domingo, enero 4

Grandes huesos fósiles y gigantes imaginarios (11)



por Heraclio Astudillo Pombo

"Huesos de gigante" en la isla de Santa María (Azores), vestigios fósiles de gigantes atlánticos que no de míticos atlantes (y 3ª parte)

Recapitulación

Hoy concluirá, de forma muy insatisfactoria, el tema de los supuestos "huesos de gigante" hallados en la isla de Santa Maria das ilhas Açores. Desafortunadamente, para conclusión deseada, no se ha podido localizar ningún tipo folclore mariense, antiguo ni moderno,  relacionado con los huesos fósiles de ballenas neógenas hallados en esa isla. 
El tema antes mencionado se había tratado en dos entradas de este blog, la primera fue la publicada el 12 de agosto de 2025 (https://folklore-fosiles-ibericos.blogspot.com/2025/08/grandes-huesos-fosiles-y-gigantes.html) y la segunda la del pasado 1 de diciembre de 2025 (https://folklore-fosiles-ibericos.blogspot.com/2025/12/grandes-huesos-fosiles-y-gigantes.html).
Tal vez, en el futuro, pueda localizarse u obtenerse la información etnológica necesaria, para la conclusión, teóricamente, correcta, y el tema pueda cerrarse de forma satisfactoria para el autor y para l@s lectores/as de este blog.

Gigantes legendarios en la literatura portuguesa

Parece ser que en la literatura portuguesa, tradicional, el gigante más conocido fue Adamastor, una figura mitológica, relativamente moderna, que representaba los diferentes peligros que, debían enfrentar y superar durante las travesías marítimas los navegantes lusos, en la época de la expansión geográfica portuguesa y los descubrimientos transoceánicos, en el mar embravecido, durante una violenta y peligrosa tormenta marina. 
Este gigante mítico, de la cultura marinera portuguesa, estaba especialmente asociado con las mortales amenazas que suponían las violentas y peligrosas tempestades que se solían producir en el Cabo de Buena Esperanza. Lugar que antes de la publicación de la obra literaria "Os Lusíadas", de Luís Vaz de Camões, publicada en 1572, era conocido con el nombre de el Cabo de las Tormentas. Antiguo nombre que fue cambiado por el rey Juan II de Portugal (1455-1495), para reflejar la esperanza de encontrar una buena ruta marítima hacia la India y las islas de las especias, después de haber superado sus peligros, pudiendo colonizar nuevos territorios donde establecer nuevas relaciones económicas y prósperas actividades comerciales con las que hacer prosperar el reino de Portugal.

Una representación gráfica, figurativa, del gigante Adamastor, a punto de ejecutar una acción malévola y mortífera sobre una carabela que navega cerca de la costa, en el Cabo de Buena Esperanza. Autor desconocido. Imagen:
https://pt.pinterest.com/saraavozinha/adamastor-mostrengo/


Con este tipo de marco legendario alegórico de los retos, peligros y dificultades que los navegantes debían superar para tener éxito en sus travesías, que estaría presente en la mente los navegantes portugueses de finales del siglo XVI, y teniendo en cuenta las duras condiciones ambientales de la vida de los marineros isleños instalados en las islas Azores, tan lejanas de la metrópoli, nunca debieron ser fáciles, ni gratas, en muchos de los aspectos de la vida cotidiana de sus primeros habitantes y navegantes, a pesar de haber sido denominadas "islas afortunadas". Las particulares condiciones ambientales reinantes en el archipiélago, derivaban del hecho de ser un grupo de islas aisladas, casi en medio del océano Atlántico, situadas a más de 1440 kilómetros de la metrópolis. Es fácil imaginar que la lejanía y el aislamiento, durante los primeros siglos de colonización, las dificultades que tuvieron que vencer debieron ser muchas, permanentes y enormes. 
Tal vez el desconocido e innominado gigante, o gigantes, de la isla de Santa María, solo sea una figura alegórica imaginaria con la que se pretendía representar las numerosas y variadas dificultades que los habitantes permanentes de esa isla o algún sector social o gremio profesional, en particular, tenían que superar cotidianamente, debido a su situación geográfica, casi  en medio del océano Atlántico, lejos de cualquier parte civilizada y de su patria. La falta de toda clase de referencias al personaje mítico resulta tan sorprendente como irritante para cualquier persona interesada en conocer este aspecto particular del folclore local de la isla.

