viernes, junio 24

Márquetin, enología y registro fósil (17)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Universitat de Lleida


Uso del registro fósil, como emblema de ciertos vinos españoles (17ª parte)


Los vinos paleontológicos de la Bodega Vila Corona, Tremp (Lleida) (3ª parte)


Introducción

La bodega Vila Corona, de la localidad de Vilamitjana, en el municipio de Tremp, en la comarca del Pallars Jussá, ha vuelto a sorprender, agradablemente, a los interesados en la "paleontología cultural" y a los amantes de la paleontoenología, pues
 por tercera vez consecutiva, en los últimos 10 años, ha vuelto a diseñar, imprimir y adherir a una botella de sus vinos, otra etiqueta paleontológica, en la que se relaciona de forma clara y verídica a uno de sus excelentes vinos con el registro fósil de su localidadEn esta ocasión, la etiqueta mencionada servía para identificar un vino blanco de la serie Llabustes. 

Con esa etiqueta paleontológica se pretendía conmemorar el hallazgo de unos restos fósiles de dinosaurios del tipo titanosauridoen un yacimiento denominado "Els Nerets", también conocido entre los paleontólogos como "Vilamitjana-1". El yacimiento mencionado está situado en unos terrenos que son propiedad de la bodega Vila Corona, en la "Serra dels Nerets", en el término hoy despoblado de Vilamitjana, una muy pequeña localidad, hoy deshabitada, agregada al municipio de Tremp desde hace muchos años. 


Las etiquetas de la bodega Vila Coronas explican de dónde vienen y qué son la bodega y sus vinos

La Bodega Vila Corona quiere expresar en sus etiquetas la riqueza geológica, paleontológica, arqueológica y mitológica de su entorno. Su lema «Entre rocs i ceps» presente en todas sus etiquetas, quiere destacar la importancia geológica del terreno (terrer) donde crecen sus cepas.

Hace 65 millones de años, la sierra del Nerets era un antiguo delta de un río que desembocaba en el antiguo mar de Tetis, que enlazaba el Océano Índico al Este con el Océano Atlántico al Oeste. Este delta y sus playas de arena transportada por las corrientes de agua fluviales y marinas es en la actualidad una roca caliza arenosa compacta, la arenisca de Areny o Arén. En este lugar, hace 65 millones de años, vivían los últimos dinosaurios de Europa y otros animales como ciertos géneros de cocodrilos, poco antes de la gran extinción que acabaría con ellos y con una gran parte de la vida del planeta.
Posteriormente, hace 40 millones de años, se formaron los Pirineos. Surgieron del fondo del mar gracias al movimiento de la placa africana, que empujó la placa ibérica haciéndola chocar con la placa europea, formándose poco a poco una cordillera que llegaría a alcanzar los 8000 metros de altitud promedio, inclinada hacia el sur. Con el tiempo los sedimentos resultantes de la erosión de la cordillera pirenaica, transportados por las aguas superficiales fluyentes acabarían por rellenar y colmatar el antiguo mar de Tetis. 

En el Pallars y otras zonas del Pirineo encontramos la "Formación Tremp" o "Garumniano", un conjunto típico de estratos sedimentarios resultado de la formación de los Pirineos, que se identifica principalmente por la presencia de las arcillas rojas, con mucho hierro, que le dan el color rojizo, granate o rosa oscuro, característico de muchos terrenos del Pallars Jussá. Es únicamente en esta comarca donde se encuentra el cultivo de la viña en estas tierras rojizas del garumniano (facies), constituyendo un "terroir" o terruño específico para el cultivo de las cepas de la Bodega Vila Corona.

La roca de la sierra dels Nerets que se ha erosionado durante miles de años ha formado el terreno donde, desde 1749, han cultivado la viña los antepasados del actual propietario . Desde la pequeña bodega de la casa de Vilamitjana hasta la elaboración con criterios enológicos que inició el padre del actual propietario, siempre se ha comercializado con el vino de la Conca de Tremp. 
Fué en el siglo XX cuando se perfeccionó el cultivo y comercialización del vino, primero en barriles de madera y después en botellas, hasta la actualidad en que bajo la dirección y conocimientos del enólogo Enric Vila y Corona, alcanzó el objetivo de ser la primera bodega del Pallars que entró en la Denominación de Origen Costers del Segre, especializándose en monovarietales y conservando el coupage de las variedades autóctonas del Pallars.


Yacimiento de "Els Nerets"

Este yacimiento, situado entre las poblaciones de Vilamitjana y Suterranya, agregadas en el municipio de Tremp, ha suministrado restos de una gran diversidad de subfamilias de dinosaurioshadrosaurios, titanosaurios, terópodos y nodosauros, así como también restos de cocodrilos y de tortugas. 

Aspecto del terreno perteneciente a la denominada Unidad Garumniense Gris. Un grupo de paleontólogos realizan trabajos de campo relacionados con la fauna fósil del yacimiento.
Imagen: Parc Cretaci 

El yacimiento de "Els Nerets" es un yacimiento que todavía se está excavando actualmente, en el que se han hallado restos óseos, huevos  y huellas de diversos tipos de dinosaurios. Este yacimiento resulta de gran potencial para conocer la información paleoambiental contenida en los estratos más antiguos de esta cuenca sedimentaria cretácica.


La Formación Tremp. 

Los ecosistemas continentales del Cretácico superior (Maastrichtianse) de los Pirineos se formaron en zonas de transición entre el mar y el continente (Unidad gris) y en ambientes fluviales (Unidad roja inferior). El cambio entre el Cretácico y el Paleógeno viene marcado por la presencia de unas capas de calizas (Calizas de Vallcebre y equivalentes laterales) que indican una gran extensión de zonas lagunares que posteriormente darian lugar a nuevos ambientes fluviales, pero ya de edad del Paleoceno (Unidad roja inferior). Estas cuatro unidades son las subdivisiones más aceptadas de la Formación Tremp, también llamada por algunos autores clásicos como facies Garumnianas.

La Conca Dellà conserva uno de los conjuntos de yacimientos paleontológicos con restos de dinosaurios más importante de Cataluña.
El paisaje del Pallars Jussà, y por extensión el de Cataluña y el de Europa durante el Cretácico superior era muy diferente a lo que conocemos hoy en día. Los Pirineos apenas empezaban a formarse (y tardarían más de 20 millones de años en hacerlo!!) y el mar llegaba a bañar las actuales comarcas catalanas del Berguedà, Alt Urgell, Pallars Jussà y la Noguera. Una bajada de nivel del mar provocó una retirada hacia el oeste de la línea de costa y una progresiva continentalización de estas tierras antes macroinsulares, pasando de ser una zona de playas, deltas o humedales para acabar siendo una zona de gran influencia fluvial. 
En cuanto a Europa, una observación a vista de pájaro nos mostraría nuestro continente como un conjunto de megaislas con algunas zonas de mayor o menor contacto entre ellas. Estos puntos de contacto entre islas eran los puentes que permitían el paso de nuevas especies de dinosaurios y de otros vertebrados, los cuales posiblemente llegaron emigrando desde el continente asiático.

