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domingo, mayo 17

El registro fósil, recogido y explicado por la literatura popular (14)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Universitat de Lleida


Leyenda de "el monstruo de la Ribera del río Ruecas", en Cañamero, Cáceres (Extremadura) (Segunda parte)



Introducción  


En la entrada anterior, dedicada a este mismo tema y lugar, publicada el pasado 22 de febrero, se presentó el contexto paisagístico y el lugar en el que se desarrolla la leyenda popular de "el monstruo de la Ribera del río Ruecas", así como
 la versión tradicional de tal leyenda que fue recogida por escrito y publicada, en primer lugar. Tal cosa fue realizada por Enri Breuil, en 1916. Hoy se presentará una segunda versión tradicional de la misma leyenda popular que, en este caso, fue recogida por escrito, en segundo lugar, por el geólogo cañamerano Juan Gil Montes de sus paisanos y que me comunicó privadamente en 2008. También, se presenta un cuento fantástico sobre el mismo tema que pretende ser leyenda sin conseguirlo, publicado en 2017. Curiosamente, ambos relatos mencionados, la leyenda y el cuento, aparecieron publicados en el mismo medio, aunque con 8 años de diferencia.




La versión tradicional de la leyenda popular recogida a mediados del siglo XX


Una segunda versión popular de la misma leyenda, es la comunicada por el amigo "Jugimo", el geólogo cañamerano Juan Gil Montes, que la recogió de boca de sus convecinos, en tiempos de su infancia, en la década de 1950, y que posteriormente, a pesar de permanecer inédita, tuvo la enorme generosidad de transmitírmela privadamente, en el año 2008, para quepudiera incorporarla a mis estudios de folclore paleontológico español


"Había un monstruo o "dragón", decían otros, con cara de gato y cuerpo en forma de lagarto que vivía en la presa del molino [del Charco de la Nutria]. El molinero le daba de comer harina y peces, pero un buen día de grandes lluvias la presa se reventó y el molino dejó de funcionar [por falta de agua]; el monstruo no teniendo entonces qué comer, salió de su guarida y se zampó al molinero [por lo] que este desapareció. Después, el monstruo se fue, dejando en su huida un rastro alargado en las rocas del cauce cercanas al molino." 



Aspecto de la llamada "Charco de la Nutria", un remanso del río Ruecas, muy cercano al antiguo molino de la leyenda, hoy completamente arruinado. Los grandes pedruscos atravesados en el cauce, fueron colocados para poder cruzar de un lado al otro.
Imagen: Rutas por el Guadiana - APRODERVI  41



Aquello que aclara la Paleontología


Me escribía Juan Gil Montes, en un mensaje de correo electrónico de fecha 26-04-2009, lo siguiente:
"Desde mi juventud, cuando ya estudiaba Ciencias Geológicas en la Universidad Complutense de Madrid, quise y pude comprobar que los rastros dejados por el "monstruo" de la Ribera del Ruecas, no eran más que simples huellas de trilobites (crucianas) sobre las cuarcitas armoricanas situadas en el cauce del viejo molino. 
Me imagino que el molinero desapareciera arrastrado por las aguas de la gran avenida que se llevó también la presa  y el molino, y que el famoso "dragón o monstruo" con cara de gato fuera una inocente Nutria, cuyo nombre ha quedado para siempre impreso en el topónimo de uno de los lugares más bellos de esta Ribera del Ruecas"

Las formas serpentiformes que aparecen en relieve sobre la superficie de algunos tipos de rocas metamórficas, denominadas por los geólogos "crucianas" o "cruzianas",  en realidad, son un tipo de icnofósiles originados por el desplazamiento del animal. Tienen el aspecto de un par de cordones petrificados muy juntos, pero ligeramente separados por un estrecho surco central, más o menos ondulantes, pueden formar relieves alargados y rectilíneos o cortos y muy curvilíneos, pueden aparecer formando conjuntos de pocos ejemplares muy espaciados o conjuntos de muchos ejemplares y muy apretados


Aspecto de la superficie de una roca cuarcítica, ordovícica, mostrando un conjunto de crucianas poco retorcidas y poco compactas. Ejemplar procedente de la zona de la Sierra de Francia, esta losa es utilizada en la decoración de una fachada de Monsagro (Salamanca) con fines folclórico-ornamentales.
Imagen: Rutas por España


En realidad este tipo de relieves tan sorprendentes en la superficie de una roca dura, son los "contramoldes" de los primitivos surcos originales, marcados en el sedimento blando del fondo marino, por el desplazamiento del cuerpo y las patas de un tipo de fósiles denominados trilobites, un tipo de artrópodos marinos paleozóicos.

Estas crucianas legendarias de Cañamero, como todas las de esta zona, pertenecen al periodo Ordovícico, integrante del Paleozóico, y tienen una antigüedad de 450 millones de años. 


