sábado, junio 8

Los fósiles como motivo temático en la filatelia ibérica (24)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Universitat de Lleida.


¿El registro fósil granadino, en sellos de correos españoles? (3) 


Introducción


El Club de Coleccionismo Arrayanes, de Granada, ha promovido la emisión de un sello de correos, en la modalidad "a la carta" de sellos postales personalizados, para conmemorar la presencia de restos de mastodonte de la Especie Anancus arvernensis, en el yacimiento paleontológico bastetano denominado "Baza-1". Este es el 5º sello de temática paleontológica granadina que promueve el mencionado club de coleccionistas, desde su sección filatélica. Los 4 sellos promovidos anteriormente y que han sido comentados en este mismo blog, estuvieron dedicados a los hallazgos granadinos de los restos de los mammuts lanudos de El Padul (2012), de los "humanos antiguos" de Orce (2013), del tigre africano de dientes de sable de Orce (2015) y al los restos del mammut borsoni de Baza (2016).


El sello postal dedicado a una segunda especie de mastodontes hallada en Baza 

Por segundo año consecutivo el club de coleccionistas Arrayanes, de Granada, se ha vuelto a fijar en el registro fósil del yacimiento bastetano  denominado "Baza-1" para motivar una emisión filatélica de contenido paleontológico y para ilustrar un sello de correos de curso legal. 
La figura y el recuerdo del mastodonte denominado científicamente Anancus arvernensis ha regresado a la población de Baza, tras casi 4,5 millones de años. Este "regreso" ha sido posible gracias a una edición limitada de sellos postales de un tipo particular. Se trata de una edición en la modalidad denominada "personalizada" o "Tu sello" por medio de la cual, previo pago del encargo, cualquier persona o asociación puede encargar al Servicio Español de Correos la emisión privada de sellos de uso postal legal. En el caso que nos ocupa fue la sección filatélica de la asociación Arrayanes quien hizo el encargo a correos, eligiendo para la ocasión al Anancus arvernensis, como protagonista. De este tipo de mastodonte se hallaron restos óseos escasos pero suficientemente determinantes en el yacimiento paleontológico denominado "Baza- 1". Consistió el hallazgo en un molar, partes de defensas,  y huesos largosa y cortos, tales como son fémures, huesos carpales, tarsales y algunas  falanges, todo ello excavado durante la campaña veraniega-otoñal del año 2017.
La conmemoración del hallazgo y la divulgación del yacimiento se pretende conseguir por medio de la emisión limitada de 300 sellos personalizados y de 200 tarjetas postales que pueden ser franquedas con esos sellos y enviadas a coleccionistas filatélicos especializados. 
Tanto los sellos como las tarjetas postales o las cartas que se quisieran poner en circulación fueron mataselladas en la oficina postal bastetana durante todo el primer día de circulación postal ( 3/10/2017) .

Aspecto del sello de correos, personalizado, dedicado al mastodonte de la especie Anancus arvernensis, algunos de cuyos restos esqueléticos han sido hallados en el yacimiento "Baza 1"
Imagen: Ayuntamiento de Baza

El diseño de este sello sigue el mismo patrón que el utilizado en todos los demás sellos de la serie dedicada al patrimonio paleontológico granadino, promovidos por el Club Arrayanes. 

Las tres ilustraciones paleontológicas relacionadas con el Anancus arvernensis que aparecen, son obra del paleontólogo y paleoartista Lukas Panzarin, especializado en recreaciones paleontológicas de vertebrados. 
Dentro del recuadro ilustrado por L. Panzarin, se muestra en el lado izquierdo el tercio anterior del cuerpo del mastodonte, en posición cuadrúpeda, mostrando las características anatómicas que son más representativas de esta especie: el par de enormes defensas rectas, las orejas pequeñas y la frente retraída. En la parte alta y baja, dentro del recuadro, se ha representado el fragmento de diente molar hallado en Baza 1, arriba en vista superior y abajo en vista lateral externa, justo por debajo aparece el código de identificación y localización de la pieza: Ba-1 2000 sn 2B
A parte del texto institucional de Correos que identifica este tipo de sellos postales, existe otro texto que es característico de esta emisión filatélica. En la parte superior del recuadro ilustrado aparece el nombre específico del animal: Anancus arvernensis. En la parte inferior la entidad promotora: Club ArrayanesEl margen izquierdo se indica la antigüedad de los restos: Plioceno inferior y en el margen derecho el lugar del hallazgo: yacimiento Baza 1.


Presentación pública del sello 

En la presentación pública de la nueva edición de sellos de correos y de tarjetas postales, dedicadas a conmemorar el hallazgo de los restos de este mastodonte bastetano, Pedro Fernández, alcalde de Baza dijo que esta emisión filatélica era “Una magnífica iniciativa con la que se contribuye de forma notable a la promoción de nuestro patrimonio y ligado a él de nuestra ciudad.” Además, el alcalde  quiso aprovechar aquella ocasión para agradecer públicamente al presidente del club filatélico, Luís Sanz Sampelayo, la continuidad en la edición de sellos dedicados a la promoción del patrimonio histórico de Baza.

La presentación pública del nuevo sello paleontológico, realizada el 2 de octubre de 2017, en un local del ayuntamiento, se hizo coincidir con la finalización de la campaña de excavaciones paleontológicas 
en el yacimiento Baza 1 del año 2917, campaña desarrollada desde el 18 de septiembre hasta el 1 de octubre. 
Durante toda la jornada laboral del día siguiente se estuvieron matasellando en la oficina postal bastetana todos aquellos envíos postales que iban franqueados con el nuevo sello de correos.

