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domingo, septiembre 16

Los fósiles y la Cultura Popular (y 5)

Por Heraclio Astudillo Pombo. UdL


Las causas del declive de las creencias maravillosas, asociadas a los fósiles, en la cultura popular europea y española.


1. El descubrimiento y estudio de nuevos territorios

En la Europa moderna, durante los siglos XVI a XVIII, se realizaron numerosas expediciones de exploración geográfica, y de conquista y colonización de nuevos territorios, realizadas por exploradores viajeros, navegantes aventureros, colonos pioneros o milicias armadas que viajaban por todo el nuevo mundo recién descubierto, en representación de los intereses de los diferentes gobernantes. Gracias a las exploraciones y asentamientos realizados en los nuevos territorios colonizados de todos los continentes, se pudieron observar muchos fenómenos naturales curiosos y sorprendentes y se pudieron recolectar innumerables ejemplares de los tres Reinos de la Naturaleza. Firmándose colecciones que permitieron a los naturalistas y estudiosos, darse cuenta de la riqueza, diversidad, similitud y amplitud del mundo natural.


2. La formación de Gabinetes de curiosidades y maravillas naturales

En sus inicios, los ejemplares curiosos representantes de las rarezas de los tres Reinos de la Naturaleza, traídos hasta Europa, sirvieron para formar colecciones privadas, por parte de la nobleza y la aristocracia económica o religiosa, de cada país. Se organizan bizarras exposiciones en ciertos salones, reunidas con criterios diversos según la mentalidad de sus propietarios: estéticos, geográficos, utilitarios o míticos, dando origen a los llamados Gabinetes de rarezas o curiosidades o salas de maravillas, de la Naturaleza. En estos locale se mezclaban, caóticamente, multitud de objetos naturales y artificiales, vulgares y "maravillosos", minerales y orgánicos. El apabullante conjunto de objetos extraños, solía causar en sus visitantes una mezcla de sorpresa por la novedad y rareza de los objetos de colección y de admiración por el propietario poseedor de tales maravillas y porque había podido invertir una gran cantidad de dinero en si adquisición y acondicionamiento.


Aspecto del interior del Museum Wormianum en según un grabado realizado en 1655
Imagen: Wikipedia 

 

3. El desarrollo de la Historia Natural

Con el paso del tiempo y por efecto de los estudios sistemáticos de los distintos ejemplares recolectados y coleccionados, basados en la observación minuciosa, la comparación racionalista y la experimentación de las propiedades fisico-químicas o terapéuticas, la clasificación en categorías objetivas, acabaran por transformarse en museos privados con secciones de Antigüedades y/o de Historia Natural, mantenidos por naturalista ricos, empresarios eruditos o nobles interesados en la Historia Antigua y/o la 
Historia  Natural.

Al incrementarse los conocimientos "científicos" sobre la amplitud del mundo natural y más concretamente del mundo geológico, por el auge de las ideas racionalistas entre la mayoría de los naturalistas, filósofos e historiadores de la Naturaleza, comienza el proceso de declive de los fósiles, anteriormente. considerados como objetos de origen extraordinario, virtudes maravillosas y usos mágicos. El avance se consigue gracias a las evidencias naturalistas cada vez más numerosas, a pesar de las duras controversias mantenidas contra las opiniones anticuadas de naturalistas de mentalidad pre-científica, eclesiásticos obstrusos y creyentes ultraconservadores que defendían puntos de vista irracionalistas y sobrenaturalistas, sobre el origen y la naturaleza de los diversos tipos de fosiles.


Los fósiles de los animales marinos, servían a los defensores del sobrenaturalismo religioso, para defender la realidad de un hecho legendario, el Diluvio universal, cuyos testimonios eran los animales petrificados.
Imagen:
Virtual Fossil Museum

El enorme cambio conceptual y funcional que produce la nueva perspectiva moderna, laica, racionalista y científica, sobre la naturaleza y el origen de los fósiles, entre las capas sociales dirigentes e influyentes, favorece el declive de la interpretación arracionalista y sobrenaturalista de los objetos raros y de los fenómenos poco conocidos, de la naturaleza.


4. Expansión social y geográfica del conocimiento científico

Con el paso del tiempo y el desarrollo de los ideales sociales republicanos de los revolucionarios franceses y americanos, la educación del "pueblo" es vista como algo natural y necesario para el "hombre libre y responsable", por parte de los empresarios, lideres religiosos y gobernantes progresistas.
La alfabetización altruista de los "pobres" por parte de algunas asociaciones culturales de raíz religiosa u obrera facilitará el acceso a los nuevos conocimientos a través de libros, conferencias y tertulias. La transformación de la sociedad favorece la transmisión de las ideas "modernas, racionalistas o científicas" entre las élites de las clases populares.
El cambio sufrido en la mentalidad de las clases superiores ilustradas se va transmitiendo hacia las capas sociales inferiores, con lo que progresivamente va decayendo la apreciación y el uso social, de tipo religioso y mágico-medicinal, de algunos tipos de fósiles que anteriormente eran muy valorados con tales fines.


Ilustración del libro de Nicolás Steno (Nils Stensen)  (1.638-1.686) en la que se muestra la cabeza, reseca, de un tiburón mediterráneo, con las fauces completamente abiertas para hacer visible su dentadura. 
Se trataba de un ejemplar que diseccionó para conocer su estructura anatómica, a estudiar sus dientes se dió cuenta que eran identicos a las valoradas glosopetras maltesas, llamadas lenguas de Malta o lenguas de san Pablo, por lo que concluyó que tales piedras mágicas, en realidad, deberían ser, inequívocamente, dientes petrificados de tiburones antediluvianos.
imagen:palaeo.gly.bris.ac.uk/.../History/first.xhtml
 

5. Avances de la Medicina moderna y desarrollo de las Ciencias Naturales

A partir del siglo XVIII y, sobre todo, del XIX, con la, relativamente, rápida y profunda evolución cultural de la sociedad europea, como consecuencia de la difusión de los avances científicos de la Medicina, de la Farmacia y de las Ciencias Naturales modernas, a través del proceso de racionalización de la praxis médica y farmacéutica, de la progresiva escolarización y acceso a la información impresa, de las clases medias, se fue favoreciendo una situación de transformación social que condujo a la rápida perdida de valor y de uso social de la mayoría de aquellos fósiles que antiguamente habían sido muy apreciados y ampliamente usados con fines.

Algunos tipos de fósiles utilizados, hasta ese momento, como amuletos protectores contra el infortunio, en general, o como defensa para determinadas clases de peligros, iban perdiendo credibilidad, usuarios y demanda comercial. Lo mismo iba sucediendo con los fósiles usados como preventivo contra las asechanzas y ataques de los malos espíritus que se creía que pululaban por todas partes, ya fueran brujas, brujos, espectros o demonios, seres imaginarios considerados capaces de provocar diversas clases de agresiones que resultaban inexplicables, en épocas anteriores, incluso para gente con nivel cultural notable.


Anillos protectores, británicos, de los siglos XVII a XIX, elaborados con oro y adornados con una o más "toadstone", es decir, "piedras de sapo". Un tipo de diente fosilizado, de ciertos géneros de peces marinos mesozoicos o cenozoicos. Fueron joyas de uso, predominantemente, femenino Imagen: Victoria & Albert Museum

Igual suerte corrieron aquellos tipos de fósiles usados como remedios terapéuticos, que eran prescritos y aplicados por médicos, cultos, y preparados por boticarios, cualificados, pero también empezaba a suceder con aquellos que prescribían, preparaban y aplicaban los "médicos populares" o curanderos, para el tratamiento de diversas dolencias y enfermedades, tanto corporales como mentales.
En los muros exteriores de algunos edificios se incrustaron determinados tipos de fósiles, generalmente ammonites, no sólo con finalidades ornamentales, sino también con función protectora, ya que sus propietarios estaban convencidos de su efecto defensivo y de su poder amulético.
imagen: portlandbill


De manera que los fósiles al ir quedando despojados de sus antiguas virtudes esotéricas y de sus tradicionales funciones religiosas y mágico-medicinales, irán perdiendo su anterior relevancia social, en todas las capas de la sociedad, con lo que al cabo de los años, también, acabaron por desaparecer de la memoria colectiva, perdiéndose toda la información etnopaleontológica, con gran valor antropológico, que ciertos fósiles llevaban asociada.

Se puede constatar, documentalmente, que a finales del siglo XIX y principios del XX, se ha producido el abandono social, casi total de las anteriores tradiciones esotéricas relativas a determinados tipos de fósiles, pues se encuentran poquísimas referencias, al asunto, en los estudios folclóricos y etnográficos de esa época.
Progresivamente las antiguas costumbres relacionadas con creencias supersticiosas y prácticas irracionales, asociadas a diversos tipos de fósiles, fueron desapareciendo de la vida cotidiana para pasar a constituir materia del folclore, objetivo de la etnografía e integrante de la antropología cultural.


Diversos grupos de organismos fosilizados que, tradicionalmente, se han asociado con costumbres populares, mostrados en una pàgina web del Museo Británico de Historia Natural de londres
Imagen: Explore the myths about fossils


El siglo XX

Durante todo el siglo XX, la rapidísima transformación social por efecto de las migraciones provocadas por las diferentes guerras, la escolarización masiva a partir de las décadas de 1930 a 1950, la socialización de la medicina y la difusión de los avances científicos, se encargaron de ir haciendo desaparecer de la memoria colectiva los cada vez más escasos vestigios de la antigua cultura popular paleontológica.
Afortunadamente para los investigadores del fenómeno etnopaleontológico, aún se conservan algunos residuos de los antiguos conocimientos, gracias a la existencia de escasos depositarios, tales como libros y revistas, antiguos o personas ancianas que conservan una buena memoria de sus tiempos de infancia y juventud.


Cubierta de un libro alemán, dedicado a recopilar y mostrar las antiguas y modernas, costumbres europeas relacionadas con los fósiles, titulado "Fossilien im Volksglauben und im Alltag" (Los fósiles en el folklore y en la vida cotidiana) y subtitulado "Bedeutung und Verwendung vorzeitlicher Tier- und Pflanzenreste von der Steinzeit bis heute" (Significados y usos de los restos fosilizados de animales y plantas, desde la Edad de Piedra hasta el tiempo presente.).
Resulta irritante, constatar que no hay ni una sola referencia a casos propios de la Península ibérica, lo cual no es nada extraño, sabiendo que en esa fecha no hay ningún estudio ni publicación, peninsular, sobre el tema.
Imagen:


El siglo XXI

Hoy en día se puede comprobar, mediante encuestas y entrevistas, que hasta las clases populares que fueron las últimas depositarias de aquellos conocimientos curiosos o supersticiosos, han olvidado la mayoría de las creencias, abandonado la mayoría de las prácticas y usos populares, tradicionales, e incluso que han olvidado muchas de sus denominaciones tradicionales.
Como suele suceder, el triunfo de la revolución cultural supuso una progresiva y generalizada perdida de un antiguo patrimonio cultural, con poco prestigio y ninguna función social relevante, antes de que pudiera ser registrado y estudiado por los especialistas en etnografía y etnología.


Reflexiones finales

A pesar de que a lo largo de las entradas precedentes, se ha denostado la credulidad de los usuarios, modernos, de amuletos y de fósiles maravillosos o se ha criticado a los promotores de creencias supersticiosas, a los divulgadores de prácticas irracionales y a los vendedores de amuletos mágicos, vinculados con los fósiles, tales "errores vulgares" forman parte del patrimonio etnográfico de la humanidad.
El estudio de las costumbres, populares, antiguas y modernas, laicas, religiosas o supersticiosas, asociadas a determinados tipos de fósiles, es una fuente de conocimiento que permite, al estudioso del fenómeno, conocer la evolución conceptual de las ideas asociadas a ciertos tipos de fósiles, la distribución geográfica o/y histórica de tales ideas, su papel como barrera contra el avance de las ideas racionalistas y científicas, o su vinculación con ciertas actividades respetables, como la religión, el comercio, el derecho, el ocio cultural, etc.

La necesidad de recuperar, todo lo que sea posible, de ese interesante patrimonio cultural español, antiguo, ahora en parte irremediablemente perdido o en vías de estarlo, se justifica, científicamente, por sus notables valores antropológicos, históricos y lingüísticos, entre otros.

Pero somos conscientes que este reto de recuperación de información relativa al folklore ibérico de los fósiles no es una misión fácil, puesto que tenemos la certeza que en muchos casos llegamos demasiado tarde, puesto que los escasos ejemplares que restan de muchos documentos antiguos se han extraviado, han sido destruidos o forman parte de colecciones inaccesibles y que muchos de los otros materiales accesibles: los recuerdos de personas mayores se han deteriorados o perdidos, por senilidad o fallecimiento.
También sabemos que en otros casos va a resultar una labor muy lenta y laboriosa, porque sus depositarios, documentos o personas, no resultaran fácilmente accesibles al investigador, por ser desconocidos, estar dispersos por toda la geografía española y algunos, posiblemente, ubicados en el extranjero, pero estamos seguros que la paciencia con método e interés, ayudada por la cooperación de informantes y las facilidades que brinda Internet para acceder a fuentes de información pueden contribuir a obrar "milagros" humanos.


Referencias:

- Anónimo. Cuartos de maravillas. Wikipedia
Annoscia, Enrico. 1981. I fossili nel mondo dell'uomo. Milano. Soliart.
- Bassett, Michael G. 1982. Formed Stones, Folklore. and Fossils. National Museum of Wales. Cardiff. Geological Series No. 1,
- Buffetaut, Eric. 1991. Des fossiles et des homes. Paris. Éditions R. Laffont.
- Gayrard-Valy, Yvette. Les fossiles: empreinte des mondes disparus. 1988. Paris. Gallimard.
- Oakley, Kenneth. P. 1985. Decorative and Symbolic Uses of Fossils. Oxford University Press.
- Thenius, Erich; Vávra, Norbert. 1996. Fossilien im Volksglauben und im Alltag. Frankfurt. Kramer.

viernes, septiembre 14

Los fósiles y la Cultura Popular (4)

Por Heraclio Astudillo Pombo. UdL


La valoración social de los fósiles, como piedras maravillosas (2)


Algunos fósiles han sido considerados como "piedras sagradas", vinculadas a alguna divinidad en particular

En sociedades, muy primitivas,  con culturas muy elementales y religiones muy simples, de tipo animista,  sin divinidades mayores  pero con infinidad de divinidades menores, vinculadas al dominio de  toda clase de fenómenos naturales, se consideraron como "piedras muy especiales" de naturaleza sagrada, a algunos tipos de fósiles. A los que por sus especiales características particulares de forma y lugar de yacimiento, fueron interpretados como un tipo de “receptáculos pétreos”, en cuyo interior gustaban de refugiarse o residir ciertos seres invisibles y muy poderosos llamados “genios”,  “espíritus” o “fuerzas” que regían ciertos fenómenos y procesos de la naturaleza”, por lo que creyendo que estaban dotados con determinados poderes sobrehumanos muy específicos. También creían  que esos espíritus podían ser seducidos o empatizados, mediante ciertas "formulas" u oraciones,  rituales propiciatorios o acciones de ofrenda, consiguiendo influir o dominar, de esa manera, sobre su poder mágico, en beneficio propio. Por este motivo algunos tipos de fósiles fueron considerados y usados como verdaderos fetiches portátiles, cargados de “fuerza o poder” mágico gracias a su imaginario contenido interior.

En la época romana, el azabache debido a sus cualidades electrostáticas, fue considerado como una piedra mágica emparentada con el ámbar amarillo. Frecuentemente fue usado en la elaboración de joyas-amuleto: medallones, broches camafeos y anillos, pues debido a sus supuestas cualidades protectoras mágicas se le creía capacitado para desviar o neutralizar  la mirada de los fascinadores causante del mal de ojo. Los medallones colgantes y broches camafeos de azabache, romanos, destinados a la protección contra la fascinación, fueron tallados con un tema muy popular en aquella época, una representación de la cabeza de la mítica Medusa quien podía petrificar con su mirada. Talla de 3 x 4 cm.
Imagen:  Museo de Yorkshire

Con el paso del tiempo y la evolución de aquellas sociedades sencillas y primarias hacia modelos sociales y culturales más complejos,  con religiones  más estructuradas, con un sistema de “divinidades mayores  y menores”, aquellos mismos tipos de fósiles habrían pasado a ser considerados  como "piedras sagradas", ya no por ser un estuche sagrado o residencia mágica de una divinidad menor, sino por considerarlos como verdaderas representaciones pétreas de unas determinadas divinidades mayores o menores, constituyentes del panteón religioso de aquella comunidad social.  
Se creyó que existía un vínculo mágico entre aquellas clases de “piedras”  y las divinidades a las que representaban simbólicamente. Está supuesta vinculación mágica hizo que se les supusiese como piedras dotadas de ciertas virtud o poder mágico, bastante específico, en función de las capacidades sobrenaturales atribuidas, precisamente, a aquella divinidad, en particular, que las patrocinaba personalmente. Como, según la mitología propia de esa sociedad, cada una de tales divinidades, , disponía de unos poderes personales bastante particulares y característicos, relacionados con la solución, mitigación o prevención de diversos tipos de problemas humanos que habitualmente condicionaban la calidad y satisfacción de la vida humana, cada clase de aquellas piedras gozaba del mismo tipo de capacidades mágicas protectoras, preventivas o curativas que su divinidad patrona.

Un sacerdote hindú adorador del dios Visnú, en un ritual invocatorio de esa deidad, unta con una pasta oleosa vegetal unas piedras sagradas llamadas Salágramas. En realidad se trata de nódulos de piedra caliza negra 
que proceden del río sagrado Gandakí, en Nepal y que contienen el molde interno de un ammonite o marcado su molde externo. A esta clase de nódulos calizos ammoníticos, procedentes de esa zona nepalí, se les considera una representación prodigiosa del dios Visnú, que cuando son ocupados por la deidad adquieren una capacidad de indulgencia enorme, si luego se les venera de la forma adecuada.

En sociedades con una interpretación mítica de las piedras  y una concepción mágica del mundo físico, a ciertos tipos de fósiles se les atribuyó un determinado origen mágico-mítico,  en función de su forma característica y de su lugar de hallazgo, su formación estuvo asociada a la intervención sobrenatural de una determinada divinidad. Por este motivo algunos tipos de fósiles serían considerados como un tipo de piedras consagradas a una divinidad,  ya fueses por ser su representación simbólica o por ser su reliquia. Por tales motivos se las suponía piedras dotadas con virtudes mágicas benefactoras o poderes sobrenaturales  benéficos, más o menos específicos,  poderes que coincidían con aquellos que eran propios y típicos de la divinidad a la que representaban. A tales clases de piedras sagradas, se les rendía el mismo tipo de culto y veneración que a las imágenes figurativas convencionales que representaban a las divinidades asociadas a ellas.


Algunos tipos de fósiles fueron considerados como una clase de "piedras donadas" por las divinidades a sus devotos, como un regalo con efecto benéfico y protector 

En otra etapa histórica posterior, con sociedades más complejas y religiones míticas con diversas divinidades mayores y otras muchas menores, ciertos tipos de fósiles habrían pasado a ser considerados, no como simples piedras mágicas, cargadas de buenas influencias y capaces de proporcionar buena suerte o protección contra amenazas latentes, por su misma naturaleza mágica, sino por ser un regalo de una divinidad. 
En aquella lejana época de la antigüedad, ciertos tipos de fósiles, habrían sido interpretados como una clase de "regalos divinos", piedras dejadas al alcance de sus devotos humanos, por ciertas divinidades, superiores (celestes o meteorológicas) o inferiores (subterráneas), magnánimas y generosas benefactoras de aquella comunidad humana, que les rendía culto de veneración. 
En unos casos se creía que la residencia permanente de estas divinidades amigables y protectoras, podía ser celeste, en otros caos terrestre, subterránea o acuática, según contaban los relatos de la mitología, particular de aquella comunidad. Todo este contexto fabuloso vendría influenciado por la forma particular de aquellos fósiles, por su imaginario y mítico lugar de procedencia, celestial, acuático o subterráneo y las cualidades de su pretendido donante divino.

Representación artística de la creencia popular, germánica, según la cual los belemnites eran “piedras del trueno” que caían durante las tormentas acompañando a los relámpagos y truenos o que eran supuestas "flechas de Donnar", lanzadas con ira por el dios del trueno, contra sus enemigos. En la mitología de los germanos, los belemnites  eran interpretados como auténticas "piedras de rayo" que guiaban al rayo hasta su objetivo y causaban gran destrozo allí donde golpeaban por voluntad de Donnar o Thor. En diversos lugares de España y Portugal, los belemnites también han sido considerados popularmente como un tipo de "piedras de rayo".
Imagen: Fossil myths   

En aquella misma época histórica, en otras sociedades de cultura más compleja, con religiones más elaboradas, se habría considerado a algunos tipos particulares de fósiles, por su rareza y forma característica, como verdaderos objetos mágicos donados por alguna divinidad magnánima a sus devotos humanos, que podían ser usados en beneficio de la comunidad o para la protección personal. 
Se creía que aquellas divinidades magnánimas se complacían en hacer regalos mágicos a sus fieles, como una muestra de su o simpatía hacia ellos. Debido a esta creencia, algunos fósiles fueron considerados como verdaderas piedras divinas.

Un collar de ámbar, realizado con fragmentos rodados de resina fósil, recogidos en playas del mar Báltico. A pesar de su innegable atractivo estético, su mayor atractivo es que era capaz infundir sabiduría y virtud en sus portadores, pero es que además se creía que era un buen preventivo y un buen remedio curativo contra las dolencias relacionadas con el pulmón, la garganta, los dolores de cabeza, la circulación, etc.
Imagen:
http://www.mesiento.com/ambar-ese-regalo-de-la-madre-tierra

 


Algunos fósiles considerados como "piedras mágicas" dotadas con virtudes particulares, para la defensa o protección específica

La creencia en la existencia de una vinculación directa entre ciertos tipos de “piedras maravillosas” (fósiles) con determinadas divinidades, competentes en ciertas acciones protectoras específicas, habría influido para que la gente usara esos tipos de fósiles como amuletos o talismanes, con finalidades protectoras muy particulares y específicas. Tales "piedras mágicas" podían ser usados en la prevención de determinados tipos de amenazas latentes tales como: peligro de accidente, fracasos y desgracias varias,  enfermedades y dolencias, causadas por las malas influencias ejercidas por ciertos tipos de malos espíritus que se suponía que habitaban en todas partes o en ciertos lugares, y que siempre estaban dispuestos a perjudicar a las personas devotas y a sus propiedades. También se usaron para neutralizar los conjuros mágicos, maldiciones  o encantamientos, de tipo perjudicial, lanzados sobre ciertas personas vulnerables, por medio de malas artes (hechicería) por brujos y brujas.

Fotografía tomada a principios del siglo XX, en la que se pueden ver 10 ejemplares de erizos fósiles de la especie  Echinocorys scutatus, dispuestos en el alfeizar de una ventana, con la finalidad de alejar de aquella vivienda, la "mala suerte" relacionada con la caída de rayos. Por medio de esta exposición de supuestas "piedras de rayo" se creía que se evitaba que algún rayo pudiera alcanzar esa casa, pues su presencia la protegía mágicamente.
Imagen: Herbert Toms, 1928. 

Ciertos tipos de fósiles se usaron para protegerse contra las desgracias que pudieran poner en peligro las más diversas empresas humanas,  pudiendo incluirse, desde los proyectos comerciales,  los procesos industriales, los éxitos económicos hasta los triunfos amorosos o el éxito de los procesos productivos anuales de tipo agrícola y ganadero, la conservación de los alimentos o la protección o recuperación de la salud, la ausencia de problemas graves en los largos viajes por tierra y mar, pero también para asegurar el tránsito fácil y rápido del espíritu de los difuntos al otro mundo.

Representación humorística de ciertas situaciones reales en la vida cotidiana de las cortes principescas europeas, durante los siglos X al XV. Se representan determinadas creencias y costumbres supersticiosas, de la época medieval y renacentista, asociadas al temor a los envenenamientos alimentarios. 
En el centro un costoso amuleto llamado lenguario o árbol lingual, elaborados con metales preciosos y ramas de coral rojo y dientes fosilizados de diversos géneros de tiburones. Los dientes eran llamados glosopetras o piedras lengua, pero también lenguas de víbora, de serpiente, de san Pablo, etc.. que se creía que neutralizaba los venenos. A la derecha un comensal realiza la "prueba" de la inocuidad del contenido de su copa. A la izquierda, el camarero envenenador y su víctima, que no tomó la precaución que su compañero de mesa...
Imagen: Junior Geo 


Algunos fósiles considerados como "piedras mágicas remediadoras" con virtudes medicinales

En una etapa histórica posterior, la primitiva creencia supersticiosa en la posesión de unas supuestas virtudes preventivas o defensivas, típicas de ciertos tipos de fósiles, habrían evolucionado hacia una ampliación de sus supuestas capacidades mágicas, alcanzando la capacidad de remediar dolencias o enfermedades, gracias a la posesión de determinadas virtudes curativas. De esta manera, algunos tipos de fósiles considerados como piedras  defensivas habrían pasado a ser considerados como piedras medicinales, que usadas de la forma apropiada serían capaces de causar efectos reparadores sobre la salud humana, cuando estuviera más o menos deteriorada, con un efecto curativo semejante a como lo podrían haber hecho otros remedios de origen vegetal o animal. 


Los fósiles de la ostra grifea (Gryphea arcuata), antiguamente, fueron utilizados en diversas regiones de Europa para tratar los problemas de artrosis y deformación articular, causados por el reumatismo deformante, aplicando el principio médico de "las signaturas" o señales divinas que mostraban diversos minerales, animales o vegetales. Su aparente deformidad indicaba que podía actuar sobre las deformaciones artrósicas y los dolores artríticos humanos.
 imagen: http://www.windowsonwarwickshire.org.uk/spotlights/jurassic/a_devilstoenail.htm  

En algunos casos, los fósiles fuero utilizados como "remedios simples", y se creía que bastaba con sumergirlos, durante cierto tiempo, en las bebidas o comidas que se administraban al enfermo o si eran fósiles muy pequeños, tragarlos con un bocado o sorbo, para que le transfirieran su virtud curativa. 
En otros casos la preparación del remedio era algo más compleja, pues los fósiles debían ser triturados o pulverizados para poder ser suspendidos en líquidos diversos o disueltos en vinagre para luego poder ingerirlos o aplicarlos sobre ciertas partes del cuerpo
Otra modalidad consistía en que también fueron consumidos como constituyentes de ciertas fórmulas elaboradas por médicos y farmacéuticos, siendo considerados ingredientes, más o menos importantes de ciertas pócimas, para el tratamiento de determinadas dolencias. Este fue el caso del llamado "unicornio mineral" o "unicornio fósil".
 
Cubierta de una edición de 1669, de la Historia Natural de Cayo Plinio Segundo, en la que en algunos capítulos se incluía el uso médico que, en su tiempo (s. I dC), se hacía de algunas piedras consideradas como curativas. Sus absurdas y dudosas anotaciones, fuero seguidas y aplicadas, crédulamente, por muchos médicos y boticarios, hasta finales del s. XVII
Imagen: Wikipedia


Ciertos tipos de fósiles que, entonces, se creían "piedras maravillosas", pasaron a formar parte de la materia médica y de la farmacopea, oficial de su época, quedando recogidos, con extraños nombres específicos, en los llamados lapidarios médicos. Esos libros eran tratados de litoterapia escritos por afamados médicos de la antigüedad, griegos y romanos, y posteriormente adaptados o ampliados por famosos médicos que cuidaban de la salud de la nobleza y la aristocracia militar, civil o eclesiástica, en la época medieval o en la renacentista.
Algunos de aquellos antiguos manuales de litoterapia fueron extraordinariamente famosos y respetados en su época, siendo aceptados sus principios y aplicados sus consejos por la mayoría de los médicos, desde los tiempos de la Grecia clásica hasta finales del Renacimiento, en que su valoración por parte de los médicos y boticarios, más críticos y buenos observadores, puso en duda su efectividad o demostró su falta de eficacia, provocando su descrédito y contribuyendo al abandono de su uso.


Algunos fósiles considerados como "piedras devaluadas" y objetos obsoletos
Por otra parte, también se ha podido observar que cada vez que algunas antiguas creencias mágico-religiosas vinculadas con algún tipo de fósiles, entraban en crisis, debido a su gran incoherencia con el nuevo marco cultural o con el contexto religioso, entonces sucedía que las costumbres, las creencias y los valores, anteriormente bien aceptados y predominantes, quedaban muy rebajados de categoría en la valoración social, se iban abandonando y con el tiempo se volvían minoritarios y en casos extremos de rigidez o intolerancia por parte de las clases dominantes, las viejas costumbres y creencias podían llegar a ser prohibidos y sus practicantes a resultar perseguidos, como herejes o sediciosos.
El cambio brusco del marco de referencia, cultural o religioso, de aquella sociedad podía ser consecuencia de una conquista militar por una nación extranjera, seguida de una posterior colonización, con una " imposición", sobre los vencidos, de nuevas normas, creencias y valores, los propios de los vencedores. Tal como pasó en diferentes partes de Europa, en diversas épocas históricas, ya fuese por efecto de la helenización, la romanización, la cristianización o la islamización de la población del territorio conquistado.

Fósil del equinodermo Micraster coranguinum, visto por su parte dorsal. Antiguamente, en ciertas zonas de Álava, Guipúzcoa y Navarra estos erizos de mar fósiles fueron considerados como piedras del rayo. Razón por la que eran expuestas en los alfeizares de las ventanas con la finalidad de que impidieran la caída de rayos sobre aquella casa. 
En otras zonas estos fósiles fueron considerados como piedras usadas en la lapidación de diversos santos cristianos y por ello impregnados con ciertas virtudes derivadas de los poderes específicos del santo lapidado.
imagen:  http://www.primigenius.com/shop/foto/FS%203898.jpg
El cambio brusco del marco de referencia social, cultural o religioso, también podía producirse como consecuencia de una “revolución" social, como fue la francesa, o de una “revolución" filosófica, como fue la Ilustración o de una “revolución" política como fue la bolchevique, todas ellas sucedidas en tiempos históricos relativamente recientes. En todos los casos mencionados se valoraba positivamente el racionalismo, el laicismo y la visión naturalista de la Naturaleza y se despreciaba el irracionalismo, el sobrenaturalismo y la visión mágica de la Naturaleza.
Con cada nueva crisis sociológica e ideológica que afectaba a la comunidad, aquellos tipos de fósiles que habían estado bien considerados, anteriormente, por su vinculación mágica, iban perdiendo la mayor parte de sus antiguos atributos mágicos y virtudes extraordinarias, degradándose su valor cultural, desapareciendo su antigua función social y decayendo su apreciación social.

En ciertos lugares de los alrededores de la ermita de "la Mare de Déu de la Providència", de Mig Camí, en Tortosa, todavía en la actualidad, se siguen recogiendo artejos estrellados del tallo del crinoide Pentacrinus, pero sólo como un recuerdo curioso de la visita. Pero muchas personas crédulas y supersticiosas, además, creen que son portadores de buena suerte
Imagen: Fósiles de Mig Camí

En muchos casos, incluyendo el tiempo actual, después de una fuerte degradación cultural y depreciación social, algunos tipos de fósiles, únicamente pudieron conservar su más primitivo y elemental estatus social, siendo considerados como simples piedras portadoras de buena suerte, es decir, objetos portadores de buena fortuna para sus poseedores.



Las "piedras" de formas extrañas que no son auténticas piedras
 
Como ya se ha comentado, anteriormente, en la última etapa cultural, de la sociedad europea que se inicia con la Revolución francesa, su marcado sentido racionalista, igualitario, antimonárquico y anticlerical, seguido del movimiento filosófico cientifísta, racionalista y antioscurantista de la Ilustración, las piedras maravillosas de todo tipo, de antaño, cayeron en un gran desprestigio social. Además con los avances de las ciencias naturales quedaba demostrado que las "piedras figuradas" no eran ninguna "maravilla" o "prodigio" de la Naturaleza, sino que se habían formado por causas naturales y de forma natural y que se trataba de restos de diversos tipos de organismos que habían vivido, millones de años antes que la Humanidad y que algunos de ellos, se habían podido conservar en forma de fósiles.


En el libro de Niels Steensen o Nicolaus Steno, titulado "Elementorum Myologiae Specimen", 1ª edición, 1667, quedaba claro que las piedras mágicas, denominadas "glossopetras" eran idénticas a los dientes de los tiburones actuales
Imagen: Ed Rogers Rare Geology Books 


La devaluación de las piedras mágicas y maravillosas, se ha conservado y ampliado en los tiempos actuales, en los que predomina la mentalidad racionalista y materialista sobre su contraria, la mentalidad mágica y espiritista. 
En la actualidad, la mayoría de las personas consideran a los fósiles como objetos de coleccionismo o de decoración, y algunas otras como elementos geológicos de conocimiento científico que permite reconstruir la historia de la Vida sobre la Tierra y las condiciones que la hicieron posible. 
No obstante, lo anterior, el valor y uso mágico de los fósiles se había conservado o reinstaurado, de nuevo, en ciertos sectores sociales, supersticiosos, carentes de toda capacidad crítica, faltos de recursos intelectuales para interpretar el mundo físico con criterios racionales y naturalistas.  Se trata de personas más o menos, vinculadas con el esoterismo, de todo tipo, ya esté relacionado con la religiosidad popular, más bien delirante o con las absurdas técnicas de pronostico del futuro, tales como la astrología, la numerología, la cartomancia, quiromancia, etc. o
adictas a las formas más absurdas de muchas de las llamadas medicinas alternativas, basadas en las más primitivas creencias y en prácticas chamánicas o pseudocientíficas, sin ningún fundamentos científico.  

Rostro de ortocerátido, procedente del Paleozoico de Marruecos, recortado, pulido y engastado en montura de plata, diseñada para ser usado como colgante. 
Según el vendedor sirve para aumentar la vitalidad, reducir la ansiedad y el estrés, neutralizar las toxinas, equilibrar las emociones, aumentar la seguridad en uno mismo y alcanzar el éxito en los negocios... Es decir se vende como amuleto y piedra curativa polivalente, ¡Casi nada!
Imagen: NewAge

En tales colectivos sociales, aún, se sigue creyendo en los poderes mágicos de los amuletos, en general, y en el influjo de ciertas piedras maravillosas, en particular, incluidos en esta categoría algunos tipos de fósiles.



lunes, septiembre 10

Los fósiles y la Cultura Popular (3).

Por Heraclio Astudillo Pombo. UdL


La valoración social de los fósiles, como piedras maravillosas (1)


Introducción

Desde los tiempos más remotos de la humanidad, con comunidades sociales muy pequeñas y mal comunicadas, hasta los tiempos actuales, con comunidades sociales de tamaños muy variables y, en general, muy bien comunicadas, la cultura humana se ha ido haciendo más amplia, compleja y compartida, en muchos de sus aspectos. Con el paso de los siglos, las diversas culturas del mundo que antaño era muy originales y diversas y las sociedades locales muy heterogéneas, se han ido haciendo, cada vez, más y más semejantes y muy homogénea.
Cuanto más se retrocede en el tiempo, las creencias, los usos y las costumbres humanas se van haciendo más variadas y diferentes, incluso entre comunidades sociales que geográficamente son relativamente cercanas. Si las reflexiones anteriores las aplicamos a la cultura popular, centrándonos sobre las potenciales influencias culturales que pudieran haber ejercido ciertos tipos de fósiles, podemos intuir que en cada comunidad podrían haber llegado a tener nombres, creencias o usos muy diferentes, en función de su distanciamiento geográfico, socio-cultural y socio-económico, pues en tiempos pasados se producirían menos interacciones sociales y culturales en función de la distancia geográfica, cultural y étnica.





Los fósiles considerados como "piedras" auguradoras de la futura buena suerte de quien la encontró 

Según la opinión de algunos paleoetnólogos, durante las primeras etapas culturales de la humanidad,
 parece ser que las sociedades más primitivas habrían considerado a los fósiles como un tipo particular de "piedras muy raras", debido a su aspecto y por su gran escasez. Ambas característica eran las que hacía apetecibles, apreciables, valiosos a ciertos fósiles y por tanto dignos de ser buscados, recolectados o adquiridos, conservados, transportados y, si se presentaba la ocasión, intercambiados. 
Tal como se pudo comprobar que sucedía, en tiempos recientes, en ciertas sociedades modernas de cultura muy primitiva, por haberse mantenido ocultas, aisladas y al margen la cultura contemporánea de su entorno, por motivos mítico-religiosos. Algunas de estas comunidades eran de cultura prehistórica o casi prehistórica, acantonadas en rincones inexplorados e inaccesibles de selvas impenetrables, de todos los continentes, finalmente contactadas y aculturadas en los siglos XIX y principios del XX.
Parece ser que el hallazgo, posesión y exhibición pública de ciertos tipos de fósiles, se consideraba una forma por medio de la cual las divinidades, los antepasados o los genios señalaban, identificaban o diferenciaban a aquellas personas que reunían ciertas cualidades personales que las hacían, supuestamente, competentes para liderar empresas o misiones exitosas. De alguna manera, indicaban que en el futuro serían "muy afortunadas” o suertudas". Era una manera de realzar o mejorar la consideración social ante los ojos de toda la comunidad. Se suponía que las personas poseedoras de "piedras de la buena suerte" (fósiles, cristales, minerales, etc.) gozarían de buena fortuna, o protección de entidades sobrenaturales y tendría éxito en las empresas personales que iniciaran, con las consiguientes repercusiones positivas para toda su comunidad. 

Es posible que el hombre prehistórico, buscando fragmentos de pedernal (sílex) para tallar instrumentos de piedra, cortantes, pudiera encontrar casualmente algunos tipos de fósiles muy especiales por su aspecto, a los que por primera vez en la historia de su comunidad, tuviera que dar sentido y, por tanto, intentar explicarse cuál podía ser su origen y cuáles sus propiedades no físicas sino metafísicas. La mitología de la comunidad y la fantasía del individuo facilitaría enormemente esta tarea de fabulación.
Imagen: Homo sapiens

Se ha considerado posible y probable que en la Prehistoria, el hallazgo y posesión de ciertos tipos de fósiles, tal vez pudiera haber sido considerado como un signo que manifestaba la existencia de un pacto o un medio mágico de propiciación de la voluntad de alguna divinidad. Tal situación personal, bajo la protección divina, sería una situación muy ventajosa y muy favorable para sus poseedores, a la vez que resultaría muy benéfica para su entorno social. 

Parece probable que en la antigüedad remota, en las culturas más primitivas, se habría podido considerar a ciertos tipos de fósiles como un tipo de piedras muy apreciables, por su vinculación positiva y favorable con alguna divinidad protectora. Por lo tanto su posesión por hallazgo o por adquisición, les otorgaría a los poseedores cierto efecto benéfico, un significado premonitorio, augural o anunciador de un futuro muy favorable y por tanto de futuras acciones recompensadas con el éxito, al gozar de una especial protección divina. Parece ser que, por este motivo, algunos tipos de fósiles pudieron ser considerados como piedras anunciadoras de la buena fortuna o de la protección divina para sus propietarios.


Los fósiles considerados como "piedras" protectoras o defensivas

En una etapa prehistórica, posterior, o protohistórica, en sociedades algo más complejas socialmente y más avanzadas culturalmente, algunos tipos particulares de fósiles habrían podido aumentar de categoría en su valoración y aprecio social, al haber podido pasar de ser considerados como simples "piedras raras" o simplemente "piedras anunciadoras de buena suerte" a autenticas "piedras aportadoras de buena suerte".  Esta creencia se basaría en otra creencia previa, la de que ciertos espíritus o genios gustaban de residir en el interior de ciertos tipos de piedras no comunes. Esto habría hecho suponer que en su interior residía un tipo de seres muy poderosos, invisibles, que eras la fuente generadora de fuerza sobrenatural o de poder mágico, que resultaba favorable para su poseedor. Por este motivo, en esta nueva época, se habría pasado a considerar a ciertos tipos de fósiles, como un tipo de verdaderas "piedras mágicas" o "piedras de virtud", porque se creyó que eran piedras capaces de atraer y mantener sujeta sobre ellas y alrededor de sus poseedores, 
la buena suerte y el éxito.

Collar realizado con conchas fósiles de Dentalium badense, hace 27.000 años. Objetos de uso personal, de este tipo, tan poco atractivos estéticamente, parece probable que habrían tenido una función protectora y no una función decorativa personal.
Las conchas fósiles de dentalio que forman este collar, hallado en el sitio arqueológico de Dolni Vestonice (Rep. Checa), debieron ser recogidas de los grandes yacimientos de piedra caliza, del Jurásico, que forman las montañas situadas justo detrás del lugar de Dolni Vestonice, a pocos kms de distancia.


Los fósiles considerados como “piedras de poder” o “piedras de virtud” muy útiles para confeccionar amuletos

A la clase de piedras antes descritas, se les atribuyó la "virtud" o “poder” de ser capaces de mantener las desgracias de toda clase y a los malos espíritus que se creía que las causaban, alejados de donde estaban ellas y por tanto lejos de los lugares en los que se depositaban y de las personas que las portaran encima. 
Las llamadas “piedras de poder” o “p. de virtud” fueron consideradas como "piedras de protección mágica" o "piedras de defensa mágica", pues se las creía capaces de neutralizar, hasta una cierta distancia, cualquier tipo de peligro, visible o invisible, latente en su entorno social o natural, tales como pudieran, espíritus, demonios, ladrones, enemigos, brujas, encantamientos, accidentes y enfermedades de todo tipo. 

Parece ser que del modo que hemos ido relatando, con el paso del tiempo y de forma  progresivahabría ido aumentando el primitivo y ligero aprecio que los humanos sentían por ciertos tipos fósiles, debido a la progresiva evolución social y aumento de la complejidad cultural que habría aportado mayor fantasía, más relatos míticos fabulosos y legendarios que habrían proporcionado un contexto social y cultural más favorable en la apreciación y consideración social de aquellos fósiles.
Se cree que determinados tipos de fósiles podrían haber ido ascendiendo de categoría cultural y aprecio social, al ir siendo relacionados con diversos personajes sobrehumanos, divinidades ancestrales, asociados a diversas prácticas supersticiosas y personajes míticos propios de aquella comunidad. Tales circunstancias habrían servido para reforzar la creencia de que aquellas "piedras" eran objetos mágicos, canalizadores del poder divino, necesarios para disponer de protección sobrenatural, verdaderamente útiles y muy poderosos, capaces de proporcionar inmunidad total frente a ciertas amenazas o garantizar un alto nivel de seguridad a sus poseedores. 

Ciertas clases de ammonites, conocidos en el norte de Inglaterra con el nombre de snake-stones (piedras serpiente o serpientes de piedra), recogidos por los peregrinos que visitaban la tumba de santa Hilda, en los alrededores de la abadía de Whitby o adquiridos en la abadía, a cambio de una limosna piadosa, durante la Edad Media y el Renacimiento, e incluso en épocas posteriores, se les acostumbraba a esculpir una cabeza serpentina. Manipulados de esta manera, recordaban el milagro de la santa y protegían de forma más efectiva contra la picadura de las serpientes supuestamente venenosas que abundaban en las zonas de matorral bajo, que cubrían una gran parte del territorio, por lo que luego eran portados como amuletos antiofídicos capaces de alejar a las serpientes,
Imagen: http://www.rammuseum.org.uk/collections/geology/fossil-fables

Mientras que en esa época inicial, igual que sucedería posteriormente, ciertos fósiles-amuleto eran considerados como objetos de defensivos muy específicos y solo defendían contra uno o dos tipos de amenazas, como por ejemplo los llamados "piedras del rayo", contra el impacto del rayo, algunos otros tipos de fósiles-amuleto, debido a su aspecto particular, al lugar de su yacimiento o alguna otra circunstancia particular, habrían sido considerados y usados como piedras mágicas con capacidad defensiva contra varios tipos de amenazas latentes en el entorno. Siendo usados como amuletos no específicos o multiespecíficos, pues supuestamente eran poderosos o efectivos como defensa mágica contra muchos tipos de peligros amenazantes, al suponerse que aquellas piedras mágicas estaban dotadas de una fuerza mágica repelente, capaz de detener o alejar a numerosos tipos de malas influencias. Se les creyó capacitados para crear una especie de barrera o burbuja defensiva, invisible, que protegía contra el mal una cierta zona del espacio, situada en su alrededor inmediato. Cualquier persona que se sintiera amenazada por algún tipo de fuerza maléfica indefinida o por varias, podía defenderse mágicamente manteniéndose dentro del campo de influencia benéfica o zona protegida, creada por el poder mágico de aquel fósil-amuleto.

En 1887, la excavación de una tumba antigua en Dunstable Downs (Gran Bretaña) de la Edad del Hierro (s. VI - s. I aC), permitió descubrir los esqueletos de una mujer y un niño pequeño que aparecían rodeados por cerca de 200 fósiles de erizos de mar, la mayoría de ellos del género Micraster sp., y unos pocos del género Echinocorys sp. 
Parece probable que, hace unos 2600 años, los familiares y amigos de los difuntos, debieron disponer ritualmente los fósiles, en forma de circulo, con alguna finalidad mágica particular, seguramente de tipo protector, para facilitar favorablemente el buen tránsito hasta el "otro mundo" mítico, a sus dos queridos seres difuntos.
Imagen: Folklore de los Fósiles Ibéricos

Debido a tales creencias, supersticiosas, determinados tipos de fósiles tradicionalmente considerados como objetos mágicos protectores o defensivos, fueron llevados consigo por individuos, vivos o muertos o depositados en ciertos lugares de las casas, en donde residían familiares, en graneros, bodegas, lecherias o establos. También fueron colocados en las tumbas, junto con el cuerpo del difunto, puesto que se les consideraba como objetos portátiles, dotados de una gran capacidad de defensa o protección mágica contra las fuerzas mágicas malévolas.

Conclusiones parciales sobre la evolución de la valoración social de los fósiles y sus posibles causas, en la antigüedad

Se puede afirmar que la apreciación humana hacia los fósiles, ha variado según áreas geográfico-culturales y momentos históricos, pero también se sabe que la valoración social ha ido variando con el paso del tiempo, aumentando en unos casos y disminuyendo en otros, e incluso extinguiéndose.
En todos los casos en los que se ha podido conocer la función social y el uso cultural, se ha podido comprobar que la valoración social de un determinado tipo de fósiles, ha sido influenciada o determinada por la categoría socio-cultural de la función social que esos fósiles han desempeñado, en la cultura de una determinada sociedad, en un momento histórico.

En general los fósiles vinculados con la protección de la salud (medicina, litoterapia), los vinculados con la protección mágica (hechicería, chamanismo, amuletos y talismanes) y los vinculados con la propiciación de la voluntad de las divinidades (religiosidad, reliquias) han gozado de gran aprecio y estimación social, en todas las épocas históricas y lugares geográficos. Algunos tipos de fósiles aún conservan sus viejas funciones y antiguos usos, en la actualidad, entre grupos de personas muy supersticiosas y con bajos niveles de formación científica.

Algunas de las afirmaciones que se han presentado anteriormente, en cuanto a las condiciones sociales e históricas, particulares, del proceso de asimilación cultural de determinados tipos de fósiles, por parte de una determinada comunidad social, que eran válidas para las sociedades de la Antigüedad, abarcando tal denominación las sociedades del periodo histórico comprendido entre el Paleolítico (hace unos 33.000 años) y el final de la Edad Media (hace entre 1.500 a y 1000 años), también resultan válidas para las sociedades modernas y contemporáneas, abarcado tal denominación a las sociedades del periodo histórico comprendido entre el final de la Edad Media (año 1.500, hace unos 500 años) y el momento actual (2007).

Excelente ejemplar de ammonites, por su buen tamaño y buena conservación. Este tipo de fósiles es utilizado actualmente como simple elemento decorativo o de colección. Pero en la antigüedad, un tipo de ellos, los que eran dorados por estar constituidos por pirita no oxidada, fueron muy valorados, pues se creía que poseían la capacidad de inducir sueños proféticos, por lo que fueron usados para conocer el futuro, siendo colocados bajo la almohada. 
En la Edad Media se creyó que estas “piedras” eran "serpientes petrificadas" y que poseían la virtud de poder mantener alejados a los malos espíritus y a los rayos, por lo que los de pequeño tamaño se usaron como amuleto personales y los de gran tamaño fueron empotrados en las fachadas de viviendas, iglesias y torres para protegerse del ipacto del rayo y de los ataques de brujas, duendes y dragones.
Imagen: Museo Minas UPM  

Las "colecciones" de fósiles más antiguas que se conocen, se han hallado en la excavación de yacimientos arqueológicos, en los niveles correspondientes a la cultura Neanderthal. Desgraciadamente se carece de contexto suficiente como para poder hacerse alguna idea de cuál pudo ser su función y consideración, por eso se ignora cual pudo ser su verdadera utilidad, si pudieron ser considerados y usados como amuletos protectores o, simplemente,  como "piedras casi comunes" curiosas y raras. 


El demostrado efecto ansiolítico de los amuletos pero no su efecto protector

El hecho de que una persona supersticiosa pueda sentirse permanentemente insegura, al creer que está amenazada por fuerzas poderosas, incontrolables e invisibles, puede provocarle grandes dosis de ansiedad, a la larga, conducentes a temores obsesivos, paranoias y enfermedad. Por el contrario, el hecho de que una persona pueda sentirse segura, por poseer un objeto que la protege, mágicamente, contra ciertas amenazas y que la defiende de manera efectiva de los ataques que puedan lanzarle enemigos visibles e invisibles, a cualquier hora del día o de la noche, tiene efectos seguros sobre su salud, al reducir enormemente su niveles de estrés, mientras su amuleto esté junto a ella y crea que su poder protector sigua siendo fuerte y su fuerza defensiva imbatible.


Fuentes

- Abel, Othenio. 1939. Vorzeitliche Tierreste im deutschen Mythus, Brauchtum und Volksglauben. Jena. Verlag Gustav Fischer
Almagro-Gorbea, M.  & Ruiz Zapatero, O.  1992.  Paleoetnología de la Península Ibérica. Reflexiones y perspectivas de futuro.  Complutum, 2, Universidad Complutense de Madrid  https://revistas.ucm.es/index.php/CMPL/article/download/CMPL9292120469A/30055
- Annoscia, Enrico. 1981. I fossili nel mondo dell'uomo. Milano. Soliart.
- Bassett, Michael G. 1982. Formed Stones, Folklore and Fossils. National Museum of Wales. Cardiff. Geological Series No. 1,
- Buffetaut, Eric. 1991. Des fossiles et des homes. Paris. Éditions R. Laffont.
- Ellemberger, François.1989. Historia de la Geología. Vol 1. De la antigüedad al siglo XVII. Madrid y Barcelona: MEC & Labor.
- Kunz, George Frederick. 1997. The Magic of Jewels and Charms. Mineola, NY. Dover Publications.
- Oakley, K. P. 1971. "Fossils collected by the early paleolithic men". In: Mélanges de préhistoire, d’archéocivilisation et d’ethnologie offerts à André Varagne. Paris. p. 581-584.
- Oakley, K. P. 1975. Decorative and Symbolic Uses of Vertebrate Fossils. Pitt Rivers Museum.
- Oakley, K. P. 1985. Decorative and Symbolic Uses of Fossils. Selected Groups, Mainly Invertebrate. Oxford University Press.
- Rudkin, D. & Barnett, R. 1979. "Magic and Myth. Fossils in Folklore". Rotunda, 12 (2): 13-18.
- Taylor, P. D. et al. (2005), Fossil Folklore: Explore the myths about fossils. Natural History Museun. London
- Thenius, E. & Vávra, N. 1996. Fossilien im Volksglauben und im Alltag. Frankfurt. Kramer.

 

domingo, septiembre 9

Los fósiles y la Cultura Popular (2).



Por Heraclio Astudillo Pombo. UdL

Algunas propiedades imaginarias de los fósiles.

Para los miembros de algunas sociedades primitivas, modernas, o para los de otras sociedades de la antigüedad, entre los que predominara la mentalidad mágica, sólo aquellos elementos de la naturaleza que por su aspecto y localización pudieran ser considerados como objetos relacionables con los mitos ancestrales y/o con personajes sobrehumanos legendarios, se les supondría un origen prodigioso. En consecuencia, se le atribuirían poderes mágicos y efectos beneficiosos o  perjudiciales para los individuos o para la comunidad, en su conjunto, en función de determinadas circunstancias particulares o personales del hallazgo. Debido a tales interpretaciones, tan primitivas, en la antigüedad y en las sociedades modernas pre-científicas, los fósiles pasaron a ser objetos tomados en consideración. Tanto si la interpretación que se hacía de su aspecto o del lugar del hallazgo, hacía de ellos objetos dotados de propiedades e influencias que podían resultar positivas o negativas para los humanos. 

Erizo fósil perforado, artificialmente, hallado durante las excavaciones de un yacimiento arqueológico. Posiblemente, el orificio debió servir para pasar un cordón con el que poder colgarlo de algún lugar o parte del cuerpo, quizá del cuello del propietario. Su función exacta no es conocida, pero pudo ser usado como adorno o/y como amuleto, protector contra las malas influencias que pudieran existir en el entorno de aquella persona.
Imagen The Royal Society, London
 

En la remota antigüedad, todo objeto pétreo que resultase desconocido para todos los miembros de una comunidad y por tanto muy extraño y novedoso, inmediatamente después de su descubrimiento, debió ser observado detenidamente, explorado sensorialmente, interpretado míticamente y clasificado como neutro, positivo o negativo, según las suposiciones y creencias predominantes de los líderes de la comunidad
Sólo en los casos en que el nuevo objeto pétreo descubierto recientemente, fuera considerado provechoso o perjudicial para las personas y sus propiedades, y por tanto valioso para causar el bien o hacer el mal, debía ser necesario denominarlo, para que al estar dotado de nombre, éste pudiera ser divulgado, aprendido y recordado en asociación con sus cualidades y su procedencia. Por este procedimiento cultural u otros semejante, todos los nuevos objetos de esa categoría, podrían ser memorizados, dados a conocer y podrían ser identificados con seguridad por los humanos miembros del clan, y los amigos de las siguiente generaciones. De tal manera otros miembros de la familia, del clan o de la tribu, podrían identificarlos, recogerlos y utilizarlos, beneficiándose de sus virtudes o prevenirse de sus malas influencias, evitando mantenerlos cerca para no sufrir daños.

En la prehistoria, es posible que golpeando pedazos de pedernal, para fabricar instrumentos de silex, pudiesen aparecer, casualmente, en su interior ciertos restos fósiles silificados que causarían una gran sorpresa en su descubridor.
Ejemplar de una primitiva hacha de piedra, hallada en un yacimiento con restos de Homo heldelbergensis (400.000 años de antigüedad). Es posible que a este objeto se le hubieran atribuido propiedades especiales o sobrenaturales, por contener este erizo de mar fósil
Imagen The Royal Society, London
 
Aquellos elementos naturales recién descubiertos o novedosos que fueran considerados neutros, al no parecer útiles ni perjudiciales, carecerían de interés social y por tanto podrían ser ignorados por los parientes y amigos sin riego de padecer efectos peligrosos. Puesto que al carecer de cualquier clase de virtudes y no ser peligrosos, no necesitaban ser identificados, recolectados, poseídos ni evitados y por tanto no necesitan ser denominados. Al tratarse de objetos que no eran considerados beneficiosos ni perjudiciales, en consecuencia podían seguir existiendo como objetos anónimos e ignorados, es decir sin necesidad de denominación e incluso sin valor, es decir como objetos despreciables.

Collar excavado en Dolni Vestonice, en Moravia (Rep. Checa), realizado hace unos 27.ooo años, con conchas fósiles, recogidas, posiblemente, en las cercans colinas de calizas jurásicas, las tres conchas de Cardium (berberechos), abajo a la derecha, podrían ser contemporáneas o recogidas al pasar en migración, por algún otro yacimiento más moderno, de edad eocena, miocena, pliocena, etc. Este tipo de objetos no eran meramente ornamentales, generalmente constituían también un amuleto
Imagen: Dolniv pottery 

De esta manera ciertos tipos de fósiles, relativamente frecuentes, gracias a las propiedades imaginarias que le han sido atribuidas, en el pasado, por ciertas comunidades sociales, en diversos lugares y distintas épocas históricas, han llegado a gozar de gran prestigio social y de elevada valoración humana. Tal consideración si ha logrado mantenerse durante siglos o milenios, habría permitido que su fama fuera extendiéndose por una gran parte de Europa, e incluso más allá de sus fronteras naturales. 

Los corales solitarios del genero Cunnolites (Ciclolites) , en algunos lugares de Europa fueron considerados como "piedras-vulva", por lo que se usaron en la medicina antigua popular como medio preventivo contra la supuesta esterilidad femenina e incluso como remedio. Siendo usadas como amuletos que alejaban la infertilidad y que propiciaban los embarazos de las mujeres yermas. Constituyendo, durante siglos, uno de los tipo de las piedras a las que se las creía dotadas de virtud fecundante.
Imagen: Rincon del vago 

Los tipos de fósiles, que fueran bastante escasos o afloraban en lugares alejados de las rutas de paso más frecuentadas, han podido pasar desapercibidos para la mayoría de la población europea, española o incluso de ciertas provincias o comarcas por lo que han podido tener una relevancia social demasiado local o un uso cultural muy efímero, de tal manera que, en la actualidad, no pueden encontrarse, fácilmente, referencias suyas en las fuentes gráficas, escritas u orales que son más accesibles a los investigadores con pocos recursos económicos.

Aspecto de un diente fósil de tiburón gigante, este tipo de fósiles fueron considerados, antiguamente, como un poderoso amuleto protector.
En aquellas zonas del mundo dónde fue interpretado como una "piedra de rayo", se le usó como amuleto protector contra la muerte por fulminación. Mientras que en las zonas europeas en donde se le interpretó como una "glosopetra", "piedra lengua", 
"lengua de san Pablo", o "lengua de serpiente petrificada" de forma milagrosa por el santo, fueron utilizados como preventivo y como antídoto contra mordeduras ponzoñosas y envenenamientos, por cualquier clase de veneno ingerido o inyectado.
imagen: Karel Navarro / Associated Press. 

En tiempos modernos, e incluso contenporáneos, se han conservado algunas tradiciones supersticiosas vinculadas con diversos tipos de fósiles, incorporadas en el folclore y conservadas por la cultura popular, en todos aquellos países europeos en cuyo territorio existen yacimientos paleontológicos, por estar formado su territorio por alguna clase de rocas sedimentarias o metamórficas que contengan restos fósiles. Menos frecuente es que puedan contener restos fósiles las rocas volcánicas, pero existen algunos casos.