sábado, febrero 22

El registro fósil, recogido y explicado por la literatura popular (13)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Universitat de Lleida


Leyenda de "el monstruo de la Ribera del río Ruecas", en Cañamero, Cáceres (Extremadura) (Primera parte)

Introducción 

El río Ruecas, afluente tributario del río Guadiana, nace en la cara sur del Monte de los Montes, en el pico de la Villuerca (1.601 m.), risco en el que brotan cinco fuentes que van a dar sus aguas a otros tantos valles y dando origen a sus correspondientes ríos: Almonte, Viejas, Ibor, Guadalupejo y Ruecas.
El río Ruecas nada más nacer, en su cabecera, ya recoge el agua varios arroyos siempre vivos, son los de la Celada, la Quebrada y el del Brazo, por lo que el río Ruecas a pesar de tener un caudal modesto y oscilante, es un curso de agua permanente.



Multitud de cuentos, leyendas y creencias extremeñas están protagonizadas por serpientes y lagartos míticos con capacidades extraordinarias. Algunas leyendas antiguas relacionan a esas serpientes extraordinarias con la protección de tesoros fabulosos, ocultos bajo tierra, en lugares donde existen, lagos, ríos, fuentes o cuevas. 
En otras leyendas el monstruo fluvial es una metáfora mítica o "alter ego" fabuloso del comportamiento real del propio curso de agua, que con su conducta impredecible, caprichosa y casi incontrolable, que a veces resulta violenta y en ocasiones destructora e incluso puede llegar a ser mortífera. Pero que habitualmente, cuando fluye pausadamente, concede a los humanos de su proximidad el beneficio de la fertilidad del riego, el aprovisionamiento de agua de boca y el don de la fuerza motriz de sus aguas.
Imagen: Spirits and Guardians of the Sea


Antiguamente, en el valle del río Ruecas, debió haber más de treinta pequeños molinos, en la parte alta del río, de los que hoy podemos asegurar, al menos, la existencia segura de once de ellos. De los que, en su mayor parte, solo quedan unos pocos restos en pie, corresponden a restos basales de muros y paredes, algunas pocas piedras esparcidas en derredor, los canales o acequias de conducción del agua del río hasta el molino y el cárcavo o espacio hueco bajo el molino, en donde giraba el rodezno o rueda hidráulica, cuando recibían la presión del chorro de agua que la hacía girar y con cuya rotación se hacía funcionar toda la maquinaria molinera móvil, situada en la parte superior, de los molinos de agua, la pieza principal de la cual la constituía la "piedra volandera" cuyo giro tranformaba el grano en harina. Todos aquellos viejos molinos de agua cañameranos, para poder aprovechar la fuerza hidráulica del modesto y oscilante flujo de agua del Ruecas mediante la construcción de pequeñas represas o "pesqueras" con las que retenían una pequeña parte del caudal fluvial, creando unos mínimos embalses. Estos azudes molineros estaban provistos de un canal lateral que conducía el agua sustraída al río por medio de una acequia excavada en el correspondiente márgenes fluvial en donde estaba construido el molino.


Dibujo esquemático, pero muy detallado, mostrando las diversas instalaciones arquitectónicas y mecánicas, típicas de un antiguo molino hidráulico. 
Imagen: Pinterest

De todos aquellos numerosos molinos de agua que habían existido antiguamente en el valle del río Ruecas, desde la Edad Media hasta el siglo XVIII, al final de esa época, solamente se se mantuvieron en funcionamiento once de ellos. Por la toponimia y algunos restos materiales, se sabe que fueron: un batán, un martinete y nueve  molinos harineros. De aquellos viejos ingenios hidráulicos, en el siglo XIX ya solo quedaban nueve en funcionamiento y todos era molinos harineros. A principios de la década de 1960, de aquellos nueve molinos harineros que todavía seguían funcionando a principios de siglo XX, solamente funcionaban cinco, todos los demás habían ido cesando en su actividad, en años anteriores. La legislación vigente era contraria a la actividad artesanal y la competencia en los precios, a la baja, de la eficiente producción industrial conseguida en las modernas fábricas harineras, hicieron que todos los viejos molinos harineros artesanales, fueran cesando en su actividad productiva, uno tras de otro, el último molino en dejar de funcionar, lo hizo en 1978. 
Una vez perdido su antiguo uso, algunos pocos de aquellos antiguos edificios clausurados que no se habían venido a tierra, fueron reaprovechados con alguna otra finalidad, como almacén agrícola, como cuadra, como merendero, etc. 


El "Molino del Charco de la Nutria"

En la actualidad, de casi todos aquellos viejos ingenios hidráulicos, solamente quedan las ruinas, más o menos visibles sobre el terreno, medio cubiertas por la vegetación rampante silvestre. De algunos solamente se conservan los topónimos correspondientes que hacen mención al tipo de actividad, al nombre del lugar o al nombre o apodo del antiguo propietario. De uno de ellos, solamente quedan unos pocos restos que permiten deducir que allí existió un molino de agua, al que está asociada una curiosa y antigua leyenda popular. Como estuvo situado cerca del denominado "Charco de la Nutria", se ha conservado el nombre toponímico de "Molino del Charco de la Nutria" o el de "Molino de la Nutria". En la actualidad, los únicos restos visibles de aquel antiguo molino, son los que aún quedan de la vieja pesquera, realizada con un grueso y alto muro de piedra cuarcítica, tomada con argamasa. Para el cauce de desviación de agua hasta el molino que debió tener unos 50 m. de longitud, se aprovechó una grieta natural, existente en las capas de la cuarcita del margen fluvial. Otros pocos restos de las antiguas instalaciones molineras que aún quedaban visibles anteriormente, desaparecieron al trazar sobre ellos un carril para la circulación de los grandes y pesados camiones que participaron en las obras de construcción del muro de la presa del pantano del Cancho del Fresno, construido entre 1985 y 1987, pues el lugar está situado muy cerca de la base de la presa de ese embalse.


Perfil transversal del valle fluvial del río Ruecas, en la zona del desfiladero, mostrando el paisaje característico de esta zona. El río discurre entre el verde cinturón arbolado que flanquea el lado izquierdo de la carretera, trazada sobre la parte baja del valle.
Imagen: Embalse del Cancho del Fresno. Villuercaching

Este legendario molino de agua estuvo situado en la zona hoy denominada "Desfiladero del río Ruecas", pues discurre encajado por un profundo desfiladero durante poco más de unos dos kilómetros, al noreste del pueblo de Cañamero, flanqueado por las altas crestas de cuarcitas armoricans de las sierras de Los Castillejos y de La Lóriga, del Risco del Castillo y del Risco de Las Cuevas. Este encajamiento del Ruecas ha sido posible gracias a la erosión fluvial favorecida por la existencia de una larga falla tectónica que recorre el fondo del tajo por el que fluye el río. El encajamiento del Ruecas se extiende desde la presa del Embalse del Cancho del Fresno hasta el inicio de la vega de los Huertos del Río, cerca de la localidad de Cañamero. En el corte geológico realizado por la erosión fluvial, se pueden observar los materiales ordovícicos que van desde la Cuarcita Armoricana hasta la base del Silúrico, el río discurre por el desfiladero cuyas paredes están formadas exclusivamente de cuarcitas armoricanas.


Aspecto del cauce y de las riberas del río Ruecas, en las inmediaciones del  viejo "Molino del Charco de la Nutria". La densa vegetación que cubre los márgenes del río y los peces que habitan sus aguas permiten la existencia de nutrias.
Imagen: Embalse del Cancho del Fresno. Villuercaching


La entrada de hoy se dedicará a presentar las dos versiones tradicionales de una antigua  leyenda popular, asociadas a ese lugar del valle del río Ruecas, al antiguo molino que allí existió, a su infortunado molinero y al terrible monstruo fluvial que provocó la destrucción de todo y que dejó marcado el rastro de su huida en la superficie de la roca viva. 
Se presenta y se comentan en este blog las dos versiones de este relato legendario popular, por que la motivación narrativa es de base paleontológica (cruzianas o crucianas), su función social era la de hacer comprensible el origen de unas formas bien visibles en la roca que entonces, en la época de su invención (s. XVIII-XIX) resultaban incomprensibles e inexplicables para el pueblo llano. 
El motivo de la creación del relato popular era la necesidad de transmitir, a otros, la interpretación particular de una serie de "icnitas de desplazamiento", con aspecto de cordones, cuerdas o sogas onduladas, causadas por el desplazamiento bentónico de algunos trilobites ordovícicos, cuando este territorio extremeño, hoy emergido, constituía entonces un blando fondo submarino, de eso hace hoy 450 millones de años. 


Dibujo de detalle, reproduciendo un fragmento de losa cuarcítica, ordovícica, mostrando los curiosos relieves serpentiformes que las cruzianas aportan a las piedras que las contienen. Es precisamente por esta característica que, hace pocos años, han empezado a ser recogidas y luego usadas como adorno arquitectónico mural. 
Dibujo realizado a partir de una de las muestras de cruzianas recogidas y estudiadas por el geólogo portugués Nery Delgado, actualmente talas muestras están conservadas en el Museo Geológico de Lisboa.
Imagen: Historia da geologia

La antigua leyenda era conocida entre los habitantes de Cañamero (Cáceres) de antaño, con el título de "El monstruo de la Ribera del río Ruecas" o "El monstruo del río Ruecas". Estando vinculada la narración fabulosa con el lugar que antaño ocupaban unas antiguas y escasas ruinas molineras, situadas, aguas arriba, y muy cerca del remanso conocido como el  "Charco de la Nutria", un remanso natural de muy poco fondo y escasa corriente que forma el río Ruecas, lugar tradicionalmente usado como zona de baños, en los meses calurosos del verano. Actualmente, el entorno del antiguo molino ha sido acondicionado como zona recreativa y convertido en área de "pic-nic". Probablemente muy pocos usuarios de los muchos que ahora utilizan el lugar saben algo de la existencia del legendario molino que antaño existió unos metros más abajo y, menos aún, de la vieja leyenda a él asociada.


Aspecto actual del lugar donde, hace cerca de dos siglos, estuvo ubicado el molino legendario. Hoy nada recuerda a la vieja leyenda.
Imagen: Charco de la Nutria


Aquello que cuenta la vieja leyenda...

La elemental narración popular está protagonizada por tres elementos clave: un extraño monstruo de vida anfibia, de naturaleza reptiliana que habitaba el lugar, oculto entre la densa vegetación de la ribera fluvial y la masa de aguas de la represa molinera; un valiente o inconsciente molinero que alimentaba al monstruo quimérico con gachas de harina y pescado y por la inquietante presencia testimonial de unas extrañas marcas alargadas y ondulantes, esculpidas en relieve sobre la dura superficie de las rocas cuarcíticas del cauce del río en un lugar muy cercano al molino harinero. 
Del viejo edificio del molino legendario, hoy día, apenas quedan indicios materiales de su anterior existencia y actividad, su estado de ruina absoluta de ahora es casi idéntico al del momento histórico (1916) en que un arqueólogo  y prehistoriador francés registró, por primera vez, esta leyenda cañamerana. 
Posiblemente, el origen de esta leyenda de "el monstruo de la Ribera del río Ruecas" está influido o relacionado de alguna maanera con la existencia de otra leyenda, de desarrollo distinto pero de desenlace relativamente semejante, asociada a un abrigo rocoso prehistórico, con pinturas rupestres, conocido como "la cueva de Álvarez" o "la cueva de la Chiquita" que está a muy escasa distancia. 



Mapa de curvas de nivel de la zona denominada Desfiladero del río Ruecas, en el que se puede ver la distribución y posición relativa de diversos elementos de origen antrópico, a lo largo del tramo del valle del río Ruecas abarcado. Nótese la proximidad existente entre la legendaria Cueva de Álvarez y el Charco de la Nutria, en cuyas cercanías, aguas arriba, existió el legendario molino del Charco de la Nutria.
Imagen: Redex

Únicamente se han podido localizar y recoger dos versiones tradicionales de la antigua leyenda cañamerana que trata sobre un temible monstruo que existió antiguamente en el río Ruecas y que fue el responsable de la destrucción de aquel molino y de la muerte de su molinero. Ambas versiones resultan bastante semejantes entre sí, al menos en lo más fundamental del viejo relato popular,  pues mencionan y describen al horrible monstruo, citan a un molinero y a "las marcas" (icnofósiles o "crucianas/cruzianas") que dejó marcadas el monstruo en su huida, marcas que entonces debían resultar más visibles en el cauce del Ruecas que en la actualidad. 
El estilo de ambas versiones de la vieja leyenda, resulta claramente de origen popular, de corte tradicional de transmisión oral, sin pizca de literaturización profesional del discurso breve y conciso, típico de toda microleyenda popular. Por lo poco que sabemos del viejo molino, parece ser una narración de origen relativamente antiguo, posiblemente los relatos fueran creados entre los siglos XVII y XIX. 


La versión legendaria de principios del siglo XX

Una primera versión de la leyenda que nos ocupa fue recogida por el prehistoriador, arqueólogo, antropólogo y sacerdote francés Henri Breuil, a principios del siglo XX, exactamente el 20 de junio de 1916, de boca de su guía en aquella ocasión, un viejo cabrero cañamerano. Sucedió cuando se hallaba estudiando pinturas rupestres y grabados prehistóricos por el valle del río Ruecas, para realizar observaciones, tomar notas sobre las características de las pinturas y del lugar y realizar "calcos" de los lugares accesibles y dibujos de los inaccesibles. 


Fotografía del abate Henri Breuil (ctro.), entre Hugo Obermaier (izda.) y Hermilio Alcalde del Río (dcha.), realizada hacia 1910. En una época en la que Breuil ya hacía varios años que frecuentaba diversos lugares de la Península ibérica, en los que había yacimientos prehistóricos con pinturas rupestres de las que era un estudioso. La fecha de la fotografía es relativamente cercana a la del momento en que Breuil recogió la vieja leyenda cañamerana, mientras se hallaba realizando el estudio de las pinturas de la cueva de Álvarez.
Imagen:

La leyenda fue publicada en 1918, formando parte de un trabajo titulado "Algunas leyendas y creencias españolas relacionadas con serpientes y lagartos"
Por el estilo literario del texto, parece tratarse de una transcripción casi literal del relato narrado por el cabrero cacereño. Se ha intentado aumentar la comprensibilidad de la narración original, añadiendo algunas palabras entre "corchetes".

«Cuando había gente en el molino [vivía un molinero que lo mantenía en funcionamiento], y que para el servicio del mismo se tenía atrás una presa encharcando el arroyo [río Ruecas], sucedió que en esta presa se escondió un animal tremendo [espantoso], como una serpiente [gigantesca], y que todas las personas que se asomaban a la orilla del estanque artificial, perecían [atrapadas y devoradas por aquel ser monstruoso]. Entonces la gente de la comarca decidió matar al monstruo [culebrón], para lo que destrozaron el molino, rompieron las murallas que cortaban el curso del agua [río Ruecas], y el animal monstruoso, espantado, acaso herido, tomó la fuga río abajo, con tanta fuerza, que desde entonces se nota el rastro [en forma de relieves ondulados y alargados sobre las rocas del cauce = "cruzianas/crucianas"dejado por su paso  (p. 65)


Talla en madera representando el aspecto del mítico cuélebre, cúlebre o culebrón, de la mitología cántabra y astur-leonesa. En Extremadura, tierra repoblada por astures y leoneses después de la Reconquista del territorio a los ocupantes maometanos, las leyendas populares protagonizadas por dragones serpentiformes y serpientes extraordinarias, estuvieron muy arraigadas y muy generalizadas entre las gentes de esta tierra.
Imagen: Mitología asturiana

Continuará próximamente


sábado, enero 25

El Registro fósil ibérico en la Loterofilia española (1)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Universitat de Lleida


Introducción

El origen de la entrada de hoy y de algunas otras que le seguirán en el futuro, es la imagen que puede verse bajo a estas líneas. La recibí por correo electrónico el pasado día 6 de enero, llegó como regalo de reyes, de parte de una lectora habitual de este blog, con el siguiente comentario:
"Te mando esta imagen que he descubierto casualmente, porque hace años que sigo tu blog y nunca he visto que hayas tratado sobre este tema: los dinosaurios en los cupones de la ONCE"

Curiosa instantánea publicada en Twitter por Francisco Ortega, titulada "¡Dos iguales para hoy!...¡ya tenemos nuestro cupón de la ONCE! con Concavenator", en la que se puede ver a los tres paleontólogos españoles que describieron a un nuevo género y nueva especie de dinosaurio ibérico, en un trabajo publicado en 2010.  En el centro, sosteniendo el cupón dinosauriano, está José Luís Sanz, a su derecha, Francisco Ortega y a su izquierda Fernando Escaso.
Imagen: Francisco Ortega

Hasta ese día, el escribiente no había caído en la cuenta de que pudiesen existir otros cupones de los sorteos de la ONCE que estuviesen dedicados a los dinosaurios, a parte del único cupón de la ONCE de temática dinosauriana que ya conocía. Era el que se imprimió y luego distribuyó para el sorteo del día 6 de septiembre de 2018. Ese cupón estaba dedicado a Dinópolis, en Teruel, el mayor parque temático  europeo epecializado en los dinosaurios. En aquel cupón se mostraba una espectacular reconstrucción de 24 m de longitud, a tamaño natural, del 'Turiasaurus riodevensis', “el gigante europeo” de casi 30 m. de largo, hallado en Riodeva (Teruel) en 2003. 
Hasta el pasado día de Reyes, quien escribe, ignoraba que existiesen más cupones de la ONCE que hicieran referencias a los dinosaurios o a cualquier otra temática paleontológica.
Por ello, mi agradecimiento inmaterial e infinito a mi amable corresponsal del pasado día 6 de enero. Puesto que con su escueto mensaje y aquella única imagen, consiguió espolear la   curiosidad innata y el instinto investigador de quien escribe. Una vez despertada su curiosidad y picado en su amor propio, el escribiente pasó a la acción. La búsqueda exhaustiva en Internet de cupones de la ONCE que pudieran contener referencias gráficas o textos alusivos a la temática paleontológica. El resultado de la prospección no ha sido demasiado satisfactorio, en cuanto al número de hallazgos de nuevos cupones, pero ha permitido descubrir que existía una nueva área de estudio para la Paleontología cultural española, la de la "loterofilia" o "lotofilia" paleontológica. Con la entrada de hoy se inaugura una nueva área temática en este blog, con la que se pretende iluminar un poquito la ignorancia sobre este tema tan colateral a la paleontología ,como minoritario en la loterofília, por falta de material coleccionable disponible.



¿Qué es la loterofilia?

La loterofilia, también conocida como lotofilia, es el nombre que recibe el coleccionismo de décimos, cupones, boletos. billetes, participaciones, postales, carteles publicitarios y cualquier otro tipo de material relacionado con los sorteos realizados las principales  entidades organizadoras de sorteos oficiales y regulares, como en España son la Lotería Nacional y la ONCE. 
Desde la fundación de la Lotería Nacional en 1812, se han realizado miles de sorteos de lotería, desde el famoso sorteo de la Lotería de Navidad que se celebra cada 22 de diciembre a los sorteos semanales de la Lotería Nacional del jueves y el sábado. En el caso de la ONCE el primer sorteo se celebró en Madrid el 8 de mayo de 1939 y desde entonces se han venido celebrando diariamente. Para satisfacer la demanda de décimos y cupones en todos los sorteos oficiales organizados por las dos instituciones españolas más importantes, de todas las autorizadas a organizar juegos de azar, a lo largo de los años de celebración, se han emitido millones de décimos de lotería y de cupones de la ONCE.


Portada del CATÁLOGO DE LOTEROFÍLIA de  España. Contiene los décimos de Lotería Nacional emitidos semanalmente durante el periodo de 1960 a 1983. Editorial SAFI. Barcelona, 1984. 113 páginas. Imagen: Todo Colección

De todos los millones de décimos y cupones emitidos, para los diferentes sorteos, solo se ha conservado una parte muy pequeña de un enorme total. Pues lo más habitual, una vez que se ha comprobado que no han resultado premiados, es que se rompan, se tiren o se abandonen en papeleras. Otros se quedan extraviados en las casas o lugares de trabajo, olvidados en el fondo de un cajón, en el interior de un libro o revista, sirviendo como improvisado "marca-páginas" o "punto de lectura". Pues bien, estos décimos desechados u olvidados en los sitios más insospechados son el “tesoro” de los loterófilos españoles, es decir, los coleccionistas de boletos de la Lotería Nacional y/o de los cupones de la ONCE. Estos aficionados llegan a acumular 100.000 décimos en sus colecciones de lotería. Localizar y reunir estos décimos, y todo lo relacionado con ellos, es la gran misión y la enorme pasión de los aficionados a la loterofilia.


Álbumes modernos con colecciones de décimos de lotería, mostrando su contenido. Los diferentes décimos se organizan y conservan en hojas de plástico diseñadas para su fácil manejo y visualización. 
Imagen: Asociación Española de Coleccionistas de Lotería (AECLOT)

Como es fácil de imaginar, en el campo de la loterofília, no todos los décimos y cupones tienen el mismo valor para los coleccionistas. Los más apreciados son los décimos y cupones más antiguos (un décimo original del primer sorteo de 1812 puede costar hasta 3.000 euros), pero también  los más raros (como los décimos emitidos por ambos bandos durante la Guerra Civil) o los cupones de la ONCE, emitidos en ciertos días de determinados años y  relacionados con ciertas efemérides históricas o culturales


Aspecto de los primeros cupones ilustrados de la ONCE, impresos y distribuidos para los sorteos celebrados durante el año 1984. Nótese la sencillez de los cupones y la elementalidad de sus ilustraciones.
Imagen: eBay

Por un décimo de lotería poco habitual se puede llegar a pagar entre 100 y 400 euros, en función de cada caso, aunque en la mayoría de los casos los coleccionistas prefieren cambiar los que tienen repetidos, entre ellos, en vez de comprarlos. Los cupones de la ONCE tienen precios mucho más bajos, debido a su menor antigüedad. Como sucede con todos los objetos de colección, los más valorados y mejor pagados son aquellos décimos o cupones que están intactos o en excelente estado de conservación; mientras que los décimos rotos o deteriorados no valen casi nada, a menos que se trate de auténticas rarezas, por ejemplo aquellos que incluyen algún error de impresión en los textos o en la coloración.


Tipos de colecciones de boletos de lotería y cupones de la ONCE

Además de los décimos o cupones más antiguos o raros, los amantes de la loterofilia crean colecciones de todo tipo. Cada coleccionista persigue un propósito diferente: tener todos los números capicúas, poseer la colección numérica, es decir, reunir todos los números, desde el 00000 al 99999, conseguir un décimo de cada administración de lotería de su provincia, región o de España, conseguir un décimo de cada uno de los diversos sorteos, juntar todos los colores de las series. Cualquier excusa que justifique el tener en casa más décimos o cupones que fotografías familiares, vale para el coleccionista loterofílico.
Los hay que intentan reunir todos los décimos de la Lotería Nacional o cupones de la ONCE correspondientes a un año o a un periodo histórico determinado. Otros se centran reunir los décimos o cupones correspondientes a diferentes sorteos, con el mismo número. Hay quien reúne numeraciones capicúa o ciertas terminaciones particulares, etc. etc.
Las colecciones temáticas, son las más frecuentes, por ejemplo de décimos o cupones dedicados a obras de arte plástico, a monumentos nacionales, a Patrimonio de la Humanidad, a personajes históricos célebres, a regiones geográficas españolas, a ciertos temas de la naturaleza, a ciertas disciplinas o artes mayores o menores, profesiones o actividades, temas religiosos, deportivos, etc. etc.…

Cupones antiguos de los sorteos benéficos a favor de los ciegos. En la parte superior cupones de 1936 a 1954. En la parte inferior cupones de 1961 a 1979. Nótese que su diseño gráfico resulta muy poco elaborado y poco atractivo a la vista. Pero a pesar de sus deficiencias estéticas hay personas que los coleccionan por su antigüedad.
Imagen: Gente del Puerto de Santa María

Si bien los primeros décimos de lotería y cupones de la ONCE, solamente contenían números, letras y sellos o emblemas oficiales, desde 1960 los décimos de la Lotería Nacional y desde 1984 los cupones de la ONCE, se han estado ilustrando con imágenes de todo tipo, cada vez de mayor calidad gráfica, lo que ha hecho que su aspecto resultase atractivo para el público comprador y especialmente para los coleccionistas. Por ejemplo, en los años 90 se emitió una serie dedicada a los Juegos Olímpicos de Barcelona, también ha habido series muy populares dedicadas a los equipos de fútbol de primera división, a los monumentos más importantes de cada región, etc. Es precisamente a partir de 1960, cuando se empieza a popularizar en España, el coleccionismo de décimos de lotería y a partir de 1984 el coleccionismo de cupones de la ONCE, por lo que se puede decir que la loterofília española de décimos y de cupones nace en esas mismas décadas, en las que los boletos empiezan a resultar mucho más atractivos visualmente.


¿Dónde se pueden encontrar décimos y cupones para coleccionarlos?

Tradicionalmente, los aficionados a la loterofilia además de recurrir a las donaciones de amigos y familiares, también acostumbraban a visitar los locales donde se vendían boletos o cupones, puesto que eran lugares que disponían de papeleras en las que, después de cada sorteo, los compradores podían consultar las lista expuestas de premios y depositar los boletos que no habían resultado premiados. Solían de visitar las ferias dominicales de coleccionistas y los negocios de antigüedades, además se reunían en convenciones y encuentros regionales, organizados por las diversas asociaciones por todo el país. 


Caja para la recogida de décimos no premiados, instalada en la Administración de Loterías nº 205, en Madrid.  Obsérvese el mensaje contenido en el texto que aparece en el cartel situado junto a ella. Fotografía original de Patricia Meca.
Imagen: El Mundo

Hoy en día, gracias a Internet, el coleccionismo de boletos de lotería y cupones de la ONCE se ha modernizado mucho y se ha facilitado extraordinariamente la compra, la venta o el intercambio con coleccionistas de lugares lejanos. Existen webs especializadas en coleccionismo loterofílico donde es posible comprar, vender o cambiar todo tipo de décimos de lotería y cupones de la ONCE. De modo que si alguien halla casualmente o su familia había conservado décimos o cupones antiguos o raros, que permanecían olvidados o guardados en algún cajón se puede consultar su valor económico en Internet, donde también es posible encontrar algún aficionado a la loterofilia que los pueda estar buscando e incluso que los quiera comprar!


¿Qué es la loterofilia paleontológica?

Es una actividad o manifestación cultural, especializada en el coleccionismo selectivo de todos aquellos objetos relacionados con los sorteos oficiales que estén asociados al registro fósil. Fundamentalmente, se trataría de boletos correspondientes a sorteos oficiales que contengan imágenes y textos relativos a determinados yacimientos, colecciones o museos paleontológicos o especies fósiles emblemáticas. También, artículos de publicaciones o carteles publicitarios que hagan referencia a determinados sorteos y boletos, relacionados con esta temática particular.
Por tanto la loterofilia paleontológica es una especialización temática, dentro de la loterofilia o lotofília. De momento, las investigaciones personales relacionadas con este particular asunto, no han resultado demasiado fructíferas ni esperanzadoras. Una primera conclusión que se puede avanzar, es que a la vista de los resultados obtenidos en la concienzuda búsqueda realizada, parecer ser que no se ha dedicado ni un solo boleto de la lotería nacional a la paleontología española.

Aspecto del cupón de la ONCE, dedicado a Dinópolis que ha sido mencionado al principio de la entrada y que era el único que era conocido por el autor, antes de recibir el donativo de la amable seguidora del blog y de iniciar la investigación loterofílica que ha dado origen a esta entrada y las que le seguirán en el futuro.
Imagen: Eco de Teruel

No se ha encontrado ningún boleto de la Lotería Nacional que haga referencia al registro fósil español. Tan solo se han hallado unos pocos cupones de la ONCE en los que se hace referencia al Patrimonio Histórico Paleontológico español. Esos escasos hallazgos son los que van a nutrir las pocas entradas que, de momento, se van a poder dedicar a mostrar este tema tan minoritario. La ventaja de ser loterofílico paleontológico es que la colección va a ocupar muy poco espacio, porque no va a constar de más de una docena de ejemplares. Espero equivocarme por el bien de esta especialidad de coleccionismo y que esta temática tenga un mayor reflejo en los boletos y cupones del futuro. Además el contenido gráfico y textual de los boletos de lotería y cupones de la ONCE, también sirven para dar a conocer, promocionar y revalorizar lugares, actividades, descubrimientos o patrimonio material e inmaterial, de tipo natural, histórico y cultural, en beneficio de tod@s l@s españoles. 

En nuestro país existe una multitud de yacimientos paleontológicos que por el valor científico de sus hallazgos resultan de gran importancia nacional e internacional y que, sin embargo, resultan prácticamente desconocidos para la mayoría de los ciudadanos españoles. La confusión sobre el tema llega hasta tal punto que algunos periodistas y editores confunden, en sus publicaciones, a los paleontólogos con los arqueólogos. En muchas comarcas españolas existen rutas y equipamientos turísticos, basados en su patrimonio paleontológico, que son una importante fuente de actividades económicas, relacionadas con el geoturismo y el turismo cultural. La presencia en los cupones de la ONCE y en los décimos de lotería de esos lugares y sus fósiles, contribuiría a darlos a conocer, a valorarlos y a interesarse por ellos a la ciudadanía de este país.


El cupón de la ONCE de "el chico de la Gran Dolina" de Atapuerca

El cupón de la ONCE relacionado con el registro fósil español, más antiguo que se ha podido localizar en Internet es el correspondiente al sorteo del día 16 de agosto del año 2001. Estaba dedicado a la zona arqueológica de la sierra de Atapuerca, en Burgos y destacaba muy claramente el rostro de un muchacho prehistórico que parecía devolver la mirada, era el retrato del denominado "chico de la Gran Dolina. El cupón correspondía a una serie temática dedicada aquellos lugares de España que habían sido declarados Patrimonio de la Humanidad, por la Unesco, en el año 2000 al ser considerados un  lugar privilegiado, referente histórico y arqueológico obligatorio para cualquier estudio de la Evolución Humana.  


Aspecto del cupón de la ONCE  correspondiente al sorteo del 16 de agosto del 2001. Dedicado a la zona arqueológica de la sierra de Atapuerca, en Burgos. 
Nótese que en esa fecha, aún se utilizaba  en España la peseta  como moneda.
Imagen: Todo Once

Como ilustraciones del cupón o boleto de la ONCE, figuran, dos trabajos del paleoartista Mauricio Antón. 
En la parte derecha está el retrato imaginario del denominado "chico de la Gran Dolina de Atapuerca", mostrando unos rasgos faciales algo primitivos, característicos y atribuidos por los paleoantropólogos  a su especie: Homo antecessor
En la parte izquierda del cupón, en color sepia se ha representado una escena de la vida cotidiana, en un campamento de personas pertenecientes a la especie Homo antecessor. En primer término tres miembros adultos y un niño pequeño, a la derecha una pareja preparando para curtir una piel de animal y a la izquierda, una mujer cuidando de un bebé. Al fondo un hombre con una lanza en la mano derecha, de espaldas a las mujeres, parece estar vigilando el horizonte y los límites del territorio, para prevenir el ataque de alguna fiera salvaje o de un grupo de humanos rivales, interesados por conquistar su refugio y su territorio, agrediendo a los componentes de su grupo familiar.


Ilustración de Mauricio Antón, representando una escena de la vida cotidiana en un campamento de personas pertenecientes a la especie Homo heidelbergensis
Imagen: La Cueva del Tiempo. Un viaje a nuestros orígenes

La reconstrucción de los rasgos del rostro del "muchacho de la Gran Dolina" de Atapuerca, fue posible gracias al hallazgo de un cráneo humano, en unas condiciones de conservación  bastante buenas. El  cráneo en cuestión reconocido por los paleoantropólogos como el de un individuo joven de aspecto humano relativamente moderno,fue hallado el 8 de julio de 1994 en el nivel TD6 de la Gran Dolina. Inicialmente fue  identificado con el código de excavación: 3 (ATD6-69). 
En mayo de 1997 se publicó en la  a revista Science un artículo en el que se afirmaba que se trataba del cráneo de un niño de unos 1o años de una nueva especie humana a la que se denominaba Homo antecessor, por ser antecesora y ancestro común, tanto de los neandertales (Homo neanderthalensis) como de las poblaciones humanas actuales (Homo sapiens). Este primer artículo resultó muy polémico, pero hallazgos posteriores confirmaron que la identificación de los restos había sido acertada.

Aspecto de los fragmentos del cráneo de un homínido joven de fisonomía humana, hallado el 8 de julio de 1994 en el nivel TD6 de la Gran Dolina. Fue  identificado inicialmente con el código 3 (ATD6-69). Emayo de 1997 se publicó e en la  a revista Science que se trataba del cráneo de un niño de la nueva especie: Homo antecessor,  antecesora y ancestro común de los neandertales (Homo neanderthalensis) y de las poblaciones humanas actuales (Homo sapiens). Fotos original de Jordi Mestre / IPHES
Imagen: Secretos del chico de la Gran Dolina



Fuentes

- Anónimo. Atapuerca. Patrimonio de la Humanidad. Patrimonio de Castilla y León  
Anónimo. LoteríaWikipedia
Anónimo. Homo antecessor. Wikipedia 
Anónimo. Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE). Wikipedia
Anónimo (2019). ¿Qué es la loterofilia?. Curiosidades. Loteria Manises
- Bermúdez de Castro y Risueño, José Mª (2013). Los secretos del chico de la gran dolina. Periódico de Atapuerca nº 25, julio, p. 3.
- Meca, Patricia (2010). No tire sus décimos, un 'loco' coleccionista los recogerá. El Mundo 15/11/2010