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sábado, octubre 16

Arqueoetnopaleontología (14)

 por Heraclio Astudillo-Pombo, Universitat de Lleida

Los usos sociales y funciones culturales de los fósiles en la antigüedad o la necesaria contribución y la imprescindible colaboración de la arqueología (14)


El enigma de la carita humana esculpida sobre una "piedra de Inodejo" (Mecaster sp.?)


Introducción

En el año 2011, cuando se estaba buscando información en Internet, sobre las denominadas popularmente "piedrecitas de la Virgen" de Inodejo, casualmente, se encontró un documento casi centenario que se consideró muy interesante. Puesto que contenía una información de interés etnopaleontológico, doblemente sorprendente. 
En primer lugar, por que informaba que tales "piedras" también habían sido conocidas como  "piedras de Hinodejo" vinculándolas con el lugar del hallazgo pero no con la Virgen, la patrona religiosa del lugar. 
En segundo lugar, por que informaba del hecho que una familia soriana, de aquella época, aún conservaba en su poder y seguía usando una de aquellas piedras contra el dolor de cabeza, a la que tenían en gran estima como un efectivo amuleto salutífero. Su singularidad radicaba en que no procedía del santuario de Inodejo y en que en su parte inferior mostraba esculpida una carita humana.
El documento hallado por el autor de esta entrada, era la digitalización de un librito escrito, casi cien años antes, por un médico aragonés, el Doctor en medicina y cirujano D. Mariano Íñiguez y Ortiz, nacido en Huesca, (14-VIII-1869) y fallecido en Soria (4-I-1952), publicado en Zaragoza en 1916, que llevaba por título: Numancia y la Medicina en la Antigua Iberia

Cubierta del librito Numancia y la Medicina en la Antigua Iberia, escrito por el Doctor en medicina y cirujano D. Mariano Íñiguez y Ortiz, publicado en Zaragoza en 1916. Captura de pantalla.
Imagen: Biblioteca Digital de Castilla y León

De todo lo tratado en aquella interesante publicación añeja, que hoy puede resultar algo anticuada, tan solo nos interesa resaltar y tratar sobre una parte muy pequeña, la relacionada con un objeto, mencionado como "amuleto sanitario", ya que debido a nuestra particular especialización etnopaleontológica, todo lo demás no nos incumbe. 
Solamente se tratará sobre la parte relacionada con los equínidos fósiles del genero Mecaster, conocidos popularmente , en la zona soriana, más o menos próxima al santuario de Inodejo, como las "piedras de la Virgen" o las "piedrecitas de la Virgen de Inodejo", y anteriormente como las "piedras de Hinodejo".

El Dr. Mariano Íñiguez, persona extraordinariamente culta, con variados intereses culturales, muy dinámica y extraordinariamente vinculada a la sociedad soriana, conocía muy bien la provincia de Soria, su historia y sus costumbres. Puesto que se había instalado en la capital soriana muchos años antes, en 1903, cuando con 33 años obtuvo por oposición la plaza de cirujano del Hospital Provincial de Soria. Institución de la que años más tarde llegaría a ser director, desde 1926 hasta su jubilación en 1943, permaneciendo en la localidad castellana, por motivos familiares, hasta su muerte, en 1952.

En la parte del librito que nos interesa analizar y comentar aquí, el Dr. Mariano Íñiguez comparaba algunos amuletos numantinos antiguos con algunos amuletos sorianos modernos, de uso sanitario. En el capítulo IV. titulado "Las bolas de barro en Numancia y en Iberia" (pp. 47-55), en el punto titulado “Descripción de algunos amuletos actuales” aparecen reseñadas muy brevemente las denominadas "piedras de Hinodejo", tanto "al natural", como "la piedra de Hinodejo, modificada con una cara humana esculpida".
Aquelo que escribe el Dr. Mariano Íñiguez, en 1916, sobre amuletos sanitarios sorianos, contemporáneos, corresponde a un episodio de la medicina popular soriana y del folclore médico español, de finales del siglo XIX y principios del XX, y parte de este asunto es lo que va a ser presentado, interpretado y comentado en la entrada de hoy. 


Intentando encajar las piezas del rompecabezas etnopaleontológico

Según publicaba en 1916 el Dr. Mariano Iñiguez y Ortiz, médico del Hospital Provincial de Soria. "Las piedras de la Virgen de Hinodejo (Clypeus Ploti) (1) son unos fósiles del período terciario (2) que abundan en la montaña donde está el templo (3) y se cree que curan el dolor de cabeza." (p. 51) 
A partir de esta información, se deduce que en la zona soriana, más o menos próxima al santuario de Inodejo (Las Fraguas), los equínidos fósiles eran recogidos por algunas personas devotas de la Virgen, para su posterior uso en medicina popular, como remedio tradicional contra el dolor de cabeza. Lógicamente, en aquella época, tal uso popular "supersticioso", solamente podía estar justificado por su vinculación con la imagen de la Virgen de Inodejo, la Patrona religiosa del lugar. Tal vinculación se habría establecido debido a que aquel tipo de raras piedras, con un aspecto tan particular, solamente se podían hallar en un pequeño montículo arcilloso de coloración distinta al terreno de su alrededor, situado muy cercano a la ermita de Inodejo, esttando por tanto dentro lo que se consideraba un espacio sagrado dominado y protegido por el poder milagros de la Virgen de Inodejo, por lo que aquellas "piedras", supuestamente,  tenían que estar impregnadas de virtud milagrosa protectora, desprendida por la imagen de la santa Patrona.

Continúa el texto: "El fósil (nº 6) de la figura núm. 17 procede de las proximidades de una ermita de la provincia de Zaragoza, al decir de la familia que le posee. Pero no responde de la exactitud de sus afirmaciones, porque su antigüedad es remotísima y se ha transmitido de generación en generación, como una alhaja de familia." (p. 51) 

Detalle de la figura núm. 17. Se muestra el objeto nº 6, que según el autor del trabajo, sería "un erizo marino fósil, de la misma especie que los de Hinodejo" (sic), pero en este caso particular ha sido esculpido por su parte inferior para hacer aparecer los rasgos típicos de una cara humana. La hendedura natural de la boca del erizo marino se ha utilizado como boca de la faz humana. Fotografía de José Casado López.
Imagen: Numancia y la Medicina en la Antigua Iberia

De aquello que escribe el Dr. Mariano Íñiguez, en el pie explicativo de la figura 17 se puede deducir que el amuleto familiar, antes mencionado, que era y había sido usado contra el dolor de cabeza, era un pequeño equínido fósil, de aspecto muy semejante o idéntico al de las denominadas "piedras de Hinodejo", usadas tradicionalmente en Soria para el dolor de cabeza, no menciona si como prevención o como mitigación de la dolencia, que habría sido manipulado en una época histórica antigua desconocida, esculpiéndole en la parte inferior una serie los rasgos típicos de una cara humana. 
Por tanto su efecto curativo o preventivo no vendría determinado por su parecido con una pequeña cabeza humana (principio de la magia simpática), sino por su parecido con las auténticas y genuinas "piedras de Hinodejo", amuletos religiosos de efecto medicinal reconocido por los devotos usuarios, en el caso de que su procedencia geográfica fuera un lugar distinto. Además su supuesta procedencia del entorno sagrado de un desconocido santuario zaragozano, reforzaba su semejanza con las "piedras" curativas de Inodejo.

