lunes, mayo 23

Fósiles ibéricos vinculados con el rayo, por el folklore español y portugués (7)

Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Dpto. MACS, Universitat de Lleida


"PIEDRAS DE RAYO", EN ARAGÓN 


Algunas "piedras de rayo", atípicas, usadas exclusivamente en el Pirineo Aragonés


La primera pista


Rastreando un día
en Internet, a principios del mes de enero del 2011, como en infinidad de ocasiones anteriores, buscando cualquier información que relacione a determinados tipos de fósiles del registro ibérico, con creencias, actividades o producciones materiales o inmateriales, de la cultura popular, de cualquier localidad y región española. Casualmente, me encontré con unas frases en la Biquipedia (la Wikipedia en lengua aragonesa) que, instantáneamente, me hicieron 'subir los niveles de adrenalina', pues por primera vez, me encontraba con una referencia escrita que hablaba de las "piedras de rayo", en Aragón, y que no las relacionaba con las consabidas hachas de piedra, neolíticas, ni con vulgares fragmentos de pedernal, prehistórico o contemporáneo, ni con trozos de cuarzo, sino ¡con fósiles! La información que me aportaba la Biquipedia, estaba directamente relacionadas con el campo de contenidos propio de mis investigaciones etnopaleontológicas y me señalaba, claramente, una nueva e interesante pista a seguir. Este hallazgo biquipédico, además de "alegrarme el día", me sirvió para iniciar un nuevo proceso de investigación etnopaleontologica, en paralelo a otros muchos que, en ese momento, se mantenía abiertos y en marcha, pero en esta ocasión, estaría orientado sobre el territorio y en el folclore paleontológico, aragonés.



El etnotexto en cuestión:


"Piedra de rayo.
Las piedras de rayos son piedras de tamaño zaborro que seguntes la creyenzia popular en l'Alto Aragón son puntas petrificatas de los rayos e representan talismans contra la suya caita. La chent enantes creyeba que los rayos lebaban unas piedras en la punta, e que quan caye un rayo las piedras tornan a salir ta la superfizie a lo cabo d'un tiempo. Las piedras consideratas piedras de rayo gosan estar fosils de gasteropodos con formas sozconicas u antigas piezas de pedreña entallatas como un trianglo u con una punta aguta. Las piezas de pedreña pueden estar estrals u puntas de lanza d'edat paleolitica, neolitica, u también aber formato parte d'un trillo.
Esta creyenzia puet tener radizes romanas, porque pa los romans un puesto on cayeba un rayo se consideraba seguro porque se consideraba no n'i cayería d'atro, esdebenindo un puesto sagrato.
En muitas cabanas de pastor bi ha una piedra de rayo soterrada a la puerta, ta protecher-se contra os rayos."


El remarcado de ciertas partes del texto, en negrita, es nuestro, para indicar qué partes de este etnotexto resultan ser más relevante para nuestra investigación etnopaleontológica y para señalar que eran cuestiones desconocidas para nosotros, antes de conocer este documento.


La segunda pista:


Después de buscar infructuosamente, nuevas informaciones relacionadas con la comentada y recogida anteriormente, decido mandarle un correo a mi amigo Rafel Vidaller, naturalista, antropólogo, filólogo y excelente persona, asentado en Sabiñánigo, capital de la comarca de Alto Gállego, persona que conoce muy bien la naturaleza y las tradiciones populares asociadas, de la zona pirenaica de la província de Huesca. En el correo le preguntaba, si alguna vez había oído hablar a las gentes del pirineo aragonés, sobre piedras de rayo en general o de este tipo de particular de piedras-caracolapiedras, pidiéndole su colaboración y opinión sobre el asunto y adjuntándole una copia literal de la información encontrada en la Biquipedia.

A los pocos días, recibo un correo suyo, de contestación
, diciéndome:
"En cuantoe he leído el apunte que me mandas, me he acordado de una imagen que había visto en el libro años atrás
y he ido a por él (Fernando Biarge, Ana Biarge (2000). Líbranos del mal. Creencias, Signos y Ritos Protectores en la zona pirenaica aragonesa. Uesca - edición de los autores), y me he encontrado con la página que te adjunto escaneada. De allí supongo que vienen las referencias de la biquipedia."
Efectivamente, en la imagen adjunta, escaneada de la página del libro citado, aparecen un par de detalles muy interesantes: la fotografía de un fósil de caracol marino, su nombre vulgar y su procedencia. ¡Eureka!


Página 163, del interesantísimo libro etnográfico Líbranos del mal. Creencias, Signos y Ritos Protectores en la zona pirenaica aragonesa, de Fernando y Ana Biarge. 
En la parte superior izquierda se puede apreciar la fotografía de un fósil, sobre la palma de la mano de su propietario y a su derecha un texto que da razón de la localidad: Merli y del nombre vulgar del fósil: Piedra de rayo.Imagen: Fotografía original de Fernando Biarge

 

Identificación taxonómica y procedencia geográfica

Ante mi incapacidad para asignar un género zoológico, a partir de una ola imagen, decido pedirle ayuda a un experto y, con ese fin, mandarle un correo electrónico a mi amigo Ángel Gayúbar, periodista activo por todo el territorio provincial por ser corresponsal del Heraldo para la provincia de Huesca y experto paleontólogo amateur, asentado en Graus, población situada al sur de la comarca de la Ribagorza que es a la que, también, pertenece la localidad de Merli. Ángel es una gran persona y buen conocedor de muchos de los yacimientos paleontológicos y la fauna fósil, de toda la provincia de Huesca. En el correo le pregunto si le es posible hacer un diagnostico fiable sobre la imagen del fósil que le adjunto, que es la aparece en la página 163 del libro “Libranos del mal” de Fernando Biarge y Ana Biarge.

