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jueves, diciembre 22

El registro fósil ibérico y el santoral católico, en la religiosidad popular de España y Portugal (18)

 por Heraclio ASTUDILLO POMBO. Dep. MACS, UdL.

Fósiles ibéricos relacionados, por la tradición popular española, con diversos santos y santas (8)

Fósiles relacionados con santa Lucía de Siracusa, en Aragón  

Introducción

Se abre un paréntesis territorial y temporal, en el que se abandonan, provisionalmente, las interpretaciones, creencias y usos dados en territorio catalán a determinados tipos de fósiles (nummulites) a los que, antaño, la fantasía popular por algunas razones de tipo subjetivo,  vincularon con santa Lucía de Siracusa, patrona de la luz y protectora de los ojos y de la visión. En la entrada de hoy, nos adentraremos en territorio aragonés, para comprobar que si bien cambian las formas y la geografía, se sigue conservando el fondo fantástico y la capacidad fabuladora para justificar la presencia de un tipo de fósiles en un determinado lugar.


Las “perretas de santa Lucía” de Las Ventas de Santa Lucía, en Graus, Huesca (Aragón)

La ermita de Santa Lucía (de Siracusa) está a las afueras del pueblecito de Las Ventas de Santa Lucía, pedanía del municipio de Graus, aunque resulta sorprende conocer que, en realidad, la ermita pertenece al municipio de Perarrúa, cuyo núcleo urbano está mucho más alejado. Pero resulta que está edificada en un punto del territorio municipal de esta segunda localidad que casualmente está situado en la frontera entre los territorios de ambas localidades. 
La mencionada ermita está situada a poco más de cinco km. de Graus, capital de la comarca oscense de La Ribagorza, por lo que es un lugar muy conocido por sus habitantes y de los de otras localidades próximas. Fue edificada en un muy modesto estilo barroco, en el siglo XVIII, sobre una pequeña colina en la que aparecen muchos fósiles, escasamente atractivos por su aspecto vulgar. Resultan especialmente abundantes, y por ello mucho más visibles, los caparazones de cierto tipo de macroforaminíferos y, también, algunos moldes internos de pequeños gasterópodos, todos marinos, depositados en el fondo del mar durante la primera etapa de la Era Cenozoica, iniciada hace 66 millones de años. Sin embargo, los caparazones  fósiles de macroforaminíferos, aún son mucho más abundantes en el vecino barranco de santa Lucía, que está situado en el territorio de Las Ventas de santa Lucía, entre el núcleo urbano y la mencionada ermita. 

Aspecto exterior de la ermita de santa Lucía de Siracusa, vista por su fachada principal y uno de sus costados. Está situada en las afueras de Las Ventas de santa Lucía, Huesca (Aragón)


La leyenda

Según nos contó la señora Lucía B. P., una mujer mayor, originaria de la localidad de Graus, cuya madre era originaria de Las Ventas de Santa Lucía (Huesca). El nombre del pueblo alude a su antiguo origen, relacionado con la hostelería, pues el núcleo urbano se formó a partir de la instalación de varias posadas o "ventas", en las que se detenían los viajeros para beber, comer o pasar la noche, y también en alusión a la cercanía de la ermita dedicada a Santa Lucía, a pesar de ser propiedad del vecino municipio de Perarrúa. Fue su madre, quien le contó la siguiente historia cuando ella era aún una niña

"Cuentan que estos hechos sucedieron hace ya muchos años. Decían que en una casa aislada, cerca de las Ventas, vivió solitariamente un curandero, quien además de curar con hierbas y ungüentos, también era brujo. Dicen que leía las manos y echaba las cartas para adivinar el futuro y, que si le pagaban bien, también echaba "mal de ojo", por encargo de clientes envidiosos o malvados. 
Sucedió que en cierta época, todos los enfermos de la vista, de las localidades cercanas, que antes acudían a reclamar los servicios del curandero dejaron de acudir a casa para solicitar sus servicios de remediador. Nadie iba a pedirle que le diera algún remedio con el que sanar las dolencias que afectaban a sus ojos. Indagando astutamente sobre el particular, se enteró de que los enfermos de la vista se iban hasta la ermita de santa Lucía que está en un cerro, muy cercano de la localidad de las Ventas de santa Lucíapara rogarle a la santa patrona que les sanase completamente los problemas que sufrían en los ojos o en la vista o, al menos, aliviarles sus males oculares y/o sus deficiencias visuales. 

Antigua lámina ilustrativa sobre diversas manipulaciones aplicables para solucionar diferentes problemas oftálmicos. 
Imagen: Pinterest

Luego, al cabo de un tiempo, los muchos devotos que habían sanado o mejorado, volvían agradecidos por el favor recibido de la santa, la mejora de su vista o  la completa curación de sus dolencias oculares. Iban a la ermita para dar gracias a la patrona, depositar algunos exvotos testimoniales y para depositar algunas monedas para los gastos del culto, en la caja de las limosnas que había en un rincón del interior de la ermita. 
El curandero-brujo, al saber quién era la causante del abandono de sus antiguos pacientes, más irritado por celoso de su fama que furioso por las perdidas económicas que le ocasionaba la competencia de la santa, escuchó los malos consejos que el diablo soplaba en sus oídos y  decidió vengarse y, de paso, resarcirse económicamente. 

"Diablo aconsejando", grabado en madera, obra de Julio Prieto Posadas (1912-1977).  
12.9x14.5. Imagen: Colección Andrés Blaistein

Un frío atardecer de diciembre, cercano a la festividad de la santa, el curandero salió a escondidas de su casa, se fue discretamente hasta el lugar de la ermita, siguiendo sendas poco transitadas. Iba con la intención de penetrar sigilosamente en el santuario para robarle a la santa, todo el dinero depositado, en la caja de limosnas, donado por los devotos agradecidos. 
El ladrón llegó al lugar sagrado, destino de su fechoría sacrílega, ya bien anochecido. Desde un escondite observó los alrededores, para ver si había gente por los alrededores y no ser visto ni reconocido por lugareños que regresaran a sus casas tras acabar tarde su jornada laboral. 
Después de tantear varias puertas, pudo forzar la cerradura de una y penetró en el interior del templo. La penumbra reinante le permitió ir directo hasta la caja de las limosnas, forzó la cerradura y sacó todas las monedas que contenía, que eran muchas, y las metió en unas bolsas que llevaba para tal fin. Salió rápidamente al exterior, dejando la puerta abierta, e inició la huida, temeroso de pudiera encontrarse con alguien que pudiera reconocerle. 

Un ladrón enmascarado sale huyendo con una bolsa de dinero robado, temeroso de que puedan sorprenderlo, atraparlo y encarcelarlo... o lincharlo, los enfurecidos propietarios del dinero a los que acaba de desvalijar.  
Imagen: sdmedialos40.

La santa protectora de la vista y patrona de la luz, quiso castigar al sacrílego ladrón haciendo uso de sus poderes: nublándole la vista al curandero y oscureciendo completamente el cielo, antes estrellado y despejado, cubriéndolo con unas densas nubes que dejaron completamente a oscuras al sacrílego ladrón. Cegado y en completa oscuridad, se desorientó y dando traspiés y tumbos, se dirigió directamente al borde del cercano barranco. Al perder pie se precipitó de cabeza al vacío, cayendo por el talud hasta el fondo, dando volteretas y recibiendo golpes por todo su cuerpo, mientras daba tumbos cuesta abajo, oía el tintineo de los cientos de monedas que se iban desparramando a su alrededor, al escaparse del interior de las bolsas donde las transportaba. 

Hombre cayendo al vacío, tras dar un traspiés en el borde de un talud y perder el equilibrio. Recreación propia a partir de la sencilla modificación de otra imagen muy semejante
Imagen: Pinterest

Todas las monedas robadas iban quedando esparcidas por el talud y en el fondo del barranco. A pesar del aturdimiento de la caída, el dolor causado por las muchas magulladuras y la escasa visión, su maldad y su codicia no había disminuido un ápice y quiso recuperar, al menos, una parte de las monedas que pudiera notar al tacto. Se arrastró a cuatro patas y, palpando el terreno, fue recogiendo cuantas monedas pudo y las guardó en sus bolsillos. Medio ciego y casi tullido, salió del barranco como pudo, halló el sendero de vuelta y emprendió el regreso hacia a su casa. A medida que se alejaba del entorno de la ermita, su visión mejoraba y el cielo nublado escampaba. Al llegar a su casa, comprobó con alegría, que había recuperado completamente la visión, antes tan disminuida, y luego notando el peso de sus bolsillos, recordó sus monedas robadas a santa Lucía y quiso hacer un recuento del botín obtenido. Al sacar del bolsillo su mano llena de monedas, pudo comprobar con horror y rabia que todas las monedas que había recogido en el barranco y transportado en sus bolsillos, se habían convertido en piedras de aspecto semejante a monedas. Quedando de esta manera humillado y frustrado el ladrón sacrílego. Este fue el castigo y escarmiento de la santa.

Dibujo representando el instante en que una bolsa de dinero queda abierta accidentalmente, facilitando que su contenido dinerario quede liberado de su anterior encierro y se vaya escapando y desparramando, para desconsuelo de su infeliz poseedor.

Hoy día, aún se pueden ver en los alrededores del santuario y en el cercano barranco, cientos de "monedas de piedra", en recuerdo de aquel suceso sacrílego y como testimonio del poder de la santa. Antaño, esta clase de "monedetas de piedra" la gente de la zona y alrededores (comarca de La Ribagorza) las denominaba "perretas de santa Lucía", en alusión a su forma vagamente numular y a su localización en el entorno de la ermita dedicada a esta santa.
En otros lugares de otras comarcas de la misma provincia, a los nummulites se les denomina "dineretes" o "centimetes" por su relativa semejanza con pequeñas monedas, especialmente cuando se observan a cierta distancia y, sobre todo, cuando son de especies escasamente lenticulares o de lados poco abombados.


Creencias, tradiciones y usos populares

Cada año, el día 13 de diciembre, festividad oficial de la santa, en la ermita de santa Lucía solamente se celebraba una misa, era una celebración estrictamente religiosa y era un tiempo frío, por lo que solamente acudían los devotos de la santa. Sin embargo, la romería era una celebración masiva porque se conjugaban los aspectos religiosos y profanos, duraba todo el día, y, antiguamente, fue muy concurrida. Se celebraba con buen tiempo primaveral ya que coincidía con el lunes de Pascua de Pentecostés, fecha que según el calendario religioso, unos años era a finales de abril y otros a principios de mayo. 
Antaño, en ese día festivo, fue costumbre recoger en el entorno de la ermita, un tipo muy particular de fósiles, que recibían el nombre popular de "perretas de santa Lucía" por su vaga semejanza con pequeñas monedas de piedra
La antigua denominación castiza "perreta" que antaño fue usada en la comarca de La Ribagorza, como un sinónimo local de una denominación más común en toda España como fue “perra chica”, usada para referirse a las pequeñas monedas de cinco céntimos de peseta. Este nombre era usado en contraposición a otra denominación dineraria popular, como era la de “perra gorda” que hacía referencia a la moneda de diez céntimos de peseta, de mayor tamaño y el doble de su valor.

La recolecta de ese tipo de fósiles, no era una actividad complicada, debido a su tamaño y extraordinaria abundancia. En general, se recogían “perretas de santa Lucía” con la finalidad de poder usarlas para conjurar el "mal de ojo", durante todo el próximo año, que supuestamente pudiera lanzarles, directamente o indirectamente, alguna mala persona de su entorno personal. Hasta mediados del siglo XX, se creía firmemente que si se llevaba, de forma permanente, una "perreta de santa Lucíaen el bolsillo, la persona portadora estaría protegida contra los efectos perjudiciales de las "malas miradas", supuestamente, causantes de múltiples daños y mala suerte. Se creía que esa clase de miradas maléficas las poseían los brujos y brujas, y que la proyectaba o "lanzaban" sobre determinadas personas especialmente vulnerables, como eran los niños pequeños, las personas ancianas, los enfermos o las mujeres embarazadas y lo hacían por encargo de alguna persona muy envidiosa o/y malvada que quería causar daño por venganza o envidia. 
Tal creencia supersticiosa sobre las virtudes protectoras de las "perretas de santa Lucíaestaba provocada por la forma circular del fósil, y por la figura espiral concéntrica que mostraban en su interior, cuando se dividían en dos mitades simétricas. Ambas características no presentes en otros tipos vulgares de piedras comunes, indujeron a la gente ignorante, crédula y fantasiosa a compararlos con ojos o con "la niña" de los ojos o iris ocular, y por tanto con la mirada o la vista, como una aplicación popular de la "teoría de las signaturas" y de la magia simpática

Aspecto interno de un nummulite, escindido por su plano ecuatorial 
en dos mitades simétricas. Su contorno circular y el dibujo concéntrico le pudieron otorgar semejanza con el iris ocular y vincularlo con los ojos y con los santos responsables de su protección y salud
Fotografía de Jesús Cardiel Lalueza.

El hecho de que aquellas piedrecitas singulares fueran tan abundantes en derredor del santuario dedicado a la veneración de santa Lucía de Siracusa, patrona de la luz y protectora de los ojos y de la visión, indujo a pensar que podría ser útiles usadas como amuletos protectores contra las malas miradas causantes de daño, a distancia. Antaño, en toda la comarca oscense de La Ribagorza las  denominadas "perretas de santa Lucía" eran un amuleto muy valorado por considerarlas como una potente defensa contra las "malas miradas" de brujos y brujas.

También se usaron con la finalidad de reforzar el efecto curativo de ciertas infusiones de hierbas medicinales, en las que mientras se infusionaban las plantas seleccionadas por sus virtudes oftálmicas, se mantenía sumergida alguna "perreta de santa Lucía". Luego estas infusiones vegetales se usaban para tratar ciertos problemas oculares menores, en forma de colirios, lavados o cataplasmas.


Los fósiles

Unas supuestas monedas "petrificadas milagrosamente", con bastante probabilidad, serán   ejemplares fósiles de numulites, es decir, los caparazones calcáreos fosilizados de una clase de seres unicelulares, gigantescos, que habitaron sobre los fondos marinos, hace entre unos 30 y 50 millones de años. Es decir, se tratará de los restos fósiles de una clase de animales unicelulares marinos "gigantescos" en su clase (macroforaminíferos,), de vida bentónica que vivieron durante el Eoceno, una época geológica en la que esta zona era un brazo de mar del antiguo océano Tetis occidental.

Aspecto de una acumulación de caparazones fósiles de la especie Nummulites deshayesi, en la zona de Santa María de Buil, situada en El Sarrastaño, donde este tipo de fósiles son conocidos popularmente como "dineretes" de Buil, Fotografía de 
Jesús Cardiel Lalueza.

Según publicó Lucas Mallada en su estudio Reseña Geológica de la Provincia de Huesca, trabajo publicado en 1875, en el Barranco de Santa Lucía, de las Ventas de Santa Lucía, se pudieron recoger e identificar las siguientes especies de numulites:  Nummulites  perforata, N. lucasana, N. Ramondii, N. spira y N. granulosa. 
Por lo tanto, parece plausible que un hecho geológico como era la abundancia de ejemplares de estas especies de numulites, cerca de la ermita y, sobre todo en el interior del barranco, lo que habría podido inspirar la interpretación legendaria sobre su origen milagroso, expuesta anteriormente, y su uso protector.  


Fuentes

- Andolz, Rafael  (1987). Piedras que curan. Cuando hablan las piedras. Cuadernos Altoaragoneses III. Diario del AltoAragón. Domingo, 15/11/1987. Página 11
- Andolz, Rafael (1995). Los santos (3) Mitología aragonesa (Al calor del fogaril), Cuadernos Altoaragoneses 345, Diario del AltoAragón, Huesca. 04/06/1995. Página 39
- Andolz, Rafael (1997). Piedras que curan (Al calor del fogaril) Cuadernos Altoaragoneses 421, Diario del AltoAragón, 18/05/1997 Página 41
- Andolz, Rafael (1997). Santa Lucía. Así va el año, (Al calor del fogaril), Cuadernos Altoaragoneses 437, Diario del AltoAragón, 14/12/1997. Página 43, 
- Anónimo (2010). Ermita de Santa Lucía (Las Ventas de Santa Lucía). Turismo en Graus: http://turismograus.blogspot.com/2010/12/paneles-interpretativos-las-ventas-de.html
- B. P. Lucía (2010). Las perretas de piedra de santa Lucía de Perarrúa (Huesca)Comunicación personal, 10/12/2010
- Gayúbar, Ángel (2011). Ermita de Santa Lucía de Perarrúa. Comunicación personal, 18/01/2011.
- Mallada Pueyo, Lucas (1875). Barranco de Santa Lucía, en Reseña Geológica de Huesca. Anales de la Sociedad Española de Historia Natural. Tom. IV. MADRID Imp. de T. Fortanet, 
- Romanos Hernando, Fernando (1999). Aragonés ribagorzano: lesico emplegau en a obra de Pablo Recio: Oras sueltas. Publicazions d'o Consello d'a Fabla Aragonesa
- Serrano Dolader, Alberto (2007). Dinero fósil y huesos de gigantes, Serie: "Aragón de leyenda", Dominical del "Heraldo de Aragón", 15/04/2007.

miércoles, octubre 12

Usos emblemáticos del Registro fósil ibérico (6)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Universitat de Lleida


Los dinosaurios ibéricos usados como emblema identitario localista (3)


Introducción

En el territorio de algunas localidades españolas existen yacimientos paleontológicos de cierta importancia nacional o internacional, debido a que en ellos se han hallado algunos tipos de restos de dinosaurios. Pueden ser restos directos tales como huesos o/y dientes, o indirectos, como icnitas de varios tipos, huevos, nidos, coprolitos, etc., procedentes de la estancia o depósito de sus restos en el lugar, hace entre 231 y 66 millones de años. Tales restos fósiles debido a su rareza y a su importancia científica, en algunas ocasiones, han servido como motivo para justificar la creación de equipamientos y servicios relacionados con el turismo cultural. Fundamentales para poder generar y organizar actividades económicas de tipo geoturístico y geoeducativo, con algunas repercusiones sociales consideradas muy positivas para la localidad y la comarca, tales como la mejora de la economía local, la actualización de las comunicaciones y la creación o modernización de los equipamientos culturales locales. Debido a los positivos efectos sociales de tales mejoras locales, sus ayuntamientos, consejos comarcales o diputaciones han querido manifestar públicamente su apoyo, su aprecio y su orgullo hacia esa clase de patrimonio natural y recurso cultural-económico en la medida de sus respectivas posibilidades económicas y legales. Materializado en forma de subvenciones económicas, representaciones plásticas o visuales, artísticas, más o menos monumentales, con funciones secundarias de tipo propagandístico, promocional o de reclamo turístico, pero también como símbolos indicadores de posición geográfica.

Esta escultura existente en Villar del Río (Soria) es una de las primeras representaciones monumentales de dinosaurios que se realizaron a lo largo de la denominada "ruta de las icnitas sorianas". 
A pesar de su aspecto de arte "naif" sigue constituyendo un emblema de los yacimientos y restos fósiles de su entorno y un hito paisajístico que identifica el lugar. Fotografía original de Javier Prieto Gallego.    Imagen: Siempre de Paso

Después de haber podido localizar y documentar los pocos casos de "dinosaurios" emblemáticos existentes en la comunidad autónoma de Andalucía, fueron presentados al público en este mismo blog. Fueron publicados en dos entregas, la primera en mayo del 2018 (http://folklore-fosiles-ibericos.blogspot.com/2018/05/usos-emblematicos-del-registro-fosil.html) y la última en diciembre del 2019 (http://folklore-fosiles-ibericos.blogspot.com/2019/12/usos-emblematicos-del-registro-fosil.html).

Siguiendo el orden alfabético de presentación, hoy 12 de octubre, le ha llegado su turno a los numerosos dinosaurios emblemáticos de Aragón. Una comunidad autónoma con un riquísimo, variadísimo y valiosísimo patrimonio dinosauriológico, especialmente abundante en la provincia de Huesca (Alto Aragóny en la de Teruel (Bajo Aragón), mientras que la provincia de Zaragoza constituye un territorio en el que este tipo de animales fósiles, de momento, son una absoluta rareza, con una sola localidad.


2. Dinosaurios emblemáticos en Aragón (1)

El patrimonio dinosauriano aragonés es enorme, pero está repartido de una forma muy desigual entre las tres provincias constituyentes de la autonomía aragonesa. Ordenadas por orden de riqueza dinosauriana, La provincia de Teruel 
se sitúa en primer lugar, en cuanto a cantidad y diversidad, seguida de Huesca, situándose la provincia de Zaragoza en último lugar. La explicación es muy sencilla, la causa está en la naturaleza y edad geológica de los materiales geológicos que afloran en superficie o yacen a poca profundidad, constituyendo el terreno más accesible de cada una de las diversas provincias aragonesas, la abundancia de capas de rocas sedimentarias mesozoicas, formadas en medios litorales, en las dos primeras provincias mencionadas y su enorme escasez en la tercera.


2.1. Dinosaurios emblemáticos en Huesca

Arenysaurus y Blasisaurus los dos dinosaurios emblemáticos de Arén/ Areny

En la localidad oscense de Arén/Areny se han hallado durante los últimos 25 años los restos de varias especies de vertebrados fósiles (dinosaurios, cocodrilos, tortugas, peces y anfibios) que vivieron en el lugar a finales del Cretácico, cuando esta zona era totalmente distinta de como es en la actualidad. De todos estos animales prehistóricos los que resultan más atractivos para la gente común, por su propia naturaleza singular y por su relación con la saga cinematográfica de "Jurassic Park", son los dinosaurios. Pero los dinosaurios también resultan unos animales muy fascinantes para los científicos, por los nuevos y extraordinarios conocimientos paleobiológicos que ha permitido reunir el estudio de sus restos, durante los últimos 50 años. Los dinosaurios de Arén son de conocimiento científico y popular mucho más reciente, pues su descubrimiento se remonta a 1997. 


Escultura representando el posible aspecto que pudo tener en vida, un ejemplar adulto de la especie Arenysaurus ardevoli, expuesta en el interior  del museo de los dinosaurios de Arén.  Curiosamente, el arenysauro no aparece representado con ningún tipo de cresta cefálica, siendo esta una característica "típica" de los hadrosaurios lambeosaurinos, esto es debido a que cuando se hizo el museo, en el año 2007, se optó por asignar a un tipo de hadrosaurio sin cresta, los escasos restos óseos hallados y entonces disponibles. En aquel momento, los dinosauriólogos que estudiaban los huesos no tenían suficientes evidencias, bien claras, como para poder afirmar que se trataba de los restos de dinosaurios lambeosaurinos, es decir hadrosaurios típicos, con cresta. Posteriormente, en 2009, con muchos más restos óseos hallados y estudiados, ya se sabía, con total certeza, que en Arén había restos de hadrosaurios lambeosaurinos, es decir, hadrosaurios con cresta. Tal es el caso de los géneros Arenysaurus y el Blasisaurus, al cual se le representaba con cresta en las reconstrucciones, en 2010.   

Miguel Gracia Ferrer que es presidente de la Diputación Provincial de Huesca y también alcalde de su pueblo, Arén, en la comarca de Alta Ribagorza, recuerda perfectamente cómo y cuándo empezó la "fiebre dino" en el pueblo de Arén. Dice “Todo empezó cuando se presentaron al público los primeros hallazgos de dinosaurios, en 1997, aunque ya se habían hecho excavaciones durante tres o cuatro años antes con Canudo y su equipo de investigadores de la Universidad de Zaragoza, sin resultados. Se hizo público lo hallado después de realizar  la identificación y protección en yeso de muchos restos óseos hallados, que luego se llevaron a la Universidad de Zaragoza para su estudio detallado. 
Luego la empresa "Paleo y Más", junto a otras firmas especializadas, trabajaron en el tema de la musealización de los yacimientos. Nosotros desde el ayuntamiento nos fuimos centrando en la recuperación "in situ" de la ladera en arenisca, del collado de Elías, arriba, y del propio yacimiento Blasi, a tres cuartos de hora del pueblo, trazando una una ruta muy apta para las visitas familiares, yendo a pie.

Aspecto del logo del Museo de los Dinosaurios de Aréndiseñado por la empresa CEAM de Zaragoza. Compuesto con la silueta de la letra “A” mayúscula, la inicial del nombre de la localidad en la que está el museo y los yacimientos en los que se han hallado restos directos e indirectos de dinosaurios. Conteniendo el perfil, en negativo, de un tipo de dinosaurio, se trata del perfil de un individuo de la especie  Arenysaurus ardevoli. Imagen: udrena.blogspot 01/05/2007

El dinosaurio Arenysaurius ardèvoli que fue el primer dinosaurio hallado es el principal referente del yacimiento de Arén. Era un hadrosaurio, un dinosaurios con pico de pato y unas patas posteriores muy desarrolladas que le permitían caminar erguidos. Se halló un fémur completo, 40 vértebras y una tibia de este animal. Luego, en 2008, se identificaron los restos del Blasisaurus canudoi, aparecido en el yacimiento Blasi y nombrado así en homenaje al paleontólogo aragonés Iñaki Canudo, director de las excavaciones y actual director del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza.”  El Arenysaurus ardevoli (el nombre significa el "lagarto de Arén  de Lluís Ardèvol" un geólogo catalán que descubrió los primeros restos ) es la única especie  conocida del género extinto Arenysaurus. Se trata de una especie de dinosaurio de tipo ornitópodo y subtipo lambeosaurino, que vivió a finales del período Cretácico, hace aproximadamente 68 millones de años, durante el Maastrichtiense, en un territorio de lo que es hoy la Península ibérica y la Europa continental.

Fachada principal del Museo de los Dinosaurios de Arén. En primer término se ve, 
junto a la puerta de entrada una plancha de hierro troquelada en la que aparece el logo del Museo que sirve como identificación del antiguo edificio. Imagen
Ronda Somonrano 21/06/2022

También Juan Antonio Pascual Almella, propietario del hotel Casa Domenc, de Arén, fue parte activa en aquellos emocionantes días de hallazgos iniciales. 
“Los geólogos sabían que las inmediaciones de Arén reunían las características apropiadas para poder descubrir fósiles de dinosaurios, pero ha sorprendido la gran cantidad de restos encontrados de un sólo ejemplar y el hecho, todavía más interesante, de que el animal viviera en los últimos momentos del período Cretácico.

Aspecto de la recepción y tienda de recuerdos 
del Museo de los Dinosaurios de Arén. En primer término, sobre el mostrador, expuestos a la vista de los visitantes hay libros, folletos, carteles, postales, camisetas y gorras serigrafiadas con el logo triangular. En la pared del fondo aparece varias veces reproducido, a distintos tamaños e inclinaciones el logo característico del museo ribagorzano. Imagen: Lala imgs akamai mnstatic.

Los primeros trabajos fueron emocionantes. Había ilusión de que Iñaki Canudo y su equipo encontraran algo, claro; al principio vino con investigadores de Lleida, La Rioja y del País Vasco, sobre todo; se quedaron hospedados aquí en mi negocio. Las primeras excavaciones fueron en agosto, los medios de comunicación tienen menos noticias en esas fechas –ríe– y el hallazgo fue un ‘boom’, todo el día teles y periódicos aquí en Arén. Era como la fiebre del oro, aunque luego la cosa se relajó. 
Tras las excavaciones se hizo la ruta hasta el yacimiento y luego llegó la instalación del Museo, cuyo impacto a aumentado un poco más con la pandemia y el confinamiento territorial,  porque gente de la zona y también de otros puntos de Aragón han venido bastante a Arén. Los dinosaurios no son realmente un motor de pernoctaciones, pero sí atraen gente para el día, y tiene un buen impacto económico”.

