domingo, abril 10

El registro fósil ibérico y el santoral católico, en la religiosidad popular de España y Portugal (16)

 por Heraclio ASTUDILLO POMBO.  Universitat de Lleida

Fósiles ibéricos relacionados, por la tradición popular española, con diversos santos y santas (6) 


Fósiles relacionados con santa Lucía de Siracusa, en Cataluña (Primera parte)

Introducción

En diversos lugares de Cataluña, Comunidad Valenciana e Islas Baleares en los que existen terrenos con rocas sedimentarias (margas, calizas o areniscas) correspondientes al Eoceno marino, se pueden encontrar los característicos caparazones fosilizados de diversos géneros y especies de macroforaminiferos que muestran una vaga semejanza con pequeñas monedillas de piedra. 
Pueden encontrarse incluidos en la matriz rocosa o engastados en la superficie de las rocas más coherentes, pero también sueltos, sobre el terreno, una vez la erosión diferencial los ha desprendido del interior o de la superficie de las rocas incoherentes que los contenían
Según el género y la especie a la que pertenezcan, presentan diversas formas y tamaños, más o menos característicos que se usan para reconocerlos e identificarlos. 

Los macroforaminiferos más asimilados culturalmente, por ser los más comunes en los terrenos terciarios, los mejor conservados, los más visibles y, por tanto, los más conocidos por la gente común, son los denominados comúnmente numulites o numulitas (Nummulites), debido a su vaga semejanza con pequeñas moneditas de piedra, que es lo que significa su nombre científico genérico. Aunque hay que saber que en ciertas ocasiones, por confusión de los observadores inexpertos, han dejado prestado su nombre común a otros géneros de macroforaminiferos distintos. Porque les resultaban vagamente semejantes, debido a que también tienen caparazones aplanados y de contorno más o menos circularcomo por pueden ser las asilinas (Assilina) o las discociclinas (Discocyclina)... e incluso alguna especie de orbitolinas (Orbitolina) o de orbitolites (Orbitolites), entre otros. Este error de identificación por confusión, sucedió por que personas muy inexpertas y/o muy mal informadas, pudieron confundir unos por otros, como se verá más adelante en otra entrada.  

Los numulites más pequeños, debido a su similitud en tamaño y aspecto con las semillas de una familiar leguminosa, la lenteja, solían ser denominados "llenties" o "llentilles" (lentejas), a veces, en asociación con el nombre del lugar en el que podían encontrarse en cierta abundancia y donde podían recogerse con facilidad. En unas ocasiones el lugar de referencia era un accidente topográfico y en otras una ermita o santuario, consagrado a un determinado personaje del santoral católico.

Decoración del altar mayor de la ermita de Santa Llúcia de Trenteres, en Santa Pau (Gerona). La sencilla imagen de la santa, muestra los atributos iconográficos que le son propios. El estilo estético es el característico de la escuela de imaginería religiosa industrial de Olot 
Arte Cristiano de Olot, es de autor colectivo anónimo y puede corresponder a finales del s. XIX o mediados del XX. 
Imagen: Visita a l'ermita de santa Llúcia

En el caso particular que hoy nos ocupa, cuando en Cataluña se encontraban abundantes fósiles de aspecto numulítino, en ciertos lugares más o menos próximos a ermitas dedicadas a santa Lucía de Siracusa o cerca de santuarios consagrados a otros santos, pero que tuvieran algún altar o capilla dedicados a esta santa, se acostumbraba a relacionarlos con santa Lucía, con las dolencias oculares y con la protección milagrosa de la vista. 

Los numulites de mediano a gran tamaño y forma globosa, especialmente cuando dejaban ver en su sección ecuatorial su característico diseño en forma de una apretada línea espiral, solían ser conocidos como "ulls de santa Llúcia" (ojos de santa Lucía) y los que eran menos abultados o más aplanados se les solía denominar "dinerets de santa Llúcia" (moneditas o dineritos de santa Lucía). Tanto a unos como a otros, en ciertas localidades se les conocía con una denominación mucho más genérica y realista, como "pedres de santa Llúcia" o "pedretes de santa Llúcia", o sea, "piedras de Santa Lucía" o "piedrecitas de Santa Lucía"

Aspecto del interior del caparazón fósil de un numulite, visto con bastante aumento (x 8) en la sección ecuatorial. La disolución parcial del relleno hace muy visible el conjunto del sistema de tabiques y cámaras internos, dispuestos en forma de una densa espiral. Esta estructura, antiguamente, indujo la creencia popular que se trataba de la prodigiosa  representación de un ojo, con su iris ocular o "niña". 
De acuerdo con la antigua "Teoría de las Signaturas", seguida tanto en la medicina antigua como en la medicina popular moderna, se consideró que se trataba de un tipo de "piedras figuradas" o "señalizadas" por la voluntad divina, para manifestar a los humanos que poseían propiedades benéficas, útiles para sus portadores o usuarios. Entre los cristianos se asociaron con santa Lucía de Siracusa, una mártir y virgen legendaria, protectora de la vista, por haberle sido arrancados sus ojos por sus verdugos. 

Las "piedrecitas de santa Lucía" de  Trenteres, Santa Pau (Gerona)

Introducción 

La ermita  de Santa Lucía de Trenteres se encuentra en el vecindario o núcleo de población dispersa, denominado Santa Lucía, por haberse establecido alrededor de la primitiva ermita del mismo nombre, de origen medieval. Se trata de un núcleo de población muy dispersa, formado por varias masías circundantes, en la sierra de Trenteres. Actualmente el vecindario serrano está integrado en el municipio de Santa Paucomo un agregado, en la comarca de la Garrotxa (Gerona). 

Aspecto actual de la ermita de santa Llúcia de Trenteres. Reconstruida en el siglo XVIII y reformada en el XIX, tras la destrucción sísmica de la primitiva capilla románica en el s. XV. Fotografía original de Maite Oliva Alsina
Imagen: Wikimedia

En los alrededores de esta ermita abundan  unas curiosas piedrecillas de forma globosa o lenticular, de contorno redondo y caras biconvexas. Las mayores de 10 a 12 mm de diámetro. En la comarca de la Garrotxa son conocidas popularmente como "pedres de Santa Llúcia" y "pedretes de Santa Llúcia", es decir, "piedras de Santa Lucía" y "piedrecitas de Santa Lucía", respectivamente

También son conocidas, en la misma zona geográfica, con otros nombres populares, tales como "dinerets de Santa Pau", es decir, "dineritos", "dinerillos" o "moneditas" de Santa Pau, en alusión a la forma circular de aquellas piedrecillas y al nombre de la localidad donde se decía que se encontraban. Además se les conoció con otro nombre muy similar: "dinerets de Santa Llúcia",  es decir, "dineritos de santa Lucía", en alusión a su aspecto y al lugar de su hallazgo, la ermita de santa Lucía de Trenteres o Treinteres, lugar donde se podían encontrar en gran cantidad y donde era costumbre recogerlas el día de la romería. 
Otro nombre popular con el que también se les conocía, de forma muy extensa y generalizada, era el de "ulls de Santa Llúcia", es decir, "ojos de santa Lucía", en alusión a su relativo parecido con ciertas partes de un ojo humano. En unos casos se decía que por su semejanza con la córnea del ojo humano, cuando estaban fragmentadas por el plano ecuatorial y tenían aspecto plano-convexo. En otros casos, cuando estaban enteras y tenían aspecto biconvexo, se decía que por su semejanza al cristalino del ojo humano
La segunda parte del nombre popular hacía alusión al lugar de procedencia, la ermita de santa Lucía de Trenteres, un pequeño santuario rural que consagrado a santa Lucía de Siracusa, virgen y mártir, siendo esta santa la patrona del santuario y de su entorno inmediato. Preside el altar mayor una imagen moderna de la patrona, de estilo de la escuela de imaginería olotina que además abogada encargada de la protección de la vista.


Los fósiles

Aunque la ignorancia popular desconocía, en siglos pasados, que aquellas piedrecillas redondeadas y decoradas con granitos, poros o figuras espirales pudieran ser alguna clase de fósiles, atribuyéndoles orígenes legendarios milagrosos, en realidad sólo se trataba de los caparazones fosilizados de un tipo de macroforaminíferos marinos que vivieron en los fondos marinos terciarios, hace entre 30 y 50 millones de años, cuando este territorio estuvo cubierto por el océano. La mayoría de los fósiles de mayor tamaño corresponden, en general, a caparazones fosilizados de numulites o numulitas eocenos.

Aspecto de la caliza numulítica de santa Llúcia de Trenteres, en la que destacan, por su tamaño, los grandes ejemplares de numulites, algunos de los cuales se van separando y desprendiendo de la matriz, por efecto de la erosión diferencial.
Fotografía de Joan R. Santasusana Gallardo.

Se ha podido conocer la identidad exacta de esos numulites gracias a una reseña publicada en 1926 en el Butlletí del Centre Excursionista de Catalunya. Con motivo de la celebración del XIV Congreso Geológico Internacional de 1926, la organización, diseñó unos itinerarios y unas excursiones para que los asistentes pudieran conocer los aspectos geológicos y paleontológicos fundamentales de los diferentes lugares recorridos en distintas regiones de España. Una de las diversas excursiones geológicas ofrecidas a los asistentes al congreso fue la C-4. PIRENEOS ORIENTALES. El objetivo definido era el estudio de los terrenos secundarios de la zona prepirinaica y de las formaciones volcánicas de la zona de Olot. La expedición hacia a las localidades de Berga y Olot se llevó a cabo bajo la dirección del Dr. Ramon Bataller  sedimentólogo y paleontólogo y del Dr. Jaume Marcet, petrólogo y vulcanólogo. El programa de la visita a la zona de santa Pau, se desarrolló durante la mañana del días 11 de mayo de 1926.

Fotografía de la expedición geológica internacional, a la zona de Olot, en el día en que un grupo de congresistas visitaron el yacimiento de la ermita de de santa Lucía" de  Trenteres, en Santa Pau (Girona). 
En primer término, a la izquierda, mosén Ramón Bataller paleontólogo que dirigía la visita a este lugar en particular. A la derecha, algunos de los expedicionarios, listos para iniciar la visita, junto a los automóviles en que se habían desplazado desde Olot. Al fondo,  apenas visible entre los árboles, se ve parcialmente la ermita de santa Lucía de Trenteres.
Imagen: Butlletí de Centre Excursionista de Catalunya. Num. 377. Octubre, 1926 

En la crónica de aquella excursión, realizada hace hoy casi un siglo, se dice:
"En los alrededores de la ermita de "Santa Llúcia de Trenteres" (Santa Pau) se hizo una buena recogida de Nummulites atacicus, N. aturicus y N. granifer." 

La correcta identificación científica de los diferentes tipos de numulites existentes, recogidos en el entorno de la ermita de santa Lucía de Trenteres, por los congresistas internacionales, asistentes a la excursión, nos aporta la información necesaria para conocer la verdadera identidad de los llamados "ojos de santa Lucía" de Trenteres o de las denominadas "piedrecitas de santa Lucía" de Trenteres y de los "dinerets de Santa Pau" que son sus nombres vulgares. 
Como se verá más adelante, estas identificaciones correctas y válidas localmente, no se pueden generalizar a otras localidades distintas, más o menos alejadas de esta, sin riesgo de cometer grandes errores.

Aspecto de varios ejemplares de "pedres de santa Llúcia". Es de suponer que, durante la recogida, se ha realizado una selección y que las "piedras" que se muestran en la fotografía son "buenos ejemplares", es decir, de buen tamaño, pero como es lógico deben existir muchas otras de mucho menor tamaño, con aspecto de lenteja.
Fotografía de Joan R. Santasusana Gallardo.


Usos populares 

Las semejanzas a córneas, iris o cristalinos oculares humanos, atribuidas a estas extrañas piedrecitas por la mentalidad popular y su frecuente localización en las proximidades de ermitas dedicadas a santa Lucía, patrona protectora de la vista, o dedicadas a otra advocación pero que albergaran un altar o capilla dedicado a esta santa, favoreció que se estableciera una doble relación, nominal y usual. De forma generalizada, se usaron este tipo de fósiles para intentar remediar diferentes problemas oculares, mediante diversos procedimientos. A causa de estas creencias supersticiosas era costumbre, entre los asistentes a la romería que se celebraba anualmente cada 13 de diciembre, festividad de la santa, recoger algunos ejemplares con diferentes fines de uso tradicional. 


Usos medicinales, oftálmicos:

a- Se dice que este tipo de piedrecitas (numulites) se usaron para dar masajes circulares sobre los párpados del ojo u ojos afectados por la dolencia ocular (conjuntivitis, cataratas, herida, etc.) que se quería remediar. La maniobra solía acompañarse de alguna fórmula u oración, confiando en la rápida intervención milagrosa de la santa, para poner remedio, total o parcial, al mal que afectaba a aquel ojo enfermo.

Aspecto del enrojecimiento ocular de una persona afectada por una doble conjuntivitis.
b- También se elaboraban colirios, mediante la ebullición de agua de fuente en la que se habían introducido uno o dos ejemplares de las famosas "pedretes de Santa Llúcia". Con esa agua se  se lavaban los ojos enfermos o lesionados o se empapaban gasas o pequeños paños para elaborar compresas húmedas que se colocaban sobre el párpado del ojo enfermo.

c- Se decía que en el caso de introducción accidental de cuerpos extraños en el ojo, tales como granos de arena, esquirlas de metal o de piedra o astillas, se introducía bajo los párpados del ojo afectado, un ejemplar muy pequeño para que lo expulsase mágicamente con prontitud.
En el supuesto de que la maniobra fuera cierta debería ser del tamaño de una lenteja muy pequeña y muy plana, se dice que se forzaba su desplazamiento rotatorio por todo el ojo,   mediante el parpadeo lento y el movimiento del globo ocular, estas maniobras favorecerían el lagrimeo, el arrastre y la expulsión rápida del cuerpo extraño, irritante, que salía adherido a la piedrecita milagrosa. 

Picapedrero, a 
principios de siglo XX, ejerciendo su trabajo, de dar la forma apropiada a los bloques irregulares de piedra, obtenidos en la cantera, según su uso futuro. En este tipo de actividad, sin protección ocular, debió ser común y frecuente la entrada de esquirlas de piedra en los ojos de los trabajadores. 
Resulta muy difícilmente creíble que pudiera llevarse a cabo esta clase de uso, pues resultaría sumamente doloroso, a pesar de que es citado por bastantes de las fuentes consultadas. Por pequeño y aplanado que pudiera ser el ejemplar de numulite que se pretendía introducir o que se pudiera acabar introduciendo en un ojo, inflamado, irritado o lacerado, mucho más sensible y dolorido que condiciones de normalidad, un numulite no dejaba de ser una piedrecita, es decir un cuerpo extraño, causante de más irritación y mucho más dolor. 
Se desconoce si la superficie de los numulites dedicados a este tipo de uso medicinal oftálmico se habían suavizado previamente, sumergiéndolos en vinagre, o si se habían pulimentado o si se embadurnaban con alguna sustancia lubricante... 


Los “dineritos de santa Lucía” 

La vaga semejanza con acumulaciones de monedas pequeñas, de las acumulaciones de numulites sueltos sobre ciertos lugares del terreno, por efecto de la redondez de su contorno podría haber inducido a confusión, en siglos pasados, una época en que abundaban las leyendas sobre hallazgos de tesoros encantados, cuyas monedas se habían petrificado prodigiosamente. 

Aspecto vagamente monetario de una grava formada por acumulación de caparazones sueltos de fósiles de Nummulites striatus, en la Colònia Jorba de Calders (Barcelona). Fotografía de Jordi Badia.
Imagen: El medi natural del Bages

En el caso particular de los nummulites de la ermita de Trenteres, el nombre popular "dinerets de Santa Llúcia" resulta poco acertado, puesto que se trata de ejemplares bastante abultados, correspondientes a especies bastante globosas, no a especies  muy aplanadas, por lo que su supuesta semejanza individual con monedas aisladas resulta más que discutible, en este caso.
Este nombre poco afortunado, en este caso, es sinónimo de este otro: "dinerets de Santa Pau", y se refiere al mismo yacimiento y al mismo tipo de fósiles, pero en asociación a la población densa más próxima.

Antiguo dibujo esquemático representando el aspecto de un ejemplar de numulite, visto con un poco de aumento, en tres condiciones distintas. A la izquierda, aspecto exterior del caparazón; en el centro, aspecto interior del caparazón, cuando ha sido dividido, horizontalmente, en dos mitades por el plano ecuatorial y, a la derecha, visto por la sección polar del caparazón para mostrar su típica forma biconvexa o lenticular.
No hay que descartar la posibilidad de que, en realidad, pudiera tratarse de otro género de macroforaminíferos, como son las asilinas (Assilina), que hubieran podido ser identificadas erróneamente como una clase de numulites, por personas poco expertas en paleontología de macroforaminíferos. Transmitiéndose el error y conservándose la confusión, al haber estado apareciendo en diversos documentos de tipo etnográfico.

Aspecto numular de varios ejemplares de asilina (Assilina exponens). En la imagen puede apreciarse como los caparazones de este tipo de fósiles son muy aplanados, a diferencia de los numulites que suelen ser, más o menos biconvexos y, en general, bastante más abultados. 
También puede apreciarse que por ambas caras muestran la estructura espiral del sistema de tabiques y cámaras, estructura que en los numulites permanece oculta en el interior del caparazón, y solo resulta visible cuando el caparazón se parte y se separa en dos mitades. 
La semejanza superficial entre ambos tipos de fósiles no es una mera casualidad, ambos pertenece a la misma familia, la de los macroforaminiferos numulitidos. La parte central más clara y circular puede crear la ilusoria sensación de que se trata de un ojo petrificado....
Fotografía original de M. A. Bueno.

Imagen: Foto-Natura-Huesca-2

Usos lúdico-augurales

a- Se consideraba de buen augurio económico, para todo el año siguiente, que durante el día de la romería se utilizasen los numulites recogidos junto a la ermita, como dinero ficticio, en los juegos populares de azar y de apuestas que organizaban los asistentes. Ya que al no tener ningún valor material, nada se ganaba ni nada se perdía cuando se intercambiaban entre perdedores y ganadores.

Grupo de jubilados echando una partida de cartas en un bar. Como todo el mundo sabe, un pequeño incentivo que fideliza a los participantes asistentes, lo constituye la pequeña remuneración que proporciona la puntuación conseguida, en cada partida y la acumulada en la serie 
diaria de partidas. 

b- Algunas familias de Olot, usaban con una finalidad semejante, los numulites recogidos en la ermita de Trenteres, en la romería del día de la festividad de la santa (13 de diciembre), para decorar el belén que la familia elaboraba, para conmemorar el nacimiento de Jesús, con el que celebraban las tradicionales fiestas de la época navideña (desde el día de Noche Buena hasta el día de Reyes). Con nummulites se construían los márgenes de los caminos de serrín o arena fina que conducían hasta el portal del Belén. 

Aspecto de un típico belén casero, elaborado por todos los miembros de una familia, utilizando diversos recursos escenográficos. Reuniendo en un espacio reducido, un conjunto de situaciones, representando diferentes escenas y personajes, todos relacionadas con el relato evangélico del nacimiento del niño Jesús en un pesebre de las afueras de la antigua localidad de Belén. Imagen: Pinterest



Continuará

sábado, marzo 5

El Registro fósil ibérico en la Loterofilia española (7)

 por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Universitat de Lleida


Introducción

Parece ser que ya empieza a verse, en lontananza, el final del tema que sobre la "loterofilia española de temática paleontológica" se inició en 2020 en este blog. Pues si no cambia la tendencia temática actual el material de soporte necesario para fundamentar y redactar las correspondientes entradas que van apareciendo en este blog, parece haberse agotado. Las exhaustivas prospecciones recientes en Internet, ya no han permitido localizar novedades, que sumar a las ya identificadas. En la actualidad, a parte de las entradas que ya se han ido presentando en este blog y las las tres que permanecen pendientes de publicación, no queda nada más. Esta triste y pobre situación se debe a que la aparición de décimos de lotería y cupones de la ONCE, relacionados con la paleontología en general o con el registro fósil español, son extraordinariamente escasos. Si en los próximos meses no aparecen nuevos cupones de la ONCE ni más boletos de Lotería, relacionados con el registro fósil español, deberá darse por concluido este capítulo, al menos provisionalmente


El cupón de la ONCE con la imagen del arrecife fósil de Vega de Gordón (León)

Vega de Gordón es un pueblo español perteneciente al municipio de La Pola de Gordón, que perteneció al antiguo Concejo de Gordón, en la provincia de León, en la comarca de la Montaña Central, en la Comunidad Autónoma de Castilla y León. Estando situado en el valle del río Bernesga.

El delegado de la Once en Castilla y León, Salvador Galván, el alcalde de La Pola de Gordón, Francisco Castañón y el director provincial de la Organización Nacional de Ciegos en León, Alfonso Fidalgo, presentando  la matriz del nuevo cupón de la ONCE a los medios de comunicación, el 12 de febrero de 2008
Imagen
Diario de León. 13/02/2008

La importancia social y natural de este paraje leonés radica en su singular configuración geológica, así como en su especial atractivo paisajístico. Este es un lugar que desde siempre, ha causado admiración entre los visitantes que acuden a este lugar atraídos por su singular encanto, debido a las particulares características naturales de este paraje montañoso, su gran belleza paisajística y la gran espectacularidad de su curioso relieve, proporcionado por sus crestones verticales

Aspecto del cupón de la ONCE cuya ilustración reproduce un elemento paisajístico natural de tipo geomorfológico que, en la actualidad, es conocido como el "arrecife fósil" de Vega de Gordón (León)
Imagen: Mineralogía y Topográfica Ibérica, www.mtiblog.com

Este lugar es especialmente bien valorado por aquellos excursionistas que han visitado sus dos vertientes, para gozar completamente del espectáculo paisajístico que ofrece, tanto cuando es observado desde el lado de leonés, como desde el lado asturiano. 
Son muchos los leoneses habitantes de la zona de Gordón que desde hace muchos años se han dedicado a disfrutar del paisaje de esta zona natural, que a partir de ahora, por el efecto divulgativo y promocional de esta iniciativa de la ONCE, se hará aún mucho más conocido,  atractivo y popular fuera de su comarca. En la actualidad, su promoción turística está apoyada, en diversas iniciativas empresariales apoyadas por diferentes instituciones públicas regionales que se han adherido para promocionar las actividades relacionadas con el turismo cultural y de naturaleza, desarrolladas en esta zona.


Cuando un cerro resulta ser un arrecife devónico

En la entrada a la localidad de Vega de Gordón, por el sur, se puede ver que tras la población se levanta un cerro de aspecto muy característico, por estar cruzado y coronado, de lado a lado, por tres crestones verticales de roca caliza. Los materiales geológicos que constituyen este singular elemento geográfico, denominado popularmente "el arrecife fósil", desde que hace algunos años anduvieron por allí unos geólogos estudiando el terreno, pertenecen al Devónico, estando formado por una alternancia de estratos de calizas y margas originadas en un mar poco profundo a lo largo de unos 5 millones de años, entre los 400 y los 395 m.a. aproximadamente. Su antigüedad ha sido conocida por medio del estudio e identificación del abundante contenido de muestras de fauna fósil marina que resultó ser característica de comunidades propias de ambientes arrecifales, correspondiente a la citada época geobiocronológica.
Durante el Devónico, hace entre 419 y 359 millones de años, el actual territorio de la Reserva de la Biosfera del Alto Bernesga (León), de la que forma parte el municipio de Vega de Gordón, formaba parte del fondo marino de un mar tropical de poca profundidad, en cuyos fondos marinos crecían exuberantes arrecifes coralinos, estos estaban entones mucho más al sur de la localización actual, situado a unos 8000 km de distancia, el lento desplazamiento de las placas continentales explicaría este cambio de posición por migración geológica. 

A modo de ejemplo de cómo se generaba y evolucionaba un arrecife en aquella época, se ha seleccionado el yacimiento del barrio de El Millar, que pertenece como agregado al municipio de La Pola de Gordón. Otros lugares del valle del río Bernesga, aptos para la observación geológica y la interpretación paleontológica que han conservado en su territorio excelentes muestras de arrecifes fósiles devónicos son el arroyo del Puerto (en las proximidades de la localidad de Santa Lucía) y también Vega de Gordón y Beberino.

Recreación de un arrecife del Devónico. En él podemos ver las “cúpulas” creadas por las esponjas estromatopóridas, y a su alrededor algas, crinoideos, moluscos (gasterópodos, cefalópodos) y corales solitarios que sobresalen como cucuruchos o como columnas coronadas de tentáculos. Foto: Santiago San Juan / FALLS OF THE OHIO STATE PARK
Imagen: Wikimedia commons

La posición geográfica y la composición paleobiológica de estos antiguos arrecifes tropicales, antiguamente llenos de vida submarina, han quedado registradas en ciertos estratos de rocas sedimentarias de origen marino en forma de enormes acumulaciones de los restos fósiles de los antiguos animales marinos que los construyeron. Se trata de 'bioconstrucciones' o estructuras geológicas 'bioconstruidas', por ser elevaciones producidas por la actividad biológica sobre el fondo marino. Consistente en la construcción y elevación de estructuras biogénicas mineralizadas, producidas por la acumulación de sus esqueletos y de sus conchas calizas, tanto en estado viviente de sus constructores y ocupantes, como en estado postmortem, cuando se convierten en soporte de otros organismos o en sedimentos calizos groseros o finos. 
Hoy día sus fósiles se pueden encontrar contenidos en el interior de la matriz rocosa de numerosas capas sedimentarias existentes en el territorio de la Reserva de la Biosfera del Alto Bernesga (León), pero si se buscan concienzudamente también resultan visibles en su superficie meteorizada y erosionada o incluso hallarse sueltos sobre el terreno, al haberse desprendidos de su matriz rocosa. 

Aspecto del cerro llamado popularmente "el arrecife fósil",  fotografiado desde La Pola de Gordón, la imagen resultante es muy semejante a la que aparece en el cupón de la ONCE. Fotografía original de Jacinta Lluch Valero.
Imagen: Flickr

El cerro está constituido por materiales geológicos de edad devónica, pertenecientes a la Formación Portilla. Evidenciando por su relieve característico ser el resultado de procesos de origen erosivo de tipo diferencial. Quedando demostrado por su particular aspecto, con la serie de prominentes crestones levantados sobre las laderas y la cumbre del cerro, formados por estratos calizos dispuestos verticalmente . Los materiales más blandos, por menos consistentes, aparecen rebajados (fangos de rampa marina profunda), situado en la parte media del cerro, aparecen flanqueados por dos resistentes crestones calizos, que corresponden a dos intervalos de ascenso del fondo marino o descenso del nivel del mar, cuando se producen depósitos sedimentarios en condiciones más someras, dando lugar a la formación de calizas de tipo "framestone" con un elevado contenido de restos fósiles en su seno.


Vida y muerte en un arrecife devónico

A continuación se presenta una recreación artística de la evolución de un antiguo arrecife marino devónico, en tres momentos de máximo esplendor, representando su transformación en el transcurso de sus tres etapas de crecimiento en altura y ascenso hacia la superficie marina. La progresiva acumulación, sobre el fondo marino, de los esqueletos de los animales invertebrados allí instalados, tales como corales, esponjas, crinoideos, briozoos, braquiópodos, bivalvos, gasterópodos, cefalópodos, etc. etc., con el paso de los decenios y siglos habría producido la formación de una zona muy elevada sobre el fondo marino y que ocuparía una gran extensión. 

Esquema mostrando las relaciones existentes entre las condiciones físicas ambientales, la morfología típica de los organismos constructores (corales fundamentalmente) y la estructura de las calizas arrecifales resultantes, en cada caso. A partir de varias figuras de James & Bourquet, 1992.
Al principio se formaría un pequeño promontorio, de poca extensión, de restos biológicos mineralizados, acumulados sobre el fondo marino primitivo, sobre el que se habrían instalado los organismos sucesores de los iniciales. A medida que el promontorio iba creciendo en extensión y elevación  seguirían instalándose nuevos organismos coloniales o individuales, mejor adaptados que sus precursores a vivir en las nuevas condiciones ambientales, zonas cada vez más superficiales y mucho más batidas por las olas. 
Sobre esos mismos arrecifes, la columna de agua estaría ocupada por ciertas especies de peces acorazados, de mediano tamaño que se alimentaban de pequeños peces espinosos (acantodios), los cuales se organizaban en densos bancos similares a los de las actuales sardinas, para protegerse de los ataques de sus depredadores.

Representaciones esquemáticas muy idealizadas, mostrando la posible evolución del aspecto y composición, tanto del arrecife como de las comunidades de animales marinos (invertebrados y vertebrados), característicos de los ambientes y comunidades arrecifales. A medida que se van modificando las condiciones ambientales, previas, se van modificando los tipos de organismos que pueden instarse y colonizar el montículo submarino. 



Representan los organismos típicos de las comunidades paleobiológicas identificadas, en los yacimientos  paleontológicos estudiados en los niveles estratigráficos inferiores (figuras a, b) y superiores (figuras c) de los materiales geológicos de la Formación Portilla, situada en Vega de Gordón, en el valle del río Bernesga (León).

En la primeras etapas evolutivas del arrecife, debido a las condiciones ambientales de mayor profundidad y menor energía de la masa de agua, predominarían especies de corales y esponjas de formas ramosas, relativamente frágiles o delicadas.
En las etapas intermedias, las formas anteriores serían sustituidas por otras especies más compactas y menos frágiles, mejor adaptadas a unas condiciones ambientales de menor profundidad y mayor movimiento del agua. 
En las etapas evolutivas finales del arrecife, con poca profundidad y fuerte oleaje, las formas instaladas, para ser exitosas, debían ser muy compactas, muy resistentes a la agitación del agua, fuerte y constante y con buena hidrodinámica. En todos los caso, cada nueva comunidad sustitutoria, lo hacía instalándose sobre las ruinas de la anterior, en un proceso de lenta, continua y progresiva sucesión y sustitución paleoecológica.

En las diversas ilustraciones, entre los invertebrados representados, se pueden reconocer corales y esponjas, crinoideos, bivalvos, gasterópodos, braquiópodos y briozoos y restos esparcidos de las especies precedentes. Entre los vertebrados se ven varios tipos de peces acorazados.
Dibujos realizados por Antonio López Alcántara.
Imagen: XXII Jornadas de la Sociedad Española de Paleontología, 27-30 de septiembre, 2006, León.


Sección de Vega de Gordón 

El bellísimo paraje que sirve de entrada meridional a la localidad de Vega de Gordón tiene su origen en las calizas arrecifales de la Formación Portilla, de edad Devónico Medio-Superior. Las rocas de esta formación registran dos episodios arrecifales, separados por una época en la que el ambiente marino fue más tranquilo. 

Otra vista del cerro devónico de la localidad leonesa de Vega de Gordón. 
Imagen: Ver pueblos

Las rocas arrecifales, por su composición y estructura, resultan más duras y resistentes a la erosión, por lo que las rocas calizas formadas a partir de los sedimentos correspondientes a cada episodio arrecifal se muestran ahora como dos crestas rocosas, elevadas verticalmente por los movimientos orogénicos, separadas por las rocas lutíticas, menos resistentes a la erosión y mucho más inconsistentes y disgregables, formadas a partir de materiales fangosos sedimentados en zonas de plataforma. 


Fuentes

- Barrio Planillo, J. A. (2008). Vega de Gordón lleva el arrecife a la OnceDiario de León. 12/02/2008
- Barrio Planillo, J. A. (2008). Presentado el cupón de la Once con la imagen del arrecife fósil de Vegas. Diario de León. 13/02/2008
- Alonso Herrero, E. et al. (2011). Guía del Patrimonio Geológico de la Reserva de la Biosfera del Alto Bernesga. Ayuntamiento de la Pola de Gordón (León):  http://buleria.unileon.es/bitstream/handle/10612/10381/2011_02P.%20Guia%20Alto%20Bernesga.pdf?sequence=1&isAllowed=y
-Fernández-Martínez, Esperanza. Coord. (2006). El Devónico arrecifal de la Zona Cantábrica (Excursión A). XXII Jornadas de la Sociedad Española de Paleontología. Universidad de León Secretariado de Publicaciones. Sepaleontologia.es/actas/XXII
- Sanchís Calvete, José Manuel (2010). Loterofilia minera española (II): 2008-2009   Amalgama 4(4) 33-50. Oct 30, 2010  Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León (MTIEDIT)

martes, febrero 15

Los fósiles como motivo temático en la filatelia ibérica (33)

  por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Universitat de Lleida 


El esqueleto del megaterio del MNCN de Madrid en un Pliego premium de sellos  


Introducción

En esta entrada se presenta, con un retraso notable y manifiesto, un caso atípico y curioso de representación paleontológica de tipo marcofílico-filatelico, ya que el motivo paleontológico que protagoniza esta entrada no aparece en los sellos postales, ni en los matasellos especiales ni en las tarjetas postales conmemorativas, sino en una esquina de uno de los márgenes del pliego que los contiene formando un bloque.
El elemento paleontológico representado en un contexto filatélico tan atípico, es el llamado megaterio de Bru que a pesar de no ser un fósil ibérico resulta ser un fósil español. Esto se debe a que el megaterio fue hallado en el territorio de la pampa argentina, cuando aquella parte de América aún pertenecía a los dominios de la corona española, pues era una de las lejanas colonias españolas. Puesto que aquel suceso, tan importante para la paleontología mundial, se produjo en una época histórica en la que una gran parte de aquel continente transatlántico, era denominado, por el gobierno colonizador "la España de ultramar" y todo lo que allí había que resultaba interesante o provechoso, se consideraba de propiedad "española" y se enviaba a la Península para uso y disfrute de sus élites.

Aspecto del esqueleto del nuevo gran animal cuadrúpedo americano. Según aparecía representado en un grabado de Manuel Navarro, a partir de un dibujo de Juan Bautista Bru de Ramón que fue el responsable de su reconstrucción anatómica y de su montaje expositivo.



Efeméride conmemorada por el servicio español de correos: el 240º aniversario de la inauguración del Real Gabinete de Historia Natural de Madrid

En el año 2016 el Servicio de Correos de España quiso conmemorar, con la emisión de un sello conmemorativo, 
el 240º aniversario de la inauguración, en Madrid, del Real Gabinete de Historia Natural que fue el precursor del actual Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) de Madrid. El Real Gabinete de Historia Natural abrió sus puertas al público, por primera vez, el 4 de noviembre de 1776, nacía con la encomiable finalidad de impulsar el desarrollo de la ciencia en España y contribuir a la ilustración del pueblo español.
El origen del actual Museo de Ciencias Naturales se remonta al año 1771 cuando Carlos III fundó el Real Gabinete de Historia Natural que tras ocupar distintos emplazamientos en la ciudad de Madrid, finalmente en 1910 quedaría instalado en el antiguo Palacio de la Industria y de las Artes, donde continua en la actualidad. Sería a partir del año 1913 cuando el museo comenzó a denominarse Museo Nacional de Ciencias Naturales.


El sello en cuestión y su matriz la hoja premium

La emisión de este sello estaba incluida dentro de la serie filatélica denominada "Museos" que tiene como finalidad mostrar, difundir y reconocer la existencia de los museos y de las colecciones públicas y privadas más importantes de España, a nivel nacional e internacional, serie iniciada en 2010.

Como cualquier observador/a agud@ podrá comprobar, ojeando la imagen que aparece más abajo, no se vislumbra ni un solo organismo fósil en la fotografía que reproduce el sello postal conmemorativo. Fue este tipo de comprobación visual, realizada sobre un ejemplar individual del sello postal, en cuestión, lo que me hizo tomar la decisión de no dedicarle un espació en este blog. 
Posteriormente, en mayo de 2020, al visitar el portal Paleophilatelie, con otros fines, cuando pude ver que estaba incluido aquel sello que yo había descartado presentar cuatro años antes. Aguijoneado por la curiosidad me puse a buscar los motivos de su inclusión en un portal de Internet que está especializado en la filatelia paleontológica. Pudiendo descubrir de inmediato que la presencia de aquel sello postal en el portal de Michael Kogan estaba completamente justificada, pues en una esquina del "pliego premium" aparecía una representación del famoso e importante megaterio de Bru. La constatación de este hecho hizo que en en ese momento decidiese dedicarle una entrada, no al sello sino a la hoja premium que lo contiene. Ésta que se publica hoy, con algunos años de retraso, es aquella entrada asumida en 2020.

Aspecto del sello de correos, conmemorativo del 240 aniversario de la inauguración del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. Dedicado a la divulgación de la existencia del mencionado museo madrileño. Se trata de una imagen fotográfica de una zona de la sala de vertebrados, pero en esta vista no aparece ningún vertebrado fósil, solamente aparecen un elefante africano y el esqueleto de una ballena rorcual. El vertebrado fósil sólo podrán verlo los coleccionistas de pliegos premium.  al "megaterio de Bru" en una de las esquinas. 
Imagen: Paleophilatelie 
El sello de correos, conmemorativo del 240 aniversario de la inauguración del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, se emitió el 10 de marzo de 2016, formando parte de un conjunto o bloque de 12 ejemplares, rodeados de información gráfica y textual complementaria, en un formato especial, denominado "pliego premium", un tipo de producto filatélico minoritario, demandado por los coleccionistas filatélicos de esta especialidad. Lógicamente aquellos sellos podían desprenderse individualmente del bloque matriz y adquirirse y usarse de manera individual, para usarlos como franqueo de envíos postales, tales como pueden ser sobres y tarjetas postales conmemorativas del Primer día de circulación.


Características Técnicas:
– Procedimiento de impresión: Offset.
– Soporte: Estucado, engomado, fosforescente.
– Dentado de los sellos: 13 1/4 (vertical) y 12 3/4 (horizontal).
– Formato de los sellos: 74,6 x 28,8 mm. (horizontal).
– Formato de los pliegos Premium: 260 x 200 mm. (horizontal).
– Efectos en cada pliego: 12 sellos.
– Valor postal de cada sello: 0,45 euros.
– Tirada: 240.000 sellos de cada motivo,  incluidos en 20.000 pliegos Premium.

El material filatélico de soporte gráfico

Como ya se ha comentado anteriormente, aquel sello postal, no contenía ninguna representación de ningún tipo de organismo fósil, por lo que los coleccionistas de sellos individuales o sueltos y los receptores de sobres o tarjetas postales conmemorativas, franqueadas con ese tipo de sellos, tampoco pudieron ver, nunca, el famoso esqueleto del perezoso gigante argentino. Sólo los afortunados coleccionistas de "pliegos premium" o, tal vez, los aficionados expertos, lectores de revistas ilustradas especializadas, podrían darse cuenta de que en la esquina inferior derecha del "pliegos premium" aparecía la representación de un esqueleto y los mejor informados sabrían que se trataba del fósil de un mamífero prehistórico americano, conocido popularmente como el "megaterio de Bru" o el Megatherium americanum de Cuvier

Aspecto del "Pliego premium" conmemorativo del 240 aniversario de la inauguración del Real Gabinete de Historia Natural que sería el precursor del actual Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) de Madrid. 
Contiene 12 sellos postales  idénticos, sin ningún contenido paleontológico. El contenido paleontológico aparece  representado en la esquina inferior derecha, en forma de una antigua ilustración difuminada que reproduce el esqueleto fósil iberoamericano.  expuesto en el MNCN-CSIC de Madrid.
 Imagen: Paleophilatelie 


El esqueleto fósil suramericano del MNCN de Madrid  
El megaterio del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) de Madrid,  (Megatherium americanum) es una pieza museística de un valor histórico excepcional. Este fue el primer esqueleto de un vertebrado fósil, en la historia de la museología, que se montaba con la pretensión de conseguir disponerlo en la postura que supuestamente tendría aquel animalen vida, con el objetivo de exhibirlo públicamente. 
Además, gracias a los dibujos realizados por Juan Bautista Bru, dibujante y taxidermista, tanto de los huesos aislados, como del esqueleto completo del animal estando montado, pudo el gran naturalista y anatomista francés George Cuvier describir paleozoológicamente a esta nueva especie animal, hasta entonces desconocida para la ciencia y darle un nombre científicoMegatherium americanum, tal nombre latino traducido al castellano significa "animal gigante americano".

Aspecto del esqueleto fósil del megaterio americano, en la exposición actual del MNCN de Madrid, formando parte de la Colección de Paleontología de Vertebrados

Imagen: MNCN 

Los restos fósiles de este enorme cuadrúpedo del Pleistoceno fueron descubiertos para la ciencia por el fraile dominico Manuel de Torres y Alvarado, en 1787, en las barrancas del río Luján, cerca de Buenos Aires, habiendo sido informado de su existencia por sus feligreses. Los huesos una vez excavados y recuperados por Fray  Manuel de Torres,  se guardaron en el palacio bonaerense del marqués de Loreto, virrey de La Plata, siendo posteriormente embalados en siete grandes y robustos cajones de madera y enviados a España, en mayo de 1788, junto con dibujos del esqueleto completo y de los diferentes huesos integrantes. 

El dibujante y taxidermista valenciano Juan Bautista Bru de Ramón (1740-1799) ocupa un destacado papel en la historia del megaterio. Bru fue nombrado pintor y disecador del Real Gabinete de Historia Natural en 1777, cargo que ocupó hasta su fallecimiento. Pero su trabajo no se limitó al de un mero técnico, sino que su inquietud le llevó a formarse como científico y naturalista, que conocía las publicaciones sobre historia natural aparecidas en castellano, latín y francés.

Nada más llegar el esqueleto del megaterio al Real Gabinete, en septiembre de 1788, Bru se puso a trabajar con él. En 1793, el valenciano ya había realizado un minucioso estudio anatómico, había montado el esqueleto y lo había instalado sobre un enorme pedestal en la denominada sala de petrificaciones (fósiles) del Real Gabinete. También había elaborado una monografía sobre el tema con una detallada descripción y 22 dibujos, uno del esqueleto montado y el resto de los huesos sueltos, realizados en cinco láminas de gran tamaño que serían calcografiadas por Manuel Navarro, un prestigioso grabador de la época.






En este detalle de la imagen anterior, puede verse la parte del "pliego premium" en donde puede verse, por debajo de uno de los sellos del pliego, la representación parafilatélica del megaterio, según un antiguo dibujo realizado por Bru.
Imagen: 

EI día 2 de septiembre de 1788 el rey de España, Carlos III,  recibió en el Real Gabinete de Historia Natural Madrid los siete grandes cajones en los cuales iban embalados los huesos de un enorme y casi completo megaterio que había sido descubierto y metódicamente excavado en las cercanías de Luján, poco tiempo antes por fray Manuel de Torres. 
Por orden del rey Carlos III, se armó el esqueleto para que pudiera ser estudiado por sabios y eruditos curiosos, el primero de ellos fue su pintor y disecador Juan Bautista Bru, que realizó un magnifico juego de láminas de los huesos y la forma que debió tener el animal en origen. En 1793 fue examinado por el profesor Abilgaard, que viajó desde Copenhagen, y en 1796 fue descrito y publicado por José Garriga y Juan B. Brú en un folleto titulado “Descripción de un cuadrúpedo muy corpulento y raro que se conserva en el Real Gabinete de Historia Natural”, ilustrado con varias láminas: fue este último el responsable de su montaje. Pero en 1795 visitó el Real Gabinete el representante del gobierno francés en Santo Domingo, Phillipe Rose Roume, que llevó los dibujos al Institut de France donde trabajaba el joven y famoso naturalista europeo, el Barón Georges Cuvier, considerado padre de la anatomia comparada y la paleontología mundial. Cuvier concluyó en 1796 en su primer estudio de las láminas que los huesos no pertenecían a ningún animal vivo, y lo clasificó en un grupo cercano al d los actuales perezosos, llamándolo Megatherium americanum. Posteriormente, Cuvier escribió en su célebre libro “Recherches sur les ossements fossiles des quadrupédes”(1812)  que «es de todos los animales fósiles de gran talla, el último descubierto y, hasta ahora, el más raro. Sin embargo es el primero cuya osteología ha sido completamente conocida, porque se tuvo la felicidad de encontrar casi todos los huesos reunidos, y que se hubiese puesto el mayor cuidado en montarlos en el esqueleto». En el siglo XIX, el hallazgo del megaterio tuvo una influencia decisiva en la aparición de la teoría de la evolución  por parte de Charles Darwin. 


Otros elementos relacionados con la emisión

Como suele ser habitual en estas ocasiones, el Servicio de Correos emitió una tarjeta postal y un matasellos conmemorativos del Primer Día de Circulación de la nueva estampilla postal, para satisfacer la demanda de este tipo de productos por parte de los coleccionistas de este tipo de elementos marcofílicos.

Aspecto de la tarjeta postal conmemorativa, con el matasellos conmemorativo del primer día de circulación y el sello conmemorativo del 240 aniversario de la inauguración del Real Gabinete de Historia Natural
Imagen: Paleophilatelie 

El primer día de circulación de este tipo de sellos fue el 10 de marzo de 2016, fecha que queda bien patente en los matasellos conmemorativos estampados en los envíos postales de ese día.

Fuentes

- Agencia EFE (2016). Un sello para felicitar al Museo de Ciencias Naturales en su 240 cumpleaños. La Vanguardia. 2016/11/03

- Anónimo (2016). Resolución de 23 de febrero de 2016, sobre emisión y puesta en circulación de cinco series de sellos de correo. «BOE» núm. 55, de 4 de marzo de 2016

- Anónimo (2016). Se presenta hoy sello dedicado al Museo Nacional de Ciencias Naturales. Correos, Filatelia.

- Carrascosa Santiago, Alfonso V. (2016). Católicos y científicos: Manuel de Torres. Ecclesia 01/02/2016 

- Kogan, Michael (2018). Spain: Fossils, dinosaurs and other prehistoric animals, Natural History Museums, Charles Darwin, cave painting, fossil found places. Paleophilatelie 

- Martínez, Carmen (2018). El perezoso gigante que fascinó al mundo. Museo Nacional de Ciencias Naturales, blog. 16/05/2018