viernes, septiembre 30

Paleontología popular mítica o Etnopaleontomitología (3)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Universitat de Lleida.

Sobre Paleontología popular de tipo mítico o Etnopaleontomitología (3)

¿Pudieran haber sido los geomítos precursores de los paleontomitos y los geomitólogos antecesores de los paleontomitólogos?


Desde hace bastantes años se vienen publicando trabajos individuales y colectivos sobre el tema de la Geomitología o Geomítica y el significado correcto de ambos términos parece ser bastante conocidos por un gran número de geólogos modernos, al menos desde principios del último cuarto del siglo XX hasta el momento actual.

El uso de ambos términos parece estar bien consolidados en el vocabulario de los historiadores de la Geología y especialmente de aquellos que se han dedicado al estudio de las antiguas interpretaciones de los fenómenos geológicos, en la Antigüedad clásica, la Edad Media o el Renacimiento en la Cuenca del Mediterráneo, Europa y ciertas civilizaciones asiáticas con las que se mantuvieron relaciones comerciales.. 

Cubierta del libro Myth and Geology en la mitad inferior una imagen fotográfica del monstruo mítico llamado Quimera que vagaba por las regiones de Asia Menor aterrorizando a las poblaciones y engullendo animales domésticos.
Publicación especial colectiva, coordinada por L. Piccardi & W. B. Masse, obra publicada por la Geological Society of London  en 2007. Esta es la obra europea más reciente sobre Geomítica y Geomítos de todo el mundo.
Imagen: Amazon 

También entre los estudiosos de las interpretaciones de los fenómenos geológicos por parte de la cultura de aquellos pueblos denominados "primitivos", "indígenas" o "aborígenes" por los exploradores europeos de la Época moderna, localizados en diversas regiones remotas y aisladas del mundo, pueblos y culturas que fueron "descubiertos" para la civilización europea, en la época contemporánea de sus primeros estudiosos (s. XVI-XX).

La pionera más conocida y mejor valorada en la fundamentación, creación del término y conceptos asociados así como de introducción y difusión de "la nueva ciencia de la Geomitología", fue la geóloga norteamericana Dorothy B. Vitaliano (1916-2008). La popularización de sus ideas se inició al resultar Finalista del "National Book Awards 1975 for The Sciences". La primera edición fue publicada en 1976, en Bloomington, por Indiana University Press. Las sucesivas ediciones tuvieron una amplia resonancia entre los geólogos del mundo anglosajón.

Cubierta de la primera edición del libro "Legends of the Earth: How the New Science of Geomythology Explains Them", escrito por la geóloga norteamericana Dorothy B. Vitaliano, Finalista del "National Book Awards 1975 for The Sciences.
Imagen: Amazon   

La primera versión española, en edición popular, fue la publicada por Salvat Ediciones de Barcelona, en 1986, en su serie de divulgación científica "Biblioteca Cientifica Salvat". Aún guardo en mi biblioteca aquel ejemplar. Algunas de sus ideas coincidían con las mías y representaban un apoyo considerable.

Personalmente creemos que, en realidad, los geomítos y los paleontomítos se tuvieron que estar generando al mismo tiempo, en infinidad de lugares del mundo, habitados o transitados por grupos de seres humanos dotados con un cierto nivel básico de cultura material y espiritual (Paleolítico). Este proceso de interpretación fabulosa de algunos elementos geológicos o paleontológicos, en cualquier lugar del mundo en que existieran y se descubrieran algunos elementos geológicos o paleontológicos dignos de su atención e interés, por presentar determinadas características especiales: forma semejante a seres vivientes, color atípico e intenso, brillo intenso, sensación táctil particular, hidrosolubilidad notable, sabores notables, etc.  Se ha continuado generando, adaptando desde entonces hasta hoy día y para comprobarlo solo es necesario visitar en Internet páginas web dedicadas a la magia, el esoterismo, la litoterapia, etc. etc. 


Entramos en materia poco a poco...


Cuando algunos términos específicos, de reciente acuñación, relacionados con los aspectos sociales de la paleontología como pueden ser: paleontología popular, etnopaleontología, folclore paleontológico, paleontología cultural, criptopaleontología o dinomanía se intentan relacionar los enfoques científicos de los procesos de fosilización y con el registro fósil. parecen ser poco conocidos entre una gran parte de los paleontólogos más rigurosos y conservadores. Pero cuando los que opinan son los paleontólogos más rigoristas, fundamentalistas o ultraortodoxos, los términos antes mencionados parecen resultar poco respetables o cosa de aficionados o advenedizos a "su ciencia". También suelen resultar completamente desconocidos entre la mayoría de los paleontólogos muy centrados en los aspectos más científicos, estructurales y formales de la Paleontología, como son los que se dedican a la sistemática, la paleoecología, la geobiocronología, la paleobiogeografía, etc. etc.

Pero aún resulta mucho más sorprendente que términos como Paleontomitología, Mitología paleontológica, Mitopaleontología, Paleontomitología Paleontomítica sean ignorados o menospreciados por muchos historiadores de la Geología o historiadores de la Paleontología, más centrados en los aspectos históricos y conceptuales como son la evolución cronológica de las ideas protocientíficas o científicas, la formación, evolución y disolución de escuelas de pensamiento, cambios de paradigmas, etc. etc.
Es evidente que se trata de temas mucho más serios socialmente y mucho más trascendentes para el progreso de la ciencia.. y del CV en el "ecosistema universitario" con su típicas cadenas y pirámides de gestión del poder.

Cubierta de un libro moderno muy interesante y completo, para aquellas personas interesadas por la paleontología popular del Hemisferio Norte que dominen el idioma alemán. A pesar de que no recoge ni un solo caso ibérico: Los fósiles en el folklore y en la vida cotidiana. Significados y usos de los restos fosilizados de animales y plantas, desde la Edad de Piedra hasta el tiempo presente.

Título original: Fossilien im Volksglauben und im Alltag. 
Subtítulo original: Bedeutung und Verwendung vorzeitlicher Tier- und Pflanzenreste von der Steinzeit bis heute
Autores: Thenius, Erich & Vávra, Norbert
Año de edición: 1996.
Lugar de edición: Francfort (Alemania)
Editor: Verlag Waldemar Kramer.
Idioma : alemán
Páginas: 179
Ilustraciones: 197, la mayoría en color
Imagen y datosGlossopetrae

Incluso puede llegar a resultar mucho más sorprendente aún, el hecho de que los cultivadores de otros ámbitos de conocimiento y estudio, muy alejados de los objetivos y métodos propios de las Ciencias Geológicas o de las Ciencias de la Tierra, y cuyo interés, teóricamente, se centra en conocer todo aquello que es propio de ciertas sociedades o comunidades humanas particulares, razón por la cual se las denominó antiguamente Humanidades y más recientemente Ciencias Sociales o Ciencias del Hombre, con una gran variedad de disciplinas académicas a su servicio, tampoco se hayan fijado absolutamente o investigado mínimamente cuáles pudieron ser los roles culturales y sociales del registro fósil en una determinada comunidad humana.
Y sorprende su falta de interés por conocer las formas y efectos de la asimilación cultural de los fósiles y por las posibles funciones y usos sociales de determinados componentes del registro fósil, precisamente, por que en muchas de ellas sus objetivos se centran en el estudio de aquellos aspectos que la ciencia considera anecdóticos, irrelevantes, fabulosos o folclóricos, cuando están asociados a ciertos objetos o fenómenos naturales.
Tal sería el caso de disciplinas como la Mitología moderna, la Etnografía, la Etnología, el Folclore, la Antropología cultural, la Literatura de tradición oral y la Oralitura, populares y tradicionales. Disciplinas que solamente en muy raras y escasísimas ocasiones abordan el tema de la fosilización, desde la perspectiva que les es específica. y que el registro fósil existente en el territorio de sus zonas de estudio quede sistemáticamente fuera de sus marcos de referencia y de sus objetivos de estudio, de tal manera que la terminología antes mencionada, relacionada con los mitos paleontológicos, también suele estar ausente en todas sus publicaciones.



