sábado, julio 15

Arqueoetnopaleontología (11)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Universitat de Lleida

Los usos sociales y funciones culturales de los fósiles en la antigüedad o la necesaria contribución y la imprescindible colaboración de la arqueología (10)


Objetos de ámbar hallados en sitios arqueológicos de la cornisa cantábrica,  desde el Paleolítico superior hasta la Edad del Bronce (2ª parte) 


Los yacimientos paleontológicos 

La primera cita de ámbar en España se debe a Casal (1762), precisamente sobre dos yacimientos asturianos: Beloncio (en el valle del Río Cuerries) y Arenas (Valdesoto). En las provincias de la Cornisa Cantábrica se conocen actualmente 43 yacimientos paleontológicos con contenido de ámbar, desde Asturias hasta Álava, y 8 yacimientos en áreas limítrofes. Estas localidades, que se muestran en la Figura 1, se conocen por citas bibliográficas, por colecciones antiguas en museos o por la localización reciente de nuevos afloramientos. Estas últimas corresponden comúnmente a remociones recientes de terreno (canteras, cortes de carretera, etc., como es el caso de Cantera de Cuchía, Oruña, Cóbreces o Alto de El Caleyu), aunque también a zonas de erosión natural, como es el caso del ámbar cretácico que se ha localizado en estratos erosionados por el oleaje, en la línea de costa, por ejemplo en la Playa del Camello (Fig. 3). 

Lugar de afloramiento de ámbar, en un punto de la  Playa del Camello (Cantabria), por efecto de la erosión natural, causada por el oleaje (foto: M. Díaz Isa)

De algunas de las localidades descubiertas recientemente se poseen muestras que han permitido realizar análisis de IRTF para este estudio. El 86% de los 43 yacimientos de la Cornisa Cantábrica se distribuyen en dos pequeñas áreas alargadas algo menores de 75 por 20 kilómetros (Fig. 1). Una de las áreas principales, con el 37% de los yacimientos conocidos, se localiza en Asturias, desde los alrededores de Oviedo, al oeste, hasta Corao (cerca de Cangas de Onís), al este. Los yacimientos se distribuyen principalmente en la banda alargada de afloramiento del Cretácico que es la Depresión Mesoterciaria Central, la cual se estrecha de W a Ε y se sitúa aproximadamente entre Oviedo y Cangas de Onís (García, 1982). La otra área principal, con el 49% de los yacimientos, se localiza en el norte de Cantabria, desde Camijanes al oeste hasta Ajo al este; esta área se encuentra dentro del dominio peri-asturiano del Cretácico (García, 1982). Un área con menor densidad de yacimientos conocidos, seis incluyendo los yacimientos burgaleses de Los Ocinos de Valdenoceda, Santa Gadea de Alfoz y Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja, y el yacimiento de Olleros en Palencia, se encuentra en el sur de Cantabria. En el extremo este de la Cornisa Cantábrica, en Álava y Guipúzcoa, incluyendo el yacimiento burgalés de Moraza (Condado de Treviño) y los yacimientos navarros de Zubielki y Huarte-Araquil, existe otra área de afloramiento, aunque con yacimientos poco agrupados (área de Álava-Burgos-Guipúzcoa-Navarra). En Vizcaya y en las dos provincias gallegas del norte no se conocen localidades paleontológicas con ámbar. Los ámbares de la Cornisa Cantábrica son del Cretácico, y se encuentran en arenas y lutitas ricas en carbones, de faciès continentales aunque con una cierta influencia marina. Dentro del Cretácico el rango de edad es amplio, encontrándose ámbares del Cretácico Inferior y otros del Cretácico Superior (ver Arbizu et al., 1999 para los ámbares asturianos). El ámbar cretácico es generalmente de color rojizo, de tonalidad similar al caramelo tostado, y de translúcido a opaco. Ocasionalmente muestra un color amarillento, más similar al color del típico ámbar terciario, coincidiendo con una mayor transparencia; este tipo de ámbar se ha encontrado en algunos yacimientos de la Cornisa Cantábrica junto a ámbar rojizo, por ejemplo en El Caleyu, Comillas, Cantera de Cuchía y Faro de Ajo. 