El problema, aparentemente, irresoluble, consistente en poder llegar a conocer quién, o qué hecho, pudo haber sido el origen del supuesto gigante legendario, mariense, cómo se llamaba y qué representaba en la cultura popular, añeja, de los habitantes de la isla de Santa Maria, radica en el frustrante hecho de que no ha podido ser hallar ni una sola referencia, escrita u oral, a ese tipo de personaje, por muchos intentos que el autor ha realizado.

Si Adamastor es el gigante más conocido en la cultura portuguesa de los siglos XVI y XVII, a la vista de los nulos resultados obtenidos, parece ser que el gigante o los gigantes de la isla de Santa Maria son los más desconocidos de su categoría y su cultura popular. Nadie parece haber escrito nada sobre ellos, nadie parece saber nada de ellos. No parece razonable ni creíble que no se quiera compartir 
con los forasteros, interesados, el conocimiento local sobre el personaje, si es que existe. 
Tampoco parece posible que, todo aquello que se dice que manifiesta el folclore local, relativo a aquello que se ha imaginado y narrado, sobre los "huesos gigantes", hallados en la isla de Santa Maria, sólo se ha transmitido, circulado y conservado, en la cultura oral familiar de algunos de los isleños, cuyos ancestros eran originarios de la isla de Santa Maria, no habiendo trascendido al resto de la población, con raíces familiares menos antiguas o profundas.


Continúan las pesquisas legendarias

A pesar de todos los resultados fallidos o nuevos indicios sin continuidad, que iban oponiéndose a la progresión del proyecto investigador, no se desfallece y se sigue buscando resquicios por los que obtener nuevos datos. Se continuó buscando, en Internet, cualquier tipo de información legendaria, escrita, sobre gigantes azoreanos. Así fue como, después de mucho "googlear", se pudo localizar un recopilatorio de 30 leyendas populares marienses, titulado:  "As principais lendas da ilha de Santa Maria", recopiladas por la profesora Ângela FURTADO-BRUM. 
En el momento del hallazgo, quien escribe creyó posible que este recopilatorio pudiera contener alguna leyenda mariense sobre gigantes locales y pensó, sin mucho convencimiento EUREKA!!!. 
Como el mencionado recopilatorio era accesible por Internet, se realizó una revisión rápida del sumario. Luego se procedió a revisar unas pocas leyendas, cuyo título podía infundir cierta esperanza. Una vez revisadas se pudo comprobar, con gran sorpresa y mayor decepción, que entre ellas no aparecía ninguna narración legendaria que hiciera alguna mención de alguna clase de gigante mariense.
Este resultado nos hizo descartar la posibilidad de que pudiera tratarse de una "neoleyenda" inventada, recientemente. para dar cobertura literaria a ciertos hechos naturales o sociales, sucedidos, o supuestamente sucedidos, en cierto lugar y momento histórico, buscando como contexto social una perspectiva antigua y creando una trama con el contexto cultural apropiado.

Incomprensiblemente, en "la isla de los huesos de gigantes" (Santa Maria das Açores), parecía no existir ninguna leyenda, suficientemente extensa, socialmente, que recogiera alguna interpretación popular, de tipo legendario, del fenómeno paleontológico (huesos fósiles de grandes cetáceos) que se trataba de vincular con la cultura popular tradicional de los habitantes de la isla de Santa Maria.

Hallada una antigua leyenda de dos gigantes portugueses que tras un largo viaje acuático acabaron transformados en dos de las islas azorenses 

Sin desfallecer en el intento, a pesar del nuevo fracaso cosechado, se continuó persistiendo en las pesquisas "on line" sobre la posible existencia de gigantes azoreanos o marienses. De esta manera se pudo conocer que en todo el archipiélago de las islas Azores, parece ser que, solamente. existe una única leyenda que trata sobre un gigante o dos. Desafortunadamente para la investigación en curso, esa narración legendaria es conocida y está relacionada con la isla de São Miguel. 