"Con frecuencia, la tradición académica es considerada sagrada y no se considera prudente salir del espacio delimitado por los sabios ancestros, para explorar otros territorios, nuevos y desconocidos"

Como ejemplo, de lo antedicho, sirva el caso vivido por quien escribe estas líneas. Enterado de que en el seno de su universidad, con fines de estudio dialectológico, se estaba preparando un cuestionario para ser usado en una campaña de recogida de terminología popular, usada por los habitantes de una determinada comarca geográfica, en la cual existen varias sierras calizas de edad mesozóica, en las que abundan los lugares en los que se pueden encontrar en abundancia diversos tipos de fósiles, sugirió al director del estudio que en el cuestionario para las encuestas se incluyera alguna pregunta específicamente relacionada con ciertos aspectos lingüísticos y literarios relacionados con el registro fósil por medio de las que poder recoger información como: nombres vulgares, topónimos derivados, leyendas etiológicas, locuciones, adivinanzas, creencias irracionales asociadas, etc.
Al director del proyecto la idea propuesta le pareció muy interesante, pero imposible de llevar a la práctica, por que resulta que en los protocolos filológicos de recolectas dialectológicas, usadas para elaborar los diferentes "Atlas lingüísticos" de la Península ibérica, "el tema de la geología no entra, por principio" y en los cuestionarios no se pueden introducir modificaciones, ya que los equipos anteriores no lo han hecho nunca. No se pueden incluir preguntas relacionadas, con las rocas, los minerales, los cristales o los fósiles, ni con la orografía, la carstología, etc., etc., pero sí sobre otros temas como son la astronomía, la meteorología, la climatología, la hidrología, la agricultura, la ganadería, etc.
Aunque algunos filólogos están disconformes con la situación actual de los protocolos de encuesta dialectológica, por su excesivo conservadurismo, no pueden hacer nada para cambiar la situación.



Con la llegada del "Segundo Milenio" se empieza a popularizar y a valorar positivamente la Mitopaleontología en los ámbitos universitarios de todo el mundo

Cuando se realiza alguna búsqueda en Internet, utilizando como palabras clave algunos de los términos relacionados con la paleontología antes mencionados, no se encuentran más referencias que los trabajos de la investigadora norteamericana Adrienne Mayor, historiadora de la ciencia antigua y folklorista de la Antigüedad clásica, con trabajos muy meritorios, por su buena fundamentación y buen asesoramiento paleontológico y que resultan bastante innovadores para quien desconozca los trabajos de sus precursores europeos

Se tiene la falsa impresión de que ningún otro investigador moderno, antes que A. Mayor, se hubiera interesado por conocer las posibles causas naturales, de tipo material, inspiradoras de varias interpretaciones míticas, como pudieron haber sido ciertos tipos de fósiles, que hubieran podido influir en el nacimiento de determinadas relatos heroicos o historias míticas. Pero es que todos ellos fueron eclipsados por los brillantes, modernos y bien fundamentados trabajos de la investigadora norteamericana. 

Pero con anterioridad a la autora norteamericana, varios investigadores europeos, relacionados con la paleontología científica, ya buscaron indicios racionales, en aquellas narraciones de la antigüedad, que hacían referencia a ciertas clases de restos esqueléticos colosales o a extraños o sorprendentes objetos "petrificados" que pudieran haber resultado inspiradores de relatos fantásticos de tipo mítico, resultantes de interpretaciones fabulosas de determinados tipos de fósiles y yacimientos paleontológicos hallados en la Antigüedad. 

Cubierta de la primera edición del libro de Adrienne Mayor "The First Fossil Hunters. Paleontology in Greek and Roman Times.", aparecido en el año 2000. Reproduce parte de un ánfora griega antigua, en la que una pintura representa una leyenda. El monstruo legendario sería en realidad una interpretación fabulosa del cráneo fósil de un jiráfido del Terciario.

Imagen: Amazon

No obstante el escaso interés del sector científico por el estudio de los mitos paleontológicos, en las ocasiones en que el investigador científico se pone a buscar aspectos míticos asociados a los restos fósiles, recogidos en forma de "etnotextos" o "etnoimágenes", es posible reconocer una gran cantidad de información relacionada con antiguos contenidos paleontomíticos

Cuando se realizan estudios de materiales documentales apropiados, es posible hallar referencias paleontomíticas. Eso sucede en algunos trabajos de Geomitología, de Historia de la Geología o de Hª de la Paleontología, pero ocurre también, y sobre todo, en publicaciones que en principio no tienen nada que ver con las Ciencias de la Tierra ni con la Paleontología, como pueden ser ciertas recopilaciones de leyendas populares o en recopilaciones de costumbres populares tradicionales, propias de aquellas localidades en las que algunos tipos particulares de fósiles son conocidos desde antiguo y han sido asimilados por la cultura de la comunidad, atribuyéndoles un determinado origen extraordinario que aparece recogido en alguna narración legendaria, se menciona alguna función social particular, otorgada por la comunidad depositaria, o se recoge algún uso local.


