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martes, octubre 16

El registro fósil ibérico y el santoral católico, en la religiosidad popular de España y Portugal (6)



por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Dept. Medi Ambient i Ciències del Sòl. Universitat de Lleida 

Fósiles ibéricos relacionados, por la tradición popular española, con la Virgen María, la Madre de Dios o con Nuestra Señora (4)



SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LA CARRODILLA. (Segunda parte)



Costumbres tradicionales y creencias, populares, asociadas a las "coronetas" de Carrodilla (Continuación)


Hasta hace unos 40 0 50 año, no era nada raro que las pequeñas "coronetas", con un tamaño comprendido entre el de una nuez y el de una avellana, fueran usadas como amuletos protectores de uso individual, por ser fácilmente transportables.  Este tipo de "coronetas" de uso personal era utilizado, generalmente, por todas aquellas personas que, por su trabajo al aire libre, como labradores, pastores, leñadores, segadores, carboneros, almadieros o arrieros, se veían obligadas a permanecer mucho tiempo a la intemperie, lejos del seguro domicilio familiar, habitualmente, protegido por "coronetas" de mayor tamaño y peso.

El "siñó" Capella, pastor de Estadilla, apacentando su rebaño cerca de la ermita de Carrodilla que aparece en el centro de la imagen, vista por su fachada sur, al fondo la sierra de Carrodilla. Siendo el pastor, estadillano, es casi seguro que llevase consigo una pequeña "coroneta", como protección contra toda clase de peligros. Fotografía tomada, posiblemente, hacia mediados del siglo pasado.
Imagen: Chulapo: Un cocho conejero 

Las "coronetas chicotetas" eran llevaban consigo cuando se tenía que ir a trabajar en las labores del campo o se tenía que transitar por terrenos descampados, lugares donde no eran infrecuentes las situaciones peligrosas y los sucesos graves, tales como accidentes laborales, mordeduras y picaduras ponzoñosas, caídas de rayos,
ataques de lobos o de salteadores de caminos. Las "coronetas" de uso personal, eran  transportadas por sus propietarios dentro de los más diversos continentes "seguros", tales como bolsa monedera, bolsa escapulario, bolsillos, alforjas, morrales y zurrones. 
Hasta hace unos 20 o 30 años, no resultaba infrecuente que algunos ancianos, de la zona, aún llevasen, encima, aquellas "coronetas chicotetas", de las que no se habían separado nunca y que conservaban desde su juventud.

La Plaza Mayor de Estadilla, foto antigua tomada, posiblemente, hacia mediados del siglo pasado. En esa época, con toda seguridad, había muchas más "coronetas" en el interior de las casas del pueblo y en los alrededores de la ermita de la Carrodilla, que en la actualidad.
Imagen: Zagals y zagalas


Hasta hace unos pocos años, en los pueblos de los alrededores de Estadilla, se decía con cierto tono de burla, relativo a su credulidad y devoción, que todos los estadillanos, tenían en sus hogares, al menos una "coroneta de la Virgen" de La Carrodilla... y que, incluso, algunas familias de estadillanas atesoraban, en sus domicilios, unas cuantas "coronetas" protectoras. Pero lo cierto es que, esa misma costumbre, también se practicaba entre los habitantes de todos los demás pueblos de los alrededores del santuario, puesto que en ellos también se confiaba en la capacidad de influencia milagrosa y de protección mágica de estas piedras, para defenderse contra los más variados peligros reales que se sabía, por desagradables experiencias, que permanecían latentes en el medio natural y contra algunos peligros imaginarios, a los que se creía agazapados en el medio familiar y laboral.


Las coronetas de La Carrodilla, en la actualidad

Hoy hemos de suponer que la generalización de la luz eléctrica, la popularización de las prácticas higiénicas, la escolarización obligatoria, el acceso, más o menos, fácil a los servicios médicos y a los modernos tratamientos medicamentosos y la aculturación televisiva del medio rural, deberían haber contribuido, bastante, a hacer desaparecer del imaginario colectivo, muchas de las creencias ancestrales y de las practicas supersticiosas. Pues “la modernización de las costumbres y el progreso tecnológico” deberían haber vencido a los espectros imaginados y a los peligros reales, al haberse conseguido prevenir o mitigar, racionalmente, los efectos de enfermedades y accidentes, cuyas causas y prevenciones eran desconocidas para la “gente del campo” y que desde antaño y hasta hace unos 60 años, podían resultar fatales o de pronóstico reservado, tal como sucedía en muchos entornos rurales de la España de aquella época. Por lo tanto, cabría suponer que en la actualidad, la confianza en el poder milagroso de estas piedras debería haber desaparecido o haberse debilitado mucho.

Romeros modernos congregados en la explanada delantera de la ermita de la Virgen de Carrodilla, durante una romería realizada el año 2011, al fondo la sierra de Carrodilla. Fotografía de José Luís Pano. 
Imagen: Ronda del Somontano 

Pero hemos podido comprobar, con sorpresa, que en la actualidad, a pesar de "los avances del progreso", de la secularización de la sociedad y del auge del racionalismo, la fe en las "coronetas" y la costumbre de mantenerlas en casa o llevarlas encima, parecen resistirse a desaparecer. Tal como nos han asegurado algunos de los diversos informantes con los que hemos podido establecer contacto, durante estos tres últimos años de pesquisas sobre las "coronetas".  Nos han asegurado que ellos mismos, en sus propias casas, como en muchas otras de sus convecinos, se siguen guardando algunas "coronetas", aunque tal práctica no se reconozca públicamente y menos aún ante los forasteros curiosos. En unos casos, las "coronetas" se guardan porque son un recuerdo de familia, heredadas de sus familiares más próximos, ya fallecidos y, en otros casos, porque siguiendo la costumbre tradicional, han sido recogidas por sus actuales poseedores , en alguna de sus visitas a la ermita. En todos los casos, porque se siguen creyendo que esta costumbre tradicional, también es una muestra personal de devoción y de fe en el poder protector de la Virgen. Además, de la información que se nos ha proporcionado,  podemos ver que en muchos casos, las "coronetas"suelen estar dispuestas en los mismos lugares y casi con las mismas finalidades, con que lo hacían sus ancestros, desde hace siglos. 



