martes, octubre 11

Márquetin, enología y registro fósil (9)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Universitat de Lleida


Uso del registro fósil, como emblema de ciertos vinos españoles (8ª parte)


Los vinos Turritela, tinto y rosado, de la bodega El Vinyer, de Tremp (Pallars Jussà, Lleida)


Introducción 



En este blog, no se había vuelto a tratar sobre "paleontovinos" españoles, desde finales del 2013, a pesar de nuestro personal interés por este tema tan específico de la "paleontología cultural" europea, precisamente por el hecho de que hasta ahora resultaba ser un tema de muy escasa productividad en la "paleontología cultural" de nuestro país. El motivo de este largo intervalo de tiempo de silencio, tan prolongado como involuntario, no ha sido otro que la falta de información sobre la salida de algún nuevo producto vínico de esta categoría tan minoritaria en el mercado enológico hispano.

Además, cuando el responsable de que se produzca un hecho comercial tan insólito como infrecuente, es una bodega pequeña, de comarcas y joven, por lo tanto sin mucho renombre enológico, estará garantizada la falta de resonancia en los medios de comunicación de información generalista. Afortunadamente para la difusión de estos sucesos, existen las redes sociales e Internet, dónde los investigadores puede hacer prospección de datos o los productores de bodegas jóvenes y de zonas vinícolas que son poco populares, fuera de su entorno más próximo o más experto, hacer autopromoción y divulgación de sus nuevos vinos recién elaborados.

Mesa dispuesta para la cata del nuevo vino, junto a la entrada principal de la bodega El Vinyer, en la finca familiar de Figols de Tremp. Al fondo se pueden ver las hileras de vides y la izquierda, en primer término, dos botellas de vino rosado y tinto de Turritela y un frasco que contienen ejemplares de "turritelas" fósiles, recogidas en el suelo de las viñas e inmediaciones.
Imagen: Extraída del FB de "El Vinyer"


Por fortuna para nuestra causa de conocimiento y difusión de productos de categoría paleonto-enológica, en una de las revisiones que se realizan periódicamente en Internet, con la finalidad de descubrir novedades ignoradas, recientemente, se descubrió la aparición durante el año 2015 de dos nuevos "paleontovinos" españoles: el Turritela Negre 2014el Turritela Rosat 2014 producidos por la bodega El Vinyer. Una pequeña empresa vitivinícola catalana de carácter familiar dedicada al cultivo de la viña y a la elaboración de vinos, ubicada en una zona enológica no "habitual" y poco conocida que está impulsada y dirigida por la joven cosechera y enóloga Eva Carmona Bardella.
Se trata de dos novísimos vinos producido en Cataluña, en la provincia de Lleida, en una zona de montaña con una antigua tradición vitivinícola perdida a finales del siglo XIX, cuya producción se esfumó con la llegada de la plaga de la filoxera a España, terrible plaga de insectos chupadores que arrasó la mayoría de los viñedos de toda Cataluña. A diferencia de lo que pasó en otros muchos lugares de España y de Cataluña, esta zona catalana no se recuperaría nunca de la hecatombe generalizada del sector vitivinicola español. Esto fue debido a la dureza del laboreo bajo unas condiciones climáticas y una naturaleza del terreno que rendían cosechas poco productivas y unos vinos poco conocidos y reconocidos, debido al aislamiento geográfico y al alejamiento de los mercados de cierta importancia.

Los dos "paleonto-vinos" de "El Vinyer", como todos los demás vinos que se producen en la provincia de Lleida, pertenecen a la jovencísima e interesante Denominación de Origen "Costers del Segre" (Riveras del Segre).
 
Botellas de vino rosado y tinto de Turritela, fotografiadas en un lugar muy cercano a las viñas. A su alrededor, la superficie estéril de las margas grises aparece cuajada de incontables turritelas fósiles. La abundancia  de ese tipo de caracolillas prehistóricas petrificadas, es la responsables de que estos dos vinos tengan un nombre de sonoridad italiana y con una innegable vinculación paleontológica con su "terroir"
Imagen: Cortesía de Eva Carmona


Los dos nuevos "vinos paleontológicos" recién descubiertos se llaman Turritela, no por casualidad o capricho, sino que ello es debido a la abundancia de fósiles de "turritelas" (torrecillas), un tipo de estilizadas caracolillas marinas del Terciario (Eoceno), que se encuentran en el suelo margoso de las viñas y terrenos de sus inmediaciones. Fue precisamente este hecho paleontológico el que inspiró y motivó a la cosechera y enóloga Eva Carmona en la elección de tal nombre para el primer vino  producido por la empresa. El nuevo vino está representado por dos variedades, un vino tinto y otro de rosado, ambos creados a partir de uvas de la variedad "Merlot" cultivadas en las antiguas tierras de viñedos del antiguo término de Figols de Tremp
Los  dos nuevos vinos Turritela, mencionados, como todos los demás, producidos o en fase de producción, de la bodega El Vinyer han sido diseñados, controlados y producidos por la joven,  cosechera y enóloga Eva Carmona Bardella, nativa de Tremp, capital de la comarca prepirinaica del Pallars Jussà pero con raíces familiares en Figols.  
En cuanto a la serie Turritela, de momento, se desconoce si la bodega El Vinyer de Tremp, tiene proyectado ampliar la serie Turritela incorporando un vino blanco, en el futuro.


Un poco de historia antigua y moderna...

Historiadores y arqueólogos saben que el cultivo de la viña y la producción de vino en el Prepirineo leridano se remonta a la Edad Media y que diversos monasterios se dedicaron a ello en fechas hoy tan lejanas como el siglo XII, tras el retroceso de los ocupantes sarracenos y el avance de la reconquista cristiana.

Parece ser que el interés reciente por la recuperación de los antiguos "viñedos de altura" en la la zona de la Conca de Tremp, en la comarca del Pallars Jussà, se inicia hacia 1990 con la aparición, en diversas localidades de la Conca de Tremp, de algunos técnicos en viticultura de la potente empresa vitivinícola Torres, preocupada por rescatar viejas variedades que aportaran personalidad a sus vinos y por los efectos del Cambio Climático sobre las cosechas de uva vinificables. Visitaban los técnicos de Torres diversas localidades del Prepirineo catalán, con antigua historia vinicola y favorables para el futuro cultivo de ciertas variedades de "vides de altura". Entrevistaban viticultores y se interesaban por la recuperación de antiguas variedades locales de vides, con cuyas muestras una vez estudiadas, valoradas, seleccionadas y multiplicadas enriquecer las colecciones de los viveros de la empresa Torres. El hecho más determinante fue que Torres acabó adquiriendo terrenos aptos para constituir una gran finca vitícola en la solana del antiguo término de Gurp, con la idea de realizar ensayos prácticos sobre la hipótesis de que un proceso de maduración de las variedades de uvas cultivadas en aquella finca, en unas condiciones climatológicas más más frescas y una amplitud térmica más acusada, determinaría un crecimiento y maduración del fruto más lento dando como resultado mostos con menos azúcar y mayor acidez, les permitiría obtener vinos con menos alcohol y más aroma, más estables y longevos una vez embotellados. 
En la finca de sant Miquel o de les Bordes de sant Miquel, en la solana del antiguo término del pueblecito de Gurp que actualmente es un agregado del municipio de Tremp, en terrenos situados entre 700 y 950 m de altitud, se plantaron 104 hectáreas con vides de las variedades Cabernet Franc, Chardonnay, Merlot y Pinot Noir, que desde hace bastantes años están en plena producción y estudio.


 Turritela negre y Turritela rosat

Las optimistas expectativas del proyecto vitivinícola del Grupo Torres rápidamente se contagiaron y algunos propietarios de la Conca de Tremp empezaron a imitar su ejemplo, sustituyendo algunos cultivos de secano por vides. Fue, precisamente, hacia el año 2000 cuando la familia Carmona-Bardella inicia la recuperación vitícola de la vieja finca familiar de Figols, situada en terreno solano y a unos 600 m. de altitud, plantando 10 ha. con vides de la variedad Merlot. Hasta el año 2012 la totalidad de la producción de uva de los viñedos de la finca del Pla de Nascala, en Figols de Tremp, era adquirida por la importante empresa vitivinícola Torres. Siendo a partir de esa fecha cuando la joven enóloga Eva Carmona,  comienza a materializar el proyecto de elaborar sus propios vinos, bajo sus propias marcas: con el nombre de "El Vinyer" como empresa y con el nombre de Turritela para sus primeros vinos, reservando una parte de la producción de uva de la viña familiar.

El Turritela Negre 2014 fue el primer vino de la serie Turritela que produjo la bodega El Vinyer, empezando a embotellarse y a darse a conocer al público partir de finales de la primavera del  2015. Como ya se ha mencionado fue bautizado con el nombre del género de fósiles escogidos como emblema y de la referencia a la cosecha o añada de su contenido liquido. 
A finales del verano de 2016, ya ha aparecido el vino de la última añada, denominado Turritela Negre 2015.
 
El vino es elaborado en la bodega existente en la finca vitícola familiar del Pla de Nascala, en el término de Figols de Tremp, con uva negra de la variedad Merlot, vendimiada a mano en el punto óptimo de maduración. Inmediatamente es prensada y el mosto resultante transformado  siguiendo las técnicas más modernas de fermentación, en tanques de acero inoxidable, seguido de un breve reposo en toneles de madera, antes del embotellado en recipientes de vidrio de 75 cl. Su graduación alcohólica es bastante elevada: 14,5 % vol. (14,5º).
Como ya se ha dicho este vino pertenece a la Denominación de Origen: "Costers del Segre". 
Dice Jaume Aguadé, un entendido en materia enológica, que "Es un merlot joven -aunque una pequeña parte del vino haya pasado por tonel-, de color rojo vivo, fresco y afrutado de gusto. La uva debe de haber sido vendimiada en su momento exacto de sazón, porque el vino tiene un carácter franco que invita a beber, y es de sabor agradable, sin complicaciones, sencillo y limpio.

Aspecto de las etiquetas del vino Turritela de las variedades Negre 2015 (arriba derecha) y Rosat 2015 (abajo izquierda) extendidas. Si estuvieran adheridas sobre la botella, su parte central, se correspondería con la etiqueta frontal o anterior y sus laterales derecho e izquierdo, se corresponderían con la etiqueta posterior. Destacan claramente el nombre del vino, el logo con el fósil emblemático y el tipo de uva. El marco atigrado que hace de fondo, con sus colores y tonalidades alude visualmente de forma rápida a la variedad de vino que contiene: tinta, "negre" o rosada "rosat", en catalán.
Imágenes: Cortesía de Eva Carmona

El Turritela Rosat 2014 fue el segundo vino de la serie Turritela, de "El Vinyer" elaborado también con uva de la variedad Merlot cultivada en la finca familiar, mediante un proceso de vinificación muy semejante al ya citado. Empezando a ser embotellado en recipientes de vidrio de 75 cl. y promocionado a principios del verano del 2015. Su graduación alcohólica es bastante elevada: 14,5 % vol. (14,5º).
A finales del verano de 2016, ya ha aparecido el vino de la última añada, denominado Turritela Rosat 2015.



Justificación en la elección del nombre del vino y en el uso del logo paleontológico en la etiqueta

Las 10 ha, de viñedos de la familia Carmona-Bardella y sede de "El Vinyer" se hallan ubicadas dentro de una de las Geozonas del Inventario de Espacios de Interés Geológico en Cataluña, la nº 123, que está situada entre las localidades de Claret y del Coll de Montllobar. En ella se pueden reconocer diferentes indicadores geológicos y paleontológicos que definen el Estratotipo Ilerdiense o Ilerdiano por eso se considera que puede prestar interesantes servicios de Geoturismo con repercusiones económicas en la población local. Los terrenos de viñedos de la familia Carmona-Bardella y de "El Vinyer" están situados, concretamente, entre los Geótopos nº 3 (Serrat de la Perdiu o Collada de les Caragolines) y nº 4 (Llau de Xiroi).


 Mapa topográfico del ICGC, a escala 1/50.000, con la delimitación de la Geozona 123 y la situación de los 7 Geótopos, (todos trazados en color rojo), distribuidos junto al trazado de la carretera comarcal C-1311, que une las localidades de Puente de Montañana (Aragón) y Tremp (Cataluña). El orden de la numeración de los Geótopos empieza por la derecha y como ya se ha dicho los viñedos de la familia Carmona-Bardella están situados entre el nº 3 y el nº 4, junto y más abajo del trazado de la citada carretera.
Imagen: ZID 06. Ayuntamiento de Tremp
 

Yendo por la carretera comarcal C-1311 habiendo salido desde Tremp en dirección hacia Puente de Montañana, hacia el punto kilométrico 19,5 y bastante antes de llegar al pueblecito de Fígols, desde la carretera se pueden divisar junto a su lado sur unos extensos y cuidados viñedos que rodean un edificio con fachadas de piedra amarillenta y cubierta de teja, a dos aguas, en el que si se solicitan previamente se puede disfrutar de algunos servicios de enoturismo o comprar vino, y también un edificio con aspecto de almacén agrícola que es donde se realiza todo el proceso de transformación de la uva. El lugar resulta muy agradable a la vista y se le conoce como Las Viñas del Pla de Nascala. El conjunto se encuentra situado entre los 575 y los 625 metros de altitud.


Ortofoto del ICGC, a escala 1/5.000, en la parte central de la que se pueden apreciar las diversas parcelas de viñedos de la familia Carmona-Bardella y "El Vinyer", cuyo límite superior se ajusta al trazado de la carretera comarcal C-1311, que puede reconocerse en la parte superior de la imagen. Justamente en la parte derecha transcurre sobre la zona denominada "collada de les caragolines" por l@s paisan@s.
Imagen: Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya

Toda esta zona es muy rica en "micro" y "macro" fósiles, cuya presencia, abundancia, distribución y estudio les sirve a los geólogos y paleontólogos para conocer mejor la historias de la Tierra y de la Vida, así como para conocer la evolución de la geografía en sus aspectos climáticos, paisagísticos, faunísticos y florísticos. Además constituyen una parte del Patrimonio Natural característico de los territorios y de las sociedades en ellos establecidas, habiendo pasado algunos tipos de fósiles a formar parte de su cultura cotidiana, inspirando ciertos usos, costumbres o tradiciones. Conjunto de razones objetivas por las que está prohibido recoger fósiles sin autorización expresa de la autoridad pertinente.
Poco antes de llegar a la finca de la familia Carmona-Bardella la carretera transcurre por una zona denominada tradicionalmente, desde hace décadas, por la gente del país "Collada de les Caragolines" (aunque en la cartografía y bibliografía generalmente aparece como "Collada de les Cargolines"), debido a la extraordinaria abundancia de restos fósiles de incontables turritelas fósiles, un tipo de caracolillas marinas prehistóricas, las que la gente del país denominaba "Caragolines petrificades" debido a su aspecto y a su estado.  

Mapa topográfico del ICGC, a escala 1/50.000, en el que aparece registrado y localizado el topónimo popular de motivación paleontológica "Collada de les Cargolines" que identifica un lugar del término de Tremp i del Pallars Jussà.
Imagen:
Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya


Las personas con conocimientos naturalistas, ya en el siglo XIX, reconocieron en algunas de las conchas fosilizadas más alargadas ciertos caracteres que les permitieron identificarlas como una especie de turritelas. Los actuales paleontólogos especialistas en gasterópodos fósiles, han llegado a reconocer y diferenciar ciertas características que les han permitido conseguir identificaciones mucho más precisas, alcanzando niveles de precisión específica y subespecífica, así resultaría que las familiares "caragolines petrificades" de los paisanos de la Conca de Tremp, desde una perspectiva científica pertenecen a las especies fósiles: Turritella trempina sinónimo de Turritella dixoni, Turritella figolina y Turritella dixoni figolina, salvo error u omisión


Aspecto de tres ejemplares de Turritella dixoni (T. trempina), procedentes de un yacimiento de la localidad francesa de Coustoge, en todo semejantes a las que se hallan en la Conca de Tremp. Expuestos en la Sección de Paleontología  del Musée de Villeneuve-Minervois
Imagen: Album de fossiles


Fueron precisamente las humildes e incontables caracolillas marinas fósiles que aparecen en el suelo de sus viñas las que, en su día, inspiraron a Eva Carmona el nombre de sus dos primeros vinos: Turritela Negre y Turritela Rosat. Por lo tanto estos dos nuevos vinos catalanes, y más concretamente vinos pallareses, con un nombre paleontológico muy concreto y bien justificado, paleontologicamente, son los únicos casos españoles, de paleonto-vinos conocidos, hasta ese momento, por quien escribe y los únicos que merecen verdaderamente la denominación de "paleonto-vinos" verdaderos. En todos los demás casos de vinos paleontológicos españoles que han sido presentados en este blog, la vinculación de la botella o de su contenido con el registro fósil local era muy inconsistente por imprecisa y por genérica, o estaba escasamente justificada por la lejanía geográfica de la referencia paleontológica o, en el peor de los casos, resultaba totalmente imaginaria y absolutamente injustificable. Pero a pesar de ello y dada la extrema escasez de este tipo de productos enológicos en España, este blog quiso reseñarlos y mostrarlos a sus seguidores y a los visitantes ocasionales que pudieran estar interesados por el tema.

Aspecto de cuatro ejemplares de Turritella figolina, procedentes de un yacimiento de la localidad francesa de Fabrezan, en todo semejantes a las que se hallan en la Conca de Tremp. Expuestos en la Sección de Paleontología  del Musée de Villeneuve-Minervois
Imagen: Album de fossiles


Debemos felicitar a Eva Carmona Bardella y al equipo de "El Vinyer" por la certera elección del fósil emblemático, por la etiqueta de moderno diseño y agradable aspecto y por la elección de un nombre tan sonoro y apropiado para su vinos que escrito correctamente en catalán debería ser "Turritel·la". 
También les felicitamos por la correcta fundamentación geológica y la acertada argumentación enológica de sus vinos, pues en su declaración de intenciones enológicas Eva decía:
"Los vinos de "El Vinyer", intentan transmitir tanto la cultura como el entorno, pallareses. Desde la geología hasta el habla, dan nombre a sus caldos, y la frescura y el potencial aromático de estos son un claro reflejo del terreno y el clima donde se cultivan las viñas."


Estamos a la espera de la próxima aparición de otro vino de "El Vinyer" denominado con el nombre de otra clase de fósiles de aquellos muchos de varias clases que contiene el suelo de sus viñas del Pla de Nascala, en Figols de Tremp.


Nota:

Los vinos o proyectos de vino, españoles, pretendidamente, relacionados con el registro fósil local por sus productores o asesores de imagen de marca que han sido presentados y valorados en este blog, han sido los siguientes: Clos dels Fòssils (octubre de 2012), Lacrimus Rex (noviembre de 2012), Terra Fossil (diciembre de 2012), Milenario (diciembre de 2012), Memento I-III (julio de 2013) y Memento IV-VI (noviembre de 2013).

Como curiosidad o novedad en el sector paleonto-enológico español, debe mencionarse que Clos dels Fòssils ha modificado de manera radical, su antigua etiqueta con un ammonites dorado, un emblema paleontológico injustificable que fue muy criticado desde este blog, en las botellas de su ultima añada (2015). El aspecto de la nueva etiqueta de Clos dels Fòssils no es tan hermoso, refinado, ni tan pretencioso como era su predecesora y puede verse en la imagen de la derecha. 



Fuentes:

- Anónimo. EL VINYER. Denominació d’Origen Costers del Segre
 - Anónimo. 2014. Bodega Castell d'Encus. Club Enofílico Verema
- Anónimo. 2016. Bodegas Torres augura vinos muy aromáticos y equilibrados en su informe de vendimia 2015. La Semana Vitivinícola, 04/01/2016
- Anónimo. Viñedo Sant Miquel. Torres Viñedos Catalunya - Aguadé Bover, Jaume. 2015. Novetats pallareses.  Apunts d'Enografia de Catalunya. Vins de Catalunya, 27/11/2015
- Carmona Bardella, Eva. 2015-2016. El Vinyer Face Book 
- Carmona Bardella, Eva. 2016. Comunicaciones personales del 03/10/2016 y del 07/10/2016
- Colomé, Silvia y Ferro, Lorena. 2013. El vino sube a la montaña
La Vanguardia,  22/10/2013

- De Renzí, M. 1996. La influencia de los factores tafonómicos y paleoecológicos en la distribución de los moluscos en el área tipo del Ilerdiense (Conca de Tremp, Cataluña, España). Revista Española de Paleontología, Nº Extraordinario
- Iglesias, Rocío. 2014. Recuperar la uva de nuestros ancestros: el reto de Torres. Esquire, 5/11/2014
- Martinell Callicó, Jordi. 1988. Els gasteròpodes fòssils. El Registre Fòssil. Enciclopèdia d'Historia Natural dels PP.CC., vol. 15. Enciclopèdia Catalana
- Molina, E., de Renzi, M.; Álvarez, G.. 1995. El Estratotipo del llerdiense y su registro fósil. XI Jornadas de Paleontología.  (Eds. G. López, A. Obrador y E. Vicens)
- Rivas Casamajó, Gonzalo & Remacha Grau, Eduard.  GEOZONA 123. ESTRATOTIP DE L´ILERDIÀ (CLARET - COLL DE MONTLLOBAR) INTERÈS I VALOR PATRIMONIAL. Fitxes Descriptives dels EIGC. Direcció General del Medi Natural. Generalitat de Catalunya.
- Sahuquillo, María R. 2008. El vino lleva mal el calentamiento. El País, 02/10/2008-


domingo, septiembre 18

El registro fósil ibérico y el santoral católico, en la religiosidad popular de España y Portugal (10)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Universitat de Lleida



Fósiles ibéricos relacionados, por la tradición popular española, con la Virgen María, la Madre de Dios o con Nuestra Señora (7)




SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DEL MONTE TORO (MENORCA)



En el centro geográfico de la isla de Menorca, se alza una montaña de altura muy modesta denominad "Monte Toro", nombre que recibe porque según una leyenda exist en su cumbre un feroz toro que custodiaba la cima de la montaña, impidiendo que nadie alcanzara la cumbre. Este monte con sus 357 m. de altitud es la mayor elevación del terreno de la isla de Menorca, por lo que en días limpios y claros, desde su cumbre se puede divisar la mayoría del paisaje terrestre y marino de la isla, así como muchas de las poblaciones y caseríos y viceversa, el monte es visible desde casi cualquier lugar de la isla y de sus costas.

Panorámica de una parte de la isla de Menorca, tomada desde el mirador del Monte Toro.
Imagen: albolm911


En la cima del mencionado monte existe un santuario en el que se venera, desde la época de la reconquista de la isla a los ocupantes sarracenos, una antigua imagen de estilo gótico que representa a la Virgen María como Madre de Dios, con el Niño Jesús sentado sobre su brazo izquierdo. A a sus pies, en su lado derecho, aparece postrado un minúsculo toro que parece estar mirando a la Madre de Dios con mucha devoción. Según los historiadores del arte, esa imagen fue llevada a Menorca durante la conquista de la isla a los moros, por las tropas del rey Alfonso III de Aragón, en 1287. Resultando ser la imagen religiosa mejor conservada y más antigua de la isla de Menorca. 


La imagen de la Virgen del Toro, según una antigua estampa religiosa es una talla en madera, policromada, realizada entre finales del siglo XIII y principios del XIV. Con el feroz toro legendario postrado, sumiso, a sus pies.
Imagen: Leyenda del Monte Toro (Menorca)


Esta antigua imagen de la Madre de Dios es la patrona protectora de la isla de Menorca, por lo que siempre ha gozado de gran devoción entre todos los creyentes que han habitado la isla de Menorca.
Cuenta la leyenda popular que cuando la isla fue invadida por los moros el año 903, la santa imagen fue ocultada por los cristianos en el interior de una pequeña cueva que existía en la cima de la montaña, para proteger la imagen de la destrucción que los fanáticos invasores, iconoclastas reconocidos pretendían llevar a término. Esa cueva legendaria aún puede verse hoy en día en el interior de una de las capillas laterales del actual santuario de la "Mare de Déu del Toro". 
Según la misma leyenda popular, tras la reconquista cristiana de la isla de Menorca, la imagen pudo ser recuperada gracias a la intervención milagrosa de un prodigioso toro que habitaba en la cima donde actuaba como custodio protector de de la imagen. El anteriormente feroz toro guió a los monjes del primitivo convento que había al pie de la montaña hasta la cima del monte, a través de la espesa vegetación y de las impenetrables peñas de la montaña, algunas de las que rompió con sus cuernos para abrir paso a la comitiva procesional (Pas des Bou), hasta la entrada de la cuevecilla de la que surgía una un haz de brillante luz, delante de la que se postró respetuosamente. 


Marcas en las rocas atribuidas a los pies de la Virgen María

En algunos lugares de las vertientes del Monte Toro, por los que pasaba el antiguo camino que ascendía hacia el santuario de la Virgen del Toro, la superficie de las rocas aparece salpicada de unas curiosas marcas, constituidas por conjuntos de finas líneas radiales que en algunos casos muestran un fondo ligeramente más oscuro. Antiguamente y hasta mediados del siglo XX, las gentes sencillas de los pueblos de los alrededores y muy devotas de la patrona del santuario, denominaban a cada una de esa marcas, en lenguaje menorquín, "petjada de la Mare de Déu", es decir, "pisada de la Madre de Dios". 


Muestra de mano, de la denominada "piedra del Toro", una caliza dolomítica del Triásico medio, en la que se ven conchas y fragmentos de valvas de Daonella lommeli incrustadas. Estas fueron las antaño denominadas "petjada de la Mare de Déu"
Imagen: Josep Quintana Cardona

Si se busca alguna semejanza  entre la forma de las marcas en la roca y la de un pie humano o celestial, no se encuentra ninguna similitud. La justificación popular lo explica diciendo que no son las impresiones directas de las huellas de los pies de la Virgen sino que se trata de una especie de "chispazos", "llamaradas" o "fogonazos". Tales marcas radiales presentes en la roca cuyo verdadero origen resultaba incomprensible e inexplicable para la gente común, fueron atribuidas a la descarga de una cierta clase de "rayos" o "chorros de luz" surgidos de los santos pies de la Virgen del Toro al hacer contacto con la superficie de aquellas peñas. 
Se suponían que el milagroso fenómeno habían quedado "petrificados" sobre las rocas por voluntad divina, con la finalidad de que su contemplación pudiera servir a los humanos de prueba o testimonio del portentoso paso de la Virgen del Toro por aquel lugar. 



Interpretación científica del fenómeno

En realidad, las marcas atribuidas a las emisiones energéticas de los pies de la Virgen del Toro, corresponderían a la parte externa de unas valvas incrustadas de una especie de moluscos lamelibranquios marinos o a las impresiones dejadas por esas mismas superficies sobre la matriz pétrea. Las marcas milagrosas eran las valvas y las "improntas" o "moldes externos", fosilizados de un tipo particular de bivalvos marinos prehistóricos. Según los científicos que han estudiado estos restos fósiles, pertenecerían a ejemplares de la especie Daonella lommeli (Wissmann, 1841). Una especie de moluscos lamelibranquios con la concha casi plana, con estrechas costillas y surcos de distribución radial, formando grupos o haces, separados por surcos más profundos, que habitó esta zona durante el Triásico medio, (más conocido anteriormente como Muschelkalk), cuando los materiales que ahora constituyen esta montaña, entonces formaban capas de sedimentos en el fondo de un océano llamado Tetis. !Hace de esto, nada más y nada menos que entre 228 y 245 m. a. ¡  


Aspecto de una valva de Daonella lommeli del Triásico medio,  limpia de sedimentos y bien conservada, según un dibujo ilustrativo aparecido en la obra de Carl Hermann Credner, Elemente der Geologie (2 vols.) 1872. 
Imagen: Geovirtual

En el monte Toro, las conchas fosilizadas de Daonella lommeli que hace algunos pocos siglos dieron lugar a la interpretación mítica antes comentada, solamente aparecen  en aquellos materiales que corresponden al nivel denominado Ladiniense superior.   A los científicos estas y todas las demás conchas fósiles que encuentran sobre el terreno, les sirven como marcadores cronoestratigráficos, como testimonios de relaciones paleogeográficas y como indicadores de condiciones paleoecológicas particulares que les permiten realizar interpretaciones mucho más complejas que suelen resultar mucho más incomprensibles e increíbles que las sencillas interpretaciones míticas y explicaciones milagrosas.

Aspecto de la "impronta" dejada por una valva entera de Daonella lommeli, sobre el antiguo sedimento litificado de la denominada "piedra de Alcover", una dolomía de color ocre amarillento, de grano muy fino y finamente estratificada. Ejemplar procedente del yacimiento de Alcover-Mon-Ral (Sierra de Prades, Tarragona), expuesta en el Museu Geològic del Seminari de Barcelona
Imagen: Museu Virtual


Debido a la estrecha distribución radiada de las costillas y surcos de la superficie externa de las valvas de esta especie de bivalvos y de sus improntas, al ser percibidas dispersas sobre la superficie rocosa, daban la impresión visual de que la superficie de piedra estaba salpicada de pequeñas marcas causadas por pequeñas explosiones o impactos de origen misterioso...



Algunas otras explicaciones míticas populares 

Antiguamente, al menos, existieron dos ingenuas versiones explicativas populares que pretendían precisar más aún sobre "porqué y cuando" se habían originado aquellas curiosas "marcas petrificadas" atribuidas al paso de la Virgen del Toro sobre algunas de las rocas que eran visibles en ciertos lugares del Monte Toro. 
Según una de las dos versiones, las marcas eran las huellas dejadas por los "rayos" que habían salido de los pies de la Madre de Dios, cuando después de llegar a la isla de Menorca, tuvo que ascender andando, por su propio pie, por las faldas de la montaña, yendo de camino para ir a instalarse en lo alto del monte, en la que fue su primera casa, una pequeña ermita, construida allí donde actualmente se encuentra el santuario de la Virgen del Toro.
Según la otra versión popular explicativa del mismo fenómeno,  resulta que cuando la Virgen se aburría de estar encerrada en el interior de las cuatro paredes del templo, salía a pasear por los alrededores para poder distraerse contemplando, desde su atalaya montañosa, el hermoso paisaje isleño y también para interesarse por sus fieles devotos, observando sus actividades, preocupaciones y tribulaciones. Allí donde la Virgen había estado contemplando el paisaje y puesto sus celestiales pies, durante sus paseos recreativos y contemplativos, era donde aparecían aquellas marcas indicadoras de su actividad itinerante.

Panorámica de una parte de la isla de Menorca, a la izquierda el pueblo de Es Mercadal y a la derecha la silueta del Monte Toro, en cuya cima está el santuario de la patrona de toda la isla y cuyas vertientes, según la leyenda, eran su atalaya benefactora.
Imagen: Toni Pons Barro




Antiguos usos populares de tipo supersticioso

La vida humana en el medio rural insular de las Baleares, siglos o décadas atrás, no fue nada fácil, por eso resulta comprensible y nada extraño que las gentes más crédulas e ignorantes y las más necesitadas de ayuda divina para resolver las dificultades de sus vidas cotidianas, de la isla, pudieran llegar a imaginarse que aquellas figuras grabadas en algunas de las rocas del monte sagrado y que creían "marcas celestiales marianas", pudieran estar cargadas de alguna clase de energía benéfica y de virtudes protectoras. 
En los casos de medicina popular supersticiosa, vinculada con la religiosidad popular, son comunes las prácticas basadas en la magia simpática, en la que se da por seguro que la proximidad, el contacto o la ingestión de ciertos objetos considerados "auténticas reliquias" de santos, como eran el caso de aquellas "señales celestiales petrificadas", éstas podrían beneficiar a los devotos de la Virgen del Toro, que las usasen con mucha fe, de alguna manera que resultara favorable a la satisfacción de sus necesidades materiales o espirituales. 

Reproducción de un pliego con los Gozos de la Virgen del Toro. En su versos cantados durante el día de su patronazgo, el 8 de mayo, se enumeran las grandes cualidades benefactoras que esta advocación ejerce sobre sus fieles devotos menorquines.
Imagen: Goigs de la Mare de Déu del Toro

 
Se conocen algunos usos supersticiosos populares, tradicionales, asociados a las supuestas "reliquias marianas" arrancadas de la roca viva o recogidas de los derrubios, desprendidas de forma natural, por los peregrinos y romeros que ascendían al santuario de la Virgen del Toro, para venerar su imagen e implorar su ayuda. 
Fragmentos de las piedras del Toro, con valvas o impresiones de valvas de Daonella lommeli, fueron usadas como amuletos protectores de la integridad de las personas y de los bienes de su propiedad, contra los efectos de desgracias de orígenes diversos. 
Como defensa contra temporales y salvaguarda contra naufragios del barcos y sus ocupantes, como defensa contra incendio de viviendas o muerte por impacto de rayo, como defensa contra ataques de plagas y destrozos de granizadas sobre futuras cosechas, como defensa contra la corrupción de alimentos y de bebidas, almacenadas en despensas y bodegas, etc.

Antiguamente y hasta mediados del siglo XX, algunos isleños creían que las extrañas marcas dejadas por los pies de la Virgen del Toro sobre algunas roca de la montaña de su santuario, tenían propiedades mágico-curativas. Esta creencia supersticiosa motivó que las utilizaran como remedio para el tratamiento de todo tipo de problemas sanitarios, se usaron internamente, en forma de polvos obtenidos por raspadura e ingeridos dispersos en algún liquido y, también, externamente como ingredientes de emplastos. 

Se da la casualidad de que, antiguamente, los habitantes "ladinos" de la zona italiana alpina de Trentino-Alto Adigio y Véneto, en la zona montañosa de las Dolomitas, también consideraban a este mismo tipo de conchas fósiles como un tipo de objetos cargados de energía positiva, pues se creían que eran una forma mágica de "petrificación" de los "rayos de luz del sol naciente". Por este motivo se consideraba a los fósiles de Daonella lommeli, como objetos de efecto protector o portadores de la "buena suerte".




Fuentes:


- Anónimo. Santuario de la Virgen del Toro. Wikipedia.
- Casasnovas, Andrés. 1931. Leyendas menorquinas: La Virgen de Monte Toro. Ilustración Católica, Nº 22. La Hormiga de oro. Barcelona p. 352-353 (28/05/1931)
- Llompart, C., Obrador, A., Rosell, J. 1979. «Geologia de Menorca». Vidal, J. M. (dir.): Enciclopèdia de Menorca. Vol. I (Geografia Física). Maó: Obra Cultural Balear de Menorca, p. 3-83.
- Martel Ravelo, Antoni. 2013. Geologia de Menorca. Itineraris educatius
- Mas, G., Astudillo, H., Quintana, J. , Obrador, A. 2014. «Etnopaleontonímia balear. Recull de noms populars de fòssils de les Illes Balears», Estudis Romànics, 36, (pp. 131-164) 

- Moll Marquès, Marc. (2003): Medicina popular menorquina, segles XVI-XXI. Plantes, animals, minerals i altres modalitats curatives. Palma de Mallorca. Edicions Documenta Balear. 238 pp.
- Obrador Tudurí, Antoni. 2012. Comunicación personal. Datos etnográficos inéditos
- Rosell, J., Llompart, C., Márquez-Aliaga. A., A. Goy . 1987. El Muschelkalk de la isla de Menorca. Cuadernos Geología Ibérica 1. Vol. 11. Madrid. Págs. 323-335
- Rosell, Joan & Llompart, Carme. 2002. El naixement d’una illa: Menorca. Guia de geologia pràctica. Maó. Institut Menorquí d'Estudis. Moncada i Reixac, Impressió i relligat Dacs, Indústria Gràfica, S.A.
- Veny Clar, Joan. 2014. «Terra, pedra i paraula». Actes de la jornada Terres, pedres i paraules: El valor i l’aprofitament del vocabulari tradicional en el discurs tecnicocientífic. Acadèmia Valenciana de la Llengua. València.  (pp. 11-21)
- Wachtler, Michael. Fossilien der Dolomiten mit Erklärungsweisen aus der Mythologie. DoloMythos. Das größte Dolomitenmuseum