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lunes, noviembre 15

El registro fósil ibérico y el santoral católico, en la religiosidad popular de España y Portugal (14)

por Heraclio ASTUDILLO POMBO. Universitat de Lleida.

Fósiles ibéricos relacionados, por la tradición popular española, con diversos santos y santas (4)


Las "piedras de santa Fe", en Orgañá (Lleida) 


Introducción 

Orgañá (cat. Organyà) es un municipio de la comarca leridana del Alt Urgell, situado a unos 558 m de altitud snmm, en el valle del Segre, entre las poblaciones de Oliana y la Seo de Urgel. Limita con el río Segre, a levante, y con la sierra de Sant Joan, a poniente. La cercana e imponente montaña de Santa Fe, con su ermita homónima en la cima, está situada en el extremo oriental de la sierra de Sant Joan y se alza majestuosa sobre el pueblo de Organyà, con su cima a 1207 m. Desde la cima del monte de Santa Fe o desde el cerro donde se halla la ermita, se domina una extensa panorámica sobre los valles de Cabó y del Segre, con las parcelas de los campos de cultivo del fondo de valle, formando un mosaico con todas las tonalidades del verde y las laderas de la gran multitud de montañas y sierras que conforman la compleja orografía de esta zona pre-pirinaica, recubiertas de densas zonas boscosas.

Antigua tarjeta postal mostrando una vista general de la localidad leridana de Orgañá, población ribereña del río Segre. 
A sus espaldas la impresionante mole del Monte de santa Fe y a sus pies las riberas del río Segre. Fotografía tomada hacia 1910
Imagen: Blog de J. M. Mir 

La "vida y milagros" de santa Fe de Orgañá, co-patrona de la localidad, cuando eran relatados por los habitantes de mayor edad, incluía algunos episodios legendarios, hoy increíbles, pero que fueron aceptados o tolerados por  la mentalidad mágica y la enorme credulidad propias de las comunidades rurales, en tiempos pasados, por contener algunos detalles bien adaptados a la realidad geológica y geográfica locales. 
Si se comparan la "vida y milagros" de la santa "leridana" con las de la versión original, la santa francesa, "Sainte Foy d'Agen",  se puede ver que existen algunas diferencias narrativas muy notables. Según las leyendas frsncesas la santa era una jovencísima doncella aquitana que murió mártir, a la edad de 13 años, por no querer renunciar a su religión cristiana, según recogen sus biografías oficiales, por otra parte altamente sospechosas de ser más una leyenda piadosa que una realidad histórica

El crepúsculo de la Edad de Oro de los santos legendarios, comenzó en la época de la Ilustración, con el ascenso al poder de obispos y cardenales racionalistas, que fueron eliminando del santoral oficial de la Iglesia católica a muchos de aquellos antiguos personajes legendarios. Se revisaron documentos históricos antiguos, comprobando que la existencia de ciertos santos y santas era más que dudosa y que su biografía estaba plagada de hechos que resultaban increíbles y milagros imposibles. 
Sin embargo, la religiosidad popular, especialmente en localidades del medio rural, con santuarios consagrados a su veneración, siguieron manteniendo vivo su culto, celebrando su festividad religiosa y su fiesta profana, acudiendo devotamente a sus santuarios, en los días estipulados, tal como habían estado haciendo sus ancestros de siglos anteriores.

Aspecto del sombrío interior de la pequeña iglesia de la ermita de santa Fe de Orgañá, cuya existencia está documentada ya en el año 1075. Es un pequeño y austero edificio religioso de una sola nave, de forma rectangular, bastante alargado por la parte de levante, probablemente por una reforma de ampliación realizada en 1880. El lunes de la Segunda Pascua se celebra anualmente la Romería de Santa Fe,  un encuentro festivo religioso en honor de santa Fe, co-patrona de la población, congregándose en la ermita y su entorno decenas de devotos.
Habitualmente, en la trama de los relatos biográficos de los santos y santas, se incluían milagros sorprendentes y portentos varios, realizados por el protagonista de la narración, para demostrar que eran personas que estaban bajo la protección de Dios, quien los había dotado de capacidades sobrehumanas, que manifestaban en ciertas ocasiones. En algunas localidades existían lugares que conservaban pruebas testimoniales de la veracidad del relato hagiográfico. Con frecuencia estaban relacionadas con elementos del paisaje y muy a menudo con componentes del medio geológico, este es el caso de las denominadas "pedres de santa Fe", que se pueden encontrar en las laderas de la parte alta de aquella montaña sagrada... y de muchas otras de las sierras de los alrededores.


Santa Fe de Agen (Francia) y Santa Fe de Orgañá (España)

Según el Santoral Católico Romano, santa Fe de Agen era una joven doncella de 13 años que sufrió martirio, en tiempos del emperador romano Maximiano (s. IV), en la localidad galo-romana de Agen, su ciudad natal. En la región de Aquitania, en el sur de Francia, entre Tolosa y Burdeos. Todo ello por no querer renunciar a su religión cristiana. El martirio de esta joven mártir, consistió según cuenta su biografía, en un intento fallido de asarla viva sobre una gran parrilla de bronce, por los verdugos romanos. Viendo que no conseguían su propósito y, siendo de familia noble y ciudadanía romana, concluyeron con la decapitación por espada. En ningún momento de biografía oficial se habla de intento de lapidación por parte de los paganos.

La leyenda de la vida y milagros de Santa Fe, se hizo extraordinariamente popular en la Edad Media y el culto a santa Fe estaba muy extendido por toda Europa en esa época, gracias a la difusión de su "vida y milagros" que hacían los peregrinos devotos de la santa que seguían el Camino de Santiago. En Cataluña, es posible que fuese un culto traído desde Francia por los ocupantes carolingios que constituyeron y defendieron los condados de la Marca hispánica, a fines del siglo VIII, con el apoyo de la población autóctona de las montañas, en los primeros tiempos de la Reconquista de los reinos cristianos del norte peninsular, contra los invasores mahometanos y sus colaboradores hispanos convertidos al Islam.  

La ermita de santa Fe de Orgañá aparece mencionada en dos documentos del siglo XI, el primero es un documento de donación, del año 1075, en el que Guitard Isarn dio a su esposa Gebelina diversas propiedades en el valle de Cabó, cuyo límite, por poniente, era "Sancta Fide vel in roca de Fenestras". El segundo documento es el acta de consagración de la iglesia de Santa María de Organyà, del año 1090, en el que entre los diversos bienes confirmados de esta iglesia parroquial, consta la propiedad de la ermita de Santa Fe.

Imagen renacentista de "sainte Foy" en metal plateado y dorado, posiblemente un relicario gótico, que representa a la santa virgen y mártir. Aparece dotada con todos los atributos iconográficos de su martirio: la corona de la gloria celestial, la palma del martirio, la parrilla de la tortura por el fuego y la espada de su ejecución por decapitación. Monasterio de Conques (Francia)
Imagen: El testigo fiel

Según un antiguo relato popular tradicional, Santa Fe de Orgañá era una muchacha joven, piadosa, caritativa y virtuosa que, en los primeros tiempos del cristianismo, había vivido en la localidad leridana de Orgañá (Organyà), rodeada de convecinos paganos que la criticaban y recriminaban por su fe cristiana. Para apartarse de las malas influencias morales y de la enemistad de sus muchos vecinos paganos, la joven Fe se fue a hacer vida de ermitaña, en lo más alto de una montaña muy cercana que hoy es conocida como "la Montaña de santa Fé". Recluida en la naturaleza y refugiada en una pequeña y sencilla cabaña, se dedicaba a la oración, la penitencia y la contemplación
En varias ocasiones los paganos habían ascendido hasta su zona de retiro para recriminarle su fe cristiana y exigirle que retornara al paganismo. Como ella se negaba a seguir consejos o sus exigencias, los paganos furiosos la apedreaban sin compasión para matarla, pero ni una sola de aquellas piedras paganas lograban lastimarla, porque antes que aquellas piedras pudieran tocar su cuerpo, la santa las atrapaba al vuelo, hábilmente con sus manos. Cuando las dejaba caer al suelo, todas aquellas piedras habían adquirido la forma del interior de su puño y llevaban impresa la marca de sus cinco dedos. 
Como estas visitas se repitieron varias veces, el terreno de los alrededores de su cabaña quedó cubierto de esta clase de piedras transformadas milagrosamente por la santa, razón por la que son llamadas "pedres de santa Fe"

Aspecto exterior del conjunto formado por la ermita de santa Fe de Orgañá y la antigua casa del ermitaño, en la cima de la montaña de santa Fe. Fotografía de autor desconocido: Amics del Museu Geològic del Seminari de Barcelona.                                              Imagen: Les excursions de Verdaguer al Pirineu (II)   

Finalmente, hartos los paganos de los malabarismos de la santa consiguieron que fuera condenada y ejecutada por decapitación con espada. 
Siglos más tarde, tras su muerte y canonización, los habitantes del pueblo, ya todos ellos cristianizados y arrepentidos del crimen de sus antepasados paganos, construyeron una ermita en su honor, en el lugar donde la santa tuvo su primitivo eremitorio, ese santuario hoy es conocido como la ermita de "Santa Fe d'Organyà". 


Las "piedras de santa Fe" de Orgañá en la literatura popular

La primera referencia escrita a las curiosas "pedres de santa Fe" de Orgañá la hizo el famoso poeta  Mosén Jacinto Verdaguer, un sacerdote, literato y excursionista catalán, quien cuando las vio, durante una visita al santuario, las reconoció como erizos fósiles. Tal cosa sucedió durante el verano de 1883. Ese año, Verdaguer realizaba una segunda y más larga travesía por el Pirineo para ambientar más sólidamente los paisajes que constituían los escenarios de los diversos episodios de su futura novela, titulada "Canigó". El viaje realizado a pie o en caballería le ocupa desde el 3 de julio al 7 de septiembre, iniciado en el Conflent (Francia) y continuada por las tierras de la Cerdaña, el Cadí, el Alto Urgell, el Pallars Jussà, el valle de Boí, el valle de Aran, l'Ariège (Francia), desde donde sube a la Pica de Estats, y pasa a Andorra. 
En el transcurso de este largo viaje turístico, etnográfico y literario, al pasar por la localidad de Orgañá, el 26 de julio de 1883, Mossén Cinto Verdaguer conoció la leyenda popular de "Les Pedres de santa Fe".  Estp sucedió cuando Verdaguer subió a la cima de la montaña para visitar la ermita de Santa Fe, fue acompañado y guiado por el vicario parroquial mosén Colom. Cerca de la ermita, Verdaguer recogió, de boca de su acompañante, una creencia popular   tradicional propia de aquella localidad, asociada a cierto tipo de fósiles que se encuentran en el entorno de la ermita, escribiendo la siguiente nota en su cuaderno de viaje: 
"En  [la montaña de] Santa Fe se encuentran castañas de mar petrificadas [erizos de mar fósiles], donde la gente cree ver grabados los dedos de la santa [surcos ambulacrales]; y dicen que son las piedras que le tiraban y que ella retenía al vuelo, estampando en ellas su hermosa manecita. En esa actitud está representada en una pobre y sencilla escultura a un lado del altar mayor, y, en el otro, en el acto de ser degollada. [Tales esculturas fueron destruidas por el fuego durante la pasada guerra civil (1936-1939), sin haber quedado testimonio gráfico alguno de su apariencia]"

Cubierta de un número e
xtraordinario de la revista ilustrada barcelonesa, ÁLBUM SALÓN, de contenido artístico-literario. Dedicado a la figura de Jacinto Verdaguer, con motivo del reciente fallecimiento del popular clérigo, famoso literato y admirado poeta catalán. Aparece fotografiado en plena madurez y, dentro del círculo, en su juventud. 
Fotografía original de Esplugas.
Imagen: Hemeroteca digital BNE.

