicos restos visibles de aquel antiguo molino, son los que aún quedan de la vieja pesquera, realizada con un grueso y alto muro de piedra cuarcítica, tomada con argamasa. Para el cauce de desviación de agua hasta el molino que debió tener unos 50 m. de longitud, se aprovechó una grieta natural, existente en las capas de la cuarcita del margen fluvial. Otros pocos restos de las antiguas instalaciones molineras que aún quedaban visibles anteriormente, desaparecieron al trazar sobre ellos un carril para la circulación de los grandes y pesados camiones que participaron en las obras de construcción del muro de la presa del pantano del Cancho del Fresno, construido entre 1985 y 1987, pues el lugar está situado muy cerca de la base de la presa de ese embalse.


Perfil transversal del valle fluvial del río Ruecas, en la zona del desfiladero, mostrando el paisaje característico de esta zona. El río discurre entre el verde cinturón arbolado que flanquea el lado izquierdo de la carretera, trazada sobre la parte baja del valle.
Imagen: Embalse del Cancho del Fresno. Villuercaching

Este legendario molino de agua estuvo situado en la zona hoy denominada "Desfiladero del río Ruecas", pues discurre encajado por un profundo desfiladero durante poco más de unos dos kilómetros, al noreste del pueblo de Cañamero, flanqueado por las altas crestas de cuarcitas armoricans de las sierras de Los Castillejos y de La Lóriga, del Risco del Castillo y del Risco de Las Cuevas. Este encajamiento del Ruecas ha sido posible gracias a la erosión fluvial favorecida por la existencia de una larga falla tectónica que recorre el fondo del tajo por el que fluye el río. El encajamiento del Ruecas se extiende desde la presa del Embalse del Cancho del Fresno hasta el inicio de la vega de los Huertos del Río, cerca de la localidad de Cañamero. En el corte geológico realizado por la erosión fluvial, se pueden observar los materiales ordovícicos que van desde la Cuarcita Armoricana hasta la base del Silúrico, el río discurre por el desfiladero cuyas paredes están formadas exclusivamente de cuarcitas armoricanas.


Aspecto del cauce y de las riberas del río Ruecas, en las inmediaciones del  viejo "Molino del Charco de la Nutria". La densa vegetación que cubre los márgenes del río y los peces que habitan sus aguas permiten la existencia de nutrias.
Imagen: Embalse del Cancho del Fresno. Villuercaching


La entrada de hoy se dedicará a presentar las dos versiones tradicionales de una antigua  leyenda popular, asociadas a ese lugar del valle del río Ruecas, al antiguo molino que allí existió, a su infortunado molinero y al terrible monstruo fluvial que provocó la destrucción de todo y que dejó marcado el rastro de su huida en la superficie de la roca viva. 
Se presenta y se comentan en este blog las dos versiones de este relato legendario popular, por que la motivación narrativa es de base paleontológica (cruzianas o crucianas), su función social era la de hacer comprensible el origen de unas formas bien visibles en la roca que entonces, en la época de su invención (s. XVIII-XIX) resultaban incomprensibles e inexplicables para el pueblo llano. 
El motivo de la creación del relato popular era la necesidad de transmitir, a otros, la interpretación particular de una serie de "icnitas de desplazamiento", con aspecto de cordones, cuerdas o sogas onduladas, causadas por el desplazamiento bentónico de algunos trilobites ordovícicos, cuando este territorio extremeño, hoy emergido, constituía entonces un blando fondo submarino, de eso hace hoy 450 millones de años. 


Dibujo de detalle, reproduciendo un fragmento de losa cuarcítica, ordovícica, mostrando los curiosos relieves serpentiformes que las cruzianas aportan a las piedras que las contienen. Es precisamente por esta característica que, hace pocos años, han empezado a ser recogidas y luego usadas como adorno arquitectónico mural. 
Dibujo realizado a partir de una de las muestras de cruzianas recogidas y estudiadas por el geólogo portugués Nery Delgado, actualmente talas muestras están conservadas en el Museo Geológico de Lisboa.
Imagen: Historia da geologia

La antigua leyenda era conocida entre los habitantes de Cañamero (Cáceres) de antaño, con el título de "El monstruo de la Ribera del río Ruecas" o "El monstruo del río Ruecas". Estando vinculada la narración fabulosa con el lugar que antaño ocupaban unas antiguas y escasas ruinas molineras, situadas, aguas arriba, y muy cerca del remanso conocido como el  "Charco de la Nutria", un remanso natural de muy poco fondo y escasa corriente que forma el río Ruecas, lugar tradicionalmente usado como zona de baños, en los meses calurosos del verano. Actualmente, el entorno del antiguo molino ha sido acondicionado como zona recreativa y convertido en área de "pic-nic". Probablemente muy pocos usuarios de los muchos que ahora utilizan el lugar saben algo de la existencia del legendario molino que antaño existió unos metros más abajo y, menos aún, de la vieja leyenda a él asociada.


Aspecto actual del lugar donde, hace cerca de dos siglos, estuvo ubicado el molino legendario. Hoy nada recuerda a la vieja leyenda.
Imagen: Charco de la Nutria


Aquello que cuenta la vieja leyenda...

