martes, mayo 30

Arqueoetnopaleontología (10)

 por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Universitat de Lleida

Los usos sociales y funciones culturales de los fósiles en la antigüedad o la necesaria contribución y la imprescindible colaboración de la arqueología (9)


Objetos de ámbar hallados en sitios arqueológicos de la Cornisa cantábrica,  desde el Paleolítico superior hasta la Edad del Bronce (1ª parte)


Introducción

El ámbar es una resina fósil, de aspecto semejante al de la resina contemporánea seca y endurecida. Puede tener diversos colores y matices, en función de su procedencia geográfica, circunstancia que condiciona su antigüedad, contaminantes, especie vegetal generadora, rareza, facilidad de tallado y pulido y por tanto determina su aprecio social y su valoración económica.

Desde muy antiguo el ámbar se ha venido utilizando como materia prima para la elaboración de elementos de adorno y de protección mágica (amuletos). Ello es así dado que el ámbar se talla y se pule con facilidad, dando como resultado la elaboración de adornos semitransparentes, brillantes y ligeros. También desde antiguo se le han atribuido propiedades mágicas y medicinales, debido a algunas propiedades particulares de este material, cuando se frota con piel, lama o pelo, se electriza y es capaz de atraer y sujetar trocitos de ciertos materiales. Cuando se quema produce un humo muy aromático. Las características referidas, junto con la escasa disponibilidad, hacían del ámbar una materia prima de prestigio para sus poseedores. 

La escasez del ámbar en la naturaleza, en comparación con otras materias primas para la elaboración de objetos de adorno, hace que el conocimiento de las posibles fuentes de aprovisionamiento sea de especial importancia, sobre todo para dilucidar la movilidad geográfica de las poblaciones prehistóricas y establecer los posibles intercambios comerciales y las rutas de comunicación. El interés por conocer la procedencia del ámbar arqueológico se remonta al siglo XIX, principalmente a partir de los hallazgos producidos en yacimientos prehistóricos del área mediterránea, muy lejos de la importante y abundante fuente de ámbar amarillo procedente de la Región del mar Báltico (Savkevich, 1981). 

Hasta ahora, los hallazgos de objetos de ámbar documentados en un número muy limitado de yacimientos paleolíticos y en los monumentos megalíticos, o bien no se publicaron, o bien lo fueron de forma muy general en las correspondientes monografías. En el presente trabajoo se presentan todos los hallazgos de los que se tiene noticia, y se aborda el origen del ámbar como materia prima.

El ámbar del Cretácico de los yacimientos españoles, aunque no es un material de excelente calidad gemológica, posee suficientes características gemológicas, en un grado aceptable, lo que lo convirtió en la Prehistoria ibérica en una materia prima adecuada para la elaboración de objetos de adorno colgantes, mediante el uso de instrumental lítico, durante el periodo histórico comprendido entre Paleolítico superior y la Edad del Bronce


Mapa geológico de la zona  noroeste de la Península Ibérica, donde se muestra la ubicación de los tres mayores yacimiento de ámbar del Cretácico Inferior: Peñacerrada (Álava), San Just (Teruel) y El Soplao (Cantabria)Su origen está en los flujos de resina generados en los grandes bosques de coníferas resinosas que cubrieron gran parte de la Península Ibérica, hasta su desaparición hace 65 Ma, durante la gran extinción del final del Cretácico (Límite Cretácico-Terciario) Imagen: El ámbar. Una joya para la Ciencia


Utilización del ámbar en la Prehistoria en la zona norte del centro de Europa

En los yacimientos del Paleolítico superior de Francia, Austria, Checoslovaquia, Rumania, Gran Bretaña y Suiza se ha encontrado ámbar, principalmente trozos no trabajados (Haenni y Dufour, 1992). Las primeras evidencias claras de la utilización de ámbar provienen del Auriñaciense, tal como se ha documentado en yacimientos como Brasov, en Transilvania, Predmostí, en Moravia, o Poppenburg, en Alemania (cf. Rottlánder, 1973). Durante el Paleolítico superior de Francia se documenta ámbar en los niveles magdalenienses de Isturitz (Basses-Pyrénées) y de Auresan (Hautes-Pyrénées). 

En la gruta de Isturitz (Francia) se halló por ejemplo una cabeza de caballo tallada en ámbar proveniente del nivel asignado al Magdaleniense antiguo (Saint Périer, 1936: 138). En el Magdaleniense medio de Aurensan (Francia) se descubrieron cinco fragmentos de ámbar no trabajados; el análisis de espectrometría practicado en estos fragmentos indicó que no se trataba de ámbar báltico, sino de procedencia local, procedente de un depósito del Terciario, desconocido, del sur de Francia (Beck et al., 1987). 

No obstante, en Nel et al. (2004) se realiza una síntesis de los diferentes afloramientos paleontológicos franceses que contienen ámbar, siendo el ámbar del Terciario, principalmente del Paleoceno-Eoceno en el norte de Francia, existiendo también ámbar del  Terciario en el sur, en el departamento de Aude. Por otra parte, se documentó ámbar en el Magdaleniense del yacimiento francés de Les Romains (Desbrosse, 1976: 1206). 

En Suiza se documentó en el Magdaleniense de Hauterive-Champréveyres, donde se aplicó la espectrometría de infrarrojos a seis fragmentos, uno de los cuales procede del Báltico, mientras que los otros cinco son posiblemente de origen local (Beck, 1997). 

También se citan fragmentos en el yacimiento del Magdaleniense de Moosbühl, en Moosseedorf, Berna (Suiza), cuyos espectrogramas demostraron que su procedencia era la región del Báltico (Schwab, 1985). 

En el yacimiento alemán de Weitsche, perteneciente a los Grupos Federmesser, se hallaron fragmentos de ámbar decorados y una perla elaborada con este material (Veil y Breest, 1997). 

En numerosos yacimientos del Paleolítico superior final, del norte de Europa se documentaron restos de ámbar trabajados y no trabajados, en diversos lugares como en los yacimientos hamburguienses de Siedlnica 17 a, de Leszno voivodship, (Polonia) y de Meiendorf, en Hamburg, (Alemania) o el del Cresweliense de Goughs Cave, en Cheddar, Somersetshire (Inglaterra) (Burdukiewicz, 1986). 

También se cita ámbar báltico en los yacimientos de Kûlna, Pekárna y Zitny, en Moravia (Chequia) (Valoch, 1992). Pero es a partir de la época posglaciar cuando su utilización para realizar objetos de adorno es más frecuente y sistemática (Du Gardin, 1986: 566). Del Mesolítico del norte de Francia destacan varios objetos esculpidos y colgantes realizados en esta materia prima (Roudil y Soulier, 1976). 

También son abundantes los objetos de ámbar báltico en los yacimientos de las Islas Danesas y del oeste de Dinamarca (Terberger y Ansorge, 2000; Plonka, 2003). 

Objetos realizados en ámbar se encuentran en los yacimientos neolíticos y calcolíticos de Francia, sobre todo en yacimientos campaniformes (2200 a J.C.) y de la Cultura S. O. M. (Seine-Oise-Marne), así como en el Bronce antiguo, medio y final, (Du Gardin, 1986: 566). En SE francés han sido documentados abundantes objetos de ámbar en yacimientos de estos periodos, indicándose un posible origen local, dada la presencia cercana de varias áreas ambarígenas como son las de Corbières, Alto y Bajo valle del Rhin, Bajos Alpes (Roscian et al., 1992: 235; Nel et ali, 2004). 

Durante el Neolítico (sobre todo en la Trichterbecherkultur) y en los enterramientos megalíticos del norte de Europa (principalmente en la zona norte de Dinamarca), también son mu y abundantes los objetos realizados en ámbar (Rottlánder, 1973; Ebbesen, 1995; Terberger y Ansorge, 2000). 


Orígenes del ámbar prehistórico en los sitios arqueológicos de la Península Ibérica 

Uno de los aspectos de mayor interés cuando se encuentra ámbar en los yacimientos arqueológicos ibéricos es el de conocer su posible área fuente de aprovisionamiento. Hasta ahora el ámbar había sido considerado como una materia prima exótica a la Península Ibérica por lo que, en la mayoría de las ocasiones, se había indicado un posible origen alóctono,  relacionándolo principalmente con el norte de Europa, en la zona del Báltico. 
Sobre esta cuestión es de interés la siguiente cita de principios del sigloXX (Calderón, 1910): 
Varios arqueólogos de Europa han emitido la opinión de que el ámbar empleado en la confección de objetos por algunos pueblos primitivos, procedía de España. Para combatir este aserto Von Meyer, director del Museo Zoológico-Antropológico de Dresde, hubo de adquirir noticias sobre nuestros yacimientos de resinas fósiles, para las que solicitó y obtuvo la cooperación del malogrado profesor Quiroga. Como opinaba el sabio director de Dresde, ninguna razón de peso servía de fundamento á aquella suposición. Se había dicho que el ámbar debió abundar en otro tiempo en el suelo de la Península, pues á ello alude el nombre del Ebro, que decían significaba río del Ámbar, y que en los Pirineos se podía recolectar con facilidad en cantidades considerables esta substancia; suposiciones ambas equivocadas. Bien, al contrario, lo que resulta es que aquí sólo hay resinas fósiles escasas, relacionadas con los lignitos, que difieren por completo del verdadero ámbar empleado por los pueblos antiguos.

Hoy en día se conoce que el ámbar en España no es escaso, estando presente en numerosas ocasiones en los afloramientos del Cretácico continental, especialmente en el Norte y el Este de la Península. Algunos de los afloramientos muestran ámbar de forma abundante, con masas incluso decimétricas (Fig. 1) de un ámbar de color rojizo, en buen estado. Esto sucede en el yacimiento asturiano de El Caleyu se han llegado a encontrar masas de hasta 20 cm en su dimensión máxima (Arbizu et al., 1999), y en Comillas (Cantabria) se ha hallado una masa decimétrica. 
Actualmente, sólo para las provincias españolas de la Cornisa Cantábrica (Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco), se conocen 43 localidades paleontológicas conteniendo ámbar cretácico (y 8 localidades en áreas limítrofes). Es por ello plausible que los pobladores prehistóricos en la Península Ibérica elaborasen objetos de adorno colgantes usando ámbar autóctono, procedente de algunos de estos 51 yacimientos paleontológicos cretácicos

Aspecto de una masa de ámbar 
cretácicoen bruto,  hallado en superficie, por efecto de la erosión natural del terreno, en el yacimiento paleontológico de La Hoya  (Castellón) . Ejemplar  MGUV-15914,   conservado en el  Museo de Geología de la Universitat de Valencia. Imagen: Zephyrus, 58, 2005,

En las épocas prehistóricas tomadas como periodo de estudio, es posible que el ámbar además de ser utilizado como materia prima para la elaboración de objetos de adorno, pudiera habérsele dado otros usos, por ejemplo su empleo a modo de incienso o fumigante, al ser arrojado al fuego, quizá este uso se reservaba para el ámbar quebradizo que no podía ser trabajado, tal y como se hizo en los siglos XIX y XX en el norte y este de España, aunque no existen vestigios materiales de un uso de este tipo en la Prehistoria. 

El origen o área de aprovisionamiento del ámbar hallado en yacimientos del Paleolítico superior y de la Edad de los Metales en la Península Ibérica, con anterioridad a las rutas comerciales con el norte de Europa, había sido una cuestión pendiente hasta ahora.
La primera referencia de la utilización del ámbar en la Cornisa Cantábrica es de H. Breuil y H. Obermaier, que ya en 1935 publicaban la existencia de este material en el Nivel Solutrense de Altamira procedente de las excavaciones llevadas a cabo por estos investigadores en 1924-1925 en el vestíbulo de la cueva, e incluso aventuraban su posible origen hipotético en los lignitos terciarios de Estrada, cerca de San Vicente de la Barquera (a 35-40 km al oeste de Altamira) (Breuil y Obermaier, 1935: 188). Sin embargo, no existe ninguna cita bibliográfica o evidencias de que dichos lignitos pudieran albergar ámbar. 
M. Cura (1980: 63) indica un posible origen autóctono del ámbar hallado en yacimientos megalíticos de Cataluña, debido a su presencia en afloramientos catalanes de lignitos del Maastrichtiense (Cretácico Superior). 
L. Siret supuso un origen báltico para el ámbar trabajado que se encontraba en los yacimientos prehistóricos del sur de la Península Ibérica (Siret, 1913: 39), sin embargo, es necesario demostrar el origen del ámbar hallado en yacimientos tan antiguos y evitar la especulación. 

Aspecto de una pieza de ámbar encontrada durante la tercera campaña de excavación en el yacimiento de ámbar de San Just, ubicado en la localidad de Utrillas (Teruel). Pesa un kilo y será un ejemplar clave para estudiar los procesos de formación de las masas de resinas fósiles.
Imagen: La Vanguardia   27/07/2012
 
El ámbar presente en los yacimientos arqueológicos de la Península Ibérica de la Edad del Bronce, o de edades posteriores, podría estar relacionado con las rutas comerciales con el mar Báltico. El ámbar báltico, con una edad eocena, y por tanto mucho más reciente que el ámbar que aparece abundantemente en yacimientos paleontológicos de la Península Ibérica, es muy transparente, de tonalidades amarillentas y más fácil de tallar y pulir que el ámbar autóctono cretácico. 
El ámbar español del Cretácico (115-65 millones de años de antigüedad) es generalmente traslúcido-opaco, de tonalidades rojizas oscuras (tipo caramelo tostado) y más frágil y fragmentable frente a las operaciones de tallado y de perforación.
 
Un método físico que se está aplicando para dilucidar el origen del ámbar arqueológico, prehistórico en toda Europa, es el análisis por espectroscopía infrarroja con transformadas de Fourier (IRTF). Este análisis se ha aplicado a muestras de algunos yacimientos arqueológicos franceses, aunque sólo ha aportado respuestas parciales al posible origen del ámbar (Du Gardin, 1996: 199), así como a muestras de yacimientos ingleses (Beck y Shennan, 1991) y de la Edad del Hierro de Suecia (Stjernquist et al, 1994-1995).
Recientemente también se ha aplicado esta técnica de diagnóstico para conocer el origen del ámbar hallado en algunos yacimientos arqueológicos de la Península Ibérica. Se han estudiado con difracción de rayos-X y análisis de IRTF unas cuentas datadas en VI-V milenio BP, del Dolmen Alberite, en Villamartín (Cádiz) (Domínguez Bella, 1998; Domínguez Bella et al, 2001); se compararon los espectrogramas y también los difractogramas del ámbar arqueológico con los obtenidos de ámbar del Cretácico de la provincia (yacimiento de Boyar). La conclusión de dicho estudio es que el ámbar del Dolmen Alberite es de la variedad simetita y por tanto no es de origen báltico que es de la variedad succinita, pero difiere también del ámbar paleontológico de Boyar y de los ámbares cretácicos del norte de España, estos últimos son de la variedad retinita

Vilaça et al. (2002) analizaron el ámbar hallado en el monumento megalítico de Mamoa V de Cha de Arcas (norte de Portugal) concluyendo que no corresponde a succinita báltica y que por lo tanto, posiblemente tuvo un origen local. 
El análisis realizado más recientemente corresponde también al más cercano al objeto del presente estudio; Gutiérrez Morillo (2003) analizó un fragmento hallado en el conjunto megalítico de Los Lagos I, Campoo de Suso (Cantabria), cuyo enterramiento data del Bronce inicial, concluyendo que correspondería a ámbar del Cretácico con origen en la Cornisa Cantábrica. 
Rovira i Port (1994) demostró con análisis de IRTF que el ámbar hallado en dos yacimientos del Bronce antiguo y medio de Cataluña, yacimientos de los dolmenes de la "Cabana del Moro" de Colomera, en Cabó (Lleida) y de la "Pedra Cabana, en Castellar d'en Pei (Lleida), eran de procedencia báltica; para la comparación de los espectrogramas con ámbar autóctono analizó también ámbar del Cretácico Superior del yacimiento paleontológico de La Clusa, en Vilada (Barcelona). 
En los yacimientos portugueses del Bronce tardío de Moreirinha, en Beira Baixa (Portugal) y en Senhora da Guia, en Baióes, en Sao Pedro do Sul (Portugal) se encontraron cuentas de ámbar que se analizaron mediante espectroscopia de infrarrojos, los resultados demostrron  que el ámbar era de origen báltico (Beck y Vilaça, 1995; Vilaça et al, 2002). 


Los yacimientos arqueológicos con ámbar

Hasta el momento de este estudio (2005) se conocía la presencia de ámbar en 13 yacimientos arqueológicos prehistóricos de la Cornisa Cantábrica, incluyendo el País Vasco francés, adscritos desde el Paleolítico superior a la Edad del Bronce. En cinco de ellos, Las Caldas (Priorio), Cova Rosa (Ribadesella), Antoliña (Gautegiz-Arteaga), Gorostiarán Ε (Aitzkorri) y Gatzarria (País Vasco francés), se ha encontrado el ámbar manufacturado o con marcas antrópicas, mientras que los otros yacimientos han proporcionado pequeños fragmentos de ámbar en bruto. La localización geográfica de estos yacimientos se muestra en la Figura 1, en donde se aprecia que están concentrados en cuatro pequeñas áreas que de oeste a este son las siguientes (exceptuando al yacimiento de Gatzarria): 

a) Área de Asturias: se conocen únicamente dos yacimientos del Paleolítico superior con fragmentos de ámbar, Las Caldas y Cova Rosa, separados por unos 70 kilómetros, hallándose en el primero ejemplares de ámbar en bruto y también un ejemplar con marcas antrópicas. De Cova Rosa proceden dos perlas. 

b) Área del norte de Cantabria: esta área alargada, de unos 40 por 15 kilómetros, muestra cuatro yacimientos, todos del Paleolítico superior, y en ninguno de ellos se ha hallado el ámbar manufacturado. 

c) Área del sur de Cantabria-Burgos: esta área alargada, de unos 50 por 10 kilómetros, incluye dos estructuras funerarias con materiales de diferente edad (uno de ellos de la provincia de Burgos) con pedazos amorfos de ámbar.

d) Área de Guipúzcoa-Vizcaya: es un área de unos 40 por 20 kilómetros con cinco yacimientos; aquí pertenecen tres de los cuatro enterramientos dolménicos con ámbar de las provincias de la Cornisa Cantábrica.

A continuación se listan cronológicamente los 13 yacimientos arqueológicos de la Cornisa Cantábrica con presencia de ámbar, indicando sus edades y sus características: 

1. GATZARRIA, Zuberoa, Pyrénées Atlantiques, País Vasco francés 

En el nivel Cjn2 (Protoauriñaciense) se documentó un fragmento cilíndrico-cónico de ámbar (26,0 χ 8,0 χ 5,5 mm) que posee una sección circular. A. Sáenz de Buruaga observó a la lupa binocular series de finos trazos entrecruzados en su superficie (Sáenz de Buruaga, 1991: 181). El ámbar posee un color rojizo. 

2. LABEKO KOBA, Arrásate, Guipúzcoa 

En este yacimiento se documentaron 2 muestras. La primera proviene del nivel VII, perteneciente al Protoauriñaciense (Cuadro III , cota -267 , N. ° 280); se trata de una "perla" muy deteriorada de 10 mm de diámetro, que no presenta modificaciones antrópicas (ArrizabalagaValbuena, 2000: 224). Asimismo, en el nivel V, Auriñaciense antiguo (Cuadro Hll , capa 14, cota -170 , N. ° 196), se localizó otro fragmento de ámbar de pequeñas dimensiones (ArrizabalagaValbuena, 2000: 254). Ambos poseen un color naranja translúcido y su aspecto es deleznable (com. pers., Dr. A. Arrizabalaga, 2001). 

3. CUEVA MORIN , Villanueva, Villescusa, Cantabria 

En este yacimiento se ha hallado una pieza procedente del nivel 9 (Auriñaciense arcaico) de las excavaciones de González Echegaray y Freeman, llevadas a cabo entre 1966 y 1969 (Alvarez Fernández et al., en prep.). Dicha pieza se descubrió en la primera campaña (1966), e inicialmente se atribuyó al nivel IB (nivel 7). En el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria se conserva una etiqueta con el fragmento de ámbar en la que se puede leer "nivel IB, nivel 7, 17 sep. 1966", aunque "nivel 7" fue tachado y rectificado por "nivel 9". Según Arrizabalaga Valbuena pertenece al nivel 7 (Auriñaciense antiguo) (Arrizabalaga-Valbuena, 1995). 

4. EL PENDO, Escobedo de Camargo, Cantabria 

En este yacimiento se documentaron 6 fragmentos de ámbar, los dos mayores tienen unas dimensiones de 25 x 14 χ 9 mm y de 11 χ 11 χ 7 mm, mientras que los restantes fragmentos son inferiores a 5 mm (Alvarez Fernández et al., en prep.). Estos fragmentos de ámbar están conservados en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (N.° 2082), y proceden de las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en la zona occidental de la Cueva por J. Martínez Santaolaria con el Patrocinio del Seminario de Historia Primitiva (Universidad de Madrid) y la Comisaría General de Excavaciones, entre 1953 y 1957. Estos trabajos fueron publicados a principios de los años ochenta (González Echegaray, 1980). Todos ellos proceden del Nivel Β VII, adscrito al Auriñaciense típico (Bernaldo de Quirós Guidotti, 1994: 216). 

5. CUEVA DE LA GARMA A, Omoño , Ribamontán al Monte, Cantabria 

Durante la campaña de excavación de 2001 en la Cueva de La Garma A (nivel F) se localizaron tres fragmentos en bruto de ámbar muy quebradizo, translúcido, y con un color naranjarojizo a rojo oscuro tipo "caramelo tostado". Uno de los ejemplares alcanzaba un tamaño de 25 x 8 x 8 mm. Estos fragmentos pertenecen al Gravetiense (Peñalver Molla et al, en prep.). 

6. ALTAMIRA, Santillana del Mar, Cantabria 

Existen dos referencias sobre ámbar en la Cueva de Altamira. La primera de ellas es la documentación, ya en el primer tercio del siglo pasado, de fragmentos de ámbar procedentes de las excavaciones de Breuil y Obermaier en el Vestíbulo de la Cueva en 1924-1925 (Breuil y Obermaier, 1935: 188). Dichos fragmentos procederían, según estos investigadores, del nivel Solutrense. La segunda de ellas proviene del estudio y comparación llevados a cabo por J. M. Cabrera Garrido, a finales de los años setenta, de 17 muestras de las pinturas rupestres del Techo de los Polícromos (Cabrera Garrido, 1978, tomado de Lorblanchet, 1995: 145; Cabrera Garrido, 1981). Este estudio, realizado mediante microscopía óptica, difracción de rayos X y análisis semicuantitativo por espectrografía de emisión, puso al descubierto que los pigmentos negros estaban constituidos sobre todo por carbón animal (polvo de hueso, asta o dientes quemados), mientras que los rojos estaban constituidos por hematites con presencia ocasional de polvo de ámbar (muestras 10, 9, 12 y 16). 

7. ANTOLIÑA, Gautegiz-Arteaga, Vizcaya 

En el nivel Lmb, adscrito al Solutrense superior, M. Aguirre documentó un botón de ámbar (ça. 15 χ 10x 5 mm) de forma semiesférica con dos perforaciones convergentes que parten de planos distintos; "...una de sus caras es aproximadamente esférica por abrasión, y en la inferior presenta una perforación oblicua que converge con otra realizada desde el aplanamiento lateral. Estrictamente se trata de un botón 'en codo"'. La materia prima con la que se realizó esta pieza fue identificada por A. Tarriño (Aguirre de Gopegui, 1998-2000, 44; foto 11). 

8. COVA ROSA, Ribadesella, Asturias 

Se han encontrado dos objetos de adorno colgantes, no reflejados en el último estudio que se ha hecho sobre el Paleolítico superior en Asturias (Adán Alvarez, 1997). Las dos piezas inéditas (Lám. 1, fig. 2) parecen proceder o bien de la limpieza de los cortes y criba de las escombreras, que habían realizado algunos furtivos en el yacimiento, llevadas a cabo por F. Jordá en 1959, o bien de las excavaciones arqueológicas efectuadas por este investigador entre 1975 y 1979. Se trata de dos perlas discoides de ámbar de color rojizo translúcido de un diámetro aproximado de 10 mm y un grosor de unos 3 mm. Están muy bien conservadas y poseen perforación central bicónica de unos 4,5 mm de diámetro. Tanto la cara superior como la inferior aparecen pulidas y con mucha abrasión, por lo que las huellas de la posible preparación de las superficies a perforar y las huellas de la misma realización de las perforaciones están casi totalmente ausentes. Mediante abrasión y pulimento se les dio también forma. Estas dos piezas se encontraban expuestas en las vitrinas del Museo Arqueológico de Asturias. No poseen sigla alguna en la superficie, pero están acompañadas de una etiqueta en la que se lee "Solutrense superior". 

9. LAS CALDAS, Priorio, Oviedo, Asturias 

En las campañas de 1983 y 1984 se hallaron tres piezas de ámbar rojizo procedentes de la Sala II, dos de ellas pertenecientes al nivel III (transición del Magdaleniense medio al superior) y otra más procedente del nivel V (Magdaleniense medio evolucionado) (Corchón Rodríguez et al., en prep.). En uno de los fragmentos (nivel III) se observan marcas de manipulación antrópica. 

10. TRIKUAIZTI I, Murumendi, Beasain, Guipúzcoa 

En el yacimiento megalítico de Trikuaizti I se documentó una "cuenta" de ámbar muy fragmentada, no trabajada, de forma globular o, tal vez, cilíndrica. Es de color rojizo-amarillento y muestra la superficie exterior rugosa, posiblemente por efecto de la deshidratación (Mujika Alustiza y Armendáriz Gutiérrez, 1991: 128). Su cronología sería Calcolítico (Campaniforme), aunque la construcción de la estructura funeraria es anterior (Ontañón Peredo, 2000). Esta pieza se encuentra depositada, en la actualidad, en la Sociedad de Ciencias Aranzadi (San Sebastián). 

11. LARRARTE, Murumendi, Beasain, Guipúzcoa 

En esta estación megalítica se documentó un fragmento de ámbar, de color rojizo y superficie exterior degradada, partido en dos trozos que pudiese corresponder a un anillo o aro, del que es difícil en estos momentos determinar sus dimensiones (Mujika Alustiza y Armendáriz Gutiérrez, 1991: 128, fig. 37.17, p. 156). Al igual que el ámbar de Trikuaitzti, esta pieza, que también se encuentra en la Sociedad de Ciencias Aranzadi (San Sebastián), pertenecería al Campaniforme (Ontañón Peredo, 2000).

12. GOROSTIARÁN Ε, Aitzkorri, Parzonería de Altzania, Guipúzcoa

 J. M. Apellániz, en su Corpus, menciona una "cuenta de piedra traslúcida globular (ámbar?) entre los componentes del ajuar de este túmulo" del Megalítico procedente de este yacimiento (Apellániz Castroviejo, 1973: 222) que representa de forma gráfica en la publicación (fig. 154 A). Este yacimiento cuenta con la misma variedad de campaniforme documentada en Trikuaizti I y Larrarte (Ontañón Peredo, 2000). La pieza está actualmente perdida (Mujica Alustiza y Armendariz Gutierrez, 1991: 136). 

13. LOS LAGOS I y IV, Hermandad de Campoo de Suso (Mazandrero), Cantabria 

Dentro del conjunto megalítico de Los Lagos se han encontrado restos de ámbar (Gutiérrez Morillo, 1999, 2001 y 2003). Están presentes en la cámara funeraria de Los Lagos I, y también en Los Lagos IV Gutiérrez Morillo (1999 y 2001) indica que el ámbar de Los Lagos sería cretácico, posiblemente de la Sierra de Cantabria. Serrano Cañadas y Gutiérrez Morillo (2000) apuntan a un posible origen de este ámbar en el yacimiento paleontológico de Peñacerrada en Álava (ver Alonso et al, 2000 para más información sobre este yacimiento). 

Finalmente, Gutiérrez Morillo (2003) publica los análisis de IRTF de una muestra de Los Lagos I, hallada en una zona marginal externa de la masa tumular del monumento funerario, depositada posteriormente a la construcción del mismo, es decir en el Bronce Pleno, demostrando que es de origen cretácico y reafirmándose en su posible origen en el ámbar de Peñacerrada o quizá en el ámbar presente en la costa cantábrica. Los objetos de adorno en ámbar más recientes de la Cornisa Cantábrica se encuentran en los monumentos megalíticos. En el caso de los tres yacimientos megalíticos estudiados, los fragmentos de ámbar de Larrarte y Trikuaitzti I, y posiblemente de Gorostiaran E, se asocian a contextos de inhumación múltiple en monumentos megalíticos con presencia del Campaniforme, mientras que el de Los Lagos I se asocia al Bronce Pleno. Limítrofe a la provincia de Cantabria se conoce un yacimiento con presencia de ámbar relacionado con los monumentos megalíticos y que interesa para el objeto del presente estudio. En el dolmen de Las Arnillas (Moradillo de Sedaño, Burgos), dentro del conjunto de La Lora, se encontraron pedacitos amorfos de ámbar en el corredor, tal vez pertenecientes a comienzos de la Edad del Bronce (Delibes de Castro et ai, 1986: 33 ; Gutiérrez Morillo, 2003 : 140); este ámbar fue citado como perla de ámbar fragmentada, cuyo origen se ha supuesto en las penillanuras del occidente de la Meseta (Delibes de Castro et al., 1993: 38). Al sur de los dólmenes de La Lora, y ya en tierras palentinas, se encuentra el monumento megalítico de La Velilla (Osorno), cuyo ámbar se asocia a la fase funeraria del yacimiento, datada en el Neolítico (Delibes de Castro y Zapatero Magdaleno, 1995). 


Nota

En el año 2008 se descubrió en Cantabria, cerca de la Cueva del Soplao, un importante depósito de ámbar. En este trabajo, publicado en 2005, obviamente no se menciona este yacimiento, pues entonces su existencia era totalmente desconocida, y por ello tampoco se toma en cuenta su posible implicación en el discurso mantenido por los autores del trabajo consultado.


Continuará

lunes, mayo 15

Arqueoetnopaleontología (9)

 por Heraclio Astudillo-Pombo, Universitat de Lleida

Los usos sociales y funciones culturales de los fósiles en la antigüedad o la necesaria contribución y la imprescindible colaboración de la arqueología (6)


Los objetos de adorno-colgantes durante el Solutrense (Paleolítico superior) en la Península Ibérica


Introducción

Las evidencias de adornos-colgantes más antiguas documentadas en la Península Ibérica, exceptuando algunos ejemplos controvertidos como los bivalvos perforados de cronología musteriense de la cueva de Los Aviones (Zilhão et al. 2010), se remontan al periodo  Auriñaciense con elementos elaborados por el Homo sapiens sapiens (Álvarez-Fernández  2010;  Álvarez-Fernández y Jöris  2007; Tejero Cáceres  2013).  
Los periodos Auriñaciense y Gravetiense presentan una continuidad respecto a las materias primas utilizadas, técnicas de fabricación y contactos a media y larga distancia entre diferentes zonas del SO de Europa (Álvarez Fernández y Avezuela Aristu  2012). Es a partir de la época que nos  ocupa, el Solutrense, que el número de objetos de adorno-colgantes aumenta su número considerablemente, en la Península Ibérica,  sobre todo en la región mediterránea. 
En este artículo se recogen los datos disponibles sobre los yacimientos solutrenses de la Península Ibérica (Fig. 1) divididos en tres apartados correspondientes a tres zonas geográficas: región cantábrica, Portugal y región mediterránea. 

Figura 1. Mapa de la Península Ibérica con los yacimientos de cronología solutrense con objetos de adorno-colgantes. 1: región cantábrica. 2: Portugal. 3: región mediterránea.

Las piezas proceden tanto de excavaciones antiguas así como de excavaciones más recientes y su estudio ha sido realizado desde diferentes puntos de vista, como son el tafonómico, el arqueozoológico o el tecnológico, con el fin de hacer una aproximación a los distintos aspectos relativos a la selección y aprovisionamiento de materias primas, la movilidad de los grupos  de cazadores-recolectores y otras cuestiones ligadas al comportamiento humano, en general.

