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sábado, mayo 9

El registro fósil, recogido y explicado por la literatura popular (2).

por Heraclio Astudillo Pombo, DMACS, UdL


La “Leyenda de "la Encantá" o de "la Encantada" del Cabezo Soler, de Rojales (Alicante) (2ª parte)

Una interpretación desmitificadora, de la leyenda de “la Encantá” de Rojales, una narración popular de tipo etiológico, inspirada en un depósito huesos fósiles.


Si se intenta interpretar la leyenda con una mentalidad moderna, de tipo naturalista y racionalista, se deben identificar los diversos tipos de restos materiales, de tipo arqueológico y paleontológico, sobre los que se fundamentan las versiones etiológicas de la leyenda de “la Encantá”, de Rojales. Con este enfoque racionalista se puede ver como los mismos elementos materiales, reales y concretos, existentes en el “el Cabezo Soler” que fueron interpretados, unas veces muy ingenuamente, presumimos que en otras ocasiones debieron interpretarse de forma “muy conveniente” al paradigma social y religioso dominantes, al fabularse una explicación de los huesos que resultase razonablemente creible para una población, mayoritariamente crédula por poseer una mentalidad explicativa mágica, de tal manera que los restos materiales que eran indicios pasaban a convertirse en elementos probatorios de la veracidad de una leyenda, la de “la Encantá” de Rojales que había sido inventada para explicar unos ciertos hechos que resultaban observables, en diversos puntos del cerro del Cabezo Soler.

En primer lugar, tenemos como indicios materiales, unos restos arqueológicos, consistentes en residuos de antiguas construcciones, completamente arruinados, situados en las partes altas de “el Cabezo Soler”, a los que la imaginación popular interpretó como los restos destruidos mágicamente, de la desaparecida fortaleza y del palacio del emir moro. En la actualidad existe constancia histórica, de tipo documental y arqueológico, de que en la cima del cabezo Soler existieron asentamientos humanos, la ocupación humana del cual se inicia en la prehistoria y llega hasta tiempos medievales, en la época de ocupación musulmana: los restos "más antiguos" corresponden a asentamientos de la Edad del Bronce, (1000 a.C) y los "más modernos" a restos de un “hisn” o asentamiento rural fortificado, andalusí, construido y ocupado, en la época musulmana (siglos XI- XII).

En segundo lugar, tenemos los indicios de tipo paleontológico, consistentes en diversos fragmentos de esqueletos, así como huesos y dientes sueltos, de diferentes clases de vertebrados, acuáticos y terrestres, de finales del Terciario (Plioceno) y principios del Cuaternario (Pleistoceno).
Debemos suponer que antiguamente, sin las activas actividades extractivas de los actuales expoliadores, nacionales y extranjeros, del patrimonio paleontológico español, debieron abundar los restos óseos de diversos animales de mediano a gran tamaño, especialmente de diversos tipos de cetáceos de finales del Plioceno y principios del Pleistoceno. Tales restos paleontológicos estarían expuestos a la vista de todos aquellos que pasaban por el lugar, ya que muchos de ellos habrían sido exhumados, de forma parcial o total, de las rocas que los incluían en su interior, por los efectos combinados de la la erosión y la meteorización. Tal como comenta Daniel Jiménez de Cisneros, en relación a una visita efectuada en 1908, cuando trataba de localizar unos supuestos huesos de plesiosaurio, cuya existencia en aquel lugar, le había comunicado un conocido suyo. Finalmente, los supuestos huesos de plesiosaurio resultaron ser los huesos fosilizados de cetáceos más modernos.

Aspecto del esqueleto de una serpiente actual que está completo y perfectamente articulado, obsérvese que su larguísima columna vertebral, sólo muestra como anejos, una gran cantidad de costillas, ya que el esqueleto de las cinturas, escapular y pelviana, y el de las extremidades están totalmente ausente, por estar completamente atrofiados.


