domingo, agosto 16

Sobre los diversos y extraños nombres de los fósiles (6).


por Heraclio Astudillo Pombo. Departament de Medi Ambient i Ciències del Sòl. Universitat de Lleida.

Sobre las diversas nomenclaturas utilizadas para la denominación de los fósiles. (6ª parte)


El caso de los distintos tipos de "panecillos petrificados", hallados en sitios, geográficamente, alejados

Prosiguiendo con el estudio de los fundamentos populares para la elaboración de los nombres vulgares de los fósiles (etnopaleontónimos), vamos a presentar el caso de un tipo de fósiles que no presentan la misma problemática del caso precedente. En este caso se trata de dos tipos de fósiles de tamaño mediano que, antaño, antes de la recogida comercial masiva y intensiva, resultaban bastante abundantes en sus yacimientos naturales, hoy día es más fácil encontrarlos en las tiendas virtuales de minerales y fósiles, a precios increíbles, circunstancia que anima a los recolectores profesionales a continuar con su expolio.

Ya hemos podido ver, en casos anteriores, que los nombres vulgares acostumbran a ser muy descriptivos pues, con frecuencia, hacen alusión a la semejanza que muestra la forma del fósil con la de algún objeto bastante común, de procedencia natural o artificial. Otras veces alude al parecido de su naturaleza material con la de ciertos materiales comunes, naturales o artificiales, existentes en el entorno próximo de la comunidad que le ha dado nombre.

Pieza de pan, del tipo hogaza, redondeado, abombado por la parte de arriba y aplanado por la de abajo y con incisiones radiales en la parte superior, al que se asemejan bastante los fósiles valencianos 
Imagen: El Aderezo 

Pero no siempre, el criterio de semejanza formal o de composición o incluso de supuesto origen legendario que se aplicaba, localmente, con total fundamento y validez local, se ha mostrado suficientemente válido como un buen nombre identificativo de uso general, especialmente, cuando era inventado y aplicado por comunidades de territorios alejados geográficamente, aunque pudieran estar relativamente próximas culturalmente, pues el sólo criterio de semejanza podría inducir a confusión, ya que fósiles muy distintos, desde el punto de vista de la taxonomía biológica, pueden tener formas y aspectos más o menos semejantes, con los de un mismo tipo o categoría de objetos de referencia.

Tipo de pieza de pan, tradicional, alargado, abombado por la parte de arriba y aplanado por la de abajo, con una larga incisión longitudinal en la parte superior, al que se asemejan los fósiles catalanes 
Imagen: backwarengormet

Un buen ejemplo de este tipo de casos, sería el de algunos fósiles de diferente naturaleza que son semejantes a pequeños panes o bollos. 

En el Prepirineo de Lleida, en la comarca del Pallars Jussà (Catalunya), se aplicaba el nombre vulgar "panets de bruixa" (cast. panecito o panecillo de bruja), a unos fósiles de corales solitarios del Cretácico, del género Cunnolites (Cyclolites) sp. 

Aspecto del  llamado "panet de bruixa"("panecillo de bruja"), catalán, correspondiente a un ejemplar de la especie Cunnulites (Ciclolites) ellipticus, de unos 10 cm. de diámetro.
Imagen: 

El nombre"panets de bruixa", se aplicaba en la comarca alicantina de la Marina Baixa (Comunidad valenciana), a los fósiles de diversos géneros de erizos de mar, del Eoceno, pero sobre todo, a los de la especie Conoclypus vilanovae.

Aspecto de un par de "panecillo de bruja", valencianos, también denominados "panet de bruixa", pero en este caso corresponden a dos ejemplares de la especie Conoclypus vilanovae, en vista dorsal (ejemplar izquierdo) y ventral (ejemplar derecho), ambos de unos 8 cm., de diámetro, del Luteciense (Eoceno) de Agost (Alicante). 
Imagen: Fotografia original de J.R. Pastor Aliaga

Además del  nombre vulgar, más frecuente, en ciertas localidades, también, se usaban otros nombres más o menos sinónimos y de motivación semejante, tales como: "panet""panet de pedra", "panet del diable" y "panet de moro".


Criterios, populares, usados para imponer la respectiva denominación, a ambos tipos de fósiles paniformes

Si, en ambos casos, analizamos la posible motivación onomástica, la primera palabra del nombre popular remite a la analogía de formas. El fósil se asemeja a un panecillo. La segunda palabra, remite a un supuesto origen extraordinario: la petrificación y miniaturización de panes humanos, por medio de malas artes mágicas. 
Los moros y las brujas, presuntamente,  estaban dotados de poderes sobrehumanos de origen diabólico, por medio de los que podían realizar transformaciones antinaturales, de cualquier clase de objetos, p. e. panes.

En este caso particular, podemos comprobar que a pesar de usarse
el mismo nombre vulgar, en cambio sirve para identificar y diferenciar, sólo muy localmente, dos tipos de fósiles muy diferentes. 

Además, al ser una denominación vernácula, se pierde la comprensión de su significado, cuando se usa fuera del estricto territorio comarcal catalano-parlante (Catalunya-València) y la opacidad de tal denominación vulgar, aumenta aún más cuando se usa fuera de ese ámbito lingüístico, pudiendo llegar a resultar incomprensible o muy difícilmente comprensible, en otro territorios lingüísticos.

El problema de los nombres vulgares, es que, como hemos mostrado en este caso particular,  en muchos otros sucede, lo mismo. La coincidencia de la nomenclatura popular, sólo sirve para crear confusión, en cuando se superan las fronteras idiomáticas y geográficas  pues el nombre creado consigue igualar la identificación nominal "de mala manera" de objetos muy diferentes. Esto sucede, involuntariamente, pero llega a igualar por sinónimia, a objetos muy distintos y pertenecientes a categorías zoológicas distintas, puesto que se elegieron como referencia denominativa, ciertos aspectos que eran en realidad muy anecdóticos o demasiado genéricos.

 

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