Según esa leyenda la isla de São Miguel fue creada por el corpachón enorme de un gigante muerto, que llegó flotando desde la costa de Portugal, expulsado al océano Atlántico por la desembocadura del río Tajo, en cuyo valle había vivido. Flotando, entre dos aguas, el cuerpo del gigante difunto consiguió arribar a las islas Azores. El motivo del viaje era con el fin de reencontrarse con el cuerpo de su amada, también difunta, quien, tiempo antes, había llegado de la misma manera a otro islote del archipiélago, para transformarse en una isla. El destino, favorable al feliz encuentro de la pareja, haría que el gigante flotador acabara su viaje transoceánico abrazado a su amada.

Estatua de homenaje a Gaspar Frutuoso en Ribeira Grande (ilha de São Miguel), 
historiador, sacerdote y humanista portugués. Licenciado en Artes y Teología por la Universidad de Salamanca fue el primer historiador de las Azores. Su obra resulta imprescindible para conocer aspectos sociales, culturales y naturales de su tiempo, correspondientes a las islas atlánticas de Portugal y las Canarias. Imagen: https://www.researchgate.net/publication/316275597_Communicating_Information_on_Eruptions_and_Their_Impacts_from_the_Earliest_Times_Until_the_Late_Twentieth_Century/figures?lo=1

La leyenda mencionada fue recogida, a finales del siglo XVI, por 
el erudito portugués Gaspar Frutuoso, originario de São Miguel y una figura muy destacada de la historia intelectual de las Azores en el siglo XVI y siguientes. 
Frutuoso dedicó todo un capítulo entero del Libro IV, dedicado enteramente a la descripción de la isla de São Miguel, en su obra enciclopédica Saudades da Terra. En ese capítulo trata sobre el mítico Almourol, un gigante morisco-portugués y su amada esposa cristiana Cardiga, Sucede en el Capítulo XXXVII, titulado "De la figura que se imagina tener la isla de São Miguel,  como la del gigante Almourol, a quien algunos pretendían que pudiera ser el guardián de una doncella, llamada Miraguarda, en aquel castillo, llamado de Almourol, nombre que decían que era el suyo; en que se describe toda su costa marítima y su figura, semejante a la de este gigante, tendido allí en el mar, con los pueblos, cabos y calas que la recorren como extremidades y parte de su cuerpo" 

El aspecto de Almurol, el moro legendario, bien pudiera ser semejante al de este gigante festivo. El gigante moro txiki fue realizado por Aitor Calleja, artista autodidacta, en mayo de 2012 con 1,8m de altura y en diciembre de 2018 fue recrecido hasta los 2,20 metros de altura, para que su porteador pudiera seguir bailándolo sin problemas de estabilidad y desequilibrio. Imagen: Taller de Aitor Calleja:   https://constructordegigantes.com/gigantes-propios/gigantes-moro-txiki/

Frutuoso describe a lo largo de las pp, 147-151 / 250-254, con un exceso de detalles superfluos el viaje fluvial y luego atlántico del colosal cuerpo difunto del gigante Almourol. Concluyendo al llegar, finalmente, a su lejano lugar de reposo eterno, en un punto situado casi en medio del océano Atlántico. Lugar cercano al que reposaba el cuerpo difunto de su amada esposa, la giganta Cardiga. Frutuoso "infla" literaria y geográficamente, de forma muy exagerada, la sencilla trama de la narración legendaria popular. Concluyendo el capítuloo con la descripción de la supuesta y forzada gran semejanza de la geografía física de la isla de São Miguel con el cuerpo y vestimenta del gigante legendario morisco, yacente en medio del océano.
De una forma muy resumida se sintetizará la mayor parte de la información legendaria que resulta esencial, en relación al tema central de la trama de la leyenda escrita por Frutuoso: el viaje de los cuerpos de los gigantes difuntos. 
El relato cuenta que Almourol era un gigante moro o morisco que gobernaba un castillo del mismo nombre, situado en una pequeña isla en medio del río Tajo, no muy lejos de la ciudad de Lisboa, en el antiguo Reino de Lusitania. No se sabe bien si el gigante dio su nombre a la fortaleza o si fue a la inversa. El gigante Almourol era el máximo responsable de la guarnición que custodiaba a una hermosa doncella, noble, llamada Miraguarda, que permanecía recluida en el interior del castillo. En otras versiones, al parecer sin censura eclesiástica, era una princesa retenida por orden de su padre, hasta que alcanzara la edad de ser casada. 
Almourol estaba casado con Cardiga, una giganta cristiana. Habían tenido un hijo, llamado Taco que, por un descuido y a pesar de su gigantesca estatura, había muerto ahogado en una parte muy profunda del río Tajo, dejando su nombre a una aldea cercana, la actual Tancos. Antes del accidente mortal Taco había tenido un hijo llamado Taquinho, quien también dejó su nombre a otra aldea cercana, la actual Tanquinhos.

