lunes, junio 14

Grandes huesos fósiles y gigantes imaginarios, en el folklore español. (5)

Por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Dept. MACS-UdL.


Antecedentes griegos y romanos (continuación, 5ª parte)


LEYENDAS Y COSTUMBRES DE LA ANTIGUA GRECIA, RECOGIDAS POR PAUSANIAS, EN SUS VIAJES POR EL MEDITERRÁNEO ORIENTAL. (1ª parte)


CRÓNICAS DE VIAJES, VINCULADAS CON LUGARES Y MONUMENTOS QUE CONTENÍAN GRANDES RESTOS ÓSEOS, RELACIONADOS POR LA TRADICIÓN LOCAL, CON LOS GIGANTES DE LA ANTIGÜEDAD.

Aunque mucha gente, poco informada, suele creer que el turismo es un "invento" bastante reciente, una actividad de ocio cultural característica de la sociedad "moderna", debemos recordar o dar a conocer que en su versión de periplo mediterráneo, es una práctica bastante antigua que se remonta hasta el tiempo de griegos y romanos. a pesar de que se trataba de una actividad, relativamente minoritaria y elitista.

Además, en aquellos tiempos, se aprovechaban las peregrinaciones a ciertos santuarios, también, para visitar ciertos lugares próximos que pudieran resultar atrayentes. Para facilitarle a los potenciales viajeros y peregrinos, la elección sencilla de las mejores rutas, según las posibilidades e intereses de cada uno, y el conocimiento de los atractivos de los destinos más interesantes, según el gusto de cada uno, se escribían y publicaban "crónicas de viaje" que, en el fondo, eran bastante parecidas a muchas de las modernas guías de viaje que se editan en los tiempos actuales.

Quizá uno de los mejores ejemplos, de un tipo especializado de estas guías para viajeros de la antigüedad, sea la Guía de Grecia (Periégesis tes Hellados), publicada en 10 libros, dedicados a diversas regiones de la Gran Grecia antigua, fue escrita hacia el año 180 d.C., por Pausanias de Lidia, también conocido como Pausanias el Periegeta, a causa de sus viajes. Esta obra fue editada en tiempos más modernos, con el título de Descripción de Grecia, por lo que, en la actualidad, es más conocida por este nombre,

Esta obra, tuvo en su tiempo una gran popularidad, por estar muy de moda en aquella época, la temática de los hechos "maravillosos, prodigiosos o portentosos", que en esta obra abordaba Pausanias, pero posteriormente y durante muchos siglos, cayó en desgracia, debido a que su estilo era considerado poco literario y a que su su temática sensacionalista, ya había pasado de moda. La Guía de Grecia fue despreciada por los críticos influyentes, por estar considerada una obra de poco mérito literario y de escaso interés histórico, pues su temática era, fundamentalmente, mítica. Las malas valoraciones de sus críticos, determinaron que esta
obra fuese ignorada, completamente, durante siglos, porque muchos escritores y recopiladores posteriores no la citaban en sus obras, en absoluto.

A pesar de todos los avatares históricos que causan la destrucción de los libros, algunos ejemplares de esta obra sobrevivieron y se conservaron intactos hasta la época del Renacimiento. Al ser redescubierta, la Guía de Grecia, fue valorada muy positivamente por los historiadores, entonces muy interesados en conocer detalles de la vida cotidiana en la antigüedad clásica, pues sus descripciones de las costumbres y creencias de los antiguos, resultaban muy útiles e ilustrativas para entender muchas cosas del mundo grecorromano.

Portada de una de las primeras ediciones traducídas, de la Guía de Grecia de Pausanias, en este caso particular, se trata de una edición en italiano de 1593, editada en Mántua.
Imagen: http://www.summagallicana.it/lessico/p/Pausania%20detto%20il%20Periegeta.htm

Las primeras traducciones de la Guía de Grecia, a las lenguas modernas, se realizaron a finales del siglo XVI, pero no será hasta siglo XVIII cuando los viajeros europeos interesados en conocer los restos del mundo grecorromano, mayoritariamente, se trataba de historiadores y arqueólogos británicos y alemanes, empezaron a viajar a los territorios de la antigua Gran Grecia, llevando como guía de viaje, alguna de las diversas ediciones modernas, traducidas al inglés o al alemán, de la vieja obra de Pausanias. Estos viajeros cultos y especializados, intuyeron que la detallada información toponímica y topográfica que contenía la Descripción de Grecia, podría ayudarles a localizar geográficamente, las ruinas de ciertas ciudades y monumentos antiguos, entonces ya desaparecidos, para luego de su descubrimiento, poder iniciar laexcavación de esos mismos yacimientos arqueológicos.

La Descripción de Grecia, permitió a algunos arqueólogos la localización e identificación de varios importantes yacimientos arqueológicos griegos, entre los que cabe destacar, muy especialmente, los sitios de las antiguas ciudades y santuarios de Olimpia y de Delfos.

Portada de una de las ediciones traducídas, de la Guía de Grecia de Pausanias, en este caso particular, se trata de una edición en francés de 1731, editada en París.
Imagen:


Actualmente, la Guía de Grecia de Pausanias ha recuperado el prestigio que tuvo en su tiempo, pero por motivos bien distintos, pues ahora se considera a la Descripción de Grecia, como una fuente muy valiosa y fidedigna de información etnohistórica, pues recoge descripciones de las características de los cultos y de las costumbres locales, así como sobre el contenido de las leyendas míticas de los diversos territoris de la antigua Grecia y de países vecinos. También recoge referencias sobre topografía y toponímia, de los distintos lugares que resultan muy útiles, en la actualidad, para la localización o situación geográfica de ciudades y monumentos hoy destruidos o arruinados.

la Guía de Grecia de Pausanias,t ambién es considerada, hoy día, como una de las primeras guías turísticas de la antiguedad, ya que fue diseñada y escrita por Pausanias con la intenció de dar a conocer, a sus contemporáneos, muchos lugares fuera de lo común, por los "prodigios y maravillas" que se podían contemplar en ellos, en directo. Todos estos lugares prodigiosos, estaban distribuidos por el territorio de diversas islas y costas de las riberas orientales del mar Mediteraneo que formaban entonces, o habían formado, antiguamente, parte, de los territorios de la gran Grecia. La mayor parte de los lugares citados en la Guía de Grecia de Pausanias, habían sido visitados, previamente, por él mismo, en diversos viajes de estudio que en años sucesivos había realizado sobre el terreno.

