lunes, marzo 15

El Registro fósil ibérico en la Loterofilia española (3)

 por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Universitat de Lleida


Introducción

En esta entrada se prosigue desarrollando el tema de la loterofilia española de temática paleontológica, dando así continuidad a la segunda entrega sobre el tema, publicada el pasado 1 de junio de 2020. En ella se presentaron los boletos de la Lotería Nacional (1) y los cupones de la ONCE (4), dedicados a la difusión popular de los yacimientos de Altamira, en Cantabria, (2000, 2001, 2007 y 2012) y de Atapuerca, en Burgos, (2013). 

Los cupones de la ONCE que hoy se presentan están dedicados al Museo Geominero de Madrid (2008), al Museo Paleontológico de Elche (2014), al Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha (2017).


Un cupón de la Once para divulgar la existencia del Museo Geominero de Madrid

El Supercupón de la ONCE del sorteo del domingo 1 de Junio del 2008, dentro de la serie temática dedicada a dar a conocer los numerosoa y diversos museos españoles, estuvo dedicado al Museo Geominero de Madrid. 

En la imagen que ilustraba aquel cupón se mostraba el conocido y espectacular patio central del museo, donde se exhiben las colecciones de minerales, rocas y fósiles, además de otros tipos de ejemplares como son los meteoritos. Se muestra el gran patio central con enorme altura, sus diferentes niveles expositivos y su espectacular vidriera superior que constituye su cubierta. 

Aspecto del cupón de la ONCE del 1 de Junio del 2008 dedicado al Museo Geominero de Madrid. Imagen: Mineralogía Topográfica Ibérica Blog

Además en la parte izquierda, se indicaba que el Museo Geominero  pertenece al Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y la fecha de su fundación: 1927.

También se indica su ubicación, por si algún comprador del cupón pudiera estar interesado en realizar una visita, para conocer personalmente algunos de los fondos del museo que están expuestos al público.  

Los objetivos del Museo Geominero son divulgar la riqueza y diversidad del patrimonio geológico y minero español, a través de la exposición permanente de colecciones representativas de minerales, rocas y fósiles de España. Este museo madrileño alberga numerosos ejemplares de minerales, rocas y fósiles en sus dos secciones: la de Mineralogía y Petrología y en la de Paleontología. Es precisamente la existencia de esta segunda sección, dedicada al registro fósil español, el motivo por el cual este cupón aparece recogido y explicado en este blog, que está dedicado al estudio y divulgación de las influencias culturales de la paleontología ibérica en la cultura popular.

En la sección de Paleontología del Museo Geominero de Madrid se pueden encontrar las siguientes colecciones paleontológicas:

Colección de flora e invertebrados fósiles españoles

Colección de vertebrados fósiles

Colección de fósiles extranjeros

Colección de paleontología sistemática de invertebrados

Otros ejemplares fósiles de especial relevancia


Un cupón de la Once para conmemorar el 10º aniversario del Museo Palentológico de Elche (MUPE) en Alicante) 

Con motivo del décimo aniversario del Museo Palentológico de Elche (MUPE), el cupón de la ONCE del sorteo del 12 de junio del 2014, llevó como imagen ilustrativa una fotografía de la llamada "Sala de los Dinosaurios" del Museo Palentológico de Elche

Cinco millones y medio de cupones del sorteo de la ONCE difundieron a nivel nacional la existencia del museo ilicitano especializado en el registro fósil regional y mundial. Sin duda, esta fue una magnífica forma de dar a conocer y promocionar esta institución museística, a todas aquellas personas de otras provincias y comunidades autónomas españolas, que después de de 10 años de funcionamiento, aún no conocieran la existencia de este museo. 

Aspecto del cupón de la ONCE del 12 de Junio del 2014 dedicado al Museo Palentológico de Elche  (Alicante). La imagen fotográfica corresponde a una zona de lallamada "Sala de los Dinosaurios"      Imagen: Loterofilia geológico-minera española (IV) 2014-2015  

El Museo Paleontológico de Elche abrió sus puertas en el año 2004, siendo este hecho el resultado final del esfuerzo y la dedicación, durante más de 20 años, de los miembros del Grupo Cultural Paleontológico de Elche (GCPE). Actualmente la gestión del museo corre a cargo de la Fundación Cidaris, surgida a partir del Grupo Cultural Paleontológico de Elche.

Las salas expositivas están repartidas en dos plantas: la planta baja y el altillo. En estos diferentes espacios se exponen las tres colecciones temáticas de ejemplares que alberga el museo: Paleontología. Malacología y Minerlogía.

En la actualidad, el ya limitado espacio expositivo disponible en el nacimiento del Museo Paleontológico de Elche, se ha quedado ecesivamente pequeño para exponer, dignamente, los muchos y buenos ejemplares de que dispone esta entusiasta institución ilicitana.


Un cupón de la Once para divulgar la existencia del Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha (MUPA), en Cuenca

El Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha (MUPA), ubicado en la ciudad de Cuenca, es una de las grandes apuestas culturales del Gobierno regional. Hay que recordar que Cuenca cuenta con el más importante yacimiento paleontológico de la región, el de 'Las Hoyas', y con uno de los mejores Museos de Paleontología de España.
Entre los diferentes restos de dinosaurios castellano-manchegos recuperados y estudiados, el MUPA cuenta con los restos de ‘Pepito’, un dinosaurio carnívoro que vivió a principios del Cretácico, hace aproximadamente 125 millones de años, durante el Barremiense,​ en lo que es hoy el territorio de la provincia de Cuenca. Su nombre científico es  Concavenator corcovatusestando considerado como el fósil de dinosaurio, más completo de todos los recuperados en la Península Ibérica. Sus restos óseos fueron descubiertos en 2003 en el yacimiento paleontológico de Las Hoyas, en la provincia de Cuenca.

Aspecto del cupón de la ONCE del 1 de Junio del 2008 dedicado al Museo  de Paleontología de Castilla-La Mancha, 
en la ciudad de Cuenca.  

Por medio de la comercialización de los 5,5 millones de cupones  para el sorteo de la ONCE del 30 octubre de 2017, conteniendo la imagen del dinosaurio 'Pepito' (Concavenator corcovatus) atacando a un iguanodonte, el gobierno regional esperaba poder conseguir 5.5 millones impactos sobre la población española. Consiguiendo impulsar con la venta de aquellos cupones de la ONCE la idea de que Cuenca es una tierra donde habitaron los dinosaurios y de paso promocionar el turismo cultural relacionado con esta temática.
El Museo de Paleontología de Castilla la Mancha contiene más de 400 piezas correspondientes a restos fósiles pertenecientes a diferentes especies de animales y plantas, de diversos tamaños, hallados en los principales yacimientos de Castilla-La Mancha y de Cuenca, como son los de Las Hoyas y Lo Hueco. 
Además de los ejemplares paleontológicos reales, el museo cuenta con una veintena de reproducciones de animales prehistóricos, a tamaño real. De todos ellos hay que destacar un titanosaurio de 12 metros de largo y seis de altura, un dromeosaurio, un mantelisaurio, varios pterodáctilos, un mastodonte, tres pelecanimimus y dos cocodrilos.

Esta curiosa instantánea publicada en Twitter el 
26 de octubre de 2017, por Francisco Ortega, titulada "¡Dos iguales para hoy!...¡ya tenemos nuestro cupón de la ONCE! con Concavenator", fue un extraño e inesperado regalo de Reyes. Enviado por una persona desconocida. Sirvió como estimulante incitación al inicio de una investigación sobre una nueva temática: la loterofilia española relacionada con el registro fósil. En la imagen  se puede ver a los tres paleontólogos españoles que describieron a un nuevo género y nueva especie de dinosaurio ibérico, descubierto en 2003, el Concavenator corcovatus, en un trabajo publicado en 2010. En el centro de la fotografía, sosteniendo el cupón dinosauriano de la ONCE, para el sorteo del 30 de octubre de 2017, está José Luís Sanz, a su derecha,  Francisco Ortega y a su izquierda  Fernando Escaso.

Fuentes   

Anónimo (2017). "El Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha, protagonista del cupón de la ONCE". En Tarancon, 26/10/2017 
Anónimo (2017). Cinco millones y medio de cupones de la ONCE tendrán la imagen del Museo Paleontológico de Cuenca. EUROPA PRESS 19/10/2017
Anónimo (2017). La imagen de "Pepito" y el Museo Paleontológico de Cuenca, este lunes en el cupón de la ONCE. El Digital de Castilla-La Mancha. 30/10/ 2017
Malacate (2008). "El Museo Geominero de Madrid en el supercupón de la ONCE". mtiblog 28/05/2008
- Sanchís Calvete, José Manuel (2010). "Loterofilia minera española (II): 2008-2009". Amalgama 4(4)

Sanchís Calvete, José Manuel (2016). Loterofilia geológico-minera española (IV): 2014-2015. Amalgama 10(2)

lunes, marzo 1

Los fósiles como motivo temático en la filatelia ibérica (25)

 por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Universitat de Lleida 

Un sello postal español dedicado a la divulgación del azabache de Villaviciosa (Asturias) (Primera parte)


El sello en cuestión

El pasado día 29 de mayo de 2020, el Servicio de Correos de España, dentro de la serie temática denominada «Minerales», emitió un nuevo sello de correo, denominado «Azabache». Los sellos de esta serie mineralógica se emiten muy de tarde en tarde, pues su emisión se inició en 1994 y, salvo error u omisión, en los 26 
años transcurridos, solamente se han emitido 8 especies minerales españolas: 4 en 1994 (cinabrio, esfalerita, galena y pirita), 2 en 1995 (aragonito y dolomita), 1 en 1996 (fluorita) y 1 en 2020 (azabache). ¡Tan elevada producción constituye todo un récor de desinterés geológico, por parte de la Comisión Filatélica Nacional! ¡Sus honorables componentes se han ganado nuestra "no felicitación", por su desfavorable actitud y extraordinaria desconsideración hacia las Ciencias de la Tierra, en general, y hacia la Mineralogía, en particular!

Aspecto del sello dedicado a la divulgación del azabache español, en el que no se menciona la procedencia asturiana de los ejemplares fotografiados.
ImagenVillaviciosa hermosa.

La continuidad de la serie «Minerales», con la emisión de este nuevo sello, presenta una particularidad, a diferencia de otras ocasiones anteriores (1994 y 1995), fue presentado de forma individual y en solitario, pero se emitió en dos formatos de consumo diferentes. Uno en forma de pliegos compactos, que contenían 50 ejemplares del sello en cuestión, para ser adquiridos individualmente y usados para franquear envíos postales. El otro era en forma de pliegos 'Premium', un formato especial de emisión orientado al mercado del coleccionismofilatélico, conteniendo 10 ejemplares del sello y bastante información aneja, sobre el azabache, en general, y sobre el azabache asturiano, en particular, distribuida en forma gráfica y textual, como fondo de acompañamiento.

Datos técnicos:
Fecha de emisión: 29/05/2020
Procedimiento de Impresión: Offset
Papel: Autoadhesivo, fosforescente
Tamaño del sello: 35 x 24,5 mm (horizontal)
Efectos en pliego: 50 en Pliego común o 10 en Pliego premium
Valor postal de los sellos: Tarifa A (Consultar tarifas de franqueo vigentes)
Tirada: Ilimitada (10.200.000 sellos en Pc y 3.125 en Pp


Aspecto del 'pliego Premium' conteniendo diez ejemplares del sello y mucha información sobre el azabache. En la imagen de fondo se puede ver una de las antiguas bocaminas abandonadas de la zona de Oles. La única que es visitable, en la actualidad, y donde finaliza la denominada “Ruta del azabache” (PR-AS.199) uno de cuyos postes de orientación aparece a la derecha, en primer término.


Algunas discrepancias, clasificatorias, con la FNMT

Aunque en el título de este sello postal se afirma que el 
azabache es un mineral y forma parte de una serie filatélica dedicada a la divulgación de los minerales españoles, hay que recordar que, desde una perspectiva geológica, el azabache no es un auténtico mineral, sino un 'fósil'. Puesto que se trata de un material natural formado como consecuencia de procesos geológicos y que deriva de una materia vegetal, originalmente leñosa, procedente de madera de árboles prehistóricos, que ha sufrido profundas y lentas transformación físico-químicas, durante millones de años, bajo unas condiciones geológicas muy particulares.
Desde un punto de vista mineralógico, el azabache no es un verdadero mineral, sino un mineraloide, ya que se trata de un material que no puede cristalizar, como sucede con los verdaderos minerales. Esta incapacidad para formar cristales es debida a que no se trata de una substancia simple, sino de un compuesto formado por diversas sustancias simples. Desde una perspectiva geológica, el azabache, por estructura física y composición química, se asemeja mucho más a una roca simple que a un mineral típico.
Teniendo en cuenta sus condiciones de formación, el azabache, está relacionado con las rocas sedimentarias y dentro de este grupo petrográfico, pertenece al subgrupo de las rocas organógenas u orgánicas, formadas por acumulación de restos orgánicos de seres vivientes prehistóricos, habitualmente vegetales. Este subgrupo petrológico está compuesto por materiales como son los carbones, petróleos y betunes.




Aspecto del 'matasellos' especial, conmemorativo del 'Primer Día de Circulación' del sello dedicado al 'mineral' azabache, con el que marcar o "matar" el ejemplar con el que haya sido franqueado el envío de algún efecto postal, en esta fecha tan especial. 
En la parte izquierda se ha representado un collar de cuentas de azabache, encima del que aparece el nombre de la serie: minerales, debajo del collar aparece la fecha de estampación: 29 de mayo de 2020. En la parte central se representa un fragmento de azabache, en bruto, tal como sale de la mina. En la parte derecha, arriba la localidad de la estafeta: Villaviciosa, debajo, en el centro el logo de Correos y debajo, el motivo de la estampación: Primer día de circulación.


El azabache es un tipo muy especial de carbón 

El azabache es una escasa variedad de 'carbón húmico', formado en el fondo de cuencas sedimentarias, a partir del soterramiento de troncos y ramas de árboles prehistóricos. Su formación se produjo durante dos periodos del Mesozoico, durante el Jurásico y durante el Cretácico, existen por tanto dos tipos de azabache según su antigüedad de formación, con cualidades gemológicas diferentes. El azabache jurásico que es el más antiguo es el de mayor calidad gemológica y mayor aprecio, mientras que el  azabache cretácico, el menos antiguo es el de menor calidad gemológica y menor aprecio. Ello es debido a que sus propiedades físicas y químicas son algo diferentes, por lo que responden de manera distinta frente al tallado y al pulido de las piezas elaboradas con cada uno de esos tipos de azabache.

Aspecto de la superficie de fractura de un fragmento de azabache, en bruto, tal como sale de la mina. 
Imagen: Pinterest 

Recientes estudios científicos de investigadores de la Universidad de Oviedo, demuestran que el azabache asturiano se originó a partir de la transformación de la madera de troncos de árboles de varias especies de coníferas prehistóricas, pertenecientes a dos familias botánicas predominantes en la época del Jurásico: las Araucaráceas y las Protopináceas
A través de análisis morfológicos microscópicos de muestras de azabache de diferente procedencia y edad, se ha llegado a la conclusión de que el azabache asturiano corresponde a tres géneros botánicos distintos; Agathoxylon, Brachyoxylon y Protobrachyoxylon. Se han identificado tres especies dentro del primer género y dos especies en el segundo. 
La conclusión de dichos trabajos de identificación paleobotánica es que el azabache denominado de “tipo Asturias”, es el único azabache europeo en cuyo origen participan la especie Agathoxylon asturiensis y alguna especie del género Protobrachyoxylon
En la mayoría de la muestras de azabache de procedencia asturiana analizadas, se concluye que el azabache clasificado como del “tipo Asturias” se ha originado fundamentalmente a partir de madera de la especie Agathoxylon asturiensis
El clima de la región asturiana, durante el Jurásico, era cálido y relativamente seco, siendo estas condiciones ambientales las que favorecieron la producción de una madera muy compacta. Luego, algunos de aquellos árboles jurásicos se vinieron abajo, accidentalmente, y sus troncos y ramas sufrieron un enterramiento rápido, entre los sedimentos de una marisma de aguas salobres, quedando enterrados entre lodos con un alto contenido orgánico y poco oxígeno. Estas condiciones favorecieron la transformación del leño de aquellas coníferas en un tipo especial de carbón, emparentado con el lignito, pero con unas cualidades gemológicas excepcionales, casi únicas en el mundo, dando origen al azabache de Asturias.

Aspecto idealizado de un paisaje jurásico, mostrando la flora dominante en aquella época: coníferas, helechos arborescentes, cicadáceas, helechos y equisetos.

Estudios microanatómicos y bioquímicos, muy especializados, del azabache asturiano han permitido determinar que este material geológico es de naturaleza leñosa, formado a partir de madera de ciertos tipos de coníferas antiguas, convertida en un carbón de tipo húmico, perhidrogenado. Su antigüedad se ha podido determinar por la posición estratigráfica de las capas de arenisca que lo contienen y los restos fósiles de otros organismos que la acompañan, así se sabe que se formó a mediados del Mesozoico, durante la edad Kimmeridgiense, hace unos 155 millones de años, durante el Jurásico superior

El periodo Jurásico se caracteriza, geográficamente, por un aumento global de las temperaturas, hecho que se tradujo en un ascenso generalizado del nivel del mar. Esto provocó la inundación de amplias zonas costeras de los macro-continentes que existían en aquella época. 
El clima jurásico era mas benigno y estable que el del Triásico que fue muy árido y oscilante. El periodo Jurásico con una temperatura y humedad más elevada y mayor estabilidad que en el periodo anterior, la vida en general se vio claramente beneficiada. En estas nuevas condiciones ambientales, mucho más benignas para los seres vivientes que las del periodo anterior, se produjo una explosión biológica generalizada, aumentando la biodiversidad en tanto en tierra firme como en los océanos. 
El periodo Jurásico se caracterizó por la aparición, en los territorios  emergidos continentales, de grupos de animales vertebrados tan importantes como fueron los dinosaurios y los mamíferos, y también de una gran variedad de vida acuática, en los océanos de aguas cálidas que les circundaban. 

Reconstrucción paleogeográfica de los ambientes de sedimentación (marinos someros, costeros y aluviales) en los que se desarrollaron los dinosaurios durante el Jurásico Superior en la parte emergida de la placa Ibérica, durante el Jurásico superior. La situación de la cuenca jurásica asturiana se ha señalado con una flecha gruesa de color naranja. 

El efecto invernadero existente en aquella lejana época, causante de las condiciones climáticas más cálidas, favoreció el desarrollo generalizado de la vida vegetal, que también fue muy diversa y abundante sobre la tierra firme, aunque la falta de mayor humedad ambiental no  permitió igualar la extraordinaria exuberancia vegetal de los tiempos carboníferos, durante el Paleozoico. Durante el periodo Jurásico, el medio terrestre estuvo dominado por bosques de coníferas y helechos arbóreos y por matorrales de cicadáceas, mientras que las zonas húmedas estuvieron dominadas  por matorrales de equisetos y helechos. 
Serían los árboles coníferos de esta época jurásica, los que posteriormente darían origen al azabache de mejor calidad.


Esplendor y ocaso del azabache asturiano

El azabache debido a su rareza, a ciertas propiedades físicas inexplicables y a ciertas creencias supersticiosas asociadas, fue utilizado desde la prehistoria como un tipo particular de piedra semipreciosa. Usado para confeccionar numerosos elementos de adorno personal y, además, debido a que desde antiguo se le atribuyeron virtudes protectoras extraordinarias, ha sido utilizado para elaborar amuletos de protección mágica.

En el Museo de la Catedral de Ávila se conserva esta pequeña composición (27 x 10 cm.) esculpida en azabache, representando a Santiago Peregrino, acopañado de dos peregrinos arrodillados a sus pies. Obra de autor anónimo, de la Escuela compostelana. Primera mitad del siglo XVI. La peana de azabache dorado, lleva un lema suplicatorio inscrito, en latín: "Ora pro nobis beate Jacobe". 

La primera época de esplendor del azabache asturiano se produce en la Edad Media, con el establecimiento del culto a Santiago Apóstol, en Compostela (s. IX) y con el establecimiento del Camino de peregrinaje a la tumba de Santiago y su posterior popularización (s. XII). Pues entonces fue cuando se dio a conocer este material prodigioso, a muchos de los peregrinos, llegados de diversos lugares de todo el continente europeo. Estos visitantes extranjero, cada vez más numerosos, empezaron a demandar objetos tallados en esta "piedra mágica protectora", pues el camino del peregrino estaba lleno de peligros e incertidumbres y su vida posterior también. Además, tales objetos protectores también eran un testimonio y un recuerdo del largo y arriesgado viaje realizado con fines imploratorios o expiatorios hasta el finisterre español. Tales objetos se vendían en Galicia, principalmente en Santiago de Compostela y La Coruña, puerto de arribada o de embarque de algunos, a pesar de que en Galicia no hay depósitos de azabache, pero el material necesario para su elaboración llegaba desde Asturias y León. 
Desde el principio, del comercio compostelano de objetos de azabache, los depósitos que fueron más valorados y reconocidos, por su excelente calidad gemológica, fueron los  de la costa asturiana. Antiguamente hubo centenares de pequeñas explotaciones mineras que suministraron azabache en bruto. 


Mapa Geográfico-geológico de Asturias, realizado por Guillermo Schulz, publicado en 1858.  En la zona costera coloreada de azul, se hallan materiales jurásicos, en ella se pueden ver varias localidades en las que antaño se desarrolló la minería del azabache.

La calidad y el prestigio del azabache procedente de las localidades asturianas fue avalado durante siglos por el Gremio de Azabacheros de Santiago de Compostela, que exigía en sus Ordenanzas, a los artesanos agremiados, el uso exclusivo de azabache asturiano, protegiendo así un rico monopolio productivo. En Santiago de Compostela, el gremio de azabacheros, que tiene una calle con su nombre, por haber concentrado allí, durante siglos, sus talleres, fueron realizados diferentes recuerdos y símbolos de peregrinación, utilizando como materia prima el azabache procedente de Asturias. 
Objetos de azabache asturiano, relacionados con el Camino de Santiago, se conservan en algunos de los museos de Historia más importantes de Europa y en algunos otros del mundo occidental. Puesto que la peregrinación a Santiago de Compostela, en la Edad Media, convirtió el azabache asturiano en un material de distribución y aprecio casi universal.

Inicialmente, durante la Edad Media y el Renacimiento, debido a la temprana vinculación del azabache con el Camino de Santiago, con el peregrinaje expiatorio a Santiago de Compostela y con la protección milagrosa del santo a través de ciertos objetos de este material, desde Asturias se suministraba azabache en bruto, como materia prima  para los azabacheros de Galicia que realizaban los objetos acabados
Posteriormente, en el siglo XVII, algunos azabacheros gallegos se desplazaron a Asturias, donde podían conseguir mejor azabache y a mejor precio, instalándose en ciertas localidades productoras de los Concejos de Gijón y de Villaviciosa, dando nacimiento a talleres artesanos en los que se empezaron a producir objetos acabados de azabache, que luego se enviaban a los comerciantes de Compostela. 
En la Edad Media y el Renacimiento los objetos elaborados con azabache eran de uso religioso y estaban relacionados con el patrocinio jacobeo,  consistiendo básicamente en figuras de Santiago o/y de otros santos, cruces de Santiago, conchas vieiras, rosarios, etc. 
Con la aparición del protestantismo en Alemania, en el siglo XVI, y su extensión a otras varias zonas de Europa, los enfrentamientos bélicos con los católicos y las diversas y sucesivas guerras religiosas, el peregrinaje de extranjeros por el Camino de Santiago se interrumpió bruscamente, este cambio en las costumbres religiosas europeas, afectó muy negativamente a la producción y comercio español del azabache asturiano.

Serie de siete higas, 'figas', 'ciguas' o 'manines', objetos tallados en azabache, representando una mano humana, realizando un gesto 'obsceno'. Este tipo de objetos fue considerado y usado como amuletos protectores contra los efectos del 'mal de ojo' y contra la 'mala suerte'. El azabache por su característica capacidad de cargarse electrostáticamente, igual que sucedía con el ámbar amarillo, desde la remota antigüedad fue considerado como una piedra preciosa por sus imaginarias propiedades mágicas, preventivas y curativas.
Imagen: Azabache. Amuleto de la Vieja Europa y ámbar negro de Asturias

La segunda época de de esplendor del azabache asturiano coincide con la época del Barroco, en adelante, el azabache se destinaba a la fabricación de diferentes objetos de joyería popular, de uso religioso o laico, pudiendo estar relacionados con el luto familiar, con la religiosidad jacobea o con el adorno personal, de puro capricho. Tales objetos consistieron en gemas para sellos y dijes, cuentas y cruces de rosarios, cuentas para collares y pulseras, gemas para pendientes, colgantes y medallones y camafeos y también ciertos amuletos 'cristianizados' y asimilados por el catolicismo como las 'manines' o 'ciguas' (higas o 'figas'), lunas, tréboles, etc. 
En esa  segunda época, una gran parte de la producción española de objetos de azabache se exportaba las colonias y excolonias americanas, especialmente a Cuba, donde había numerosos emigrantes gallegos que adquirían y distribuían los tipos de objetos antes mencionados. 

La tercera época de esplendor del azabache asturiano se inicia a mediados del siglo XIX y concluye a principios del XX, periodo en que se produjo una enorme exportación de azabache asturiano, en bruto, hacia Inglaterra, donde los artesanos azabacheros ingleses  apreciaban mucho este azabache español, pues valoraban su alta calidad y su bajo precio. 
En el Reino Unido se había utilizado tradicionalmente el azabache inglés, procedente de las minas de Whitby, en Yorkshire, considerado el mejor azabache del mundo, pero su productividad y rentabilidad había disminuido bastante. El azabache de Whitby es de propiedades físicas y aspecto muy semejante al azabache asturiano, pero es ligeramente más duro y por tanto más difícil de tallar y pulir. Además, los costes de extracción del azabache inglés eran mucho más elevados que el asturiano, debido a que el nivel de vida británico, era muy superior al español. 
Ambos factores, explicarían porqué desde finales del siglo XIX hasta principios del XX, desde Asturias se exportaron muchas toneladas de azabache asturiano, en bruto, hacia Inglaterra. Allí los artesanos ingleses elaboraron objetos de adorno personal, con el azabache asturiano,  que se vendieron y aún se venden y coleccionan como si fuera "auténtico azabache inglés de Whitby". 

A principios del siglo XX, casi la totalidad de las minas de azabache de Oles, considerado el azabache español de mejor calidad, fueron explotadas por Arthur Lovelace, vicecónsul inglés en Gijón. Lovelace se había ido convirtiendo en el monopolizador de toda la producción de azabache asturiano de buena calidad, consiguiendo los permisos de explotación u ofreciendo los mejores precios de compra a los productores, habiendo logrado convertirse en el único vendedor de este valioso material español, a los compradores ingleses, con destino al mercado británico. 
En Oles, solamente se mantuvieron como productores y vendedores de azabache, independientes, una familia de mineros locales,  encabezada por Bartolomé Noval Montes en aquella época, a quien sucedió su hijo Tomás Noval Solar, padre de Tomás Noval Barredo, familia que  suministró la materia prima a los artesanos azabacheros asturianos y gallegos, durante todo el siglo XX y inicios del XXI. 

Tomás Noval Barredo, provisto de su luz de carburo, posando para el fotógrafo, en la bocamina de su mina de azabache, en Oles (Asturias). Con más de 80 años, aún acudía, cada tarde, a buscar nuevos filones, profundizar galerías y extraer algo de azabache, con el que proveer de materia prima a sus amigos artesanos, asturianos y gallegos. Fotografía original de Isaac Arboleya. 
Imagen: El azabache en La Marina de Villaviciosa

Sin embargo, a partir de 1925 la demanda inglesa e internacional de azabache asturiano decayó muy rápidamente, hasta extinguirse por completo hacia 1930. El colapso de la demanda estuvo motivado por un cambio brusco de rumbo en las directrices estéticas de la moda inglesa y europea. De repente el azabache había dejado de estar de moda.

En consecuencia, entre 1923 y 1925 cerraron todas las minas asturianas de azabache, por falta de demanda inglesa, excepto la mina de Oles de los Noval. quienes suministraban azabache de excelente calidad a los artesanos azabacheros nacionales, comercializando su modesta producción minera, ya que compaginaban la actividad minera con la ganadera. En 1938, con 17 años, Tomás Noval Barredo sustituyó a su abuelo y a su padre, en la excavación y explotación de la mina familiar de Oles, siendo desde entonces el único productor de azabache asturiano y español, hasta su fallecimiento en 2008, a los 87 años de edad. Debido a las circunstancias anteriores, Tomás Noval Barredo fue apodado en los medios de comunicación "el último minero del azabache". Con su muerte en 2008 expiró el permiso de explotación minera que disfrutaba la familia, permiso conservado desde tiempos de su abuelo, por lo que a partir de 2008 cesaría totalmente la actividad extractiva mediante minería.

Continuará próximamente