Como los cetáceos, por efecto de su adaptación al medio acuático, tienen columnas vertebrales mucho más largas que los cuadrúpedos terrestres, debido a que posen bastantes más vértebras que ellos y, además, como también tienen los miembros posteriores atrofiados, es posible que sus restos mejor conservados y por tanto los que podían ser reconocibles, fueran alineamientos de vértebras de grandes dimensiones, conectadas a fragmentos del cráneo, puesto que los demás huesos largos y delgados, imcluidos los que forman el morro del animal, se habrían fragmentado y dispersado, durante el proceso tafocenótico o en el de la fosilización. De tal manera que el aspecto del conjunto, pudo inducir a los lugareños a confundir los restos fosilizados de diversos cetáceos, con los restos petrificados de grandes monstruos serpentiformes, especialmente, los restos de los grandes cetáceos desdentados (misticetos) que en este caso particular, podría tratarse de un tipo de "ballenas de barbas", precursora de la ballena gris actual (Eschrichtius robustus), de unos 12 a 15 m. de longitud, cuya cabeza por el hecho de tener las mandíbulas delgadas y desarticulables, como las de las serpientes, ofrecería un aspecto vagamente serpentiforme.

Ilustración esquemática representando el aspecto del esqueleto de una ballena gris actual que estaría completo si no hubiéramos suprimido los huesos de las costillas y de los miembros anteriores para proporcionarle un aspecto serpentiforme. El esqueleto se muestra perfectamente articulado, obsérvese su, relativo, parecido a una culebra gigante, pero algo "corta" y "cabezona", debido a que con su larga columna vertebral y su gran cabeza, no guarda las debidas proporciones, típicas de un ofidio.
Imagen: http://www.acsonline.org/factpack/images/HumpbackWhaleSkeleton.jpg


Los esqueletos axiales fosilizados de otros vertebrados acuáticos, contemporáneos de los cetáceos no dentados, también podrían haber contribuido a la generación de la leyenda de los "monstruos serpentiformes" del Cabezo Soler. Este podría ser el caso de las columnas vertebrales de delfines, de vacas marinas e incluso de cocodrilos.


Desprovistos de los huesos de sus extremidades, tanto los esqueletos de los delfines: fig. 1 ( arriba, izquierda), como los de las vacas marinas o manatíes: fig. 2 ( arriba, derecha) o los de los cocodrilos: fig. 3 (abajo izquierda) adquieren un aspecto, claramente, monstruoso y "serpentiforme" Véanse las correspondientes imágenes: 
Fig. 1: Cráneo y columna vertebral de un delfín común actual (Tursiops)
Imagen:
Fig. 2: Cráneo y columna vertebral de un manatí o vaca marina fósil del neógeno (Metaxytherium)

Fig. 3: Cráneo y columna vertebral de un cocodrilo africano actual (Crocodylus niloticus)
Imagen:


Descifrando el misterioso origen de la creencia popular en unos diabólicos y legendarios monstruos nocturnos imaginarios.

El origen de los "monstruosos perros gigantes" que citan las versiones etiológicas de la leyenda, muy posiblemente, deba buscarse en la probable bservación, e interpretación fabulosa, de algunos esqueletos incompletos unidos a cráneos de cetáceos con dientes (odontocetos). En este caso particular, posiblemente, se trataría de alguna clase de delfines neógenos, cuyos cráneos mucho más compactos que los de los misticetos y, además, dotados de mandíbulas más gruesas, con numerosos dientes fuertes y muy agudos, pudieron haber dado origen a la fabulación de monstruosos perros gigantes, de los que además se dice que eran perros voladores. Es muy probable que las supuestas “alas”, fueran en realidad los huesos de las "aletas" (miembros anteriores más o menos completos), de alguna otra especie de cetáceos o de otros ejemplares de la misma especie, pero de mayor tamaño y edad que habrían quedado superpuestos, en la posición y forma más conveniente, para que pudiera inducir al error a sus inexpertos observadores.

Aspecto de un cráneo completo de delfín común, actual, es evidente, que la aguda dentadura le proporciona un aspecto muy fiero y terrorífico, aunque no acertamos a encontrar las semejanzas con la cabeza de un perro, similitud que al parecer sí pudieron encontrar sus primitivos observadores rojaleños.
Imagen: http://farm1.static.flickr.com/220/511081914_7a6dcfdf33.jpg?v=0

Una explicación más o menos parecida podría darse a los huesos “petrificados” de los supuestos lagartos gigantescos que citan algunas versiones de la leyenda, porque si en tiempos recientes, los paleontólogos han hallado restos de cocodrilos, en el mismo lugar, es de suponer que en el pasado también pudiera haber estado a la vista, algun esqueleto, más o menos completo, de este tipo de animales, cuya observación debió inducir a la confusión con lagartos gigantes.

Aspecto del esqueleto completo y articulado de un cocodrilo del Nilo, actual (Crocodylus niloticus). Los aldeanos de Rojales al igual que los primeros exploradores españoles, que observaron por primera vez a los primeros cocodrilos, en América y en África, les llamaban "lagartos" dado su gran parecido con los modesto pariente terrestres que habitaron la península en tiempos históricos

Es muy posible que en la “reconstrucción mental fabulosa” que hicieron los lugareños de la zona de los monstruos diabólicos del cerro de Rojales, a partir de la observación de diversos tipos de restos óseos, pudiera haber contribuido la mezcla de restos óseos de diversos individuos e incluso de diferentes especies, cosa no infrecuente en algunos yacimientos, contribuyendo de esta manera la naturaleza, a crear verdaderas "quimeras" que resultarían muy difíciles de interpretar, racionalmente, para gentes con escasos conocimientos zoológicos y anatómicos, de una fauna tan lejana morfológicamente, de la fauna doméstica y salvaje, propia de la zona, que era la única conocida por ellos.



Fuentes:


- Agencia EFE. 2001. “Hallan una ballena fósil del Pleistoceno”.
www.grupopaleo.com.ar/paleoargentina/hemeroteca2001.htm
-Anónimo. Rojales. Historia de los municipios de la Vega Baja http://www.convega.com/historia/rojales/rojales.html
- Cartagena González, Fausto. 1991. “La leyenda de la Encantá del Cabezo Soler de Rojales” en en Segura río abajo. Leyendas y relatos. Rojales. Ayuntamiento & Banco de Alicante.
- Gonzalo, R. 2005. La España prodigiosa (II), en De Occulta Philosophia. CCLXXIV. rgonzalo 9/jun/05, 05:05
http://foros.hispavista.com/de_occulta_philosophia/3474/629880/m/la-espa%C3%B1a-prodigiosa-(ii)/
- Goy, J.L. ; Zazo, C. ; Somoza, L. & C. J. Dabrio. 1990. Evolución Paleogeográfica de la Depresión de Elche-Cuenca del Bajo Segura (España) durante el Pleistoceno. Estudios Geológicos., 46: 237-244
- Jiménez de Cisneros, Daniel. 1908. “Excursiones por el S y SW de la provincia de Alicante”. Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, Tomo VIII, pp. 193-208
- Mascarell, M. J. 2005. Un investigador de Pego descubre el primer antepasado de ballena gris de toda Europa. Levante, domingo 26 de junio.
- Sendra Sáez, Joaquín. 1997. “Paleontología y folklore popular: los monstruos mitológicos de Rojales (Alicante)”
- Sendra Sáez, Joaquín. 2000. Visita virtual a la sección de Paleontología. Museo Arqueológico-Paleontológico Municipal, Rojales (Alicante)
- Serra, Mª C. & Román del Cerro, J.L. 1986. “La leyenda de la Encantá de Rojales” en Leyendas de la Vega Baja. Universidad de Alicante.
- Sierra Albert, Javier & Callejo, Jesús. 1997. “La leyenda de la Encantada de Rojales” en La España Extraña. EDAF. p.265- 267
- vvaa. Leyenda de la Encantada. http://es.wikipedia.org/wiki/Leyenda_de_la_Encantada


sábado, abril 4

El registro fósil, recogido y explicado por la literatura popular (1).

por Heraclio Astudillo Pombo, DMACS, UdL


Introducción al estudio de las leyendas populares de tipo etiológico con fundamentos o contenido de origen paleontológico.


En este mes de abril, en el que el día 23 se celebrará la fiesta, regional, nacional y mundial del libro, de la literatura y de la lectura como bienes culturales, para unirnos a estas conmemoraciones queremos presentar, precisamente, la vinculación de los fósiles con la literatura de tipo no científico o viceversa.

Otro de los diversos ámbitos de la cultura humana que también ha sido permeable a la presencia de fósiles en el territorio, es el de las narraciones populares o literatura oral y, más concretamente, el de los relatos legendarios, un tipo de relato popular de finalidad didáctica (moralizante), de contenido semi-fantástico.

Se trata de un tipo particular de narraciones, caracterizadas por que en su trama narrativa que es, fundamentalmente, imaginaria y fabulosa, incorporan algunos elementos realistas, que pueden ser de tipo histórico (hechos o personajes auténticos) o/y de tipo geográfico (lugares o elementos naturales o artificiales,  reales), que son característicos del entorno social, temporal y natural en el que transcurre la narración. Estos elementos reales que a veces son protagonistas y, a veces; forman parte del escenario, dentro de la trama del relato, adquieren un nivel de importancia nada desdeñable, dada su función testimonial y su valor como prueba, demostrativa, de la verosimilitud de los hechos relatados. La inclusión de los elementos realistas, en el relato fabuloso dotan a los hechos narrados, de una gran fiabilidad y por tanto aumentan su credibilidad, pues este tipo de narración, siempre se presenta como supuestamente verídicas.

En el caso particular de las leyendas de tipo etiológico o leyendas del origen, se trata de un tipo de relatos legendarios, cuya finalidad es la pretensión de explicar, de manera comprensible para el “vulgo” y de forma coherente con la tradición mítica local, las supuestas causas originarias de ciertos hechos raros o sorprendentes, para los cuales no se disponía, anteriormente, de ninguna explicación conocida. En estas explicaciones siempre se intentan justificar la existencia de ciertos hechos reales, ya sean sucesos o elementos del entorno social o del medio geográfico, mediante unas circunstancias originarias “anormales” de tipo fabuloso, milagroso o mágico.

El estudio de este tipo de relatos, pone de manifiesto, como las personas con escasa cultura lógica, racionalista, naturalista, propia de la mentalidado científica, y por tanto, poseedoras de una cultura arracionalista, sobrenaturalista y mágica que son características típicas de las sociedades antiguas y crédulas, propias de la época pre-científica, ante ciertos hechos, para ellas, sorprendentes e inexplicables, por resultarles desconocidos, suelen tener tendencia a recurrir a las explicaciones de tipo mítico (causas mágicas o milagrosas), puesto que conciben el mundo real , social y natural, en el que viven, regido por fuerzas sobrenaturales y en el que son posibles las apariciones e intervenciones de seres extraordinarios.

Esos mismos sucesos o elementos, a pesar de su rareza o dificultad de interpretación y encaje en los esquemas explicativos y mentales del momento, serían considerados como productos de procesos totalmente naturales, cuya existencia no requiere de situaciones o sucesos sobrenaturales ni de la intervención de seres o poderes extraordinarios, por las personas con mentalidad racionalista y naturalista, pertenecientes a entornos de “cultura científica”.

Presentaremos como primera muestra, de este tipo de relatos populares, una versión de una leyenda alicantina muy conocida en la comarca del Bajo Segura, que ha sido seleccionada por que su trama incorpora una “microleyenda” etiológica, es decir, un microrrelato que pretende explicar de forma fantástica el origen de un hecho natural, consistente en la presencia de restos de vertebrados fósiles, en un monte existente en el termino municipal de Rojales.

Esta narración, conocida como la “Leyenda de la Encantá” del Cabezo Soler, a la vez que pretende justificar la valides y funcionalidad de un sistema de creencias según el cual, el funcionamiento del mundo natural está determinado por fuerzas y poderes sobrenaturales, afirmándose que la magia forma parte de la “realidad cotidiana” y que ella es la causa de ciertos “prodigios o maravillas” observables sobre el terreno, los cuales son a la vez, la demostración de que tales sucesos son posibles y reales, y que se han producido en ciertos lugares y en otras épocas, cuando se dieron determinadas condiciones.

La “Leyenda de "la Encantá" o de "la Encantada" del Cabezo Soler, de Rojales (Alicante) (1ª parte)

En este caso concreto, se puede comprobar que el microrrelato etiológico popular que presentamos, ha tenido una clara motivación paleontológica, pues en esta versión de la “Leyenda de la Encantá” de Rojales (Alicante), vemos como la variante, del relato legendario básico (huída de una pareja de amantes mixta, musulmana-cristiana, maldición de l a pareja por el progenitor, desaparición por encantamiento de personas y riquezas que van a parar al mundo subterráneo, monstruosa serpiente guardiana de tesoros subterráneos, medianoche de san Juan propicia para romper encantamientos, etc.), incorpora la descripción de una serie de monstruos subterráneos, cuyos huesos, como prueba de la veracidad del relato, pueden observarse dispersos por distintos puntos de las laderas del cerro. Algunas características corporales de estos monstruos legendarios, permite adivinar que esas bestias fabulosas, están inspiradas en algunos componentes del registro fósil local que es conocido desde antiguo por los lugareños, a partir de los sucesivos hallazgos, en el terreno, de diversos restos esqueléticos pertenecientes a diferentes tipos de vertebrados acuáticos, marinos y continentales, del Pleistoceno.