FlG. 1. Localización geográfica de los yacimientos arqueológicos con ámbar (A-M), a excepción de Gatzarria, y de los yacimientos paleontológicos de ámbar del Cretácico de la Cornisa Cantábrica y áreas limítrofes. El yacimiento arqueológico limítrofe a la Cornisa Cantábrica es La Lora (L). Los yacimientos paleontológicos limítrofes son cinco de Burgos (39, 40, 42, 43 y 45), uno de Falencia (41) y dos de Navarra (49 y 50). Se indica con una línea dentro de los puntos o cuadrados de localización la existencia de análisis LRFF (vertical: en este estudio; horizontal: en la bibliografía). 1) San Cloyo, 2) La Manjoya, 3) Alto de El Caleyu, 4) El Caleyu, 5) Las Segadas, 6) Coruño, 7) Santofirme, 8) Pola de Siero, 9) Valdesoto, 10) Lleres, 11) La Fuensanta, 12) Villaviciosa, 13) Beloncio, 14) Valle, 15) Cadaqués, 16), Corao, 17) Camijanes, 18) Puente "El Arrudo", 19) Comillas, 20) Cóbreces, 21) Oreña, 22) Ubiarco, 23) Suances, 24) Cantera de Cuchía, 25) Miengo, 26) Reocín, 27) Viveda, 28) Oruña, 29) Puente Arce, 30) Liencres, 31) Isla de La Virgen del Mar, 32) vecindad de Santander, 33) Maliaño, 34) Playa del Camello, 35) Pedreña-Loredo, 36) Galizano, 37) Faro de Ajo, 38) Reinosa, 39) Las Rozas, 40) Santa Gadea de Alfoz, 41) Olleros, 42) Los Ocinos de Valdenoceda, 43) Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja, 44) Nograro, 45) Moraza, 46) Peñacerrada, 47) Montoria, 48) Bicuña, 49) Zubielki, 50) Huarte-Araquil y 51) Monte Igueldo. 

El origen del ámbar cretácico de Peñacerrada ha sido relacionado con resinas producidas por gimnospermas del grupo de las coníferas araucariáceas de acuerdo con los análisis de composición molecular realizados (Alonso et al, 2000) y estudios polínicos (Barrón et al, 2001), y éste sería el origen de gran parte o de todo el conjunto de ámbares cretácicos de España. 


Análisis de IRTF (Espectroscopía infrarroja con transformadas de Fourier )

Se ha realizado el análisis de IRTF de varias muestras de ámbar arqueológico de la Cornisa Cantábrica: del yacimiento de la Cueva de La Garma A, de Cueva Morín, de El Pendo, de Trikuaizti I y de Larrarte (tres muestras del primer yacimiento y una de cada uno de los restantes). Estos análisis comprenden muestras adscritas al Auriñaciense (Cueva Morín y El Pendo), al Gravetiense (Cueva de La Garma A) y al Calcolítico (Trikuaizti I y Larrarte). El ámbar de la Cueva de La Garma A ha estado conservado en agua desde su extracción. Todas las muestras analizadas corresponden a fragmentos de ámbar en bruto. Estos fragmentos de ámbar en bruto hallados en los yacimientos arqueológicos de la Cornisa Cantábrica no pueden ser considerados como contaminaciones naturales accidentales, principalmente si se tiene en cuenta que dichos yacimientos corresponden a rellenos en cuevas o al ajuar de enterramientos, y que por lo tanto debieron ser transportados e introducidos, necesariamente, por los humanos desde las localidades fuentes de obtención, hasta sus lugares de habitación y hasta sus necrópolis. De acuerdo con lo anterior, los análisis realizados de dichos fragmentos deben considerarse suficientes para alcanzar una conclusión respecto al origen del ámbar utilizado en la zona de la Cornisa Cantábrica durante el Paleolítico superior. 

Recientemente, se ha publicado que el método no destructivo de análisis mediante reflexión genera unos espectrogramas que pueden ser comparados con los obtenidos mediante transmisión (Matuszewska et ali, 2001); en dicho estudio se incluye un espectrograma de infrarrojos de reflexión de ámbar del yacimiento paleontológico de Reocín (Cantabria). Para los análisis mediante reflexión se requiere una superficie pulida de ámbar, lo cual es frecuente en el ámbar arqueológico trabajado, como por ejemplo es el caso de los objetos adorno-colgantes del yacimiento de Cova Rosa (Fig. 2). No se ha aplicado este análisis no destructivo a los objetos prehistóricos de la Cornisa Cantábrica manufacturados con ámbar por falta de disponibilidad de dichos objetos arqueológicos para el presente estudio. 