Pero, a pesar de todas las demostraciones geológicas, variadas explicaciones científicas y muchos razonamientos naturalistas, para la mayoría de los paisanos de los pueblos de los airededores de La Carrodilla, más creyentes, devotos y más fieles a la tradición legendaria, las "coronetas" siempre serán consideradas como un don que les hizo la Virgen de Carrodilla. Esta actitud no tiene nada de extraña, es la más natural entre la gente sencilla del medio rural a la que siempre les ha resultado mucho más fácil de comprender una sencilla explicación, aunque sea legendaria que justifica su origen y su presencia, por causa de una creación milagrosa, por obra y gracia de la voluntad divina de Dios todopoderoso que no llegar a aceptar que pueda tratarse de una simple piedra, bastante rara, cuyo origen es explicado por medio de una incomprensible explicación que está basada en la descripción de una serie de complejos procesos de formación de tipo biogeoquímico, sedimentario y litogénico que, además, sucedió hace casi 60 millones de años y, además, sin  que todo ellotenga ninguna relación con "su" Virgen protectora y patrona.

De todas maneras, si los "oncoides" de la Carrodilla no son una verdadera singularidad geológica, exclusiva de Estadilla, lo que sí es bien cierto es que las creencias populares que se formaron sobre ellos, dando origen a una serie de costumbres relacionadas con la religiosidad popular aragonesa y originadas en una zona geográfica muy localizada, es que son una autentica singularidad antropológica y etnopaleontológica. 
En ningún otro lugar de España, ni de Europa, hasta ahora, he sido capaz de encontrar similares ecostumbres populares relacionadas con "oncoides", a pesar de que llevo investigando sobre temas de etnopaleontología ibérica y europea, ya más de diez años.


Cuidado aspecto, del remozado interior de la iglesia de la Virgen de Carrodilla, como expresión manifiesta y evidente de la gran devoción que le profesan las gentes de Estadilla y de las de las poblaciones de los alrededores.


Imagen: Fotografía original de Justo Lleyda Naval



La jerarquía eclesiástica y las "coronetas"

Aunque algunos eclesiasticos eminentes, durante los siglos XVII y XVIII, trataron con bastante detalle sobre diversos aspectos de la ermita y de la Virgen de la Carrodilla, ninguno de ellos alude, ni una sola vez, a la existencia de las "coronetas de la Virgen". Quizá se deba al hecho de que siendo personas con elevada responsabilidad y gran formación, considerasen que trandose de una costumbre popular de tipo supersticioso, bastante localizada, no debía hacerse ninguna referencia al tema, para no darles una mayor transcendencia, fuera de su territorio habitual, de la que ya tenía en él.

Ninguno de los dos obispos de Lérida, Francisco de Olaso e Ipenza (1714-63) y Gregorio Galindo (1736-56) que durante su mandato, veranearon en el complejo arquitectónico de la Carrodilla,  hacen ninguna referencia a las "coronetas de la Virgen", en las anotaciones de ambos, existentes en el "Libro de Visitas Pastorales", de su época, conservado en el Archivo de la catedral de Lérida. 
En esa época, la Iglesia española influida por el racionalismo de la Ilustración que se había asentado en España con la implantación de la dinastía de la Casa de los Borbones, suprimió del ámbito religioso muchas antiguas costumbres, por considerarlas supersticiones restos de cultos paganos antiguos, en este caso particular, existe una relación clara con la antiquísima litolatría pagana.

Tampoco hace referencia alguna a las "coronetas de la Virgen", el dominico Fray Narcís Camós, de la Orden de Predicadores, en su libro titulado "Jardín de María, plantado en el Principado de Cataluña", editado en Gerona,  por primera vez 1651
A quien el título dellibro, en relación con Estadilla,  pudiera parecerle una inconguencia o un error, recuérdese que hasta hace muy pocos años, una gran parte de la zona oriental de Huesca pertenecía a la diócesis catalana de Lérida. 

El carmelita Fray Roque A. Faci (1684-1744), en la edición de 1739, de su conocida obra "Aragón, Reyno de Christo y dote de Maria Santissima", tampoco menciona las "coronetas de la Virgen", a pesar que en otros lugares de su obra, cita la presencia de "conchas de piedra", en el Alto Aragón.

Pero a pesar de toda la ignorancia y, posible, menosprecio de la Iglesia oficial, hacia la tradición de las "coronetas de la Virgen" de Carrodilla, durante los tres últimos siglos, la costumbre estadillana de venerar piedras, resistió el paso de cientos de años, integrada en la religiosidad popular de los habitantes de Estadilla y de otros pueblos de sus alrededores, asociada al culto popular a la imagen de la Virgen de Carrodilla, consiguiendo perpetuarse hasta nuestros días, aunque haya perdido una gran parte del vigor ancestral.


Aspectos paleontológicos de un hecho etnológico.


De como la despiadada mirada racionalista de la ciencia, casi siempre acaba destruyendo viejos mitos y desmoronando bonitas leyendas.

