jueves, enero 15

In Memoriam (5)


En memoria de D. Santiago Lafarga Coscojuela (Naval, 1932 - Barbastro, 2015)

Con algunas semanas de retraso, como suele suceder en muchos de los casos en los que la persona fallecida reside en otra localidad y/o no se mantiene contacto frecuente y regular con ella, con su familia o con sus amigos, me enteré casualmente e inesperadamente del fallecimiento de D. Santiago Lafarga Coscojuela. Tal cosa sucedió al leer una nota de homenaje fúnebre publicada en el Nº 20 de la revista ARAGONIA (2014) revista que, en la actualidad, se publica anualmente, editada por la Sociedad de Amigos del Museo Paleontológico de la Universidad de Zaragoza (S.A.M.P.U.Z.) de la que Santiago formaba parte como socio desde hacía muchos años 

Siempre que tengo conocimiento que ha fallecido alguna persona que me me había ayudado, personalmente, en la consecución de los objetivos de mis trabajos de investigación etnopaleontológica ibérica, me embarga el mismo sentimiento de tristeza, por la pérdida irreversible de aquella persona benefactora. Puesto que la muerte nos la ha arrebatado para siempre, tambén no ha arrebatado la posibilidad de volver a recurrir en busca de ayuda. Es comprensible que el impacto emocional de la noticia fúnebre sea diferente según sea cada caso. No es lo mismo encajar la noticia del fallecimiento de una persona con la que se ha estado frente a frente, en varias ocasiones o con la que se ha salido al campo a prospectar, que la de una persona con la que se ha mantenido una relación epistolar, en algunos casos de varios años, que la de otra con la que se ha mantenido un único contacto telefónico, por muy cercano y llano que haya sido en la conversación. Desgraciadamente, desde que empecé la publicación divulgadora de mis investigaciones en este blog, en 2008, ya he perdido para siempre, vari@s informantes y algun@s amig@s, corresponsales. 
Desde que me enteré de la mala noticia de su fallecimiento, Santiago Lafarga Coscujuela ya descansa en paz en nuestra memoria y permanece presente en nuestros recuerdos.



"Santiago Lafarga con sus fósiles"Fotografía original de José Luis Pano Cuello. aparecida en Ronda Somontano revista digital del Somontano de Barbastro, 16 noviembre de 2010.  
La exposición “Maravillas fósiles del mar de Aragón” estaba formada con una parte seleccionada de las colecciones paleontológicas de Santiago Lafarga. Estaba ubicada en el recinto de la Institución Ferial de Barbastro y abierta a los centros educativos y al público en general desde el 16 al 27 de noviembre de 2010. La exposición se montó con motivo del programa de Exposiciones y espectáculos científicos, organizados por el Área de Cultura del Ayuntamiento de Barbastro y el centro de la UNED, para celebrar la Semana de la Ciencia, del año 2010 en Barbastro.


Recuerdos de nuestra breve relación telefónica, en febrero de 2011


Desde hacía años, en los ambientes paleontológicos de Barbastro y de otras localidades oscenses y aragonesas, eran conocidas la existencia y calidad de las colecciones de fósiles y, también, de los montajes escenográficos realizados con fósiles, denominados "fondos marinos fósiles de Aragón", reunidos por Santiago Lafarga Coscojuela un apasionado recolector y coleccionista de fósiles. También era conocido su largo historial y su enorme tesón como recolector de fósiles, pues toda esta información sobre Santiago Lafarga había publicada en diversos medios de comunicación aragoneses. En noticias, entrevistas y reportajes sobre Santiago Lafarga Coscojuela, además de su pasión por los fósiles quedaba patente su gran accesibilidad.
Disponiendo de esta clase de información y basándome en ella, en el mes de diciembre del año 201o, se me ocurrió que tal vez Santiago Lafarga a lo largo de sus muchos años de recolector paleontológico aficionado, había podido recibir o percibir algún tipo de información relacionada con la "paleontología popular", propia de los territorios en donde había estado recolectando fósiles, que pudiera serme de alguna utilidad etnopaleontológica.

Queriendo beneficiarme de los posibles conocimientos que Santiago Lafarga pudiera tener sobre cultura popular paleontológica aragonesa, acumulados durante su larga experiencia como recolector y coleccionista de fósiles por tierras de Aragón, hice lo que suelo hacer en otras ocasiones similares, intentar localizar en Internet algún medio telemático que me permita establecer contacto personal a distancia. Después de muchos intentos y bastante tiempo invertido, rastreando la Red de redes no pude localizar ninguna forma de contactar directamente con él. Por fortuna para mi, finalmente, pude localizar una dirección de correo electrónico, correspondiente a la empresa AGRAF SL, en Barbastro (Huesca) que por el nombre del titular debería tener alguna relación familiar con la persona con la que quería establecer contacto. Redacté un mensaje de correo  electrónico dirigido Miguel Ángel Lafarga, responsable de aquella empresa, explicándole los motivos no lucrativos de mi interés académico, por establecer contacto con Santiago Lafarga Coscojuela. Luego resultó que Miguel Ángel era su su hijo y que estaba de acuerdo en que yo pudiera contactar con su padre. En el correo de respuesta (7/01/2011) me informó que su padre no disponía de ninguna dirección personal de correo electrónico, ya que no utilizaba este medio de comunicación, solamente la comunicación telefónica. Me proporcionó un número de teléfono móvil y me recomendó un calendario y horario apropiados a las rutinas cotidianas de su padre, de forma y manera que su padre pudiera atenderme de una forma adecuada y satisfactoria para los intereses de ambos.

El día que le telefoneé a Santiago Lafarga, a media mañana del 11 de de febrero de 2011,  respetando las condiciones previamente impuestas por Santiago, tras presentarme y exponerle los motivos de mi interés académico por hablar con él, me dijo que de los temas que a mí me interesaba conocer, él no disponía de ninguna información. A pesar del aparente fracaso inicial, no dí por perdida y acabada aquella entrevista telefónica recién empezada, pues esperaba conseguir alguna información aprovechable para mis objetivos. Le fui mencionando algunos tópicos típicos entre buscadores y recolectores de fósiles en Aragón, para facilitarle el repaso de sus recuerdos como buscador y recolector de fósiles con una larga experiencia y muchos viajes por diferentes yacimientos aragoneses. Los resultados aunque pudieran resultar curiosos e interesantes para un no especialista en mi temática investigadora, muy útiles para escribir una entrevista periodística común, no me aportaban nada útil a mis propósitos
Sin embargo no me rendí, a pesar del mal resultado seguí hacia adelante, pasé a proporcionarle una serie de ejemplos de folclore paleontológico procedentes de distintos lugares de Aragón, a muchos de los cuales Santiago fue respondiendo citando lugares donde había yacimientos de ese tipo de fósiles, pero no fue capaz de proporcionarme nombres vulgares, ni topónimos derivados, ni creencias o prácticas populares supersticiosas, relacionadas con tales clase de fósiles. En esos momentos añoraba mi larga y fecunda relación epistolar con Alberto Serrano Dolader.

Por suerte para mis intereses, al final,  Santiago pudo rescatar de sus recuerdos algunas anécdotas que creyó que podrían serme útiles y satisfacer los motivos de mi contacto con él y me las fue relatando animadamente. 
De todas aquellas anécdotas que me fue relatando  Santiago Lafarga durante la larga conversación telefónica, distendida y amistosa, que mantuvimos aquella mañana del 11 de de febrero del año 2011, en los apuntes que fui tomando solo recogí  dos. Ya que su contenido resultaba apropiado a los objetivos de mis investigaciones. Que hoy van a ser dadas a conocer por ser apropiadas a los contenidos difundidos por este blog, dedicado a divulgar temas relacionados con la investigación de "paleontología popular" ibérica.

En un escenario muy semejante al que se ve en esta fotografía en B/N, publicada en 1974, debieron desarrollarse los acontecimientos que recoge la primera anécdota que me contó Santiago Lafarga. 
En primer término, capas de margas grises de ammonites piritizados y plicátulas. Carretera de Morella a Forcall. Al fondo el techo de la serie estratigráfica, de calizas de toucasias.Imagen: IGME


I- Los curiosos ammonites crecientes de Forcall, en   Castellón (com. Valenciana)

En cierta ocasión en la que Santiago había ido a recolectar fósiles, en la localidad castellonense de Forcall, allá por los años setenta del siglo XX, estando en un yacimiento en el que se encontraban ammonites piritizados, de un vivo color granate-rojizo, por estar superficialmente limonitizados. Mientras se dedicaba a recolectar, solamente recogía los ejemplares de pequeño tamaño, el lugareño que le acompañaba ejerciendo funciones de guía, le recomendó modificar su comportamiento recolector, diciéndole:

"No coja esos tan pequeños, ahora, y así, si vuelve el año próximo, como habrán crecido, podrá recogerlos cuando sean más grandes"

Al parecer, de nada sirvieron las explicaciones científicas y los razonamientos de sentido común que le dio Santiago a su acompañante, pues no lograron convencerle de que los fósiles no pueden crecer porque no están vivos. Puesto que el guía rural afirmaba que:

"Pues de un año para otro, yo veo los caracoles petrificados de este sitio, un poco más grandes que el año anterior"

De las dos frases del acompañante de Santiago Lafarga, se deduce que aquel hombre, casi a finales del siglo XX, aún conservaba una mentalidad naturalista propia del siglo XVIII. Puesto que era en aquella época, cuando se creía que los fósiles, se formaban espontáneamente en el interior de la tierra, dentro de la cual crecían vegetativamente y aumentaban de tamaño con el paso del tiempo. 


Típico aspecto oscuro, metálico y oxidado de varios ejemplares de "ammonites piritizados", bien conservados y limpios, mostrando los detalles del molde interno de la concha típicos de su género. 
Imagen: El mundo de los fósiles


También se puede deducir que el acompañante de Santiago desconocía porqué los "ammonites piritizados" o "núcleos piritosos de ammonites" que más interesan a los recolectores coleccionistas, son los de pequeño tamaño. El motivo de tal preferencia es que son más compactos y consistentes, conservan más perfectamente los detalles de sus formas características, por lo que resultan más fácilmente identificables los géneros y especies a que corresponden los moldes internos de las conchas.


II- Las piedras marinas fósiles, con formas raras y dibujos curiosos, del entorno de la montaña del Turbón, en Huesca (com. de  Aragón)

En otra ocasión, entre los años 2000 y 2002, en la que Santiago Lafarga circulaba en coche por una carreterilla local en dirección a la parte alta de la montaña del Turbón, al pasar por una pequeña aldea de "tres casas", del valle de Lierp, vio que había un cartel de cartón, sujeto al tronco de uno de los árboles que crecían junto a la carretera y junto a una de aquellas casas. En aquel anuncio comercial para forasteros ponía escrito en grandes letras mayusculas, trazadas a mano, una frase que, en aquel momento, le hizo sonreír por su evidente ingenuidad paleontológica y comercial:

"Se venden piedras marinas fósiles con formas raras y dibujos curiosos a 1 euro"

De la frase anterior se deduce que aquella persona que ofrecía, a los pocos viajeros que pasaban por aquel lugar, la venta de ejemplares de fósiles innominados que habían sido recolectados por los alrededores, se desprende que no parecía saber en absoluto qué era exactamente un fósil, a principios del siglo XXI. Tampoco parecía conocer que los fósiles en el mercado comercial "normal" tienen precios muy diferentes, según la rareza y la calidad de los ejemplares
Ademas, con su anuncio público, también demostraba desconocer totalmente que la Ley 16/1985 de Patrimonio Histórico Español, prohibía desde el año 1985 la recolección comercial y el comercio de restos fósiles procedentes de la extracción realizada en cualquier lugar de todo el territorio español. 

La montaña del Turbón se ve al fondo de la imagen, vista desde la carretera que conduce a la localidad balnearia de Vilas del Turbón. En un paisaje no muy diferente a este, Santiago Lafarga debió encontrarse el cartel anunciador de la venta de fósiles que se han citado unas lineas antes.
Imagen: Crónicas motañeras



Tal vez algunos de los muchos amigos coleccionistas o paleontólogos que tenía Santiago Lafarga, ya conozcan estas dos anécdotas, por haberlas escuchado de su propia boca en alguna ocasión. Hoy las reproduzco aquí, para que todas aquellas personas que no las conocieran puedan disfrutar de ellas y sacar alguna enseñanza.
Además, creo que con los comentarios añadidos, el conjunto resulta más rico y más didáctico para aquellas personas que lean esta entrada de homenaje póstumo.


Fuentes

- Anónimo 
(1974). Memoria asociada al mapa de España de Rocas Industriales, de Vinaroz, hoja 48, E: 1:200.000. Cia. Gral. de Sondeos. IGME 
- Guerrero Peyrona, Joaquín (2015)Homenaje in memorian de Santiago Lafarga Coscojuela. Aragonia, 20 (2014). Sociedad de Amigos del Museo Paleontológico de la Universidad de Zaragoza. 
- Lafarga Coscojuela, Santiago (2011). Comunicación personal por vía telefónica: 11/02 /2011
- Lafarga Rodríguez, Miguel Ángel (2011). Comunicación personal por e-mail: 07/01/2011

- Moreno-Bedmar, J. A. et al. (2010). Bioestratigrafía de los ammonites del Aptiense inferior (Cretácico Inferior) del Perelló (Tarragona). Cidaris, 30. VIII EJIP, 201-204. 
- Pano Cuello, (2010). Exposiciones y espectáculos científicos en la Semana de la ciencia en Barbastro. Ronda Somontano revista digital del Somontano de Barbastro, 16 noviembre de 2010.


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