Es de suponer que la invención de una narración  legendaria, basada en la interpretación y creencia popular citada anteriormente, resultaría muy útil para explicar o recordar a los oyentes de cualquier edad, la causa sobrenatural de la abundante presencia de aquellas extrañas piedras, en las laderas de las partes altas de aquella montaña sagrada y derredor del la ermita. Posiblemente el autor del relato legendario fue algún clérigo creativo o algún laico devoto que ideó y difundió la narración de un hecho tan prodigioso en tiempos muy anteriores a la visita de Verdaguer, y muy propensos a la invención de relatos maravillosos, tal cosa quizás sucedió durante el siglo XVII o XVIII. 

Posteriormente, otros narradores catalanes, conocedores de la existencia de los fósiles y de las interpretaciones legendarias populares, han tratado el asunto en sus publicaciones. De entre todos ellos hay que destacar a Pep Coll (Josep Coll Martí) un prolífico y popular narrador  pallarés, excursionista, docente de secundaria y conferenciante.  
En 1994, publicaba en su libro Muntanyes mig maleïdes, una de las varias versiones populares existentes en la memoria colectiva de las personas más mayores, recogida años antes en una visita a la localidad. 
"La leyenda cuenta que santa Carránima, santa Fe y santa Pelaia, eran tres santas hermanas que de jóvenes habían vivido las tres juntas en el mismo pueblo [Orgañá]. Eran mujeres pecadoras y de mala vida. 
Un día la gente del pueblo, harta de tanto vicio y tantos saraos, las fueron a buscar a su casa y, a pedradas, las expulsaron del pueblo. Las tres hermanas huyeron hacia el bosque para ocultarse y protegerse de la lluvia de piedras de sus perseguidores. Una vez solas, muy arrepentidas de los muchos pecados de su vida anterior, decidieron retirarse para hacer penitencia durante todo lo que les quedara de vida, como no querían estar separadas porque habían vivido siempre juntas, pero debían estar aisladas para no distraerse durante su nueva vida de oración y penitencia, se construyeron una ermita [un eremitorio] en lo alto de cada una de las tres montañas cercanas, así se podían ver desde lejos y se hacían algo de compañía en su soledad.
Aún hoy, por aquellas sierras, se encuentran piedras con una especie de cruz de cinco brazos iguales, grabada. Se dice que esas marcas son los dedos de las jóvenes cuando cogían al vuelo las rocas que les arrojaban los vecinos del pueblo que las perseguían."

Aspecto de una de las llamadas, "pedres de santa Fe" de las que se pueden hallar en las inmediaciones de la ermita dedicada a santa Fe. En realidad, generalmente, se trata de ejemplares fósiles de erizos de mar del género Micraster. Este ejemplar muestra numerosas manchas ferruginosas (icnofósiles), correspondientes a marcas postmortem, de asentamiento dejadas por animales marinos epífitos, del grupo de los balanos o "bellotas de mar" que utilizaron el caparazón vacío del erizo como soporte de fijación. Fotografía original de Isabel Benet Gascón, 
Imagen: Centre Excurs. Àliga BCN

El mismo autor, en 1997, en otro libro titulado Viatge al Pirineu fantàstic, mostraba otra versión de la leyenda popular, muy diferente de la anterior.
"Cuenta la crónica popular que cuando los verdugos apedreaban a santa Fe, ella pillaba al vuelo, con sus manos, las piedras que le lanzaban, sin que le hicieran ningún daño, y luego las dejaba caer al suelo. 
Le arrojaron tantas piedras, que estas sierras se quedaron bien sembradas de ellas y todavía hoy se pueden recoger a espuertas. Son unas piedras redondeadas, en forma de panecillo, con las marcas de los cinco deditos de la santa grabados encima. Antiguamente en Organyà las llamaban “piedras de santa Fe”, ahora todo el mundo las llama fósiles."


La verdadera naturaleza de las "piedras de santa Fe" de Orgañá

Las calizas de la sierra de Santa Fe (Cretácico superior) forman un relieve alargado, de color blanquecino, que se puede reconocer fácilmente en la topografía del terreno. Esos materiales calcáreo consistentes que formas crestas culminales, descansan sobre materiales más blandos: las margas del valle de Cabó, que pertenecen al Cretácico inferior. En conjunto, las calizas de Santa Fe forman un sinclinal, o sea, una estructura de plegamiento de forma cóncava, en cuyo núcleo aun se conserva una pequeña cantidad de margas azules. Son precisamente estos últimos materiales, blandos y disgregables, los que contienen abundantes fósiles, entre los que destacan, por tamaño y abundancia, los restos de equínidos (erizos de mar), y los de rudistas, un tipo de moluscos con forma de cucurucho, dos clases de animales marinos que habitaban en los fondos marinos. en ambientes litorales de arrecife.


A la izquierda, la parte alta de la montaña de santa Fe, con la ermita de la santa coronándola. Las calizas de la Fm. Santa Fe de Orgañá
(Cretácico superior) constituyen el relieve más abrupto y dominante en ese territorio montañoso, mientras que las margas (Cretácico inferior) constituyen las laderas boscosas de la sierra y el pedestal de las mencionadas calizas. 