Se podría suponer que, tal vez, el hecho de haber modificado aquella "piedra" añadiendo los rasgos esculpidos de una carita humana, se hubiera hecho con la finalidad de señalar o indicar, gráficamente, cuál era la parte del cuerpo humano sobre la que aquella "piedra" ejercía un efecto protector o influjo benéfico. Pero, quizás lo que se pretendía era reforzar, mágicamente, su efecto benéfico natural, mediante esa manipulación. En todos estos supuestos, probablemente, la antigüedad de la manipulación sería moderada, quizá de unos cuantos decenios a unos pocos siglos. 

Pero también podría ser que el uso moderno de esa "piedra" de origen antiguo o muy antiguo, tal vez precristiano, fuera el resultado de una casualidad. Quién la encontró en territorio sagrado zaragozano, en la época moderna (s. XVII-XVIII), era de origen soriano, conocedor de las cualidades de las "piedras de Hinodejo" y la reconoció como de la misma clase de  "piedras" que las de Inodejo y, por tanto, le supuso sus mismas virtudes y usos, por lo que la recogió y se la llevó consigo a Soria. Empezando a darle en el seno de su familia, el mismo uso medicinal que otros le daban a las genuinas "piedras de Inodejo", en las suyas. Obteniendo idénticos resultados, ya que el efecto placebo causado por la autosugestión, en este tipo de dolencias, puede ser responsables de más de una tercera parte o de la mitad de los resultados exitosos. 


FIG. 17. (p. 52)
Amuletos diversos: 
1. Piedras de Santa Elena. ()[Procedentes de la grava de la gruta de santa Elena y fuente de La Gloriosa, del santuario de santa Elena, en Biescas (Huesca) ]
2. Nuez de tres carreras. () [tres suturas en la cáscara]
3. Fósil antiquísimo ()[parece ser un braquiópodo rinconeláceo]
4. Piedras de Hinodejo. ()[ejemplares de Mecaster scutiger y/o Mecaster subtilis].
5. Bola de piedra, con la cruz grabada, del Museo Numantino. 
6. Piedra de Hinodejo en cuyo reverso se ha grabado una cara. 
Fotografía de José Casado López.
Imagen: Numancia y la Medicina en la Antigua Iberia

El médico etnógrafo, clasifica las "piedras de Hinodejo", las dos naturales y la esculpida, como amuletos populares con función medicinal, pues ambos tipos aún eran usadas, a principios del siglo XX, como remedio para los dolores de cabeza. Es de suponer que en el siglo anterior su uso debió estar mucho más extendido, dado el mayor atraso cultural y mayor precariedad económica y sanitaria de la sociedad española.

Ejemplar de Mecaster scutiger, visto por la parte dorsal, procedente del Cretácico (Cenomaniense) de Modamio (Soria), 15 mm. de longitud.
Obsérvese el aspecto de cruz, excavada en la superficie dorsal, dado por la disposición, casi perpendicular de cuatro, de las cinco depresiones del sistema  ambulacral.
Imagen:
 Mecaster scutiger  

En este segundo caso, posiblemente, su uso estaría inspirado y justificado por su claro aspecto de pequeña cabeza con rostro humano, aspecto otorgado por la carita esculpida. Además sus virtudes medicinales también estarían reforzadas por su procedencia, ya que se suponían recogidas del entorno sagrado de una ermita indeterminada. Por otra parte, la presencia de una marca estrellada-cruciforme causada por la visibilidad en el reverso, de cinco o cuatro de los surcos ambulacrales, quizás le otorgarían la categoría de "piedra marcada" por la voluntad divina o un carácter mágico complementario, con unos supuestos efectos benéficos de tipo apotropáicos (protectores), usándose como amuleto.

Si damos por buena su supuesta procedencia del entorno de una ermita zaragozana indeterminada, parecería tratarse de un objeto votivo (exvoto). Tal vez fue depositado en la remota antigüedad por paganos devotos, agradecidos por los favores recibidos de alguna divinidad pagana, en una época indeterminada, anterior a la cristianización de aquel territorio. 

Fragmentos de exvotos íberos, realizados en bronce, obtenidos en excavaciones locales y expuestos en el Museo-Archivo Municipal de Calella. Entre los diferentes fragmentos de estos exvotos, del siglo IV a. C., se han identificado las formas de dos patas con pezuña partida, un brazo humano, una cabeza humana y un cuerno bovino. Tal vez se refieren, en unos casos, a accidentes humanos y en otros a enfermedades de animales domésticos...
Imagen: Generalitat de Cataluña

Pero también podría tratarse de un exvoto ofrecido a una entidad sagrada cristiana (santo santa) en agradecimiento de la supuesta curación milagrosa de alguna enfermedad que afectaba la cabeza o la cara, aportado al lugar por devotos cristianos, en época posterior a la cristianización de aquel territorio zaragozano. En tiempos muy recientes los devotos católicos llevaban a los santuarios representaciones en cera de órganos o miembros curados que dejaban como testimonio agradecido de la curación obtenida milagrosamente.

Exposición de exvotos de cera en la ermita de la Balma, en Zorita (Castellón). Se pueden ver 
representaciones, en cera, de diversos órganos o miembros humanos, como testimonio  agradecido de su curación milagrosa. 

Sorprende que en el texto escrito por el Dr. Mariano Iñiguez y Ortiz no se mencione, en absoluto, el objeto nº 3, de la imagen en la que se muestran diversos amuletos sorianos, relacionados con la defensa de la salud humana (Fig. 17). En el pie de la figura 17, solamente se dice que es un “fósil antiquísimo”. A simple vista, dada la mala calidad de la fotografía, por su aspecto, nos parece un ejemplar de alguna especie de braquiópodo rinconélido, dispuesto para mostrar su parte posterior, se desconoce con qué finalidad. Por su tonalidad bastante oscura, podemos inducir que podría proceder del contenido paleontológico de alguna roca matriz con alto contenido orgánico, tal vez alguna pizarra ampelítica o calizas negras paleozoicas.

En el supuesto que fuese cierta la historia familiar, sobre el origen foráneo de aquella "piedra" curativa que la familia poseedora mantenía en su poder, desde tiempo inmemorial, tanto en lo referente a su hallazgo en un territorio sagrado, como en lo referente a su procedencia de territorio zaragozano. Podría ser que el entorno de la desconocida ermita zaragozana, donde fue encontrada casualmente aquella rara "piedra" virtuosa, quizá por algún antepasado, pudiera ser un yacimiento arqueológico. Los objetos yacentes allí, podrían estar relacionadas con los residuos materiales y culturales de un antiguo santuario pagano o de una necrópolis pagana o cristiana, en donde tal "piedra" especial, por su aspecto natural, luego fue modificada, esculpiendo una faz humana, con alguna finalidad específica, para finalmente ser depositada como exvotos de agradecimiento, o como ofrendas funerarias, para beneficiar al difunto, en su otra vida. Tal cosa pudo haber sucedido siglos o milenios atrás.

Pero también podría tratarse de un producto artesanal relativamente moderno (s. XIX), de aspecto arcaico, que tal vez fue realizado por algún pastor contemporáneo, como una forma original de “entretenimiento” personal, mientras su rebaño pastaba en las laderas de una ermita aragonesa fronteriza. Quien en vez de tallar madera, como era habitual en su gremio, pudo haber tallado con la punta de su navaja, en aquella piedra poco dura, los rasgos elementales de una faz humana. Tal vez, con algún propósito ordinario específico, como hacerle un regalo a alguna persona de su círculo social.

Una actividad productiva tradicional, muy común entre pastores, fue el tallado manual de cucharas de madera, que vendían o intercambiaban con los habitantes de los lugares donde pastoreaban sus rebaños. Pero los más hábiles eran capaces de realizar infinidad de objetos utilitarios o decorativos de madera, cuerna o piedras blandas que luego vendían, permutaban o regalaban. 
Imagen: Talla de Cucharas

Desafortunadamente para nosotros, como el Dr. Mariano Iñiguez no identificaba a la familia poseedora del curioso amuleto, hoy día no podemos intentar establecer contacto con sus descendientes, ni se puede intentar conocer el actual paradero de aquella pieza, ni saber si se hicieron estudios posteriores de la misma.


Aportaciones de otros informantes

 En 1880, Manuel Blasco escribe en el Nomenclator histórico, geográfico, estadístico y descriptivo de la provincia de Soria, al referirse a la localidad de Las Fraguas,: "Cerca de dicha ermita [de Ntra Sra de Hinodejo] se encuentran varias clases de fósiles (4), que los devotos buscan con empeño, porque les atribuyen gran virtud contra las enfermedades de la vista." 
Como se dice expresamente que son varias las clases de fósiles que se encuentran y que los romeros buscan y recolectan, sin precisar cuáles son, y como no dice que busquen o recolecten erizos fósiles, solamente, hay que entender que en aquella época, los romeros a la ermita de Inodejo buscaban y recogían toda clase de fósiles, hallados alrededor del santuario, para usarlos luego como preventivo o paliativo contra las enfermedades de la vista o dolencias oculares.

Quizás, los devotos supusieran, ingenuamente, que el hecho de dedicar tiempo a ejercitar la vista en la búsqueda piadosa de aquellos objetos tan escasos y de pequeño tamaño, estando arrodillados sobre el terreno, ocupados un buen rato en ojear el pedregoso entorno cercano a la ermita, pudiera ser considerado por la Virgen de Inodejo, la patrona del lugar, como una forma de “ofrenda” penitencial o de “sacrificio” en forma de esfuerzo personal. Pues revisar el terreno de forma sistemática y cuidadosa, para poder localizar aquellas raras "piedras" protectoras, requería mortificación, tiempo y atención.

Aspecto del enorme santuario dedicado al culto de la Virgen de Inodejo/Hinodejo, visto por su fachada principal. Fotografía original de Pili: "Ermita Nuestra Sra. de Inodejo"
Imagen: Ver pueblos: Las Fraguas

O tal vez que pudieran creer que esta actividad de búsqueda, realizada con fe, pudiera servir para reforzar y mejorar la vista de los devotos con problemas visuales, por efecto de la bondadosa intervención de la Virgen y la cualidad sagrada del terreno en que se practicaba tal actividad.
Como Manuel Blasco redacta el texto utilizando tiempos verbales del presente, se puede suponer que la práctica de tal costumbre supersticiosa, posiblemente originada en tiempos anteriores, aún se mantenía vigente en el año de 1880. De esta obra se realizó una reimpresión en 1909, pero se desconoce si la costumbre reseñada en el siglo anterior, se había modificado o convivía con otras como la que cita Dr. Mariano Iñiguez en 1916.


Notas aclaratorias

1. Esta identificación no es correcta, pues está muy alejada de la que antiguamente les era atribuida por los paleontólogos, pues entonces se les consideraba pertenecientes al genero  Hemiaster. Actualmente se les considera pertenecientes al genero Mecaster.
En 1890 escribía Pedro Palacios, ingeniero jefe de minas, sobre estos fósiles el siguiente párrafo: "En la loma donde se halla situada la mencionada ermita de Hinodejo  asoman á la superficie las calizas arcillosas, que ahí contienen con gran profusión individuos de Hemiaster Fournelli  Desh., designados en el país con el nombre de "piedras de Hinodejo". (p. 297-298)

2. Esta datación es errónea, aunque es muy común y está muy extendida en la bibliografía, no paleontológica, conservándose incluso en publicaciones muy recientes o actuales. En realidad son del Cretácico superior, es decir del final del "Secundario" o Mesozoico. Se dice de esos erizos, equivocadamente, que son del Terciario, posiblemente al suponer que son coetáneos de otros terrenos cercanos, en los que está intercalado el yacimiento, por lo que le otorgan una edad equivalente y muy inferior a los 65 MA. (Cretácico). 
Concretamente, ejemplares del género Mecaster pueden aparecer incluidos en niveles o estratos del Cenomaniense medio - Cenomaniense superior - Turoniense inferior - Turoniense medio. Es decir, son coetáneos de los materiales sedimentarios que los incluyen, y sus indicadores cronológicos, con una antigüedad comprendida entre los 93 y los 96 millones de años. (En negrilla, se remarcan los pisos geológicos que afloran en el yacimiento de la ermita de Inodejo). 

3. Las "piedras de la Virgen" solamente se encuentran en un montículo cercano a la ermita que es un tipo de afloramiento muy particular, por que constituye lo que en geología se llama una "ventana geológica" puesto que permite acceder a materiales más antiguos, en este caso particular 30 m.a. más antiguos que los circundantes, inmediatamente situados a su alrededor. De aquí el error de muchos autores, de considerarlos de "Edad Terciaria".

Fotografía aérea de la zona, en la que aparecen el santuario de la Virgen, abajo a la derecha, y el montículo que contiene el yacimiento de erizos fósiles, de color azulado pálido, a la izquierda a media altura, entre los campos de cultivo arados. 
Imagen: Google maps

4. Parece ser que en 1880, los erizos fósiles aún no se habían constituido en los únicos fósiles emblemáticos de la Virgen y de su santuario de Inodejo/Hinodejo. 

Eugenio Larruga y Boneta. (Zaragoza, 15.XI.1747 – Madrid, 15.II.1803). Erudito, historiador y bibliógrafo, escribía en el volumen 21 de las Memorias políticas y económicas de España, publicado en 1792, al tratar sobre la provincia de Soria: 
"En el lugar de las Fraguas, y en las inmediaciones de su Ermita de nuestra Señora de Nodojo (sic), que está á un quarto de legua, poco mas del lugar, se hallan algunas petrificaciones, y entre ellas las que llaman palomillas
Tradicionalmente, durante el siglo XVIII y XIX, en España se daba el nombre "palomilla" o "palomita" a variadas especies de terebrátulas y/o de rinconelas (braquiópodos) y el nombre "petrificaciones", indistintamente, tanto a fósiles como a concreciones minerales. 


Demanda de ayuda informativa a la ciudadanía 

Como en otras varias ocasiones anteriores, sería de gran ayuda contar con la colaboración de personas que por su formación, afición y ubicación geográfica, tengan conocimiento histórico, arqueológico, etnográfico, antropológico, artístico, etc. de casos semejantes o equivalentes al del fenómeno sobre el que se ha tratado en esta entrada: la carita humana esculpida sobre una "piedra de Inodejo"
Sería fantástico que este objeto no fuese único, sino que formase parte de un conjunto seriado, por que eso multiplicaría las posibilidades de que se hubieran encontrado más objetos de su misma clase y de que más personas se hubieran interesado por su función social y uso personal y tal vez hallado respuestas a tales cuestiones. 
Tal vez existen casos similares relacionados con objetos históricos procedentes de yacimientos arqueológicos conocidos por arqueólogos o relacionados con objetos contemporáneos depositados en colecciones etnográficas, cuyos conocedores, podrían sernos de gran ayuda, si quisieran aportarnos detalles de contexto histórico, geográfico y cultural, de los que ahora carecemos. Agradeceríamos infinitamente su comunicación por la luz que ello aportaría a nuestra investigación. 


Fuentes

- Astudillo Pombo, Heraclio (2012). Santuario de santa María de Inodejo. Folklore de los fósiles ibéricos: https://folklore-fosiles-ibericos.blogspot.com/2012/04/el-registro-fosil-iberico-y-el-santoral_22.html
- Blasco, Manuel (1880) Nomenclátor histórico, geográfico, estadístico y descriptivo de la provincia de Soria. Imp. "La Infancia". Soria 
- Iñiguez v Ortiz, Mariano (1916). NUMANCIA y La Medicina en la Antigua Iberia.   Tipografía de G. Casañal, Zaragoza:
https://bibliotecadigital.jcyl.es/es/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=10068392
- Palacios, Pedro (1890) Descripción física, geológica y agrológica de la provincia de Soria. Memorias de la Comisión del Mapa geológico de España. Imp. y Fundición de Manuel Tello. Madrid: https://archive.org/stream/descripcinfsica00espagoog/descripcinfsica00espagoog_djvu.txt

viernes, julio 15

Los fósiles como motivo temático en la filatelia ibérica (18)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Universitat de Lleida.

!Una muestra del registro fósil leonés, en un sellos de correos español¡


Introducción

En la entrada de esta bitácora, publicada el 6 de septiembre del 2015 se presentaban las últimas emisiones de sellos postales españoles que estaban relacionadas con el patrimonio paleontológico español. Aquellas emisiones, igual que ésta, se produjeron dentro de la modalidad de emisión denominada sello postal "personalizado" cuya principal característica es que son promovidas por particulares. 
Con ocasión de esta entrada se presenta un caso muy similar a la anteriormente presentada, en cuanto a temática general y sistema de emisión postal. La diferencia más remarcable entre esta emisión filatélica y las anteriores es que en esta ocasión el protagonista del sello postal no es un mamífero fósil, sino un pequeño artrópodo fósil de ocho patas (arácnido) que de tan pequeño que es, necesita de la ayuda de una lente de aumento para resultar visible.


Juan Rincón, presidente de la Asociación Aragonito Azul, muestra una de las hojas con los sellos conmemorativos de la araña fósil de Santa Marina de Torre, recién emitidos por Correos. El ejemplar fósil real está expuesto dentro de una vitrina, a su derecha. Fotografía de C. Sánchez (ICAL)


Motivos de una emisión filatélica singular

La asociación mineralógica Aragonito Azul cumplía los diez primeros años de existencia hacia finales del mes de mayo y con la finalidad de celebrar y dar a conocer la efeméride, decidió emitir un sello de correos conmemorativo. La imagen elegida para protagonizar esa emisión postal especial fue la de un fósil leonés muy curioso, raro y difícil de encontrar. Se trata de una minúscula araña primitiva que vivió durante el periodo Carbonífero en lo que hoy es la comarca del Bierzo y que fue hallada en el yacimiento carbonífero de Santa Marina de Torre. El curioso y raro fosil de araña está expuesta en el Área de Geología y Paleontología del Museo Alto Bierzo de Bembibre, donde la asociación mineralógica Aragonito Azul  desde hace años lleva desarrollando su ambicioso proyecto ‘Plinii Secundi’ con encomiables finalidades geoeducativas, georecreativas y geodivulgativas. Sus objetivos se alcanzan por medio de talleres, conferencias, exposiciones itinerantes y visitas guiadas a una exposición permanente ubicada en la sala denominada ‘Plinii Secundi’ en honor a un famoso naturalista romano situada en el Área de Geología y Paleontología del Museo Alto Bierzo de Bembibre

Montaje expositivo de la roca que contiene restos de vegetación y la famosa araña fósil en la sala ‘Plinii Secundi’ en el Área de Geología y Paleontología del Museo Alto Bierzo de Bembibre. Bajo la lupa, una pequeña flecha negra guía la vista del observador para que pueda localizar facilmente el minúsculo fósil
Fotografía original de César Sánchez / ICAL
Imagen: InfoBierzo 


El geólogo leonés, un gran coleccionista de minerales y fósiles y un experto cazador y coleccionista de meteoritos José Vicente Casado Martínez fue el afortunado buscador a quien quiso la casualidad premiar su tesón con el hallazgo de este raro y minúsculo fósil de tamaño milimétrico. El raro ejemplar de araña primitiva fósil, fue cedido en depósito al Museo Alto Bierzopor su propietario, para su exhibición pública en el Área de Geología y Paleontología, dedicada a la divulgación de la geología, la mineralogía y la paleontología de la comarca de El Bierzo (León).

Detalle de la vista a través de la lupa colocada sobre la muestra geológica. Una flecha ayuda a localizar la minúscula arañita al observador.

Por su carácter de rareza paleontológica excepcional y por su diminuto tamaño, se convertía en el fósil “perfecto” para ser el motivo central del sello conmemorativo, que será presentado este sábado durante los actos de celebración del décimo aniversario y que saldrá inicialmente con 250 ejemplares, en diez hojas postales de 25 sellos cada una.
Con esta emisión filatélica se pretende hacer un reconocimiento del gran valor de este hallazgo paleontológico y también llamar la atención sobre a la importancia de un yacimiento paleontológico de gran interés paleobotánico y paleoentomológico, como es el yacimiento carbonífero de Santa Marina de Torre.


El sello paleontológico conmemorativo

Con el formato general que es típico de esta modalidad de emisiones filatélicas, el sello conmemorativo de la efeméride reproduce una imagen fotográfica realizada con luz natural del ejemplar expuesto en el Museo Alto Bierzo de Bembibre en el lado inferior izquierdo aparece sobreimpreso Eophrynus sp.
Alrededor de la imagen aparece distribuido un texto explicativo. 
En el lado izquierdo: A/España/Correos Tusello
En el lado derecho: RFMT
En el lado inferior: X Aniversario ARAGONITO AZUL

Aspecto del sello paleontológico conmemorativo del 10º Aniversario de Aragonito Azul en un detalle del conjunto de una hoja de 25 ejemplares
Imagen: InfoBierzo

Se ha realizado una primera emisión postal muy modesta, pues inicialmente se han impreso solamente 250 ejemplares, distribuidos en diez hojas postales de 25 sellos cada una.
Toda persona interesada en poseer ejemplares de este sello singular, puede solicitarlo a la Asociación Aragonito Azul hasta agotar existencias, escribiendo a la dirección de correo electrónico aragonitoazul@hotmail.com o llamando al teléfono 627456333


La araña fosilizada protagonista del sello conmemorativo

Se trata de los restos fosilizados de una araña primitiva, del género EophrynusEl ejemplar fue descubierta por José Vicente Casado en uno de los yacimientos de la cuenca carbonífera del Bierzo, concretamente en terrenos del denominado "Bloque Torre del Bierzo", en materiales de una capa de edad Estefaniense, del ciclo Carbonifero inferior, por lo que este ejemplar tendría una antigüedad de unos 300 M.A.
La coloración anaranjada de este ejemplar se debe al hecho de que el cadáver de la araña se fosilizó en el interior de un material sedimentario de posible origen volcánico en el que abundaban los minerales de hierro que originan los óxidos e hidróxidos de hierro que son muy abundantes en este tipo de rocas. Con el paso del tiempo fueron sustituyendo la materia orgánica original, pero conservando la forma y estructuras primitivas del animal, creando una especie de copia en la que aparece reflejado toscamente del cuerpo de la araña original. 


Aspecto muy aumentado del artrópodo fósil del género Eophrynus sp. (Araneae), hallada en los materiales de una escombrera de la mina Adonina, en Santa Marina de Torre (León)

Eophrynus es un género extinto de arácnidos prehistóricos perteneciente al extinto orden Trigonotarbida. Se trata de un tipo de arañas primitivas que vivieron en Europa durante el período del Carbonífero tardío. Este género de arácnidos fue descrito por primera vez en 1871 por Henry Woodward (geólogo)

Hasta hoy, únicamente, han sido reconocidas    dos especies de este género: Eophrynus prestvicii, en Inglaterra y Eophrynus udus, en Alemania.
Las especies de Eophrynus, al igual que sucede con otros arácnidos trigonotárbidos estudiados, fueron muy similares a las arañas modernas, pero se distinguían porque no podían producir seda y por que su abdomen estaba segmentado, como sucede en los insectos. 
La especie inglesa, E. prestvicii, se conoce a partir de un puñado de fósiles de buena calidad muy bien conservados, hallados dentro de nódulos formados por concreciones de siderita incluidas en el carbón. 
Recientes estudios de imágenes de este tipo de fósiles, obtenidas mediante el uso de rayos X han revelado que estos arácnidos primitivos estuvieron recubiertos por espinas defensivas quizás como una forma de protección contra sus depredadores. 

Representación de varios tipos de arácnidos trigonotárbidos. Dibujo original de Junnn 11   
Imagen: Wikipedia 

Los primeros arácnidos realmente similares a las arañas actuales fueron los del orden Trigonotarbida, que se encuentran entre los primeros artrópodos que poblaron la tierra firme. Al igual que las arañas modernas, los arácnidos trigonotárbidos eran terrestres, respiraban mediante pulmones en forma de libro y poseían ocho patas. Sin embargo no eran verdaderamente arañas modernas, ni siquiera ancestros de ellas pues no poseían glándulas secretoras de veneno ni de producción de seda; representan una línea evolutiva separada tempranamente del resto de los arácnidos, pero muy similar a las actuales arañas modernas.


Fuentes:

- Anónimo. Eophrynus. Wikipedia
Anónimo. 2016. La araña más famosa del Bierzo se presenta en sociedad. El Bierzo digital, 19-07-2016: https://www.elbierzodigital.com/la-arana-mas-famosa-bierzo/146481
Anónimo. 2016. Edición de sello conmemorativo del 10 aniversario fundacional de Aragonito Azul. Aragonito Azul Blogspot 23/05/2016
- Silván, V. 2016. Un sello con el “raro y curioso” fósil de una araña del Carbonífero celebra los 10 años de la asociación Aragonito Azul. Infobierzo 21/05/ 2016
- Silván, V. 2016. Aragonito Azul lanza un sello de correos con la araña fósil de Santa Marina de Torre para conmemorar su décimo aniversario. La Nueva Cronica, 21/05/2016

lunes, abril 30

El registro fósil ibérico y el santoral católico, en la religiosidad popular de España y Portugal (4)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Dept. Medi Ambient i Ciències del Sòl. Universitat de Lleida

Fósiles ibéricos relacionados, por la tradición popular española, con la Virgen María, la Madre de Dios o Nuestra Señora (2)


SANTUARIO DE SANTA MARÍA DE INODEJO.

Este santuario mariano está situado en el término de Las Fraguas, pueblo agregado al municipio de Golmayo, comarca de Soria, provincia de Soria (Castilla y León). El enorme edificio renacentista actual que sustituyó a la pequeña ermita románica primitiva (s. XIII) data de 1600. 
Situado en el punto medio de la sierra de Inodejo o Hinodejo, que de ambas formas se ha escrito, aparece el santuario ante el visitante desafíando en la soledad serrana los rigores del clima soriano y el soplo del cierzo, en lo alto de una sierra castellana árida y pedregosa, la Sierra de Inodejo o Hinodejo. A sus pies, a uno y otro lado de la sierra sobre la que se encuentra, se distribuyen los casi treinta pueblos que integran la Concordia de Nuestra Señora de Inodejo, también conocida como la Virgen "de las Tormentas", por las aparatosas tormentas que se forman sobre esa sierra. Según algunos autores éste podría ser probablemente el significado del vocablo pre-romano "in-odei" que habría dado lugar al topónimo "inodejo, es decir que el nombre de la sierra haría referencia a las tormentas que se forman sobre ella, según algunos estudiosos.

El imponente aspecto de la gran ermita de la Virgen de Inodejo, destaca por sus grandes dimensiones, en medio de la enorme explanada desarbolada y árida, en la que está situada. Fotografía original de Pili: "Ermita Nuestra Sra. de Inodejo"
Imagen: Ver pueblos: Las Fraguas

A unos 350 m. de la ermita de la Virgen de Inodejo o de Hinodejo, en dirección NO, existe un pequeño montículo que destaca claramente del resto del terreno que lo rodea, por su color pálido y su extrema aridez, pues aparece pelado de vegetación. Constituido por un material terroso, de una textura fina y de un color gris-azulado, muy diferentes a los de los otros materiales comunes que forman el terreno del entorno que le rodean y que son los propios y característico del lugar por ser los mayoritarios.

Aspecto de las denominadas "piedrecitas de la Virgen" que se encontraban en un único lugar de los alrededores de la ermita de la Virgen de Inodejo. La proximidad al santuario y la marca en forma de cruz, favoreció que la fantasía popular asociase a esta clase de fósiles con la patrona del santuario.
Imagen:
Pinterest


Otra característica extraña de este montículo es que si se busca con paciencia y atención se pueden encontrar una clase de pequeñas piedras que resultan bastante raras por su escasez y muy extrañas por su curiosa forma. Estas piedrecillas son de forma más o menos, ovoide-acorazonadas, además, todas ellas muestran en su superficie una serie de relieves, excavaciones, granos y marcas punteadas muy características. Consisten en cinco depresiones alargadas dispuestas en forma de estrella de cinco puntas, cuatro de ellas son más profundas lo que le da al conjunto un aspecto cruciforme. En el interior de los surcos hay unas dobles hileras de ranuritas alargadas, alineadas y situadas a ambos lados. Además algunos ejemplares de estas piedrecitas, muy bien conservados, muestran sobre su superficie un dibujo con una multitud de zonas poligonales, recubiertas por unos pequeños granitos o berruguitas. Por otra parte, mientras por el lado de los surcos y por los costados, son bastante abombadas por el lado contrario, son casi planas, sin surcos, casi sin placas y con menos granos y berrugitas.

En los alrededores de la ermita, las extrañas piedrecitas que hemos mencionado, sólo se pueden encontrar en ese extraño y solitario montículo, más o menos cercano a la ermita. Se las denomina, popularmente, "piedras de la Virgen"o "piedrecitas de la Virgen" y, también, "piedras" o "piedrecitas de la Virgen de Inodejo", nombres con que son conocidas en todos aquellos pueblos de los alrededores del santuario que forman parte de la Concordia de Inodejo. Se trata de una asociación cívico-religiosa que se encarga de organizar y gestionar las actividades de culto que se le rinden, en diversos días del año y que también se ocupa de controlar las acciones de mantenimiento del santuario, mediante la rotación anual de responsabilidades.

Réplica moderna de la talla original del siglo XIV, en madera policromada, de Nuestra Señora de Inodejo. Se trata de una representación de la Virgen María en actitud lactante. En este caso, a diferencia del caso de la imagen antigua de Collbàs, queda claro qué es lo que la imagen mariana sostiene en su mano derecha.
Imagen:
Fotografia original del fotógrafo Manuel Arribas


Posibles interpretaciones populares de los equínidos fósiles

Es muy posible que tal como, también ha sucedido en otros lugares peninsulares de España y Portugal, el mero hecho de que estas "piedras tan raras" tuvieran en una de sus caras una "marca" o "signo" de apariencia estrellada-cruciforme, se interpretase como una señal divina para que los cristianos se dieran cuenta de que eran "piedras signadas" o "marcadas" por Dios, creador de todas las cosas. Esta marca era una indicación de que poseían "virtudes especiales" o "capacidades maravillosas" de las que se podrían beneficiar los cristianos devotos que se encomendasen, a través de ellas, con mucha fe en el poder milagroso de Nuestra Señora de Inodejo, la patrona del lugar. Confiando, con gran esperanza, en poder obtener de la compasión maternal de la patrona aquel favor especial, por su dificultad de consecución, que le habían solicitado.

