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jueves, abril 28

El registro fósil, recogido y explicado por la literatura popular (11)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Universitat de Lleida 



La leyenda de "las pisadas de la mula de la Virgen María", en la ermita de "Nossa Senhora do Cabo" o de "Santa Maria da Pedra da Mua" 




Interpretación legendaria de un rastro de marcas extrañas, de origen inexplicable, impresas en la roca de una ladera marina

En algunos lugares de la superficie de roca pelada que constituye la ladera que desciende hacia el Oceáno Atlántico, en la Bahía de Lagosteiros, bajo la "Ermida da Memória", se pueden observar unos rastros de marcas que aparecen claramente estampadas sobre el duro material pétreo. Desde que el Dr. Miguel Telles Antunes los estudió e identifico en agoste de 1971, sabemos que se trata de icnitas de desplazamiento dejadas por el paso de dinosaurios saurópodos, a finales del Jurásico superior. Alguno de estos rastros u otro muy semejante, tal vez hoy desaparecido por el desprendimiento de los materiales en los que se hallaba impreso dio origen en el pasado, en fecha imprecisa, a una curiosa leyenda mariana, la del ascenso por la ladera de la Virgen María sobre el lomo de una mula gigantesca.



Esquema muy simplificado de la zona de la ladera del Cabo Espichel, denominada "Pedra da Mua", situada en la Bahía de Lagosteiros, con los diversos niveles estratigráficos del Jurásico superior, en los que los investigadores especializados, hallaron 38 rastros de huellas de pisadas de dinosaurios saurópodos, en la década de 1990. Muchos de ellos no resultaban muy visibles a primera vista, ni para el ojo inexperto, pero unos pocos sí eran muy visibles. Alguno de estos rastros o quizás otros semejantes, hoy desaparecidos, podría haber sido interpretado míticamente y haber dado origen a la creencia en el paso, por aquella ladera, de algún ser gigantesco, tal vez, algún extraordinario animal cuadrúpedo, en relación con algún suceso sobrenatural allí acontecido.
En este esquema, la posición de los rastros principales de icnitas saurópodas, aparecen representada por pares de lineas paralelas discontinuas. Todos los niveles estratigráficos que contienen huellas de dinosaurios aparecen identificados por la letra N y un dígito. En el recuadro del ángulo superior derecho se ha representado un par de huellas de pisadas saurópodas, la mayor corresponde al pie y la menor a la mano. 
Imagen: H. Astudillo-Pombo, realizada a partir de otra muy semejante de Celestino Coutinho


Parece razonable creer que algunas de las icnitas dinosaurianas del Cabo de Espichel ya fueran conocidas en la antigüedad, por algunos pastores, cazadores, leñadores, pescadores o marineros de la zona del Cabo Espichel, mucho antes del siglo XIII o XIV, que es cuando, según afirman diversas fuentes, se supone que se halló, milagrosamente, la imagen de la Virgen María con el Niño en brazos que se conserva en la basílica real. 
La visibilidad de algunas marcas individuales y de algunos de los rastros formados por su con junto, debido a su gran tamaño, abundancia y exposición, en un lugar elevado y despejado, estaba asegurada. Debieron resultar bien visibles para quienes miraran hacia aquel lugar, ya fuese desde el lado contrario del altiplano, desde la playa o desde el mar, en la bahía de Lagosteiros.



Vista aérea de la zona del Cabo Espichel (Sesimbra, Portugal) en las inmediaciones del complejo religioso del santuario de "Nossa Senhora do Cabo". El pequeño edificio blanco, dentro de un círculo, situado al final de la ladera marina, es la primitiva ermita conmemorativa del hallazgo de la imagen de la Virgen del Cabo. La parte de la ladera marina que desciende hacia la Bahía de Lagosteiros, encerrada dentro de un trapecio de color rosado, contiene varios niveles estratigráficos en los que se han hallado diversos rastros de pisadas de dinosaurios. Según la tradición religiosa popular fue por este lugar, precisamente, por donde ascendió la mula que surgiendo del mar transportó a la Virgen hasta la cima.
Imagen: Senhora do Cabo (Lendas e Culto)

Es posible que algunas de las icnitas de "Pedra da Mua", en la prehistoria o en la antigüedad pre-cristiana, al resultar ser unas marcas bien visibles, pero inexplicables para el sentido común de aquella época, ya hubieran podido ser interpretadas de alguna manera mítica, por parte de los pobladores o visitantes de la zona que las hubieran observado. Tales interpretaciones fabulosas, de la antigüedad, al no haberse conservado en la memoria popular, ni en ninguna clase de documentación antigua, hoy día, nos resultan totalmente desconocidas. Tan sólo conocemos una interpretación legendaria de tipo mítico, asociada a la religiosidad popular católica portuguesa. Debió generarse en la época medieval y se ha conservado hasta nuestros días, por haber quedado registrada en documentos escritos del s. XVII y en documentos plásticos del XVIII.


Aspecto del retablo barroco del altar mayor de la Basílica Real que contiene el sagrario acristalado en cuyo interior se conserva y expone la pequeña y sencilla imagen de "Nossa Senhora do Cabo" cuyo hallazgo, debidamente adornado por la fantasía popular católica dio origen, al menos, a cuatro tipos de leyendas.
Imagen: Os mistérios do Santuário de Nossa Senhora de Mua



No se conoce con exactitud el año en que, verdaderamente, fue hallada la pequeña imagen de la Virgen que se denominó de "Nossa Senhora do Cabo" Espichel por haber sido hallada en ese lugar. 
El registro documental más antiguo, hasta ahora conocido sobre el culto medieval de Santa María del Cabo o Santa María de la Piedra de la Mula, centrado en el antiguo y pequeño santuario del Cabo Espichel, es una carta del rey Pedro I de Portugal, fechada el 12 de abril de 1366. En la que se comenta que los lugares del término de Sesimbra estaban escasamente poblados en esa época "ya que se encuentran en uno de los extremos del fin del mundo, al que no llega camino alguno, excepto aquellos por los que se va de Romería hasta Santa María del Cabo" 
Por lo tanto, debe suponerse que el hallazgo de la imagen debe ser anterior a esa fecha, en la que, al parecer, aquella imagen ya gozaba de fama, de un santuario propio y de suficientes devotos que iban en peregrinación hasta aquel remoto y solitario lugar, para haber conseguido trazar caminos o senderos que conducían hasta aquel lugar.

Existe una supuesta fecha de hallazgo de la imagen, bastante anterior, correspondiente al año 1215, asociada a una versión legendaria, que según los historiadores parece ser fruto de la confusión. Tal fecha correspondería a la del hallazgo legendario de otra imagen de la Virgen famosa en la zona por lo que correspondería a otra advocación distinta, la de "Nossa Senhora d'Arrábida", venerada en un lugar cercano.

Por lo tanto, sería razonable creer que no habría sido antes de mediados los siglos XIII o XIV, cuando se habrían empezado a generar narraciones piadosas relatando ciertas situaciones extraordinarias relacionadas con el hallazgo milagroso de la imagen de "Nossa Senhora do Cabo" Espichel, pues debió ser en esa época cuando se descubrió la imagen de la Virgen del Cabo Espichel. 
Según algunos autores, la pequeña imagen habría sido ocultada en aquel lugar por los cristianos, muchas décadas antes para protegerla de las hordas de los iconoclastas invasores sarracenos, temerosos de la segura profanación, cuando los moros avanzaban hacia la conquista de Lisboa. 
Según otros autores, las apariciones milagrosas de las denominadas "vírgenes encontradas" tienen un sospechosa relación de proximidad geográfica y cronológica con la instalación de determinadas ordenes religiosas que recolonizaban ciertos territorios, anteriormente, mal cristianizados o islamizados.

Fragmento de uno de los 10 cuadros que constituyen el mural cerámico de azulejos, de 1751, en el que se representa el ascenso milagros de la Virgen del Cabo, cabalgando sobre una mula, por la ladera marina del Cabo de Espichel, en dónde han quedado impresas, milagrosamente, sus pisadas en forma de un largo rastro que partiendo desde el mar llega hasta la cima.
Imagen: Dinosaurs of Portugal


Se dice, también, que la leyenda de la mula prodigiosa, ya aparecía recogida en un documento del año 1410, correspondiente a la orden de construcción de la "Ermida da memória" de Santa Maria da Pedra de Mua, por voluntad y a expensas del Condestable Nuno Álvares Pereira, en el que se cuenta la milagrosa aparición de la imagen de Nuestra Señora, en el Cabo Espichel. 
Se relata que la Virgen María, con el niño Jesús en brazos fue trasportada sobre el lomo de una enorme mula que había surgido del océano, en la bahía de los Lagosteiros. Luego de atravesar la "Praia dos Lagosteiros" la mula fue ascendiendo, sin gran dificultad, por un inclinado talud de roca pelada, hasta  alcanzar el borde del altiplano que corona la ladera del cabo, llegado a ese lugar el animal se arrodilló para que la virgen pudiera apearse. 

