sábado, noviembre 28

Las artes plásticas y los fósiles (1)

Por Heraclio Astudillo Pombo, DMACS, UdL



Introducción.

Iniciamos un nuevo capítulo para mostrar un nuevo tipo de influencia ejercida por los fósiles sobre la cultura human, en esta ocasión lo dedicaremos a demostrar como por medio de los artistas y de las artes plásticas se ponen de manifiesto un tipo especial de relaciones, existente entre los fósiles y algunos humanos, se trata de una categoría de relaciones de tipo estético y también conceptual.

A lo largo de las diversas parte de este capítulo, podremos ir mostrando como los fósiles, también han captado el interés de los artistas plásticos, uno de los sectores sociales más sensibles a todo cuanto acontece y forma parte de su entorno natural y social. Este tipo de personas estan especialmente capacitadas para captar ciertos aspectos sensoriales de esta clase de raros objetos, así como para poder expresar visualmente, las emociones que les produce la contemplación de este tipo de "piedras" o para saber comunicar, de forma estética, ciertas concepciones mentales particulares, a las que, a veces, les han conducido ciertas observaciones y determinadas reflexiones, realizadas en torno a ellos.

En las diversas obras plásticas que iremos presentando a lo largo de este capítulo, podremos ir viendo como, en muchas ocasiones, lo que parece haber inspirado o impresionado al artista han sido ciertas características puramente formales de determinados tipos de fósiles. De tal manera que, en algunos casos, es muy evidente que aquello que le atrajo del fósil, fue la singularidad de ciertas formas geométricas, en cambio, en otros casos, parece ser que lo que le sorprendió, fue la plasticidad de ciertas formas volumétricas, mientras que en otros, parece ser que lo que le sedujo, fue la originalidad de determinadas texturas o la de ciertos contrastes cromáticos, etc. En unas pocas ocasiones, la relación artística con el fósil parece haber sido mucho más compleja, intelectualmente, pues los comentarios del propio artista o el título de la obra, ponen de manifiesto que se ha pretendido establecer una asociación simbólica con determinados hechos o ideas, ya sean éstas más o menos tracendentales (filosóficas, míticas, políticas, cientificas, éticas, esotéricas, etc. ) o prosaicas (espacio, volumen, forma, color, etc.), utilizando como lenguaje expresivo, alguna de las características físicas de los fósiles, citadas anteriormente, además de las necesarias técnicas pictoricas de composición y cromatismo.

Dados los objetivos del proyecto Paleontología Cultural y Etnopaleontología Ibericas,
en todos los casos, únicamente, se presentaran obras plásticas realizadas por artístas ibéricos, españoles mayoritariamente por facilidad de localización y, en menor medida, obras de artístas no ibéricos pero que están o han estado afincados en el territorio ibérico peninsular o en los territorios insulares anejos, y que en algún momento han representado algún tipo de fósiles autóctonos o que tienen representación en la geología ibérica.




"El Flautista", una pintura surrealista de Remedios Varo, (1908, España -1963, México)

Esta obra pictórica, en la que la autora ha representado diversos tipos de fósiles, representa un caso muy especial, en comparación con la mayoría de obras plàsticas que mostraremos a lo largo de esta sección monográfica, dedicada a mostrar y comentar las variadas formas de representación de fósiles por las artes plásticas. Lo que hace tan especial esta obra es que hemos podido disponer para su consulta de bastante información sobre ella, en la que se hace referencia a las supuestas motivaciones de la artista para incluir fósiles en esta pintura y el significado que se supone que tienen los representados. Esta disponibilidad de información ha sido posible, porque Remedios Varo es, en la actualidad, una pintora ampliamente reconocida y valorada, de fama internacional, ambas circunstancias han hecho posible la generación y difusión de muchísima literatura sobre
toda su obra, por lo que hemos podido disponer de diversos comentarios escritos por reconocidos expertos internacionales, sobre esta obra en particular, ellos han sido las fuentes de información para contextualizar esta obra plástica.

"El Flautista"/"The flutist", 1955. Óleo sobre masonite, 0.75 x 0.93 m. Colección Particular, México D.F.
La ensayista, Carmen V. Vidaurre (2001), en su artículo "La exploración de la
luz: Remedios Varo", escribe:
"En 1955, Remedios Varo pinta un óleo sobre masonite, titulado "Flautista". Esta obra tiene una dimensión de 75 por 93 centímetros, en ella, emplea la técnica de la decalcomanía, que había aprendido con los surrealistas.
El personaje femenino se encuentra en un espacio exterior, de pie y parece emerger de un conjunto rocoso, mientras toca una flauta. Sobre un césped otoñal, hacia el centro del óleo, se pueden observar un grupo de rocas, cortadas en forma burda para ser utilizadas en una edificación que puede observarse en el segundo plano, se trata de una construcción de forma poligonal, en cuya fachada frontal hay una entrada y cuyo interior da lugar a una escalera. Esta construcción semeja una torre, todavía incompleta, en la que pueden distinguirse tres cuerpos escalonados. En el exterior se representa un espacio nebuloso que sirve de fondo a la escena."

Detalle de "El Flautista", en el que se puede apreciar, como una fuerza sobrehumana, casi invisible, representada por una fina línea curva, va seleccionando y elevando "mágicamente" algunas piedras con fósiles en su superficie, para írlas ensamblando, también "mágicamente" en la construcción de uno de los lados, de una torre de tres niveles y ocho caras.

La propia pintora, también, nos ofrece una muy interesante interpretación personal, de esta obra suya, en una carta dirigida a su hermano mayor, el médico Rodrigo Varo. En la que Remedios Varo escribe:
"El flautista construye esta torre octagonal levantando las piedras con el poder e impulso del sonido de su flauta, las piedras son fósiles.
La torre es octogonal para simbolizar (algo vagamente, debo decir) la teoría de las octavas. (Teoría muy importante en ciertas enseñanzas esotéricas). La mitad de la torre es como transparente y sólo dibujada porque está imaginada por el que la va construyendo."

Por su parte, Alan J. Friedman (2008), en “La serenidad de la ciencia” escribe:
“El flautista muestra la creación de un modelo de la teoría de la evolución. Las líneas del perfil esbozado de una torre, son la idea original del científico, las piedras de la torre son el modelo en construcción. Este modelo está hecho de fósiles, porque inicialmente es a través de lo registrado en ellos donde podemos comprobar la teoría de la evolución. Observemos los fósiles particulares que Varo ha elegido, representan
formas relativamente tempranas y abundantes de la vida en la tierra: trilobites, amonites, helechos, peces. La torre será muy alta, porque estamos aún muy lejos de las formas más recientes de vida, como las personas y los gatos.




Detalles de "El Flautista" en los que se puede apreciar, con alguna dificultad visual, diversas figuras que, por su forma característca, pueden ser identificadas algunas como posibles amonites, otra como un posible trilobites y algunas otras como posibles peces u hojas simples y otras como hojas compuestas de ciertos tipos de vegetales ....

Aquí, como en muchos de sus cuadros, Varo emplea la música para simbolizar un principio organizador. Sus científicos no hacen sus modelos con máquinas o directamente a mano, sino mediante la música, La música es una construcción deliberadamente organizada según un esquema, y por tanto aparece como agente para organizar la vida en varias de las imágenes de la creación ideadas por Varo.
El propio cuerpo del científico en El flautista parece emerger de las plantas del
paisaje. ¿Acaso la evolución ha creado a los científicos para entenderse a sí misma y tal vez cambiar de curso?”


El crítico de arte, Rafael Santos Torroella (1989), señala en su artículo “El tiempo nunca perdido de Remedios Varo”, que, "de acuerdo con un testimonio, esos fósiles que ha pintado Remedios Varo, son como los de la Montaña de Santa Brígida, cerca de Peracaula, en Gerona."

El crítico de arte y escritor, también observa en su artículo que "Algunos de los elementos arquitectónicos de la torre, son característicos de la arquitectura de la población gerundense de
Anglés, como son los arcos y la construcción escalonada de la torre".

Ermita de santa Brígida, en el término municipal de Amer (Girona), que da nombre a la serrezuela caliza, sobre la que se asienta y de la que procederían, supuestamente, los fósiles que inspiraron uno de los motivos de la pintura surrealista que comentamos.
Imagen: http://www.artmedieval.net/images/imageC5387.jpg


Juliana González (2008), en su artículo "Mundo y trasmundo de Remedios
Varo" escribe:
“El prodigio de la vida corresponde al prodigio de la creación. El arte como oficio de milagro, de maravilla. Pero no se refiere a una creación “ex-nihilo”, al contrario. Con "su aliento” y con la fuerza "movil' de la música que levanta fósiles milenarios, el flautista (mago-iluminado) crea una catedral geométrica sublime. Materia y espíritu se fusionan para que aparezca la perfección. El hombre se funde con la vida vegetal y las plantas con la montaña. Los árboles son terrestres y acuáticos a la vez, unión de los elementos: tierra-mar-cielo, unión de los tiempos en el acto creador. Las cimas de las montañas y los cráteres quedan por debajo del acontecimiento milagroso. Momento supremo de la fantasía y de la vivencia de la religiosidad del artista-poeta. Obra maestra.”

Detalle del muro del nivel inferior, en el que se pueden apreciar
con bastante claridad formas espirales ¿son amonites? y otras más difíciles de reconocer, ¿Se trata de una libélula?, ¿Es otra un "fronde de helecho?...


