sábado, diciembre 18

Arqueoetnopaleontología (15)

 Heraclio ASTUDILLO-POMBO Univ. de Lleida

Los usos sociales y funciones culturales de los fósiles en la antigüedad. La necesaria contribución y la imprescindible colaboración de la arqueología (15)


Estela funeraria con conchas fósiles de pectínidos miocenos hallada en cueva funeraria calcolítica del Castillejo del Bonete, en Terrinches, Ciudad Real (Castilla-La Mancha) (1)


Introducción

El Castillejo del Bonete es el nombre de un lugar ligeramente elevado del municipio de  Terrinches (Ciudad Real)dado por los habitantes de la localidad, debido a su aspecto de pequeña fortificación arruinada. Hoy se sabe, gracias a los resultados de los estudios arqueológicos realizados, que esa construcción no fue nunca una antigua fortificación de uso militar, sino queen la prehistoria, fue una construcción para albergar un lugar sagrado. Se sabe también, por sus características arquitectónicas y por la clase de objetos depositados, que está relacionado con la denominada Cultura de las Motillas (2)

El complejo ceremonial del Castillejo del Bonete empezó a ser excavado en el año 2003 y continúa en la actualidad, habiendo podido concluirse que las ruinas constituyen los restos materiales de un antiguo centro ceremonial, utilizado con fines rituales funerarios, de forma ininterrumpida, durante unos mil quinientos años. Este uso sucedió durante el final del Calcolítico o Edad del Cobre y durante la Edad del Bronce inicial, hace entre 6500 y 5000 años, aproximadamente.

El complejo prehistórico funerario está compuesto por varios túmulos, edificaciones soterradas y corredores que las unen, distribuidos espacialmente, según ciertas orientaciones astronómicas, relacionadas con el desplazamiento sol por el firmamento a lo largo del año. Su edificación y uso ceremonial debieron estar relacionados con el ciclo diario y anual de supuesta muerte-resurrección del dios Sol. Los restos de los muros de los corredores de comunicación entre túmulos, presentan unas orientaciones arqueoastronómicas muy precisas, relacionadas con los momentos de los ortos y de los ocasos del sol, en los días de los solsticios de invierno y de verano. 


Aspecto de la zona excavada del Castillejo del Bonete de Terrinchas (Ciudad Real), hace tres o cuatro años. Se pueden apreciar los restos de muros y los espacios definidos por ellos, anteriormente ocultos por la tierra que los cubría y que constituía el túmulo protector.     Imagen
Portal de Cultura de Castilla-La Mancha:  https://cultura.castillalamancha.es/patrimonio/yacimientos-visitables/castillejo-del-bonete#lg=1&slide=5

Parece ser que uno de los dos túmulos excavados, fue construido de manera intencionada  sobre una cueva natural y que todo el conjunto ceremonial se levantó con la finalidad de monumentalizar esa cavidad subterránea natural, existente en aquel lugar. El complejo ceremonial funerario está situado sobre un corredor topográfico natural, usado por las gentes de aquel tiempo, como lugar de paso y comunicación entre las zonas de Andalucía y de Levante con la Meseta. El lugar se encuentra al sureste de la provincia de Ciudad Real y en lo que tradicionalmente se ha supuesto el borde meridional del área en la cual se desarrolló la Cultura del Bronce de La Mancha. Se halla estratégicamente situado junto al llamado Camino de Aníbal, vía natural de comunicación entre la Meseta y la Alta Andalucía.

La cueva antes mencionada, que se encuentra integrada en el complejo prehistórico ceremonial y que podría ser el motivo de su construcción, está situada en el borde meridional de la Meseta Sur, habiendo sido utilizada como cámara sepulcral colectiva de forma recurrente durante unos 1500 años. En el interior de la Galería nº 3 se encontraron restos humanos, piezas de ajuar y dos estelas funerarias, una de ellas con abundantes conchas fósiles de bivalvos. 

La estela funeraria, con fósiles, de Castillejo del Bonete es un hallazgo arqueo-paleontológico extraordinario, único hasta la fecha. La composición petrológica y paleontológica de la estela funeraria, es la de una biocalcarenita con fósiles (briozoos, bivalvos pectínidos y microfósiles), todos esos componentes son característicos de un medio sedimentario marino. 

La estela consiste en un bloque de piedra caliza, tallado groseramente, partiendo de un fragmento de roca caliza fosilífera que no es originaria del lugar en el que se encontró ya que la cueva está excavada en materiales muy distintos en composición y edad geológica. Los estudios de prospección geológica realizados posteriormente en el territorio circundante, en un radio de 10 km, permitieron descubrir que aquella pieza arqueológica que nos interesa destacar en la entrada de hoy, no es autóctona, sino que debe proceder de alguno de los afloramientos superficiales de materiales sedimentarios del Mioceno medio marino, más cercanos al complejo funerario, existentes en la vecina provincia de Albacete. 


Vista cenital (arriba) y lateral (abajo) de la estela funeraria prehistórica, motivo de esta entrada. Fue tallada groseramente en piedra caliza fosilífera miocena, hace más de 3000 años. Se puede observar la presencia de numerosas valvas de bivalvos pectínidos fósiles. Fotografías originales de María José Torres Matilla (IGME)                                              Imagen: Portal de Cultura de Castilla-La Mancha:    https://cultura.castillalamancha.es/culturaenredclm/estela-funeraria-con-fosiles-del-castillejo-del-bonete

Al parecer, las piezas arqueológicas que constituyen el ajuar funerario, de este yacimiento, incluida la estela fosilífera, fueron depositadastras su vida cotidiana útil con los difuntos, en el recinto subterráneo. Formando parte de un ritual funerario conjuratorio para alejar a los malos espíritus del inframundo, creando un entorno mágico de protección de los ancestros fallecidos en su tránsito y estancia en "el otro mundo"Estos rituales funerarios estarían asociados a ciertos rituales relacionados con un culto solar arcaico que perduró desde el Calcolítico hasta la Edad del Bronce, coincidiendo con el final del Neolítico y los inicios de la jerarquización o estratificación social, en las comunidades sociales complejas existentes al sur de la Meseta.


LOS FÓSILES EN LA LAS CULTURAS DE LA PREHISTORIA  

Los fósiles son elementos naturales que por su forma orgánica y naturaleza mineral han llamado poderosamente la atención al ser humano desde la Prehistoria; no sólo aquellos fósiles relacionados con la Paleontología humana, sino también numerosos ejemplos de fósiles de diversas épocas pasadas utilizados por diferentes culturas. 

Oakley (1965 a y b) hizo una grandísima e interesante recopilación sobre cada grupo de fósiles y su posible significado o simbología. Entre los vertebrados dio abundantes datos sobre los dientes de tiburón, así como dientes y huesos de mamíferos; entre los invertebrados trabajó restos de braquiópodos, esponjas, crinoides, corales, serpúlidos, equinodermos, trilobites y moluscos. Dentro de los moluscos, examinó los belemnites, ammonites, gasterópodos, escafópodos (atribuyéndolos erróneamente a gasterópodos, Oakley 1965 a: 11) y bivalvos. 

En términos generales, la belleza de algunos tipos de fósiles llamó la atención en las comunidades prehistóricas. En la mayoría de los casos este interés por su recolección, posesión o intercambio se puede relacionar con un fin puramente decorativo o de ornamento personal. Sin embargo, Oakley (1965a) apunta que la búsqueda de los fósiles debía de significar algo más que pura decoración corporal ya que se han visto ciertos casos en los que, teniendo conchas contemporáneas más vistosas y de fácil acceso, se recolectaban, transportaban o intercambiaban fósiles que procedían de grandes distancias. No pareciendo en esos casos simples hallazgos casuales, sino objetos buscados y transportados a propósito con alguna finalidad "importante". Así, parece que algunos tipos de fósiles también se debieron relacionar con la aportación de buena fortuna o el alejamiento de la mala suerte. 

En relación al caso de los moluscos, que es el grupo zoológico que atañe a este trabajo, y en concreto a los bivalvos, siempre han llamado mucho la atención de las culturas humanas antiguas; entre ellos especialmente los pectínidos. Siendo un grupo zoológico minoritario, era bien conocido por su uso en la alimentación humana, pero parece que los pectínidos también se utilizaban como herramienta o útil y recipiente de cocina, además de objetos de ornamento o piezas propiciatorias de buena fortuna. Oakley también argumentaba que las históricas rutas del Camino de Santiago podrían estar basadas en rutas prehistóricas de comercio de conchas. 

Aspecto de los fósiles de diversas especies de bivalvos pectínidos hallados en los alrededores de la localidad de Vianos, en la provincia de Albacete: 1. Flabellipecten sp.: a. vista dorsal, b. vista derecha de un ejemplar articulado (MUPA-VIAN-0007). 2. Valva derecha (MUPA-VIAN-0008) de Aequipecten opercularis (Linnè). 3. Valva derecha (MUPA-VIAN-0009) de Aequipecten opercularis (Linnè). 4. Valva derecha (MUPA-VIAN-0001) de Aequipecten opercularis (Linnè). 


Macrofósiles de la estela funeraria 

Los bivalvos de la estela, permitirían con cierta prudencia, dadas las condiciones de conservación y de preparación del material, incluir dichos ejemplares en la especie Aequipecten opercularis. Es una especie abundante en todo el Neógeno, especialmente en facies de calcarenitas-calciruditas, de tamaño de arena medio a fino y limos (Jiménez et al. 2009). Son conchas de tamaño mediano (33 mm de longitud de media), forma suborbicular, poco convexa y bastante equilateral. Umbos poco prominentes y ortogiros, aurículas parcialmente conservadas en algunos ejemplares (ejemplar nº 5). La ornamentación de los flancos consta de aproximadamente 15 costillas radiales, medidas en el ejemplar más completo (ejemplar nº 2). Las costillas son rectas y separadas regularmente, no se observan costillas en los interespacios, posiblemente porque no se conservan. Hay muchas formas intermedias entre las especies Aequipecten opercularis (Linnè, 1758) y Aequipecten scabrella (Lamarck, 1819) no siendo sencilla su identificación en algunos casos. 


Fósiles asociados a enterramientos, sepulcros o túmulos 

Centrándonos en los hallazgos de fósiles que han sido encontrados asociados a los objetos de ajuares prehistóricos en enterramientos, sepulcros o túmulos funerarios, hay numerosos ejemplos. Citaremos algunos de ellos: 

Resi (1986) menciona fósiles de equinodermos en tumbas neolíticas; 

Oakley (1965a) cita el caso de un bivalvo cretácico encontrado en un túmulo de la Edad de Bronce en Aldbourne (Whiltshire, Reino Unido). 

También los belemnites han sido asociados a túmulos de la edad de Bronce en Dorset (sur de Inglaterra). 

Los artejos de crinoides se han utilizado como cuentas de collares en túmulos de la Edad de Bronce en Aldbourne (Whiltshire, Reino Unido), del mismo modo esponjas de la especie Porosfera globularis, perforadas, fueron también utilizadas para collares y pulseras, y encontradas en un túmulo de la misma edad en Higham Marshes (Kent, sur de Inglaterra). 

Glørstad et al. 2004 describe una estatuilla labrada a partir del molde interno de un bivalvo conservado en roca carbonatada. La manipulación por el ser humano es evidente, especialmente en la parte del umbo que está pulido hasta dejarlo plano, seguramente para que sirviera de sujeción de la propia pieza sobre sí misma. La estatuilla la compara con la parte inferior de una mujer donde pueden imaginarse el ombligo y los genitales de forma muy sutil (Glørstad et al. 2004: figura 3). 

En el Mesolítico tardío hay algunas estatuillas antropomorfas en Europa, fabricadas con asta y madera fósil; la mayoría de ellas en tumbas (Plonka, 2003). También en Dinamarca se han encontrado estatuillas zoomórficas de ámbar, interpretadas como colgantes o amuletos (Vang Petersen, 1991). 

Otros elementos geológicos manipulados, con diversos fines, por el ser humano son las rocas fosilíferas, p.e. para la fabricación de hachas ceremoniales. Hay varios ejemplos en la bibliografía como las figuradas por Oakley (1965b, Figuras 10 y 11) con estromatopóridos, y la figurada por Oakley (1973: Plate XIa) que contiene conchas de pectínidos. Estas hachas pudieron haber sido utilizadas en rituales ceremoniales de acuerdo con el autor mencionado. 

Aspecto de la roca fosilífera y de los fósiles de diversas especies de bivalvos pectínidos, hallados en los alrededores de la localidad de Vianos, en la provincia de  Albacete: 5. Muestra representativa del aspecto general de la biocalcarenita del Mioceno, donde se observan numerosas valvas de pectínidos y briozoos (MUPA-VIAN-0002). 6. Aequipecten scabrella (Lamarck). a. vista izquierda, b. vista derecha de un ejemplar articulado (MUPA-VIAN-0010). 

Los ejemplares nº 1, 2, 3 y 6 de las figuras, proceden de las calizas bioclásticas del punto nº 12 de Vianos. Los ejemplares nº 4 y 5 de las figuras, se han recogido en el paraje de La Moraleja (punto 0). Todas las barras de las escalas gráficas son de 1cm.

En cuanto a vegetales fósiles en yacimientos arqueológicos españoles, cabe mencionar los numerosos trabajos de Esteban Álvarez-Fernández y colaboradores (2006-2015), sobre el uso de madera fósil, lignito, azabache o ámbar.

Así mismo es digno de destacar el trabajo de revisión y actualización realizado por  Miguel Cortés-Sánchez y colaboradores (2020) sobre numerosos lugares de la Península ibérica:"Fossils in Iberian prehistory: A review of the palaeozoological evidence".

También el de Luján Navas (2016). La autora menciona moluscos fósiles como parte del ajuar de una sepultura en el yacimiento Cabeza de Plomo de edad Calcolítico de la provincia de Murcia. También cita una concha fósil con restos de muestra de arenisca, previamente citada por Siret y Siret (1890) fuera de la tumba del yacimiento de El Argar de Edad del Bronce de la provincia de Almería. 

Además de los diversos significados posibles, ya citados, otros autores van más allá en cuanto a posibles interpretaciones de su presencia en los enterramientos. Connolly (1999), hace referencia a la colocación de los fósiles en los sepulcros, de una manera que no debió ser fortuita, interpretando que la ubicación de éstos debió haber tenido alguna finalidad relacionada con algún tipo de decoración mágica protectora, es decir tendrían función de amuletos ceremoniales funerarios. También aventura la idea de que los fósiles pudieran haber sido considerados como unos posibles objetos mágicos capaces de transformarse o de producir alimento en "el otro mundo", que podría ser consumido por el ahora difunto en su futura reencarnación en "el más allá". 


Simbología de las conchas de moluscos acuáticos

Las conchas de los moluscos terrestres o acuáticos siempre han producido curiosidad o atracción en el ser humano por sus variadas formas, relieves, brillo, tamaños, etc.. quien las ha estado recolectando desde la prehistoria hasta la actualidad. 

Su simbología ha sido estudiada por Cirlot (1988), entre otros, quien cita a Beaumont (1949) como estudioso de la simbología china, quien considera la concha como uno de los emblemas de la buena suerte en el budismo chino, y también un signo de un viaje próspero. Según Cirlot (1988) esta interpretación está basada en la asociación de la concha con el agua que es fuente de fertilidad. De acuerdo con Beaumont (1949), la concha es un símbolo místico representativo de la prosperidad de una generación y que surge de la muerte de la generación anterior. Su presencia en un lugar funerario puede ser relacionado con la creencia del renacimiento a una nueva vida, de acuerdo con los autores citados anteriormente. Su relación con los peregrinos también radica en la relación de la concha con el agua y ésta con el renacimiento espiritual del peregrino. 

Esta fotografía permite hacerse una idea aproximada del aspecto general y de las modestas dimensiones de la estela funeraria con fósiles de Terrinches. Con una forma groseramente rectangular, tiene una anchura de 7 cm, una longitud de 22 cm y una altura de 6 cm. 
Desafortunadamente, su antiguo simbolismo  espiritual, uso religioso y función ritual, de momento, resultan completamente desconocidos para los investigadores                   Imagen: Lanza digital Diario de la Mancha
https://www.lanzadigital.com/provincia/terrinches/descubren-pigmentos-rojos-grabados-conchas-fosiles-las-galerias-los-tumulos-castillejo-del-bonete-terrinches/

Eliade (1991) analiza extensamente la simbología de las conchas, las cuales son consideradas  en varias culturas como emblemas del agua, de la luna y de la mujer, relacionando esta simbología directamente con la fecundidad en general. También el simbolismo de la perla está estrechamente relacionado con el de la concha. Las conchas de pectínidos (Eliade, 1991: 132) de los monumentos funerarios romanos, simbolizarían la resurrección a una nueva vida en otro mundo. Además, todos los autores coinciden en que parece claro que las conchas eran objetos que aportaban buena fortuna y auguraban una buena vida para después de la muerte.


Posibles áreas de procedencia de la estela funeraria prehistórica, en los alrededores de las localidades de Vianos y/o Alcaraz 

De acuerdo a la información contenida en los mapas geológicos de la serie MAGNA 1:50000, relativos a los lugares mencionados, se fueron a prospectar los materiales del Terciario marino señalados en los alrededores de la población de Vianos (Albacete), y del paraje del Alto de los Batanes, al sureste de Alcaraz (Albacete) (4). 

Los materiales carbonatados prospectados corresponden al Mioceno marino y se encuentran discordantes sobre las dolomías del Lías (Jurásico Inferior), atribuyéndose a una edad Tortoniense superior, de acuerdo con la información complementaria de las series de las hojas MAGNA. Estos materiales se pueden dividir en tres tramos reconocibles en campo: un tramo inferior formado por calcarenitas bioclásticas y calizas de briozoos, con abundante fauna de moluscos, algas y briozoos; un tramo medio o unidad intermedia de limos y arenas blancas, y, por último, una tercera unidad o tramo superior formada por calcarenitas bioclásticas y arenas con moluscos y algas. 

Los materiales carbonatados estudiados de las localidades de Vianos y Alcaraz, situadas al borde de la meseta, corresponden al Sistema Prebético, es decir, se sitúan en la zona externa de las Béticas, aunque estos materiales también afloran mucho más al sur en algunas cuencas interiores del Subbético, en terrenos postorogénicos del Mioceno superior. 

En una primera prospección se ha localizado al SE de Vianos una muestra litológica "ex situ" inequívocamente similar a la estela funeraria con fósiles de Terrinches, así como otros materiales parecidos igualmente marinos, también "ex situ" cerca de la población de Vianos. La muestra se ha localizado en el tramo medio arenoso, a escasos 100 m de un nivel estratigráfico muy fosilífero, del tramo inferior de donde posiblemente procede la estela con fósiles de Terrinches. Pero también podría proceder de alguno de los majanos (3) adyacentes a su lugar de hallazgo, ya que éstos se construyen con la concentración artificial de las rocas de sus alrededores. 

La muestra "ex situ" corresponde a una biocalcarenita, sus estructura y textura son muy características, así como la dureza propia que le confiere un aspecto singular, siendo visibles bajo lupa de campo: briozoos y microfósiles diversos, así como restos de pectínidos, algunos de ellos completos. Todas las observaciones realizadas en campo han permitido asociar "de visu" y de forma inmediata esta muestra a la estela funeraria. Este hallazgo se localiza al sur de la localidad de Vianos, y a unos 32 km en línea recta al yacimiento arqueológico de Terrinches. Posteriormente se han localizado afloramientos de esta roca, con los niveles "in situ" de hasta 1,5 m de potencia, tanto al Este como al Oeste de la localidad de Vianos, algunos de estos niveles son muy fosilíferos. 

Tras la amplia prospección geológica realizada en los territorios circundantes del Castillejo del Bonete, se puede decir que los afloramientos de biocalcarenitas más cercanos al yacimiento arqueológico del Castillejo del Bonete, con aspecto y características petrofísicas "de visu", muy similares a la estela funeraria, se localizan básicamente en la zona de Vianos, con numerosos puntos muy ricos en bivalvos y con potencias y estados de conservación muy variables. Además las características macroscópicas de las litologías afines a la estela funeraria, nos permiten afirmar que la estela funeraria, muy probablemente, fue tallada, ya que de forma natural, un bloque formado accidentalmente, no tendría la forma  que presenta la estela funeraria en la actualidad. 

Mapa de situación en que se muestran las posiciones del yacimiento arqueológico de Castillejo del Bonete y de las posibles áreas fuentes del material geológico, en la zona de Vianos y Alcaraz (Albacete). con el que se confeccionó la estela funeraria 

En el entorno de La Molata y del Alto de Los Batanes, en Piqueras y hasta las cotas más altas, vuelven a aflorar los materiales de litología similar a la estela funeraria. De hecho, en el alto de Los Batanes se encuentra una antigua cantera, de donde se obtuvo la mayoría del material pétreo utilizado para la construcción de los edificios monumentales de la zona. Los afloramientos miocenos de los alrededores de Alcaraz, a unos 40 km. de Terrinches, corresponden a depósitos marinos someros depositados en la “transgresión Serravaliense” encuadrados en el prebético externo.

Por lo tanto el material geológico con el que se confeccionó la estela funeraria encontrada en el Castillejo del Bonete, en Terrinches (Ciudad Real), fue recolectado en la zona de Vianos o en la de Alcaraz (Albacete), situados a una distancia de entre 30 y 40 km, respectivamente, y luego transportado, ya fuera en bruto o tallado en la forma en que se le encontró. Con un peso aproximado de unos 2,5 a 3 kg, su traslado desde el lugar de hallazgo o extracción hasta el de su deposición, en el Castillejo del Bonete, no debió suponer ningún problema para una persona adulta.


Notas

1. Esta entrada es un resumen, descargado de ciertos aspectos técnicos, para hacer su lectura más ágil a l@s lectores/as no muy especializados. Con algunas escasas modificaciones en el redactado original, de un artículo publicado en De Re Metallica, 35, en 2020, cuyos autores son G. Delvene, E. Baeza Chico, J. Usera, J. L. Fuentes Sánchez y L. Benítez de Lugo Enrich. Este trabajo formaba parte de un estudio publicado en 2017 y que ha sido galardonado con el XVII Premio "Francisco Ayala Carcedo" en 2021. Ha sido premiado por la estrecha colaboración de científicos de distintas especialidades con el fin de estudiar y contextualizar un objeto arqueológico, desde los puntos de vista paleontológico y geológico. La investigación en Castillejo del Bonete es financiada por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, el Ayuntamiento de Terrinches y la empresa E2IN2. Este trabajo ha sido desarrollado y parcialmente financiado por el Instituto Geológico y Minero de España.  

2. Esta cultura arqueológica se caracterizó, principalmente, por la construcción de asentamientos fuertemente fortificados que han dado origen a ciertos topónimos locales como motillas, morras y castillejos. De entre estos lugares, las denominadas "motillas" son eminencias topográficas naturales que destacan sobre la llanura manchega.

3. Construcción de carácter agrícola, las piedras que se iban retirando de los campos de cultivo para facilitar las labores, se amontonaban con diversas formas (cuadradas, circulares, cónicas...), predominando la forma circular por ser la más eficiente para el amontonado. En algunos casos pueden estar adornados por hitos, construcciones cónicas que los coronan. A veces se usaron a modo de cabaña para refugio de pastores, dejando un espacio en su interior. También existe majanos votivos, coronados por una cruz, bajo los cuales se dice yace sepultado algún personaje legendario, muerto violentamente, cuya alma hay que apaciguar ofreciéndole un sacrificio, una oración o una piedra.

4. Se debe señalar lo importante que fue la colaboración de los lugareños, que conocían perfectamente los afloramientos más fosilíferos de sus localidades. La estela funeraria contiene unos bivalvos muy característicos que permitieron relacionarla con yacimientos de la llamada popularmente “piedra de Vianos”. Se confirmaba lo que los mapas geológicos parecían anunciar: que el área fuente del material con el que se realizó la estela funeraria debía de estar en las inmediaciones de la localidad de Vianos, en Albacete. 


Fuentes

- Anónimo. Castillejo del Bonete. Wikipedia:  https://es.wikipedia.org/wiki/Castillejo_del_Bonete

- Anónimo (2017). Descubren pigmentos rojos, grabados y conchas fósiles en las galerías bajo los túmulos de Castillejo del Bonete, en Terrinches. Lanza Diario de La Mancha, 4/10/2017: https://www.lanzadigital.com/provincia/terrinches/descubren-pigmentos-rojos-grabados-conchas-fosiles-las-galerias-los-tumulos-castillejo-del-bonete-terrinches/

Anónimo (2021). Premiada la investigación multidisciplinar sobre la estela funeraria prehistórica encontrada en Castillejo del BoneteEuropapress 10/11/2021:  https://www.europapress.es/castilla-lamancha/noticia-premiada-investigacion-multidisciplinar-estela-funeraria-prehistorica-encontrada-castillejo-bonete-20211110120948.html

Anónimo (2021). Premio a la "impecable" investigación de un hallazgo prehistórico en un yacimiento de Ciudad Real. El Español. 10/11/2021:  https://www.elespanol.com/eldigitalcastillalamancha/cultura/20211110/premio-impecable-investigacion-prehistorico-yacimiento-ciudad-real/626187918_0.html

- Cebrián, M (2017). Castillejo de Bonete, entre los hallazgos arqueológicos «más importantes del siglo» ABC 18/06/2017: https://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/abci-castillejo-bonete-entre-hallazgos-arqueologicos-mas-importantes-siglo-201706182238_noticia.html

- Delvene, G., Baeza, E., Benítez de Lugo, L. (2018). Paleontología aplicada: origen de una estela funeraria del lugar ceremonial prehistórico de Castillejo del Bonete (Terrinches, Ciudad Real, España) en N. Vaz & A. A. Sá (Edit.). Yacimientos paleontológicos excepcionales en la península Ibérica. Cuadernos del Museo Geominero, nº 27. Instituto Geológico y Minero de España, Madrid.   http://www.igme.es/museo/publicaciones/cuadernos/YACIMIENTOS_PALEONTOLOGICOS.pdf

- Delvene, G. et al. (2020). Procedencia de la estela funeraria con fósiles de Castillejo  del Bonete, Terrinches, Ciudad Real, EspañaDe Re Metallica, 35. Sociedad Española para la Defensa del Patrimonio Geológico y Minero.  https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=8090799&orden=0&info=link

Delvene, G. et al. (2021). Estela funeraria con fósiles del Castillejo de Bonete. Cultura en Red CLM. Arqueología. Portal de Cultura de Castilla-La Mancha:  https://cultura.castillalamancha.es/culturaenredclm/estela-funeraria-con-fosiles-del-castillejo-del-bonete

lunes, noviembre 15

El registro fósil ibérico y el santoral católico, en la religiosidad popular de España y Portugal (14)

por Heraclio ASTUDILLO POMBO. Universitat de Lleida.

Fósiles ibéricos relacionados, por la tradición popular española, con diversos santos y santas (4)


Las "piedras de santa Fe", en Orgañá (Lleida) 


Introducción 

Orgañá (cat. Organyà) es un municipio de la comarca leridana del Alt Urgell, situado a unos 558 m de altitud snmm, en el valle del Segre, entre las poblaciones de Oliana y la Seo de Urgel. Limita con el río Segre, a levante, y con la sierra de Sant Joan, a poniente. La cercana e imponente montaña de Santa Fe, con su ermita homónima en la cima, está situada en el extremo oriental de la sierra de Sant Joan y se alza majestuosa sobre el pueblo de Organyà, con su cima a 1207 m. Desde la cima del monte de Santa Fe o desde el cerro donde se halla la ermita, se domina una extensa panorámica sobre los valles de Cabó y del Segre, con las parcelas de los campos de cultivo del fondo de valle, formando un mosaico con todas las tonalidades del verde y las laderas de la gran multitud de montañas y sierras que conforman la compleja orografía de esta zona pre-pirinaica, recubiertas de densas zonas boscosas.

Antigua tarjeta postal mostrando una vista general de la localidad leridana de Orgañá, población ribereña del río Segre. 
A sus espaldas la impresionante mole del Monte de santa Fe y a sus pies las riberas del río Segre. Fotografía tomada hacia 1910
Imagen: Blog de J. M. Mir 

La "vida y milagros" de santa Fe de Orgañá, co-patrona de la localidad, cuando eran relatados por los habitantes de mayor edad, incluía algunos episodios legendarios, hoy increíbles, pero que fueron aceptados o tolerados por  la mentalidad mágica y la enorme credulidad propias de las comunidades rurales, en tiempos pasados, por contener algunos detalles bien adaptados a la realidad geológica y geográfica locales. 
Si se comparan la "vida y milagros" de la santa "leridana" con las de la versión original, la santa francesa, "Sainte Foy d'Agen",  se puede ver que existen algunas diferencias narrativas muy notables. Según las leyendas frsncesas la santa era una jovencísima doncella aquitana que murió mártir, a la edad de 13 años, por no querer renunciar a su religión cristiana, según recogen sus biografías oficiales, por otra parte altamente sospechosas de ser más una leyenda piadosa que una realidad histórica

El crepúsculo de la Edad de Oro de los santos legendarios, comenzó en la época de la Ilustración, con el ascenso al poder de obispos y cardenales racionalistas, que fueron eliminando del santoral oficial de la Iglesia católica a muchos de aquellos antiguos personajes legendarios. Se revisaron documentos históricos antiguos, comprobando que la existencia de ciertos santos y santas era más que dudosa y que su biografía estaba plagada de hechos que resultaban increíbles y milagros imposibles. 
Sin embargo, la religiosidad popular, especialmente en localidades del medio rural, con santuarios consagrados a su veneración, siguieron manteniendo vivo su culto, celebrando su festividad religiosa y su fiesta profana, acudiendo devotamente a sus santuarios, en los días estipulados, tal como habían estado haciendo sus ancestros de siglos anteriores.

Aspecto del sombrío interior de la pequeña iglesia de la ermita de santa Fe de Orgañá, cuya existencia está documentada ya en el año 1075. Es un pequeño y austero edificio religioso de una sola nave, de forma rectangular, bastante alargado por la parte de levante, probablemente por una reforma de ampliación realizada en 1880. El lunes de la Segunda Pascua se celebra anualmente la Romería de Santa Fe,  un encuentro festivo religioso en honor de santa Fe, co-patrona de la población, congregándose en la ermita y su entorno decenas de devotos.
Habitualmente, en la trama de los relatos biográficos de los santos y santas, se incluían milagros sorprendentes y portentos varios, realizados por el protagonista de la narración, para demostrar que eran personas que estaban bajo la protección de Dios, quien los había dotado de capacidades sobrehumanas, que manifestaban en ciertas ocasiones. En algunas localidades existían lugares que conservaban pruebas testimoniales de la veracidad del relato hagiográfico. Con frecuencia estaban relacionadas con elementos del paisaje y muy a menudo con componentes del medio geológico, este es el caso de las denominadas "pedres de santa Fe", que se pueden encontrar en las laderas de la parte alta de aquella montaña sagrada... y de muchas otras de las sierras de los alrededores.


Santa Fe de Agen (Francia) y Santa Fe de Orgañá (España)

Según el Santoral Católico Romano, santa Fe de Agen era una joven doncella de 13 años que sufrió martirio, en tiempos del emperador romano Maximiano (s. IV), en la localidad galo-romana de Agen, su ciudad natal. En la región de Aquitania, en el sur de Francia, entre Tolosa y Burdeos. Todo ello por no querer renunciar a su religión cristiana. El martirio de esta joven mártir, consistió según cuenta su biografía, en un intento fallido de asarla viva sobre una gran parrilla de bronce, por los verdugos romanos. Viendo que no conseguían su propósito y, siendo de familia noble y ciudadanía romana, concluyeron con la decapitación por espada. En ningún momento de biografía oficial se habla de intento de lapidación por parte de los paganos.

La leyenda de la vida y milagros de Santa Fe, se hizo extraordinariamente popular en la Edad Media y el culto a santa Fe estaba muy extendido por toda Europa en esa época, gracias a la difusión de su "vida y milagros" que hacían los peregrinos devotos de la santa que seguían el Camino de Santiago. En Cataluña, es posible que fuese un culto traído desde Francia por los ocupantes carolingios que constituyeron y defendieron los condados de la Marca hispánica, a fines del siglo VIII, con el apoyo de la población autóctona de las montañas, en los primeros tiempos de la Reconquista de los reinos cristianos del norte peninsular, contra los invasores mahometanos y sus colaboradores hispanos convertidos al Islam.  

La ermita de santa Fe de Orgañá aparece mencionada en dos documentos del siglo XI, el primero es un documento de donación, del año 1075, en el que Guitard Isarn dio a su esposa Gebelina diversas propiedades en el valle de Cabó, cuyo límite, por poniente, era "Sancta Fide vel in roca de Fenestras". El segundo documento es el acta de consagración de la iglesia de Santa María de Organyà, del año 1090, en el que entre los diversos bienes confirmados de esta iglesia parroquial, consta la propiedad de la ermita de Santa Fe.

Imagen renacentista de "sainte Foy" en metal plateado y dorado, posiblemente un relicario gótico, que representa a la santa virgen y mártir. Aparece dotada con todos los atributos iconográficos de su martirio: la corona de la gloria celestial, la palma del martirio, la parrilla de la tortura por el fuego y la espada de su ejecución por decapitación. Monasterio de Conques (Francia)
Imagen: El testigo fiel

Según un antiguo relato popular tradicional, Santa Fe de Orgañá era una muchacha joven, piadosa, caritativa y virtuosa que, en los primeros tiempos del cristianismo, había vivido en la localidad leridana de Orgañá (Organyà), rodeada de convecinos paganos que la criticaban y recriminaban por su fe cristiana. Para apartarse de las malas influencias morales y de la enemistad de sus muchos vecinos paganos, la joven Fe se fue a hacer vida de ermitaña, en lo más alto de una montaña muy cercana que hoy es conocida como "la Montaña de santa Fé". Recluida en la naturaleza y refugiada en una pequeña y sencilla cabaña, se dedicaba a la oración, la penitencia y la contemplación
En varias ocasiones los paganos habían ascendido hasta su zona de retiro para recriminarle su fe cristiana y exigirle que retornara al paganismo. Como ella se negaba a seguir consejos o sus exigencias, los paganos furiosos la apedreaban sin compasión para matarla, pero ni una sola de aquellas piedras paganas lograban lastimarla, porque antes que aquellas piedras pudieran tocar su cuerpo, la santa las atrapaba al vuelo, hábilmente con sus manos. Cuando las dejaba caer al suelo, todas aquellas piedras habían adquirido la forma del interior de su puño y llevaban impresa la marca de sus cinco dedos. 
Como estas visitas se repitieron varias veces, el terreno de los alrededores de su cabaña quedó cubierto de esta clase de piedras transformadas milagrosamente por la santa, razón por la que son llamadas "pedres de santa Fe"

Aspecto exterior del conjunto formado por la ermita de santa Fe de Orgañá y la antigua casa del ermitaño, en la cima de la montaña de santa Fe. Fotografía de autor desconocido: Amics del Museu Geològic del Seminari de Barcelona.                                              Imagen: Les excursions de Verdaguer al Pirineu (II)   

Finalmente, hartos los paganos de los malabarismos de la santa consiguieron que fuera condenada y ejecutada por decapitación con espada. 
Siglos más tarde, tras su muerte y canonización, los habitantes del pueblo, ya todos ellos cristianizados y arrepentidos del crimen de sus antepasados paganos, construyeron una ermita en su honor, en el lugar donde la santa tuvo su primitivo eremitorio, ese santuario hoy es conocido como la ermita de "Santa Fe d'Organyà". 


Las "piedras de santa Fe" de Orgañá en la literatura popular

La primera referencia escrita a las curiosas "pedres de santa Fe" de Orgañá la hizo el famoso poeta  Mosén Jacinto Verdaguer, un sacerdote, literato y excursionista catalán, quien cuando las vio, durante una visita al santuario, las reconoció como erizos fósiles. Tal cosa sucedió durante el verano de 1883. Ese año, Verdaguer realizaba una segunda y más larga travesía por el Pirineo para ambientar más sólidamente los paisajes que constituían los escenarios de los diversos episodios de su futura novela, titulada "Canigó". El viaje realizado a pie o en caballería le ocupa desde el 3 de julio al 7 de septiembre, iniciado en el Conflent (Francia) y continuada por las tierras de la Cerdaña, el Cadí, el Alto Urgell, el Pallars Jussà, el valle de Boí, el valle de Aran, l'Ariège (Francia), desde donde sube a la Pica de Estats, y pasa a Andorra. 
En el transcurso de este largo viaje turístico, etnográfico y literario, al pasar por la localidad de Orgañá, el 26 de julio de 1883, Mossén Cinto Verdaguer conoció la leyenda popular de "Les Pedres de santa Fe".  Estp sucedió cuando Verdaguer subió a la cima de la montaña para visitar la ermita de Santa Fe, fue acompañado y guiado por el vicario parroquial mosén Colom. Cerca de la ermita, Verdaguer recogió, de boca de su acompañante, una creencia popular   tradicional propia de aquella localidad, asociada a cierto tipo de fósiles que se encuentran en el entorno de la ermita, escribiendo la siguiente nota en su cuaderno de viaje: 
"En  [la montaña de] Santa Fe se encuentran castañas de mar petrificadas [erizos de mar fósiles], donde la gente cree ver grabados los dedos de la santa [surcos ambulacrales]; y dicen que son las piedras que le tiraban y que ella retenía al vuelo, estampando en ellas su hermosa manecita. En esa actitud está representada en una pobre y sencilla escultura a un lado del altar mayor, y, en el otro, en el acto de ser degollada. [Tales esculturas fueron destruidas por el fuego durante la pasada guerra civil (1936-1939), sin haber quedado testimonio gráfico alguno de su apariencia]"

Cubierta de un número e
xtraordinario de la revista ilustrada barcelonesa, ÁLBUM SALÓN, de contenido artístico-literario. Dedicado a la figura de Jacinto Verdaguer, con motivo del reciente fallecimiento del popular clérigo, famoso literato y admirado poeta catalán. Aparece fotografiado en plena madurez y, dentro del círculo, en su juventud. 
Fotografía original de Esplugas.
Imagen: Hemeroteca digital BNE.

Es de suponer que la invención de una narración  legendaria, basada en la interpretación y creencia popular citada anteriormente, resultaría muy útil para explicar o recordar a los oyentes de cualquier edad, la causa sobrenatural de la abundante presencia de aquellas extrañas piedras, en las laderas de las partes altas de aquella montaña sagrada y derredor del la ermita. Posiblemente el autor del relato legendario fue algún clérigo creativo o algún laico devoto que ideó y difundió la narración de un hecho tan prodigioso en tiempos muy anteriores a la visita de Verdaguer, y muy propensos a la invención de relatos maravillosos, tal cosa quizás sucedió durante el siglo XVII o XVIII. 

Posteriormente, otros narradores catalanes, conocedores de la existencia de los fósiles y de las interpretaciones legendarias populares, han tratado el asunto en sus publicaciones. De entre todos ellos hay que destacar a Pep Coll (Josep Coll Martí) un prolífico y popular narrador  pallarés, excursionista, docente de secundaria y conferenciante.  
En 1994, publicaba en su libro Muntanyes mig maleïdes, una de las varias versiones populares existentes en la memoria colectiva de las personas más mayores, recogida años antes en una visita a la localidad. 
"La leyenda cuenta que santa Carránima, santa Fe y santa Pelaia, eran tres santas hermanas que de jóvenes habían vivido las tres juntas en el mismo pueblo [Orgañá]. Eran mujeres pecadoras y de mala vida. 
Un día la gente del pueblo, harta de tanto vicio y tantos saraos, las fueron a buscar a su casa y, a pedradas, las expulsaron del pueblo. Las tres hermanas huyeron hacia el bosque para ocultarse y protegerse de la lluvia de piedras de sus perseguidores. Una vez solas, muy arrepentidas de los muchos pecados de su vida anterior, decidieron retirarse para hacer penitencia durante todo lo que les quedara de vida, como no querían estar separadas porque habían vivido siempre juntas, pero debían estar aisladas para no distraerse durante su nueva vida de oración y penitencia, se construyeron una ermita [un eremitorio] en lo alto de cada una de las tres montañas cercanas, así se podían ver desde lejos y se hacían algo de compañía en su soledad.
Aún hoy, por aquellas sierras, se encuentran piedras con una especie de cruz de cinco brazos iguales, grabada. Se dice que esas marcas son los dedos de las jóvenes cuando cogían al vuelo las rocas que les arrojaban los vecinos del pueblo que las perseguían."

Aspecto de una de las llamadas, "pedres de santa Fe" de las que se pueden hallar en las inmediaciones de la ermita dedicada a santa Fe. En realidad, generalmente, se trata de ejemplares fósiles de erizos de mar del género Micraster. Este ejemplar muestra numerosas manchas ferruginosas (icnofósiles), correspondientes a marcas postmortem, de asentamiento dejadas por animales marinos epífitos, del grupo de los balanos o "bellotas de mar" que utilizaron el caparazón vacío del erizo como soporte de fijación. Fotografía original de Isabel Benet Gascón, 
Imagen: Centre Excurs. Àliga BCN

El mismo autor, en 1997, en otro libro titulado Viatge al Pirineu fantàstic, mostraba otra versión de la leyenda popular, muy diferente de la anterior.
"Cuenta la crónica popular que cuando los verdugos apedreaban a santa Fe, ella pillaba al vuelo, con sus manos, las piedras que le lanzaban, sin que le hicieran ningún daño, y luego las dejaba caer al suelo. 
Le arrojaron tantas piedras, que estas sierras se quedaron bien sembradas de ellas y todavía hoy se pueden recoger a espuertas. Son unas piedras redondeadas, en forma de panecillo, con las marcas de los cinco deditos de la santa grabados encima. Antiguamente en Organyà las llamaban “piedras de santa Fe”, ahora todo el mundo las llama fósiles."


La verdadera naturaleza de las "piedras de santa Fe" de Orgañá

Las calizas de la sierra de Santa Fe (Cretácico superior) forman un relieve alargado, de color blanquecino, que se puede reconocer fácilmente en la topografía del terreno. Esos materiales calcáreo consistentes que formas crestas culminales, descansan sobre materiales más blandos: las margas del valle de Cabó, que pertenecen al Cretácico inferior. En conjunto, las calizas de Santa Fe forman un sinclinal, o sea, una estructura de plegamiento de forma cóncava, en cuyo núcleo aun se conserva una pequeña cantidad de margas azules. Son precisamente estos últimos materiales, blandos y disgregables, los que contienen abundantes fósiles, entre los que destacan, por tamaño y abundancia, los restos de equínidos (erizos de mar), y los de rudistas, un tipo de moluscos con forma de cucurucho, dos clases de animales marinos que habitaban en los fondos marinos. en ambientes litorales de arrecife.


A la izquierda, la parte alta de la montaña de santa Fe, con la ermita de la santa coronándola. Las calizas de la Fm. Santa Fe de Orgañá
(Cretácico superior) constituyen el relieve más abrupto y dominante en ese territorio montañoso, mientras que las margas (Cretácico inferior) constituyen las laderas boscosas de la sierra y el pedestal de las mencionadas calizas. 


Hoy día casi todos los habitantes adultos de la localidad de Organyà saben que esas extrañas piedras, en forma de panecillos con unas marcas características, que se hallan en los alrededores del santuario, son en realidad erizos fósiles, pero hace más de 70 años, ningún lugareño sabía nada sobre su verdadera naturaleza paleontológica y sí sobre su origen legendario. 
Desde el punto de vista científico, se trata de ejemplares de erizos marinos de diversos tamaños, correspondientes a diversos géneros de equínidos cretácicos, mayoritariamente pertenecientes al género Micraster
Según información proporcionada por el Dr. Jaume Gallemí, paleontólogo especialista en equínidos fósiles, conservador de la sección de Paleontología del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona y que años atrás, para la realización de su tesis doctoral, estudió esta zona. Podrían tratarse de ejemplares de las especies Micraster brevis, Micraster heberti, Micraster laxoporus y/o Micraster matheroni, pero mayoritariamente se trataría de ejemplares de la especie M. brevis, por ser la más frecuente en el lugar.

Aspecto de un  ejemplar de Micraster brevis, del Cretácico (Santoniense), visto por su zona dorsal, procedente de un lugar indeterminado de la provincia de Lérida. Obsérvese la forma acorazonada de su contorno y la marca en forma de cruz que determina la distribución y profundidad características de los cinco surcos ambulacrales en este género de erizos marinos fósiles. Ambas características morfológicas han dado pie a numerosas interpretaciones populares muy imaginativas y a relatos muy fantasiosos.

Sin excluir la posibilidad de que bajo este nombre popular también pudieran haberse incluido algunos ejemplares de Cardiaster integer, Echinocorys gr. scutata y hasta de Hirudocidaris corbaricus. Ya que estos géneros y especies de equínidos fósiles, también han sido hallados en la zona comprendida entre la montaña de Santa Fe y la de Espiés. 
Todas estas clases de erizos fósiles vivieron hace entre 86 y 89 millones de años, durante el Cretácico superior, entre el periodo Coniaciense superior y el Santoniense inferior. Tal cosa sucedía cuando los materiales pétreos (margas) que forman ciertos estratos de este terreno montañoso que ahora los contienen, eran entonces sedimentos submarinos del fondo del océano Tetis, en los que estos animales marinos de vida bentónica pululaban, viviendo escasamente enterrados en el lodo.

Y aún existe otra posibilidad más, el Ayuntamiento de Organyà el 8 de agosto de 2020 colocó  un panel informativo, para rendir homenaje a la figura de Mn. Jacinto Verdaguer, en el mirador de Coll Marí, a 913 metros de altitud, en el camino que conduce al santuario de santa Fe.

Aspecto del contenido gráfico y textual del panel informativo, para visitantes, colocado en el mirador de Coll Marí por el ayuntamiento de Orgañá. 

  
Al final del documento  informativo, se dice que las "castañas de mar" que citaba Mn. Cinto, en 1883, eran un tipo de erizos marinos fósiles llamados Hemiaster subtilis.
[Mecaster subtilis, del Cretácico superior: Cenomaniense medio-Turoniense medio] . No se cita fuente alguna, para esta identificación paleontológica.


Otros casos legendarios muy semejantes

Aquellas personas que son seguidoras fieles de este blog y además gocen de buena memoria, tal vez la transformación milagrosa de unas piedras vulgares en unas piedras muy curiosas y nada vulgares, lanzadas por un grupo de perseguidores paganos contra un santo cristiano en fuga, quizá les ha hecho recordar los casos de las "piedras" de san Elías de Narbaja (Álava), las de san Esteban de Salvatierra (Álava) o las de Sandailli de Oñate (Guipúzcoa). En todos los casos, también se trataba de ejemplares de equínidos del género Micraster.  Tal vez la explicación radique en que fueron interpretaciones aportadas por ocupantes temporales o/y por emigrantes repobladores, procedentes del sur de Francia, llegados cuando empezó la Reconquista.


Unas "pedres de santa Fe" de Orgañá, no canónicas

Se ha encontrado una referencia documental (
Vallverdú, 1976: 85) en la que el probable nombre popular de aquellos fósiles, no mencionado por el autor, el narrador Josep Vallverdú Aixalà, parece no coincidir  con el tipo de fósiles asociados al intento de lapidación de la santa, mencionados en las otras referencias documentales y orales halladas. El texto dice lo siguiente:
«Santa Fe es una bella y joven mártir, venerada también en el Rosellón, que murió lapidada [error, oficialmente, murió decapitada]. En la montaña de Santa Fe, en la ermita y por todo el camino de Montanissell, hay pequeños fósiles, caracolitos muy bellos, y se dice que son las piedras con las que fue golpeada la joven mártir».
Se desconoce si los "hermosos caracolitos" mencionados por Vallverdú, pudieran ser en realidad fósiles de gasterópodos marinos o de cefalópodos (ammonites).
Esta información que refleja una creencia anómala o discordante, podría ser un indicio de que quizás para algunas personas de la localidad, cualquier clase de fósil, hallado cerca del santuario, podría haber sido interpretado como producto de una transformación milagrosa, relacionada con la patrona del mismo... o no.


Agradecimientos

Al Dr. Jaume Gallemí Paulet, por su buena predisposición a colaborar con el autor en la clarificación de cuestiones de equínidos fósiles.


Fuentes

- Anònimo. Santa Fe, mártir.  El Testigo Fiel. https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_3647
- Anònimo (2018). Les excursions de Verdaguer al Pirineu (II). Amics del Museu Geològic del Seminari de Barcelona. 18 de septiembre de 2018  https://museugeologic.blogspot.com/2018/09/ventus-les-excursions-de-verdaguer-al_18.html?showComment=1628459921991#c6192031417187520089
- Anònimo (2020). Organyà renova l'espai de Coll Marí i ret homenatge a Jacint Verdaguer. FB Ajuntament Organyà, 08/08/2020
- Astudillo Pombo, Heracli (2013). Figols d'Organyà (Lleida): "La Casa dels Fòssils" o "Ca'l Fantic". Fósiles usados como ornamentación arquitectónica (6). Folklore de los fosiles ibéricos, 02/09/2013
- Coll i
 Martí, Pep (1994) Muntanyes (mig) Maleïdes. Empúries, Barcelona. 
- Coll i Martí, Pep (1997Viatge al Pirineu fantàstic. Columna Edicions. Barcelona 
- Gallemí Paulet, Jaume (1992). Los Yacimientos con equinidos del cretácico superior del prepirineo de la provincia de Lleida. (Tesis)   https://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/32162/TJGP2de2.pdf?sequence=2&isAllowed=y y https://ddd.uab.cat/pub/tesis/2011/hdl_10803_32162/TJGP2de2.pdf
- Gallemí Paulet, Jaume (2021) Comunicación personal del 18/08/2021
- Garolera i Carbonell, Narcís (1992). Jacint Verdaguer. Excursions i Viatges (III). Ed. Barcino. Barcelona. 
- Martin Closas, Carles (2003). Llegendes i noms populars dels fòssils a Catalunya. NPQ  nº 413 (pp. 30-33) Col·legi Oficial de Químics de Catalunya
- Roma i Casanovas, Francesc (2009). Les pedres de Santa Fe. Petjades, Footprints, Empreintes, Huellas, una geografia mítica poc estudiada 
- Vallverdú, J. & T. Sirera (1976.). Els rius de Lleida. Ed. Destino. Barcelona.  

sábado, octubre 16

Arqueoetnopaleontología (14)

 por Heraclio Astudillo-Pombo, Universitat de Lleida

Los usos sociales y funciones culturales de los fósiles en la antigüedad o la necesaria contribución y la imprescindible colaboración de la arqueología (14)


El enigma de la carita humana esculpida sobre una "piedra de Inodejo" (Mecaster sp.?)


Introducción

En el año 2011, mientras se estaba buscando información, en Internet, sobre las denominadas "piedrecitas de la Virgen" de Inodejo, casualmente se encontró un documento casi centenario que se consideró muy interesante. Contenía una información doblemente sorprendente. 
En primer lugar, por que informaba que tales "piedras" también habían sido conocidas como  "piedras de Hinodejo" vinculándolas con el lugar del hallazgo pero no con la Virgen, la patrona religiosa del lugar. 
En segundo lugar, por que informaba del hecho que una familia soriana, de aquella época, aún conservaba en su poder y seguía usando una de aquellas piedras contra el dolor de cabeza, a la que tenían en gran estima como un efectivo amuleto salutífero. Su singularidad radicaba en que no procedía del santuario de Inodejo y en que en su parte inferior mostraba esculpida una carita humana.
El documento hallado, era la digitalización de un librito escrito, casi cien años antes, por un médico aragonés, el Doctor en medicina y cirujano D. Mariano Íñiguez y Ortiz, nacido en Huesca, (14.VIII.1869) y fallecido en Soria (4.I.1952), publicado en Zaragoza en 1916, que llevaba por título: Numancia y la Medicina en la Antigua Iberia

Cubierta del librito Numancia y la Medicina en la Antigua Iberia, escrito por el Doctor en medicina y cirujano D. Mariano Íñiguez y Ortiz, publicado en Zaragoza en 1916. Captura de pantalla.
Imagen: Biblioteca Digital de Castilla y León

De todo lo tratado en aquella interesante publicación, que hoy resulta algo anticuada, tan solo nos interesa resaltar y tratar sobre una parte muy pequeña, la relacionada con el mencionado amuleto sanitario, ya que debido a nuestra particular especialización etnopaleontológica, todo lo demás no nos incumbe. 
Solamente se tratará sobre la parte relacionada con los equínidos fósiles del genero Mecaster, conocidos popularmente , en la zona soriana, más o menos próxima al santuario de Inodejo, como las "piedras de la Virgen" o las "piedrecitas de la Virgen de Inodejo", y anteriormente como las "piedras de Hinodejo".

El Dr. Mariano Íñiguez persona extraordinariamente culta, de variados intereses culturales, muy dinámica y extraordinariamente vinculada a la sociedad soriana, conocía muy bien la provincia de Soria, su historia y sus costumbres. Puesto que se había instalado en la capital soriana en 1903, con 33 años, cuando obtuvo por oposición la plaza de cirujano del Hospital Provincial de Soria. Institución de la que años más tarde llegaría a ser director, desde 1926 hasta su jubilación en 1943, permaneciendo en la localidad, por motivos familiares, hasta su muerte en 1952.

En la parte del librito que nos interesa analizar y comentar, el Dr. Mariano Íñiguez comparaba algunos amuletos antiguos numantinos con algunos amuletos sorianos modernos de uso sanitario. En el capítulo IV. titulado "Las bolas de barro en Numancia y en Iberia" (pp. 47-55), en el punto titulado “Descripción de algunos amuletos actuales” aparecen reseñadas muy brevemente las denominadas "piedras de Hinodejo", tanto "al natural", como "la piedra de Hinodejo con una cara esculpida".
Lo que escribe el Dr. Mariano Íñiguez en 1916, sobre amuletos sorianos contemporáneos, corresponde a un episodio de la medicina popular soriana y del folclore médico español, de finales del siglo XIX y principios del XX, y parte de esto es lo que va a ser presentado, interpretado y comentado en la entrada de hoy. 


Intentando encajar las piezas del rompecabezas etnopaleontológico

Según publicaba en 1916 el Dr. Mariano Iñiguez y Ortiz, médico del Hospital Provincial de Soria. "Las piedras de la Virgen de Hinodejo (Clypeus Ploti) (1) son unos fósiles del período terciario (2) que abundan en la montaña donde está el templo (3) y se cree que curan el dolor de cabeza." (p. 51) 
A partir de esta información, se deduce que en la zona soriana, más o menos próxima al santuario de Inodejo (Las Fraguas), los equínidos fósiles eran recogidos para su posterior uso medicinal popular, como remedio tradicional contra el dolor de cabeza. Lógicamente, en aquella época, tal uso supersticioso, solamente podía estar justificado por su vinculación con la patrona religiosa del lugar, la Virgen de Inodejo, debido a que se hallaban en un espacio sagrado que, supuestamente, los impregnaba de virtud milagrosa protectora.

Continúa el texto: "El fósil (nº 6) de la figura núm. 17 procede de las proximidades de una ermita de la provincia de Zaragoza, al decir de la familia que le posee. Pero no responde de la exactitud de sus afirmaciones, porque su antigüedad es remotísima y se ha transmitido de generación en generación, como una alhaja de familia." (p. 51) 

Detalle de la figura núm. 17. Se muestra el objeto nº 6, que según el autor del trabajo, sería "un erizo marino fósil, de la misma especie que los de Hinodejo" (sic), pero en este caso particular ha sido esculpido por su parte inferior para hacer aparecer los rasgos típicos de una cara humana. La hendedura natural de la boca del erizo marino se ha utilizado como boca de la faz humana. Fotografía de José Casado López.
Imagen: Numancia y la Medicina en la Antigua Iberia

De aquello que escribe el Dr. Mariano Íñiguez, en el pie explicativo de la figura 17 se puede deducir que el amuleto familiar, antes mencionado, que era y había sido usado contra el dolor de cabeza, era un pequeño equínido fósil, de aspecto muy semejante o idéntico al de las denominadas "piedras de Hinodejo", usadas tradicionalmente en Soria para el dolor de cabeza, no menciona si como prevención o como mitigación de la dolencia, que habría sido manipulado en una época histórica antigua desconocida, esculpiéndole en la parte inferior una serie los rasgos típicos de una cara humana. 
Por tanto su efecto curativo o preventivo no vendría determinado por su parecido con una pequeña cabeza humana (principio de la magia simpática), sino por su parecido con las auténticas y genuinas "piedras de Hinodejo", amuletos religiosos de efecto medicinal reconocido por los devotos usuarios, en el caso de que su procedencia geográfica fuera un lugar distinto. Además su supuesta procedencia del entorno sagrado de un desconocido santuario zaragozano, reforzaba su semejanza con las "piedras" curativas de Inodejo.

Se podría suponer que, tal vez, el hecho de haber modificado aquella "piedra" añadiendo los rasgos esculpidos de una carita humana, se hubiera hecho con la finalidad de señalar o indicar, gráficamente, cuál era la parte del cuerpo humano sobre la que aquella "piedra" ejercía un efecto protector o influjo benéfico. Pero, quizás lo que se pretendía era reforzar, mágicamente, su efecto benéfico natural, mediante esa manipulación. En todos estos supuestos, probablemente, la antigüedad de la manipulación sería moderada, quizá de unos cuantos decenios a unos pocos siglos. 

Pero también podría ser que el uso moderno de esa "piedra" de origen antiguo o muy antiguo, tal vez precristiano, fuera el resultado de una casualidad. Quién la encontró en territorio sagrado zaragozano, en la época moderna (s. XVII-XVIII), era de origen soriano, conocedor de las cualidades de las "piedras de Hinodejo" y la reconoció como de la misma clase de  "piedras" que las de Inodejo y, por tanto, le supuso sus mismas virtudes y usos, por lo que la recogió y se la llevó consigo a Soria. Empezando a darle en el seno de su familia, el mismo uso medicinal que otros le daban a las genuinas "piedras de Inodejo", en las suyas. Obteniendo idénticos resultados, ya que el efecto placebo causado por la autosugestión, en este tipo de dolencias, puede ser responsables de más de una tercera parte o de la mitad de los resultados exitosos. 


FIG. 17. (p. 52)
Amuletos diversos: 
1. Piedras de Santa Elena. ()[Procedentes de la grava de la gruta de santa Elena y fuente de La Gloriosa, del santuario de santa Elena, en Biescas (Huesca) ]
2. Nuez de tres carreras. () [tres suturas en la cáscara]
3. Fósil antiquísimo ()[parece ser un braquiópodo rinconeláceo]
4. Piedras de Hinodejo. ()[ejemplares de Mecaster scutiger y/o Mecaster subtilis].
5. Bola de piedra, con la cruz grabada, del Museo Numantino. 
6. Piedra de Hinodejo en cuyo reverso se ha grabado una cara. 
Fotografía de José Casado López.
Imagen: Numancia y la Medicina en la Antigua Iberia

El médico etnógrafo, clasifica las "piedras de Hinodejo", las dos naturales y la esculpida, como amuletos populares con función medicinal, pues ambos tipos aún eran usadas, a principios del siglo XX, como remedio para los dolores de cabeza. Es de suponer que en el siglo anterior su uso debió estar mucho más extendido, dado el mayor atraso cultural y mayor precariedad económica y sanitaria de la sociedad española.

Ejemplar de Mecaster scutiger, visto por la parte dorsal, procedente del Cretácico (Cenomaniense) de Modamio (Soria), 15 mm. de longitud.
Obsérvese el aspecto de cruz, excavada en la superficie dorsal, dado por la disposición, casi perpendicular de cuatro, de las cinco depresiones del sistema  ambulacral.
Imagen:
 Mecaster scutiger  

En este segundo caso, posiblemente, su uso estaría inspirado y justificado por su claro aspecto de pequeña cabeza con rostro humano, aspecto otorgado por la carita esculpida. Además sus virtudes medicinales también estarían reforzadas por su procedencia, ya que se suponían recogidas del entorno sagrado de una ermita indeterminada. Por otra parte, la presencia de una marca estrellada-cruciforme causada por la visibilidad en el reverso, de cinco o cuatro de los surcos ambulacrales, quizás le otorgarían la categoría de "piedra marcada" por la voluntad divina o un carácter mágico complementario, con unos supuestos efectos benéficos de tipo apotropáicos (protectores), usándose como amuleto.

Si damos por buena su supuesta procedencia del entorno de una ermita zaragozana indeterminada, parecería tratarse de un objeto votivo (exvoto). Tal vez fue depositado en la remota antigüedad por paganos devotos, agradecidos por los favores recibidos de alguna divinidad pagana, en una época indeterminada, anterior a la cristianización de aquel territorio. 

Fragmentos de exvotos íberos, realizados en bronce, obtenidos en excavaciones locales y expuestos en el Museo-Archivo Municipal de Calella. Entre los diferentes fragmentos de estos exvotos, del siglo IV a. C., se han identificado las formas de dos patas con pezuña partida, un brazo humano, una cabeza humana y un cuerno bovino. Tal vez se refieren, en unos casos, a accidentes humanos y en otros a enfermedades de animales domésticos...
Imagen: Generalitat de Cataluña

Pero también podría tratarse de un exvoto ofrecido a una entidad sagrada cristiana (santo santa) en agradecimiento de la supuesta curación milagrosa de alguna enfermedad que afectaba la cabeza o la cara, aportado al lugar por devotos cristianos, en época posterior a la cristianización de aquel territorio zaragozano. En tiempos muy recientes los devotos católicos llevaban a los santuarios representaciones en cera de órganos o miembros curados que dejaban como testimonio agradecido de la curación obtenida milagrosamente.

Exposición de exvotos de cera en la ermita de la Balma, en Zorita (Castellón). Se pueden ver 
representaciones, en cera, de diversos órganos o miembros humanos, como testimonio  agradecido de su curación milagrosa. 

Sorprende que en el texto escrito por el Dr. Mariano Iñiguez y Ortiz no se mencione, en absoluto, el objeto nº 3, de la imagen en la que se muestran diversos amuletos sorianos, relacionados con la defensa de la salud humana (Fig. 17). En el pie de la figura 17, solamente se dice que es un “fósil antiquísimo”. A simple vista, dada la mala calidad de la fotografía, por su aspecto, nos parece un ejemplar de alguna especie de braquiópodo rinconélido, dispuesto para mostrar su parte posterior, se desconoce con qué finalidad. Por su tonalidad bastante oscura, podemos inducir que podría proceder del contenido paleontológico de alguna roca matriz con alto contenido orgánico, tal vez alguna pizarra ampelítica o calizas negras paleozoicas.

En el supuesto que fuese cierta la historia familiar, sobre el origen foráneo de aquella "piedra" curativa que la familia poseedora mantenía en su poder, desde tiempo inmemorial, tanto en lo referente a su hallazgo en un territorio sagrado, como en lo referente a su procedencia de territorio zaragozano. Podría ser que el entorno de la desconocida ermita zaragozana, donde fue encontrada casualmente aquella rara "piedra" virtuosa, quizá por algún antepasado, pudiera ser un yacimiento arqueológico. Los objetos yacentes allí, podrían estar relacionadas con los residuos materiales y culturales de un antiguo santuario pagano o de una necrópolis pagana o cristiana, en donde tal "piedra" especial, por su aspecto natural, luego fue modificada, esculpiendo una faz humana, con alguna finalidad específica, para finalmente ser depositada como exvotos de agradecimiento, o como ofrendas funerarias, para beneficiar al difunto, en su otra vida. Tal cosa pudo haber sucedido siglos o milenios atrás.

Pero también podría tratarse de un producto artesanal relativamente moderno (s. XIX), de aspecto arcaico, que tal vez fue realizado por algún pastor contemporáneo, como una forma original de “entretenimiento” personal, mientras su rebaño pastaba en las laderas de una ermita aragonesa fronteriza. Quien en vez de tallar madera, como era habitual en su gremio, pudo haber tallado con la punta de su navaja, en aquella piedra poco dura, los rasgos elementales de una faz humana. Tal vez, con algún propósito ordinario específico, como hacerle un regalo a alguna persona de su círculo social.

Una actividad tradicional muy común entre pastores, fue el tallado de cucharas de madera, pero realizaban infinidad de objetos utilitarios o decorativos que luego vendían, permutaban o regalaban. Menos frecuente fue el tallado de piedras blandas con finalidades semejantes. 
Imagen: Talla de Cucharas

Desafortunadamente para nosotros, como el Dr. Mariano Iñiguez no identificaba a la familia poseedora del curioso amuleto, hoy día no podemos intentar establecer contacto con sus descendientes, ni se puede intentar conocer el actual paradero de aquella pieza, ni saber si se hicieron estudios posteriores de la misma.


Otros informantes

 En 1880, Manuel Blasco escribe en el Nomenclator histórico, geográfico, estadístico y descriptivo de la provincia de Soria, al referirse a la localidad de Las Fraguas,: "Cerca de dicha ermita [de Ntra Sra de Hinodejo] se encuentran varias clases de fósiles (4), que los devotos buscan con empeño, porque les atribuyen gran virtud contra las enfermedades de la vista." 
Como se dice expresamente que son varias las clases de fósiles que se encuentran y que los romeros buscan y recolectan, sin precisar cuáles son, y como no dice que solamente busquen o recolecten erizos, hay que entender que en aquella época, los romeros a Inodejo buscaban y recogían toda clase de fósiles hallados alrededor del santuario, para usarlos luego como preventivo o paliativo contra las enfermedades de la vista o dolencias oculares.

Quizás los devotos supusieran, ingenuamente, que el hecho de dedicar tiempo a ejercitar la vista en la búsqueda piadosa de objetos tan escasos y de pequeño tamaño, estando arrodillados sobre el terreno, ocupados un buen rato en ojear el pedregoso entorno cercano a la ermita, pudiera ser considerado por la Virgen de Inodejo, la patrona del lugar, como una forma de “ofrenda” penitencial o “sacrificio” en forma de esfuerzo personal. Pues revisar el terreno de forma sistemática y cuidadosa, para poder localizar aquellas "piedras" protectoras, requería tiempo y atención.

Aspecto del enorme santuario dedicado al culto de la Virgen de Inodejo/Hinodejo, visto por su fachada principal. Fotografía original de Pili: "Ermita Nuestra Sra. de Inodejo"
Imagen: Ver pueblos: Las Fraguas

O tal vez que pudieran creer que esta actividad de búsqueda, realizada con fe, pudiera servir para reforzar y mejorar la vista de los devotos con problemas visuales, por efecto de la bondadosa intervención de la Virgen y la cualidad sagrada del terreno en que se practicaba tal actividad.
Como Manuel Blasco redacta el texto utilizando tiempos verbales del presente, se puede suponer que la práctica de tal costumbre supersticiosa, posiblemente originada en tiempos anteriores, aún se mantenía vigente en el año de 1880. De esta obra se realizó una reimpresión en 1909, pero se desconoce si la costumbre reseñada en el siglo anterior, se había modificado o convivía con otras como la que cita Dr. Mariano Iñiguez en 1916.


Notas aclaratorias

1. Esta identificación no es correcta, pues está muy alejada de la que antiguamente les era atribuida por los paleontólogos, pues entonces se les consideraba pertenecientes al genero  Hemiaster. Actualmente se les considera pertenecientes al genero Mecaster.
En 1890 escribía Pedro Palacios, ingeniero jefe de minas, sobre estos fósiles el siguiente párrafo: "En la loma donde se halla situada la mencionada ermita de Hinodejo  asoman á la superficie las calizas arcillosas, que ahí contienen con gran profusión individuos de Hemiaster Fournelli  Desh., designados en el país con el nombre de "piedras de Hinodejo". (p. 297-298)

2. Esta datación es errónea, aunque es muy común y está muy extendida en la bibliografía, no paleontológica, conservándose incluso en publicaciones muy recientes o actuales. En realidad son del Cretácico superior, es decir del final del "Secundario" o Mesozoico. Se dice de esos erizos, equivocadamente, que son del Terciario, posiblemente al suponer que son coetáneos de otros terrenos cercanos, en los que está intercalado el yacimiento, por lo que le otorgan una edad equivalente y muy inferior a los 65 MA. (Cretácico). 
Concretamente, ejemplares del género Mecaster pueden aparecer incluidos en niveles o estratos del Cenomaniense medio - Cenomaniense superior - Turoniense inferior - Turoniense medio. Es decir, son coetáneos de los materiales sedimentarios que los incluyen, y sus indicadores cronológicos, con una antigüedad comprendida entre los 93 y los 96 millones de años. (En negrilla, se remarcan los pisos geológicos que afloran en el yacimiento de la ermita de Inodejo). 

3. Las "piedras de la Virgen" solamente se encuentran en un montículo cercano a la ermita que es un tipo de afloramiento muy particular, por que constituye lo que en geología se llama una "ventana geológica" puesto que permite acceder a materiales más antiguos, en este caso particular 30 m.a. más antiguos que los circundantes, inmediatamente situados a su alrededor. De aquí el error de muchos autores, de considerarlos de "Edad Terciaria".

Fotografía aérea de la zona, en la que aparecen el santuario de la Virgen, abajo a la derecha, y el montículo que contiene el yacimiento de erizos fósiles, de color azulado pálido, a la izquierda a media altura, entre los campos de cultivo arados. 
Imagen: Google maps

4. Parece ser que en 1880, los erizos fósiles aún no se habían constituido en los únicos fósiles emblemáticos de la Virgen y de su santuario de Inodejo/Hinodejo. 

Eugenio Larruga y Boneta. (Zaragoza, 15.XI.1747 – Madrid, 15.II.1803). Erudito, historiador y bibliógrafo, escribía en el volumen 21 de las Memorias políticas y económicas de España, publicado en 1792, al tratar sobre la provincia de Soria: 
"En el lugar de las Fraguas, y en las inmediaciones de su Ermita de nuestra Señora de Nodojo (sic), que está á un quarto de legua, poco mas del lugar, se hallan algunas petrificaciones, y entre ellas las que llaman palomillas
Tradicionalmente, durante el siglo XVIII y XIX, en España se daba el nombre "palomilla" o "palomita" a variadas especies de terebrátulas y/o de rinconelas (braquiópodos) y el nombre "petrificaciones", indistintamente, tanto a fósiles como a concreciones minerales. 


Demanda de ayuda informativa a la ciudadanía 

Como en otras varias ocasiones anteriores, sería de gran ayuda contar con la colaboración de personas que por su formación, afición y ubicación geográfica, tengan conocimiento histórico, arqueológico, etnográfico, antropológico, artístico, etc. de casos semejantes o equivalentes al del fenómeno sobre el que se ha tratado en esta entrada: la carita humana esculpida sobre una "piedra de Inodejo"
Sería fantástico que este objeto no fuese único, sino que formase parte de un conjunto seriado, por que eso multiplicaría las posibilidades de que se hubieran encontrado más objetos de su misma clase y de que más personas se hubieran interesado por su función social y uso personal y tal vez hallado respuestas a tales cuestiones. 
Tal vez existen casos similares relacionados con objetos históricos procedentes de yacimientos arqueológicos conocidos por arqueólogos o relacionados con objetos contemporáneos depositados en colecciones etnográficas, cuyos conocedores, podrían sernos de gran ayuda, si quisieran aportarnos detalles de contexto histórico, geográfico y cultural, de los que ahora carecemos. Agradeceríamos infinitamente su comunicación por la luz que ello aportaría a nuestra investigación. 


Fuentes

- Astudillo Pombo, Heraclio (2012). Santuario de santa María de Inodejo. Folklore de los fósiles ibéricos: https://folklore-fosiles-ibericos.blogspot.com/2012/04/el-registro-fosil-iberico-y-el-santoral_22.html
- Blasco, Manuel (1880) Nomenclátor histórico, geográfico, estadístico y descriptivo de la provincia de Soria. Imp. "La Infancia". Soria 
- Iñiguez v Ortiz, Mariano (1916). NUMANCIA y La Medicina en la Antigua Iberia.   Tipografía de G. Casañal, Zaragoza:
https://bibliotecadigital.jcyl.es/es/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=10068392
- Palacios, Pedro (1890) Descripción física, geológica y agrológica de la provincia de Soria. Memorias de la Comisión del Mapa geológico de España. Imp. y Fundición de Manuel Tello. Madrid: https://archive.org/stream/descripcinfsica00espagoog/descripcinfsica00espagoog_djvu.txt