Aspecto de dos perlas o cuentas de ámbar, prehistóricas, talladas y perforadas con instrumentos líticos, procedentes de la capa 6.a-8.a de Cova Rosa (Asturias)  Expuestas en el Museo Arqueológico de Oviedo. Escala = 1 cm.
Imagen: Zephyrus, 58, 2005,

Asimismo, se ha procedido a analizar 11 muestras de ámbar del Cretácico provenientes de 9 yacimientos paleontológicos de la Cornisa Cantábrica, que comprenden ámbares rojizos y amarillos, y una muestra de "ámbar báltico", o succinita, de Bitterfeld en Alemania (Eoceno), para permitir una comparación con los ámbares de procedencia arqueológica (ver Kosmowska-Ceranowicz, 1999 y Weitschat y Wichard, 2002 para más información sobre el ámbar de Bitterfeld). Los afloramientos con succinita no se encuentran limitados a la Región del Báltico, sino que existen también en áreas como Bielorrusia, Ucrania, cerca del Mar Caspio, etc., e incluso se ha hallado succinita en Canadá (Savkevich, 1981; Kosmowska-Ceranowicz, 1999); este hecho no afecta al objetivo principal del presente estudio, que es comprobar si el ámbar prehistórico de la Cornisa Cantábrica tiene su origen en el norte de Europa o es autóctono. 

En cualquier caso, no se ha hallado succinita en depósitos geológicos al sur de los Alpes (Savkevich, 1981). La succinita báltica presenta ciertas características particulares en sus espectrogramas de infrarrojos, por lo que puede ser fácilmente diferenciada de otros tipos de ámbares (e. g. Beck et al., 1964; Kosmowska-Ceranowicz, 1999). 

Los 9 yacimientos paleontológicos de los que proceden las muestras analizadas son: Comillas, Playa del Camello, Faro de Ajo, Cóbreces, Puente "El Arrudo", Cantera de Cuchía, Camijanes, Maliaño y El Caleyu (Fig. 1). Todas las muestras paleontológicas analizadas han sido extraídas recientemente de los estratos; en 1992 la muestra de Cóbreces, en 1997 la de El Caleyu y en 2001-2002, las del resto. Además, en la interpretación de los espectrogramas se ha realizado una comparación con los publicados, tanto de ámbar báltico (Vávra, 1984; Kosmowska Ceranowicz, 1999; Matuszewska y Karwowski, 1999; Matuszewska et al, 2001) como de ámbares cretácicos del norte de España: Peñacerrada en Burgos-Álava (Kosmowska-Ceranowicz, 1999; Alonso et al, 2000), Reocín, cerca de Torrelavega (Matuszewska y Karwowski, op. cit.; Matuszewska et al, op. cit.) y Santander (Kosmowska-Ceranowicz, op. cit.). 

Todos los análisis de IRTF de las muestras de ámbar se realizaron en la Unidad de Espectrometría Molecular de la Universitat de Barcelona, en el mismo aparato, un espectrómetro "Infrared Fourier Bomem DA3". Se requirió una cantidad muy pequeña de muestra que fue molida en un mortero de ágata junto con polvo de boro. El polvo resultante se prensó para elaborar una pastilla muy fina de 1 cm de diámetro. El espectrómetro realizó 30 análisis de cada pastilla para establecer un espectrograma de transmisión promediado. 


Comparación de los ámbares arqueológicos con las muestras de ámbares del Cretácico (simetita y retinita)

Los espectrogramas muestran que sólo existen diferencias significativas en dos rangos de valores para gran parte de las muestras arqueológicas. Para los ámbares arqueológicos, a excepción de Trikuaizti I y Larrarte, entre 1.570- 1.700 cm-1, se observan valores más altos de absorción con un pico alrededor de 1.570 cm-1 que se continúa con una meseta, mientras que en el ámbar de Comillas se aprecia un valle que se continúa con valores ascendentes de absorción. Estas diferencias, relacionadas con el grupo de los carbonilos (C=0), se pueden atribuir a sales de ácidos carboxílicos producto de la oxidación en los ámbares arqueológicos (com. pers., Nuria Ferrer, 2003). Igualmente ésta sería la explicación para los dos picos existentes alrededor de 1.400 cm-1 , mientras que en el ámbar de Comillas únicamente existe un pico muy acusado. 


