jueves, junio 30

El registro fósil español y portugués, en el humor gráfico ibérico (1)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO.
Dept. de Medi Ambient i Ciències del Sòl. Universitat de Lleida


Introducción al tratamiento cómico del registro fósil español y portugués, en el humor gráfico ibérico


Ahora que los calores estivales, tradicionales de esta época del año que son característicos de nuestra ubicación geográfica, empiezan a apretar, iniciaremos la presentación de un nuevo tema, relacionado con algunos de los aspectos más “ligeros” de la Paleontología cultural: el tratamiento gráfico y humorístico de la Paleontología. Este es un tema sensible puesto que, a veces, cuando alcanza al estereotipo de los paleontólogos y su trabajo, desde las concepciones más "básicas" de la mentalidad popular, la ignorancia que se demuestra puede resultar irritantemente sarcástica e incluso ofensiva y si no se lo cree, recuerde la que armó el humorista Óscar Terol, con sus humoradas, entre los componentes más activos, dialecticamente, del mundillo de la paleontología ibérica.
También es causa de controversias, cuando la ocurrencia humorística pone en cuestión o ridiculiza, desde planteamientos
relacionados con la teoría evolutiva darwinista, algunos aspectos considerados fundamentales, por los sectores más fundamentalistas, combativos y radicales del creacionismo, cristiano o musulmán.

Al iniciar la presentación de esta nueva temática, se pretende mostrar y confirmar, una vez más, nuestra idea teórica y demostrar la validez de nuestra hipótesis, sobre el alto grado de influencia social y extensión cultural, que han llegado a alcanzar algunos tipos concretos de fósiles. Influencias que en el caso particular de los restos fosilizados de dinosaurios conocidos, son el tipo de hecho paleontológico que ha alcanzado unas repercusiones socioculturales más extendidas y relevantes, de todos los tiempos, por su intensidad y extensión social, o por sus repercusiones sobre el comercio de objetos y servicios, relacionados con este tipo de animales extintos, influencias más que evidentes que han sido puestas de manifiesto y analizadas, por José Luís Sanz, en multitud de ocasiones, a través de su teoría de la "Dinomanía".

Un error, constante, en las historietas gráficas, tanto si son de humor como si son serias, es la frecuente representación de interacciones entre dinosaurios y humanos. Esta suposición, evidentemente errónea o falsa, da lugar a muchas situaciones graciosas o emocionantes en la trama del relato gráfico. Se trata de una creencia popular, totalmente equivocada, según la cual se habría producido una supuesta convivencia de ambos grupos de organismos, en la época "antediluviana", es decir en tiempos anteriores al mítico Diluvio bíblico...

Serie de viñetas de una historieta de la serie Hug el troglodita, iniciada en 1965  por el historietista Gosset, seudónimo de Jorge Gosset Rubio
Imagen: Dibujantes de tebeos

A pesar de que el territorio peninsular posee un rico patrimonio paleontológico que cada día es mejor conocido, por sus propios habitantes, a través de los artículos y noticias aparecidas en la prensa no especializada o gracias a la popularización y participación en las actividades de geoturismo y paleoturismo, no es fácil encontrar humor gráfico relacionado con los fósiles, ni con sus buscadores especializados, los paleontólogos.

A pesar de que el territorio peninsular posee un rico patrimonio paleontológico, cada día
más estudiado y valorado por los expertos extranjeros, es muy difícil, casi imposible, encontrar secciones de humor gráfico paleontológico, en las publicaciones especializadas, a excepción de unas poquísimas publicaciones electrónicas.

A pesar de que el territorio peninsular ha dado muchos y buenos dibujantes de “tebeos”,  género literario ilustrado, de contenido muy ligero y rango popular, modernamente, denominados “comics” y que es el lugar de nacimiento de muchos y excelentes paleoartístas o de reconocidos paleoilustradores que gozan de un gran prestigio internacional, en nuestro país se publica muy poca producción suya. 

A pesar de que, nuestro país, ha contribuido, notablemente, en la exportación de genio artístico, divulgación del patrimonio paleontológico y de producciones de historieta gráfica, a los cinco continentes, resulta que la combinación ibérica de paleontología y de historieta gráfica, es de una gran rareza. Pero cuando se compara la situación reciente y actual española con la lusa, por no mencionar la andorrana y la gibraltareña, podemos consolarnos por que hay otros en peor situación que la nuestra. 
Pero si atendemos a algunos indicios recientes del mercado, parece ser que, en la actualidad, la tendencia del sector estaría cambiando a mejor, especialmente en el monocultivo de los dinosaurios, debido al efecto de la popularización, masificación y globalización de la "dinomanía" y del "dinoturismo".


El hallazgo casual de un hueso antediluviano


La primera historieta que presentamos, es la más antigua que, de momento, hemos podido localizar, en la que se aborda el tema paleontológico, gráficamente y con humor. Fue publicada en 1968, en un tebeo español, llamado Jaimito, revista gráfica infantil que fue editada por Editorial Valenciana, de 1944 hasta 1985. La historieta, titulada “El Perro”, es protagonizada por un
personaje infantil, ligeramente regordete, apodado “Bolita” y por el perrito faldero, de su tía Tula. El autor de esta historieta fue Karpa, seudónimo de Rafael Miguel Catalá Lucas, (Nules, Castellón, 29 de septiembre de 1926 - Valencia, 12 de septiembre de 2000).
La narración gráfica, describe
el sorprendente hallazgo, de forma casual, de un gran hueso, por un perrito de exiguo tamaño, dentro de una madriguera. Aunque la historieta no hace mención explícita, a una supuesta o posible naturaleza fósil, del hueso co-protagonista de la narración gráfica, una interpretación tendenciosa e irresponsable de las características físicas del resto óseo y del lugar de su hallazgo, por nuestra parte, nos permiten inferir, alegremente, que con bastante probabilidad, ese inesperado hallazgo óseo, podría corresponder con un hueso largo, de las extremidades, tal vez un fémur o un humero, de alguna especie de vertebrado cuadrúpedo, propio de la megafauna española, terciaria o cuaternaria... o tal vez no…

También es muy probable, que existan otras muchas historietas del siglo pasado, de autores españoles, en las que aparecerían mamuts, diplodocus y otras "fieras antediluvianas" pero no hemos podido encontrar las versiones digitales "colgadas" en el ciberespacio y a disposición de los internautas interesados en estudiarlas.
Si algún amable lector o lectora, guardasen en su casa viejas historietas de contenido paleontológico y fuesen tan amables de escanearlas y enviármelas con formato de "imagen jpg", junto con los datos bibliográficos de la historieta y cos sus datos personales, yo las publicaría en este blog.


El increible origen de las icnitas del "Ariñosauro"

En segundo lugar, presentaremos una dino-historieta, de producción gráfica muy reciente, pero que yo he seleccionado, arbitrariamente, porque a mí me hizo mucha gracia el día que la descubrí. Además, demuestra un buen tratamiento gráfico y humorístico, de una interpretación muy cómica, de unas icnitas dinosaurianas que existen en un yacimiento de la localidad turolense de Ariño.
La historieta se titula “Historia del dinosaurio que dejó sus huellas en Ariño” y su autor es J. Macipe, pseudónimo de Joaquín Macipe Costa, esta historieta fue publicada el martes 13 de mayo de 2008, en Entabán Digital, revista electrónica cultural, del municipio de Ariño (Teruel).


Antiguos y
curiosos usos medicinales de fósiles, en diversas partes del mundo

Y por último, presentaremos una historieta gráfica
titulada El uso de fósiles en la medicina tradicional, de “el Koprófago”, seudónimo de un paleontólogo, muy capacitado y bregado en diseño (info)gráfico, cuyo verdadero nombre y apellidos quiere mantener celosamente ocultos. Sus numerosas producciones pueden consultarse y valorarse en publicaciones digitales KoprolitosEl Cuaderno de Godzillin /Dinosaurios las

Se trata de una versión informal
o, sólo formalmente humorística, del contenido serio y científico de la comunicación científica, sobre antropología y paleontología médica que de Iván Narváez & Ioannis Sarris presentaron en el VIII EJIP (Encuentro de Jóvenes Investigadores en Paleontología), celebrado en la población de Enciso (La Rioja) en abril de 2010.
La historieta es una especie de tebeo o “comic” que proporciona gráficamente la revisión de las interpretaciones más conocidas, realizadas por distintas culturas, a lo largo del tiempo histórico y de todo lo ancho del mundo, de diversos tipos de restos fósiles, relacionados con la medicina pre-científica y de sus sorprendentes usos medicinales, tradicionales y populares, presentada con un enfoque
panorámico e histórico.
Aunque en la historieta ni en el trabajo original que le sirvió de base, no se menciona ningún caso español o portugués, es de suponer que en muchos casos tanto los usos como las creencias, viajaron desde los lugares de origen, hasta nuestra península, junto con los viajeros, curanderos, boticarios y médicos que cambiaban de reino, de corte y de señor, según sus circunstancias personales se lo aconsejaban.
--> El trabajo original, de Narváez & Sarris, se puede descargar desde aquí.

Fuentes:

- Administrador blog. Entabán digital, Revista electrónica del municipio de Ariño, mayo de 2008
- Anónimo. Icnitas de dinosaurio de Puente Escuriza (Ariño, Teruel)
http://www.patrimonioculturaldearagon.com/patr/bien/yacimiento-de-icnitas-puente-escuriza
- Koprófago, El uso de fósiles en la medicina tradicional, El Koprófago, 18 de abril de 2011

- Wikipedia. Jaimito (revista) http://es.wikipedia.org/wiki/Jaimito_(revista)

lunes, mayo 23

Fósiles ibéricos vinculados con el rayo, por el folklore español y portugués (7)

Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Dpto. MACS, Universitat de Lleida


"PIEDRAS DE RAYO", EN ARAGÓN 


Algunas "piedras de rayo", atípicas, usadas exclusivamente en el Pirineo Aragonés


La primera pista


Rastreando un día
en Internet, a principios del mes de enero del 2011, como en infinidad de ocasiones anteriores, buscando cualquier información que relacione a determinados tipos de fósiles del registro ibérico, con creencias, actividades o producciones materiales o inmateriales, de la cultura popular, de cualquier localidad y región española. Casualmente, me encontré con unas frases en la Biquipedia (la Wikipedia en lengua aragonesa) que, instantáneamente, me hicieron 'subir los niveles de adrenalina', pues por primera vez, me encontraba con una referencia escrita que hablaba de las "piedras de rayo", en Aragón, y que no las relacionaba con las consabidas hachas de piedra, neolíticas, ni con vulgares fragmentos de pedernal, prehistórico o contemporáneo, ni con trozos de cuarzo, sino ¡con fósiles! La información que me aportaba la Biquipedia, estaba directamente relacionadas con el campo de contenidos propio de mis investigaciones etnopaleontológicas y me señalaba, claramente, una nueva e interesante pista a seguir. Este hallazgo biquipédico, además de "alegrarme el día", me sirvió para iniciar un nuevo proceso de investigación etnopaleontologica, en paralelo a otros muchos que, en ese momento, se mantenía abiertos y en marcha, pero en esta ocasión, estaría orientado sobre el territorio y en el folclore paleontológico, aragonés.



El etnotexto en cuestión:


"Piedra de rayo.
Las piedras de rayos son piedras de tamaño zaborro que seguntes la creyenzia popular en l'Alto Aragón son puntas petrificatas de los rayos e representan talismans contra la suya caita. La chent enantes creyeba que los rayos lebaban unas piedras en la punta, e que quan caye un rayo las piedras tornan a salir ta la superfizie a lo cabo d'un tiempo. Las piedras consideratas piedras de rayo gosan estar fosils de gasteropodos con formas sozconicas u antigas piezas de pedreña entallatas como un trianglo u con una punta aguta. Las piezas de pedreña pueden estar estrals u puntas de lanza d'edat paleolitica, neolitica, u también aber formato parte d'un trillo.
Esta creyenzia puet tener radizes romanas, porque pa los romans un puesto on cayeba un rayo se consideraba seguro porque se consideraba no n'i cayería d'atro, esdebenindo un puesto sagrato.
En muitas cabanas de pastor bi ha una piedra de rayo soterrada a la puerta, ta protecher-se contra os rayos."


El remarcado de ciertas partes del texto, en negrita, es nuestro, para indicar qué partes de este etnotexto resultan ser más relevante para nuestra investigación etnopaleontológica y para señalar que eran cuestiones desconocidas para nosotros, antes de conocer este documento.


La segunda pista:


Después de buscar infructuosamente, nuevas informaciones relacionadas con la comentada y recogida anteriormente, decido mandarle un correo a mi amigo Rafel Vidaller, naturalista, antropólogo, filólogo y excelente persona, asentado en Sabiñánigo, capital de la comarca de Alto Gállego, persona que conoce muy bien la naturaleza y las tradiciones populares asociadas, de la zona pirenaica de la provincia de Huesca. En el correo le preguntaba, si alguna vez había oído hablar a las gentes del pirineo aragonés, sobre piedras de rayo en general o de este tipo de particular de "piedras-caracola" o "caracolas de piedra", pidiéndole su colaboración y su opinión sobre el asunto y adjuntándole una copia literal de la información encontrada en la Biquipedia.

A los pocos días, recibo un correo de contestación
, diciéndome:
"En cuanto he leído el apunte que me mandas, me he acordado de una imagen que había visto en el libro años atrás
y he ido a por él (autores Fernando Biarge & Ana Biarge (2000). Líbranos del mal. Creencias, Signos y Ritos Protectores en la zona pirenaica aragonesa. Uesca - edición de los autores), y me he encontrado con la página que te adjunto escaneada. De allí supongo que vienen las referencias de la biquipedia."

Efectivamente, en la imagen adjunta, la página del libro citado  escaneada, aparecen un par de detalles muy interesantes: la fotografía de un fósil de caracol marino, su nombre vulgar y su procedencia. ¡Eureka!

