lunes, marzo 1

Los fósiles como motivo temático en la filatelia ibérica (25)

 por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Universitat de Lleida 

Un sello postal español dedicado a la divulgación del azabache de Villaviciosa (Asturias) (Primera parte)


El sello en cuestión

El pasado día 29 de mayo de 2020, el Servicio de Correos de España, dentro de la serie temática denominada «Minerales», emitió un nuevo sello de correo, denominado «Azabache». Los sellos de esta serie mineralógica se emiten muy de tarde en tarde, pues su emisión se inició en 1994 y, salvo error u omisión, en los 26 
años transcurridos, solamente se han emitido 8 especies minerales españolas: 4 en 1994 (cinabrio, esfalerita, galena y pirita), 2 en 1995 (aragonito y dolomita), 1 en 1996 (fluorita) y 1 en 2020 (azabache). ¡Tan elevada producción constituye todo un récor de desinterés geológico, por parte de la Comisión Filatélica Nacional! ¡Sus honorables componentes se han ganado nuestra "no felicitación", por su desfavorable actitud y extraordinaria desconsideración hacia las Ciencias de la Tierra, en general, y hacia la Mineralogía, en particular!

Aspecto del sello dedicado a la divulgación del azabache español, en el que no se menciona la procedencia asturiana de los ejemplares fotografiados.
ImagenVillaviciosa hermosa.

La continuidad de la serie «Minerales», con la emisión de este nuevo sello, presenta una particularidad, a diferencia de otras ocasiones anteriores (1994 y 1995), fue presentado de forma individual y en solitario, pero se emitió en dos formatos de consumo diferentes. Uno en forma de pliegos compactos, que contenían 50 ejemplares del sello en cuestión, para ser adquiridos individualmente y usados para franquear envíos postales. El otro era en forma de pliegos 'Premium', un formato especial de emisión orientado al mercado del coleccionismofilatélico, conteniendo 10 ejemplares del sello y bastante información aneja, sobre el azabache, en general, y sobre el azabache asturiano, en particular, distribuida en forma gráfica y textual, como fondo de acompañamiento.

Datos técnicos:
Fecha de emisión: 29/05/2020
Procedimiento de Impresión: Offset
Papel: Autoadhesivo, fosforescente
Tamaño del sello: 35 x 24,5 mm (horizontal)
Efectos en pliego: 50 en Pliego común o 10 en Pliego premium
Valor postal de los sellos: Tarifa A (Consultar tarifas de franqueo vigentes)
Tirada: Ilimitada (10.200.000 sellos en Pc y 3.125 en Pp


Aspecto del 'pliego Premium' conteniendo diez ejemplares del sello y mucha información sobre el azabache. En la imagen de fondo se puede ver una de las antiguas bocaminas abandonadas de la zona de Oles. La única que es visitable, en la actualidad, y donde finaliza la denominada “Ruta del azabache” (PR-AS.199) uno de cuyos postes de orientación aparece a la derecha, en primer término.


Algunas discrepancias, clasificatorias, con la FNMT

Aunque en el título de este sello postal se afirma que el 
azabache es un mineral y forma parte de una serie filatélica dedicada a la divulgación de los minerales españoles, hay que recordar que, desde una perspectiva geológica, el azabache no es un auténtico mineral, sino un 'fósil'. Puesto que se trata de un material natural formado como consecuencia de procesos geológicos y que deriva de una materia vegetal, originalmente leñosa, procedente de madera de árboles prehistóricos, que ha sufrido profundas y lentas transformación físico-químicas, durante millones de años, bajo unas condiciones geológicas muy particulares.
Desde un punto de vista mineralógico, el azabache no es un verdadero mineral, sino un mineraloide, ya que se trata de un material que no puede cristalizar, como sucede con los verdaderos minerales. Esta incapacidad para formar cristales es debida a que no se trata de una substancia simple, sino de un compuesto formado por diversas sustancias simples. Desde una perspectiva geológica, el azabache, por estructura física y composición química, se asemeja mucho más a una roca simple que a un mineral típico.
Teniendo en cuenta sus condiciones de formación, el azabache, está relacionado con las rocas sedimentarias y dentro de este grupo petrográfico, pertenece al subgrupo de las rocas organógenas u orgánicas, formadas por acumulación de restos orgánicos de seres vivientes prehistóricos, habitualmente vegetales. Este subgrupo petrológico está compuesto por materiales como son los carbones, petróleos y betunes.




Aspecto del 'matasellos' especial, conmemorativo del 'Primer Día de Circulación' del sello dedicado al 'mineral' azabache, con el que marcar o "matar" el ejemplar con el que haya sido franqueado el envío de algún efecto postal, en esta fecha tan especial. 
En la parte izquierda se ha representado un collar de cuentas de azabache, encima del que aparece el nombre de la serie: minerales, debajo del collar aparece la fecha de estampación: 29 de mayo de 2020. En la parte central se representa un fragmento de azabache, en bruto, tal como sale de la mina. En la parte derecha, arriba la localidad de la estafeta: Villaviciosa, debajo, en el centro el logo de Correos y debajo, el motivo de la estampación: Primer día de circulación.


El azabache es un tipo muy especial de carbón 

El azabache es una escasa variedad de 'carbón húmico', formado en el fondo de cuencas sedimentarias, a partir del soterramiento de troncos y ramas de árboles prehistóricos. Su formación se produjo durante dos periodos del Mesozoico, durante el Jurásico y durante el Cretácico, existen por tanto dos tipos de azabache según su antigüedad de formación, con cualidades gemológicas diferentes. El azabache jurásico que es el más antiguo es el de mayor calidad gemológica y mayor aprecio, mientras que el  azabache cretácico, el menos antiguo es el de menor calidad gemológica y menor aprecio. Ello es debido a que sus propiedades físicas y químicas son algo diferentes, por lo que responden de manera distinta frente al tallado y al pulido de las piezas elaboradas con cada uno de esos tipos de azabache.

Aspecto de la superficie de fractura de un fragmento de azabache, en bruto, tal como sale de la mina. 
Imagen: Pinterest 

Recientes estudios científicos de investigadores de la Universidad de Oviedo, demuestran que el azabache asturiano se originó a partir de la transformación de la madera de troncos de árboles de varias especies de coníferas prehistóricas, pertenecientes a dos familias botánicas predominantes en la época del Jurásico: las Araucaráceas y las Protopináceas
A través de análisis morfológicos microscópicos de muestras de azabache de diferente procedencia y edad, se ha llegado a la conclusión de que el azabache asturiano corresponde a tres géneros botánicos distintos; Agathoxylon, Brachyoxylon y Protobrachyoxylon. Se han identificado tres especies dentro del primer género y dos especies en el segundo. 
La conclusión de dichos trabajos de identificación paleobotánica es que el azabache denominado de “tipo Asturias”, es el único azabache europeo en cuyo origen participan la especie Agathoxylon asturiensis y alguna especie del género Protobrachyoxylon
En la mayoría de la muestras de azabache de procedencia asturiana analizadas, se concluye que el azabache clasificado como del “tipo Asturias” se ha originado fundamentalmente a partir de madera de la especie Agathoxylon asturiensis
El clima de la región asturiana, durante el Jurásico, era cálido y relativamente seco, siendo estas condiciones ambientales las que favorecieron la producción de una madera muy compacta. Luego, algunos de aquellos árboles jurásicos se vinieron abajo, accidentalmente, y sus troncos y ramas sufrieron un enterramiento rápido, entre los sedimentos de una marisma de aguas salobres, quedando enterrados entre lodos con un alto contenido orgánico y poco oxígeno. Estas condiciones favorecieron la transformación del leño de aquellas coníferas en un tipo especial de carbón, emparentado con el lignito, pero con unas cualidades gemológicas excepcionales, casi únicas en el mundo, dando origen al azabache de Asturias.

Aspecto idealizado de un paisaje jurásico, mostrando la flora dominante en aquella época: coníferas, helechos arborescentes, cicadáceas, helechos y equisetos.

Estudios microanatómicos y bioquímicos, muy especializados, del azabache asturiano han permitido determinar que este material geológico es de naturaleza leñosa, formado a partir de madera de ciertos tipos de coníferas antiguas, convertida en un carbón de tipo húmico, perhidrogenado. Su antigüedad se ha podido determinar por la posición estratigráfica de las capas de arenisca que lo contienen y los restos fósiles de otros organismos que la acompañan, así se sabe que se formó a mediados del Mesozoico, durante la edad Kimmeridgiense, hace unos 155 millones de años, durante el Jurásico superior

El periodo Jurásico se caracteriza, geográficamente, por un aumento global de las temperaturas, hecho que se tradujo en un ascenso generalizado del nivel del mar. Esto provocó la inundación de amplias zonas costeras de los macro-continentes que existían en aquella época. 
El clima jurásico era mas benigno y estable que el del Triásico que fue muy árido y oscilante. El periodo Jurásico con una temperatura y humedad más elevada y mayor estabilidad que en el periodo anterior, la vida en general se vio claramente beneficiada. En estas nuevas condiciones ambientales, mucho más benignas para los seres vivientes que las del periodo anterior, se produjo una explosión biológica generalizada, aumentando la biodiversidad en tanto en tierra firme como en los océanos. 
El periodo Jurásico se caracterizó por la aparición, en los territorios  emergidos continentales, de grupos de animales vertebrados tan importantes como fueron los dinosaurios y los mamíferos, y también de una gran variedad de vida acuática, en los océanos de aguas cálidas que les circundaban. 

Reconstrucción paleogeográfica de los ambientes de sedimentación (marinos someros, costeros y aluviales) en los que se desarrollaron los dinosaurios durante el Jurásico Superior en la parte emergida de la placa Ibérica, durante el Jurásico superior. La situación de la cuenca jurásica asturiana se ha señalado con una flecha gruesa de color naranja. 

El efecto invernadero existente en aquella lejana época, causante de las condiciones climáticas más cálidas, favoreció el desarrollo generalizado de la vida vegetal, que también fue muy diversa y abundante sobre la tierra firme, aunque la falta de mayor humedad ambiental no  permitió igualar la extraordinaria exuberancia vegetal de los tiempos carboníferos, durante el Paleozoico. Durante el periodo Jurásico, el medio terrestre estuvo dominado por bosques de coníferas y helechos arbóreos y por matorrales de cicadáceas, mientras que las zonas húmedas estuvieron dominadas  por matorrales de equisetos y helechos. 
Serían los árboles coníferos de esta época jurásica, los que posteriormente darían origen al azabache de mejor calidad.


Esplendor y ocaso del azabache asturiano

El azabache debido a su rareza, a ciertas propiedades físicas inexplicables y a ciertas creencias supersticiosas asociadas, fue utilizado desde la prehistoria como un tipo particular de piedra semipreciosa. Usado para confeccionar numerosos elementos de adorno personal y, además, debido a que desde antiguo se le atribuyeron virtudes protectoras extraordinarias, ha sido utilizado para elaborar amuletos de protección mágica.

En el Museo de la Catedral de Ávila se conserva esta pequeña composición (27 x 10 cm.) esculpida en azabache, representando a Santiago Peregrino, acopañado de dos peregrinos arrodillados a sus pies. Obra de autor anónimo, de la Escuela compostelana. Primera mitad del siglo XVI. La peana de azabache dorado, lleva un lema suplicatorio inscrito, en latín: "Ora pro nobis beate Jacobe". 

La primera época de esplendor del azabache asturiano se produce en la Edad Media, con el establecimiento del culto a Santiago Apóstol, en Compostela y del Camino de peregrinaje a la tumba de Santiago, pues entonces fue cuando se dio a conocer este material prodigioso a muchos de los peregrinos, llegados de diversos lugares de todo el continente europeo. Estos visitantes extranjero, cada vez más numerosos, empezaron a demandar objetos tallados en esta "piedra mágica protectora", pues el camino del peregrino estaba lleno de peligros e incertidumbres y su vida posterior también. Además, tales objetos protectores también eran un testimonio y un recuerdo del largo y arriesgado viaje realizado con fines imploratorios o expiatorios hasta el finisterre español. Tales objetos se vendían en Galicia, principalmente en Santiago de Compostela y La Coruña, puerto de arribada o de embarque de algunos, a pesar de que en Galicia no hay depósitos de azabache, pero el material necesario para su elaboración llegaba desde Asturias y León. 
Desde el principio, del comercio compostelano de objetos de azabache, los depósitos que fueron más valorados y reconocidos, por su excelente calidad gemológica, fueron los  de la costa asturiana. Antiguamente hubo centenares de pequeñas explotaciones mineras que suministraron azabache en bruto. 


Mapa Geográfico-geológico de Asturias, realizado por Guillermo Schulz, publicado en 1858.  En la zona costera coloreada de azul, se hallan materiales jurásicos, en ella se pueden ver varias localidades en las que antaño se desarrolló la minería del azabache.

La calidad y el prestigio del azabache procedente de las localidades asturianas fue avalado durante siglos por el Gremio de Azabacheros de Santiago de Compostela, que exigía en sus Ordenanzas, a los artesanos agremiados, el uso exclusivo de azabache asturiano, protegiendo así un rico monopolio productivo. En Santiago de Compostela, el gremio de azabacheros, que tiene una calle con su nombre, por haber concentrado allí, durante siglos, sus talleres, fueron realizados diferentes recuerdos y símbolos de peregrinación, utilizando como materia prima el azabache procedente de Asturias. 
Objetos de azabache asturiano, relacionados con el Camino de Santiago, se conservan en algunos de los museos de Historia más importantes de Europa y en algunos otros del mundo occidental. Puesto que la peregrinación a Santiago de Compostela, en la Edad Media, convirtió el azabache asturiano en un material de distribución y aprecio casi universal.