En la imagen Miguel Gracia señalando algún detalle de la morfología de la escultura que reproduce el posible aspecto, que tuvo en vida un ejemplar adulto de blasisauro (Blasisaurus canudoi). Se puede comprobar que luce una característica cresta cefálica, típica de los lambeosaurinos.  
Arén es un municipio que desde hace ya unos cuantos años vive volcado sobre el uso turístico de los vestigios de sus queridos dinosaurios. Fotog. original de Pablo Ferrer.
Imagen: El Heraldo, 28/10/2021

El Museo de los Dinosaurios está ubicado en el viejo edificio del antiguo ayuntamiento o "Casa de la Vila", que conserva la fachada blasonada. La intervención arquitectónica ha modificado el interior del viejo edificio, creando nuevos espacios expositivos abiertos y llenos de luz. Con más de 500 metros cuadrados de superficie dedicados a la exposición de objetos naturales (fósiles), réplicas, reconstrucciones, esquemas gráficos y representaciones murales. Su visita ordenada y atenta permite realizar un viaje en el tiempo hasta retroceder unos  65 millones de años atrás, con la ayuda de las explicaciones de la paleontología. Todo ello es posible a través de la información que brinda la observación de los objetos expuestos y de la lectura de los rótulos que los acompañan, expresados usando un lenguaje sencillo, directo y lúdico.


Impresionante mural luminoso, retroiluminado, de 5 x 2,10 m., en el interior del Museo de los Dinosaurios de Arén, obra del excelente paleoartista e ilustrador científico, madrileño, Raúl Martín. En el que se ha representado un paisaje litoral de finales del Cretácico superior, en el que aparece representado, de forma muy realista, un grupo de dinosaurios arenysauros, cuando son atacados por dos dinosaurios celurosaurios. Imagen: http://folklore-fosiles-ibericos.blogspot.com/2010/07/


Los emblemáticos huevos fósiles de los dinosaurios titanosaurios de Loarre
 
En el caso que se presentará a continuación el emblema paleontológico de la localidad oscense de Loarre no son los dinosaurios, propiamente, sino sus huevos. A finales del año 2019 se produjo un hallazgo excepcional en la Sierra de Loarre, en un lugar hoy denominado  "yacimiento de Santa Marina", debido a la proximidad relativa a la ermita dedicada a esta advocación del santoral católico. Distribuidos en 6 o 7 nidos, se hallaron más de 100 huevos fósiles de dinosaurios de forma esferoidal y de unos 15 a 20 centímetros de diámetro. 

Se les atribuyó el oogénero Megaloolithus que es un oogénero particular de huevos de dinosaurio. Algunos huevos pertenecientes a este oogénero pueden haber sido depositados por el dinosaurio titanosaurio, Hypselosaurus. Estos huevos se caracterizan por poseer cáscaras gruesas, de al menos 1.5 milímetros de espesor, y por la forma casi esférica que presentaban los huevos.​ Este tipo de huevos se han encontrado principalmente en India y Europa, pero algunos especímenes se han hallado en América del Sur.

Detalle de una vitrina expositiva con huevos fósiles (Megaloolithus siruguei) y fragmentos de cáscara de huevo, procedentes 
del yacimiento de santa Marina, una vértebra caudal de ornitópodo indet. de Longás (Zaragoza) y una replica de un huevo de otro yacimiento conteniendo los restos fósiles de un embrión. Imagen. Paleoymás Twitter

En agosto de 2022, con el apoyo del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza, se abrió el Laboratorio Paleontológico de Loarre, el centro donde se exhiben algunos de los más de 100  huevos fósiles de dinosaurios hallados en el "yacimiento de Santa Marina"
El Laboratorio Paleontológico de Loarre, que funciona como si fuera una extensión y sala expositiva del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza, se dedica a la limpieza, preparación y estudio de los huevos fósiles y se ubica en la localidad de Loarre (Huesca), en cuyo término municipal está ubicado el yacimiento paleontológico en el que se hallaron casualmente los primeros indicios paleontológicos que señalaban la posibilidad de encontrar huevos fósiles. El yacimiento fue localizado a finales de 2019 por José Manuel Gasca, paleontólogo y aficionado al Trail running, durante un entrenamiento por la Sierra de Loarre con el Club Alpino Universitario, al identificar en cierto lugar del terreno fragmentos de cáscara de huevo fósiles. 

Comunicado el hallazgo a otros colegas se inició un proyecto para iniciar la la localización de los huevos fósiles y realizar su excavación. Tras dos campañas de excavación la primera en 2020 y la segunda en 2021, los paleontólog@s consiguieron hacer aflorar los excepcionales restos indirectos de dinosaurios, identificados como producidos por saurópodos titanosauridos y finalmente se consiguió extraer los más de 100 huevos fósiles del lecho de roca que los contenía.

Aspecto gráfico del logo del Laboratorio Paleontológico de Loarre (Huesca). Se puede observar que sobre una línea curva semejante a una C que representa el perfil de un huevo fósil, destaca perfilada la silueta de un dinosaurio de largo cuello y larga cola, características típicas de los enormes dinosaurios titanosauridos. En los extremos de la C unos fragmentos que se desprenden, representarían los fragmentos de cáscara que permitieron localizar el yacimiento. En el lado derecho, el nombre del equipamiento científico que ha generado el hallazgo
Imagen: Laboratorio Paleontológico de Loarre FB

En la exposición, los visitantes aprenderán sobre la revolución adaptativa al medio terrestre que supuso la aparición del huevo con cáscara dura en la conquista de los continentes por parte de los vertebrados ovíparos terrestres. En la sierra de Loarre, hay huevos fosilizados de dinosaurio que los pusieron hace 70 millones de años, con un tamaño y forma características y en algunas ocasiones aparecieron agrupados formando nidadas, a partir de los cuales se puede saber cómo eran sus nidos.
Además, el visitante podrá conocer la historia del descubrimiento casual del yacimiento de Santa Marina y en qué consiste es el trabajo que realizan l@s paleontólog@s en el campo y en el laboratorio.

Fachada principal y puerta de acceso al Laboratorio Paleontológico de Loarre. En la pintura mural aparecen representados tres grandes huevos de color azul, supuestamente de dinosaurios saurópodos titanosauridos. Imagen: Quedamos en Huesca

También podrán ver los visitantes cómo de diferente era el territorio de Loarre, hace unos 70 millones de años, y así podrá entender por qué hoy día se encuentran huevos de dinosaurios en la sierra de Loarre. Además los visitantes podrán conocer qué clase de dinosaurios eran los que pusieron los huevos que hoy se encuentran en el yacimiento de Santa Marina, cómo eran sus nidos y cómo eran sus embriones. 
Finalmente, los visitantes podrán conocer, en el área de la exposición dedicada a los trabajos de excavación del yacimiento de Santa Marina, en la cual se explica cómo se produjo el descubrimiento casual del yacimiento de Santa Marina, y qué herramientas de trabajo han usado y qué técnicas de excavación han empleado l@s paleontólog@s para extraer los huevos "en bruto" que luego se acabarán de limpiar y estudiar en el Laboratorio paleontológico de Loarre. 

Una de las 3 postales de recuerdo de la visita al Laboratorio Paleontológico de Loarre, se ha representado a un dinosaurio titanosaurido hembra poniendo huevos en un nido excavado en el suelo.

El visitante también comprenderá por qué el yacimiento de Santa Marina de Loarre es un yacimiento con un gran interés científico, a nivel nacional e internacional, en el que han ido a excavar paleontólogos de más de 10 países distintos, de todo el mundo.

Además de la exposición, los visitantes podrán descubrir el funcionamiento del primer laboratorio paleontológico de la provincia de Huesca, donde se están restaurando y estudiando los huevos fósiles del yacimiento de Santa Marina. 
Los visitantes podrán acceder al interior del laboratorio y ver cómo l@s paleontólog@s  preparan los huevos fósiles, después de que se extraen del campo hasta que están listos para exhibirse en la exposición de un museo. 
Podrán charlar con los preparadores y hacer preguntas a l@s paleontólog@s que trabajan en el laboratorio y escuchar de su boca cuáles son los últimos avances que se han realizado.


Aspecto exterior del edificio dque alberga el Laboratorio Paleontológico de Loarre, cuyas fachadas están cubiertas con una pintura mural alusiva a la relación del edificio con los huevos fósiles depositados por los dinosaurios titanosaurios hace 68 MA, hallados en 2020-2021, en el yacimiento de santa Marina. Imagen: Quedamos en Huesca

El Laboratorio Paleontológico de Loarre viene a sumarse a la amplia oferta cultural que ofrece la localidad de Loarre con su impresionante castillo medieval, y tiene como objetivo convertirse en un recurso turístico y cultural más para la zona, a la vez que permite realizar investigación puntera sobre huevos fósiles, en el mismo lugar donde se han encontrado los fósiles. Este centro que está gestionado por el ayuntamiento de Loarre, funciona como una Sala Expositiva extraterritorial del Museo de Ciencias de la Universidad de Zaragoza. Diseñado por miembros de la Universidad de Zaragoza en colaboración con Paleoymás S.L, en este proyecto colaboran la Diputación de Huesca, la comarca de la Hoya de Huesca, el Ayuntamiento de Loarre, y el Gobierno de Aragón, así como el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Unión Europea. 
El edificio que alberga el material paleontológico y las actividades científicas ha sido cedido por el Ayuntamiento de Loarre, y constituye un edificio singular de la localidad, gracias a su aspecto visual, conseguido mediante a la intervención artística de varios artistas murales, coordinada por Teresa Sempere, directora de El Artelier, un taller de artes plásticas de Huesca que fue quien dirigió el diseño y realización del mural, de grandes dimensiones, en la fachada del edificio que alberga la exposición paleontológica. 