El estudio geológico de las "coronetas de la virgen" de Carrodilla y del lugar de su afloramiento, en la sierra de Carrodilla, permite descubrir que la verdadera naturaleza de estas piedras excepcionales, es la propia y característica de un tipo de estructuras biosedimentarias, fosilizadas. Estas estructuras se formaron alrededor de ciertos tipos de objetos sumergidos en el fondo de un medio acuático somero que se constituyeron en núcleos, iniciadores de un proceso cíclico y reiterado de colonización y precipitación mineral, de origen microbiológico. Esos objetos que actuaron como núcleos, imprescindibles, para el inicio del proceso biosedimentario, pueden  ser muy diversa naturaleza, "clastos" (granos de arena gruesa, pequeñas piedrecitas, trocitos de minerales, etc.) o "bioclastos" (conchas o sus fragmentos, trozos de hueso, de diente, de cáscara calcárea de huevo, de madera, etc.)

Imágenes muy interesantes, por ilustrativas, del interior  de dos "oncoides", de forma exterior cilíndrica, seccionados longitudinalmente. Se puede apreciar, muy claramente, que la forma alargada, del "oncoide", es resultante de que la bioprecipitación mineral se ha producido alrededor de unas pequeñas conchas muy alargadas, del gasterópodo marino Bactroptyxis trachaea, del Bathoniense (Jurásico Medio), las cuales habrían actuado como núcleos de iniciación del proceso de biosedimentación. Ejemplares procedentes de Aubry-en-Exmes, región de Normandía, Francia. 

Los microorganismos colonizadores son, casi siempre, cianobacterias que se acumulan sobre el objeto sumergido que actúa como núcleo de biosedimentación, hasta constituir una capa mucilaginosa, continua, que favorece la precipitación y la fijación, bio-inducidas, del mineral que, previamente, estaban disueltos en el medio acuoso, generalmente en forma de bicarbonato cálcico, como el ciclo de colonización-precipitación, se repite un cierto número de veces, acaba dando como consecuencia la correspondiente serie de capas concéntricas, superpuestas, y generando nódulos de un tamaño mayor o menor. Al tamaño final del oncoide, también contribuyen la temperatura y el grosor de la lámina de agua.

Esquema gráfico, muy simplificado, del proceso estromatolítico de formación y crecimiento de un "oncoide", en un fondo acuático somero, por adición de sucesivas capas alternas de cianobacterias y de carbonato cálcico, seguido de un proceso de enterramiento sedimentario, litificación de capas de sedimentos, elevación tectónica del terreno y posterior erosión de los estratos, con desprendimiento del "oncoide". 
Esctructura del oncoide: capa de cianobacterias (verde); capa calcárea bioprecipitada (amarillo: ); capa orgánico-calcárea (marrón)
Imagen: Dibujillo del autor

El proceso estromatolítico, siempres se produce en el fondo de ambientes acuáticos, someros, tanto en medio marino como lacustre, ricos en bicarbonato cálcico, en condiciones de temperaturas cálidas y bajo continuo movimiento de vaivén del agua, de tal manera que los incipientes núcleos de colonización y bioprecipitación y, luego, los nódulos formados a partir de ellos, yacen en continuo movimiento de rodamiento lo que, finalmente, conduce a producir, cuerpos de de estructura laminar y formas globosas diversas. Los científicos denominan a este tipo de objetos geológicos, basándose en algunas propiedades que son típicas de ellos. Por su origen biologico-sedimentario o estromatolítico, estructura laminar, característica forma redondeada y globosa y por su inclusión en rocas sedimentarias, calizas, se les llama oncoides, con un significado literal de "nódulos pétreos" o "piedras nodulares"

Aspecto del interior de un grueso "oncoide", del Cámbrico inferior (Paleozoico), hallado en Los Barrios de Luna (León), seccionado por la mitad, la superficie del corte, pulida, permite apreciar la característica estructura interna de este tipo de objetos. 
Nótese la extraordinaria  semejanza, del interior, de los "oncoides" leoneses con los aragoneses de la Carrodilla, a pesar de la gran distancia geográfica y cronológica, existente entre ambos lugares. Fotografía original del fotógrafo Álvaro Ayarza Martínez.

Cuando el núcleo de bioprecipitación es de dimensiones, más o menos, equivalentes se generan oncoides de formas esferoidales o ovoidales, cuando el núcleo es una concha bivalva se produce un oncoides en forma de oreja, si es un hueso largo o una concha de caracola, alargada, resultará un oncoide de forma cilíndrica o cónica y si es un tallo o tronco vegetal que luego se descompone, aparecerá un oncoide en forma de tubo. La forma del núcleo de bioprecipitación y el movimiento que le proporciona la energía del medio acuático, acaban por determinar el aspecto final de este tipo de objetos geológicos.
Este tipo de cuerpos biominerales, se han formado por la acumulación, repetida, de capas alternas de composición orgánica (envoltura mucilaginosa de cianobacterias) y de composición mineral (costra de carbonato cálcico bioprecipitado), este tipo de combinación de capas alternantes es la responsable del típico bandeado interno, alternativamente, claro y oscuro y de la característica estructura concéntrica. 




Conjunto formado por dos "oncoides" precámbricos, procedente de Australia, expuestos en el museo de Logrosán (Cáceres). El hecho de que también existan "oncoides" en las antípodas de Carrodilla, demuestra que no es un fenómeno local, ni sobrenatural, es decir ni extraordinario, ni tan exclusivo como se creyó antiguamente

Imagen:  Museo de Logrosán

Los "
oncoides" de origen "estromatolitico" que se encuentran en las inmediaciones de la ermita de la Carrodilla y que en Estadilla y sus alrededores, son llamados, popularmente, "coronetas", "coronetas de la Virgen" o "coronetas de la Carrodilla", no son una singularidad mundial. Contrariamente a lo que, antiguamente creían y afirmaban las gentes devotas de la comarca, también aparecen en algún otro lugar de la sierra de la Carrodilla, así como en los de otras sierras aragonesas y catalanas, relativamente próximas, de edad geológica equivalente y cuyos materiales sedimentarios se formaron en condiciones geográficas y sedimentarias semejantes. En todas esas ocasiones, los "oncoides" siempre, aparecen incluidos en capas sedimentarias de facies garumniana o garumniense, por lo que su edad relativa debe situarse en la transición entre el final del Mesozoico y el principio del Cenozoico, y más concretamente  entre el Cretácico superior y el Paleoceno inferior, de manera que su edad absoluta, aproximada, estaría comprendida entre  58 y 65 millones de años de antigüedad. 