Página 163, del interesantísimo libro etnográfico Líbranos del mal. Creencias, Signos y Ritos Protectores en la zona pirenaica aragonesa, de Fernando y Ana Biarge. 
En la parte superior izquierda se puede apreciar la fotografía de un fósil, sobre la palma de la mano de su propietario y a su derecha un texto que da razón de la localidad: Merli y del nombre vulgar del fósil: Piedra de rayo.Imagen: Fotografía original de Fernando Biarge

 

Identificación taxonómica y procedencia geográfica

Ante mi incapacidad para asignarle al fósil un determinado género paleozoológico, a partir de una sola imagen, decido pedirle ayuda a un experto de la tierra y, con ese fin, mandarle un correo electrónico a mi amigo Ángel Gayúbar, periodista activo por todo el territorio provincial por ser corresponsal del Heraldo para la provincia de Huesca y experto paleontólogo amateur, asentado en Graus, población situada al sur de la comarca de la Ribagorza que es la zona a la que también,pertenece la localidad de Merli. Ángel es una gran persona y buen conocedor de muchos de los yacimientos paleontológicos y la fauna fósil, de toda la provincia de Huesca. En el correo le pregunto si le es posible hacer un diagnostico fiable sobre la imagen del fósil que le adjunto, que es la aparece en la página 163 del libro “Libranos del mal” de Fernando Biarge y Ana Biarge.

A las pocas horas,
Ángel Gayúbar me comenta lo siguiente:
“El fósil que aparece en la fotografía es un Clavilithes parisiensis, del Eoceno medio, aunque me parece que ese fósil, en concreto, por el tipo de fosilización que presenta, no creo que lo encontraran en la localidad de Merli, en el valle de Isábena, sino en el valle del Ésera, por la zona de la Puebla de Fantova.”
De manera que, según la opinión de
Ángel Gayúbar, parece ser que el fósil fotografiado en el libro de los Biarge fue recogido en un lugar no muy alejado, pero distinto hasta aquel otro en el que era usado
 y a donde había sido acarreado. 

Aspecto característico de la concha fósil de la caracola marina de la especie Clavilithes parisiensis, un gasterópodo del Eoceno marino (Luteciense) que, a pesar de su nombre específico parisiensis, también puede encontrarse en el Alto Aragón. 
El ejemplar de la izquierda, está entero, mientras que el de la derecha ha sido seccionado, a nivel del eje central, para que pueda apreciarse la estructura y la cavidad interna de la concha que en este caso está vacía, sin molde interno de relleno.
Los dos ejemplares de la fotografía, bien conservados,  proceden de la localidad de Damery, Depto. de Marne, Francia, estando expuestos en la sección de Paleontología del Museo de Historia Natural de París.
Imagen: Fotografía original de Michael Popp, alias "Kentuckiana Mike"


Ángel, también, me recomendaba que me pusiese en contacto con Fernando Biarge, el autor principal del libro, diciéndome para animarme que se trata de una persona abierta, encantadora y de amplia cultura que con toda seguridad sería receptivo a mis demandas de información. Para facilitarme el contacto, me proporcionaba el teléfono particular de Fernando, en Huesca.


Vamos, directamente, a la fuente original de la información


Tras un par de tentativas telefónicas, infructuosas, finalmente, al tercer intento pude establecer comunicación telefónica con Fernando Biarge , escritor, fotógrafo, editor, etnógrafo, pireneista, publicista y un largo etcétera, persona encantadora y conversador ameno, al que, tras mi presentación de rigor, inmediatamente le pregunté por el contexto etnográfico de la fotografía en cuestión, pues en el libro, eminentemente fotográfico, no decía, prácticamente nada.
La información, escrita en cursiva, que sigue a continuación, está extraída con gran fidelidad de una larga y amena conversación telefónica, mantenida
la mañana del 7 de febrero de 2011, con Fernando Biarge López, de Huesca, coautor junto con su hija Ana, del libro “Libranos del mal”. Creencias, signos y ritos protectores en la zona Pirenaica Aragonesa.

La “piedra de rayo” que aparece en la fotografía, de la página 163, del libro “Libranos del mal”, era propiedad de Casa Turmo, en la población de Merli, (un pueblecito muy pequeño que, actualmente, pertenece como agregado, al municipio de Isábena, en la comarca de Ribagorza, provincia de Huesca o Alto Aragón), cuyos propietarios me contaron que, antiguamente, la exponían en la repisa, de alguna ventana de la casa que habitaban, escogiendo la situada del lado por donde venía de camino la tormenta. Esa práctica se repetía siempre que se acercaban fuertes tormentas eléctricas, haciéndolo con el total convencimiento de que, procediendo de esta manera y mediante el poder de esta piedra, conseguían conjurar la maldad de la tormenta y la casa quedaba totalmente protegida, contra la posibilidad de que se produjera la descarga del rayo sobre ella.