La historiadora y crítica de arte, Sue Taylor (2001), en “Into the Mystic-Surrealist painter Remedios Varo” escribe:
“En El Flautista (1955), se representa un flautista órfico, con la cara de madreperla, que está encantando unas rocas fosilizadas que se elevan desde el suelo, cubierto de hierba, ascendiendo hacia el éter, para irse ensamblando en la construcción de un zigurat.
En esta representación, se puede reconocer la idea de la armonía del mundo de Ouspensky, así como la antigua noción de que la música puede relacionar y organizar todo lo existente, ambas ideas inspiran las concepciones artísticas de Varo sobre el arte, la ciencia y la naturaleza.”

En "La Ciencia de Remedios Varo", textos extraídos de The New York Times-Science Forum. 2000. Se puede leer:

Sus extravagantes, meticulosa y polivalente pinturas son muy celebres desde hace mucho tiempo en México, país en donde finalmente estableció su hogar, y ahora, 37 años después de su muerte, acaecida en 1963, la Sra. Remedios está empezando a recibir el reconocimiento internacional que incluye la admiración de un grupo social que no siempre ha sido reconocido por su cultura artística: la comunidad científica.

En un simposio celebrado en el Museo Nacional de las Mujeres en las Artes, el Dr. Friedman comentó los numerosos mensajes que para los científicos e ingenieros contiene la obra de la Sra. Remedios Varo. Describió cómo la artista expresó en sus pinturas, de forma metafórica, algunas de las teorías científicas más revolucionaria y más compleja de su tiempo, desde la teoría especial de la relatividad, de Einstein y la teoría de la evolución por selección natural, de Darwin, hasta la premisa de que los

seres humanos están hechos de misma materia de que están compuestas las estrellas, sus cuerpos están construidos con elementos generados en hornos solares hace millones o miles de millones de años.

Varo ha intentado transmitir, especialmente, los momentos más profundos y creativos en la vida de un científico, aquellos cuando el investigador, por primera vez, se atreve a imaginar un universo alternativo, creando un nuevo modelo de cómo funcionan las cosas que difiere radicalmente de los modelos anteriores. Lo que estuvo haciendo, de manera única entre los artistas de su época, fue representar estos momentos fundamentales del descubrimiento científico que son tan emocionantes para el científico, al darse cuenta de que este acto central de laimaginación científica, el del libre juego creativo de la mente, es muy similar a lo que hacen los artistas."


Retrato de Remedios Varo, en su estudio de ciudad de México, hacia finales de su etapa vital.

http://www.angelfire.com/va2/vcollazo/images/varo.jpg


La Sra. Remedios Varo era una ávida lectora de publicaciones de ciencia ficción y de las de algunos respetables divulgadores de la ciencia, tales como Fred Hoyle e Isaac Asimov. A través de sus escritos adquirió conocimientos sobre cosmología, evolución y genética. En una pintura, "El Flautista". El músico podría ser visto como un sustituto de Charles Darwin, que está construyendo una torre que simboliza la teoría de la evolución, con piedras que contienen antiguos fósiles de trilobites, de peces, de helechos y de amonites, en forma de espiral. La música le sirvió a la Sra. Remedios como un principio de organización, y así es como representa que el sonido de la flauta está ayudando a organizar el registro fósil en la construcción de la poderosa torre de la evolución.




A modo de conclusión.

Después de tantas elucubraciones artístico-filosóficas, unas expresadas por la propia artísta y otras por algunos estudiosos simpatizantes de su obra, en cuanto a la elección, función, significado y procedencia de los fósiles que pintó, en 1955, Remedios Varo, en "El Flautista" estando ya instalada, de forma permanente, en México, tras un largo y agitado periplo vital, pocas cosas más podemos añadir nosotros, que no sea algo tan obvio y tan poco original como ¡Cuanta imaginación demuestran tener los artístas cuando plantean sus creaciones plásticas o cuanta fantasía tienen que aplicar algunos estudiosos y críticos de arte cuando deben comentarlas!

Nótese, en primer lugar, que en ningún momento, la propia artista, menciona la teoría de la Evolución, ni apunta ninguna intencionalidad en la inclusión de las piedras con fósiles en su obra.

En segundo lugar, también debo remarcar la escasa fiabilidad que, desde mi punto de vista, merecen algunos testimonios que, además, son anónimos, para atestiguar la supuesta procedencia geográfica de unos fósiles que, según él mismo, han servido como modelos de inspiración a la autora, para la creación de algunas de las imágenes representadas en "El Flautista", nos referimos, a la existencia de unos supuestos fósiles reales que podrían encontrarse en la montaña de santa Brígida, en la localidad gerundense de Amer.

En tercer lugar y, desde mi punto de vista, en esta obra, como en muchas otras de la etapa surrealista mejicana de esta autora y a pesar del lenguaje oscuro y polivalente de las metáforas visuales que utiliza que por su propia naturaleza polisémica, se prestan a demasiadas interpretaciones, creo que existen muchas más referencias, implícitas y explícitas, a través de la parafernalia tecnológica, el aspecto y la gestualidad de los personajes representados hacia una concepción del mundo y de la realidad más propia de la magia y de la alquimia que de la práctica científica.


Fuentes:
- Anónimo, 2000. "The Science Of Remedios Varo", Excerpts from The New York Times-Science Forum. http://serandipity.50megs.com/inform.html
- Friedman, Alan J. 2008. “La serenidad de la ciencia”, en Remedios Varo: Catálogo razonado. 4ª edición. 2008 Gruen, Walter (Edit.) México, D.F. Ediciones Era, p. 85.
- González, Juliana. 2008. "Mundo y trasmundo de Remedios Varo", en , D.F. Ediciones Era, p. 93-94
- Santos Torroella, Rafael. 1989. "El tiempo nunca perdido de Remedios Varo: algunas claves para su pintura ", en Remedios Varo (Catálogo editado con motivo de la primera retrospectiva de Remedios Varo en España), Madrid, Fundación Banco Exterior de España, 1989, pp. 56-57.
- Taylor, Sue. 2001. “Into the Mystic-Surrealist painter Remedios Varo”, Art in America, April.
- Varo, Remedios. 2008. “Comentarios de Remedios Varo, a algunos de sus cuadros, dirigidos a su hermano el doctor Rodrigo Varo”, en Remedios Varo: Catálogo razonado. 4ª edición. 2008 Gruen, Walter (Edit.) México, D.F. Ediciones Era p. 112
- Vidaurre Arenas, Carmen. 2001. "La exploración de la luz: Remedios Varo", Clío Nº 20.

domingo, octubre 25

Usos lúdicos, populares y tradicionales, de los fósiles ibéricos (1)

Por Heraclio Astudillo Pombo, DMACS, UdL.


Introducción.

A lo largo de la historia, los fósiles no sólo han conseguido atraer la atención de los adultos, también han captado la atención de los niños y niñas que habitaban en lugares próximos a sus yacimientos fosilíferos. Con la consecuencia lógica, de que en algunos casos, determinados fósiles fueron incorporados a sus actividades lúdicas, de una manera selectiva, pues sólo integraron al repertorio de juegos y entretenimientos infantiles, aquellos tipos de fósiles que debido a ciertas propiedades morfológicas particulares, se adaptaban mejor a ciertos usos recreativos. Los ejemplares escogidos pasaban a obtener la consideración de verdaderos juguetes infantiles, utilizados en ciertos juegos tradicionales. En otras ocasiones también se usaron como “moneda de cambio”, en aquellos juegos en los que los jugadores podían ganar o perder algún tipo de objetos de su propiedad, según el éxito o el fracaso que le proporcionase su habilidad y su buena o mala suerte, pues se trataba de modalidades de juego en los que para participar, los jugadores debían apostar objetos en cada partida que se jugaba.

La totalidad de los casos de usos lúdicos de fósiles que se presentarán en esta sección, pertenecen a un pasado histórico no muy lejano en el tiempo, pues una gran mayoría de ellos, aún se practicaban, asiduamente, hasta mediados del pasado siglo XX. No obstante, en el momento presente, en el que gozamos de las condiciones y padecemos las consecuencias de vivir en una sociedad industrializada, altamente tecnificada y excesivamente influida por la publicidad, es muy posible que los usos lúdicos tradicionales de los fósiles que mostraremos, puedan parecerle a los lectores de origen urbano, relativamente, jóvenes, como un tipo de juegos y pasatiempos infantiles, extraídos de la más remota prehistoria hispana. Aunque en algunos casos, podrían tener en parte, razón pues hay indicios y prubas suficientes como para poder creer en unos casos y poder demostrar en otros, que diversos juegos contemporáneos pueden tener un origen muy antiguo, pues ciertos documentos históricos hacen referencia a juegos muy parecidos o idénticos, practicados por los niños y niñas de hace centenares o miles de años.

Moneda romana, acuñada en el año 256, en Efeso (Jonia), representando por una cara el busto laureado del joven emperador Valeriano II, y por la otra a dos chicos que juegan con tabas ("tali", en latín y "astragaloi", en griego), detrás ( más arriba) de ellos, se ha representado una estatua dedicada al culto de la diosa Artemisa Ephesia, situación particular que nos permite pensar en un uso más religioso que lúdico, en algun ritual de tipo oracular.