A las pocas horas,
Ángel Gayúbar me comenta lo siguiente:
“El fósil que aparece en la fotografía es un Clavilithes parisiensis, del Eoceno medio, aunque me parece que ese fósil, en concreto, por el tipo de fosilización que presenta, no creo que lo encontraran en la localidad de Merli, en el valle de Isábena, sino en el valle del Ésera, por la zona de la Puebla de Fantova.”
De manera que, según la opinión de
Ángel Gayúbar, parece ser que el fósil fue recogido y acarreado, desde un lugar, no muy alejado, pero distinto hasta aquel otro en el que era usado. 



Aspecto característico de la concha fósil de la caracola marina de la especie Clavilithes parisiensis, un gasterópodo del Eoceno marino (Luteciense) que, a pesar de su nombre específico parisiensis, también puede encontrarse en el Alto Aragón. 
El ejemplar de la izquierda, está entero, mientras que el de la derecha ha sido seccionado, a nivel del eje central, para que pueda apreciarse la estructura y la cavidad interna de la concha que en este caso está vacía, sin molde interno de relleno.
Los dos ejemplares de la fotografía, bien conservados,  proceden de la localidad de Damery, Depto. de Marne, Francia, estando expuestos en la sección de Paleontología del Museo de Historia Natural de París.
Imagen: Fotografía original de Michael Popp, alias "Kentuckiana Mike"


Ángel, también, me recomendaba que me pusiese en contacto con Fernando Biarge, el autor principal del libro, diciéndome para animarme que se trata de una persona abierta, encantadora y de amplia cultura que con toda seguridad sería receptivo a mis demandas de información. Para facilitarme el contacto, me proporcionaba el teléfono particular de Fernando, en Huesca.


Vamos, directamente, a la fuente original de la información


Tras un par de tentativas telefónicas, infructuosas, finalmente, al tercer intento pude establecer comunicación telefónica con Fernando Biarge , escritor, fotógrafo, editor, etnógrafo, pireneista, publicista y un largo etcetera, persona encantadora y conversador ameno, al que, tras mi presentación de rigor, inmediatamente le pregunté por el contexto etnográfico de la fotografía en cuestión, pues en el libro, eminentemente fotográfico, no decía, prácticamente nada.
La información, en cursiva, que sigue a continuación, está extraída con gran fidelidad de una larga y amena conversación telefónica, mantenida
la mañana del 7 de febrero de 2011, con Fernando Biarge López, de Huesca, coautor junto con su hija Ana, del libro “Libranos del mal”. Creencias, signos y ritos protectores en la zona Pirenaica Aragonesa.

La “piedra de rayo” que aparece en la fotografía, de la página 163, del libro “Libranos del mal”, era propiedad de Casa Turmo, en la población de Merli, (un pueblecito muy pequeño que, actualmente, pertenece como agregado, al municipio de Isábena, en la comarca de Ribagorza, provincia de Huesca o Alto Aragón), cuyos propietarios me contaron que, antiguamente, la exponían en la repisa, de alguna ventana de la casa situada del lado por donde venía la tormenta, siempre que se acercaban fuertes tormentas eléctricas, con el total convencimiento de que, procediendo de esta manera y mediante el poder de esta piedra, conseguían conjurar la tormenta y la casa quedaba totalmente protegida, contra la posibilidad de que se produjera la descarga del rayo sobre ella.


Detalle de la página 163 del libro de Fernando y Ana Biarge, en el que se aprecia la "piedra de rayo" que les fue mostrada en la población de Merli (Huesca). Se puede apreciar la forma y dimensiones de este ejemplar, al parecer, representativo de toda una clase de objetos supersticiosos, utilizados en el medio rural pirenaico del Alto Aragón, para prevenir o disminuir la angustia humana, desencadenada por la aproximación de potentes tormentas, ante el riesgo y, sobre todo, por el temos a ser alcanzados por la descarga del rayo 

Imagen: Fotografía original de Fernando Biarge

Otro lugar en donde era costumbre mantener expuestas, permanentemente, este tipo de piedras protectoras, era sobre la repisa de la campana de humos del hogar de leña, puesto que la chimenea, a la que estaba conectada, era un lugar muy propenso a facilitar la entrada del rayo en las casas, cuando se desprendía de la nube, durante las tormentas con grandes tronadas.

Preguntado Fernando Biarge, sobre si conocía la existencia de alguna versión más pequeña de amuleto paleontológico, protector contra el impacto del rayo,
que pudiera ser transportado, permanentemente, por aquellas personas que, debido a su profesión se veían obligadas a pasar mucho tiempo a la intemperie, como podían ser los arrieros, pastores, labradores, leñadores, etc. Fernando me comentó que:"En esa misma zona me habían contado que el mismo tipo de "caracolas de piedra", pero de mucho menor tamaño, se solían llevar, dentro de un saquito de tela que se cosía en la parte más alta del interior del bolsillo del pantalón que es una zona sin utilidad y que además siempre queda libre, con la finalidad de que su portador estuviese, siempre, protegido de ser alcanzado por el rayo."


El relámpago asociado al trueno que son las dos formas de manifestación física, del rayo, chispa o descarga eléctrica, pueden llegar a infundir un temor supersticioso, en las gentes del medio rural, en donde, el comportamiento aparentemente caprichoso del fenómeno del impacto sobre árboles, peñas o construcciones y los accidente graves o mortales, por fulminación, de animales y personas, parecen inclinar a pensar que el rayo parece teener voluntad propia o que puede ser dirigido por ciertos seres malignos...
Imagen:
Rayos 


Preguntado sobre si conocía de la coexistencia, en el Alto Aragón,
de este tipo “piedras de rayo” con otros tipos como p.e. las hachas de piedra neolíticas, objetos artificiales que, más generalmente, constituyen el tipo de “piedras de rayo”, más comunes, más conocidas y más habitualmente utilizada, en el mundo rural español, Fernando me comentó que:

"En el Alto Aragón, las hachas de piedra pulida, prehistóricas, resultan ser muy escasas, al igual que las construcciones prehistóricas megalíticas, razón por la cual, quizá estas caracolas de piedra, podrían haber sustituido, en las zonas pirenaicas del Alto Aragón, a la hachas de piedra neolíticas que se usan en otras partes. Porque en la zona pirenaica, las hachas de piedra
deben resultar demasiado escasas, como para poder cubrir, ellas solas, toda la alta demanda popular, de amuletos protectores contra el rayo, en una zona montañosa, las tormentas eléctricas, aún siguen resultando, a veces, terribles, a menudo impresionantes y siempre temibles y en donde, antiguamente, se carecía de pararrayos para proteger las casas. En estas condiciones, sumamente inquietantes y angustiosas, poder disponer de algun tipo de amuleto protector, tal como eran las “piedras de rayo” , debía aportar algo de tranquilidad, a los ocupantes de las casas y a los transeúntes que podían disponer de una de estas piedras, por creerse que este tipo de objetos garantizaba seguridad, frente a la descarga del rayo, a la cual se suponía que alejaba."


Ante mi insistencia sobre la posibilidad de que las hachas de piedra, prehistóricas, pudieran compartir nombre y función amulética, con las "caracolas de piedra", Fernando Biarge se reafirma en lo dicho, poco antes, al comentar que:
"Durante las pesquisas de trabajo de campo, preparando el libro anteriormente comentado, me encontré con que
las únicas “piedras de rayo” que me habían enseñado los lugareños que aún guardaban este tipo de antiguos objetos supersticiosos, cuando les preguntaba por este tipo de amuleto, en todas las ocasiones, siempre le habían mostrado "caracolas de piedra” y nunca hachas prehistóricas, de piedra.
Esto sucedió
desde Hecho (en la comarca pirenaica de la Jacetania, la más occidental y que comparte frontera con Navarra), hasta Montanuy (en el extremo oriental de la comarca pirenaica de la Ribagorza, la más oriental y que
comparte frontera con Cataluña), pasando por Benasque (en el extremo occidental, de la misma comarca pirenaica de la Ribagorza), por lo tanto, parece evidente que en el Pirineo de Huesca, no se conocen otros tipos de piedras de rayo"  más que las "caracolas de piedra".

Cuando, nos despedimos le solicito permiso para reproducir nuestra conversación y las imágenes del libro, relativas a la "caracola de piedra" de Merli, que son de su propiedad, cosa que acepta, encantado, y que yo le agradezco.




Intentando racionalizar una
singular elección popular 


Se me ocurre que quizá la forma de tornillo que les proporciona a estas piedras, el hecho de ser un molde interno de la cavidad interior de una concha de caracola marina, caracterizada por poseer una forma forma cónica o subcónica característica, juntamente con las espiras que muestran todas las conchas de los gasterópodos fósiles, da a este tipo particular de “piedras” un aspecto semejante a la punta de una barrena. Forma que las ayudaría a perforar y penetrar, con facilidad en el suelo, cuando impactan con él, empujadas por la fuerza del rayo que se supone que las acompaña desde la nube de tormenta, pudiendo alcanzar bastante profundidad, para luego invertir el proceso y comenzar a ascender hacia la superficie. Quizás la forma de punta barrena o de tornillo y el hecho de que se encontrase, sobre el terreno, recien lavado por los fuertes aguaceros, fueron las “señales”, que sirvieron para que se les atribuyera, antiguamente, a esta clase de piedras, su vinculación con el rayo y la capacidad de penetrar en el suelo y luego de ascender hasta la superficie, de la misma manera que es la forma de la punta de las barrenas la propiedad que les permite taladrar los materiales a que deben enfrentarse: madera, tierra o piedra.


Aspecto de una barrena, antigua, de carpintero, obsérvese la característica espiral o tirabuzón, en la punta de la herramienta que es la que le permite penetrar y avanzar, con relativa facilidad, a traves del material que debe perforar. La pieza pertenece a la Colección Etnológica de Teodoro Recio, en Blancas (Teruel).

Imagen: barrena
 

Fuentes:

- Anónimo.
Piedra de rayo (Aragón). Gran Enciclopedia Aragonesa http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=10173
- Benito Moliner, Manuel. 1992. Tormentas. Diario del Alto Aragón. p. 6, Domingo, 20 de septiembre de 1992;
- Biarge López, Aurelio. Piraces: 3. La Tumba de peña Semuro. La Nueva España, 30 de septiembre de 1972, p. 2
- Biarge López, Fernando &
Biarge Fernández-Vizarra, Ana. 2000. Libranos del mal. creencias, signos y ritos protectores en la zona Pirenaica Altoaragonesa. Huesca. Autores-editores.
- Biarge López,
Fernando. 2011. Comunicación personal, 7 de febrero de 2011
- Biquipedia.
Piedra de rayo (Alto Aragón) : http://an.wikipedia.org/wiki/Piedra_de_rayo

- Esteban Guillén, María Pilar. 2001. Inventario y Catalogación de la Colección Etnológica de Teodoro Recio, en Blancas (Teruel). Ediciones electrónicas del Servicio de Patrimonio Etnológico, Linguístico y Musical. Diputación General de Aragón: http://www.aragob.es/edycul/patrimo/etno/teorecio/portada.htm
- Gayúbar, Ángel. 2011. Comunicación personal, del 26 de enero de 2011
- Gutiérrez Lera, Chema 1999. Amuletos. Diario del Alto Aragón, página 6. Domingo. 11 de abril de 1999
- Ribas González, Félix A. 2000. Proteuzions maxicas e inscrizions en bellas parideras aragonesas. en 'Homenaje a Rafael Andolz'. Uesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, Instituto Aragonés de Antropología y Consello d'a Fabla Aragonesa.

- Vidaller Tricas, Rafel. 2011. Comunicación personal, del 20 de enero de 2011


lunes, abril 18

Poesía de temática paleontológica (4)


Heraclio ASTUDILLO-POMBO
, Dept. Medi Ambient i Ciències del Sòl, Universitat de LLeida.


Re-Introducción a la poesía de motivación paleontológica

Como ya hemos hecho, antes, en algunas otras raras ocasiones, este mes también vamos a abordar un tema que resulta bastante atípico, más que nada debido a su habitual infrecuencia. Se trata, como ya habréis podido deducir del título de esta entrada, de volver a mostrar algunos poemas que, contra lo que suele ser costumbre, en el mundo de la poesía, vienen a demostrar como en ocasiones anteriores, que poesía y paleontología no son incompatibles.
La extrema rareza de esta particular temática poética naturalista, posiblemente, se deba a que la fosilización constituye un fenomeno muy raro y muy localizado y, por tanto de contacto infrecuente, mientras que otros tipos de fenomenos naturales resultan mucho más cotidianos y ubicuos, razón por la cual hay muchas más personas que escriben o que leen poesía, que han experimentado emociones intensas y profundas, en vivencias relacionadas con la contemplación del paisaje, natural o humanizado o de aspectos perticulares de éste, como pueden ser el firmamento, el relieve, el mar, la vegetación, alguna especie de la flora o la fauna o, incluso, los artefactos de la civilización que salpican el paisaje o que hacen desaparecer la naturaleza de la vista del observador. Por lo tanto, parece bastante normal que muy pocos escritores y lectores de poesía, se hayan emocionado verdadera y profundamente, mientras practicaban actividades relacionadas con la paleontología o cuando contemplaban un fósil extaordinario, por su belleza estética, su rareza biológica, su importancia científica o su significado mítico. La única poeta de nuestro entorno cultural que, yo conozco, que le ha dedicado un poemario completo a los fósiles es Clara Janés (Fósiles, 1985. Poesía)


El motivo principal para querer volver sobre el tema literario-paleontológico, dedicándole la entrada del mes de abril, es porque este mes tiene una enorme connotación literaria, por su relación y tradición con la Literatura, en cualquiera de sus formas de expresión, de comunicación, de producción y de temáticas.
Desde hace bastantes decenios, se viene celebrando en toda Europa, coincidiendo con la jornada del 23 de abril, entre otras diversas conmemoraciones de efemérides diversas tipos, el homenaje a la promoción de la lectura y a la edición de libros, así como de la alabanza de toda forma de creación y de producción literaria.


Sobre las lenguas ibéricas y la producción poética
-paleontológica

Siempre que la ocasión de recolectar el material paleontológico-poético, apropiado, nos lo ha permitido, hemos aprovechado la ocasión que representa el poder disponer de este canal comunicativo que esta sección constituye. De manera que hemos mostrado algunas obras poéticas, concebidas y escritas, en alguna de las diferentes lenguas ibéricas, que son usadas por diversas comunidades culturales de nuestra península, hasta ahora, sólo nos ha sido posible presentar poesía en castellano y el catalán, bien por falta de producción y/o difusión de obra poetico-paleontológica en las demás lenguas o bien porque nuestra capacidad para comprender lenguas no románicas y su extrema opacidad, para una persona de otra comunidad cultural, nos ha impedido llegar a detectar ni un sólo poema de motivación paleontológica, en esta lengua peninsular, este es el caso del heuskara y el efecto de no ser yo euskaldun, pero todo tiene remedio... cuando quien sabe y puede, quiere colaborar. Es decir, que si alguien conoce algunas producciones poético-paleontológicas, escritas en cualquier lengua española, le estaríamos muy agradecidos, si quisiera hacernos llegar ese material poetico.

Como persona formada en las Ciencias de la Vida, de la Tierra y en Antropología cultural, creo que la diversidad ambiental, incluidas la biodiversidad, la geodiversidad y la diversidad cultural, incluida la diversidad lingüística peninsular, constituyen un tipo especial de riqueza social y de patrimonio humano, común. También creo que, las diversas lenguas, al tratarse de un patrimonio y riqueza comunes, como tales debieran ser consideradas, respetadas y admiradas por la mayor parte de la sociedad, incluidos los partidos políticos, y gestionadas con prudencia y generosidad por la Administración pública. Nunca deben ser consideradas como una anormalidad social, a suprimir, ni como una temible amenaza que pone en peligro la homogeneidad y unidad de la patria; tampoco como una simple curiosidad social o una rareza geográfica que debe
ser folclorizada y musealizada, lo antes posible, en beneficio del turismo. 
Por todo lo argumentado, unas lineas más arriba, cualquier forma de cultura humana, incluidas la científica y la literaria, siempre, debieran ser bien consideradas y mejor valoradas, por tratarse de un patrimonio útil, por necesario, y valioso por su poca o mucha originalidad, características merecedoras de una mayor protección y financiación. De manera que cualquier producto cultural, una vez que ha sido publicado o expuesto a la apreciación púbica, sin dejar de pertenecer a su autor, pasa a formar parte del patrimonio humano, local, regional...y mundial,  passando a pertenecer, emocionalmente, a todas aquellas personas que sepan apreciarlo en su justa medida.


El tema del mes
Este mes, la particularidad temática de la sección poético-paleontológica de este blog, consiste en que las producciones poéticas que se exponen en él, son obras de personas "no profesionalizadas" en ninguno de ambos temas, pues no
han engrosado su patrimonio económico, con la práctica de la poesía, ni con la de la paleontología, a pesar de haberle dedicado a ambas, muchas jornadas de su tiempo y haber obtenido con ellas grandes satisfacciones.
Los autores que hoy presentamos, tratan a través de sus poemas, sobre diversos aspectos, relacionados con los fósiles, la fosilización o la práctica de la paleontologia, desde enfoques más o menos trascendentes mientras inciden sobre diversos aspectos de tipo filosófico, teológico o geológico. En un caso se consiguen transmitir ideas y emociones, mediante instrumentos o construcciones de tipo minimalista y de una forma extraordinariamente sintética, mientras que en el otro, para expresarse y comunicarse con el lector,
el autor ha necesitado hacer uso de construcciones más descriptivas y voluminosas...



ELS FÒSSILS

(Dedicat a l’amic paleontòleg i amant de la natura, Josep Biosca Munts, Maig 1987)

Poema de Josep Feu i Sala (España, 1915 - 2006) , extraído del libro “CANTA I CAMINA”, editado en Manresa, en 1990, págs 158-159,


En este poema mossèn Feu, canta a la fauna fósil de su tierra chica, la comarca del Bages (Barcelona) y a la gratificante actividad del recolector, pero, como sacerdote y párroco, no desaprovecha la ocasión para enlazar el registro fósil con la parábola de la Vida eterna y con la idea de Dios, como principio y fin de todas las cosas.


Poden transmetre algun missatge els fòssils,
ells que dels primitius trets seculars
la seva efigie conserven dòcils,
i són més que la història vellards?

Cinquanta milions d’anys mirant enrera,
colgats del temps a l’oceà pregon,
testifiquen la vida pionera
dels successius matins del nostre món.

Quin plaer és extreure de l’entranya
de la terra vestigis tant llunyants!
pensar com, oblidats per la muntanya,
esperaven tants anys les teves mans…

Al Bages n’hi ha una llarga reguitzella
de l’eocè: “dinerets de Sant Pau”,
els geomètrics eriçons, l’estrella,
els corals de ramatge fi i suau,

Petxines pentinades, les espires
dels cargols, nacre d’ostres i arc de crancs…
fins sembla que la mà divina albires
com afaiçona amb gràcia aquells fangs,

Quan, ulls oberts, els miro a la vitrina
plens de misteri, tan evocatius,
la meva pensa en somni s’imagina
que belluguegen com si fossin vius.

I és quan m’arriba, esplèndid, el missatge:
si en resta tant d’un simple animaló
molt més viurem nosaltres, fets a imatge
d’Aquell que és vida i resurrecció.

Fòssil, en aparença perdurable,
quan cadascú sols sembla d’un moment,
de la futura vida veritable
que ens promet Déu, tu n’ets signe eloqüent!

Ambas imágenes, han sido extraídas de "Introduction to Isle of Wight Geology", by Dr. Ian West". Corresponden a dos láminas, en las que se ha representado una selección de moluscos, de la fauna eocena, característica de una zona concreta del Reino Unido. Imágenes: http://www.soton.ac.uk/~imw/wight.htm



La vida de las piedras

Poema de Clemente Calvo Muñoz (España, 1964), farmacéutico/boticario, excedente, y artista polifacético, en activo.

Con este poema que de su incial forma escrita, a mediados de los 1990, ha pasado por diversas fases audiovisuales, Clemente Calvo, parece incitarnos a sentir el vértigo del tiempo geológico y a captar la verdadera esencia de la Paleontología, la comprensión de la Vida en el pasado, a través de su reconstrucción científica.

También las piedras viven
Y sólo por su vida
Pueden vivir los mundos que vivieron
Puede el eco de aquellos paraísos
Hablarnos de lo eterno.

La vida de las piedras
Palpita bajo el suelo
Y al escuchar atentos su latido
Concentrado en un fósil
Le tomamos el pulso al Universo.


Para ser fieles a la ilustración fotográfica original, realizada por Clemente Calvo, que acompañaba este mismo poema, cuando se publicó en el Boletín del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Zaragoza, el BIFAR Nº 65, octubre de 2000, hemos escogido esta imagen muy distinta formalmente, pero a nuestro entender, muy similar conceptualmente. La espiral escalonada del centro de la concha de un amonites, como metáfora de la escalera de caracol que permite a los paleontólogos profundizar en conocimiento del tiempo geológico, asociado a las condiciones y circunstancias en las que vivieron los antiguos organismos vivientes que ahora encontramos como restos fósiles.
Imagen: http://eu.123rf.com/400wm/400/400/anyka/anyka1008/anyka100800002/7535912-detalle-de-un-f-sil-prehist-rico-de-ammonites-sobre-un-fondo-de-textura-de-cer-mico.jpg




domingo, abril 10

Paleontología cultural y Etnopaleontología

Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Dept. Medi Ambient i Ciències del Sòl. Universitat de Lleida 


Transcurrido el tiempo de "embargo editorial", establecido por los editores de la revista Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, editada por la AEPECT, ya se puede acceder, en línea, al artículo del cual soy autor, titulado: 


"Paleontología cultural y Etnopaleontología. Dos nuevos enfoques sobre el registro fósil"


Que apareció, impreso en papel, en marzo del 2011, en el número 18(3) de la citada revista. 

En este artículo se dan a conocer las características de una nueva línea de investigación, 
abierta y desarrollada por el autor, que integra conocimientos provenientes de cuatro 
disciplinas académicas distintas: Paleontología, Lingüística, Literatura y Etnología. 
Asimismo se apuntan algunas posibilidades de aplicación educativa y/o de vinculación curricular.

Se trata de una puesta al día, ampliada y revisada de todo aquello que, anteriormente, se dijo en las siguientes entradas de esta bitácora:

Paleontología Cultural y Etnopaleontología (1ª parte)
en junio de 2008
Paleontología Cultural y Etnopaleontología (2ª parte)
en junio de 2008


El mencionado artículo contiene 13 tablas resumen, explicativas, que muestran y justifican diversos casos utilizados como ejemplos ilustrativos del complejo contenido teórico. Además incluye 7 ilustraciones y abundante bibliografía.  


Si te interesa su consulta, puedes descárgarte el citado artículo aquí



domingo, marzo 27

Los dinosaurios ibéricos en la cultura popular española y portuguesa (1)

Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Dept. Medi Ambient i Ciències del Sòl. Universitat de Lleida



Introducción al proceso de la asimilación cultural del registro fósil dinosauriano en el territorio
ibérico, por la cultura popular española y portuguesa.



La fuerte influencia cultural de las creencias ancestrales y de las tradiciones populares locales 


Todos aquellos restos fósiles de dinosaurios encontrados, en la península Ibérica, por gente común, “sin ningún tipo de estudios”, a lo largo de siglos anteriores al año 1900, e incluso en las siguientes cinco décadas, nunca pudieron ser relacionados con los verdaderos animales originales con los que realmente estaban relacionados. Puesto que su contemplación e interpretación, descontextualizadas de determinados conceptos científicos fundamentales, forzosamente, debió activar interpretaciones mucho más “lógicas” y comprensibles, en relación con la mentalidad mágica de sus descubridores. 

En cualquier proceso interpretativo-explicativo, cuando faltan piezas básicas, la tendencia natural, universal e intemporal de la mentalidad humana, consiste en crear o construir, mediante el uso de la imaginación, “la pieza que falta para que todo cuadre”. Los científicos imaginan hipótesis que, posteriormente, deberán ser verificadas para que la idea resulte válida científicamente, mientras que la gente común, carentes de los recursos intelectuales fundamentales y ansiosa por obtener respuestas inmediatas a sus inquietudes, sólo pueden llegar a crear explicaciones irracionales, dar origen a mitos y crear leyendas.

¿Quién que no fuera un dinosauriologo actual, podría haber reconocido en estos huesos que aquí aparecen organizados y articulados, el esqueleto de la extremidad anterior izquierda, de 3,5 metros de longitud, de uno de los mayores dinosaurios vegetarianos de todos los tiempos (Sauropoda), "bautizado" con el nombre científico Turiasaurus riodevensis, un reptil gigantesco, del que se ha estimado que pudo haber pesado más de 40 toneladas? Para hacer fácil comparación que permita hacerse una idea de las dimensiones de este enorme saurópodo, debe tenerse en cuenta que el "popular y familiar" Tyrannosaurus rex, sólo llegó a pesar unas 6 toneladas. Además ¿Cómo alguien que no fuera un geólogo o paleontólogo moderno, podría haber determinado que este animal vivió hace 150 millones de años, en un medio pantanoso, de un lugar de lo que ahora es la província de Teruel, en lo que hoy es España?
Imagen: Super-sized dinosaur found in Spain

Cualquier hallazgo de restos dinosaurianos “petrificados”, ya se tratase de huesos bien conservados, enteros pero desperdigados o formando un revoltijo o dientes sueltos, cráneos deformados por aplastamiento  o esqueletos casi articulados y casi completos, huevos enteros o fragmentos de cáscaras de huevos, impresiones de la piel, huellas solitarias de pisadas o rastros de numerosas pisadas que hubieran podido ser hallados, en tiempos pasados (o actuales), en los que la mentalidad del descubridor y de la sociedad de la que forma parte, fueran, totalmente o predominantemente, de tipo acientífico, precientífico o protocientífico, sólo puede haber inducido la generación de ideas descabelladas, producido interpretaciones fantasiosas, alimentado creencias irracionales e inducido narraciones explicativas o justificativas de tipo fantástico (leyendas etiológicas).

La frecuente tendencia humana, a usar o abusar de la imaginación y de los "mitos tribales", cuando se enfrenta a hechos que le resultan totalmente desconocidos o inexplicables, a pesar de que se trata de una conducta muy normal en nuestra especie, desafortunadamente, ha resultado ser muy inapropiada para el avance del conocimiento racional de tipo científico y para la correcta interpretación de cualquier fenómeno de la naturaleza, incluidos los procesos de fosilización y la presencia de los restos fosilizados en determinados lugares.

Desde el punto de vista de la sociedad moderna actual, occidental y laica, supuestamente alfabetizada cientificamente, parece evidente que un método especulativo usado para comprender y explicar la realidad que esté mucho más confiado en la imaginación o en la tradición que en la observación, la contrastación y la experimentación o la inducción-deducción logico-racionalista, resultará totalmente inadecuado para la producción de interpretaciones científicas, apropiadas a sus objetivos explicativos, y totalmente inútil para la producción de conocimientos históricos o ambientales, científicamente válidos. Claro está que hay que reconocer que un método basado en la intuición, la imaginación, e incluso la alucinación, y la tradición, es un método que tiene un sólo mérito, el de ser totalmente democrático, pues estará al alcance de casi cualquier persona o comunidad humana, por muy "irracionales o atrasada culturalmente" que estén. Por lo tanto, no debería sorprendernos demasiado, que esta clase de interpretaciones "populares", fantasiosas o acientíficas, aplicadas a muy diversos tipos de restos paleontológicos, se hayan repetido en multitud de ocasiones, en diferentes lugares geográficos y en muy distintos momentos históricos, por todo el ámbito geográfico de nuestra península ibérica, puesto que como ya hemos dicho anteriormente, esta tendencia o actitud intelectual ha estado muy extendida socialmente y geográficamente, debido a resultar una respuesta bastante espontanea o “natural”, debido a su mecanismo mental de fabulación, activado casi automaticamente, su asequibilidad conceptual, al estar completamente basada en el sentido común, la tradición y los mitos de "la tribu" y su universalidad e inclusividad sociocultural, pues afecta no sólo al "pueblo llano", sino también a las élites económicas y religiosas, con ejemplos bien conocidos en diversos paises de todos los continentes.

Representación del siglo XVIII, del milagroso ascenso por la escarpadura de un acantilado del Cabo Espichel, en Sesimbra, Portugal, de la prodigiosa mula que saliendo de las aguas del  océano Atlantico, transportó la sagrada imagen de Santa Maria do Cabo hasta el lugar que, en la actualidad, ocupa el santuario de Nosa Senhora da Pedra de Mua. A la izquierda, se ha representado a los dos testimonios autores del relato que presenciaron "en vivo y en directo" la milagrosa ascensión mariana un hecho absolutamente portentoso y totalmente imaginario.
Imagen: Celtiberia

Como mucha gente de nuestro tiempo ya sabe, las huellas de pisadas atribuidas a la mula prodigiosa son, en realidad, una interpretación errónea de un hecho geológico, una extrapolación de tipo legendario y hagiográfico de un fenómeno paleontológico, entonces desconocido e inexplicable. En realidad se trata de una rastrillada de pisadas, dejadas por un dinosaurio terópodo, hace 150 millones de años, cuando lo que hoy es una roca, entonces era barro y cuando lo que hoy constituye la pared de un acantilado, entonces era una llanura pantanosa.
Es evidente que el hecho paleontológico resultaba demasiado díficil y complejo para los conocimientos de la época, como para acertar con la solución correcta.


Cualquier persona común y corriente, enfrentada al problema que le representa la identificación de un objeto fosilizado que le es totalmente desconocido a ella y a su entorno personal y social, es decir, que constituya un auténtico y verdadero hallazgo paleontológico para toda la comunidad sociocultural, puesto que sería la primera vez, en su vida o en su historia que tienen la oportunidad de poder observarlo. Además, inicialmente, les ha de resultar total y absolutamente irreconocible, puesto que cuando pretendan compararlo con algo conocido por ellos, no pueden vincularlo con ningún tipo de organismos actuales semejantes, como podía ser el caso, hace más de 70 años, de casi cualquier resto de dinosaurios. En estas condiciones, sólo les queda la única opción posible, la más "natural" y la más "facil", en una mente o en una comunidad en la que predomina el pensamiento explicativo de tipo "salvaje", "fabuloso" o "mágico-religioso", la de reaccionar, coherentemente, con el contexto sociocultural dominante, emitiendo un diagnostico que estará en consecuencia a la magnitud de su bagaje cultural, de sus aspiraciones intelectuales y de su fantasía imaginativa.


Arriba, dos esqueletos reconstruidos correctamente, los diversos huesos han sido dispuestos y ordenados según los patrones zoológicos apropiados. El resultado una persona y un elefante enano.
Abajo, los diversos huesos del esqueleto de un elefante enano han sido dispuestos siguiendo patrones antropomorfos, el resultado es la creación de un ser monstruoso inexistente y el nacimiento de un mito mediterráneo de la antigüedad
Imagen: The Firts Fossil Hunters de A. Mayor

Cualquier persona encargada por su comunidad de realizar la identificación o reconocimiento de unos restos "petrificados" hallados en el propio territorio, deberá partir de su capacidad inductiva, deductiva e imaginativa, en relación y sin contradicción al sistema de conceptos y procedimientos, propios de su comunidad cultural, puesto que forman su marco mental de conocimientos, sobre el mundo local en el que vive inmerso y de forma coherente con el sistema de creencias y normas de su comunidad, finalmente, deberá acabar realizando una identificación o reconocimiento de los restos.

Un complicado proceso de interpretación e identificación de restos petrificados, sólo se inicia cuando el/los objeto/s protagonista/s del hallazgo, resulta/n suficientemente atractivo/s para toda la comunidad o para su descubridor. Los motivos pueden ser muy variados: porque le parece muy intrigante y misterioso o porque cree poder llegar a descubrirle alguna propiedad que resulte utilitaria, en el ámbito espiritual mágico-religioso o en el ámbito económico-productivo. Una vez valoradas las diversas posibilidades de aprovechamiento, quizás decidirá ocupar una parte de su tiempo personal y de su capacidad de razonamiento, en buscarle alguna explicación y aplicación a ese extraño objeto petrificado o a esa marca misteriosa estampada o esculpida en la roca.
El proceso interpretativo-explicativo que podría conducir a dar la verdadera respuesta, requerirá del presunto investigador paleontológico, ciertas habilidades intelectuales de las que puede carecer por razones históricas. Para enfrentarse, con posibilidades de éxito, al desafío que representan esclarecer una serie de enigmas que le plantea el propio resto fósil, el interpretador debería poder disponer de una serie de instrumentos intelectuales para ser "verdaderamente" capaz de resolverlo de forma “adecuada” al contexto cultural en el que vive inmerso:

- ¿Qué clase de objeto o què género de ser viviente pudo ser "esto", antes de sufrir el proceso de petrificación?

- ¿Cómo, dónde y cuándo pudo haberse transformado en piedra?

- ¿Qué nuevas propiedades extraordinarias y utilidades prácticas puede poseer, tras sufrir el proceso de transformación en piedra?

Entonces, el presunto investigador paleontológico, con toda la información personal y social que pueda reunir y relacionar con el hallazgo "petrificado", intentará imaginarse qué puede ser y cómo, dónde y cuándo pudo haber sido su formación y en qué circunstancias puede ser empleado con provecho.


Un libro de lectura muy recomendable, a pesar de que no se esté de acuerdo con la autora, en todos los casos expuestos. Se trata sobre el nacimiento de diversos mitos y seres mitológicos por toda la Cuenca mediterránea, a partir diferentes restos fósiles interpretados legendariamente
Imagen: The First Fossil Hunters: Dinosaurs, Mammoths, and Myth in Greek and Roman Times



Desafortunadamente, para el avance del conocimiento científico humano sobre los procesos de fosilización y sobre la naturaleza biológica de los fósiles y para el justo éxito de las investigaciones del presunto investigador paleontológico, si éste no tiene la formación necesaria que proporciona esta disciplina académica o carece de la objetividad suficiente y necesaria, dada la complejidad del fenómeno natural de la fosilización y la falta de organismos vivientes equivalentes que le puedan servir de referencia, inevitablemente, cualquier persona que pertenezca a una sociedad no alfabetizada científicamente, ni instruida paleontológicamente, se verá obligada abreviar el proceso de estudio y a errar el juicio del diagnóstico, con los que se pretendía llegar a conocer la naturaleza y el origen del objeto paleontológico investigado. Lo mismo pasará con investigadores alfabetizados paleontológicamente, pero pertenecientes a comunidades de "creyentes" sujetos a centenarias o milenarias tradiciones, recogidas en textos sagrados, que remiten a visiones, revelaciones y elucubraciones de ciertos personajes "iluminados".

Representación humorística de una creencia muy extendida entre los creacionistas, según la cual los dinosaurios coexistieron con los humanos, hasta el momento histórico de la llegada del Diluvio Universal, evento catastrófico global en el que perecieron ahogados, junto con diversos tipos de criaturas monstruosas malditas por Dios, como diversos tipos de gigantes, dragones, etc..
En la viñeta del dibujante Paul J. Caldwell, titulada "Sin camarote", se ve al patriarca Noé que, desde la cubierta del Arca, les grita
¡Lo siento chicos, pero ya no me queda espacio para vosotros! a tres llorosos dinosaurios que suponemos que previamente le habían solicitado ser admitidos a bordo del Arca salvadora. Con la esperanza de escapar del castigo divino con que Dios pretende "purificar toda la faz de la Tierra, inundándola y recubriéndola toda de agua, para eliminar por inmersión a todas las criaturas malvadas e impías que en ella habitaban"
Imagen: Medias Lugz


Dado que el presunto investigador se verá presionado, por las circunstancias sociales, a emitir un juicio de forma rápida, sin disponer de fundamentos objetivos y que, además, debe resultar aceptable para los grupos sociales dominantes para lo que deberá ser coherente con los mitos ancestrales, entonces, el presunto investigador deberá recurrir al recurso de la fabulación, surgiendo referencias a antinaturales sucesos de mortalidad masiva (extinción), a anormales fenómenos de "petrificación" de restos de organismos antediluvianos que se han producidos en condiciones ambientales muy extraordinarias o/y por la intervención de ciertos seres sobrenaturales, relacionados con diversos mitos tradicionales.

Otra representación gráfica, mucho más artística y nada humorística, que expresa la misma creencia, sobre la supuesta causa diluviana de la extinción de los dinosaurios, es la titulada “El dilema de Noé”. En la que se ve a un (in)feliz tiranosaurio, introduciéndose en un semicírculo luminoso de salvación, de significado metafórico simbólico, dentro del cual hay cuatro parejas de animales salvajes, mamíferos y aves, haciendo fila, ante el patriarca Noé, que le recuerda al dinosaurio, recién llegado, de forma tajante que es una criatura maldita por Dios y por lo tanto no puede ser admitido, en el Arca de salvación, y, en consecuencia, perecerá en la gran inundación, junto con todas las restantes criaturas malditas por Dios, porque no han respetado las leyes divinas.
Imagen
: Dinosaurs before the fall