Según los estudiosos del tema, se trataría de una leyenda de época post-musulmana, posiblemente, creada hacia el siglo XIII y que desde entonces se ha ido transmitiendo, oralmente, de generación en generación, hasta nuestros días.
En mi opinión, es muy posible que el microrrelato centrado en los monstruos subterráneos cuyos huesos petrificados podían verse en las laderas del cerro, sea de época musulmana pues hay que saber que en la cultura tuareg y otras parecidas, de pueblos nómadas de todo el norte de África, existen diversas leyendas que citan la presencia en el desierto, de "serpientes petrificadas" o de sus restos petrificados y no hay que olvidar que la mayoría de los conquistadores de Al-Aldalus, procedían de esa zona geográfica. Debemos recordar que desde el siglo XIX hasta el momento presente, los paleontólogos han ido descubriendo, en estas zonas, los restos esqueléticos, de diversos tipos de ballenas primitivas que comprenden formas del Mioceno hasta el Plioceno y también de diversos tipos de dinosaurios mesozoicos. Cuando las enormes vértebras fosilizadas, de ambos tipos de animales, aparecen alineadas y medio enterradas en la arena, en algunos remotos lugares áridos, adquieren un claro aspecto pétreo y serpentiforme, muy propicio a generar leyendas sobre la existencia de "enormes serpientes que fueron petrificadas" y cuyos restos permanecen como testimonio del portento.
Pero, podría ser que la leyenda tuviera su origen histórico, en una época anterior, pues ya los griegos y romanos atribuían interpretaciones míticas a los huesos de vertebrados fosilizados que se descubrían, en su tiempo, por toda el área mediteránea (para conocer en profundidad y con todo tipo de detalles, consúltese la excelente obra de la historiadora y folklorista de la época grecorromana Adrienne Mayor, titulada El secreto de las ánforas. Lo que los griegos y los romanos sabían de la prehistoria, que es la versión española del muy famoso y bien valorado The First Fossil Hunters.

Lo que sí es cierto, es que la leyenda de época cristiana, lo que hace es recoger diversas leyendas musulmanas, pre-existentes, muy tópicas que luego son aglutinadas alrededor de un motivo central en esa leyenda, constituido por los huesos petrificados (fosilizados) que es, precisamente, la parte que acaba aportando más originalidad y credibilidad al conjunto de la leyenda, global, resultante.

En tiempos recientes, la versión oral del primitivo relato popular, ha sido reestructurada y reescrita por diversos autores, dando lugar diversas versiones literarias, de la primitiva leyenda tradicional. De tal manera que en la actualidad, además de las múltiples versiones orales que pueden recogerse por toda la comarca, el relato legendario también puede encontrarse en forma de novela (la Encantada), o como obra teatral (“La noche de la Encantá” de Salvador García Aguilar, 1998) y como una película de mediometraje (“La Leyenda de la Encantá”, producido por Rafa Gimeno & Paco Mora en 2002). En todas ellas se relata la historia de una princesa mora que, desde el tiempo de los moros, permanece encantada y prisionera de la magia negra, en el interior de un palacio subterráneo, existente en el interior del Cabezo Soler. 


Representación gráfica, infantilizada, de una “princesa árabe”, con aspecto de seductora odalisca, imagen que quizás no esté muy alejada de la representación mental que del personaje legendario, se hacía la población masculina de Rojales.
Ilustración de la artista chilena, Lucía Rodríguez.
Imagen:  http://www2.luciarodriguez.cl/?page_id=319%E3%80%88=es

Además, se cuenta que, cada cien años, durante la noche de San Juan, la princesa mora se aparece en algún lugar elevado del cerro para ser desencantada por algún mozo noble y valiente que deberá llevarla en brazos hasta el río. Si consigue llegar con ella, sin haberla tenido que descargarla hasta el río Segura, para que pueda remojarse los pies, en sus aguas, de esta manera y en ese momento se romperá el encantamiento que la mantiene aprisionada bajo tierra desde hace cientos de años y ofrecerá su mano y su inmensa fortuna al bravo mozo.