Imagen: http://www.vcoins.com/ancient/incitatuscoins/store/catalog/sevalex77TN.jpg

Todos los usos lúdicos, populares y tradicionales, de fósiles que mostraremos en esta sección, pretenden poner de manifiesto la extraordinaria capacidad de improvisación infantil, en épocas pasadas, cuando las condiciones de aislamiento geográfico y la falta de medios económicos familiares, impedía a la prole de las clases populares, poder disfrutar de juguetes de producción artesanal o industrial. En estas austeras circunstancias la falta de medios materiales era ingeniosamente suplida por la capacidad creativa, de los propios niños y niñas, que sabían incorporar, a sus juegos, muchos de los elementos naturales existentes en el propio entorno geográfico, entre ellos los fósiles, ya fuera integrándolos de forma directa, usándolos en bruto, o tras algún sencillo procedimiento de transformación para modificar alguna de las características naturales, originales, para conseguir que se adaptasen mejor a su función o manipulación lúdicas o bien para que resultasen más atractivos o más fáciles de identificar por sus propietarios.

Ilustración costumbrista, de autor desconocido, representando a dos niños jugando una partida de bolas, a la salida de la escuela, observados atentamente por un tercero que ejerce de aprendiz. Por el atuendo y el escenario, podemos suponer que se ha representado una situación recreativa, anterior a 1960, en un entorno rural.

Imagen: http://lourdesquinteiros.com.ar/juego-arte-terapia-aprendizaje.phpaje.php

Posiblemente, muchos de los nombres populares asignados, localmente, a ciertos fósiles cuya única función social era la exclusiva o fundamentalmente lúdica, se deban a la denominación impuesta por sus usuarios infantiles, pues inicialmente, era para las únicas personas de la comunidad que tenía utilidad dotar a ciertos tipos de “piedras especiales” que sólo servían para jugar, con algún nombre particular que las identificase. Con el paso del tiempo estos mismos nombres de creación infantil se habrían acabado por extenderse y generalizarse entre la población adulta de la localidad.



Fósiles usados como juguetes, en diferentes juegos tradicionales españoles.



- Los "bastonets" de Sallent d’Organyà (Lleida)

En la localidad leridana de Sallent d’Organyà, también conocida como Sallent de Nargó y Sellent de l’Alt Urgell, situada en la comarca de l’Alt Urgell, provincia de Lleida, antaño, los niños recogían y coleccionaban, por los alredores de la población unas largas piedrecillas cilíndricas, a las que denominaban “bastonets” (cast. palitos), que luego utilizaban como material de construcción, en sus juegos de representación de las actividades rurales de los adultos: pilas de troncos, empalizadas y cercas para el ganado, hitos, columnas y pilares, etc.

En realidad se trataba de rostros enteros, pero despuntados, de belemnites jurásicos.

Aspecto de los "bastonets" utilizados, antaño, por los niños de Sallent d’Organyà (Lleida), en sus juegos.

Imagen: http://paleopolis.rediris.es/cg/CG2009_M01/index.html


- Las “boles” de Tona (Barcelona).

En la localidad barcelonesa de Tona, en la subcomarca de la Plana de Vic de la comarca de Osona, provincia de Barcelona, antaño, los niños iban a a recoger en el llamado “Turó del Castell” (cast. cerro del Castillo), uno de los muchos cerros testimonio que abundan en la zona, cercano a la población, unos nódulos calcáreos esferoidales, a los que llamaban “boles” (cast. bolas). Estos nódulos, solamente, podían encontrarse incluidos en un determinado tipo de margas, de los diversos niveles margosos que constituyen los estratos de estos cerros del Terciario. Este tipo de nódulos siempre contienen en su interior, esponjas marinas fósiles de diversos géneros.


Aunque esta foto corresponde a la localidad de Eype, un pequeño pueblo de Dorset (Gran Bretaña), sirve perfectamente para ilustrar el caso de las capas de margas terciarias, con "boles", de Tona. http://www.discoveringfossils.co.uk/seatown_eype_clay_member_nodule_bed.jpg

El juego, cuyo nombre ignoramos, consistía en salir a encontrar las mejores “boles”, seleccionarlas según su esfericidad y tamaño, óptimos, para luego usarlas en una animada competición de rodamiento pendiente abajo, en algún talud natural, dotado de la pendiente adecuada y algunos obstáculos, para así poder demostrar el grado de perícia de los diversos jugadores. Ganaba el jugador que en una serie de intentos o carreras de bolas, conseguía hacer llegar sus “boles, más lejos que todos los demás.



- Las “boletes” de Amer (Girona).

En la localidad gerundense de Amer, en la comarca de la Selva, provincia de Girona, en Cataluña, antaño, los niños iban hasta el denominado "Serrat de les Boletes" (cast. Sierrecilla de las Bolitas), a recoger unas piedrecitas calcáreas más o menos esferoidales, a las que denominaban “boletes” (cast. bolitas). Estas piedrecillas eran, en realidad, fósiles de erizos de mar del Eocenos, de la especie Ditremaster nux (Desor, 1853).

Ignoramos por completo, el uso lúdico que se les daba a estos pequeños erizos fósiles, pero no no extrañaría que por su nombre, forma y dimensiones pudiesen haber sido utilizados como canicas, de la misma manera que en otros lugares de la geografía española, antiguamente, se usaron diversos objetos naturales de forma esferoidal, tal como cantillos de río, agallas de roble, avellanas o incluso con ciertos tipos de nueces o de bellotas, en alguna versión local, de las muchas modalidades que de este juego tan popular, se han practicado por todos los rincones de la península.

Aspecto de dos ejemplares de Ditremaster nux, el de la izquierda, en vista dorsal y el de la derecha en vista ventral. Ejemplsres procedentes de las Lomas de Garbi, en Villafranqueza (Alicante)
Imagen: http://www.philfossil.de/Tertiaer/Alttertiaer/b905.jpg



- Los “bolos” de Albanchez de Mágina (Jaén).

En la localidad jienense de Albanchez de Mágina, en la comarca de la Sierra Sur o de Sierra Mágina, provincia de Jaén, en Andalucía, antaño, los niños recogían unas piedras esferoidales que se encontraban en cierto lugar de la sierra, llamado de El Torcal, a las que denominaban "bolos". Este tipo de piedras que son llamadas oncolitos por los geólogos, eran en realidad un tipo de concreciones calcáreas, (estromatolitos) formadas por bioprecipitación, durante el Mioceno, por cierto tipo de algas marinas cianofíceas.



Aspecto de un talud del terreno, en el que se puede observar el afloramiento de abundantes "bolos", objetos que para los geólogos, son simples oncolitos estromatolíticos.

Photographie : Pierre Thomas
http://planet-terre.ens-lyon.fr/planetterre/objets/Images/stromatolithes/stromato-17.jpg/thumb?width=300

El juego se iniciaba con "la caza" (búsqueda, selección y recogida) de los mejores “bolos”, que luego serían usados, en competiciones consistentes, en unos casos, en dejarlos caer rodando “a peso” desde la parta alta de un talud y en otros, impulsándolos con toda la fuerza posible, pendiente abajo. El juego lo ganaba el jugador más habilidoso que conseguía más veces que sus bolos llegasen lo más lejos posible del punto de salida.

domingo, agosto 30

Fin de vacaciones... pero celebramos el segundo aniversario

Apreciad@s lector@s del FFI,

se nos acaba el mes de vacaciones y percibo, sin angustia alguna, que, inexorablemente, se va acercando el día 1 de setiembre, día de volver al curro.... Pero ¿Quien dijo miedo, inquietud o síndrome posvacacional?
¡Nada de eso, sino todo lo contrario! ¡En estos tiempos de trabajos basura, empleos temporales o en precario, tener un sitio agradable en donde poder currar indefinidamente, es una gran suerte o por lo menos un privilegio...!

Además la fecha de hoy, 30A, me recuerda que... ¡En el FFI estamos de aniversario, el segundo ya! Llevamos resistidos 730 días colgando curiosidades etnopaleontológicas en el ciberespacio... y parece que era ayer cuando empezamos a "bregar contra viento y marea" para sacar cada mes un articulito de divulgación etnopaleontológica, en el que ir mostrando algunos de los aspectos más atractivos, por desconocidos y curiosos, del trabajo de investigación académica que estamos llevando a cabo.

Así es que eufórico por el evento, he decidido organizar para todos nosotros una pequeña exhibición musical, en la que el tema de referencia de las canciones es "el trabajo" y sus relaciones con algunas "situaciones, actividades y motivaciones personales colaterales", es decir que las letras de las canciones tienen algún tipo de mensaje relacionado con la conmemoración que hoy celebramos.

La audición cuenta con la cooperación imprescindible de "Youtube" y la contribución especial e irrepetible de tres famosísimos músicos cantantes, que no han podido rechazar mi convincente invitación a nuestra fiesta de aniversario.

En primer lugar, está previsto que actue el amigo Merle Haggard y su banda que nos presentarán su memorable y estimulante interpretación de "Working Man Blues"

A continuación, actuará "el Boss", Bruce Springsteen y su banda que nos ofrecerán una emotiva e inolvidable interpretación de "Working on a Dream"

Y cerrará la sesión de hoy, un maduro Glen Campbell que interpretará una versión intimista y relajante de "Wichita Lineman", más o menos, acompañado por el grupo "The Stone Temple Pilots".

Creo, que no hace falta recordaros que podéis serviros a vuestro gusto y que ni los músicos ni yo vamos a disgustarnos por que hagàis vuestra soberana voluntad.

Inspirad profundamente, relajaros y disfrutad... que empieza el concierto y "con esto y con un bizcocho, podremos aguantar hasta pasado mañana a las ocho!







