lunes, septiembre 10

Los fósiles y la Cultura Popular (3).

Por Heraclio Astudillo Pombo. UdL


La valoración social de los fósiles, como piedras maravillosas (1)


Los estudios paleoetnológicos, están orientados a conocer las costumbres de la antigüedad, a partir de la interpretación etnográfica de los restos culturales de cualquier tipo que han sido hallados, en la excavaciones de determinados sitios arqueológicos.
Entre la multitud de sitios históricos, excavados en Europa, entre los siglos 19 y 20, en algunos de descubrió que estaban presentes algunos tipos de fósiles, que no no formaban parte de los componentes naturales del terreno excavado. En algunos casos se ha podido determinar que procedían de lugares situados a decenas o centenares de km. De donde se puede deducir que si, hace miles o centenares de años fueron recolectados lejos, transportados y conservados, es porque se les consideraba apreciables por algún motivo y deben considerarse como elementos culturales
En algunos casos la antigua función y uso, puede resultar clara por su relación con el contexto de objetos y estructuras o incluso conocida, por las referencias recogidas en textos antiguos. 

Ejemplar de erizo fósil de la especie Echinolampas africanus, hallado en la tumba de Tja-nefer, un sacerdote de Heliópolis (Egipto). La fotografía muestra la parte inferior del fósil, en la que fue grabado un jeroglífico, hace unos 4000 años. Entonces, este tipo de fósiles estuvo asociado con el dios Sopdu ("lucero del alba" = Venus) relacionado con la resurrección....
Imagen: Museo Egizio, Turin (Italia)

 
En otros casos la función y uso, no estaba muy clara, pero podía deducirse de forma relativamente fácil por la clara relación  con el contexto cultural del conjunto del yacimiento. En muchas ocasiones, ha resultado imposible saber qué función y uso, pudo haber tenido un determinado tipo de fósiles para la persona poseedora.  

El análisis comparativo de los datos, paleontopaleoetnológicos, procedentes de las diversas  excavaciones europeas, realizadas entre 1800 y 1994, en las que se habían encontrado algún tipo de fósiles han permitido, a los expertos, poder llegar a establecer unas ciertas conclusiones, sobre las hipotéticas funciones, usos y creencias, asociadas a determinados tipos de fósiles, recolectados, usados y conservados, por ciertas personas en determinados lugares y periodos históricos.

Los diferentes sitios arqueológicos, estudiados, corresponden a diversas sociedades europeas de muy diversas épocas, lugares y culturas. Los estudios fueron realizados sobre el conjunto de los hallazgos arqueológicos de fósiles, en los sitios excavados en ciertas áreas geográficas, correspondientes a determinadas culturas antiguas. Se pudieron identificar diversos tipos de fósiles, que debieron ser recolectados y usados con diversas finalidades, según el contexto, doméstico, viario o funerario en el que fueron encontrados. Los sitios arqueológicos estudiados comprendían un periodo que iba desde el Paleolítico Inferior hasta la Edad Media.

Moderno método de excavación de un sitio arqueológico. Un un gran número de arqueólog@s, realizando las excavaciones de forma sistemática y coordinada, bajo la dirección de un equipo de expertos, a la búsqueda de restos históricos con los que reconstruir el pasado de la zona geográfica y de la comunidad humana que la habitó.
Imagen: Yacimiento de Atapuerca

Se puede afirmar que la apreciación humana hacia los fósiles, varía según áreas culturales y que ha ido evolucionando, con el paso del tiempo, en todos los casos la valoración de un determinado tipo de fósiles, ha sido determinada por la categoría de la función social que esos fósiles han tenido, en la cultura de una determinada sociedad. 
Las afirmaciones que ha resultado válidas para las sociedades de la antigüedad, también resultan válidas para las sociedades modernas y contemporáneas, que abarcaría el periodo posterior a la Edad Media e incluiría las sociedades actuales.

Excelente ejemplar de ammonites, por su tamaño y buena conservación, este tipo de fósiles es utilizado actualmente como simple elemento decorativo. Pero en la antigüedad, un tipo de ellos, los que eran dorados por estar constituidos por pirita, fueron muy valorados por creerse que poseían la capacidad de inducir sueños proféticos y fueron usados, colocados bajo la almohada, para conocer el futuro. 
En la Edad Media como se creyó que podía mantener alejados a los malos espíritus por lo que se usó como amuleto para protegerse de los ataques de brujas, duendes y dragones
Imagen: Museo Minas UPM  




Las piedras auguradoras de la buena suerte

En las primeras etapas culturales de la humanidad, las sociedades prehistóricas, más primitivas, parece ser que habrían considerado a los fósiles como piedras muy raras dignas de recolección, conservación e intercambio, porque su hallazgo, posesión y exhibición servía para señalar, ante la comunidad, a personas "especiales" porque gozarían de buena suerte y tendría éxito en sus empresas personales con repercusiones positivas para toda la comunidad. Las "colecciones" de fósiles más antiguas pertenecen a yacimientos de cultura Nenaderthal.

Es posible que el hombre prehistórico, buscando fragmentos de pedernal (silex) para tallar instrumentos de piedra, cortantes, pudiera encontrar algunos tipos de fósiles a los que por primera vez, en la historia de su comunidad, tuvo que dar sentido y por tanto explicarse su origen y propiedades
Imagen: Homo sapiens

Los fósiles habrían sido considerados como objetos de tipo premonitorio, augural o anunciador, favorable para sus poseedores y su entorno, por lo que se les habría considerado como piedras de la buena suerte.



Las piedras protectoras

En una etapa prehistórica posterior y culturalmente algo compleja, los fósiles habrían aumentado de categoría al pasar de ser considerados como piedras raras a piedras que, en su interior, debían contener alguna fuente de fuerza sobrenatural o poder mágico. Por ello se las pasó a considerar, como verdaderas piedras mágicas, al creérselas capaces de atraer y mantener la buena suerte, sobre sus propietarios.

 Collar realizado hace 27.000 años con conchas fósiles de Dentalium badense, este tipo de objetos más que una función decorativa solía tener una función protectora o amulética. 
Éstas conchas fósiles debieron ser recogidas de los grandes yacimientos de piedra caliza, del Jurásico, que forman las montañas situadas justo detrás de Dolni Vestonice (Rep. Checa).
 Imagen: http://donsmaps.com/dolnivpottery.html

 Se les atribuyó la "virtud"  de ser capaces de mantener alejadas las desgracias y los malos espíritus que las causaban de sus portadores. Se las consideró como piedras de protección o piedras de defensa, mágica, capaces de neutralizar cualquier tipo de peligro latente en su entorno social o natural, tales como encantamientos, accidentes y enfermedades de todo tipo. De este modo el primitivo aprecio que los humanos sentían por los fósiles, habría aumentado, considerablemente, con el paso del tiempo y con la evolución social y cultural, pasando a ser mucho más valorados, al creérseles objetos mágicos más útiles y poderosos, capaces de proporcionar inmunidad total o garantizar un alto nivel de seguridad a sus poseedores.


En el norte de Inglaterra, durante la Edad Media, e incluso posteriormente, los amonites recogidos o comprados por los peregrinos que visitaban la tumba de santa Hilda que luego eran portados pues se creía que protegían contra la picadura de las serpientes venenosas que abundaban en las zonas de matorral bajo que cubrían una gran parte del territorio Imagen: http://www.rammuseum.org.uk/collections/geology/fossil-fables



En esa época habrían sido usados como amuletos no específicos, supuestamente efectivos contra todo tipo de peligros, al suponerlos dotados de una fuerza mágica repulsora, de todo tipo de malas influencias. Se les creyó capacitados para crear una barrera invisible que protegía una cierta zona del espacio, situada en su alrededor, inmediato. Cualquier persona que se sintiera amenazada por algún tipo de fuerza maléfica, podía defenderse manteniéndose dentro del campo de influencia benéfica o zona protegida del amuleto.  

En 1887, la excavación de una tumba de la Edad del Hierro, en Dunstable Downs (Gran Bretaña) permitió descubrir los esqueletos de una mujer y un niño pequeño que aparecían rodeados por cerca de 200 fósiles de erizos de mar, la mayoría de ellos del género Micraster sp., y unos pocos del género Echinocorys sp. Parece probable que, hace unos 4000 años, los familiares los debieron disponer, ritualmente, con alguna finalidad protectora, mágica, para facilitar favorablemente en el tránsito, de los difuntos, al "otro mundo"
Imagen: Folklore de los Fósiles Ibéricos

Debido a estas creencias, supersticiosas, determinados tipos de fósiles fueron llevados consigo por individuos, vivos o muertos y casas en familiares, graneros y establos, pero también colocados en las tumbas, junto con el difunto, puesto que se les consideraba como elementos, portátiles, dotados de gran capacidad de protección mágica.
 

No hay comentarios: