sábado, junio 15

Arqueoetnopaleontología (3)

 por Heraclio Astudillo-Pombo, Universitat de Lleida

Los usos sociales y funciones culturales de los fósiles en la antigüedad o la necesaria contribución y la imprescindible colaboración de la arqueología (3)


Objetos de naturaleza paleontológica hallados en yacimientos arqueológicos del Neolítico superior, del país Vasco y Navarra (y 2ª parte)


Recapitulación

Se continúa con la presentación de aquellos hallazgos arqueológicos de objetos de naturaleza paleontológica en las excavaciones realizadas entre mediados del siglo XIX y el tercer cuarto del siglo XX, en yacimientos arqueológicos del País Vasco y de Navarra.
Se trata de objetos naturales tales como  conchas, caparazones, moldes internos de animales invertebrados o de objetos artificiales cuya materia es de origen fósil, en este grupo se incluyen cuentas para colgantes, collares o pulseras talladas a partir de corales fósiles, ámbar, azabache, y un botón de marfil (tal vez procedente de las defensas de un mamut.. o tal vez no). 
En muchos de los datos relacionados con los objetos de origen paleontológico falta bastante precisión  pues se obtuvieron en tiempos en los que la arqueología se iniciaba en nuestro país, hacia finales del s. XIX o empezaba a desarrollarse, desde principios hasta mediados del s. XX. 
En la entrada anterior se presentaron los objetos hsllados en la excavación de yacimientos situados en el interior de cuevas y los hallados en la excavación de ya cimientos situados en dólmenes, de Vizcaya y Álava.


II. Yacimientos en dólmenes (2ª parte)

Provincia de Guipúzcoa 

 GOROSTIARAN E. 

En el término municipal Parzoneria de Altzania

1 cuenta de piedra globular translúcida amarillenta (ámbar ?). Fig. 5

 



BASAGAIN

En el término municipal de Beizama. En un collado de la línea divisoria de los ríos Urola y Oria, en un altozano del mismo nombre. a N.N.E.

Media cuenta de azabache. Fig. 161.

 




BELABIETA TXIKI

En el término municipal de Elduayen. En el collado de su nombre, entre las cumbres de Basaburu y Gazteluaitze, en la línea de montañas que separa las cuencas del Leizarán y Elduayen

1 fragmento de azabache

 


 

ARGONITZ  

En el término municipal de Ataun. En el collado que separa los dos picos del monte Argonitz

Varios fragmentos de cuentas de azabache, tal vez de tipo tonelete. 



Sin figuras ilustrativas


ARGARBI

En el término municipal de Zaldivia. En la colina de su nombre del monte Martxabaleta (Aralar)

1 fósil de amonites

1 cuenta de azabache.


 



                Sin figuras ilustrativas


 UELOGOENA N.  (Lapatzagaña) 

En la Unión Aralar-Enirio. En el paraje de su nombre sobre un pequeño cordal N.S. que forma un cerro alargado (Aitzbitarte) al N. de Zearragoena;

2 cuentas de madera fosilizada o azabache ?


 



 Sin figuras ilustrativas

 

IGARATZA S.  (Lapatzagaña) 

En la Unión Aralar-Enirio. En una prominencia del terreno junto al prado de Perileku, en el raso de su nombre

1 cuenta bicónica truncada de azabache.

2 cuentas globulares de azabache

1 cuenta grande sobre un polípero fósil.


 





Provincia de Navarra 

 

OTSOPASAJE

En el término municipal de Huarte-Araquil. En el collado de su nombre, a la derecha del camino de Huarte-Araquil al santuario de San Miguel in excelsis.

1 fragmento de cuenta de azabache, grande o gigante, de tipo tonelete. Fig. 201 B.

 



ZUBEINTA

En el término municipal de Huarte-Araquil. En el collado de su nombre, junto y a la derecha del camino del «depositario», que parte desde Huarte-Araquil

1 fragmento de polípero fósil.
1 cuenta globular de azabache.


 



 

ARZABAL

En el término municipal de Huarte-Araquil. En el paraje de su nombre; a unos 30 ms. a la izquierda y a la altura de la primera cruz del camino que de Huarte-Araquil sube al santuario de S. Miguel in excelsis.

1 cuenta de tonelete de azabache.


 


 

LUPERTA

En el término municipal de Huarte-Araquil. En el paraje de su nombre; a 1,1 kms. del Santuario de S. Miguel in excelsis

1 cuenta de azabache de tipo tonelete. Fig. 3.