Otra posibilidad plausible, ya que también ha sucedido en otros lugares sagrados y legendarios ibéricos en los que se encontraban "piedras figuradas" de características apropiadas cerca de un santuario, es que los pequeños erizos fósiles al presentar una marca en forma de cruz, el signo de Jesucristo, ese tipo de marca sirviera de argumento para sacralizarlos y vincularlos con el santuario más próximo y con la advocación patronal que lo ocupa. En este caso concreto, para vincularlos con Nuestra Señora de Inodejo y con la ermita que acoge la imagen sagrada. Razón por la cual se las denominase "piedrecitas de la Virgen" o "piedras de Inodejo".

Tal vez fuesen considerados como objetos maravillosos de origen natural, al creer que eran generados espontáneamente por el propio terreno, por voluntad divina. Se pudo llegar a creer que su función podría ser testimonial, para recordarle a las futuras generaciones de aquella comunidad que en aquel lugar se había producido un suceso milagroso memorable que debería ser recordado y conmemorado en el futuro por los devotos. La proximidad al santuario mariano y la marca en forma de cruz, favoreció que la fantasía y devoción popular, asociasen a esta clase de erizos fósiles con un milagro sucedido a un pastorcillo manco, favor concedido al muchacho por haber descubierto la imagen de la patrona del santuario, que había sido ocultada siglos antes, cuando los moros conquistaron aquella zona.
Las "piedrecitas de la Virgen" o "piedras de Inodejo" eran una prueba de que el poder divino se había manifestado en aquel lugar (Hierofanía), en este caso particular a través de un agente mediador, como era la Virgen María, la Madre de Dios. En primer lugar haciendo que un pastorcillo que había perdido el uso de su mano derecha lo recuperase instantáneamente de forma milagrosa y, en segundo lugar, que apareciesen en el lugar del milagro, espontáneamente, un cierto tipo de "piedras conmemorativas" con unas formas y marcas especiales (erizos fósiles).


La insensible mirada científica destruye las más bellas leyendas, arruina las creencias más ingenuas y mortifica las prácticas más disparatadas... pero no hay que preocuparse, porque para darles cobijo existe la Etnología

Para el ojo especializado y la mente racionalista del naturalista experto en paleontología, esas curiosas y raras piedras, antaño consideradas sagradas o santas por los devotos de la Virgen de Inodejo, son sencillamente fósiles de erizos de mar que habitaron los fondos marinos, hace unos noventa y tantos millones de años, cuando este lugar formaba parte del fondo de un antiguo mar. 
Observados con atención, por el ojo experto de un paleontólogo actual, especializado en esta clase de organismos marinos, aquellos fósiles de equínidos encontrados en el montículo que existe en las inmediaciones del santuario de Inodejo, en el término de Las Fraguas (Soria), posiblemente pertenecen alguna especie de erizos marinos del género Mecaster, género que anteriormente fue considerado un subgènero dentro del género Hemiaster.

Según la opinión del Dr. Jaume Gallemí , un tremendo experto en equínidos fósiles ibéricos, por las características de su aspecto externo, podría tratarse de ejemplares pertenecientes a alguna de las dos especies más probables del género Mecaster, que por geocronología coincidente, serían posibles en ese lugar y que, además, son muy próximas zoológicamente: Mecaster scutiger y Mecaster subtilis. Pero por lo antes dicho, también podría tratarse de una mezcla de ejemplares correspondientes a ambas especies. Esta segunda posibilidad sería posible, puesto que las dos especies mencionadas son las más comunes en los siguientes niveles del Cretácico: Cenomaniense medio-Cenomaniense superior-Turoniense inferior -Turoniense medio (en negrilla los niveles en que estas dos especies son más abundantes).
Ejemplar de Mecaster subtilis, visto por la parte dorsal, procedente del Cretácico (Cenomaniense) de Guadalajara, de 10 mm. de longitud.
Obsérvese el aspecto de cruz, excavada, que le da la disposición, casi perpendicular de cuatro, de las cinco depresiones ambulacrales.
Imagen:
Mecaster

Hay que tener en cuenta que la identificación a partir de una foto de un solo ejemplar, limita mucho el grado de certeza, pero posiblemente se trate de ejemplares de Mecaster scutiger, pero sin descartar la posibilidad de que ambas especies, de aspecto muy semejante, puedan aparecer en el mismo yacimiento y ser conocidas en Las Fraguas y demás pueblos de la comarca que constituyen la Concordia de Inodejo, como las "piedras de la Virgen de Inodejo".
Estudiados el mapa geológico de esa zona soriana (Magna, del IGME),  los mapas cartográficos y la ortofoto (Sigpac) del lugar donde está situado el santuario, todo parece confirmar que la antigüedad de los erizos fósiles de la ermita de Inodejo, es cretácica.

Ejemplar de Mecaster scutiger, visto por la parte dorsal, procedente del Cretácico (Cenomaniense) de Modamio (Soria), 15 mm. de longitud.
Obsérvese el aspecto de cruz, excavada, que le da la disposición, casi perpendicular de cuatro, de las cinco depresiones ambulacrales.
Imagen:
 Mecaster scutiger  


Datación errónea de los fósiles y algunas especulaciones disparatadas sobre el origen de su presencia en el lugar

El primer error que está muy extendido, es el que hace referencia a la supuesta edad geológica de los erizos fósiles, conocidos popularmente como las "piedras de la Virgen". Pues les adjudica una antigüedad bastante inferior a la que realmente tienen. Se dice de ellos, equivocadamente, que son del Terciario al suponer que son coetáneos de otros terrenos cercanos, por lo que le otorgan una edad inferior a los 65 MA. (Cretácico), cuando en realidad son casi 30 MA más antiguos de lo que se afirma erróneamente, como demuestran los estudios geológicos y paleontológicos del minúsculo yacimiento en el que aparecen.  Anteriormente, ya se ha dicho de estos fósiles que, en realidad, son del Cretácico superior, es decir del final del "Secundario" o Mesozoico. Concretamente el género de erizos Mecaster aparece incluido en niveles del Cenomaniense medio - Cenomaniense superior - Turoniense inferior - Turoniense medio. Es decir, son coetáneos de los materiales sedimentarios que los incluyen, con una antigüedad comprendida entre los 93 y los 96 MA. (En negrilla, se remarcan los pisos geológicos que afloran en el yacimiento de la ermita de Inodejo)

El segundo error, aunque menos extendido en documentos impresos, está bastante difundido en Internet. Se trata de un error mayúsculo, pues se basa en una hipótesis "arqueologista" sin ninguna evidencia ni fundamentación arqueológica seria. Según esta teoría totalmente imaginaria, el solitario montículo sería un antiguo túmulo sepulcral ibérico y todos los erizos fósiles que en él han podido en el pasado y pueden hallarse en la actualidad, serían las ofrendas votivas funerarias, depositadas por sus coetáneos, para proteger el alma del difunto, durante el tránsito a la "otra vida y al otro mundo".  Pero resulta que ese supuesto túmulo funerario ibérico, constituido por margas de color gris-azulado, situado a unos 380 m. al WNW de la ermita de Inodejo, en medio de una zona de campos de cultivo, corresponde sencillamente al afloramiento superficial de los materiales geológicos más antiguos y de naturaleza diferentes a los que le rodean. Corresponden a una de una capa de margas cretácicas, situada por debajo de la capa de suelo cultivable. El nivel aflorante que tan poca superficie cubre en el terreno el mapa geológico de la zona, identifica y denomina "Nivel de margas con amonitas y equínidos", del Turoniense (Cretácico superior). 
Resulta extraño constatar que la tradición popular haya ignorado a los ammonites cuando en muchos lugares de Europa se les consideraba antiguamente como serpientes petrificadas, representación zoológica del diablo, enemigo acérrimo de la Virgen María.
Fotografía aérea de la zona, en la que aparecen el santuario de la Virgen, abajo a la derecha, y el montículo que contiene el yacimiento de erizos fósiles, de color azulado pálido, a la izquierda a media altura, entre los campos de cultivo arados. El afloramiento constituye lo que en geología se llama una "Ventana geológica"
Imagen: Google maps


Costumbres locales, propias de la religiosidad popular, asociadas a este tipo de equínidos fósiles

Según nos han informado algunos corresponsales sorianos, del entorno del santuario de Inodejo, antiguamente, se las consideraba piedras con un gran poder milagroso y capacitadas para conseguir que la Virgen del santuario de Inodejo, otorgara ciertos favores especiales a aquellos devotos que las guardaban en su casa y le dedicaban oraciones con frecuencia. Normalmente se guardaban en el cajón de la mesilla de noche, para beneficiarse de la influencia curativa de su proximidadm cuando estaban enfermos o de parto. Había personas que llevaban siempre encima, alguna "piedrecita de la Virgen" metidas en los bolsillos, en el monedero, en el zurrón, etc., con la creencia de que la Virgen los protegería de los peligros y de las enfermedades, además de favorecer el éxito de todas las empresas humanas que le fueran encomendadas.

Incluso había y aún hay, personas muy devotas de la Virgen de Inodejo que las hacían engarzar en una montura de plata o de oro, a alguno de los joyeros de Soria, para poder llevarlas colgando del cuello, permanentemente, mediante una cadenilla del mismo metal, a la manera como otras personas llevan colgando alguna medalla devocional, con las mismas finalidades protectoras.







Aspecto de uno de los típicos colgantes que algunos orfebres de la comarca de Soria realizaban, por encargo de los devotos de nuestra Señora de Inodejo. Pequeños ejemplares de equínidos del género Mecaster, recogidos por los romeros, en la proximidad del santuario de la Virgen, eran  utilizados como "piedra preciosa" con virtudes protectoras milagrosas.
Este ejemplar, montado en plata dorada, es propiedad desde hace 14 años, de la señora Flora A. S, de la localidad de Nafría la Llana, uno de los numerosos pueblos de los alrededores del santuario mariano que constituyen la "Concordia de Inodejo".
Imagen: Fotografía original de
Javier Soria Verdes realizada por encargo del autor de este blog



Al parecer, las "piedras de la Virgen de Inodejo" también, se habían utilizado como remedio inespecífico, para combatir todo tipo de dolencias. Uno de los remedios era el agua de fuente, preferentemente de la de Inodejo, en la que se hubiese sumergido durante un buen rato, alguna de las "piedrecitas de la Virgen". 
Otro de los remedios tradicionales, consistía en la ingestión del polvo  de alguna "piedrecita de la Virgen", obtenido al raspar su superficie, que luego era mezclado con alguno de los alimentos que se le daban al enfermo.

Los únicos días del año en que era costumbre buscar, con ahínco, estas piedrecitas santas y recogerlas con respeto y devoción, eran el segundo domingo de Junio, festividad de la Santísima Trinidad, coincidiendo con la Romería Mayor y, muy especialmente, el segundo domingo de septiembre en que se celebra la Romería de Acción de Gracias a la Virgen .

La Concordia de Ntra. Sra. de Inodejo, encargada de mantener en condiciones las instalaciones del santuario, organizar actos para coordinar acciones colectivas, recolectar fondos y organizar las procesiones, está constituida por los siguientes pueblos de los alrededores del santuario de Inodejo:
Calatañazor, Camparañón, Cascajosa, Escobosa de Calatañazor, Fuentelaldea, Fuentepinilla, La Aldehuela de Calatañazor, La Barbolla, La Cuenca, La Llana, La Mallona, La Muela, La Revilla de Calatañazor, La Seca, La Ventosa de Fuentepinilla, Las Cuevas de Soria, Las Fraguas, Los Llarnosos, Lubia, Izana, Monasterio, Nafría, Navalcaballo, Nódalo, Osona, Osonilla, Quintana Redonda, Tardelcuende, Valderrueda, Villabuena, Villaciervos de Abajo, Villaciervos de Arriba.
Por lo tanto, cabe la posibilidad de que en algunas de todas las localidades citadas, más arriba, con personas muy devotas de la Virgen de Inodejo, pueda haber alguna persona que conserve alguna joya u objeto similar al de la fotografía de Javier Soria. Realizados con finalidad protectora, utilizando alguna "piedrecita de la Virgen", recogida durante alguna romería o visita devocional.
Si, por casualidad, algún visitante de esta entrada conoce algún caso, como los mencionados en el párrafo anterior, y dispone de datos sobre el particular, le ruego que se ponga en contacto conmigo para informarme sobre el particular. Puede hacerlo utilizando la dirección de correo electrónico que aparece en la parte superior del margen derecho de la pantalla. Muchas gracias, de antemano, por su colaboración informativa.


Agradecimientos:

Al Dr. Jaume Gallemí, Conservador de las colecciones de Paleontología del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, por la meritoria determinación del género y las especies más probables, a partir de la única fotografía y de poca calidad de que pudo disponer en aquel momento que era la existente en Wikipedia y por la datación más probable del yacimiento paleontológico.

También, a Javier Soria por pasarme valiosa información relativa a las costumbres de su pueblo Nódalo y, sobre todo, por cumplir mi encargo de conseguir localizar y fotografíar alguno de los erizos-joya, usados como colgantes protector milagroso, en su localidad y por el envío de una serie fotográfica sobre el colgante de fósil y oro, propiedad de la señora Flora A. S. de Nafría (Soria)


Fuentes: 


- Anónimo. Las Fraguas (Soria). Wikipedia
- Anónimo "Virgen de Inodejo", Wikipedia
- Almazán de Gracia, Ángel. 1996. Simbolismo arquetípico de las romerías marianas. Revista de Soria, nº 12 , pp. 9-26
- Andrés Romero, Senén. 1997. Nuestra señora de Inodejo y su romería. Revista de Soria, nº 17, pp. 49-58.
- Astudillo Pombo, Heraclio. 2009. Las "piedrecitas de la Virgen" de Inodejo, en Sobre los diversos y extraños nombres de los fósiles (2). Folklore de los fósiles ibericos 
- Gallemí Paulet, Jaume. 2012. Comunicación personal del 28 de enero del 2012
- Goig Soler, Isabel. 2008. Comunicación personal del 21 de abril del 2008
- Llamas Martínez, Enrique et al. 1992. "La Virgen de Inodejo. Las Fraguas" en Guía para visitar los Santuarios Marianos de Castilla-León. Madrid. Ediciones Encuentro. p 220
- Jiménez Sanromán, Juan José. 2010. Comunicación personal del 27 de mayo de 2010 
- Soria Verde, Javier. 2010. Inodejo, Nódalo, entrada del 18 de mayo del 2010:
- Soria Verde, Javier. 2012. Comunicación personal del 27 de enero del 2012
- Soria Verde, Javier. 2012. Comunicación personal del 9 de abril del 2012
- Soria Verde, Javier. 2012. Las piedras de la Virgen de Inodejo, Nódalo, entrada del 12 Abr 2012.
- Villalba Curras, MariaPaz. 1.991. Revisión de los equínidos del Cretácico inferior y medio español. Tomo 1. Tesis doctoral. UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID. Facultad de Ciencias Geológicas. Departamento de Paleontología.


domingo, junio 28

Sobre los diversos y extraños nombres de los fósiles (5).

por Heraclio Astudillo Pombo. Departament de Medi Ambient i Ciències del Sòl. Universitat de Lleida.