Comparación de los ámbares cantábricos con una muestra de ámbar del Báltico (succinita)

En la Figura 4 se incluyen los espectrogramas de una muestra de ámbar arqueológico representativo (Cueva de La Garma A), y de dos muestras de ámbares paleontológicos (Comillas como muestra del ámbar cretácico de la Cornisa Cantábrica y de Bitterfeld  (Alemania) como muestra de una típica succinita o ámbar terciario del norte de Europa). 

Las diferencias significativas de los ámbares cantábricos con el ámbar de Bitterfeld se encuentran en dos zonas del espectro. En el rango de 880-890 cm-1 aparece un pico de absorción destacado en el 889 cm-1 (en los espectrogramas de transmisión se observa como un descenso de transmitancia, ver Fig. 4 inferior) para el ámbar de Bitterfeld, mientras que no aparece nunca en las muestras de ámbar cretácico o en las arqueológicas analizadas (a excepción del ámbar de Larrarte). En el rango de 1.200-1.300 cm-1 de los espectrogramas de transmitancia (Fig. 4 inferior) aparece la característica meseta o banda horizontal seguida de un fuerte descenso, es el llamado "hombro báltico", ausente en todos los ámbares analizados de la Cornisa Cantábrica (incluyendo a Trikuaizti I y exceptuando a Larrarte, ver Fig. 3).

 

Localización geográfica 

A continuación se discute el origen del ámbar, o sea, la fuente de abastecimiento prehistórico en la Cornisa Cantábrica, desde tres aproximaciones diferentes: la localización geográfica, el análisis de IRTF y la posibilidad de utilizar el ámbar cretácico como material gemológico. 

Como ya ha sido indicado anteriormente, la localización geográfica de los yacimientos arqueológicos con ámbar y los paleontológicos muestran cuatro áreas de distribución para cada tipo: a) en Asturias, b) en el norte de Cantabria, c) en el sur de Cantabria y d) en el extremo este de la Cornisa Cantábrica. 

En la Figura 1 se limitan cuatro áreas geográficas que muestran la relación espacial entre los dos tipos de yacimientos, arqueológicos y paleontológicos, y que se proponen como hipotéticas zonas de aprovisionamiento y uso de ámbar cretácico en la Prehistoria de la Cornisa Cantábrica. Estas áreas son coincidentes dos a dos. El área del norte de Cantabria muestra un solapamiento muy notable de ambos tipos de yacimientos. La relación de los yacimientos arqueológicos y paleontológicos en las áreas de Asturias y sur de Cantabria es también estrecha, mientras que en el este de la Cornisa Cantábrica, con la inclusión de los dos yacimientos paleontológicos navarros conocidos, se observa que los yacimientos arqueológicos tendrían unas fuentes potenciales de abastecimiento de ámbar a distancias mayores, entre unos 15-50 kilómetros. Respecto a las áreas de Asturias y norte de Cantabria, algunos de los yacimientos arqueológicos del Paleolítico superior se localizan a pocos kilómetros de fuentes potenciales de ámbar paleontológico, de manera que con marchas de unas pocas horas, y por tanto dentro de las áreas de aprovisionamiento de alimentos, los grupos de cazadores-recolectores del Paleolítico superior pudieron abastecerse de ámbar autóctono. Es éste el caso de los yacimientos de Las Caldas, Altamira, El Pendo, Cueva Morín y la Cueva de La Garma A.

El espectrograma del ámbar de Trikuaizti L muestra las características indicativas de que corresponde a ámbar del Cretácico, es decir es de procedencia local, mientras que el del  ámbar de Larrarte es característico del ámbar báltico, es decir es de procedencia lejana

Para los grupos humanos prehistóricos existiría en la actual provincia de Cantabria una fuente relativamente accesible y visible de ámbar en los estratos cretácicos cercanos a la línea de costa actual. Las visitas a la costa cantábrica quedan evidenciadas por el hallazgo de conchas marinas utilizadas como alimento y como objetos de adorno procedentes de los niveles de los yacimientos en los que se han documentado restos de ámbar (Alvarez Fernández, 2006.). 

En la actualidad, algunos de los yacimientos paleontológicos se encuentran en los márgenes de algunos ríos, por ejemplo Camijanes, en otros casos en los estratos erosionados por el mar de la línea de costa, por ejemplo Galizano, Playa del Camello, Isla de La Virgen del Mar (al parecer se trata de ámbar cretácico reelaborado en rocas del Eoceno), Comillas y Faro de Ajo. En estas localidades, el ámbar es visible en superficie de forma natural, ocasionalmente como masas de gran tamaño, y puede ser extraído sin dificultad. A. Gutiérrez Morillo (2003) plantea un posible origen en la costa del ámbar cretácico hallado en el Bronce Pleno de La Lora I (Campoo de Suso), sin embargo este monumento megalítico presenta un área de exposición natural de ámbar en las proximidades. La posible área de abastecimiento de ámbar para el yacimiento guipuzcoano de Labeko Koba (Protoauriñaciense y Auriñaciense antiguo), de acuerdo con los afloramiento paleontológicos conocidos, se encuentra a un mínimo de 30 kilómetros en línea recta. Si bien la distancia es mucho mayor que en casi todo el resto de yacimientos arqueológicos con ámbar de la Cornisa Cantábrica, se encuentra dentro del área potencial de captación de materias primas para esa época. El yacimiento arqueológico que contiene el ámbar de procedencia más lejano de las fuentes potenciales, conocidas hasta ahora, es Antoliña (Solutrense), en el norte de Vizcaya; quizá se realice en el futuro el hallazgo de un afloramiento de ámbar cretácico en alguna área próxima. Existen extensos afloramientos de materiales sedimentarios del Aptiense-Albiense, del Cretácico Inferior, hacia el W y el Ε que podrían haber proporcionado ámbar. 

La utilización de ámbar como ingrediente de las pinturas rupestres de Altamira (Cabrera Garrido, 1978, 1981) puede ser ahora explicada por los numerosos yacimientos paleontológicos de ámbar muy cercanos a la cueva; los investigadores que hallaron restos de ámbar proponían un posible origen en los lignitos terciarios de Estrada, cerca de San Vicente de la Barquera (a 35-40 kilómetros al oeste de Altamira). 

Los depósitos sedimentrios españoles, terciarios, carecen de ámbar explotable. Únicamente se ha detectado ámbar terciario en los depósitos lacustres laminados de Rubielos de Mora (Teruel) y Ribesalbes (Castellón), pero se muestra en forma de pepitas milimétricas que no pueden ser explotadas; existen dudas respecto a la edad de otros dos yacimientos con ámbar que han sido atribuidos provisionalmente al Eoceno: Isla de la Virgen del Mar (al parecer corresponde a ámbar cretácico reelaborado que se presenta en estratos eocenos) y la Cantera de los Morteros en Alicante (Tent-Manclús y Estévez, 2003). Dado el importante registro de gimnospermas en los yacimientos terciarios de Rubielos de Mora (Teruel) y Ribesalbes (Castellón), entre otros yacimientos españoles de importancia, como es el caso también de La Cerdanya en Lleida (Cataluña), y la práctica ausencia de ámbar en el registro fósil del Terciario español, se interpreta que la paleoflora de gimnospermas, en el territorio español, durante el Terciario no produjo masas de resina con unas dimensiones y naturaleza que permitiesen su fosilización con un tamaño centimétrico, o que los depósitos de sedimentación no reunieron las condiciones para favorecer la fosilización. Esta última posibilidad parece improbable, dadas las características de anoxia, quietud y fino sedimento de enterramiento que se dieron, y dada la presencia de pequeños pedazos de ámbar en algunos yacimientos, como ha sido indicado. 

El área del extremo este de la Cornisa Cantábrica-Navarra concentra en una pequeña zona de Guipúzcoa tres dólmenes, habiéndose encontrado objetos de ámbar trabajado en uno de ellos (Gorostiarán) y posiblemente trabajado en otro (Larrarte). 

