Origen y dispersión geográfica de la nomenclatura paleontológica popular
Como ya hemos dicho en la primera parte de este artículo, los nombres vulgares o populares de los fósiles, es decir aquellos que habían sido creados por la gente común, sólo fueron otorgados a unos pocos tipos de fósiles, de entre los pocos o muchos tipos que existían en un territorio determinado. Sólo se acostumbraba a denominar aquellos tipos de fósiles que por razones diversas, pero casi siempre ligadas a su uso lúdico, decorativo o supersticiosos, llegaron a despertar el interés de la población autóctona, quedando el resto de fósiles, sin recibir un nombre particular que los identificase dentro del conjunto. Por lo tanto, los tipos de fósiles dotados de nombres vulgares, impuestos por la gente del pueblo", nunca llegaron a ser muchos, incluso en comarcas ricas en fósiles.
Por otra parte, las denominaciones populares, acostumbraron a estar muy restringidas geográficamente, por diversas razones, la principal fue que, antiguamente, la mayoría de la gente viajaba muy poco fuera de los límites de su propia comarca, especialmente porque la mayoría de las comunidades eran casi totalmente autárquicas y no necesitaban superar los límites comarcales para encontrar todo aquello que necesitaban para desarrollar su vida cotidiana y secundariamente, por el efecto
disuasivo que ejercían las pocas y malas vías de comunicación, disponibles hasta mediados del siglo XX, y en ciertas épocas de siglos anteriores y en lugares montañosos o boscosos, por la existencia de bandoleros y salteadores de caminos, pero también por los reducidos ingresos que no permitían usar de los medios de transporte que hubieran permitido poder realizar largos viajes, posibilidad sólo asequible a las clases adineradas. Estas limitaciones, básicamente, sociales impidieron que muchos de los nombres populares de fósiles, al no haber sido "exportados, ni importados", fuera de sus localidades originarias, fueran de uso exclusivamente local o comarcal.
Pareja campesina, con su medio te transporte. Instalado en la zona rural de los alrededores de Tortosa. Fotografía de 1947. Imagen: http://tortosaantiga.blogspot.com.es/2011_06_01_archive.html
Las sucesivas emigraciones y repoblaciones que han tenido lugar en la península ibérica, a lo largo de la Historia, tras diversas invasiones y guerras de reconquista o de las sucesivas transformaciones económicas e industriales, de cierta ciudades, comarcas o regiones que se convirtieron en centros de atracción social y que recoge la Historia de España, fueron llevando de aquí para allá, los nombres de muchas cosas, incluidos los nombres de algunos fósiles con denominación vulgar.
Por lo que, luego de la implantación y difusión de la nueva cultura dominante, entre los inmmigrantes, con su idioma y vocabulario, característicos, con frecuencia sucedía que las nuevas denominaciones introducidas, a veces, no se aplicaron a los mismos tipos de fósiles, sino a otros más o menos parecidos, dando origen a confusiones o a usos inapropiados, pero también indujeron, con la extinción o transformación del idioma inmigrado, posiblemente, la pérdida progresiva de de nombres antiguos, propios de la cultura vencida que había perdido poder político y prestigio social, este podría ser el caso de ciertas denominaciones "residuales", de otras "opacas" o algunas formas
"corruptas", usadas en algunas zonas del País Vasco y de Navarra o de otras zonas de Aragón, Cataluña, Valencia y Murcia.
Grupo de emigrantes andaluces esperando un tren para Cataluña, fotografía de ladecada de 1950.
Imagen: http://www.ideal.es/granada/v/20100509/provincia/trenes-esperanza-emigrantes-andaluces-20100509.html
Por otra parte, cuando las comunicaciones empezaron a mejorar y se fueron extendiendo por el territorio peninsular, como resultaba que la cultura rural, conservadora del antiguo léxico local, entre el cual había el paleontológico, estaba en franco declive económico y social, frente a sus equivalentes urbanos, estas circunstancias propiciaron la emigración progresiva hacia las ciudades y regiones que eran más dinámicas económica y culturalmente, favoreciéndose el abandono de la vieja cultura como estrategia adaptativa a la adopción de la nueva cultura urbana lo que supuso el abandono y pérdida de todo el bagaje cultural anterior del que eran portadores los emigrantes rurales y pobres.
ESTUDIO DE ALGUNOS CASOS.
1- El reducido tamaño y la escasa abundancia de los fósiles, como causas suficientes para tener nombres vulgares de escasa difusión.
En algunas ocasiones, la razón del extremado localismo de muchos nombres vulgares, provendría del hecho de que los yacimientos fosilíferos estaban muy localizados, por ser los afloramientos de muy pequeña extensión, situados en lugares mal comunicados o de difícil acceso, pero sobre todo, porque la escasez y las exiguas dimensiones de los ejemplares de este tipo de fósiles, los hacía difícilmente visibles a simple vista, debido a su pequeño tamaño, por lo que los fósiles de este tipo podían resultar completamente desconocidos fuera de la propia localidad o comarca de origen, a no ser que se asociasen con algún componente mítico de importancia supracomarcal.
Como ejemplos de fósiles de este tipo, entre algunos otros, presentaremos las "piedrecitas de la Virgen" de Inodejo, en la localidad soriana de Las Fraguas y las "estrelletes" (cast. estrellitas) también llamadas "crevetes" (cast. crucecitas), "estrelletes de la Mare de Déu" o "estrelletes de Mig-Camí", en la localidad
tarraconense de Tortosa.
Moneda de 1 euro, como referencia de tamaño relativo, para poder hacerse una idea aproximada de la pequeñez de las estrelletes y de los pilonets.
Imagen: http://deroquetesvinc.blogspot.com.es/2009/02/dijous-jarder.html
La atención humana hacia unos fósiles de tan escasa visibilidad, por su reducido tamaño y su escasez, seguramente, se debe a la circunstancia de yacer, en las inmediaciones de santuarios marianos y además, por el hecho de ser "piedrecitas especiales", no sólo por su rareza sino que estaban misteriosamente "signadas" (señaladas) con una "marca característica", en este caso particular, con la figura o forma de una estrella de cinco puntas.
Debemos recordar que, entre los católicos, la Virgen María, ha sido conocida con multitud de sobrenombres metafóricos, entre muchos de ellos, uno en particular es el de "Stella Maris" (Estrella del Mar), "Stella matutina" (Lucero del alba), estas denominaciones "astrales", podrían ser la causa de la vinculación de estas curiosas piedrecitas estrelladas, con la Virgen María, vinculación de base puramente morfológica pero que desde una "mentalidad magico-religiosa" les otorgaría, automáticamente, alguna virtud extraordinaria, favorable para sus fieles devotos, generalmente relacionada con la protección, frente a diversas amenazas o relacionada con la
curación o mitigación de ciertas dolencias.
Símbolo estrellado, la pentalfa, relacionado con diversas antiguas religiones paganas, europeas, y con multitud de supersticiones modernas y contemporáneas
Imagen: http://www.inspiredplanet.com/osiris.html
Pero podemos especular, libremente, que quizás, anteriormente, mucho antes de la cristianización, la presencia de esta marca estrellada, ya había sido interpretada por los practicantes de antiguos cultos paganos, como el signo sagrado y mágico de la denominada "pentalfa" o "pentángulo", el símbolo gráfico que representaba ideográficamente a la "diosa madre" muy influyente y venerada, en las religiones primitivas en sociedades de organización matriarcal. Quizás por esta vinculación divina, este tipo de fósiles estrellados, podrían haber sido considerados, desde muy antiguo, como "piedras sagradas, dotadas de virtud mágica", con efectos
y usos defensivos, protectores o curativos. Este tipo de creencias habrían podido influir estimulando, durante siglos o milenios, la recogida de este tipo de "piedrecitas", con la finalidad de ser utilizadas como amuletos protectores, contra fuerzas maléficas, causantes de accidentes y enfermedades o para ser usadas como componentes mágicos, de ciertos remedios terapéuticos.
Xilografía del siglo XVII, coloreada a mano, representando a la Virgen de la Providencia de Mig Camí.
Imagen: http://weblioteca.uv.es/cgi/view.pl?sesion=201203191330559023&source=uv_im_i1968695x&div=1
Posteriormente, con la cristianización del territorio, la antigua diosa madre habría sido sustituida por una figura femenina equivalente en funciones sociales e importancia religiosa, la Madre de Dios o madre de Jesús, también considerada como madre adoptiva de todos los cristianos, especialmente, entre los católicos, continuando el uso mágico, tradicional, de estos fósiles, pero bajo un nuevo patronazgo.
Las "piedrecitas de la Virgen" de Inodejo.
Son unas raras piedras, por escasez y forma, que aparecen en la superficie de un montículo de tierra de color distinto al del terreno que le rodea, situado a unos 350 m. de la ermita de Inodejo, en la localidad soriana de Las Fraguas. Esas piedras "extrañas", en realidad, son unos minúsculos erizos de mar fosilizados, los cuales, basándonos en la única foto disponible, parecen pertenecer al género Mecaster, que anteriormente fue considerado como un subsgènero de Hemiaster.
El ejemplar de la fotografía, de unos 2 cm., podría pertenece a una de estas dos especies: Mecaster scutiger o Mecaster subtilis, que són las especies más comunes en estos niveles del Cretácico
superior: Cenomaniense medio-CENOMANIENSE SUPERIOR-TURONIENSE INFERIOR-Turoniense medio (en mayúsculas los niveles en los que suelen ser más abundantes). Basándonos en la única foto disponible, lo que limita bastante el grado de certeza, yo me 'inclinaría por Mecaster scutiger.
En cualquier caso, no se trataría de equinoideos terciarios, como, erróneamente, se afirma en distintos documentos que tratan sobre esta ermita y sus curiosas "piedras de la Virgen", sino de erizos de mar fósiles, secundarios o mesozoicos, puesto que son cretácicos.
Imagen: Las Fraguas (Soria)
La asociación de este tipo de fósiles, con la Virgen María, por parte de la religiosidad popular de las gentes sorianas de la zona, fundamentalmente, se podría deber a dos motivos, el primero por la relativa proximidad al santuario de la Virgen y el segundo, por la presencia de una figura en forma de estrella de cinco puntas, forma muy similar a la de un símbolo mágico protector conocido con diversos nombres: pentalfa, pentáculo, pentagrama, estrella de los magos, etc. y que fue usado como amuleto por toda Europa durante milenios. La mencionada figura estrellada, en realidad, se corresponde con los cinco surcos del sistema de poros ambulacrales, sistema que está presente en todos los erizos de mar, pero que no siempre están alojados en surcos del caparazón. La distribución de estas cinco hileras de poros del caparazón es quien le proporciona la particular marca estrellada, tan característica, a la mayoría de erizos de mar actuales y fósiles. Además, como a la
virgen María se la denominaba, metafóricamente, "Estrella del mar" usada por los navegantes en sus travesías nocturnas, metáfora de guía para los católicos y, también, "Estrella matutina", es decir, el "lucero de la mañana" (que no es una verdadera estrella sino el planeta Venus) que cada amanecer anuncia la llegada de la luz del día, metáfora de Jesucristo.
Réplica de la talla original, en madera policromada, de Nuestra Señora de Inodejo, Siglo XIV. Fotografia original del fotógrafo Nanuel Arribas
Imagen: http://manuelarribas.blogspot.com.es/2010/09/santuario-de-inodejo-soria.html
Las estrellitas de la Virgen de la Providencia, de Mig Camí
En el caso de las " estrelletes", "crevetes", "estrelletes de la Mare de Déu" o "estrelletes de Mig-Camí", se trata de minúsculos artejos o placas columnares individuales, de sección estrellada, procedentes de la desarticulación y disociación "postmortem" de los tallos y brazos tentaculares, de un tipo de equinodermos, los llamado vulgarmente "lirios de mar" i científicamente crinoideos, en este caso, mesozoicos (Cretácico inferior, Barremiense: 130 MA), del género Pentacrinus neocomiensis. Cuando aparecen varios artejos juntos, por no haberse disgregado individualmente, popularmente se les conoce como "pilonets" y "pilanets", es decir pilarcitos, por recordar pequeños pilares o columnas de sección estrellada.
Aspecto, bastante aumentado, de multitud de ejemplares de "estrelletes" o "crevetes" de la Mare de Déu de Mig Camí, de diversos tamaños. Se trata
de piezas individuales, desarticuladas, procedentes de la descomposición de tallos y brazos de lirios de mar mesozoicos. Fotografía de original de Josep Armengol Bonmatí
Imagen: http://2.bp.blogspot.com/_IcmUoFOsyaM/Rul4UvQAH2I/AAAAAAAAAOE/CtlmMCIDDlg/s400/_BBA8717adb2.jpg
Criterios populares para la denominación
Si analizamos la motivación onomástica en que se basaron los pobladores de ambas localidades, para determinar el nombre vulgar que escogieron para denominar a ambos tipos de fósiles. Podemos ver que en el caso de los fósiles de Inodejo, que la primera palabra, del nombre popular compuesto, alude a la forma y naturaleza general del fósil, pues está claro que tiene aspecto de piedrecita, de forma redondeada y la segunda palabra alude a su relación de proximidad, con el santuario consagrado a esta advocación mariana patrona del lugar en que está enclavado.