Imagen ilustrativa de cómo un único tipo de organismo puede formar varios icnofósiles distintos. En este caso, un trilobite formaría las huellas llamadas Rusophycus al descansar semienterrado en el sustrato blando del fondo marino, formaría  Crucianas al desplazarse excavando el sustrato blando en busca de su alimento y formaría Diplichnites al desplazarse sobre la superficie del sustrato blando del fondo marino.
Imagen: Wikipedia 



Aquello que puede aportar la Zoología...


Recuérdese que el molino de la leyenda se hallaba muy cerca de un lugar llamado "Charco de la Nutria". El topónimo nos indica que las nutrias eran animales habituales en aquel lugar y que habían sido avistadas en aquel punto del cauce del río Ruecas. La nutria es un animal de cabeza masiva y orejas pequeñas, cuerpo alargado y cola ancha y larga, con patas cortas y un pelaje denso. 



Familia numerosa de nutrias, los dos progenitores están acompañados de cinco cachorros, bastante jóvenes. Desplazándose en forma de fila india compacta, entre la espesa vegetación ribereña, podría dar origen a la visión de una forma con aspecto semejante al de una gran serpiente de varios metros de longitud
ImagenThe Global Otter Conservation Strategy (UINC)


Posiblemente, el "monstruo" que percibieron, fugazmente y con poca luz, algunos paisanos de mi amigo "jugimo", hace más de un siglo o dos, simplemente, fuera una familia de nutrias, constituida por cuatro o cinco ejemplares desplazándose en formación compacta, entre la espesa vegetación arbustiva que cubría la ribera fluvial, cerca del molino legendario. Pues el aspecto visual del conjunto familiar  en"fila india", en armónico y disciplinado movimiento, con los dos progenitores en cabeza y los tres o cuatro individuos juveniles siguiéndoles, "pisándoles los talones", sería el de una forma alargada, aparentemente continua, reptando de forma semejante a la de una serpiente monstruosa que se arrastrara ágilmente, entre la vegetación ribereña del río Ruecas. Es posible que, en otras ocasiones, la fugaz visión del testimonio ocasional acabara con la escena de aquella forma serpentiforme lanzándose y sumergiéndose en la corriente de agua. 

Si a la visión fugaz, antes mencionada, se le añade mala iluminación, un poco o mucho de fantasía, algo de cortedad visual, no corregida con lentes apropiadas, la creencia en culebrones o serpientes gigantes y/o algo de alcohol, entonces lo percibido fugazmente y con poca claridad, puede necesitar y quedar adornado con los detalles fantasiosos necesarios para que un hecho ordinario pueda convertirse en un suceso extraordinario, visibilizando mentalmente el cuerpo de una serpiente gigantesca, el de un enorme lagarto o el de un dragón,  con "la cara de gato", que aseguraban haber visto en el legendario monstruo anfibio cañamerano.


Aquello que puede aportar la leyendistica


Multitud de cuentos, leyendas y creencias extremeñas están protagonizadas por serpientes y lagartos míticos con capacidades extraordinarias. Algunas leyendas antiguas relacionas a esas serpientes extraordinarias con la protección de tesoros fabulosos, ocultos bajo tierra, en lugares relacionados con fuentes y cuevas. Este tipo de creencias y leyendas son residuos culturales de origen céltico, seguramente aportadas en el bagaje cultural de los grupos  armados germánicos, los suevos y los vándalos, que durante la descomposición del Imperio romano de occidente, fueron invadiendo la Península, tras atravesar la cordillera de los Pirineos  y se asentaron en las zonas más noroccidentales de Hispania. Tales invasores y colonizadores culturales fueron los precursores de las sucesivas invasiones de los visigodos arrianos que llegaron expulsados de las Galias por los francos católicos y que ocuparían la zona central peninsular. 

Astures, vascos y cántabros se mantuvieron al margen de la colonización "bárbara", pero los primeros y los últimos, ya disponían de una cultura de fuerte influencia céltica.
En Extremadura, tierra repoblada por astures y leoneses después de la Reconquista del territorio a los ocupantes maometanos, las leyendas populares protagonizadas por dragones serpentiformes y serpientes extraordinarias, estuvieron muy arraigadas y generalizadas entre las gentes de esta tierra.

En otras leyendas, el monstruo de hábitat fluvial o ribereño no es más que una metáfora mítica o "alter ego" fabuloso, del comportamiento destructivo y aparentemente caprichoso del propio curso real de agua, que con su conducta impredecible, aleatoria y casi incontrolable, resulta violenta a veces y destructora y mortífera  en ocasiones. Pero que para compensar estos raros comportamientos, habitualmente concede a los humanos el beneficio de la fertilidad del riego, el aprovisionamiento de agua de boca y el don de su fuerza motriz para impulsar sus actividades industriosas.



La última versión de la vieja leyenda, de principios del siglo XXI 



Hemos recogido, también una brevísima narración de creación muy reciente que parece pretender ser un intento de versión "postmoderna" de la vieja leyenda del monstruo del Ruecas.
La primera noticia sobre la existencia de una "leyenda" moderna, extremadamente breve, se obtuvo del contenido de un artículo titulado "Molinos, batanes y martinetes" [de Cañamero], firmado por Máximo Ruiz Trinidad, aparecido en el nº 1 de la Revista de Cañamero, publicada en 2018 por Ayuntamiento de la localidad cacereña, mientras buscaba nueva documentación sobre el viejo asunto. 


El etnotexto dice:

"Caso especial merecen los restos [molineros] que aparecen junto al Charco de la Nutria, en los que se aprecia el recorrido del cauce excavado en las rocas. Diversas versiones cuentan la leyenda del molinero que fue devorado por una nutria." (p. 174)
Buscando aquella sorprendente versión desconocida de la antigua leyenda popular que se anunciaba en la publicación antes mencionada, fui rastreando Internet hasta dar con la susodicha "leyenda de la nutria devoradora del molinero de Cañamero". 
Aparecía en una página web titulada Historias de Cañamero y subtitulada Foro Activo con fecha del 2 de enero del año 2017.
También aparecía con idéntico texto entre las publicaciones del Facebook, de un autor colectivo llamado "Foro activo" y subtitulado "Historias de Cañamero y Comarca de las Villuercas", apareciendo el texto completo en una publicación del 4 de enero de 2017. 

La lectura del contenido del moderno relato, supuestamente legendario, me decepcionó profundamente, pues esperaba encontrar una versión literaturizada de la vieja leyenda popular cañamerana. Pues se pudo comprobar que la moderna narración no es una versión literaria de la antigua, está completamente desprovista de los aspectos tradicionales fabulosos y de sus componentes maravillosos, aquellos que son piezas y rasgos típicos de toda narración legendaria. No aparecía mención de ningún monstruo mítico, ni rastro de serpiente o de dragón fabuloso fluvial, tampoco aparecía mención alguna de las marcas testimoniales dejadas en su huida hacia el cauce fluvial sobre las rocas del margen  (crucianas), unos elementos legendarios fundamentales sobre los que están construidas las narrativas en las dos viejas versiones tradicionales. 

El relato reciente carece de cualquier referencias a ciertos elementos reales, misteriosos y  característicos del entorno del molino, hoy desaparecido, en los que apoyarse como recurso testimonial de veracidad de la narración y de historicidad de los hechos narrados, como sucede en los dos relatos tradicionales. 
En nuestra modesta opinión literaria, la narración moderna se corresponde más con el moderno género literario fantástico, típico del cuento de terror, pero en ningún caso al género semifantástico de tipo legendario, tradicional. 
Parece ser que como la sociedad moderna, con el paso del tiempo, la escolarización y el fácil acceso a la información científica, se ha vuelto tan descreída como bien informada. Ahora ya todos l@s cañameran@s saben que las viejas marcas legendarias dejadas por el monstruo,  aún visibles en las rocas del margen y el cauce del río Ruecas, han sido descifradas por la ciencia, ya ha desaparecido su antiguo misterio y con él la desaparecido la necesidad de la existencia de un monstruo reptiliano, espantoso y sanguinario. Quizás por esto el relato actual no tienen pretensiones explicativas, como los relatos legendarios de antaño, sino simplemente recreativas. En todo caso, su contenido no cumple los mínimos estándares de la leyenda popular tradicional.
El contenido del texto recogido, es idéntico en ambos casos, siendo únicamente diferentes la introducción de cada una de las publicaciones: "No fue exactamente así pero la hemos adornado un poquito" (web: 02-01-2017)/ "Aunque la decoramos con un poquito de historia" (FB: 04-01-2017).

La leyenda del charco de la nutria.

"Érase una vez un matrimonio que vivía en el molino de la nutria, en verano tenían un frondoso huerto en la vega del río, pero su principal fuente de ingresos era el molino, donde acudían los campesinos para moler el grano. Los inviernos eran muy duros y fríos, por lo que en esta estación se trasladaban a vivir en el pueblo. En un gran charco de aguas cristalinas no muy alejado del molino vivía una nutria que reinaba en esta parte del río; esta nutria creció de una manera descomunal, los molineros rara vez la vieron, es un animal muy esquivo y tampoco sabían el porqué de ese crecimiento.
Un día del duro invierno van a pasar la noche en el molino, pues estaban de reparación de algunas cosillas del molino y decidieron quedarse allí. Esa noche fueron atacados por la enorme nutria y esta les devoró. El pueblo estuvo investigando el suceso sin quedar claro el porqué de este ataque, aunque los restos encontrados en la cueva de Álvarez, donde se había realizado una hoguera y junto a esta había desperdicios de una cría de nutria, dieron a pensar que la monstruosa nutria les atacó en venganza creyendo que la pareja fue la culpable de la captura de sus crías."


Fuentes


-Anónimo (2012). Por la ribera del Río Ruecas alto (Cañamero, Cáceres). Rutas por el Guadiana - APRODERVI  41

Anónimo (2014). Desfiladero del Ruecas. Cañamero. Geoparque Villuercas-Ibores-Jara. Extremadura
- Breuil, Henri  (1918). Algunas leyendas y creencias españolas relacionadas con serpientes y lagartosBoletín de la Real Sociedad Española de Historia NaturalTomo XVIII. Enero, 1918  p. 65     
- Cano Cruz. Benjamín (2010). Los molinos harineros del río Ruecas. Historia y literatura en la Comarca de Las Villuercas: investigación y didáctica. Ayuntamiento de Logrosán. Logrosán, 
- Gil Montes, Juan (2008). Comunicación personal, en "Fósiles con tradición", en   Celtiberia, el 10 de enero de 2008 
- Gil Montes, Juan (2009). Comunicación personal vía e-mail del 26-04-2009 
- Gil Montes, Juan ( 2009). El monstruo del Ruecas. Historias de Cañamero. 19-09-2009
- Gil Montes, Juan (2012). Características geológicas del Geoparque de Las VilluercasGeoparque mundial UNESCO Villuercas Ibores y Jara
Ruíz Trinidad, Máximo (2018). Molinos, batanes y martinetes  Revista de Cañamero nº 1. Ayuntamiento de Cañamero.
GEOLOGIA Y MORFOLOGIA DE LAS SIERRAS DE LAS VILLUERCAS (CÁCERES)
POR VICENTE SOS BAYNAT. ESTUDIOS GEOGRAFICOS AñO XVI· NUM. 61
Laboratorio de Geología y Minería. Matadero ProvinciaL Mérida, Badajoz), julio de 1953.
Noviembre, 1955.
- Urbina, Miguel (2012). Piscinas Naturales en Cañamero. Baños en el Geoparque Villuercas Ibores Jara. Rutas por Extremadura


sábado, febrero 22

El registro fósil, recogido y explicado por la literatura popular (13)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Universitat de Lleida


Leyenda de "el monstruo de la Ribera del río Ruecas", en Cañamero, Cáceres (Extremadura) (Primera parte)

Introducción 

El río Ruecas, afluente tributario del río Guadiana, nace en la cara sur del Monte de los Montes, en el pico de la Villuerca (1.601 m.), risco en el que brotan cinco fuentes que van a dar sus aguas a otros tantos valles y dando origen a sus correspondientes ríos: Almonte, Viejas, Ibor, Guadalupejo y Ruecas.
El río Ruecas nada más nacer, en su cabecera, ya recoge el agua varios arroyos siempre vivos, son los de la Celada, la Quebrada y el del Brazo, por lo que el río Ruecas a pesar de tener un caudal modesto y oscilante, es un curso de agua permanente.



Multitud de cuentos, leyendas y creencias extremeñas están protagonizadas por serpientes y lagartos míticos con capacidades extraordinarias. Algunas leyendas antiguas relacionan a esas serpientes extraordinarias con la protección de tesoros fabulosos, ocultos bajo tierra, en lugares donde existen, lagos, ríos, fuentes o cuevas. 
En otras leyendas el monstruo fluvial es una metáfora mítica o "alter ego" fabuloso del comportamiento real del propio curso de agua, que con su conducta impredecible, caprichosa y casi incontrolable, que a veces resulta violenta y en ocasiones destructora e incluso puede llegar a ser mortífera. Pero que habitualmente, cuando fluye pausadamente, concede a los humanos de su proximidad el beneficio de la fertilidad del riego, el aprovisionamiento de agua de boca y el don de la fuerza motriz de sus aguas.
Imagen: Spirits and Guardians of the Sea


Antiguamente, en el valle del río Ruecas, debió haber más de treinta pequeños molinos, en la parte alta del río, de los que hoy podemos asegurar, al menos, la existencia segura de once de ellos. De los que, en su mayor parte, solo quedan unos pocos restos en pie, corresponden a restos basales de muros y paredes, algunas pocas piedras esparcidas en derredor, los canales o acequias de conducción del agua del río hasta el molino y el cárcavo o espacio hueco bajo el molino, en donde giraba el rodezno o rueda hidráulica, cuando recibían la presión del chorro de agua que la hacía girar y con cuya rotación se hacía funcionar toda la maquinaria molinera móvil, situada en la parte superior, de los molinos de agua, la pieza principal de la cual la constituía la "piedra volandera" cuyo giro tranformaba el grano en harina. Todos aquellos viejos molinos de agua cañameranos, para poder aprovechar la fuerza hidráulica del modesto y oscilante flujo de agua del Ruecas mediante la construcción de pequeñas represas o "pesqueras" con las que retenían una pequeña parte del caudal fluvial, creando unos mínimos embalses. Estos azudes molineros estaban provistos de un canal lateral que conducía el agua sustraída al río por medio de una acequia excavada en el correspondiente márgenes fluvial en donde estaba construido el molino.


Dibujo esquemático, pero muy detallado, mostrando las diversas instalaciones arquitectónicas y mecánicas, típicas de un antiguo molino hidráulico. 
Imagen: Pinterest

De todos aquellos numerosos molinos de agua que habían existido antiguamente en el valle del río Ruecas, desde la Edad Media hasta el siglo XVIII, al final de esa época, solamente se se mantuvieron en funcionamiento once de ellos. Por la toponimia y algunos restos materiales, se sabe que fueron: un batán, un martinete y nueve  molinos harineros. De aquellos viejos ingenios hidráulicos, en el siglo XIX ya solo quedaban nueve en funcionamiento y todos era molinos harineros. A principios de la década de 1960, de aquellos nueve molinos harineros que todavía seguían funcionando a principios de siglo XX, solamente funcionaban cinco, todos los demás habían ido cesando en su actividad, en años anteriores. La legislación vigente era contraria a la actividad artesanal y la competencia en los precios, a la baja, de la eficiente producción industrial conseguida en las modernas fábricas harineras, hicieron que todos los viejos molinos harineros artesanales, fueran cesando en su actividad productiva, uno tras de otro, el último molino en dejar de funcionar, lo hizo en 1978. 
Una vez perdido su antiguo uso, algunos pocos de aquellos antiguos edificios clausurados que no se habían venido a tierra, fueron reaprovechados con alguna otra finalidad, como almacén agrícola, como cuadra, como merendero, etc. 


El "Molino del Charco de la Nutria"

En la actualidad, de casi todos aquellos viejos ingenios hidráulicos, solamente quedan las ruinas, más o menos visibles sobre el terreno, medio cubiertas por la vegetación rampante silvestre. De algunos solamente se conservan los topónimos correspondientes que hacen mención al tipo de actividad, al nombre del lugar o al nombre o apodo del antiguo propietario. De uno de ellos, solamente quedan unos pocos restos que permiten deducir que allí existió un molino de agua, al que está asociada una curiosa y antigua leyenda popular. Como estuvo situado cerca del denominado "Charco de la Nutria", se ha conservado el nombre toponímico de "Molino del Charco de la Nutria" o el de "Molino de la Nutria". En la actualidad, los únicos restos visibles de aquel antiguo molino, son los que aún quedan de la vieja pesquera, realizada con un grueso y alto muro de piedra cuarcítica, tomada con argamasa. Para el cauce de desviación de agua hasta el molino que debió tener unos 50 m. de longitud, se aprovechó una grieta natural, existente en las capas de la cuarcita del margen fluvial. Otros pocos restos de las antiguas instalaciones molineras que aún quedaban visibles anteriormente, desaparecieron al trazar sobre ellos un carril para la circulación de los grandes y pesados camiones que participaron en las obras de construcción del muro de la presa del pantano del Cancho del Fresno, construido entre 1985 y 1987, pues el lugar está situado muy cerca de la base de la presa de ese embalse.


Perfil transversal del valle fluvial del río Ruecas, en la zona del desfiladero, mostrando el paisaje característico de esta zona. El río discurre entre el verde cinturón arbolado que flanquea el lado izquierdo de la carretera, trazada sobre la parte baja del valle.
Imagen: Embalse del Cancho del Fresno. Villuercaching

Este legendario molino de agua estuvo situado en la zona hoy denominada "Desfiladero del río Ruecas", pues discurre encajado por un profundo desfiladero durante poco más de unos dos kilómetros, al noreste del pueblo de Cañamero, flanqueado por las altas crestas de cuarcitas armoricans de las sierras de Los Castillejos y de La Lóriga, del Risco del Castillo y del Risco de Las Cuevas. Este encajamiento del Ruecas ha sido posible gracias a la erosión fluvial favorecida por la existencia de una larga falla tectónica que recorre el fondo del tajo por el que fluye el río. El encajamiento del Ruecas se extiende desde la presa del Embalse del Cancho del Fresno hasta el inicio de la vega de los Huertos del Río, cerca de la localidad de Cañamero. En el corte geológico realizado por la erosión fluvial, se pueden observar los materiales ordovícicos que van desde la Cuarcita Armoricana hasta la base del Silúrico, el río discurre por el desfiladero cuyas paredes están formadas exclusivamente de cuarcitas armoricanas.


Aspecto del cauce y de las riberas del río Ruecas, en las inmediaciones del  viejo "Molino del Charco de la Nutria". La densa vegetación que cubre los márgenes del río y los peces que habitan sus aguas permiten la existencia de nutrias.
Imagen: Embalse del Cancho del Fresno. Villuercaching


La entrada de hoy se dedicará a presentar las dos versiones tradicionales de una antigua  leyenda popular, asociadas a ese lugar del valle del río Ruecas, al antiguo molino que allí existió, a su infortunado molinero y al terrible monstruo fluvial que provocó la destrucción de todo y que dejó marcado el rastro de su huida en la superficie de la roca viva. 
Se presenta y se comentan en este blog las dos versiones de este relato legendario popular, por que la motivación narrativa es de base paleontológica (cruzianas o crucianas), su función social era la de hacer comprensible el origen de unas formas bien visibles en la roca que entonces, en la época de su invención (s. XVIII-XIX) resultaban incomprensibles e inexplicables para el pueblo llano. 
El motivo de la creación del relato popular era la necesidad de transmitir, a otros, la interpretación particular de una serie de "icnitas de desplazamiento", con aspecto de cordones, cuerdas o sogas onduladas, causadas por el desplazamiento bentónico de algunos trilobites ordovícicos, cuando este territorio extremeño, hoy emergido, constituía entonces un blando fondo submarino, de eso hace hoy 450 millones de años. 


Dibujo de detalle, reproduciendo un fragmento de losa cuarcítica, ordovícica, mostrando los curiosos relieves serpentiformes que las cruzianas aportan a las piedras que las contienen. Es precisamente por esta característica que, hace pocos años, han empezado a ser recogidas y luego usadas como adorno arquitectónico mural. 
Dibujo realizado a partir de una de las muestras de cruzianas recogidas y estudiadas por el geólogo portugués Nery Delgado, actualmente talas muestras están conservadas en el Museo Geológico de Lisboa.
Imagen: Historia da geologia

La antigua leyenda era conocida entre los habitantes de Cañamero (Cáceres) de antaño, con el título de "El monstruo de la Ribera del río Ruecas" o "El monstruo del río Ruecas". Estando vinculada la narración fabulosa con el lugar que antaño ocupaban unas antiguas y escasas ruinas molineras, situadas, aguas arriba, y muy cerca del remanso conocido como el  "Charco de la Nutria", un remanso natural de muy poco fondo y escasa corriente que forma el río Ruecas, lugar tradicionalmente usado como zona de baños, en los meses calurosos del verano. Actualmente, el entorno del antiguo molino ha sido acondicionado como zona recreativa y convertido en área de "pic-nic". Probablemente muy pocos usuarios de los muchos que ahora utilizan el lugar saben algo de la existencia del legendario molino que antaño existió unos metros más abajo y, menos aún, de la vieja leyenda a él asociada.


Aspecto actual del lugar donde, hace cerca de dos siglos, estuvo ubicado el molino legendario. Hoy nada recuerda a la vieja leyenda.
Imagen: Charco de la Nutria


Aquello que cuenta la vieja leyenda...

La elemental narración popular está protagonizada por tres elementos clave: un extraño monstruo de vida anfibia, de naturaleza reptiliana que habitaba el lugar, oculto entre la densa vegetación de la ribera fluvial y la masa de aguas de la represa molinera; un valiente o inconsciente molinero que alimentaba al monstruo quimérico con gachas de harina y pescado y por la inquietante presencia testimonial de unas extrañas marcas alargadas y ondulantes, esculpidas en relieve sobre la dura superficie de las rocas cuarcíticas del cauce del río en un lugar muy cercano al molino harinero. 
Del viejo edificio del molino legendario, hoy día, apenas quedan indicios materiales de su anterior existencia y actividad, su estado de ruina absoluta de ahora es casi idéntico al del momento histórico (1916) en que un arqueólogo  y prehistoriador francés registró, por primera vez, esta leyenda cañamerana. 
Posiblemente, el origen de esta leyenda de "el monstruo de la Ribera del río Ruecas" está influido o relacionado de alguna maanera con la existencia de otra leyenda, de desarrollo distinto pero de desenlace relativamente semejante, asociada a un abrigo rocoso prehistórico, con pinturas rupestres, conocido como "la cueva de Álvarez" o "la cueva de la Chiquita" que está a muy escasa distancia. 



Mapa de curvas de nivel de la zona denominada Desfiladero del río Ruecas, en el que se puede ver la distribución y posición relativa de diversos elementos de origen antrópico, a lo largo del tramo del valle del río Ruecas abarcado. Nótese la proximidad existente entre la legendaria Cueva de Álvarez y el Charco de la Nutria, en cuyas cercanías, aguas arriba, existió el legendario molino del Charco de la Nutria.
Imagen: Redex

Únicamente se han podido localizar y recoger dos versiones tradicionales de la antigua leyenda cañamerana que trata sobre un temible monstruo que existió antiguamente en el río Ruecas y que fue el responsable de la destrucción de aquel molino y de la muerte de su molinero. Ambas versiones resultan bastante semejantes entre sí, al menos en lo más fundamental del viejo relato popular,  pues mencionan y describen al horrible monstruo, citan a un molinero y a "las marcas" (icnofósiles o "crucianas/cruzianas") que dejó marcadas el monstruo en su huida, marcas que entonces debían resultar más visibles en el cauce del Ruecas que en la actualidad. 
El estilo de ambas versiones de la vieja leyenda, resulta claramente de origen popular, de corte tradicional de transmisión oral, sin pizca de literaturización profesional del discurso breve y conciso, típico de toda microleyenda popular. Por lo poco que sabemos del viejo molino, parece ser una narración de origen relativamente antiguo, posiblemente los relatos fueran creados entre los siglos XVII y XIX. 


La versión legendaria de principios del siglo XX

Una primera versión de la leyenda que nos ocupa fue recogida por el prehistoriador, arqueólogo, antropólogo y sacerdote francés Henri Breuil, a principios del siglo XX, exactamente el 20 de junio de 1916, de boca de su guía en aquella ocasión, un viejo cabrero cañamerano. Sucedió cuando se hallaba estudiando pinturas rupestres y grabados prehistóricos por el valle del río Ruecas, para realizar observaciones, tomar notas sobre las características de las pinturas y del lugar y realizar "calcos" de los lugares accesibles y dibujos de los inaccesibles. 


Fotografía del abate Henri Breuil (ctro.), entre Hugo Obermaier (izda.) y Hermilio Alcalde del Río (dcha.), realizada hacia 1910. En una época en la que Breuil ya hacía varios años que frecuentaba diversos lugares de la Península ibérica, en los que había yacimientos prehistóricos con pinturas rupestres de las que era un estudioso. La fecha de la fotografía es relativamente cercana a la del momento en que Breuil recogió la vieja leyenda cañamerana, mientras se hallaba realizando el estudio de las pinturas de la cueva de Álvarez.
Imagen:

La leyenda fue publicada en 1918, formando parte de un trabajo titulado "Algunas leyendas y creencias españolas relacionadas con serpientes y lagartos"
Por el estilo literario del texto, parece tratarse de una transcripción casi literal del relato narrado por el cabrero cacereño. Se ha intentado aumentar la comprensibilidad de la narración original, añadiendo algunas palabras entre "corchetes".

«Cuando había gente en el molino [vivía un molinero que lo mantenía en funcionamiento], y que para el servicio del mismo se tenía atrás una presa encharcando el arroyo [río Ruecas], sucedió que en esta presa se escondió un animal tremendo [espantoso], como una serpiente [gigantesca], y que todas las personas que se asomaban a la orilla del estanque artificial, perecían [atrapadas y devoradas por aquel ser monstruoso]. Entonces la gente de la comarca decidió matar al monstruo [culebrón], para lo que destrozaron el molino, rompieron las murallas que cortaban el curso del agua [río Ruecas], y el animal monstruoso, espantado, acaso herido, tomó la fuga río abajo, con tanta fuerza, que desde entonces se nota el rastro [en forma de relieves ondulados y alargados sobre las rocas del cauce = "cruzianas/crucianas"dejado por su paso  (p. 65)


Talla en madera representando el aspecto del mítico cuélebre, cúlebre o culebrón, de la mitología cántabra y astur-leonesa. En Extremadura, tierra repoblada por astures y leoneses después de la Reconquista del territorio a los ocupantes maometanos, las leyendas populares protagonizadas por dragones serpentiformes y serpientes extraordinarias, estuvieron muy arraigadas y muy generalizadas entre las gentes de esta tierra.
Imagen: Mitología asturiana

Continuará próximamente


sábado, febrero 27

Fósiles usados como ornamentación arquitectónica (3)

por Heraclio Astudillo Pombo, MACS, UdL.

Uso popular de fósiles, como un tipo de rara ornamentación arquitectónica. (Continuación 3ª parte)


 
- Sierra de Francia (Salamanca) "Construcciones con Piedras Bonitas"

Cuando, hace unos 30 a 40 años, en Monsagro se empezaron restaurar las deterioradas fachadas principales, de algunos viejos edificios de la localidad, a alguien se le ocurrió incorporar como elemento arquitectónico decorativo, característico de la pobloción serrana, algunos fragmentos de losas de pizarras de las que aparecían en la sierra. Se trataba de lajas cuarcíticas paleozoicas, repletas de un tipo de relieves muy peculiares en forma de cordones ondulados entrecruzados de diversos grosores, con aspecto serpentiforme, en realidad esas formas fosilizadas son un tipo de icnofósiles llamados cruzianas y, en menor medida, de otros tipos de icnitas (artróficos, dédalos, didímolinos, escolitos, fraenas, pistas de gusanos, rusoficos y vexilos), todas esas formas fueron producidas por la actividad de diversas clase de invertebrados marinos de vida bentónica, mayoritariamente, trilobites, se arrastraron sobre los blandos sedimentos del fondo marino de la época.
Verdaderamente, se trata de vaciados o moldes naturales de las depresiones, canales y orificios que originariamente dejaron aquellos animales que habitaban y "bioturbaban" la superficie del fondo marino, en tiempos ordovícicos, hace cerca de 430 millones de años.

Los monsagreños llamaban, popularmente, “piedras bonitas” al tipo de pizarras bastas que en alguna de sus superficies mostraban figuras las curiosas formas serpentiformes. Con el paso de los años, el uso local de este tipo de material se fue convirtiendo en costumbre, pues se fue popularizando al irse multiplicando sus aplicaciones constructivas, pudiendo considerarse, en la actualidad, como una forma popular, autóctona, , típicamente, monsagreña de ornamentación del exterior y del interior de los edificios.

En la actualidad son muchos los edificios que muestran sus fachadas, parcialmente o totalmente revestidas con losas de piedras con crucianas, incrustadas, formando zócalos, marcos de puertas o ventanas o elementos aislados, son ejemplos de lo dicho, la iglesia parroquial, muchísimas casas particulares y diversas cafeterías de esta localidad. Otros tipos de construcciones de la localidad que muestran este tipo de revestimiento o incrustación ornamental son varias fuentes y algunos muros de solares y huertos. Además, en el interior de las viviendas, también se han usado, las pizarras cuarcíticas con crucianas, con finalidad ornamental, para para revestir las campanas de las chimeneas de los hogares de leña.
Hoy en día, el uso de piedra con cruzianas constitye un signo de identidad de la arquitectura local.

Humilde edificio de Monsagro, de dos plantas, externamente, remozado mediante el revestimiento de su fachada principal con piezas de "piedra bonita", pizarras cuarcíticas con icnofósiles, mayoritariamente, cruzianas, aunque no son raros los escolitos y otros tipos de icnofósiles.
imagen: fotografía original de Juan Carlos Zamarreño Domínguez http://www.zama1.jazztel.es/

En la província de Salamanca, además de en Monsagro, también se pueden encontrar algunos edificios con sus fachadas, adornadas con pizarras cuarcíticas, ordovícicas, con relieves de cruzianas, en las vecinas localidades de La Alberca,  El Maillo Serradilla del Arroyo.


- Serranía de las Hurdes (Cáceres) "Construcciones con Piedras Bonitas",

En la província de Cáceres, también existen diversas localidades hurdanas, en las que se han usado. con los mismos fines y usos decorativos, materiales del mismo tipo y de idéntica edad geológica que los utilizados en las vecinas poblaciones salmantinas de Monsagro y de La Alberca. Pero en el territorio cacereño, el uso de losas de pizarras cuarcíticas paleozoicas, del periodo Ordovícico, con superficies repletas de cruzianas, para la ornamentación arquitectónica, parece ser mucho más reciente que el de sus vecinos de Monsagro, que parecen haber sido los supuestos inventores del uso.

En las Hurdes de Cáceres, se pueden observar ejemplos de decoración arquitectónica con "cruzianas" en los pueblos serranos de Casares de las HurdesNuñomoral, Rubiaco y Vegas de Coria, localidades del valle del río Hurdano y, también, en el pueblo de Pinofranqueado, en el valle del río de los Ángeles. En estas zonas, se han empleado, principalmente, para decorar las fachadas de modernos chalets, cafeterías y restaurantes.


- Sierra de las Villuercas (Cáceres).

En el pueblo de Cañamero, parece ser que el uso de las losas de "pizarra" cuarcíticas con "crucianas", se remonta a las dos últimas décadas, pero no en las fachadas exteriores de los edificios, sino en el interior de las casas modernas, para el revestimiento ornamental de las campans de las chimeneas y las bocas de los hogares de leña que existen en muchos de los salones, de las viviendas de construcción reciente.


- Tejada (Burgos), las "casas de las caracolas",

Diversas casas de esta localidad burgalesa que han sido restauradas durante las dos últimas décadas, han incorporado en sus fachadas, como elementos arquitectónicos decorativos, característico de la zona, unas piezas de piedra que contienen moldes internos de amonites, a los que la gente de la zona han denominado, popularmente, "caracolas".

Aspecto de una de las piedras con fósiles de amonites, empotradas en los muros de las fachadas de algunos edificios de la localidad de Tejada (Burgos).
Imagen:
http://www.arlanza.com/es/turismorural/?iddoc=1766


- Valldemossa (Mallorca) "La Casa dels Caragols", más conocida como "Can Xesc Manitos"

Una vivienda de la localidad mallorquina de Valldemossa, ostenta en diversos lugares de su fachada principal, adheridos con cemento, algunos moldes internos de amonites cretácicos, a los que los naturales de la isla, denominaban popularmente, en mallorquín, "caragols" o "caragols de pedra".

Dos de los amonites, dispuestos en sendos huecos del muro, de la fachada de piedra de la casa de su propiedad, decorada con amonites por Francesc Ripoll Lladó (alias Xesc Manitos) en Valldemosa.
Imagen: fotografía original de Vicente Fernandez Sanvicente, Palma de Mallorca.   www.fotocommunity.es/pc/pc/display/14861038


- Villar del Humo (Cuenca) “Las Casas de los Caracoles”

En esta población serrana, existen diversas casas que muestran como ornamentación característica del lugar, ejemplares de amonites cretácicos, de medianas a buenas dimensiones, incrustados en los muros de sus fachadas principales. En esta zona, los lugareños han llamado, tradicionalmente, "caracoles" a los moldes internos de todo género de amonites, de todos los tamaños y con diversas "decoraciones" superficiales.

Aspecto curiosamente decorativo de un gran amonites incrustado en el muro de una fachada.