Lo siento, pero hoy hay algunas restricciones, así es que si queremos que el Boss, actúe para nosotros, hay que ir a buscarlo a:
http://www.youtube.com/watch?v=9x_TpslzEew pero creo que este mínimo esfuerzo merece la pena...

jueves, julio 23

Poesía de temática paleontológica (1)

Por Heraclio Astudillo Pombo. DMACS, UdL.


Introducción


El mágico influjo de muchos fósiles especialmente vistosos, también ha captado la atención de algunas personas inclinadas hacia la producción poética, ya se trate de poetas profesionales o aficionados, pues no es nada extraño que la contemplación de unas piedras tan singulares y sorprendentes, por las curiosas formas imitativas que adoptan o por la minuciosidad sobrehumana que alcanzan las detalladas figuras y relieves que adornan sus superficies, pueda dejar indiferentes a los practicantes de la versificación.

Caliza de amonites, mostrando un grupo de ellos, expuestos a la vista por efecto de la erosión diferencial, más activa sobre la matriz sedimentaria que sobre los moldes internos de calcita.

Fotografía de Tony Waltham


Es normal que los fósiles hayan impresionado más vivamente a aquellas personas que son, naturalmente, más sensibles que la media de la población, pues son mucho más propensas a quedar extasiadas ante este tipo de sorprendentes objetos naturales, a maravillarse más intensamente ante el misterio de la fosilización o a resultar más fácilmente seducidas por la mágica perfección que muestran ciertos tipos de piedras que resultan extraordinariamente interesantes, para cualquier observador que las contemple con curiosidad y atención, por la rareza y la perfección de sus formas.

La inspiración poética más afortunada, ha permitido expresar y comunicar, de forma breve pero intensa, la admiración profunda que muchos humanos compartimos, hacia este tipo de raras producciones de la naturaleza, o la vibrante emoción que puede provocarnos su contemplación estética o las místicas reflexiones a que conduce la meditación inspirada en los simbolismos de sus formas.

Aspecto del esqueleto fosilizado de un pez de la especie Aipichthys velifer, procedente de la localidad de Hjoula, (Líbano), del Cretácico.
Imagen: http://www.lowcountrygeologic.com/Portals/0/Product/20071205%20013.jpg

Y tanto da que la posesión del objeto inspirador de poesía, sea producto del caprichoso azar, causando gran sorpresa a sus involuntarios halladores, como que sea producto de una larga y esforzada búsqueda sistemática, o que incluso que el fósil haya sido recibido, gratuitamente, como premio o regalo, o que haya sido adquirido, onerosamente, seleccionándolo y comprándolo en alguna tienda especializada y hasta en el caso en que el fósil no sea propiedad del autor de los versos,. en todas las situaciones la inspiración poética puede brotar y fluir con la misma intensidad.

Fragmento de coral fósil, tallado y pulido, preparado para su uso como elemento de joyería, procedente del del Mioceno (Indonesia), aprox. 20 MA.



La persona poeta, tanto si es diestra, como si es inepta, culta o popular, intenta y espera conseguir que los distintos impactos de sus versos, sobre la diana de la sensibilidad del público lector o del auditorio escuchante, desencadenen, instantáneamente, emociones intensas o evocaciones fugaces, que despierten de sentimientos que yacían intimamente aletargados, que inspiren reflexiones profundas o que provoquen sonrisas cómplices. Todo esto, y mucho más, puede conseguirlo un texto poético motivado por fósiles, si su creador domina, suficientemente, el difícil arte de imaginar, construir e instalar diferentes artefactos del lenguaje, disponiéndolos estratégicamente, astutamente preparados como trampas de resorte, predispuestas a activarse en cuando sean tocadas por la visión comprensiva del público lector o captadas por la audición atenta del público oyente.
Con la lectura de los poemas paleontológicos que hemos seleccionado de entre los que hemos podido reunir, con bastante dificultad y esfuerzo, esperamos poder mostrar, como los estilos y formas poéticas han cambiado mucho con el paso de los años, o como los objetivos comunicativos de los presuntos poetas, pueden ser muy variados.



FÓSIL.

Poema de Antonio Rivero Taravillo, (España, 1963), extraído del blog del autor: Fuego con Nieve

Tal vez, este poema fue inspirado al autor por la destrucción accidental de una laja ornamental de pizarra paleozoica que contenía pedazos de frondes fosilizados de alguna especie de helecho del Carbonífero.

Sobre esta planta fósil han vencido
el mármol del salón y los estantes,
Newton y su ley, la busca a ciegas
−con dos copas de más− del sortilegio
cifrado en un unos libros que me huían.
Millares o millones de años hoy
la escoba arrastra al cubo de basura.

Pero no todo cae y se destruye:
la tarde en que encontramos su belleza,

el breve instante inmenso en que convergen
épocas olvidadas y la nuestra,
guardará la memoria. No es posible
romper lo que se imprime en nuestra alma.
Como gota de ámbar aún conservo
de las mínimas hojas la verdura.

Aspecto de una pequeña porción de una pizarra, paleozoica, mostrando parte de un fronde de Sphenopteris sp., un género de helechos, común en el Pensilvaniense iferior (Carbonífero Superior), de aproximadamente unos 300 millones de años de antigüedad .





AMMONITES

Poema de Clara Janés Nadal, (España, 1940), extraído del blog Aguja de marear
Este poema fue inspirado a la autora, como ella misma informa en su poemario dedicado a los fósiles, por la contemplación filosófico-poética de un fósil de amonites, adquirido en un puesto callejero del Rastro madrileño.


Si dormir fuera la inmovilidad

¡cuánto sueño abarcara el amonites

en su espiral!

Más ese sueño despertar no alienta,

es vigía sin fin:

transubstanciado ser,

en la piedra lo efímero se anega

e inviste de estatismo

por vadear la muerte.


Aspecto de las dos mitades espiraladas de una concha fósil de amonites, seccionada por su plano ecuatorial, en la parte izquierda se muestra la tabicación interna de la concha y en la derecha el relieve externo de la concha, con los típicos surcos y costillas, cuya distribución característica sirve para la clasificación e identificación de los ejemplares, en este caso parece tratarse de Parkinsonia sp.




FÓSIL.

Poema de Gerard Vergés i Príncep, (España, 1931), extraído de OFFARM, VOL 21, NÚM 9, OCTUBRE del 2002.

Evidentemente, este poema fue inspirado al autor, por la destrucción accidental de un ejemplar ornamental, de alguna especie de molusco fosilizado.
Tengo algunas serias dudas "paleontológicas", sobre bastantes afirmaciones que hace el autor, relacionadas con la naturaleza y las peripecias de su ejemplar de gasterópodo fósil destruido, seguramente se trata de licencias literarias, justificables poéticamente, por el dramatismo que aportan al desarrollo del relato y porque aumentan el efecto de contraste, en el sarcástico final del poema y del fósil.


Aquest caragol fòssil del Juràssic
(científicament, un gasteròpode de fa cent milions d’anys)
era gran com el puny i un perfecte helicoide,
sexualment hermafrodita.
Va viure en densos boscos de coníferes, valls d’humides falgueres
i vora una mar càlida.
Un cop petrificat,
va patir terratrèmols, gelades, rius de lava,
corrents marins, diluvis, huracans,
calamarces, tornados, l’impacte dels aeròlits.
Miraculosament, va arribar indemne a avui, el caragol.
Un fill meu (de nou anys i angelical, per cert),
com qui no vol la cosa, va esberlar-lo en mil trossos



Aspecto de un ejemplar Trepospira sp. , un género de gasterópodos fósiles, paleozoicos, que se encuentran incluídos en rocas del Devónico al Carbonífero, con una antigüedad de 286 a 408 millones de años.

domingo, junio 14

Sobre los diversos y extraños nombres de los fósiles (2).

por Heraclio Astudillo Pombo DMACS-UdL.


REINTRODUCCIÓN.

Como ya hemos dicho en la primera parte de este artículo, los nombres vulgares o populares de los fósiles, es decir aquellos que habían sido creados por la gente común, sólo fueron otorgados a unos pocos tipos de fósiles, de entre los pocos o muchos tipos que existían en un territorio, sólo se denominó a aquellos tipos de fósiles que por razones diversas llegaron a despertar el interés de la población autóctona, quedando el resto, sin recibir un nombre particular que los identificase. Por lo tanto, los tipos de fósiles dotados con nombres vulgares, impuestos por la gente del pueblo", nunca llegaron a ser muchos, incluso en comarcas ricas en fósiles. Además las denominaciones populares acostumbraron a estar muy restringidas geográficamente, por diversas razones, la principal fue que, antiguamente, la mayoría de la gente viajaba muy poco fuera de los límites de su propia comarca, especialmente porque la mayoría de las comunidades eran casi totalmente autárquicas y no necesitaban superar los límites comarcales y secundariamente, por el efecto disuasivo que ejercían las pocas y malas vías de comunicación, disponibles hasta mediados del siglo XX, o la existencia de bandoleros y salteadores de siglos anteriores, pero también por los reducidos ingresos que no permitían usar de los medios de transporte para realizar largos viajes, más que a las clases adineradas, por lo que muchos de los nombres populares de fósiles, al no haber sido "exportados ni importados", fuera de sus localidades origiarias eran de uso exclusivamente local o comarcal.