La elemental narración popular está protagonizada por tres elementos clave: un extraño monstruo de vida anfibia, de naturaleza reptiliana que habitaba el lugar, oculto entre la densa vegetación de la ribera fluvial y la masa de aguas de la represa molinera; un valiente o inconsciente molinero que alimentaba al monstruo quimérico con gachas de harina y pescado y por la inquietante presencia testimonial de unas extrañas marcas alargadas y ondulantes, esculpidas en relieve sobre la dura superficie de las rocas cuarcíticas del cauce del río en un lugar muy cercano al molino harinero. 
Del viejo edificio del molino legendario, hoy día, apenas quedan indicios materiales de su anterior existencia y actividad, su estado de ruina absoluta de ahora es casi idéntico al del momento histórico (1916) en que un arqueólogo  y prehistoriador francés registró, por primera vez, esta leyenda cañamerana. 
Posiblemente, el origen de esta leyenda de "el monstruo de la Ribera del río Ruecas" está influido o relacionado de alguna maanera con la existencia de otra leyenda, de desarrollo distinto pero de desenlace relativamente semejante, asociada a un abrigo rocoso prehistórico, con pinturas rupestres, conocido como "la cueva de Álvarez" o "la cueva de la Chiquita" que está a muy escasa distancia. 



Mapa de curvas de nivel de la zona denominada Desfiladero del río Ruecas, en el que se puede ver la distribución y posición relativa de diversos elementos de origen antrópico, a lo largo del tramo del valle del río Ruecas abarcado. Nótese la proximidad existente entre la legendaria Cueva de Álvarez y el Charco de la Nutria, en cuyas cercanías, aguas arriba, existió el legendario molino del Charco de la Nutria.
Imagen: Redex

Únicamente se han podido localizar y recoger dos versiones tradicionales de la antigua leyenda cañamerana que trata sobre un temible monstruo que existió antiguamente en el río Ruecas y que fue el responsable de la destrucción de aquel molino y de la muerte de su molinero. Ambas versiones resultan bastante semejantes entre sí, al menos en lo más fundamental del viejo relato popular,  pues mencionan y describen al horrible monstruo, citan a un molinero y a "las marcas" (icnofósiles o "crucianas/cruzianas") que dejó marcadas el monstruo en su huida, marcas que entonces debían resultar más visibles en el cauce del Ruecas que en la actualidad. 
El estilo de ambas versiones de la vieja leyenda, resulta claramente de origen popular, de corte tradicional de transmisión oral, sin pizca de literaturización profesional del discurso breve y conciso, típico de toda microleyenda popular. Por lo poco que sabemos del viejo molino, parece ser una narración de origen relativamente antiguo, posiblemente los relatos fueran creados entre los siglos XVII y XIX. 


La versión legendaria de principios del siglo XX

Una primera versión de la leyenda que nos ocupa fue recogida por el prehistoriador, arqueólogo, antropólogo y sacerdote francés Henri Breuil, a principios del siglo XX, exactamente el 20 de junio de 1916, de boca de su guía en aquella ocasión, un viejo cabrero cañamerano. Sucedió cuando se hallaba estudiando pinturas rupestres y grabados prehistóricos por el valle del río Ruecas, para realizar observaciones, tomar notas sobre las características de las pinturas y del lugar y realizar "calcos" de los lugares accesibles y dibujos de los inaccesibles. 


Fotografía del abate Henri Breuil (ctro.), entre Hugo Obermaier (izda.) y Hermilio Alcalde del Río (dcha.), realizada hacia 1910. En una época en la que Breuil ya hacía varios años que frecuentaba diversos lugares de la Península ibérica, en los que había yacimientos prehistóricos con pinturas rupestres de las que era un estudioso. La fecha de la fotografía es relativamente cercana a la del momento en que Breuil recogió la vieja leyenda cañamerana, mientras se hallaba realizando el estudio de las pinturas de la cueva de Álvarez.
Imagen:

La leyenda fue publicada en 1918, formando parte de un trabajo titulado "Algunas leyendas y creencias españolas relacionadas con serpientes y lagartos"
Por el estilo literario del texto, parece tratarse de una transcripción casi literal del relato narrado por el cabrero cacereño. Se ha intentado aumentar la comprensibilidad de la narración original, añadiendo algunas palabras entre "corchetes".

«Cuando había gente en el molino [vivía un molinero que lo mantenía en funcionamiento], y que para el servicio del mismo se tenía atrás una presa encharcando el arroyo [río Ruecas], sucedió que en esta presa se escondió un animal tremendo [espantoso], como una serpiente [gigantesca], y que todas las personas que se asomaban a la orilla del estanque artificial, perecían [atrapadas y devoradas por aquel ser monstruoso]. Entonces la gente de la comarca decidió matar al monstruo [culebrón], para lo que destrozaron el molino, rompieron las murallas que cortaban el curso del agua [río Ruecas], y el animal monstruoso, espantado, acaso herido, tomó la fuga río abajo, con tanta fuerza, que desde entonces se nota el rastro [en forma de relieves ondulados y alargados sobre las rocas del cauce = "cruzianas/crucianas"dejado por su paso  (p. 65)


Talla en madera representando el aspecto del mítico cuélebre, cúlebre o culebrón, de la mitología cántabra y astur-leonesa. En Extremadura, tierra repoblada por astures y leoneses después de la Reconquista del territorio a los ocupantes maometanos, las leyendas populares protagonizadas por dragones serpentiformes y serpientes extraordinarias, estuvieron muy arraigadas y muy generalizadas entre las gentes de esta tierra.
Imagen: Mitología asturiana

Continuará próximamente


domingo, septiembre 30

Márquetin, enología y registro fósil (15)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Universitat de Lleida

Uso del registro fósil, como emblema de ciertos vinos españoles (15ª parte)

Recapitulación:

Como se ha venido repitiendo en este blog, desde la primera entrada publicada, algunos tipos singulares de fósiles han estado influyendo en la cultura humana, desde la prehistoria remota, y lo han hecho de muy diversas maneras y con diferentes resultados. Uno de los diversos sectores culturales en los que se ha manifestado este tipo de desconocidas o poco conocidas influencias y relaciones, entre los hombres y los fósiles, es el sector de la producción y promoción del vino. En otro países de Europa, como Francia, Alemania o Italia, son mucho más abundantes que en España los ejemplos de este tipo de manifestación el la que se muestra la asociación entre la geología del terreno de las viñas y el producto final: el vino
A aquell@s visitantes de este blog, que pudieran estar especialmente interesad@s en el conocimiento del tema eno-paleontológico, se les recomienda que visiten la sección paleonto-enológica de este blog y la equivalente y mucho más extensa, del blog hermano: Glossopetrae.

Las etiquetas de las botellas de algunos vinos, algunas veces aluden al registro fósil característico del "terroir" en el que se ha cultivado el fruto del que procede ese vino. La relación entre ese vino y los fósiles del terreno de de su viña, puede hacerse de diferentes maneras: en unos casos es el propio nombre del vino que aparece en la etiqueta anterior, el que manifiesta la relación entre el producto que contiene y el medio geológico del que procede la tierra, sobre la que se cultivan las vides. En otros casos, se expresa tal relación geo-enológica particular, por medio de una representación gráfica, más o menos realista, de un ejemplar que representa a un grupo biológico, género o especie que es característica del lugar y que se convierte en el "logo" o imagen comercial de la marca. Y en otros, simplemente, se cita de forma breve, en la etiqueta posterior.



Introducción:

 El año 2012 la localidad zaragozana de Murero, en la Comarca del Campo de Daroca (Zaragoza), estaba celebrando el 150 aniversario del descubrimiento de su famosísimo yacimiento de fósiles cámbricos, situado en el barranco de Valdemiedes, uno de los yacimientos de esta época geológica más importantes del mundo, fundamental para el conocimiento de la fauna típica de este periodo de la Era Primaria. 
La investigación científica llevada a cabo en el lugar, durante todos estos años, ha permitido a los paleontólogos llegar a reconocer y catalogar unas 80 especies distintas de trilobites. Un tipo de artrópodos marinos muy primitivos y antiguos, ya extintos hace muchos millones de años, lejanamente emparentados con los crustáceos.
Las riquezas en fósiles raros o únicos que atesora ese yacimiento aragonés de Murero, ha hecho que, recientemente, haya sido considerado por los expertos en el tema, como la «Capilla Sixtina de los trilobites del Cámbrico». Debido a su importancia y diversidad para poder estudiar y comprender la evolución de este tipo de invertebrados paleozoicos.
Pero la bodega Vianae Mureri, ya empezó a sacar al mercado, muchos años antes de esta celebración, sus primeras botellas con el icono del trilobite, que es también el emblema de la localidad, concretamente en el año 2005 ya aparece el trilobite sobre sus botellas de vino.


Vinae Mureri, Murero (Zaragoza), la bodega aragonesa del trilobite


En el caso particular de la bodega que hoy se presenta, la relación entre el vino y el registro fósil local, se manifiesta de forma explícita y evidente, aunque de una manera bastante discreta. Por medio de una pequeña figura esquemática pero que resulta muy fácilmente  identificable. El pequeño icono que representa e identifica a la bodega productora, es una figura que representa muy esquemáticamente el aspecto típico de un trilobite. 

Vista del stand comercial de la empresa vitivinicola: VINAE MURERI. En la Feria Nacional del Vino (FENAVIN), celebrada en Ciudad Real (Castilla- Mancha) en mayo del  2013. Esta feria especializada, dentro del sector vitivinícola español, es un evento de referencia internacional, con importantes repercusiones económicas. El cartel mural de la derecha, muestra a gran tamaño, el logo del trilobite que identifica a la bodega y a una buena parte de sus vinos.
Imagen: Vinae Mureri


A partir del año 2005, en que sale a la venta la primera edición de sus vinos, procedentes de la añada del 2013, los responsables de la bodega Vinae Mureri, una de las dos bodegas más importantes de la localidad aragonesa de Murero (Zaragoza), decidieron incluir en las etiquetas de algunas variedades de sus vinos, un logo paleontológico muy característico, representativo de la empresa y de la localidad en la que se cultivaban las viñas. Se trataba de una figura muy esquemática que representaba el aspecto de un trilobites de un género indeterminado.