Cabe recordar que la vieja obra de Pausanias, en tiempos modernos, resultó de gran ayuda para algunas personas expertas en mitología clásica que fueron capaces de intuir la relación existente entre los antiguos relatos mitológicos y los modernos hallazgos paleontológicos de restos de grandes mamíferos terciarios y cuaternarios, ambos coincidentes en las mismos lugares donde se desarrollaban los relatos míticos. En el siglo XIX, hay que destacar al filólogo alemán, Ernst von Lasaulx que escribió Die Geologie der Griechen und Römer, publicado en 1851, en Münich y, en el siglo XX, a la historiadora y folclorista norteamericana Adrienne Mayor que escribió The First Fossil Hunters: Paleontology in Greek and Roman Times, publicado en 2000, en Princeton.

De las diferentes ediciones de la Guía de Grecia y de la Descripción de Grecia, de Pausanias, que hemos podido consultar, para redactar este artículo, hemos logrado entresacar hasta 19 referencias a grandes esqueletos y huesos míticos, hallados en distintos lugares de diversos países de las costas mediterráneas orientales. En la antigüedad clásica y en tiempos de Pausanias, estos huesos y esqueletos, según el contexto de las narraciones legendarias locales, en unos lugares, podían ser considerados y tratados como "huesos de héroes" míticos o de sus familiares más inmediatos, tales como esposas e hijos, mientras que en otros lugares, otros grandes huesos idénticos o nada semejantes, podían ser interpretados como los "huesos de gigantes", míticos.

Aunque en la revisión de la Guía de Grecia y la Descripción de Grecia, de Pausanias, hemos encontrado otras muchas referencias legendarias, a huesos gigantescos, las hemos ignorado, cuando en esos casos, se vinculaba a esos grandes huesos míticos (restos esqueléticos fósiles), con ciertas divinidades no griegas o otros tipos de monstruos mitológicos, que no poseían aspecto humano o humanoide y, por tanto, no eran asimilables a los gigantes más típicos.



PERO, VAYAMOS AL GRANO....

Descripción de Grecia, libro 5, capítulo 12, párrafo 3. Pausanias alude aquí al principio de veracidad que guía todo lo descrito por él, en esta obra suya que al tratar sobre maravillas y prodigios, podría prestarse a las exageraciones y las invenciones, al manifestar públicamente que: "Jamás he escrito nada sobre rumores sin fundamento, sólo sobre aquello que me ha sido contado por personas de toda confianza y de aquello que he visto con mis propios ojos."

También informa, en este mismo párrafo, que un cráneo de elefante estaba expuesto en un templo, como algo espectacular y atractivo para los peregrinos que visitaban el santuario: "En el santuario de Artemisa, cerca de Capua (en la actual Italia) he visto, el cráneo de un elefante (probablemente, se trataba del cráneo de algun elefante asiático contemporáneo, animal bien conocidos de los griegos, pues siglos atrás, Alejandro Magno se trajo algunos de sus campañas gerreras en la actual India par exhibirlos en su país) y puedo asegurar que el cráneo del elefante no se parecen en nada, a los de ninguna otra bestia conocida, por su forma y tamaño característicos."
De esta información podemos deducir que Pausanias, del que algunos estudiosos de su obra, suponen que era médico, por la terminología especializada que en ocasiones utiliza y que, por lo tanto, debería tener conocimientos anatómicos, nunca debió poder observar ningún esqueleto completo de elefante contemporáneo, africano o asiático, ni tampoco cráneos de mamuts o de mastodontes fósiles, lo suficientemente íntegros, como para poder llegar a establecer una asociación entre ambos tipos de animales, por la similitud de sus cráneos y demás huesos. Pues esta comparación le hubiera permitido realizar la correcta identificación zoológica de muchos de los grandes huesos míticos que la tradición griega atribuía, sistematicamente, a diversos héroes y gigantes, mitológicos.
 
Dos representaciones gráficas de los esqueletos de dos proboscideos, a la izquierda el de un mamut y a la derecha el de un elefante indio actual. Nótese el gran parecido entre las partes y el conjunto de ambas especies de animales.

EL HALLAZGO Y RECUPERACIÓN DE LOS HUESOS DE TESEO, EN LA ISLA DE ESCIROS.

Descripción de Grecia, libro 1, capítulo 17, párrafo 6. Relata Pausanias: "Cuando Cimon, hijo de Milcíades, hubo asolado la isla de Scyros, para vengar la oprobiosa muerte de Teseo, pudo buscar libremente la tumba del héroe y luego de encontrarla, milagrosamente, recogió los huesos (gigantescos) del héroe y se los llevó a Atenas.”

Para no volver a repetir los comentarios expuesto, anteriormente, en la tercera parte de laintroducción a los Huesos de gigantes ibéricos, en "Antecedentes griegos", véase lo redactado sobre la moderna interpretación etnopaleontológica que de otra versión, de este mismo hallazgo, se hacía allí.

La hazaña más conocida, de todas las que se supone que llevó a cabo Teseo, el héroe ateniense, posiblemente, sea la victoria sobre el invencible Minotauro, encerrado en el Laberinto de Dédalo, en la isla de Creta.

Representación artística del hecho legendario "Teseo dando muerte al Minotauro", en un jarrón ateniense de estilo "de figuras negras", aproximadamente del año 550 aC.
Imagen: http://tbn0.google.com/imagesq=tbn:jKUIs7H4rUWZqM:http://www.historyforkids.org/learn/greeks/religion/myths/pictures/theseus.jpg



LOS GRANDES HUESOS DE EDIPO, RECUPERADOS EN TEBAS, ERAN VENERADOS EN UN SANTUARIO DE ATENAS.