Las sucesivas emigraciones y repoblaciones que han tenido lugar en la península ibérica, a lo largo de la Historia, tras diversas invasiones y guerras de reconquista o de sucesivas transformaciones económicas e industriales de cierta regiones que recoge la Historia de España, fueron llevando de aquí para allá, los nombres de muchas cosas, incluidos los nombres de algunos fósiles con denominación vulgar. Por lo que, luego de la implantación y difusión de la nueva cultura dominante con su idioma y vocabulario característicos, las nuevas denominaciones introducidas, a veces, no se aplicaron a los mismos tipos de fósiles sino a otros más o menos parecidos, dando origen a confusiones o a usos inapropiados, pero tambien indujeron con la extinción o transformación del idioma primitivo, posiblemente, la pérdida progresiva de de nombres antiguos, propios de la cultura vencida que había perdido poder político y prestigio social, este podría ser el caso de ciertas denominaciones "residuales", de otras "opacas" o algunas formas "corruptas", usadas en algunas zonas del País Vasco y de Navarra o de otras zonas de Aragón, Cataluña, Valencia y Murcia.

Por otra parte cuando las comunicaciones empezaron a mejorar y se fueron extendiendo por el territorio peninsular, como la cultura rural, conservadora del léxico paleontológico local, estaba en franco declive economico y social, lo que propiciaron estas circunstancias fue la emigración progresiva hacia las ciudades y regiones más dinámicas, favoreciendose el abandono adaptativo a la nueva cultura urbana de todo el bagaje cultural anterior de que eran portadores los emigrantes.

ESTUDIO DE ALGUNOS CASOS.

1- El reducido tamaño y la escasa abundancia de los fósiles, como causas suficientes para tener nombres vulgares de escasa difusión.

En algunas ocasiones, la razón del extremado localismo de muchos nombres vulgares, provendría del hecho de que los yacimientos fosilíferos estaban muy localizados, por ser los afloramientos de muy pequeña extensión, situados en lugares mal comunicados o de difícil acceso, pero sobre todo, porque la escasez y las exiguas dimensiones de los ejemplares de este tipo de fósiles, los hacía difícilmente visibles a simple vista, debido a su pequeño tamaño, por lo que los fósiles de este tipo podían resultar completamente desconocidos fuera de la propia localidad o comarca de origen, a no ser que se asociasen con algún componente mítico de importancia supracomarcal.

Como ejemplos de fósiles de este tipo, entre algunos otros, presentaremos las "piedrecitas de la Virgen" de Inodejo, en la localidad soriana de Las Fraguas y las "estrelletes" (cast. estrellitas) también llamadas "crevetes" (cast. crucecitas) de la "Mare de Déu" o de "Mig-Camí", en la localidad tarraconense de Tortosa.

La atención humana hacia unos fósiles de tan escasa visibilidad, por su reducido tamaño y su escasez, seguramente, se debe a la circunstancia de yacer, en las inmediaciones de santuarios marianos y además, por el hecho de ser "piedrecitas especiales", no sólo por su rareza sino que estaban misteriosamente "signadas" (señaladas) con una "marca característica", en este caso particular, con la figura o forma de una estrella de cinco puntas.

Debemos recordar que, entre los católicos, la Virgen María, ha sido conocida con multitud de sobrenombres metafóricos, tales como "Stella Maris" (Estrella del Mar), "Stella matutina" (Lucero del alba), esta denominación podría ser la causa de la vinculación de estas curiosas piedrecitas estrelladas con la Virgen María, vinculación que desde una "mentalidad magico-religiosa" les otorgaría automáticamente alguna virtud extraordinaria.

Pero podemos especular que quizás, anteriormente, mucho antes de la cristianización, la presencia de esta marca estrellada, ya había sido interpretada por los practicantes de antiguos cultos paganos, como el signo sagrado y mágico de la "pentalfa" o "pentángulo", el símbolo que representaba ideográficamente a la "diosa madre" de las religiones primitivas. Quizás por esta razón, este tipo de fósiles, podrían haber sido considerados, desde muy antiguo como "piedras sagradas y dotadas de virtud mágica", esta creencia habría influido para que fuesen recogidos con la finalidad de ser utilizados como amuletos protectores contra fuerzas maléficas o para ser usados como componentes de mágicos remedios terapéuticos.

Posteriormente, con la cristianización del territorio, la antigua diosa madre habría sido sustituida por una figura femenina equivalente en funciones e importancia, la Madre de Dios o madre de Jesús, continuando el uso tradicional de los fósiles, pero bajo un nuevo patronazgo.

Las "piedrecitas de la Virgen" de Inodejo, que aparecen en un montículo cercano a la ermita, en la localidad soriana de Las Fraguas, son los restos fosilizados de unos minúsculos erizos de mar, del género Echinocyamus, del Terciario. Generalmente, se trata de los moldes internos del caparazón, algunos de los cuales han conservado impreso el dibujo estrellado del sistema de poros ambulacrales que es quien le proporciona la particular marca estrellada, característica.

Aspecto de un grupo de ejemplares de moldes internos de erizos de mar de la especie Echinocyamus pusillus, Muller, 1898, procedentes del Plioceno de Aguilas (Múrcia), mostrados en vista dorsal, ventral y lateral.

En el caso de las " estrelletes" o "crevetes" de la Mare de Déu o de Mig-Camí, se trata de minúsculos artejos o placas columnares individuales, de sección estrellada, procedentes de la desarticulación y disociación "postmortem" de los tallos y brazos tentaculares de un tipo de lirios de mar mesozoicos, del género Isocrinus (Pentacrinus) neocomiensis.

Aspecto, bastante aumentado, de multitud de ejemplares de "estrelletes" o "crevetes" de Mig Camí, de diversos tamaños. Se trata de piezas individuales, desarticuladas, procedentes de la descomposición de tallos y brazos de lirios de mar mesozoicos.


Si analizamos la motivación onomástica del nombre vulgar de ambos tipos de fósiles, en el caso de los fósiles de Inodejo, podemos ver como la primera palabra del el nombre popular compuesto, alude a la forma y naturaleza general del fósil (de piedrecita rodada) y la segunda a su relación, con la advocación mariana patrona del lugar (de la Virgen).

En el caso, caso de los fósiles de Mig Camí, pasa algo muy parecido, pues salvando la escasa dificultad que en este caso representa el uso del idioma catalán, vemos como el nombre vulgar alude, en primer lugar a la forma del fósil (de estrellita o de crucecita) y la segunda a la relación con la Virgen (de la Madre de Dios) o con el lugar (de Mig Camí).

2- Panecillos petrificados, de distinto tipo, y en sitios alejados geográficamente.

Prosiguiendo con el estudio de los fundamentos populares para la elaboración de los nombres vulgares de los fósiles, vamos apresentar el caso de un tipo de fósiles que no presentan la problemática del caso anterior, pues se trata de dos tipos de fósiles de tamaño mediano y, antaño antes de la recogida comercial intensiva, bastante abundantes en sus yacimientos naturales.

Ya hemos podido ver que los nombres vulgares acostumbra a ser muy descriptivos, pues hacen alusión a la semejanza que muestra la forma del fósil con la de algún objeto común, natural o artificial, o a al parecido de su naturaleza con la de ciertos materiales,naturales o artificiales, existentes en el entorno próximo de la comunidad que le ha dado nombre.

Pero no siempre, el criterio de semejanza formal o de composición o incluso de supuesto origen legendario que se aplicaba localmente, con total fundamento y validez local, se ha mostrado suficientemente válido como un buen nombre identificativo de uso general, especialmente, cuando era inventado y aplicado por comunidades de territorios alejados geográficamente, aunque pudieran estar relativamente próximas culturalmente, pues el sólo criterio de semejanza podría inducir a confusión, ya que fósiles muy distintos, desde el punto de vista de la taxonomía biológica, pueden tener formas y aspectos más o menos semejantes, con los de un mismo tipo o categoría de objetos de referencia.

Un buen ejemplo de este tipo de casos, sería el de algunos fósiles de diferente naturaleza que son semejantes a pequeños panes o bollos. En el Prepirineo de Lleida, en la comarca del Pallars Jussà (Catalunya), se aplicaba el nombre vulgar "panets de bruixa" (cast. panecito o panecillo de bruja), a unos fósiles de corales solitarios del Cretácico, del género Cunnolites (Cyclolites), mientras que en la comarca alicantina de la Marina Baixa (Comunidad valenciana), se les daba ese mismo nombre, a los fósiles de diversos géneros de erizos de mar, del Eoceno, pero sobre todo, a los de la especie Conoclypus vilanovae.

Además de este nombres vulgars, en ciertas localidades particulares, se usaban también otros sinónimos. tales como: "panet", "panet de pedra" y "panet de moro".

Aspecto de los dos tipos de "panecillos de bruja", mencionados anteriormente: arriba, a la derecha el "panet de bruixa" catalán, un ejemplar de Cunnulites sp., de unos 10 cm., y debajo, a la izquierda el "panet de bruixa" valenciano, un par de ejemplares de Conoclypus vilanovae, en vista dorsal (ejemplar izquierdo) y ventral (ejemplar derecho), ejemplares de unos 8 cm., del Luteciense (Eoceno) de Agost (Alicante). Fotografia de J.R. Pastor Aliaga

Imagen: http://es.geocities.com/pastoraliaga/Conoclypus_Vilanovae.jpg












Si analizamos la posible motivación onomástica en ambos casos, la primera palabra del nombre popular remite a la analogía formal del fósil (de un pan pequeño) y la segunda a un origen, supuestamente legendario (petrificación mágica o brujeril).
En este caso, vemos que siendo el nombre vulgar el mismo, identifica tipos de fósiles diferentes y además, su significado al ser una denominación vernácula, se pierde si se usa fuera del territorio catalanoparlante (Catalunya-Valencia), donde la lengua usada para la denominación, aunque descriptiva y común, puede llegar a resultar, en ciertos casos, dificilmente comprensible.
El problema es que, en este caso como en otros, la coincidencia de la nomenclatura popular, sólo sirve para crear confusión, cuando se superan las fronteras comarcales pues el nombre identifica de mala manera a objetos pertenecientes a distintas categorías zoológicas, al haber elegido como referencia ciertos aspectos muy anecdóticos o demasiado genéricos.

sábado, mayo 9

El registro fósil, recogido y explicado por la literatura popular (2).

por Heraclio Astudillo Pombo, DMACS, UdL


Una interpretación desmitificadora, de las versiones etiológicas de la leyenda de “la Encantá” de Rojales que incluyen huesos petrificados, ayuda a descifrar el misterioso origen de los monstruos legendarios.


Si se intenta interpretar la leyenda con una mentalidad moderna, de tipo naturalista y racionalista, se deben identificar los diversos tipos de restos materiales, de tipo arqueológico y paleontológico, sobre los que se fundamentan las versiones etiológicas de la leyenda de “la Encantá”, de Rojales. Con este enfoque racionalista se puede ver como los mismos elementos materiales, reales y concretos, existentes en el “el Cabezo Soler” que fueron interpretados, unas veces muy ingenuamente, presumimos que en otras ocasiones debieron interpretarse de forma “muy conveniente” al paradigma social y religioso dominantes, al fabularse una explicación de los huesos que resultase razonablemente creible para una población, mayoritariamente crédula por poseer una mentalidad explicativa mágica, de tal manera que los restos materiales que eran indicios pasaban a convertirse en elementos probatorios de la veracidad de una leyenda, la de “la Encantá” de Rojales que había sido inventada para explicar unos ciertos hechos que resultaban observables, en diversos puntos del cerro del Cabezo Soler.

En primer lugar, tenemos como indicios materiales, unos restos arqueológicos, consistentes en residuos de antiguas construcciones, completamente arruinados, situados en las partes altas de “el Cabezo Soler”, a los que la imaginación popular interpretó como los restos destruidos mágicamente, de la desaparecida fortaleza y del palacio del emir moro. En la actualidad existe constancia histórica, de tipo documental y arqueológico, de que en la cima del cabezo Soler existieron asentamientos humanos, la ocupación humana del cual se inicia en la prehistoria y llega hasta tiempos medievales, en la época de ocupación musulmana: los restos "más antiguos" corresponden a asentamientos de la Edad del Bronce, (1000 a.C) y los "más modernos" a restos de un “hisn” o asentamiento rural fortificado, andalusí, construido y ocupado, en la época musulmana (siglos XI- XII).

En segundo lugar, tenemos los indicios de tipo paleontológico, consistentes en diversos fragmentos de esqueletos, así como huesos y dientes sueltos, de diferentes clases de vertebrados, acuáticos y terrestres, de finales del Terciario (Plioceno) y principios del Cuaternario (Pleistoceno).
Debemos suponer que antiguamente, sin las actividades extractivas de los actuales expoliadores nacionales y extranjeros, debieron abundar los restos óseos de diversos animales de mediano a gran tamaño, especialmente de diversos tipos de cetáceos de finales del Plioceno y principios del Pleistoceno que estaban expuestos a la vista de todos aquellos que pasaban por el lugar, porque habían sido exhumados de las rocas que los incluían, por los efectos combinados de la la erosión y la meteorización. Tal como comenta Daniel Jiménez de Cisneros, en relación a una visita efectuada en 1908, cuando trataba de localizar unos supuestos huesos de plesiosaurio, cuya existencia le había comunicado un conocido suyo que finalmente resultaton ser huesos fosilizados de cetáceos.

Como los cetáceos, por efecto de su adaptación al medio acuático, tienen columnas vertebrales mucho más largas que los cuadrúpedos terrestres, debido a que posen bastantes más vértebras que ellos y, además, como también tienen los miembros posteriores atrofiados, es posible que sus restos mejor conservados y por tanto los que podían ser reconocibles, fueran alineamientos de vértebras de grandes dimensiones, conectadas a fragmentos del cráneo, puesto que los demás huesos largos y delgados, imcluidos los que forman el morro del animal, se habrían fragmentado y dispersado, durante el proceso tafocenótico o en el de la fosilización. De tal manera que el aspecto del conjunto, pudo inducir a los lugareños a confundir los restos fosilizados de diversos cetáceos, con los restos petrificados de grandes monstruos serpentiformes, especialmente, los restos de los grandes cetáceos desdentados (misticetos) que en este caso particular, podría tratarse de un tipo de "ballenas de barbas", precursora de la ballena gris actual (Eschrichtius robustus), de unos 12 a 15 m. de longitud, cuya cabeza por el hecho de tener las mandíbulas delgadas y desarticulables, como las de las serpientes, ofrecería un aspecto vagamente serpentiforme.

Aspecto del esqueleto de una serpiente actual que está completo y perfectamente articulado, obsérvese que su larguísima columna vertebral, sólo muestra como anejos, una gran cantidad de costillas, ya que el esqueleto de las cinturas, escapular y pelviana, y el de las extremidades están totalmente ausente, por estar completamente atrofiados.




Ilustración esquemática representando el aspecto del esqueleto de una ballena gris actual que estaría completo si no hubiéramos suprimido los huesos de las costillas y de los miembros anteriores para proporcionarle un aspecto serpentiforme. El esqueleto se muestra perfectamente articulado, obsérvese su, relativo, parecido a una culebra gigante, pero algo "corta" y "cabezona", debido a que con su larga columna vertebral y su gran cabeza, no guarda las debidas proporciones, típicas de un ofidio.

Imagen: http://www.acsonline.org/factpack/images/HumpbackWhaleSkeleton.jpg
Los esqueletos axiales fosilizados de otros vertebrados acuáticos, contemporáneos de los cetáceos no dentados, también podrían haber contribuido a la generación de la leyenda de los "monstruos serpentiformes" del Cabezo Soler. Este podría ser el caso de las columnas vertebrales de delfines, de vacas marinas e incluso de cocodrilos.








Desprovistos de los huesos de sus extremidades, tanto los esqueletos de los delfines (arriba, izquierda), como los de las vacas marinas o manatíes (arriba, derecha) o los de los cocodrilos (abajo izquierda) adquieren un aspecto, claramente, monstruoso y "serpentiforme"
Imagenes:

1- delfín común actual (Tursiops):

2- manatí o vaca marina fósil del neógeno (Metaxytherium): www.sirenian.org/sirenianevolution.html

3-cocodrilo africano actual (Crocodylus niloticus):


El origen de los "monstruosos perros gigantes" que citan las versiones etiológicas de la leyenda, muy posiblemente, deba buscarse en la probable bservación, e interpretación fabulosa, de algunos esqueletos incompletos unidos a cráneos de cetáceos con dientes (odontocetos). En este caso particular, posiblemente, se trataría de alguna clase de delfines neógenos, cuyos cráneos mucho más compactos que los de los misticetos y, además, dotados de mandíbulas más gruesas, con numerosos dientes fuertes y muy agudos, pudieron haber dado origen a la fabulación de monstruosos perros gigantes, de los que además se dice que eran perros voladores. Es muy probable que las supuestas “alas”, fueran en realidad los huesos de las "aletas" (miembros anteriores más o menos completos), de alguna otra especie de cetáceos o de otros ejemplares de la misma especie, pero de mayor tamaño y edad que habrían quedado superpuestos, en la posición y forma más conveniente, para que pudiera inducir al error a sus inexpertos observadores.

Aspecto de un cráneo completo de delfín común, actual, es evidente, que la aguda dentadura le proporciona un aspecto muy fiero y terrorífico, aunque no acertamos a enrcontra las semejanzas con la cabeza de un perro que al parecer pudieron encontrar sus primitivos ovservadores.
Imagen: http://farm1.static.flickr.com/220/511081914_7a6dcfdf33.jpg?v=0

Una explicación más o menos parecida podría darse a los huesos “petrificados” de los supuestos lagartos gigantescos que citan algunas versiones de la leyenda, porque si en tiempos recientes, los paleontólogos han hallado restos de cocodrilos, en el mismo lugar, es de suponer que en el pasado también pudiera haber estado a la vista, algun esqueleto, más o menos completo, de este tipo de animales, cuya observación debió inducir a la confusión con lagartos gigantes.

Aspecto del esqueleto completo y articulado de un cocodrilo del Nilo, actual(Crocodylus niloticus). Los aldeanos de Rojales al igual que los primeros exploradores españoles, que observaron por primera vez a los primeros cocodrilos, en América y en África, les llamaban "lagartos" dado su gran parecido con los modesto pariente terretres que habitaron la península en tiempos históricos


Es muy posible que en la “reconstrucción mental fabulosa” que hicieron los lugareños de la zona de los monstruos diabólicos del cerro de Rojales, a partir de la observación de diversos tipos de restos óseos, pudiera haber contribuido la mezcla de restos óseos de diversos individuos e incluso de diferentes especies, cosa no infrecuente en algunos yacimientos, contribuyendo de esta manera la naturaleza, a crear verdaderas "quimeras" que resultarían muy difíciles de interpretar, racionalmente, para gentes con escasos conocimientos zoológicos y anatómicos, de una fauna tan lejana morfológicamente, de la fauna doméstica y salvaje, propia de la zona, que era la única conocida por ellos.
Fuentes:

- Agencia EFE. 2001. “Hallan una ballena fósil del Pleistoceno”.
www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/hemeroteca2001.htm

-Anónimo. Rojales. Historia de los municipios de la Vega Baja http://www.convega.com/historia/rojales/rojales.html

- Cartagena González, Fausto. 1991. “La leyenda de la Encantá del Cabezo Soler de Rojales” en en Segura río abajo. Leyendas y relatos. Rojales. Ayuntamiento & Banco de Alicante.

- Gonzalo, R. 2005. La España prodigiosa (II), en De Occulta Philosophia. CCLXXIV. rgonzalo 9/jun/05, 05:05
http://foros.hispavista.com/de_occulta_philosophia/3474/629880/m/la-espa%C3%B1a-prodigiosa-(ii)/

- Goy, J.L. ; Zazo, C. ; Somoza, L. & C. J. Dabrio. 1990. Evolución Paleogeográfica de la Depresión de Elche-Cuenca del Bajo Segura (España) durante el Pleistoceno. Estudios Geológicos., 46: 237-244

- Jiménez de Cisneros, Daniel. 1908. “Excursiones por el S y SW de la provincia de Alicante”. Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, Tomo VIII, pp. 193-208

- Mascarell, M. J. 2005. Un investigador de Pego descubre el primer antepasado de ballena gris de toda Europa. Levante, domingo 26 de junio.
- Sendra Sáez, Joaquín. 1997. “Paleontología y folklore popular: los monstruos mitológicos de Rojales (Alicante)”

- Sendra Sáez, Joaquín. 2000. Visita virtual a la sección de Paleontología. Museo Arqueológico-Paleontológico Municipal, Rojales (Alicante)

- Serra, Mª C. & Román del Cerro, J.L. 1986. “La leyenda de la Encantá de Rojales” en Leyendas de la Vega Baja. Universidad de Alicante.

- Sierra Albert, Javier & Callejo, Jesús. 1997. “La leyenda de la Encantada de Rojales” en La España Extraña. EDAF. p.265- 267

sábado, abril 4

El registro fósil, recogido y explicado por la literatura popular (1).

por Heraclio Astudillo Pombo, DMACS, UdL


Introducción al estudio de las leyendas populares de tipo etiológico y con contenido paleontológico.


En este mes de abril, en el que el día 23 se celebrará la fiesta, regional, nacional y mundial del libro, de la literatura y de la lectura como bienes culturales, para unirnos a estas conmemoraciones queremos presentar, precisamente, la vinculación de los fósiles con la literatura de tipo no científico o viceversa.

Otro de los diversos ámbitos de la cultura humana que también ha sido permeable a la presencia de fósiles en el territorio, es el de las narraciones populares o literatura oral y, más concretamente, el de los relatos legendarios, un tipo de relato popular de finalidad didáctica (moralizante), de contenido semi-fantástico.

Se trata de un tipo de narraciones caracterizadas por que en su trama narrativa, fundamentalmente, imaginaria y fabulosa, incorporan algunos elementos realistas, que pueden ser de tipo histórico (hechos o personajes auténticos) o/y de tipo geográfico (lugares o elementos naturales o construidos reales), que son característicos del entorno social, temporal y natural en el que transcurre la narración, los cuales adquieren, dentro de la trama del relato, un nivel de protagonismo nada desdeñable, dado su valor testimonial y función demostrativa de la verosimilitud de los hechos relatados, dotando a los hechos fabulosos narrados de una gran fiabilidad y por tanto de credibilidad, pues este tipo de narración, siempre se presentan como supuestamente verídicas.

En el caso particular de las leyendas de tipo etiológico, se trata de un tipo de relatos legendarios, cuya finalidad es la pretensión de explicar, de manera comprensible para el “vulgo” y de forma coherente con la tradición mítica local, las supuestas causas originarias de ciertos hechos raros o sorprendentes, para los cuales no se disponía, anteriormente, de explicación conocida. En estas explicaciones siempre se intentan justificar la existencia de ciertos hechos reales, ya sean sucesos o elementos del entorno social o del medio geográfico, mediante unas circunstancias originarias “anormales” de tipo fabuloso, milagroso o mágico.

El estudio de este tipo de relatos, pone de manifiesto, como las personas con escasa cultura lógica, racionalista, naturalista, propia de la mentalidado científica, y por tanto, poseedoras de una cultura arracionalista, sobrenaturalista y mágica que son características típicas de las sociedades antiguas y crédulas, propias de la época pre-científica, ante ciertos hechos, para ellas, sorprendentes e inexplicables, por resultarles desconocidos, suelen tener tendencia a recurrir a las explicaciones de tipo mítico (causas mágicas o milagrosas), puesto que conciben el mundo real , social y natural, en el que viven, regido por fuerzas sobrenaturales y en el que son posibles las apariciones e intervenciones de seres extraordinarios.

Esos mismos sucesos o elementos, a pesar de su rareza o dificultad de interpretación y encaje en los esquemas explicativos y mentales del momento, serían considerados como productos de procesos totalmente naturales, cuya existencia no requiere de situaciones o sucesos sobrenaturales ni de la intervención de seres o poderes extraordinarios, por las personas con mentalidad racionalista y naturalista, pertenecientes a entornos de “cultura científica”.

Presentaremos como primera muestra, de este tipo de relatos populares, una versión de una leyenda alicantina muy conocida en la comarca del Bajo Segura, que ha sido seleccionada por que su trama incorpora una “microleyenda” etiológica, es decir, un microrrelato que pretende explicar de forma fantástica el origen de un hecho natural, consistente en la presencia de restos de vertebrados fósiles, en un monte existente en el termino municipal de Rojales.

Esta narración, conocida como la “Leyenda de la Encantá” del Cabezo Soler, a la vez que pretende justificar la valides y funcionalidad de un sistema de creencias según el cual, el funcionamiento del mundo natural está determinado por fuerzas y poderes sobrenaturales, afirmándose que la magia forma parte de la “realidad cotidiana” y que ella es la causa de ciertos “prodigios o maravillas” observables sobre el terreno, los cuales son a la vez, la demostración de que tales sucesos son posibles y reales, y que se han producido en ciertos lugares y en otras épocas, cuando se dieron determinadas condiciones.

En este caso concreto, se puede comprobar que el microrrelato etiológico popular que presentamos, ha tenido una clara motivación paleontológica, pues en esta versión de la “Leyenda de la Encantá” de Rojales (Alicante), vemos como la variante, del relato legendario básico (huída de una pareja de amantes mixta, musulmana-cristiana, maldición de l a pareja por el progenitor, desaparición por encantamiento de personas y riquezas que van a parar al mundo subterráneo, monstruosa serpiente guardiana de tesoros subterráneos, medianoche de san Juan propicia para romper encantamientos, etc.), incorpora la descripción de una serie de monstruos subterráneos, cuyos huesos, como prueba de la veracidad del relato, pueden observarse dispersos por distintos puntos de las laderas del cerro. Algunas características de estos monstruos permite adivinar que están inspirados en el registro fósil local, conocido desde antiguo por los lugareños, a partir sucesivos hallazgos de diversos restos esqueléticos de diferentes tipos de vertebrados acuáticos, marinos y continentales, del Pleistoceno.


La “Leyenda de la Encantá o Encantada, del Cabezo Soler”, de Rojales (Alicante)

Según los estudiosos del tema, se trataría de una leyenda de época post-musulmana, creada hacia el siglo XIII, posiblemente, que se ha ido transmitiendo, oralmente, de generación en generación, hasta nuestros días.
En mi opinión, es muy posible que el microrrelato centrado en los monstruos subterráneos cuyos huesos petrificados podían verse en las laderas del cerro, sea de época musulmana pues hay que saber que en la cultura tuareg y otras parecidas, de pueblos nómadas de todo el norte de África, existen diversas leyendas que citan la presencia en el desierto, de "serpientes petrificadas" o de sus restos petrificados y no hay que olvidar que la mayoría de los conquistadores de Al-Aldalus, procedían de esa zona geográfica. Debemos recordar que desde el siglo XIX hasta el momento presente, los paleontólogos han ido descubriendo, en estas zonas, los restos esqueléticos, de diversos tipos de ballenas primitivas que comprenden formas del Mioceno hasta el Plioceno y también de diversos tipos de dinosaurios mesozoicos, las enormes vértebras fosilizadas, de ambos tipos de animales, aparecen en algunos remotos lugares, alineadas y medio enterradas en la arena, con un claro aspecto pétreo y serpentiforme, propicio a generar leyendas sobre "serpientes petrificadas".
Pero, podría ser que la leyenda tuviera su origen en una época, incluso anterior, pues ya los griegos y romanos atribuían interpretaciones míticas a los huesos de vertebrados fosilizados que se descubrían en su tiempo por toda el área mediteránea (para conocer en profundidad y con todo tipo de detalles, consúltese El secreto de las ánforas, de Adrienne Mayor, 2002 que es la versión española del muy famoso y valorado The First Fossil Hunters) .

Lo que sí es cierto es que la leyenda de época cristiana, lo que hace es recoger diversas leyendas pre-existentes, muy tópicas, y aglutinarlas alrededor de la leyenda de los huesos fosilizados que es, precisamente, la parte que acaba aportando más originalidad y credibilidad al conjunto de la leyenda global resultante.

