por Heraclio Astudillo Pombo
"Huesos de gigante" en las islas Baleares, vestigios fósiles de gigantes del mar Mediterráneo, que no de míticos gigantes talayóticos (3)
Recapitulación
En esta entrada se prosigue con la comunicación de los resultados y opiniones personales relacionadas con la posibilidad, argumentada razonablemente, de que algunos de los "huesos de gigante" hallados en ciertos lugares de Mallorca, mencionados por el primer cronista balear Joan Binimelis, en realidad, pudieran haber sido huesos fósiles de grandes cetáceos mediterráneos. Restos confundidos, antiguamente, por observadores inexpertos y fabuladores, con los huesos de humanos gigantescos, ya fueran los antiguos constructores de obras ciclópeas o los malvados gigantes antediluvianos, ahogados durante el Diluvio universal.
Restos óseos fósiles de grandes cetáceos marinos localizados, contemporáneamente, en las Baleares mayores
No se dispone de datos documentales que hagan referencia a hallazgos antiguos de grandes huesos "petrificados", de aspecto vagamente mamiferoide ni humano, en ninguna de las islas Baleares. Por el contrario, desde hace bastantes décadas, se sabe que en las islas de Mallorca y Menorca se han hallado, interpretado y descrito, científicamente, diversos restos óseos fósiles, directos e indirectos, correspondientes a grandes cetáceos prehistóricos, habitantes del mar Mediterráneo, durante el Neógeno.
Durante el último cuarto del siglo XX se citó, por primera vez, un resto fósil de cetáceo hallado en Menorca, incluido en materiales sedimentarios del Plioceno marino (Mercadal et al., 1985).
En el primer cuarto del siglo XXI se citó la existencia de restos de cetáceos en materiales del Plioceno de Mallorca (Mas, 2004), también del Mioceno superior de Menorca (Mas et al, 2013) y, más recientemente, del Mesiniense (Mas et al. 2018).
Además, se sabe que en esas mismas islas Baleares, nunca se han hallado restos óseos fósiles de grandes o medianos mamíferos terrestres, restos que pudieran haber favorecido la confusión e interpretación legendaria, tal como sucedió en varias islas del Mediterráneo oriental. Por lo tanto, en el caso de las islas Baleares, tal como sucedía en el caso de la isla de Santa Maria, en las islas Azores, que fue tratado en entradas anteriores de este blog, los supuestos "huesos de gigantes" de las islas Baleares mayores, también podrían tener su origen en los restos fósiles de antiguos cetáceos marinos y/o de sirenios o, en ciertas localidades cársticas, sorprendentemente, inspirados por fragmentos de espeleotemas cársticos (estalactitas), deficientemente observados y pesimamente interpretados.
Como el título anterior ya adelantaba, el contenido tratado en este punto nada tiene que ver con restos de gigantes míticos de ninguna clase, ni gigantes bíblicos ni gigantes talayóticos, sino con el hallazgo laboral de restos óseos, fósiles, de grandes cetáceos y sirenios, en épocas muy recientes (ss. XIX-XX), por picapedreros locales en la isla de Mallorca. Tales hallazgos, recientemente conocidos (2003) ponen en evidencia la existencia de una parte del registro fósil balear, que no fue conocido ni documentado, científicamente, en su momento y tal vez pudo ser conocido en siglos muy anteriores e incluso en tiempos pretéritos. Épocas en que no podía ser interpretado acertadamente, pues no se disponía de los conocimientos imprescindibles para hacerlo. por lo tanto, solamente podía interpretarse de la única forma que era posible hacerlo en aquella época, de forma ingenua, intuitiva o fabulosa.
Según información proporcionada, en 2010, por mi amigo y colega Guillem Mas Gornals (EPD), previamente recibida del informante Sr. Marc Andreu Sastre, en 2003. Según las conversaciones mantenidas por el sr. Marc Andreu con la gente mayor de la localidad de Llucmajor (Mallorca), que habían trabajado toda su vida en las canteras de "piedra de marés", le habían informado que a los conjuntos de restos óseos fósiles de grandes cetáceos, incompletamente conservados, en forma parcialmente articulada u organizada, consistentes en porciones de columna vertebral con algunas costillas, tradicionalmente, se les había denominado "peixot molt gros" (pescadote muy grande) y también "espinades de peix molt gros" (espinazos de pescado muy grande). Tanto si se trataba de conjuntos de huesos "petrificados" de cetáceos como si se trataba de las moldes externos de los huesos, visibles en forma de huellas cóncavas o impresiones negativas de aquellos huesos, que muy raramente podían aparecer en el interior de las rocas de marés" de la localidad de Llucmajor, de edad pliocena (antigüedad de 5,3 a 2,6 millones de años). Material que se extraía y se elaboraba en las canteras de aquella localidad, con la finalidad de ser usado como piedra de construcción.