Descripción de Grecia, 1.28.7. Dice "En Atenas, dentro del recinto del santuario dedicado a las diosas, a las que los atenienses llaman, "de agosto", pero a las que Hesiodo, en la Teogonía, llama las Erinias (Las Furias), hay un monumento que guarda los huesos de Edipo, los cuales fueron encontrados y traídos desde Tebas (capital de la antigua región de Beocia), después de
realizarse una diligente investigación en aquella ciudad para localizar su sepultura.
En tiempos modernos, en la zona de Grecia que corresponde a la antigua región de Beocia, los paleontólogos han hallado abundantes restos óseos fósiles, de megafauna terciaria, tales como: mastodonte de Auvernia (Anancus arvernensis) , de rinoceronte etrusco (Stephanorhinus cf. etruscus) del Plioceno final, de tigre de dientes de sable (Smilodon fatalis), de oso cavernarios (Ursus spelaeus) y de león de las cavernas (Panthera leo spelaea) del Pleistoceno.

Obsérvese el aspecto, más o menos, antropomorfo que adquiere un esqueleto de oso de las cavernas (Ursus spelaeus), macho, cuando es expuesto en posición bípeda, completamente reconstruido y articulado. Ejemplar procedente del Pleistoceno de Rumania. Comparése la altura de esta bestia de 2,65 m. con la de Glenn que mide 1,75 m. Los mayores ejemplares (machos) de oso de las cavernas, podían llegar a alcanzar hasta 3 m., de altura en posición bípeda, y hasta una tonelada de peso.
Imagen: http://files3.tellmewhereonearth.com/Photos%20Cave%20Bear/bear31.BMP

Como ya hemos apuntado, en múltiples ocasiones anteriores, posiblemente, los grandes huesos de cualquiera de las especies animales enumeradas o una mezcla de diversas de ellas, pudieron servir para satisfacer la necesidad de la época, de exhibir, venerar y admirar grandes huesos u osamentas, como testimonio de la veracidad de las narraciones que referían la existencia de gigantes y relataban las grandes hazañas consumadas por diversos héroes del pasado mítico.

LA EROSIÓN MARINA MUESTRA, EN LA COSTA TROYANA, LA TUMBA DE ÁYAX, EL HÉROE GRIEGO .

Descripción de Grecia, 1.35.5. Pausanias relata como supo que el mar había dejado al descubierto los huesos de Áyax, en la costa de Troya, (situada junto al estrecho de los Dardanelos, el antiguo Helesponto, en la actual provincia turca de Çanakkale). "Un misio me habló del enorme tamaño del cuerpo de Áyax. Me dijo que el mar se había llevado la parte situada frente a la playa de un montículo de tierra, existente cerca de la ciudad de Sigeon, el cual se descubrió por un oráculo que era la sepultura del héroe, pues dentro se hallaba su enorme esqueleto."
"Un detalle de lo que me contó aquel hombre, me permitió estimar las verdaderas dimensiones de Ayax el héroe: los huesos de las "cazoletas" (rótulas) de sus rodillas, a las que los médicos llaman "piedras de molino", eran, exactamente, del tamaño de los discos que lanzan los niños, en los juegos del pentatlón."

Probablemente, los grandes huesos, del supuesto héroe de la guerra de Troya, en realidad pertenecieron a un mastodonte (Trilophodon pentelici) o a un rinoceronte (¿Aceratheriumsp. ?) del Mioceno, pues los paleontólogos han encontrado restos de ambos tipos de especies animales, de esa época, por toda la región de la antigua Rhoeteum y, además, las medidas de sus rótulas coinciden con las estimaciones aportadas por Pausanias, equivalentes a unos 12-13 cms. de diámetro.

Aspecto de la reconstrucción, viviente, de un Trilophodon. La bella señorita que el ilustrador a situado junto a la bestia, no está como distracción, sino que puede servir, como referencia, para hacerse una idea del tamaño relativo del proboscidio y de su esqueleto, respecto a una persona.
Imagen:




LA TUMBA DEL GIGANTE ASTERIO, EN UNA ISLITA MEDITERRÁNEA, CERCANA A LA CIUDAD DE MILETO.

Descripción de Grecia, 1.35.6. Dice Pausanias "Frente a la ciudad de Mileto se encuentra la isla de Lada y muy próximas a ella unas islitas diminutas que han quedado separadas. Una de esas islitas recibe el nombre de "isleta de Asterio", y dicen que ese nombre es debido a que el cuerpo del gigante Asterio se encuentra enterrado en ella. Asterio era hijo de Anax, uno de los gigantes hijos de la Tierra. El cadáver (esqueleto) de Asterio no mide menos de 15 pies de longitud (equivalentes a 4,5 m. de altura)."
En tiempos modernos, en zonas insulares (Samos) o continentales (Turquía), muy cercanas, los paleontólogos han hallado abundantes restos fósiles de proboscideos del Plioceno al Pleistoceno, tales como: mastodontes (Deinotherium giganteum, Trilophodon pentelici, ) y elefantes primitivos (Palaeoloxodon antiquus) cuyos restos óseos serían los candidatos más probables a ser considerados, por los antiguos griegos, como los restos del mítico gigante Asterio.

Aspecto de un esqueleto articulado de Deinotherium del Mioceno inferior, expuesto en posición cuadrúpeda. El esqueleto perteneció a un ejemplar joven, ya que sólo alcanza una altura de 2,65 m. en la espalda, mientras que los adultos solían alcanzar los 4,5 m. de altura.


LOS SUPUESTOS HUESOS DEL GIGANTE GERIÓN, QUE EN REALIDAD, ERAN LOS DEL GIGANTE HILO, PERO ESTO ERA UN SECRETO QUE NO DEBÍA CONOCER EL PUEBLO...