La versión que presentamos aquí, es una de las muchas versiones orales que existen en Rojales y que circulan por toda la comarca del Bajo Segura. La hemos elegido, precisamente, porque incluye y describe, diversos monstruos infernales, algunas de cuyas características resultan muy interesantes desde el punto de vista etnopaleontológico, pues nos permiten hacer una interpretación etiológica y paleontológica del relato.

El escenario del legendario relato, es un modesto cerro, existente en las inmediaciones del núcleo urbano de Rojales, llamado “el Cabezo o Cabecico Soler”, por cuya base discurre el curso del río Segura y en cuyas partes altas, se han encontrado diversos restos de ruinas antiguas.

Aspecto, actual, del cerro del "Cabezo Soler"en cuya cima, según la leyenda, estuvo levantado el castillo y el palacio de los moros que luego pasó a su interior. 

Según se cuenta en esta leyenda popular, en tiempos de la ocupación árabe de esta población, habría existido una rica e importante fortaleza musulmana. En la parte palaciega de la cual, vivía el emir que dominaba la comarca, con su bella y joven hija, a la cual, había sido prometida en matrimonio, por su padre a otro viejo emir que gobernaba una taifa vecina, para conseguir una alianza contra los cristianos que asediaban su frontera. Aunque al principio la princesa mora aceptó la decisión de su padre, cuando ya faltaban pocos días para la boda, la joven princesa decidió cambiar su destino y fugarse con su amante secreto, un joven cristiano, aprovechando la oscuridad de la noche, el 23 de junio. Pero el emir fue avisado, por una sirvienta, de los planes de fuga de su hija, con un cristiano.

Pintura iraní del siglo XIX, representando al emperador persa Shah Fath Ali Shah (1797-1835) el aspecto del regio personaje muy bien podría aproximarse a la imagen ideal que los aldeanos del Bajo Segura se imaginaban que podía haber tenido el poderosos y rico emir moro de la fortaleza del cabezo Soler.


Afrentado por la conducta irrespetuosa e irresponsable de su hija y más enfurecido aún, por la osadía del seductor cristiano, el moro decidió castigar a los dos amantes con la muerte. La noche prevista para la fuga, el emir les esperó escondido, en la orilla del río Segura, en el lugar donde realizaban sus citas amorosas y desde donde debían partir hacia tierras cristianas. Cuando la pareja estuvo reunida, el viejo emir salió, por sorpresa, de su escondite con su alfanje dispuesto para asestar dos golpes mortales, pero el joven cristiano se revolvió con rapidez e hirió, mortalmente, con su espada al moro al que no había reconocido. Mientras el emir estaba agonizando, lanzó un conjuro maléfico, maldiciendo a su hija y a su amante y por arte de magia negra, , instantáneamente, desaparecieron de este mundo la pareja de amantes, la rica fortaleza de la cima de “el Cabezo Soler” con todos los vasallos y riquezas que había dentro de ella.
Cuenta la misma leyenda que el encantamiento del emir podrá ser roto, una vez cada cien años, en la medianoche de la Noche de san Juan, si coincide que el día del año apropiado y desconocido, algún joven muy noble, valiente, fuerte y astuto, se atreve a ascender hasta la cima del Cabezo Soler, y sea capaz de descubrir como penetrar en el mundo subterráneo. Para llegar hasta el lugar del interior del cerro de “el Cabezo Soler”, donde se encuentra la fortaleza, llena de tesoros y riquezas en la que reside prisionera la princesa mora que quedó encantada para siempre. Luego el valiente joven, deberá buscar y encontrar, dentro de la fortaleza, a la princesa y luego cargarla en brazos, burlando la vigilancia de unos horribles monstruos que tratarán de impedir la fuga y lograr descender, con ella a cuesta, hasta el río Segura, sin que en ningún momento los pies de La Encantada toquen el suelo, para que pueda remojar sus pies en las aguas del río, en el lugar donde su padre murió. Entonces el conjuro del emir quedará roto. Quedando desencantada la princesa y tan agradecida a su liberador, que querrá recompensarle haciéndole su esposo y compartiendo con él todos los tesoros que hay en la fortaleza y poniendo a su servicio, a todos sus vasallos.

