lunes, septiembre 10

Los fósiles y la Cultura Popular (3).

Por Heraclio Astudillo Pombo. UdL


La valoración social de los fósiles, como piedras maravillosas (1)


Introducción

Desde los tiempos más remotos de la humanidad, con comunidades sociales muy pequeñas y mal comunicadas, hasta los tiempos actuales, con comunidades sociales de tamaños muy variables y, en general, muy bien comunicadas, la cultura humana se ha ido haciendo más amplia, compleja y compartida, en muchos de sus aspectos. Con el paso de los siglos, las diversas culturas del mundo que antaño era muy originales y diversas y las sociedades locales muy heterogéneas, se han ido haciendo, cada vez, más y más semejantes y muy homogénea.
Cuanto más se retrocede en el tiempo, las creencias, los usos y las costumbres humanas se van haciendo más variadas y diferentes, incluso entre comunidades sociales que geográficamente son relativamente cercanas. Si las reflexiones anteriores las aplicamos a la cultura popular, centrándonos sobre las potenciales influencias culturales que pudieran haber ejercido ciertos tipos de fósiles, podemos intuir que en cada comunidad podrían haber llegado a tener nombres, creencias o usos muy diferentes, en función de su distanciamiento geográfico, socio-cultural y socio-económico, pues en tiempos pasados se producirían menos interacciones sociales y culturales en función de la distancia geográfica, cultural y étnica.





Los fósiles considerados como "piedras" auguradoras de la futura buena suerte de quien la encontró 

Según la opinión de algunos paleoetnólogos, durante las primeras etapas culturales de la humanidad,
 parece ser que las sociedades más primitivas habrían considerado a los fósiles como un tipo particular de "piedras muy raras", debido a su aspecto y por su gran escasez. Ambas característica eran las que hacía apetecibles, apreciables, valiosos a ciertos fósiles y por tanto dignos de ser buscados, recolectados o adquiridos, conservados, transportados y, si se presentaba la ocasión, intercambiados. 
Tal como se pudo comprobar que sucedía, en tiempos recientes, en ciertas sociedades modernas de cultura muy primitiva, por haberse mantenido ocultas, aisladas y al margen la cultura contemporánea de su entorno, por motivos mítico-religiosos. Algunas de estas comunidades eran de cultura prehistórica o casi prehistórica, acantonadas en rincones inexplorados e inaccesibles de selvas impenetrables, de todos los continentes, finalmente contactadas y aculturadas en los siglos XIX y principios del XX.
Parece ser que el hallazgo, posesión y exhibición pública de ciertos tipos de fósiles, se consideraba una forma por medio de la cual las divinidades, los antepasados o los genios señalaban, identificaban o diferenciaban a aquellas personas que reunían ciertas cualidades personales que las hacían, supuestamente, competentes para liderar empresas o misiones exitosas. De alguna manera, indicaban que en el futuro serían "muy afortunadas” o suertudas". Era una manera de realzar o mejorar la consideración social ante los ojos de toda la comunidad. Se suponía que las personas poseedoras de "piedras de la buena suerte" (fósiles, cristales, minerales, etc.) gozarían de buena fortuna, o protección de entidades sobrenaturales y tendría éxito en las empresas personales que iniciaran, con las consiguientes repercusiones positivas para toda su comunidad. 

Es posible que el hombre prehistórico, buscando fragmentos de pedernal (sílex) para tallar instrumentos de piedra, cortantes, pudiera encontrar casualmente algunos tipos de fósiles muy especiales por su aspecto, a los que por primera vez en la historia de su comunidad, tuviera que dar sentido y, por tanto, intentar explicarse cuál podía ser su origen y cuáles sus propiedades no físicas sino metafísicas. La mitología de la comunidad y la fantasía del individuo facilitaría enormemente esta tarea de fabulación.
Imagen: Homo sapiens

Se ha considerado posible y probable que en la Prehistoria, el hallazgo y posesión de ciertos tipos de fósiles, tal vez pudiera haber sido considerado como un signo que manifestaba la existencia de un pacto o un medio mágico de propiciación de la voluntad de alguna divinidad. Tal situación personal, bajo la protección divina, sería una situación muy ventajosa y muy favorable para sus poseedores, a la vez que resultaría muy benéfica para su entorno social. 

Parece probable que en la antigüedad remota, en las culturas más primitivas, se habría podido considerar a ciertos tipos de fósiles como un tipo de piedras muy apreciables, por su vinculación positiva y favorable con alguna divinidad protectora. Por lo tanto su posesión por hallazgo o por adquisición, les otorgaría a los poseedores cierto efecto benéfico, un significado premonitorio, augural o anunciador de un futuro muy favorable y por tanto de futuras acciones recompensadas con el éxito, al gozar de una especial protección divina. Parece ser que, por este motivo, algunos tipos de fósiles pudieron ser considerados como piedras anunciadoras de la buena fortuna o de la protección divina para sus propietarios.


Los fósiles considerados como "piedras" protectoras o defensivas

En una etapa prehistórica, posterior, o protohistórica, en sociedades algo más complejas socialmente y más avanzadas culturalmente, algunos tipos particulares de fósiles habrían podido aumentar de categoría en su valoración y aprecio social, al haber podido pasar de ser considerados como simples "piedras raras" o simplemente "piedras anunciadoras de buena suerte" a autenticas "piedras aportadoras de buena suerte".  Esta creencia se basaría en otra creencia previa, la de que ciertos espíritus o genios gustaban de residir en el interior de ciertos tipos de piedras no comunes. Esto habría hecho suponer que en su interior residía un tipo de seres muy poderosos, invisibles, que eras la fuente generadora de fuerza sobrenatural o de poder mágico, que resultaba favorable para su poseedor. Por este motivo, en esta nueva época, se habría pasado a considerar a ciertos tipos de fósiles, como un tipo de verdaderas "piedras mágicas" o "piedras de virtud", porque se creyó que eran piedras capaces de atraer y mantener sujeta sobre ellas y alrededor de sus poseedores, 
la buena suerte y el éxito.

Collar realizado con conchas fósiles de Dentalium badense, hace 27.000 años. Objetos de uso personal, de este tipo, tan poco atractivos estéticamente, parece probable que habrían tenido una función protectora y no una función decorativa personal.
Las conchas fósiles de dentalio que forman este collar, hallado en el sitio arqueológico de Dolni Vestonice (Rep. Checa), debieron ser recogidas de los grandes yacimientos de piedra caliza, del Jurásico, que forman las montañas situadas justo detrás del lugar de Dolni Vestonice, a pocos kms de distancia.


Los fósiles considerados como “piedras de poder” o “piedras de virtud” muy útiles para confeccionar amuletos

A la clase de piedras antes descritas, se les atribuyó la "virtud" o “poder” de ser capaces de mantener las desgracias de toda clase y a los malos espíritus que se creía que las causaban, alejados de donde estaban ellas y por tanto lejos de los lugares en los que se depositaban y de las personas que las portaran encima. 
Las llamadas “piedras de poder” o “p. de virtud” fueron consideradas como "piedras de protección mágica" o "piedras de defensa mágica", pues se las creía capaces de neutralizar, hasta una cierta distancia, cualquier tipo de peligro, visible o invisible, latente en su entorno social o natural, tales como pudieran, espíritus, demonios, ladrones, enemigos, brujas, encantamientos, accidentes y enfermedades de todo tipo. 

Parece ser que del modo que hemos ido relatando, con el paso del tiempo y de forma  progresivahabría ido aumentando el primitivo y ligero aprecio que los humanos sentían por ciertos tipos fósiles, debido a la progresiva evolución social y aumento de la complejidad cultural que habría aportado mayor fantasía, más relatos míticos fabulosos y legendarios que habrían proporcionado un contexto social y cultural más favorable en la apreciación y consideración social de aquellos fósiles.
Se cree que determinados tipos de fósiles podrían haber ido ascendiendo de categoría cultural y aprecio social, al ir siendo relacionados con diversos personajes sobrehumanos, divinidades ancestrales, asociados a diversas prácticas supersticiosas y personajes míticos propios de aquella comunidad. Tales circunstancias habrían servido para reforzar la creencia de que aquellas "piedras" eran objetos mágicos, canalizadores del poder divino, necesarios para disponer de protección sobrenatural, verdaderamente útiles y muy poderosos, capaces de proporcionar inmunidad total frente a ciertas amenazas o garantizar un alto nivel de seguridad a sus poseedores. 

Ciertas clases de ammonites, conocidos en el norte de Inglaterra con el nombre de snake-stones (piedras serpiente o serpientes de piedra), recogidos por los peregrinos que visitaban la tumba de santa Hilda, en los alrededores de la abadía de Whitby o adquiridos en la abadía, a cambio de una limosna piadosa, durante la Edad Media y el Renacimiento, e incluso en épocas posteriores, se les acostumbraba a esculpir una cabeza serpentina. Manipulados de esta manera, recordaban el milagro de la santa y protegían de forma más efectiva contra la picadura de las serpientes supuestamente venenosas que abundaban en las zonas de matorral bajo, que cubrían una gran parte del territorio, por lo que luego eran portados como amuletos antiofídicos capaces de alejar a las serpientes,
Imagen: http://www.rammuseum.org.uk/collections/geology/fossil-fables

Mientras que en esa época inicial, igual que sucedería posteriormente, ciertos fósiles-amuleto eran considerados como objetos de defensivos muy específicos y solo defendían contra uno o dos tipos de amenazas, como por ejemplo los llamados "piedras del rayo", contra el impacto del rayo, algunos otros tipos de fósiles-amuleto, debido a su aspecto particular, al lugar de su yacimiento o alguna otra circunstancia particular, habrían sido considerados y usados como piedras mágicas con capacidad defensiva contra varios tipos de amenazas latentes en el entorno. Siendo usados como amuletos no específicos o multiespecíficos, pues supuestamente eran poderosos o efectivos como defensa mágica contra muchos tipos de peligros amenazantes, al suponerse que aquellas piedras mágicas estaban dotadas de una fuerza mágica repelente, capaz de detener o alejar a numerosos tipos de malas influencias. Se les creyó capacitados para crear una especie de barrera o burbuja defensiva, invisible, que protegía contra el mal una cierta zona del espacio, situada en su alrededor inmediato. Cualquier persona que se sintiera amenazada por algún tipo de fuerza maléfica indefinida o por varias, podía defenderse mágicamente manteniéndose dentro del campo de influencia benéfica o zona protegida, creada por el poder mágico de aquel fósil-amuleto.

En 1887, la excavación de una tumba antigua en Dunstable Downs (Gran Bretaña) de la Edad del Hierro (s. VI - s. I aC), permitió descubrir los esqueletos de una mujer y un niño pequeño que aparecían rodeados por cerca de 200 fósiles de erizos de mar, la mayoría de ellos del género Micraster sp., y unos pocos del género Echinocorys sp. 
Parece probable que, hace unos 2600 años, los familiares y amigos de los difuntos, debieron disponer ritualmente los fósiles, en forma de circulo, con alguna finalidad mágica particular, seguramente de tipo protector, para facilitar favorablemente el buen tránsito hasta el "otro mundo" mítico, a sus dos queridos seres difuntos.
Imagen: Folklore de los Fósiles Ibéricos

Debido a tales creencias, supersticiosas, determinados tipos de fósiles tradicionalmente considerados como objetos mágicos protectores o defensivos, fueron llevados consigo por individuos, vivos o muertos o depositados en ciertos lugares de las casas, en donde residían familiares, en graneros, bodegas, lecherias o establos. También fueron colocados en las tumbas, junto con el cuerpo del difunto, puesto que se les consideraba como objetos portátiles, dotados de una gran capacidad de defensa o protección mágica contra las fuerzas mágicas malévolas.

Conclusiones parciales sobre la evolución de la valoración social de los fósiles y sus posibles causas, en la antigüedad

Se puede afirmar que la apreciación humana hacia los fósiles, ha variado según áreas geográfico-culturales y momentos históricos, pero también se sabe que la valoración social ha ido variando con el paso del tiempo, aumentando en unos casos y disminuyendo en otros, e incluso extinguiéndose.
En todos los casos en los que se ha podido conocer la función social y el uso cultural, se ha podido comprobar que la valoración social de un determinado tipo de fósiles, ha sido influenciada o determinada por la categoría socio-cultural de la función social que esos fósiles han desempeñado, en la cultura de una determinada sociedad, en un momento histórico.

En general los fósiles vinculados con la protección de la salud (medicina, litoterapia), los vinculados con la protección mágica (hechicería, chamanismo, amuletos y talismanes) y los vinculados con la propiciación de la voluntad de las divinidades (religiosidad, reliquias) han gozado de gran aprecio y estimación social, en todas las épocas históricas y lugares geográficos. Algunos tipos de fósiles aún conservan sus viejas funciones y antiguos usos, en la actualidad, entre grupos de personas muy supersticiosas y con bajos niveles de formación científica.

