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domingo, enero 27

Santiago Apóstol y los fósiles ibéricos (7)

por Heraclio Astudillo Pombo. Universidad de Lleida

Fósiles ibéricos vinculados, con Santiago apóstol o/y con su legendario caballo, por el folklore español (7)


FÓSILES JACOBEOS EN CATALUNYA.

En algunas zonas de Catalunya, en las que aparecen fósiles de bivalvos pectínidos, de distintos géneros, generalmente prtenecientes a los géneros Chlamys, Pecten, Pseudopecten y otros semejantes, correspondientes a diversas eras geológicas, tradicionalmente, se les han dado nombres populares, en catalán, que hacen referencia a su relación con el Santo Apóstol: “petxines de sant Jaume”, es decir: pechinas o conchas san Jaime y también “petxines de peregrí” o “petxines de pelegrí”, o sea pechinas o conchas de peregrino.



Las "conchas de peregrino” del cerro del castillo de Orís (Barcelona).

En el cerro del castillo que hay en la villa de Orís, situada en la comarca de Osona (Barcelona), según cuentan sus habitantes, "desde siempre" se conocen unas conchas "petrificadas" a las que los paisanos llaman, en catalán, “petxines de peregrí” o “petxines de pelegrí” , es decir, pechinas o conchas de peregrino.
El erudito barcelonés Pere Serra i Postius, en un opúsculo redactado en 1745 que trataba sobre curiosidades del mundo natural, en el principado de Cataluña, titulado “Las siete maravillas raras de la naturaleza del principado de Cataluña”, señala como un hecho muy poco común, en su opinión, la presencia de "unas conchas petrificadas que se encuentran en la montaña del castillo de Orís, que son como aquellas que llevan, en el sombrero y en la esclavina, los romeros y pelegrinos. " 

También señala, Pere Serra i Postius, en el mismo escrito, que este hecho tan poco corriente, también era conocido por otros autores anteriores a él, como Fray Juan Gaspar Roig y Jalpi, que fue Cronista Real de todos los reinos de la corona de Aragón.
Fray Juan Gaspar Roig y Jalpi, en una de sus crónicas de 1735, titulada “Noticias de Cataluña”, señalaba que “en 1715 pudo ver, con sus propios ojos, un manuscrito de Luís de Valencià- un celebre jurisconsulto del siglo XVIII-, en el que dicho autor interpretaba la presencia de las conchas, de la montaña del castillo de Orís, como una señal divina del paso del apóstol Santiago por aquellas tierras”.

También cita Pere Serra i Postius, en el citado escrito de 1745 que "Joseph Bru, quien poseía un ejemplar de aquel tipo de conchas, en 1690, le había hecho, similares referencias, a las de Luís de Valencià, sobre el origen prodigiosos de aquellos fósiles del castillo de Orís ".

Según el estudio llevado a cabo sobre el terreno, por el geólogo Antonio Abad García, las conchas de peregrino del cerro del castillo de Orís, posiblemente corresponden a valvas fósiles, sueltas o desarticuladas de lamelibranquios de la especie Chlamys biarritzensis. (Bartoniense, Eoceno Medio)

Aspecto de dos valvas, de distinto tamaño, de fósiles de Chlamys biarritzensis. Foto de Ernesto Santidrián.



Las “conchas de sant Jaime”, del el rio Flamisell, en el Congost d'Erinyà.

El Congost d’Erinyà es un corto desfiladero abierto por el paso del rio Flamisell, al erosionar las calizas de la sierra de Sant Gervàs que etaá situado en el límite territorial entre los municipios de Conca de Dalt y  de Senterada, en la comarca del Pallars Jussà (Lleida). Gracias a la existencia de ese cañón fluvial, desde antiguo, ha existido la posibilidad de comunicación entre la zona de la Vall Fosca y la de la Conca de Tremp.  Antiguamente, los viajeros que frecuentaban este paso natural contaban que se podían encontrar unas curiosísimas piedras con forma de concha marina, en el cauce del río Flamisell, parecidas a las llamadas, popularmente, "conchas de Santiago". A las que las gentes de la zona llamaban "petxines de Sant Jaume", es decir, pechinas o conchas de san Jaime, sinónimo de Santiago.
En realidad, no se parecen demasiado a las conchas de peregrino pues se trata de unas conchas fósiles de la especie Neithea striatocostata, del Cretácico (Santoniense-Maastrichtiense). Unas conchas que poco tienen que ver con el aspecto típico de los pectíndos que usaban los peregrinos de Santiago como emblema.
Actualmente, el yacimiento en el que, antiguamente, se podían hallar este tipo de fósiles, con cierta facilidad, está practicamente agotado. Desconocemos si el expolio de yacimiento se realizó con fines religioso-supersticiosos o con fines de comercialización económica.
Estos restos fosilizados pertenecían a valvas de un tipo particular de pectínidos que habitaron en esta zona, cuando hace ochenta y cinco millones de años, este territorio estuvo cubierto por el mar, durante el Santoniense y el Campaniense, en el Cretácico Superior.

Aspecto de una petxina de sant Jaume (Neithea striatocostata) del Congost d’Erinyà, en el Pallars Jussà, prov. de Lleida.
Imagen:

Se trataba de unos fósiles desprendidos de una capa de caliza margosa que aflora solamente en ese punto del lecho del río Flamicell. La erosión fluvial fue quien hizo accesible el pequeño yaciniento de fósiles a los viajeros que pasando junto al curso de agua, se cercaban quizás a abrevar a sus monturas o beber ellos mismos.




FÓSILES JACOBEOS EN COMUNIDAD VALENCIANA

- Las Conchas Peregrinas de Bicorp (Valencia)

En los márgenes del río Cazuma, que estan excavados en rocas calizas mesozoicas, se puede observar una gran variedad de fósiles incrustados, pero en donde son más abundantes, es en el tramo llamado de "el charco de los Morteros". Antiguamente, en la llamada "poza de las Conchas" podían apreciarse numerosas “conchas peregrinas” de diversos tamaños, precisamente, fue la bundancia de este tipo de pectínidos fósiles el hecho que inspiró a las gentes de Bicorp a imponer el hidrónimo que denomina a este lugar del cauce del río Cazuma. Desgraciadamente, la recolecta indiscriminada de fósiles, en tiempos recientes, ha hecho que en la actualidad las “conchas peregrinas” resulten ser una rareza, en el lugar al que dieron nombre en el pasado.



FÓSILES JACOBEOS EN ANDALUCÍA

- Las "Conchas de Peregrino" de Montefrío (Granada)

En las areniscas de la localidad granadina de Montefrío, unas calcarenitas bioclásticas, se suelen encontrar unas "conchas" a las que los naturales del lugar, denominan “conchas de peregrino”. Se trata de valvas, derechas e izquierdas, desarticuladas, de un pectínido del género Flabellipecten sp., del Tortoniense (Mioceno Superior) que aparecen incluidas en las rocas antes citadas.
Aspecto de una valva derecha de Flabellipecten sp., de Montefrío (Granada), del Mioceno Superior (Tortoniense)

Aunque desconocemos si existió alguna leyenda popular que vinculase la presencia de este tipo de fósiles con el paso del apóstol Santiago, por ese lugar, es muy probable que así fuera, puesto que esta creencia popular estuvo muy extendida por las zonas rurales de casi toda la península, desde la Edad Media hasta mediados del siglo XX.


FÓSILES JACOBEOS EN LAS ISLAS BALEARES

- Las "Conchas de san Jaime", de Menorca.

En el sur de Menorca, a las conchas 
fósiles del bivalvo pectínido Pecten jacobeus que se podían encontrar incluídas en las rocas del Mioceno superior, tanto si estaban completas con el par de valvas juntas como si eran las valvas individuales, desarticuladas, popularmente, se las conocía por el nombre menorquín de "escopinya de sant Jaume" (cast. concha de san Jaime). Esta denominación está totalmente justificada, por tratarse de la misma especie que, tradicionalmente, han usado todos los peregrinos que iban hacia Santiago de Compostela y de las que se proveían al iniciar su periplo ibérico, para dar a conocer su condición de peregrino de Santiago. Cuando la peregrinación se iniciaba desde cualquiera de los diversos puertos de mar de las costas mediterráneas, en cuyo fondo marino también viven esta especie de bivalvos, pues se creía que por ser un símbolo de Santiago atraían la protección del santo hacia sus portadores la cual se convertía en buena suerte hacia los caminantes, durante todo el tiempo que duraba su viaje. 

 Aspecto de la valva superior o derecha, de una concha fósil de Pecten jacobeus
Imagen:  Educa Rex

Los peregrinos cuando regresaban de su viaje a Santiago de Galicia, portaban en su atuendo de forma bien visible alguna concha de vieira. El motivo de esta costumbre es que eran consideradas como una prueba de su llegada a la ciudad santa y de haber concluido con éxito su peregrinación. pero en este caso, se trataba de unas conchas de igual aspecto pero de mayor tamaño, por pertenecer a ejemplares de la especie atlántica del mismo género zoológico, ya que se trataba del Pectem maximus.



Fuentes:

- Abad García, Antonio. Paleotaxodonta y Pteriomorphia del eoceno del margen sur de la depresión central catalana. Tesis doctoral.


- Asociación Macizo del Caroig. Ruta Cazuma-Gola de Lucino (P.R.V- 234) www.caroig.com/conoce/rutas/cazuma.htm
- González-Donoso, J.M. , Rodríguez-Fernández, J., Serrano, F. & Vera, J.A. 1980. Precisiones estratigráficas sobre la discordancia intratortonense de Montefrio (Granada). Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural. Sección Geológica, 78, p. 101-111
- Quintana Cardona, Josep. 2004. "Els fòssils marins del Miocè superior" en Historia Natural del Migjorn de Menorca. El medi físic i l'influx humà. Fornós, Joan J.; Obrador, Antoni; Rosselló, Vicenç M. (ed.) Maó. Monografies Soc. Hist. Nat. Balears, nº 11. Institut Menorquí d'Estudis (IME), p.102.
- Rivas, G., Rosell, J., Llompart, C., Berástegui, X., Nagtegaal P. & Mañas, D. ITINERARI II: Salàs de Pallars ·Congost d’Erinyà ·La Figuereta ·Collegats. 2006 Any de la geologia al Pallars. Consell Comarcal del Pallars Jussà
http://www.pallarsjussa.net/imatges/Geologia%202006%20Itinerari%20II.pdf
-vv.aa. Els bivalves, in Registre fòssil, vol. 15 de la Historia Natural dels Països Catalans. Barcelona. Enciclopedia Catalana. 1988. (272-286)


viernes, enero 11

Santiago Apóstol y los fósiles ibéricos (6)

por Heraclio Astudillo-Pombo. Universitat de Lleida.


Fósiles ibéricos vinculados, con Santiago apóstol o/y con su legendario caballo, por el folklore español  (6)


FÓSILES JACOBEOS EN CASTILLA-LA MANCHA.

En diversas zonas de la comunidad castellano-manchega, en las que tradicionalmente han aparecido bivalvos fósiles de diverso géneros de pectinidos que se asemejaban a la concha de peregrino atlántica (Pecten maximus) o la especie mediterranea (Pecten jacobeus), este tipo de fósiles han sido asociados con Santiago Apóstol. Esta vinculación queda de manifiesto por la motivación que ha orientado la nomenclatura popular usada, tradicionalmente, para denominarlos.
Los nombres más comunmente usados para estetipo de fósiles han sido "conchas de Santiago" y "conchas de peregrino", pero también se han usado “conchas santas” y, a veces, "conchas del peregrino de Santiago".



Las "Conchas Santas", "Conchas de Santiago" o "Conchas del peregrino" del Señorio de Molina de Aragón (Guadalajara).