Fuentes

- Anónimo (2020). Descubierto en Loarre (Huesca) uno de los mayores yacimientos de huevos de dinosaurio del mundo. El Diario22/09/2020:  https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/descubierto-loarre-huesca-mayores-yacimientos-huevos-dinosaurio-mundo_1_6239645.html
- Anónimo (2021). Un mural de dinosaurios en Loarre. Quedamos en Huesca,  30/08/2021: https://quedamosenhuesca.com/un-mural-de-dinosaurios-en-loarre/ 
- Anónimo (2022). El Laboratorio Paleontológico de Loarre abre sus puertas. IUCA.UNIZAR: http://iuca.unizar.es/noticia/el-laboratorio-paleontologico-de-loarre-abre-sus-puertas/
- Anónimo (2022). Yacimiento de de Santa Marina de Loarre. El Diario de Huesca, 24/07/2022:  https://www.eldiariodehuesca.com/videos-destacados/yacimiento-de-santa-marina-de-loarre_10224_110.html
- Ferrer, Pablo (2021). En Arén no se han extinguido los dinos: es un hecho. El Heraldo,  28/10/2021:  https://www.heraldo.es/noticias/viajes/2021/10/28/aren-no-se-han-extinguido-los-dinos-hecho-1529741.html
- Sílvia (2022). Dónde ver dinosaurios en Aragón. Aragón turismo,14/01/2022: https://aragonturismo.com/donde-ver-dinosaurios-en-aragon/

miércoles, enero 26

El registro fósil, recogido y explicado por la literatura popular (16)

 por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Universitat de Lleida

El “trigo de los Santos”, trigo robado en el santuario de san Cosme y san Damián de Guara que fue petrificado milagrosamente como castigo a los ladrones 


Introducción

Durante la primera semana del pasado mes de diciembre de 2021, la revista naturalista Naturaleza Aragonesa, debería haber hecho accesible a sus lectores habituales el número 38, pero la pandemia de la covid trastocó este hecho como ha trastocado otras muchas cosas de nuestra vida cotidiana, durante estos dos últimos años. En ese número cuya publicación fue retrasada por el virus de moda, debía aparecer publicado un artículo mío titulado: El trigo de los santos, de Guara. Trigo robado en el santuario de san Cosme y san Damián, petrificado milagrosamente. Desde la dirección de la revista me han comunicado que la publicación del numero en cuestión ya es un hecho inminente...

En ese trabajo mío, de investigación bibliográfica histórica, se mostraba la existencia de varias interpretaciones populares sobre la naturaleza y origen de los caparazones de algunos tipos de macroforaminíferos eocenos, concretamente ciertos tipos de alveolínidos muy fusiformes, muy abundantes en las rocas de algunas zonas de la Sierra de Guara y de su entorno. La motivación para iniciar tal investigación fue el conocimiento casual, en 2005, de que existían unas piedrecillas semejantes a granos de trigo, avena, centeno o cebada a las que las personas más mayores llamaban "trigo de los santos" y que las relacionaban con los santos Cosme y Damián y su santuario de la sierra de Guara. 

Aspecto del altar mayor, en todo su esplendor, con su retablo barroco dorado, en el templo troglodita de Guara consagrado al culto de los santos médicos, en una fotografía de 1920. En esta época, aún debía ser muy conocido, apreciado y venerado el "trigo de los santos". Tarjeta postal de una serie de seis dedicadas a mostrar diversos aspectos del complejo del santuario de san Cosme y san Damián. Editores Salesianos. Sevilla. 

Imagen: Todo colección

Buscando información al respecto, en Internet, usando combinaciones de palabras clave y tras varias tentativas, las interpretaciones populares empezaron a ser  localizadas  por quien escribe, puesto que habían sido recogidas en diferentes clases de documentos (libros, revistas y diarios) publicados en España, desde mediados del s. XVIII hasta principios del siglo XXI que habían sido digitalizados por diversas instituciones

En el mencionado artículo, también se exponían las probables causas naturales, culturales y sociales que habrían podido favorecer la aparición de tales ideas fantasiosas, entre los habitantes de la zona, así como la manifestación de algunas de aquellas interpretaciones acríticas en forma de relatos populares, con finalidad didáctica y moralizante, así como la de algunos usos populares protectores de tipo supersticioso. 

En la publicación mencionada inicialmente, como no se podía recurrir al uso de hipervínculos, a través de los cuales ampliar la información, por tratarse de una publicación en papel y como también era limitado el espacio disponible para cada articulo y autor, no se podía entrar en detalles literarios, considerados como una información accesoria. Por estos motivos no pudo darse a conocer el texto completo o parcialmente resumido de las diversas narraciones populares (leyendas etiológicas) cuya trama argumental pretendían explicar de forma fácil, comprensible y convincente sobre cuáles fueron las causas de un fenómeno  percibido como sobrenatural (petrificación milagrosa) que en realidad era natural (la fosilización)

Los diferentes relatos populares hallados en distintas publicaciones de diversas épocas, reflejan la interpretación popular de la fosilización siempre en clave sobrenaturalista. Un hecho natural y ordinario, de tipo geológico, raro y muy localizado, como es la fosilización se interpretó como un suceso no natural y extraordinario, al relacionarlo con el castigo divino de una acción humana delictiva, contraria a las los principio sociales, como es la apropiación de una propiedad ajena y contraria a las normas morales de la religión católica, como es el robo de patrimonio eclesiástico, por medio de una intervención de ciertos personajes celestiales. 

Estampa mural impresa en homenaje a los santos médicos Cosme y Damián,  a expensas de la cofradía de Huesca, en 1833. En este grabado antiguo, entre ambos santos aparecen representados diversos elementos naturales y artificiales, existentes en el complejo religioso del santuario de la sierra de Guara, relevantes por estar implicados en diversas prácticas devocionales populares.  
ImagenSan Cosme y San Damián. Genealogía de Sobrarbe   

Los primitivos antiguos relatos populares, en sus versiones legendarias originales o en sus adaptaciones literarias o periodísticas recientes, que no pudieron incluirse en la publicación del nº 38 de la revista Naturaleza Aragonesa, es el contenido y la  información que se proporcionará en la presente entrada

Aquell@s  l@s lectores/as que quieran pasar un ratito de entretenida lectura, podrán gozar de la lectura de una muestra de narraciones populares producto de la capacidad de fabulación, con finalidad moralizante y religiosa, de las gentes ignorantes y crédulas de siglos pasados. Así como la posible influencia de tales fábulas en la mentalidad mágico-religiosa de comunidades mal comunicadas, poco alfabetizadas típicas de la Iberia profunda y montañosa de siglos anteriores

El contenido de esta entrada puede considerarse un complemento literario a la información más "técnica" que  se ofrece en el nº 38 de la revista Naturaleza Aragonesasobre el hecho paleontológico, cuya publicación es inminente y cuya lectura es necesaria, más que recomendable. Pues permite comprender cuáles pudieron ser las posibles condiciones ambientales posibles causantes de la aparición de justificaciones psicológicas, sociológicas, geológicas y paleontológicas necesarias para la aparición del fenómeno etnológico y sociológico resultantes que fue inspirado y desencadenado por la presencia de aquellos minúsculos fósiles y por su interpretación legendaria.


El hecho observable y su interpretación popular

En varios lugares de algunos de los diversos caminos que, desde algunas de las diferentes poblaciones del Somontano de Guara o de la sierra de Guara, conducían a los romeros hasta el santuario de los santos médicos, san Cosme y san Damián, se podía hallar unas curiosas piedrecitas (arag. "piedretas") minúsculas con la forma y las dimensiones propias de los granos de ciertos cereales: trigo, centeno o cebada. En unos lugares aparecían sueltos, mezclados con la tierra del borde del camino, mientras que en otros aparecían pegados en la superficie de las rocas que flanqueaban el camino.

Aspecto de un ejemplar de Alveolina fusiformis, de 5,5 mm de longitud, visto aquí con mucho aumento. La imagen de la fotografía representa una ampliación de 20 veces el tamaño real del macroforaminífero.

Imagen: Bracklesham Beds (U.K.)