Descripción de Grecia, 1.35.7-8. Cuenta Pausanias: "Otro suceso prodigioso me sorprendió estando en una pequeña ciudad, situada en Lidia superior (actuales provincias turcas de Izmir y Manisa), que es llamada las Puertas de Témeno, cuando, por efecto de una gran tempestad de agua, se desprendió parte de una montaña y aparecieron varios huesos enormes que por su forma hacían creer que serían humanos, pero como su tamaño era descomunal no podía afirmarse tal cosa. Inmediatamente, se difundió entre la gente del lugar, la historia de que era el cuerpo del gigante Gerión. Porque, todo el mundo en la zona del río Hilo, conocía a alguien que, al arar, había encontrado, enterrados, grandes cuernos de ganado bobino, que se habían relacionado con la leyenda de Gerion, pues según ésta Gerion era famoso por criar una raza de bueyes gigantescos. Cuando los contradije y les expliqué que la tumba de Gerión estaba en Tartesos (la actual Cádiz), entonces los funcionarios religiosos lidios, me revelaron secretamente, la verdadera historia: en realidad aquellos huesos, pertenecían al cuerpo de Hilo, otro gigante hijo de la Tierra, de quien ya se habían encontrado huesos en otras ocasiones anteriores y por esa razón, el río que surca estas tierras, se llamaba Hilo en su honor"

En tiempos modernos, en esta misma zona, los paleontólogos han hallado abundantes restos fósiles de proboscideos del Plioceno al Pleistoceno, tales como:
mastodontes (Deinotherium giganteum, Trilophodon pentelici, ) y elefantes primitivos (Palaeoloxodon antiquus, Anancus sp.) cuyos restos óseos, serían los candidatos más probables a ser considerados como los restos del mítico gigante Gerión/Hilo. Además, también se han encontrado restos del gigantesco uro (Bos primigenius) que en el caso de los machos llegaban a alcanzar, en "la cruz", una altura media de 1,60 a 1,80 m., pudiendo llegar los mayores ejemplares hasta los 2 metros (1, 50 m. en las hembras) y los 3 m. de longitud. No sería nada extraño que diversos hallazgos de sus restos, durante las faenas agrícolas, pudrieran haber inducido en la mentalidad popular de la época, la leyenda de los rebaños de Gerión, aunque algunos paleontólogos, sugieren que las supuestas cornamentas legendarias, en realidad, bien pudieran ser las defensas fósiles de alguna especie de mastodonte o elefante antiguo, pues interpretaciones semejantes se realizaron por esa época en otros lugares del Mediterráneo: los colmillos del mítico "jabalí de Calidón", hallados en Capri.

Esqueleto completo y articulado de uro (Bos primigenius), procedente del yacimiento Pleistoceno de Fonte Campanile, en Viterbo (Italia), ejemplar expuesto en posición cuadrúpeda, el Museo de Paleontologia, en Roma.
 
Imagen:
http://ospitiweb.indire.it/~rmrc0001/museo/images/immagini%20palombo/fig%2027%20Bos%20primigenius%20scheletro.JPG



Dibujo sencillo que intenta representar, en clave de humor, las proporciones entre las dimensiones del uro (Bos primigenius), de un joven novillo (Bos taurus) y un joven humano (Homo sapiens). Se hace evidente por el tamaño relativo del uro que tenía
un tamaño gigantesco. El
torero parece perplejo, al encontrarse ante semejante "hastado" de proporciones gigantescas, acompañando, cual pariente protector, al torito que ha de torearImagen: http://img4.imageshack.us/img4/1906/urus.jpg



EL HALLAZGO DE LOS HUESOS DE ORESTES, EN TEGEA, CONTADO DE NUEVO.

Descripción de Grecia, 3.3.6-7 Escribe Pausanias "Un laconio llamado Licas, llegó a Tegea, en la época en que los espartanos, por recomendación de un oráculo, estaban buscando los huesos de Orestes, para poder ganar la larga guerra que mantenían contra esta ciudad. Licas se enteró que estaban enterrados en un terreno que era propiedad de un herrero forjador de bronce, por lo que, gracias a su astucia, se pudo hacer con ellos. "


Descripción de Grecia, 3.11.10. Relata "Cuando los huesos de Orestes fueron rescatados y transportados desde Tegea, los espartanos los enterraron allí (en Esparta)."

Descripción de Grecia, 8.54.4. Dice "Los tegeos aseguran que el lugar donde dicen los espartanos que encontraron los huesos de Orestes, no es correcto, pues afirman que el hallazgo no fue en Tegea, sino en Tirea, un lugar situado al Este de Tegea."

Para no repetir lo ya expuesto, anteriormente, en la segunda parte de la introducción a los Huesos de Gigantes Ibéricos, en "Antecedentes griegos y romanos", véase la moderna interpretación etnopaleontológica que de otra versión de este mismo hallazgo se hacía allí.

martes, mayo 25

El registro fósil ibérico y el santoral católico, en la religiosidad popular de España y Portugal (2)

por Heraclio ASTUDILLO POMBO. Dep. MACS, UdL.


Fósiles ibéricos relacionados, por la tradición popular, española, con Dios, Jesucristo o con la Trinidad.


Como ya comentamos, en la introducción a este capítulo, publicada en diciembre del 2009, las razones que puede haber tenido la tradición popular, española, para vincular a un cierto tipo de fósiles, con una determinada advocación del santoral católico, pueden ser muy variadas y, a veces, hasta pueden resultar chocantes para la mentalidad de la gente actual, pero en ningún caso se puede afirmar que resultan arbitrarias, pues siempre hay alguna causa justificada, razonable que permite establecer algún tipo de relación entre el fósil y su nombre popular.

En esta segunda entrega, vamos a presentar los casos de fósiles ibéricos, a los que la tradición popular española, ha relacionado mediante leyendas con Dios, con Jesucristo o con la Trinidad que hasta el momento presente, hemos podido encontrar y recopilar.



1- Fósiles asociados con Dios Padre.


1.1. Piedras de cuando Dios apedreaba a los impíos, desde el cielo...

En algunas localidades de los valles navarros de Arakil y de la Burunda, valles que forman parte de la comarca euskaldún de La Barranca o de Sacana (eusk. Sakana), a los fósiles de erizos de mar de los géneros Micraster sp. y Echinocorys sp., del Cretácico superior que se hallaban en el campo, hasta hace pocos años, mediados del siglo pasado, les daban el nombre popular, en euskera, “Jainkoaren arriya” o “Jangoikoen arriya” es decir "piedra de dios" o "piedra de dios del cielo". Generalmente, se trataba de fósiles de la especie Micraster coranginum que era la más abundante.