Sobre las diversas nomenclaturas utilizadas para la denominación de los fósiles. (5ª parte)

En la entrada de hoy se tratará sobre dos tipos de fósiles de pequeño tamaño, relacionados con la Virgen María la Madre de Dios por la cultura popular. Los del primer tipo son llamados "piedrecitas" de la Virgen y los del segundo "estrellitas de la Virgen"


Las "piedrecitas de la Virgen" de Inodejo.

Son unas "piedras" que han sido consideradas como muy raras, tanto por su escasez, como por su forma, por los habitantes de diversas poblaciones de la comarca de Soria, cercanos a la localidad de Las Fraguas.
Esas "piedras" solo aparecen en la superficie de un único montículo de tierra que es de diferente textura y de color distinto, al de todo el restante terreno que le rodea. Ese raro montículo está situado a unos 350 m. de la ermita de Inodejo, en el término de la localidad soriana de Las Fraguas.

Réplica de la talla original, en madera policromada, de Nuestra Señora de Inodejo, Siglo XIV. Fotografia original del fotógrafo Manuel Arribas
Imagen: Manuel Arribas blogspot
 
Esas piedras, consideradas tan "extrañas", también son consideradas como muy "prodigiosas" por los habitantes de los pueblos de los alrededores del santuario que realizan romerías hasta el santuario para venerar a su patrona.
Esas "piedras" que son denominadas, popularmente "piedrecitas de la Virgen" de Inodejo, en realidad, son los restos fosilizados de unos minúsculos erizos de mar, los cuales, basándonos en la única foto disponible, en Internet, parecen pertenecer al género Mecaster, que anteriormente fue considerado como un subgenero del genero Hemiaster.

El ejemplar de la fotografía, de unos 2 cm., de diámetro, podría pertenece a una de estas dos especies: Mecaster scutiger o Mecaster subtilis, que són las especies más comunes en estos niveles del Cretácico superior: Cenomaniense medio-Cenomaniense superior-Turoniense inferior -Turoniense medio (en negrillas los niveles en los que suelen ser más abundantes). Basándonos en la única foto disponible, lo que limita bastante el grado de certeza, yo me 'inclinaría por Mecaster scutiger.
Imagen:
Las Fraguas (Soria)

En cualquier caso, no puede tratarse de equinoideos "terciarios", como, erróneamente, se viene afirmando hasta ahora, en distintos documentos impresos o digitales, consultados en Internet, en los que se trata sobre esta ermita y sus curiosas "piedras de la Virgen", sino que, realmente, se trata restos fósiles de erizos de mar, "secundarios", es decir, mesozoicos, puesto que son del Cretácico.

La asociación de este tipo de fósiles (equinoideos), con la Virgen María, por parte de la religiosidad popular, de las gentes sorianas, de aquella zona serrana, se podría deber a dos motivos. El primero por la relativa proximidad del yacimiento de estos fósiles al santuario de la Virgen y el segundo, por la presencia de una figura en forma de estrella de cinco puntas., una forma muy similar a la de un símbolo mágico protector conocido con diversos nombres: pentalfa, pentáculo, pentagrama, estrella de los magos, etc. y que fue usado como amuleto por toda Europa durante milenios, desde la Prehistoria hasta la actualidad.

De entre todos los tipos de fósiles ibéricos que han sido relacionados por la cultura popular ibérica con el santoral católico, predominan claramente diferentes géneros de erizos de mar fósiles del Cretácico en los que la particular disposición de los surcos del sistema ambulacral, les proporciona una "marca" en forma de cruz. La cruz era el principal símbolo de la religión cristiana, entre los cristianos, por lo que la marca cruciforme debió ser un factor altamente influyente para establecer su vinculación con una gran variedad de figuras sagradas, por la cultura popular.
Imagen:
asahi net geo

La presencia de la mencionada figura estrellada, en realidad, se corresponde con los cinco surcos del sistema de poros ambulacrales, sistema que está presente en todos los erizos de mar, pero que no siempre están alojados en surcos del caparazón. La distribución pentarradiada de forma estrellada de esas cinco hileras de poros sobre el caparazón de ciertos géneros es la característica que les proporciona la particular marca estrellada, tan característica, de la mayoría de erizos de mar, tanto actuales como fósiles.

Estampa devocional del siglo XX, representando ala Virgen del Carme, patrona y protectora de navegantes, pescadores y marineros

Además, como a la virgen María se la denominaba, metafóricamente, "Estrella del mar", como madre protectora, invocada por los navegantes en sus travesías nocturnas, sirve como metáfora de que es una guía para los católicos y, también, "Estrella matutina", es decir, el "lucero de la mañana" (que no es una verdadera estrella sino el planeta Venus) que cada amanecer anuncia la llegada de la luz del día, metáfora de Jesucristo.



Las "estrellitas" de la Virgen de la Providencia, de Mig Camí


En el caso de las " estrelletes", "crevetes", "estrelletes de la Mare de Déu" o "estrelletes de Mig-Camí", se trata de unos minúsculos artejos o placas columnares, individuales, de sección estrellada, que no alcanzan los 5 mm. de diámetro y que proceden de la desarticulación y disociación "postmortem" de los tallos o pedúnculos de un tipo de pequeños equinodermos, vulgarmente, llamado "lirios de mar" y científicamente crinoideos. En este caso particular, se trata de artejos de la especie Pentacrinus neocomiensis del Barremiense (Cretácico inferior), hace 130 MA.
Cuando aparecen varios artejos juntos, formando una especie de prismas, por no haberse disgregado en artejos individuales, popularmente se les conoce como "pilanets", es decir, pilarcitos, por asemejarse a pequeños pilares o columnas de sección estrellada.

Aspecto, bastante aumentado, de multitud de ejemplares de "estrelletes" o "crevetes" de la Mare de Déu de Mig Camí, de diversos tamaños. Se trata de piezas individuales, desarticuladas, procedentes de la descomposición de tallos y brazos de lirios de mar mesozoicos. Fotografía de original de Josep Armengol Bonmatí
Imagen:
Món macro-fossil Crinoïdeus



Criterios, populares, usados para imponer la denominación a ambos tipos de piedras estrelladas

Si analizamos la motivación onomástica en que se basaron los pobladores de ambas localidades, para determinar el nombre vulgar que escogieron para denominar a ambos tipos de fósiles. Podemos ver que en el caso de los fósiles de Inodejo, que la primera palabra, del nombre popular compuesto, alude a la forma y naturaleza general del fósil, pues está claro que tiene aspecto de piedrecita, de forma redondeada y la segunda palabra alude a su relación de proximidad, con el santuario consagrado a esta advocación mariana patrona del lugar en que está enclavado.
En el caso, caso de los fósiles de Mig Camí, pasa algo muy parecido, pues salvando la escasa dificultad que en este caso representa el uso del idioma catalán, vemos como el nombre vulgar alude, en primer lugar a la forma del fósil, de estrellita o de crucecita de cinco brazos y la segunda a la relación con la Virgen, la Madre de Dios, o con el topónimo del lugar: de Mig Camí.


Continuará