El área del sur de Cantabria-norte de Palencia y de Burgos, presenta tres estructuras funerarias en las que todo el ámbar hallado corresponde únicamente a pedazos amorfos. Ambos conjuntos se encuentran en regiones con afloramientos naturales de ámbar cretácico. De este modo, el yacimiento megalítico de Los Lagos, en el valle de Campoo de Suso (Cantabria), en el que se ha demostrado el hallazgo de ámbar cretácico, en el sur de Cantabria, presenta afloramientos de ámbar cretácico a pocos kilómetros, a mucha menor distancia que las fuentes de abastecimiento  propuestas (Peñacerrada o la costa cantábrica) antes y después de conocerse dicho origen en ámbar cretácico (Serrano Cañadas y Gutiérrez Morillo, 2000; Gutiérrez Morillo, 2003). 

Las cuatro muestras extraídas de la masa de ámbar amarillo  del yacimiento paleontológico de Comillas (Cantabria),    analizadas con el método de IRTE, 

Imagen: Zephyrus, 58, 2005, 


Resultados del análisis de IRTF 

La comparación de los espectrogramas de los ámbares arqueológicos del Paleolítico superior Calcolítico y del ámbar del Cretácico, todos de la Cornisa Cantábrica, muestra que no existen diferencias que indiquen distinta naturaleza (a excepción del ámbar arqueológico hallado en Larrarte), por lo que sería un indicio más de que el ámbar arqueológico analizado corresponde a ámbar cretácico, y no a otro tipo de ámbar. Las diferencias descritas para gran parte de los ámbares arqueológicos, referentes a los grupos carbonilos, pueden ser explicadas por un proceso de oxidación que habría producido sales de ácidos carboxílicos. El ámbar arqueológico habría sido extraído de los estratos por los humanos hace miles de años y habría quedado nuevamente enterrado en las cuevas y necrópolis en unas condiciones ambientales completamente distintas (las condiciones en el enterramiento secundario de los ámbares megalíticos de Trikuaizti I y Larrarte habrían sido diferentes). Por otro lado, alguna muestra ha sido conservada en botes con agua desde su extracción de los yacimientos arqueológicos, y esto ha causado seguramente algunas alteraciones, por ejemplo por oxidación o hidratación. Por el contrario, el ámbar paleontológico ha sido obtenido de los estratos del Cretácico en los últimos años y se ha almacenado en seco. 

Por otra parte, las características diagnósticas de los espectrogramas de los ámbares cretácicos y arqueológicos cantábricos son coincidentes con las de otros ámbares cretácicos de la Península Ibérica (a excepción del ámbar hallado en Larrarte). Por otra parte, la comparación de los ámbares cantábricos, arqueológicos y paleontológicos, con el ámbar de Bitterfeld muestran que los primeros son diferentes al ámbar báltico o succinita, principalmente por carecer del llamado "hombro báltico" que aparece siempre en todos los ámbares procedentes del Terciario de una amplia área del norte de Europa (Savkevich, 1981). Los ámbares cantábricos analizados, a diferencia del ámbar de Bitterfeld, corresponden a retinita y no a succinita (Savkevich, op. cit.). 

La excepción se encuentra en el ámbar hallado en la estructura funeraria de Larrarte, cuyo espectrograma muestra el característico "hombro báltico" y una distintiva transmitancia en 890 cm-1 (Fig. 3), todo lo cual demuestra que se trata de succinita báltica. 

Se puede concluir que tanto las localizaciones de los ámbares en el mapa de la Cornisa Cantábrica como los análisis realizados indican que durante el Paleolítico superior, el Calcolítico y la Edad del Bronce el aprovisionamiento en esta región era de ámbar autóctono, con origen en coniferas araucariáceas del Cretácico. Sin embargo, ya en el Calcolítico comenzó la introducción de ámbar báltico, como ha quedado demostrado para la estructura funeraria de Larrarte. Ya desde comienzos del Paleolítico superior existen evidencias de contactos a larga distancia entre los grupos de cazadores-recolectores, tal como lo indica, por ejemplo, la presencia de objetos de adorno realizados con moluscos del Mediterráneo en yacimientos atlánticos (Taborin, 1993; Alvarez Fernández, 2002a y b; cf. Domínguez Bella et al., 2001). Sin embargo, la documentación que alude a indicios o pruebas materiales de estos contactos es mucho más abundante a partir del Neolítico (moluscos como Spondylus sp., láminas de obsidiana, hachas y azuelas de sílex, etc.) y sobre todo a partir del Campaniforme, gracias a la difusión de objetos de metal. Este tipo de intercambios poseían un significado más social que práctico o económico. Es precisamente a partir del Calcolítico cuando encontramos un gran número de objetos elaborados con ámbar báltico en yacimientos de Europa central y meridional. Por este motivo, no resulta extraña la presencia de restos de ámbar báltico en Larrarte; tal vez corresponda a los restos de un objeto de adorno elaborado en el norte de Europa y transportado por sucesivos propietarios e intercambios hasta el sur de Europa.