Aspecto del escudo cívico municipal de Murero (Zaragoza), protagonizado por un icono heráldico muy raro por inusual, la representación simplificada de un ejemplar de trilobite de la especie Paradoxides (Acadoparadoxides) mureroensis, del Cámbrico medio.
Imagen: Glossopetrae


Las viñas que proporcionan la uva de la que luego saldrán los" vinos del trilobite" vegetan en unas fincas ubicadas en el término municipal de Murero, cuyo ayuntamiento decidió en 1997 adoptar un nuevo y sorprendente blasón municipal, protagonizado por un emblema sorprendente: la representación heráldica de un ejemplar de trilobites. Se trata de la representación gráfica de un ejemplar de la especie  Paradoxides (Acadoparadoxides) mureroensis, del Cámbrico medio, descrita por primera vez para la ciencia a partir de restos hallados en los yacimientos de la rambla de Valdemiedes y de la rambla de Valdenegro.
 La renovación heráldica del escudo municipal de Murero tenía como finalidad rendir un homenaje público y notorio a los representantes más singulares del patrimonio paleontológico de la localidad. Puesto que la presencia de los restos de esta clase de animales marinos fósiles, había hecho que la pequeña localidad zaragozana se hiciera famosa en el mundo entero y que por motivos paleontológicos acudiesen a visitarla numerosos viajeros venidos de la cuatro esquinas del globo. El nuevo escudo municipal se legalizó el 19 de mayo de 1998, hace de eso algo más de 20 años.


Los diversos vinos trilobíticos, de la bodega Vinae Mureri 

Los vinos de la bodega Vinae Mureri que incluyeron en su etiqueta el  logo paleontológico, trilobítico fueron los denominados: Murero, Muret Oro, Muret Azul, Muret Vidadillo y Pizarra Blanca.
Se desconoce por qué razón particular, otros vinos de la bodega, como el Xiloca, fueron excluidos en la asignación del icono paleontológico y carecerían del mencionado emblema trilobítico. En representación simbólica de un grupo fósil de antiquísimos invertebrados marinos, que son tan característico del registro fósil de esta localidad zaragozana y responsables de unas repercusiones sociales y económicas bastante relevantes para la comunidad.

Muestra de botellas de las tres variedades de vino Muret, con la etiqueta actual. La nueva etiqueta sirve para homogenizar y unificar el aspecto de todas las botellas de la tres variedades de Muret, cosa que no se conseguía con las etiquetas anteriores.

En la producción de los diversos vinos de la bodega Vinae Mureri se utilizan diferentes variedades de uva blanca o negra, según convenga en la formulación de cada variedad de vino, que se cultivan en laderas pizarrosas, situadas a una altitud de entre 805 a 1050 metros, con orientación sur.
Las variedades de uva blanca utilizadas son: Garnacha blanca, Macabeo y Bobal. Las variedades de uva tinta: Garnacha fina tinta, Vidadillo, Tempranillo y Bobal. 
La procedencia de la uva prensada es en un  90% de producción de cultivos propios y el 10% restante, comprada a otros viticultores de la localidad.


El vino "Murero"
Se trata de un vino tinto que pertenece a la categoría denominada "vinos de Reserva" o "de Crianza". Tal categoría especial, se la proporciona el hecho de haber sido sometido a un proceso de envejecimiento, posteriormente al de la vinificación.  Se consigue mediante la permanencia del vino joven dentro de barricas de madera de roble, durante un periodo de tiempo de 14 a 18 meses. En esta bodega, las barricas son un tanto especiales, pues en su construcción se han combinado tablas de maderas procedentes de diversas clases de robles: francés, americano, húngaro y rumano. Con la finalidad de que cada de estas maderas le aporte al vino sus respectivas virtudes organolépticas particulares.


Detalle de la parte frontal, de la botella del vino Murero, en la que se puede ver que luce, en su parte superior, una pequeña etiqueta  circular con el logo del trilobite, impreso en tinta dorada. Debajo otra etiqueta rectangular con el nombre de la variedad de vino.  Recorte de captura de pantalla

Imagen: Cucharete 

Denominación: Vino de la Tierra, Ribera del Jiloca
Tipo: Vino Tinto de Cepas Viejas (50 a 80 años)
Variedades: monovarietal, Garnacha 100%
Envejecimiento: 14 meses en barrica de roble
Alcohol: 14,5%

El origen de este vino está en la fermentación alcohólica de mosto procedente del prensado de uvas de la variedad garnacha
recolectadas de "vides viejas". Con edades siempre superiores a los 50 años, con una edad promedio de 70 años, con bastantes cepas de 80 años y algunas pocas que son centenarias, supervivientes de la terrible y destructiva epidemia de la filoxera, que arrasó las viñas de España. Las cepas, unas y otras, están preferentemente distribuidas en diversas parcelas de cultivo, con ejemplares coetáneos.


El vino anteriormente "Muret etiqueta negra", es actualmente el "Muret Oro"

Una de las tres variedades de vinos de la bodega Vianae Mureri que forman la serie Muret.
Denominación: Vino de la Tierra, Ribera del Jiloca
Tipo: Vino Tinto de Cepas Viejas (50 y 60 años)
Variedad: Garnacha 100%
Envejecimiento: 14 meses en barrica de roble
Alcohol: 14,5%

Detalle de la parte de la etiqueta, actual, del vino Muret Oro, en donde se muestra el logo paleontológico distintivo e identificativo de esta bodega zaragozana. Recorte de captura de pantalla
Imagen: wine-searcher  


El vino anteriormente "Muret plata", actualmente es el "Muret Azul"



Una de las tres variedades de vinos de la bodega Vianae Mureri que forman la serie Muret.

Detalle de la etiqueta antigua del vino Muret Azul en el que se muestra el logo paleontológico distintivo de esta bodega
Recorte de captura de pantalla
Imagen: Weinquellen


Denominación: Vino de la Tierra, Ribera del Jiloca
Tipo: Vino Tinto de Cepas Viejas (60 a 80 años) 
Variedades: monovarietal, Garnacha 100%
Envejecimiento: 18 meses en barrica de roble
Alcohol: 14,5% Vol.


El vino anteriormente "Muret Vidadillo", es actualmente el "Muret Rojo"


Una de las tres variedades de vinos de la bodega Vianae Mureri que forman la serie Muret.

Detalle de la parte inferior de la etiqueta antigua, del vino Muret Vidadillo, en la que se mostraba el logo paleontológico trilobítico, icono distintivo de esta bodega de Murero (Zaragoza). Recorte de captura de pantalla
Imagen: Vino en casa

Denominación: Vino de la Tierra, Ribera del Jiloca
Tipo: Vino Tinto de Cepas Viejas (60 a 80 años) 
Variedades: 80% Vidadillo o Crespiello y 20% Bobal
Envejecimiento: 6 meses en barrica de roble
Alcohol: 14,5% Vol.


El vino "Pizarra Blanca"

El envejecimiento, posterior a la fermentación alcohólica, en compañía de una fina capa de los restos muertos de las levaduras implicadas, da como resultado un vino de gran complejidad y untuosidad, típicas de un vino de una mayor longevidad, que resulta  atípica para un vino blanco joven, como es este.


Aspecto de la etiqueta antigua del vino "Pizarra Blanca", en la que aparece el logo trilobítico, sobre un fondo geométrico. Recorte de captura de pantalla
Imagen: 


Denominación: Vino de la Tierra, Ribera del Jiloca
Tipo: Vino Tinto de Cepas Viejas
Variedades: Garnacha, es mayoritaria en la combinación, con algo de Macabeo y de Robal
Envejecimiento: 3 meses en barrica de roble
Alcohol: 13,5%

Aspecto de la etiqueta moderna del vino "Pizarra Blanca".  Sigue conservando, en su parte superiorRecorte de captura de pantalla
Imagen: VinaeMureri twitter


Fuentes:

- Anónimo. 2005. Vinae Mureri. Garnachas supervivientes. Mi Vino, 01/04/2005
- Anónimo. El oscense Grupo Costa compra su segunda bodega, Vinae Mureri, tras adquirir Irius. Heraldo. 01/08/2015 
- Anónimo. 2o13.  Vinae Mureri S.L. Guía Repsol.
- Anónimo. BODEGAS VINAE MURERI. Classical Wines  
- Anónimo. vino MURERO de bodega Vinae Mureri. santa Canela my comandia
- Anónimo. Vinos de la comarca de Daroca. Turismo de la comarca de Daroca 
- Iglesias Estévez, César 2009. MURET VIDADILLO 2009. Vino en casa
- Loli, S. 2011. CATA DE LOS VINOS DE BODEGAS VINAE MURERI. Loli over the wine 
- Orós Sancho, Francisco. 2015.  El Pizarra Blanca de Bodegas Vinae Mureri (VT. Ribera del Jiloca). Vinos pausados
- Solanilla, José Luis. 2009. Muret Vidadillo, un vino que promete. Heraldo, 16/03/2009

miércoles, enero 31

El registro fósil, recogido y explicado por la literatura popular (12)

por Heraclio ASTUDILLO POMBO, Universitat de Lleida



"A Bicha Pintada" de Vila de Rei (Portugal)


Existe en un lugar recóndito, de impresionante y salvaje belleza geológica, un fenómeno natural y cultural de naturaleza paleontológica e interpretación legendaria, de supuesto origen fabuloso para unos, de imaginario origen arqueológico para otros y de origen zoológico para los menosDurante los últimos tres o cuatro siglos, este fenómeno ha ocupado la rica imaginación y la capacidad de fabulación de los habitantes de la localidad, pero también a intrigado a los de visitantes cultos que vinieron de lejos para contemplarlo y darle una explicación racionalista. 
Está situado en el término municipal de la localidad portuguesa de Vila de Rei, un pequeño municipio portugués perteneciente al distrito de Castelo Branco, en la región Centro de Portugal. 

Cartel indicador rústico, para indicar a los senderistas menos experimentados cuál es el camino correcto hacia el lugar de la "Bicha pintada".
Imagen: Geocaching

El mencionado fenómeno natural y cultural es conocido por el nombre popular de la "Bicha (1) Pintada" y está formada por un surco sinuoso que inicialmente debió estar relleno de algún material mineral cuyo color debía contrastar ligeramente con el color propio de la roca en la que está excavado, de esta circunstancia particular debe proceder el nombre popular de "bicha pintada" pues en realidad debería llamarse "bicha escavada"
El surco que la constituye tiene una anchura media de 5 cm pero es bastante irregular pues tiene tramos estrechos de 2 y otros anchos de hasta 6 cm., con una profundidad media de 1 cm, pero también es irregular pues tiene tramos de 1 y otros de 3 cm. Su sección es generalmente en forma de U y en algunos puntos en forma de V, con sus límites laterales algo irregulares, su trazado general es meandriforme o serpentiforme, con una longitud visible de cerca de 8,1 m. En la misma capa de roca, también se pueden observar unas pequeñas galerías de aspecto vermiformes, de origen no identificado.



