lunes, diciembre 28

"El registro fósil ibérico y el santoral católico, en la religiosidad popular de España y Portugal" (1)

Por Heraclio ASTUDILLO POMBO, DMACS, UdL



Introducción a los fósiles relacionados con el santoral.

Aprovechamos diciembre, para retomar el tema de aquellos fósiles ibéricos que la tradición popular peninsular, había relacionado en tiempos pasados con la religión cristiana, por mediación del santoral católico. Esta elección la hacemos por dos razones, la primera, porque este mes es para los creyentes católicos, uno de los meses más importantes del ciclo religioso anual, puesto que coincidiendo con el solsticio de invierno y de forma muy semejante a como hacían los paganos romanos que para celebrar el supuesto renacimiento del sol al inicio de su ciclo anual, también celebraban el nacimiento de sus divinizados emperadores, los cristianos celebran el nacimiento de la forma humana de su Dios, Jesús de Nazaret, que con la nueva religión, trajo al oscurantista mundo precristiano "la luz", siendo considerado el personaje central y más importante de las narraciones evangélicas, por aportar a la humanidad esta "iluminación".
La segunda razón, por la que volvemos sobre el tema de las relaciones entre el registro fósil y las creencias y tradiciones religiosas, es que siendo diciembre el último mes del calendario religioso católico, acumula una gran cantidad y diversidad de tradiciones populares, festivas de tipo parareligioso, algunas motivadas por el solsticio y otras por el fin del ciclo productivo, social y festivo anual, distribuidas alrededor de las festividades eclesiasticas, propiamente, religiosas.

El asunto de los fósiles relacionados con el santoral católico, no es ninguna novedad, pues lo iniciamos hace ya bastante tiempo, en septiembre del 2007, cuando tratamos sobre los fósiles que la cultura popular había relacionado con Santiago o con su legendario caballo presentando, en aquella ocasión, los diversos tipos de fósiles, apodados "jacobeos" por su relación con san Jacobo el Mayor, más conocido entre nosotros com Santiago apóstol.
Nuestra investigación, nos ha permitido constatar que esta categoría de fósiles aparecen distribuidos por casi todas las regiones españolas su distribución portuguesa, en el caso de que exista nos resulta desconocida. 
Los fósiles jacobeos, españoles, fueron expuestos y comentados a lo largo de las ocho partes de las que se componía aquel capítulo, monográfico, integramente dedicado a los fósiles ibéricos que la religiosidad, popular española había relacionado, tradicionalmente, con el santo más importante para los católicos españoles: Santiago, Sant Yago, san Jaime o sant Jaume, el patrón de toda España, por su función mítica en los inicios de la Reconquista, ayudando a ganar batalls, conquistar fortificaciones y expandir el territorio cristiano en detrimento del mahometano. También era el patrón protector de todos los peregrinos que viajaban hacia Tierra Santa o hacia el Camino de Compostela, en unas condiciones de seguridad precarias.



Los "porqués", más genéricos, de la relación existente entre el panteón religioso católico y el registro fósil ibérico.

Aunque se trata de conclusiones genericas, presentes en estudios de otros autores, aquí las usaremos como presentació o introducción general al tema de "El registro fósil ibérico y el santoral católico, en la religiosidad popular de España y Portugal"

La extrema religiosidad y credulidad populares, asociadas a la tradicional incultura de base científica o racionalista, común y natural en la mayor parte de las personas, pertenecientes a las diversas sociedades ibéricas, de la etapa precientífica propia de la cultura de siglos pasados. Sociedad caracterizada por la falta de los más elementales conocimientos y estrategias científicas, necesarios para interpretar, de forma lógica y naturalista, la presencia del registro fósil en determinados lugares, en siglos pasados, favorecieron, la vinculación de determinadas clases de fósiles, con ciertas advocaciones del santoral católico ibérico, ya fuesen éstas de nueva instauración o simples sustitutas de antiguas divinidades paganas, con frecuencia de origen prerromano.
Si exploramos el folclore religioso ibérico, característico de ciertas zonas rurales en las que existen yacimientos paleontológicos, nos podemos encontrar con que, en ciertas localidades españolas y portuguesas, desde hace algunos siglos, ciertos tipos de fósiles se hallaban estrechamente relacionados con determinados santuarios y con algunas de las imágenes sagradas veneradas en esos edificios.

Suele tratarse de santuarios campestres, más o menos próximos a yacimientos paleontológicos y en los que en unos casos, se veneraba imágenes divinas, casi siempre de Cristo sufriente y, en un sólo caso, de la santísima Trinidad. En otros santuarios, se rendía culto a imágenes marianas, generalmente, en la forma de la "madre de Dios", mientras que en los restantes casos, se veneraba a distintas imágenes de diversos santos y santas, generalmente mártires, con una importancia geográfica y condición social muy variada. Pero en cualquier caso, siempre se trataba de imágenes a las que los habitantes de las diversas poblaciones distribuidas por los alredores del santuario, le rendían formas populares de culto religioso, caracterizadas por una o más romerías anuales.

De entre todos los tipos de fósiles ibéricos, relacionados por la cultura popular ibérica con el santoral católico, predominan claramente diferentes especies de Micraster, generalmente se trata de M. coranginum, una espécie muy frecuente en los terrenos del Cretácico. La disposición de los surcos de los sitemas ambulacrales, en forma de cruz que era el principal símbolo de los cristianos, debió ser un factor altamente determinante para su vinculación popular con una gran variedad de figuras sagradas.Imagen: http://www.asahi-net.or.jp/~EH9K-NGT/geo/fossils_w/echinoid/Micraster_brevis.html

El motivo más generalizado para establecer alguna asociación entre ciertas figuras sagradas y determinados tipos de fósiles, en primer lugar, sería el mero hecho de que los yacimientos paleontológicos se encontransen en las inmediaciones de los santuarios, en los que se rendía culto a la imagen, de un "santo" determinado.
En segundo lugar, otro motivo de tal vinculación, sería que los fósiles asociados, mostrasen alguna característica física, generalmente morfológica y a veces cromática, más o menos evidente y que resultase emblemática, la cual permitiera relacionarlos con algún suceso prodigioso, protagonizado por "el santo" y recogido en la biografía legendaria, correspondiente a la advocación sagrada que, desde ese santuario ejerce el patronazgo protector sobre la zona (Véanse los ejemplos de casos emblemáticos asociados por la tradicón popular al apóstol Santiago en los que la forma de los fósiles fue una causa de asociación: forma de conchas de véneras, de puntas de bordones, de pisadas de caballo, de corazón, de calabacita, de hierro de lanza, etc.).

Ambos tipos de relaciones de los fósiles con lo sagrado, tanto la de proximidad al santuario como la de expresividad de relación con lo sagrado o la indicativa de virtud extraordinaria, solían ser explicadas de forma clara, sencilla, emotiva y simplista, en algún pasaje de las correspondientes leyendas populares, de tipo etiológico y hagiográfico, creadas “ad hoc” por algún imaginativo misionero, clérigo o laico. Estos relatos fantásticos que pretendían poner de manifiesto la capacidad milagrosa del "santo", a la vez que su predisposición caritativa y benevolente hacia los humanos, derivarían, en unos casos de ciertos mitos precristianos regionales y en otros, de determinados mitos más universales que no siempre tenían por que ser de origen evangélico o bíblico.

Tampoco hay que descartar, en ciertas zonas y localidades, la evidencia clara o la posibilidad de oportunas transformaciones adaptativas cristianizantes, ideadas para sustituir antiguos cultos precristianos y para asimilar viejas leyendas explicativas paganas, preexistentes en la religiosidad popular de las gentes que habitaban aquellos mismos lugares, antes de instaurarse oficialmente el cristianismo.
En el pasado, fue muy frecuente la asociación popular de las conchas fósiles de aspecto marino, como eran las de bivalvos, braquiópodos y gasterópodos, con algunos santos que estaban relacionados con prodigios acuáticos, tales como barcas de piedra que navegan por el mar transportando sus reliquias, milagros que hacen brotar fuentes, aparecer lagos, etc.
En la imagen una concha fósil de bivalvo venérido, uno de los emblemas más típicos de Santiago Apóstol.
Imagen: http://www.educarex.es/bancoimagenes/ArchivosImagenes/DVD06/CD05/9543__57_a_1.jpg

La antigua costumbre humana, tendente a asociar los objetos extraños y de origen desconocido que se descubrían en su entorno, con algunas de las entidades sagradas mayores, medianas o menores que componían su panteón religioso étnico, particular, según la opinión de antropólogos y psicólogos, es una constante cultural que nacería de la ancestral necesidad psicológica de poder explicarse, de forma comprensible, el origen de todo lo existente en su entorno, aunque sea de forma mágica y legendaria, la única o la más comprensible de las formas, para los individuos de mentalidad primitiva, arracional y sobrenaturalista, integrantes de sucesivas sociedades precientíficas peninsulares.
También procede de la necesidad psicológica de disponer de elementos materiales, relacionados con fuerzas o poderes sobrenaturales que les proporcionen alguna forma de control sobre algunos acontecimientos inquietantes o sobre los riesgos que amenazan al individuo y a la comunidad. De manera que tal situación de conocimiento de causas y control aparentes de amenazas, conseguirían aportar a los individuos y a la comunidad, una sensación de seguridad y tranquilidad emocional, cuando la sociedad carece de los recursos intelectuales y materiales que podrían satisfacer las mismas necesidades psicológicas humanas, por vías más racionales, modernas, científicas y tecnológicas.