Hoy día, el mítico lugar donde, según la leyenda, la Virgen María con el Niño Jesús en brazos, descabalgó la fabulosa mula marina y puso sus santos pies sobre el suelo portugués, puede reconocerse porque está señalado por una pequeñísima ermita de planta cuadrada y curioso aspecto de edificio arábigo. 


Curioso aspecto "arábigo" de la pequeña "Ermida" o "Miradouro" construido a principios del siglo XV, en el lugar en que se halló la imagen de la Virgen María. En el interior se encuentra un zócalo mural de azulejos, del s. XVIII, en uno de cuyos "cuadros" se representa el prodigioso ascenso de la Virgen María sobre el lomo de una mula hasta aquel lugar, tras haber superado la empinada ladera marina que hay a sus pies. 
Imagen: Fotos del Santuário de Nossa Senhora do Cabo Espichel


Por lo tanto parece ser que debió ser a finales del s. XIV o principios del s. XV cuando alguien empezó a asociar las intrigantes marcas impresas en la roca de la empinada ladera marina, con la imagen de la Madre de Dios. Fue entonces cuando alguien se inventó una curiosa e ingenua leyenda popular que pretendía explicar la supuesta relación entre el hallazgo de la imagen sagrada y un misterioso rastro de enormes pisadas causadas por el paso de una imaginaria mula gigante que hoy denominamos icnitas de desplazamiento causadas por el paso de diferentes dinosaurios, hace entre 150 y 145 millones de años.  

Esquema del nivel estratigráfico Nº 5, en el que aparecen representadas las huellas de pisadas de varios dinosaurios saurópodos, formando rastros bien visibles. 
Según algunos autores uno de estos rastros pudiera haber sido interpretado como dejado por el paso por esta ladera de algún animal  cuadrúpedo de enorme tamaño y extraordinaria fuerza .
Imagen: Da Lagoa de Albufeira a Setúbal

Parece ser que a principios del siglo XV ya existía y era conocida una explicación milagrosa a la presencia de un inexplicable rastro de marcas que aparecían impresas en la roca de la ladera de Lagosteiros. Dado que por sus formas redondeadas o de media luna las marcas resultaban vagamente semejantes a las huellas de las pisadas de una caballería de enorme tamaño y debido al hecho de que estaban situadas muy cerca del lugar del hallazgo de una imagen de la Madre de Dios su asociación con las cabalgaduras tradicionales de la Virgen, la burra o la mula, era casi inevitable. 

El ingenuo relato popular, narrando el prodigioso ascenso de una enorme mula por por una superficie de roca pelada muy inclinada, debió resultar fácilmente comprensible y perfectamente creíble para la mayoría de la gente de aquella época y lugar que debían ser tan ignorantes de los fenómenos geológicos como crédulas de los prodigios de dios, al haber sido dotadas por la mitología religiosa comunitaria de una concepción sobre el origen y el funcionamiento del mundo de tipo sobrenaturalista o mágico-religioso. 


Se han recogido cuatro versiones legendarias, diferentes, que relataban el hallazgo portentoso de la imagen de la Virgen, sólo una de las cuales incorpora al relato popular la presencia de las icnitas de dinosaurios saurópodosen existentes en la roca de la ladera marina que desciende desde el altiplano hasta el mar en la bahía dos Lagosteiros. 

En la versión más antigua que es un "calco" de la leyenda del hallazgo de la imagen de "Nossa Senhora d'Arrabida" la imagen habría sido hallada en el interior de una gruta de la ladera, tras haber sido arrastrada por el oleaje de las manos de un fraile, que conjuraba una horrible tempestad nocturna, sobre la cubierta de un barco inglés. 
En otra de las versiones de la leyenda, nada imaginativa, los afortunados halladores de la santa imagen fueron dos hombres de Caparica que habiendo ido a recoger leña hasta aquel apartado quienes lugar encontraron, casualmente, la imagen oculta entre unos peñascos.
En otra versión, algo más imaginativa, los protagonistas habrían sido un viejo de Alcabideche y una vieja de Caparica que había observado en noches sucesivas, la aparición de una luz misteriosa sobre un lugar de la cima del cabo Espichel, quienes por inspiración divina acudieron al lugar por separado pero coincidiendo en el momento del hallazgo


Cuadro narrativo del mural cerámico de azulejos, realizado hacia 1750, representando gráficamente la leyenda del hallazgo de la imagen de "Nossa Senhora do Cabo", explicativa del origen milagroso de unas marcas semejantes a pisadas de mula gigante, en la superficiede las rocas. 
Arriba, a la izquierda aparecen los dos peregrinos, un viejo de Alcabideche y una vieja de Caparica, testimonios y relatores del portentoso milagro en peregrinación al lugar indicado por la Virgen. 
En el centro, la Virgen María con el Niño Jesús en brazos, sentada de lado, sobre la mula milagrosa que era conducida por un ángel. 
Debajo, a la derecha, sobre las rocas del acantilado marino del Cabo Espichel, el rastro milagroso de las huellas de pisadas dejadas impresas sobre la roca por el ascenso milagroso de la mula, surgida del mar Atlántico cargando la imagen de la Virgen. 
Abajo, en el centro, dos angelitos sostienen un cartel alargado en el que aparece escrita la frase que resume el milagro “Chegando a este sítio vêem com admiração subir a Senhora pela rocha” (LLegando a este lugar ven con admiración subir a la Señora por la roca)
Imagen: O Mistério das Pegadas

La versión más conocida y más popular de la leyenda del hallazgo de la imagen de Nuestra Señora, en el Cabo Espichel, ha resultado ser la más fabulosa de todas ellas y que resulta de ampliar el relato de una de las otras versiones, incorporando a la narración la aparición de la virgen sobre la mula gigante que había dejado impresas sus pisadas sobre la roca
Con toda seguridad la popularidad de esta versión legendaria se debe al hecho de haber sido representada gráficamente en uno de los diez "cuadros" que componen un gran mural cerámico que, desde mediados del s. XVIII, existe en el interior de la pequeña y sencilla ermita conmemorativa y quizás también por resultar un relato mucho más atractivo y emotivo por ser mucho más fantasioso y espectacular que los otros.


Distribución, a modo de zócalo en el interior de la ermita, del conjunto de 10 "cuadros narrativos" que constituyen el mural cerámico de azulejos, en el que se narra visualmente la historia legendaria y real del origen de los dos santuarios marianos del Cabo Espichel.
Imagen: Ermida da Memória, Cabo Espichel, 


En los 4 primeros "cuadros" de los 10 que componen el mural de azulejos, a modo de zócalo en la parte baja de los muros del interior de la "Ermida da Memória", se narra la leyenda de la inspiración y hallazgo de la imagen y los 6 restantes la historia de la construcción de los dos santuarios, el viejo y el nuevo y el culto. 
Con toda seguridad, la representación gráfica de una de las versiones hizo que fuese la más "leída visualmente" con profunda admiración por miles de crédulos peregrinos analfabetos, necesitados de milagros, desde el momento de su colocación, hacia 1751, y hasta el día de hoy. Por esta razón esta ha sido la interpretación popular más divulgada y conocida sobre el origen milagroso de las icnitas del Cabo de Espichel. 

Unos determinados niveles de estratos calcáreos, con una inclinación de 35º, de los que forma la parte de ladera del Cabo de Espichel, que descienden hacia la Bahía de Lagosteiros muestra impresos unos misteriosos rastros de marcas como de enormes pisadas equinas. Antiguamente se creyeron pisadas, dejadas por el paso de una gigantesca mula prodigiosa. Causadas al ascender desde la playa hacia la cima del promontorio, cargando a la Madre de Dios con el Niño en brazos.
Imagen: Senhora do Cabo (Lendas e Culto)

La leyenda que verdaderamente nos interesa por incluir las icnitas de dinosaurios, relata que "Un viejo de  Alcabideche había observado en noches sucesivas, la aparición de una luz misteriosa sobre un lugar del cabo Espichel. Intrigado por aquel hecho misterioso y no encontrando explicación alguna, le pidió a la Virgen María que le explicase qué significaban estas visiones. En sueños, se le apareció la Virgen y le dijo que fuera hasta el cabo Espichel, donde se encontraría una imagen suya, a la que debía rendirse culto en un santuario. Al día siguiente, el viejo salió en peregrinación para cumplir el mandato de la Virgen. Yendo de camino hacia el cabo Espichel, se encontró con una vieja de Caparica, que había tenido las mismas visiones y recibido la misma indicación de la Virgen, por lo que decidieron proseguir el camino y realizar la misión del descubrimiento juntos.
Después de haber llegado al punto de destino, el lugar donde aparecía la luz misteriosa y donde luego se construiría la pequeña ermita conmemorativa, avistaron en la Bahía de Lagosteiros una gran mula surgiendo del océano que era cabalgada por la Virgen María con el Niño en brazos. Luego de atravesar la playa, el animal fue ascendiendo por la ladera de roca pelada, con alguna dificultad debido a la gran inclinación del terreno, por este motivo el animal tenía que afianzar cada paso que daba, con gran fuerza, de tal manera que iba dejando tras de sí un rastro de sus pisadas. Finalmente al llegar a la cima, donde estaban los dos maravillados viejos peregrinos, la mula avanzó unos pasos y se arrodilló para que la Madre de Dios pudiese apearse de su cabalgadura. Después de desvanecerse la visión, los dos testigos visionarios, hallaron entre las rocas aquella pequeña imagen de la Virgen, como uno de los dos testimonios del milagroso portento vivido, el otro testimonio eran las pisadas que la gigantesca mula había dejado impresas sobre las rocas de la empinada ladera."

De haber existido, realmente, la enorme e imaginaria mula portentosa de la leyenda popular, debería haber tenido un aspecto más o menos semejante al de los animales de la imagen. Puesto que ciertos géneros de dinosaurios surópodos, no identificados con precisión, fueron los verdadero autores de la gran mayoría de las pisadas más frecuentes y más visibles del yacimiento de icnitas de "Pedra da Mua" del Cabo de Espichel.
Imagen: Sauropods 2. Digital painting de Raúl Martín, de 2012, para Scientific American Magazine

La invención de un relato piadoso que narrara para el hallazgo de la pequeña y sencilla imagen unas circunstancias portentosas, resultaría no sólo mucho más emocionante y memorable, sino también, mucho más efectivo para atraer hasta el lugar del hallazgo milagroso a más peregrinos ansiosos de ayuda divina, dispuesto a dejar cuantiosos donativos, en el santuario, a cambio de un milagro de la Virgen. 


Fotografía reciente en la que se ve, en la parte izquierda, el aspecto de un panel informativo, con datos para visitantes interesados en la paleontología del lugar. En la parte derecha vista de la ladera marina con los niveles estratigráficos que contienen icnitas de dinosaurios. Sobre el altiplano, a la izquierda la basílica y el complejo religioso agrupado a su alrededor y a la derecha, aislado, el pequeño edificio de la primitiva ermita conmemorativa.
Imagen: Cida Garcia

Hoy día, la vieja interpretación que confundía un rastro de icnitas de dinosaurio saurópodo, compuesto por las huellas de manos, en forma de media luna, y por huellas de pies, en forma ovalada, con las pisadas dejadas por el paso de una mula gigantesca, a las personas de mentalidad racionalista y con formación naturalista, les resultará tan fantasioso como absolutamente increíble.



Columna estratigráfica del Cabo de Espichel, correspondiente a materiales del Jurásico superior, en la que se indican los niveles estratigráficos en los que se han hallado impresas icnitas de dinosaurios, formando parte de 40 rastros. 

En cada uno de los niveles estratigráficos se ha representa el tipo de dinosaurio causante, identificado a partir de la forma de sus huellas características. Predominan claramente los rastro de dinosaurios saurópodos (38), vegetarianos, pero se han hallado dos rastros de terópodos, carnivoros.
Imagen: Land of the Dead 







Fuentes: 

- Adrião, Vitor Manuel. 2013. Os mistérios do Santuário de Nossa Senhora de MuaComunidade teurgica portuguesa 2013/09/19
Anónimo "Culto a Nossa Senhora do Cabo". Wikipedia
Anónimo. Pedra da Mua – Cabo Espichel (Sesimbra) Museu Nacional de História Natural e da Ciência. Universidade de Lisboa 
-Antunes, Miguel Telles. 1976. Dinossáurios Eocretácicos de Lagosteiros. Centro de Estratigrafia e Paleobiologia do Instituto Nacional de Investigação Científica. Ciências da Terra. Universidade Nova de Lisboa
- Baptista Pereira, Fernando António. 2014. "O santuário do Cabo Espichel a Lenda, o Espírito do Lugar e o modo de os dar-a-ver". Revista Santuários, Cultura, Arte, Romarias, Peregrinações, Paisagens e Pessoas. Vol. 1 (1): 116-125.
- Colectivo. Os dinossáurios nadavam? en Pegadas e pistas de dinossáurios no Mesozóico português
- Colectivo. 2011. Icnitas de Dinosaurio de la Península Ibérica (IDPI) Candidatura hispano-portuguesa para Declaración Patrimonio Mundial de UNESCOMinisterio de cultura.   
- Ferreira, Alcino & Cabaça, Ana. 2011. “Santuário de Nossa Senhora do Cabo Espichel”Revista Arquitectura Lusíada, N. 3 (2.º semestre 2011): p. 41-48. 
Figueiredo. Silvério. 2013. As Lendas das Pegadas de Cavalos: Icnofósseis interpretados como marcas de equídeos. I Congresso Internacional "O Touro e o cavalo na pré-História e na História" Golegã e Chamusca 15 – 19 Maio 2013
- Granadeiro, Rui. 2015. Nossa Senhora do CaboAlmada virtual museum
- Marques da Silva, Carlos & Cachão, Mário. 2008.  "Dinossáurios e crenças populares". Departamento de Geologia, da Faculdade de Ciências da Universidade de Lisboa. Geologia no Verão
Mateus, Octávio. 2008. Lenda da N. Sra. da Pedra da Mua. Lusodinos 15/06/2008
- Pato, Heitor Baptista. 2013a. "A Senhora do Cabo (Historia e Culto)" Linda-a-Velha
- Pato, Heitor Baptista. 2013b. "A Senhora do Cabo. As lendas/ O culto/ Os círios Linda-a-Velha, 6 Abril 2013 
- Pereda Suberbiola, X., Ruiz-Omeñaca, J. I. y Canudo, J. I. 2006. "Los primeros descubrimientos de dinosaurios ibéricos"Naturaleza Aragonesa nº17, p. 4-10
- Pereda Suberbiola, Xabier & Díaz-Martínez, Ignacio. 2011. Los fósiles de dinosaurios como Geomitos. Enseñanza de las Ciencias de la Tierra(19.2)  141-148




sábado, mayo 10

El registro fósil, recogido y explicado por la literatura popular (6)

por Heraclio Astudillo Pombo, Universitat de Lleida, Dept. Medi Ambient i Ciències del Sòl



La leyenda de "las patadas del demonio", de la ermita de La Posa, en Isona (Pallars Jussà, Lleida)
Tercera parte


Sobre cómo la naturaleza puede estimular la fantasía humana hacia ciertas confusiones sagradas...


A pesar de su fuerte inclinación y de ser roca viva, debido a la gran cantidad de hoyos e irregularidades, desde hace centenares de años, una gran parte del terreno ha debido acumular una delgada capa de suelo orgánico, procedente de la hojarasca aportada por la vegetación leñosa situada más arriba y a los lados, luego retenida en las muchas irregularidades que presenta la superficie de roca y, especialmente, en sus concavidades y grietas. Además la naturaleza e inclinación de la citada superficie, favorecería la retención de las precipitaciones y la disponibilidad de algo de humedad. Esas mínimas condiciones habrían permitido la formación de una capa de suelo, más o menos gruesa, sobre la que diversas clases de semillas, habrían ido a parar, transportadas por diferentes agentes. Llegando algunas de ellas a germinar y enraizar, constituyendo una rudimentaria cubierta vegetal. Formada por plantas herbáceas y leñosas, del tipo xerófito, muy bien adaptadas a las restrictivas condiciones ecológicas allí existentes.
 
Vista muy reciente de una pequeña zona, en la parte más alta del yacimiento, con vegetación herbácea. A pesar del muro de contención de arrastres y desviación de escorrentías, visible en la parte alta de la imagen, y de la limpieza que periódicamente se realiza, las hierbas vuelven a colonizar las fisuras y las concavidades. Fotografía original de Paulí Gispert
Imagen: Jaciment d'icnites de La Posa

 Con el paso del tiempo, el sencillo y delgado tapiz herbáceo y los manchones arbustivos, debieron irse volviendo más complejos, captando mejor más materiales y organismos formadores de suelo, extendiéndose y recubriendo una buena parte de la superficie rocosa, repleta de grietas y concavidades que contrarrestarían la acción antiedáfica de los agentes erosivos, naturales.

Aspecto de una zona del yacimiento de icnitas de La Posa, repleta de concavidades, vaciadas de tierra y despejadas de hierbas. Despues de una limpieza del terreno para exponer las supuestas "marcas de dinosaurios cretácicos" a los investigadores y visitantes. También que la vegetación leñosa, formada por romero, boj, coscoja y roble, está aislada, anclada en una grieta. Fotografía original de Gustau Erill Pinyot.
Imagen: Parque Cretácico de la Posa  

Como antiguamente, la cubierta de suelo y vegetación cubría una gran parte de la pendiente rocosa, la cantidad de concavidades, perfectamente, visibles debía ser bastante moderada e infinitamente menor que las que ahora pueden ser vistas.  Como su ubicación estaba a muy corta la distancia de la entrada principal de aquella ermita, ambas circunstancias debieron favorecer el establecimiento de una relación entre ambos elementos, el santuario consagrado, a la Virgen, y el lugar marcado misteriosamente en la supersticiosa mentalidad popular de siglos pasados. 
Observado el conjunto que forman la ermita, las marcas misteriosas y el lóbrego fondo del barranco, con los recursos mentales y emocionales, propios de personas sin ninguna clase de conocimientos científicos, sin relación alguna con fuentes de información de tipo geológico y que además estaban fuertemente influidas por creencias mágicas y mitico-religiosas, era totalmente imposible que hubiera podido resultar una interpretación objetiva, racionalista y naturalista, de tan extraño fenómeno geológico. Si hubiera sucedido lo contrario habría sido un auténtico milagro de la Virgen.

El Ángelus (1857-1859),  pintura al óleo sobre lienzo de Jean-François Millet, muestra una pareja de devotos campesinos que ha cesado su labor para rezar, en pleno campo, tras escuchar el toque de campanas del mediodía
Imagen: Wikipedia.

Para la mayoría de las personas, de hace cien, doscientos o trescientos años, desconocedoras de la existencia de fenómenos geológicos, semejantes, por el simple hecho, involuntario, de "estar poco viajadas y leídas", ya que en aquellos tiempos la comunicación de los montañeses y la alfabetización del vulgo, eran consideradas como cosas poco convenientes, para el mantenimiento de los privilegios de las clases dominantes. Los únicos elementos culturales de referencia de los que podían extraer información eran las propias vivencias agrarias o ganaderas, las leyendas populares, a veces, de origen pagano, antiquísimo, las vidas de santos y los mitos judeocristianos que se difundían desde la multitud de iglesias distribuidas por todos los rincones del "reino". 

Posiblemente, la roca marcada con una gran cantidad de concavidades de contorno redondeado, la mayoría de ellas, de mayor tamaño que el de un pie humano debió recordarle  a los campesinos de la zona, un terreno blando pisoteado por el paso de algún tipo de animal dotado de grandes cascos o pezuñas, pero como se trataba de roca viva y no de barro endurecido, entonces el autor debía haber sido un monstruo de enorme fuerza, tal vez un ser diabólico o incluso del mismísimo Diablo, rey del Infierno y señor de todos los demonios. La influencia de tales creencias, debió influir para que en aquella concentración de inexplicables marcas, antes nunca vistas,  muy cercanas al santuario de la Virgen se quisiera ver la presencia del diablo impelido por sacrílegas intenciones...

Grabado realizado entre 1480 y 1490, por el grabador alemán Martin Schöngauer, representando a san Antonio Abad resistiendo, estoicamente, el acoso y los tormentos causados por un grupo de insidiosos, pecaminosos y monstruosos demonios.
Las marcas que estos seres repugnantes podrían llegar a dejar, al pasar sobre las rocas, cubrirían toda la variada gama de icnitas conocidas. ;-)
Obra conservada en The Metropolitan Museum of Art, New York
Imagen: Martin Schöngauer


En aquella época, también se creía que muchos seres sobrehumanos, divinos o diabólicos, disponían de la capacidad de dejar marcados sus pies, sobre la roca que había pisado, por lo tanto resultaba evidente que allí debió haberse producido algún hecho, portentoso, protagonizado por seres con poderes sobrenaturales. Como todas las marcas eran redondeadas o elípticas, posiblemente el pie que las habría estampado debería ser del mismo tipo por lo que debía haber sido un gran casco o pezuña. Y como las marcas estaban tan cerca de una iglesia dedicada a la Virgen, debería tratarse de un ser infernal, enemigo de la santísima Madre de Cristo

Por otra parte, como la distribución de las marcas, sobre la superficie rocosa, resultaba bastante caótica, eso parecía indicar que el desplazamiento se había realizado sin rumbo fijo, incomprensible si se dirigía hacia la cercana ermita. Pero quizá era el resultado de que el causante había resultado, incapaz de mantener una dirección fija, esto podría indicar que tal vez había sido acosado por diversos lados. La ausencia de otro tipo de marcas indicaría que había sido acorralado por algún otro ser sobrenatural que no necesitaba pisar el terreno para atacar, por lo tanto debía tratarse de alguien capaz de mantenerse en el aire, sin esfuerzo, debería ser algún espíritu celestial. Además dado que las marcas estaban situadas muy cerca de la entrada principal de la ermita... el fenómeno podía y debía interpretarse, como el resultado de un enfrentamiento entre un defensor del lugar sagrado y un destructor, por lo tanto sólo podía tratarse del escenario de una pelea entre Satanás que se dirigía hacia la ermita con intención de destruirla y su máximo oponente san Miguel arcángel para impedirle que pudiera  llevar a cabo su maligno y sacrílego plan.

Grabado del excepcional grabador alemán Albrecht Dürer (Alberto Durero), titulado " Revelación de san Juan, 11. San Miguel luchando con el Dragón". Puede verse la monstruosa diversidad de los demonios.
 realizado para el Libro del Apocalipsis, formado por la encuadernación de una serie de sus grabados. Publicado en Alemania, en 1498
Imagen: Apokalypse-Dürer



Conclusión etnopaleontológica

En este caso como en otros de naturaleza semejantes, nos hallariamos ante un caso de icnohierofanía paleontológica (Baucon, 2008), pues unas marcas fósiles desencadenan una interpretación sacralizante.

En mi opinión, es posible que la creación y ubicación de la leyenda paleontológica, precisamente, en el paraje de La Posa, pudiera debersea la coincidencia y proximidad de dos fenómenos geopaleontológicos particulares. Por un lado está el conjunto de depresiones de origen desconocido, situadas en la parte alta del barranco, muy cercanas a la puerta principal del santuario mariano y, por otro lado, la presencia de un terrenos de color negruzco, en la parte baja del barranco, debido a la presencia de abundante materia carbonosa, procedente de las capas que encierran niveles de lignito

Vista conjunta de la ermita de La Posa, edificio claro situado por encima de un manchón de roca pelada, yacimiento de icnitas, tras la retirada masiva de la cubierta de suelo y vegetación que ocultaba la casi totalidad de las huellas de actividad biológica que pueden apreciarse en la actualidad
Imagen: D'Isona a Bóixols

Se podría hipotetizar que las características particulares de la geomorfología, litología y paleontología, locales, habrían influido sobre la imaginación de las gentes del lugar, al proporcionarles un escenario muy favorable a una interpretación irracional y hagiográfica de ciertos aspectos geológicos que daría origen a la invención de una leyenda explicativa de unos hechos y justificativa de un sistema de creencias.
Está claro, que los mitos religiosos propios del catolicismo, de siglos pasados, habrían proporcionado los personajes y el argumento, necesarios para el desarrollo coherente del relato legendario que ahora ya es conocido. Una explicación, muy sencilla, creíble y respetable durante los siglos anteriores a nuestra época actual, pero que se mantuvieron vigentes hasta mediados del siglo XX, entre algunos colectivos poco ilustrados. 




Fuentes:

- Amades Gelats, Joan. 1980. Costums i creences. Folklore de Catalunya. Ed. Selecta. Barcelona
- Baucon, A. et al. 2008. Principles of Ichnoarchaeology: new frontiers for studying past times. Studi Trent. Sci. Nat., Acta Geol., 83 (2008): 43-72 
- Baucon, A. et al. 2012. A history of ideas in ichnology. In D. Knaust & R.G. Bromley Ed. Trace Fossils as Indicators of Sedimentary Environments. Elsevier
- Pascual-Marquinez, A. et al. 2010. Estudio icnoarqueológico de los petroglifos con forma de huella animal y de las icnitas de dinosaurio en la Necrópolis de Revenga (Burgos) Cidaris 30, VIII EJIP, pág. 217-222 
- Roma i Casanovas, Francesc. 2002. Llegendes de la natura  Edicions El Mèdol. Tarragona
- Roma Casanovas, Francesc. 2011. Petjades del Diable de la Posa (Isona, Pallars Jussà) Petjades... Footprints... Empreintes... Huellas..., una geografia mítica poc estudiada
- Sanz García, José Luís. 1999. Mitología de los dinosaurios." Taurus.