Por qué se empieza este nuevo proyecto

Sobre el porqué y el cómo se inició el proyecto de investigación personal sobre la "mitología paleontológica popular" de la Península I
bérica y el establecimiento de un campo de estudio específico al que denominamos "Etnopaleontomitología" ibérica, el proyecto se desencadenó de forma muy semejante a como sucedió, con el inicio del proyecto de investigación sobre "la paleontología popular" ibérica y el establecimiento de un campo de estudio específico al que denominamos "Etnopaleontología" ibérica, hace ahora más de 20 años. 
Entonces igual que ahora, fue la falta de datos yde trabajos relacionados con los aspectos míticos de los fósiles. La frustrante constatación personal de que entre los cultivadores de las Ciencias Geológicas y de las Ciencias de la Tierra, salvo algunas minoritarias, honrosas y relevantes excepciones, se había ignorado el valor cultural, la función social y la utilidad científica de los conocimientos contenidos en la "paleontología popular". Aquel enorme vació de datos y la casi absoluta falta de información accesible, fueron las causas que nos sorprendieron primero y nos motivaron e impulsaron después, a querer llenar todos los vacíos de conocimiento personal y general sobre el tema, entonces existentes, con los resultados obtenidos en nuestros propios trabajos de exploración e investigación, sobre este fenómeno cultural tan escasamente valorado y poco estudiado, revisando trabajos publicados años atrás y consultando todo tipo de documentación antigua y moderna, más fácilmente accesible por medio de Internet. Pero se sabe que en esta ocasión todo va a ser mucho más fácil y rápido que hace dos décadas, pues ahora se dispone de una recopilación de casos muy extensa y variada, clasificados temáticamente, localizados geográficamente y en algunos casos, acompañados de datados cronológicos.

El nacimiento de los mitos relacionados con la naturaleza

La aparición de relatos míticos o extremadamente fantasiosos para explicar el origen o justificar la existencia de ciertos fenómenos naturales desconocidos, por infrecuentes o novedosos, y por ello aparentemente producidos por causas extraordinarias, se debió haber iniciado durante la más lejana prehistoria de la especie humana, cuando la humanidad estaba formada por unos pocos grupos de pocos individuos, dispersos por amplias regiones y dedicados exclusivamente a sobrevivir en durísimas condiciones de vida. Por lo que desconocía las verdaderas causas naturales y ordinarias que originaban todos o la mayoría de los fenómenos de la naturaleza, los beneficiosos, los neutros y los perjudiciales. Debido a aquella ignorancia insuperable de los primeros tiempos de la especie humana, con cierta capacidad racional para analizar los sucesos de que eran testimonio, debido a la incapacidad para interpretar y explicar racionalmente casi todo lo que sucedía en su medio natural, o era hallado casualmente en plena naturaleza y le resultaba totalmente desconocido, por tratarse de fenómenos u objetos raros e infrecuentes, tenía que ser explicado o justificado de forma mágica o sobrenatural.
Inspirándose en la conducta, emociones y acciones humanas, se crearon una multitud de personajes extraordinarios con capacidades sobrehumanas que se encargaban de mantener en funcionamiento el mundo conocido y todos sus fenómenos. En aquellos lejanos tiempos todo el universo conocido por los humanos se creía controlado por una multitud de divinidades, héroes, espíritus, genios, monstruos o magos o brujos cuyas acciones determinaban todo lo que sucedía y la formación de todo lo que aparecía.

En esta estatua del apóstol Santiago Zebedeo, también conocido en España como san Yago, san Jaime, el personaje aparece representado vestido como un caballero cristiano de la época renacentista, en su versión mítica de guerrero "matamoros". 
Montando un caballo blanco, protegido con una armadura completa, cubierto con una capa roja y un sombrero de peregrino, y blandiendo una espada en actitud amenazante. El caballo parece saltar por encima de guerreros moros caídos en la lucha.
Escultura expuesta en el Museo de Santiago, en Carrión de los Condes, Palencia, (España). Anteriormente estaba en el altar de una iglesia que formaba parte del Camino de Santiago.

