lunes, marzo 1

Los fósiles como motivo temático en la filatelia ibérica (25)

 por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Universitat de Lleida 

Un sello postal español dedicado a la divulgación del azabache de Villaviciosa (Asturias) (Primera parte)


El sello en cuestión

El pasado día 29 de mayo de 2020, el Servicio de Correos de España, dentro de la serie temática denominada «Minerales», emitió un nuevo sello de correo, denominado «Azabache». Los sellos de esta serie mineralógica se emiten muy de tarde en tarde, pues su emisión se inició en 1994 y, salvo error u omisión, en los 26 
años transcurridos, solamente se han emitido 8 especies minerales españolas: 4 en 1994 (cinabrio, esfalerita, galena y pirita), 2 en 1995 (aragonito y dolomita), 1 en 1996 (fluorita) y 1 en 2020 (azabache). ¡Tan elevada producción constituye todo un récor de desinterés geológico, por parte de la Comisión Filatélica Nacional! ¡Sus honorables componentes se han ganado nuestra "no felicitación", por su desfavorable actitud y extraordinaria desconsideración hacia las Ciencias de la Tierra, en general, y hacia la Mineralogía, en particular!

Aspecto del sello dedicado a la divulgación del azabache español, en el que no se menciona la procedencia asturiana de los ejemplares fotografiados.
ImagenVillaviciosa hermosa.

La continuidad de la serie «Minerales», con la emisión de este nuevo sello, presenta una particularidad, a diferencia de otras ocasiones anteriores (1994 y 1995), fue presentado de forma individual y en solitario, pero se emitió en dos formatos de consumo diferentes. Uno en forma de pliegos compactos, que contenían 50 ejemplares del sello en cuestión, para ser adquiridos individualmente y usados para franquear envíos postales. El otro era en forma de pliegos 'Premium', un formato especial de emisión orientado al mercado del coleccionismofilatélico, conteniendo 10 ejemplares del sello y bastante información aneja, sobre el azabache, en general, y sobre el azabache asturiano, en particular, distribuida en forma gráfica y textual, como fondo de acompañamiento.

Datos técnicos:
Fecha de emisión: 29/05/2020
Procedimiento de Impresión: Offset
Papel: Autoadhesivo, fosforescente
Tamaño del sello: 35 x 24,5 mm (horizontal)
Efectos en pliego: 50 en Pliego común o 10 en Pliego premium
Valor postal de los sellos: Tarifa A (Consultar tarifas de franqueo vigentes)
Tirada: Ilimitada (10.200.000 sellos en Pc y 3.125 en Pp


Aspecto del 'pliego Premium' conteniendo diez ejemplares del sello y mucha información sobre el azabache. En la imagen de fondo se puede ver una de las antiguas bocaminas abandonadas de la zona de Oles. La única que es visitable, en la actualidad, y donde finaliza la denominada “Ruta del azabache” (PR-AS.199) uno de cuyos postes de orientación aparece a la derecha, en primer término.


Algunas discrepancias, clasificatorias, con la FNMT

Aunque en el título de este sello postal se afirma que el 
azabache es un mineral y forma parte de una serie filatélica dedicada a la divulgación de los minerales españoles, hay que recordar que, desde una perspectiva geológica, el azabache no es un auténtico mineral, sino un 'fósil'. Puesto que se trata de un material natural formado como consecuencia de procesos geológicos y que deriva de una materia vegetal, originalmente leñosa, procedente de madera de árboles prehistóricos, que ha sufrido profundas y lentas transformación físico-químicas, durante millones de años, bajo unas condiciones geológicas muy particulares.
Desde un punto de vista mineralógico, el azabache no es un verdadero mineral, sino un mineraloide, ya que se trata de un material que no puede cristalizar, como sucede con los verdaderos minerales. Esta incapacidad para formar cristales es debida a que no se trata de una substancia simple, sino de un compuesto formado por diversas sustancias simples. Desde una perspectiva geológica, el azabache, por estructura física y composición química, se asemeja mucho más a una roca simple que a un mineral típico.
Teniendo en cuenta sus condiciones de formación, el azabache, está relacionado con las rocas sedimentarias y dentro de este grupo petrográfico, pertenece al subgrupo de las rocas organógenas u orgánicas, formadas por acumulación de restos orgánicos de seres vivientes prehistóricos, habitualmente vegetales. Este subgrupo petrológico está compuesto por materiales como son los carbones, petróleos y betunes.




Aspecto del 'matasellos' especial, conmemorativo del 'Primer Día de Circulación' del sello dedicado al 'mineral' azabache, con el que marcar o "matar" el ejemplar con el que haya sido franqueado el envío de algún efecto postal, en esta fecha tan especial. 
En la parte izquierda se ha representado un collar de cuentas de azabache, encima del que aparece el nombre de la serie: minerales, debajo del collar aparece la fecha de estampación: 29 de mayo de 2020. En la parte central se representa un fragmento de azabache, en bruto, tal como sale de la mina. En la parte derecha, arriba la localidad de la estafeta: Villaviciosa, debajo, en el centro el logo de Correos y debajo, el motivo de la estampación: Primer día de circulación.


El azabache es un tipo muy especial de carbón 

El azabache es una escasa variedad de 'carbón húmico', formado en el fondo de cuencas sedimentarias, a partir del soterramiento de troncos y ramas de árboles prehistóricos. Su formación se produjo durante dos periodos del Mesozoico, durante el Jurásico y durante el Cretácico, existen por tanto dos tipos de azabache según su antigüedad de formación, con cualidades gemológicas diferentes. El azabache jurásico que es el más antiguo es el de mayor calidad gemológica y mayor aprecio, mientras que el  azabache cretácico, el menos antiguo es el de menor calidad gemológica y menor aprecio. Ello es debido a que sus propiedades físicas y químicas son algo diferentes, por lo que responden de manera distinta frente al tallado y al pulido de las piezas elaboradas con cada uno de esos tipos de azabache.

Aspecto de la superficie de fractura de un fragmento de azabache, en bruto, tal como sale de la mina. 
Imagen: Pinterest 

Recientes estudios científicos de investigadores de la Universidad de Oviedo, demuestran que el azabache asturiano se originó a partir de la transformación de la madera de troncos de árboles de varias especies de coníferas prehistóricas, pertenecientes a dos familias botánicas predominantes en la época del Jurásico: las Araucaráceas y las Protopináceas
A través de análisis morfológicos microscópicos de muestras de azabache de diferente procedencia y edad, se ha llegado a la conclusión de que el azabache asturiano corresponde a tres géneros botánicos distintos; Agathoxylon, Brachyoxylon y Protobrachyoxylon. Se han identificado tres especies dentro del primer género y dos especies en el segundo. 
La conclusión de dichos trabajos de identificación paleobotánica es que el azabache denominado de “tipo Asturias”, es el único azabache europeo en cuyo origen participan la especie Agathoxylon asturiensis y alguna especie del género Protobrachyoxylon
En la mayoría de la muestras de azabache de procedencia asturiana analizadas, se concluye que el azabache clasificado como del “tipo Asturias” se ha originado fundamentalmente a partir de madera de la especie Agathoxylon asturiensis
El clima de la región asturiana, durante el Jurásico, era cálido y relativamente seco, siendo estas condiciones ambientales las que favorecieron la producción de una madera muy compacta. Luego, algunos de aquellos árboles jurásicos se vinieron abajo, accidentalmente, y sus troncos y ramas sufrieron un enterramiento rápido, entre los sedimentos de una marisma de aguas salobres, quedando enterrados entre lodos con un alto contenido orgánico y poco oxígeno. Estas condiciones favorecieron la transformación del leño de aquellas coníferas en un tipo especial de carbón, emparentado con el lignito, pero con unas cualidades gemológicas excepcionales, casi únicas en el mundo, dando origen al azabache de Asturias.

Aspecto idealizado de un paisaje jurásico, mostrando la flora dominante en aquella época: coníferas, helechos arborescentes, cicadáceas, helechos y equisetos.

Estudios microanatómicos y bioquímicos, muy especializados, del azabache asturiano han permitido determinar que este material geológico es de naturaleza leñosa, formado a partir de madera de ciertos tipos de coníferas antiguas, convertida en un carbón de tipo húmico, perhidrogenado. Su antigüedad se ha podido determinar por la posición estratigráfica de las capas de arenisca que lo contienen y los restos fósiles de otros organismos que la acompañan, así se sabe que se formó a mediados del Mesozoico, durante la edad Kimmeridgiense, hace unos 155 millones de años, durante el Jurásico superior

El periodo Jurásico se caracteriza, geográficamente, por un aumento global de las temperaturas, hecho que se tradujo en un ascenso generalizado del nivel del mar. Esto provocó la inundación de amplias zonas costeras de los macro-continentes que existían en aquella época. 
El clima jurásico era mas benigno y estable que el del Triásico que fue muy árido y oscilante. El periodo Jurásico con una temperatura y humedad más elevada y mayor estabilidad que en el periodo anterior, la vida en general se vio claramente beneficiada. En estas nuevas condiciones ambientales, mucho más benignas para los seres vivientes que las del periodo anterior, se produjo una explosión biológica generalizada, aumentando la biodiversidad en tanto en tierra firme como en los océanos. 
El periodo Jurásico se caracterizó por la aparición, en los territorios  emergidos continentales, de grupos de animales vertebrados tan importantes como fueron los dinosaurios y los mamíferos, y también de una gran variedad de vida acuática, en los océanos de aguas cálidas que les circundaban. 

Reconstrucción paleogeográfica de los ambientes de sedimentación (marinos someros, costeros y aluviales) en los que se desarrollaron los dinosaurios durante el Jurásico Superior en la parte emergida de la placa Ibérica, durante el Jurásico superior. La situación de la cuenca jurásica asturiana se ha señalado con una flecha gruesa de color naranja. 

El efecto invernadero existente en aquella lejana época, causante de las condiciones climáticas más cálidas, favoreció el desarrollo generalizado de la vida vegetal, que también fue muy diversa y abundante sobre la tierra firme, aunque la falta de mayor humedad ambiental no  permitió igualar la extraordinaria exuberancia vegetal de los tiempos carboníferos, durante el Paleozoico. Durante el periodo Jurásico, el medio terrestre estuvo dominado por bosques de coníferas y helechos arbóreos y por matorrales de cicadáceas, mientras que las zonas húmedas estuvieron dominadas  por matorrales de equisetos y helechos. 
Serían los árboles coníferos de esta época jurásica, los que posteriormente darían origen al azabache de mejor calidad.


Esplendor y ocaso del azabache asturiano

El azabache debido a su rareza, a ciertas propiedades físicas inexplicables y a ciertas creencias supersticiosas asociadas, fue utilizado desde la prehistoria como un tipo particular de piedra semipreciosa. Usado para confeccionar numerosos elementos de adorno personal y, además, debido a que desde antiguo se le atribuyeron virtudes protectoras extraordinarias, ha sido utilizado para elaborar amuletos de protección mágica.

En el Museo de la Catedral de Ávila se conserva esta pequeña composición (27 x 10 cm.) esculpida en azabache, representando a Santiago Peregrino, acopañado de dos peregrinos arrodillados a sus pies. Obra de autor anónimo, de la Escuela compostelana. Primera mitad del siglo XVI. La peana de azabache dorado, lleva un lema suplicatorio inscrito, en latín: "Ora pro nobis beate Jacobe". 

La primera época de esplendor del azabache asturiano se produce en la Edad Media, con el establecimiento del culto a Santiago Apóstol, en Compostela (s. IX) y con el establecimiento del Camino de peregrinaje a la tumba de Santiago y su posterior popularización (s. XII). Pues entonces fue cuando se dio a conocer este material prodigioso, a muchos de los peregrinos, llegados de diversos lugares de todo el continente europeo. Estos visitantes extranjero, cada vez más numerosos, empezaron a demandar objetos tallados en esta "piedra mágica protectora", pues el camino del peregrino estaba lleno de peligros e incertidumbres y su vida posterior también. Además, tales objetos protectores también eran un testimonio y un recuerdo del largo y arriesgado viaje realizado con fines imploratorios o expiatorios hasta el finisterre español. Tales objetos se vendían en Galicia, principalmente en Santiago de Compostela y La Coruña, puerto de arribada o de embarque de algunos, a pesar de que en Galicia no hay depósitos de azabache, pero el material necesario para su elaboración llegaba desde Asturias y León. 
Desde el principio, del comercio compostelano de objetos de azabache, los depósitos que fueron más valorados y reconocidos, por su excelente calidad gemológica, fueron los  de la costa asturiana. Antiguamente hubo centenares de pequeñas explotaciones mineras que suministraron azabache en bruto. 


Mapa Geográfico-geológico de Asturias, realizado por Guillermo Schulz, publicado en 1858.  En la zona costera coloreada de azul, se hallan materiales jurásicos, en ella se pueden ver varias localidades en las que antaño se desarrolló la minería del azabache.

La calidad y el prestigio del azabache procedente de las localidades asturianas fue avalado durante siglos por el Gremio de Azabacheros de Santiago de Compostela, que exigía en sus Ordenanzas, a los artesanos agremiados, el uso exclusivo de azabache asturiano, protegiendo así un rico monopolio productivo. En Santiago de Compostela, el gremio de azabacheros, que tiene una calle con su nombre, por haber concentrado allí, durante siglos, sus talleres, fueron realizados diferentes recuerdos y símbolos de peregrinación, utilizando como materia prima el azabache procedente de Asturias. 
Objetos de azabache asturiano, relacionados con el Camino de Santiago, se conservan en algunos de los museos de Historia más importantes de Europa y en algunos otros del mundo occidental. Puesto que la peregrinación a Santiago de Compostela, en la Edad Media, convirtió el azabache asturiano en un material de distribución y aprecio casi universal.

Inicialmente, durante la Edad Media y el Renacimiento, debido a la temprana vinculación del azabache con el Camino de Santiago, con el peregrinaje expiatorio a Santiago de Compostela y con la protección milagrosa del santo a través de ciertos objetos de este material, desde Asturias se suministraba azabache en bruto, como materia prima  para los azabacheros de Galicia que realizaban los objetos acabados
Posteriormente, en el siglo XVII, algunos azabacheros gallegos se desplazaron a Asturias, donde podían conseguir mejor azabache y a mejor precio, instalándose en ciertas localidades productoras de los Concejos de Gijón y de Villaviciosa, dando nacimiento a talleres artesanos en los que se empezaron a producir objetos acabados de azabache, que luego se enviaban a los comerciantes de Compostela. 
En la Edad Media y el Renacimiento los objetos elaborados con azabache eran de uso religioso y estaban relacionados con el patrocinio jacobeo,  consistiendo básicamente en figuras de Santiago o/y de otros santos, cruces de Santiago, conchas vieiras, rosarios, etc. 
Con la aparición del protestantismo en Alemania, en el siglo XVI, y su extensión a otras varias zonas de Europa, los enfrentamientos bélicos con los católicos y las diversas y sucesivas guerras religiosas, el peregrinaje de extranjeros por el Camino de Santiago se interrumpió bruscamente, este cambio en las costumbres religiosas europeas, afectó muy negativamente a la producción y comercio español del azabache asturiano.

Serie de siete higas, 'figas', 'ciguas' o 'manines', objetos tallados en azabache, representando una mano humana, realizando un gesto 'obsceno'. Este tipo de objetos fue considerado y usado como amuletos protectores contra los efectos del 'mal de ojo' y contra la 'mala suerte'. El azabache por su característica capacidad de cargarse electrostáticamente, igual que sucedía con el ámbar amarillo, desde la remota antigüedad fue considerado como una piedra preciosa por sus imaginarias propiedades mágicas, preventivas y curativas.
Imagen: Azabache. Amuleto de la Vieja Europa y ámbar negro de Asturias

La segunda época de de esplendor del azabache asturiano coincide con la época del Barroco, en adelante, el azabache se destinaba a la fabricación de diferentes objetos de joyería popular, de uso religioso o laico, pudiendo estar relacionados con el luto familiar, con la religiosidad jacobea o con el adorno personal, de puro capricho. Tales objetos consistieron en gemas para sellos y dijes, cuentas y cruces de rosarios, cuentas para collares y pulseras, gemas para pendientes, colgantes y medallones y camafeos y también ciertos amuletos 'cristianizados' y asimilados por el catolicismo como las 'manines' o 'ciguas' (higas o 'figas'), lunas, tréboles, etc. 
En esa  segunda época, una gran parte de la producción española de objetos de azabache se exportaba las colonias y excolonias americanas, especialmente a Cuba, donde había numerosos emigrantes gallegos que adquirían y distribuían los tipos de objetos antes mencionados. 

La tercera época de esplendor del azabache asturiano se inicia a mediados del siglo XIX y concluye a principios del XX, periodo en que se produjo una enorme exportación de azabache asturiano, en bruto, hacia Inglaterra, donde los artesanos azabacheros ingleses  apreciaban mucho este azabache español, pues valoraban su alta calidad y su bajo precio. 
En el Reino Unido se había utilizado tradicionalmente el azabache inglés, procedente de las minas de Whitby, en Yorkshire, considerado el mejor azabache del mundo, pero su productividad y rentabilidad había disminuido bastante. El azabache de Whitby es de propiedades físicas y aspecto muy semejante al azabache asturiano, pero es ligeramente más duro y por tanto más difícil de tallar y pulir. Además, los costes de extracción del azabache inglés eran mucho más elevados que el asturiano, debido a que el nivel de vida británico, era muy superior al español. 
Ambos factores, explicarían porqué desde finales del siglo XIX hasta principios del XX, desde Asturias se exportaron muchas toneladas de azabache asturiano, en bruto, hacia Inglaterra. Allí los artesanos ingleses elaboraron objetos de adorno personal, con el azabache asturiano,  que se vendieron y aún se venden y coleccionan como si fuera "auténtico azabache inglés de Whitby". 

A principios del siglo XX, casi la totalidad de las minas de azabache de Oles, considerado el azabache español de mejor calidad, fueron explotadas por Arthur Lovelace, vicecónsul inglés en Gijón. Lovelace se había ido convirtiendo en el monopolizador de toda la producción de azabache asturiano de buena calidad, consiguiendo los permisos de explotación u ofreciendo los mejores precios de compra a los productores, habiendo logrado convertirse en el único vendedor de este valioso material español, a los compradores ingleses, con destino al mercado británico. 
En Oles, solamente se mantuvieron como productores y vendedores de azabache, independientes, una familia de mineros locales,  encabezada por Bartolomé Noval Montes en aquella época, a quien sucedió su hijo Tomás Noval Solar, padre de Tomás Noval Barredo, familia que  suministró la materia prima a los artesanos azabacheros asturianos y gallegos, durante todo el siglo XX y inicios del XXI. 

Tomás Noval Barredo, provisto de su luz de carburo, posando para el fotógrafo, en la bocamina de su mina de azabache, en Oles (Asturias). Con más de 80 años, aún acudía, cada tarde, a buscar nuevos filones, profundizar galerías y extraer algo de azabache, con el que proveer de materia prima a sus amigos artesanos, asturianos y gallegos. Fotografía original de Isaac Arboleya. 
Imagen: El azabache en La Marina de Villaviciosa

Sin embargo, a partir de 1925 la demanda inglesa e internacional de azabache asturiano decayó muy rápidamente, hasta extinguirse por completo hacia 1930. El colapso de la demanda estuvo motivado por un cambio brusco de rumbo en las directrices estéticas de la moda inglesa y europea. De repente el azabache había dejado de estar de moda.

En consecuencia, entre 1923 y 1925 cerraron todas las minas asturianas de azabache, por falta de demanda inglesa, excepto la mina de Oles de los Noval. quienes suministraban azabache de excelente calidad a los artesanos azabacheros nacionales, comercializando su modesta producción minera, ya que compaginaban la actividad minera con la ganadera. En 1938, con 17 años, Tomás Noval Barredo sustituyó a su abuelo y a su padre, en la excavación y explotación de la mina familiar de Oles, siendo desde entonces el único productor de azabache asturiano y español, hasta su fallecimiento en 2008, a los 87 años de edad. Debido a las circunstancias anteriores, Tomás Noval Barredo fue apodado en los medios de comunicación "el último minero del azabache". Con su muerte en 2008 expiró el permiso de explotación minera que disfrutaba la familia, permiso conservado desde tiempos de su abuelo, por lo que a partir de 2008 cesaría totalmente la actividad extractiva mediante minería.

Continuará próximamente

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