Existía la creencia popular de que caían del cielo, durante las tormentas, como materialización de los truenos y de los rayos. Y en tiempos anteriores se creyó que eran lanzados por un ser divino para castigar a los impíos que infringían sus normas.
También existía la creencia popular de que la sorprendente marca con aspecto de cruz deprimida que, este tipo de piedras, presentaban en la parte más abombada, en realidad era la depresión determinada por 4 de los surcos más profundos del sistema ambulacral, era una marca sagrada que había sido impresa por el supremo creador, para que mediante este signo característico, los buenos cristianos pudieran reconocer, fácilmente, este tipo de "piedras virtuosas", es decir dotadas por Dios con propiedades extraordinarias y pudieran servirse de ellas como protección contra rayos y centellas.

Aspecto acorazonado, típico, de un Micraster coranginum, en esta imagen, debido a la iluminación, se aprecia muy bien la marca en forma de cruz característica, origen de muchas leyendas y usos populares.
Imagen: Hontza museo

En la comarca de la Sacana, sus habitantes estaban tan convencidos del extraordinario efecto protector, de estas piedras celestes, contra la caida de rayos y centellas, que fueron usados, durante siglos como amuletos de protección contra los impactos de los rayos. Este uso apotropáico, posiblemente milerario, se mantuvo vivo hasta la década de los setenta, del siglo pasado, manteniéndose expuestos en los tejados y alfeizares de las ventanas, de casas y bordas, por su propietarios, fósiles de erizos de mar cretácicos, para preservarlas de la destrucción y del incendio, causados por rayos y centellas. También eran llevados, encima, por campesinos y pastores u otras gentes que debían transitar por descampado, para prevenir la muerte por fulminación, durante las tormentas electricas.



2- Fósiles asociados con Dios Hijo: Jesús, Cristo o Jesucristo


2.1. "Piedras de los judíos", alaveses, de cuando  quisieron matar a Cristo, a pedradas.



En la localidad de Salvatierra-Agurain (Álava), hasta mediados del siglo pasado, a los erizos de mar fósiles del genero Micraster sp. y, muy especialmente, a los de la especie M. coranginum, se les daba el nombre popular de “matacristos” o “piedra matacristo”, como sinónimo de "piedra de judío". Este nombre popular iba asociado a una supuesta actitud asesina y anticristiana de las gentes de religión judía, pues existía la creencia popular, de que este tipo de "piedras", señaladas, milagrosamente, con una marca en forma de cruz deprimida, en su parte más abombada, eran las mismas piedras que, bastantes siglos atrás, habían sido lanzadas por los malvados y odiosos judíos, contra Cristo, con la pérfida intención de matarlo. Tal suceso legendario según creían algunos había ocurrido muchos siglos atrás, cuando el Hijo de Dios, había pasado por aquel mismo lugar, predicando el Evangelio. Según otros, el imaginario lanzamiento de piedras habría sucedido cuando estando Jesucristo ya clavado en la cruz, los malvados judíos quisieron rematarlo a pedradas...

Ilustración, extraída de un códice medieval, depositado en la Bibliothèque Nationale de France, representando el martirio de san Esteban, por medio de lapidación, a manos de un grupo de malvados judíos. Se ha representado a un pacífico santo cristiano, indefenso, que
 mientras está orando piadosamente, arrodillado dando la espalda a sus verdugos, es apedreado sin piedad.
Posiblemente, una conducta similar a la que se representa en esta escena, pero teniendo a Jesús como protagonista, fue lo que debieron imaginarse los lugareños alaveses, para explicarse las raras concentraciones de extrañas "piedras con cruz" que existían en algunos lugares.
Imagen: Le Martyre de Saint Etienne. 

La presencia de este tipo de fósiles, en ciertos lugares de Álava, siglos atrás, dio lugar, no sólo, a leyendas sobre diversas situaciones en las que se produjeron intentos de lapidación de Jesucristo por los judíos de la localidad, por ejemplo cuando pasó por el lugar predicando, o de camino hacia el monte Calvario o cuando ya estaba clavado en la cruz, en ese mismo monte... de la Palestina histórica. También dió lugar a un tipo de "seudogentilicio" despectivo que se aplicaba a todos los habitantes originarios de aquellas localidades, en cuyo término municipal existían yacimientos de este tipo de fósiles, a los que de esta manera se les relacionaba como descendientes o emparentados de la "raza maldita".

Ilustración comparativa, mostrando el aspecto característico y muy semejante, a simple vista, de los caparazones de dos especies muy próximas, del género Micraster. Micraster coranginum (izquierda) y Micraster cortestudinarium (derecha). Representados en vista lateral (arriba), superior (en medio) e inferior (abajo).
Imagen: Ian West

Hasta hace, relativamente, muy pocos años, en la década de los años cincuenta, a los habitantes de Elvillar, Galarreta, Garayo, Heredia y Torre, los habitantes de los pueblos de los alredores, les apodaban despectivamente “judíos”, no porque se tratase de localidades en las que históricamente se hubiera concentrado una numerosa comunidad hebrea, sino porque en su territorio abundaba fósiles de "micraster", a los que por tradición popular, se creía que eran las piedras transformadas, milagroamente, en infalibles pruebas pétreas, de la perversidad de los judíos y de que en aquel mismo lugar, se había producido el intento de lapidación del Hijo de Dios.

Posiblemente, la razón para asociar este tipo de fósiles con Jesucristo y con los judíos, en Álava, se deba a que en Palestina, existen erizos fósiles muy semejantes a los alaveses, a los que en la Edad Media, se les asoció la leyenda que aseguraba que su origen estaba en la transformación milagrosa de las vulgares piedras que los judíos, de Jerusalém, habían arrojado a Cristo, mientras estaba clavado en la cruz, en la colina de el Calvario. Los cruzados y los peregrinos que visitaron Tierra Santa se trajeron a Europa estas historias y este tipo de piedras.



