sábado, julio 5

El registro fósil, recogido y explicado por la literatura popular (9)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Universitat de Lleida 



Las numerosas interpretaciones legendarias, inventadas en Tortosa, para explicarse la presencia de unos diminutos fósiles de forma estrellada (1ª Parte)



Introducción

Hasta mediados del siglo XX la gente común y corriente de nuestro país desconocía exactamente qué era un fósil y cómo se había formado. Las personas comunes más racionalistas consideraban que era una transformación natural de seres y cosas que se producía en ciertas ocasiones, por efecto del enterramiento y del paso de cientos de años y que finalmente conducía a la "petrificación". Pero tampoco era extraño encontrar bastantes personas supersticiosas que, todavía, creían que la "petrificación" de ciertos de seres y cosas se había producido de forma portentosa, por efecto de alguna intervención sobrenatural, suponiéndose que el causante de la transformación de ciertos seres y cosas en piedra había sido, en unos casos un ser celestial y en otras ocasiones un ser infernal.  
El que esto escribe, ha podido recoger durante los últimos quince años, en España y Portugal, decenas de interpretaciones legendarias relativas a la fosilización de muy variados tipos de fósiles. En todos los casos se trata de narraciones fantasiosas, ideadas para justificar de manera antirracionalista la presencia de una determinada clase de fósiles, en algún lugar del terreno de una cierta localidad.


Interpretaciones legendarias, otorgando un pretendido origen portentoso, a las "estrelletes" de Mig Camí

La capacidad de inventiva fantasiosa, de l@s tortosin@s para crear explicaciones prodigiosas con las que quedaba justificada la presencia de unos fósiles minúsculos (2-4 mm de diametro), generalmente, de difícil percepción a más de 0,5 m. de distancia, es prodigiosa. Hasta el día de hoy, el que esto escribe, ha podido recoger, nada más y menos que catorce interpretaciones distintas para explicar el "verdadero origen maravillos" de unos fósiles que, paleontológicamente y geologicamente, resultan bastante vulgares. Tan gran derroche de fantasía creativa es un buen indicador de que los minúsculos fósiles han sido, sociologicamente y etnologicamente, muy importantes el la cultura y la vida cotidiana de los habitantes de la localidad y los de su comarca, hasta tiempos muy recientes. 

Imagen macrofotográfica, muy aumentada y detallada, de una típica "estrelleta" de Mig Camí. Este tipo de artejos forman la casi absoluta totalidad del conjunto de hallazgos  de artejos realizados > 99,99%. 
 Esta ilustración ha sido obtenida a partir de la reproducida en la cubierta del libro de Álvaro Arasa: "Estrelletes" de Mig Camí

En relación al supuesto origen sobrenatural y la pretendida naturaleza extraordinaria de las diminutas piedrecillas, llamadas en Tortosa y sus alrededores "estrelletes" de Mig Camí, como ya hemos dicho en ocasiones anteriores (veánse las entradas del 12/03/2012 y del 26/05/2013), realmente, sólo se trataba de los artejos disociados "postmortem" que constituían el pedúnculo de un tipo de crinoideos, de la especie especie Pentacrinus neocomiensis que, vivió hace unos 130 millones de años, en esa misma zona, cuando lo que hoy día es una sierra litoral, entonces era un fondo marino cálido en los margenes del océano Tetys.


Imagen macrofotográfica, muy aumentada y detalladade una auténtica "creveta" (cast. "crucetita") de Mig Camí. Se trata de un artejo anómalo, con tan sólo 4 puntas. Forman un porcentaje despreciable en el conjunto de los hallados en la localidad.
Esta ilustración ha sido obtenida a partir de la que aparece reproducida en la contracubierta del libro de Álvaro Arasa: "Estrelletes" de Mig Camí

Hasta mediados del siglo pasado existieron dos tipos de creencias populares sobre cómo se formaron tales singulares piedrecillas en el lugar en el que podían encontrarse y recogerse. La totalidad de las interpretaciones era de tipo legendario y la mayoría pretendían explicar-justificar por causas milagrosas la presencia de estas piedrecitas prodigiosas por mediación de la Virgen o de los ángeles. Según se creían sólo existían en la proximidad de la ermita de Mig Camí y estaban ausentes en cualquier otro lugar de su entorno y del mundo, por lo que se consideraban una singularidad de la ciudad y de su ermita
Veremos, a continuación, con el detalle necesario, cada una de las diferentes micronarraciones interpretativas, legendarias, del supuesto origen portentoso de las piedrecitas de Mig Camí. Tales explicaciones, por lo que sabemos circularon entre los habitantes de Tortosa y de otras poblaciones cercanas, al menos desde mediados del siglo XVIII hasta mediados del XX, con la categoría de verdaderas leyendas populares mágico-religiosas que entroncaban con diversas prácticas supersticiosas características de la religiosidad popular de la gente más crédula de la ciudad y de las poblaciones de los alrededores.


Demasiadas leyendas explicativas

Hasta el momento presente hemos podido recopilar hasta 14 micro-relatos mítico-legendarios, relacionados con el origen, extraordinario, de las "estrelletes" o "crevetes" de Mig Camí e incluso una que además explica la formación de los "pilanets".  
Tales narraciones legendarias, constituyeron, una pieza fundamental para expresar ciertas creencias, pero también para explicar la presencia de estas raras piedrecillas, de forma estrellada, sólo en ciertos lugares muy proximos a la ermita de Mig Camí, santuario dedicado la veneración de la imagen de la Virgen de la Providencia, a la vez que dotar de verosimilitud su origen extraordinario y justificar sus imaginarias virtudes sobrenaturales, al relacionarlas con distintos hechos milagrosos de la Virgen de Mig Camí.



LEYENDA Nº 1 

Contaba que este tipo de raras y curiosas piedrecillas, no existían en ningún otro lugar del mundo y que sólo "se formaban y aparecían" en este lugar, porque era un lugar santificado por la presencia de la Madre de Dios. 
Los argumentos utilizados eran el mero hecho de haber permanecido, en tal lugar, perdidos, olvidados y, luego,  hallado  los pedazos de la imagen de la Virgen de la Providencia, Mig Camí.   
También, porque estaba edificada la ermita donde siempre ha residido la imagen de la "Mare de Déu de la Providència de Mig Camí", de Tortosa, .

Tarjeta postal de finales del s. XIX a principios del s. XX. Algunas de las personas de la fotografía están buscando estrellitas milagrosas
Imagen: Todo Colección




LEYENDA Nº 2 

Contaba que como los los sarracenos que conquistaron Tortosa, habían destruido la ermita y destrozado la imagen de "la Stella matutina", al cabo de uno o dos siglos de dominación musulmana, la mayoría de los tortosinos se habían olvidado su existencia y dejado de ir a venerarla a su santuario. 

Representación artística de un tropel de jinetes mahometanos en combate
ImagenIslam Today Oregon Pressents

Para atraer, de nuevo, la atención de los que pasaban por las inmediaciones del lugar, transitando entre Tortosa y los pueblos y ciudades de la costa y despertar la devoción de l@s antigu@s devot@s tortosin@s que se habían olvidado de ella, hizo aparecer millones de estrellitas de piedra, tantas que antes de que se acaben ellas, se acabará el mundo.
Dos mujeres piadosas que iban con frecuencia a rezar a las ruinas de la antigua ermita, fueron las que descubrieron la existencia de las estrellitas y los primeros pedazos de la imagen de la Virgen.


LEYENDA Nº 3

Decía que se trataba de estrellitas desprendidas del manto estrellado de la Virgen, cuando de regreso de un salvamento marítimo se acercaba a su residencia, terrenal. Tal prodigio sucedía en las noches de horribles tormentas y temibles temporales, después de socorrer a los náufragos a punto de ahogarse o a las embarcaciones en peligro de hundirse. 

Estampa representado una intervención milagrosa de la Virgen, para socorrer a los marineros que ocupan un bote a punto de zozobrar, en este caso particular en el mar de las Antillas
Imagen: Advocaciones de la Virgen María


Las idas y venidas, aéreas, de la Virgen se producían cuando las personas en peligro de muerte se habían encomendado, fervorosamente, a su maternal protección. Tal vez, se suponía que el viento huracanado de los fuertes temporales debilitaba la fijación de las estrellitas al manto. 
Entre los muchos "exvotos" acumulados en el santuario de Mig Camí, abundaban los de tema marinero.



LEYENDA Nº 4

En relación a esta misma situación, socio-mágico-meteorológica, relacionadas con el salvamento maritimo, también existía la creencia de que las estrellitas de piedra, en realidad, eran pequeñísimas estrellas de mar que se habían quedado pegadas al manto de la Virgen.

Imagen de la Virgen de las Mercedes, de Alcalá la Real, cubierta con un manto estrellado, durante una procesión patronal. Antaño, durante muchos años, la Virgen de Mig Camí lucía un manto semejante al de la imagen, de color azul celeste y plagado de estrellas bordadas, actualmente, envejecido y por ello guardado.
Imagen: Mundo cofrade

Tal cosa pasaba cada vez que la Virgen tenía que introducirse en el mar para rescatar personas en trance de ahogarse o reflotar embarcaciones a punto de irse a pique. Tal vez se suponía que cuando el manto se secaba, los animalitos marinos iban cayendo a tierra, se secaban, se petrificaban... y, luego, ¡se multiplicaban por los alrededores del santuario!


LEYENDA Nº 5

Cuando la Virgen "iba por el Mundo", al pasar por este monte, sintiéndose cansada del viaje, decidió detenerse un rato, junto al camino, en un lugar con vistas sobre Tortosa, para a descansar en ese lugar. Al levantarse para seguir su viaje, algunas de las estrellitas que llevaba bordadas en su manto se desprendieron y cayeron a tierra, quedando esparcidas por el suelo. De éstas pocas estrellitas que cayeron aquel día, han ido naciendo otras y otras, por eso ahora hay millones de ellas en esa parte del cerro... 

Pintura de Hans Memling, óleo sobre tabla, titulada "La Virgen y el niño, en un paisaje", representando a la Virgen viajado a pie con su hijo en brazos
Imagen: Coleccion Rotschild, Paris


LEYENDA Nº 6

Relataba a que las minúsculas estrellitas de piedra, esparcidas por los alrededores de la ermita, eran las lágrimas de la Virgen de Mig Camí que compadecida por las miserias y calamidades que tenían que sufrir sus fieles creyentes, tortosinos, lloraba desconsoladamente por sus humanos padecimientos. Tratándose de la Virgen, sus lagrimas no eran como las de los humanos mortales si no que cada lagrima tenía forma de estrella. 

Aspecto del rostro de una imagen de la advocación mariana denominada "de los Dolores", "la Dolorosa" o "de la Angustia", mostrando una expresión de gran aflicción. Además las lagrimas que luce en párpados y pómulos indican que está llorando desconsoladamente. Algo así hay que suponer que, en ciertas ocasiones, debía sucederle a la imagen de Mig Camí. Fotografía original de J. C. Hervas
Imagen: Ojo digital: Virgen de la Angustia


LEYENDA Nº 7

En relación al mismo tipo de fenómeno milagroso-mariano de tipo lacrimal-emotivo-fisiológico, otra narración devota apuntaba causas muy distintas a las del caso anterior. Afirmaban que se trataba de las lagrimas vertidas por la Virgen, por efecto del profundo dolor que en su maternal corazón, le causaba conocer la variedad de hechos ofensivos que algunos de los habitantes de Tortosa y de los pueblos de los alrededores, cometían contra los Mandamientos de su divino y bondadoso Hijo y de la santa madre Iglesia, con su comportamiento ingrato, impío y pecaminoso.


Continuará 

sábado, junio 21

Los dinosaurios en la cultura popular española y portuguesa (15)


por Heraclio Astudillo Pombo, Universitat de Lleida


Los dinosaurios en los medios de comunicación, españoles, más populares: la prensa periódica, el cinema, los cromos y los tebeos.
Segundo periodo, de 1900 a 1919, inclusive
(Continuación, 8ª parte).




Introducción:
 

El diario El Imparcial, de Madrid, el lunes 4 de abril de 1910, publicaba en su página 4 y dentro de su sección "Crónica científica", un interesantísimo artículo, firmado por Vicente Vera (1), en el que se aportaba una grana cantidad de información sobre diversos géneros de dinosaurios y sobre algunas ideas curiosas relacionadas con esta clase de animales. Incluso se apuntaba la remota posibilidad de que, en algún lugar ignoto del planeta, aún pudieran existir ejemplares de alguna especie dinosauriana todavía viviente. Los argumento utilizados eran los mismos a los que todavía recurren algunos criptozoológos actuales: las leyendas tradicionales de culturas primitivas, los rumores recogidos por viajeros, las fotografías borrosas o manipuladas.... y el descubrimiento del okapi en la selva congoleña. La lectura de este articulo permite darse cuenta que mientras la paleontología científica ha avanzado muy considerablemente, en los últimos 100 años, las pseudociencias siguen ancladas en las creencias, argumentos y métodos propios de siglos anteriores al XIX. 
Aunque el articulo original no contenía ninguna ilustración, hecho muy común en los diarios de la época, se han añadido algunas imágenes para hacer su lectura más atractiva y amena a l@s lectores menos especializados en el tema.
También se han añadido vínculos electrónicos para aquell@s lectores/as a quienes gusta ampliar o refrescar sus conocimientos sobre dinosaurios o sobre la historia de su conocimiento y divulgación.

 
Los grandes monstruos de otras épocas.
Dinosaurios herbívoros y carnívoros de los periodos Jurásico y Cretácico. 

El terrible Tyrannosaurus. Como se defendian los demás animales contra los ataques del monstruo. 
Un dinosaurio viviente.

Allá en épocas remotísimas, durante el período jurásico, vivieron en la América del Norte unos lagartos gigantes, los animales terrestres más enormes que han habitado en nuestro planeta. Pertenecían estos lagartos colosales al grupo de los Dinosaurios saurópodos y entre ellos se encontraban algunos, como el «Atlantosaurus immanis», que tenían más de 30 metros de longitud y cuyo fémur (hueso del muslo) alcanzaba dos metros y medio de largo por dos tercios de metro de anchura. 

Hipotética reconstrucción de un ejemplar de Atlantosaurus, representado junto a un elefante asiático para dar idea de su tamaño relativo. Atlantosaurus es un género de dinosaurio saurópodo, que vivió a finales del Jurásico, en lo que hoy es Norteamérica. Grabado antiguo en un libro de paleontología
Imagen: Wikipedia

Estos monstruos eran herbívoros, es decir se alimentaban de vegetales; pero había otro grupo de dinosaurios que eran carniceros, y par lo tanto, mucho más temibles, aunque su tamaño fuese algo menor. Entre estos lagartos carnívoros se contaban el “Labrosaurus”, el «Allosaurus», el «Creosaurus» (2) y algún otro, también americanos, y el «Megalosaurus” y el «Dakosaurus», que habitaron en Europa, durante el mencionado periodo jurásico.
En la época cretácea empiezan á desaparecer todos estos colosales dinosaurios; pero aún vivieron algunos de los más tremendos, entre los carniceros descolló sobre todos el «Tyrannosaurus», que es sin duda el animal de presa más grande que ha existido en el globo. 


Ejemplar de Dakosaurus maximus  saltando fuera del agua para atrapar alguno  de los pterosaurios  que revolotean sobre la superficie del mar para capturar peces
Imagen: Wikipedia
 

El león y el tigre de nuestros días, fieros como son, están conformados para atacar los herbívoros actuales, animales de talla pequeña comparados con los gigantes de otras épocas. Pero el «Tyrannosaurus» del cretáceo y el «Allosaurus» del jurásico podían arremeter con todo ser viviente que se hallase á sus alcances, cualquiera que fuese su tamaño, siendo, por lo tanto, el terror de todos sus contemporáneos.
Ni él mismo «Atlántosaurus» antes mencionado, con sus treinta ó más metros de longitud, ni el famoso «Diplodocus», con sus veinticinco metros, podían luchar, siendo herbívoros, contra un carnicero como el «Tyrannosaurus», que, aunque solamente de doce o trece metros de largo, tenía una enorme y maciza calavera provista de poderosas mandíbulas armadas con dientes agudos y cortantes que sobresalían medio palmo.
Lo único que los animales herbívoros pudieron hacer para defenderse de fieras tan temibles, fué proveerse de armaduras ó corazas como los buques modernos se revisten de planchas de acero para resistir los tremendos proyectiles de la artillería moderna. Así los grandes cuernos y el huesoso collar del «Triceratops» y la coraza que cubría la cabeza y el cuerpo del «Ankylosaurus» se desarrollaron, sin duda alguna, para resistir los ataques del terrible «Tyrannosaurus».



Modelo de Ankylosaurus reproducido a escala real en un parque temático.
Imagen: Wikipedia

 Otros dinosaurios contemporáneos que se alimentaban de plantas y que no disponían de armaduras ni otras defensas corporales buscaron su salvación por otros medios, y el «Trachodon», por ejemplo, buscaba su refugio en las aguas, y procuraba, nadando, ponerse fuera del alcance del temible enemigo. Otros animales de mucho menor tamaño que el «Tyrannosaurus» debían su existencia á su agilidad, hurtando los ataques de la fiera gracias á la actividad y rapidez de sus movimientos.  Recientemente los Museos paleontológicos se han enriquecido con una nueva calavera de «Tyrannosaurus», muy bien conservada y en la que puede apreciarse perfectamente las condiciones de ataque de aquel tremendo monstruo.

Restauración pictórica realizada por el paleoartista C. Knight, bajo la supervisión del profesor Osborn, representando dos ejemplares de dinosaurios del género Trachodon en una posición y escenario natural. Exhibida en el AMNH de New York
Imagen: Wikipedia


Se admitía por todos los hombres de ciencia que los colosales lagartos dinosaurios se habían extinguido por completo al terminar la época cretácea: de suerte que desde hace cientos de miles de años ya no existían vivos en el globo representantes de aquellos monstruos.  Pero ahora llega de África una noticia verdaderamente sensacional, á saber: Que en algunas regiones de aquel continente existen aún dinosaurios vivientes, y que los viajeros y los cazadores que han cruzado por dichas regiones se han visto expuestos á un encuentro muy desagradable con animales tan temibles (3). 

Representación artística de un grupo de desesperados cazadores-guerreros, pigmeos, luchando en la orilla de un pantano contra un enfurecido monstruo, de aspecto dinosauriano, surgido de las aguas de una ciénaga
Imagen: conspiraciones1040

Herr Hagenbeck, director del jardín zoológico de Hamburgo; asegura que se ha encontrado vivo, en la Rhodesia, un dinosaurio del grupo de los carniceros. El descubrimiento se ha hecho simultáneamente por uno de los agentes de Hagenbeck y un inglés que viajaba por la mencionada región africana. Ambos individuos tomaron fotografías del animal. Algunos indígenas á quienes se mostraron estas fotografías afirmaron que en los inmensos pantanos que, ocupando centenares de leguas cuadradas de extensión, hay en la Rhodesia, habían encontrado también algunos de esos monstruos cuyas especies se tenían por completamente extinguidas desde hace muchos siglos.


Carl Hagenbeck era un comerciante alemán de animales exóticos, director del parque zoológico familiar y organizador de exhibiciones, en vivo, de grupos humanos representantes de etnias exóticas
Revolucionó el sistema tradicional de exhibición zoológica al iniciar la exhibición naturalista de animales fuera de jaulas y fosos, en recintos al aire libre, más o menos semejantes escenográficamente a su hábitat original.
Imagen: Wikipedia

El profesor Matthew (4), del Museo Americano de Historia Natural, interrogado acerca de este asunto, ha declarado que no era imposible la persistencia de dinosaurios en una región en donde se hayan conservado condiciones semejantes á las que dominaban en el globo cuando los tales dinosaurios abundaban sobre la superficie terrestre. 

El profesor William Diller Matthew, a principios del s. XX, era el paleontólogo especializado en dinosaurios más reconocido del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York. Como zoólogo defendía la idea de que la fauna vertebrada más primitiva, del planeta, bajo la presión evolutiva de especies más modernas aparecidas en los continenetes del hemisferio norte se habría refugiado y conservado en los continentes e islas del hemisferio sur. De existir algún tipo de fauna primitiva residual, debería residir y buscarse en territorios inexplorados de África, Sudamérica y Oceanía
Imagen: Wikipedia
 
 De todos modos el descubrimiento sería de un interés científico inmenso; pero no más extraordinario que el del «okapi», animal singularísimo, representante también de especies extinguidas, hallado igualmente en el interior del continente africano y del cual existen ya dos curiosos ejemplares en el Museo de Historia Natural de Madrid, descritos extensamente en estas crónicas.




Notas del editor:

1- Vicente Vera López (Salamanca 1855- Madrid 1934), fue un científico y político español, Doctor en Ciencias Físico-Químicas que publicaba artículos divulgativos de temática científica, de manera regular, en las páginas del diario, El Imparcial.

2- “Labrosaurus”, «Allosaurus» y «Creosaurus» son géneros sinónimos, actualmente, el que considerado válido es el de Allosaurus

3- El Mokele-Mbembé: Un Enigma Africano & Confirmado: Los nativos africanos matan dinosaurios

4-  Dinosaurs. With Special Reference to the American Museum Collections
by W. D. MATTHEW, Curator of Vertebrate Palaeontology.
NEW YORK. AMERICAN MUSEUM OF NATURAL HISTORY. 1915

sábado, mayo 31

El registro fósil, recogido y explicado por la literatura popular (7)

por Heraclio Astudillo Pombo, Universitat de Lleida, Dept. Medi Ambient i Ciències del Sòl



La leyenda de "las patadas del demonio", de la ermita de La Posa, en Isona (Pallars Jussà, Lleida).
Tercera y última parte (ADG ;D)


Dos interpretaciones científicas, muy distintas, del mismo fenómeno paleontológico

En 1973 el micropaleontólogo alemán Alexander Liebau, mientra estaba realizando prospecciones sobre el terreno, descubrió un conjunto de concavidades en una superficie rocosa cercana a  la ermita de la Mare de Déu de La Posa en las cercanías del pueblo de Isona, sin precisar la situación exacta del lugar. Liebau interpretó el conjunto como un yacimiento de icnitas, del Cretácico superior, de entre 100 y 70 millones de años, de antigüedad, sin poder precisar cuáles pudieron haber sido las causas de su origen. 

Vista del yacimiento de icnitas de La Posa, desde su parte alta, al fondo terrenos del pueblo de Isona y, más al fonso, sierras prepirenaicas transversales
Imagen: Georama

En el verano de 1984, Santafé y sus colaboradores, gracias a las indicaciones de la geóloga Margarita Díaz Molina, sobre la existencia de un yacimiento de icnitas, situado cerca de la ermita de La Posa, que pudieran haber sido causadas por dinosaurios consiguieron localizar, el yacimiento que Liebau había citado, en 1973. En aquel momento, no se pudo identificar, con seguridad, si tales marcas habían sido causadas por dinosaurios o por otro tipo de vertebrados. 

Dibujo esquemático representando la tipologías, simplificada, de las diversas clases de huellas, características de las diferentes clases de dinosaurios y el perfil de diversos individuos representantes de su clase. 
En negro, la forma de las marcas impresas en la roca, dejadas por los pies y en gris, las dejadas por las manos. 
En las zonas prepirenaica y pirenaica, de Catalunya, en la que está el yacimiento de La Posa, hasta ahora, sólo se han hallado icnitas de los tres primeros tipos, faltando las de tireóforos y ceratópsidos
Imagen: Los últimos dinosaurios

En el verano de 1987, Santafé y sus colaboradores finalmente, pudieron interpretar el conjunto de concavidades del yacimiento de La Posa, concluyendo que podía ser  el resultado del tránsito por aquel lugar de un grupo de dinosaurios, de género indeterminable, durante el Cretácico superior

En 1997, con el yacimiento completamente despejado de la cubierta de tierra y limpio de vegetación, Santafé y sus colaboradores, después de concienzudos estudios de la forma, dimensiones y distribución de las concavidades del yacimiento de La Posa, llegaron a la conclusión de que debía tratarse de subhuellas de pisadas de dinosaurios saurópodos. Supuestamente habrían sido causadas mientras divagaban sobre un terreno pantanoso, costero, en la línea de costa de un mar cálido y poco profundo. Este suceso debió acontecer durante Cretácico Superior, concretamente hacia el límite Campaniense-Maastrichtiense, hace unos 70 millones de años.
 

Recreación artística de un improbable grupo, coétaneo, de dinosaurios saurópodos en harmonioso compañerismo. Pintura digital realizada, en 2012, por el excepcional artísta paleoilustrador Raul Martin. para el Scientific American Magazine. 
Se muestran, juntos, diversos géneros de saurópodos para que resulten más facilmente visibles sus semejanzas y diferencias morfológicas
Imagen: Raul Martin
 
En 2001 el Dr. Martinelli y sus colaboradores, debido a la forma de las concavidades, demasiado superficiales y circulares y a su distribución, demasiado regular y apretada,   las marcas, antiguamente legendarias, del yacimiento de icnitas de La Posa, descartaron su anterior atribución a dinosaurios. Proponiendo un origen bastante distinto, pues interpretaron las concavidades como las marcas de alimentación dejadas por peces  cartilaginosos Rajiformes, del Cretácico. La nueva interpretación de las icnitas, se basaba en que, en la actualidad, se ha podido observar que las rayas cuando atrapan los crustáceos y moluscos de los que se alimentan que viven enterrados en la parte superficial de los sedimentos del fondo marino, dejan unas concavidades de forma y distribución muy semejante. Se trata de una bioturbación típica, causada por efecto de la especializada modalidad alimentaria de este tipo de peces, dejada sobre la superficie de los sedimentos del fondo marino, en zonas someras, muy próximas a la costa. 

Aspecto de un pez rajiforme, visto por su parte superior. Como sucede con los demás peces cartilaginosos, prehistóricos, el aspecto general de los rajiformes resulta muy desconocido, pues muy raramente fosiliza su esqueleto no óseo, pero en algunos yacimientos han dejado improntas de todo su cuerpo y, en muchos otros, dientes fosilizados, de fotma muy característica.
Imagen: Batoidea Wikipedia

Además de esto, se ha podido comprobar que en otros yacimientos muy próximos al de La Posa, de la misma naturaleza litológica y de igual edad geológica, se han encontrado restos fósiles de peces rajiformes cretácicos, coétaneos, consistentes en piezas dentarias fosilizadas. Fundamentándose en ambos motivos, a las concavidades se les atribuyó un origen icnológico y se las relacionó con el icnogénero, ya existente, Piscichnus, es decir, "icnitas dejadas por peces". 

Extraño aspecto del terreno, la superficie de la roca, en una empinada ladera muy cercana a la ermita, aparece acribillado de millares de concavidades. El conjunto constituye el muy famosos yacimiento icnológico de La Posa, debido a que, hasta 2001, fue considerado como el yacimiento icnológico que contenía una mayor concentración de icnitas de dinosaurios de toda Europa. Fotografía original de Miquel Casafont Llorens
Imagen: Yacimiento de la ermita de la Posa 


Conclusiones paleontológicas:

Fueran rayas o dinosaurios, los tipos de animales que con mayor probabilidad pudieran haber causado las legendarias marcas cercanas a la ermita de La Posa, en cualquiera de ambas posibilidades, las concavidades constituirían el registro fósil de dos posibles actividades biológicas, alimentación en el caso de las rayas o desplazamientoen el caso de los dinosaurios, realizadas por dos clases de animales vertebrados del Cretácico superior. 

De todas maneras, hay que informar que desde que apareció la hipótesis piscícola, en 2001, con el mejor conocimiento de los procesos de formación de icnitas, la hipótesis de un posible origen dinosauriano  ha ido perdiendo su primitiva credibilidad.


Pez raya, nadando sobre un fondo arenoso, a la búsqueda de sus presas, moluscos y crustáceos marinos, que camufladas bajo una delgada capa de arena, ingenuamente se creen a salvo, del sistema de detección de microcampos bioeléctricos de que dispone su depredador.
Imagen: Peces del Caribe

En la actualidad el yacimiento de La Posa, ocupa una gran extensión de terreno visitable, unos 4000 m2, ganados para la contemplación humana después de haberse limpiado la zona de la ladera en la que eran visibles las marcas, supuestamente de dinosaurios. Hacia el año 1995, se acabó de eliminar el suelo y la vegetación herbácea que rellenaban las concavidades y que ocultaban, a la vista, la mayoría de las icnitas que ahora resultan bien visibles para turistas y paleontólogos. A pesar de todas las facilidades todavía resultan difícilmente interpretables, con total seguridad, incluso para l@s icnólog@s más competentes que se han enfrentado al reto.

Imagen en la que se puede ver el tamaño relativamente grande de las concavidades, del yacimiento de la Posa, gracias a la presencia de un turista y fotógrafo que sirve como referente
Imagen: Dinosaurios en Lleida

Desde el año en que las icnitas fueron atribuidas a dinosaurios, el yacimiento empezó a hacerse muy popular entre los geólogos, los paleontólogos y los geoturistas, razón por la que el lugar fue acondicionado para favorecer la práctica del turísmo cultural, concretamente el geoturismo y paleontoturismo. Desde 1990, este jacimiento como otros de los alrededores, viene siendo gestionado por la sección de Paleontología del Museo de la Conca Dellà, con sede en Isona, cuya importancia científica y atractivo turístico ha crecido mucho, gracias al descubrimiento de huesos y huevos de diversas clases y géneros de dinosaurios del Cretácico superior, en diversas localidades de los alrededores. 

A pesar del actual consenso científico sobre la causa biológica más probable, de las icnitas del yacimiento de La Posa, todavía bastantes documentos, materiales y virtuales, relacionados con el turismo en la zona, siguen manteniendo la idea de son huellas de pisadas de dinosaurios. Quizá el error se mantiene por ignorancia del avance en el conocimiento cientifíco, a pesar que algunos medios de información no especializada  han informado que actualmente la mayoría de los paleontólogos consideran más plausible la causa íctica que la dinosauriana. 
Otra explicación de la persistencia de la interpretación "errónea antigua" podría ser por pura estrategia comercial, ya que cualquier tipo de dinosaurios siempre atraerá más visitantes que una humilde bandada de rayas.



Fuentes:

- Belvedere, M. and al.. 2011. Fish feeding traces from middle Eocene limestones (Gargano promontory, Apulia, Southern Italy ). Palaios, 26 (11):693-699
- Casanovas, M.L., Santafé, J.L, Sanz, J.L., and Buscalioni, A.D. (1987). Arcosurios (Crocodilia, dinosauria) del Cretácico superior de la Conca de Tremp (lleida, España)Estudios geol., vol. estr. Galve-Tremp (1987) 95-110 
- Casanovas, M.L., Fernandez, A., Perez-Lorente, F., and Santafe, J. V. 1997. Sauropod trackways from site El Sobaquillo (Munilla, La Rioja, Spain) indicate amble walking. Ichnos, 5: 101-107. 
- Gibert Atienza, Jordi. 2010. Comunicación personal, del 17/05/2010
- Liebau, A. 1973. El Maastrichtiense lagunar ("Garumniense") de Isona. XIII Coloquio Europeo de Micropaleontología (98-112)
- Llompart, C.; Casanovas, M.L. y Santafé, J.V. 1984. Un nuevo yacimiento de Icnitas de Dinosaurios en las facies garumnienses de la Conca de Tremp (Lleida, España) Acta Geológica Hispánica, t.19 (1984), nº2. Pp 143-147.
- Llompart, C. 2006. Presencia de icnitas de dinosaurios en el Cretácico Superior del margen sur del sinclinal de Tremp (prov. de Lleida, Cataluña, España) Revista Española de Paleontología, 21 (1), 1-14
- Martinell, J., De Gibert, J.M., Domènech, R., Ekdale, A.A. and Steen, P.P., 2001. Cretaceous ray traces? An alternative interpretation for the alleged dinosaur tracks of La Posa, Isona, NE Spain. Palaios 16(4): 409–416,
- Riera Rubio, Violeta  (2010). Estudio integrado (geología y paleontología) de la sucesión de dinosaurios (Maastrichtiense) de la vertiente surpirenaica. Tesis Doctoral. iversitat Autònoma de Barcelona.  
- Ros Visús, Xavier & Palomar Molins, Jordi. 2001 Memòria d'una excavació paleontològica d'urgència realitzada a Basturs (Isona i Conca Dellà, Pallars Jussà)
- Vila, B. et al. 2006. Los últimos dinosaurios de los pirineos y sus huellas. Enseñanza de las Ciencias de la Tierra,  (14.3) pp. 240-246