La representación gráfica muestra el cadáver, inmensamente grande, de un gigante humanoide que yace estirado sobre una playa, con las piernas en el mar, mientras algunas personas sorprendidas contemplan con admiración el enorme cuerpo expulsado por el mar. Obra titulada "El gigante ahogado", original de Anastasia Balakchina, basada en el contenido del cuento de J. G. Ballard
Imagen: https://www.reddit.com/r/ImaginaryMonsters/comments/j9o0q2/the_drowned_giant_by_anastasia_balakchina_based/

Cierto día, la diosa Átropos, tejedora de los hilos de la vida, cortó el hilo de la vida del  gigante Almourol. Una vez muerto, el coloso tuvo que ser enterrado fuera de su castillo, cerca del río Tajo, pues su gran estatura impedía poder enterrarlo estirado en el interior de la fortaleza. Pocos años después, una feroz crecida del Tajo provocó fuertes corrientes que barrieron las orillas, excavando la tumba de Almourol, consiguiendo remover y arrastrar el cuerpo del gigante, que fue transportado, aguas abajo, por la corriente del río, flotando entre dos aguas. Pasando a través del ameno y variado paisaje del país luso, situado en ambas riberas del Tajo. El enorme cuerpo muerto de Almourol, al llegar a la desembocadura del río, sería expulsado a la inmensidad de las aguas del gran Océano Atlántico. 

Mapa de la zona oriental de las islas Azores, mostrando la forma, dimensiones y posición relativa entre las isla de São Miguel y Santa Maria. Fragmento de captura de pantalla. Imagen: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:MapaTopogr%C3%A1ficoAzores-es.svg
 
Desde allí, las corrientes oceánicas lo llevaron hacia el oeste, flotando entre dos aguas, durante muchos kilómetros y mucho tiempo, hasta que el cuerpo de Almourol cubierto con la tierra y las algas adheridas durante el largo y lento viaje, favorecieron que aquel cuerpo gigante quedara encallado entre unos islotes que allí había. Lentamente fue fundiéndose con aquellos peñascos y dando origen su enorme cuerpo a una nueva isla la de São Miguel, formada de esta manera prodigiosa en aquel lugar del océano.
Algunos años antes, había sucedido otra violenta crecida del río Tajo, tan intensa y feroz como la que había sacado al gigante Almourol de su tumba, sacando también de su tumba el cuerpo de la giganta Cardiga, que había sido enterrada, en la Quinta da Cardiga, un palacio cristiano construido no muy lejos del castillo, en las cercanías del río Tajo.
El cuerpo de la giganta Cardiga, por el mismo proceso y siguiendo la misma ruta oceánica, habría acabado por llegar y quedarse en la misma zona del océano, no lejos de allí. El cuerpo de la giganta Cardiga también habría acabado su viaje atlántico de la misma manera que el de su esposo Almourol, embarrancando en otro islote, con cuyos peñascos se habría acabado fundiendo y convirtiendo en tierra, transformándose en una isla, la de Santa Maria.
De esta manera prodigiosa, los cuerpos de ambos esposos gigantes, acabaron reunidos en aquel lejano lugar después de su muerte. Según relata esta leyenda resultaría que las islas de São Miguel y Santa Maria, situadas en la zona oriental de las islas Azores, serían los cuerpos transformados, prodigiosamente, de los esposos gigantes: Almourol y Cardiga, respectivamente.

En conclusión: según la leyenda, mitológica, recogida y narrada por Frutuoso, la isla de de Santa Maria, seria el cuerpo de la giganta Cardiga, esposa del gigante Almourol, tranformado en esa isla del archipiélago de las Azores. 
Por lo tanto, los supuestos huesos de gigante hallados en la isla de Santa Maria, podrían ser interpretados, fantasiosa y legendariamente, como los huesos de la giganta Cardiga pues, a fin de cuentas, la isla de Santa Maria era el resultado de la transformación prodigiosa del cuerpo difunto de la giganta Cardiga, esposa de Almourol.
En la actualidad, incomprensible y sorprendentemente, no parece existir ninguna leyenda mariense que mencione este origen mítico de la isla de Santa Maria, ni se ha encontrado ninguna otra interpretación semejante, ni ninguna leyenda relacionada con gigantes.