 


 

DEBATA REMENGO 

En terrenos del Realengo de Aralar. A pocos ms. de la mojonera que separa las jurisdicciones de Arruazu, El Realengo y Huarte-Araquil. En la cima de Debata (1.134 ms.) 

1 cuenta de tipo de tonelete, casi cilíndrica, de azabache. Fig. 4

1 cuenta de tonelete, casi cilíndrica, en polípero fósil. Fig. 8.

4 cuentas de azabache, de polípero fósil y de piedras translucidas.



 






ERBILLERRI

En terrenos del Realengo. En el paraje de su nombre, a 300 ms. al S.S.E. de la Casa forestal de Aralar y a la derecha de la carretera que sube al Santuario de Aralar.

1 concha fósil. Sin precisar de qué tipo es, ni indicar nada más

 


Sin figura ilustrativa

 

ALBIA

En terrenos del Realengo. En el raso de su nombre. Junto a la carretera que, desde Baríbar, sube a San Miguel in excelsis; a 500 ms. al N. W. de la carretera forestal.

1 concha fósilSin precisar de qué tipo es, ni indicar nada más.

 

 

PAMPLONAGAÑE 

En el término municipal de Huarte-Araquil. En medio del pequeño raso que domina el alto de su nombre y por donde pasa el camino de Agiri junto al cual está el dolmen.

1 cuenta en polípero fósil

1 fragmento de azabache de una cuenta de tipo cilíndrico. 

2 fragmentos muy grandes de sendas cuentas de tipo cilíndrico de azabache.  Probablemente los excavadores se refirieron a esto cuando hablaban de piezas de madera como mangos. (Figs. 6 y 7). El azabache esta muy alterado y de ahí que se la pueda confundir o asemejar a la madera. 

2 frgs. de cuenta de azabache de tipo de tonelete. Figs. 8 y 9. 

1 cuenta de polípero fósil al que se han abatido solamente las superficies superior e inferior, pero no el resto. Fig. 13.


 


 

LA CAÑADA 

En el término municipal de Urbasa. En el paraje de su nombre, a unos 20 ms. a la derecha del camino que desde el raso de Urbasa se dirige al de Bardoiza.

1 cuenta de azabache de tonelete. Fig. 2.


 


 

PUERTO VIEJO DE BAQUEDANO I 

En el término municipal de Baquedano. En el alto que domina el puerto de su nombre

1 cuenta en polipero fósil.

 




 

SOKILLETE

En el término municipal de de Huici. En la cima de un altozano llamado Mugarriberri o Sokillete, aproximado a la mojonera que separa Gorriti de Huici, Leiza y Areso.

1 cuenta globular de azabache  fragmentada Fig. 4.


 




SAKULO

En el término municipal de Isaba. Frente al km. 7,3 a la izquierda de la carretera que desde Isaba conduce al valle de Belagua; a unos 40 ms. más alto que la carretera, junto a la choza de Algarra.

1 botón prismático de sección triangular, en marfil, con perforación en V. Fig. 17 


 




Conclusiones


Materiales paleontológicos hallados en los yacimientos arqueológicos del País Vasco y Navarra

Si nos fijamos en la frecuencia con que aparecen los diferentes materiales paleontológicos en los diferentes yacimientos estudiados, queda claro que en el Neolítico superior, en la zona del País Vasco y Navarra el azabache era un material que estaba de moda en aquella época. Tal vez, la relativa proximidad a los yacimientos costeros asturianos, facilitó su adquisición por trueque, regalo o herencia.
Entre los materiales paleontológicos más raros, figuran el ámbar y el marfil, tan sólo dos hallazgos en el conjunto de numerosísimos yacimientos arqueológicos estudiados en los documentos publicados por colegas anteriores o excavados por el propio prehistoriador J. M. Apellaniz Castroviejo.
Los fósiles corporales de invertebrados marinos también resultan muy escasos: un ammonite,  dos equinoideos, dos bivalvos y cuatro fragmentos de poliperos o corales coloniales fósiles transformados en cuentas de mediano o gran tamaño.


Usos prehistóricos de los objetos de naturaleza paleontológica

Como casi todos los objetos de naturaleza fósil aparecen perforados, resulta obvio que se llevaban suspendidos ya fuese sobre algunas partes del cuerpo o sobre el vestido, ya fuese ocultos a la vista de los demás o expuestos a la vista de los demás
Se desconoce su verdadera función, pues no está claro si se trataba de objetos de adorno personal, de indicación de rango jerárquico, estatus social, identidad étnica o tribal, etc., o de protección mágica (fetiches, amuletos) de culto religioso (representación o vinculación mágica con alguna divinidad). 


Preferencias prehistóricas en el Neolítico superior

Lo que sí parece quedar clara es la manifestación de un cierto grado de aprecio por unos determinados tipos de objetos y de materiales de origen paleontológico que, en la mayoría de los casos, no resultan muy abundantes. Aparecen como acompañantes de otros materiales que resultan mucho más abundantes, productos novedosos resultantes de ciertas innovaciones tecnológicas propias de aquella época. Resultan muy abundantes los objetos utilitarios de cerámica, los de piedra pulimentada y de sílex tallado también son muy abundantes, aparecen algunos objetos utilitarios de metal (cobre o bronce) y otros de adorno en piedra pulimentada, hueso, oro, pasta vítrea o vidrio.


Desorganización del yacimiento y de los objetos arqueológicos y sustracción de ejemplares valiosos o comercializables

El redactor de este trabajo, así como algunos de sus predecesores, informan que varios de los yacimientos excavados por ellos, previamente fueron saqueados y otros muchos muy alterados, por las visitas de anticuarios, arqueólogos aficionados o expoliadores que excavaron sin cuidado o sin el método científico apropiado. Tales visitantes se llevaron las mejores piezas del yacimiento excavado para incorporarlas a colecciones públicas o sus colecciones privadas y en el caso de los arqueoexpoliadores para venderlas a coleccionistas adinerados, para incorporarlas a sus colecciones particulares. Debido a estas excavaciones inapropiadas los arqueólogos contemporáneos no siempre pueden encontrar todos los objetos prehistóricos que, en su momento, se depositaron en aquel lugar, de forma intencionada o accidental. Es decir, que en la actualidad resulta sumamente difícil interpretar las relaciones de un conjunto de objetos, cuando su disposición original ha sido alterada y, tal vez, algunos  han desaparecido o han resultado destruidos.


Nota aclaratoria

Como sucedía en las entradas anteriores de esta misma temática, el contenido de esta consiste en una selección de aquellas partes del texto original consultado que resultaban más relevantes en relación a los objetivos específicos del blog FFI. Reconstituida con muy escasas modificaciones de contenido y estilo, siempre realizadas con la finalidad de mejorar la comprensión de ciertos conceptos complejos, por parte de los lectores que no están habituados o especializados en arqueología ni en paleontología.

Fuentes

- Apellaniz Castroviejo, Juan María (1973). Corpus de materiales de las culturas prehistóricas con cerámica de la población de Cavernas del País Vasco Meridional. Munibe. Suplemento N.º 1. pp. 1-366

domingo, mayo 26

El registro fósil ibérico y el santoral católico, en la religiosidad popular de España y Portugal (7)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Dept. Medi Ambient i Ciències del Sòl. Universitat de Lleida

Fósiles ibéricos relacionados, por la tradición popular española, con la Virgen María, la Madre de Dios o con Nuestra Señora (5)

SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LA PROVIDENCIA DE TORTOSA (Primera parte)

A cuatro km. de Tortosa (Tarragona), junto a la antigua carretera al Perelló, existe una ermita de grandes proporciones, dedicada a la advocación mariana de la Virgen de la Providencia. El gran tamaño de la iglesia, da idea de la importancia de su culto entre los habitantes de Tortosa que durante el año, ascienden de forma masiva en tres o cuatro ocasiones.

Aspecto interior de la ermita de Ntra. Sra. de la Providencia, de Mig Camí, vista de la zona del presbiterio. Si la imagen es ampliada lo suficiente, podrá verse, al fondo, tras el altar mayor, el camarín de la Virgen, con la cornisa frontal coronada por siete estrellas, grises, de cinco puntas. La arcada principal del presbiterio, por la parte externa, también está adornada con una cenefa que incluye diecinueve estrellas del mismo tipo.
Tales figuras estrelladas decorativas hacen alusión a las milagrosas, "estrelletes de la mare de Déu", existentes en los alrededores del santuario. Fotografía original de José Mª Ramírez

La ermita de Nuestra Señora de la Providencia, es más conocida entre l@s tortosin@s, por su denominación popular, "la emita de Mig Camí", tal sobrenombre alude al hecho de estar situada, a mitad de camino entre la ciudad de Tortosa y otro celebre santuario mariano cercano, la ermita del "Coll de l'Alba".

El motivo de incluir esta ermita en el capítulo dedicado a las Vírgenes asociadas al registro fósil local, se debe al hecho socio-paleontológico de que en ciertos lugares, muy concretos, de sus alrededores, pueden encontrarse unas diminutas piedrecillas, planas, con forma de estrella que desde hace siglos son muy valoradas, codiciadas y buscadas por l@s tortosin@s. Los hallazgos de "estrelletas" 
no son frecuentes, debido a sus minúsculas dimensiones y su coincidencia en color y tonalidad con el sustrato en el que yacen. Sólo se producen hallazgos cuando el buscador o buscadora goza de buena vista, presta suficiente atención, demuestra bastante paciencia, dispone de algo de tiempo y/o es bastante afortunado.

Grupo de escolares del Ciclo Superior de la escuela El Temple, de Tortosa, durante una excursión lúdica. Foto original de Mari Carme Colomé, tomada en el momento en que estaban dedicados a localizar "estrelletes", en el yacimiento tradicional, durante una de las paradas del itinerario lúdico-educativo.
Imagen: Bloc de cicle superior de l'escola El Temple de Tortosa


En catalán, a esas curiosas y minúsculas piedrecitas de forma estrellada como es muy lógico se las denomina "estrelleta" (sing.) y "estrelletes" (plur.) (cast. estrellita / estrellitas). También pueden encontrarse agregadas en forma de cortos apilamientos, de dos, tres o más estrellitas, a los que se les denomina, localmente: "pilanet" o "pilanets" (cast. pilarcito / pilarcitos).
Las populares estrellitas también fueron conocidas con otras denominaciones populares que aludían a ciertos aspectos particulares, como "estrelletes de la Mare de Déu" (cast. estrellitas de la Madre de Dios ) o "estrelletes de Mig-Camí" (cast. estrellitas de Medio Camino)

Antiguamente, mucho más que ahora, a las estrellitas de Mig Camí, también, se las había denominado "crevetes", en el dialecto tortosino, como sinónimo de "creuetes", en el catalán normalizado, y de "crucecitas", en castellano. En mi opinión, tal denominación se habría debido a una generalización, al extender el nombre popular dado a los ejemplares, anómalos, de sólo cuatro puntas, con forma de cruz griega.
Quizá con la intención de proteger una costumbre tradicional supersticiosa, tal vez de antiguo origen pagano, se la cristianizó, de forma explícita mediante un nombre muy respetado y un objeto simbólico de referencia. Asociando tal nombre a un tipo de objetos que eran motivo de creencias y prácticas que estaban muy vinculadas con la superstición religiosa popular. En ciertas épocas de influencia ilustrada y racionalista (s. XVIII) la jerarquía religiosa, especialmente los obispos, se encargaron de abolir muchas costumbres populares, tradicionales, asociadas a la religiosidad popular, que eran consideradas como claramente supersticiosas, sin necesidad de llegar a prohibirlas les retiraron la cobertura eclesiástica y el apoyo clerical. Pero en Tortosa el fuerte arraigo de la tradición popular consiguió mantener las estrellitas muy vinculadas a la devoción popular a la imagen y al santuario 
de Nuestra Señora de la Providencia

Imagen muy aumentada de los fósiles más buscados. Tres ejemplares de "estrelletes, con diferentes morfologías, arriba, y dos ejemplares de "crevetes", debajo. Dispuestos sobre papel milimetrado, para poder hacerse una idea precisa y aproximada de su verdadero aspecto y de su minúsculo tamaño que muy raramente supera los 5 mm. de diámetro. Fotografía original de Álvaro Arasa

Si se sube hasta el promontorio, en el que esta ubicada la ermita, en días de buen tiempo, especialmente en los que son festivos, pueden verse grupos de personas, de cualquiern edad, arrodilladas, recostadas o estiradas, rebuscando este tipo de piedrecillas, con gran atención, sobre la superficie rocosa de un lugar muy próximo a la explanada del santuario. Dada la relativa dificultad del hallazgo, cada vez que alguien encuentra un ejemplar, profiere gritos de alegría victoriosa, lo cual atrae la atención de los demás buscadores y convoca, a su alrededor, a mirones incrédulos y a admiradores, ansiosos todos ellos por conocer el aspecto y las dimensiones del raro objeto de su deseo y, sobre todo, conocer el lugar exacto dónde lo ha encontrado.

Un grupo de excursionistas, aprovechando su ascenso hasta la ermita de la Providencia, que aparece al fondo, para intentar descubrir y recoger alguna de las minúsculas piedrecillas estrelladas, que se dice que hay en ese lugar. Se toman la molestia porque según se dice, ahora, "traen buena suerte" y, además, constituye una competición de agudeza visual. Fotografía original de Emilio Vilaró

Las "estrelletes" o "crevetes" y los "pilanets" de Mig Camí, son unas piedrecitas bien conocidas y muy estimadas entre l@s tortosin@s que, desde hace siglos, las han recolectado y utilizado con diversos fines. Antaño lo hacían impulsados por una credulidad inmensa y unas fervorosas creencias religiosas, de tipo supersticioso, mientras que hoy en día, lo hacen más por puro entretenimiento competitivo y algo de credulidad mágica, al creer posible que estas piedrecitas puedan atraer la buena suerte.