Para las gentes de aquella zona, hace uno, dos o tres siglos, aquellas raras "piedretas", según la tradición local y la mentalidad de la época, no eran ni podían ser otra cosa que verdaderos granos de trigo, centeno, avena, cebada o espelta (según cada relato) que habían sido robados, por uno o dos ladrones, del interior del granero limosnero de los santos médicos, san Cosme y san Damián. Como respuesta al agravio cometido por aquellos sacrílegos ladrones, los santos Cosme y Damián habrían petrificado milagrosamente el trigo saqueado, antes de que abandonara los límites de su área de influencia,   milagrosa, para castigar el hurto y burlar el posible beneficio del ladrón

Si algún visitante forastero, quizá más ilustrado, más crítico o menos crédulo, manifestaba algunas dudas ante tal interpretación o explicación autóctona, entonces sus interlocutores intentaban convencerle por medio de la trama argumental de alguno de los diversos relatos populares tradicionales que circulaban por la zona. Narraciones que eran bien conocidas por los devotos habitantes de todas las poblaciones circundantes, más próximas al santuario rupícola de Guara, por transmitirse oralmente de generación en generación. 

Mezcla de varios tipos de caparazones de alveolinas, de diversas especies, la mayoría de ellas de forma muy ahusada, lo que les proporciona un aspecto bastante semejante al de granos de cereal petrificado. Según sea la especie, unos caparazones son más o menos semejantes a granos de trigo, cebada, centeno o avena. 
La cuadrícula milimetrada, del fondo del recipiente, permite hacerse una idea de las dimensiones reales de los supuestos granos petrificados milagrosamente. 
Imagen: Coquilles de Chaumont. Association Paléontologique de Mennecy

Siglos atrás, la interpretación popular de ciertos objetos desconocidos (fósiles), recién descubiertos y totalmente desconocidos poco tiempo antes, resultantes de procesos naturales muy complejo, como es la fosilización, ante la ausencia total de los necesarios conocimientos científicos, solo podía realizarse desde la perspectiva mítica o legendaria. Planteándose los aspectos y efectos visibles de la fosilización, como el efecto sobrenatural de un suceso prodigioso, sucedido en ciertas condiciones sobrenaturales, muy especiales y causado por la intervención de algún personaje mítico o legendario, con capacidades sobrehumanas, p. e. Dios, Jesús, la Virgen, Santiago y otros santos, Roldán, El Cid, el Diablo, las brujas, los moros, los judíos, etc. 

Muestras de cuatro tipos distintos de granos de cereal, descascarillados. De arriba a abajo y de derecha a izquierda: 1. trigo, 2. cebada, 3. avena y 4. centeno. No puede negarse el evidente grado  de semejanza que existe entre algunos tipos de alveolinas y de los granos de  ciertas clases de cereal, la fantasía hace el resto...  Imagen: 123rf

Como aquellos granos petrificados de trigo se hallaban en ciertos lugares del camino, relativamente cercanos al santuario de los santos Cosme y Damián, lógicamente los responsables del portento de aquella transformación milagrosa tenían que ser ellos dos, sus patronos, y el desencadenante de tal penalización, debía ser algún acto malvado, miserable o anticristiano que no respetase las normas de buena conducta civil y/o religiosa. En este caso particular, los castigados serán uno o dos los malhechores, se trata de ladrones que incumplían el séptimo mandamiento: "No robarás" y además con el agravante de que robaban el trigo que era propiedad de los santos, es decir que cometían una profanación o sacrilegio, al apropiarse de patrimonio sagrado.


Las diversas versiones literarias de los diferentes relatos legendarios populares 

La creación de una primera narración fabulosa que justificara y explicara la presencia de aquellas extrañas piedrecitas, con forma de granos de cereal, en ciertos puntos del camino cercanos al santuario, por efecto de un suceso milagroso o de una causa celestial, debió suceder en algún momento histórico especialmente favorable para la invención de este tipo de explicaciones extraordinarias. Tal invención narrativa pudo suceder entre los siglo XVI y XVII, que fueron periodos especialmente propensos a la invención de explicaciones prodigiosas y de narraciones legendarias de tipo religioso. 

En el siglo XVIII 

Un indicio que confirmaría la posibilidad y suposición antes mencionadas, es que, el autor más antiguo que menciona las curiosas piedrecitas de Guara, su relación con el santuario, la correspondiente leyenda explicativa y sus virtudes imaginarias, fue el padre Roque Alberto Faci, fraile carmelita, cuyo relato (Faci, 1750), parece indicar que este fraile "solo conocía de oídas" el prodigio legendario y al trigo petrificado de Guara. 

“Esta Casa [el santuario] recoge limosnas de trigo para su conservación, y sustento de los Pobres, (no tiene otra renta, ni la ha menester) y las deposita en su granero. 

Robó cierta cantidad de trigo un hombre indigno, y al salir con su robo, iba derramando el trigo, y cayendo esparcidos sus granos sobre aquellas peñas, se convirtieron en piedras, y así mismo se miran hoy transformados dichos duros granos, para afeamiento de tales delincuentes.” 

Viejo cargando medio saco de grano a la espalda, representando el suceso del robo legendario. Ilustración de creación propia, a partir de la profunda transformación de otra muy semejante, en blanco y negroImagen: "Man carrying sack on his back  

En el siglo XIX

Aunque se ha buscado insistentemente, en Internet no han podido hallarse referencias ni copias digitalizadas de documentos que trataran sobre este caso prodigioso, publicados durante el siglo XIX. Pero es muy probable que durante esos 100 años se hubieran publicado, en papel, no uno, sino varios documentos aludiendo al caso portentoso del trigo petrificado de Guara. 

Es posible que existan libros y revistas, conservados en bibliotecas públicas o privadas, inaccesibles para el autor que contengan narraciones relacionadas con el caso portentoso del trigo petrificado de Guara. Pues el siglo XIX fue una época de gran fervor religioso, gran inestabilidad social y política, y precariedad económica, condiciones que hacían de este periodo un tiempo especialmente propenso para la aparición de publicaciones de tipo maravilloso o legendario, de contenido religioso.  

Representación gráfica del cumplimiento de la promesa de donar al santuario su peso en trigo, realizada por un devoto agradecido, tras obtener la curación de su enfermedad por influencia divina de los santos médicos. Se realizaba en la llamada "sala del peso" de la hospedería de peregrinos, luego la limosna se transportaba al granero del santuario. Dibujo y acuarela de autor desconocido

Imagensteemit images

En el siglo XX, el autor que parece haber sido el primero en recoger y difundir el imaginario suceso prodigioso fue mosén Gregorio García Ciprés, cura párroco de Aguas (Huesca) y naturalista aficionado. Quien aportaba algunos detalles de tipo geológico y paleontológico que resultan interesantes. Además presenta una versión de la leyenda bastante más detallada y algo diferente de la de su predecesor. En su relato el grano robado no es trigo, sino centeno, y los hechos relatados no han de ser considerados históricos, sino como una leyenda piadosa popular (García, 1919).

“Continuando el camino de [Nocito a] San Cosme, para que todo venga á recrear al viajero con nuevas impresiones, encuéntrase en éste [camino] un banco de numulites, que en forma de granos de centeno aparecen incrustados en la dura caliza.... detrás de la sierra aparece otro banco en forma de lentejas. 

Esta es otra versión del aspecto del legendario grano petrificado tras ser robado en el granero de los santos Cosme y Damián de Guara. En este caso no se trata de caparazones de alveolinas, sino de caparazones de nummulites, parcialmente incluidos en la roca caliza matriz. Están orientados y seccionados de un modo muy particular, circunstancias que favorecen su confusión con granos de cereal petrificados.
Imagen: Geology is the way  

Los sencillos aldeanos de aquella comarca vienen conservando la leyenda que de unos á otros se trasmite hace muchos siglos, puesto que el P. Faci en su «Reinado de Cristo» ya se ocupa de ella. A título de curiosidad, y como entretenimiento la ponemos aquí. 

Hubo un hombre, dice esta leyenda, que llegó al santuario de San Cosme, que siempre se ha conservado con las limosnas, y penetrando en él furtivamente fuese al granero y hurtó una talega de centeno, huyendo con ella precipitadamente antes de ser visto, pero al llegar á aquel sitio se le rasgó un poco el saco, cayendo en el suelo el centeno; al apercibirse de esto intentó recogerlo para no ser descubierto y arreglar la talega, pero observó que había quedado tan pegado al suelo que fueron inútiles cuantos esfuerzos hizo por arrancarlos, entonces devolvió lo que tenía en la talega y confesó su hurto, quedando aquellas señales para perpetuo recuerdo y escarmiento de los demás. Esta narración, que no pasa de ser mera leyenda, se sostiene viva porque se han repetido algunos casos prodigiosos.” 

En 1928, Luis Mª de Arag, pseudónimo literario de Vicente Gracia S.I., relataba su experiencia personal como romero asistente a la romería al santuario de Guara y observador del trigo petrificado. Además recogía una versión de la leyenda popular, en forma de relato costumbrista muy detallado y edulcorado, quizá  excesivamente extenso y muy distinto de los de sus dos precursores (Arag, 1928). Características que nos hacen sospechar que al relato popular original, le añadió mucho de cosecha propia, tanto como para que pueda ser considerado como una versión literaria y no como auténticamente popular. Por ser excesivamente larga, esta narración, se presenta recortada en sus partes prescindibles.


Espectacular paisaje natural que enmarca el santuario de san Cosme y san Damián, situado al pie del abismo y del pico de san Cosme. Un impresionante lugar sagrado, recóndito y humilde, lleno de sensaciones e historias de tiempos pasados.