El primitivo relato popular, ha sido reelaborado y reescrito por diversos autores, en la época actual, dando lugar diversas versiones literarias, de la primitiva leyenda popular tradicional. En la actualidad, además de las múltiples versiones orales que pueden recogerse por toda la comarca, también puede encontrarse en forma de novela (la Encantada), o como obra teatral (“La noche de la Encantá” de Salvador García Aguilar, 1998) y como una película de mediometraje (“La Leyenda de la Encantá”, producido por Rafa Gimeno & Paco Mora en 2002), en todas ellas se relata la historia de una princesa mora que permanece encantada, en el interior del Cabezo Soler, desde el tiempo de los moros
y que, cada cien años, la noche de San Juan, se aparece para ser desencantada por algún mozo noble y valiente, que llevándola, en brazos, consiga llegar hasta el río Segura donde le remoje los pies, en sus aguas, para que de esta manera se rompa el encantamiento que la mantiene encantada desde hace cientos de años.

Representación gráfica, infantilizada, de una “princesa árabe”, con aspecto de seductora odalisca que quizás no esté muy alejada de la imagen mental que se hacía, del personaje, la población de Rojales.
Ilustración de la artista chilena, Lucía Rodríguez.
http://www2.luciarodriguez.cl/?page_id=319%E3%80%88=es


La versión que presentamos aquí, es una de las muchas versiones orales que existen en Rojales y que circulan por toda la comarca del Bajo Segura. La hemos elegido, precisamente, porque incluye y describe, diversos monstruos infernales, algunas de cuyas características resultan muy interesantes desde el punto de vista etnopaleontológico, pues nos permiten hacer una interpretación etiológica del relato.

El escenario del legendario relato, es un modesto cerro, existente en las inmediaciones del núcleo urbano de Rojales, llamado “el Cabezo o Cabecico Soler”, por cuya base discurre el curso del río Segura y en cuyas partes altas, se han encontrado diversos restos de ruinas antiguas.

Según esta leyenda popular, en tiempos de la ocupación árabe de esta población, habría existido una rica e importante fortaleza musulmana. En la parte palaciega de la cual, vivía el emir que dominaba la comarca, con su bella y joven hija, a la cual, había sido prometida en matrimonio, por su padre a otro viejo emir que gobernaba una taifa vecina, para conseguir una alianza contra los cristianos que asediaban su frontera. Aunque al principio la princesa mora aceptó la decisión de su padre, cuando ya faltaban pocos días para la boda, la joven princesa decidió cambiar su destino y fugarse con su amante secreto, un joven cristiano, aprovechando la oscuridad de la noche, el 23 de junio. Pero el emir fue avisado, por una sirvienta, de los planes de fuga de su hija, con un cristiano.

Pintura iraní del siglo XIX, representando al emperador persa Shah Fath Ali Shah (1797-1835) el aspecto del regio personaje muy bien podría aproximarse a la imagen ideal que los aldeanos del Bajo Segura se imaginaban que podía haber tenido el poderosos y rico emir moro de la fortaleza del cabezo Soler.
http://www.internetstones.com/image-files/fath-ali-shah-emperor-of-iran.jpg


Afrentado por la conducta irrespetuosa e irresponsable de su hija y más enfurecido aún, por la osadía del seductor cristiano, el moro decidió castigar a los dos amantes con la muerte. La noche prevista para la fuga, el emir les esperó escondido, en la orilla del río Segura, en el lugar donde realizaban sus citas amorosas y desde donde debían partir hacia tierras cristianas. Cuando la pareja estuvo reunida, el viejo emir salió, por sorpresa, de su escondite con su alfanje dispuesto para asestar dos golpes mortales, pero el joven cristiano se revolvió con rapidez e hirió, mortalmente, con su espada al moro al que no había reconocido. Mientras el emir estaba agonizando, lanzó un conjuro maléfico, maldiciendo a su hija y a su amante y por arte de magia negra, , instantáneamente, desaparecieron de este mundo la pareja de amantes, la rica fortaleza de la cima de “el Cabezo Soler” con todos los vasallos y riquezas que había dentro de ella.
Cuenta la misma leyenda que el encantamiento del emir podrá ser roto, una vez cada cien años, en la medianoche de san Juan, si coincide que el día del año apropiado y desconocido, algún joven muy noble, valiente, fuerte y astuto, se atreve a ascender hasta la cima del Cabezo Soler, y sea capaz de descubrir como penetrar en el mundo subterráneo. Para llegar hasta el lugar del interior del cerro de “el Cabezo Soler”, donde se encuentra la fortaleza, llena de tesoros y riquezas en la que reside prisionera la princesa mora que quedó encantada para siempre. Luego el valiente joven, deberá buscar y encontrar, dentro de la fortaleza, a la princesa y luego cargarla en brazos, burlando la vigilancia de unos horribles monstruos que tratarán de impedir la fuga y lograr descender, con ella a cuesta, hasta el río Segura, sin que en ningún momento los pies de La Encantada toquen el suelo, para que pueda remojar sus pies en las aguas del río, en el lugar donde su padre murió. Entonces el conjuro del emir quedará roto. Quedando desencantada la princesa y tan agradecida a su liberador, que querrá recompensarle haciéndole su esposo y compartiendo con él todos los tesoros que hay en la fortaleza y poniendo a su servicio, a todos sus vasallos.


Ilustración histórica representando el aspecto de un grupo de guerreros moros, pertenecientes a de diversos tipos de tropas musulmanas del siglo IX. Coetáneos de los que se suponía que estuvieron al servicio del emir, residente en la fortaleza mágica del Cabecico Soler .
Ilustración del maestro británico, Angus McBride.
http://dbahispano.blogspot.com/2009/03/la-conquista-arabe-y-el-califato-omeya.html

Pero la misión de rescatar a la princesa no resultará nada fácil, pues el mozo liberador deberá enfrentarse a una serie de seres monstruosos que habitan bajo tierra y que pueden salir en el exterior, mientras sea de noche, para continuar la persecución de los fugitivos para impedir que alcancen el agua salvadora. Se trata de unas extrañas criaturas entre las que cabe destacar unas “serpientes gigantes”, algunas de ellas con dos cabezas, también hay unos raros “perros voladores”, pues están dotados con alas, además hay unos “gigantescos lagartos” y unas “arañas gigantes”.

Afortunadamente para los humanos, estos seres infernales, habitantes del mundo subterráneo, tienen un punto débil, ya que no pueden abandonar el inframundo porque no soportar el contacto de la luz del sol, especialmente, la del amanecer del día de San Juan, pues si son alcanzados por sus primeros rayos, caen fulminados instantáneamente y sus cuerpos se desintegran en pocos minutos, quedando de ellos, solamente, sus huesos “petrificados”, muchos de los cuales aún están a la vista de quien quiera verlos, en las laderas del cerro.

Según cuenta la misma leyenda, hace ya muchos años, hacia finales del siglo XIX, un joven de Rojales que se creía suficientemente valiente, fuerte y astuto, y que quería hacerse rico, famoso y poderoso, liberando a la princesa de su encantamiento, subió la noche de San Juan hasta la cima de “el Cabezo Soler” y al sonar las campanadas de la medianoche, en cierto lugar, aparecieron en el suelo unas cintas de colores, que sólo aparecen en la noche de san Juan, cada cien años. Tiró de ellas y el suelo desapareció bajo sus pies cayendo en “el otro mundo”.
El mozo de rojales fue descubierto, al día siguiente, en la ribera del río Segura, de bruces contra el suelo, con las ropas rasgadas, y el cuerpo completamente ensangrentado y cubierto de arañazos, apenas recordaba nada y parecía haber había envejecido de golpe, pues su cara estaba llena de arrugas y sus cabellos habían encanecido.

Semanas más tarde, ya más restituido de su aventura y habiendo recuperado la memoria, el joven relató que al tirar de las cintas de colores la tierra se abrió bajo sus pies, al tiempo que un enorme fogonazo de luz iluminó todo el cerro, fogonazo que los vecinos aseguraron que fue visto desde el pueblo. Acto seguido se encontró frente a un castillo, cuyas puertas se abrieron, de par en par para él, dentro del cual vio una extraña procesión de moros y cristianos que escoltaba a la bella princesa encantada. La princesa reconoció al joven como quien venía del mundo exterior a librarla de su condena y le pidió a gritos que la llevase en brazos hasta el río Segura, para mojar en él sus pies y así conseguir romper el hechizo que le había lanzado su padre y que la mantenía prisionera bajo tierra. El joven se apoderó de la princesa y huyó con ella a grandes zancadas, llevándola en brazos, descendió del Cabezo Soler, atravesando la espesura del monte, mientras era hostigado por serpientes gigantes, perros con alas y otros bichos terrorífico y repugnantes, cuando ya estaban a punto de alcanzar las aguas salvadoras, del río Segura, se le apareció el fantasma del emir, armado y furioso, el joven para poder enfrentarse con el fantasma del emir, se vio obligando a dejar a la princesa en el suelo, pero al instante se truncó la ruptura del maleficio y todo, princesa, monstruos y emir, desaparecieron instantáneamente, para volver al interior del cerro, mientras el joven perdía el conocimiento y caía a tierra.
Antiguamente, muchas familias de Rojales, tras contar la historia de la Encantá del cerro Soler, aseguraban que el último mozo que intentó desencantar a la Encantada, era un antepasado suyo.