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viernes, febrero 24

Márquetin, enología y registro fósil (10)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Universitat de Lleida


Uso del registro fósil, como emblema de ciertos vinos españoles (9ª parte)


El vino "Myotragus" de la bodega Pinavalley de Valldemossa, en Mallorca (Baleares)


Introducción

La colección de paleontovinos ibéricos, en su sección española, se pudo ampliar a finales del pasado año 2016, con la incorporación de un vino paleontológico de origen balear el Pinavalley de Valldemossa (Mallorca). Tal ampliación fue posible gracias a la información básica proporcionada por mi amigo y socio en asuntos de investigaciones etnopaleontológicas baleares, Guillem Mas Gornals, de Campos (Mallorca)

 El vino en cuestión se denomina "myotragus", si nos atenemos a la grafía utilizada en la denominación del vino que aparece, en letras minúsculas, en las etiquetas empleadas para la identificación de las botellas que contienen esta clase de vino.

Etiqueta frontal del vino "Myotragus" con sus imágenes de marca características: la silueta caprina y el nombre, en minúsculas, de un animal prehistórico autóctono.
Imagen: Vinos y Platos


También nos llama la atención que la silueta del animal que aparece representado en la etiqueta tenga un aspecto claramente caprino, mucho más parecido a la fisonomía de una cabra de la raza mallorquina que al del "miotrago", el animal prehistórico cuyo nombre han elegido como reclamo comercial para identificar a varios de sus productos líquidos. Pues la empresa Pinavalley, de Valldemossa, pretende proteger  bajo esta marca la producción, crianza, envasado y comercialización de vinos, cerveza, licores y aceite de oliva de Mallorca.
Resulta sorprendente que junto a un nombre tan contundente como es el de un animal que se ha puesto de moda y que en los últimos años se ha convertido en un emblema gráfico y fonético, representativo de multitud de empresas de servicios, de productos de consumo y de actividades lúdicas, tanto en Mallorca como en Menorca, aquí se asocie la figura de una humilde y vulgar cabra doméstica.

 
El vino "myotragus"
 
El "myotragus" es un vino tinto, balear, muy particular por varias razones que vamos a explicar. La primera es porque no se trata de un típico "vino mallorquín" convencional o tradicional, sino de uno de esos vinos que se denominan "vino de diseño" o "vino de autor". Según la opinión de algunos expertos en cata de vinos que antes de catarlo, basándose en la información de la propia etiqueta, creyeron que se trataba del experimento de algún enólogo caprichoso, después de catarlo cambiaron su "prejucio" previo al comprobar que este vino no se parece, en casi nada, a los demás vinos baleares ni peninsulares, que pueden ser más conocidos y tradicionales, por lo que no era comparable con ellos, pero resultaba ser un buen vino. 
La segunda razón, es que en su composición se han combinado seis variedades de uva distintas. Al diseñar este nuevo vino, se había apostado por darle protagonismo a algunas variedades de cepas locales, como son la Mantonegro, la Callet y la Monastrell, cuyo predominio en la composición, le proporciona al vino "Myotragus" una cierta identidad balear. También se optó por la mezcla con caldos de cepas francesas como son Merlot, Shiraz y Cabernet Sauvignon, con la finalidad de que ayudaran a armonizar y suavizar el resultado final de una composición vínica que era tan compleja como potente, pues alcanzaba el 14% de alcohol, en volumen.
Aspecto de la botella de vino Myotragus, de 75 cl., en vistas anterior y posterior, mostrando las dos etiquetas. En la principal o promocional aparece su emblema caprino, imagen de la marca comercial y el nombre paleontológico del vino. La etiqueta secundaria o informativa contiene los datos del producto y del productor. Fotografía original de Óscar, alias Jamacuco.
Imagen: Canonistas 


La tercera razón es que el "caldo internacional" resultante de la compleja mezcla vínica en la que participaban seis variedades de uva, se deja reposar y envejecer, durante 12 meses, en barricas de madera de robles extranjeros, provenientes de Francia, América y Hungría.  
La cuarta razón es que la empresa Pinavalley SL y sus propietarios, Jesús Luis González Gaya y Luis Rafael Gonzalez Martinez, padre e hijo, como de momento no cuentan con bodega propia, recurrieron a la colaboración de Ramón Coll, uno de los propietarios de la bodega Son Bordils,  cuyos conocimientos, experiencia, equipamiento y dedicación, han contribuido a alcanzar los objetivos enológicos, marcados, al inicio del proyecto de vinificación, consiguiendo producir un producto de gran calidad capaz de cumplir las expectativas de los consumidores más exigentes.

La empresa Pinavaley S.L., productora y comecializadora del vino "Myotragus" combina la pequeña producción de sus propias viñas, con la de otros productores locales, principalmente los ubicados en los pueblos de Pina, en la comarca de "Es Pla", y de Valldemossa, , en la comarca de la "Serra de Tramuntana", para elaborar y exportar un vino de calidad superior. Aunque comercializar una pequeña producción, hoy en día, supone un gran reto los propietarios de Pinavaley S.L. confían en la calidad y personalidad de su vino, en que el vino está de moda en todo el mundo y que resultar visible en las  Ferias y en Internet proporciona una difusión global que estimula la demanda del producto.

La primera producción del vino "Myotragus" fue comercializada en el año 2010 y correspondía a la cosecha del año 2009 y la última producción corresponde a la cosecha del 2014. La categoría enológica de este vino mallorquín es la "VT", es decir "Vino de la Tierra" que sin ser una "DO" o "Denominación de Origen" protegida legalmente, indica un cierto localismo geográfico. 
Su graduación alcohólica, como ya se ha dicho antes, es relativamente elevada pues alcanza los 14º. Se comercializa en botellas de 75 cl. y en botellas "magnum" de 1,5 l.


El Myotragus balearicus, el animal inspirador del nombre de este vino mallorquín

El nombre científico Myotragus balearicus significa en griego, "cabra-rata" y en latín "de las Baleares" y corresponde a una especie extinta de mamífero ungulado de la subfamilia Caprinae que habitó en las islas de Mallorca, y Menorca hasta su extinción hace unos 5000 años. Aunque siempre se ha descrito a este animal como una especie de cabra salvaje, los últimos análisis genéticos indican que estaba más emparentado con las ovejas salvajes (muflones, etc.)


Reconstrucción con aspecto viviente, de un ejemplar de Myotragus balearicus en su rocoso hábitat natural de la Serra de Tramuntana. Fotografía de Xavier Vázquez - Cosmo Caixa, Barcelona
Imagen: Wikipedia


Lo primero que llama la atención en el Myotragus balearicus, un animal con el aspecto compacto de un pequeño caprino, es su curioso cráneo. Los ojos no los tenía dispuestos lateralmente, como ocurre en todos los mamíferos herbívoros para tener una amplia visión perimetral y poder detectar a sus depredadores, sino dispuestos frontalmente, para poder disponer de una buena visión tridimensional, esto hace suponer que no tenía depredadores naturales y que ocupaba un hábitat rocosos muy irregular. Además, la mandíbula o maxilar inferior presentaba dos incisivos de crecimiento continuo, como ocurre normalmente en las ratas y conejos, pero raramente en los ungulados, de aquí proviene el nombre de "cabra-rata". El resto de dientes eran molares y premolares, toda la dentición está adaptada a la trituración de materia vegetal dura o fibrosa. 

Aspecto característico de la cabeza y cara de Myotragus balearicus reconstruidas a partir de cráneos auténticos del animal hallados en diversas cavernas mallorquinas.
Imagen: Javier Román

El morro era corto en comparación con el resto del cráneo, dándole un cierto parecido con los conejos y las liebres. Ambos sexos presentaban en lo alto de la cabeza dos cuernos óseos muy cortos, aunque es probable que el recubrimiento córneo los hiciera bastante más largos que las bases óseas, tal como sucede en las razas de cabras y ovejas domésticas.

Los análisis de ADN y los fósiles más antiguos (Plioceno inferior, 5,7 millones de años atrás) de la isla de Mallorca (Myotragus pepgonellae) indican que Myotragus balearicus, a pesar de ser un animal ramoneador, descendía originalmente de pastadores. Los géneros más cercanos a Myotragus son ovinos como el extinto Nesogoral del Plio-Pleistoceno de Cerdeña, el antiguo Gallogoral de Francia (posible ancestro continental de Myotragus y Nesogoral), Ovis (ovejas y muflones actuales) y el Budorcas de las montañas de Asia Central. 

Cráneos y moldes endocraneales de Myotragus balearicus Bate (1909), del Pleistoceno tardío, procedentes de la  "Cova de Moleta" en Soller (Mallorca). En ambos casos, en vista dorsal, a la izquierda y en vista lateral, a la derecha.
Imagen: Research Gate


El último ancestro común de Myotragus y Nesogoral debió llegar a Mallorca y Cerdeña hace unos 6 millones de años, época en que el estrecho de Gibraltar se cerró y el mar Mediterráneo se secó hasta reducirse a unos cuantos lagos salados. Posteriormente, la reapertura del estrecho de Gibraltar y la entrada masiva de agua salada desde el océano Atlántico aisló a las poblaciones de diversos animales en las nuevas islas mediterráneas. De forma paralela, un cambio climático en toda la zona mediterránea sustituyó el antiguo clima de tipo subtropical por el actual de tipo mediterráneo, forzando a la vegetación a adaptarse a las nuevas condiciones reinantes. Muchas especies vegetales de la antigua flora, incapaces de adaptarse fueron desaparecieron, otras se fueron transformando y adaptando y algunas otras fueron llegando y colonizaron el territorio disponible. Los cambios que iban apareciendo fueron obligando al Myotragus a evolucionar, adaptando su estilo de alimentación y su dentadura a los drásticos cambios que estaban apareciendo en las antiguas condiciones ambientales de su hábitat.

 
Representación paleogeográfica de las condiciones ambientales, durante la crisis mesiniense del Mediterráneo, que facilitaron la llegada de los ancestros del Myotragus, desde el primitivo continente europeo hasta el primitivo territorio de las actuales Islas Balerares. Según una composición del geógrafo Fernando Ledesma Rubio.
Imagen: Historia geológica y Paleogeomorfológica de la península ibérica

  

Aunque pueda resultar sorprendente, inicialmente, Myotragus solo colonizó la isla de Mallorca pero posteriormente con la bajada del nivel del mar, durante la Era Glacial, Mallorca y Menorca dejaron de estar separadas por el mar y Myotragus se expandió hacia Menorca, colonizando nuevos territorios. A comienzos del Holoceno, el nivel del mar volvió a subir otra vez y ambas islas quedaron de nuevo separadas, con sus respectivas poblaciones de Myotragus aisladas.



Justificación del uso del recurso paleontológico 

La cabra mallorquina ocupa, en la actualidad, el que fuera en la prehistoria el antiguo hábitat montañoso del "miotrago": la Serra de Tramuntana, en la zona norte de la Isla de Mallorca, en las cuevas de la cual se han hallado la mayoría de los restos de Myotragus balearicus. En esa misma zona geográfica, en la localidad de Valldemossa, es donde está ubicada la empresa Pinavaley S.L. y sus campos de cultivo, por lo tanto no resulta extraño que hayan elegido como imagen de la marca a una rústica cabra mallorquina y como nombre de uno de sus vinos, el nombre de un animal prehistórico que actualmente resulta muy atractivo, conocido y emblemático.

Existe otra bebida alcohólica mallorquina que se produce en Deià que también utiliza al "miotrago" como reclamo publicitario y a la que se ha dado la denominación comercial"Tragus". En la etiqueta de su botella se ha representado un cráneo de Myotragus, en vista frontal, y de su cuello cuelga una especie de llavero adornado con una pequeña reproducción escultórica del cráneo de este mismo animal. Se trata de un "licor de hierbas" de alta graduación, basado en la extracción alcohólica de ciertas substancias, contenidas en diferentes vegetales de las que solo se cita a las algarrobas, pero ignoramos si está emparentado con el típico, popular y tradicional "licor de palo" mallorquín
El eslogan que aparece bajo el nombre de la bebida "Tragus", dice "El trago de la Tramuntana".  Quizás el nombre del vino de Pinavaley SL, pueda estar inspirado en una ocurrencia de asociaciones fonéticas semejantes: Myotragus  suena de manera muy semejante a "mio trago"....
Imagen: Tragus


No podemos decir que la elección del nombre de este vino no esté justificada, pues una parte de la uva se produce en el antiguo hàbitat del Myotragus, pero en un vino con un nombre tan específicamente paleontológico, nos hubiera gustado ver en su etiqueta alguna representación gráfica, total o parcial de este simpático animal, extinto en época histórica, y que en la actualidad, sin ningún género de dudas, es el animal fósil más emblemático de Mallorca.



Fuentes:
 
- Anónimo.  Vino Myotragus. Pinavaley SL
- Anónimo. Pinavaley. abc Mallorca. 25/11/2016 
- Anónimo. PINAVALEY SL: datos identificativos y financieros. Infoempresa: - Anónimo. MYOTRAGUS. Marcas y distintivos comerciales. Empresia.
- Mas Gornal, Guillem. 2016. Comunicación personal. 18/10/2016
- Urizarna Carasa, Álvaro. 2013. MYOTRAGUS 2009, Una grata sorpresa esta semana. Solo Rioja, 17/08/2013
- VVAA. Myotragus balearicus. Wikipedia
 

domingo, septiembre 18

El registro fósil ibérico y el santoral católico, en la religiosidad popular de España y Portugal (10)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Universitat de Lleida



Fósiles ibéricos relacionados, por la tradición popular española, con la Virgen María, la Madre de Dios o con Nuestra Señora (7)




SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DEL MONTE TORO (MENORCA)



En el centro geográfico de la isla de Menorca, se alza una montaña de altura muy modesta denominad "Monte Toro", nombre que recibe porque según una leyenda exist en su cumbre un feroz toro que custodiaba la cima de la montaña, impidiendo que nadie alcanzara la cumbre. Este monte con sus 357 m. de altitud es la mayor elevación del terreno de la isla de Menorca, por lo que en días limpios y claros, desde su cumbre se puede divisar la mayoría del paisaje terrestre y marino de la isla, así como muchas de las poblaciones y caseríos y viceversa, el monte es visible desde casi cualquier lugar de la isla y de sus costas.

Panorámica de una parte de la isla de Menorca, tomada desde el mirador del Monte Toro.
Imagen: albolm911


En la cima del mencionado monte existe un santuario en el que se venera, desde la época de la reconquista de la isla a los ocupantes sarracenos, una antigua imagen de estilo gótico que representa a la Virgen María como Madre de Dios, con el Niño Jesús sentado sobre su brazo izquierdo. A a sus pies, en su lado derecho, aparece postrado un minúsculo toro que parece estar mirando a la Madre de Dios con mucha devoción. Según los historiadores del arte, esa imagen fue llevada a Menorca durante la conquista de la isla a los moros, por las tropas del rey Alfonso III de Aragón, en 1287. Resultando ser la imagen religiosa mejor conservada y más antigua de la isla de Menorca. 


La imagen de la Virgen del Toro, según una antigua estampa religiosa es una talla en madera, policromada, realizada entre finales del siglo XIII y principios del XIV. Con el feroz toro legendario postrado, sumiso, a sus pies.
Imagen: Leyenda del Monte Toro (Menorca)


Esta antigua imagen de la Madre de Dios es la patrona protectora de la isla de Menorca, por lo que siempre ha gozado de gran devoción entre todos los creyentes que han habitado la isla de Menorca.
Cuenta la leyenda popular que cuando la isla fue invadida por los moros el año 903, la santa imagen fue ocultada por los cristianos en el interior de una pequeña cueva que existía en la cima de la montaña, para proteger la imagen de la destrucción que los fanáticos invasores, iconoclastas reconocidos pretendían llevar a término. Esa cueva legendaria aún puede verse hoy en día en el interior de una de las capillas laterales del actual santuario de la "Mare de Déu del Toro". 
Según la misma leyenda popular, tras la reconquista cristiana de la isla de Menorca, la imagen pudo ser recuperada gracias a la intervención milagrosa de un prodigioso toro que habitaba en la cima donde actuaba como custodio protector de de la imagen. El anteriormente feroz toro guió a los monjes del primitivo convento que había al pie de la montaña hasta la cima del monte, a través de la espesa vegetación y de las impenetrables peñas de la montaña, algunas de las que rompió con sus cuernos para abrir paso a la comitiva procesional (Pas des Bou), hasta la entrada de la cuevecilla de la que surgía una un haz de brillante luz, delante de la que se postró respetuosamente. 


Marcas en las rocas atribuidas a los pies de la Virgen María

En algunos lugares de las vertientes del Monte Toro, por los que pasaba el antiguo camino que ascendía hacia el santuario de la Virgen del Toro, la superficie de las rocas aparece salpicada de unas curiosas marcas, constituidas por conjuntos de finas líneas radiales que en algunos casos muestran un fondo ligeramente más oscuro. Antiguamente y hasta mediados del siglo XX, las gentes sencillas de los pueblos de los alrededores y muy devotas de la patrona del santuario, denominaban a cada una de esa marcas, en lenguaje menorquín, "petjada de la Mare de Déu", es decir, "pisada de la Madre de Dios". 


Muestra de mano, de la denominada "piedra del Toro", una caliza dolomítica del Triásico medio, en la que se ven conchas y fragmentos de valvas de Daonella lommeli incrustadas. Estas fueron las antaño denominadas "petjada de la Mare de Déu"
Imagen: Josep Quintana Cardona

Si se busca alguna semejanza  entre la forma de las marcas en la roca y la de un pie humano o celestial, no se encuentra ninguna similitud. La justificación popular lo explica diciendo que no son las impresiones directas de las huellas de los pies de la Virgen sino que se trata de una especie de "chispazos", "llamaradas" o "fogonazos". Tales marcas radiales presentes en la roca cuyo verdadero origen resultaba incomprensible e inexplicable para la gente común, fueron atribuidas a la descarga de una cierta clase de "rayos" o "chorros de luz" surgidos de los santos pies de la Virgen del Toro al hacer contacto con la superficie de aquellas peñas. 
Se suponían que el milagroso fenómeno habían quedado "petrificados" sobre las rocas por voluntad divina, con la finalidad de que su contemplación pudiera servir a los humanos de prueba o testimonio del portentoso paso de la Virgen del Toro por aquel lugar. 



Interpretación científica del fenómeno

En realidad, las marcas atribuidas a las emisiones energéticas de los pies de la Virgen del Toro, corresponderían a la parte externa de unas valvas incrustadas de una especie de moluscos lamelibranquios marinos o a las impresiones dejadas por esas mismas superficies sobre la matriz pétrea. Las marcas milagrosas eran las valvas y las "improntas" o "moldes externos", fosilizados de un tipo particular de bivalvos marinos prehistóricos. Según los científicos que han estudiado estos restos fósiles, pertenecerían a ejemplares de la especie Daonella lommeli (Wissmann, 1841). Una especie de moluscos lamelibranquios con la concha casi plana, con estrechas costillas y surcos de distribución radial, formando grupos o haces, separados por surcos más profundos, que habitó esta zona durante el Triásico medio, (más conocido anteriormente como Muschelkalk), cuando los materiales que ahora constituyen esta montaña, entonces formaban capas de sedimentos en el fondo de un océano llamado Tetis. !Hace de esto, nada más y nada menos que entre 228 y 245 m. a. ¡  


Aspecto de una valva de Daonella lommeli del Triásico medio,  limpia de sedimentos y bien conservada, según un dibujo ilustrativo aparecido en la obra de Carl Hermann Credner, Elemente der Geologie (2 vols.) 1872. 
Imagen: Geovirtual

En el monte Toro, las conchas fosilizadas de Daonella lommeli que hace algunos pocos siglos dieron lugar a la interpretación mítica antes comentada, solamente aparecen  en aquellos materiales que corresponden al nivel denominado Ladiniense superior.   A los científicos estas y todas las demás conchas fósiles que encuentran sobre el terreno, les sirven como marcadores cronoestratigráficos, como testimonios de relaciones paleogeográficas y como indicadores de condiciones paleoecológicas particulares que les permiten realizar interpretaciones mucho más complejas que suelen resultar mucho más incomprensibles e increíbles que las sencillas interpretaciones míticas y explicaciones milagrosas.

Aspecto de la "impronta" dejada por una valva entera de Daonella lommeli, sobre el antiguo sedimento litificado de la denominada "piedra de Alcover", una dolomía de color ocre amarillento, de grano muy fino y finamente estratificada. Ejemplar procedente del yacimiento de Alcover-Mon-Ral (Sierra de Prades, Tarragona), expuesta en el Museu Geològic del Seminari de Barcelona
Imagen: Museu Virtual


Debido a la estrecha distribución radiada de las costillas y surcos de la superficie externa de las valvas de esta especie de bivalvos y de sus improntas, al ser percibidas dispersas sobre la superficie rocosa, daban la impresión visual de que la superficie de piedra estaba salpicada de pequeñas marcas causadas por pequeñas explosiones o impactos de origen misterioso...



Algunas otras explicaciones míticas populares 

Antiguamente, al menos, existieron dos ingenuas versiones explicativas populares que pretendían precisar más aún sobre "porqué y cuando" se habían originado aquellas curiosas "marcas petrificadas" atribuidas al paso de la Virgen del Toro sobre algunas de las rocas que eran visibles en ciertos lugares del Monte Toro. 
Según una de las dos versiones, las marcas eran las huellas dejadas por los "rayos" que habían salido de los pies de la Madre de Dios, cuando después de llegar a la isla de Menorca, tuvo que ascender andando, por su propio pie, por las faldas de la montaña, yendo de camino para ir a instalarse en lo alto del monte, en la que fue su primera casa, una pequeña ermita, construida allí donde actualmente se encuentra el santuario de la Virgen del Toro.
Según la otra versión popular explicativa del mismo fenómeno,  resulta que cuando la Virgen se aburría de estar encerrada en el interior de las cuatro paredes del templo, salía a pasear por los alrededores para poder distraerse contemplando, desde su atalaya montañosa, el hermoso paisaje isleño y también para interesarse por sus fieles devotos, observando sus actividades, preocupaciones y tribulaciones. Allí donde la Virgen había estado contemplando el paisaje y puesto sus celestiales pies, durante sus paseos recreativos y contemplativos, era donde aparecían aquellas marcas indicadoras de su actividad itinerante.

Panorámica de una parte de la isla de Menorca, a la izquierda el pueblo de Es Mercadal y a la derecha la silueta del Monte Toro, en cuya cima está el santuario de la patrona de toda la isla y cuyas vertientes, según la leyenda, eran su atalaya benefactora.
Imagen: Toni Pons Barro




Antiguos usos populares de tipo supersticioso

La vida humana en el medio rural insular de las Baleares, siglos o décadas atrás, no fue nada fácil, por eso resulta comprensible y nada extraño que las gentes más crédulas e ignorantes y las más necesitadas de ayuda divina para resolver las dificultades de sus vidas cotidianas, de la isla, pudieran llegar a imaginarse que aquellas figuras grabadas en algunas de las rocas del monte sagrado y que creían "marcas celestiales marianas", pudieran estar cargadas de alguna clase de energía benéfica y de virtudes protectoras. 
En los casos de medicina popular supersticiosa, vinculada con la religiosidad popular, son comunes las prácticas basadas en la magia simpática, en la que se da por seguro que la proximidad, el contacto o la ingestión de ciertos objetos considerados "auténticas reliquias" de santos, como eran el caso de aquellas "señales celestiales petrificadas", éstas podrían beneficiar a los devotos de la Virgen del Toro, que las usasen con mucha fe, de alguna manera que resultara favorable a la satisfacción de sus necesidades materiales o espirituales. 

Reproducción de un pliego con los Gozos de la Virgen del Toro. En su versos cantados durante el día de su patronazgo, el 8 de mayo, se enumeran las grandes cualidades benefactoras que esta advocación ejerce sobre sus fieles devotos menorquines.
Imagen: Goigs de la Mare de Déu del Toro

 
Se conocen algunos usos supersticiosos populares, tradicionales, asociados a las supuestas "reliquias marianas" arrancadas de la roca viva o recogidas de los derrubios, desprendidas de forma natural, por los peregrinos y romeros que ascendían al santuario de la Virgen del Toro, para venerar su imagen e implorar su ayuda. 
Fragmentos de las piedras del Toro, con valvas o impresiones de valvas de Daonella lommeli, fueron usadas como amuletos protectores de la integridad de las personas y de los bienes de su propiedad, contra los efectos de desgracias de orígenes diversos. 
Como defensa contra temporales y salvaguarda contra naufragios del barcos y sus ocupantes, como defensa contra incendio de viviendas o muerte por impacto de rayo, como defensa contra ataques de plagas y destrozos de granizadas sobre futuras cosechas, como defensa contra la corrupción de alimentos y de bebidas, almacenadas en despensas y bodegas, etc.

Antiguamente y hasta mediados del siglo XX, algunos isleños creían que las extrañas marcas dejadas por los pies de la Virgen del Toro sobre algunas roca de la montaña de su santuario, tenían propiedades mágico-curativas. Esta creencia supersticiosa motivó que las utilizaran como remedio para el tratamiento de todo tipo de problemas sanitarios, se usaron internamente, en forma de polvos obtenidos por raspadura e ingeridos dispersos en algún liquido y, también, externamente como ingredientes de emplastos. 

Se da la casualidad de que, antiguamente, los habitantes "ladinos" de la zona italiana alpina de Trentino-Alto Adigio y Véneto, en la zona montañosa de las Dolomitas, también consideraban a este mismo tipo de conchas fósiles como un tipo de objetos cargados de energía positiva, pues se creían que eran una forma mágica de "petrificación" de los "rayos de luz del sol naciente". Por este motivo se consideraba a los fósiles de Daonella lommeli, como objetos de efecto protector o portadores de la "buena suerte".




Fuentes:


- Anónimo. Santuario de la Virgen del Toro. Wikipedia.
- Casasnovas, Andrés. 1931. Leyendas menorquinas: La Virgen de Monte Toro. Ilustración Católica, Nº 22. La Hormiga de oro. Barcelona p. 352-353 (28/05/1931)
- Llompart, C., Obrador, A., Rosell, J. 1979. «Geologia de Menorca». Vidal, J. M. (dir.): Enciclopèdia de Menorca. Vol. I (Geografia Física). Maó: Obra Cultural Balear de Menorca, p. 3-83.
- Martel Ravelo, Antoni. 2013. Geologia de Menorca. Itineraris educatius
- Mas, G., Astudillo, H., Quintana, J. , Obrador, A. 2014. «Etnopaleontonímia balear. Recull de noms populars de fòssils de les Illes Balears», Estudis Romànics, 36, (pp. 131-164) 

- Moll Marquès, Marc. (2003): Medicina popular menorquina, segles XVI-XXI. Plantes, animals, minerals i altres modalitats curatives. Palma de Mallorca. Edicions Documenta Balear. 238 pp.
- Obrador Tudurí, Antoni. 2012. Comunicación personal. Datos etnográficos inéditos
- Rosell, J., Llompart, C., Márquez-Aliaga. A., A. Goy . 1987. El Muschelkalk de la isla de Menorca. Cuadernos Geología Ibérica 1. Vol. 11. Madrid. Págs. 323-335
- Rosell, Joan & Llompart, Carme. 2002. El naixement d’una illa: Menorca. Guia de geologia pràctica. Maó. Institut Menorquí d'Estudis. Moncada i Reixac, Impressió i relligat Dacs, Indústria Gràfica, S.A.
- Veny Clar, Joan. 2014. «Terra, pedra i paraula». Actes de la jornada Terres, pedres i paraules: El valor i l’aprofitament del vocabulari tradicional en el discurs tecnicocientífic. Acadèmia Valenciana de la Llengua. València.  (pp. 11-21)
- Wachtler, Michael. Fossilien der Dolomiten mit Erklärungsweisen aus der Mythologie. DoloMythos. Das größte Dolomitenmuseum