Acto de presentación pública del nuevo sello del Servicio de  Correos de España, dedicado al mastodonte Anancus arvernensis. De izquierda a derecha: persona desconocida mostrando un pliego de 25 sellos; Bienvenido Martínez mostrando la tarjeta postal; Pedro Fernández, Luís Sanz, Yolanda Fernández y Sergio Ros, mostrando sendas reproducciones ampliadas del nuevo sello postal.
Imagen: Ayuntamiento de Baza


Los coordinadores científicos de la campaña de excavaciones paleontológicas del yacimiento Baza-1,  Sergio Ros Montoya, profesor de la Universidad de Málaga, y Bienvenido Martínez Navarro, Profesor de Investigación ICREA en el Instituto de Paleoecología Humana y Evolución Social-IPHES y en la Universidad Rovira i Virgili, de Tarragona, informaron a los asistentes que la campaña del 2017 había sido muy satisfactoria. Porque había aportado varias novedades relevantes respecto a los resultados de las campañas anteriores, consistentes en la detección de la presencia de algunos restos vegetales carbonificados que permitirían determinar y conocer el tipo de vegetación que existía en la Baza durante el Plioceno. Una parte de aquellos vegetales palustres encontrados, formarían parte del soporte alimenticio de la fauna que allí se ha encontrado fosilizada, además de ser representantes de la flora local que componía la vegetación de aquel lugar en un momento climático considerado óptimo, puesto que las condiciones climáticas y meteorológicas eran de tipo tropical húmedo.

Según explicaron los científicos, la actuación del 2017 también había servido para dar continuidad a los trabajos de excavación iniciados en las campañas de los años anteriores, con un total acumulado de 302 registros de restos fósiles, extraídos de la pequeña zona de 23 m2, que se había mostrado más fértil en hallazgos que era en donde se había concentrado el trabajado de excavación de la última campaña.

Bienvenido Martínez detalló que entre los restos excavados había que destacar el hallazgo de nuevos restos óseos fósiles de dos especies de mastodontes, ya conocidas en la zona: Mammut borsoni y Anancus arvernensis. Los nuevos restos óseos hallados habían consistido en varios fragmentos de defensas o "colmillos", algunos molares, y algunos huesos del esqueleto postcraneal, como fueron fémures, huesos carpales, tarsales y algunas  falanges). También se había hallado una mandíbula muy completa de un rinoceronte de la especie Stephanorhinus jeanvireti, un individuo juvenil que todavía preservaba un premolar de leche. Además se había hallado una mandíbula de un bóvido de tamaño mediano, pendiente de estudio e indentificación, con toda la dentición de leche completa. También se habían hallado muchos restos fragmentarios procedentes de los caparazones de varias tortugas terrestres.



Anancus arvernensis 

Anancus es un género de animales extintos perteneciente al orden Proboscidea, al que pertenecen todos los grandes animales paquidermos dotados de una larga trompa nasal. 
Anancus era un tipo de mastodonte que alcanzaban los tres metros de altura en la cruz, con un peso de hasta 5-6 toneladas, y se parecía mucho a un elefante asiático moderno, pero estaba dotado con unos enormes colmillos rectos, de hasta 4 metros de longitud. Vivió en zonas boscosas, durante el Pleistoceno, sus restos fósiles se han encontrado tanto en Europa como en África y Asia. 


Ilustración de L. Panzarin representando íntegramente un ejemplar adulto de Anancus arvernensis, cuya parte anterior ha sido reproducida en el sello conmemorativo promovido por el club granadino Arrayanes
Imagen: i.pinimg


Hasta hace pocos años, el género Anancus formaba parte de la familia de los “gonfoterios” (Gonfoteridae), mayoritariameneformada por mastodontes con cuatro colmillos, pero muy recientemente, Anancus que solo poseía dos grandes colmillos y unos dientes molares algo distintos (tipo tetralofodonte), ha sido excluido de la familía Gomphotheridae, para constituir su propia familia: Anancidae.


Aspecto de un par de ejemplares de Anancus arvernensis, en su hábitat forestal, junto a un abrevadero, según una reconstrucción moderna de esta especie de mastodonte. 

Este género de proboscidios fósiles se diferenciaba de los otros gonfotéridos en que solamente tenía dos grandes colmillos superiores, mientras que la mayoría de los otros gonfotéridos tenían cuatro, dos grandes arriba y dos pequeños abajo. 
Anancus también era algo diferente de los elefantes asiáticos modernos, puesto que sus patas eran algo más cortas y, sobre todo, por que sus colmillos eran mucho más largos y más rectos, llegando a alcanzar hasta 4 metros de longitud. Los grandes colmillos eran posiblemente armas de defensa, usadas de forma no muy diferente de como lo hacen los elefantes de hoy. Además los molares no se componen de láminas como las de los verdaderos elefantes, sino que tenían cúspides, como los molares de los tapires y cerdos;  
Anancus parece haber vivido en el interior y cercanías de los bosques, ramoneando las hojas de los árboles y arbustos que los constituían y quizás excavando tubérculos y raíces en el suelo de la periferia del bosque.
El género se extinguió cuando un cambio climático hizo que el clima se tornase mucho más árido, cambió que perjudicó a los árboles y arbustos frente a la competencia de las hierbas, de manera que aquellos bosques primitivos, que eran su hábitat, fueron yendo sustituidos por praderas.