Detalle de la página 163 del libro de Fernando y Ana Biarge, en el que se aprecia la "piedra de rayo" que les fue mostrada en la población de Merli (Huesca). Se puede apreciar la forma y dimensiones de este ejemplar, al parecer, representativo de toda una clase de objetos supersticiosos, utilizados en el medio rural pirenaico del Alto Aragón, para prevenir o disminuir la angustia humana, desencadenada por la aproximación de potentes tormentas, ante el riesgo y, sobre todo, por el temos a ser alcanzados por la descarga del rayo 

Imagen: Fotografía original de Fernando Biarge

Otro lugar en donde también era costumbre mantener expuestas, permanentemente, este tipo de piedras protectoras, era sobre la repisa de la campana de humos del hogar de leña, puesto que la chimenea, a la que estaba conectada la campana, era un lugar muy propenso a facilitar la entrada del rayo en las casas, cuando algún rayo se desprendía de la nube, durante las tormentas con grandes tronadas y caía a tierra.

Preguntado Fernando Biarge, sobre si conocía la existencia de alguna versión más pequeña de amuleto paleontológico, protector contra el impacto del rayo,
que pudiera ser transportado, permanentemente, por aquellas personas que, debido a su profesión se veían obligadas a pasar mucho tiempo a la intemperie, como podían ser los arrieros, pastores, labradores, leñadores, etc. Fernando me comentó:
"En esa misma zona me habían contado que el mismo tipo de "caracolas de piedra", pero de mucho menor tamaño, solían llevarse, dentro de un saquito de tela que se cosía en la parte más alta del interior del bolsillo del pantalón que es una zona sin utilidad y que además siempre queda libre, con la finalidad de que su portador estuviese, siempre, protegido de ser alcanzado por el rayo."

El relámpago asociado al trueno que son las dos formas de manifestación física, del rayo, chispa o descarga eléctrica, pueden llegar a infundir un temor supersticioso, en las gentes del medio rural, en donde, el comportamiento aparentemente caprichoso del fenómeno del impacto sobre árboles, peñas o construcciones y los accidente graves o mortales, por fulminación, de animales y personas, parecen inclinar a pensar que el rayo parece teener voluntad propia o que puede ser dirigido por ciertos seres malignos...
Imagen:
Rayos 


Preguntado sobre si conocía de la coexistencia, en el Alto Aragón,
de este tipo “piedras de rayo” con otros tipos como p. e. las hachas de piedra neolíticas, objetos artificiales que, más generalmente, constituyen el tipo de “piedras de rayo”, más comunes, más conocidas y más habitualmente utilizada, en el mundo rural español, Fernando me comentó que:

"En el Alto Aragón, las hachas de piedra pulida, prehistóricas, resultan ser muy escasas, al igual que las construcciones prehistóricas megalíticas, razón por la cual, quizá estas caracolas de piedra, podrían haber sustituido, en las zonas pirenaicas del Alto Aragón, a la hachas de piedra neolíticas que se usan en otras partes. Porque en la zona pirenaica, las hachas de piedra
deben resultar demasiado escasas, como para poder cubrir, ellas solas, toda la alta demanda popular, de amuletos protectores contra el rayo, en una zona montañosa, las tormentas eléctricas, aún siguen resultando, a veces, terribles, a menudo impresionantes y siempre temibles y en donde, antiguamente, se carecía de pararrayos para proteger las casas. En tales condiciones, sumamente inquietantes y angustiosas, poder disponer de algún tipo de amuleto protector, tal como eran las “piedras de rayo” , debía aportar algo de tranquilidad, a los ocupantes de las casas y a los transeúntes que podían disponer de una de estas piedras, por creerse que este tipo de objetos garantizaba seguridad, frente a la descarga del rayo, a la cual se suponía que alejaba."


Ante mi insistencia sobre la posibilidad de que las hachas de piedra, prehistóricas, pudieran compartir nombre y función amulética, con las "caracolas de piedra", Fernando Biarge se reafirma en lo dicho, poco antes, al comentar que:
"Durante las pesquisas de trabajo de campo, preparando el libro anteriormente comentado, me encontré con que
las únicas “piedras de rayo” que me habían enseñado los lugareños que aún guardaban este tipo de antiguos objetos supersticiosos, cuando les preguntaba por este tipo de amuleto, en todas las ocasiones, siempre le habían mostrado "caracolas de piedra” y nunca hachas prehistóricas, de piedra. Esto sucedió desde Hecho (en la comarca pirenaica de la Jacetania, la más occidental y que comparte frontera con Navarra), hasta Montanuy (en el extremo oriental de la comarca pirenaica de la Ribagorza, la más oriental y que
comparte frontera con Cataluña), pasando por Benasque (en el extremo occidental, de la misma comarca pirenaica de la Ribagorza), por lo tanto, parece evidente que en el Pirineo de Huesca, no se conocen otros tipos de piedras de rayo"  más que las "caracolas de piedra".

Cuando, nos despedimos le solicito permiso para reproducir nuestra conversación y las imágenes del libro, relativas a la "caracola de piedra" de Merli, que son de su propiedad, cosa que Fernando acepta, encantado, y que yo le agradezco cordialmente.




Intentando racionalizar una
singular elección popular 


Se me ocurre que quizá la forma de tornillo que les proporciona a estas piedras, el hecho de ser un molde interno de la cavidad interior de una concha de caracola marina, caracterizada por poseer una forma forma cónica o subcónica característica, juntamente con las espiras que muestran todas las conchas de los gasterópodos fósiles, da a este tipo particular de “piedras” un aspecto semejante a la punta de una barrena. Forma que las ayudaría a perforar y penetrar, con facilidad en el suelo, cuando impactan con él, empujadas por la fuerza del rayo que se supone que las acompaña desde la nube de tormenta, pudiendo alcanzar bastante profundidad, para luego invertir el proceso y comenzar a ascender hacia la superficie. Quizás la forma de punta barrena o de tornillo y el hecho de que se encontrase, sobre el terreno, recien lavado por los fuertes aguaceros, fueron las “señales”, que sirvieron para que se les atribuyera, antiguamente, a esta clase de piedras, su vinculación con el rayo y la capacidad de penetrar en el suelo y luego de ascender hasta la superficie, de la misma manera que es la forma de la punta de las barrenas la propiedad que les permite taladrar los materiales a que deben enfrentarse: madera, tierra o piedra.


Aspecto de una barrena, antigua, de carpintero, obsérvese la característica espiral o tirabuzón, en la punta de la herramienta que es la que le permite penetrar y avanzar, con relativa facilidad, a traves del material que debe perforar. La pieza pertenece a la Colección Etnológica de Teodoro Recio, en Blancas (Teruel).

Imagen: barrena
 

Fuentes:

- Anónimo.
Piedra de rayo (Aragón). Gran Enciclopedia Aragonesa http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=10173
- Benito Moliner, Manuel. 1992. Tormentas. Diario del Alto Aragón. p. 6, Domingo, 20 de septiembre de 1992;
- Biarge López, Aurelio. Piraces: 3. La Tumba de peña Semuro. La Nueva España, 30 de septiembre de 1972, p. 2
- Biarge López, Fernando &
Biarge Fernández-Vizarra, Ana. 2000. Libranos del mal. creencias, signos y ritos protectores en la zona Pirenaica Altoaragonesa. Huesca. Autores-editores.
- Biarge López,
Fernando. 2011. Comunicación personal, 7 de febrero de 2011
- Biquipedia.
Piedra de rayo (Alto Aragón) : http://an.wikipedia.org/wiki/Piedra_de_rayo

- Esteban Guillén, María Pilar. 2001. Inventario y Catalogación de la Colección Etnológica de Teodoro Recio, en Blancas (Teruel). Ediciones electrónicas del Servicio de Patrimonio Etnológico, Linguístico y Musical. Diputación General de Aragón: http://www.aragob.es/edycul/patrimo/etno/teorecio/portada.htm
- Gayúbar, Ángel. 2011. Comunicación personal, del 26 de enero de 2011
- Gutiérrez Lera, Chema 1999. Amuletos. Diario del Alto Aragón, página 6. Domingo. 11 de abril de 1999
- Ribas González, Félix A. 2000. Proteuzions maxicas e inscrizions en bellas parideras aragonesas. en 'Homenaje a Rafael Andolz'. Uesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses, Instituto Aragonés de Antropología y Consello d'a Fabla Aragonesa.

- Vidaller Tricas, Rafel. 2011. Comunicación personal, del 20 de enero de 2011


lunes, abril 18

Poesía de temática paleontológica (4)


Heraclio ASTUDILLO-POMBO
, Dept. Medi Ambient i Ciències del Sòl, Universitat de LLeida.


Re-Introducción a la poesía de motivación paleontológica

Como ya hemos hecho, antes, en algunas otras raras ocasiones, este mes también vamos a abordar un tema que resulta bastante atípico, más que nada debido a su habitual infrecuencia. Se trata, como ya habréis podido deducir del título de esta entrada, de volver a mostrar algunos poemas que, contra lo que suele ser costumbre, en el mundo de la poesía, vienen a demostrar como en ocasiones anteriores, que poesía y paleontología no son incompatibles.
La extrema rareza de esta particular temática poética naturalista, posiblemente, se deba a que la fosilización constituye un fenomeno muy raro y muy localizado y, por tanto de contacto infrecuente, mientras que otros tipos de fenomenos naturales resultan mucho más cotidianos y ubicuos, razón por la cual hay muchas más personas que escriben o que leen poesía, que han experimentado emociones intensas y profundas, en vivencias relacionadas con la contemplación del paisaje, natural o humanizado o de aspectos perticulares de éste, como pueden ser el firmamento, el relieve, el mar, la vegetación, alguna especie de la flora o la fauna o, incluso, los artefactos de la civilización que salpican el paisaje o que hacen desaparecer la naturaleza de la vista del observador. Por lo tanto, parece bastante normal que muy pocos escritores y lectores de poesía, se hayan emocionado verdadera y profundamente, mientras practicaban actividades relacionadas con la paleontología o cuando contemplaban un fósil extaordinario, por su belleza estética, su rareza biológica, su importancia científica o su significado mítico. La única poeta de nuestro entorno cultural que, yo conozco, que le ha dedicado un poemario completo a los fósiles es Clara Janés (Fósiles, 1985. Poesía)


El motivo principal para querer volver sobre el tema literario-paleontológico, dedicándole la entrada del mes de abril, es porque este mes tiene una enorme connotación literaria, por su relación y tradición con la Literatura, en cualquiera de sus formas de expresión, de comunicación, de producción y de temáticas.
Desde hace bastantes decenios, se viene celebrando en toda Europa, coincidiendo con la jornada del 23 de abril, entre otras diversas conmemoraciones de efemérides diversas tipos, el homenaje a la promoción de la lectura y a la edición de libros, así como de la alabanza de toda forma de creación y de producción literaria.


Sobre las lenguas ibéricas y la producción poética
-paleontológica

Siempre que la ocasión de recolectar el material paleontológico-poético, apropiado, nos lo ha permitido, hemos aprovechado la ocasión que representa el poder disponer de este canal comunicativo que esta sección constituye. De manera que hemos mostrado algunas obras poéticas, concebidas y escritas, en alguna de las diferentes lenguas ibéricas, que son usadas por diversas comunidades culturales de nuestra península, hasta ahora, sólo nos ha sido posible presentar poesía en castellano y el catalán, bien por falta de producción y/o difusión de obra poetico-paleontológica en las demás lenguas o bien porque nuestra capacidad para comprender lenguas no románicas y su extrema opacidad, para una persona de otra comunidad cultural, nos ha impedido llegar a detectar ni un sólo poema de motivación paleontológica, en esta lengua peninsular, este es el caso del heuskara y el efecto de no ser yo euskaldun, pero todo tiene remedio... cuando quien sabe y puede, quiere colaborar. Es decir, que si alguien conoce algunas producciones poético-paleontológicas, escritas en cualquier lengua española, le estaríamos muy agradecidos, si quisiera hacernos llegar ese material poetico.

Como persona formada en las Ciencias de la Vida, de la Tierra y en Antropología cultural, creo que la diversidad ambiental, incluidas la biodiversidad, la geodiversidad y la diversidad cultural, incluida la diversidad lingüística peninsular, constituyen un tipo especial de riqueza social y de patrimonio humano, común. También creo que, las diversas lenguas, al tratarse de un patrimonio y riqueza comunes, como tales debieran ser consideradas, respetadas y admiradas por la mayor parte de la sociedad, incluidos los partidos políticos, y gestionadas con prudencia y generosidad por la Administración pública. Nunca deben ser consideradas como una anormalidad social, a suprimir, ni como una temible amenaza que pone en peligro la homogeneidad y unidad de la patria; tampoco como una simple curiosidad social o una rareza geográfica que debe
ser folclorizada y musealizada, lo antes posible, en beneficio del turismo. 
Por todo lo argumentado, unas lineas más arriba, cualquier forma de cultura humana, incluidas la científica y la literaria, siempre, debieran ser bien consideradas y mejor valoradas, por tratarse de un patrimonio útil, por necesario, y valioso por su poca o mucha originalidad, características merecedoras de una mayor protección y financiación. De manera que cualquier producto cultural, una vez que ha sido publicado o expuesto a la apreciación púbica, sin dejar de pertenecer a su autor, pasa a formar parte del patrimonio humano, local, regional...y mundial,  passando a pertenecer, emocionalmente, a todas aquellas personas que sepan apreciarlo en su justa medida.


El tema del mes
Este mes, la particularidad temática de la sección poético-paleontológica de este blog, consiste en que las producciones poéticas que se exponen en él, son obras de personas "no profesionalizadas" en ninguno de ambos temas, pues no
han engrosado su patrimonio económico, con la práctica de la poesía, ni con la de la paleontología, a pesar de haberle dedicado a ambas, muchas jornadas de su tiempo y haber obtenido con ellas grandes satisfacciones.
Los autores que hoy presentamos, tratan a través de sus poemas, sobre diversos aspectos, relacionados con los fósiles, la fosilización o la práctica de la paleontologia, desde enfoques más o menos trascendentes mientras inciden sobre diversos aspectos de tipo filosófico, teológico o geológico. En un caso se consiguen transmitir ideas y emociones, mediante instrumentos o construcciones de tipo minimalista y de una forma extraordinariamente sintética, mientras que en el otro, para expresarse y comunicarse con el lector,
el autor ha necesitado hacer uso de construcciones más descriptivas y voluminosas...



ELS FÒSSILS

(Dedicat a l’amic paleontòleg i amant de la natura, Josep Biosca Munts, Maig 1987)

Poema de Josep Feu i Sala (España, 1915 - 2006) , extraído del libro “CANTA I CAMINA”, editado en Manresa, en 1990, págs 158-159,


En este poema mossèn Feu, canta a la fauna fósil de su tierra chica, la comarca del Bages (Barcelona) y a la gratificante actividad del recolector, pero, como sacerdote y párroco, no desaprovecha la ocasión para enlazar el registro fósil con la parábola de la Vida eterna y con la idea de Dios, como principio y fin de todas las cosas.


Poden transmetre algun missatge els fòssils,
ells que dels primitius trets seculars
la seva efigie conserven dòcils,
i són més que la història vellards?

Cinquanta milions d’anys mirant enrera,
colgats del temps a l’oceà pregon,
testifiquen la vida pionera
dels successius matins del nostre món.

Quin plaer és extreure de l’entranya
de la terra vestigis tant llunyants!
pensar com, oblidats per la muntanya,
esperaven tants anys les teves mans…

Al Bages n’hi ha una llarga reguitzella
de l’eocè: “dinerets de Sant Pau”,
els geomètrics eriçons, l’estrella,
els corals de ramatge fi i suau,

Petxines pentinades, les espires
dels cargols, nacre d’ostres i arc de crancs…
fins sembla que la mà divina albires
com afaiçona amb gràcia aquells fangs,

Quan, ulls oberts, els miro a la vitrina
plens de misteri, tan evocatius,
la meva pensa en somni s’imagina
que belluguegen com si fossin vius.

I és quan m’arriba, esplèndid, el missatge:
si en resta tant d’un simple animaló
molt més viurem nosaltres, fets a imatge
d’Aquell que és vida i resurrecció.

Fòssil, en aparença perdurable,
quan cadascú sols sembla d’un moment,
de la futura vida veritable
que ens promet Déu, tu n’ets signe eloqüent!

Ambas imágenes, han sido extraídas de "Introduction to Isle of Wight Geology", by Dr. Ian West". Corresponden a dos láminas, en las que se ha representado una selección de moluscos, de la fauna eocena, característica de una zona concreta del Reino Unido. Imágenes: http://www.soton.ac.uk/~imw/wight.htm



La vida de las piedras

Poema de Clemente Calvo Muñoz (España, 1964), farmacéutico/boticario, excedente, y artista polifacético, en activo.

Con este poema que de su incial forma escrita, a mediados de los 1990, ha pasado por diversas fases audiovisuales, Clemente Calvo, parece incitarnos a sentir el vértigo del tiempo geológico y a captar la verdadera esencia de la Paleontología, la comprensión de la Vida en el pasado, a través de su reconstrucción científica.

También las piedras viven
Y sólo por su vida
Pueden vivir los mundos que vivieron
Puede el eco de aquellos paraísos
Hablarnos de lo eterno.

La vida de las piedras
Palpita bajo el suelo
Y al escuchar atentos su latido
Concentrado en un fósil
Le tomamos el pulso al Universo.


Para ser fieles a la ilustración fotográfica original, realizada por Clemente Calvo, que acompañaba este mismo poema, cuando se publicó en el Boletín del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Zaragoza, el BIFAR Nº 65, octubre de 2000, hemos escogido esta imagen muy distinta formalmente, pero a nuestro entender, muy similar conceptualmente. La espiral escalonada del centro de la concha de un amonites, como metáfora de la escalera de caracol que permite a los paleontólogos profundizar en conocimiento del tiempo geológico, asociado a las condiciones y circunstancias en las que vivieron los antiguos organismos vivientes que ahora encontramos como restos fósiles.
Imagen: http://eu.123rf.com/400wm/400/400/anyka/anyka1008/anyka100800002/7535912-detalle-de-un-f-sil-prehist-rico-de-ammonites-sobre-un-fondo-de-textura-de-cer-mico.jpg