Hace unos 69 millones de años, durante el Maastrichtiense, los actuales Pirineos, Iberia y parte de Francia formaban una gran isla conocida como "isla ibero-armoricana" que formaba parte del archipiélago que durante el Cretácico fue Europa. Esta isla gigantesca estaba dominada por un grupo de grandes dinosaurios herbívoros de cuello largo conocidos como titanosaurios 

Aspecto del dinosaurio saurópodo titanosaurido del género:  Lirainosaurus
Imagen: Parc Cretaci 

Los titanosaurios eran dinosaurios herbívoros y cuadrúpedos que pertenecían al grupo de los saurópodos, Este tipo de dinosaurios podían alcanzar dimensiones gigantescas, siendo el tipo de animales más grandes que jamás hayan caminado sobre la tierra firme del planeta. 
Su presencia se constata tanto para el descubrimiento de algunos huesos, como también por la presencia de huellas y huevos de esos dinosaurio. Los huesos y los huevos de dinosaurios se conocen desde los años 50 (en varios yacimientos del Pallars Jussà), en tanto que el descubrimiento del yacimiento de Fumanya (Berguedà) a mediados de los años 80 permitió la catalogación de más de 3000 huellas de estos grandes dinosaurios. Los estudios científicos han permitido identificar un mínimo de 8 formas diferentes de dinosaurios saurópodos, englobadas dentro del grupo de los titanosaurioscasi todas ellas en el periodo cronológico que va desde hace 72 hasta 66 millones de años. Comprendiendo especies de tamaño muy grande (sobre unos 15 metros de longitud) hasta otras más pequeñas, en las que un adulto apenas llegaría a unos 6 o 7 metros de longitud total.


Antecedentes históricos

Los primeros hallazgos de restos óseos de supuestos dinosaurios titanosauridos en el yacimiento de Nerets, son bastante anteriores a los más recientemente realizados por los paleontólogos del Museo Paleontológico de la Conca Dellà (Isona), del Geoparque de la Conca de Tremp-Montsec.

La primera referencia bibliográfica, informando del hallazgo de restos óseos de supuestos dinosaurios titanosauridos es de 1987, "Arcosaurios (Crocodilia, Dinosauria) del Cretácico superior de la Conca de Tremp (Lleida, España)"y en ella se informa del hallazgo de restos óseos de estos reptiles. Sus autores son los paleontólogos pioneros en la dinosauriología española: Mª. L. Casanovas, J. V. Santafé, J. L. Sanz & A. D. Buscalioni. 
El texto de forma muy resumida dice:
"El material estudiado procedente del yacimiento de Els Nerets (Vilamitjana, Tremp) son dos vértebras caudales extraídas en el verano de 1984 por los dos equipos de dos paleontólogos, uno del Institut de Paleontología «M. Crusafont» de Sabadell y el otro de la Unidad de Paleontología de la Universidad Autónoma de Madrid.

El material atribuible eran dos cuerpo de vértebra caudal:
IPSN-23: Cuerpo de vértebra caudal de situación anterior con un pequeño resto de pedicelo neural. 
IPSN-19: Cuerpo de vértebra caudal de situación media a posterior.

En resumen podemos decir que, por lo que respecta a las vértebras, nuestros ejemplares son asignables únicamente a Hypselosaurus, pero debido a las evidentes diferencias entre las vértebras de Matheron y los restos de Tremp no es posible atribuirlo a la especie H. priscus,   por el momento, el material de Tremp lo atribuimos a Hypselosaurus sp. Familia Atlantosauridae. Subfamilia TitanosaurinaeGénero Hypselosaurus,  Especie no determinada: Hypselosaurus sp.

La  segunda  referencia bibliográficainformando del hallazgo de restos óseos de supuestos dinosaurios titanosauridos es de 1992,  "Novedades en el registro fósil de dinosaurios del Levante español" y en ella se informa del hallazgo de restos óseos, su autora es una pionera en la dinosauriología española: Mª L. Casanovas. El texto dice:
"Yacimiento: Els Nerets (Tremp Lleida). Cretácico superior. Presencia de un Saurópodo Titanosáurido representado, hasta el momento, por un húmero y un fémur incompletos así como dos diáfisis de hueso largo, uno de los cuales posiblemente sea un radio y un fragmento de cuerpo vertebral caudal en el que debido a la fractura, puede apreciarse la estructura ósea propia de los  Titanosáurios: estructuras grandes, signo de primitividad que se encuentra en los Dinosaurios saurópodos más antiguos."

La  tercera  referencia bibliográficainformando del hallazgo de restos óseos de supuestos dinosaurios titanosauridos es de 1995, "Nuevos restos de dinosaurios (Titanosauria y Ornithopoda) en el Cretácico superior de las cuencas de Tremp y Dellà (Lleida, España)" , sus autores son pioneros en la dinosauriología española: Mª. L. Casanovas, J. V. Santafé, J. L. Sanz & J. E. Powell. El texto resumido dice:
"El yacimiento del Cretácico superior (Maastrichtiense) de EIs Nerets (Tremp, Lleida)  ha proporcionado diversos huesos de saurópodo: un fragmento de centro de vértebra dorsal, un húmero incompleto, un fémur y una tibia. Este material es identificado como Titanosauridae indet. en base a las siguientes sinapomorfías: contorno posterior pleurocélico acuminado, tejido óseo cancelar, crestas supracondilares prominentes en el húmero, cuarto trocánter desarrollado." 

La  cuarta referencia bibliográficainformando del hallazgo de restos óseos de supuestos dinosaurios titanosauridos es de  2006, "Nuevos hallazgos de dinosaurios y otros tetrápodos continentales en los Pirineos sur-centrales y orientales: resultados preliminares" sus autores: Vila, B.; Gaete, R.; Galobart, À.; Oms,  O.; Peralba, J. & Escuer, J. eran discípulos de los pioneros en la dinosauriología española que habían estudiado previamente los restos óseos de ese yacimiento.

Se han producido nuevos hallazgos, recientemente, en cuatro de las localidades paleontológicas (Els Nerets, Sant Romà d’Abella, Fumanya Sud y F. Nord) ya conocidas a finales de los años ochenta y noventa. La mayor parte del material osteológico hallado aún se encuentra en fase de preparación y estudio. Los taxones de reptiles fósiles identificados hasta ahora, son: dinosaurios del tipo hadrosáurido, titanosaurido y terópodo y también cocodrilos y quelonios (tortugas). 
En los yacimientos de Els Nerets, el Molí del Baró y en el de Peguera-1, ha sido recuperado material óseo postcraneal de saurópodo, preliminarmente atribuido erróneamente a Titanosauria indet., debido a los escasos caracteres diagnósticos que conservan los restos hallados y por las características ambiguas de su contexto bio-estratigráfico general.

La dificultad que presenta la datación de niveles continentales, ha impedido situar la totalidad de los yacimientos estudiados en una escala cronoestratigráfica precisa. En los últimos años se han realizado una serie de estudios para datar las formaciones continentales y de transición del Cretácico superior de los Pirineos que afloran en Catalunya. Estas dataciones se basan principalmente  en  asociaciones  de  algas carófitas fósiles, magnetoestratigrafía y  estratigrafía secuencial. El resultado de la datación, por este procedimiento, para la formación del yacimiento de Els Nerets, es que su formación corresponde a finales del Cretácico Superior (Campamiense), hace unos 83,6±0,2 MA, a finales del Mesozoico.

La  quinta referencia bibliográficainformando del hallazgo de restos óseos de supuestos dinosaurios titanosauridos es de 2020. "Noves troballes de titanosaures a dues localitats històriques de la Conca de Tremp (Cretaci Superior, Pirineus)", sus autores son: Bernat Vila; Albert G. Sellés; Àngel Galobart; Josep Marmi; Rodrigo Gaete; Jose Ignacio Canudo. 
Actas de les Segones jornades d’arqueologia i paleontologia del Pirineu i Aran: Tremp, 31 de maig i 1 de juny de 2019, 2020, págs. 26-33

En los últimos años se han obtenido nuevos datos sobre los dinosaurios saurópodos del grupo de los titanosaurios en dos de los principales yacimientos históricos de la cuenca de Tremp (Pallars Jussà, Cataluña). En la localidad de Els Nerets se han recuperado elementos craneales y postcraneales, y en el yacimiento de Orcau-1 se ha descubierto la parte delantera de un individuo parcialmente articulado. Dada la escasez del registro fósil de titanosaurios en los depósitos maastrichtianos (Cretáceo superior) de los Pirineos, la reanudación de las excavaciones en estas localidades históricas y la recuperación de nuevo material fósil representa un avance primordial para entender la sistemática y la diversidad del grupo en los últimos millones de años del Cretácico.


Reconocimiento institucional

Dada su relevancia científica y educativa, el mes de octubre de 2014, el Gobierno de la Generalitat de Cataluña aprobó la declaración de los yacimientos paleontológicos de Els Nerets y de Suterranya, dos localidades rurales agregadas al municipio y término de Tremp, como un bien cultural de interés nacional (BCIN), en la categoría de Zona Paleontológica.


Impactos culturales y económicos

El registro fósil de dinosaurios en Cataluña es extraordinario en cuanto a variedad. Los fósiles que proporcionan son el principal campo de estudio de los paleontólogos especializados en el estudio de este grupo tan particular de reptiles. Al mismo tiempo, constituyen un recurso cultural con un gran atractivo turístico, capaz de dinamizar económicamente las localidades que disponen de yacimientos musealizados o de centros de interpretación con museo adjunto. Los restos fósiles de dinosaurios, estudiados adecuadamente, representan una fuente inagotable de contenidos para las actividades y las exposiciones de los centros de interpretación y museos de la zona, que divulgan entre sus visitantes un tipo de patrimonio paleontológico único. 
El interés científico y social por los dinosaurios pirenaicos, radica en que se trata de los últimos representantes de todos los grupos de dinosaurios de los que se tiene registro en Europa y aportan mucha información de los ecosistemas en que habitaban y de sus adaptaciones evolutivas, justo antes de la extinción masiva de todo el grupo al final del Cretácico, por efecto de un inesperado e impredecible cataclismo astronómico.


El Llabustes Chardonnay 2017

La etiqueta aparece doblemente relacionada con el registro fósil de la localidad, por medio de dos formas de comunicación. 
a- Gráficamente mediante la representación de un cráneo y una mandíbula de dinosaurio, supuestamente, de tipo titanosaurido 
b- Textualmente por medio de una nota informativa situada debajo de la imagen anterior que dice: 
"Titanosauro dels Nerets" 
Yacimiento Vila Corona, Vilamitjana
Museo de La Conca Dellà
Geoparque Conca de Tremp-Montsec.


La relación del texto de la etiqueta vínica con la representación gráfica del cráneo y mandíbula de dinosaurio que sirven como ilustración, es algo fantasiosa y poco justificada, pues por aquella fecha (2018), aún no se había encontrado este tipo de huesos en ese yacimiento y es posible que no se encuentre nunca, pues el cráneo es una de las parte más frágiles del esqueleto que con frecuenciano se conserva. Por tanto una elección tan "liberal" de la figura emblemáticas de ese vino, por parte de la bodega Vila Corona, necesita de una explicación aclaratoria que suavice o haga comprensible el uso de un etiquetaje tan imaginativo, cuyas causas resultan comprensibles y justificables, cuando son dadas a conocer. 
La causa principal sería la urgencia manifestada por la bodega Vila Corona en poder disponer de una imagen gráfica promocional, relacionada con los titanosaurios, que resultase atractiva e hiciera más deseable la posesión de las botellas de aquel vino. De todas las opciones posibles: la representación realista del aspecto que tendría un titanosaurio, en vida, la representación realista de un esqueleto completo articulado o la representación realista de algunas partes del esqueleto del dinosaurio, se escogió esta última opción por resultar más "realista y científica". De las diversas partes del cuerpo de un dinosaurio que pueden ser consideradas como las más representativas de la especie y que pueden resultar más atractivas como reclamo comercial, la cabeza o el cráneo es la parte corporal más característica y representativa, y ésta fue la petición de la bodega Vila Corona a los paleontólogos ilustradores.

"Etiqueta paleontológica" presentada en julio de 2018 para etiquetar el vino Llabustes Chardonnay de la cosecha de 2017. Se hacen referencia a los restos de titanosaurios encontrados en un conocido yacimiento paleontológico, existente en los terrenos próximos a las viñas propiedad de la bodega Vila Corona. Situados ambos en la Sierra de Els Nerets (Vilamitjana, localidad agregada al municipio de Tremp). La calidad de la imagen no es nada buena, pero no existen alternativas. 
Imagen: Bodega Vila Corona

Ante la petición apresurada de la bodega Vila Corona, de poder disponer de una imagen ilustrativa de la cabeza de un titanosaurio, para poder incorporarla a su etiqueta, los paleontólogos del yacimiento de Els Nerets, les proporcionaron una imagen correspondiente a una reconstrucción ideal del cráneo típico de este tipo de dinosaurios, obtenida por medios digitales, de manera que la imagen pudiera ser incorporada rápidamente en las etiquetas del Llabustes Chardonay 2017. 

A juzgar por las probables dimensiones de la cabeza del dinosaurio, de cuyo esqueleto se conocían algunos otros huesos largos y cortos, los paleontólogos calcularon que aquel dinosaurio titanosaurio cuyos restos se habían hallado en el yacimiento de Els Nerets, habría podido alcanzar unos 15 metros de longitud, unos 3 metros de altura y un peso aproximado de unas 10 toneladas.


Aspectos enológicos básicos de este vino:

Variedad: vino blanco, monovarietal, Chardonnay 100%
Zona de producción: Vilamitjana. Tremp (Pallars Jussà) 
Denominación: Costers del Segre D.O.
Graduación alcohólica: 13'5% Vol.
Elaboración: Vendimia manual a finales de agosto, con una corta maceración pelicular y fermentación alcohólica a temperatura controlada de 18º C durante veinte días.
Temperatura de servicio: Aconsejamos servirlo entre 10-12º C.


Fuentes

- Anónimo (2018). Presentació de la nova etiqueta del vi Llabustes Chardonnay aquesta tarda en el Tast Musical. Noticias del Celler Vila Corona. Twitter 21 jul. 2018
Anónimo (2018). Nova etiqueta del vi Llabustes Chardonnay!!  Titanosaure dels Nerets. Facebook Vila Corona
- Anónimo (2018). Nuestras etiquetas explican de dónde venimos y lo que somos. Bodega Vila Corona
Anónimo. Yacimientos de los Nerets y Suterranya declarado bien cultural de interés nacional (BCIN). Ayuntament de Tremp  
Anónimo. Paleontología de La Conca Dellà. Parc Cretaci 
- Casanovas, M.L .; Santafé,  J.L. ,  Sanz. J. L.  &  Buscalioni, A. D. (1987 ). Arcosaurios (Crocodilia, Dinosauria) del Cretácico superior de la Conca de Tremp (Lleida, España)  Estudios Geologicos. CSIC. 
Casanovas-Cladellas, Mª. L. (1992) Novedades en el registro fósil de dinosaurios del Levante españolZubia.
- Casanovas-Cladellas, Mª. L.;  Santafé-Llopis,  J. V. ; Sanz, J. L.  & Powell, J. E. (1995)  Nuevos restos de dinosaurios (Titanosauria y Ornithopoda) en el Cretácico superior de las cuencas de Tremp y Dellà (Lleida, España) Estudios Geol., 51: 277-283 
-Vila, B.; Gaete, R.; Galobart, À.; Oms,  O.; Peralba, J. & Escuer, J. (2006) Nuevos hallazgos de dinosaurios y otros tetrápodos continentales en los Pirineos sur-centrales y orientales: resultados preliminares.  III Jornadas Internacionales sobre Paleontología de Dinosaurios y su Entorno,  Salas de los Infantes, Burgos

viernes, junio 3

El Registro fósil ibérico en la Loterofilia española (8)

 por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Universitat de Lleida

El hacha de mano bifaz del “Hombre de Heidelburgo” y otros fósiles de Cueva Negra de la Encarnación, en Caravaca de la Cruz (Murcia) 



El hacha bifaz achelense y la Cueva Negra de La Encarnación de Caravaca, protagonistas en 10 millones de décimos de Lotería Nacional, en julio de 2015

El útil prehistórico que protagoniza el décimo de lotería fue encontrado en la campaña de excavaciones del verano del año 2003 en el yacimiento pleistoceno de Cueva Negra, en el Estrecho del Río Quípar, situado en la zona de la ermita de La Encarnación de Caravaca de la Cruz (Murcia). Es un hacha de mano tallada por sus dos caras. En el caso del utensilio de Cueva Negra, la pieza consiste en un canto de caliza de forma aplanada que fue tallado mediante una treintena de extracciones de fragmentos, mediante percusión experta, y que aún conserva algo del córtex original. Esta pieza arqueológica de Cueva Negra está datada por biocronología y paleomagnetismo, atribuyéndole entre 780.000 y 900.000 años de antigüedad.


Aspecto del logo actual de la Asociación Murciana para el Estudio de la Paleoantropología y el Cuaternario. El protagonismo del bifaz de Cueva Negra en el emblema corporativo, da una idea de su valor arqueológico y paleoantropológico. 
Imagen: mupantquat.com
 
La Presidenta de Loterías y Apuestas del Estado, Inmaculada García Martínez, la Consejera en funciones de Agricultura y Agua de la Región de Murcia, Adela Martínez-Cachá y el Alcalde de Caravaca de la Cruz, José Moreno, se desplazaron el 3 de julio de 2015 hasta el yacimiento prehistórico Cueva Negra de la Encarnación de Caravaca de la Cruz (Murcia), para presentar "in situ", a los medios de comunicación, la viñeta del décimo del Sorteo de Lotería Nacional que debería realizarse el sábado 11 de julio. El nuevo décimo estaba dedicada al importante hallazgo arqueológico y paleoantropológico de una antigua hacha de mano, bifacial, realizada hace entre 780.000 y 900.000, por un humano antiguo, que fue antecesor de la especie Homo neanderthalensis

De Izquierda a derecha, Adela Martínez Cachá, Jose Moreno, Inmaculada García Martínez y Michael J. Walker, en la presentación "in situ" del décimo de lotería conmemorativo, impreso para el sorteo del sábado11 de julio de 2015.
Imagen: 

La presentación tuvo lugar justo al día siguiente del inicio de la XXVI campaña de excavaciones, que está coordinada por la Asociación Murciana de para el Estudio de la Paleontología y el Cuaternario (Mupantquat), bajo la dirección de Michael J. Walker,  paleoantropólogo y profesor emérito de la Universidad de Murcia, Mariano López Martínez, arqueólogo y paleoantropólogo y María Haber Uriarte,  paleoantropóloga y arqueóloga

Aspecto del décimo  del Sorteo de Lotería Nacional del sábado 11 de julio de 2015, mostrando un artefacto lítico elaborado por un homínido hace entre y años.
Imagen: Sociedad Estatal Loterías y Apuestas del Estado

Dado que aquel Sorteo protagonizado por el hacha de mano bifacial hallada en la Cueva Negra del Estrecho del Río Quípar puso a la venta 10 millones de décimos, distribuidos por  las administraciones de lotería de toda España, el hallazgo arqueológico murciano y el nombre de la cueva donde fue hallado llegaría al conocimiento de millones de personas de todos los rincones de España. 
La viñeta del décimo de aquel Sorteo de Lotería Nacional llevaba la siguiente leyenda: ‘Hacha de mano, hallazgo arqueológico Cueva Negra de la Encarnación de Caravaca de la Cruz (Murcia), 780-900.000 años’.


La Cueva Negra del Estrecho del Río Quípar

La Cueva Negra del Estrecho del Río Quípar, en Múrcia, es un amplio abrigo rocoso en el altiplano del noroeste de la Región murciana. El abrigo se abre hacia el norte y está a 780 metros sobre el nivel del mar y a 40 metros sobre el cauce del Río Quípar, cuyas aguas fluyen en dirección norte, en esta garganta geográfica. El Quípar es un afluente del Río Segura, que desemboca en el Mar Mediterráneo. 
El abrigo contiene capas de sedimentos cuyo contenido arqueológico llamó la atención de los arqueólogos, que en 1981 lo exploraron y hallaron algunos utensilios sencillos elaborados sobre lascas de piedra, además de algunos huesos de animales, incluso los de especies prehistóricas extintas.


Localización de la Cueva Negra del Estrecho del Río Quípar, según diferentes sistemas 
y escalas de representación 

En 1986 Miguel San Nicolás del Toro, uno de los arqueólogos que descubrieron el yacimiento, enseñó el sitio a Michael Walker que sugirió que podría pertenecer al ultimo período glacial y, en tal caso, de una antigüedad de cincuenta mil años. Ahora después de veinte años de excavaciones se sabe que el deposito de restos antropológicos es mucho más antiguo. En 1990 se iniciaron las campañas anuales de excavación que investigaron  sistemáticamente los sedimentos del piso de la cueva que contienen restos paleoantropológicos. Se ha podido descubrir que tienen más de medio millón de años y, por tanto, una importancia arqueológica y paleoantropológica muy grandes.


El bifaz achelense de Cueva Negra 

El útil prehistórico, motivo de gran interés arqueológico, representado gráficamente en el billete de Lotería para el sorteo del 11 de julio de 2015 , fue encontrado en el año 2003, en los niveles de sedimentos del Pleistoceno, existentes en el yacimiento de Cueva Negra del Estrecho del Río Quípar, cavidad situada en la zona denominada de La Encarnación (alrededores de la ermita del mismo nombre), en el territorio del municipio de Caravaca de la Cruz. 
Un bifaz de estilo achelense es un hacha de mano, es decir para ser usada sin mango, tallada por sus dos caras. En el caso del utensilio de Cueva Negra, la pieza consiste en un canto de caliza de forma aplanada que fue tallado mediante una treintena de extracciones y que aún conserva algo de córtex. 

Aspecto del hacha bifacial, elaborada con técnica achelense, vista por sus dos caras. Debajo un dibujo esquemático de lo anterior, en el que se ha añadido una vista lateral del artefacto. Cortesía de Mariano López
Imagen: Nutcracker Man

La pieza de Cueva Negra está datada por biocronología y paleomagnetismo entre hace 780.000 y 900.000 años de antigüedad. Con una antigüedad similar se han encontrado bifaces, también, en Israel. 
Por su parte, el yacimiento de la Cueva Negra tiene entre 900.000 y 800.000 años de antigüedad, que corresponde al final del Pleistoceno Antiguo o Inferior. Habiéndose hallado, además de los restos arqueológicos paleolíticos, abundantes restos fósiles de animales prehistóricos y algunos dientes humanos, correspondientes a la especie humana denominada “Hombre de Heidelburgo” u “Homo heidelbergensis”. 
Este yacimiento caravaqueño se encuadra entre los 5 yacimiento más antiguos de la península Ibérica con restos del hombre fósil.


La vida en el entorno de la Encarnación
hace 900.000 años
 
Imaginar visualmente el entorno en que vivieron los hábiles talladores de Cueva Negra es un privilegio que debemos al estudio del polen fósil llevado a cabo por el Doctor José Carrión de la Universidad de Murcia, así como a los numerosos trabajos realizados sobre la fauna fósil del yacimiento, con las notables colaboraciones de los Doctores Antonio Ruiz Bustos de la Universidad de Granada, Xabier Murélaga de la Universidad del Pais Vasco, Anne Eastham de la Universidad de Gales, o el Doctor Jan Van der Mader del Museo de Ciencias Naturales de Madrid, entre muchos otros. 


Flora y vegetación

El polen fósil presente en el sedimento se corresponde con un ambiente más húmedo que el actual 13 . La cueva estaba rodeada de frondosos bosques, con predominio de especies de Quercus, quejigo o la encina, entre otros árboles de
magnífico porte como el arce, el tejo e incluso el haya, y valiosos recursos nutritivos como el avellano, madroño, pino piñonero y probablemente almez. Un exuberante ecosistema similar, aunque más húmedo, al que aún en fechas históricas reinaba en el monte mediterráneo, y del
que apenas se preservan pequeñas islas en el sureste ibérico con algún ejemplar centenario que nos recuerda el esplendor de antaño. 
Se han identificado también especies de ambientes cálidos como el lentisco, la jara y el acebuche, otras de ribera como sauce, junco y abedul, y algunas como el enebro, la efedra o la artemisa que indican la presencia de espacios frescos y abiertos en el altiplano y la sierra. 


Fauna

Los restos de fauna prehistórica, incluidos en los sedimentos cavernarios ha permitido identificar la fauna existente en aquel lugar, en aquella época lejana y también una parte de la dieta y de los hábitos alimentarios de sus ocupantes humanos.

La excepcional diversidad de fauna aviar identificada entre los fósiles de Cueva Negra, posiblemente la mayor encontrada en un yacimiento paleolítico de esta antigüedad, nos aporta valiosa información que confirma la presencia de diversos biotopos y paisajes en la zona.
Además de aves típicas de bosques como el arrendajo, (ávido consumidor de bellotas), de prados y estepas como el busardo moro, de zonas rocosas como el roquero rojo, o de  sotobosque como la perdiz roja, encontramos numerosas especies de hábitats acuáticos, entre ellas varios tipos de ánade, porrón, cerceta, todos ellos patos buceadores, focha, agachadiza común e incluso zancudas que requieren de requieren de aguas profundas como el
correlimos y el andarríos. De hecho, la entrada de la cueva debió estar cerca de la orilla de un lago o un gran río, pues el tipo de grano de su sedimento es característico de la deposición en aguas mansas, 

La fauna de vertebrados de mediano o gran tamaño está formada por mamíferos, los de mayores dimensiones son: Macaca cf. sylvanus (macaco), Crocuta -quizas Pachycrocuta- sp. (hiena), Ursus sp. (oso), Canis cf. mosbachensis (un precursor del lobo), Canidae indet., Felis (Lynx) cf. lynx (lince), Stephanorhinus cf. etruscus (un rinoceronte), Equus cf. sussenbornensis (un caballo extinto), Elephantidae indet., Bison sp. (bisonte), Bos primigenius (uro), Capra cf. ibex (cabra montesa hispánica), Megaceroides (Megaceros /Megaloceros) sp. (un ciervo gigante extinto), Cervus cf. elaphus (ciervo comun), Dama cf. nestii vallonetensis (un gamo extinto), Cervidae indet., Sus scrofa (jabalí). 

Se han hallado restos de cuatro rinocerontes, entre ellos un cráneo de un animal joven, con tres piezas pétreas paleolíticas incrustadas y también un diente canino humano. 
Un gran fragmento de la cornamenta adherida al hueso frontal craneano, corresponde al ciervo gigante Megaceroides; el hallazgo de este fragmento y de otros fragmentos de Cervus elaphus implicarían la utilización humana del lugar durante las estaciones mas frías del año, antes de que los machos pierdan las astas al llegar la primavera. 
La escasez de restos de carnívoros grandes (una mandíbula de hiénido pequeño; un diente de oso) implicaría al Hombre como el responsable de haber transportado los restos de varios herbívoros grandes hasta el interior de la cueva. 
Los numerosísimos restos de los animales que han sido recuperados durante las diversas campañas de excavación demuestran que especies fueron la base de subsistencia de los cazadores y recolectores que habitaban la cueva, incluyendo desde grandes mamíferos, como rinocerontes, hasta otro pequeños como ratas de agua, peces, tortugas y aves acuáticas. Algunos elementos encontrados ofrecen marcas de cortes, efectuados por el hombre fósil y también de haber pasado por el fuego, señales que son indicios claros de la explotación de la Biodiversidad pretérita por el Hombre fósil. Además, la presencia de diversas especies de animales , ya extintas, resaltan la gran antigüedad del yacimiento murciano.


Los dientes del Hombre Fósil.  

El primer diente humano fósil del abrigo fue hallado en 1991, ya en la segunda campaña. Se trataba de un diente permanente inferior (incisivo lateral izquierdo). La corona esta tan desgastada que se ve el canal o “nervio” y se puede imaginar que el dueño debió sufrir dolor. El cuello del diente, entre corona y raíz, es muy ancho desde adelante hacia atrás. Tanto el desgaste de las coronas de las piezas anteriores, como la anchura del cuello son rasgos frecuentes y característicos en dientes del “Hombre de Neandertal” y del “Hombre de Heidelburgo” pero no en los humanos actuales. Aquel incisivo fue hallado en la parte de atrás del abrigo, en una tierra suelta y polvorienta de color gris, que recubría el sedimento del Pleistoceno, de color beige, más duro y compacto. La tierra suelta sin duda había sido arrojada al excavar un zulo al final de la Guerra Civil (1939) por guerrilleros del maquis, que fue cavado en el sedimento antiguo y también de silos excavados, unos pocos años después, para esconder almendras. Luego los pastores guardaron el rebaño en el interior del abrigo e hicieron un sencillo refugio afuera, adosado a inmensas rocas caídas de la visera de la entrada.  
El hallazgo del diente humano fósil incitó a los arqueólogos a tamizar toda la tierra suelta acumulada encima del sedimento antiguo del Pleistoceno, para descubrir su superficie entera en el interior del abrigo. Este proceso de recogida y tamizado de la tierra revuelta durante décadas anteriores, pero recientes, permitió la recuperación de otros dos dientes permanentes humanos -un incisivo lateral derecho superior y un primer premolar superior derecho- y diversos restos arqueológicos paleolíticos y paleontológicos, entre los que hay que destacar una vértebra de un elefántido joven. 
Los dientes humanos también muestran las dimensiones y el desgaste de las coronas que son tan característicos del Hombre Fósil.

Colección de dientes de Homo heidelbergensis
hallados en la Cueva Negra del Estrecho del Rıo Quıpar, en Caravaca (Múrcia) 
Imagen: Eubacteria, 24

Luego, la excavación sistemática del sedimento compacto del Pleistoceno de color beige proporcionó otros dientes humanos fósiles en situaciones que implican contextos antiguos intactos –un canino superior izquierdo, muy desgastado con exposición del “nervio”, un primer premolar inferior derecho y la raíz de un diente permanente anterior. 
Además, en 2006, fue excavado un fragmento óseo  que se asemejaba a la parte intermedia del humero humano. Otros fragmentos de huesos largos que en su día una vez evaluados fueron considerados como posiblemente humanos, tal vez pertenezcan a especies animales todavía sin determinar. El avance de la excavación es muy lento, en parte, debido a que cada verano,  en la época de las vacaciones universitarias, se excavan dos yacimientos, dedicando a cada uno tres semanas.


Fuentes

- Anónimo (2015). Presentado en Cueva Negra el décimo de la Lotería Nacional.  Ayuntamiento de Caravaca de la Cruz
Anónimo (2015). La Cueva Negra de La Encarnación de Caravaca protagonista en 10 millones de décimos de Lotería NacionalSociedad Estatal Loterías y Apuestas del Estado. Dirección de Comunicación
- Walker, Michael J. ; López-Martínez, Mariano V. , Haber-Uriarte, María  et Al. (2012) Dossier Cueva Negra del Estrecho: El fuego más antiguo de Europa en La Encarnación. Orígenes y raíces, 0. Sociedad Murciana de Estudios Arqueológicos y Paleoantropológicos.
- Walker, M.J. et al. (2010). La Sima de las Palomas del Cabezo Gordo en Torre Pacheco y la Cueva Negra del Estrecho del Río Quípar en Caravaca de la Cruz: Dos ventanas sobre la vida y la muerte del hombre fósil en Murcia.  Eubacteria, 24- Univ. Múrcia. https://www.um.es/eubacteria/antropologia.pdf


viernes, mayo 13

Arqueoetnopaleontología (16)

 por Heraclio Astudillo-Pombo, Universitat de Lleida

Los usos sociales y funciones culturales de los fósiles en la antigüedad, la necesaria contribución y la imprescindible colaboración de la arqueología (16)

La revisión actual de la fauna fósil incluida en los antiguos hallazgos arqueológicos ibéricos ha permitido mejorar la identificación zoológica, la datación y la interpretación paleoetnológica (Primera parte)

  

Introducción

En el año 2020 se publicó un interesante e importante trabajo colectivo, resultado de la colaboración entre arqueólogos y naturalistas, especialistas en zoología, paleontología y geología. Era un planteamiento relativamente novedoso en nuestro país, por inhabitual y por falta de tradiciónSe había aplicado un planteamiento de enfoque pluridisciplinar, el estudio se realizaba de forma colaborativa, siendo los resultados individuales parciales y complementarios, necesitando de una puesta en común y un encaje finales. Fue una experiencia que demostró ser muy necesaria como metodología de trabajo y que, a la vez, resultó tremendamente enriquecedora, a nivel individual, para todos l@s participantes. Un planteamiento investigador de este tipo, en el que se partía desde una perspectiva multidisciplinar, se aplicaba una metodología múltiple, alcanzando finalmente unos resultados transdisciplinares, es un enfoque y una metodología que algunos investigadores venimos reclamando y aplicando desde hace años para temas tan complejos como los de este tipo, a caballo entre las ciencias sociales y las ciencias naturales. 

Ese trabajo colectivo titulado "Fossils in Iberian prehistory: A review of the palaeozoological evidence"resulta muy importante tanto por la magnitud de la muestra revisada como por la luz que aportan os resultados obtenidos. Durante los cinco años previos a la publicación, habían participado en el desarrollo de aquel trabajo colectivo y colaborativo, doce investigadores pertenecientes a ocho instituciones universitarias y a cuatro organismos de investigación, situados en muy diversos lugares de España. El coordinador del grupo fue Miguel Cortes-Sánchez, catedrático del Departamento de Prehistoria y Arqueología, de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Sevilla. Los demás investigadores participantes fueron María D. Simón-Vallejo, con la misma filiación académica que el coordinador; José-Carmelo Corral, del Museo de Ciencias Naturales de Álava; María del Carmen Lozano-Francisco, del Departamento de Ecología y Geología, Facultad de Ciencias. Universidad de Málaga; José Luis Vera-Peláez, del HUM-949/TELLUS Group-Universidad de Sevilla; Francisco J. Jiménez-Espejo, del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra, CSIC-UGR, Armilla y del Research Institute for Marine Resources Utilization (Biogeochemistry Program), JAMSTEC, Yokosuka, (Japan); Antonio García-Alix del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra, CSIC-UGR, Armilla y del Departamento de Estratigrafía y Paleontología, Universidad de Granadal; Carmen de las Heras del Departamento de Patrimonio / Investigación, Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, Cantabria; Rafael Martínez Sánchez del Departamento de Prehistoria y Arqueología, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Granada; María Dolores Bretones García del HUM-262/Group. Área de Prehistoria, Universidad de Córdoba; Ignacio Barandiaran-Maestu del Instituto de Ciencias de la Antigüedad, Universidad del País Vasco, UPV/EHU y Arturo Morales-Muñiz del  Laboratorio de Arqueozoología, Departamento de Biología. Universidad Autónoma de Madrid.

Cubierta de la revista Quaternary Science Reviews. Volumen  250, publicada el 15 de diciembre de 2020, en la que apareció publicado el articulo que se presenta hoy. "Fossils in Iberian prehistory: A review of the palaeozoological evidence" 
Imagen: ScienceDirect

La publicación presentaba una cuantiosa revisión de casos, realizada con un enfoque multidisciplinar. Se habían revisado 633 ejemplares correspondientes a diversos géneros de animales fósiles, recuperados en 83 yacimientos arqueológicos ibéricos ubicados en diferentes regiones de España y Portugal. Esos ejemplares habían sido recolectados e identificados durante numerosas campañas de excavación realizadas muchos años antes, en decenios o siglos anteriores. 

La realización de un trabajo de revisión de multitud de ejemplares fósiles procedentes de antiguos hallazgos arqueológicos en diversas regiones de España y Portugal, depositados en diferentes museos, implicaba una gran complejidad logística, pero auguraba resultados muy prometedores e interesantes. Su realización estaba motivada por que existía la seria presunción, tras varias constataciones, que años atrás, se habían realizado varias identificaciones taxonómicas erróneas y que se habían atribuido cronologías equivocadas, a bastantes especímenes faunísticos hallados en contextos arqueológicos. 

Uno de los resultados del nuevo estudio, mucho más detallado y utilizando medios tecnológicos mucho más modernos, había permitido identificar en algunos ejemplares claros indicios del uso prehistórico de instrumentos, aplicados para conseguir ciertas modificaciones de sus características naturales, orientadas a conseguir fines relacionados con ciertos usos específicos.

Vista latera y frontal, interna, de una misma valva fósil de ostra, de la especie Ostrea edulis, en la que se pudo apreciar que había sido levemente modificada, por su parte cóncava, interna, para insertar un cabo y poder utilizarla como una rudimentaria y primitiva lámpara de sebo. Objeto arqueológico recuperado en la Cueva de La Pileta, 
en Benaoján, Málaga. Cultura paleolítica.
Imagen: Universidad de Sevilla

Casi por primera vez en España, habían colaborado con los arqueólogos, en el estudio de los fósiles hallados en contextos arqueológicos, especialistas de otros campos, como paleontólogos,  paleozoólogos, geólogos, geoquímicos, etc. Además se aplicó un nuevo enfoque metodológico, más riguroso y un protocolo de actuación muy específico, en los casos en los que aparecieran fósiles en la excavación

Entre otras cosas, pudo concluirse que la mayoría de los fósiles hallados en niveles y contextos arqueológicos ibéricos, procedían de yacimientos paleontológicos ubicados en las cercanías de los sitios arqueológicos, en los que habían sido hallados y, solo, una minoría de los fósiles provenían de yacimientos bastante o muy alejados del lugar de depósito y hallazgo.
Los investigadores analizaron un total de 633 ejemplares arqueológicos de naturaleza paleozoológica, presuntamente fósiles, que incluyeron conchas de escafópodos y de varias clases de moluscos, dientes de tiburón y restos esqueléticos de varios géneros de mamíferos. Procedentes de 82 yacimientos arqueológicos diferentes, distribuidos en distintas regiones de la Península Ibérica. Incluían, concretamente, territorios de Andalucía, Asturias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla-León, Comunidad Valenciana, Comunidad de Madrid, Murcia y País Vasco, de yacimientos en España, y del Alentejo, Algarve, Extremadura, Lisboa y Setúbal, de yacimientos en Portugal. 

A partir de los resultados obtenidos, también se ha podido demostrar que el estudio detallado de los fósiles, hallados en sitios arqueológicos, puede ser una herramienta muy útil para la arqueología, la paleoetnología y la arqueoetnopaleontología, pues permite abordar ciertos problemas relacionados con el conocimiento inductivo de algunos aspectos ideológicos, como pueden ser las creencias, los procedimientos técnicos, los usos ordinarios o extraordinarios, etc., propios de las sociedades de la antigüedad, cuyos otros restos culturales materiales son muy escasos y de difícil interpretación.


Distribución geográfica de los diversos yacimientos arqueológicos ibéricos, estudiados en este trabajo. Apareciendo agrupados en los diversos mapas según diferentes épocas históricas 
Imagen: ScienceDirect

Los fósiles, a pesar de ser objetos arqueológicos poco frecuentes, en general, parecen ser elementos habituales en algunos registros arqueológicos de ciertas zonas y épocas. Su presencia se ha documentado en algunos de los principales yacimientos arqueológicos de la península Ibérica, desde el Paleolítico (p. e. Altamira, Parpalló, Reclau Viver, Aitzbitarte, La Garma, Rascaño, El Juyo o La Pileta), hasta la edad de los metales (Los Millares, Valencina, Los Castillejos, El Argar, Fuente Álamo, Vila Nova de São Pedro, etc.).


El problema de determinar si un ejemplar está en estado fósil o subfósil o no está fosilizado

Tradicionalmente, el término fósil se refiere a cualquier tipo de evidencia directa o indirecta de restos orgánicos, incluidos moldes internos y moldes externos y rastros de actividad de origen orgánico, como senderos, huellas y madrigueras. Se incluyen todo tipo de restos corporales, incluyendo huesos, conchas, dientes, hojas y restos vegetales mineralizados así como bioconstrucciones, bioinclusiones en ámbar, restos producidos por la actividad de organismos antiguos como huevos, gastrolitos y coprolitos y, ocasionalmente, trazas sedimentarias geológicas, relacionadas con el fósil en cuestión (Raup and Stanley, 1978; Benton and Harper, 2009).

Arte rupestre paleontológico del Paleolítico, interior de la cueva de Las Aguas, en Novales, Cantabria. Los puntos rojos se pintaron en una sección natural de un molusco rudistido de gran tamaño del género Pseudotoucasia (probablemente P. santanderensis) que afloraba naturalmente en la superficie de roca caliza Aptiense de la pared de la caverna. Este fósil es el único descrito en este estudio que no había sido transportado hasta el lugar y los niveles arqueológicos por H. sapiens, sino que ya estaba en el lugar y que fue aprovechado para darle algún significado simbólico o algún uso particular, al señalarlo mediante la serie de puntos rojos que le fueron impuestos por los humanos ocupantes de la cavidad en la prehistoria.  
Imagen: ScienceDirect

El problema es que descender de la teoría a la práctica, no siempre es sencillo para las personas inexpertas o poco expertas en paleontología. Con respecto a los sitios arqueológicos prehistóricos, ciertos restos animales se pueden reconocer muy fácilmente como fósiles, pero en otros casos no resulta tan fácil o nada fácil. 

La mayoría de los restos de animales que aparecen en una excavación arqueológica son contemporáneos de los ocupantes humanos del lugar, en unos casos han llegado hasta el lugar por su propio pie, mientras que en otros han sido acarreados por sus depredadores naturales y en otros casos fueron transportados por sus cazadores o carroñeadores humanos. Aún así, existe la posibilidad de que una pequeña fracción de cualquier fauna arqueológica pueda representar restos fosilizados de animales que vivieron mucho antes de que se produjera la ocupación humana y la acumulación de restos de la actividad humana, es decir, no son contemporáneos de los ocupantes humanos, sino muy anteriores a la ocupación humana del lugar, ya que se trata de "restos fósiles", en el sentido más amplio de la palabra que vivieron muchos miles de años antes o algunos millones de años antes. 


La recolección de fósiles en la prehistoria europea

Aunque la evidencia es escasa, y no siempre está libre de controversias, la presencia de fósiles en los yacimientos arqueológicos constituye un testimonio evidente del antiquísimo interés  por los fósiles de los humanos antiguos y modernos y una evidencia de la práctica de su comportamiento de recolección, transporte y utilización. Parece ser que se registró la presencia de fósiles en contextos arqueológicos, por primera vez, en algunos sitios arqueológicos del Pleistoceno medio, asociados con la estancia en el lugar de determinados grupos de homínidos pre-sapiens. 

Kenneth P. Oakley (1975), geólogo, paleontólogo y antropólogo físico, fue el primer científico en abordar el tema de los fósiles recolectados en la prehistoria y hallados en sitios arqueológicos, y Gautier (1987) introdujo la categoría tafonómica de los denominados "intrusivos reelaborados", para poder tener en cuenta la presencia de los fósiles, cuando eran encontrados formando parte de los depósitos de objetos arqueológicos.

Aspecto de un diente fósil de tiburón, de la especie Cosmopolitodus hastalis, en vista lingual, hallado en la Cueva Hedionda-IV, en Casares, Málaga. Correspondiente al periodo Neolítico. Con dos perforaciones bicónicas, en la zona de la raíz, para poder sujetarlo o para llevarlo suspendido. Tal vez como ornamento o quizás como amuleto protector...
Imagen: ScienceDirect

Las escamas de sílex estelado, hechas a partir de un pedernal procedente de un coral fósil, halladas en Swanscombe (Inglaterra) , son consideradas como las evidencias arqueológicas materiales más antiguas que parecen demostrar el uso de restos fósiles por parte de humanos pre-sapiens, elaboradas con alguna finalidad hoy desconocida. 

Los artejos individuales, obtenidos de la desmembración de tallo peduncular de un tipo de crinoideos jurásicos, probablemente también sean las evidencias arqueológicas materiales más antiguas. Los artejo perforados en el centro fueron usados como cuentas para ser ensartadas y formar con ellas collares, pulseras, brazaletes, colgantes y adornos para el vestido, etc. Fueron hallados en el sitio de cultura achelense de Gesher Benot Ya'aqov (Israel). 

Sorprendentemente, no existe ningún informe arqueológico sobre hallazgos de fósiles recolectados intencionalmente por humanos neandertales, a pesar del uso constatado de conchas y plumas, por haber sido halladas frecuentemente en los sitios de cultura musteriana y chatelperroniana (Paleolítico medio), por ejemplo en las cavernas de Riparo Fumane (Italia), Combe-Grenal (Francia), Les Fieux (Francia) y Gorham's Cave (Gibraltar). Supuestamente usados como objetos  de adornos, 

La práctica de recolectar fósiles parece generalizarse partir del Paleolítico superior, en toda Europa, tal como demuestra su presencia en multitud de yacimientos europeos, a partir de esa época. A partir de ese momento histórico, se asiste al establecimiento de redes de intercambio que, además de intercambiar otras materias primas y elementos de adorno, como conchas marinas, se evidencian el transporte ocasional de ciertos tipos de fósiles, a larga distancia. 

Durante el Holoceno, desde las últimas etapas de la Prehistoria hasta la Antigüedad clásica, la recolección de fósiles se generalizó tanto en el Viejo como en el Nuevo Mundo. Sin embargo, parece ser que solamente fue durante la Antigüedad clásica griega cuando algunos restos fósiles arraigaron profundamente en la mentalidad de la gente de aquella sociedad, fomentando entre ellos la invención de una serie de narrativas explicativas, de tipo mitológico y unos usos políticos y religiosos de los grandes huesos fósiles de megamastofauna mediterránea, al ser considerados como auténticas reliquias de los antiguos héroes y gigantes míticos. Huesos que con su descomunal testimonio, contribuyeron a dar verosimilitud a las narraciones legendarias y a atraer peregrinos hasta los templos que exponían sus restos óseos. 

Sobre esta clase de restos óseos, interpretados míticamente en la antigüedad por griegos, israelitas y romanos, se publicaron varias entradas en este blog, desde julio del 2008 hasta agosto del 2009, estando esa sección bajo el título genérico de Grandes huesos fósiles y gigantes imaginarios.


La recolección de fósiles en la antigüedad 

Durante el Holoceno, desde las últimas etapas de la Prehistoria hasta la Antigüedad clásica, la recolección de fósiles se generalizó tanto en el Viejo como en el Nuevo Mundo. 

Las sociedades precolombinas mesoamericanas son un caso paradigmático de este práctica. Un enorme fémur, de cerca de 1 m de largo fue donado al capitán español Hernán Cortés, conquistador de aquel territorio, quien lo recibió de los indios vencidos como regalo o tributo de pleitesía, de parte los gobernantes en la localidad de Tlaxcala (Méjico). Este tipo de restos óseos eran considerados tanto en Europa como en América como auténticos "huesos de gigantes" antiguos. En este caso, el hueso fósil probablemente perteneció a alguna especie de proboscidio de la extinta megafauna norteamericana. Este hecho pone en evidencia la gran estima que alcanzaron algunos tipos de huesos fósiles entre las sociedades mesoamericanas. Este hecho curioso fue recogido por Díaz del Castillo en su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, obra que fue publicada póstumamente en 1632.

Resulta muy sorprendente que la Península Ibérica, una de las regiones europeas más ricas en términos de depósitos fósiles, sin embargo, destaque respecto a otras regiones europeas, por la escasez comparativa de presencia de fósiles reportados en los informes arqueológicos derivados de los estudios de sus sitios arqueológicos. En la literatura arqueológica ibérica, el tratamiento de los restos fósiles hallados en contextos arqueológicos,  en su mayor parte ha sido muy deficiente, estando los pocos datos existentes esparcidos por la "literatura gris" y en los protocolos para reportarlos, pero resultan esencialmente inexistentes en la literatura publicada. Esto es muy lamentable, dado que el registro de fósiles en la arqueología ibérica se remonta al siglo XIX, y que los pocos trabajos recientes, dedicados al estudio de este tema han arrojado unos resultados realmente sobresalientes. 

A partir del estudio realizado sostenemos que la escasez de fósiles arqueológicos en Iberia es el resultado de una combinación de factores metodológicos "tradicionales de tipo artefctocéntrico" que no toma en consideración a los fósiles que aparecen en contextos arqueológicos y que reflejan una total falta de comprensión de la relevancia cultural de los fósiles arqueológicos.

Continuará