Inicialmente, durante la Edad Media y el Renacimiento, debido a la temprana vinculación del azabache con el Camino de Santiago, con el peregrinaje expiatorio a Santiago de Compostela y con la protección milagrosa del santo a través de ciertos objetos de este material, desde Asturias se suministraba azabache en bruto, como materia prima  para los azabacheros de Galicia que realizaban los objetos acabados
Posteriormente, en el siglo XVII, algunos azabacheros gallegos se desplazaron a Asturias, donde podían conseguir mejor azabache y a mejor precio, instalándose en ciertas localidades productoras de los Concejos de Gijón y de Villaviciosa, dando nacimiento a talleres artesanos en los que se empezaron a producir objetos acabados de azabache, que luego se enviaban a los comerciantes de Compostela. 
En la Edad Media y el Renacimiento los objetos elaborados con azabache eran de uso religioso y estaban relacionados con el patrocinio jacobeo,  consistiendo básicamente en figuras de Santiago o/y de otros santos, cruces de Santiago, conchas vieiras, rosarios, etc. 
Con la aparición del protestantismo en Alemania, en el siglo XVI, y su extensión a otras varias zonas de Europa, los enfrentamientos bélicos con los católicos y las diversas y sucesivas guerras religiosas, el peregrinaje de extranjeros por el Camino de Santiago se interrumpió bruscamente, este cambio en las costumbres religiosas europeas, afectó muy negativamente a la producción y comercio español del azabache asturiano.

Serie de siete higas, 'figas', 'ciguas' o 'manines', objetos tallados en azabache, representando una mano humana, realizando un gesto 'obsceno'. Este tipo de objetos fue considerado y usado como amuletos protectores contra los efectos del 'mal de ojo' y contra la 'mala suerte'. El azabache por su característica capacidad de cargarse electrostáticamente, igual que sucedía con el ámbar amarillo, desde la remota antigüedad fue considerado como una piedra preciosa por sus imaginarias propiedades mágicas, preventivas y curativas.
Imagen: Azabache. Amuleto de la Vieja Europa y ámbar negro de Asturias

La segunda época de de esplendor del azabache asturiano coincide con la época del Barroco, en adelante, el azabache se destinaba a la fabricación de diferentes objetos de joyería popular, de uso religioso o laico, pudiendo estar relacionados con el luto familiar, con la religiosidad jacobea o con el adorno personal, de puro capricho. Tales objetos consistieron en gemas para sellos y dijes, cuentas y cruces de rosarios, cuentas para collares y pulseras, gemas para pendientes, colgantes y medallones y camafeos y también ciertos amuletos 'cristianizados' y asimilados por el catolicismo como las 'manines' o 'ciguas' (higas o 'figas'), lunas, tréboles, etc. 
En esa  segunda época, una gran parte de la producción española de objetos de azabache se exportaba las colonias y excolonias americanas, especialmente a Cuba, donde había numerosos emigrantes gallegos que adquirían y distribuían los tipos de objetos antes mencionados. 

La tercera época de esplendor del azabache asturiano se inicia a mediados del siglo XIX y concluye a principios del XX, periodo en que se produjo una enorme exportación de azabache asturiano, en bruto, hacia Inglaterra, donde los artesanos azabacheros ingleses  apreciaban mucho este azabache español, pues valoraban su alta calidad y su bajo precio. 
En el Reino Unido se había utilizado tradicionalmente el azabache inglés, procedente de las minas de Whitby, en Yorkshire, considerado el mejor azabache del mundo, pero su productividad y rentabilidad había disminuido bastante. El azabache de Whitby es de propiedades físicas y aspecto muy semejante al azabache asturiano, pero es ligeramente más duro y por tanto más difícil de tallar y pulir. Además, los costes de extracción del azabache inglés eran mucho más elevados que el asturiano, debido a que el nivel de vida británico, era muy superior al español. 
Ambos factores, explicarían porqué desde finales del siglo XIX hasta principios del XX, desde Asturias se exportaron muchas toneladas de azabache asturiano, en bruto, hacia Inglaterra. Allí los artesanos ingleses elaboraron objetos de adorno personal, con el azabache asturiano,  que se vendieron y aún se venden y coleccionan como si fuera "auténtico azabache inglés de Whitby". 

A principios del siglo XX, casi la totalidad de las minas de azabache de Oles, considerado el azabache español de mejor calidad, fueron explotadas por Arthur Lovelace, vicecónsul inglés en Gijón. Lovelace se había ido convirtiendo en el monopolizador de toda la producción de azabache asturiano de buena calidad, consiguiendo los permisos de explotación u ofreciendo los mejores precios de compra a los productores, habiendo logrado convertirse en el único vendedor de este valioso material español, a los compradores ingleses, con destino al mercado británico. 
En Oles, solamente se mantuvieron como productores y vendedores de azabache, independientes, una familia de mineros locales,  encabezada por Bartolomé Noval Montes en aquella época, a quien sucedió su hijo Tomás Noval Solar, padre de Tomás Noval Barredo, familia que  suministró la materia prima a los artesanos azabacheros asturianos y gallegos, durante todo el siglo XX y inicios del XXI. 

Tomás Noval Barredo, provisto de su luz de carburo, posando para el fotógrafo, en la bocamina de su mina de azabache, en Oles (Asturias). Con más de 80 años, aún acudía, cada tarde, a buscar nuevos filones, profundizar galerías y extraer algo de azabache, con el que proveer de materia prima a sus amigos artesanos, asturianos y gallegos. Fotografía original de Isaac Arboleya. 
Imagen: El azabache en La Marina de Villaviciosa

Sin embargo, a partir de 1925 la demanda inglesa e internacional de azabache asturiano decayó muy rápidamente, hasta extinguirse por completo hacia 1930. El colapso de la demanda estuvo motivado por un cambio brusco de rumbo en las directrices estéticas de la moda inglesa y europea. De repente el azabache había dejado de estar de moda.

En consecuencia, entre 1923 y 1925 cerraron todas las minas asturianas de azabache, por falta de demanda inglesa, excepto la mina de Oles de los Noval. quienes suministraban azabache de excelente calidad a los artesanos azabacheros nacionales, comercializando su modesta producción minera, ya que compaginaban la actividad minera con la ganadera. En 1938, con 17 años, Tomás Noval Barredo sustituyó a su abuelo y a su padre, en la excavación y explotación de la mina familiar de Oles, siendo desde entonces el único productor de azabache asturiano y español, hasta su fallecimiento en 2008, a los 87 años de edad. Debido a las circunstancias anteriores, Tomás Noval Barredo fue apodado en los medios de comunicación "el último minero del azabache". Con su muerte en 2008 expiró el permiso de explotación minera que disfrutaba la familia, permiso conservado desde tiempos de su abuelo, por lo que a partir de 2008 cesaría totalmente la actividad extractiva mediante minería.

Continuará próximamente

lunes, enero 4

Gastronomía ibérica de inspiración paleontológica (15)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Universitat de Lleida 

El Proyecto "Geofood" y su versión española: el Proyecto Geosabores (6)

"Geoproductos", "Geotapas" y "Geomenús" alusivos al patrimonio paleontológico español, ofertados en los diferentes Geoparques españoles (Parte 5ª)


Geoparque Sierra Norte de Sevilla (3)


Introducción

El Geoparque Global de la Unesco Sierra Norte de Sevilla está situado al norte de la provincia de Sevilla, en las alineaciones montañosas de la región occidental de Sierra Morena, y es uno de los mayores espacios naturales protegidos de Andalucía, con 177.484 ha de extensión. 
El territorio del Geoparque engloba, total o parcialmente, los términos de diez municipios sevillanos: Alanís, Almadén de la Plata, Cazalla de la Sierra, Constantina, Guadalcanal, Las Navas de la Concepción, El Pedroso, La Puebla de los Infantes, El Real de la Jara y San Nicolás del Puerto; con una población de 25.250 habitantes (según datos de 2018).


Mapa de Puntos de Interés Geológico existentes en el territorio del Geoparque Global de la Unesco Sierra Norte de Sevilla 

Debido al éxito obtenido en la celebración de la primera edición de la Jornada de Gastronomía Geológica, al año siguiente, el 14 de junio de 2015 se repitió la experiencia geogastronómica que había resultado tan exitosa en la primera edición, celebrada el año anterior. En esa segunda ocasión fue el restaurante rural La Muralla, situado en el municipio de Almadén de la Plata, el que se encargó de organizar con ayuda de técnicos del Geoparque aquella II Jornada de Gastronomía Geológica. Sobre la celebración de este evento geogastronómico andaluz se trató en la entrada dedicada a esta temática particular, publicada el 25 de marzo de 2020, en este blog .

Los organizadores de la II Jornada de Gastronomía Geológica, viendo los prometedores resultados obtenidos, seis meses más tarde decidieron que se volverían a ocupar de la realización la III Jornada de Gastronomía Geológica. Siguiendo las mismas pautas, con los mismo fines y en el mismo restaurante.


Pautas básicas de organización a tener en cuenta por los responsables de la aplicación

Con la finalidad de que los comensales participantes en el evento gastronómico-geológico  correspondiente a la III Jornada de Gastronomía Geológica, pudieran degustar una serie de platos originales, concebidos de una forma especial, los responsables del restaurante seleccionado, serían asesorados por técnicos especialistas del Geoparque. Los responsables del restaurante seleccionado deberían diseñar un menú formado por diversos platos, cada uno de ellos inspirado en alguno de los referentes geológicos o paleontológicos que son característicos del entorno natural  y típicos del Geoparque Sierra Norte de Sevilla. 
Siguiendo las directrices geoalimentarias, marcadas por GEOfood, los diversos platos deberían estar realizados con ingredientes procedentes de la agricultura y la ganadería de la comarca, siguiendo procedimientos de producción y métodos de preparación tradicionales, característicos de esa zona geográfica. 
Además, cada plato debería ser "titulado" con un nombre que hiciera referencias a alguno de los elemento característico del entorno local que sea un constituyente representativo del patrimonio geológico y/o paleontológico del Geoparque. 
Finalmente, la combinación de materias primas locales, seleccionadas para la elaboración, deberían ser cocinadas y/o presentadas, al comensal, haciendo gala de la más pura inspiración geológica. 


III Jornada de Gastronomía Geológica 
19 diciembre de 2015

Tres empresas con sede en la localidad sevillana de Almadén de la Plata, habían asumido la responsabilidad de organizar la Tercera Jornada de Gastronomía Geológica del Geoparque Sierra Norte de Sevilla. Fueron la empresa de Turismo activo, Sierratur S.L. , el restaurante rural La Murallala empresa de Educación Ambiental y Geoturistmo, Natures, Soc. Coop. quienes se encargaron de organizar, en Almadén de la Plata, una jornada para dar a conocer a los participantes, la geología del Parque Natural Sierra Norte de Sevilla, a través de la gastronomía. 
La Tercera Jornada de Gastronomía Geológica del Geoparque Sierra Norte de Sevilla, se celebró en la localidad sevillana de Almadén de la Plata, el 19 diciembre de 2015, en las instalaciones del Restaurante Rural La Muralla.

Aspecto del cartel anunciador de la III Jornada Gastronomía Geológica en el Geoparque Sierra Norte de Sevilla.
Imagen:
Restaurante Rural La Muralla

El Menú Degustación la Tercera Jornada de Gastronomía Geológica del Geoparque Sierra Norte de Sevilla, consistía en los siguientes platos y complementos:

- Croquetas graníticas de El Berrocal, 
- Bacalao marmóreo, 
- Cerro del Hierro ibérico, 
- Postre estratificado, 
Pan de trilobites * y vinos de este entorno. 

* Como es costumbre en este blog, por estar especializado en la divulgación de los hechos relacionados con temáticas etnopaleontológicas y sociopaleontológicas, en el ámbito geográfico ibérico, al tratar sobre geomenús, se ignorarán todos aquellos platos componentes del Geomenú que no hacen alusión directa o indirecta al registro fósil, en este caso particular, al al registro fósil del  Geoparque Sierra Norte de Sevilla. 


Comentarios previos

Respecto al menú constituyente de la II Jornada de  Gastronomía Geológica, celebrada algunos meses antes, en esta III Jornada se ha perdido buena parte del contenido paleontológico que formaba parte de su precedente. En está edición solamente se mantiene como referencia al registro fósil del geoparque el llamado pan trilobite pan de trilobite, mientras que ninguno de los platos ni el postre del geomenú, ni el vino, hacen referencia alguna al registro fósil representativo del Geoparque Sierra Norte de Sevilla. 

Información científica, gráfica y escrita que se adjuntaba como contexto geológico al "pan de trilobite".
Imagen: Restaurante La Muralla

Además, violando uno de los principios metodológicos del GeoFOOD, se ha incluido un ingrediente que no es de producción local ni de recolección serrana, se trata del bacalao que constituye el ingrediente principal del primer plato, ya que el bacalao no es un producto autóctono, ni siquiera se trataba de una receta tradicional.


Pan de trilobite 

Como dice el dicho popular español: "A falta de pan, buenas son tortas", ya que este es el aspecto del llamado pan de trilobite. Posiblemente, hubiese podido mejorarse el aspecto del pan y no hubiera costado demasiado elaborar un molde con el que obtener panecillos o galletas con un aspecto de trilobite mucho más realista y artístico que el conseguido en esta edición. 

Aspecto trilobitomorfo de las tortas de pan ofrecidas a los comensales participantes en la III Jornada de Gastronomía Geológica, organizada en el Geoparque Sierra Norte de Sevilla, materializada en el geomenú ofrecido por el restaurante La Muralla, de Almadén de la Plata.
Imagen: Restaurante La Muralla



Comentarios finales

No se han podido hallar noticias, de años posteriores, sobre la celebración de nuevas ediciones de las Jornada de Gastronomía Geológica del Geoparque Sierra Norte de Sevilla, a pesar de que se han realizado búsquedas de manera repetida. Por tanto, parece ser que las Jornada de Gastronomía Geológica celebradas el 19 diciembre de 2015, fueron las últimas. Se desconoce cuáles fueron los motivos que condujeron a tal desenlace, por los que se decidió suspender este tipo de actividad, a partir de su tercera edición.



Fuentes

- Anónimo. III Jornada Gastronomía Geológica en el Parque Natural y Geoparque Sierra Norte de Sevilla. Boletín RENPA (Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía) nº 173, diciembre 2015  
- Anónimo. III Jornada de Gastronomía Geológica en Almadén de la Plata. La Plaza información 19/12/2015
Anónimo. III Jornada Gastronomía Geológica. Restaurante la Muralla 


martes, diciembre 1

El registro fósil ibérico y el santoral católico, en la religiosidad popular de España y Portugal (12)

Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Universitat de Lleida


Fósiles ibéricos relacionados, por la tradición popular española, con determinados santos y santas (2)

Las que en Narvaja (Álava) llamaban "piedras de san Elías" eran las mismas que en Oñate (Guipúzcoa) llamaban "sandaili arriyak"


Las piedras de san Elías

En el pueblo alavés de Narvaja/Narbaiza, hoy núcleo agregado perteneciente al municipio de San Millán/Donemiliaga, en la provincia de Álava, 
antiguamente, se llamaba "piedras de san Elías" a un tipo de piedras muy especiales, por sus particulares características, nada comunes. Eran una clase de piedras abultadas, de formas redondeadas, de contorno acorazonado y con la figura de una cruz excavada en el centro de su parte más abultada. 
Hoy en día, cualquier habitante de Narvaja, con una educación básica, sabe que se trata de fósiles y no de piedras milagrosas. Y si tiene una formación superior o es aficionado a la paleontología, es muy posible que sepa que se trata de fósiles de erizos marinos, del género Micraster y generalmente de la especie M. coranginumde edad cretácica. Es menos probable que conozca que antaño, en tiempos de sus bisabuelos, se las conocía con el nombre de "piedras de san Elías", que según la creencia popular de aquel tiempo, habían tenido un origen sobrenatural y que poseían la virtud milagrosa de alejar la caída del rayo.

Aspecto de una de las denominadas "piedra de san Elías". Obsérvese el aspecto cruciforme de los cuatro surcos mayores del sistema ambulacral del Micraster coranginum. Debido a la presencia de esa figura cruciforme la mentalidad popular había identificado esta clase de fósiles, como un tipo de piedras benditas, ya que estaban marcadas con el signo de Cristo, el divino Salvador del género humano.

Imagen: Hontza Museoa 

Según relataba la tradición popular, las "piedras de san Elías" habrían adquirido su curioso aspecto actual, de una forma prodigiosa, ya que, inicialmente, antes de haber sido lanzadas por los paganos contra san Elías eran piedras comunes, con formas vulgares. Su transformación prodigiosa sería el resultado de un influjo milagroso del santo, ejercido en el momento en que aquellas piedras vulgares habían pasado muy cerca del cuerpo del santo. Esto ocurrió mientras corría en dirección a la sierra de Araotz, huyendo de las pedradas que le lanzaban sus enfurecidos convecinos de Narvaja. Tal suceso milagroso se había producido entre la localidad de Narvaja y la cercana sierra de Araotz, donde san Elías esperaba encontrar algún escondite en el que poder refugiarse de las pedradas de sus furibundos perseguidores, poniéndose a salvo en territorio de sus vecinos guipuzcoanos.

Parece ser que las causas que están en el origen de estas historietas populares y de las creencias legendarias comentadas, radicaría en la interpretación en clave fabulosa, de algunos hechos observables en el terreno de la localidad, producto de los caprichos de la geología local. La naturaleza hizo aparecer, casualmente, los erizos fósiles en aquella parte del término de Narvaja que está más cercana al territorio guipuzcoano. La razón de este hecho está en que en esos lugares, afloran en la superficie del terreno unos estratos sedimentarios de origen marino que contienen erizos fósiles del género Micraster, en abundancia. La visibilidad de los fósiles  se debe a la fácil separación de estos fósiles de la matriz rocosa que los aprisionaba, hecho favorecido por la escasa resistencia de los materiales geológicos que los contienen, margas y calizas margosas, frente a la acción combinada que, sobre ellas ejercen, los diferentes agentes geológicos externos, causantes de erosión del terreno. A los que luego se suma la fuerza de la gravedad, que ayuda al descenso de los fósiles desde las partes más elevadas e inclinadas del terreno hasta las más bajas, llanas y más transitadas por los humanos, donde los encuentran sueltos. 

La descarga de rayo, acompañada del correspondiente relámpago y del trueno atronador, puede resultar un espectáculo grandioso, inquietante o aterrador en función de la distancia del espectador al punto de impacto.

Antiguamente, en la zona de Narvaja, como también sucedía en otras diversas partes del País Vasco y de Navarra, se consideraba a los erizos fósiles del género Micraster y también a los del género Echinocorys, muy abundantes en las calizas y margas del Cretácico Superior, por su curiosos aspecto, como verdaderas "piedras de rayo" caídas del cielo, desde las nubes de tormenta con producción de rayos, truenos y relámpagos. Por este motivo los erizos fósiles del género Micraster y Echinocorys fueron ampliamente utilizados como poderosos amuletos, defensores contra el impacto del rayo, pues se creía que los alejaba. Esta creencia irracional hizo que fueran colocados en alfeizares y tejados de todo tipo de edificios que albergasen personas o propiedades o siendo transportados por quienes por su oficio se veían obligados a pasar mucho tiempo al descubierto, a merced de las tormentas. Este uso se basaban en la antigua creencia supersticiosa de que la "piedra del rayo", por su propia naturaleza extraordinaria, tiene un efecto mágico repelente sobre las demás "piedras de rayo" que forman la punta que guía la caída de rayos y centellas. Por la posesión de esta supuesta virtud mágica, se creía que su presencia en un lugar determinado conseguiría hacer que la caída del rayo se produjera lejos de donde estaban ellas situadas. Por influencia de esta creencia irracional, este tipo de piedras extraordinarias se disponían sobre tejados, envigados y alféizares de viviendas, graneros, pajares, establos, cabañas, etc. o eran transportadas, encima, por aquellos que practicaban oficios de larga estancia a la intemperie, como pastores, leñadores, arrieros, buhoneros, marineros, pescadores, etc.

Efectos destructivos en el caserío Oiarburu, causados por un incendio provocado por la caída de un rayo en una zona rural del término de Echalar/Etxalar (Navarra).
Imagen: Diario Vasco

En este caso particular, como en otros similares en los que la "piedra de rayo" (Micraster) estaba asociada a un determinado santo o santa, cristiano, por el hecho de estar asociada a san Elías y por contener en su superficie una marca, excavada, en forma de cruz, se consideraba que su virtud protectora no era de origen mágico ni diabólico, sino milagroso y por tanto no entraba en contradicción con las restricciones eclesiásticas contra algunas de las supersticiones de origen pagano, residuales en el folclore rural

Escultura de estilo barroco, representando a san Elías del Carmelo profeta, con hábitos eclesiásticos carmelitanos, una capa de piel de animal, un libro con las leyes de Dios y una espada flamígera que representa el castigo divino. 
Esta imagen venerada en el convento del Santo Ángel de Sevilla, es atribuida al escultor valenciano Blas Molner, realizada alrededor de 1790. Esta representación de  un hombre armado con una espada de fuego, en actitud amenazante, recuerda algunas esculturas antiguas, de la cultura griega o romana, representando a Zeus o a Júpiter, mostrando un rayo en su mano derecha en actitud de arrojarlo sobre sus enemigos.

En relación al tema que hoy nos ocupa, las llamadas 
"piedras de san Elías", se decía que había algunos labradores alaveses, especialmente supersticiosos, que cuando acudían en romerías  rogativas en demanda de agua para sus campos, a la ermita y cueva santuario de san Elías de Araotz, en el término de Oñate (Guipúzcoa), aprovechaban la ocasión para llevar con ellos sus "piedras de san Elías". Con la finalidad de poder aprovechar la oportunidad de estar cerca de la imagen del santo, con la pretensión y en la creencia de que aquellos amuletos milagrosos, por medio de la influencia del santo, pudiesen aumentar su poder repelente, debilitado por el paso del tiempo. Volvían convencidos de que la virtud repelente contra rayos se había reforzado y que había crecido su efecto protector contra el impacto del rayo, cuando se formaban fuertes tormentas eléctricas en las inmediaciones de su casa o su persona.
Estas peregrinaciones populares de campesinos alaveses a la ermita de san Elías de Araotz no se organizaban todos los años, sino solamente en aquellos años afectados por fuertes sequías. Acudían para implorar a san Elías el remedio de la lluvia milagrosa, necesaria para revivir sus campos resecos, hacer productivos los cultivos, evitando la aparición de hambrunas, el abandono de la tierra y la emigración.


Vista panorámica del aspecto actual del interior de la cueva de Sandaili (san Elías) de Oñate. La parte ocupada con fines religiosos es como un enorme abrigo rupestre, un extremo del cual está ocupado por la ermita, visible al fondo y el otro a la explanada de acceso. A la izquierda de la imagen, como un segundo nivel, se aprecia la zona de acceso a una galería cárstica, en la que se han hallado restos prehistóricos y de fauna fósil. Fotografía de autor desconocido. 
Imagen: Pinterest


Algunas digresiones, imprescindibles, para comprender la relación de cierta clase de piedras con san Elías profeta

Antiguamente, en algunos países paganos de tradición cultural báltica o eslava, del Este europeo, se habían asociado algunos tipos de fósiles relacionados con el rayo, con el dios  Perkunas, la mayor divinidad pagana de los eslavos. Divinidad suprema que como Zeus o Júpiter en la tradición mítica grecorromana, o como Donnar en la mitología germánica, administraban la lluvia o la sequía, mediante las formación de tormentas y quien también distribuía el rayo destructor, sobre sus enemigos y repartía la mágica "piedra de rayo" protectora entre sus devotos. 
Tras la cristianización de la población de esos territorios de la Europa oriental, por misioneros cristianos, llegados desde occidente, resultó que esos mismos tipos de fósiles pasaron a ser asociados con san Elías, una denominación cristiana para eprofeta Elías un famoso personaje bíblico del Antiguo Testamento, que es considerado sagrado por judíos, cristianos y musulmanes, por el hecho de ser reconocido por todos ellos como un famoso profeta defensor de Yhavé, el Dios de Israel. 
La Iglesia católica romana reconoció al profeta Elías como uno más entre los santos del santoral cristiano, con denominaciones tales como san Elías profeta o san Elías del monte Carmelo. 
Antiguo grabado representando a san Elías, según la iconografía clásica, con los atributos típicos. Estampa de mano impresa para la devoción popular.
San Elías fue recibiendo del clero católico atributos y funciones semejantes a las propias de las antiguas divinidades paganas dominadoras de la climatología y la meteorológicas, a las que san Elías fue sustituyendo paulatinamente en los diversos territorios recién cristianizados, asumiendo sus mismas  capacidades y responsabilidades. San Elías era quien  administraba las lluvias y las sequías, el calor y el frío, en función de la devoción demostrada por sus devotos. Además de ser responsable de los fenómenos meteorológicos también lo era de repartir el rayo, y las correspondientes "piedras del rayo". Así, en los países eslavos las llamadas "flechas de perkunas" (belemnites) se convirtieron en las "flechas de san Elías".
 
La sustitución de las antiguas divinidades meteorológicas por aquel santo del santoral cristiano, realizada por la nueva religión, estaría justificada por varios motivos ligados a la biografía del santo sustituto. 

El primero, es que según el relato mítico hebreo, san Elías fue arrebatado de la Tierra por un "carro de fuego" enviado por Yahveh que bajó del cielo como un rayo y que lo subió inmediatamente, de la misma manera. Desde entonces Elías reside en el cielo, en su cuerpo mortal pero de manera inmortal, junto a Yahveh, al que defendió tan fielmente. 

Icono bizantino representando gráficamente el relato bíblico de la ascensión al cielo del profeta Elías y su separación de Eliseo, su discípulo y sucesor, al que lanza su capa. 
Imagen: Pinterest

El segundo motivo es el importante papel jugado por el profeta san Elías como portavoz y mediador de Yahveh la divinidad de Israel, frente al rey Acab de Samaria al que había castigado con tres años de terrible sequía, por sus iniquidades y crímenes contra la antigua religión y sus profetas. Durante los tres años se secaron los campos, los pastos, los ríos, las fuentes y los pozos, por lo que se produjo una terrible y mortífera hambruna. El castigo que Yahvé infligió al rey Acab de Samaria y a todo el pueblo de Israel, estuvo motivado por haber abandonado la antigua religión, el culto a Yahveh y haber hecho ejecutar a todos sus sacerdotes y profetas, por la mala influencia de su mujer, la cananea, Jezabel, hija de Itobaal, rey de Sidón, pagana, pasando a convertirse el rey y sus súbditos en adoradores de Baal, lo que le llevó a ordenar el ajusticiamiento de todos los profetas y sacerdotes de Yahveh, en su reino, solamente Elías pudo escapar de la masacre

El tercer motivo, es la capacidad del profeta san Elías para controlar el fuego que baja del cielo (rayo), demostrada en una competición contra los sacerdotes de Baal, organizada en la cumbre del monte Carmelo, en la cual consiguió provocar la caída de un rayo sobre el altar en el que yacía un becerro sacrificado para la ocasión, que resultó incinerado instantáneamente, mientras que los profetas y sacerdotes de Baal no pudieron provocar la caída de un rayo sobre el animal sacrificado en su altar. 


Representación artística del milagroso control del rayo por parte de san Elías, en la cumbre del monte Carmelo, para ofrecer a Yahvéh un buey sacrificado que resultó incinerado instantáneamente, ante el asombro general. Portento que no pudieron conseguir sus oponentes, los sacerdotes de Baal

Imagen: Una prueba en el monte Carmelo

El cuarto motivo fue la supuesta capacidad del profeta para producir lluvia, a voluntad, con la ayuda de Yahveh todopoderoso, pues tras las varias demostraciones del poder de Yahveh, el profeta san Elías pudo convencer al rey Acab de que para que Yhavé le perdonara a él y a su pueblo, deberían corregirse inmediatamente algunos errores cometidos anteriormente. Acab y su pueblo deberían abandonar el culto a Baal, devolviendo el templo al antiguo culto religioso a Yahveh. Además, debería repudiar a su mujer pagana y haría ajusticiar a los 450 profetas y sacerdotes de Baal, reunidos en cierto lugar para su ejecución. 
Entonces Yahveh conmovido por la buena actitud del rey se apiadó de los israelitas hambrientos, arruinados y enfermos, y por medio de las oraciones de su profeta Elías en la cima del monte Carmelo, hizo  retornar al territorio de Samaria las antiguas condiciones climatológicas y meteorológicas, volvieron las lluvias, desaparecieron las temperaturas extremas, se suavizó la extrema aridez. Al poner fin a los tres años de terrible sequía que había padecido el pueblo samaritano, se remediaron muy rápidamente las condiciones causantes de la anterior hambruna, aumentó la fecundidad de cultivos y rebaños, mejorando la productividad, la salud y la economía de los samaritanos.


Cómo fue que san Elías de Narvaja se transformó en san Elías de Araotz (Sandaili)

Según narra una vieja leyenda popular, que por sus connotaciones prejuiciosas contra los habitantes de Narvaja, suponemos originada en el vecino territorio guipuzcoano, parece ser que vivió en esta parte de Álava y luego en una cueva de la cercana sierra de Araotz, en territorio de la vecina provincia de Guipúzcoa, un personaje que ostentaba algunas cualidades con ciertas semejanzas a las del profeta Elías. 
Cuenta la leyenda que el san Elías alavés, atormentaba continuamente a sus convecinos paganos de Narvaja, con las recriminaciones de sus costumbres paganas y con sus sermones vilipendiando su religión y promocionando las virtudes de la suya propia, el cristianismo. 
Un día, sus convecinos hartos de sus prédicas y de su presencia agobiante en su comunidad, decidieron expulsarlo de Narvaja, pero como no podían convencerlo para que se fuera, voluntariamente, decidieron eliminarlo matándolo a pedradas. 
Afortunadamente para el san Elías de Narvaja, su vida austera, buena forma física y piernas veloces le salvaron la vida, pues gracias a su rápida huida consiguió poner tierra de por medio entre sus presuntos homicidas y su persona, pudiendo alcanzar refugio seguro en la vecina sierra de Araotz, territorio propiedad de otra comunidad humana, mucho más tolerante y acogedora. En la nueva tierra de acogida san Elías encontró una cueva natural, dentro de la que pudo refugiarse precariamente, protegiéndose de las inclemencias del mal tiempo y de las fieras. En la que luego pasaría el resto de su vida como ermitaño.

Representación gráfica de una ejecución por medio de apedreamiento o lapidación, entre los judíos, en tiempos bíblicos. La víctima,  malherida, yace en el suelo, arrodillada sobre sus talones y a merced de sus fanáticos y sanguinarios ejecutores. 
Este humilde y anónimo san Elías alavés, no acabó sus días terrenales como su tocayo hebreo, el profeta Elías, raptado en vida por un carro tirado por caballos voladores, guiado por ángeles y envuelto en un torbellino de fuego celestial, con el que fue elevado a la gloriosa compañía de Yhavé, sino que pasó una gran parte de su vida como discreto eremita, en solitario aislamiento, dedicado a la oración, la meditación y la penitencia, oculto de la ira de sus enemigos narvajeses, en el fondo de una cueva guipuzcoana, no muy alejada de su pueblo natal, Narvaja.

Según Manuel Lekuona, la leyenda anterior podría reflejar el proceso de cristianización de aquella zona del País Vasco, hace hoy unos cuantos siglos, llevada a cabo por monjes ermitaños que vivían en cuevas como anacoretas solitarios y que no siempre fueron bien acogidos por la población pagana local
Lekuona dice que esta leyenda se la contaron en Oñate y los nombres vascos que proporcionaba en 1978 para las "piedras de san Elías" de "Narbaja" fueron los siguientes: “Sandailli'ren arri”, “Sandailiren arri” y "Sandailli’ri arria"
Nos han informado que, actualmente, la denominación que se les da a las "piedras de san Elías", en Oñate, es la de "sandaili arriyak". 


Vista de la Cueva de Sandaili, en el estrecho de Araotz. Arriba, en el lado derecho de la  gran cavidad natural, la ermita de san Elías, debajo, a la izquierda la casa de la serora, una institución típica del País Vasco, y sobre ella, las escaleras de acceso a la cueva y a la ermita. Fotografía de Tomás Álvarez.

Existe otra narración popular, contradictoria con la expuesta anteriormente que parece pensada para invertir los papeles, recuperando el honor de los habitantes de Narvaja y desprestigiar a los guipuzcoanos. Esta narración por sus connotaciones prejuiciosas contra los habitantes de Oñate, suponemos que es originaria de Narvaja. 
Según este otro relato, alternativo, las piedras que lanzaban los habitantes de Narvaja, no iban dirigidas contra la persona de san Elías, sino contra los ladrones que acababan de robar la milagrosa imagen del santo, del altar que tenía dedicado en la iglesia local. 
Los ladrones que habían cometido aquel robo, lo habían hecho para beneficiarse de las extraordinarias cualidades, como productora de lluvia, de aquella imagen. Se dice que aquellos ladrones sacrílegos procedían del territorio guipuzcoano, concretamente del barrio de Araotz, en Oñate. Los ladrones no solo consiguieron su objetivo, sino que se pusieron a salvo en su propio territorio y le construyeron una ermita en una cueva próxima, donde a partir de entonces se albergaría la milagrosa imagen, robada en Narvaja. Aquel cambio de ubicación de la imagen milagrosa de san Elías, obligaría los habitantes de Narvaja, en épocas de sequía, a tener que desplazarse desde su pueblo, en peregrinación rogativa, hasta la ermita de Araotz, para implorar lluvias a su santo patrón.

Aspecto de la zona del presbiterio de la ermita de san Elías en la cueva de Sandaili de Araotz, tal como era hacia principios del siglo XX. El altar mayor muestra un retablo de estilo renacentista, del siglo XVI, presidido por la imagen de san Elías que aparece acompañada de otras dos imágenes sagradas más. Retablo e imágenes fueron realizadas por autor desconocido. Fotografía de autor anónimo y de escasa visibilidad, pero no hay otra alternativa. En la imagen de san Elías se vislumbra su brazo derecho alzado sosteniendo un objeto...
En la actualidad existe otra imagen moderna presidiendo el retablo de la ermita, pero la imagen de san Elías está sola y es bastante diferente de su precursora. Suponemos que el nuevo aspecto es por causa del vandalismo antirreligioso de la década de 1930. Esa fotografía fue tomada por Tomás Álvarez en 2010.
Imagen: Eusko Ikaskuntza. Fondo multimedia


Comentarios finales

El caso de las "piedras de san Elías" de Narvaja, es decir el hecho de que los fósiles de erizos marinos del género Micraster,  fueran considerados como "piedras de rayo" y, sobre todo, que estuvieran vinculadas con la advocación de san Elías, es un caso singular en el País Vasco y único en la Península Ibérica. Tal vez esta vinculación tan particular con el santoral cristiano de los Micraster fósiles, pudiera indicar la procedencia geográfica, como originaria de algún país del Este  europeo, de la persona inventora de la leyenda explicativa de la transformación milagrosa de unas piedras vulgares en las luego denominadas "piedras de san Elías", en las cercanías de Narvaja. O tal vez, su relación con la Orden religiosa de los Carmelitas.
El caso es que la devoción a San Elías del monte Carmelo, el profeta, no existe en la tradición antigua vasca y es muy escasa en la cristiandad occidental, en la que no apareció canonizado como santo por la Iglesia católica hasta el siglo XV. Haciendo su aparición en el santoral católico con la formación de comunidades religiosas de la Orden de los Carmelitas. 
La ermita de Sandaili, es la única, en todo el País Vasco, que está bajo la advocación de San Elías y no se han hallado parroquias, ni conventos vascos bajo su patronazgo. 

Según el mismo M. Lekuona, el nombre de Sandaili podría tener una relación directa con una santa Ylia o santa Ilia, precursoras en el patronazgo de aquella misma cueva. Quizás se trataba de una sucesora cristiana, inventada por el clero, para sustituir a su predecesora pagana, de nombre semejante. Podría ser el resultado de la cristianización de una antigua divinidad femenina pagana, denominada relacionada con la salud, denominada Ivilia, que aparece mencionada en una inscripción latina grabada en un altar votivo de Forua (Vizcaya), en el antiguo territorio caristiode finales del siglo I o inicios del II d.C. 
En este santuario debió estar vinculada con la fertilidad y con el culto a las aguas fecundantes, pues hasta hace pocos años las mujeres de la comarca y comarcas vecinas, supuestamente estériles, acudían a la ermita de san Elías y realizaban diversos rituales, según su procedencia, relacionados con el agua rezumada, gota a gota, por las paredes de la cueva, que era recogida y contenida en un gran abrevadero (aska) o pila de piedra, rectangular, situado junto al inicio de las escaleras de acceso a la cueva y la ermita.

Pila de piedra en la que las mujeres estériles, realizaban ciertos rituales mágico-religiosos para tornarse fértiles, con la ayuda de san Elías. Fotografía de Aitor  Ventureira. 

Probablemente, cuando se produjo la cristianización de aquel lugar sagrado para los paganos, pues tal vez era un santuario de Ivilia, pudo haberse fomentado la confusión por medio de una ligera transformación del nombre y de las características de aquella primitiva diosa Ivilia o Ylia, pagana, pero conservando sus atributos milagrosos, la acción fecundantes de mujeres estériles por medio del contacto con el agua del santuario, reconvirtiendo a la diosa pagana en una santa cristiana llamada Ilia, que más tarde pudo haber reconvertido en santa Iulia, que posteriormente acabó transformándose en san Elías. 
En los documentos de las crónicas de los enfrentamientos entre banderizos vascos, sucedidos a finales de la Edad Media, a mediados del s. XV, esta cueva aparece con el nombre de la cueva de Santa Ilia, hecho que demuestra que su consagración al santo profeta es posterior.  Suponemos que el nacimiento de las leyendas populares en las que se mencionan piedras transformadas milagrosamente, deben datar de una época posterior, tal venz entre los siglos XVII y XIX, época muy propensa a este tipo de "oralitura" maravillosa o literatura oral de tipo prodigioso, propia del catolicismo más tradicionalista y relacionada con una infinidad de imágenes sagradas del santoral cristiano.


Agradecimientos

 A Salvador Cuesta, mi buen amigo y corresponsal vitoriano, en reconocimiento a su gran implicación personal en algunas de nuestras investigaciones etnopaleontológicas en tierras alavesas.



Fuentes

- Aguirre, Esteban (2008). Comunicación personal. 07/01/2008
- Anónimo. Romería a San Elías (Araotz–Narvaja–Larrea). Agurain Berri. Antiguos ritos. Salvatierra/Agurain
- Anónimo. Leyendas de las cuevas mitológicas de ArabaSalvatierra/Agurain
- Astudillo Pombo, Heraclio (2008). Piedras de rayo en el País Vasco. El rayo y los fósiles ibéricos (4). Folklore de los Fósiles Ibéricos, 22/04/2008
- Barandiaran, Joxemiel (1921). Sandailli. Eusko-Folklore, 1921. (p. 48)
- Cuesta, Salvador (2011). Los fósiles de micráster y el rayo, en Hachas prehistóricas, piedras del rayo, la espada del héroe (I) 9/8/2011
- Cuesta, Salvador (2017). Comunicación personal. 28/07/2017
- Cuesta, Salvador (2019). Comunicación personal.  12/02/2019
- Cuesta, Salvador (2019). Comunicación personal.  18/02/2019
- González, Marian (2010). Sandaili recuperará protagonismo. Diario Vasco. 18/04/2010
- Lekuona, Manuel (1978). El Arte Pre-Románico en el País Vasco (I).  Idaz-Lan Guztiak 3. Arte-Izti. Kardaberaz Bilduma - 24. Librería Técnica de Difusión. Tolosa (p. 121)
- Lekuona, Manuel (1978). Erdi-Aroko arte ederrak ego-Euskalerrian. (Arte medieval en el País Vasco Meridional ) Cuadernos de Sección. Artes Plásticas y Monumentales, 1982 Donostia, Eusko Ikaskuntza, (p. 13-37).
-  Mori. E. (2014). Zabalaitz (la piedra del rayo). Por la montaña alavesa. 05/10/2014
- Ramonfer. Sandaili una cueva con muchas historiasVicmun. 11/04/2020
- Ventureira, Aitor (2019). Sandaili el susurro celta. Por los senderos de basajaun.  07/10/2019