El ámbar cretácico ensayado como material gemológico 

Varios autores antiguos que estudiaron el ámbar de Asturias indicaron que éste era quebradizo y sólo se podía emplear a modo de incienso (Schulz, 1858; Fuertes Acevedo, 1884; Calderón, 1910). El ámbar cretácico español es más frágil que el ámbar báltico, pero ocasionalmente se muestra en forma de masas grandes con porciones que se pueden utilizar como material gemológico, y esto se ha constatado en masas de ámbar procedentes de la Cornisa Cantábrica, de Aragón y de la Comunidad Valenciana. 
Con instrumental gemológico se han podido tallar elementos regulares de ámbar asturiano (Fig. 5) que han sido usados, recientemente, para confeccionar joyería una vez han sido pulidos (Arbizu et al, 1999). 

Aspecto de 6 elementos de adorno personal, sin perforar, tallados con  instrumental  gemológico moderno, 
para la elaboración de  joyería, a partir de varios fragmentos de ámbar asturiano cretácico  (foto: M. A. Prieto)
Imagen: Zephyrus, 58, 2005,

Con ámbar cretácico alavés también se han podido tallar y pulir elementos para su utilización en gemología, según comunicación personal de Rafael del Valle (2003). 

Para comprobar experimentalmente que los grupos de cazadores-recolectores del Paleolítico superior pudieron trabajar el ámbar autóctono, procedente de alguno de los diversos yacimientos, cercanos, del Cretácico, se ha procedido a tallar a mano una cuenta con ámbar del Cretácico Inferior de Teruel (Fig. 6), similar a las halladas en Cova Rosa (Fig. 2). La talla se ha realizado con una cuchilla metálica, y posteriormente se pulió la cuenta con una superficie abrasiva y un trozo de tela, completándose el proceso en una hora aproximadamente. 

Aspecto de una cuenta circular con perforación central, tallada con instrumental moderno no gemológico, a partir de un fragmentos de ámbar turolense, del Cretácico Inferior, extraído  del yacimiento paleontológico de San Just (cerca de  Utrillas, Teruel). Escala = 1 cm.
Imagen: Zephyrus, 58, 2005,

Los grupos humanos poseían ya desde comienzos del Paleolítico superior una tecnología suficiente desarrollada como para poder elaborar perlas de muy pequeño tamaño, realizadas en diferentes materias primas, entre las que se encuentran el marfil, el azabache, el ámbar o determinadas rocas (arenisca, yeso, etc.). 

El ámbar quebradizo debido a presiones tectónicas o a meteorización, que no puede ser considerado como material adecuado para la talla, obtenido de los yacimientos paleontológicos cantábricos, pudo emplearse como ingrediente en la elaboración de los pigmentos de las pinturas rupestres o a modo de incienso. La abundancia de fragmentos amorfos de ámbar en los yacimientos del Paleolítico superior, ya que sólo en tres de ellos, del conjunto de 10 estudiados, se ha encontrado el ámbar trabajado (Las Caldas, Cova Rosa y Antoliña, ver Fig. 1), refuerza la idea de una posible utilización como incienso. 



Fuentes

- Álvarez-Fernández, E.; Peñalver, E. y Delclòs, X. (2005): La presencia de ámbar en los yacimientos prehistóricos (del Paleolítico superior a la Edad del Bronce) de la Cornisa Cantábrica y sus fuentes de aprovisionamiento, Zephyrus, 58, pp. 159-182.

http://revistas.usal.es/index.php/0514-7336/article/view/5613

- Anónimo (2014). El ámbar. Una joya para la CienciaProyecto de Innovación y Mejora de la Calidad Docente. Universidad Complutense de Madrid