Aspecto de la superficie de un bloque de caliza oncolítica, que, luego de aserrada, ha sido  utilizada, como piedra de construcción en el muro exterior de una iglesia, en Washington DC. 
La roca procede de un depósito paleoceno (Cenozoico), situado a 60 kilómetros al sur de Salt Lake City, en el estado norteamericano de Utah. Este hecho  demuestra que, al otro lado del Atlántico, muy lejos de Estadilla, también hay oncolítos
Imagen: Oncolites

Teniendo en cuenta la fiabilidad científica de la antigüedad asignada a los
"oncoides", prepirenaicos, antes citados, podemos concluir que la verdadera formación natural de las "coronetas" es muy anterior al momento histórico, en que la tradición popular religiosa, situaría la supuesta formación milagrosa o sobrenatural de este tipo de piedras. Aunque sin poderse asignar una fecha concreta parece ser que el hallazgo de la imagen mariana podría estar situado entre los siglos XI y XII, pues diferentes documentos históricos, de los siglos XII y XIII, mencionan la existencia de la ermita de Carrodilla que, lógicamente, tuvo que ser construida después del descubrimiento "milagroso" de la imagen mariana y de la supuesta formación milagrosa de las coronetas, en la sierra de la Carrodilla. 

Por razones de enorme disparidad cronológica, entre la fecha de formación milagroso-legendaria de las “coronetas” y la fecha de formación natural-geológica de los "
oncoides", se hace evidente que la verdadera formación de los "oncoides" de la Carrodilla estaría, completamente, desvinculada de cualquier posibilidad de formación sobrenatural de las llamadas "coronetas", tras la aparición de la Virgen o durante el hallazgo milagroso de la imagen. 
 

Pintura mural que por su estilo parece ser obra de algún artista aficionado, en la que se representa el momento de la aparición de la Virgen, según cuenta la leyenda popular, sobre una nube, formada encima de la carreta en la que los dos carboneros transportaban el carbón, desde la sierra de la Carrodilla, hasta Estadilla.  Foto original de jaimebz 
Imagen: http://www.panoramio.com/photo/21559077


Las míticas "coronetas" de la Carrodilla, cuando son estudiadas con perspectiva científica y mentalidad naturalista, rápidamente, pierden su origen milagroso, desaparecen sus cualidades mágico-religiosas y se esfuma su supuesta singularidad geológica. Pero a pesar de todo no pierden su condición de "prodigio de la creatividad cultural", pues pone de manifiesto como la fantasía y la falta de referentes racionales pueden conducir a interpretaciones sobrenaturales de ciertos fenómenos naturales y de los elementos, resultantes que por ser muy atípicos y muy localizados. En este caso concreto, el fenómeno natural es el de la “biosedimentación microbiana, de tipo estromatolítico”, producida hace millones de años y hoy fosilizada en forma de unas estructuras llamadas “oncoides”. 

Conjunto de tres "oncoides", a los que la erosión natural ha eliminado una parte, dejando expuesta a la vista del observador, su típica estrucctura interior, concéntrica.
Imagen: http://www.curiosite-art-deco.fr/Stromatolithe.html

Hemos incluido a los "oncoides" en la categoría de los fósiles, porque consideramos que la formación de un "estromatolito" o de un "oncoide", salvando las distancias existentes entre ambos fenómenos, también es un proceso natural de precipitacion del carbonato disuelto en el medio acuático inducido por un conjunto de organismo vivos que tiene un cierto parecido con la formación del esqueleto interno de los corales. En ambos casos y aún cuando estén en estado fósil, el estudio de ciertas características peculiares de este tipo de restos, nos puede revelar el tipo de organismo viviente que lo ha construido, mientras que la roca que lo contiene nos informa sobre las condiciones en las que vivió y murió y, además, su posición estratigráfica, nos indicará su antigüedad. Por eso sabemos cómo se formaron, dónde crecieron y cuándo fueron activos los "oncoides"/"coronetas" de la sierra de Carrodilla. 

El día que se haga un detallado estudio microscópico de las "coronetas", identificándose los géneros de las cianobacterias y de los de foraminíferos que contribuyeron a su formación, hace millones de años, podremos conocer con exactitud qué géneros o especies, concretas, de microorganismos fueron los verdaderos creadores de estas extrañas "piedretas" que, antiguamente, algunas personas creyeron de formación y propiedades milagrosas.



Aviso a los navegantes del ciberespacio, oriundos de Estadilla, alrededores o del Somontano de Barbastro que sean buenos conocedores de las tradiciones locales

Como de momento, no hemos podido encontrar ninguna "verdadera leyenda popular" relacionada con la formación de las "coronetas" con suficiente entidad literaria, en la que se relacione la aparición de la imagen con la de las coronetas o en la que se incluya o se justifique, de forma explicita, la formación de las "coronetas de la Virgen" de Carrodilla, estaremos muy agradecidos a l@s amables lectores sobrarbeses, o no, de este articulo, que quieran enviarnos cualquier información que pueda iluminar nuestra ignorancia sobre ese aspecto.



Agradecimientos:

Al Sr. Justo Lleyda Naval, estadillano residente en Barcelona, por su colaboración generosa y esforzada, realizando fotografías en la ermita de La Carrodilla y entrevistando a diversas personas, de Estadilla, durante algunas de sus estancias vacacionales, en su pueblo natal.
Al Sr. Emilio Rosico Ramón y a su madre Dña. Mª Teresa Ramón Palacio, antigua maestra nacional en Estadilla y consorte de estadillano, por contestar con todo detalle y prontitud a mi encuesta sobre las costumbres de Estadilla y alrededores, relacionadas con la ermita de Carrodilla y sus coronetas.



Fuentes:

- Almudévar Zamora, Ignacio. 1982. La Carrodilla. Nueva España, el periódico de Huesca. Local. 24/02/1982. p. 5
- Almudévar Zamora, Ignacio. 2005. La Carrodilla de Estadilla, en Retablo del Alto Aragón en el último tercio del siglo XX (artículos, charlas y conferencias). Instituto de Estudios Altoaragoneses, Huesca.  p. 99-70
- Andolz, Rafael . 1989. Las Coroneta de la Virgen. Diario del AltoAragón, Huesca. 23/04/1989. Página 31, Cuando hablan las piedras, Cuadernos Altoaragoneses, 107
- Andolz, Rafael. 1991. La Peña de los Alpargateros (1). Diario del AltoAragón, Huesca.  31/03/1991. Página 25 , Cuando hablan las piedras,  Cuadernos Altoaragoneses, 179
- Andolz, Rafael. 1993. Las coronetas de la Virgen. Altoaragón escolar. Diario del AltoAragón, Huesca.  02/12/1993. Página 32
- Andolz, Rafael. 1997. Las Coroneta de la Virgen. Diario del AltoAragón. Huesca. 25/05/1997. Página 43, Mitología aragonesa /Al calor del fogaril,  Cuadernos Altoaragoneses, 422
- Anónimo. 2006. La Sierra de La Carrodilla. MIRADOR DEL SOMONTANO. Ayuntamiento de Peralta de Alcofea: http://www.peraltadealcofea.org/mesapaisaje.asp
- Anónimo. 2011. Un misterio desvelado: el origen de las “CORONETAS” de la ermita de La Carrodilla. Carrodilla Sostenible, abril de 2011:  http://carrodillasostenible.wordpress.com/2011/04/21/un-misterio-desvelado-el-origen-de-las-coronitas-de-la-ermita-de-la-carrodilla/ 
- Astudillo Pombo, Heraclio. 2010. Paleontología cultural y Etnopaleontología. Dos nuevos enfoques sobre el registro fósil. Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, 2010 (18.3) : http://www.raco.cat/index.php/ect/article/viewFile/233842/327331
- Camós, Narcís. 1651. De la Imagen de Nuestra Señora de la Carrodilla, en Jardín de María, plantado en el Principado de Cataluña. Gerona: Books Google 
- Camps i Surroca, Manuel & Manuel Camps i Clemente. 1981. Santuari de la Carrodella, en Santuaris lleidatans amb tradició mèdica (1). Seminari Pere Mata, Universitat de Barcelona, Lleida, Autores editores.
- Cerezuela Gracia, Maria José. 2010. Estadilla, Comunicación personal del 14 y 15 de junio del 2010
- Chazal Playán, Elena. 1992. La virgen de la Carrodilla, de Aragón a Mendoza (Argentina). Ayuntamiento. de Estadilla
- Chazal Playán,  Elena. 2010. Estadilla, Comunicación personal del  30 de junio del 2010
- Gracia, Blas. 2010. Fonz, Comunicación personal del 12 de julio del 2010
- Lleyda Naval, Justo. 2012. Estadilla, Comunicación personal del 26 de abril del 2012
- Chardiz Naval, Francho. 2011. La campana de la Carrodilla. Estadilla y la suya manera de hablá, 5 de febrero: http://franchochardiz.blogspot.com.es/2011_02_01_archive.html
- Chardiz Naval, Francho. 2012. Las Coronetas de la Virgen de la Carrodilla, Estadilla y la suya manera de hablá, 19 de mayo: http://franchochardiz.blogspot.com.es/p/las-coronetas-de-la-virgen-de-la.html 
- Faci, Roque A. 1739. Nuestra Señora de la Carrodilla, en los terminos de la villa de Estadilla en Aragón, Reyno de Christo y dote de Maria Santissima, vol. 1. Zaragoza. Imp. Joseph Fort: Books Google 
- Lleyda Naval, Justo. 2012. Estadilla, Comunicación personal del 4 de julio del 2012
- Méndez Chazarra, Nahúm. 2011. Las cianobacterias y el registro fósil. Un geólogo en apuros, 22 febrero 2011: http://www.ungeologoenapuros.es/2011/02/las-cianobacterias-y-el-registro-fosil-el-tamano-no-es-lo-que-importa/
- Navarro, Martín. 2010. El Grado, Comunicación personal del 14 de septiembre del 2010
- Rosell, J.;  Linares, R.  &  Llompart, C. 2001. El "Garumniense" Prepirinaico  
- Salinas Chesa, Pablo & Alberto Carrasco García. 2010. Estudio histórico-constructivo y propuesta de rehabilitación de la antigua hospedería del santuario de la Carrodilla -Estadilla (Huesca). Escola Politècnica Superior d’Edificació de Barcelona: http://upcommons.upc.edu/pfc/bitstream/2099.1/10356/1/MEMORIA.pdf
- Sender Palomar, Luís M. 2011. Un misterio desvelado: el origen de las “CORONITAS” de la ermita de La Carrodilla: http://www.box.com/shared/i9f4d7yyi8
- Sichar, Valero. 2010. Estada, Comunicación personal del 21 de julio de 2010
- Suthren, Roger.  2007. Cyanobacteria, the earliest reef builders (>3000 Ma), still around at the present time. Virtual geology info:  http://www.virtual-geology.info/sedimentology/reeflect3.html


viernes, agosto 3

El registro fósil ibérico y el santoral católico, en la religiosidad popular de España y Portugal (5)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Dept. Medi Ambient i Ciències del Sòl. Universitat de Lleida