2.2. "Huellas de asno", de cuando Cristo pasó por la Rioja, montado en una burra...

Antaño, en alguna localidad de La Rioja, ahora desconocida, se conocía a un rastro de icnitas o huellas de pisadas de dinosaurio, como las "pisadas de la burra de Cristo", pues según tradición popular, se creía que aquellas marcas habían quedado, milagrosamente, impresas sobre la superficie de roca, porque Jesucristo pasó por aquel lugar, siglos atrás, cabalgando una burra, cuando fue a predicar el evangelio, a los entonces paganos habitantes de aquella localidad.

Aspecto de una rastrillada de icnitas de saurópodo, impresa en una superficie rocosa. Hasta cierto punto, bastante semejante a la que podría haber dejado impresa en barro blando, el paso de una caballería.
Imagen: Dinosoria


Si, antiguamente, una rastrillada de icnitas dinosaurianas pudo ser confundida con marcas de pisadas dejadas, por el paso de un asno, es que dichas marcas, muy probablemente, fueron dejadas por el paso de algún ejemplar juvenil de dinosaurio saurópodo que debido a su corta edad tenía un tamaño pequeño y por la forma característica de sus pies y manos, habría dejado un tipo de huellas muy características, de forma más o menos, semilunar u ovalada(manos) y, más o menos, ovaladas o circulares (pies). Huellas que en un contexto social, altamente religioso y escasamente historiado, habria dado lugar a una leyenda sagrada.

Aunque la mención a estas icnitas aparecen recogida en distintas publicaciones, los responsables de las mismas no recuerdan la ubicación concreta y, hasta el momento nadie ha sabido darme razón de su localización geográfica concreta, más allá de que estaban en algún lugar, ahora olvidado, de La Rioja.

Imagen pictórica, representando a Jesucristo, acompañado de sus discípulos, entrando en Jerusalén el domingo de ramos. Cavalgándose sobre una burra a la que acompaña su pollino. 
Pintura de Duccio di Buoninsegna, de 1308-1311.  Tempera sobre madera estucada. Museo dell’Opera del Duomo, Siena 
Imagen: Web Gallery of Art


Según opinión del paleoicnologo riojano Félix Perez-Lorente, el asunto podría ser el resultado de la invención de algún paisano o de la confusión de algún periodista, pues él que se ha movido mucho y durante muchos años, por todas las zonas riojanas con icnitas, no recuerda haber oído mentar nunca, estas icnitas. Con el paso del tiempo, la información periodística, se habría ido extendiendo por diferentes medios de comunicación españoles, al irse reproduciendo la información, sin haber sido contrastada, previamente.


3- Fósiles asociados con la Trinidad cristiana, formada por la tríada: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.


3.1. "Piedrecitas que alejaban el rayo", generadas por el terreno de una montaña navarra, bendecida por la presencia de la ermita de la Trinidad


Hasta hace pocos años, los habitantes de los pueblos de los valles que rodean al monte Erga, montaña situada en el noroeste de Navarra, zona tradicionalmente vascófona, por su proximidad y apertura a las tierras guipuzcoanas, cuando ascendían, en procesión, hasta la ermita de la Trinidad, en el día que el municipio tenían asignado para rendirle culto a la santísima Trinidad, recogían, devotamente, un tipo de piedrecillas de formas extrañas que se podían encontrar, en algunos lugares, del camino que, partiendo desde Aguinaga, ascendía hasta la ermita.

Derecha. Aspecto de una concha fosilizada de Rhynchonella decorata, del Jurasico medio, en vista superior (arriba) y lateral (abajo).
Imagen: Wardsci


Estas curiosas y raras piedrecillas eran denominadas por los romeros Hirutasun Santuaren arriak”, es decir, “piedras de la santísima Trinidad”, posiblemente, el nombre popular hacía alusión al lugar de procedencia de aquellas piedrecitas, el monte del santuario (ermita) de la Trinidad. La devota recolecta de tales piedrecitas sagradas se hacía con la finalidad de usarlas, posteriormente, como amuletos protectores contra la descarga del rayo, en donde ellas estuvieran presentes.


Izquierda. Aspecto de un ejemplar de Zeilleria (Cincta) numismalis, del Liásico, en vista superior . 

En realidad, las piedras sagradas y protectoras que recogían los romeros, sólo eran fósiles de braquiópodos jurásicos, un tipo correspondía a ejemplares de la especie Rhynchonella decorata y las otras a ejemplares de la especie Zeilleria (Cincta) numismalis, cuyos yacimientos afloraban, naturalmente, en ciertos puntos del terreno situados, junto a la ruta que seguían la romería.



Fuentes:

- Aguirre, José.1922. Actas de la 86ª Sesión de de la Junta de Gobierno del Museo Municipal (actual Museo de san Telmo) de San Sebastián, celebradas el día 19 de Diciembre. http://www.museosantelmo.com/archivo_digital/libros_actas_st/1919-1933/word/1922-12-19.doc
- Astudillo Pombo, Heraclio. 2009. Sobre los diversos y extraños nombres de los fósiles (1). Folklore de los fósiles ibéricos, febrero. http://folklore-fosiles-ibericos.blogspot.com/2009_02_01_archive.html
- Astudillo Pombo, Heraclio. 2008. Fósiles ibéricos vinculados con el rayo, por el folklore español (3). Folklore de los fósiles ibéricos, marzo. http://folklore-fosiles-ibericos.blogspot.com/2008/03/fsiles-ibricos-vinculados-con-el-rayo_08.html
- Baráibar Zumárraga, Federico. 1903. Vocabulario de palabras usadas en Álava y no incluídas en el diccionario de la Real Academia Española (decimotercia edición) o que lo están en otras acepciones o como anticuadas. Madrid. Establecimiento Tipográfico de Jaime Ratés (Sucesor de P. Núñez) Plaza de San Javier, núm. 6. https://archive.org/details/vocabulariodepal00baruoft
- Baráibar Zumárraga, Federico. 1908. Nombres vulgares de animales y de plantas usados en Álava y no incluidos en el «Diccionario de la Real Academia Española» (Décimatercia edición) Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural», Junio de 1908) Madrid, Fortanet. 1908 (p. 280-298)
- Barandiarán, José Miguel de. 1972. “arri-bedeinkatuak”, en Diccionario ilustrado de Mitología Vasca, en La Gran Enciclopedia Vasca. Tomo VII. Biblioteca de la Gran Enciclopedia Vasca. Bilbao, (p. 333-580).
- Canudo Sanagustín, José Ignacio & Cuenca Bescós, Gloria. 1999. Paleoicnología de dinosaurios, en el suplemento Dinosaurios, de El Heraldo de Aragón (p. 4-5) http://www.aragosaurus.com/secciones/ined_tos/trabaj/CanudoyCuencaBescosicnitasdinosaurios_1999.pdf
- Leizaola Calvo, Fermín. 1991. Fósiles utilizados como protectores y otras creencias en torno a ellos. Zainak, 8, Cuadernos de Antropología-Etnografía. Donostia-San Sebastián: Eusko Ikaskuntza, 1991, p. 59-66 www.eusko-ikaskuntza.org/fr/publicaciones/colecciones/cuadernos/articulo.php?o=11044
- Leizaola Calvo, Fermín. 1999. Símbolos mágico religiosos en el mundo rural de Euskal Herria. Zainak, 18. Cuadernos de Antropología-Etnografía, San Sebastián, Eusko Ikaskuntza, 1999 (p 195-217) Símbolos mágico religiosos en el mundo rural de Euskal Herria http://www.euskomedia.org/PDFAnlt/zainak/18/18195217.pdf
- López de Guereñu, Gerardo. 1958. Voces alavesas. Euskera, número especial, Euskaltzaindia, Bilbao. (p. 309). Reedición de 1998.
- Perez-Lorente, Félix, comunicación personal del 14 de febrero de 2008,
- vv.aa.1999 Diccionario Euskaldunak de Etnografía Vasca. vol.2, (p. 628) Ed. Etor-Ostoa. Lasarte/Oria. Gipuzkoa. Euskadi.

martes, mayo 11

In Memoriam (1)

Heraclio ASTUDILLO-POMBO, DMACS-UdL


En el recuerdo de quienes conocimos a Ernesto, un tipo muy singular
(25-01-1953¿? -10-04-2010, Vitoria-Gasteiz, Álava)

Con retraso y con pena, hoy, nos hemos enterado de que el pasado 10 de abril, nos dejó Ernesto Santidrián Castro, socio activo de “Harridunak”, Asociación Vasca de Mineralogía y Paleontología, y alma mater del sitio web de divulgación paleontológica: Ernesto y la Paleontología, un "sitio web amigo" del nuestro: FOLKLORE DE LOS FÓSILES IBÉRICOS.

Echaremos en falta, su humor ácido y socarrón, pero el recuerdo de su voluntariosa y esforzada dedicación a la práctica y a la divulgación de la mineralogía y de paleontología, de forma amateur, a pesar de las limitaciones físicas que le imponía su edad y sobre todo su precario estado de salud cardiaca, nos acompañará, en el futuro.
Su ya precario y acosado estado de salud, esta vez, no pudo soportar el embate del último infarto que causaría su fallecimiento.

Nuestra condolencia a sus familiares y amigos

Descanse en paz

Imagen: El último premio, recibido por Ernesto, en el FOSMINER de 2009, la feria de Fósiles y minerales de Bilbao, como reconocimiento y gratificación a su recién iniciado proyecto “Rutas de los Fósiles Urbanos”, en el Casco Viejo de Vitoria-Gasteiz (Álava). Deseamos que este proyecto no se extinga con su iniciador.

viernes, abril 23

Poesía de temática paleontológica (3)

Por Heraclio ASTUDILLO POMBO, D.MACS, UdL



Continuación de los "fósiles químicos" usados como motivo poético.


Al carbón de piedra (Oda)
Poema de Melchor de Palau y Catalá (España 1843 – 1910), extraído de la página web Poemas del alma

Con toda seguridad, el poeta novecentista catalán, para redactar estos versos, se inspiró en la visión optimista y generalizada que se tenía en su tiempo, del desarrollo industrial, pues era considerado como un infalible motor del progreso y un seguro generador de beneficios sociales y económicos, para todos, ya fuesen empresarios u obreros. También, debió tomar en cuenta, el protagonismo que la energía fósil que contenía el carbón mineral, cuyos yacimientos abundaban en casi todos los países europeos y que habían comenzado a ser explotados, intensivamente, en el siglo XVIII, podía suponer como panacea para todos los problemas de la sociedad del siglo XIX. Además, el poeta, en sus rimas, también, demuestra poseer
bastantes conocimientos sobre geología y minería del carbón de piedra.

Dibujo coloreado, de autor anónimo. Estampa costumbrista, posiblemente del siglo XIX, que muestra a un grupo de mineros asturianos del carbón, abandonando la bocamina, al final de su dura jornada laboral, mientras otros mineros parecen dirigirse a iniciar su turno.


Este, que veis, carbón endurecido,
yacer a mantos en terrestre fosa,
rayos de claro sol un tiempo ha sido,
a la voz de la Industria poderosa,
abandona, cual Lázaro, su tumba,
y a más vida resurge esplendorosa.
Con su aliento, no hay miedo que sucumba
la que es de nuestro siglo predilecta
hija febril, y cual abeja zumba,
que, a medida que avanza más perfecta,
a la Ciencia siguiendo va anhelante
y sobre el Arte su fulgor proyecta.
Ella nos dice que llegó el instante,
—aun cuando en la substancia son hermanos—
de apreciar el carbón más que el diamante,
de que cesen los míseros humanos
de prosternarse ante el inútil fuego,
y de tenderle codiciosas manos.
Nunca su brillo me turbó el sosiego,
mas del pan de la industria a la excelencia
férvido canto de mi lira entrego.
Cantar quiero su enérgica potencia
los bronces al fundir, nuncios de saña,
defensores de patria independencia,
cuando caldea y en su lumbre baña
a la férrea fugaz locomotora,
sierpe que tiene el silo en la montaña.
Que, cual ave o Jóve voladora,
se encumbra a los más arduos peñascales,
y el espacio famélica devora.
Por él llega a los témpanos glaciales
el buque, sin más trapo que su enseña,
contrastando los recios vendavales.
Reemplaza activo la fluvial aceña;
vigor produce en la nerviosa pila;
las creaciones artísticas diseña.
Por él la roca su metal destila;
por él dice el crisol la verdad pura;
el átomo su afine se asimila,
hasta gérmenes ricos en dulzura,
la Química halla en él para su gloria,
colores y matices la Pintura.
Y, de fúlgido origen en memoria,
demás que rasga de la noche el velo,
despide lumbre en exprimida escoria.
Solar emanación con vivo anhelo,
la luz, la fuerza, y el calor prodiga.
Como su padre que recorre el cielo.
y que—cual suele previsora hormiga,
en la estación de abrasador verano,
sin un punto ceder en la fatiga
temiendo el filo del invierno cano,
almacenar bajo escondidos techos,
el robado a los trojes rubio grano.
En la época feraz de los helechos
presintiendo el invierno del planeta,
guardó el carbón en insondables lechos.
La faz del globo de arbolado escueta,
diera a la Industria el postrimer suspiro
a no surtirla tan copiosa veta.
Ved al carbono en incesante giro
recorrer los tres reinos naturales;
ya inficionar la atmósfera le miro,
ya, atraído por fibras vegetales,
el germen de sabroso fruto,
ya, salvando los límites florales,
nutrir la grácil ave, el tardo bruto,
ya tornar al espacio con empeño,
de la muerte y la vida fiel tributo.
Más tú, sepulto en ataúd roqueño,
a ciclo tan fecundo substraído,
dormiste largo, indiferente sueño.
Te han pisado, mas no te han conocido;
pasaron sobre ti, cual polvo leve,
las varias razas que en el mundo han sido.
Tocábale al gran siglo diez y nueve,
explorar tus veneros con acierto,
aun bajo la polar cándida nieve.
¡Qué fuera de la Industria tú encubierto!
con gratitud en su aflicción te nombra
negro maná de su árido desierto.
Un día fuiste gigantesca alfombra;
en lo que hoy hallamos calor y luz radiante
donde otros seres disfrutaron sombra.
Que Dios, previendo nuestro afán constante,
para su hartura reservarnos quiso
esa fecunda flora exuberante,
que adorno fue quizá del Paraíso.



La Standard Oil Co.

Poema de Pablo Neruda (Chile, 1904-1973), extraído de la página web LETRAS PETROLERAS
Aunque este poema fue escrito en los años cuarenta, del pasado siglo XX, creemos que mucho de lo que en él relata el poeta chileno, aún sigue teniendo vigencia, hoy en día. Pues los diversos medios de comunicación social nos han estado informado, durante las últimas cinco décadas, sobre cómo en diversas ocasiones y en muy distintos lugares del planeta, la explotación de las ricas reservas nacionales de crudo petrolífero, en ciertos casos, ha sido adjudicada por corruptos y avariciosos, gobiernos locales, a la mejor empresa comisionista extranjera, o en otros, de como algunos gobiernos locales, amedrentados por las coacciones de poderosos y belicosos gobiernos de países lejanos que disponían de ejercitos bien entrenados y pertrechados, ávidos de invasiones, supuestamente redentoras, han tenido que ceder los derechos de explotación de sus ricos yacimientos nacionales, a ciertas empresas extranjeras muy bien conectadas con sus propios gobernabtes. Pero también, hemos podido ver, cómo en el peor de los casos, la resistencia de los gobiernos a la apropiación de sus recursos petrolíferos, ha supuesto invasiones y guerras, algunas de las cuales, siguen aún en activo.

Dantesca imagen que muestra como en 1991, con motivo de la retirada de las tropas iraquíes de Kuwait, Saddam Hussein ordenó incendiar los pozos de petróleo kuwaitíes en represalia por una antigua disputa acerca de la perforación que estos últimos realizaban a gran profundidad (lo que se denomina técnicamente como “sifón”). Lo cierto es que investigaciones posteriores determinaron que esta despreciable táctica no fue exclusiva del dictador iraquí, sino que también la Coalición occidental, comandada por los EUA, atacó e incendió deliberadamente instalaciones y pozos iraquíes.


Cuando el barreno se abrió paso
hacia las simas pedregales
y hundió su intestino implacable
en las haciendas subterráneas,
y los años muertos, los ojos
de las edades, las raíces
de las plantas encarceladas
y los sistemas escamosos
se hicieron estratas del agua,
subió por los tubos el fuego
convertido en líquido frío,
en la aduana de las alturas
a la salida de su mundo
de profundidad tenebrosa,
encontró un pálido ingeniero
y un título de propietario.
Aunque se enreden los caminos
del petróleo, aunque las napas
cambien su sitio silencioso
y muevan su soberanía
entre los vientres de la tierra,
cuando sacude el surtidor
su ramaje de parafina,
antes llegó la Standard Oil
con sus letrados y sus botas,
con sus cheques y sus fusiles,
con sus gobiernos y sus presos.
Sus obesos emperadores
viven en New York, son suaves
y sonrientes asesinos,
que compran seda, nylon, puros,
tiranuelos y dictadores.
Compran países, pueblos, mares,
policías, diputaciones,
lejanas comarcas en donde
los pobres guardan su maíz
como los avaros el oro:
la Standard Oil los despierta,
los uniforma, les designa
cuál es el hermano enemigo,
y el paraguayo hace su guerra
y el boliviano se deshace
con su ametralladora en la selva.
Un presidente asesinado
por una gota de petróleo,
una hipoteca de millones
de hectáreas, un fusilamiento
rápido en una mañana
mortal de luz, petrificada,
un nuevo campo de presos
subversivos, en Patagonia,
una traición, un tiroteo
bajo la luna petrolada,
un cambio sutil de ministros
en la capital, un rumor
como una marea de aceite,
y luego el zarpazo, y verás
cómo brillan, sobre las nubes,
sobre los mares, en tu casa,
las letras de la Standard Oil
iluminando sus dominios.