El caballo blanco de Santiago es un animal mítico, por dos razones: debido a su asociación con el mítico Santiago Zebedeo Matamoros y por poseer unas capacidades prodigiosas que le permitían dar saltos de cientos de metros o decenas de kilómetros, dejar la marca de sus cascos impresas sobre la rocas, dejando unas huellas de pisadas muy atípicas de un equino común. Pero también tan atípica como eran las formas de las icnitas de dinosaurio saurópodo, terópodo, ornitópodo, e incluso en forma de impronta de la valva inferior, plana, de la "concha de Santiago" o vieira (bivalvo, pecten), o en forma de valva superior espiral de requienia (rudista), etc. etc.
Imagen: Wikipedia


Los mitos naturalistas y la aparición de la cultura religiosa

Un tipo de interpretación del mundo natural circundante, tan elemental y primitiva, resultaba por su sencillez y humanidad muy comprensible para la mentalidad primitiva, propia de la humanidad de aquella lejana época. El funcionamiento de la naturaleza, en la antigüedad más remota, era la manifestación clara de las acciones de las divinidades que la gobernaban. La existencia de tales divinidades era la justificación para que existieran ciclos diarios y anuales y que era su voluntad divina y capacidad sobrenatural las responsables de todo lo que sucedía y afectaba la vida cotidiana de las personas. La totalidad de los procesos, fenómenos y objetos vivientes o inertes que se conocían, eran obras de las divinidades, esto daría origen a una forma de cultura religiosa muy primitiva y elemental denominada animismo. caracterizada por la suposición de que todos los medios físicos eran controlados y los objetos estaban habitados  por seres invisibles o "ánimas" o espíritus inmateriales muy poderosos que controlaban a voluntad su funcionamiento o sus propiedades, tales espíritus podían ser invocados y agasajados para propiciar su voluntad y poder favorecerse de su simpatía, amistad y protección, por medios que se decía que le resultaban gratos, como podía ser la música, la danza, fórmulas mágicas, oraciones, ofrendas de objetos inertes o sacrificios de seres vivientes.

El libro Mitología salvaje de Guillermo Piquero forma parte de un proyecto de divulgación cultural más amplio, denominado "Europa Indígena", creado con el objetivo de contribuir a la recomposición del universo cultural y mental del Paleolítico Superior y del Neolítico de los territorios que constituyen el continente europeo.
Según este proyecto, "En el Paleolitico superior existía una cosmovisión que era de tipo animista, es decir, nuestros ancestros creían y sentían que todo ser vivo ya fuera animal, vegetal o mineral, poseía vida espiritual, contenía un ánima y era autoconsciente. Esta unidad fundamental entre materia y espíritu, entre lo tangible y lo invisible, condicionaba toda su percepción del universo y otorgaba una dimensión sagrada a todas las formas de vida.
En aquel tiempo existieron dos arquetipos sagrados primordiales, el de la madre y el del cazador, esta bi-unidad sagrada estuvo representada por la unión entre la fecundidad receptora de la Madre Naturaleza y el poder fertilizador celeste del Señor de los animales y del bosque. Este último representaba el ritmo paralelo existente entre el ciclo anual solar y los ciclos de crecimiento/marchitamiento de la vegetación".
Imagen: 
Europa Indígena

Con el paso del tiempo, las sencillas religiones animistas habrían tendido a irse haciendo cada vez más complejas, mejor estructuradas y más formalistas, evolucionando para dar lugar a la aparición de una cultura religiosa llamada politeísmo, caracterizada porque algunos de los antiguos espíritus habrían sido concebidos como personajes semejantes a los humanos, en cuanto a forma, apetencias y personalidades, pero dotados con unas capacidades de actuación extraordinarias y unas formas de intervención de tipo sobrenatural o mágico.
En ciertas sociedades la primitiva cultura religiosa politeísta habría evolucionado hacia la supremacía absoluta de una de las diferentes divinidades sobre todas las demás, dando lugar una cultura religiosa llamada monoteísmo.
En occidente, por determinadas circunstancias históricas, con el paso de los siglos las culturas religiosas de tipo animista y politeísta irían siendo desplazadas hacia las regiones geográficas y sociales marginales, resultando relegadas al seno de poblaciones minoritarias poco influyentes socialmente, debido a la progresiva expansión, instauración, consolidación y predominio de las religiones monoteístas. La transformación social y cultural sería especialmente profunda e intensa a partir del momento en que las religiones monoteístas se convirtieron en religiones oficiales, o religiones representativas del poder fáctico, en aquellas partes del mundo occidental en las que los gobernantes las adoptaron como propias, especialmente en las  sociedades más influyentes por ser las más cultas, civilizadas y poderosas militarmente. 
La obsolescencia de los mitos se produjo en el mundo occidental, en la época moderna, con la aparición de la ilustración racionalista y el materialismo científico, las viejas creencias religiosas y las explicaciones sobrenaturales, así como los relatos sagrados que las recogían, progresivamente fueron degradándo
se, perdiendo valor cultural y social, quedando relegadas al seno de grupos sociales y religiosos marginales. 
En la actualidad algunas de aquellas creencias ancestrales, arcaicas y primitivas pueden aparecer reflejadas en el folclore infantil, en formato recreativo, en forma de cuentos, canciones y juegos, ya que el contenido sagrado o religioso se ha ido perdiendo con el paso del tiempo, desapareciendo de la memoria individual y de la memoria colectiva, debido al progresivo desuso social y a la devaluación cultural sufrida.


Personificación, cualificación, clasificación, propiciación o conjuración de ciertas entidades superiores, por los humanos de la antigüedad: la invención de la religión, de los ritos de culto de veneración y de los santuarios sagrados

En la Mitología antigua, recogida en forma de relatos sagrados, se recogían, describían y relacionaban entre sí o con los humanos diferentes personajes sobrehumanos que constituían las divinidades mayores o las menores, los héroes, los genios, los espíritus o los monstruos míticos. Estos diversos y diferentes personajes imaginarios se relacionaban con el control del mundo e incluso personificaban las diferentes fuerzas comunes u ordinarias de la naturaleza, incluso en sus versiones más poderosas, violentas y peligrosas. Pero algunos también representaban o controlaban a las fuerzas naturales extraordinarias, responsables de la formación de ciertos fenómenos naturales raros e infrecuentes. Ya que en aquellos lejanos tiempos se desconocía, casi completamente, la dinámica de los fenómenos de la naturaleza, en todos los medios conocidos, por lo que las causas de su inicio, desarrollo y conclusión, entonces resultaban inexplicables. 

Igualmente sucedía con la comprensión y concepción del fenómeno de la fosilización, un proceso demasiado lento, local y complejo como para ser comprendido en la Antigüedad. , razón por la que el origen de ciertos objetos "petrificados", también se atribuía a la intervención de ciertos personajes sobrehumanos y a la existencia de determinados sucesos míticos. Existían relatos sobre seres monstruosos que petrificaban con la mirada, como Medusa, vientos o aguas que petrificaban personas y cosas a las que tocaban. 
Incluso se contaba que algún santo petrificaba serpientes que infestaban su terreno y otros petrificaban el dinero de los paganos avariciosos o el pan de los no caritativos con los pobres, Dios podía petrificar penes y vulvas de religiosos lujuriosos, etc.
Lo que hoy llamamos fósiles, antiguamente se llamaron "petrificados", "petrificaciones", "petrefactos", "petrifactos", "piedras figuradas",  piedras "sui generis", etc. por estar más o menos mineralizados por hallarse en estado fósil o en estado subfósil. Su formación se consideraba un suceso único y extraordinario, que solía contener un mensaje cifrado para los humanos del entorno, avisándoles de que aquella divinidad era muy poderosa y debían respetarse sus normas, si no se querían sufrir los efectos de su enfado, pues algunos efectos podían resultar muy destructivos e incluso llega a ser catastróficos.