Aspecto vagamente serpentiforme del surco existente en una superficie rocosa junto al río Codes, denominado popularmente "A bicha pintada". Supuestamente, sería la marca dejada por la mora encantada, tras haberse convertido en serpiente "por arte de Satanás". El rastro diabólico correspondería al trayecto seguido durante su huida enfurecida hacia su infernal guarida subterránea. Imagen: Câmara Municipal de Vila de Rei


Debido esencialmente a su forma sinuosa de aspecto vagamente serpentiforme y a su situación muy cercana a un curso de agua, los lugareños de siglos pasados, gente sencilla, fantasiosa e ignorante de sus verdaderas causas, cuando intentaban buscarle alguna posibles explicación, lo conseguían encajándola en su contexto mítico-legendario. Por este motivo siempre acababan asocionando su origen con algún suceso extraordinario de tipo maravilloso, relacionado con sus propios mitos y leyendas pre-existentes. Por esta causa, las explicaciones ideadas siempre eran protagonizadas por alguna de las míticas "mouras" o "mouras encantadas" de las leyendas, un tipo de seres legendarios muy populares en toda la región occidental de la península ibérica. 
Las  "mouras" o "mouras encantadas" eran unas hermosas mujeres de cabellos y ojos negros que habitaban en ciertos parajes inhóspitos, abruptos y solitarios, cercanos a masas de agua. Poseían y protegían fabulosos tesoros de objetos de oro que solían ofrecer a alguno de los infrecuentes humanos que se topasen con ellas y se quisieran dejar seducir por su encanto misterioso, maligno y lujurioso. Estos seres maléficos de apariencia femenina, además de la capacidad de hacerse invisibles, también podían transformarse en huidizas serpientes que desaparecían veloces entre el follaje, en el interior de una grieta del terreno o dentro de la madriguera de cualquier animal. 

Estos seres de la mitología portuguesa están íntimamente relacionada con otros seres semejantes, como son las Lamias de la mitología greco-latina, también están emparentados con sus derivados ibéricos regionales, como son las Encantadas castellanas y levantinas, las Mouras gallegas, laMari y Mairu vascas, las Anjanas cántabras, las Xanas asturianas y las Dones d'aigua catalanas.

Uno de los supuestos aspectos intermedios que podían adquirir y mostrar las "mouras encantadas", en ciertas ocasiones afables, demostrando su extraña naturaleza híbrida y su enorme poder mágico.
Imagen: Lilith and Lamia

Desde tiempos antiguos, la gente sencilla de la localidad portuguesa de Vila de Rei y de sus alrededores, incapaz de conocer el vedadero origen de este surco serpentiforme, debido a la falta de los conocimientos científicos necesarios para su correcta interpretación, había considerado la existencia de este extraño grabado, como un auténtico testimonio material de un suceso legendario que el relato popular narra que allí sucedió y también como una prueba irrefutable de la veracidad del mentado relato popular.


Suponemos que la imposición del adjetivo descriptivo "pintada" asociado al nombre específico de la huella fosilizada "a bicha", en vez de asociarle el más realista de "esculpida" o "excavada", se debe al hecho de que, hace siglos, cuando este fenómeno geológico fue descubierto y asimilado y se le quiso interpretar, el surco debía estar relleno de los restos de algún tipo de roca metamórfica esquistosa "blanda", de origen sedimentario, cuyo color o tonalidad debía contrastar suficientemente con los de la roca en que estaba incrustada, para parecer a simple vista como una figura pintada. Con el paso de los siglos, la acción combinada de los agentes meteorizantes y erosivos, favorecidos por la pendiente del terreno y la gravedad, habrían ido eliminando el material de relleno que al ser menos resistente, habría ido siendo reblandecido, removido y arrastrado fuera del lecho del surco excavado en la roca para ir a parar al fondo del lecho del río Codes. Posteriormente el surco podría haberse rellenado de tierra causando el mismo efecto óptico y lingüístico en sus descubridores e interpretadores.

Aspecto terrorífico y temible de una serpiente mítica, dotada de poderes sobrenaturales y conocida enemiga de los seres humanos
Imagen: Basilisco


"A lenda popular da moura encantada, a pastora codiciosa, e a bicha enraivada"

De forma muy breve, se presenta una versión resumida y traducida de la leyenda popular que relata un suceso paleontológico, desde un punto de vista desde el cual solo era posible hacer una interpretación totalmente fantasiosa y legendaria: 

"Cierto día en el que una pastora muy joven y pobre, estaba apacentando su rebaño en la ribera del río Codes, divisó no muy lejos del lugar en que se hallaba, a una hermosa mujer, muy ricamente vestida, que sentada sobre una roca inclinada sobre el cauce del curso de agua, peinaba sus cabellos con un peine de oro que brillaba intensamente bajo el sol
La inocente y pobre pastora se acercó a la mujer y le pidió que le regalara el peine, la mora encantada, le dijo que a cambio del peine debería dejarse dar un beso en el paladar y que de esta forma tan sencilla, se convertiría a la religión de Mahoma".
La muchacha que era tan pobre como codiciosa aceptó el trato infame. La mora le dijo que para poder realizar más fácilmente su acción, debería transformarse mágicamente. Entonces la hermosa mora se convirtió en una repugnante serpiente con la cabeza dispuesta delante de su boca. La pastora aterrorizada por la infernal transformación  huyó hacia el pueblo a toda velocidad. La mora encantada, aún transformada en serpiente, frustrada en su voluntad de convertir al Islam a aquella niña cristiana, se arrastró enfurecida y veloz hasta esconderse totalmente en un agujero que había en las rocas cercanas. 
Cuando la pastora volvió al lugar del suceso, acompañada de algunos hombres del pueblo, lo único que pudieron encontrar fue un largo surco serpentiforme grabado en la superficie de piedra, que acababa desapareciendo en el interior de un agujero existente en la pared de roca, agujero que supusieron que era su madriguera. Desde ese día, la gente de la localidad y de toda la comarca, ha llamado a aquel surco esculpido en la piedra "a bicha pintada" y ha relatado esta historia para explicar su formación.


Otra vista de la "Bicha pintada" de Vila de Rei. A la derecha, de la imagen, la parte perdida del surco serpentiforme y de la capa de cuarcita que la contenía. Al fondo, la pared de roca, que contiene la supuesta madriguera de la "bicha". A la izquierda, el lecho del río Codes, abajo el cartel explicativo.
Imagen: Geocatching



La leyenda culta del petroglifo prehistórico



Este mismo surco grabado sobre aquella superficie rocosa, también había atraído la atención de la gente culta de la zona y de otra venida de lejos que se habían interesado por encontrar  alguna explicación razonable, de tipo ordinario, que pudiera justificar la presencia de aquel surco en aquel lugar. Aquella marca de aspecto serpentiforme, esculpida sobre una superficie rocosa, ubicada en la margen derecha de la "Ribeira do Codes", justo por debajo del mirador del "Penedo Furado" (Peña Horadada), encajaba en el contexto histórico y cultural de la región, razón por la cual su explicación quedaba clara cuando se integraba en un conjunto más amplio. Según la opinión de algunos arqueólogos del siglo XIX, opinión mantenida durante todo el siglo XX, el surco serpentiforme podía ser explicado como una clara manifestación del antiquísimo culto religioso de veneración a las serpientes que se sabía que habían practicado, miles años antes, las antiguas tríbus lusitanas que habían habitado en esta parte del valle del río Tajo. En otros muchos lugares del entorno regional existían cierto tipo de petroglifos que así lo atestiguaban. Por lo tanto la llamada "Bicha pintada" de Vila de Rei sería un elemento más que formaría parte de este conjunto histórico, artístico y cultural.

Levantamiento topográfico de la "Bicha Pintada" realizado por Mario V. Gomes (1999) suponiendo que se trata de un petroglifo serpentiforme prehistórico. La parte pintada en negro corresponde a la parte esculpida del surco que se ha conservado hasta la actualidad. La parte punteada, correspondería a la parte del primitivo petroglifo serpentiforme que no se habría conservado hasta hoy día, según opinión del autor, cuyo trazado ha sido imaginado para poder conectar de forma "lógica" las dos partes conservadas y visibles hoy día, en la parte superior derecha, una huella de forma triangular que representaría la cabeza de la serpiente, que ha quedado separada del resto por la destrucción de la parte faltante.
Imagen: Bicha Pintada. EuroPreArt (European Prehistoric Art)


La "Bicha Pintada" fue interpretada como un símbolo totémico esculpido en la roca, por un antiguo artista prehistórico y como un claro indicador de rituales ofiolátricos practicados por alguna tribu lusitana, siendo datada su realización entre los siglo V y II a C. 
Los arqueólogos, concluyeron que ese lugar de la "Garganta das Bufareiras" constituyó un santuario rupestre ofiolátrico en una época comprendida entre el final de la Edad del Bronce y los inicios de la Edad del Hierro, pues según los arqueólogos el surco, por sus características visibles, tenía que haber sido excavado con un instrumento metálico, de bronce o de hierro. 
Este lugar fue correlacionado inmediatamente con otros supuestos santuarios de la misma clase, distribuidos en otros sitios arqueológicos, cuyo conjunto formaba el denominado Arte Rupestre del Tajo. Este complejo está considerado como uno de los conjuntos de arte postpaleolítico más importantes de Europa, constituido por más de 30.000 grabados dispersos a lo largo de 40 Km. del valle del río Tajo y en ambas orillas, la española y la portuguesa. Los grabados están datados entre los años 6.500 a.C. y 2500 a.C, representando diferentes símbolos geométricos, antropomórficos y zoomórficos. 


La atribución artística e histórica de la "Bicha pintada", realmente tiene muy poco fundamento científico. puesto que aunque su origen es biológico no es antrópico, sino trilobítico. Tampoco puede considerarse una obra de arte, pues su origen es muy anterior en el tiempo a la aparición de los primeros homínidos, posibles primeros artísta, como muy  fácilmente se puede demostrar, comprobando como la prolongación de este surco serpentiforme, se introduce hacia el interior de la formación rocosa contigua que tiene 480 millones de años de antigüedad.


La explicación científica

En tiempos mucho más recientes, la ciencia paleontológica, gracias a los avances de una de sus ramas más jóvenes: la paleoicnología, dedicada al estudio, interpretación e identificación de las icnitas o huellas fosilizadas dejadas por diversas clases de actividad biològica, pudo conjeturar y demostrar que los supuestos petroglifos prehistóricos, supuestament esculpidos por unos supuestos antiguos practicantes de la ofiolatría, en realidad, era un bioglífo (1) que había sido "esculpido" por un invertebrado marino. 

Imagen ilustrativa de cómo un único tipo de organismo puede formar varios icnofósiles distintos. En este caso un trilobite forma las huellas llamadas Rusophycus al descansar semienterrado en el sustrato del fondo marino, formar Cruziana al desplazarse excavando el sustrato buscando alimento y formar Diplichnites al desplazarse sobre la superficie del sustrato del fondo marino.
Imagen: Wikipedia 

En la actualidad, y desde no hace muchos años, este tipo de estructuras se interpretan como surcos producidos por la actividad de alimentación y desplazamiento de los trilobites, un tipo de invertebrados marinos fósiles que se desplazaban semienterrados en la parte superficial de los sedimentos submarinos blandos. En donde se iban abriendo paso, a medida que iban avanzando, excavando y apartando hacia atrás, con sus numerosas patas, el material arenoso que constituía los fondos submarinos blandos. Conforme iba progresando  iba quedando impresa la huella de su itinerario en forma de un surco, de anchura y profundidad variable, en función del tamaño del animal.
La "Bicha Pintada", es realmente un fósil o más exactamente una huella fósil dejada por el paso de alguna clase de trilobites que, según la opinión de los estudiosos, tiene más de 480 millones de años de antigüedad. Edad deducida del hecho que la marca aparece insertada en la superficie de una capa de cuarcita armoricana de tonalidad rojiza y color gris oscuro, de 30 cm de grosor con esa antigüedad.

El surco que ahora se percibe como un surco en forma de canal y que es llamado popularmente " A Bicha pintada" es en realidad un icnofósil,  el resultado de la actividad biológica de tipo excavador-propulsor realizada por un ejemplar de algún género de trilobites ordovícico, que se realizaba sus actividades cotidianas cuando en este lugar,  hace 480 millones de años, existía un fondo marino, que por ciertas circunstancias especiales muy favorables, se conservó y fosilizó. 











En la parte superior de la ilustración, se muestran en forma de secuencia gráfica, cinco posiciones de un trilobites respecto de la superficie del sedimento blando del fondo marino. A la izquierda el trilobites está casi completamente enterrado, en la derecha completamente emergido. Las otras posiciones representan situaciones intermedias.
En el esquema de abajo se ha representado el tipo de bioturbación que, en cada caso, produce en la superficie de la capa de sedimentos submarinos y el nombre técnico que les han dado l@s paleoicnólo@s.

Imagen: Ichnology: The Study of Trace Fossils


La legendaria y mítica mujer-culebra, protagonista de la leyenda popular y el imaginario  adorador de las serpientes y escultor ancestral, en la Edad del Bronce final o del del Hierro inicial, motivador de la creación y protagonista de la leyenda culta, en realidad, resultaron ser un humilde y anónimo animalejo marino. Perteneciente a una clase de animales artrópodo, de un grupo denominado trilobites, por tener el cuerpo dividido en tres lóbulos. Seres tremendamente familiares para los coleccionistas y falsificadores de fósiles procedentes de Marruecos o China.

Representación artística de un grupo de trilobites reunidos sobre un fondo marino paleozóico, ilustración realizada por el paleoartista alemán  Heinrich Harde, hacia principios del siglo XX.
Imagen: Adrian J Bancroftr  #TrilobiteTuesday


En realidad se trataría de algún individuo perteneciente a alguna de las especies ordovícicas del popular grupo de los trilobites, que hace 480 millones de años se había desplazado bajo la blanda superficie de los sedimentos arenosos de un fondo marino recolectando su alimento
Como dijo aquel astrofísico norteamericano, famoso en todo el mundo, en su popular libro titulado "El mundo y sus demonios" (1997): "La ciencia es una luz que ilumina la oscuridad de la ignorancia y hace desaparecer las supersticiones"


Notas:


(1) En este caso particular el término portugués "bicha", equivaldría a los nombres castellanos de culebra o serpiente.
(2) Bioglífo: grabado rupestre de origen natural de autori no humano. En este caso, se trata de una huella de desplazamiento que ha quedado fosilizada y que anteriormente había sido interpretada como si fuera un petroglífo o grabado rupestre de origen artificial, de autoría humana.


Fuentes:

- Carvalho, Carlos Neto de; Cachão, Mario & Ramos, Joana. 2000. "A "Bicha Pintada" (Milreu): 500 Milhões de anos de histórias para contar", in Boletim Informativo da Câmara Municipal de Vila de Rei, Abril, p. 21-24
- Carvalho, Carlos Neto de & Cachão, Mario (2005): "A Bicha. Pintada (Milreu-Vila de Rei): Paradigma ecléctico das hierofanias com origem bioglífica". Zahara, 5: 77-90
- Carvalho, Carlos Neto de. 2011. "Os fósseis como património para todos". In Gisela Encarnação (Coord.): Escola Aberta do Património. Amadora : Câmara Municipal da Amadora. Museu Municipal de Arqueologia, 2011. p. 115-127
- Castro, Sérgio Sodré de. 1999. "Sondando hierofanias no Milreu", in Boletim Informativo da Câmara Municipal de Vila de Rei, Julho, p. 18-21
- Duarte, Artur Jaime. 2003. "Bicha Pintada, Beira Baixa, Portugal". European Prehistoric Art
- Frazão, Fernanda & Morais, Gabriela. 2009. Portugal, Mundo dos Mortos e das Mouras Encantadas. vol. I. Ed. Apenas Livros
- Gomes, Mario Varela., 1999 . A "Bicha Pintada"
 (Vila de Rei, Castelo Branco) e as Serpentes na Proto-História de Centro e Norte de Portugal. Estudos Pré-Históricos, vol. VII, pag. 221-240
- Hygino, Rafa. 2010. "True Fae português - Khthon, a Moura Encantada". Mundo das Trevas. 26 /11/2010
- Pato, Heitor Baptista. 2007. "Apontamentos para uma litolatria cristã" Celtiberia, 16 de noviembre: