lunes, abril 30

El registro fósil ibérico y el santoral católico, en la religiosidad popular de España y Portugal (4)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Dept. Medi Ambient i Ciències del Sòl. Universitat de Lleida

Fósiles ibéricos relacionados, por la tradición popular española, con la Virgen María, la Madre de Dios o Nuestra Señora (2)


SANTUARIO DE SANTA MARÍA DE INODEJO.

Está situado en el término de Las Fraguas, pueblo agregado al municipio de Golmayo, comarca de Soria, provincia de Soria (Castilla y León). El enorme edificio renacentista actual que sustituyó a la pequeña ermita románica primitiva data de 1600. Situado en el punto medio de la sierra de Inodejo o Hinodejo  que de ambas formas se ha escrito. Desafíando en soledad los rigores del clima soriano y el soplo del cierzo, en lo alto de una sierra árida y pedregosa, la Sierra de Inodejo o Hinodejo. A sus pies, a uno y otro lado de la sierra, se encuentran los casi treinta pueblos que integran la Concordia de Nuestra Señora de Inodejo, también conocida como la Virgen "de las Tormentas", que éste podría ser probablemente el significado del vocablo pre-romano "inodejo, según algunos estudiosos.


El imponente aspecto de la gran ermita de la Virgen de Inodejo, destaca por sus grandes dimensiones, en medio de la enorme explanada desarbolada y árida, en la que está situada. Fotografía original de Pili: "Ermita Nuestra Sra. de Inodejo"
Imagen: Ver pueblos: Las Fraguas

A unos 350 m. de la ermita de la Virgen de Inodejo o de Hinodejo, en dirección NO, existe un pequeño montículo que destaca claramente del resto del terreno que lo rodea, por su color pálido y su extrema aridez, pues aparece pelado de vegetación. Constituido por un material terroso, de una textura fina y de un color gris-azulado, muy diferentes a los de los otros materiales comunes que forman el terreno del entorno que le rodean y que son los propios y característico del lugar por ser los mayoritarios.


Aspecto de las denominadas "piedrecitas de la Virgen" que se encontraban en un único lugar de los alrededores de la ermita de la Virgen de Inodejo. La proximidad al santuario y la marca en forma de cruz, favoreció que la fantasía popular asociase a esta clase de fósiles con la patrona del santuario.
Imagen: Pinterest

Otra característica extraña de este montículo es que si se busca con paciencia y atención se pueden encontrar una clase de pequeñas piedras que resultan bastante raras por su escasez y muy extrañas por su curiosa forma. Estas piedrecillas son de forma más o menos, ovoide-acorazonadas, además, todas ellas muestran en su superficie una serie de relieves, excavaciones, granos y marcas punteadas muy características. Consisten en cinco depresiones alargadas dispuestas en forma de estrella de cinco puntas, cuatro de ellas son más profundas lo que le da al conjunto un  aspecto cruciforme. En el interior de los surcos hay unas dobles hileras de ranuritas alargadas, alineadas y situadas a ambos lados. Además algunos ejemplares de estas piedrecitas, muy bien conservados, muestran sobre su superficie un dibujo con una multitud de zonas poligonales, recubiertas por unos pequeños granitos o berruguitas. Por otra parte, mientras por el lado de los surcos y por los costados, son bastante abombadas por el lado contrario, son casi planas, sin surcos, casi sin placas y con menos granos y berrugitas.

En los alrededores de la ermita, las extrañas piedrecitas que hemos mencionado, sólo se pueden encontrar en ese extraño y solitario montículo, más o menos cercano a la ermita. Se las denomina, popularmente, "piedras o piedrecitas de la Virgen" y, también,   "piedras o piedrecitas de la Virgen de Inodejo", nombres con que son conocidas en todos los pueblos, de los alrededores del santuario, que forman parte de la Concordia de Inodejo que es una asociación que se encarga de organizar y gestionar las actividades de culto que se le  rinden, en diversos días del año y que también se ocupa controlar las acciones de mantenimiento del santuario.

Réplica moderna de la talla original del siglo XIV, en madera policromada, de Nuestra Señora de Inodejo. Se trata de una representación de la Virgen María en actitud lactante. En este caso, a diferencia del caso de la imagen antigua de Collbàs, queda claro qué es lo que la imagen mariana sostiene en su mano derecha.


Posibles interpretaciones populares de los equínidos fósiles

Es muy posible que tal como, también ha sucedido en otros lugares peninsulares de España y Portugal, el mero hecho de que estas "piedras raras" tuvieran una "marca" o "signo"de apariencia cruciforme, se interpretase como una señal divina para que los cristianos se dieran cuenta de que eran "piedras signadas" o "marcadas" indicativo de que poseían "virtudes especiales" o "capacidades maravillosas" de las que se podrían beneficiar los cristianos devotos que se encomendasen a través de ellas, con mucha fe  en el poder milagroso de Nuestra Señora de Inodejo, la patrona del lugar y con gran esperanza de obtener de su compasión maternal el favor que le habían pedido.

Otra posibilidad plausible, ya que también ha sucedido en otros lugares sagrados y legendarios ibéricos en los que se encontraban "piedras figuradas" de características apropiadas cerca de un santuario, es que los pequeños erizos fósiles al presentar una marca en forma de cruz, el signo de Jesucristo, ese tipo de marca sirviera de argumento para sacralizarlos y vincularlos con el santuario más próximo y con la advocación patronal que lo ocupa. En este caso concreto, para vincularlos con Nuestra Señora de Inodejo y con la ermita que acoge la imagen sagrada. Razón por la cual se las denominase "piedrecitas de la Virgen" o "piedras de Inodejo".

Tal vez fuesen considerados como objetos maravillosos de origen natural, al creer que eran generados espontáneamente por el propio terreno, por voluntad divina. Se pudo llegar a creer que su función podría ser testimonial, para recordarle a las futuras generaciones de aquella comunidad que en aquel lugar se había producido un suceso milagroso memorable que debería ser recordado y conmemorado en el futuro por los devotos. La proximidad al santuario mariano y la marca en forma de cruz, favoreció que la fantasía y devoción popular, asociasen a esta clase de erizos fósiles con un milagro sucedido a un pastorcillo manco, favor concedido al muchacho por haber descubierto la imagen de la patrona del santuario, que había sido ocultada siglos antes, cuando los moros conquistaron aquella zona. 
Las "piedrecitas de la Virgen" o "piedras de Inodejo" eran una prueba de que el poder divino se había manifestado en aquel  lugar (Hierofanía), en este caso particular a través de un agente mediador, como era la Virgen María, la Madre de Dios
En primer lugar haciendo que un pastorcillo que había perdido el uso de su mano derecha lo recuperase instantáneamente de forma milagrosa y, en segundo lugar, que apareciesen  en el lugar del milagro, espontáneamente, un cierto tipo de "piedras conmemorativas" con unas formas y marcas especiales (erizos fósiles).


La insensible mirada científica destruye las más bellas leyendas, arruina las creencias más ingenuas y mortifica las prácticas más disparatadas... pero no hay que preocuparse, porque para darles cobijo existe la Etnología

Para el ojo especializado y la mente racionalista del naturalista esperto en paleontología, esas curiosas y raras piedras, consideradas sagradas o santas por los devotos de la Virgen, son sencillamente fósiles de erizos de mar que habitaron los fondos marinos, hace unos noventa y tantos millones de años, cuando este lugar formaba parte de un antiguo mar.

Observados con atención, por el ojo experto de un paleontólogo, especializado en esta clase de organismos marinos, los fósiles de los equínidos encontrados en el montículo que existe en las inmediaciones del santuario de Inodejo, en el término de Las Fraguas, posiblemente, pertenecen alguna especie de erizos marinos del género Mecaster,  género que anteriormente fue considerado un subgènero dentro del género Hemiaster

Por su aspecto externo, podría tratarse de ejemplares pertenecientes a alguna de las dos especies más probables del género Mecaster, que serían posibles en ese lugar y que son muy próximas zoológicamente: Mecaster scutiger y Mecaster subtilis, pero también podría tratarse de una mezcla de ejemplares correspondientes a ambas especies. Esta posibilidad sería posible, puesto que las dos especies mencionadas son las más comunes en los siguientes niveles del Cretácico: Cenomaniense medio-Cenomaniense superior-Turoniense inferior -Turoniense medio (en negrilla los niveles en que estas dos especies son más abundantes).

Ejemplar de Mecaster subtilis, visto por la parte dorsal, procedente del Cretácico (Cenomaniense) de Guadalajara, de 10 mm. de longitud.
Obsérvese  el aspecto de cruz, excavada, que le da la disposición, casi perpendicular de cuatro, de las cinco depresiones ambulacrales.
Imagen: Mecaster

Hay que tener en cuenta que la identificación a partir de una foto de un solo ejemplar, limita mucho el grado de certeza, pero posiblemente se trate de ejemplares de Mecaster scutiger, pero sin descartar la posibilidad de que ambas especies, de aspecto muy semejante, puedan aparecer en el mismo yacimiento y ser conocidas en Las Fraguas y demás pueblos de la comarca que constituyen la Concordia de Inodejo, como las "piedras de la Virgen de Inodejo".
Estudiados el mapa geológico de esa zona soriana (Magna, del IGME),  los mapas cartográficos y la ortofoto (Sigpac) del lugar donde está situado el santuario, todo parece confirmar que la antigüedad de los erizos fósiles de la ermita de Inodejo, es cretácica.

Ejemplar de Mecaster scutiger, visto por la parte dorsal, procedente del Cretácico (Cenomaniense) de Modamio (Soria), 15 mm. de longitud.
Obsérvese el aspecto de cruz, excavada, que le da la disposición, casi perpendicular de cuatro, de las cinco depresiones ambulacrales.
Imagen:
 Mecaster scutiger  


Datación errónea de los fósiles y especulaciones disparatadas sobre el origen de su presencia en el lugar

El primer error y más extendido, es el que hace referencia a la supuesta edad geológica de los erizos fósiles, conocidos popularmente como las "piedras de la Virgen", adjudicándoles una antigüedad bastante inferior a la que realmente tienen. Se dice de ellos, equivocadamente al suponer que corresponden a la edad de otros terrenos cercanos  que son del Terciario, es decir, le otorgan una edad inferior a los 65 MA. (Cretácico), cuando en realidad son casi 30 MA más antiguos de lo que se afirma erróneamente, como demuestran los estudios geológicos y paleontológicos del  minúsculo yacimiento en el que aparecen. Ya se ha dicho, anteriormente, que en realidad, son del Cretácico superior, es decir del final del "Secundario" o Mesozoico. Concretamente el género de erizos Mecaster aparece incluido en niveles del Cenomaniense medio -Cenomaniense superior - Turoniense inferior - Turoniense medio, es decir, en materiales sedimentarios con una antigúedad comprendida entre los 93 y los 96 MA. (En negrilla, se remarcan los pisos geológicos que afloran en el yacimiento de la ermita de Inodejo)

El segundo error, aunque menos extendido en documentos impresos, está bastante difundido en Internet. Se trata de un error mayúsculo, pues se basa en una hipótesis "arqueologista" sin ninguna evidencia ni fundamentación arqueológica seria. Según esta teoría totalmente imaginaria, el solitario montículo sería un antiguo túmulo sepulcral ibérico y todos los erizos fósiles que en él han podido en el pasado y pueden hallarse en la actualidad, serían las ofrendas votivas funerarias, depositadas por sus coetáneos, para proteger el alma del difunto, durante el tránsito a la "otra vida y al otro mundo".  Pero resulta que ese supuesto túmulo funerario ibérico, constituido por margas de color gris-azulado, situado a unos 380 m. al WNW de la ermita de Inodejo, en medio de una zona de campos de cultivo, corresponde sencillamente al afloramiento superficial de los materiales geológicos más antiguos y de naturaleza diferentes a los que le rodean. Corresponden a una de una capa de margas cretácicas, situada por debajo de la capa de suelo cultivable. El nivel aflorante que tan poca superficie cubre en el terreno el mapa geológico de la zona, identifica y denomina "Nivel de margas con amonitas y equínidos", del Turoniense (Cretácico superior). 
Resulta extraño constatar que la tradición popular haya ignorado a los ammonites cuando en muchos lugares de Europa se les consideraba antiguamente como serpientes petrificadas, representación zoológica del diablo, enemigo acérrimo de la Virgen María.
Fotografía aérea de la zona, en la que aparecen el santuario de la Virgen, abajo a la derecha, y el montículo que contiene el yacimiento de erizos fósiles, de color azulado pálido, a la izquierda a media altura, entre los campos de cultivo arados. El afloramiento constituye lo que en geología se llama una "Ventana geológica"
Imagen: Google maps


Costumbres locales, propias de la religiosidad popular, asociadas a este tipo de equínidos fósiles

Según nos han informado algunos corresponsales sorianos, del entorno del santuario de Inodejo, antiguamente, se las consideraba piedras con un gran poder milagroso y capacitadas para conseguir que la Virgen del santuario de Inodejo, otorgara  ciertos favores especiales a aquellos devotos que las guardaban en su casa y le dedicaban oraciones con frecuencia. Normalmente se guardaban en el cajón de  la mesilla de noche, para beneficiarse de la influencia curativa de su proximidadm cuando estaban enfermos o de parto. 
Había personas que llevaban siempre encima, alguna "piedrecita de la Virgen" metidas en los bolsillos, en el monedero, en el zurrón, etc., con la creencia de que la Virgen los protegería de los peligros y de las enfermedades, además de favorecer el éxito de todas las empresas humanas que le fueran encomendadas.
Incluso había y aún hay, personas muy devotas de la Virgen de Inodejo que las hacían engarzar en una montura de plata o de oro, a alguno de los joyeros de Soria, para poder llevarlas colgando del cuello, permanentemente, mediante una cadenilla del mismo metal, a la manera como otras personas llevan colgando alguna medalla devocional, con las mismas finalidades protectoras.







Aspecto de uno de los típicos colgantes que algunos orfebres de la comarca realizan, por encargo de los devotos de nuestra Señora de Inodejo, utilizando como "piedra preciosa" pequeños ejemplares de equinidos del género Mecaster, recogidos en la proximidad del santuario de la Virgen.
Este ejemplar, montado en plata dorada, es propiedad desde hace 14 años, de la señora Flora A. S, de la localidad de Nafría la Llana, uno de los numerosos pueblos de los alrededores que constituyen la "Concordia de Inodejo".
Imagen: Fotografía original de
Javier Soria Verdes realizada por encargo del autor de este blog



Al parecer, las "piedras de la Virgen de Inodejo" también, se habían utilizado como remedio inespecífico, para combatir todo tipo de dolencias. Uno de los remedios era el agua de fuente, preferentemente de la de Inodejo, en la que se hubiese sumergido durante un buen rato, alguna de las "piedrecitas de la Virgen". 
Otro de los remedios tradicionales, consistía en la ingestión del polvo  de alguna "piedrecita de la Virgen", obtenido al raspar su superficie, que luego era mezclado con alguno de los alimentos que se le daban al enfermo.

Los únicos días del año en que era costumbre buscar, con ahínco, estas piedrecitas santas y recogerlas con respeto y devoción, eran el segundo domingo de Junio, festividad de la Santísima Trinidad, coincidiendo con la Romería Mayor y, muy especialmente, el segundo domingo de septiembre en que se celebra la Romería de Acción de Gracias a la Virgen .

La Concordia de Ntra. Sra. de Inodejo, encargada de mantener en condiciones las instalaciones del santuario, organizar actos para coordinar acciones colectivas, recolectar fondos y organizar las procesiones, está constituida por los siguientes pueblos de los alrededores del santuario de Inodejo:
Calatañazor, Camparañón, Cascajosa, Escobosa de Calatañazor, Fuentelaldea, Fuentepinilla, La Aldehuela de Calatañazor, La Barbolla, La Cuenca, La Llana, La Mallona, La Muela, La Revilla de Calatañazor, La Seca, La Ventosa de Fuentepinilla, Las Cuevas de Soria, Las Fraguas, Los Llarnosos, Lubia, Izana, Monasterio, Nafría, Navalcaballo, Nódalo, Osona, Osonilla, Quintana Redonda, Tardelcuende, Valderrueda, Villabuena, Villaciervos de Abajo, Villaciervos de Arriba.

Por lo tanto, cabe la posibilidad de que en algunas de todas las localidades citadas, más arriba, con personas muy devotas de la Virgen de Inodejo, pueda haber alguna persona que conserve alguna joya u objeto similar al de la fotografía de Javier Soria. Realizado con finalidad protectora, utilizando alguna "piedrecita de la Virgen", recogida durante alguna romería o visita devocional.

Si algún visitante de esta entrada conoce algún caso y dispone de datos sobre el particular, le ruego que se ponga en contacto conmigo utilizando la dirección de correo electrónico que aparece en la parte superior del margen derecho de la pantalla. Muchas gracias de antemano por la colaboración.


Agradecimientos:

Al Dr. Jaume Gallemí, Conservador de las colecciones de Paleontología del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, por la meritoria determinación del género y las especies más probables, a partir de la única fotografía y de poca calidad de que pudo disponer en aquel momento que era la existente en Wikipedia y por la datación más probable del yacimiento paleontológico.

También, a Javier Soria por pasarme valiosa información relativa a las costumbres de su pueblo Nódalo y, sobre todo, por cumplir mi encargo de conseguir localizar y fotografíar alguno de los erizos-joya, usados como colgantes protector milagroso, en su localidad y por el envío de una serie fotográfica sobre el colgante de fósil y oro, propiedad de la señora Flora A. S. de Nafría (Soria)


Fuentes:
- Anónimo. Las Fraguas (Soria). Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Las_Fraguas_(Soria)
- Anónimo "Virgen de Inodejo", Wikipediahttp://es.wikipedia.org/wiki/Virgen_de_Inodejo
- Almazán de Gracia, Ángel. 1996. Simbolismo arquetípico de las romerías marianas. Revista de Soria, nº 12 , pp. 9-26
Andrés Romero, Senén. 1997. Nuestra señora de Inodejo y su romería. Revista de Soria, nº 17, pp. 49-58.
- Astudillo Pombo, Heraclio. 2009. Las "piedrecitas de la Virgen" de Inodejo, en Sobre los diversos y extraños nombres de los fósiles (2). Folklore de los fósiles ibericos: http://folklore-fosiles-ibericos.blogspot.com.es/2009_06_01_archive.html
- Gallemí Paulet, Jaume. 2012. Comunicación personal del 28 de enero del 2012 
- Goig Soler, Isabel. 2008. Comunicación personal del 21 de abril del 2008
- Llamas Martínez, Enrique et al. 1992. "La Virgen de Inodejo. Las Fraguas" en Guía para visitar los Santuarios Marianos de Castilla-León. Madrid. Ediciones Encuentro. p 220
- Jiménez Sanromán, Juan José. 2010. Comunicación personal del 27 de mayo de 2010
-  Soria Verde, Javier. 2010. Inodejo, Nódalo,  entrada del 18 de mayo del 2010:
- Soria Verde, Javier. 2012. Comunicación personal del 27 de enero del 2012
- Soria Verde, Javier. 2012. Comunicación personal del 9 de abril del 2012   
- Soria Verde, Javier. 2012.  Las piedras de la Virgen de Inodejo, Nódalo, entrada del 12 Abr 2012. http://nodalo.blogspot.com.es/2012/04/las-piedras-de-la-virgen-de-inodejo.html
- Villalba Curras, MariaPaz. 1.991. Revisión de los equínidos del Cretácico inferior y medio español.Tomo 1. Tesi doctoral


lunes, abril 16

El registro fósil ibérico y el santoral católico, en la religiosidad popular de España y Portugal (3)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Dept. Medi Ambient i Ciències del Sòl. Universitat de Lleida


Fósiles ibéricos relacionados, por la tradición popular española, con la Virgen María, la Madre de Dios o Nuestra Señora (1)

 
Recapitulación

Desde tiempos inmemoriales, la ignorancia de las verdaderas causas de la fosilización y el desconocimiento del origen de muchas dolencias y desgracias humanas, les asignó una causalidad sobrenatural. Si a este desconocimiento se añaden un alto grado de religiosidad y de elevada credulidad, muy favorables a las explicaciones sobrenaturales de todo tipo de hechos, inexplicables empiricamente por ser desconocidos o infrecuentes, entonces,  ese conjunto de circunstancias sociales y culturales acabaron por favorecer la asociación de determinadas clases de piedras "raras", entre ellas algunos fósiles, con ciertas divinidades mayores o menores, convirtiendo esas piedras, algunas de las cuales eran fósiles, en amuletos protectores o/y remedios curativos. Esta interpretación mágica de las piedras, extrañas o raras, antiguamente, estuvo muy generalizada a toda la sociedad y, luego, en tiempos modernos, básicamente, sólo se mantuvo en gentes de las clases populares, o entre miembros de las clases altas, con escasa formación lógico-racionalista.

Aspecto de una "snakestone", un Hildoceras sp.al que se ha manipulado la parte final, esculpiendo una cabecita, para darle más verosimilitud a su origen milagroso y a la leyenda que explica su existencia. Usado, antiguamente, en el norte de Inglaterra, para alejar las serpientes venenosas de los caminantes que tenían que andar campo a través
Imagen:  http://www.nhm.ac.uk/nature-online/earth/fossils/fossil-folklore/fossil_types/ammonites02.htm

La natural tendencia humana a protegerse o defenderse, mágicamente, de ciertos peligros, reales o imaginarios, que resultaban incontrolables por medios humanos y que eran percibidos o imaginados en su entorno, nace del temor a ese tipo de peligros sobrehumanos, del sentimiento de inferioridad y de la sensación de inseguridad que esa situación amenazante produce entre los miembros de la comunidad social que se siente amenazada y atemorizada. De esa  sensación de debilidad y de indefensión, nacería la necesidad, psicológica, humana, de poder disponer de ciertos instrumentos defensivos materiales, singulares por su rareza, a los que consideraría “muy especiales”, a los que se había atribuido algún efecto benéfico de tipo protector o terapéutico, precisamente, porque, previamente, alguna autoridad de su comunidad las ha  vinculado, de forma mítica, mística o legendaria, con algún tipo de “divinidad mayor, intermedia o menor", a la que esa sociedad le rinde alguna forma de veneración o de culto, religioso o mágico. 

En el caso particular de la península ibérica, profundamente impregnada por la cultura cristiana-católica, la cual asimiló diversas creencias paganas, luego de cristianizarlas, las divinidades mayores habrían sido: Dios padre y Jesucristo, aunque nosotros hemos incluido, también, a la Trinidad, al incorporar al 
"Espíritu santo" y, en el caso de España, como en todo el sur católico y ortodoxo de  Europa, hasta podríamos haber añadido a la Virgen María, por la importancia y generalización de su veneración popular, pero para no incurrir en conflicto de competencias, en materia teológica, con la Iglesia católica, hemos decidido reservar para ella un espacio o nivel intermedio, entre las divinidades mayores y las menores. 

Representación pictórica de la Madre de Jesús, mostrando a su hijo al mundo creyente, al cual parece acoger en sus brazos abiertos el Hijo de Dios y de la Virgen María

El tercer nivel, el de las divinidades menores, lo integrarían los ángeles, los santos y las santas que son una multitud incontable. 
Además nos ha parecido conveniente crear un cuarto nivel para ubicar en él aquellas divinidades menores "inferiores" o contrarias a los principios morales de la religión católica, como serían, el diablo y sus demonios, pero también sus colaboradores humanos: las brujas y brujos,  los judíos y moros, los invasores franceses postrevolucionarios y anticlericales, los traidores, ahorcados, etc.

En nuestra investigación sobre fósiles relacionados por la cultura popular con la Madre de Jesús, hemos podido encontrar y recoger seis casos, españoles: el Santuario de Collbàs, en Carme (Barcelona); el Santuario de Inodejo, en Las Fraguas (Soria); el Santuario de La Carrodilla, en Estadilla (Huesca); el Santuario de Mig Camí en Tortosa (Tarragona), la particular “Virgen del Fósil” de la  Domus de la Cesa, en Cubillo del César (Burgos) y diversas localidades de la provincia de Teruel, en las que a las terebrátulas de ciertos tipos, se las denomina popularmente "virgencicas". Y un solo caso portugués: Santuário de Nossa Senhora da Pedra Mua, en el concelho de Sesimbra, freguesia do Castelo, Distrito de Setúbal



SANTUARIO DE SANTA MARÍA DE COLLBÀS. 

Municipio de Carme, comarca de Anoia, província de Barcelona (Cataluña)

En los alrededores de la ermita de la "Mare de Déu" de Collbàs, abundan los numulites de diversas especies, predominando las formas microsféricas, es decir los numulites de pequeñas dimensiones, con diámetros de 1 a 5 mm., sin ser raras las formas mesosféricas, es decir los numulites de medianas dimensiones, con diámetros de 10 a 25 mm., no siendo raro poder encontrar algunos escasos ejemplares de hasta 35 mm.

Aspecto del suelo, en las inmediaciones de la ermita, cubierto de numulites, desprendidos de una capa de margas arcillosas, bartonienses, sedimentadas durante el Eoceno medio, cuando este terreno formaba parte de un fondo marino, hace aprox. 40 MA
Imagen: fotografía original de Jordi Hill 


Leyenda de las monedas petrificadas, del rico terrateniente avaricioso

Según cuenta la tradición popular local, la presencia de los nummulites de mayor tamaño se debería a un milagro mariano. El suceso prodigioso habría ocurrido hace cientos de años y se había producido para castigar la avaricia y falta de caridad de un rico hacendado de la zona. La conducta castigada fue su negación a socorrer a una pobre mujer con su hijito, en brazos, dándole la limosna que ella le solicitaba, cuando se los encontró junto a la ermita, en el punto del camino que pasa más próximo a ella. Tal encuentro dicen que sucedió cuando el rico y avaricioso  terrateniente, volvía con las alforjas llenas de monedas de camino hacia su casa, después de haber cobrado la anualidad del arrendamiento de algunas de sus propiedades, a sus arrendatarios. El ricachón de mal corazón se disculpó de no poder cumplir su obligación cristiana, fingiendo que no llevaba ningún moneda de poco valor encima, con la que socorrerla, y pasó de largo. Mientras se alejaba oyó a la mujer que le maldecía por su falta de caridad. Cuando el terrateniente llegó a su casa con todo el dinero recaudado, al coger las alforjas notó que pesaban más que antes. Al abrirlas vio horrorizado que todas las monedas que contenían se había petrificado. Lleno de ira, cogió las alforjas llenas de monedas de piedra y, a toda prisa, volvió al lugar del encuentro con la que creía una bruja, para reclamárle que anulara su anterior encantamiento pero cuando llegó al lugar no encontró a nadie. Frustrado y enfurecido vació todo el contenido de sus alforjas en aquel lugar. Aún hoy día, con un poco de paciencia y buena vista, se pueden ver algunas de aquellas monedas malditas, petrificadas, que nos recuerdan el castigo que sufrió aquel rico terrateniente por su falta de caridad cristiana.

Mujer joven, sosteniendo en brazos a un niño pequeño dormido, en actitud de mendigar la donación caritativa de alguna limosna dineraria. Pintura de  Hugues Merle (1823-1881), óleo sobre lienzo.

Nombres populares

Desde aquel lejano día que cita la leyenda popular etiológica, los terrenos de los alrededores de la ermita de Collbàs están completamente cubiertos de unas piedecillas muy curiosas llamadas, localmente, "dinerets de la Mare de Déu" o "pedretes de la Mare de Déu", es decir, "moneditas de la Madre de Dios" o "piedrecitas de la Madre de Dios", respectivamente. Tales nombres populares aluden a circunstancias particulares, recogidas en la leyenda popular, el primero se refiere a la limosna, no realizada por el rico avaricioso, dinero que según principio moral y obligación de practicar la caridad cristiana con los más necesitados, pertenecería a la Virgen, cuando ésta se presentó en forma humana, pidiéndolo una limosna "por amor a Dios", bajo el disfraz de pobre madre mendiga. 
El segundo nombre, alude a la causante de la conversión milagrosa de las valiosas monedas metálicas del rico avaricioso, en piedras inútiles y sin valor de aspecto semejante.

En la actualidad, con una sociedad mucho más descreída y láica, los antiguos nombres con resonancias religiosas y morales han sido sustituidos por otros con menor carga moral y religiosa. Los dos tipos básicos de numulites que pueden encontrarse, grandes y pequeños, son más conocidos respectivamente como "dinerets de Collbàs" y "llenties de Collbàs", nombres populares que aluden a la forma, tamaño y procedencia geográfica de ambos tipos de fósiles y no a su origen mítico.

Aspecto y dimensiones de los numulites de mayor tamaño que se pueden encontrar en los alrededores de la ermita de Collbàs
Imagen: fotografía original de Jordi Hill 

Toponimia

Un collado, próximo a la ermita, por el que pasaba el camino antiguo  que unía Carme con Igualada, recibe los nombres de "Coll de les Llenties", "Coll de les Llentilles" y  "Coll de la Llentia", en todos los casos, el topónimo alude al tipo de elemento orográfico, un paso en el lomo de la sierra de Collbàs y a la enorme abundancia de los pequeños numulites, con tamaño y aspecto de lentejas que pueden verse en aquel lugar.

Una curiosidad escultórica e iconográfica

Además de la leyenda, existe una curiosidad místico-paleontológica, consistente en la información que asegura que la antigua imagen de la Virgen de Collbàs, la anterior a la actual, sostenía en su mano derecha, en actitud de mostrar a los fieles, un objeto con forma de gran lenteja que representaba un numulite. Quizá se le colocó, con la intención de recordarle a los fieles el castigo milagroso infligido por la Virgen a un rico avaricioso nada caritativo con los pobres.
Diversos documentos publicados entre los años 60, del siglo pasado y el 2011, que he podido consultar, aseguran que se trataba de la reproducción "a gran escala" de un fósil, concretamente, un numulites.
Dorso de un Goig editado en 1964, dedicado a la alabanza de la advocación mariana de Collbàs, en el que en el sexto párrafo se informa que la antigua imagen sostenía en su mano derecha una representación de un fósil, concretamente un numulites
Imagen: Por cortesía del Arxiu Comarcal de l'Anoia

Desgraciadamente, la antigua imagen fue destruida durante la pasada guerra (in)civil(izada), por lo que la afirmación anterior no puede demostrarse directamente. Se conservan media docena de fotografías de la antigua imagen, en la fototeca del Archivo Comarcal de las que mi corresponsal y colaboradora Lola Lucas (e.p.d) pudo obtener copias digitales, pero los originales son de tan baja calidad, normal en las cámaras fotográficas de aficionado de aquella época, que resulta absolutamente imposible poder afirmar con seguridad, si el objeto en cuestión, es lo que quedaba de un gran numulites de madera, muy carcomido y deteriorado,  o era una concha bivalva de bordes ondulados, del tipo Pectem, semicerrada o tal vez era un arbolito, representando los bosques que cubren las laderas de la sierra o quizá los restos carcomidos de una copa o cáliz, etc., etc....¡Vaya usted a saber qué es el dichosos objeto fotografiado!
En apoyo a la teoría de la concha bivalva, fósil (o no), hay que reconocer que en la misma capa en que aparecen en abundancia extraordinaria los numulites, también aparecen algunas pocas conchas bivalvas fosilizadas... o sea que todo es posible. 

Vieja fotografía de la antigua imagen, sin fecha ni autor conocidos, pero anterior a 1936, en la que  se puede apreciar, claramente,  que en su mano derecha muestra un objeto.
Imagen: Por cortesía del Arxiu Comarcal de l'Anoia

Si quieres puedes jugar a ver si eres capaz de descubrir qué es o a qué se parece ese OVNI (objeto virginal no identificado) que sostiene la imagen religiosa y del que los rumores, difundidos y publicados por diversos autores, desde los años 60 hasta la actualidad, aseguran que era un numulites. Afirmación que yo no comparto, totalmente, por no poder disponer de testimonios más fiables o de una imagen fotográfica mucho más clara....que permitan contrastar tal afirmación

Para complicarlo un poco más, la nueva imagen de Ntra. Sra. de Collbàs, no es una reproducción fiel sino una recreación muy modernizada de la antigua talla, supuestamente románica, estilo que a mi parecer no corresponde con la realidad y si me equivoco le agradeceré a algún/a experto en Historia del Arte que me corrija. La citada recreación fue esculpida por Maria Llimona i Benet (1894-1985), hija del escultor Josep Llimona, a finales de los años 50, partiendo de viejas fotografías  resulta que lo que muestra en su mano derecha, no es un numulites fósil, sino... ¡una seta rara, pues su "sombrero", más bien, lo que parece es "un burguer"!  

Aspecto de la nueva imagen de la Mare de Déu de Collbàs, mostrando, lo que dicen ser, una seta
Imagen: Por cortesía del Arxiu Comarcal de l'Anoia

Se rumorea que con esta pequeña modificación, la jerarquía eclesiástica barcelonesa, entre cuyas filas, desde el siglo XIX, habían destacado geólogos y paleontólogos de gran renombre, como Almera, Bataller, Faura, Font, Via, etc. y que además mantenía un renombrado museo de paleontología: Museo de Geologia del Seminario Conciliar de Barcelona, pretendió "correr un tupido velo", sobre el supuesto origen milagroso de unos fósiles, bastante comunes, un hecho absolutamentinsostenible por el clero de los tiempos modernos y totalmente increible e inadmisible para la mentalidad racionalista de gran parte de los fieles, más o menos jóvenes, de esa época. Con el cambio de símbolo, se ponía el énfasis en la bendición mariana que supone la abundancia de setas que aparecen, cada otoño, en los pinares que rodean la ermita y especialmente por la abundancia de "rovellons" (Lactarius deliciosus), un tipo de setas  altamente apreciados por la mayoría de los buscadores.
Pero quizá todo esto también sea otra leyenda, en este caso, urbana o. tal vez. una confabulación judeo-masónica, o una teoría "conspiranoica"....

A pesar del exhaustivo rastreo, realizado en internet, no he podido encontrar indicios, ni noticia alguna sobre posibles usos populares, locales, relacionados con este tipo de fósiles, de manera que si alguien conoce algo sobre este asunto, por insignificante que pueda parecerle, le agradecería mucho que me lo hiciese saber, vía e-mail



Agradecimientos:

A Lola Lucas, por los trabajos indagatorios de documentación y de entrevistas que realizó, por encargo mío o por iniciativa propia, en la localidad de Igualada y en varios pueblos de los alrededores, para descubrir y reunir datos relacionados con los nummulites y con la imagen de la ermita de Collbàs.



Fuentes:

-  Amades Gelats, Joan. 1983. Costumari Català. El curs de l'any. Barcelona. Salvat Editores & Edicions 62 Selecta
-  Amades Gelats, Joan. 1998. Imatges de la Mare de Déu trobades a Catalunya. Barcelona. Editorial Selecta
 -  Arpa Robert, Josep. 1964. Retall d'historia. Dorso dels Goigs de la Mare de Déu de Collbàs. Nº XXI de la col·lecció de Goigs facsimilats de la comarca de l'Anoia. Igualada. Centre d'Estudis Comarcals de l'Anoia. Bas Estamper
Astudillo Pombo, Heraclio. 2010. El caso de los Nummulites, en Sobre los diversos y extraños nombres de los fósiles (4).  http://folklore-fosiles-ibericos.blogspot.com.es/2010/04/sobre-los-diversos-y-extranos-nombres.html
- Aymamí Domingo, Gener. 2011. Per la comarca d'Anoia. Barcelona. Publicacions de l’Abadia de Montserrat (p. 34)
- Consell Comarcal de l'Anoia. Àrea de Turisme (Coord.).2007. L'Anoia en viu. Viu el turisme: guia turistica comarcal. Fotografies Geographica Mapamundi. Igualada, Consell Comarcal de l'Anoia, (p. 139)
- Kunz,  G. Frederick. 1915. The Magic of Jewels and Charms. The curious lore of precious stones Philadelphia, J.B. Lippincott Co. http://www.farlang.com/gemstones/kunz-magic-jewels/page_224
-  Llacuna Ortínez, Pau & Mascó Brescó, Teresa . 1995. Rutes per l’Anoia. Història i Art.  Igualada. Consell Comarcal de l'Anoia & La Veu de l’Anoia (p. 139)
- Lucas Farré, Lola. Comunicación personal del 28 de abril de 2010
- Lucas Farré, Lola. Comunicación personal del 3 de mayo de 2010
- Lucas Farré, Lola. Comunicación personal del 26 de julio de 2010
- Mora Vergès, Antonio. 2010. SANTA MARIA DE COLLBÀS. CARME. L’ANOIA  http://coneixercatalunya.blogspot.com.es/2010/04/santa-maria-de-collbas-carme-lanoia.html
- Riba i Arderiu, Oriol  et al. 1997. Diccionari de Geologia. Institut d’Estudis Catalans. Barcelona. Ed. Enciclopèdia Catalana.
- Riba Gabarró, josep. 1981. El santuari i la imatge de Collbàs. Dorso dels Goigs de la Mare de Déu de Collbàs. Nº XXVI de la col·lecció de Goigs facsimilats de la comarca de l'Anoia. Igualada. Centre d'Estudis Comarcals de l'Anoia. Gràfiques Anoia S.L.
- Serra Kiel. Josep  et al. 2003. Marine and Transitional Middle/Upper Eocene Units of the Southeastern Pyrenean Foreland Basin (NE Spain) 
Geologica Acta 1 (2): 177-200. (CSIC); Universitat de Barcelona 

domingo, marzo 25

Los dinosaurios en la cultura popular española y portuguesa (7)


Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Dept. Medi Ambient i Ciències del Sòl. Universitat de Lleida

Los dinosaurios en los medios de comunicación, españoles, más populares: la prensa periódica, el cinema, los cromos y los tebeos.

Segundo periodo cronológico: desde 1900 hasta 1919 (Continuación, 2ª parte)


Paleoarte y paleoartistas, en los museos, de principios del siglo XX

Resulta gratamente didáctico el artículo titulado Monstruos prehistóricos restaurados. Como se hace este trabajo, publicado por la revista ilustrada Alrededor del mundo (Madrid) nº 235 , del 3 de diciembre de 1903, que aparece en las páginas 403-404. En este artículo se describe de forma muy sintética y comprensible cómo se hace para poder realizar las reconstrucciones o recreaciones, artísticamente realistas, de los animales prehistóricos.
El articulista inicia su artículo argumentando que las "restauraciones" de los animales antediluvianos, son mucho más necesarias para el vulgo que para el hombre de ciencia, pues éste tiene suficiente con los huesos y dientes fósiles, para poder hacerse una idea bastante clara del aspecto del animal. Comenta que en casi todos los museos extranjeros de Historia Natural esiste este tipo de representaciones y que, muy pronto, también habrá una serie completa en el museo de Madrid.

A continuación explica el procedimiento inductivo de tipo cuvierista, seguido por los científicos que partiendo solamente de sus huesos y dientes son capaces de poder restaurar (reconstruir) con seguridad y fidelidad el aspecto, realista, de cualquier animal antediluviano. También dice que "cada nuevo hallazgo de un hueso, de un diente o de una uña, proporciona un nuevo dato que permite perfeccionar la restauración"

Ilustración decimonónica representando el estudio de Benjamin Waterhouse Hawkins, en Londres. En el centro de la estancia, puede verse la enorme reconstrucción fallera del dinosaurio Iguanodon, con su cuernecito nasal, según la idea que se tenía por esa época. Waterhouse, tuvo que construir la recreación del animalito de tal manera que dentro de su tronco y ancas, pudieran meterse, algo apretujados, Richard Owen y sus amiguetes dinosaurieros, más de una docena, a celebrar el banquete de la Noche Vieja del año 1853.
Imagen:
Curry Bet


Luego pasa a explicar los criterios restauradores seguidos por los científicos para conseguir la "restauración" del Ticeratops, representada por medio de una escultura de Mr. Knight. Continua explicando como gracias a hallazgos posteriores se pudo perfeccionar la "restauración" inicial del Ictiosauro. Comenta que "ahora" gracias a que se descubrió que los mammuts eran lanudos, se ha empezado a representar a los mastodontes cubiertos de pelaje largos y denso.
Prosigue diciendo que "hoy en día" ya se conoce como eran las plumas del Arqueopterix, las alas del Pterodáctilo o que el Thespesius, un enorme dinosaurio de Montana, tenía la piel cubierta de escudetes córneos hexagonales.
Se afirma que "gracias a los constantes progresos científicos, el arte de la restauración avanza rápidamente y las reconstrucciones modernas no se parecen en nada a las que se hacían en 1852, cuando Mr. Waterhouse Hawkins recibió el encargo de formar un grupo de animales extinguidos para exponerlos en los jardines del Palacio de Cristal de Sydenham"

Restauraciones de diferentes géneros de reptiles prehistóricos, según la concepción que de ellos se tenía en aquella época del siglo XIX. 
Proyectos escultóricos de Waterhouse Hawkins, se trata de maquetas a escala reducida para presentar y recibir, la aprobación de sus patrocinadores, paso previo a la realización de sus esculturas definitivas, que luego serían instaladas,  en 1855, en el Crystal Palace de Londres.
Imagen: Science photo

Se concluye el articulo diciendo que "Las restauraciones de mister Hawkins eran poco naturales y de un tamaño exagerado, como puede verse en un grabado de la época que reproducimos"



Las "Serpientes de mar" fabulosas: alucinaciones criptozoológicas o etílicas y recreaciones espectaculares 

El único motivo que ha determinado que recogiera el artículo titulado La serpiente de mar existe. Lo que dice la Ciencia. Testimonios auténticos, aparecido en la revista ilustrada Alrededor del mundo (Madrid) nº 262, publicado el 9 de junio de 1904, en las páginas 360-361, es que hacia el final, aparece la figura de un cráneo inequívocamente dinosauriano, al que se le adjudica un cuerpo serpentiforme, costumbres acuáticas y una naturaleza marina.

La lectura de este fantasioso artículo, ha traído a mi memoria, el recuerdo de otras lecturas anteriores, publicadas en épocas más modernas, en las que sin embargo, básicamente, se contextualizaban los hechos y se desenmascaraban diversas artimañas e imposturas paleontológicas, llevadas a término por diversos estafadores que pretendían sacar pingües beneficios económicos aprovechándose de la ignorancia y de la morbosa curiosidad popular, mediante la exhibición de espectaculares montajes muy imaginativos que pretendían ser verdaderas reconstrucciones de monstruos legendarios.

Cartel anunciador de una de las muchas exhibiciones del esqueleto de la falsa serpiente marina o "Hydrarchos" realizadas en Norteamerica por el   embaucador y falsificador alemán Albert Koch. De los beneficios obtenidos de las exhibiciones del monstruo marino, su constructor Albert Koch llegó a acumular una pequeña fortuna
Las supuestas reconstrucciones de monstruos se conseguían mediante hábiles manipulaciones, consistentes en intercalar y yuxtaponer de forma apropiada, de huesos de diferentes especies, contemporáneas y fósiles, hasta conseguir un esqueleto de apariencia creíble.
Uno de los casos más conocidos de falsificación paleontológica, es el "Hydrarchos", un esqueleto fósil de unos 35 m., de longitud que, supuestamente, correspondía a los restos fósiles de una legendaria serpiente de mar. El fósil había sido encontrado y reconstruido por Albert Koch que luego, partir de 1845, paseó por muchas de las capitales europeas y norteamericanas. Años más tarde se descubrió que "el bicho" había sido inventado y construido, a partir de huesos fósiles de diversas especies animales, añadidos a un esqueleto de una ballena fósil del género Zeuglodon.

Una de las muchas ilustraciones, representando al Hydrarchos sillimani de Albert Koch, publicadas, a mediados del siglo XIX, en Norteamérica y Europa, relacionadas con las múltiples exhibiciones que de la serpiente marina, se llevaron a cabo. Grabado procedente de The Iconographic Encyclopedia of Science, Literature, & Art y editada por Spencer Fullerton Baird, 1851
Imagen: Alabama Heritage


Empieza el artículo, afirmando que "la serpiente de mar existe, puesto que el monstruo ha sido avistado por oficiales de la marina, de cuya cultura y veracidad no es posible dudar, que lo han perseguido intentando darle caza y que además la narración pormenorizada de los hechos, ha sido publicada en una revista tan seria y científica como es el Boletín de la Sociedad Zoológica de Francia".
Luego reproduce los relatos de diversos oficiales, de diferentes buques militares, de la marina francesa, el Decidée y el Avalanche, narrando varios encuentros, persecuciones y ametrallamientos de de los monstruos marinos, siempre sin ningún éxito. Todos los avistamientos franceses se produjeron en zonas costeras chinas, cuando el siglo XIX estaba a punto de concluir. El zoólogo holandés M. Oudemans negaba que se tratase de un reptil y basándose en las observaciones de la tripulación del buque francés Bayard, afirmaba que debía tratarse de un pinnipedo gigante, es dedir una especie monstruosa emparentada con las focas y hasta se atrevió a ponerle un nombre científico: Megophias megophias. mientras tanto los sabios norteamericanos discrepaban argumentando que sólo podía ser un descendiente directo de los plesiosaurios jurásicos, pero otros decían que debería tratarse de monstruos antediluvianos del tipo de los "clidastes" o de los "enaliosaurios"

En 1848 los oficiales de dos buques militares británicos, el HMS Daedulus y el HMS Plumper, aseguraban haber visto, parecidos monstruos marinos en el Atlántico, cerca de la costa portuguesa.
En 1893 el capitan del vapor Unfuli, otro oficial y un pasajero aseguran haber visto un enorme monstruo marino cerca de las islas canarias.

El pie de la lustración, situada al final del artículo, dice: "Cráneo de la serpiente de mar, según el profesor Marsh, comparado con el cráneo humano". Pero ¡Caramba! A mi ese cráneo de serpiente marina del profesor Marsh, me recuerda, demasiado, al de un dinosaurio terópodo, quizás el de un alosaurio, con una rara excrescencia nasofrontal...¿ o no? 

¡Pues no! Según me ha informado el Dr. JIRO especialista en dinosaurios, del Museo del Jurásico de Asturias (MUJA) (ver comentario) resulta que, realmente, se trata de un cráneo de Ceratosaurus nasicornis, obviamente un dinosaurio, sin ningún parentesco con las imaginarias serpientes de mar, ni con los trabajos del paleontólogo norteamericano Othniel Charles Marsh 

Concluye el articulista afirmando que "la existencia del enorme monstruo marino, hasta ahora conocido con el nombre de serpiente de mar, está admitida por los naturalistas europeos y norteamericanos" y, también, con la juiciosa recomendación, a los marinos, de que "tengan más serenidad, procuren hacer observaciones exactas y tomar fotografías en vez de disparar inútiles cañonazos, y la gran serpiente de mar dejará muy pronto de ser un misterio"

Personalmente, yo me decantaría por posibles avistamientos de ejemplares adultos, de gran tamaño, de un tipo de peces marinos muy raros y discretos llamados "pez remo gigante". También son conocidos como "rey de los arenques" y "pez sable gigante" de nombre científico Regalecus glesne. Pues se trata de enormes peces cosmopolitas, de vida solitaria y bastante raros, que habitan en las aguas profundas de las zonas tropicales de todos los oceános, cuyo tamaño, más frecuentemente observado, oscila entre 6 y 8 m. pero que, en ciertas ocasiones, se han llegado a encontrar en las playas, los cadáveres de ejemplares de 15 a 17 m.
La observación humana, más frecuente, de este tipo de peces gigantes, de cuya vida y costumbres se conoce poca cosa, se ha producido, generalmente, en la superficie del mar o en las playas, tratándose casi siempre de individuos enfermos, heridos, agonizantes a la deriva o muertos y arrastrados por el oleaje.

En relación a otras creencias serpentarias y legendarias, relacionadas con este tipo de peces gigantes, véase: Mekong naga y/o Seals find serpent of the sea  páginas 20 y 21 de All hands