Los restos de Anancus arvernensis de Baza-1

Aunque aún queda muchísimo terreno por excavar, partiendo de los diferentes restos óseos y dentarios de Anancus arvernensis, que se han hallado, hasta el momento presente, en el yacimiento paleontológico Baza 1, se acumularon restos que pertenecían a 2 individuos distintos en la zona ya excavada.
Los restos encontrados en esta campaña (2017) han permitido avanzar en la interpretación de la estratigrafía y geología del yacimiento. Así, Bienvenido Martínez ha descrito el yacimiento como un pantano fósil, un humedal que con el paso del tiempo se fue rellenando de fango hasta convertirse en una zona pantanosa que se constituyó en una trampa mortal para algunos animales que lo frecuentaban que quedaron atrapados y sus restos recubiertos de lodo. Tal es el caso de algunos grandes ungulados, tortugas y también el troncos, los tallos y las hojas de diversos vegetales presentes en aquel llugar. El proceso de atrapamiento y enterramiento de fauna persistió hasta que finalmente se produjo su total colmatación, desecación y desaparición.


Equipo de paleontólog@s trabajando en la excavación del yacimiento "Baza 1". A la derecha se puede ver a B. Martínez (IPHE) coodirector de las excavaciones, con camisa verdosa, explicando "in situ" algunos detalles de las excavaciones, al alcalde y a la concejal de cultura del ayuntamiento de Baza, mientras el otro coodirector, Sergio Ros con camisa verde y sobrero blanco les acompaña.
Imagen: Web de Baza

“Cabe indicar que el yacimiento, con presencia de restos fósiles de fauna y flora pleistocena, tiene un espesor de más de un metro, estando los huesos dispuestos en sucesivas capas, superpuestas, unas encima de otras. Además, la concentración y distribución de restos 
de fauna y flora pleistocena parece indicar que hacia el interior del talud, en la zona que aún falta por excavar, la capa de huesos tiene que tener una continuidad de varios cientos de metros cuadrados, incluso de miles, siendo su potencial productivo extraordinario. Si en el futuro se cumplen estas previsiones, se podrá realizar una amplia excavación en parcelas y plantas sucesivas, que facilitará el trabajo de estudio y comprensión de este impresionante yacimiento pliocénico. Que está llamado a ser un punto de interés paleontológico internacional y de referencia en toda Europa, para aquellas cronologías posteriores a la crisis del Mesiniense, que se inició hace 7,2 MA y  finalizó hace 5,3 MA, cuando el Mediterráneo se desecó casi completamente y luego se volvió a rellenar, ambos hechos sucedidos previamente al Cuaternario, iniciado hace 2,5 MA”.

Los datos obtenidos en estos trabajos permiten concluir que la  localidad de Baza-1 es de gran importancia, ya que cronológicamente se sitúa muy próxima a 4 Ma (Rusciniense), periodo con muy poco registro en el continente europeo. Otro dato muy interesante es la coexistencia de dos especies de mastodontes Anancus arvernensis y Mamut borsoni, ya que son muy escasos los yacimientos en los que se encuentran asociados estos dos grandes megaherbívoros, siendo éste el primer registro en la Península Ibérica. 


Fuentes


- Anónimo 
(2017): Patrimonio paleontológico. Noticias de Actualidad. Ayuntamiento de Baza
- Cañabate Egea, Ricardo (2017): El mastodonte Anancus Arvernensis del Yacimiento Baza- 1 se hace Tu Sello en una edición limitada de 300 ejemplares. Web de Baza 03/10/2017
- Martínez-Navarro, Bienvenido et ali (2015):  El yacimiento paleontológico de Baza-1: un nuevo referente del Rusciniense español. Matías Reolid (Ed.) XXXI Jornadas de Paleontología. Sociedad Española de PaleontologíaUniversidad de Jaén.
- Utrera, José (2016): El yacimiento Baza 1 será referente mundial para conocer el periodo del Plioceno continentalEl Ideal 15/07/2016
- Utrera, José (2017): En marcha las excavaciones en el yacimiento Baza 1, datado entre 4 y 4,5 millones de años de antigüedadEl Ideal 21/09/2017
- Utrera, José (2017): El mastodonte Anancus Arvernensis del Yacimiento Baza- 1 en un sello de edición limitada. El Ideal 02/10/2017

sábado, mayo 11

Los fósiles como motivo temático en la filatelia ibérica (23)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Universitat de Lleida.

El registro fósil, en los matasellos conmemorativos, ibéricos, o/y en los sobres y tarjetas, especiales, del primer día de circulación postal (Continuación, 5ª parte) 


6- Matasellos conmemorativos, tarjetas especiales y sobres de primer día de circulación postal, con imágenes o textos, alusivos a braquiópodos fósiles


6.1- Matasellos conmemorativo de la celebración de los Bicentenarios de James Hutton, Casiano de Prado y Sir Charles Lyell, en la Universidad de Oviedo (Asturias).

De momento, tras una búsqueda exhaustiva y sistemática en Internet, parece ser que el único caso existente de representación de un braquiópodo fósil, en la marcofília española, es este que se presenta hoy. Se trata en un matasellos de tipo conmemorativo estampado en Oviedo (Asturias), el día 12 de noviembre de 1997. Después de haber recalcado su rareza numérica, hay que avisar que su protagonismo resulta algo secundario, pues aparece formando parte del emblema institucional de la Facultad de Geología de la Universidad de Oviedo.

Aspecto de un sobre de carta, matasellado pero no circulado, mostrando el matasellos especial, con el que se conmemora la coincidencia cronológica de tres efemérides  asociadas de tres grandes geólogos  europeos. 
La ilustración artística, en la parte izquierda del sobre, fue obra de encargo a la artista Purificación Sánchez García realizada por la coleccionista Doña Charo Llaca.
Imagen: Un sobre un cuadro: Pintores y matasellos asturianos. Colección de Doña Charo Llaca y Carlos Diego Llaca  

Este matasellos conmemorativo hace referencia a los actos universitarios de homenaje a tres importantes geólogos europeos de los siglos XVIII-XIX. Se diseñó como complemento a la exposición filatélica titulada "La Geología en los sellos", organizada por la Facultad de Geología de la Universidad de Oviedo, en colaboración con la Asociación Filatélica Asturiana, miembro de la Federación Española de Sociedades Filatélicas. Como ya se ha dicho antes, este matasellos conmemorativo fue estampado en Oviedo, el día 12 de noviembre de 1997. 

La causa histórica y la científica que motivaron la realización de una exposición filatélica de temática geológica, además de otras actividades culturales y académicas en la Facultad de Geología de la Universidad de Oviedo (Asturias), fue la coincidencia durante el año de 1997 de tres bicentenarios relacionados con tres geólogos europeos importantes y famosos: la muerte de James Hutton (1726-1797) y los nacimientos de Casiano de Prado (1797-1866) y de Charles Lyell (1797-1875).


Aspecto del matasellos especial diseñado para la conmemoración de los tres bicentenarios. Además del lema conmemorativo, arriba, y de la fecha de estampación postal, abajo. En la parte inferior izquierda se puede ver el escudo institucional o logo de la Facultad de Geología de la Universidad de Oviedo, con su braquiópodo fósil emblemático. A la derecha el  escudo institucional del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos (Delegación de Asturias). 
Imagen: Fasfil Matasellos de Asturias de 1997

Interesados por conocer con precisión la especie del braquiópodo espiriferido emblemático y la historia de su inclusión en el emblema universitario, rastreamos información relacionada en Internet. Tras no hallar sobre el particular nada en absolutoconsultamos a nuestro buen amigo y gran conocedor del tema, el Dr. Jenaro García-Alcalde, paleontólogo especialista en braquiópodos y profesor de la Facultad de Geología de la Universidad de Oviedo, desde hace décadas. 
El Dr. Jenaro García-Alcalde nos informó que "El braquiópodo espiriferido que aparece representado en el logo de la Facultat de Geología de la Universidad de Oviedo, es de la especie Euryspirifer pellicoi, una especie muy bien conocida del Devónico inferior (Emsiense) de la Cordillera Cantábrica." Y que: "Su elección como emblema universitario se debió, supongo, a que se trata de una especie muy característica, abundante y hermosa de algunas rocas paleozoicas de Asturias.


Aspecto de una concha de Euryspirifer pellicoi, Orden Spiriferida, Familia Hysterolitidaeseparada de la matriz rocosa en la que estaba incluida originalmente. Arriba vista por su valva ventral (o peduncular) y, abajo, vista por su valva dorsal (o braquial)
Representación gráfica de un ejemplar recolectado en Bélgica, en terreno de finales del Devónico inferior (Emsiense). En los ejemplares reales suelen faltan los dos extremos agudos de la concha, demasiado delicados y frágiles. Se trata de una especie de dimensiones respetables, pues las valvas pueden medir hasta 80 mm de longitud y 30 mm de amplitud.  
Imagen: La faune du Dévonien: Les brachiopodes

Sobre su origen emblemático el Dr. Jenaro García-Alcalde nos informó que "La idea de que esta especie de braquiópodo paleozóico, formase parte del emblema universitario ovetense, se debió al difunto profesor  Noel Llopis Lladó, fundador de la Sección de Ciencias Geológicas de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Oviedo." La Sección de Ciencias Geológicas de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Oviedo,  empezó a funcionar en octubre de 1958. Sección que algunas décadas más tarde se transformaría en la Facultad de Geología.  Sí mismo, nos informó que "El Dr. Llopis Lladó fue quien dio las directrices y quien encargó al pintor Paulino Vicentehacia 1954, el diseño del futuro emblema universitario." En la época del mencionado encargo, el pintor Paulino Vicente (padre) ya había realizado otros varios encargos para la Universidad de Oviedo: murales, retratos, ilustraciones, etc., por lo que no debe resultar extraño que el profesor N. Llopis Lladó le hiciera un encargo de esta clase, de naturaleza artística relativamente modesta.


A la izquierda, aspecto de los dos elementos emblemáticos principales del viejo escudo institucional, representativo de la Sección de Ciencias Geológicas de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Oviedo, usado entre 1958 y 1981. 

A la derecha, formando parte del logo de la asociación "Geólogos 16", formada por geólogos de la XVI Promoción de licenciados en Ciencias Geológicas, de la Universidad de Oviedo (1972-1977)
Imágenes: Geólogos16 

Cuando en 1982, se creó la Facultad de Geología en la Universidad de Oviedo, el primitivo diseño artístico del antiguo emblema universitario de 1958, ya no resultaba agradable al gusto de los geólogos de tiempos más modernos, pues con el paso del tiempo el emblema había envejecido mal y su aspecto resultaba caduco. Este conflicto estético entre los geólogos asturianos, "antiguos vs. modernos", condujo a que el primer equipo decanal, se propusiera substituir el viejo emblema diseñado en 1954 por otro más actualizado y mejor adaptado a la estética de ese momento histórico. El nuevo diseño se realizó con el asesoramiento científico del Dr. Jenaro Garcia-Alcalde, resultando mucho más acorde con las preferencias estéticas modernas y en el que, además, la representación gráfica del braquiópodo fósil emblemático, resultaba mucho mas fiel a su verdadero aspecto real.

Aspecto del emblema actual de la Facultad de Geología de la Universidad de Oviedo con el ejemplar de Euryspirifer pellicoi como elemento heráldico principal, en representación del registro fósil típico de buena parte del territorio asturiano.
Imagen: Facultad de Geología de la Universidad de Oviedo

El nuevo emblema, creado en 1982, para representar a la nueva institución universitaria de la Universidad de Oviedo, que, a partir de ese momento, sería la responsable de la docencia y de la investigación geológica, manifestaba una gran semejanza respecto al antiguo logo. Resultado nada sorprendente, pues el proyecto de re-diseño gráfico solo pretendía su actualización o "puesta al día". La substitución del emblema precursor y de la institución precedentes, por sus respectivos sucesores, se realizó de forma "pausada y natural" pues todo el proceso sucesorio fue más formal y protocolario que estructural.



Fuentes

- Águeda Villar, José. 2009. 
Noel Llopis Lladó, en Fco. J. Álvarez Pulgar & Jorge Ordaz Gargallo (Edit.): 50 años de Geología en la Universidad de Oviedo. Universidad de Oviedo.  
- Anónimo. Matasellos de Asturias (1997)Federación Asturiana de Sociedades  Filatélicas (FASFIL)
Anónimo. Historia de la Facultad de GeologíaUniversidad de Oviedo
- García-Alcalde Fernández, Jenaro. Comunicación personal, 05/03/2019
- Gutiérrez-Claverol, M.  & L. M. Rodríguez-Terente. 2005. Vicisitudes históricas del Museo de Geología de la Universidad de Oviedo. Univ. de Oviedo. Trabajos de Geología, 25: 27-49
- Truyols Santonja, Jaime. 1998. De la conmemoración del bicentenario de Casiano de Prado. Boletín de la Comisión de Historia de la Geología de España. SGE. n° 10, 1998.  
- Truyols Santonja, Jaime. 2009. Los primeros años 60, en Fco. J. Álvarez Pulgar & Jorge Ordaz Gargallo (Edit.): 50 años de Geología en la Universidad de Oviedo. Universidad de Oviedo. 


domingo, abril 21

El registro fósil ibérico y el santoral católico, en la religiosidad popular de España y Portugal (12)

Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Universitat de Lleida

Fósiles ibéricos relacionados, por la tradición popular española, con algunos santos y santas del panteón católico (2)


Las "piedras de santa Catalina" del convento de Badaya, en Trespuentes, Álava (País Vasco) (2ª parte)


Posibles hallazgos arqueológicos de época romana

En las excavaciones recientes de la antigua población romana del oppidum (cerro) de Iruña-Veleia, (s. I-V dC), protegido en la mayor parte de su perímetro por el curso del río Zadorra,  también se han hallado algunos ejemplares fósiles de Micraster, junto con otros restos cerámicos y variados materiales residuales, procedentes del total arruinamiento de diversas construcciones, afectadas por un proceso de destrucción, abandono y disgregación sobre el terreno. Todos los restos culturales arruinados habrían ido quedando sepultados en el terreno, tras el abandono humano definitivo del asentamiento, por el recubrimiento de las ruinas por una capa de tierra y polvo, fijados seguidamente por la cubierta vegetal que colonizó el lugar y contribuyó al proceso natural de ocultamiento de las ruinas.


Ejemplar de Micraster, hallado entre los escombros de excavación en el sitio arqueológico de Iruña-Veleia. Fotografía original de Antton Erkicia.
Imagen: Terrae Antiqvae, 23/06/2016

Iruña-Veleia es un antiguo yacimiento arqueológico de la época de romanización de la zona, situado en un lugar elevado del término del actual municipio de Iruña de Oca. Este topónimo moderno resulta de la unión, en 1976, de las administraciones y de los nombres de los dos antiguos núcleos municipales más importantes de la zona, en aquella época,: Iruña y Nanclares de la Oca. A dicho municipio también pertenece, como núcleo agregado, la pequeña localidad de Trespuentes, en cuyo antiguo término municipal estuvo ubicado el viejo convento de santa Catalina de Badaya, cuyas venerables, solitarias y silenciosas ruinas, tras unas obras de desbroce, limpieza, consolidación y maquillaje restaurador, hoy se hallan reconvertidas en un decorado romántico, en medio de un bulliciosos parque temático, hiperfrecuentado, dedicado a la exhibición botánica de ejemplares de flora mundial. 




Foto aérea de la zona. Arriba a la izquierda localización del antiguo monasterio, hoy Jardín Botánico, de santa Catalina de Badaya. En el centro la localidad de Trespuentes o Trasponte y abajo, a la derecha, localización del sitio arqueológico de Iruña Veleia.
Imagen: Google Maps

El hallazgo de algunos ejemplares sueltos de Micraster coranginum en las excavaciones del yacimiento arqueológico de Iruña-Veleia, que no parecen ser contaminantes directos accidentales procedentes del entorno natural, mezclados con restos de construcciones y de ajuares, propios de la cultura y época romanas, parece poner de manifiesto que en entre los antiguos habitantes romanos o romanizados de la antigua localidad alavesa, los fósiles de Micraster, quizás pudieron tener alguna utilidad, simbólica o real. Tal vez pudieron cumplir funciones de tipo lúdico, ornamental, mágico o religioso. Relacionadas con la vida cotidiana de los antiguos habitantes de aquel lugar y que hoy nos resultan totalmente desconocidas, por la confusión y desorden del contexto arqueológico. Quizás, solamente se les dio un uso elemental, como juguetes infantiles rodantes, improvisados y económicos, por formar parte del medio natural próximo. 

Quizás se les pudo dar alguna función simbólica ritual de tipo religioso, en representación de alguna divinidad celeste, como era Júpiter, el lanzador de rayos, pues en algunos lugares del imperio, a los erizos marinos fósiles se denominaba ceraunias, pues se les había considerado como "piedras celestes" o "piedras de rayo", tal vez por influencia germánica. 

Tal vez se les dio un uso ritual funerario, de forma semejante a como sucedía con los pueblos de cultura céltica, quienes usaban ritualmente ejemplares de Micraster, para conseguir la protección mágica del cadáver o como defendesa mágica el espíritu del difunto, contra el posible ataque de seres infernales, durante el tránsito hacia "la otra vida" o durante la permanencia en el "otro mundo". 

Existe aún, una tercera posibilidad hipotética, ya que entre los antiguos romanos, el símbolo denominado "pentángulo" o "pentalfa", con forma de estrella de cinco puntas, estuvo asociado con el dios de la salud y la medicina: Esculapio. Los micraster tienen esculpida una figura estrellada en el dorso, quizás por este motivo, los antiguos habitantes de Iruña-Veleia pudieron haber asociado a este tipo de "piedras" marcadas con el signo del dios, con algunas virtudes mágicas relacionadas con la protección de la salud humana, pudiendo haberse usado como amuletos, para la defensa contra todo tipo de enfermedades o para acelerar su curación. 

Representación esotérica en la que se ha encajado el cuerpo humano, con sus diferentes miembros, en coincidencia con las cinco puntas de la estrella de pitágoras o pentalfa, con la intención de simbolizar la vinculación mágica existente entre el cuerpo y el símbolo estrellado.
Imagen: Pentalpha

De momento, los arqueólogos que han realizado las excavaciones, no han podido identificar las probables formas de uso, ni interpretar la posible función doméstica o social que este tipo de fósiles pudieran haber tenido, en la época romana, en contextos laicos o religiosos, vitales o funerarios en aquella comunidad


El pensamiento ilustrado proporcionó, por primera vez, un enfoque científico sobre este tipo de fósiles y aportó alguna información etnológica


La primera cita documental moderna, que manifiesta una interpretación racionalista, naturalista y laica de este tipo de fósiles, es de principios del siglo XIX. Apareció en el  Diccionario Geográfico-Histórico de España, Volumen 2, publicado por la Real Academia de la Historia (Madrid) en 1802. Aparece formando parte de la entrada correspondiente a la localidad alavesa de Trespuentes. 
En el texto se indica que las denominadas "piedras de santa Catalina", eran en realidad no eran piedras prodigiosas sino objetos naturales de naturaleza paleontológica, es decir, un tipo de fósiles y, además, recoge sucintamente su uso popular supersticioso, sin dar detalles de finalidades o modalidades de su uso popular. El texto dice:
"En sus inmediaciones [las de Trespuentes, en Álava] se hallan con abundancia muchos erizos de mar petrificados de la especie que llaman los franceses pie de asno y la gente vulgar [las llama] piedras de santa Catalina, y suelen engastar en plata las más pequeñas de éstas, atribuyéndolas supersticiosamente efectos maravillosos."

Debido al absoluto desconocimiento del aspecto de los amuletos religiosos de Trespuentes, mencionados en el Diccionario Geográfico-Histórico de España de 1802, por la total falta de imágenes que los representen, con las que se hubiera podido ilustrar esta entrada, nos vemos en la necesidad de recurrir al uso de una imagen substitutoria. La de un amuleto religioso que a pesar de ser originario de otro lugar y estar vinculado a otra santa, tiene una justificación equivalente y una función mágico-religiosa muy semejante. Esta misma imagen fue utilizada para ilustrar la entrada sobre los erizos fósiles llamados popularmente   "piedrecitas de la Virgen" de Inodejo, por los habitantes de los pueblos de los alrededores de aquel santuario mariano de Las Fraguas (Soria).
Imagen: Fotografía original de Javier Soria Verdes, realizada en 2012 por encargo del autor de este blog.

Un siglo más tarde, y a pesar de todos los avances culturales, producto de la Ilustración y de los avances técnicos y sociales, producto de la modernización de la sociedad española, parece ser que todavía en el primer tercio del siglo XX, aún se seguía conservando la vieja costumbre supersticiosa de utilizar este mismo tipo de fósiles para elaborar amuletos religiosos semejantesPues hacia el año 1999, los más viejos del lugar le contaron a un informante que, en Trespuentes, en tiempos anteriores a la guerra civil de 1936, había trabajado un herrero, de nombre olvidado y por tanto desconocido, con habilidades manuales y pretensiones de orfebre, que elaboraba unos colgantes defensivos, contra el "mal de ojo". Contaban que había usado para elaborar sus amuletos colgantes, los ejemplares más pequeños, más blancos y mejor conservados de los fósiles de Micraster coranginum que recolectaba en los alrededores del convento de santa Catalina y un engarce de alambre de plata. Luego aquellos amuletos milagrosos, los adquirían algunas personas de las aldeas de la zona, devotas de la santa, temerosas del poder maléfico de las brujas y crédulas de las supersticiones populares. Confiaban en que por medio de la milagrosa virtud protectora de aquellos objetos, quedarían bajo la protección permanente de santa Catalina. Creían que por el sencillo procedimiento de ser portadoras de tales "piedras sagradas" quedarían a salvo de accidentes, enfermedades, fracasos, infortunio, etc., males provocados supuestamente por las brujas, tal vez promovidos por algún vecino malvado, envidioso o rencoroso

A finales de la década de 1940, fue recogido otro uso popular que a pesar de ser menos polivalente y espectacular, no por ello debió ser menos importante socialmente, cuando la soltería femenina, indeseada, se consideraba una enorme desgracia. Este uso estaba relacionado con una de las funciones típicas y tradicionales de la protección de santa Catalina de Alejandría, la de proporcionar "buenos" maridos a la mozas casaderas. Aunque quizás algunas mozas solo aspirasen a que las "piedras de santa Catalina" que llevaban colgadas, por lo menos, sirvieran para que la santa las librara de la soltería, de por vida, dándole marido, aunque no fuese tan "bueno".


Grupo de muchachas recolectoras de "estrellitas de la Virgen", fotografiadas en 1933, en los alrededores de la ermita de la Virgen de la Providencia, en Tortosa (Tarragona). En este caso particular, los fósiles con supuestas virtudes anticelibatarias, eran los artejos aislados de un crinoideo cretácico. Fotografía original de Josep Badosa.
Imagen: Estampa. Revista gráfica, nº 281, 27 de mayo de 1933, (pp. 7-10)

Recuérdese que en la entrada anterior dedicada a estos fósiles, publicada el 18 de noviembre de 2018, se mencionaba que a finales del siglo XVII, algunos fósiles de Micraster coranginum de excepcional calidad, eran usados por frailes agustinos del convento de santa Catalina de Badaya, en los rituales de exorcismo. Aprovechando las supuestas virtudes milagrosas de las "piedras de santa Catalina", determinados ejemplares escogidos, eran aplicados en ciertos rituales destinados a expulsar el demonio del interior del cuerpo de ciertas personas afectadas por comportamientos muy extraños, expresiones verbales o corporales contrarias a la religión, alucinaciones, convulsiones, etc., supuestamente causadas por la ocupación de su cuerpo por parte de un espíritu maléfico, generalmente algún demonio. 
Hoy sabemos que tales síntomas serían manifestaciones típicas de personas aquejadas por determinados tipos de enfermedades mentales. Entonces se creía firmemente en que por la milagrosa mediación de santa Catalina, aquellas personas que habían sido "diagnosticadas" de posesión diabólica, por el testimonio de clérigos, familiares o vecinos, serían liberadas de la esclavitud diabólica y dejarían de manifestar los aberrantes comportamientos que manifestaban la dominación demoníaca.


Tarjeta postal antigua, fotografía de una mujer "espiritada", acompañada de sus familiares, participando en la "procesión de espiritados de santa Orosia", en Jaca (Huesca) en 1922. Foto original de Francisco de las Heras. Archivo Peñarroya.
Imagen: Todo Colección

Desde principios del siglo XIX con la institución y desarrollo de dos nuevas disciplinas médicas, la Neurología y la Psiquiatría, la mayoría de las personas consideradas anteriormente como endemoniadas, poseseídas o espiritadas, han podido resolver, mejor o peor, sus problemas de imaginaria posesión diabólica, siguiendo los tratamientos farmacológicos propuestos por neurólog@s, psiquiatras y psicólog@s expertos. A pesar de ello, los actuales exorcistas mágicos o religiosos, siguen reivindicado la necesidad, utilidad y eficacia de su viejo oficio y de sus métodos mágicos. 



Piedras maravillosas de origen prodigioso localizadas y marcadas portentosamente para señalizar un lugar preciso, escogido por Dios, para instaurar el culto a santa Catalina 

Un hecho totalmente natural, aunque no demasiado frecuente, como era la presencia de restos fósiles de erizos marinos del género Micraster, con una extraordinaria abundancia, localizados en un determinado lugar de la sierra de Badaya, fue interpretado hace 700 años como un hecho sobrenatural. Pues aquella acumulación extraordinaria de erizos fósiles fue entendida como una señal del cielo, una manifestación de la voluntad de Dios y como una orden divina, de que en aquel lugar había que rendir veneración a un santa en particular. Tal interpretación religiosa de un fenómeno geológico habría justificado la necesidad de construir el primero de los tres santuarios dedicados al culto a santa Catalina de Alejandría. Santuario que posteriormente sería substituido por otros dos, cada vez mayores y más lujosos, levantados en aquel mismo lugar de la sierra de Badaya. 


Imagen panorámica de una parte de la sierra de Badaya, vista desde el lugar denominado el “Mirador de la Llanada”, situado en el término de Trespuentes. El conjunto arquitectónico del monasterio de santa Catalina de Badaya destaca claramente en el entorno forestal, se le distingue por sus formas y tonalidad clara, situado en una “hoyada” de la ladera serrana boscosa. 
Imagen. Generada a partir de otra, original de "Josefe"

Las razones objetivas por las que se pudieron haber interpretado los fósiles de Micraster, de aquel lugar de la sierra de Badaya, como una clase de "piedras marcadas" y para que pudieran ser asociadas a santa Catalina de Alejandría, parecen ser bastante "evidentes y habría sido posible por dos motivos mofológicos. El primero sería el de tener forma acorazonada, la cual fue interpretada como que la piedra manifestaba simbólicamente el extraordinario amor que la santa de Alejandría sentía hacia Jesucristo y Jesucristo hacia ella. Incluso existió una leyenda eclesiástica, según la cual durante una visión de la santa, Jesucristo se le apareció y le entregó un anillo de compromiso de esponsales místicos. El segundo motivo "evidente" era que aquellas piedras mostraban inscrito en un lugar de su superficie un diseño estrellado radial, de 4 o 5 brazos. Tal figura fue interpretada como una representación simbólica del principal emblema iconográfico de santa Catalina de Alejandría: la rueda de cuchillas, utilizada para su martirio.


Aspecto de un buen ejemplar típico de Micraster coranginum, con su típica forma de corazón y su típica figura estrellada.
Imagen: Colección del BMNH 

La presencia natural de una gran cantidad de "piedras figuradas" con un determinado aspecto, habría "inspirado" la invención de una explicación bastante sencilla y fácilmente comprensible, para las gentes sencillas y crédulas de aquella época. La interpretación sobrenatural de la extraordinaria acumulación de fósiles y la vinculación de su forma y marcas características con santa Catalina de Alejandría, habría provocado o favorecido la aparición de una actividad supersticiosa recolectora, transformada con el paso del tiempo en costumbre tradicional. Consistente en la búsqueda, selección y recolección de las mejores "piedras figuradas", a las que los peregrinos y devotos llamaban "piedras de santa Catalina" por su doble vinculación, con la santa y con su santuario, que luego serían usadas como amuletos protectores contra diversos peligros cotidianos, causados por seres infernales o promovidos por vecinos sospechosos de amistades con tales seres. 
Parece lógico pensar que al ir creciendo la masa social de romeros devotos de santa Catalina que se desplazaban anualmente hasta su santuario de Badaya, para rendirle culto en el día de su festividad, la recolección de aquellas piedras milagrosas iría aumentando de forma proporcional y progresiva, desde los inicios, en el siglo XII-XIII, hasta la casi la total extinción de tal costumbre supersticiosa, desde finales del XIX hasta mediados del siglo XX. 


Representación artística, sencilla e intimista, de santa Catalina de Alejandría, junto a tres de sus símbolos iconográficos emblemáticos de su muerte: la rueda de tortura, la espada de decapitación y la palma del martirio. Pintura de Michelangelo Caravaggio, realizada hacia 1595-1596, en su época de madurez artística.
Imagen: Wikipedia

Suponemos, por tres razones, que el último santuario cataliniano, integrado al remodelado y ampliado complejo monástico de santa Catalina de Badaya, gestionado por la Orden agustiniana, debió ser el que atrajo mayor número de romeros devotos y, por tanto, de más recolectores de "fósiles sagrados". 
La primera razón, se basa en que los agustinos aprovecharon la forma acorazonada de los fósiles para vincularlos con el gran Padre de la Iglesia católica san Agustín, cuyo emblema iconográfico principal era un corazón humano, a veces atravesado por una flecha, en otras ocasiones, inflamado o llameante, en representación simbólica de su amor extraordinario a Dios. 
La segunda razón consiste en que durante ese periodo histórico, numerosos autores pertenecientes a la Orden de san Agustín, secundados por otros clérigos y algunos laicos, se ocuparon de difundir por toda Europa y parte de América latina, algunas informaciones fantasiosas sobre el origen prodigioso, la apariencia simbólico-religiosa o las propiedades virtuosas de estas "piedras maravillosas" que "se criaban junto al monasterio. Según algunos de ellos "preciosas" no por su materia o aspecto sino por sus "virtudes milagrosas", Estas ideas propagandísticas de tipo sobrenaturalista que aparecieron impresas en diversos idiomas, países y continentes, servirían para aportar un notable atractivo supersticioso a los mejores ejemplares de Micraster de aquel lugar de la sierra de Badaya. 
La tercera razón, es porque la orden religiosa de los agustinos, fue la mayor propagandista de la formación portentosa de aquellas piedras prodigiosas y de su significado interpretado de manera muy favorable a su causa e intereses particulares, fue quien ocupó el monasterio y gestionó el culto a la santa, durante más tiempo, desde finales del siglo XV hasta mediados del siglo XIX, momento en que el convento fue clausurado, al serle aplicada la ejecución de plan de desamortización eclesiástica de Mendizabal.

Vista frontal-lateral del anillo que reciben los peregrinos que visitan el monasterio de santa Catalina del Sinaí, como recuerdo y testimonio de su peregrinación. También como recordatorio del que Cristo dio a santa Catalina como testimonio de su amor místico, mutuo. Nótese la figura en relieve, en forma de corazón, con el anagrama del nombre griego de la santa en su interior, que adorna la zona central. Nombre que se puede ver completo, aquí solo parcialmente, en el lateral: Aikatepina Atia (Agia Aekaterina = santa Catalina)
Imagen: The ring of St. Catherine the Great Martyr

Probablemente, el momento de máximo esplendor del culto a santa Catalina de Badaya y de máxima extensión e intensidad de la costumbre popular de recolectar y venerar los fósiles de Micraster, recogidos cerca del santuario de santa Catalina de Alejandría, debió coincidir con los siglos XVII y XVIII. Tal suposición se basa en el hecho de que en esa misma época es cuando aquel fenómeno paleontológico local, debió tener mayor repercusión social pues fue cuando tuvo la mayor publicidad en España, en Europa y en Hispanoamérica, proporcionada por las numerosas publicaciones religiosas y quizás, también, de los sermones que coincidiendo con la festividad religiosa de la santa, aludían al extraordinario origen de las piedras de santa Catalina, durante esa misma época. Es de suponer que la época de más propaganda debió tener unas mayores repercusiones culturales y sociales.


Continuará, próximamente