En el caso, caso de los fósiles de Mig Camí, pasa algo muy parecido, pues salvando la escasa dificultad que en este caso representa el uso del idioma catalán, vemos como el nombre vulgar alude, en primer lugar a la forma del fósil, de estrellita o de crucecita de cinco brazos y la segunda a la relación con la Virgen, la Madre de Dios, o con el topónimo del lugar: de Mig Camí.
2- Panecillos petrificados, de distinto tipo, y en sitios alejados geográficamente.
Prosiguiendo con el estudio de los fundamentos populares para la elaboración de los nombres vulgares de los fósiles, vamos a presentar el caso de un tipo de fósiles que no presentan la problemática del caso anterior, pues se trata de dos tipos de fósiles de tamaño mediano y, antaño antes de la recogida comercial intensiva, bastante abundantes en sus yacimientos naturales.
Ya hemos podido ver que los nombres vulgares acostumbra a ser muy descriptivos, pues hacen alusión a la semejanza que muestra la forma del fósil
con la de algún objeto común, natural o artificial, o a al parecido de su naturaleza con la de ciertos materiales,naturales o artificiales, existentes en el entorno próximo de la comunidad que le ha dado nombre.
Tipo de pieza de pan, al que se asemejan los fósiles valencianos
Imagen: http://www.eladerezo.com/recetario/receta-de-pan-casero.html
Pero no siempre, el criterio de semejanza formal o de composición o incluso de supuesto origen legendario que se aplicaba, localmente, con total fundamento y validez local, se ha mostrado suficientemente válido como un buen nombre identificativo de uso general, especialmente, cuando era inventado y aplicado por comunidades de territorios alejados geográficamente, aunque pudieran estar relativamente próximas
culturalmente, pues el sólo criterio de semejanza podría inducir a confusión, ya que fósiles muy distintos, desde el punto de vista de la taxonomía biológica, pueden tener formas y aspectos más o menos semejantes, con los de un mismo tipo o categoría de objetos de referencia.
Tipo de pieza de pan, al que se asemejan los fósiles catalanes
Un buen ejemplo de este tipo de casos, sería el de algunos fósiles de diferente naturaleza que son semejantes a pequeños panes o bollos. En el Prepirineo de Lleida, en la comarca del Pallars Jussà (Catalunya), se aplicaba el nombre vulgar "panets de bruixa" (cast. panecito o panecillo de bruja), a unos fósiles de corales solitarios del Cretácico, del género Cunnolites (Cyclolites), mientras que en la comarca alicantina de la Marina Baixa (Comunidad valenciana), se les daba ese mismo nombre, a los fósiles de diversos géneros de erizos de mar, del Eoceno, pero sobre todo, a los de la especie Conoclypus vilanovae.
Además de este nombres vulgars, en ciertas localidades particulares, se usaban también otros sinónimos. tales como: "panet", "panet de pedra" y "panet de moro".


Aspecto de los dos tipos de "panecillos de bruja", mencionados anteriormente: arriba, a la derecha, el "panet de bruixa" catalán, un ejemplar de Cunnulites sp., de unos 10 cm., y debajo, a la izquierda, un par de ejemplares de "panet de bruixa" valencianos, Conoclypus vilanovae, en vista dorsal (ejemplar izquierdo) y ventral (ejemplar derecho), ambos de unos 8 cm., del Luteciense (Eoceno) de Agost (Alicante). Fotografia original de J.R. Pastor Aliaga
Imagen: http://es.geocities.com/pastoraliaga/Conoclypus_Vilanovae.jpg
Criterios populares para la denominación
Si analizamos la posible motivación onomástica, en ambos casos, la primera palabra del nombre
popular remite a la analogía formal del fósil que se asemeja a un pequeño pan y la segunda, remite a un supuesto origen extraordinario: la petrificación y miniaturización, por medio de malas artes mágicas, de panes humanos, una transformación antinatural, atribuida a seres legendarios como eran los moros y las brujas que, supuestamente, estarían dotados de poderes sobrehumanos de origen diabólico. En este caso particular, podemos comprobar que a pesar de usarse el mismo nombre vulgar, en cambio sirve para identificar y diferenciar, sólo muy localmente, dos tipos de fósiles muy diferentes. Además, al ser una denominación vernácula, se pierde la comprensión de su significado, cuando se usa fuera del territorio comarcal catalanoparlante (Catalunya-València) y aún más cuando se usa fuera de ese ámbito lingüístico, puediendo llegar a resultar, difícilmente, comprensible, en otro territorios lingúísticos.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada