sábado, octubre 16

Arqueoetnopaleontología (14)

 por Heraclio Astudillo-Pombo, Universitat de Lleida

Los usos sociales y funciones culturales de los fósiles en la antigüedad o la necesaria contribución y la imprescindible colaboración de la arqueología (14)


El enigma de la carita humana esculpida sobre una "piedra de Inodejo" (Mecaster sp.?)


Introducción

En el año 2011, mientras se estaba buscando información, en Internet, sobre las denominadas "piedrecitas de la Virgen" de Inodejo, casualmente se encontró un documento casi centenario que se consideró muy interesante. Contenía una información doblemente sorprendente. 
En primer lugar, por que informaba que tales "piedras" también habían sido conocidas como  "piedras de Hinodejo" vinculándolas con el lugar del hallazgo pero no con la Virgen, la patrona religiosa del lugar. 
En segundo lugar, por que informaba del hecho que una familia soriana, de aquella época, aún conservaba en su poder y seguía usando una de aquellas piedras contra el dolor de cabeza, a la que tenían en gran estima como un efectivo amuleto salutífero. Su singularidad radicaba en que no procedía del santuario de Inodejo y en que en su parte inferior mostraba esculpida una carita humana.
El documento hallado, era la digitalización de un librito escrito, casi cien años antes, por un médico aragonés, el Doctor en medicina y cirujano D. Mariano Íñiguez y Ortiz, nacido en Huesca, (14.VIII.1869) y fallecido en Soria (4.I.1952), publicado en Zaragoza en 1916, que llevaba por título: Numancia y la Medicina en la Antigua Iberia

Cubierta del librito Numancia y la Medicina en la Antigua Iberia, escrito por el Doctor en medicina y cirujano D. Mariano Íñiguez y Ortiz, publicado en Zaragoza en 1916. Captura de pantalla.
Imagen: Biblioteca Digital de Castilla y León

De todo lo tratado en aquella interesante publicación, que hoy resulta algo anticuada, tan solo nos interesa resaltar y tratar sobre una parte muy pequeña, la relacionada con el mencionado amuleto sanitario, ya que debido a nuestra particular especialización etnopaleontológica, todo lo demás no nos incumbe. 
Solamente se tratará sobre la parte relacionada con los equínidos fósiles del genero Mecaster, conocidos popularmente , en la zona soriana, más o menos próxima al santuario de Inodejo, como las "piedras de la Virgen" o las "piedrecitas de la Virgen de Inodejo", y anteriormente como las "piedras de Hinodejo".

El Dr. Mariano Íñiguez persona extraordinariamente culta, de variados intereses culturales, muy dinámica y extraordinariamente vinculada a la sociedad soriana, conocía muy bien la provincia de Soria, su historia y sus costumbres. Puesto que se había instalado en la capital soriana en 1903, con 33 años, cuando obtuvo por oposición la plaza de cirujano del Hospital Provincial de Soria. Institución de la que años más tarde llegaría a ser director, desde 1926 hasta su jubilación en 1943, permaneciendo en la localidad, por motivos familiares, hasta su muerte en 1952.

En la parte del librito que nos interesa analizar y comentar, el Dr. Mariano Íñiguez comparaba algunos amuletos antiguos numantinos con algunos amuletos sorianos modernos de uso sanitario. En el capítulo IV. titulado "Las bolas de barro en Numancia y en Iberia" (pp. 47-55), en el punto titulado “Descripción de algunos amuletos actuales” aparecen reseñadas muy brevemente las denominadas "piedras de Hinodejo", tanto "al natural", como "la piedra de Hinodejo con una cara esculpida".
Lo que escribe el Dr. Mariano Íñiguez en 1916, sobre amuletos sorianos contemporáneos, corresponde a un episodio de la medicina popular soriana y del folclore médico español, de finales del siglo XIX y principios del XX, y parte de esto es lo que va a ser presentado, interpretado y comentado en la entrada de hoy. 


Intentando encajar las piezas del rompecabezas etnopaleontológico

Según publicaba en 1916 el Dr. Mariano Iñiguez y Ortiz, médico del Hospital Provincial de Soria. "Las piedras de la Virgen de Hinodejo (Clypeus Ploti) (1) son unos fósiles del período terciario (2) que abundan en la montaña donde está el templo (3) y se cree que curan el dolor de cabeza." (p. 51) 
A partir de esta información, se deduce que en la zona soriana, más o menos próxima al santuario de Inodejo (Las Fraguas), los equínidos fósiles eran recogidos para su posterior uso medicinal popular, como remedio tradicional contra el dolor de cabeza. Lógicamente, en aquella época, tal uso supersticioso, solamente podía estar justificado por su vinculación con la patrona religiosa del lugar, la Virgen de Inodejo, debido a que se hallaban en un espacio sagrado que, supuestamente, los impregnaba de virtud milagrosa protectora.

Continúa el texto: "El fósil (nº 6) de la figura núm. 17 procede de las proximidades de una ermita de la provincia de Zaragoza, al decir de la familia que le posee. Pero no responde de la exactitud de sus afirmaciones, porque su antigüedad es remotísima y se ha transmitido de generación en generación, como una alhaja de familia." (p. 51) 

Detalle de la figura núm. 17. Se muestra el objeto nº 6, que según el autor del trabajo, sería "un erizo marino fósil, de la misma especie que los de Hinodejo" (sic), pero en este caso particular ha sido esculpido por su parte inferior para hacer aparecer los rasgos típicos de una cara humana. Fotografía de José Casado López.
Imagen: Numancia y la Medicina en la Antigua Iberia

De aquello que escribe el Dr. Mariano Íñiguez, en el pie explicativo de la figura 17 se puede deducir que el amuleto familiar, antes mencionado, que era y había sido usado contra el dolor de cabeza, era un pequeño equínido fósil, de aspecto muy semejante o idéntico al de las denominadas "piedras de Hinodejo", usadas tradicionalmente en Soria para el dolor de cabeza, no menciona si como prevención o como mitigación de la dolencia, que habría sido manipulado en una época histórica antigua desconocida, esculpiéndole en la parte inferior una serie los rasgos típicos de una cara humana. 
Por tanto su efecto curativo o preventivo no vendría determinado por su parecido con una pequeña cabeza humana (principio de la magia simpática), sino por su parecido con las auténticas y genuinas "piedras de Hinodejo", amuletos religiosos de efecto medicinal reconocido por los devotos usuarios, en el caso de que su procedencia geográfica fuera un lugar distinto. Además su supuesta procedencia del entorno sagrado de un desconocido santuario zaragozano, reforzaba su semejanza con las "piedras" curativas de Inodejo.

Se podría suponer que, tal vez, el hecho de haber modificado aquella "piedra" añadiendo los rasgos esculpidos de una carita humana, se hubiera hecho con la finalidad de señalar o indicar, gráficamente, cuál era la parte del cuerpo humano sobre la que aquella "piedra" ejercía un efecto protector o influjo benéfico. Pero, quizás lo que se pretendía era reforzar, mágicamente, su efecto benéfico natural, mediante esa manipulación. En todos estos supuestos, probablemente, la antigüedad de la manipulación sería moderada, quizá de unos cuantos decenios a unos pocos siglos. 

Pero también podría ser que el uso moderno de esa "piedra" de origen antiguo o muy antiguo, tal vez precristiano, fuera el resultado de una casualidad. Quién la encontró en territorio sagrado zaragozano, en la época moderna (s. XVII-XVIII), era de origen soriano, conocedor de las cualidades de las "piedras de Hinodejo" y la reconoció como de la misma clase de  "piedras" que las de Inodejo y, por tanto, le supuso sus mismas virtudes y usos, por lo que la recogió y se la llevó consigo a Soria. Empezando a darle en el seno de su familia, el mismo uso medicinal que otros le daban a las genuinas "piedras de Inodejo", en las suyas. Obteniendo idénticos resultados, ya que el efecto placebo causado por la autosugestión, en este tipo de dolencias, puede ser responsables de más de una tercera parte o de la mitad de los resultados exitosos. 


FIG. 17. (p. 52)
Amuletos diversos: 
1. Piedras de Santa Elena. ()[Procedentes de la grava de la gruta de santa Elena y fuente de La Gloriosa, del santuario de santa Elena, en Biescas (Huesca) ]
2. Nuez de tres carreras. () [tres suturas en la cáscara]
3. Fósil antiquísimo ()[parece ser un braquiópodo rinconeláceo]
4. Piedras de Hinodejo. ()[ejemplares de Mecaster scutiger y/o Mecaster subtilis].
5. Bola de piedra, con la cruz grabada, del Museo Numantino. 
6. Piedra de Hinodejo en cuyo reverso se ha grabado una cara. 
Fotografía de José Casado López.
Imagen: Numancia y la Medicina en la Antigua Iberia

El médico etnógrafo, clasifica las "piedras de Hinodejo", las dos naturales y la esculpida, como amuletos populares con función medicinal, pues ambos tipos aún eran usadas, a principios del siglo XX, como remedio para los dolores de cabeza. Es de suponer que en el siglo anterior su uso debió estar mucho más extendido, dado el mayor atraso cultural y mayor precariedad económica y sanitaria de la sociedad española.

Ejemplar de Mecaster scutiger, visto por la parte dorsal, procedente del Cretácico (Cenomaniense) de Modamio (Soria), 15 mm. de longitud.
Obsérvese el aspecto de cruz, excavada en la superficie dorsal, dado por la disposición, casi perpendicular de cuatro, de las cinco depresiones del sistema  ambulacral.
Imagen:
 Mecaster scutiger  

En este segundo caso, posiblemente, su uso estaría inspirado y justificado por su claro aspecto de pequeña cabeza con rostro humano, aspecto otorgado por la carita esculpida. Además sus virtudes medicinales también estarían reforzadas por su procedencia, ya que se suponían recogidas del entorno sagrado de una ermita indeterminada. Por otra parte, la presencia de una marca estrellada-cruciforme causada por la visibilidad en el reverso, de cinco o cuatro de los surcos ambulacrales, quizás le otorgarían la categoría de "piedra marcada" por la voluntad divina o un carácter mágico complementario, con unos supuestos efectos benéficos de tipo apotropáicos (protectores), usándose como amuleto.

Si damos por buena su supuesta procedencia del entorno de una ermita zaragozana indeterminada, parecería tratarse de un objeto votivo (exvoto). Tal vez fue depositado en la remota antigüedad por paganos devotos, agradecidos por los favores recibidos de alguna divinidad pagana, en una época indeterminada, anterior a la cristianización de aquel territorio. 

Fragmentos de exvotos íberos, realizados en bronce, obtenidos en excavaciones locales y expuestos en el Museo-Archivo Municipal de Calella. Entre los diferentes fragmentos de estos exvotos, del siglo IV a. C., se han identificado las formas de dos patas con pezuña partida, un brazo humano, una cabeza humana y un cuerno bovino. Tal vez se refieren, en unos casos, a accidentes humanos y en otros a enfermedades de animales domésticos...
Imagen: Generalitat de Cataluña

Pero también podría tratarse de un exvoto ofrecido a una entidad sagrada cristiana (santo santa) en agradecimiento de la supuesta curación milagrosa de alguna enfermedad que afectaba la cabeza o la cara, aportado al lugar por devotos cristianos, en época posterior a la cristianización de aquel territorio zaragozano. En tiempos muy recientes los devotos católicos llevaban a los santuarios representaciones en cera de órganos o miembros curados que dejaban como testimonio agradecido de la curación obtenida milagrosamente.

Exposición de exvotos de cera en la ermita de la Balma, en Zorita (Castellón). Se pueden ver 
representaciones, en cera, de diversos órganos o miembros humanos, como testimonio  agradecido de su curación milagrosa. 

Sorprende que en el texto escrito por el Dr. Mariano Iñiguez y Ortiz no se mencione, en absoluto, el objeto nº 3, de la imagen en la que se muestran diversos amuletos sorianos, relacionados con la defensa de la salud humana (Fig. 17). En el pie de la figura 17, solamente se dice que es un “fósil antiquísimo”. A simple vista, dada la mala calidad de la fotografía, por su aspecto, nos parece un ejemplar de alguna especie de braquiópodo rinconélido, dispuesto para mostrar su parte posterior, se desconoce con qué finalidad. Por su tonalidad bastante oscura, podemos inducir que podría proceder del contenido paleontológico de alguna roca matriz con alto contenido orgánico, tal vez alguna pizarra ampelítica o calizas negras paleozoicas.

En el supuesto que fuese cierta la historia familiar, sobre el origen foráneo de aquella "piedra" curativa que la familia poseedora mantenía en su poder, desde tiempo inmemorial, tanto en lo referente a su hallazgo en un territorio sagrado, como en lo referente a su procedencia de territorio zaragozano. Podría ser que el entorno de la desconocida ermita zaragozana, donde fue encontrada casualmente aquella rara "piedra" virtuosa, quizá por algún antepasado, pudiera ser un yacimiento arqueológico. Los objetos yacentes allí, podrían estar relacionadas con los residuos materiales y culturales de un antiguo santuario pagano o de una necrópolis pagana o cristiana, en donde tal "piedra" especial, por su aspecto natural, luego fue modificada, esculpiendo una faz humana, con alguna finalidad específica, para finalmente ser depositada como exvotos de agradecimiento, o como ofrendas funerarias, para beneficiar al difunto, en su otra vida. Tal cosa pudo haber sucedido siglos o milenios atrás.

Pero también podría tratarse de un producto artesanal relativamente moderno (s. XIX), de aspecto arcaico, que tal vez fue realizado por algún pastor contemporáneo, como una forma original de “entretenimiento” personal, mientras su rebaño pastaba en las laderas de una ermita aragonesa fronteriza. Quien en vez de tallar madera, como era habitual en su gremio, pudo haber tallado con la punta de su navaja, en aquella piedra poco dura, los rasgos elementales de una faz humana. Tal vez, con algún propósito ordinario específico, como hacerle un regalo a alguna persona de su círculo social.

Una actividad tradicional muy común entre pastores, fue el tallado de cucharas de madera, pero realizaban infinidad de objetos utilitarios o decorativos que luego vendían, permutaban o regalaban. Menos frecuente fue el tallado de piedras blandas con finalidades semejantes. 
Imagen: Talla de Cucharas

Desafortunadamente para nosotros, como el Dr. Mariano Iñiguez no identificaba a la familia poseedora del curioso amuleto, hoy día no podemos intentar establecer contacto con sus descendientes, ni se puede intentar conocer el actual paradero de aquella pieza, ni saber si se hicieron estudios posteriores de la misma.


Otros informantes

 En 1880, Manuel Blasco escribe en el Nomenclator histórico, geográfico, estadístico y descriptivo de la provincia de Soria, al referirse a la localidad de Las Fraguas,: "Cerca de dicha ermita [de Ntra Sra de Hinodejo] se encuentran varias clases de fósiles (4), que los devotos buscan con empeño, porque les atribuyen gran virtud contra las enfermedades de la vista." 
Como se dice expresamente que son varias las clases de fósiles que se encuentran y que los romeros buscan y recolectan, sin precisar cuáles son, y como no dice que solamente busquen o recolecten erizos, hay que entender que en aquella época, los romeros a Inodejo buscaban y recogían toda clase de fósiles hallados alrededor del santuario, para usarlos luego como preventivo o paliativo contra las enfermedades de la vista o dolencias oculares.

Quizás los devotos supusieran que el hecho de ejercitar la vista en la búsqueda de objetos tan escasos y pequeños, dedicar tiempo a buscar y mantener la atención, ocupados en ojear el terreno pedregoso del entorno cercano a la ermita, de forma sistemática y cuidadosa, para poder localizar aquellas "piedras" protectoras, pudiera considerarse como una forma de “ofrenda” penitencial o “sacrificio” personal a la Virgen de Inodejo, la patrona del lugar. 

Aspecto del enorme santuario dedicado al culto de la Virgen de Inodejo/Hinodejo, visto por su fachada principal. Fotografía original de Pili: "Ermita Nuestra Sra. de Inodejo"
Imagen: Ver pueblos: Las Fraguas

O tal vez que pudieran creer que esta actividad de búsqueda, realizada con fe, pudiera servir para reforzar y mejorar la vista de los devotos con problemas visuales, por efecto de la bondadosa intervención de la Virgen y la cualidad sagrada del terreno en que se practicaba tal actividad.
Como Manuel Blasco redacta el texto utilizando tiempos verbales del presente, se puede suponer que la práctica de tal costumbre supersticiosa, posiblemente originada en tiempos anteriores, aún se mantenía vigente en el año de 1880. De esta obra se realizó una reimpresión en 1909, pero se desconoce si la costumbre reseñada en el siglo anterior, se había modificado o convivía con otras como la que cita Dr. Mariano Iñiguez en 1916.


Notas aclaratorias

1. Esta identificación no es correcta, pues está muy alejada de la que antiguamente les era atribuida, pues se les consideraba como pertenecientes al genero Hemiaster. Actualmente se les considera pertenecientes al genero Mecaster.
En 1890 escribía Pedro Palacios, ingeniero jefe de minas, sobre estos fósiles el siguiente párrafo: "En la loma donde se halla situada la mencionada ermita de Hinodejo  asoman á la superficie las calizas arcillosas, que ahi contienen con gran profusión individuos de Hemiaster Fournelli  Desh., designados en el país con el nombre de "piedras de Hinodejo". (p. 297-298)

2. Esta datación es errónea, muy común y extendida en la bibliografía, no paleontológica, incluso en las publicaciones recientes y actuales. son del Cretácico superior, es decir del final del "Secundario" o Mesozoico. Se dice de ellos, equivocadamente, que son del Terciario al suponer que son coetáneos de otros terrenos cercanos en los que está intercalado el yacimiento, por lo que le otorgan una edad inferior a los 65 MA. (Cretácico). Concretamente, el género Mecaster aparece incluido en niveles del Cenomaniense medio - Cenomaniense superior - Turoniense inferior - Turoniense medio. Es decir, son coetáneos de los materiales sedimentarios que los incluyen, con una antigüedad comprendida entre los 93 y los 96 millones de años. (En negrilla, se remarcan los pisos geológicos que afloran en el yacimiento de la ermita de Inodejo). 

3. Las "piedras de la Virgen" solamente se encuentran en un montículo cercano a la ermita que es un tipo de afloramiento muy particular, por que constituye lo que en geología se llama una "ventana geológica" puesto que permite acceder a materiales más antiguos, en este caso particular 30 m.a. más antiguos que los circundantes, inmediatamente situados a su alrededor. De aquí el error de muchos autores, de considerarlos de "Edad Terciaria".

Fotografía aérea de la zona, en la que aparecen el santuario de la Virgen, abajo a la derecha, y el montículo que contiene el yacimiento de erizos fósiles, de color azulado pálido, a la izquierda a media altura, entre los campos de cultivo arados. 
Imagen: Google maps

4. Parece ser que en 1880, los erizos fósiles aún no se habían constituido en los únicos fósiles emblemáticos de la Virgen y de su santuario de Inodejo/Hinodejo. 

Eugenio Larruga y Boneta. (Zaragoza, 15.XI.1747 – Madrid, 15.II.1803). Erudito, historiador y bibliógrafo, escribía en el volumen 21 de las Memorias políticas y económicas de España, publicado en 1792, al tratar sobre la provincia de Soria: 
"En el lugar de las Fraguas, y en las inmediaciones de su Ermita de nuestra Señora de Nodojo, que está á un quarto de legua poco mas del lugar, se hallan algunas petrificaciones, y entre ellas las que llaman palomillas
Tradicionalmente, el nombre "palomilla" o "palomita" se aplicaba, en España, a variadas especies de terebrátulas (braquiópodos) y el nombre de "petrificaciones" indistintamente a fósiles y a concreciones minerales. 


Demanda de ayuda ciudadana informativa

Como en otras varias ocasiones anteriores, sería de gran ayuda contar con la colaboración de personas que por su formación, afición y ubicación geográfica, tengan conocimiento histórico, arqueológico, etnográfico, antropológico, artístico, etc. de casos semejantes o equivalentes al del fenómeno sobre el que se ha tratado en esta entrada: la carita humana esculpida sobre una "piedra de Inodejo"
Sería fantástico que este objeto no fuese único, sino que formase parte de un conjunto seriado, por que eso multiplicaría las posibilidades de que se hubieran encontrado más objetos de su misma clase y de que más personas se hubieran interesado por su función social y uso personal y tal vez hallado respuestas a tales cuestiones. 
Tal vez existen casos similares relacionados con objetos históricos procedentes de yacimientos arqueológicos conocidos por arqueólogos o relacionados con objetos contemporáneos depositados en colecciones etnográficas, cuyos conocedores, podrían sernos de gran ayuda, si quisieran aportarnos detalles de contexto histórico, geográfico y cultural, de los que ahora carecemos. Agradeceríamos infinitamente su comunicación por la luz que ello aportaría a nuestra investigación. 


Fuentes

- Astudillo Pombo, Heraclio (2012). Santuario de santa María de Inodejo. Folklore de los fósiles ibéricos: https://folklore-fosiles-ibericos.blogspot.com/2012/04/el-registro-fosil-iberico-y-el-santoral_22.html
- Blasco, Manuel (1880) Nomenclátor histórico, geográfico, estadístico y descriptivo de la provincia de Soria. Imp. "La Infancia". Soria 
- Iñiguez v Ortiz, Mariano (1916). NUMANCIA y La Medicina en la Antigua Iberia.   Tipografía de G. Casañal, Zaragoza:
https://bibliotecadigital.jcyl.es/es/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=10068392
- Palacios, Pedro (1890) Descripción física, geológica y agrológica de la provincia de Soria. Memorias de la Comisión del Mapa geológico de España. Imp. y Fundición de Manuel Tello. Madrid: https://archive.org/stream/descripcinfsica00espagoog/descripcinfsica00espagoog_djvu.txt

martes, octubre 5

Los fósiles como motivo temático en la filatelia ibérica (27)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO 


Serie de seis sellos de correos personalizados, dedicada al "Museu da Lourinhã" (Portugal)

Introducción

Resulta increíble, conforme a lo que es costumbre en este blog, pues no solemos acumular un retardo tan enorme, en dar noticia de la aparición de las nuevas emisiones de sellos ibéricos. Pero esta serie de sellos postales lusos, dedicada a dinosaurios ibéricos, nos pasó totalmente desapercibida en su día. Por algún error imperdonable, su emisión se escapó a todos nuestros detectores y controles. Un fallo imperdonable, lo sentimos mucho, no volverá a ocurrir. Con la entrada de hoy se intenta corregir aquel absurdo fallo de hace casi diez años.


“Dinossauros da Lourinhã”

El 17 de marzo del año 2011 el servicio portugués de correos (CCT) emitió una serie de seis sellos postales, personalizados, es decir, impreso por encargo del "Museu da Lourinhã". Estaban dedicados divulgar y promocionar el "Museu da Lourinhã" y a los “Dinossauros da Lourinhã”, cuyos restos se exponen en el museo mencionadoLos sellos se podían adquirir en la tienda del museo, con la finalidad de coleccionarlos o bien para utilizarlos en el franqueo de tarjetas postales de la misma temática, también disponibles, o cartas livianas, ya que su valor facial solo cubría hasta 20 gr. de peso, apropiado para hacer envíos ligeros de peso, por correo, a amigos y familiares, como un recuerdo de la visita a aquel lugar. 

Cada uno de los seis sellos de aquella serie estaba dedicado a una especie o genero de dinosaurio, de los hallados en Lourinhã. Los generos y especies figuradas fueron: Torvosaurus sp., Ceratosaurus sp., Lourinhanosaurus antunesi, Allosaurus europaeus, Dinheirosaurus lourinhanensis, Lusotitan atalaiensis.

El motivo de esta emisión privada de seis sellos de correos personalizados, parece ser que fue la organización de una exposición temporal, dedicada a la divulgación y popularización de los “Dinossauros da Lourinhã”, por esas mismas fechas. De esta manera los visitantes de la exposición podían encontrar un nuevo producto en la tienda del museo y aquellos que los utilizasen para enviar postales y cartas a cualquier parte del mundo contribuirían a difundir la existencia del museo y a popularizar sus dinosaurios.

Torvosaurus sp. 

Torvosaurus (lagarto salvaje) es un género extinto de dinosaurio terópodo megalosáurido, que vivió a finales del período Jurásico, hace aproximadamente entre 153 y 148 millones de años, en el Kimmeridgiense y el Titoniense, en lo que hoy es Europa, América del Sur y Norteamérica. Sus restos se han encontrado tanto en la Formación Morrison de Estados Unidos como en la Formación Lourinhã de Portugal.

En 1979 se nombró a la especie tipo Torvosaurus tanneri. T. tanneri era un carnívoro bípedo grande, de constitución robusta que podía crecer hasta una longitud cercana a los 10 metros. T. tanneri estuvo entre los mayores carnívoros de su tiempo. Basándose en la morfología ósea de Torvosaurus, se cree que tenía brazos cortos pero muy poderosos.

En 2000, material hallado en Portugal fue referido a Torvosaurus sp. por Octávio Mateus y Miguel Telles Antunes.

​ En 2006 fósiles de la Formación Lourinhã portuguesa fueron referidos a Torvosaurus tanneri.​ Sin embargo, en 2012 Matthew Carrano et al. concluyeron que este material no se podía determinar con mayor precisión que a Torvosaurus sp.​ 

En 2013 se reportaron huevos y embriones de Portugal, referidos a Torvosaurus.​ En 2014, la especie portuguesa se denominó T. gurneyi en homenaje a James Gurney . Es el mayor terópodo conocido de Europa.


Ceratosaurus sp.

Ceratosaurus (gr. "lagarto con cuerno") es un género extinto con tres especies de dinosaurio terópodo ceratosáurido, que vivió a finales del período Jurásico, hace aproximadamente entre 153 y 148 millones de años, en el Kimmeridgiense y el Titoniense,​ en lo que hoy es Norteamérica, África, Uruguay y Europa. La especie tipo, Ceratosaurus nasicornis es conocida principalmente por cinco esqueletos fragmentarios incluidos los cráneos los cuales han sido hallados en la Formación Morrison, en el oeste de los Estados Unidos. Ceratosaurus fue uno de los primeros dinosaurios descubiertos y el cuarto terópodo en descubrirse, por lo cual fue algo difícil su clasificación, por esto fue el miembro tipo del infraorden Ceratosauria el cual lleva su nombre.

También se han hallado fósiles asignados a la especie Ceratosaurus nasicornis, en la Formación Lourinhã, en Portugal.

Ceratosaurus siguió el plan corporal típico de los grandes dinosaurios terópodos.​ Fue bípedo y se movió sobre poderosas patas traseras, mientras que sus brazos se redujeron en tamaño. Ceratosaurus se caracteriza por tener en su cráneo una estructura semejante a un cuerno en la parte dorsal de la cabeza, colocado atrás de las fosas nasales. El espécimen holotipo de Ceratosaurus corresponde a un individuo de unos 5,3 metros de largo y 2 metros de alto, no está claro si este Ceratosaurus se había desarrollado completamente.

La formación de Lourinhã también data del Kimmeridgiano-Titoniano. El ambiente era costero, y por lo tanto tenía una fuerte influencia marina. Su flora y fauna eran muy parecidas a las de Morrison. Vivió junto a las especies europeas de Allosaurus (A. europaeus) y Torvosaurus (Torvosaurus gurneyi), El terópodo Lourinhanosaurus también vivía en el área. Lusotitan era el mayor saurópodo en la región, junto a los diplodócidos Dinheirosaurus y Lourinhasaurus. También con los estegosauridos Dacentrurus como Miragaia, y con el anquilosaurio Dracopelta. También Draconyx que era un iguanodontiano emparentado con Camptosaurus. Debido a la influencia marina del medio original, la Formación Lourinhã, también contiene restos de animales marinos como tiburones, tortugas plesioquelídidas y  crocodiliformes teleosáuridos.


Lourinhanosaurus antunesi

Lourinhanosaurus antunesi es la única especie conocida del género extinto Lourinhanosaurus ("lagarto de Lourinhã") un dinosaurio terópodo probablemente alosauróide basal, que vivió a finales del período Jurásico, hace entre 150 y 145 millones de años, aproximadamente, en el Kimmeridgiense y el Titoniense, en lo que hoy es Europa.

Lourinhanosaurus era un dinosaurio carnívoro medianamente grande. El espécimen encontrado era un subadulto, midiendo cerca de 4,5 metros de largo y alcanzando alrededor los 160 kilogramos. La histología muestra que el espécimen holotipo tenía entre 14 y 17 años. ​ Se descubrieron 32 gastrolitos en la caja torácica del Lourinhanosaurus, siendo el primer dinosaurio terópodo no aviano asociado con este tipo de fósiles. Aunque los gastrolitos se han encontrado en otros terópodos antes de la descripción de L. antunesi, éste fue el primer dinosaurio para el cual esta clase de restos se ha asignado especificamente. Los primeros restos se encontraron en Peralta, cerca de Lourinhã, Portugal en 1982, pero no fueron descritos hasta 1998, por el paleontólogo portugués Octávio Mateus.​ La especie tipo y única conocida hasta el momento, L. antunesi, fue nombrada en honor al paleontólogo portugués Miguel Telles Antunes. Además se ha encontrado un fémur de dinosaurio, en Porto das Barcas, que también se atribuyó a L. antunesiHasta la fecha, el espécimen más completo encontrado de L. antunesi es el holotipo encontrado en Peralta, cerca de Lourinhã, Portugal. 

Además de estos especímenes, se hallaron en 1993 en la próxima playa de Paimogo ​alrededor 100 huevos de dinosaurio, algunos de los que contenían huesos embrionarios. Fueron pronto asignados a L. antunesi. El esqueleto y los huevos están en la exhibición en Museo de Lourinhã.


Allosaurus europaeus

Allosaurus europaeus (gr. "lagarto extraño europeo") es una especie del género Allosaurus de dinosaurio terópodo alosáurido, que vivió a finales del período Jurásico, entre 155,7 y 150,8 millones de años, en el Kimmeridgiense y el Titoniense, en lo que hoy es Europa.​ 

En 2006 se hallaron restos de A. europaeus en sedimentos del Kimeridgiano, del Miembro Porto Novo, de la Formación Lourinhã.​


Dinheirosaurus lourinhanensis

Dinheirosaurus lourinhanensis (“lagarto de Porto Dinheiro, de Lourinhã”) es una especie del género extinto Dinheirosaurus de dinosaurio saurópodo diplodócido, que vivió a finales del período Jurásico, hace aproximadamente 156 millones de años, en el Kimmeridgiense, en lo que es hoy Europa.

Dinheirosaurus evolucionó de un diplodócido más primitivo que el Diplodocus, en un ambiente separado ya que en esa época la península ibérica era una isla. Es considerado perteneciente a la familia Diplodocidae, pero distinto a Diplodocus y Apatosaurus.

Dinheirosaurus era un diplodócido de tamaño medio y tenía un cuello y una cola alargados.​ Las características principales del género se basan en su anatomía vertebral.​ El animal no se conoce bien a partir de material no vertebral, actualmente solo consiste en costillas parciales y un fragmento de pelvis y múltiples vértebras de diversos lugares de la columna vertebral. En total, Dinheirosaurus habría tenido una longitud aproximada de unos 25 metros.​

El ejemplar holotipo fue descubierto por el Sr. Carlos Anunciação, en 1987. Fue comunicado al Museo de Lourinhã, y después de las excavaciones que duraron hasta 1992, el espécimen se trasladó al Museo de Lourinhã.

En 2015, en el trabajo de Tschopp et al. Dinheirosaurus lourinhanensis fue considerada una especie del genero Supersaurus, bajo una nueva denominación: Supersaurus lourinhanensis.

Como diplodócido, es probable que Dinheirosaurus pudiera usar su cola como un látigo, con velocidad supersónica.​ Al estar relacionado con Apatosaurus y Diplodocus, Dinheirosaurus probablemente poseía un hocico cuadrado. Esto significa que probablemente fue un saurópodo no selectivo de alimentación en tierra.


Lusotitan atalaiensis

Lusotitan atalaiensis es la única especie conocida del género extinto Lusotitan de dinosaurio saurópodo braquiosáurido, que vivió a finales del período Jurásico hace aproximadamente 152 millones de años, en el Titoniense, en lo que hoy es Europa.

Lusotitan fue un saurópodo de gran tamaño, llegó a medir 25 metros de largo, 10 de alto y a pesar 30 toneladas. 

En 1947, Manuel de Matos, miembro del Servicio Geológico de Portugal, descubrió grandes fósiles de saurópodos que se remontan a la etapa Titoniense en el período Jurásico tardío.​ Los restos de Lusotitan se encontraron en la unidad Sobral de la Formación Lourinhã, en la municipalidad de Peralta, cerca de Atalaia, en Estremadura, Portugal. 

En 1957 fue renominmado Brachiosaurus atalaiensis por Lapparent y Zbyszewski, como una nueva especie del género norteamericano Brachiosaurus. El nombre específico se refería al sitio Atalaia. ​ 

En 2003 una revisión de Antunes y Mateus, se creó un nuevo género para la especie, basándose en ciertas peculiaridades de unos restos postcraneales parciales. El nombre genérico se deriva de Luso, el nombre latino para un habitante de Lusitania y de la palabra griega "Titán", un gigante mitológico.


Nota

Bastantes de los fósiles que pertenecen a los fondos del "Museu da Lourinhã", se exhiben permanentemente o temporalmente en el "Dino Parque Lourinhã", así como también reproducciones o réplicas de ellos , como el saurópodo Zby atlanticusLourinhanosaurus antunesi, y Torvosaurus gurneyi, entre otros dinosaurios.


Fuentes

- Anónimo. Allosaurus europaeus. Wikipedia:  https://es.wikipedia.org/wiki/Allosaurus_europaeus
- Anónimo. Ceratosaurus. Wikipedia:: https://es.wikipedia.org/wiki/Ceratosaurus
- Anónimo. Dinheirosaurus lourinhanensis. Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Dinheirosaurus_lourinhanensis
- Anónimo. Lourinhanosaurus antunesiWikipedia:    https://es.wikipedia.org/wiki/Lourinhanosaurus_antunesi
- Anónimo. Lusotitan. Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Lusotitan
- Anónimo. Torvosaurus. Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Torvosaurus
- Kogan, Michael. Fósiles, dinosaurios y otros animales prehistóricos, Charles Darwin, en sellos y matasellos de Portugal. Paleophilatelie.eu : http://www.paleophilatelie.eu/country/portugal.html#stamps_pers
Roberts, Alison  "Bienvenidos a Dinoland": la prosperidad que trajeron los dinosaurios a Portugal. BBC Portugal: https://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/03/140325_dinosaurios_en_portugal_lourinha_finde_vp

martes, septiembre 7

Los fósiles como motivo temático en la filatelia ibérica (26)

 por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Universitat de Lleida 

Un sello postal español dedicado a la divulgación del azabache de Villaviciosa (Asturias) (Segunda parte) 


Introducción

Con esta entrada se da continuidad y se concluye la primera parte, publicada el pasado 1 de marzo de 2021 dedicada a informar sobre el sello de correos emitido en 2020, de la serie "minerales" que estaba dedicado a la divulgación del azabache asturiano. Los aspectos filatélicos propios de aquella emisión han sido ampliamente complementados con diversos aspectos geológicos, históricos, etnográficos y anecdóticos, relacionados con el azabache asturiano.


Materiales sucedáneos del azabache asturiano en la actualidad

Las grandes cualidades gemológicas, típicas del azabache asturiano, como son su particular composición leñosa, su gran antigüedad geológica, su enorme estabilidad fisicoquímica frente al paso del tiempo, su intenso brillo que no mengua con el uso y su gran calidad como material gemológico, han sido los principales motivos para decidir a la Administración autonómica a otorgarle, recientemente, una Denominación de Origen Protegida al azabache asturiano. Esto se ha hecho con la finalidad de justificar que las piezas elaboradas con este material semiprecioso  tenga un precio más elevado que las piezas elaboradas con otros tipos de azabaches de menor calidad, como son los azabaches cretácicos. Además debería servir para proteger al azabache asturiano contra la competencia desleal de otros azabaches extranjeros más baratos, por ser variedades más abundantes, más jóvenes y de bastante menor calidad, e incluso, de ciertos tipos especiales de lignito con un aspecto muy semejante al azabache auténtico, en sus primeros años. Tales materiales sucedáneos del verdadero azabache jurásico son adquiridos como materia prima de sustitución, por ciertos artesanos azabacheros poco escrupulosos o fraudulentos o que están muy desesperados por mantener a flote su negocio y medio de vida que está al borde del naufragio. 

Medallón que reproduce
 a escala del Rosetón de la Catedral de León. Obra maestra del maestro azabachero Eliseo Nicolás "Lise". La perfección del trabajo de calado es impresionante.

En unos casos se recurre a los materiales sucedáneos del auténtico azabache jurásico como puede ser el azabache cretácico o el lignito georgiano, para conseguir producir productos de bajo precio (azabache "low cost"). En otros casos se hace para no tener que ralentizar la producción o abandonar su actividad productiva, por falta de suministros regulares de la materia prima original o por el  elevado precio de la buena materia prima. Esta indeseable situación, ha sido causada o al menos favorecida por la extrema escasez de buen material autóctono ya que desde 2008 no hay suministro de azabache asturiano, a parte del que se autosuministran los propios artesanos en la rebusca de antiguas escombreras, situación que ha desembocado en una necesidad de materia prima alternativa cada vez más acuciante.
Téngase en cuenta que actualmente un kilo de buen azabache asturiano puede costar unos 200 euros, mientras que un kilo de buen lignito georgiano, cuesta sobre unos 25 euros. Y teniendo en cuenta que, a simple vista, cuando el lignito es fresco, no es fácil de distinguir un material del otro, para los artesanos deshonestos la diferencia de precios puede resultar muy tentadora. La contrapartida está en que al ser el lignito georgiano un material de una calidad muy inferior que resulta más blando, se marca más fácilmente con los impactos y como tiene una estabilidad mucho más baja que el azabache jurásico, con el paso del tiempo no solo va perdiendo el brillo sino que al cabo de dos o tres años comienzan a agrietarse y las piezas elaboradas se rompen fácilmente con los golpes. 


Mesa de trabajo artesanal en el taller de un maestro azabachero asturiano. Se pueden ver algunos objetos elaborados, arriba a la derecha, varios fragmentos de azabache en bruto, en el cestillo y en el centro de la imagen, diferentes instrumentos de trabajo y el trabajo de esculpido en bajo relieve sobre una placa de azabache.


Cómo, cuándo y dónde se formó el azabache asturiano

Se hipotetiza que ejemplares o pequeños grupos de árboles pertenecientes a las familias botánicas antes mencionadas, araucariáceas y protopináceas, por efecto de ciertos sucesos catastróficos naturales, se habrían venido abajo, siendo luego arrastrado hacia el centro de antiguas cuencas sedimentarias, por efecto de la gravedad o/y flujos de tierra o/y de agua, donde finalmente irían quedando enterrados, cada vez a mayor profundidad por sucesivas avalanchas o acumulaciones de sedimentos. 
Posteriormente, en el subsuelo, habría resultado sometidos a fermentaciones bacterianas y luego, a mayor profundidad, se impregnaron en hidrocarburos bituminosos existentes en el sedimento circundante, a medida que iban descendiendo en la cuenca sedimentaria que se hundía se verían sometidos a grandes presiones que generaron el aplastamiento de los troncos y ramas y a elevadas temperaturas que ocasionaba transformaciones químicas. En estas condiciones tan particulares, los antiguos troncos y ramas de árboles coníferos se habrían ido transformando en carbón, hasta convertirse, al menos en parte, en una variedad de carbón mineral de tipo húmico, denominada azabache
Debido a unas condiciones tan particulares de formación, los yacimientos de azabache asturiano, como los de otros lugares del mundo, son muy escasos, apareciendo muy localizados y dispersos, teniendo poca extensión. En todos ellos las vetas de azabache presentan poco espesor y escasa continuidad horizontal, todo lo cual dificulta su localización y explotación. Encontrándose las vetas de azabache intercaladas, de forma muy irregular, entre capas de materiales areniscosos estériles o de materiales carbonosos como son las lutitas carbonosas, la hulla o el lignito que no son aptos para el tallado ni el pulido.

Detalle de un frente de explotación minera en el interior de una galería de una mina de Oles. La fotografía muestra el corte de un filoncillo de azabache, por el tamaño de la mano, se puede ver que su grosor es bastante modesto, pero, desafortunadamente, no hay opciones mucho mejores.
Imagen: Juan Rapin

El azabache no es una variedad de lignito, como se afirma erróneamente en algunos textos antiguos y en otros modernos pero poco actualizados. 
En los medios de comunicación, con frecuencia, se denomina al azabache "lignito jurásico". Puesto que aunque el azabache suele aparecer en relación con yacimientos de carbón de hulla o de lignito, no es una variedad de esos carbones, pues tiene una composición química y unas propiedades físicas bastante distintas. Estas propiedades fisicoquímicas particulares le confiere algunas de sus exclusivas características físicas y una excepcional estabilidad química, que le hacen un material muy apto para ser utilizado en joyería, con muy buenos resultados estéticos.

El primer científico que dio noticias de los yacimientos asturianos de azabache, fue el geólogo bávaro Guillermo Schulz, afincado en Asturias. Indicando lugares de yacimiento y extracción (Villaverde, Careñes y Oles ), así como de elaboración artesanal (Villaverde), en su obra Descripción Geológica de Asturias, publicada en 1858. También informaba de que se exportaban a La Habana y a otros lugares de América, importantes cantidades de objetos de adorno o uso religiosos, elaborados con este material por artesanos gallegos y asturianos.

Las capas de azabache asturiano, aparecen incluidas en el interior de un tipo muy característico de areniscas, dentro de las cuales presentan tendencia a formar lentejones que pueden llegar hasta los 10 cm. de grosor, pero en general suelen presentar mucho menos espesor. 
El azabache en bruto que se sacaba de la mina, podía alcanzar los 8 cm. de grosor, pero lo más habitual eran las capas de 2 cm., pero luego había que sanear algunas partes de los fragmentos en bruto, para eliminar las impurezas o las imperfecciones. El saneado consistía en el desprendiendo del material poco compacto y el que contiene óxidos de hierro o pirita, por no ser un material apto para el tallado o por tener una coloración inadecuada
Estas limitaciones geológicas del material en bruto condicionan el tipo y dimensiones de los objetos artísticos elaborados que pueden ser fabricados con este material tan escaso. Estas condiciones de origen natural se han agravado en la actualidad, cuando una gran parte del material auténtico disponible, procede del reciclado del material viejo contenido en las escombreras de las antiguas minas, cerradas en 1923. Un material problemático que los antiguos mineros descartaron entonces por considerarlo de mala calidad, demasiado estrecho  o demasiado pequeño.  

El azabache que es denominado "tipo Asturias", solamente se encuentra en España, en el Principado de Asturias, entre las localidades costeras de Gijón y Ribadesella, con una concentración y distribución que no es regular en ese territorio. Se le encuentra incluido en determinados sedimentos de la Formación Lastres, de Edad Jurásico Superior (Kimmeridgiense), donde aparece como capas discontinuas de espesor variable. Ciertas localidades de la zona ahora llamada "Costa Jurásica" o "costa de los Dinosaurios", concentran una mayor presencia de capas de azabache y de antiguas minas que las otras zonas.

El escaso y afamado azabache asturiano, muy valorado entre los azabacheros españoles y europeos por su buena consistencia, buen pulimento y excelente brillo, es considerado entre los joyeros y gemólogos como una gema de naturaleza orgánica. Es muy apreciada por sus excelentes cualidades físicas para la talla y por un característico color negro intenso y un atractivo brillo que alcanza tras ser pulido que mejora luego de ser intensamente usado.

El extenso texto que acompaña a la edición de este sello, en formato ''pliego Premiun', fue redactado por la arqueóloga Andrea Menéndez Menéndez (2), especialista en el uso histórico y cultural del azabache.
Imagen: Villaviciosa hermosa.

Aunque el azabache es un material muy escaso en la naturaleza, se localizan yacimientos de azabache en diferentes puntos de todos los continentes. 
En la prehistoria europea, el azabache fue una de las primeras materias primas, de origen geológico, utilizadas por el hombre primitivo para ser transformada en objetos de adorno personal, colgantes, y en amuletos de protección mágica
Es, precisamente, en Asturias donde se conservan algunas de las piezas de azabache, más antiguas de Europa, elaboradas por el hombre prehistórico. Se trata de una cuenta de collar, con unos 17.000 años de antigüedad, hallada en la excavación de la Cueva de las Caldas de Oviedo.
En museos de arqueología, de historia o de arte, de todo el mundo, se conservan magníficas joyas elaboradas con este material geológico, muchas de las que han sido recuperadas durante la excavación de diferentes yacimientos arqueológicos, de muy diversas épocas y lugares.

En la Península Ibérica, además de los yacimientos de azabache de Asturias que ha sido el mayor suministrador de azabache en bruto 
de la península, a lo largo de los siglos, también han existido otros lugares con depósitos de azabache, de calidad inferior, en cantidades suficientes como para hacer rentable su explotación, cosa que sucedió en siglos pasados. 
En España los yacimientos de azabache más importantes después de los de Asturias fueron los yacimientos de Teruel, en la zona carbonífera de Montalbán y de Utrillas, son de formación más reciente pues se formaron durante el Cretácico, pero es menos resistente al paso del tiempo pues se agrieta más fácilmente, resultando más quebradizo y de coloración algo grisácea, pero a pesar de eso se suministraron cantidades importantes, de mineral en bruto, a comerciantes franceses e italianos durante los siglos XVII y XVIII. 
También fueron importantes los yacimientos de azabache del entorno de la localidad de Batalha (Portugal), que son del Jurásico.

Las principales localidades azabacheras asturianas, fueron las situadas en la zona ahora denominada, con fines de promoción dinoturística, "Costa Jurásica Asturiana" o "Costa de los Dinosaurios", tramo costero situado entre las localidades de Gijón y Ribadesella.  
Mapa geológico actual, mostrando los terrenos de edad jurásica, en color azul celeste, existentes en las costa asturiana. La presencia de icnitas dejadas por las pisadas de dinosaurios, hizo que se denominara 
a esta costa, con fines turísticos, "La Costa de los Dinosaurios" 
Imagen: IELIG-CA028. Sección del Jurásico en Luces - Lastres - La Griega (Colunga)

A lo largo de los siglos, de Oeste a Este de Asturias se ha extraído azabache de minas situadas en los concejos de Castropol, Luarca, Cudillero, Muros, Soto del Barco, ensanchándose el área geográfica a partir de Avilés, con límite en Gozón por el norte y Oviedo por el sur; siguen Carreño Corvera, Llanera, Noreña, Siero, Gijón, Villaviciosa, Cabranes, Piloña, Caravia, Ribadesella, Llanes, Las Pañamelleras [Alta y Baja] y Rivadedeva. 
El material de mayor calidad fue siempre el extraído del concejo de Villaviciosa que comprende las localidades de Quintes, Quintueles, Castiello, Careñes, Villaverde, Arroes, y Argüero. 

Las minas de azabache más importantes no sólo de Asturias, sino de toda España, fueron  las de la localidad de Oles, la última de las cuales todavía estuvo en explotación hasta 2008, cuando murió, on más de 80 años, su último minero concesionario: Tomás Noval Barredo. 

En prospecciones mineras realizadas hace algunos años, en la zona minera de Oles, se habían detectado algunos filones de azabache, con longitudes de 15 a 20 m y anchuras de hasta 35 o 40 cm, resto de los antiguos arboles abatidos y enterrados hace millones de años, según  información de Juan Uría Riu, historiador ovetense especializado. Mucho más recientemente se han realizado prospecciones mineras mediante sondeos de perforación, pero a pesar de las buenas perspectivas mineras, las actividades de explotación minera contravienen gravemente la legislación ambiental vigente. Si se pudieran compaginar las actividades de explotación minera y de conservación del entorno natural el conflicto de intereses estaría resuelto y sería posible proveer a los artesanos y artistas azabacheros del material necesario para su actividad profesional.

El azabache de la comarca de "Les Mariñes" fue durante siglos, objeto de un floreciente comercio con las colonias americanas, donde residían muchos emigrantes gallegos y donde otros materiales locales, de aspecto más o menos semejante, habían sido utilizados durante la Época Precolombina, por las culturas autóctonas para elaborar objetos de adorno.

La última gran explosión comercial del azabache asturiano, exportado en bruto a Inglaterra, se produjo entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Durante esos años se exportaron a Inglaterra cientos de toneladas de excelente azabache asturiano. Debido a que la producción inglesa de su, también muy afamado azabache de Whitby (York), era insuficiente para satisfacer la altísima demanda británica y europea. Demanda generada por la tradición inglesa y la moda victoriana, vinculada a la estética del luto, en la que el azabache formaba parte de infinidad de joyas, botonaduras y adornos de vestidos y otros complementos, etc. Una buena parte de las prestigiosas, y todavía muy valoradas y codiciadas joyas victorianas, supuestamente elaboradas con azabache de Whitby, en realidad, está realizadas con azabache de origen asturiano.

Desde hace casi 100 años, en Asturias ya no existe casi ninguna activad económica importante vinculada directamente con  la minería del azabache, actualmente no hay una sola mina en explotación. La última mina de azabache de Asturias la mantuvo en funcionamiento Tomás Noval Barredo, casi hasta la fecha de su fallecimiento en 2008, a los 87 años, quien en los últimos años de su vida, decía que "él iba a su mina como otros van a su huerto". En sus últimos años, incluso regalaba parte de su cosecha minera a algunos artesanos azabacheros muy amigos, desesperados por la falta de material y lo elevado de su precio, para poder mantener en funcionamiento sus talleres y obtener ingresos regulares.

Cartel anunciador de 2019, usado para promocionar y divulgar la celebración de diferentes ferias monográficas dedicadas a los objetos artísticos elaborados con azabache asturiano. La figura esculpida, representa a Santiago Apóstol con sus atributos iconográficos típicos y con una pareja de peregrinos a sus pies.

Desde hace décadas, han existido algunos recolectores ocasionales que buscaban y recolectaban pequeñas cantidades de azabache, en lugares favorables para su hallazgo. En el interior de las viejas galerías de algunas antiguas explotaciones mineras abandonadas a principios del siglo XX, con gran riesgo para su vida. También en las laderas de algunos barrancos, donde la erosión del terreno había hecho aflorar  filones. Removiendo los materiales procedentes de desprendimientos recientes, originados por derrumbes o corrimientos de tierras en las ladera empinadas y en los acantilados de la costa.

La minería tradicional de extracción del azabache asturiano, siempre se realizó, por medios precarios y totalmente manuales. La mina se creaba abriendo angostas galerías, bajas y estrechas, 'a pico, piqueta y pala', siguiendo la trayectoria de las vetas de mineral, progresando a gatas e iluminándose con la ayuda de un candil de aceite que posteriormente fue sustituido por lámparas de carburo, yendo los mineros provistos de un pequeño saco de arpillera en el que iban guardando el azabache de calidad recolectado. 
Consistiendo la búsqueda del preciado material, en la localización de algún afloramiento natural que era atacado por medio de la excavación y limpieza de angostas y zigzagueantes galerías que iban siguiendo las vetas de azabache, que podían alcanzar cientos de metros de recorrido y necesitar de la excavación de varios ramales laterales auxiliares. Un durísimo trabajo que además de comportar un enorme esfuerzo y sacrificio, también comportaba un elevado riesgo de accidentes, por el hundimiento del techo de algunos tramos de galería. 
Estas duras condiciones de trabajo minero mejoraron durante los últimos años del siglo XIX y  los primeros años del siglo XX, en que obtuvieron concesiones compañías explotadoras inglesas e intervinieron ingenieros de minas, que mecanizaron la actividad extractiva para hacerla más eficiente y obtener un mayor y más rápido rendimiento económico de la explotación. Cuando hacia 1920 marcharon las compañías inglesas, los mineros autóctonos recuperaron el sistema tradicional de minería que era el único que podían permitirse.
durante todos los siglos anteriores, la extracción del azabache

Los artesanos españoles que, hoy en día, continúan trabajando el azabache, se abastecen de material procedente de recolecciones realizadas por recolectores ocasionales, en 'argayos' (1), depositados al pie de algunos acantilados marinos y en el fondo de ciertos barrancos costeros, y de remover y rebuscar en antiguas escombreras de viejas minas, depósitos ya casi totalmente agotados, últimos testigos del antiguo esplendor minero del pasado azabachero de la comarca. 
En ocasiones, los artesanos españoles también adquieren material de proveedores de azabache extranjero, generalmente mucha menor calidad, procedente de minas de Bulgaria, Georgia, Rusia, Turquía, China, etc.

Aspecto de la parte anterior de un sobre especial conmemorativo, del 'Primer Día de Circulación' del sello conmemorativo con el que ha sido franqueado su envío. Imagen: Servicio de Correos

En la actualidad el azabache sigue siendo apreciado como gema en todo el mundo por lo que sigue siendo demandado como material para su uso en joyería. 
En España, en la actualidad, el azabache tallado y acabado para ser comercializado en el país y en otros países extranjeros, es transformado tanto en piezas de estilo antiguo y tradicional, como otras al gusto más popular. También en piezas de estilo muy moderno, con diseños innovadores y combinaciones novedosas, más adaptados al gusto más moderno como es el más actual propio del público joven.


El azabache asturiano en el Reino Unido

En Inglaterra, el excelente azabache de Whitby se impuso en la elaboración de piezas de joyería de adorno personal, desde mediados del siglo XVI, gracias al impulso social provocado por las preferencias estéticas de la corte, especialmente, durante el reinado de Isabel I (1533-1603), hija de Enrique VIII y Ana Bolena. La reina inglesa puso de moda entre sus serviles cortesanos, los enormes vestidos, en blanco y negro, sus colores favoritos que eran adornados con una multitud de brillantes cuentas, botonaduras y joyas de azabache, como camafeos, broches, colgantes y collares. En muchos de los retratos cortesanos de esa época se ven personajes adornados con vistosas joyas de azabache. Una pequeña parte del azabache en bruto que fue utilizado por los artesanos y joyeros ingleses para sus creaciones artísticas, podría haber procedido de las minas de Asturias.

Fotografía de la Reina Victoria de Inglaterra y del príncipe consorte Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, tomada pocos años antes de la defunción de Alberto
Imagen: Greelane

A mediados del siglo XVIII, el azabache se volvió a imponer como material para elaborar objetos de adorno personal, pero esta vez fue para labrar joyas de luto. Primero fue tras el fallecimiento de la reina madre y posteriormente durante la llamada "Era Victoriana", desde mediados del siglo XIX hasta el inicio del siglo XX. La promotora involuntaria fue la reina Victoria de Inglaterra que lo utilizaba en collares y otras joyas de luto, tras la muerte de algún familiar de su extensa familia europea. Pero su mayor popularidad y demanda se produjo tras la muerte del príncipe Alberto, consorte de la reina Victoria, muerto a los 42 años, el 14 de diciembre de 1861, . Imponiéndose el uso de  joyas y adornos personales de azabache, como material emblemático del luto, entre los cortesanos, como expresión de condolencia hacia la soberana viuda y como manifestación de luto patriótico entre los súbditos. Además el periodo personal de expresión pública de luto, de la reina Victoria, se prolongó durante cuarenta años (1901). Fue durante aquellos 40 años de mayor demanda inglesa de azabache de buena calidad, cuando se produjo la mayor demanda e importación de azabache de Asturias, para poder cubrir la gran demanda inglesa, estimándose que la exportación de Asturias a Inglaterra durante ese periodo fue de alrededor de un millón de kilos de azabache en bruto. 

Aspecto de una tarjeta postal del GRUCOMI, mataselladas con cuño conmemorativo del Primer Día de Circulación, en la estafeta de Correos de Villaviciosa, el martes, 2 de junio de 2020.  Imagen: GRUCOMI



Piedra mágica protectora

Independientemente de su clasificación científica, utilitaria o etnográfica y de sus particulares condiciones geológicas de formación, el azabache es un material orgánico-mineral con unas cualidades particulares. Es un material de color negro intenso, de superficie lisa y brillante, con fractura concoide que admite bien el pulido. Es relativamente duro, pero puede tallarse y limarse sin dificultad, pudiendo modelarse en figuras muy complejas, con relativa facilidad, si el artesano tiene suficiente habilidad y experiencia. En contacto con el fuego arde sin dificultad y se consume completamente por combustión, dejando abundante ceniza y desprendiendo mucho humo de olor desagradable.
Por sus particulares cualidades materiales, reales, este escaso tipo de carbón jurásico o cretácico ha sido utilizado desde la prehistoria, hasta la actualidad, como una clase de piedra semipreciosa, por ello desde antiguo se le ha considerado una gema y como tal se le ha utilizado para elaborar piezas de adorno personal. Además por sus particulares cualidades mágicas, irreales e imaginarias, desde antiguo se le ha creído un material poseedor de virtudes protectoras extraordinarias, por lo que ha sido utilizado para elaborar amuletos.​ 

Azabache convertido en humo

En 2009, me contó mi amigo "Toto", un geólogo gijonés curtido en las minas de HUNOSA, que a mediados de la década de 1990, cuando fue a la localidad asturiana de Oles, para prospectar posibles indicios superficiales de capas subterráneas de azabache, motivado por el compromiso personal adquirido por amistad, más que por para dar cumplimiento a un encargo profesional, conoció a Tomás Noval, el último y más experimentado minero azabachero de Asturias. Me contó que un amigo suyo de Langreo que tenía dinero, quería solicitar un permiso de explotación minera en la mejor zona azabachera de Asturias, para poder iniciar la extracción minera de "azebache", con cuya producción pretendía suministrar materia prima al gremio de azabacheros y, de paso, complacer a su esposa, una rusa de ascendencia asturiana, a quien se le habían despertado instintos artísticos y las cualidades artesanas azabacheras, inquietudes que quería satisfacer por medio de la elaboración de hermosas piezas realizadas con ese material mágico. 
Cuando Toto llegó a Oles, se fue a visitar el terreno más favorable y prospectar el frente marítimo de acantilados y algunos barrancos profundos, buscando "argayos" recientes, cuyos derrubios contuviesen material carbonoso o azabache y cuyas cicatrices mostrasen la estructura del subsuelo y le permitieran apreciar la estratigrafía oculta por la densa vegetación que lo cubría todo, pudiendo detectar la presencia de posibles niveles carbonosos, la orientación y la continuidad de las capas. 
Al acabar su jornada exploratoria, sobre el terreno potencialmente productivo, sin éxito alguno, se fue a entrevistar a Tomás Noval, un gran experto sobre la materia y quien explotaba personalmente la única mina activa del Principado. Confiando en que el viejo minero pudiera aportarle alguna pista interesante con la que compensar su fracasada prospección geológica. 
Mientras ambos compartían unas sidras en casa de Tomás, estuvieron conversando sobre distintos aspectos relacionados con la prospección, la minería tradicional y el comercio del "oro negro asturiano". Pues siendo tan afamado entre los artesanos azabacheros españoles e ingleses el azabache de esa localidad, no había otra opción mejor para iniciar el negocio. 

Entre los muchos consejos geotécnicos que Tomás le fue dando a "Toto", también le incluyó varias anécdotas sobre la minería del azabache en la zona. De todas ellas, la que ahora se compartirá, constituye una curiosa muestra de fatalidad, pues ya en aquella época hoy lejana, dada la escasa y cara producción nacional, algunos artesanos azabacheros se veían obligados a rebuscar azabache en las escombreras de las viejas minas de la comarca de La Marina. 
Este relato de Tomás Noval recogía el hecho de que durante el tiempo de la Guerra Civil (1936-1939) y la primera posguerra (1939-45), la gente pobre de la zona azabachera, careciendo de cualquier clase de combustible para cocinar y calentar las viviendas en invierno, había estado rebuscando en las escombreras de las antiguas minas de azabache, cerradas y abandonadas por sus propietarios desde 1923, donde estuvieron recolectando cualquier clase de "piedra negra" que pudiera arder en el fogón, aunque produjera mucho humo y un olor apestoso. 
Suponía, Tomás, que junto con el lignito impuro y residual de las escombreras, de pésima calidad, material que se habría descartado como ganga inútil, en la extracción del azabache, también habría mezclado algo de este valioso material, que se habría confundido con vulgar "carbón de piedra". Tomás se lamentaba de que la precariedad, penuria y urgencia de aquella triste situación social acaecida durante la guerra y postguerra, hubiese promovido la incineración de una gran cantidad del azabache residual, acumulado en las escombreras de las minas, confundido con carbón vulgar, por lo que miles de pesetas, en azabache "se habrían "convertido en humo". Pues si todo aquel azabache quemado "en aquellos tiempos", no se hubiese tenido que recolectar y aprovechar como combustible, teniendo en cuenta la escasez y el precio alcanzado por el azabache de Oles, "en estos tiempos" (ca. 1995), "valdría una millonada".


Confirmación fácil del azabache asturiano, en bruto o elaborado, a partir del ensayo de algunas de sus propiedades físicas  

El azabache se puede distinguir de otros materiales similares en apariencia, a partir de las siguientes propiedades físicas características:

Color de la raya. Es el color de la huella que deja el mineral al ser frotado sobre una superficie de porcelana sin vidriar. La base no barnizada de un plato de porcelana puede servir para testar. La raya del azabache debe ser de color marrón o parda, en ningún caso debe ser negra.
Dureza. El azabache no es muy duro por lo que se puede rayar con la punta de una navaja, cosa que no pasa con objetos de pasta vítrea, de aspecto más o menos semejante. 
Olor. Al limar el azabache se obtiene un polvillo de color marrón, de olor bituminoso. Al tocarlo con la punta de un punzón caliente desprende vapores de olor bituminoso (de betún).
Densidad. El azabache es ligero pero no flota en agua, como sucede con los plásticos o la madera teñida de similar apariencia. Pero tiene menor densidad que los objetos de vidrio, obsidiana u ónice de similar apariencia.
Tacto. El azabache, a temperatura ambiente, resulta menos frío al tacto que el vidrio de aspecto similar.
Brillo. No tiene un brillo muy acusado de aspecto metálico ni vítreo, el brillo típico de azabache es de aspecto céreo-aterciopelado o graso.


Notas 

(1) Desprendimiento de tierra y piedras por la ladera de un monte. DRAE

(2) Andrea Menéndez Menéndez es Licenciada en Geografía e Historia. Profesional de la arqueología y la gestión del patrimonio y especialista en el estudio del azabache desde un punto de vista histórico y arqueológico.

3. Quizás, para redactar de forma algo más correcta, científicamente, el texto del 'pliego premium', hubiese sido buena idea haber contado con el asesoramiento de un/a geólog@. Tal vez, esa misma persona también hubiera podido asesorar a la Comisión responsable de emisiones filatélicas, sobre la conveniencia de constituir una subserie filatélica dedicada a los 'mineraloides' españoles, en la que se podría haber incluido al azabache asturiano, entre otros mineraloides españoles


Fuentes

- Anónimo (2020). Correos pone en circulación sellos dedicados a sidra, faba asturiana y azabache. Villaviciosa hermosa. 1-06-2020 
- Anónimo (2020). Minería: sello del azabacheGRUCOMI blog: 28/05/2020
- Anónimo (2020). Tarjetas del GRUCOMI mataselladas con PDC en VillaviciosaGRUCOMI blog: 02/06/2020 
AnónimoCaracterización del "azabache tipo Asturias". Consejería de Industria y Empleo del Principado de Asturias, Azabache. PNE 304201. AENOR
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