Aspecto del esqueleto completo de una ballena. Por su forma general podría recordar, muy vagamente, el de un pez gigantesco y como tal ser considerado por personas nada conocedoras de la anatomía esquelética de los grandes cetáceos. Imagen: https://img.magnific.com/fotos-premium/esqueleto-ballena-aislado-blanco_640852-30550.jpg?semt=ais_hybrid&w=740&q=80
El informante Sr. Marc Andreu Sastre (Porreres, Mallorca 1944-) era propietario y explotador de una cantera de "piedra de marés" (arenisca marina), aunque, ocasionalmente, también había explotado "piedra de marès" (nombre local de una arenisca marina muy usada en muchas construcciones de las islas Baleares) de otras canteras de propiedad ajena, además de realizar trabajos de extracción de varios tipos de áridos naturales, usados para la construcción insular. Tratándose, por tanto, de una persona con una amplia y larga experiencia en el sector del aprovechamiento de la piedra natural local y una extensa red de relaciones con trabajadores del gremio de picapedreros de "piedra de marès".
A pesar de la interpretación y denominación popular, aquellos restos fósiles pliocenos no correspondían a los restos petrificados de ninguna clase de verdaderos peces marinos gigantes, sino que se trataba de asociaciones de huesos fósiles de cetáceos o de sus moldes externos, que habían conservado, relativamente bien, su organización anatómica. Por lo que en su conjunto aparentaban tener un aspecto vagamente pisciforme proporcionándoles cierta semejanza con grandes esqueletos de enormes peces.
En realidad, su verdadero origen habría que atribuirlo a antiguos cadáveres de grandes cetáceos, y más rara y ocasionalmente de sirenios, que en tiempos prehistóricos quedaron depositados y enterrados cerca de la costa, en zonas de sedimentación de poco fondo (areniscas) o de fondo profundo (calizas), hace entre 5,3 y 2,6 millones de años. Mas (2004) da a conocer la existencia de numerosos restos correspondientes a varias familias de cetáceos (rorcuales, ballenas y posiblemente, cachalotes) en el Plioceno medio-superior de Llucmajor (Mallorca).
Esquema gráfico representando el proceso de hundimiento y descomposición del cadáver flotante de una ballena en el medio marino, en 50 años. El proceso continuaría con el progresivo recubrimiento de sedimentos y mineralización de los restos óseos, hasta su fosilización si las condiciones se mantienen estables. Imagen: https://www.facebook.com/YofrahElDuque/photos/alguna-vez-te-has-preguntado-qu%C3%A9-sucede-en-las-profundidades-del-oc%C3%A9ano-cuando-u/1462639305236583/
El proceso tafonómico particular había hecho que se conservara parte de la arquitectura original de la columna vertebral, conservando algunas costillas asociadas a las vértebras torácicas, lo que daba al conjunto un aspecto de grandes y gruesas espinas propias de un gran pescado. El conjunto óseo, contenidas dentro de la piedra caliza o arenisca marina, se hacía visible al arrancar o cortar la piedra, mostrando aquellas estructuras paleontológicas internas al cortar o fragmentar la roca matriz (Mas, 2004). Estos conjuntos óseos o/y moldes externos, pueden alcanzar grandes dimensiones, a veces, de hasta varios metros.
Aspecto del esqueleto de una ballena, "aproximadamente semejante" al de un gigantesco pez o "pescado" marino, para un observador con escasos conocimientos sobre la anatomía de los cetáceos.
Un resultado interpretativo muy distinto habría podido producirse, en el caso de que se hubieran encontrado costillas y vértebras aisladas, procedentes de la desarticulación del esqueleto y la dispersión de sus diferentes huesos componentes. Vértebras y costillas gigantescas, sueltas, vistas separadamente podrían haber inspirado una atribución muy distinta, siendo atribuidas a antiguos cadáveres de mamíferos gigantes, ya fuera de naturaleza animal o humana...
Continuará