Fray José Torrubia (siglo XVIII ) recolectó, describió y representó gráficamente distintos ejemplares de bivalvos pectínidos, del Jurásico Inferior, hallados en diversas localidades del Señorío de Molina de Aragón (Guadalajara ), en su obra "Aparato para la Historia Natural Española".Torrubia denomina a esos pectínidos fósiles usando los nombres vulgares por los que eran conocidos, en aquella época, por las gentes del lugar, aportando de esta manera algunas denominaciones populares: "Conchas Santas", "Conchas de Santiago" o "Conchas de peregrino".

En los comentarios a la lámina V del "Aparato para la Historia Natural Española", dice Torrubia : "Las Conchas Santas hállanse en abundancia en los campos de Anchuela".

Las figuras 1, 2 y 5, de dicha lámina V, según la interpretación que de ellas ha hecho el paleontólogo J. Bernad, de la Facultad de Ciencias Geológicas e Instituto de Geología Económica, CSIC-UCM, de Madrid, podrían corresponder a Pseudopecten (Pecten) aequivalvis , mientras que la figura 3 de dicha lámina V, podría pertenecer a Aequipecten (Pecten, Pseudopecten) priscus, ambas del Jurásico Inferior o Lías.

Aspecto de una concha santa, de Guadalajara, en este caso se trata de un fósil bastante deteriorado de Pseudopecten (Pecten) aequivalvis. Jurásico (Lias), pues le faltan las características "orejuelas", típicas de los pectínidos. 
Imagen: Collection

En los comentarios a la lámina VIII, de la misma obra citada, Torrubia escribe "... en el pueblo de Concha (Guadalajara) se ven en las calles infinitos de estos “cuerpos marinos” dentro de los peñascos, lo cual puede advertir cualquiera que siga aquel camino".
 

Aspecto de otro tipo de concha santa, de Guadalajara, en este caso se trata de un fósil de Pseudopecten (Pecten, Aequipecten) priscus . Jurásico (Lias).

Las figuras 1 y 2, de la lámina citada, representan sendos fósiles de bivalbos pectínidos que también son denominados por Torrubia "Conchas Santas", los cuales según la interpretación hecha por el paleontólogo J. Bernad, de la Universidad Complutense de Madrid, podrían ser fósiles de Pseudopecten aequivalvis.

En el siglo XVIII, aún era una creencia piadosa muy extendida, entre las gentes de cualquier estatus social, poco cultivadas, y por tanto poco versadas en los resultados más recientes de los estudios de la Geología de la época, que la presencia de conchas fósiles de Pectinidos en algunos terrenos era un indicio seguro y una señal divina clara del paso por dichos terrenos del Apóstol Santiago, ya hubiese sido vivo, durante sus correrías apostólicas o bien después de su muerte, en sus viajes relámpago, para enfrentarse a los “moros” en diversos hechos bélicos, el más conocido de todos, el de la batalla de Clavijo, en tierras riojanas.

Según lo extraído de los textos contenidos en el Liber Sancti Jacobi y en el Codex Calixtinus (I, XVII) por los investigadores Moralejo, S., C. Torres, y J. Feo, se desprende que la concha de Santiago (Pecten maximus) que obtenían los peregrinos a finalizar su viaje en Compostela fue considerado un amuleto:
Se cuenta que siempre que la melodía de la concha de Santiago, que suelen llevar consigo los peregrinos, resuena en los oídos de las gentes, se aumenta en ellas la devoción de la fe, se rechazan lejos todas las insidias del enemigo; el fragor de las granizadas, la agitación de las borrascas, el ímpetu de las tempestades se suavizan en truenos de fiesta; los soplos de los vientos se contienen saludable y moderadamente; las fuerzas del aire se abaten.

Es posible que antiguamente, se hiciesen extensivas las supuestas virtudes de las conchas de Santiago modernas, a las conchas fosilizadas, por lo que no sería improbable que este tipo de fósiles, hubiesen sido usados como amuletos protectores contra las incertidumbres e inseguridades del viajero. Especialmente cuando el viaje se realizaba con propósitos religiosos. Puesto que siendo este tipo de piedras un objeto prodigioso que que representaba al Santo Apóstol, el cual se había caracterizado por acudir en socorro de sus más devotos cristianos españoles y también por ser patrón de todos los peregrinos que seguían su camino, de ida o de vuelta, de Compostela, por lo tanto, alguna virtud debía poseer.



Las "Conchas de Santiago" de la Serranía de Cuenca.

En El Cubillo (Cuenca), los lugareños, llaman "Conchas de Santiago" a las valvas fósiles de unos bivalvos pectinidos, indeterminados, que se hallan en el terreno de la parte superior de un altiplano, conocido como La Muela de el Cubillo.



Fuentes:

- Daniels, R. P. Geografía y geología de El Cubillo (Cuenca) http://www.geocities.com/BourbonStreet/Square/2024/elcubillo/geo.htm
- Goy, A. & Rodrigo, A. 1999. (con la colaboración de J. Bernad, M.J. Comas Rengifo y F. García Joral). Excursión: Tras las huellas de Torrubia (1698 - 1761) por el Señorío de Molina. XXV Jornadas de Paleontología. Museo Geominero. 29-30 de octubre.
- Moralejo, S., C. Torres, y J. Feo. 1951. "De lo que significa la concha de Santiago", en Liber Sancti Jacobi; Codex Calixtinus. Santiago de Compostela. Pp. 205-206 http://www.humnet.ucla.edu/santiago/shell.html
- Torrubia, J. 1754. Aparato para la Historia Natural Española. Edición facsímil coordinada por Gutiérrez-Marco, J.C., de la publicada en 1754, que además contiene una introducción y una parte de la traducción alemana y las láminas, editadas en 1773) Madrid. CSIC-Sociedad Española de Paleontología.

lunes, octubre 15

Santiago Apóstol y los fósiles ibéricos (2)

por Heraclio Astudillo-Pombo. Universidad de Lleida.

Fósiles ibéricos vinculados, por el folklore español, con Santiago apóstol o/y con su legendario caballo (2)

FÓSILES JACOBEOS EN EL PAÍS VASCO (2).

Los “bordones de peregrino” de Santiago mendi, en Astigarraga (Guipúzcoa).

En la cumbre de la montaña de Santiago-mendi, en los alrededores de la ermita dedicada a Santiago Apóstol se encuentran unos robustos fósiles de belemnites de los generos Mesoteuthis bisulcata y Acrocoelites tripartitus, ambos del Jurásico Inferior (Toarciense – Aaleniense), a los que, antiguamente, en la comarca se les daba el nombre de “ Santiagoren erromeroen pordoi arri”, es decir “piedra bordón de los romeros de Santiago” o “Santiyago’ren bordoi-makil-puskaren arri”, es decir “piedra fragmento del bordón de Santiago”.

Tradicionalmente estos fósiles se interpretaron como objetos prodigiosos, generados por voluntad divina por las peñas de aquel monte, con la finalidad de dejar constancia del paso del santo por aquel lugar, cuando de camino a Galicia, estuvo predicando el evangelio en este lugar de Guipúzcoa. Además, estos símbolos pétreos del bordón jacobeo, también deberían servirle, en el futuro, de recordatorios a los guipuzcoanos de que el honor de ser cristianos se lo debían a Santiago, favor que podrían agradecer realizando una visita a su tumba, en Compostela.

Aspecto de la parte anterior, aguda, del rostro fosilizado de los robustos belemnites de Santiago-mendi de Astigarraga. Observese el parecido de ambos tipos de fósiles con la puntera de hierro, cónica, que caracterizaba el extremo inferior del bordón que usaban los caminantes que recorrían el Camino de Santiago.

En la imagen superior, un belemnites de la especie: Mesoteuthis bisulcata (15 cm)


En la imagen inferior, un belemnites de la especie: Acrocoelites tripartitus (7 cm)
Imagen 2: mnhn





Las veneras de Santiago-mendi, en Astigarraga (Guipúzcoa)

También en los alrededores de la misma ermita de Santiago, en la cumbre de Santiago-mendi, se hallaban unas piedras con forma de “veneras” o “conchas de Santiago”, cuya presencia en ese monte se explicaba de la misma manera y con la misma leyenda que en el caso de los belemnites citados anteriormente. Se partía del supuesto de que si ambos tipos de piedras (fósiles) aparecían juntas, y además ambas eran símbolos jacobeos, debían generado al mismo tiempo y de la misma manera, es decir por efecto de la milagrosa estancia del apóstol Santiago en la cumbre de la montaña predicando el evangelio a los guipuzcoanos de Astigarraga, cuando iba de camino a Galicia .
El nombre que se les daba en la comarca, ntiguamente, a este tipo de fósiles era “ Santiagoren erromeroen maskor arri”, es decir “piedra concha de los romeros de Santiago” o "Santiagoren maskor arri" es decir “piedra concha de Santiago” y también “Santiyago’ren txirlaren arri”, es decir “piedra concha de Santiago”.
Las curiosas piedras en forma de concha de Santigo, eran realmente fósiles de bivalvos del genero Pseudopecten aequivalvis, del del Jurásico Inferior (Sinemuriense – Pliensbachiense), las mismas conchas fósiles que habían dado origen a las concavidades en las rocas de la parte alta de la montaña de Santiago-mendi, marcas interpretadas popularmente como las pisadas del caballo de santiago.

Aspecto de un fósil de Pseudopecten aequivalvis, completo, con las dos valvas, forma juvenil de sólo 6 cm de longitud.
Imagen: pseudopecten

Otra leyenda contaba que al partir cualquier pedazo de roca de la montaña de Santiago-mendi de Astigarraga, por pequeño que éste fuese, siempre contenían en su interior alguno de los dos tipos de símbolos de Santiago: bordones o veneras de piedra.


A la atención de l@s lectores/as: desconocemos si, antiguamente, alguno o ambos de estos dos tipos de fósiles, vinculados por la tradición popular con el apóstol Santiago, habían tenido algun tipo de uso popular, en la comarca guipuzcoana. Por este motivo agradeceríamos enormemente que si algún/a lector/a tuviera cualquier tipo de información al respecto, nos la hiciera llegar vía correo electrónico, para darla a conocer y publicarla en este espacio.



FÓSILES JACOBEOS EN LA RIOJA (1)

Las piedras con figuras de “bordones” y de “hierros de lanza” de los alrededores de Jubera.

A los grandes y gruesos rostros de belemnites que se encontraban por los alrededores de la villa de Jubera, en la comarca de Logroño, antiguamente, se les llamaba popularmente “bordones” y “bordoncillos”cuando eran pequeños y delgados.
A las conchas y moldes internos de unos bivalvos les llamaban: “hierros de lanza”.
En ambos casos tal denominación popular era debida a su relativa semejanza con los objetos referidos.

Aspecto de uno de los grandes rostros de belemnites, que se han conservado enteros, constituyendo el tipo de fósiles llamados popularmente "bordón" o "bordón de Santiago"

En el primer caso, por su semejanza con la parte inferior del típico bastón, báculo o  bordón de los peregrinos: la puntera metálica, cónica, que servía al viajero para asegurar el paso en lugares de gran pendiente o para defenderse del ataque de perros y salteadores.
En el segundo caso, por su semejanza con la punta en forma de corazón de cierto tipo de lanzas con aletas que se usaban “en tiempo antiguos”, cuando eran vistas desde cierto punto de vista muy particular, lateralmente.

Molde interno de Ceratomyopsis sp., del Jurasico medio, en vista lateral, que es el único punto de vista que le puede proporcionar el característico aspecto cordiforme o de punta de lanza.
Imagen:
Ceratomyopsis 

Los grandes fósiles de belemnites que se asociaron con el báculo o bordón de Santiago peregrino, pertenecerían a los géneros Mesoteuthis bisulcata y Acrocoelites tripartitus, ambos eran del Jurásico Inferior, y en esta zona geográfica fueron, tradicionalmente interpretados como objetos de naturaleza prodigiosa.
Según una extendida creencia tradicional y popular, se decía que habían sido generados, instantáneamente y de forma milagrosa, por las peñas de aquel lugar tras la legendaria victoria contra los moros, de la Batalla de Clavijo. Según creencia o interpretación clerical su formación milagrosa se habría realizado con la finalidad de dejar pruebas materiales y bien visibles para las gentes de siglos futuros, de la primera aparición del Apóstol Santiago en un campo de batalla, para ayudar a los cristianos.
Según diversos apologistas, durante la Reconquista, el santo peregrino se apareció visible como caballero armado con una gran espada, montado sobre un caballo blanco y cortando cabezas de sarracenos, en varias ocasiones, coincidiendo con diversas batallas, por este motivo a Santiago Apóstol también se le conoció con el sobrenombre de Santiago “matamoros”. Con ocasión de "la segunda parte" de la batalla de Clavijo, Santiago bajó del cielo para animar al rey Ramiro I de Asturias a que no se rindiera, ni se retirara del enclave del castillo de Clavijo, pues con ayuda de Dios y su milagrosa y providencial intervención espada en mano, darían la vuelta a la catastrófica situación en que se encontraban los cristianos, en gran inferioridad de condiciones en su enfrentamiento con los numerosos ejércitos sarracenos, allí reunidos.

Según otra creencia legendaria popular, estas raras "piedras figuradas insignias de Santiago" habrían aparecido mucho tiempo antes de la batalla de Clavijo, justo tras la muerte del santo tras ser martirizado y decapitado en Palestina por orden de Herodes Agripa en el año 44. Según se decía, como muestra material y visible, del afecto que Santiago sentía por aquel país y su gente, puesto que cuando Santiago había estado predicando por la zona de La Rioja, los pobladores de Jubera habían acogido muy hospitalariamente  al santo y habían sido los primeros en convertirse a sus enseñanzas evangélicas. El santo habría querido dejar plasmada milagrosamente en piedra para recuerdo de futuras generaciones las buenas relaciones establecidas con el lugar y sus habitantes.

Según la moraleja clerical ambas creencias legendarias, la aparición milagrosa de estos símbolos de Santiago, de piedra, debería servir para que las futuras generaciones de cristianos riojanos no olvidaran nunca que eran deudores de Santiago Apóstol, por haber recibido sus antepasados un inmenso favor del santo al liberarlos del vasallaje y los impuestos a los invasores mahometanos, como el ominoso "impuesto de las 100 doncellas".
En el caso de la leyenda que vinculaba ciertos tipos de fósiles con una memorable victoria sobre los moros, enemigos de la fe cristiana, a pesar de ser mucho más numeroso y mejor armados, sirve para remarcar el hecho que sin la ayuda de Santiago en el combate de Clavijo, la liberación de aquella tierra y sus gentes nunca hubiera sido posible.
En el caso de la leyenda que vinculaba los fósiles con la conversión al cristianismo de los primeros riojanos, serviría para incidir en el importante hecho de haber sido los primeros habitantes de aquella zona, que recibieron el beneficio de la fe cristiana.

Representación artística del pintor Casado del Alisal (S.XIX) de Santiago “matamoros”, comandando la vanguardia de las tropas cristianas, en la batalla de Clavijo.
Óleo expuesto en San Francisco el Grande. Madrid.
Imagen: EDAD MEDIA


Las “piedras con figuras de veneras” y las “piedras con figura de herraduras de caballos" de los alrededores de Jubera.

Este tipo de piedras figuradas son fósiles de un tipo muy parecido al que ya hemos tratado, anteriormente, al hablar de los dos tipos de fósiles que existen en Santiagomendi de Astigarraga (Guipúzcoa), pero en este caso se trataría de bivalvos del Jurásico Superior (Oxfordiense) del género Chlamys y que han contribuido a generar el correspondiente folklore, muy semejante en ambos casos.

En el caso de las "piedras en forma de veneras", en unos casos se trataría de fósiles completos, cuya concha conservarían las dos valvas, o bien de fósiles constituidos por una sola valva, es decir por media concha y en otros casos se trataría de moldes internos constituidos por en el relleno de sedimento petrificado que reproducen las formas de la primitiva cavidad interna que quedaba delimitada por las dos valvas del molusco.

Aspecto de una piedra con “Marcas de Santiago”, que se creían impresas o moldeadas de forma prodigiosa en las rocas riojanas. Aspecto de tres fósiles de Chlamys sp. 
Foto original de Jose Manuel Sesma Moranas.


Aspecto de una “piedra con figura de venera”, se trata de un una concha completa, con sus dos valvas, o de un molde interno de Chlamys sp. 
Foto original de Jose Manuel Sesma Moranas. 
Imagen: http://www.espacionatural.com/4images/details.php?image_id=1173


En el caso de las llamadas "piedras con figura de herradura de caballo", seguramente la expresión popular, se referiría a depresiones o concavidades de la roca, de forma semejante a la marca del casco de un caballo, resultantes de las impresiones o huellas dejadas en la roca por la superficie exterior convexa de las valvas de Chlamys sp. , constituyendo improntas o moldes externos cóncavos, formados al desprenderse la concha fósil de la roca matriz.

Otra leyenda, también relaciona la presencia de “conchas de santiago” en los escudos de armas de muchos nobles del norte de la península, con el hecho de que se trataría de escudos de nobles que ese día participaron en la batalla de Clavijo, y habiendo quedado maravillados por la presencia del apóstol y luego por la aparición milagrosa de numerosas marcas de "conchas de Santiago" sobre las rocas y de piedras en forma de “conchas de peregrino”, en los alrededores del campo de batalla de Clavijo, decidieron que al ser aquellas piedras, claros símbolos de la intercesión de Santiago en favor de los combatientes cristianos, pues la intervención del santo protector les había dado la victoria cuando estaban a punto de ser vencidos, habrían decidido añadirlas a sus escudos nobiliarios como homenaje al santo y como emblema protector (amuleto) en futuros enfrentamientos con los paganos.

Mostramos aquí, solamente a modo de ejemplo ilustrativo de lo expuesto, un escudo nobiliario que incorpora en su diseño, tres veneras jacobeas, en este caso se trata del escudo de armas de los Lizarazu de Pamplona (Navarra).
Imagen: http://es.geocities.com/flizarazu/escudo.html

Al parecer de algunos autores modernos, un poderoso referente geogràfico que habría inspirado a algunos historiadores antiguos, 400 años más tarde de que sucediera la mítica batalla del rey Don Ramiro I y la legendaria aparición de Santiago “matamoros”, a ubicar en un lugar concreto del territorio riojano tales sucesos, habría sido la elevada concentración de “piedras figuradas”, que representaban diversos símbolos jacobeos, en algunas localidades riojanas del entorno del castillo de Clavijo, los cuales habrían sido interpretados, por la mentalidad de la época, como señales divinas de un hecho milagroso. De manera que se tomó la presencia de los fósiles de cefalópodos (belemnites) y de bivalvos pectinidos (Chlamys) como una evidencia clara y probatoria de que allí se había producido un hecho milagroso, supuestamente histórico y aññadiendo la consideración de la leyenda de la aparición de Santiago en Clavijo y su participación en la batalla, espada en mano, como un relato fidedigno, para afirmar que tales hechos bélicos y milagrosos, habían sucedido, realmente y exactamente en aquel lugar. Cosa que todos los historiadores actuales han descartado completamente.


Los “Bordones de santiago”, de Valgañón.

En otra localidad riojana de la comarca de La Rioja Alta, también se daba el nombre de bordones de santiago" a los belemnites, tal como queda de manifiesto en el texto escrito por Torrubia en la explicación de la figura 2 de la lámina II de su obra: Aparato para la Historia Natural Española, pues dice:
 "unas piedras belemitas o piedras dactylos que se encuentran en la villa de Balgañon [actualmente Valgañón], distante 3 leguas de Santo Domingo de la Calzada, a las que los naturales de ese lugar llaman “Bordones de santiago."



Fuentes:

- Castellá Ferrer, Mauro “Historia del Apóstol Santiago Zebedeo, Patrón y Capitán General de las Españas. Madrid, 1610.

- Laborde, Manuel & de Lecuona, Manuel. Santiago-Mendi, de Astigarraga (Nota geológico-artística). Munibe, Sociedad de Ciencias Naturales ARANZADI (San Sebastián).1954, p. 50-56

- Lekuona’tar Manuel. Erdiaroko Santiyago -bideak Gipuzkoa’n zear. (Caminos de Santiago guipúzcoanos abiertos en la Edad Media) MUNIBE Sociedad de Ciencias Naturales ARANZADI (San Sebastián) Ano XXIII. N 4. 1971. Páginas 543-548

- Martinez de Isasti, Lope “De la Religión y Cristiandad que ha habido y hay en la Provincia de Guipúzcoa”. cap. XVI del “Compendio Historial de la Muy Noble y Muy Leal provincia de Guipúzcoa” compuesto por el doctor don Lope de Isasti en el año 1625. Impreso en San Sebastián por Ignacio Ramón Baroja, 1850.

- Risco, Manuel. Antigüedad de la Santa Iglesia de Calahorra, Cap. VIII de La España Sagrada tomo XXXIII. Las antigüedades civiles y eclesiasticas de Calahorra. Impreso en Madrid en 1781 por Pedro Marín

- Ruiz Ortiz de Elguea, Hortensia. La devoción a Santiago de Jubera en la Edad Media. Berceo, 81. 1971 Logroño. Instituto de Estudios Riojanos, (pags. 101-110)

- Torrubia, José. Aparato para la Historia Natural Española. Edición facsímil de la publicada en 1754, coordinada por Gutiérrez-Marco, J.C., además contiene una introducción y una parte de la traducción alemana y las láminas, editadas en 1773) Madrid. CSIC-Sociedad Española de Paleontología.

domingo, septiembre 30

Santiago Apóstol y los fósiles ibéricos (1)

Por Heraclio Astudillo Pombo. Universitat de Lleida

Fósiles ibéricos vinculados por el folklore español con Santiago apóstol o/y con su legendario caballo (1)


Introducción: los fósiles asociados a Santiago en el imaginario popular ibérico.
 

La mentalidad mágica, generalizada, en la mayoría de la población rural española, hasta bien avanzado el siglo XIX, producto de una elevada y amplia religiosidad acompañada de una escasa alfabetización, unidas a la falta de explicación conocida al hecho de la fosilización de los restos de los seres vivos de tiempos pretéritos, estimularon a la gente común a usar la imaginación y la fabulación para comprender ellos mismos o para explicar a otros, ciertos fenómenos que inicialmente les resultaban sorprendentes, y que dejados sin explicación, resultaban fuertemente inquietantes. Por todas  las razones anteriormente apuntadas los fósiles, desde la antigüedad, frecuentemente se han interpretado como marcas o señales sagradas, en otras ocasiones se han considerado como proyectiles celestiales, piedras caídas del cielo para castigar a los malos cristianos, y antes de la cristianización, para castigar a los malos paganos. 
En determinados lugares se acostumbró a asociar la presencia de ciertos fósiles con prodigios milagrosos, tales como la presencia de seres celestiales, considerarlos como testimonios de santas apariciones, enfrentamientos y petrificaciones milagrosas o, más raramente, diabólicas.

Representación de Santiago "matamoros", cabalgando sobre su portentoso caballo blanco, en un códice medieval.
Imagen: Expolio 

Por otra parte, en toda la península ibérica a partir de la Reconquista, Santiago Apóstol fue el santo más carismático, por haber participado en diversas batallas en las que ayudó a las tropas cristianas a vencer a los moros. 

Según la tradición evangélica Santiago Apóstol había sido apodado por el mismo Jesucristo “Hijo del Trueno”, según dicen debido a su impetuosidad. Algunos autores consideran que el sobrenombre que le impuso Jesús es la razón por la cual no es de extrañar que Santiago Apóstol sea el protagonista de muchos hechos legendarios y portentosos que están relacionados con los fósiles, en todo el territorio español. Concretamente se le ha relacionado con algunos tipos de fósiles que debido a ciertas características visibles que presentaban, fueron interpretados en unos casos como auténticas  "piedras de rayo" o "puntas del trueno" y en otros como "piedras cristianas" usadas como proyectiles contra los moros, sobre todo, en Navarra y el País Vasco, pero también con aquellos fósiles que por su forma se podía asociar con los emblemas típicos de la  peregrinación de Santiago Zebedeo al Finisterre gallego. Finalmente hay que hacer mención de que también se asociaron algunos fósiles con el caballo de Santiago.


FÓSILES JACOBEOS EN EL PAÍS VASCO (1).

Las pisadas del caballo de Santiago, en Santiagomendi de Astigarraga.

Ciertas marcas y concavidades que tienen una forma semejante y el tamaño aproximados, característicos de la huella dejada por la pisada de una cavallería, existentes en las rocas, en algunas zonas de la montaña de Santiago-mendi (cast. Monte de Santiago), situado en Astigarraga, (Guipúzcoa), hacia 1950 eran denominadas por los naturales del país, en euskara,Aita Santiago’ren zaldiak egin zituen perra-arrastoak”, es decir “huellas de herradura que hizo el caballo de Santiago”. Tal denominación popular de los grandes fósiles de pectínidos erosionados provenía de una antigua interpretación legendaria. Pues se creyó que estas marcas habían sido producidas por los cascos del caballo volador de Santiago, cuando el santo pasó, cavalgando a lomos de su caballo, camino de Galícia, según unos, y camino de la batalla de Clavijo, según otros, dando grandes saltos sobre las cimas de algunos montes que había en el itinerario seguido.
En realidad, las supuestas huellas de pisadas del caballo de Santiago corresponderían a los moldes externos o concavidades impresas sobre la piedra, dejadas por el exterior de las conchas fósiles de unos grandes bivalvos marinos del genero Pseudopecten (Pecten) aequivalvis, que vivieron en el Liásico (Mesozoico). Estas conchas fósiles son muy parecidas a las conocidas “conchas de peregrino” o “vieiras” que durante siglos han formado parte del atuendo de los "peregrinos de Santiago" que iban o volvían de Santiago de Compostela, pero como también se asemejan a la silueta de la base de un casco caballar, su presencia en los alrededores de la ermita de Santiago, estimularon la fantasía humana a asociarlas con el paso de un caballo mítico.

Aspecto de un fósil de Pecten, en su matriz de roca, obsérvese que existe un cierto grado de semejanza entre la forma de la concha y la base del casco de un caballo.
Imagen: Geologie

En unas leyendas, el santo jinete aparece viajando vivo, predicando pacíficamente el evangelio, yendo de camino hacia Compostela, en Galicia, mientras que en otras leyendas, el santo jinete aparece como el belicoso “matamoros”, que había bajado del cielo después de muerto, a lomos de su caballo, para ayudar a las tropas cristianas en la batalla de Clavijo, en la Rioja.


Las “piedras de Santiago” de Andoaín (Guipúzcoa).

En los terrenos cretácicos de Alava, Guipuzcoa y Navarra es frecuente ver fósiles de erizo de mar de la especie Micraster coranguinum, de los cuales se decía en Andoain (Guipuzcoa) que eran los proyectiles que había utilizado Santiago, en las guerras contra los moros, con los cuales se suponía que los había bombardeado desde el cielo hasta conseguir expulsarlos de esa zona de España. 
Por el motivo de creerlos asociados a un santo y a hechos milagrosos los mencionados erizos fósiles recibían de los naturales del lugar, el nombre genérico de “Arri-bedeinkatuak”, es decir “piedras benditas”, por el hecho de haber sido tocadas o movilizadas por el santo contra los enemigos de la cristiandad, y el nombre particular de "Santiagoren arria", es decir "piedras de Santiago" o el de "Santiago Matamorosen arriak", es decir "piedras de Santiago Matamoros".

Este tipo de "piedras" cuando se las hallaba casualmente al cavar la tierra los agricultores, se procuraba no dañarlas con las herramientas al extraerlas. Era costumbre, buscarlas y recogerlas en el día del santo, pues se creía que estaban más repletas de virtud, para ser usadas, posteriormente, como amuleto protector contra el impacto del temido rayo. Era tradicional que este tipo de "piedras benditas" debido a su virtud específica, fueran llevadas encima por todas aquellas personas que debían permanecer a la intemperie, durante los episodios de las tormentas, con abundantes truenos y rayos: pastores, leñadores, arrieros, campesinos, marineros, etc., para alejar al rayo de sus personas.

Obsérvese el aspecto cruciforme de los cuatro surcos mayores del sistema ambulacral de este erizo de mar, fósil, por esta razón, este tipo de fósil habría sido identificado como una "piedra bendita", por la creencia de que estaba marcada con la cruz, el signo de Cristo.
Imagen: http://www.hontzamuseoa.com/7-Paleonto.htm

Este tipo de piedras benditas también, fueron expuestas en lugares inaccesibles o ocultos del exterior de los edificios y construcciones rurales, tales como viviendas, establos, graneros y pajares, e incluso sobre ciertos árboles que resultaban muy apreciados por sus propietarios, para evitar que el rayo cayera sobre ellos, causando su destrucción o incendio y los perjuicios subsiguientes.


FÓSILES JACOBEOS EN NAVARRA (1)

Las "conchas de peregrinos" de piedra, de Santiago de Lokiz.

En los alredores de la ermita de Santiago de Lokiz, la más famosa de todas las existentes en los valles de Amezkoa y Lana, abundan los fósiles de pectinidos, del genero Pseudopecten aequivalvis

Aspecto de un fósil de Pseudopecten aequivalvis, con la típica forma de la popular "concha de peregrino", "vieira" o "concha de Santiago"
Imagen: szukajas

Según los relatos orales, transmitidos de generación en generación en esa zona, su presencia se debe a que Santiago Apóstol pasó por esos montes desolados, hace siglos, en el transcurso de su larga ruta hacia Galicia y que esa es la razón por la que de forma prodigiosa, aparecieron por allí numerosas "Conchas de Peregrinos" de piedra, para dejar testimonio del paso del santo por esos lugares. Esas conchas de peregrino, de piedra, que se creía que habían aparecido milagrosamente por aquellos lugares por donde el santo peregrino iba pasando, son llamadas por los naturales de la zona "Erromesen Maskor" es decir "Conchas de Peregrinos", sin más.


Las "piedras de Santiago" de la comarca de La Sakana o de La Barranca.

Son un tipo de piedras muy abombadas y de forma ovalada-acorazonada, su denominación manifiesta una clarísima vinculación popular con Santiago Apóstol. Entre los habitantes de muy diversas localidades de esta comarca del noroeste de Navarra, los erizos de mar fósiles, eran conocidos por el nombre de “Santiago arriak”, es decir "piedras de Santiago". La comarca de La Sacana, es una depresión formada por la confluencia de distintos valles que está situada entre las sierras de Santiago de Lokiz, de Urbasa y de Andia que, a su vez, se halla subdividida en diversos pequeños valles, en cuyas localidades este tipo des fósiles, seguían manteniendo su vinculación con Santiago, pero eran conocidos con nombres ligeramente diferentes. Así, en el valle de la Burunda, en las localidades de Bakaikoa e Iturmendi se les conocía como "Santiyo arriya", mientras que en Etxarri Aranaz, se referían a ellos como “Santiyo arri” y como "Santiyo arriya", en algunas localidades de la zona, aún no determinadas, también se las conocía como "Santikuarri". Todas estas denominaciones, expresadas en las diversas variantes locales del euskera, significaban exactamente lo mismo: "piedra de Santiago".

Estas curiosas y raras piedras, eran, en realidad, fósiles de erizos de mar, del Cretácico Superior, en general, se trataba de ejemplares bastante bien conservados de Micraster coranginum y más raramente de Micraster sp. y de Echinocorys sp.
Era creencia popular muy extendida en la zona que este tipo de piedras habían caído del cielo durante las tormentas, acompañando a los truenos y que eran el mismo rayo materializado en piedra, es decir, que se las tomaba por auténticas "piedras de rayo".

La marca deprimida de aspecto cruciforme, que dibujan los 4 surcos más largos del sistema ambulacral, en la parte superior del caparazón del erizo, fue interpretada como un signo o marca divina en forma de cruz, impuesta milagrosamente por el contacto con la mano del santo. De esta manera los buenos cristianos podían reconocer por estar marcadas con el símbolo de la cruz a aquellas piedras que desde el cielo el santo había lanzado contra los moros impíos y así poder beneficiarse los cristianos de su virtud milagrosa, usándolo como amuleto protector, con efectos repelente del temible rayo.

Obsérvese el aspecto cruciforme de los cuatro surcos mayores del sistema ambulacral del erizo de mar fósil, razón por la cual este tipo de fósil habría sido interpretado como una piedra con "virtud", por estar marcada con el signo de Cristo.
Imagen: Hontza Museoa

Antiguamente, este tipo de piedras eran recogidas, con gran alegría y respeto, por los campesinos, pues se tenía la creencia que las lanzaba Santiago y que, con ellas, las casas que las guardaban y las personas que eran portadoras, estaban protegidas contra el impacto de las temidas "ozpingarriak", o sea, unas imaginarias "piedras del cielo" a las que se creía que eran  las portadoras de la muerte y del fuego que venía del cielo tormentoso. Por esa creencia, eran colocadas en los alféizares de las ventanas, como poderosos amuletos capaces de alejar las tormentas de aterradores truenos, las pedregadas del granizo y, sobre todo, desviar la trayectoria de los mortíferos, destructivos e incendiarios rayos.

Desde la Edad Media hasta el siglo XIX, en las zonas rurales del norte de España, se decía, y se creía, que los truenos los producian los cascos del caballo del apóstol, al chocar sobre las nubes y que los rayos eran proyectiles lanzados por el mismísimo Santiago contra los malos cristianos y los enemigos de Cristo, para aniquilarlos.

En el noroeste de Navarra, hasta mediados del siglo XX, los fósiles de Micraster, sobre todo, y también los de Echinocorys fueron usados como amuletos de protección contra los rayos, siendo expuestos en los alfeizares de las ventanas de las casas, o llevados encima por la gente que, habitualmente, debía transitar por descampados, tales como arrieros, campesinos, leñadores y pastores, con la finalidad de protegerse de la muerte por fulminación.

Fuentes:


- Barandiarán, José Miguel de, "Arri-bedeinkatuak", en Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco. Editorial Auñamendi Estornés Lasa Hnos. Zarautz.
- Erdozia Mauleon, Jose Luis. 2004. Sakanako Hiztegi Dialektologikoa. Nafarroako Gobernua & Euskaltzaindia.
- Laborde, Manuel & de Lecuona, Manuel. Santiago-Mendi, de Astigarraga (Nota geológico-artística). Munibe. Crónica de Historia Natural, 1954, p. 50-56
- Leizaola Calvo, Fermín. Fósiles utilizados como protectores y otras creencias en torno a ellos. Zainak. Cuadernos de Antropología-Etnografía. Donostia-San Sebastián: Eusko Ikaskuntza, 1991, p. 59-66.
- Leizaola, Fermín. Símbolos mágico-religiosos en el mundo rural de Euskal Herria. Zainak. Cuadernos de Antropología-Etnografía, Donostia-San Sebastián: Eusko Ikaskuntza, 1999. p. 195-217.
- Kilden, Pette. Fosilak, saldu ala museoetan gorde? Lurraren zientziak: Paleontologia, Elhuyar Zientzia eta Teknika. 152. 2000/03/01. Elhuyar Fundazioa - Eskubide Guztiak Erreserbatuta.
- vv. aa.1999. Diccionario Euskaldunak de Etnografía Vasca. vol. 2. Ed. Etor-Ostoa. Lasarte/Oria. Gipuzkoa. Euskadi.