Hoy día casi todos los habitantes adultos de la localidad de Organyà saben que esas extrañas piedras, en forma de panecillos con unas marcas características, que se hallan en los alrededores del santuario, son en realidad erizos fósiles, pero hace más de 70 años, ningún lugareño sabía nada sobre su verdadera naturaleza paleontológica y sí sobre su origen legendario. 
Desde el punto de vista científico, se trata de ejemplares de erizos marinos de diversos tamaños, correspondientes a diversos géneros de equínidos cretácicos, mayoritariamente pertenecientes al género Micraster
Según información proporcionada por el Dr. Jaume Gallemí, paleontólogo especialista en equínidos fósiles, conservador de la sección de Paleontología del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona y que años atrás, para la realización de su tesis doctoral, estudió esta zona. Podrían tratarse de ejemplares de las especies Micraster brevis, Micraster heberti, Micraster laxoporus y/o Micraster matheroni, pero mayoritariamente se trataría de ejemplares de la especie M. brevis, por ser la más frecuente en el lugar.

Aspecto de un  ejemplar de Micraster brevis, del Cretácico (Santoniense), visto por su zona dorsal, procedente de un lugar indeterminado de la provincia de Lérida. Obsérvese la forma acorazonada de su contorno y la marca en forma de cruz que determina la distribución y profundidad características de los cinco surcos ambulacrales en este género de erizos marinos fósiles. Ambas características morfológicas han dado pie a numerosas interpretaciones populares muy imaginativas y a relatos muy fantasiosos.

Sin excluir la posibilidad de que bajo este nombre popular también pudieran haberse incluido algunos ejemplares de Cardiaster integer, Echinocorys gr. scutata y hasta de Hirudocidaris corbaricus. Ya que estos géneros y especies de equínidos fósiles, también han sido hallados en la zona comprendida entre la montaña de Santa Fe y la de Espiés. 
Todas estas clases de erizos fósiles vivieron hace entre 86 y 89 millones de años, durante el Cretácico superior, entre el periodo Coniaciense superior y el Santoniense inferior. Tal cosa sucedía cuando los materiales pétreos (margas) que forman ciertos estratos de este terreno montañoso que ahora los contienen, eran entonces sedimentos submarinos del fondo del océano Tetis, en los que estos animales marinos de vida bentónica pululaban, viviendo escasamente enterrados en el lodo.

Y aún existe otra posibilidad más, el Ayuntamiento de Organyà el 8 de agosto de 2020 colocó  un panel informativo, para rendir homenaje a la figura de Mn. Jacinto Verdaguer, en el mirador de Coll Marí, a 913 metros de altitud, en el camino que conduce al santuario de santa Fe.

Aspecto del contenido gráfico y textual del panel informativo, para visitantes, colocado en el mirador de Coll Marí por el ayuntamiento de Orgañá. 

  
Al final del documento  informativo, se dice que las "castañas de mar" que citaba Mn. Cinto, en 1883, eran un tipo de erizos marinos fósiles llamados Hemiaster subtilis.
[Mecaster subtilis, del Cretácico superior: Cenomaniense medio-Turoniense medio] . No se cita fuente alguna, para esta identificación paleontológica.


Otros casos legendarios muy semejantes

Aquellas personas que son seguidoras fieles de este blog y además gocen de buena memoria, tal vez la transformación milagrosa de unas piedras vulgares en unas piedras muy curiosas y nada vulgares, lanzadas por un grupo de perseguidores paganos contra un santo cristiano en fuga, quizá les ha hecho recordar los casos de las "piedras" de san Elías de Narbaja (Álava), las de san Esteban de Salvatierra (Álava) o las de Sandailli de Oñate (Guipúzcoa). En todos los casos, también se trataba de ejemplares de equínidos del género Micraster.  Tal vez la explicación radique en que fueron interpretaciones aportadas por ocupantes temporales o/y por emigrantes repobladores, procedentes del sur de Francia, llegados cuando empezó la Reconquista.


Unas "pedres de santa Fe" de Orgañá, no canónicas

Se ha encontrado una referencia documental (
Vallverdú, 1976: 85) en la que el probable nombre popular de aquellos fósiles, no mencionado por el autor, el narrador Josep Vallverdú Aixalà, parece no coincidir  con el tipo de fósiles asociados al intento de lapidación de la santa, mencionados en las otras referencias documentales y orales halladas. El texto dice lo siguiente:
«Santa Fe es una bella y joven mártir, venerada también en el Rosellón, que murió lapidada [error, oficialmente, murió decapitada]. En la montaña de Santa Fe, en la ermita y por todo el camino de Montanissell, hay pequeños fósiles, caracolitos muy bellos, y se dice que son las piedras con las que fue golpeada la joven mártir».
Se desconoce si los "hermosos caracolitos" mencionados por Vallverdú, pudieran ser en realidad fósiles de gasterópodos marinos o de cefalópodos (ammonites).
Esta información que refleja una creencia anómala o discordante, podría ser un indicio de que quizás para algunas personas de la localidad, cualquier clase de fósil, hallado cerca del santuario, podría haber sido interpretado como producto de una transformación milagrosa, relacionada con la patrona del mismo... o no.


Agradecimientos

Al Dr. Jaume Gallemí Paulet, por su buena predisposición a colaborar con el autor en la clarificación de cuestiones de equínidos fósiles.


Fuentes

- Anònimo. Santa Fe, mártir.  El Testigo Fiel. https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_3647
- Anònimo (2018). Les excursions de Verdaguer al Pirineu (II). Amics del Museu Geològic del Seminari de Barcelona. 18 de septiembre de 2018  https://museugeologic.blogspot.com/2018/09/ventus-les-excursions-de-verdaguer-al_18.html?showComment=1628459921991#c6192031417187520089
- Anònimo (2020). Organyà renova l'espai de Coll Marí i ret homenatge a Jacint Verdaguer. FB Ajuntament Organyà, 08/08/2020
- Astudillo Pombo, Heracli (2013). Figols d'Organyà (Lleida): "La Casa dels Fòssils" o "Ca'l Fantic". Fósiles usados como ornamentación arquitectónica (6). Folklore de los fosiles ibéricos, 02/09/2013
- Coll i
 Martí, Pep (1994) Muntanyes (mig) Maleïdes. Empúries, Barcelona. 
- Coll i Martí, Pep (1997Viatge al Pirineu fantàstic. Columna Edicions. Barcelona 
- Gallemí Paulet, Jaume (1992). Los Yacimientos con equinidos del cretácico superior del prepirineo de la provincia de Lleida. (Tesis)   https://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/32162/TJGP2de2.pdf?sequence=2&isAllowed=y y https://ddd.uab.cat/pub/tesis/2011/hdl_10803_32162/TJGP2de2.pdf
- Gallemí Paulet, Jaume (2021) Comunicación personal del 18/08/2021
- Garolera i Carbonell, Narcís (1992). Jacint Verdaguer. Excursions i Viatges (III). Ed. Barcino. Barcelona. 
- Martin Closas, Carles (2003). Llegendes i noms populars dels fòssils a Catalunya. NPQ  nº 413 (pp. 30-33) Col·legi Oficial de Químics de Catalunya
- Roma i Casanovas, Francesc (2009). Les pedres de Santa Fe. Petjades, Footprints, Empreintes, Huellas, una geografia mítica poc estudiada 
- Vallverdú, J. & T. Sirera (1976.). Els rius de Lleida. Ed. Destino. Barcelona.  

jueves, junio 3

El registro fósil ibérico y el santoral católico, en la religiosidad popular de España y Portugal (16)

Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Universitat de Lleida


Fósiles ibéricos relacionados, por la tradición popular española, con algunos santos y santas del panteón católico (4)



Las "piedras de santa Catalina" del convento de Badaya, en Trespuentes, Álava (País Vasco) (5ª y última parte)


Intentando dar respuesta a una serie de "enigmas santacatalinianos" pendientes de resolución

Propuesta de solución para el 1er. enigma: Hasta tres variedades de piedras de santa Catalina de Alejandría

Introducción

Además de las famosas piedras de santa Catalina de Badaya, de las cuales se ha tratado abundantemente, en diversas entradas anteriores, conocemos la existencia de otras dos variedades más, de esta curiosa clase de piedras legendarias relacionadas por la mentalidad popular con santa Catalina de Alejandría. Posiblemente ambas variedades proceden de algún lugar, hoy desconocido, del norte africano o de la periferia sinaítica, situado en algún punto del itinerario de las rutas de peregrinaje a Tierra Santa, que se iniciaban o finalizaban en el puerto de Alejandría. Estos lugares que antiguamente estuvieron relacionado con el aprovisionamiento de esta clase de extrañas piedras, consideradas supersticiosamente como reliquias milagrosas, a algunos de los millares de peregrinos cristianos que, procedentes del sur europeo, se desplazaban hasta algunos de los Santos Lugares de la antigua Palestina bíblica, para cumplir viejas promesas o para beneficiarse de indulgencias plenarias ofrecidas por diferentes papas de Roma.

A la izquierda, grabado realizada por el grabador francés Philip Borde que aparece en la página 264 del libro Martirologii Hispani (Tomus sextus) de Tamayo Salazar (Lión, 1659)  que acompañaba como ilustración el texto escrito por Juan Tamayo de Salazar. Se indicaba que "reproducía" el aspecto de una piedras de santa Catalina de Badaya que el autor tenía en su poder. Si se comparan las características que muestra esta representación gráfica "manipulada", con las de un ejemplar real de un erizo fósil de la especie Micraster coranginum, (imagen de la derecha) se puede ver claramente que hay una deformación tendenciosa del verdadero aspecto de un ejemplar de esta especie. Creemos que se hizo para exagerar la forma levemente acorazonada natural y, además, se aumentó el tamaño de la figura pentaestrellada que compone el sistema de surcos ambulacrales. Todo ello con la intención interesada de conseguir que la forma de la piedras se asemejase mucho a la de un corazón y que la prodigiosa figura inscrita se asemejase mucho a los 5 radios de una rueda del martirio.
Imagen 1: Martirologii Hispani . Imagen 2: Natural History Museum of London


La segunda variedad de piedras de santa Catalina  de Alejandría, descrita por Juan Tamayo de Salazar en 1659

Sabemos de su existencia por la brevísima descripción que hace de ellas el presbítero Juan Tamayo de Salazar, en un libro suyo, titulado Martirologii HispaniTomus Sextus et Ultimus (p. 264) impreso en Francia (Lion)  y publicado en 1659
Esa segunda variedad de piedras de santa Catalina, sería muy probablemente de procedencia exótica, tal como se ha comentado unas líneas más arriba, con un aspecto muy distinto al de las famosas piedras de Badaya
Este segundo tipo de piedras de santa Catalina, debían ser bastante comunes en su lugar de origen, pues según escribe Juan Tamayo de Salazar "se repartían a todos los devotos de la santa Virgen y Mártir, el día de su festividad, en la ciudad de Valencia" donde la santa tenía una iglesia dedicada a su culto desde principios del siglo XIII. 
No dice Tamayo si los devotos valencianos que las recibían en concepto de reliquias de la santa, habían depositado una limosna de cuantía mínima, previamente estipulada o si se repartían gratuitamente, a cargo de algún devoto adinerado de la santa que cumplía un voto de caridad pública, al que se había comprometido anteriormente.

Como previamente, Tamayo de Salazar ya había descrito y figurado las piedras de santa Catalina de Badaya y no dice que estas otras sean de la misma clase, parece lógico pensar que deben ser de origen, forma y aspecto muy diferente. Parecería obvio que debieron proceder de algún otro lugar que no era la sierra de Badaya, en el que serían adquiridas o recolectadas por alguna personas de toda confianza, encargada de tal misión con la finalidad de ser luego llevadas hasta la ciudad de Valencia, para ser repartidas a los devotos durante los actos religiosos de la festividad de la santa

Este segundo tipo de piedras de santa Catalina fueron mencionadas y descritas en la sección de “Cosas notables contenidas en el santoral del mes de noviembre”, en la subsección dedicada a "santa Catalina Virgen y Mártir". En donde se decía que aquel tipo particular de piedras de santa Catalina eran repartidas entre todos los devotos de la santa, por que las consideraban como verdaderas reliquias de la santa, en el transcurso de las ceremonias religiosas organizadas el día de su festividad, en la iglesia consagrada a su culto, en la ciudad de Valencia. 

Representación de santa Catalina de Alejandría, sujetando la rueda de cuchillas del martirio en su mano derecha. Detalle del retablo dedicado a santa Catalina y san Eloy, de autor desconocido, procedente de la antigua iglesia parroquial de Castellbò (Alt Urgell). Pintura de estilo medieval gótico, realizada en temple sobre tabla, de final del siglo XIV a principio del XV: hacia 1400.  Actualmente expuesta en el Museu Nacional d’Art de Catalunya, Barcelona.
Imagen: MNAC 

Tamayo de Salazar dice de ellas que eran como una representación de la rueda del martirio de santa CatalinaDe la interpretación del significado de la frase anterior, se podría llegar a pensar que tales piedras también podrían ser algún tipo de erizo marino fósil, diferentes de los ejemplares del género Micraster típicos de Badaya. 
Según nuestra hipótesis, esta otra clase de erizos fósiles repartidos en la ciudad de Valencia, deberían reunir una serie de características morfológicas particulares, para que el conjunto de su aspecto pudiera asemejarse suficientemente a una rueda cubierta de clavos punzantes. Deberían tener un caparazón de contorno circular y bastante aplastado, con la parte superior e inferior aplanada y dotados con grandes mamelones agudosPodrían ser varios los géneros y bastantes las especies de erizos marinos fósiles que cumplirían los requisitos morfológicos mínimos de semejanza formal.

Diferentes aspectos externos (1a, 1b, 1c, 1d), de una especie de erizo marino fósil del género Phymosoma. Fotografiado en vista superior, inferior y lateral
En nuestra opinión, esta especie podría ser una de las varias especies que cumplirían los requisitos mínimos necesarios para poder ser interpretadas, supersticiosamente, como una representación natural, pero maravillosa, de la rueda del martirio de santa Catalina de Alejandría, con sus numerosas cuchillas o clavos lacerantes.
Imagen: Al-Qot, G. & Abdulsamad, E. 2016 

Juan Tamayo, no aporta ningún detalles sobre las características de la clase de piedras de santa Catalina, repartidas en la iglesia de Valencia, quizás porque nunca las había visto y hablaba de ellas, solamente  de oídas, debido a lo cual  no conocería ni su aspecto ni su tamaño. Tampoco indica la procedencia geográfica de aquellas piedras, tal vez por que le era totalmente desconocida. 

Siendo, en aquella época, Valencia una gran ciudad mediterránea, con un puerto de mar importante y con un activo flujo de mercancías y de viajeros, hacia Alejandría y El Cairo,   entre otros lugares del norte de África. Sabemos que algunos de aquellos pasajeros viajaban para comerciar con Egipto y volver cargados de productos exóticos, mientras que otros lo hacían para peregrinar hacia Tierra Santa, pasando por el Monasterio de santa Catalina del monte Sinaí. 
Sabemos que en el Noreste de África y en la Península del Sinaí existen bastantes yacimientos paleontológicos, de edades jurásica, cretácica y paleocena, capaces de proporcionar en abundancia, el tipo de erizos fósiles con la forma apropiada para ser considerados "prodigiosas representaciones de la rueda de santa Catalina"
Dos lugares eran los candidatos a ser el lugar ideal de procedencia de aquellas piedras: Alejandría por ser la ciudad donde padeció el martirio y el monte Sinaí por ser el lugar donde los ángeles depositaron el cuerpo de la santa mártir y donde se le levantó un monasterio y santuario.
No sería nada extraño que aquellos erizos fósiles que se repartían en Valencia en memoria y honor de santa Catalina, a mediados del siglo XVII, pudieran proceder de algún lugar de los dos territorios antes mencionados... o de cualquier otro. 


La tercera variedad de piedras de santa Catalina de Alejandría, la descrita por el Infante D. Juan de Aragón en 1373

Recordemos que aún tenemos referencias ibéricas a una tercera variedad de piedras de santa Catalina que fue descritas muy brevemente, por el Infante D. Juan de Aragón, el futuro rey Juan I de Aragón, refiriéndose a ellas como una clase de piedras de santa Catalina, portadoras de flores. Esta referencia aparece recogida en el texto de una carta suya, fechada en el año 1373, dirigida al súbdito Bernat de sa Cot que se dirigía en peregrinación a Tierra Santa, partiendo desde Valencia y desembarcando en Alejandría, en donde debía comenzar su arriesgado periplo de peregrino hacia los Santos Lugares de la Palestina bíblica, después de haber atravesado el Mar Rojo y cruzado la Península del Sinaí, después de haber pasado por el importante monasterio sinaítico de santa Catalina. 
La procedencia geográfica de esta clase de piedras y su aspecto, hoy, ambas desconocidas, podría atribuirse a algún yacimiento situado en territorio egipcio, africano o sinaítico, cercano a las rutas de peregrinación a Tierra Santa más habituales.
En nuestra opinión, puramente intuitiva y totalmente especulativa, tal vez, podría tratarse de fósiles de erizos marinos de tipo clipeastérido, característicos del Mioceno

Aspecto de tres ejemplares de erizos marinos del género Clypeaster, procedentes de la localidad de Cessaniti (Calabria). A la izquierda representación en vista aboral o dorsal y a la derecha representación en vista oral o ventral. Los ejemplares 1 y 2 corresponden a la especie C. reidii y el nº 3 a C. scillae. Puede verse claramente que todos los ejemplares, en su zona dorsal, muestran un relieve en forma de "flor de cinco pétalos". Tal vez por este motivo, en la Edad Media, los devotos europeos de santa Catalina, se referían a ellos como "piedras de santa Catalina con flores"
Fotografía original de Franco Russo


Propuesta de solución para el 2º enigma: Ni rastro de referencias a la ubicación de la ermita primitiva ni de sus restos arquitectónicos 

Aunque algún autor "moderno" (siglo XVII) dice que, algunos años antes de que él lo  escribiera, se había levantado una pequeña ermita conmemorativa junto al huerto monacal, para celebrar el hallazgo casual de la imagen de santa Catalina, en aquel mismo lugar, por un cazador que le disparó un escopetazo al confundirla con una paloma, ninguno de los autores antiguos hace ninguna referencia a que la imagen de la santa que presidía la iglesia, primitivamente, hubiese sido hallada de manera semejante.
La historia legendaria del hallazgo de la imagen de la santa, semioculta encima de una rama de la copa de una encina, parece ser una leyenda de nueva creación, muy posterior al inicio de la devoción popular a la santa, en aquel lugar de la sierra de Badaya, pues es de suponer que alguna imagen suya debería presidir la primitiva ermita "castrense", acondicionada en el patio de armas de la casa fortificada de los señores de Iruña, hacia finales del siglo XIII o principios del siglo XIV.

La hipotética suposición personal de que la primitiva ermita de santa Catalina pudiera haber estado integrada en la arquitectura del primitivo complejo militar, formado por la torre de vigilancia y la casa fuerte de defensa, se basa en tres hechos históricos, debidamente reforzados por los correspondientes indicios. 
El primero, es que como los templos e imágenes religiosos, más sagrados para los cristianos, eran un objetivo de destrucción para los musulmanes más fanáticos, por lo tanto, la mejor manera de proteger un santuario y su contenido sagrado, era construirlo en el interior de un recinto fortificado. Condición que cumplía perfectamente el reaprovechamiento religioso del antiguo patio de armas de la casa fortificada, reconvertido en ermita.
El segundo hecho que permite plantear la misma suposición de un santuario integrado en el edificio militar, es que los arqueólogos y arquitectos modernos, que recientemente han estado buscando sus ruinas o marcas de cimentación, por todo el terreno de los alrededores de las ruinas del conjunto conventual agustiniano, usando los medios técnicos más sofisticados de hoy día, como son los georadares, no han podido hallar ni un solo indicio de su existencia, al memos como una construcción individual o independiente del conjunto monástico.
El tercer hecho, es el hallazgo de algunos enterramientos a bastante profundidad, en el subsuelo de la zona del coro, lo que ha hecho pensar a algún arqueólogo que la primera iglesia se construyó ampliando la ermita primitiva sobre el cementerio anejo... y justamente la zona del coro se corresponde con la ubicación de la primitiva casa-torre fortificada  


Esquema histórico-arquitectónico de las ruinas del complejo monacal de santa Catalina de Badaya. Los diferentes colores indican épocas históricas diferentes y funciones de uso distintas.
Imagen: Cortesía de Daniel Luengas Carreño. Arquitecto


El aumento del atractivo social y religioso del lugar, debió favorecer el incremento de las actividades religiosas de culto dedicadas a la santa alejandrina, tanto en intensidad como en frecuencia, por tanto aumentaría proporcionalmente la masa social de devotos recolectores de "piedras de santa Catalina", en los alrededores del convento agustiniano, progresivamente en lugares cada vez más alejados del santuario, debido al efecto extractivo del expolio religioso. La actividad devocional, de tipo tradicional y supersticioso, consistente en recoger buenos ejemplares fósiles de Micraster, cerca del monasterio de los frailes agustinos, se habría mantenido bien viva y activa, al menos durante cerca de tres siglos y medio (1490-1836), desde finales del s. XV hasta finales del primer tercio del siglo XIX  

Vista aérea de las ruinas del complejo conventual agustiniano, en la actualidad. 
En el lado derecho (N), los muros en forma de cruz latina invertida indican la situación de la  antigua iglesia en el complejo monástico-señorial, único  espacio dedicado al culto religioso. En uno de sus dos altares principales, se veneraba una imagen de santa Catalina, patrona del lugar. Suponemos que los 3 santuarios de santa Catalina, de dimensiones distintas y progresivamente crecientes, se fueron superponiendo, reutilizando y reformando esa misma zona del complejo monástico. 
Imagen: Hotel Dato

Propuesta de solución para el 3er. enigma: Posibles causas sociales que habrían podido favorecer la crisis, el declive, el abandono y el olvido de las ancestrales tradiciones religiosas populares, asociadas a los fósiles de erizos del género micraster, localizados en los alrededores del convento de santa Catalina de Badaya

Debido a la aplicación de la ley de Desamortización de Mendizabal, en 1835, se produce el cierre del convento, el desplazamiento de sus ocupantes y la expropiación de todas sus propiedades rústicas. Los monjes agustinos que lo ocupaban desde 1472, se vieron forzados a abandonarlo de forma definitiva e irreversible. Siendo trasladados los objetos e imágenes sagradas a diversas iglesias parroquiales de las poblaciones circundantes. 

Es muy posible que a partir de 1836, con el cierre de la iglesia del convento y cesar el culto institucional a la santa, cesara la celebración del culto popular por medio de las romerías tradicionales, procedentes de muchas localidades del entorno comarcal. Con el cese de la recolección ritual de las   piedras de santa Catalina, que debían ser recolectadas por los devotos en el transcurso de alguna romería, empezase a entrar en decadencia la veneración popular hacia este tipo de fósiles y las costumbres supersticiosas asociadas a ellos.

Aspecto de las ruinas del convento de santa Catalina de Badaya según refleja una fotografía de principios del siglo XX. COLECCIÓN: Bernardo Estornés Lasa
Imagen: Auñamendi Eusko Entziclopedia

Pero el cese abrupto de las romerías y del culto popular a la imagen de la santa, a partir de la expropiación de los bienes de la orden religiosa en 1835, quizás podría explicaría porqué en la actualidad, tras casi dos siglos de silencio y olvido, los habitantes de la zona ignoran casi completamente, el folclore paleontológico generado por las piedras de santa Catalina de Badaya, del que solo se conserva un recuerdo muy vago e impreciso.


Solicitud de colaboración informativa a l@s ciudadan@s alaveses y no alaveses

Desde esta tribuna se ruega encarecidamente a cualquier persona nativa de la comarca de Vitoria que conozca la existencia de alguna antigua costumbre alavesa, tradicional y popular, relacionada con las piedras de santa Catalina de Badaya, nos la haga saber por medio de un "comentario" enviado al blog o mediante un mensaje de correo electrónico, a la dirección que aparece en el ángulo superior del lateral derecho.

Igualmente estamos extraordinariamente interesados en conocer el aspecto que pudieron haber tenido los colgantes protectores, confeccionados por el herrero de Trespuentes, con pequeños ejemplares de las piedras de santa Catalina de Badaya, engarzadas en montura de plata. 
Si alguien pudiera conocer alguna persona que conservase en su poder, alguno de estos colgantes mencionados, ya sea como objeto de curiosidad o como una antigüedad, por haberlos encontrados en el fondo de un cajón, recibido como parte de una herencia familiar o haberlo  comprado como objeto de anticuario. Le agradeceríamos nos hiciese llegar algunas imágenes fotográficas. Pero si ello no fuera posible, también nos resultarían útiles unos buenos bosquejos gráficos. En el caso de no disponer de ejemplares de esas joyas, también nos servirían los bosquejos realizados de memoria, de aquellos antiguos colgantes familiares hoy desaparecidos, comentando los principales detalles. 
Toda esta valiosa información patrimonial nos la pueden hacer llegar como adjuntos de correo, mediante la dirección de correo electrónico, antes mencionada.

Si por fortuna alguien conoce el nombre y/o apellido del herrero-orfebre de Trespuentes o puede localizar en algún documento los años o década en los que este artesano estuvo realizando los colgantes protectores, y nos lo quisiera comunicar, su aportación sería una magnífica contribución a nuestra investigaciones y a la conservación de la historia cotidiana y del patrimonio inmaterial de la localidad.

A tod@s aquell@s corresponsales alaveses, dispuestos a colaborar con sus aportaciones para ayudarnos en nuestras investigaciones etnopaleontológicas alavesas, les agradecemos, de manera anticipada, su inestimable y generosa colaboración.


Agradecimientos

- Al Dr. Ugo Bazzotti, mi buen amigo mantuano, experto en Historia del Arte Medieval y Renacentista, estimulante promotor de mi participación en un proyecto editorial en Italia, aportando a dicha publicación un capítulo relacionado con las denominadas "piedras de santa Catalina" de Badaya.
- A Salvador Cuesta, mi buen amigo, corresponsal y colaborador vitoriano, laborioso, perseverante y eficiente, por los interesantes datos localizados, comentados y aportados y por las buenas reseñas bibliográficas proporcionadas.
- Al Dr. Georg Friebemi buen amigo austriaco, geólogo experto en Geología pintoresca alpina, por  haberse interesado, hace ya muchos años, por mis estudios de folclore paleontológico ibérico y europeo y muy especialmente por haberle recomendado al Dr. Ugo Bazzotti que reclamase mi asesoramiento experto, sobre el tema de las denominadas "piedras de santa Catalina" que él dedujo que eran las de Badaya.
- Al Dr. Daniel Luengas Carreño, arquitecto, por la información proporcionada sobre numerosos aspectos histórico-arquitectónicos del complejo monacal de santa Catalina" de Badaya.


Fuentes

- Abdehamid, M. & Al-Qott, G. (2001). Upper Cretaceous echinoids from Gebel El Hamra and Gebel El Minsherah, North Sinai, EgyptEarth Science Serv, vol 15 (p. 1-31)
- Anónimo. Desamortización española. Wikipedia
- Astudillo-Pombo, Heraclio (2019). Algunos aspectos históricos, paleontológicos y etnopaleontológicos relativos a las piedras de santa Catalina (Micraster coranginum) de Badaya, en Piccinelli, R., Shemek, D. & Tamassia, O. (Edit.). Itinera chartarum. 150 anni dell'Archivio di Stato di Mantova. Saggi in onore di Daniela Ferrari. Milán. Silvana Editoriale (pp. 233-244)
- Bazzotti, Ugo (2017). Comunicación personalvía e-mail, 15-06-2017
- Cela Trulock, C. J. (1952). Del Miño al Bidasoa. Notas de un vagabundaje. Barcelona.  Noguer (pp. 59-60; p. 72)
- Cuesta, Salvador (2018). Diversas comunicaciones personales, vía e-mail, a lo largo de 2018
- El-Qot, G.  & Abdulsamad, E (2016)Cenomanian-Turonian biostratigraphy of the Jardas Al Abid area, Al Jabal Al Akhdar, northeast Libya. Journal of African Earth Sciences 121. May. pp. 84-99
- El-Qot, G.; Fürsich, F.; Abdel-Gawad, G. & Ayoub-Hannaa, W. (2009). Taxonomy and palaeoecology of Cenomanian-Turonian (Upper Cretaceous) echinoids from eastern Sinai, EgyptBeringeria 40: 55-98
- Luengas Carreño, Daniel (2016). "Santa catalina de Badaia, de casa primitiva de los Iruña a convento." Askegi, 10, pp. 76-87.