Imagen: 

“Tiene la sierra de Guara un venerado santuario en que reciben culto especialísimo los dos santos mártires patronos de los galenos. Su camino principal está sembrado de piedras menuditas y cilíndricas, que llaman los naturales «el trigo de los Santos». Es sencillamente un terreno numolítico [sic] en que se encuentran fósiles del genero miliolina, muy parecido a los granos de trigo. Yo, sin embargo, humilde espigador en el inmenso campo de las tradiciones de Aragón, procuré indagar por qué los pueblos de esta serranía, Panzano, Aguas, Labata y Nocito llamaban a esas piedrecitas «el trigo de los Santos», y me encontré con una preciosa leyenda que cuenta varios siglos de existencia.

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Fotografía de un grupo de jóvenes y alegres jinetes, montados sobre sus caballerías, dispuestos a iniciar la marcha hacia el complejo de san Cosme y san Damián,  desde una población relativamente alejada del santuario
Imagen: Fototeca del Xiloca

Al llegar a las inmediaciones del santuario observé que todo el mundo echaba pie a tierra y cogiendo un puñadito de ésta [tierrala besaba con toda devoción y la ponía en sus bolsillos. Asombrado, pregunté al tío Damián por qué hacían aquello, y me contestó: Es que cogen «el trigo de los Santos». ¿Usted no sabe la historia del milagro de San Cosme y San Damián? 

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Vivía en él [santuario] un santero, venerable anciano jovial y decidor, que se llevaba de calle a todos los vecinos cuando con su urnita limosnera recorría los pueblos y su nieta, rapaza de veinte años, sencilla y candorosa como criada al abrigo de aquellos santos muros. Cuando en la siega salía ésta por los tajos a recoger algunas espigas para sus gallinas, los segadores dejábanlas caer a idea de sus brazos, por verla cerca de ellos. 

Ana María, con su pañuelo ensombreciendo el sonrosado rostro y el delantal prendido a la cintura, era solo en aquellos momentos la abnegada Ruth que celaba su vida y su hermosura entre aquellos riscos, para hacer el sacrificio de ellas a su querido viejo. No se cuidaba de que en aquellos campos estuviese el Booz que se prendase de ella, y espiga tras espiga, cuando llenaba el halda, iba a vaciarlas al costal que había dejado en la fajina. Entonces al ver su cara arrebolada, era cuando aprovechaban los segadores la ocasión para sus requiebros. 

Complejo de edificios que constituyen el santuario semitroglodita de san Cosme y san Damián, empotrados en la base del farallón rocoso del monte de san Cosme.

Imagen: Liesa info

— ¿Qué cazador va a matar a esa tórtola sin hiél?, decía el uno. Y el otro: A su paso se me fueron las amapolas del trigal. Qué pena segar sin flores. Alguno de los más burdos soltaba un ¡ay! prolongado y añadía: Quién fuera espiga pa que se me tragara a mí también. 

Ella sin embargo, siempre modesta y sonriente, pero sin vender con su sonrisa el pudor, proseguía su tarea a relativa distancia siempre custodiada por el abuelo, que desde el altozano de la ermita hubiera disparado un venablo al audaz que se hubiera atrevido a profanarla. No hacía falta. La veneración que por el santero y su nieta tenían en toda la comarca era el mejor custodio de su honor. 

Al atardecer, cuando la pobre esquila del santuario daba esas campanadas lentas, dulces y emotivas, que son para las almas la llamada interior de las que salvaron los umbrales de la otra vida, la demanda de un recuerdo y la salutación amorosa de la más tierna de las madres y más pura de las mujeres, poníase Ana María de pie, juntaba las manos y rezaba el Ángelus. En alguna como ella se inspiraría el inmortal Millet para sus cuadros «La oración de la tarde» y «Las espigadora». Acabado el rezo y salutación a María Inmaculada cogía el hatillo y presurosa marchábase al santuario envuelta en las saetas que le dirigían los segadores. 

"Las espigadoras", una de las pinturas más conocidas de Millet, realizada en 1857.  Caminando por los campos, alrededor de Barbizon, observó la práctica del espigueo, el derecho secular de las mujeres y de los niños pobres de llevarse el grano abandonado en los campos, después de la cosecha. Museo de Orsay de París.
Imagen: Wikipedia

La cuadrilla que aquel año habían contratado los amos, era muy dicharachera y amiga de la jácara y del bullicio. Por esto contrastaban más en ella dos de sus individuos, de carácter hosco y pendencieros con jactancia. 

Tal vez por miedo les habían admitido en la contrata, aunque bien le pesaba al jefe de la cuadrilla. Jugadores empedernidos, apenas llevaban a casa otros ahorros que la pelambre sucia y deslavazada del rostro y cabeza y el mugre extendido por todas las partes de su cuerpo. 

Ellos eran los únicos que a la presencia de Ana María callaban como muertos. Sin duda les daba en cara su bondad, cariño y afanosa laboriosidad por sostener a su pobre viejo. En esto Un día, cuando la joven volvía al atardecer del lugar vecino de cobrar el trigo de los Santos, en un recodo de la sierra asaltáronla dos hombres enmascarados, que atándola a un pino le robaron la talega de trigo que traía en su borrico, cargáronla sobre un potente mulo que ya llevaba otras tal vez de la misma procedencia  y se alejaron a todo correr; Ana María se encomendó a la Satísima Virgen y a sus Santos Patronos [s. Cosme y s. Damián] y enseguida dicen que se apareció una sombra misteriosa que fue en seguimiento de los ladrones y abriéndoles las talegas sin que ellos se diesen cuenta, fueron aquéllas rociando el camino del trigo hasta quedar completamente exhaustas. Quisieron recogerlo, pero al inclinarse a hacerlo, lo encontraron convertido en esas piedrecitas. 

Representación gráfica del legendario castigo milagroso a los dos ladrones del trigo del santuario. Ilustración de A. Antolín para la narración "El  trigo de los Santos", incluida en el libro titulado "Flores de montaña. Tradiciones y costumbres aragonesas", publicado en 1928, por la Imprenta-Editorial Gambón,  dZaragoza.

El abuelo, al ver llegar el borrico solo y sin talegas, adivinando lo que había pasado salió en busca de la nieta, y la encontró en el camino atada a un árbol. Cuando llegaron a casa se dio cuenta de que también a él le habían desvalijado los mismos ladrones. 

Dieron parte al Juzgado, y aunque organizaron una batida todos los vecinos, no pudieron dar con ellos. Luego se supo que de la cuadrilla de segadores faltaban aquellos dos mal encarados. 

Según suponían los de Panzano se habrían refugiado en la cueva de Solencio y en uno de sus terremotos se los tragó vivos. 

Pero en el camino queda «el trigo de los Santos» convertido en piedra para, eterna enseñanza de las generaciones.” 

En 1987, mosén Rafael Andolz volvía a tratar sobre el asunto prodigioso inspirado por la edulcorada versión de Arag (Andolz, 1987). Repitiendo posteriormente el mismo tema y texto en dos ocasiones más (Andolz, 1992 y 1994).

“En las cercanías de San Cosme y san Damián se encuentran por el suelo unas piedrecillas blancas, con aspecto de granos de trigo. La gente los llama «el trigo de los santos» aunque saben que se trata de unos diminutos fósiles (del género miliolina).Y cuentan que hace ya muchos años vivía allí en paz de Dios un anciano santero, acompañado de su nietecilla, Ana María, auténtica joya de belleza y bondad. La muchacha, para la época de la siega iba a respigar por los campos para ayudar a su propio sustento y el de su abuelo. Un borriquillo le acercaba a los rastrojos vecinos y le llevaba la carga. Todo el mundo quería a Ana María y hasta dejaban caer más espigas de la cuenta para facilitar su tarea. Sin embargo, dos jornaleros extraños que aparecieron un verano por allí no compartían su simpatía por ella. Es más, una tarde, cuando la chica volvía con sus sacos de trigo cargados en su burro hacia el santuario, la sorprendieron en el camino, le robaron las talegas y la dejaron atada a un árbol. Ella se encomendó a la Virgen y cuentan que enseguida apareció una como misteriosa sombra, que se abalanzó sobre los jornaleros ladrones, les abrió los sacos y se los vació. Ellos quisieren recoger el trigo desparramado, pero se había convertido en piedretas. Terriblemente impresionados se dieron a la fuga. 

Al poco tiempo apareció el santero en busca de su nieta: el burro había llegado vacío a San Cosme. También a él le habían robado. Dio parte al juzgado pero no encontraron a los ladrones. En la cuadrilla de segadores faltaban dos forasteros. Los vecinos de Panzano aseguraban que se habrían escondido en la cueva de Solencio y que uno de sus terremotos los había tragado vivos. 

Nunca se supo más de ellos. Pero en las cercanías de San Cosme, se siguen encontrando granos del trigo de los santos convertido en piedra." 

En 1991 Enrique Satué se refiere muy brevemente a la tradición: “En el santuario de San Cosme y San Damián los romeros recogían piedrecitas del camino de la ermita: “trigo de los santos”, pues se decía que ejercían un papel protector, al ser el trigo petrificado que antaño quisieron robar unos ladrones al santero.”  (Satué, 1991).

Cabecera de una antigua comitiva de romeros, dirigiéndose a pie hacia el santuario, encabezados por la cruz ceremonial de su parroquia. Fotografía de la década de 1960.  Imagen: Archivo del SIPCA

En 1995 Manuel Benito Moliner trata sobre el prodigio de forma tan breve y confusa que resulta sin apenas sentido (Benito, 1995). 