Algunas de las afirmaciones que se han presentado anteriormente, en cuanto a las condiciones sociales e históricas, particulares, del proceso de asimilación cultural de determinados tipos de fósiles, por parte de una determinada comunidad social, que eran válidas para las sociedades de la Antigüedad, abarcando tal denominación las sociedades del periodo histórico comprendido entre el Paleolítico (hace unos 33.000 años) y el final de la Edad Media (hace entre 1.500 a y 1000 años), también resultan válidas para las sociedades modernas y contemporáneas, abarcado tal denominación a las sociedades del periodo histórico comprendido entre el final de la Edad Media (año 1.500, hace unos 500 años) y el momento actual (2007).

Excelente ejemplar de ammonites, por su buen tamaño y buena conservación. Este tipo de fósiles es utilizado actualmente como simple elemento decorativo o de colección. Pero en la antigüedad, un tipo de ellos, los que eran dorados por estar constituidos por pirita no oxidada, fueron muy valorados, pues se creía que poseían la capacidad de inducir sueños proféticos, por lo que fueron usados para conocer el futuro, siendo colocados bajo la almohada. 
En la Edad Media se creyó que estas “piedras” eran "serpientes petrificadas" y que poseían la virtud de poder mantener alejados a los malos espíritus y a los rayos, por lo que los de pequeño tamaño se usaron como amuleto personales y los de gran tamaño fueron empotrados en las fachadas de viviendas, iglesias y torres para protegerse del ipacto del rayo y de los ataques de brujas, duendes y dragones.
Imagen: Museo Minas UPM  

Las "colecciones" de fósiles más antiguas que se conocen, se han hallado en la excavación de yacimientos arqueológicos, en los niveles correspondientes a la cultura Neanderthal. Desgraciadamente se carece de contexto suficiente como para poder hacerse alguna idea de cuál pudo ser su función y consideración, por eso se ignora cual pudo ser su verdadera utilidad, si pudieron ser considerados y usados como amuletos protectores o, simplemente,  como "piedras casi comunes" curiosas y raras. 


El demostrado efecto ansiolítico de los amuletos pero no su efecto protector

El hecho de que una persona supersticiosa pueda sentirse permanentemente insegura, al creer que está amenazada por fuerzas poderosas, incontrolables e invisibles, puede provocarle grandes dosis de ansiedad, a la larga, conducentes a temores obsesivos, paranoias y enfermedad. Por el contrario, el hecho de que una persona pueda sentirse segura, por poseer un objeto que la protege, mágicamente, contra ciertas amenazas y que la defiende de manera efectiva de los ataques que puedan lanzarle enemigos visibles e invisibles, a cualquier hora del día o de la noche, tiene efectos seguros sobre su salud, al reducir enormemente su niveles de estrés, mientras su amuleto esté junto a ella y crea que su poder protector sigua siendo fuerte y su fuerza defensiva imbatible.


Fuentes

- Abel, Othenio. 1939. Vorzeitliche Tierreste im deutschen Mythus, Brauchtum und Volksglauben. Jena. Verlag Gustav Fischer
Almagro-Gorbea, M.  & Ruiz Zapatero, O.  1992.  Paleoetnología de la Península Ibérica. Reflexiones y perspectivas de futuro.  Complutum, 2, Universidad Complutense de Madrid  https://revistas.ucm.es/index.php/CMPL/article/download/CMPL9292120469A/30055
- Annoscia, Enrico. 1981. I fossili nel mondo dell'uomo. Milano. Soliart.
- Bassett, Michael G. 1982. Formed Stones, Folklore and Fossils. National Museum of Wales. Cardiff. Geological Series No. 1,
- Buffetaut, Eric. 1991. Des fossiles et des homes. Paris. Éditions R. Laffont.
- Ellemberger, François.1989. Historia de la Geología. Vol 1. De la antigüedad al siglo XVII. Madrid y Barcelona: MEC & Labor.
- Kunz, George Frederick. 1997. The Magic of Jewels and Charms. Mineola, NY. Dover Publications.
- Oakley, K. P. 1971. "Fossils collected by the early paleolithic men". In: Mélanges de préhistoire, d’archéocivilisation et d’ethnologie offerts à André Varagne. Paris. p. 581-584.
- Oakley, K. P. 1975. Decorative and Symbolic Uses of Vertebrate Fossils. Pitt Rivers Museum.
- Oakley, K. P. 1985. Decorative and Symbolic Uses of Fossils. Selected Groups, Mainly Invertebrate. Oxford University Press.
- Rudkin, D. & Barnett, R. 1979. "Magic and Myth. Fossils in Folklore". Rotunda, 12 (2): 13-18.
- Taylor, P. D. et al. (2005), Fossil Folklore: Explore the myths about fossils. Natural History Museun. London
- Thenius, E. & Vávra, N. 1996. Fossilien im Volksglauben und im Alltag. Frankfurt. Kramer.

 

domingo, septiembre 9

Los fósiles y la Cultura Popular (2).



Por Heraclio Astudillo Pombo. UdL

Algunas propiedades imaginarias de los fósiles.

Para los miembros de algunas sociedades primitivas, modernas, o para los de otras sociedades de la antigüedad, entre los que predominara la mentalidad mágica, sólo aquellos elementos de la naturaleza que por su aspecto y localización pudieran ser considerados como objetos relacionables con los mitos ancestrales y/o con personajes sobrehumanos legendarios, se les supondría un origen prodigioso. En consecuencia, se le atribuirían poderes mágicos y efectos beneficiosos o  perjudiciales para los individuos o para la comunidad, en su conjunto, en función de determinadas circunstancias particulares o personales del hallazgo. Debido a tales interpretaciones, tan primitivas, en la antigüedad y en las sociedades modernas pre-científicas, los fósiles pasaron a ser objetos tomados en consideración. Tanto si la interpretación que se hacía de su aspecto o del lugar del hallazgo, hacía de ellos objetos dotados de propiedades e influencias que podían resultar positivas o negativas para los humanos. 

Erizo fósil perforado, artificialmente, hallado durante las excavaciones de un yacimiento arqueológico. Posiblemente, el orificio debió servir para pasar un cordón con el que poder colgarlo de algún lugar o parte del cuerpo, quizá del cuello del propietario. Su función exacta no es conocida, pero pudo ser usado como adorno o/y como amuleto, protector contra las malas influencias que pudieran existir en el entorno de aquella persona.
Imagen The Royal Society, London
 

En la remota antigüedad, todo objeto pétreo que resultase desconocido para todos los miembros de una comunidad y por tanto muy extraño y novedoso, inmediatamente después de su descubrimiento, debió ser observado detenidamente, explorado sensorialmente, interpretado míticamente y clasificado como neutro, positivo o negativo, según las suposiciones y creencias predominantes de los líderes de la comunidad
Sólo en los casos en que el nuevo objeto pétreo descubierto recientemente, fuera considerado provechoso o perjudicial para las personas y sus propiedades, y por tanto valioso para causar el bien o hacer el mal, debía ser necesario denominarlo, para que al estar dotado de nombre, éste pudiera ser divulgado, aprendido y recordado en asociación con sus cualidades y su procedencia. Por este procedimiento cultural u otros semejante, todos los nuevos objetos de esa categoría, podrían ser memorizados, dados a conocer y podrían ser identificados con seguridad por los humanos miembros del clan, y los amigos de las siguiente generaciones. De tal manera otros miembros de la familia, del clan o de la tribu, podrían identificarlos, recogerlos y utilizarlos, beneficiándose de sus virtudes o prevenirse de sus malas influencias, evitando mantenerlos cerca para no sufrir daños.

En la prehistoria, es posible que golpeando pedazos de pedernal, para fabricar instrumentos de silex, pudiesen aparecer, casualmente, en su interior ciertos restos fósiles silificados que causarían una gran sorpresa en su descubridor.
Ejemplar de una primitiva hacha de piedra, hallada en un yacimiento con restos de Homo heldelbergensis (400.000 años de antigüedad). Es posible que a este objeto se le hubieran atribuido propiedades especiales o sobrenaturales, por contener este erizo de mar fósil
Imagen The Royal Society, London
 
Aquellos elementos naturales recién descubiertos o novedosos que fueran considerados neutros, al no parecer útiles ni perjudiciales, carecerían de interés social y por tanto podrían ser ignorados por los parientes y amigos sin riego de padecer efectos peligrosos. Puesto que al carecer de cualquier clase de virtudes y no ser peligrosos, no necesitaban ser identificados, recolectados, poseídos ni evitados y por tanto no necesitan ser denominados. Al tratarse de objetos que no eran considerados beneficiosos ni perjudiciales, en consecuencia podían seguir existiendo como objetos anónimos e ignorados, es decir sin necesidad de denominación e incluso sin valor, es decir como objetos despreciables.

Collar excavado en Dolni Vestonice, en Moravia (Rep. Checa), realizado hace unos 27.ooo años, con conchas fósiles, recogidas, posiblemente, en las cercans colinas de calizas jurásicas, las tres conchas de Cardium (berberechos), abajo a la derecha, podrían ser contemporáneas o recogidas al pasar en migración, por algún otro yacimiento más moderno, de edad eocena, miocena, pliocena, etc. Este tipo de objetos no eran meramente ornamentales, generalmente constituían también un amuleto
Imagen: Dolniv pottery 

De esta manera ciertos tipos de fósiles, relativamente frecuentes, gracias a las propiedades imaginarias que le han sido atribuidas, en el pasado, por ciertas comunidades sociales, en diversos lugares y distintas épocas históricas, han llegado a gozar de gran prestigio social y de elevada valoración humana. Tal consideración si ha logrado mantenerse durante siglos o milenios, habría permitido que su fama fuera extendiéndose por una gran parte de Europa, e incluso más allá de sus fronteras naturales. 

Los corales solitarios del genero Cunnolites (Ciclolites) , en algunos lugares de Europa fueron considerados como "piedras-vulva", por lo que se usaron en la medicina antigua popular como medio preventivo contra la supuesta esterilidad femenina e incluso como remedio. Siendo usadas como amuletos que alejaban la infertilidad y que propiciaban los embarazos de las mujeres yermas. Constituyendo, durante siglos, uno de los tipo de las piedras a las que se las creía dotadas de virtud fecundante.
Imagen: Rincon del vago 

Los tipos de fósiles, que fueran bastante escasos o afloraban en lugares alejados de las rutas de paso más frecuentadas, han podido pasar desapercibidos para la mayoría de la población europea, española o incluso de ciertas provincias o comarcas por lo que han podido tener una relevancia social demasiado local o un uso cultural muy efímero, de tal manera que, en la actualidad, no pueden encontrarse, fácilmente, referencias suyas en las fuentes gráficas, escritas u orales que son más accesibles a los investigadores con pocos recursos económicos.

Aspecto de un diente fósil de tiburón gigante, este tipo de fósiles fueron considerados, antiguamente, como un poderoso amuleto protector.
En aquellas zonas del mundo dónde fue interpretado como una "piedra de rayo", se le usó como amuleto protector contra la muerte por fulminación. Mientras que en las zonas europeas en donde se le interpretó como una "glosopetra", "piedra lengua", 
"lengua de san Pablo", o "lengua de serpiente petrificada" de forma milagrosa por el santo, fueron utilizados como preventivo y como antídoto contra mordeduras ponzoñosas y envenenamientos, por cualquier clase de veneno ingerido o inyectado.
imagen: Karel Navarro / Associated Press. 

En tiempos modernos, e incluso contenporáneos, se han conservado algunas tradiciones supersticiosas vinculadas con diversos tipos de fósiles, incorporadas en el folclore y conservadas por la cultura popular, en todos aquellos países europeos en cuyo territorio existen yacimientos paleontológicos, por estar formado su territorio por alguna clase de rocas sedimentarias o metamórficas que contengan restos fósiles. Menos frecuente es que puedan contener restos fósiles las rocas volcánicas, pero existen algunos casos.


sábado, septiembre 8

Los fósiles y la Cultura Popular (1).

Por Heraclio Astudillo Pombo. UdL.


¿Por qué los fósiles han formado y forman parte de la cultura humana?

Para que determinados tipos de fósiles hayan pasado a formar parte del acerbo cultural, de ciertas comunidades y sociedades humanas, deben haberse dado una serie de condiciones naturales y circunstancias sociales que hagan posible la incorporación, cultural, de dichos fósiles, por una parte considerable de los miembros de la comunidad. En algunas ocasiones, la incorporación y asimilación sociocultural de cierto tipo de fósiles, ha sido de muy corta duración temporal, de algunas décadas, mientras que en otras se ha mantenido durante varios siglos. En otras ocasiones la asimilación sociocultural de cierto tipo de fósiles, se ha producido de una forma muy localizada geográficamente, una población, una subcomarca natural (sierra, valle, meseta, isla, etc.).

Los requisitos sociales y naturales necesarios para que se produzca la asimilación de un cierto tipo de fósiles, por la sociedad humana de un lugar determinado, suelen ser los siguientes:

1- Que presenten unas determinadas propiedades reales que hagan de los fósiles unos objetos pétreos singulares:
Sólo aquellos elementos naturales que destacan muy claramente de entre los demás que le rodean, por alguna característica sobresaliente (abundancia o rareza extraórdinaria, forma sorprendente, color atípico, brillo intenso, dureza, tamaño, etc.), son capaces de atraer la atención humana y captar su curiosidad. Luego de apercibirse de su existencia, el descubridor puede pasar a interesarse activamente por ellos, pasando a observarlos detenidamente y después a identificarlos y valorarlos, según sean sus utilidades sociales (decorativas, lúdicas, económicas, mágicas, religiosas, etc.). De manera que si el aprecio social por alguna de sus cualidades, es suficientemente elevado, se pasará a recolectarlos e incorporarlos, activamente, al patrimonio material e inmaterial de esa comunidad humana, particular, integrándolos en los quehaceres de su vida cotidiana.


Dos jóvenes instructores-recolectores de fósiles, del Reino Unido, mostrando dos grandes ejemplares de amonites, recogidos en la costa británica, con fines recreativos, educativos y científicos.
Imagen: Discovering fossils


1a- En primer lugar, una de las propiedades más sobresalientes que poseen los fósiles y que los hace muy interesantes y atractivos, cuando son considerados como si fueran simples "piedras extrañas", es que poseen unas formas muy peculiares, claramente distintivas de las formas típicas de las demás piedras comunes y vulgares.

1b- En segundo lugar, otra propiedad particular de los fósiles, es que en muchas ocasiones, parecen imitar las formas de ciertos elementos naturales más o menos familiares, con mayor o menor perfección. La mayoría de las veces se asemejan a determinados órganos o partes del cuerpo de vegetales, animales o seres humanos, llegando incluso a imitar la forma de algunos seres vivientes completos, o casi completos, con mucha perfección.

1c- En tercer lugar, otra propiedad que hace interesantes y atractivos a los fósiles, es su enorme rareza, puesto que fuera de ciertas localizaciones excepcionales, en las que aparecen en aglomeraciones extraordinarias, en general son objetos extremadamente escasos y de hallazgo infrecuente.

Aspecto del equeleto fósil de un reptil, casi completo y totalmente articulado, circunstancias que permiten su fácil reconocimiento a casi cualquier persona, de cualquier lugar y de cualquier época histórica. Otra cosa distinta será qué tipo de razonamiento usará para realizar su interpretación y el resultado que conseguirá.
Imagen: Reptil fósil

Por todas las propiedades físicas observables en los fósiles, citadas anteriormente, y por otras diversas razones subjetivas de índole "utilitaria" humana, desde la prehistoria más remota hasta la actualidad más reciente, los fósiles han atraído la atención humana y formado parte de su cultura inmaterial y material. 
Ciertos tipos de fósiles han constituido una categoría de elementos naturales de interés social y una clase de objetos más o menos valorados y mercantilizados. Llegando a formar  parte de los bienes culturales, materiales e inmateriales, de los seres humanos de ciertas comunidades, en muchas culturas, en muy diversos lugares del planeta y en todos los tiempos históricos. 


Escolar británico, recolector de fósiles, con fines educativos, muestra un molde interno de un equínido fósil. Quizá el caparazón ha sido destruido por la erosión marina. Encontrado las costas del Reino Unido, .


jueves, agosto 30

Índice de temas a tratar

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, DMACS-UdL


Introducción:

Después de más de 10 años de trabajo de investigación, recopilación, análisis e interpretación de documentos, objetos y datos relacionados con el registro fósil ibérico, nos vemos suficientemente preparados y disponemos de suficientes materiales gráficos, como para considerarnos competentes para iniciar este proyecto de divulgación de los resultados de nuestro trabajo personal y de captación de información procedente de aportaciones de nuestros lectores.


Los aspectos sociales y culturales relacionados con los fósiles ibéricos que, en este weblog, vamos a abordar son muy variados y serán los siguientes:


- Los fósiles como elementos geológicos, inductores de interpretaciones y creencias motivadoras de la formación de relatos explicativos, recogidos por la narrativa popular oral o su registro escrito posterior.
Los fósiles, al haber contribuido a estimular e inspirar la fantasía imaginativa humana, han ayudado a generar explicaciones semi-fantásticas de tipo legendario, es decir están en el origen de algunas leyendas populares, con funciones explicativas y justificativas, de la presencia de ciertos tipos de fósiles en determinados lugares del territorio.

- Los fósiles como elementos geológicos, inductores de creencias fabulosas, irracionales o míticas, han contribuido a estimular la fantasía imaginativa humana, ayudando a generar interpretaciones totalmente fantásticas de tipo mágico, religioso y supersticioso, relacionadas con sistemas de creencias de origen antiguo, vinculados con la explicación de la formación del mundo, la espiritualidad o la religiosidad propias de la comunidad.

- Los fósiles como elementos geológicos constituyentes de ciertos remedios populares curativos, usados para tratar enfermedades diversas y como objetos preventivos, usados para alejar desgracias.

- Los fósiles como elementos geológicos, usados como juguetes primitivos o improvisados, incorporados como juguetes naturales en la dinámica de diversos juegos infantiles y juveniles, en localidades donde abundan.

- Los fósiles como elementos geológicos, inductores de léxico vulgar, estimulando a la creación de nombres específicos populares, usados con la finalidad de denominarlos para poder identificarlos, distinguirlos, recordarlos y comunicarse.

- Los fósiles como elementos geológicos, inductores de topónimos, estimulando a la creación de nombres de lugar, relacionados con derivaciones de ciertos nombres populares. Algunos aparecen recogidos por la toponimia oficial.

- Los fósiles como elementos geológicos, inspiradores de emblemas corporativos, usados en el diseño de figuras heráldicas, en los escudos de armas cívicos, de corporaciones municipales; como icono de asociaciones científicas, culturales o deportivas, como imagen de marcas o logos comerciales de ciertas empresas o productos.

- Los fósiles como elementos geológicos, inspiradores de la creatividad artística humana, que han ayudado a generar diversos productos refinados que resultan agradables al intelecto humano. Por medio de las formas de expresión típicas de cada especialidad artística, tales como la literatura y la poesía, las artes plásticas: el dibujo, la pintura y la escultura, la ornamentación personal o joyería, la ornamentación interior o decoración doméstica y la ornamentación exterior o arquitectónica, el diseño gráfico y la estampación textil, la historieta gráfica, la fotografía artística, cinematografía, etc.

- Los fósiles como elementos geológicos, inspiradores de imágenes representativas, conmemorativas de ciertos hechos de tipo histórico, cultural o religioso y asociadas a determinados objetos muy valorados por el coleccionismo. Pueden aparecer en sellos de correos o estampillas postales (filatelia) y matasellos, tarjetas y sobres, postales, especiales por ser conmemorativos de ciertas efemérides históricas o eventos sociales (marcofília). También en monedas vulgares de circulación legal o en series de monedas especiales acuñadas para el coleccionismo.
Mucho más raramente aparecen representados en medallas religiosas.

- Los fósiles como elementos geológicos, que añaden valor estético a ciertas producciones artesanales, en las que son usados como material, y en las construcciones humanas, en las que son usados en forma de elementos individuales incrustados en la obra o formando parte de losas de piedra, extraídas a partir de bloques de rocas fosilíferas, usadas en la construcción y en la ornamentación de espacios públicos y de espacios privados.

- etc.



Para cada uno de los tipos de fósiles, presentados, trataremos de reunir y ofrecer datos básicos relativos a:

Denominación:
- Nombre popular, denominación localista o vernácula y su significado en español.
- Nombre común o culto en español (en castellano o castellanizado) .
- Nombre científico, binomial, (genérico y específico, en latín) y clasificación taxonómica biológica.

Geolocalización:

- Localidad, municipio, comarca, provincia, comunidad autónoma y país.

Costumbres tradicionales: 

- Creencias populares sobre el origen o las virtudes del fósil 
- Usos populares del fósil: aplicaciones, medicinales, rituales, ornamentales, etc.

Leyendas explicativas:
- Narraciones orales sobre el pretendido origen sobrenatural, presencia o abundancia de ciertos tipos de fósiles en determinados lugares
 - Narraciones explicativas de las causas, extraordinarias, responsables de las supuestas virtudes de determinado tipo de fósiles.

Datos paleontológicos:  

- Tipo de fósil: somatofósil, icnofòsil o quimiofósil.
- Edad crono-bio-estratigráfica: Era geológica, Período geológico, Época geológica y Piso geológico. 

- Edad absoluta: antigüedad en millones de años (MA)

Ilustración/es:
- Imagen fotográfica o/y dibujo, del fósil o de aspectos, pertinentes, relacionados con él.

Fuentes: 

Bibliográficas, hemerográficas, orales y gráficas