Fotografía extraída de un artículo, aparecido en una revista ilustrada, madrileña, en 1933. Se puede ver a un grupo de romer@s tortosin@s, de aquella época, rebuscando las famosas y veneradas piedrecitas de la Virgen, en el terreno cercano a la ermita de "Mitj Camí". Fotografía original del fotoperiodista Josep Badosa.

Sobre estas curiosas estrellitas y extraños pilarcitos, ya habíamos tratado, con anterioridad, en dos entradas introductorias, una el 21 de junio de 2009 y otra el 12 de marzo de 2012, en contextos temáticos diferentes. Dado que este fenómeno socio-religioso-paleontológico da mucho de sí, hoy le dedicamos una nueva entrada, la primera de una trilogía, dedicada a divulgar los aspectos etnológicos vinculados con los restos de tallos pedunculares de crinoideos cretácicos de "Mig Camí" (Pentacrinus neocomiensis), con las que pretendemos dar por concluido el asunto.

Como ya hemos informado en las dos ocasiones anteriores, tales piedrecitas de la "Mare de Déu" de Mig Camí, no son ni más ni menos que placas o artejos columnares de Pentacrinus, que cuando aparecen individualizadas, son conocidas como "estrelletes" o "crevetes" y cuando aparecen agrupadas, en forma de columna, se las conoce por "pilanets", ambas formas procedentes de la disgregación y fosilización de los "tallos" de "lirios de mar" o pedúnculos de crinoideos, se trata de un tipo de equinodermos que viven, generalmente, fijados a un sustrato, sobre el fondo marino.



Esquema de un fondo marino, arenoso, del Jurásico, con su fauna característica, arriba a la derecha, señalados con la letra b, aparecen los llamados, popularmente, "lirios de mar" y, científicamente, crinoideos, en este caso del género Pentacrinus.
La fauna de las comunidades bentónicas marinas del Cretácico inferior, no fueron muy distintas de ésta pues las condiciones ecológicas no habían cambiado demasiado.
Imagen: Trinity green consultancy


En el caso presente, los restos de crinoideos, hallados en las inmediaciones de la "ermita de la Providència", pertenecen a la especie Pentacrinus neocomiensis, un "lirio de mar" que, hace unos 130 millones de años, durante el Cretácico Inferior (Barremiense), colonizaba los fondos marinos de esta zona, cuando esta parte de la península Ibérica, entonces una isla, formaba parte de los fondos de la zona pre-mediterránea de una gigantesca cuenca marina, ocupada por el océano de Tetis.

Aunque la presencia de fósiles de animales marinos en el territorio ha servido para dar origen a una creencia popular errónea que está muy extendida, debemos clarificar que en siglos y milenios anteriores, nunca jamás, las aguas del mar Mediterráneo han cubierto estas sierras y altozanos, tortosinos. Sino que los materiales pétreos que actualmente los forman y contienen fósiles marinos, millones de años atrás eran blandos sedimentos que se fueron depositando en el fondo marino de un mar muy poco profundo, juntamente con los cadáveres de los animales y vegetales que habitaban la columna de agua situada por encima. Pero también los cadáveres de aquellos organismos que vivían sobre el fondo, tanto en la superficie como en el interior de las capas de sedimento.
Con el paso del tiempo y por un proceso de litificación o diagénesis, los blandos sedimentos se fueron compactando, endureciendo y transformándose mineralógicamente, hasta convertirse, finalmente, en las rocas sedimentarias que hoy vemos y que contienen los restos esqueléticos de ciertos animales y los restos mineralizados de determinados vegetales, marinos, los mismos que, en la actualidad pueden verse dispersos sobre el terreno, al resultar liberados del interior de la roca matriz, al descomponerse ésta por efecto de la meteorización y luego disgregarse por efecto de la erosión.

 
Representación paleogeográfica muy esquemática en la que se pueden ver las partes emergidas y sumergidas de la placa ibérica, durante el Cretácico. Toda la zona catalana, entre otras, estaba sumergida, cubierta por las aguas del mar de Tetis
Imagen:
El mar Mediterráneo



Tradiciones mítico-religiosas, tortosinas, relacionadas con las "estrelletes"

En documentos de siglos anteriores, (s. XVIII-s. XX) se pone de manifiesto que existieron diversas creencias irracionales y distintas prácticas supersticiosas, asociadas a este tipo de restos fósiles, procedentes de la disgregación de una parte del esqueleto interno de unos extraños animales marinos de aspecto muy semejante al de vegetales que colonizaron los fondos marinos durante el Cretácico inferior.
Las antiguas costumbres populares, fundamentalmente, relacionadas con la religiosidad popular que estuvo centrada en la veneración de la imagen de la "Mare de Déu de Mig Camí", cuando son connfrontadas a la mentalidad materialista y racionalista, actual, resultan tan sorprendentes y curiosas, como increíbles.
A pesar de los avances de la divulgación y de la educación científica y de la cotidianidad del uso de alta tecnología, aún hoy día, subsisten algunas de aquellas añejas tradiciones, especialmente entre las personas de más edad y menor formación académica que habitan en la ciudad de Tortosa y en las localidades, más o menos cercanas.


Vieja tarjeta postal, de finales del s. XIX a principios del XX, en la que se puede ver a un grupo de "creyentes" buscando y recogiendo piedrecitas maravillosas, en la tierra de la explanada, de la ermita de Mig Camí, justo, en la zona más próxima al yacimiento paleontológico.
El personaje en primer término, por el aspecto y tonalidad de su vestido, parece ser un clérigo. Tarjeta, posiblemente impresa por Fototipia Thomas, en Barcelona.
Imagen: Todo Colección


Algunas creencias le suponían un origen sobrenatural a estas piedrecitas, mientras que otras les otorgan unas imaginarias virtudes extraordinarias, muy en consonancia con su origen celestial. Tales creencias, irracionales, dieron lugar a determinados usos populares, con la finalidad de propiciar la voluntad divina, por vía materna, y la de provocar la simpatía de la "Mare de Déu de Mig Camí" y en consecuencia la de atraer el poder milagroso para que solucionara el problema motivo de inquietud humana.
El supuesto efecto protector y/o beneficioso de las "estrelletes", "crevetes" y "pilanets" de Mig Camí, ha estado asociado a diversas prácticas propias de la medicina y la magia popular, al menos, durante el periodo comprendido entre los siglos XVIII y XX, aunque posiblenete incluya siglos anteriores en los que la litoterapia sagrada, mágico-religiosa estuvo muy extendida en Europa.


En 1933, las muchachas tortosinas, "en edad de merecer", aprovechaban las romerías para buscar afanosamente "estrelletes", con una finalidad crucial para las mujeres de aquella época.... no quedarse solteras o como se decía entonces "para vestir santos"
Fotografía original del fotoperiodista Josep Badosa.


Antiguamente, los pequeños restos fósiles de Pentacrinus neocomiensis de Mig Camí, fueron utilizados con diferentes finalidades. Finalidades mágicas en unos casos, siendo usadas como remedio terapéutico para tratar diversas dolencias. En otros casos, fueron usadas como preventivo para evitar su aparición y sus complicaciones e incluso llegaron a cumplir alguna función amorosa y, hasta, funeraria.

Hasta mediados del siglo XX, las "estrelletes", "crevetes" y "pilanets" de Mig Camí, estuvieron muy bien consideradas porque se les creía objetos milagrosos altamente fiables y muy efectivas para resolver, favorablemente, todo tipo de problemas, humanos, por el mero hecho de encontrarselas en un entorno sagrado y haber sido relacionadas, legendariamente, con la capacidad milagrosa y el carácter bondadoso de la Madre de Dios.

Los restos fósiles del Pentacrinus neocomiensis también aparece en otros lugares de la Península Ibérica y del mundo, interesando su presencia, sólo a los paleontólogos y coleccionistas, pero en Tortosa y otras poblaciones de su entorno han interesado a la gente común debido a su carga mítica.
Las piedrecillas de la ermita de la Virgen de la Providencia, de Mig Camí, dieron lugar a variadas creencias, pintorescas leyendas y sorprendentes prácticas supersticiosas. Aquellas costumbres populares, a pesar de ser totalmente irracionales y basadas en hechos imaginarios, antaño, estuvieron muy extendidas entre los habitantes de todas las poblaciones de la región de Tortosa y de mucho más lejos. La gente que, años atrás, veneraba y utilizaba, mágicamente, las "estrelletes", "crevetes" y "pilanets" de Mig Camí, lo hacían impulsados por una ingenua y crédula religiosidad, muy propia de aquella época.


Continuará

martes, abril 30

Arqueoetnopaleontología (2)

por Heraclio Astudillo-Pombo, Universitat de Lleida

Los usos sociales y funciones culturales de los fósiles en la antigüedad o la necesaria contribución y la imprescindible colaboración de la arqueología (2)


Objetos de naturaleza paleontológica hallados en yacimientos arqueológicos del Neolítico superior, del país Vasco y Navarra (1ª parte)


Introducción

El Neolítico (del griego  neo- 'nuevo' y  lithikós -'de piedra') es el último de los periodos en que se considera dividida la Edad de Piedra (herramientas de piedra). 1 Este periodo comenzó entre el 6,000 a.C y el 4,000 a.C, según las diferentes culturas que lo alcanzaron en diversas regiones geográficas, y se mantuvo y extendió hasta el 3000 a.C.2 El término, que quiere decir «de piedra nueva», se refiere a la producción de las elaboradas herramientas de piedra pulida que caracterizan este período histórico-cultural y lo diferencian de la «antigua» Edad de Piedra, o Paleolítico, con herramientas de piedra tallada, mucho más imperfectas o más toscas.

El Neolítico se caracterizó por el uso de herramientas de piedra modeladas y pulidas. Además, se destacó por el inicio y desarrollo de la agricultura y de la ganadería, la alfarería, la cestería, el hilado y el tejido, la domesticación de ciertos animales, la consolidación de la vida sedentaria y desarrollo del urbanismo, de las artes, la política, la religión compleja y el militarismo.

Los datos que se presentan en este trabajo han sido extraídos de una publicación parcial de la Tesis doctoral de Juan María Apellániz Castroviejo, titulada Corpus de materiales de las culturas prehistóricas con cerámica de la población de Cavernas del País Vasco Meridional presentada en 1972, publicados por la revista Munive en 1973, de la Sociedad de Ciencias Naturales Aranzadi, de San Sebastián. Como desde aquellos días hoy hace 40 años, es muy posible que se hayan realizado excavaciones posteriores y que hayan aparecido nuevos datos, en otras publicaciones, que por no ser conocidas ni haberse consultado, no aparecerán reflejados aquí. Sugerimos a los expertos y especialistas que quieran actualizar y mejorar el contenido de esta publicación que hagan el favor de realizar los comentarios oportunos para la corrección de tal deficiencia. Vaya por delante, nuestro agradecimiento a tales informantes.

La presentación de los datos en esta publicación se hará siguiendo el planteamiento y la estructura de la fuente consultada: yacimientos en cuevas, yacimientos al aire libre y yacimientos en dólmenes.  Abarcando los restos materiales de las culturas prehistóricas, con producción de cerámica, cuya población estuvo asentada en las cavernas del País Vasco meridional. Los autores y/o usuarios de los objetos arqueológicos hallados corresponden a la población autóctona del País Vasco meridional, durante el Neolítico superior. Se trataría de gentes que parecen haber vivido tanto en cuevas como en pobladillos al aire libre (de los que solamente se conocen talleres de sílex), pero que parece haber levantado dólmenes y utilizado las cuevas para sus enterramientos. 

En nuestro caso, dados nuestro objetivos particulares, hemos ignorado toda clase de objetos inventariados por el autor del estudio original, para focalizarnos y citar, solamente, aquellos objetos que tienen relación con el registro fósil. Se trata de objetos naturales tales como  conchas, caparazones, moldes internos de animales invertebrados, o de objetos artificiales cuya materia es de origen fósil, en este grupo se incluyen cuentas para colgantes, collares o pulseras talladas a partir de corales fósiles, ámbar, azabache, y un botón de marfil (tal vez procedente de las defensas de un mamut.. o tal vez no). 
En muchos de los datos relacionados con los objetos de origen paleontológico falta bastante precisión  pues se obtuvieron en tiempos en los que la arqueología se iniciaba en nuestro país, hacia finales del s. XIX o empezaba a desarrollarse, desde principios hasta mediados del s. XX. 


I. Yacimientos en cuevas 

Provincia de Vizcaya 


GERRANDIJO

En el término municipal de Ibarranguelua, en el barrio de Akorda; sobre la ladera S.E. del monte Gerrandijo.

3 cuentas bitroncocónicas de azabache. Fig. 21-23

1 fósil de Pectínido. No se detalla el género o especie, ni si era una valva, un molde interno de ambas o un molde externo o impronta...




 

 

EREÑU'KO ARIZTI (Cueva de Gueranda o Cueva de Arizti)

En el término municipal de Ereño. A media ladera del monte Gueranda o Arizti. junto a las canteras de caliza de piedra ornamental o mármol de Ereño.