"La ermita nunca tuvo rentas para mantenerse. Por ello se recogían limosnas que solían ser en especie (en grano de trigo que hasta hace unos años fue moneda de curso legal). El trigo se guardaba en unos graneros, y cuentan como un año lo robaron unos ladrones, pero por la intercesión divina, el trigo se les derramó y los granos se convirtieron en peñas que aún se ven en la Peña del Fraile, y que llamaron la atención de Lucas Mallada y de Lucien Briet."

En 1998 González, Gracia y Lacasta publicaron una versión de la leyenda, recogida de un informante de Aguas, que resulta muy interesante por algunas peculiaridades del relato, entre otras que los ladrones no roban trigo ni centeno sino cebada, judías y lentejas (González et al., 1998)Resulta muy interesante el hecho de que el autor tomase en cuenta, además de la presencia de las alveolinas (cebada), también la de nummulites (lentejas) y la de algún otro tipo de fósil de mayor tamaño (judías), quizás se tratara de algún tipo de alveolínidos ovoides y de gran tamaño o de moldes internos fosilizado de algún género de bivalvos... 

“Dos ladrones fueron a robar a San Cosme y se llevaron un saco o dos, de judías, lentejas, cebada pero llevaban un agujerico en el saco y conforme lo iban perdiendo se iba convirtiendo piedra. Y si vais a San Cosme, bueno, simplemente que os subáis aquí a la Sarda [paraje de Aguas], esta recta larga de la carretera de Huesca, que hay a mano derecha, ya veréis que está todo labrao, si miráis por el suelo, pues veréis muchas piedras, si miráis en la piedra veréis que tienen granícos de cebada y granícos un poco más gordos. Pues en San Cosme pasa lo mismo. Y la tradición dice que es que los ladrones lo iban perdiendo y que se iba convirtiendo en piedra.”

En el 2000 José Mª Fuixench (Fuixench, 2000) recupera la memoria del suceso legendario milagroso y lo hace reproduciendo el texto de García Ciprés, del año 1919. Precedido de una introducción personal, posiblemente inspirada en el texto de Arag de 1928: "Los romeros del santuario de San Cosme y San Damián, en plena Sierra de Guara, recogían diminutas piedrecillas a las que llamaban "el trigo de los santos" en la creencia épica de que portaban propiedades protectoras, pues eran consideradas como el grano petrificado que antaño un ladrón quiso robar a los santos. Así contaba la epopeya mosén García Ciprés:" (Véase el original reproducido más arriba) 

En 2007 Alberto Serrano, reversiona la versión de Andolz (Serrano, 2007)

“En los alrededores del santuario de San Cosme y San Damián, en Guara, no es extraño encontrar unas diminutas piedrecillas blancas. La gente las recoge con devoción, y las denomina "el trigo de los santos".  Cuentan que tiempo atrás vivía por aquí una chiquilla tan pobre como bondadosa. En época de la siega, cuando los trilladores habían finalizado su trabajo, la muchacha juntaba los granos olvidados en el suelo, que constituían parte del sustento de su familia. Dos desalmados le robaron en cierta ocasión el saco en el que almacenaba el trigo. Al huir con el botín, quizá con intervención divina, el saco se abrió, desparramándose su contenido y convirtiéndose las semillas en piedras. La leyenda se ha transmitido de generación en generación y muchos están seguros de la veracidad de esta historia, a pesar de  que las piedrecillas son, en realidad, diminutos fósiles de épocas pretéritas (de lo que ya se percató el recordado Rafael Andolz).” 

En 2010 Enrique Satué  en el repertorio de grabaciones orales "Archivo sonoro, 2000-2007" reunido por el autor entre los años apuntados en el título (Satué, 2010), ofrece al investigador otra interesante versión de la leyenda del robo del trigo de los santos. Las particularidades más interesantes de este relato, desde nuestro punto de vista, son que aporta detalles sobre la vida cotidiana en el entorno rural del santuario y la sorpresa de que el ladrón no fueran unos forasteros, sino el propio santero.  

Vieja fotografía (ca. 1950), campesino con una yunta de mulas uncidas a un arado de diseño romano. Herramienta diseñada en la Edad Antigua que fue utilizada a lo largo de los siglos en muchos países europeos. Tiene una composición muy simple que permite un uso y mantenimiento muy sencillo. Permite realizar surcos tanto en el terreno llano como inclinado, con la ayuda de uno o dos animales que tiran de la herramienta. El arado romano se abandonó de forma oficial a mediados del siglo XX en España.
Imagen: Ver pueblos

La transcripción de la narración oral, una vez traducida del aragonés al castellano, es la siguiente:

 "Pues según he escuchado yo de San Cosme y San Damián, se ve que el que estaba de santero, les robaba el trigo. Porque debajo y arriba en San Cosme, hay unos campos que aún existen. Esos no son de nadie. Son de los santos, que yo me acuerdo de antiguamente, cuando los labraban y los sembraban. Que ponían "escalla" [escaña, escanda, espelta menor o trigo carraón]. ¿Sabes que es escalla? No ponían cebada [arag. "ordio"] o eso, porque allí no se criaba. Y esa escalla se ve que el santero se la segaba y se la trillaba al mallarla [golpeando las espigas del cereal con el mallo] en la era. Que si has estado has visto la era. Aún está el pajar debajo de la Fuente Santa. Bueno, pues eso lo mallaban. Después lo ponían en no sé dónde. Como en unos fortines, ¿Sabes? Como unos "galachos" [¿tipo de contenedor granero?]. Y allí lo robaba el santero y se lo llevaba, les robaba a los santos. Y claro los santos se ve que se dieron cuenta o lo vieron o lo que fuese, y cuando bajaba a venderla [la escalla] a Aguas, pues se le caía, se le agujerearon los sacos y por allí se caía. Se le caía la escalla, y se quedaba pegada en las peñas. Y por eso si coges la pista que va  desde San Cosme hasta que llegas a la señal indicadora de Calcón [río? embalse? = presa de guara], verás en las peñas, si te fijas, claro, como unas cosas (fósiles llamados numulites), y eso dicen que eran los granos que se quedaban pegados allí, porque los santos no querían que el grano saliese de su territorio."

En 2013, Molina, Alegret y Serra-Kiel, paleontólogos de la Universidad de Zaragoza, hacen una brevísima referencia a la interpretación legendaria, en un artículo científico   (Molina et al. 2013), en el que se puede leer: "En la provincia de Huesca existe una leyenda curiosa, que relata cómo los alveolínidos eran granos de trigo petrificados".

Con posterioridad a esta última fecha ya no se ha podido hallar ninguna otra referencias al asunto del trigo legendario petrificado ni más versiones de las leyendas etiológicas, que las ya dadas a conocer. 


Fuentes

- Andolz Canela, Rafael (1987 ). San Cosme y San Damián, debajo una peña están   (Cuando las piedras hablan) Diario del AltoAragón 18/10/1987
- Andolz Canela, Rafael (1992). El trigo de los santos. 4 Esquinas, la Revista de Huesca, nº 50, Huesca.
- Andolz Canela, Rafael (1994). El trigo de los Santos. Diario del AltoAragón 02/06/1994
- Arag, Luís Mª de (1928) El trigo de los Santos. Aragón Nº 32. Revista Gráfica de Cultura Aragonesa. Mayo. Sindicato de Iniciativa y Propaganda de Aragón. Año IV, Zaragoza,
- Arag, Luís Mª de (1928) El trigo de los Santos en Flores de montaña: costumbres y tradiciones aragonesas. Imprenta Gambón. Zaragoza (Idéntico texto al anterior, pero con ilustraciones)
- Benito Moliner, Manuel (1995). San Cosme y San Damián debajo una peña están. 4 Esquinas revista de Huesca nº 88. Huesca.
- Faci Agud, Roque Alberto (1750). Aragon reyno de Christo, y dote de Maria Santissima. Tomo II. Zaragoza. Imprenta de Francisco Moreno.
- García Ciprés, Gregorio (1919). Santuario de los Santos Médicos, Cosme y Damián, en la sierra de Guara (Huesca). Linajes de la Corona de Aragón Revista quincenal ilustrada Imp. Vda. de Leandro Pérez. Huesca.
- González Sanz, Carlos; Gracia Pardo, Carlos Antonio & Lacasta Maza, Javier (1998). La sombra del olvido. Tradición oral en el pie de la sierra meridional de Guara. Instituto de Estudios Altoaragoneses (Diputación de Huesca). Imp. Gráficas Alós. Huesca
- Molina, Eustoquio; Alegret, Laia & Serra-Kiel, Josep (2013). Los microfósiles del Prepirineo de Arguis (Huesca): breve guía para observarlos y reconocerlos. Naturaleza Aragonesa, nº 30 (enero-junio).
- Satué Oliván. Enrique (1991). Religiosidad popular y romerías del Pirineo. Instituto de Estudios Altoaragoneses, (Diputación de Huesca) Huesca.  

- Satué Oliván. Enrique (2010). El santero de San Cosme y San Damián. Trigo de santos. Archivo Oral Enrique Satué Oliván. Testimonios de aquel Pirineo. Archivo sonoro, 2000-2007. Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés. Gobierno de Aragón.