Ciertos tipos de numulites, medianos o grandes y más o menos aplanados, y de algunos otros macroforaminíferos con las mismas características, todos ellos con aspecto de moneda de piedra, son el tipo de fósiles que con más frecuencia se han asociado a santuarios consagrados a santa Lucía y a la Virgen María.
En la imagen, grava y gravilla formada, exclusivamente, por acumulación de infinidad de caparazones fosilizados de numulites, existente en un tramo del camino que va desde la ermita de Santa Anna hacia el paso de Cabrafiga, en el municipio de Susqueda, en la comarca de La Selva

Imagen: http://www.senderisme.tk/wp-content/fotos/far/nummulites.jpg

En nuestro caso particular, el tipo de elementos “extraños” del entorno que debían ser inculturizados para poder ser socializados y sacralizados por la comunidad, habrían resultado ser determinados tipos de fósiles, especialmente favorables a tal tipo de proceso sociocultural asimilatorio, por sus propias especiales características morfológicas que podían ser interpretadas por gentes de mentalidad primitiva, fabulosa y precientífica, como genuinos “signos”, "marcas" o "señales" otorgadas por la divinidad, para que dichos objetos expresasen a los humanos su relación con lo sagrado y para que aquellos pudieran reconocerlos.
Desde una perspectiva de devoción popular mágico-religiosa, típicamente "simpática" y "propiciatoria", el objeto representante o relacionado con la figura sagrada (imagen, reliquia, medalla, cinta, fósil-amuleto) puede sustituir, al menos en parte, al personaje representado (figura sagrada) y adquirir también, al menos en parte, sus poderes sobrenaturales. Esto es posible, porque para el imaginario popular existe, alguna tipo de relación extraordinaria, entre los objetos venerados y el personaje con el que tienen relación y al que representan, considerándose esta relación como una especie de conducto que permite poner en intercomunicación las necesidades humanas, más específicas de los poseedores-veneradores del objeto sagrado, y las capacidades sobrehumanas del personaje venerado con el que están relacionados o al que representan, poderes sobrenaturales de los que se pueden beneficiar, por medio de las actividades de culto, con finalidades propiciatorias, que se le rinden, cotidianamente de forma individual y privada, o anualmente de manera colectiva y pública, desplazandose hasta el santuario que tiene asignado, casi siempre , por propia elección milagrosa.

En algunas localidades españolas, las antiguas tradiciones religiosas, se han conservado hasta el presente, pero parcial o totalmente desacralizadas, mantenídas en forma de costumbres lúdicas, desvinculadas de las creencias y pràcticas religiosas de antaño.
En la imagen, se puede ver a un grupo de excursionistas intentando descubrir alguna de las minúsculas "estrelletes de la Mare de Déu", que hoy en día, aún se recogen porque se dice que "traen buena suerte" y que tras siglos de devota recolecta masiva, hoy día ya resultan ya bastante raras.

En segundo plano, se pueden ver el edificio del santuario de la "Mare de Déu de la Providència" o "de Mig Camí", situado en el término de Tortosa (Tarragona)
Imagen: fotografía de Emili Vilaró http://www.evilfoto.es/fotos/kdd_exposicion_acuatica/2007_07_08_img_9946.jpg


Fuentes:

- Barros, Carlos. 1999. “La humanización de la naturaleza en el Edad Media”, Valladolid. Edad Media, nº 2, pp. 169-193.
- Baucon, Andrea et alii. "Principles of Ichnoarchaeology: new frontiers for studying past times" Studi Trentini di Scienze Naturali, Trento, Acta Geologica, 83, pp. 43-72.
- Frazer, James George. 2006. La rama dorada. México, Fondo de Cultura Económica
- Kunz, George Frederick. 1997.
The Magic of Jewels and Charms. Mineola, New York. Dover Publications,
- Schmitt, Jean-Claude. 1992 . Historia de la superstición. Barcelona. Crítica.


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