Fósiles ibéricos relacionados, por la tradición popular española, con la Virgen María, la Madre de Dios o con Nuestra Señora (3): SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LA CARRODILLA. (Primera parte)


Introducción geohistórica y aspectos etnológicos de un hecho paleontológico 

El santuario de Ntra. Sra. de la Carrodilla, es una ermita bastante grande, formada por el templo y otros edificios seglares anejos, estando todo el espacio sagrado cerrado por un muro perimetral que rodea el conjunto. 
Antiguamente, este santuario estaba patrocinado por una imagen de la Virgen "lactante", es decir, la Virgen se representaba amamantando a su hijo que era muy distinta de la imagen actual,
Está situada en la parte baja de la vertiente de la Sierra de Carrodilla, en el término municipal de Estadilla, a unos 6 km. del núcleo habitado del municipio de Estadilla, villa perteneciente a la comarca del Somontano de Barbastro, en la provincia de Huesca (Aragón). Los primeros datos documentales relacionados con el santuario de la Carrodilla, datan de los siglos XII-XIII, y hasta principios del siglo XX, existió una hospedería, puesto que, durante siglos, era un lugar de paso muy frecuentado por arrieros y viajeros, por ser un cruce de caminos entre la montaña y el llano.

Imagen de la Virgen de Carrodilla, en su camarín, bajo sus pies, una nube y un par de ruedas de carreta con su eje, como forma de referencia a las particulares condiciones de su aparición a los dos carboneros estadillanos que hallaron su imagen oculta bajo un montón de piedras.
Imagen: Estadilla el mejor lugar para vivir

A poca distancia de donde se encuentra edificada la actual ermita de la Virgen de La Carrodilla que fue levantada sobre su santuario precedente, probablemente construido en la Edad Media, está el sitio concreto en donde, según la tradición popular, hace ya muchos siglos, un par de carboneros estadillanos encontraron,  milagrosamente, la imagen de la Virgen, mientras recogían leña en la sierra para elaborar carbón. El suceso legendario debió producirse entre los siglos XI y XIII. El lugar en que, según la tradición popular, se produjo tal suceso milagroso quedó "señalizado",  prodigiosamente, por la presencia de unas rarísimas piedras que sólo pueden hallarse en ese santo lugar y que no pueden encontrarse en ningún otro lugar de Aragón, ni del mundo.

Esas raras piedras, sólo se encuentran por los alrededores de la ermita y, sobre todo, en el supuesto lugar del hallazgo, llamado la "Cruz de las Coronetas", porque según se dice, en ese lugar, antiguamente, existió una cruz de término levantada con fines conmemorativos. Hoy día, aún se pueden encontrar por la zona indicada, unas curiosas piedras de formas redondeadas, de aspecto esferoidal u ovoidal, de superficie rugosa, de colores que van del gris al pardo que varían desde la tonalidad clara a la oscura y cuyo tamaño, más frecuente, está comprendido entre el de una nuez pequeña y el de un huevo de gallina.

Aspecto de las "coronetas" de los alrededores de la ermita de la Carrodilla. A la derecha, las dos caras internas de las mitades, de una que ha sido abierta. A la izquierda, una entera, con la superficie exterior irregular y aspera. Fotografía original de Blanca Latorre
 
No obstante, existen otras piedras, de esa misma clase, pero de tamaño mucho menor o mucho mayor, pudiendo alcanzar algunas de estas últimas, el tamaño de una naranja grande y en casos infrecuentes el de un coco o, incluso, excepcionalmente, el de una bala antigua de cañón. Todas las piedras de ese tipo, con aspecto de cantos rodados rugosos, si se busca su procedencia, se concentran en los afloramientos de una capa sedimentaria, a la que le proporcionan aspecto de un conglomerado del tipo "pudinga", en el que constituyen los cantos o "clastos". Por efecto de la meteorización, se van aflojando, separando y, finalmente, acaban desprendiéndose y rodando pendiente abajo, dispersándose sobre el terreno situado más abajo.

Capa geológica con aspecto de conglomerado, formada por la acumulación de concrecciones nodulares, englobadas por una matriz calcárea
Imagen: Cyanobacteria

Los habitantes de la población de Estadilla y de otros pueblos cercanos que, antaño, realizaban masivas peregrinaciones anuales hasta el santuario, conocían y reconocían esta clase de piedras que consideraban portentosas, por lo que las recolectaban, devotamente, por estar rodeadas de un aura mítica. Bastantes años atrás se las denominaba "coronetas de la Virgen", en la actualidad, con una sociedad bastante secularizada, son más conocidas por el nombre, neutro, de "coronetas", simple diminutivo, aragonés, de "corona".


Detalle de una capa de caliza oncolítica, con aspecto de conglomerado sedimentario, en la que algunos ejemplares de oncolito, aparecen fracturados, mostrando su típica estructura interna, de láminas concéntricas, de tonalidad contrastada, que le proporciona su típico aspecto bandeado.


La fantasiosa e ingenua mirada popular, sobre ciertos fenómenos naturales, construye bellos mitos e inventa bonitas leyendas


El nombre "coronetas", usado para denominar a esta clase de piedras puede parecer injustificado, a primera vista, pero después romperlas, por la mitad (hoy día, algunos las cortan limpiamente y las pulen, con una sierra radial), se descubre la justificación, pues entonces, se puede observar en su interior, un bandeado circular, alternativamente, de tonalidad clara y oscura, dispuesto concéntricamente y que antiguamente fue interpretado como una representación de la corona luminosa que rodea la cabeza de la Virgen. Según la explicación popular, las curiosas figuras concéntricas, claras y oscuras y más o menos circulares, que aparecen en su interior, representarían los círculos de la corona luminosa que rodea la cabeza de la Virgen, en miniatura, razón por la que a estas piedras se las denomine, en aragonés,  "coronetas" pues debido a su tamaño se les aplica el diminutivo al nombre corona, en la forma catalanoaragonesa, acabándolo en -eta.

