domingo, octubre 18

El registro fósil ibérico y el santoral católico, en la religiosidad popular de España y Portugal (25)

 por Heraclio ASTUDILLO-POMBO

Fósiles ibéricos relacionados, por la tradición popular española, con diversos santos y santas (14)  

Recuperación de reliquias de mártires y santos cordobeses (2)

Recapitulación  

Se prosigue con la presentación de algunos casos, bien o mal conocidos, de confusión inocente de restos de animales prehistóricos con restos humanos. Confusión que motivó que tales restos, interpretados muy erróneamente, acabaran siendo mezclados con auténticos restos humanos en ciertos lugares especialmente favorables para este resultado: los osarios conventuales. Como en ciertos casos, según testimonio de personas relevantes o influyentes, algunos de los, supuestos restos humanos hallados manifestaban poseer propiedades sobrenaturales o virtudes extraordinarias, eran considerados como sagrados. A continuación una comisión de clérigos se encargaba de buscar coincidencias geográficas, históricas y biográficas para poder identificar a la persona a quien habían pertenecido. Posteriormente se redactaba un documento de autentificación confirmando la autenticidad personal de aquellos restos. Inicialmente el obispo era el representante de la Iglesia, autorizado para autentificar restos y nombrar santos. A partir de ese momento, tales vestigios óseos sagrados podían empezar a recibir culto litúrgico, generar milagros, recibir veneración popular, multiplicar sus devotos, atraer peregrinos y recibir donativos. No nos referiremos a la creación intencionada de reliquias falsificadas destinadas a su comercio.


Algunos casos no ibéricos de reliquias óseas, no humanas, que formaron parte de relicarios de santos venerados en diversos santuarios europeos

El caso más conocido, en Europa, de restos animales atribuidos a un santo, por las mismas causas y supuestos que en España, es el de las reliquias óseas de san Cristóbal de Licia, el legendario santo, supuestamente gigante. Entre cuyas reliquias, no correspondientes ni pertinentes a una persona humana, en la época moderna, se han podido identificar diversos huesos y molares de megafauna prehistórica terrestre (mamut y mastodonte) pero también vértebras y fémures de elefantes modernos. 

El grabado, en madera, más antiguo conocido (1423), para elaboración de estampaciones dedicadas a la veneración y protección del santo gigante. Ejemplar coloreado a mano. Procedente de Buxheim, Baviera (Alemania). Imagen: https://www.reprodart.com/a/unbekannter-kuenstler/heiligerchristophorus-5.html

Mucho menos conocido es el caso de los supuestos huesos de san Fanourios, hallados en Chipre, un santo muy venerados por los cristianos ortodoxos de rito griego. En este caso particular los huesos inspiradores del enorme error de identificación fueron los del pequeño hipopótamo pigmeo de Chipre (Hippopotamus minor) una especie también denominada por algunos paleontólogos Phanourios minutus, en alusión a la antigua confusión popular.

Un caso muy poco conocido es el caso de los supuestos huesos de san Sinforoso, hallados en la región de Besarabia, la zona rumana del antiguo reino de Moldavia. En este caso particular, los huesos inspiradores del enorme error de identificación y atribución sagrada fueron los huesos de un rinoceronte lanudo (Coelodonta antiquitatis)

Posiblemente hayan existido algunos otros casos, europeos más, de reliquias óseas cristianas, de origen no humano que, actualmente, nos resultan desconocidos, por ser de localidades muy aisladas y peor comunicadas con el exterior, por lo que, aún, no han llegado a nuestro conocimiento.

Un caso, relativamente, reciente de una antigua práctica de medicina popular, como indicio de un posible antiguo uso sanitario de huesos fósiles, en el ámbito doméstico rural

Nuestro informante, cordobés, Jesús Pacheco Benítez, nos contó en 2014 que su abuela materna, Manuela, nacida en 1899, en la localidad cordobesa de Llanos de Don Juan, un pueblo cercano a Lucena, le había contado que su propia abuela materna, María, le había relatado a ella que, en "sus buenos tiempos", ella y algunas otras mujeres casadas, de aquella localidad cordobesa, algunos años habían salido al campo, bien temprano para esquivar el calor de los primeros días de junio, en el día de la festividad de los múltiples santos mártires cordobeses (7 o 14 de junio), a buscar y recoger pequeños fragmentos de "huesos de santo" y de "huesos de mártir". 

Pintura representando a dos mujeres campesinas, doblando el espinazo para recoger alguna cosa del suelo. Se puede fantasear sobre la finalidad de su actividad, imaginando que buscan "huesos de santo". Probablemente aparecen representadas con el atuendo típico, de su estatus social, de finales del siglo XIX. Obra del artista Laureano Barrau Buñol (1891). Óleo sobre lienzo. 

Imagen: https://www.museodelprado.es/en/the-collection/art-work/women-weeding-the-field/cca54178-b69d-443c-abb2-e1b53d3e7ccd

La finalidad de aquellas búsquedas populares y recolecciones campestres no era totalmente piadosa, sino, fundamentalmente, utilitaria. Puesto que no buscaban y recolectaban "huesos sagrados" para depositar aquellos hallazgos en ningún osario o iglesia, sino para llevárselos a sus propias casas. Puesto que pretendían usar aquellas reliquias como remedios milagrosos, en el ámbito doméstico familiar. Los huesos, de supuesto origen martirial, encontrados en el campo durante aquellas recolecciones, una vez limpios, eran conservados en el interior de cajitas, frasquitos o botecitos que, eran tratados con mucho respeto y guardados con mucha fe en el dormitorio. A la espera de poder usar aquella reliquia, en caso de necesidad sanitaria. Puesto que consideraban que era un milagroso remedio curativo, eficaz contra todo tipo de enfermedades comunes y lesiones de accidentes domésticos o laborales. También como un mitigador de los dolores corporales de causa diversa. Al parecer, según la información recibida, tal práctica de religiosidad y medicina popular cordobesa se habría mantenido activa hacia mediados del siglo XIX y, quizás es posible que hubiera podido persistir hasta principios del siglo XX, como algunas otras prácticas, arracionales o supersticiosas, de la medicina popular.

Se desconoce si algunos de los fragmentos óseos recuperados, en campo abierto en el siglo XIX, con destino a la protección de la salud familiar, por aquellas mujeres rurales, pudieron consistir en porciones de huesos fósiles de aspecto y dimensiones semejantes a las de huesos humanos. pertenecientes a alguna clase de mamíferos prehistóricos. Creemos, más probable, la procedencia de tales "reliquias" en huesos de animales contemporáneos, de apariencia y dimensiones semejantes a las humanas. 

La zona geográfica en la que se practicaba aquella recolecta utilitaria, podría haber contenido algún yacimiento paleontológico del Pleistoceno, accesible en superficie, por efecto de la erosión natural, el laboreo agrícola o la extracción de roca para construcción. Exponiendo, a la vista restos óseos, fragmentados, de grandes mamíferos representantes de la fauna característica del Sur de la Península Ibérica, propia del Pleistoceno Medio y Superior, pues no lejos se han hallado restos paleontológicos, acumulados en un yacimiento arqueológico, de esa misma antigüedad. 

Una zona rica en huesos fósiles de mamíferos

Hemos sabido que en el yacimiento arqueológico, paleolítico, de la Cueva del Ángel, en el término municipal de Lucena (Córdoba) se han identificado abundantes restos óseos de una variada fauna fósil de grandes herbívoros y algunos carnívoros del Pleistoceno medio y superior. Los huesos aparecen muy fragmentados y muchos quemados, por haber sido aprovechados para la alimentación humana de una población preneandertal y otra neandertal, que estuvieron instaladas, temporalmente, durante el Paleolítico inferior y medio en el interior y el exterior de la mencionada cueva. Lugar que entonces, hace entre 400.000 y 100.000 años, constituía un importante punto de asentamiento de estos grupos humanos, durante sus épocas de caza en esta zona.

Las diferentes especies de grandes o medianos animales, mamíferos terrestres, que fueron cazados y consumidos por los antiguos ocupantes de la caverna, en los territorios aledaños a su asentamiento temporal, y cuyos restos óseos han podido ser identificadas, hasta ahora, una vez separados y clasificados, por los especialistas, de entre todos los diversos objetos y materiales que constituyen el contenido arqueológico de la mencionada caverna de Lucena, son las siguientes: 

Oso pardo (Ursus arctos), elefante antiguo (Palaeoloxodon antiquus), caballo salvaje (Equus ferus), rinoceronte de nariz estrecha (Stephanorhinus hemitoechus), uro (Bos primigenius),   bisonte estepario (Bison priscus), ciervo rojo (Cervus elaphus), gamo (Dama dama) y javalí (Sus scrofa). 

También hace referencia a la existencia de restos fósiles de fauna antigua, a finales del siglo XVIII, Fernando Ramírez de Luque (1744–1823), un destacado sacerdote, historiador y polígrafo español, natural de Lucena (Córdoba). Quien ya en 1782 daba a conocer la existencia de restos fósiles de mamíferos prehistórico, recién descubiertos, en la cercana sierra de Aras, en la p. 68 de su obra “Lucena Desagraviada”, publicada en 1782. Escribiendo sobre este tipo de restos fósiles:

“[…] no sólo se ha hecho célebre en el mundo esta Sierra de Aras por dicho Santuario [de Ntra. Sra. de Araceli], sino también por la Cantera del esquisto mármol de aguas, que se le ha descubierto: y ahora poco ha la gran porción, que se ha encontrado, de huesos, canillas, muelas, quijadas, etc. algunas de estraña magnitud todo petrificado, y conservada con gran perfección su figura, y hasta sus más menudos filamentos. Algunos curiosos guardan varios pedazos en sus museos.”

Los "Huesos de santo", un nombre curioso para unos dulces españoles, conmemorativos del día dedicado a los santos anónimos

En la mayor parte de España y en ningún otro país cristiano de Europa, el 1 de noviembre, se celebra el Día de Todos los Santos, es una solemnidad cristiana que se celebra en honor a todos los santos de la Iglesia, sean conocidos y con su propio día de celebración o totalmente desconocidos y sin un día determinado de conmemoración, en el santoral cristiano.
Desde hace algunos siglos,  existe la tradición de comprar "Huesos de Santo". Nombre que sorprende mucho a los visitantes extranjeros desconocedores de esta tradición española y que pone de manifiesto el antiguo y tradicional aprecio español por los huesos de los santos. 
Este dulce, elaborado con pasta de almendras y azúcar, tiene una forma cilíndrica que recuerda a la de los pequeños huesos que se conservan de algunos relicarios religiosos. 

Aspecto de varias bandejas llenas de los populares dulces denominados "huesos de santo" . Se puede ver que son cilíndricos y van rellenos con distintos productos reposteros como son crema, membrillo, turrón, batata, etc. 
Imagen: Casa Mira: https://casamira.es/huesos-de-santo/

Parece ser que la receta de los "Huesos de Santo" es del siglo XVII. Se dice que fue un monje benedictino español quien tuvo la idea de elaborar este postre dulce para conmemorar un día festivo especial. Este monje, al ver que la fiesta pagana celta del Año Nuevo,  se celebraba en diverso países europeos a principios de noviembre, quiso contrarrestarla creando la festividad cristiana del Día de Todos los Santos. Esta festividad era un homenaje a todos los mártires y buenos cristianos que siendo desconocidos o anónimos, no tenían un día específico dedicado a su veneración. 
La forma de hueso, concretamente la de una tibia pequeña, era con el propósito de recordar a los restos óseos de los muertos y, al igual que otras tradiciones paganas como Halloween, sirve para vencer el miedo a los muertos o a las almas de los difuntos que sufren en el Purgatorio.

Fuentes: 

- Aguirre Enríquez, Emiliano. 2010. Comunicación personal telefónica del 28 de enero de 2010.

- Aguirre Enríquez, Emiliano. 2010. Comunicación personal, en sendas cartas de correo convencional del 12/06/2010 y del 25/07/2010.

Anónimo. (2018). El día que se descubrieron las reliquias de los Santos Mártires de Córdoba. Gente de Paz. 25/11/2018: https://www.gentedepaz.es/el-dia-que-se-descubrieron-las-reliquias-de-los-santos-martires-de-cordoba/

Anónimo. (2025). Los Huesos de Santo. Casa Mira. https://casamira.es/huesos-de-santo/

Anónimo. Cueva del Ángel. Wikipedia.  https://es.wikipedia.org/wiki/Cueva_del_%C3%81ngel

Aranda Doncel, Juan (2016). Culto y devoción a las reliquias de los santos mártires de Córdoba durante los siglos XVI y XVII, en Juan Aranda Doncel, Julián Hurtado de Molina Delgado (Coord. ), San Rafael y el patronazgo de los santos mártires en Andalucía: historia, arte y espiritualidad, pp. 75-122:   https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5451887.pdf

Astudillo-Pombo, H. (2014a) “Algunos casos de restos óseos, de animales pleistocenos, considerados y usados como reliquias, católicas, en la España pre-racionalista (1) https://folklore-fosiles-ibericos.blogspot.com/2014/09/el-registro-fosil-iberico-y-el-santoral_14.html 

Astudillo-Pombo, H. (2014b) “Algunos casos de restos óseos, de animales pleistocenos, considerados y usados como reliquias, católicas, en la España pre-racionalista (2)   https://folklore-fosiles-ibericos.blogspot.com/2014/09/el-registro-fosil-iberico-y-el-santoral.html

Botella Ortega, D., Barroso Ruiz, C., Riquelme Cantal, J. A., Abdessadok, S., Caparrós, M., Verdú Bermejo, L., Monge Gómez, G., & García Solano, J. A. (2006). La Cueva del Ángel (Lucena, Córdoba), un yacimientodel Pleistoceno Medio y Superior del Sur de la Península Ibérica. Trabajos De Prehistoria, 63(2), 153–165  https://tp.revistas.csic.es/index.php/tp/article/download/22/22

Bunimovitz, Shlomo & Barkai, Ran  (1996). Ancient Bones and Modern Myths: Ninth Millennium BC Hippopotamus Hunters at Akrotiri Aetokremmos, Cyprus? Institute of Archaeology, Tel Aviv : 

https://www.researchgate.net/profile/Ran-Barkai/publication/265603860_Looking_for_sharp_edges_Modes_of_flint_recycling_at_Middle_Pleistocene_Qesem_Cave_Israel/links/5c992c0a299bf1116947b107/Looking-for-sharp-edges-Modes-of-flint-recycling-at-Middle-Pleistocene-Qesem-Cave-Israel.pdf

Cerrato-Casado, Eduardo (2023). Santos y reliquias en Andalucía: Inventiones, traslationes y otras vicisitudes desde la Tardoantigüedad hasta la modernidad pp. 69-97 en Nuevas letras con antigua caligrafía: Mártires romanos en altares barrocos. Fernando Quiles & José Jaime García Bernal (Eds.) Universo Barroco Iberoamericano Volumen n XXX  2023   https://rio.upo.es/bitstreams/7642c50b-c7a4-46ff-8ee7-be2963e2cf94/download

Fraguas De Pablo, Rafael (2003). "Reliquias o fósiles, dilema de un gran paleontólogo", El País. 06/03/2003.  http://www.elpais.com/articulo/madrid/Reliquias/fosiles/dilema/gran/paleontologo/elpepiespmad/20030306elpmad_17/Tes

Gayrard-Valy,  Yvette (1989). Los fósiles, huellas de mundos desaparecidos.  Aguilar Universal/Ciencias. Madrid.

Hadjisterkotis, Eleftherios  & Keshen, Richard (2005). Animal Fossils and Saints. Religious and other misconceptions about the fossil bones of Cyprus, from prehistoric times until today. Proceedings of the XXVth International Congress of the International Union of Game Biologists – IUG Band the IXth International Symposium Perdix, Vol. 2.  http://cbucommons.ca/rkeshen/animal-fossils-and-saints/

Molina Carrillo, José Manuel (2010). El enigma de las reliquias de los Santos Mártires de Córdoba. Enigmas de Córdoba. 11 de noviembre de 2010:  https://enigmasdecordoba.blogspot.com/2010/11/el-enigma-de-las-reliquias-de-los.html 

Pacheco Benítez, Jesús (2014). Comunicación personal, vía e-mail, del 20-11-2014

Reese, David S. (1975) Men, Saints, or Dragons? University of Pennsylvania Museum's journal Expedition 17(4): 26-30:  https://www.penn.museum/documents/publications/expedition/17-4/Reese.pdf

viernes, octubre 2

El registro fósil ibérico y el santoral católico, en la religiosidad popular de España y Portugal (24)

 por Heraclio ASTUDILLO-POMBO

Fósiles ibéricos relacionados, por la tradición popular española, con diversos santos y santas (14)  

Recuperación de reliquias de mártires y santos cordobeses (1)

Introducción  

Después de la definitiva reconquista cristiana de los últimos territorios peninsulares, más fuertemente islamizados y más intensamente aculturados por los "moros", tras varios siglos de dominación musulmana, a finales del siglo XV, los cristianos mozárabes y los repobladores llegados de territorios liberados de la dominación musulmana, en siglos anteriores, sintieron la imperiosa necesidad espiritual y la obligación moral de recuperar la anterior normalidad religiosa, perdida durante la larga ocupación y dominación musulmana.

Ese movimiento social-religioso, de recuperación de antiguas costumbres y valores de siglos anteriores, se materializó en diversas zonas de Andalucía, presentando unas peculiaridades muy especialmente en la región de Córdoba, debido al gran número de mártires cordobeses.  Durante los siglos XVI y XVII los católicos de la región cordobesa, sintieron la necesidad urgente de recuperar los restos mortales, ausentes, de los mártires locales, ejecutados en la época romana (s. IV), los cuales eran personajes sagrados populares, bien conocidos, muy apreciados y muy venerados como santos protectores, antes de la invasión islámica. Por tales motivos la jerarquía eclesiástica y el pueblo llano consideraron que la recuperación de las reliquias de los santos y mártires cordobeses, debía ser uno de los primeros pasos en la recristianización del territorio cordobés y andaluz recién arrebatado a los mahometanos. Pero también se impusieron como una misión piadosa importante la recuperación de los restos mortales de muchos otros mártires anónimos, ejecutados por los gobernantes musulmanes durante el periodo de dominio mahometano o muertos en enfrentamientos armados al oponerse, frontalmente, a la islamización forzosa. 

La obra "San Eulogio" del pintor Vicente Carducho  o Vincenzo Carduccio (1576 o 1578 - 1638) tiene como protagonista al mártir cordobés San Eulogio, que aparece representado dedicado a  escribir sus textos apologético, cuando es sorprendido por un ángel anunciador que le porta los símbolos del martirio: la palma y la corona. En la escena el pintor capta un interior tenebrista, con muy escasas referencias al espacio exterior. Imagen: https://mezquita-catedraldecordoba.es/descubre-el-monumento/obras-maestras/san-eulogio/

Los católicos cordobeses iniciaron en el siglo XVI, mantuvieron durante el XVII, e incluso prologaron durante el s. XVIII, una larga campaña popular de búsqueda y recuperación de supuestos vestigios óseos humanos de antiguos mártires. Tal vez el inicio de aquel proceso de activismo religioso y social tuvo como inspiración e impulso los escritos apologéticos de dos antiguos "activistas" religiosos: Eulogio de Córdoba, (800-859) y Álbaro de Córdoba (800-861) quienes acabarían también sucumbiendo a sus ideas y mensajes. Sus escritos enaltecían la valentía de los mártires al enfrentarse, pacíficamente, a los dominadores musulmanes, en la época del emirato cordobés (S. IX), enalteciendo el valor  espiritual del sacrificio personal y la función promocional del martirio como un medio rápido, aunque aterrador y doloroso, de poder desprenderse del cuerpo mortal para alcanzar la gloria eterna celestial. Eulogio registró una lista de mártires mozárabes que en poco tiempo fueron declarados santos, a todos los efectos, por la Iglesia. Los restos de todos ellos se conservarían y venerarían en la iglesia de san Pedro, hasta que el inminente peligro de su robo o destrucción, por parte de los gobernantes musulmanes, aconsejó su ocultamiento en el subsuelo de la base de una torre de aquella basílica.

Arca de plata de época barroca en la que se guardan las reliquias óseas de los "Santos Mártires de Córdoba". Expuesta en la capilla de la Basílica de San Pedro de Córdoba, en la que se les venera desde su hallazgo. Contiene las reliquias óseas, muy fragmentarias, de 26 personas, de ambos sexos, con dos cronologías, bien diferenciadas: época imperial y época califal. Autor de la fotografía: Lancastermerrin88 octubre de 2009. Imagen: Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A1rtires_de_C%C3%B3rdoba

El objetivo de la campaña popular de búsqueda y recuperación de huesos de mártires, consistía en tratar de recuperar, con urgencia, unas antiguas reliquias óseas que, supuestamente, habrían pertenecido a cristianos asesinados por los "paganos" por defender las creencias y prácticas cristiana, de forma pacífica. Reliquias robadas por los "moros" de unos mártires, confirmados como santos, muchos siglos antes, en tiempos preislámicos, cristianos ejecutados por los paganos romanos o por los invasores bárbaros. También los restos que habrían pertenecido a cristianos asesinados por los "moros", en tiempos mucho más cercanos, por defender las creencias y prácticas cristiana, de forma pacífica o violenta. Los huesos de todos aquellos mártires que murieron torturados o asesinados por haberse negado a renegar de su religión cristiana, unos conocidos y otros, completamente, anónimos, debían ser encontrados, recuperados y depositados en los lugares apropiados a su distinto estatus religioso, unos restituidos en las iglesias correspondientes donde fueron venerados y los otros en los osarios más cercanos. 


Si nos olvidamos de que este grabado antiguo representa la ciudad de Toledo, y sus alrededores, e imaginamos que no conocemos, en detalle, el paisaje de la ciudad de Córdoba, podríamos imaginar que el pequeño grupo de personas que, aparece representado a la derecha del grabado, está explorando el terreno a la búsqueda de huesos sagrados que poder rescatar y trasladar al lugar adecuado, de acuerdo con su categoría. Imagen: 
https://dialnet.unirioja.es/recursos/imagen?entidad=EJEMPLAR&tipo_contenido=90&ejemplar=337578

Durante los dos siglos dedicados a la larga campaña de rescate popular de reliquias de mártires, se pretendía lograr localizar y recuperar las reliquias de algunos santos mártires de tiempos "antiguos", bien conocidos y muy venerados por una gran cantidad de devotos andaluces y cordobeses, cuyas reliquias habían sido robadas de los templos cristianos en los que se veneraban, por los musulmanes, quienes las hicieron desaparecer, enterrándolas o arrojándolas en ciertos lugares despoblados, de la periferia rural o natural. Con la finalidad de que sus devotos no pudieran seguir rindiéndole culto y acabaran por olvidarlas, pues los sacrílegos ladrones creían que les resultaría mucho más fácil conseguir islamizar a los cristianos de los territorios conquistados, una vez hubieran sido despojados de sus templos, convertidos en mezquitas, de sus clérigos, encarcelados o muertos, desposeídos de las imágenes de sus santos, destruidas, de sus reliquias, desaparecidas y de sus ritos religiosos, prohibidos. 

Las búsquedas y rescates populares de restos óseos sagrados, asociados a santos "mártires" conocidos y venerados se produjeron, inicialmente, de forma sistemática y orientada por el testimonio de algunos testigos, involuntarios, o de arrepentidos implicados en su desaparición, pero también se produjeron algunos hallazgos de manera casual, por señales celestiales que señalaban su ubicación y permitieron su localización, a veces, mientras se practicaban labores rurales cotidianas, en campo abierto: laboreo agrícola, excavación o limpieza de pozos, pastoreo, caza, pesca, ir a lavar ropa en el río, recolección de frutos silvestres y de leña muerta, etc. 

La finalidad principal de la recolecta ósea de los supuestos "huesos de mártires" anónimos, era la de poder depositar aquellos sagrados "huesos de cristianos", sacrificados por los moros en lugares apropiados para el reposo eterno de sus almas, donde pudieran recibir atenciones dirigidas a su conservación y veneración. Los restos de los mártires anónimos, por supuesto santos, al ser de identidad desconocida se fueron depositando en los amplios osarios, monacales o conventuales, donde también se guardaba huesos de los antiguos miembros de la comunidad religiosa desalojados de sus tumbas primitivas para su reutilización. Los osarios eran considerados tumbas secundarias, en las que se acumulaban, conservaban y exponían huesos humanos de religiosos y cristianos, a los que se prestaba cierta atención religiosa, realizándose oficios litúrgicos, específicos para difuntos, y manifestando respeto social en visitas piadosas anuales.

Aspecto de una zona del osario parroquial, medieval, de la iglesia de Notre-Dame de Boulogne-sur-Mer (Pas-de-Calais) en Francia. En este caso particular, los huesos muestran bastante desorden, no han sido ordenados de manera estética como en aquellos otros que reciben muchas visitas. Imagen: https://journals.openedition.org/archeomed/41932?lang=en

En los casos de recuperación de supuestos restos óseos de santos bien conocidos y muy venerados, los huesos hallados fueron devueltos a los diversos templos parroquiales, conventos, monasterios o ermitas, si no habían sido destruidos por los mahometanos, en donde habían sido venerados en la época anterior a la invasión, ocupación y dominación musulmana. 

Aspecto de un conjunto ordenado de numerosos fragmentos óseos humanos, grandes y pequeños, que datan de enterramientos de los siglos XII al XV, hallados excavando en la segunda cripta de la Catedral de Palencia, bajo la capilla de San Isidro. Durante las obras de rehabilitación de 2023. Se muestran dispuestos para su estudio antropológico, forense, por personal experto en este tipo de investigación. Imagen: https://www.elnortedecastilla.es/palencia/alumnos-cuatro-paises-analizan-20000-fragmentos-oseos-20250618071033-nt.html

Mediante la práctica de las diferentes actividades "hagiosteofílicas", realizadas en el campo o en los osarios, los católicos más piadosos, procuraban resultar gratos a Dios, al poner en práctica dos de las catorce "Obras de Misericordia": "Enterrar o dar sepultura a los muertos" (7ª O.M. corporal) y "Rogar a Dios por los vivos y difuntos." (7ª O.M. espiritual). De esta manera, mediante la realización de estas acciones piadosas individuales o grupales, esperaban ganar y acumular méritos espirituales, ante los ojos de Dios.

La mentalidad de la gente de aquella época parece concordar con el contenido del siguiente párrafo, escrito por el profesor Francisco Núñez Roldán: "En los siglos XVI y XVII, Dios estaba en todas partes y ocupaba todas las horas de las personas. Todo se hacía en su nombre y sucedía por su voluntad. Nada de lo humano le era  ajeno. Nada de lo divino le era extraño. Todo era religión."

"Huesos de santo" y/o "huesos de mártir" 

Durante los tiempos finales de la Edad Media (ss. XIV), durante la época del Renacimiento (ss. XV-XVI), e incluso durante la el Barroco (ss. XVII) en los territorios cristianos de sur de la Península ibérica, existía la firme creencia popular de que los fragmentos de hueso o los huesos completos, de tamaño y aspecto semejantes a los huesos humano que eran hallados en el campo abierto, enterrados o semienterrados, en estado "petrificado", pertenecían a humanos muertos en " tiempos antiguos". Tales supuestos se basaban en sus características morfológicas humanoides y en su mayor dureza, pesadez y, a veces, con la presencia de costras o rellenos minerales. Además, según fuera su tamaño, eran atribuidos a cristianos de diferentes edades: niños, adolescentes o adultos. Se daba como hecho cierto que habían muerto, violentamente en campo abierto o que sus restos mortales había sido trasladados y arrojados a eses lugar, por los moros, para evitar su localización, recogida, veneración e imitación por parte de otros cristianos. En cualquier caso, había sido asesinados por los invasores mahometanos, a causa de no haber querido renunciar a sus creencias y prácticas religiosas cristianas.  


Reproducción mural, en azulejos cerámicos
, del conocido cuadro del artista Ángel María de Barcía que pintó en 1870. Representa a los santos mártires más conocidos de Córdoba. Monumento conmemorativo colocado en el Antiguo Patio del Seminario, en 1925, hoy transformado en residencia o Casa Sacerdotal, de Córdoba.   Imagen: https://retabloceramico.org/wp-content/uploads/2023/02/03338-1.jpg 

Tras la reconquista cristiana del territorio, en la zona peninsular cordobesa (ss. XVI-XVII), las personas más piadosas, impulsadas por el afán de ganar méritos espirituales que les facilitasen su acceso a la Gloria eterna, influenciadas por sermones o lecturas clericales que relataban la valentía y compromiso de los cristianos andaluces martirizados y ajusticiados por los moros, cuyos restos mortales habían sido destruidos u ocultados por sus verdugos, participaron en activas campañas de búsqueda y recogida de huesos supuestamente humanos. Personas aisladas o pequeños grupos, influidas por sus aspiraciones celestiales, influenciadas por el discurso eclesiástico e inspiradas por las evidencias osteológicas, antes comentadas, se dedicaron a practicar una curiosa actividad piadosa, popular, consistente en salir al campo a buscar y recoger aquellos huesos anónimos, de aspecto vagamente o claramente humano, hallados en su tiempo festivo o mientras realizaban labores diversas en campo abierto, para llevarlos hasta algún lugar apropiado para su recepción y conservación, donde poder depositarlos. 

Podríamos imaginar que este anciano está intentando descubrir a quién pudo pertenecer este cráneo, mediante la inspiración divina, la reflexión personal y la documentación en textos religiosos antiguos. Este cuadro, fechado en el primer tercio del siglo XVI, es atribuido al pintor flamenco Joos van Cleve (c. 1485 – c. 1540), esta pintura sobre tabla ha sido identificada por los especialistas como una representación de San Jerónimo. Imagen: https://www.museosdetenerife.org/blog/articulo-de-divulgacion-algo-mas-que-un-indolente-anciano-jugueteando-con-un-craneo-por-jose-manuel-padrino-barrera/

Aquellos restos óseos, de apariencia humana, que fueron hallados, en campo abierto, tras una búsqueda minuciosa o de manera casual, que no fueron señalados signos celestiales ni manifestaron señales extraordinarias, se les denominaba, popularmente, "hueso de mártir". Cuando el hueso o huesos, de apariencia humana, eran hallados en circunstancias muy especiales, consideradas extraordinarias, o manifestaban propiedades extraordinarias, como luminiscencia o desprendían un olor perfumado, se les denominaba, popularmente, "hueso de santo". Los huesos de la primera clase estaban destinados a los osarios, pues no manifestaban virtudes que dieran a entender que tenían poderes sobrenaturales. Los de la segunda clase, solían ser acogidos en conventos y ermitas, a la espera de que se manifestase, milagrosamente, a qué santa persona habían pertenecido aquellos huesos.

Retablo barroco de la capilla de los Santos Mártires de Córdoba, en la iglesia de San Pedro de Córdoba, donde se hallaron sus reliquias enterradas en la base de una torre, en 1575. En el centro, por encima del sagrario, una artística urna barroca de plata, del siglo XVIII, contiene las reliquias óseas, muy fragmentarias, de 26 personas, de ambos sexos, con dos cronologías. Restos de supuestos mártires antiguos de la época romana, imperial, o visigótica y de mártires menos antiguos,  de la época musulmana califal. Autor de la fotografía: Lancastermerrin88 octubre de 2009. Imagen: Wikipedia:   https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Retablo_de_la_capilla_de_los_Santos_M%C3%A1rtires._Iglesia_de_San_Pedro_de_C%C3%B3rdoba.JPG

Como quizás haya podido intuir el/la lector/a perspicaz, reflexivo/a o experimentado/a, no siempre es fácil reconocer la verdadera identidad de ciertos tipos de huesos, "de apariencia humana" con una total certeza, especialmente cuando están incompletos y cuando no se es un experto, con amplia experiencia, en anatomía osteológica comparada. Especialmente cuando son fragmentos o son muy pequeños. Existen pequeños detalles, que son muy importantes indicadores, que pueden ser ignorados y pasados por alto por observadores no entrenados en tales actividades de comparación o por interpretadores, no expertos, que además pueda resultar excesivamente optimistas, confiados, crédulos o demasiado competitivo en su misión rescatadora de huesos sagrados. En tales circunstancias, con frecuencia, el error de identificación está casi asegurado, con un margen de acierto muy variable. 

Parece posible que, involuntariamente e inconscientemente, pudieran haber sido recogidos, por error, algunos huesos de fauna fósil o contemporánea que por falta de control o de revisión experta, hubieran podido acabar depositados en osarios parroquiales, conventuales o monacales, resultando mezclados con huesos humanos. Menos probable es que ese tipo de huesos hubiese podido alcanzar, directamente o indirectamente, el ingreso en los "reliquiarios" conventuales o monacales, donde podrían haber acabado incorporados en los relicarios personales de ciertos santos o santas "con nombre y apellido" conocido y por tanto siendo venerados como huesos humanos de personajes sagrados.

Algunos casos ibéricos de reliquias óseas, no humanas, que formaron parte de relicarios de santos venerados en diversos santuarios

El conocimiento personal, bastantes años atrás,  de la existencia de algunos casos, españoles, de reliquias óseas, de naturaleza no humana, que fueron incorporadas en los relicarios de determinados santos venerados en España, nos hizo recordar y pensar en esa posibilidad, para explicar nuevos casos de contaminación. Algunos de los casos conocidos en 2010 fueron publicados en dos entradas de este blog, en 2014. Todavía quedan pendientes de publicación, los casos ibéricos, únicamente españoles, relacionados con las reliquias zoológicas de san Cristóbal. 

Se sabe por comprobación empírica "de visu", comunicada por el profesor Aguirre, que algunos huesos fósiles de ciertos animales vertebrados, prehistóricos, contaminaban conjunto óseos humanos en ciertos relicarios conventuales. Existe la posibilidad de que pasaran a mezclarse con huesos humanos de manera natural e inadvertida, al desprenderse de la rocas en la que se había excavado la catacumba, cripta u osario. Opinamos que, simultáneamente, también pudieran haber sido incorporados al contenido óseo humano de los osarios conventuales, procedentes del exterior, aportados por personas piadosas que habrían confundido huesos animales más o menos similares a humanos por "huesos humanos insepultos y abandonados" a los que había que dar cobijo y respeto. Tal vez, dentro de esos depósitos comunitarios de restos óseos habrían podido pasar a formar parte del contenido de algunos relicarios individuales dedicados a la veneración de algunos santos o santas. 

Este pudo ser el origen "inocente" de dos huesos de animales prehistóricos contenidos en sendos relicarios del convento y santuario de Ntra. Sra. de la Caridad, en Illescas (Toledo): una falange de bisonte estepario y una "fúrcula" de un ave, de especie indeterminada. Descubiertos, casualmente,  formando parte de dos conjuntos de huesos humanos contenidos en sendos relicarios, cuyo contenido estaba expuesto a la vista de los visitantes, dentro de una vitrina de la "Capilla de las Reliquias", durante una visita informal del profesor Aguirre. 

En el primer caso citado, el hueso fósil procedía de un bóvido pleistoceno, habiendo sido atribuido al cuerpo de un santo determinado, pero innominado para nosotros. En el segundo caso citado el hueso fósil procedía de un ave, pleistocena, habiendo sido atribuido a una santa determinada, pero innominada para nosotros. Ambos conjuntos de huesos sagrados, supuestamente, exclusivamente humanos, formaban parte de la numerosa colección de relicarios de santos y santas, existente en el convento y santuario de Ntra. Sra. de la Caridad, en la localidad toledana de Illescas (Astudillo 2014 a y b). El coleccionista de relicarios fue don Fernando Pacheco de Toledo, marqués de Villena, Señor de Gargantalaolla, Comendador de Auñón y Berrinches y caballero de la orden de Calatrava que mientras estuvo en Roma, como embajador ante la Santa Sede, en representación del rey de España Felipe III de España se dedicó a adquirir numerosas reliquias correspondientes a diferentes santos y santas, e incluso alguna relacionada con la pasión de Jesucristo o de la vida domestica de la Virgen María.

Durante siglos, aquellos vestigios zoológicos, fósiles, fueron conservados, presentados y venerados, como si se tratara de auténticos restos corporales de personas humanas, consideradas santa o sagradas por la religión católica. Por consiguiente, fueron conservados con respeto y expuestos a la veneración popular, en determinadas festividades religiosas que les estaban dedicadas, en el interior de sendos recipientes artísticos, los respectivos relicarios de restos corporales. 

Es muy posible que aunque, en realidad, se tratara de falsas reliquias, no habría habido intención de engañar a nadie, pues su naturaleza animal era obvia para cualquier ojo experto. Probablemente no eran un fraude, sino un error causado por alguna contaminación involuntaria en un osario. Eran el resultado de un gran error de interpretación y de atribución, como resultado de la total incompetencia como experto identificador de restos humanos de la persona encargada de certificar su autenticidad. 

En opinión del profesor Emiliano Aguirre, de haberse podido llevar a cabo un estudio científico  sistemático y pormenorizado de toda la colección de relicarios de aquel convento, posiblemente, habrían aparecido más huesos fósiles "santificados" por el error de identificación, cometido por los donantes y/o receptores. Desafortunadamente, nunca pudo llevarse a término ese viejo proyecto del profesor Aguirre, a causa de no haberse interesado ningún doctorando por investigar sobre este tema.

Otro caso ibérico, mucho más conocido, por los interesados en las falsas reliquias católicas, es el de las reliquias óseas, españolas, de san Cristóbal, el legendario santo, supuestamente, gigante, cuyos molares, vértebras o fragmentos de costillas y de mandíbula, antiguamente, atribuidas al santo gigante, ya hace más de un siglo que se sabe que, en realidad, su verdadero origen estaría en el esqueleto de algún proboscidio prehistórico o de una ballena contemporánea. 

Continuará próximamente

lunes, septiembre 21

Decimonoveno Aniversario del blog FFI

 El pasado 30 de agosto se cumplió el DECIMONOVENO ANIVERSARIO del blog FOLKLORE DE LOS FÓSILES IBÉRICOS (30 de agosto de 2007 - 30 de agosto de 2026)  

Parece que fue anteayer cuando, ya hace un año, se repasó someramente la aventura bloguera, vivida por el equipo multidisciplinar unipersonal que la inició hace ahora 19 años. Se mencionaron algunos de los desafíos que fueron superados, también algunos de los logros alcanzados y algunos de los desencuentros existentes en las relaciones asimétricas, establecidas entre el blog y los visitantes, ocasionales o habituales. 
Si algún/a visitante novat@ siente una gran curiosidad por conocer todo aquello que se expuso, o algún otr@ habitual quiere recordar aquello que se manifestó, pueden saciar su curiosidad o refrescar la memoria siguiendo los siguientes vínculos: 
1ª parte: https://folklore-fosiles-ibericos.blogspot.com/2025/09/decimoctavo-aniversario-del-blog-ffi-1.html 
2ª parte:  https://folklore-fosiles-ibericos.blogspot.com/2025/09/decimoctavo-aniversario-del-blog-ffi-2.html

Una sencilla corona vegetal y tres estrellas es una condecoración que no está nada mal para recompensar un esfuerzo de 19 años
Imagen: https://i.pinimg.com/736x/96/6e/55/966e5539731d5c5832f3545c57d7e918.jpg

Como ya anunció el equipo multidisciplinar unipersonal que mantiene vivo este bloc, en las dos entradas conmemorativas del 18º aniversario, publicadas en septiembre y octubre del pasado año, la humilde pretensión es conseguir continuar manteniendo el blog FFI en las mismas condiciones de productividad, originalidad y regularidad que se ha alcanzado en la actualidad. Fijándose como probable fecha, aproximada, de fin del recorrido bloguero diciembre de 2027, habiendo alcanzado y superado los  20 años de edad o antigüedad, habiendo celebrado el 20º aniversario. 

Tal vez no sea posible realizar una clausura abrupta del blog, en la fecha prevista, puesto que se pretende vaciar el máximo de contenidos totalmente acabados en forma de entradas suficientemente interesantes y listas para ser publicadas. Que por algún motivo imprevisto, aún pudieran estar en la cola de publicación próxima, en la fecha de cierre y  que no hubieran podido salir la luz cuando estaba previsto. O aquellas otras de gran novedad que se hayan generado, recientemente y cuyo contenido por relevancia y novedad pudieran resultar superinteresantes para l@s segidores/as regulares del blog FFI.

Persona mayor consultando libros y tomando notas. Imagen: https://elements.envato.com/es/close-up-shot-of-senior-old-man-in-glasses-holding-T689G2M

Llegados a esto punto del discurso, como un servidor ya es bastante mayor y en su práctica docente ya conoció y experimentó como funciona la dinámica de grupos y, además, consciente de haber  insistido, lo suficiente, sobre los mismos puntos de luces y sombras del recorrido vital del blog en las anteriores conmemoraciones anuales, hoy no va a insistirse de nuevo sobre ello, para no alargar más, innecesariamente, el discurso conmemorativo. Que es bien sabido que tod@s estamos muy ocupados, de manera que quiero favorecer la posibilidad de puedan irse a realizar actividades alternativas, más prioritarias y así puedan aprovechar mejor su tiempo personal, no laboral, invirtiéndolo en ocupaciones verdaderamente provechosas y mejor consideradas.

viernes, agosto 21

El registro fósil ibérico y el santoral católico, en la religiosidad popular de España y Portugal (23)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO

Fósiles ibéricos relacionados, por la tradición popular española, con diversos santos y santas (13)  

Introducción

Se prosigue con la presentación de aquellos fósiles ibéricos vinculados por la religiosidad popular con diversos santos y santas, por motivos variopintos, muchos de ellos tan subjetivos como discutibles, pero la mentalidad popular y la tradición, con frecuencia, defienden y pretenden justificar aquello que es injustificable desde un punto de vista racional. En la entrada de hoy se presenta dos tipos de fósiles ibéricos, relacionados por la fantasía popular con un santo anónimo o con varios santos inconcretos.

Sobre unos extraños “dientes de santo” usados, antaño, en Linares (Jaén, Andalucía), con propósitos sanitarios

Los llamados, popularmente, “dientes de santo” en Linares (Jaén), a pesar de su precisa denominación, sin embargo, no eran los dientes de ningún personaje humano, sacralizado por la Iglesia o por la religiosidad popular. En realidad, se trataba de los dientes fósiles de ciertos peces marinos cartilaginosos de tiempos prehistóricos, concretamente, eran los despojos fosilizados de algunos escualos o tiburones que, hace entre 23 y 5,3 millones de años, habían habitado el mar que, entonces, recubría estas tierras, hoy emergidas. 

Estos antiguos dientes acostumbran a ser los únicos despojos corporales de ese tipo de peces marinos, que pueden conservarse por fosilización. En la actualidad, igual que sucedía antiguamente, pueden ser hallados incluidos en cierto tipo de materiales geológicos sedimentarios del Mioceno marino. Concretamente en las arcillas marinas o margas, existentes en la localidad jienense, donde este tipo de fósiles podían ser hallados, casualmente, con relativa frecuencia, cuando se realizaba una búsqueda persistente y concienzuda de este tipo de objetos supersticiosos. 

Arriba, derecha: Aspecto de un diente fósil del tiburón de la especie Isurus hastalis. Antigüedad: 11- 15 millones de años (Mioceno). El ejemplar mostrado en la fotografía procede de California (USA)  

Imagen: Origen mineral   https://www.origenmineral.com/producto/diente-isurus-hastalis

Abajo, izquierda: Aspecto de un diente fósil del tiburón de la especie Otodus obliquus de gran tamaño, que vivió durante el Paleoceno y el Eoceno, hace entre 45 y 55 millones de años. Procedencia: Khourigba, Marruecos. Imagen: https://cartagenero.es/doo/

Según nos informó el profesor Eladio Liñán "Los géneros de seláceos cuyos restos resultan más abundantes en las arcillas miocenas de Linares, son Isurus y Lamna" [Otodus], y por tanto, sus dientes serían los hallazgos dentarios más frecuentes. Su recolección nutriría la confección artesanal del amuleto denominado "diente de santo". Un sencillo objeto mágico-protector destinado a proteger la formación dental de los habitantes más pequeños de la localidad y sus alrededores. Una práctica popular supersticiosa que se mantuvo vigente hasta mediados del siglo XX.

Reconstrucción hipotética del aspecto que el tiburón Isurus hastalis pudo haber tenido en vida. Ilustración de Lutz Andrés. Imagen: https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcSebwk-PYumNCzzWbOBkkjb4PtUWR-oc2--ai1QzLUAfq7VozaTw7jFUww&s=10

Reconstrucción hipotética del aspecto que el tiburón Otodus obliquus, ancestro del megalodón  pudo haber tenido en vida. Ilustración de Brawniac. Imagen: https://cults3d.com/es/modelo-3d/arte/otodus-obliquus-prehistoric-shark-ancestor-of-megalodon?srsltid=AfmBOoo9LcTHTnDqWGDZPJt10tZM0CdujrT1ES8NV-FYqhS4s90kVMU5

La creencia popular atribuía virtudes sobrenaturales a estos dientes fosilizados, hallados semienterrados en la arcilla del campo o limpios y visibles sobre les depresiones del terreno, después de resultar lavados y arrastrados por la lluvia intensa. Posiblemente, sus virtudes se debían a una atribución popular de tipo histórico-religioso, suponiéndole un origen humano impersonal, pues no estaban vinculados con ningún santo en particular. Muy  probablemente se relacionaban con la dentadura de algún cristiano martirizado, en la antigüedad, por los paganos y que, por tal motivo, se había conservado prodigiosamente. Debido a esta serie de atribuciones populares y supuestas virtudes benéficas se usaron como amuletos protectores de tipo sanitario, utilizándose con la finalidad de acelerar la formación de la primera dentición en los niños pequeños. 

Aspecto de un amuleto infantil, usado como protector contra el mal de ojo, confeccionado con un diente fósil de escualo engarzado en plata y sujeto a una cadenilla y anilla del mismo metal. Seguramente, tal disposición era para poder ser llevado colgando del cuello o sujeto a la ropa
Imagen: Alarcón Román, Concha, Catálogo de Amuletos del Museo del Pueblo Español, 1987.

Para conseguir los efectos deseados, los niños más pequeños los llevaban colgados del cuello, mediante un cordoncito o cadenita, o bien, contenidos en el interior de una bolsita-escapulario de tela, suspendida del cuello, procedimiento más efectivo para evitar erosiones, punciones o cortes en la sensible piel de l@s niñ@s portadores, causados por los bodes afilados o las puntas agudas de los dientes fósiles de tiburón.   
 
Bolsita escapulario de tela, de forma rectangular, con cordón para colgar del cuello Imagen: Todo coleccion:   https://cloud10.todocoleccion.online/antiguedades/tc/2022/07/06/14/348842010_427461315.jpg

Los adultos que promovían este tipo de uso supersticioso de los dientes  fósiles de tiburón, actuaban impulsados por su mentalidad mágica, el convencimiento personal de que era un objeto virtuoso y la fe ciega religiosa de que por efecto de su influencia milagrosa, los dientes de leche del niño o niña, portador de aquella supuesta reliquia aparecerían con rapidez, sin molestias y con gran perfección, como resultado del influjo benéfico y milagroso, favorable, de aquellos prodigiosos “dientes de santo” que llevaba colgados al cuello.

Al intentar relacionar el objeto natural con su nombre popular, nos pareció que no tenía ningún sentido, que tal denominación era muy inapropiada, pues no tenía ninguna semejanza con un diente humano. Pero se intentó resituar el "problema" de la aparente incoherencia de la denominación, teniendo en cuenta, ahora,  que el principio de analogía o semejanza es el más ampliamente utilizado en la interpretación e identificación popular de restos fósiles. Se exploró esta posibilidad, forzando las posibles similitudes existentes entre el fósil y el diente de un humano. Se descartaron los dientes con más de una raíz, molares y premolares y los caninos por tener dos extremos agudos. Quedaron los dientes incisivos, que además son los primeros dientes de leche que brotan en la dentadura infantil, como los que presentaban una menor disimilitud con los dientes de tiburón, fósiles.

Aspecto de los cuatro tipos de dientes que constituyen la dentadura humana 
https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQdcrVelCpG0dVqwrjodk9dAvCAsgNqJKS7W1SHZ0RO-A&s=10

Si se comparan las tres imágenes dentales, mostradas más arriba, puede llegar a encontrarse una cierta semejanza básica en la forma general entre sendos tipos de dientes. Tanto los dos dientes de tiburón como el incisivo humano son triangulares, con un extremo agudo y el opuesto recto o cóncavo. Tal vez, estas mínimas similitudes en la forma general, habrían sido suficientes para establecer relaciones de parentesco y de simpatía prodigiosa que habrían podido influir en la interpretación y atribución popular, atribuyendo un origen antropogénico e inspirando el uso sanitario popular a los dientes fósiles de tiburón hallados en el campo. Considerándolos un objeto milagroso, capaz de potenciar, muy favorablemente, la formación y perfección de la primera dentición infantil. 

Aspecto de un diente incisivo humano, completo, siendo visibles sus dos partes, arriba la "raíz" ósea, marfileña, que, en condiciones normales no resulta visible por permanecer oculta en el correspondiente alveolo dentario del maxilar  correspondiente y, abajo, la corona, de color blanco, reluciente, por estar recubierta del esmalte protector blanco, esta parte del diente es la que, normalmente,  resulta visible, por ser externa. 
Imagen: Recorte de captura de pantalla: https://es.123rf.com/photo_6204329_dientes-de-typodont-precisa-aparecen-aislado-en-negro-estos-dientes-anat%C3%B3micamente-son.html

Hemos tenido que suponer que, antiguamente, quizá a finales de la Edad Media y durante el Renacimiento existieron ideas y creencias que favorecieron la asimilación de los dientes fósiles de tiburón como un posibles tipo de dientes humanos. La interpretación popular de este tipo particular de restos paleontológicos, en clave humana, habría sido posible bajo los efecto de la supervivencia o la recuperación renacentista de antiguas creencias míticas grecorromanas, basadas en la antigua "Teoría de las tres edades del mundo", según la cual, en nuestro mundo, antes de existir los humanos comunes, habían existido  los héroes y antes de que éstos ocupasen el mundo, lo habían ocupado los dioses, o/y de la "Teoría de las cinco edades de la humanidad". Ambas teorías míticas aseguraban que con el paso de los siglos el mundo había ido envejecimiento y, en consecuencia, perdiendo vigor, capacidad generativa y regenerativa, de tal manera que las sucesivas generaciones de seres vivientes que lo había habitado habrían ido degenerando, empequeñeciendo en dimensiones y debilitándose en salud, fortaleza y longevidad. 

Desde esta singular perspectiva ideológica, hubiera podido llegar a creerse que los dientes de los humanos de la antigüedad, pudieron haber tenido un aspecto y tamaño, muy diferentes a los dientes de los humanos modernos, contemporáneos. Desde estos peculiares supuestos, sería perfectamente posible, razonable y válido , para la mentalidad popular de siglos pasados, que unos, supuestos, antiguos dientes de cristianos, mártires y, por tanto, santos, que podían hallarse esparcidos en el campo, supuestamente, donde habrían sido torturados y asesinados, pudieran tener un aspecto tan extraño y diferente, comparados, con los dientes de las personas de la época moderna. Esa idea ancestral, podría haber sido aceptada, conservada y transmitida de generación en generación, durante los siglos posteriores, manteniéndose viva la idea y la costumbre de su uso amuletico entre las personas de las clases populares, iletradas, supersticiosas y crédulas, hasta tiempos muy recientes... 

Hoy día, gracias a la ciencia paleontológica, podríamos afirmar con toda rotundidad que los santos propietarios de aquellos dientes prodigiosos fueron los mártires castulonenses san Isuro y san Otodo.

Fuentes

- Liñán Guijarro, Eladio (1998). Los fósiles y el pensamiento paleontológico: La interpretación de los fósiles. Discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias de Zaragoza, 30 de noviembre de 1998 (p.10)

Liñán Guijarro, Eladio (2004 ). Fósiles, mitos y leyendas: Criptopaleontología. Boletín de la Real Academia de Córdoba de Ciencias, Bellas (p. 183-189): https://storage.e.jimdo.com/file/8e9ae09a-96ce-45c0-b1de-c12e5c3c3785/BRAC-146-18.pdf

- Liñán Guijarro, Eladio (2009). Comunicación personal, via e-mail, del 21 de diciembre del 2009.

- Padilla Cerón, Andrés (2017). Milagros y santos de los siglos XVI-XVII en la villa de Linares: Recopilación y análisis crítico. En, Linares en el Largo siglo de su Independencia (1450-1650). Natalio Camarero Solana (coord.). Linares: Centro de Estudios Linarenses.