1 cuenta del tipo tonelete, alargada, en azabache, con doble perforación en escuadra doble. 

 


  

EREÑU'KO ARIZTI (I) 

Se trata de la Sala III o más profunda de la cueva anterior.

1 cuenta discoidea gruesa, pasando a globular, en una materia amarillenta translúcida que parece ámbar




 

  

TXOTXINKOBA

En el término municipal de Guizaburuaga. Sobre la cima del monte Lares. 

3 cuentas cilíndricas de azabache. Fig. 40, nrs. 13, 8, 9. 

5 cuentas de tonelete en azabache. Fig. 17- 23.

 





Provincia de Álava 


COBAIRADA

En término municipal de Subijana-Morillas. En el escarpe superior de la ladera W. de la sierra de Arkamo, junto a la entrada del Portillo de Techa en el valle de Cuartango, cortado a pico sobre el río Bayas

1 cuenta circular rota, en azabache, con orificio transversal doble, de sección ovoidea con un rostro varonil (?) sobre su cara anterior y superficie lisa sobre la posterior.  Fig. 

1 Cuenta de azabache poliédrica con orificio longitudinal de suspensión y decoración de dos círculos concéntricos sobre las caras mayores. Fig. 4-5

 










ARRATIANDI

En término municipal de Atauri. En el paraje denominado Arratiandi y al S.W. a mitad de ladera del monte Sta. Agueda. 

1 cuenta de azabache cilíndrica, pasando a tonelete

1 cuenta de azabache cilíndrica 

 


Sin figuras ilustrativas


JENTILETXETA I 

En término municipal de Motrico. En la loma de su nombre del monte Mendibelzuburu, al S.W. del puerto de Motrico, entre los barrios de Artzierreka y Oltza.

2 cuentas de azabache de tonelete. Fig. 19-20

1 cuenta de azabache de tipo tonelete. Fig. 18 

2 cuentas de azabache de tipo globular. Fig. 21-22

1 fragm. de cuenta de azabache de tipo tonelete, muy grande. Fig. 23

 






Provincia de Guipúzcoa 


MARIZULO

En término municipal de Urnieta. En la ladera meridional del monte Pardaki; sobre una cuenca cerrada y a pocos mtrs. de altura sobre el fondo de la misma.

1 cuenta de azabache de tonelete, grande y rota.


Sin figuras ilustrativas


II. Yacimientos en dólmenes (1ª parte)


Provincia de Vizcaya 

GALUPA I 

En término municipal de Carranza. A pocos ms. de la línea divisoria de Trucios y de la provincia de Santander; en el paraje llamado cerro de la Galupa o Campillo Verde.

1 cuenta de azabache de tonelete, rota.

1 cuenta globular en azabache y fragmentos de otras.

 




        Sin figuras ilustrativas


Provincia de Álava 


SANTA ENGRACIA (Los Cotorricos)

En término municipal de Guillarte, en el paraje Porcello situado entre el collado de Ataguren y la ermita de la Trinidad que se halla a 400 m. al E.S.E
1 equinodermo fósil. Es posible que se tratara de un equinoideo del género Micraster, muy frecuentes en esa zona.

 

 GURPIDE S. (Urpide S. o Urbide S.) 

En el  término municipal de Catadiano, en Zuazo de Cuartango. 

1 Micraster coranginum fósil.

41 cuentas de azabache bitroncocónicas y en parte pasando a tonelete, 3 con surcos incisos. Fig. 121. 

6 cuentas de azabache discoideas. Fig. 121. 

1 cuenta de azabache prismática. Fig. 121. 

2 cuentas de azabache cilíndricas. Fig. 121. Nrs. 6 y 7.


 





SAN MARTIN 

En término municipal de Laguardia. A 15 ms. N.W. a la izquierda de la carretera Vitoria-Logroño y a 140 ms. del mojón kilométrico 63 de Vitoria; 80 ms. tras el puente llamado de Vitoria a 350 ms. del casco urbano de Laguardia;

1 cuenta de azabache fragmentada inidentificable.

 




        Sin figuras ilustrativas


Nota informativa

El contenido de esta entrada consiste en una selección de aquellas partes del texto original que por estar más relacionadas con los objetivos del blog, pueden interesar a nuestr@s seguidores/as. La versión publicada se hace con muy escasas modificaciones, siempre fieles al texto original pero orientadas a mejorar la comprensión, de ciertos conceptos especializados, por parte de los lectores no especialistas en arqueología ni en paleontología.

Continuará