Estatuilla de bronce, antigua, del dios supremo y controlador de fenómenos meteorológicos Zeus tronante, señor de la lluvia y del viento, del trueno y del rayo, en la mitología griega. Representado en actitud de lanzar un rayo sobre sus enemigos, tal vez eran los gigantes o quizás algunos humanos infieles. Estatuilla procedente del yacimiento de Dodona (Grecia) realizada a inicios del s. V aC. Depositada en el Stadtliche Museum, Berlin (Alemania)
Imagen: Folklore de los Fósiles Ibéricos

En cada mitología étnica particular, cada una de las diversas divinidades y seres míticos que aparecían incluidos en ellas, se les habían imaginado y atribuido una "biografía" personal, reflejando unas personalidades características, bien diferenciadas, recogiendo hechos portentosos imaginados, protagonizados por ellos, mostrando las diversas relaciones con otros seres míticos y mostrando actitudes y conductas muy características de cada uno de ellos, hacia aquellos humanos que los veneraban. respetaban y agasajaban o hacia aquellos otros que los ignoraban, despreciaban u ofendían.
Todos aquellos seres imaginados con capacidades sobrehumanas que los humanos imaginaban que gestionaban las diferentes fuerzas y diversos fenómenos de la naturaleza y que al hacerlo podían producir la felicidad o la desgracia humana la riqueza o la pobreza, la abundancia de alimentos o las hambrunas, habitualmente resultaban invisibles para la mayoría de los humanos, pero en ocasiones se manifestaban o expresaban a través de aquellos fenómenos naturales que le estaban asociados por la fantasía popular y por sus efectos favorables o desfavorables sobre la economía familiar, la integridad personal o la salud humana, la fertilidad de los campos o la fecundidad del ganado, etc..
Se creía que todos aquellos seres sobrehumanos, más o menos poderosos según su categoría mítica, podían resultar amistosos, benévolos y benefactores para aquellos humanos que los venerasen, obedecieran las normas dictadas por sus representantes y los agasajaran organizando fiestas en su honor y realizando sacrificios para aplacar sus enfados. Mientras que, por el contrario, podrían resultar peligrosos, malévolos y agresores para con aquellos otros humanos que no los veneraban, no obedecían a sus representantes y no los agasajaban con fiestas religiosas, ofrendas o exvotos y sacrificios de diverso tipos.



Esquema simplificado, muy completo, representando los diferentes personajes principales que constituyen  la Mitología griega, su filiación y sus relaciones entre ellas. En este organigrama se identifican, agrupan y segregan los personajes importantes, se muestra la genealogía de cada grupo y además de la de los dioses, también se incluye la de los hombres.
Imagen:
Genealogía de los Dioses

Las categorías jerárquicas, los rangos de poder o las clasificaciones o calificativos de benévolo y amistoso o malévolo y peligrosos, eran otorgadas en función de las tradiciones y las relaciones sociales, mantenidas con cada uno de aquellos seres sobrehumanos que constituían el Panteón sagrado de la comunidad y de los efectos favorables o desfavorables sufridos y que supuestamente habían sido causados por sus mágicas influencias, positivas o negativas, según como afectasen la vida cotidiana de aquellos individuos o grupos humanos que se imaginaban haber sido afectados, favorablemente o desfavorablemente, por su intervención sobrenatural.

Para propiciarse la simpatía, la protección y las influencias favorables de aquellos seres sobrenaturales más poderosos, más especializados o eficaces en ciertos asuntos, más bondadosos y amables o para congraciarse con los más rencorosos o más temibles que pudieran sentirse ofendidos, los humanos inventaron una serie de actividades dedicadas a homenajear, complacer, implorar o hacerse perdonar por estos personajes imaginarios. Es decir rendirles un culto religioso o practicar una religión.

En las religiones de las culturas más primitivas y más ligadas a las fuerzas y fenómenos de la Naturaleza, sus practicantes rendían culto a sus divinidades protectoras en santuarios que eran lugares absolutamente naturales, de características escenográficas impresionantes y muy específicas, situación que influenciaba psicológicamente al devoto creyente y facilitaba la asociación del lugar con la personalidad, patronazgo, atributos o medio originario de la divinidad a la que estaba consagrado aquel lugar.
En las religiones de las culturas civilizadas se construyeron edificios más o menos grandes o lujosos, consagrados a rendir culto a sus divinidades protectoras, estos santuarios podían estar en el interior o periferia de las poblaciones o en lugares rurales o salvajes, donde anteriormente habían existido antiguos santuarios naturales.



Continuará próximamente

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