Reproducción de la corona de la Virgen del Pilar, formada por una serie de círculos concéntricos y haces radiales. Este modelo ha sido escogido, porque ilustra muy bien, la concepción popular del halo o corona, que rodea la cabeza de los santos y que coincide con el aspecto del diseño de la sección interna de las "coronetas" de Carrodilla 
Imagen: Todo Colección

La fama de estas piedras prodigiosas sobrepasó, siglos atrás, los limites de su comarca somontanesa, llegando a ser conocidas y apreciadas en diversas poblaciones, más o menos cercanas a Estadilla, de las comarcas limítrofes, tales como las del Cinca Medio, La Litera y la Ribagorza, en esta última comarca, lindante con Cataluña, donde según unos se habla una "variante aragonesa" del catalán occidental y que según otros, lo que se habla es el "aragonés oriental", eran y son conocidas con el nombre de "coronetes", mientras que en las zonas castellanohablantes de Huesca, eran y son conocidas como "coronitas".

Antaño, el curioso diseño interior, fue considerado, por las gentes que acudían al santuario de Carrodilla, como un hecho insólito e indicio de un origen divino o maravilloso, puesto que sabían que aquella rara figura interna, no se daba en ninguna otra clase de cantos rodados, ni de las demás piedras, vulgares, existentes en los montes de los alrededores. Tal característica petrológica, estimuló la imaginación popular, favoreciendo la aparición de explicaciones fantasiosas de tipo mítico y místico.

Aspecto interior de media "coroneta" de La Carrodilla que ha sido seccionada y pulida con una sierra radial, mostrando el típico diseño formado por el bandeado, concéntrico, característico, de este tipo de piedras. 
Imagen: Fotografía original de Justo Lleyda Naval


Concluyendo algunas personas de mentalidad sobrenaturalista que siendo este tipo especial de piedras, un prodigio de la naturaleza que sólo se encontraban alrededor de la ermita, entonces debían haberse formado, milagrosamente, por la voluntad divina de Nuestro Señor Jesucristo, quien las habría creado, con el dibujo de su corona en su interior y las habría dispersado, en aquel santo lugar, con la intención de honrar a su santa Madre.

Según la creencia popular, la diseminación, divina, de millares de estas raras piedras, alrededor de la ermita de Carrodilla, se habría realizado con la finalidad de señalar el lugar del milagroso hallazgo de la imagen de la Virgen y también para que estas extrañas piedras sirvieran de recordatorio, a todos sus " hijos espirituales" de Estadilla y alrededores, de que eran los beneficiarios de la generosa protección que la Virgen y, por lo tanto, deudores de agradecimiento, motivo por el que no deberían  olvidarse  de prestar la debida veneración a la sagrada imagen de la Virgen de Carrodilla.

Vista panorámica de la fachada principal del conjunto de edificios que constituyen la ermita de Ntra. Sra. de Carrodilla.  Delante la explanada, a la izquierda, el templo actual a la derecha, la antigua hospedería y luego casa de los amos y de los ermitaños.
Imagen: Carrodilla Sostenible

En la actualidad, los romeros que acuden en peregrinación al santuario y los visitantes ocasionales, ya no recogen las "coronetas" con tanta devoción como se hacía antiguamente, cuando se las consideraba como un valioso regalo de la Virgen, cargado de supuestas virtudes protectoras y curativas. Ni con tanta intensidad como hasta mediados del siglo XX, en plena época de nacional-catolicismo, pues ha disminuido mucho el número de romeros que se desplazan al al santuario, por efecto de la emigración rural y de la secularización social.

Este par de buscadores de fósiles, podrían ejemplificar a los modernos recolectores que, en la actualidad, todavía siguen  buscando "coronetas" por las inmediaciones de la ermita de Carrodilla
Imagen: Buscando fósiles

A pesar de todo, lo dicho, aún se siguen recogiendo "coronetas" por alguno de los miembros de muchas familias y de los grupos que acuden a visitar el santuario, unos por motivos religiosos y otros por motivos turísticos, pues si antes se las recogía piadosamente, por considerarlas unas piedras, de formación milagrosas y dotadas de extraordinarias virtudes benéficas y protectoras, desde hace unos 30 o 40 años, básicamente, la recolecta se hace por diversas motivaciones, los más descreídos las recogen por considerarlas una rara curiosidad geológica y otros porque constituyen un curioso "souvenir" y un testimonio, infalible, de la visita realizada a la ermita de Carrodilla. Los crédulos esotéricos del "new age", las recogen porque creen que estan cargadas de energía positiva, atraen la buena suerte y repelen la mala. Los recolectores restante, suelen ser gente del terruño y descendientes directos que han emigrado a zonas más desarrolladas y que siguen creyendo, como sus ancestros, que atraen  la protección milagrosa de la Virgen de la Carrodilla, hasta la casa donde están guardadas y hasta la familia que las alberga, devotamente. Hasta hace unos 50 años, la religiosidad popular, era la única motivación de toda la recolecta.

Pavimento formado con centenares de "coronetas",  zona de la puerta situada bajo el porche que da acceso al pasillo que conduce a la puesta principal del templo. Fotografía original de Justo Lleyda Naval

La antigua abundancia de "coronetas", en las inmediaciones del santuario de Carrodilla, ha ido disminuyendo con el paso del tiempo, debido a la recolección efectuada por millares de peregrinos, devotos recolectores y, recientemente, de visitantes ocasionales, que se las llevan a casa como un simple "recuerdo" turístico de su visita.


Pero la espectacular disminución de "coronetas", sobre todo en los últimos 40 años, se debe a que, entre 1970 y 1975,  Antonio y Olegario Chesa, albañiles de Estadilla, por encargo de la propiedad fueron encargados de rehabilitar la parte más noble de diversos edificios de la ermita, especialmente los tejados que estaban en muy mal estado. Olegario restauró la parte religiosa de la ermita y Antonio rehabilitó la parte secular y quien restauró el empedrado de los accesos a las puertas principales de la iglesia, sustituyendo los tradicionales cantos rodados por "coronetas". El efecto decorativo se obtuvo al disponer las "coronetas" según unos sencillos diseños de círculos concéntricos, en unos casos únicos y en otros agrupados e inscritos dentro de rectángulos, algunos de los "dibujos", según la opinión de los lugareños, recuerdan las figuras típicas de algunos de los naipes de menor numeración, del "palo de oros", de la baraja española


Izquierda: detalle de la decoración del pavimento, en los escalones situados tras la puerta que figura en la imagen precedente, reproduciendo el motivo básico, de círculos concéntricos que predomina en todo el empedrado de los dos accesos principales.

Desconocemos por falta de datos, de momento, si la ornamentación del pavimento se realizó, únicamente, con finalidad estética y simbólica, como simple alegoría alusiva a las "coronetas" o si, además, se pretendía alcanzar algún tipo de fines mágico-religiosos, sobre los romeros que caminasen sobre ellas, de efectos beneficiosos para el cuerpo o para el alma de los romeros, por la influencia milagrosa de las supuestas virtudes protectoras de las "coronetas".....

Derecha: aspecto de una amplia zona pavimentada con "coronetas", en uno de los dos accesos principales que conducen hasta la puerta principal del templo. Se pueden apreciar las sencillas figuras geométricas, conseguidas, mediante la disposición de las coronetas, siguiendo un sencillo patrón, repetido como motivo decorativo de la pavimentación.
Imagenes: Ambas fotografías, son originales de Justo Lleyda Naval



Costumbres tradicionales y creencias, populares, asociadas a las "coronetas" de Carrodilla

Por su vinculación con la Virgen, en Estadilla y en otros pueblos
 próximos, como Aguinalíu, Calasanz, Estada, Fonz, etc., siempre se consideró a las "coronetas" como unas piedras muy especiales, por su "virtud protectora", pues se las creía capaces de otorgar la milagrosa protección de la Virgen de la Carrodilla, en el espacio situado en su derredor. Por esta creencia, durante siglos,  fueron utilizadas como sagrados amuletos o talismanes, marianos, a los que sus devotos poseedores, creían muy efectivos para defenderse de "todo tipo de calamidades de la vida", gracias a la intervención de la Virgen de la Carrodilla


Mujer gravemente enferma, yacente en su lecho, atendida por un médico y una monja de la orden de La Caridad. Si esta mujer hubiera tenido una "coroneta", en su casa, se habría ahorrado la gravedad de su estado y la visita de ambos personajes.
"Ciencia y caridad", óleo sobre lienzo, P. Picasso, 1905.
Imagen: Educación médica en linea

Con la finalidad de aprovechar sus virtudes protectoras, de tipo preventivo y curativo, las "coronetas" se recogían, piadosamente, en las cercanías del santuario durante las romerías que cada pueblo organizaba, para guardarlas, luego, en el interior de sus viviendas, en la creencia de que por medio de su milagrosa  influencia, las personas y animales que estaban bajo aquel tejado, quedaban a salvo de enfermedades malignas y accidentes graves.



Se ubicaban, generalmente, en los dormitorios junto a lecho, para ayudar en la recuperación de enfermos, parturientas y accidentados; en los armarios y arcones donde se guardaba la ropa buena, para preservarla del apolillamiento. También se ponían en "fogariles" contra la entrada de centellas; en cocinas, despensas y bodegas, para preservar de la corrupción, los alimentos y el vino. Incluso, había quien las ponía en graneros, para preservar la cosecha de grano o en las parideras, cuadras, gallineros y colmenas, para preservar de enfermedades y depredadores a los animales domésticos. También se ponían en campos de cereal, viñas y huertos, para conjurar los desastres del pedrisco.


De forma muy generalizada, la gente de la zona, colocaba las "coronetas", en el exterior de los edificios, generalmente, en balcones y ventanas, pero también en los tejados, con el fin de que su benéfica influencia, protegiera a sus ocupantes, alejando la caída de los temidos rayos, de la casa, creyendo que así podían evitarse sus destructivos efectos. 

Descarga eléctrica múltiple, "de nube a tierra", cuyo impacto sobre viviendas o transeúntes, suele ser muy grave o fatal
Imagen: Foudroyé à 13 ans un vendredi 13!

En los mismos lugares, antes citados, y con una segunda  finalidad, las disponían aquellas personas, temerosas de las peligrosas fuerzas invisibles que antaño se asociaban a maleficios, hechizos y seres maléficos, imaginarios de diversa calaña. En este caso el fin era el de neutralizar el "mal de ojo" que ciertos convecinos envidiosos pudiesen lanzarles y/o ahuyentar a los "malos espíritus" que pudieran rondar la vivienda, con la mala intención de, una vez dentro, dedicarse a perjudicar a sus ocupantes, causándoles enfermedades, accidentes domésticos, desavenencias conyugales, disputas y riñas entre padres e hijos o ataques de plagas domésticas, destructoras del patrimonio familiar. 

El manual de exorcismos, escrito en castellano, más difundido y usado para limpiar casas y personas de posesiones de malos espíritus, durante los siglos XVII y XVIII, fue Práctica de exorcistas y ministros de la Iglesia: en que con mucha erudición y singular claridad, se trata de la instrucción de los exorcismos….”, escrito por Benito Remigio Noydens, perteneciente a la orden de clérigos regulares menores y originario de Amberes
Imagen: Las Artes Oscuras en los libros antiguos españoles


Continuará