Ilustración histórica representando el aspecto de un grupo de guerreros moros, pertenecientes a de diversos tipos de tropas musulmanas del siglo IX. Coetáneos de los que se suponía que estuvieron al servicio del emir, residente en la fortaleza mágica del Cabecico Soler .
Ilustración del maestro británico, Angus McBride.http://dbahispano.blogspot.com/2009/03/la-conquista-arabe-y-el-califato-omeya.html

Pero la misión de rescatar a la princesa no resultará nada fácil, pues el mozo liberador deberá enfrentarse a una serie de seres monstruosos que a pesar de ser habitantes del subsuelo, pueden salir a la superficie, mientras sea de noche, para continuar la persecución de los fugitivos, para impedir que alcancen el agua salvadora. Se trata de unas extrañas criaturas entre las que cabe destacar a unas “serpientes gigantes”, algunas de ellas con dos cabezas, también hay unos feroces “perros voladores”, pues están dotados con alas, además hay unos “gigantescos lagartos” y unas “arañas gigantes”.

Grabado alemán antiguo, de época renacentista (s. XVI), representando el encuentro en el monte con una terrible serpiente gigante que persigue a una mujer, mientras un hombre maldice al animal 

Afortunadamente para los humanos, estos seres infernales, habitantes del mundo subterráneo, tienen un punto débil, ya que no pueden abandonar el inframundo porque no soportar el contacto de la luz del sol y muy especialmente, la del amanecer del día de San Juan. Si son alcanzados por los primeros rayos del sol, caen fulminados instantáneamente y sus cuerpos se desintegran en pocos minutos, quedando de ellos, solamente, sus huesos “petrificados”, muchos de los cuales aún están a la vista, en las laderas del cerro, para quien quiera ir a verlos.

Según cuenta alguna versión de la misma leyenda. Hace ya muchos años, hacia finales del siglo XIX, un joven de Rojales que se creía suficientemente valiente, fuerte y astuto, y que quería hacerse rico, famoso y poderoso, de  la noche a la mañana, liberando a la princesa de su encantamiento. Subió la noche de San Juan hasta la cima de “el Cabezo Soler” y al sonar las campanadas de la medianoche, en cierto lugar, aparecieron en el suelo unas cintas de colores, que sólo aparecen en la noche de san Juan, cada cien años. Tiró de ellas y el suelo se abrió bajo sus pies, repentinamente, cayendo en “el otro mundo”.
El mozo de rojales fue descubierto, al día siguiente, en la ribera del río Segura, de bruces contra el suelo, con las ropas rasgadas, y el cuerpo completamente ensangrentado y cubierto de arañazos, cuando le preguntaron sobre la causa de su estado, apenas recordaba nada y parecía haber había envejecido, de la noche a la mañana, pues su cara estaba llena de arrugas y sus cabellos habían encanecido.

Semanas más tarde, ya más restituido de su aventura y habiendo recuperado la memoria, el joven relató que al tirar de las cintas de colores la tierra se abrió bajo sus pies, al tiempo que un enorme fogonazo de luz iluminó todo el cerro, fogonazo que los vecinos aseguraron que fue visto desde el pueblo. Acto seguido se encontró frente a un castillo, cuyas puertas se abrieron, de par en par para él, dentro del cual vio una extraña procesión de moros y cristianos que escoltaba a la bella princesa encantada. La princesa reconoció al joven como quien venía del mundo exterior a librarla de su condena y le pidió a gritos que la llevase en brazos hasta el río Segura, para poder mojar en él sus pies y así conseguir romper el hechizo que le había lanzado su padre y que la mantenía prisionera bajo tierra. El joven se apoderó de la princesa y huyó con ella a grandes zancadas, llevándola en brazos, descendió del Cabezo Soler, atravesando la espesura del monte, mientras era hostigado por serpientes gigantes, perros con alas y otros bichos terrorífico y repugnantes, cuando ya estaban a punto de alcanzar las aguas salvadoras, del río Segura, se le apareció el fantasma del emir, armado y furioso, el joven para poder enfrentarse con el fantasma del emir, se vio obligando a dejar a la princesa en el suelo, pero al instante se truncó la ruptura del maleficio y todo, princesa, monstruos y emir, desaparecieron instantáneamente, para volver al interior del cerro, mientras el joven perdía el conocimiento y caía a tierra.

Antiguamente, muchas familias de Rojales, tras contar la leyenda de la Encantá del cerro Soler, aseguraban que el último mozo que intentó desencantar a la Encantada, que aparece en el relato, era un antepasado suyo y que por eso conocen los detalles del relato.