Las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en diferentes yacimientos de la Península Ibérica con niveles atribuidos al periodo Solutrense, como p. e. Las Caldas, La Garma A, Chufín o Aitzbitarte IV en la región cantábrica; Caldeirão, Vale Boi, Buraca Grande en Portugal; Reclau Viver, La Cueva de Ambrosio, Santa Maira o Nerja en la costa mediterránea, cuentan entre sus materiales con un gran número de objetos de adorno-colgantes, sobre todo realizados sobre conchas de moluscos marinos y dientes. 
En el trabajo original consultado para realizar esta entrada se sintetizaba la información disponible sobre este tipo de objetos de adorno-colgantes hallados en la Península Ibérica, hasta el año 2012, y los somete a diferentes tipos de análisis: arqueozoológico, tecnológico, tafonómico, funcional, etcétera.
De todos los objetos arqueológicos de la categoría mencionada, en este trabajo solo se van a presentar aquellos cuya materia prima es de origen paleontológico.


Colgantes ibéricos solutrenses, de naturaleza paleontológica

Entre los colgantes realizados con materias primas de origen animal, fósi, se encuentran tres piezas solutrense, bastante poco comunes, pues están elaboradas en marfil de mamut, procedentes de la región cantábrica, halladas en las excavaciones de los yacimientos de Las Caldas y de La Riera.

Entre los colgantes realizados con materias primas de origen mineral se documentan algunas perlas o cuentas confeccionadas en azabache halladas en las excavaciones del  yacimiento de Las Caldas (Asturias) y otras confeccionadas en ámbar halladas en las excavaciones del  yacimiento de Cova Rosa (Asturias) (Fig. 6). 

Figura 6. Dos cuentas de ámbar procedentes del yacimiento arqueológico de Cova Rosa (Asturias),  halladas incluidas en los sedimentos de las capas 6ª-8ª. Escala inferior bicentimétrica, permite apreciar que las dos cuentas tienen un diámetro ligeramente superior a 1 cm.
Imagen: 
 
El sistema solutrense de perforación que fue más comúnmente aplicado para agujerear las piezas de adorno-colgantes, elaboradas en diversas materias primas de origen animal (concha, dientes, hueso, asta, marfil, etc.) y también para agujerear las de origen mineral (piedra, ámbar, azabache, etc.), fue la perforación bicónica, debido al aspecto y la sección del orificio. Se realizaba en dos etapas, primero se perforaba la mitad del grueso del objeto, con un aguzado punzón de sílex, por uno de los dos lados y luego se repetía la operación por el lado contrario, hasta conseguir atravesar el grueso del objeto a perforar. Con o sin la preparación previa de las  dos superficies a horadar, mediante el punzonado en el punto de inicio para que no resbalase la punta del buril.

Aspecto de dos tipos de punzones paleolíticos, elaborados en piezas talladas en sílex, en cuyo perfil destaca un apéndice agudo y estrecho que sería la parte usada como perforadora del material a agujerear. Dibujo de Lowel Hess
Imagen: El Hombre Pehistórico. Life
 
En sentido contrario, debido al uso de un sistema de suspensión alternativo, debe destacarse el modo particular de suspensión del diente de tiburón procedente de la cueva guipuzcoana  Aitzbitarte IV, en el término de Errenteria, cuya raíz posee una ranura circundante o surco perimétrico y dos muescas laterales más profundas para asegurar la sujeción del objeto mediante un cordoncillo de fibras vegetales o de una fina tira de piel. (p. 326)

Figura 7. Diente de tiburón fósil procedente de la cueva  Aitzbitarte IV (Errenteria), hallado en el Nivel IVa. En la parte central hay una escala tricentimétrica, para hacerse una idea de su tamaño, pudiendo verse que el diente fósil de tiburón mide poco más de 3 cm.
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En definitiva, durante el Solutrense la continuidad respecto al periodo anterior (Gravetiense) en lo que respecta a las técnicas empleadas para transformar las materias primas en objetos de adorno-colgantes está contrarrestada por un incremento importante en cuanto al número de objetos de adorno-colgantes documentados en todas las regiones, pero sobre todo en la mediterránea; las materias primas empleadas siguen siendo básicamente las mismas aunque el repertorio de especies de moluscos es más amplio y en la región cantábrica se hace uso de nuevos materiales. 
Todo esto ve su reflejo en un intercambio de objetos a corta y larga distancia que culminará en el periodo posterior, el Magdaleniense, momento del Paleolítico superior en el que se producirá una verdadera explosión, documentándose gran variedad y número de adornos en casi todos los sitios arqueológicos estudiados.


Fuentes

- Avezuela Aristu, Bárbara & Álvarez-Fernández, y Esteban (2012). Los objetos de adorno-colgantes durante el Solutrense en la Península Ibérica. Espacio, Tiempo y Forma. Prehistoria y Arqueología, t. 5, http://revistas.uned.es/index.php/ETFI/article/view/10702/10372