¿Posibles residuos culturales, ancestrales, de la época precientífica?

Los primeros hallazgos científicos de grandes huesos fósiles, vestigios de grandes cetáceos prehistóricos, corresponden a los siglos XIX y XX, por lo que seguir utilizando la antigua denominación "huesos de gigante", en pleno siglo XIX y XX hubiera sido un arcaísmo mental y lingüístico, inadmisible para personas cultas, poseedoras de una mentalidad moderna y racionalista. Por el contrario el uso de este léxico arcaico o no representaría un problema grave para personas de escaso nivel académico, poseedoras de una mentalidad tradicional y de ideas precientífica, culturalmente ancladas en las tradiciones orales ancestrales, vigentes en tiempos pasado. Pero la falta total de narraciones populares tratando sobre gigantes o huesos gigantes, parece invalidar esta alternativa hipotética.



Detalle de un lugar de la costa acantilada de la isla de Santa Maria, en el que se puede apreciar un lentejón de rocas sedimentarias incluido en materiales volcánicos. Se puede ver la estratificación inclinada del material sedimentario formado por biocalcarenitas marinas extraordinariamente ricas en fósiles de invertebrados marinos y, ocasionalmente, con algunos escasos, y aislados, restos óseos de grandes cetáceos. Imagen: https://www.geocaching.com/geocache/GC67Y1M

"La primera información publicada sobre este asunto [los hallazgos de huesos fósiles de ballenas] data del siglo XIX, fue dada a conocer por Boid (1835), quien escribió: "En una parte del lado noroeste, difícilmente accesible, se puede ver un inmenso fémur fósil". Este hueso, localizado en Ponta do Pesqueiro, fue posteriormente identificado por Bedemar (1837) como un hueso de ballena" (Estevens y Ávila, 2007)."

El hallazgo de otros fragmentos óseos fósiles, tales como vértebras y costillas de grandes cetáceos, fueron reportados por autores posteriores (Cotter 1888-1892; Teixeira 1950; da Ferreira 1955; Zbyszewski y Ferreira 1962b) pero nunca fueron objeto de un estudio detallado adecuado, para poder reconocer la verdadera naturaleza zoológica de aquellos restos óseos, y poder identificarlos como huesos atribuibles a grandes cetáceos del pasado.


Explorando la toponimia buscando la presencia de referencias legendarias 

A veces, la toponimia guarda memoria de sucesos antiguos, reales o imaginarios, ya olvidados por la memoria colectiva de una 
determinada comunidad humana, establecida en un determinado lugar. Se exploró la toponimia insular, hasta donde fue posible, con la intención de localizar toponimia popular relacionada con gigantes, desafortunadamente, no fue posible encontrar ningún topónimo tradicional, que pudiera estar relacionado con "gigantes" ni con "huesos de gigante" (fósiles o subfósiles)
El único topónimo relacionado con gigantes que se pudo hallar fue el que identificaba una pequeña zona del arroyo de Maloás, llamada la "Calzada del Gigante", este nombre está motivado por que una parte de su curso, presenta un lecho basáltico con un pavimento superficialmente poligonal, con un aspecto del tipo denominado, popularmente, "Calzada de Gigantes". Este arroyo está situado en la zona de Piedade-Malbusca (Santo Espírito). El acantilado de columnas basálticas, por el que se despeña el arroyo Maloás, cuando lleva suficiente agua, tiene una altura de entre 15 y 20 metros y una extensión de alrededor de 220 metros.

En nuestra opinión se trataría de un nombre de lugar de creación muy reciente, vinculado al turismo mochilero internacional. Seguramente este topónimo mariense fue importado de la isla de Irlanda, donde se impuso por primera vez. 
La "Calzada del Gigante" irlandesa ( "The Giant's Causeway") es un área que contiene unas 40 000 columnas prismáticas de basalto, provenientes del enfriamiento relativamente rápido de la lava solidificada dentro de un cráter o caldera volcánica. El hecho mencionado ocurrió hace unos 60 millones de años.[1]​[2]​ El lugar se encuentra en la costa nororiental de la isla de Irlanda, unos 5 km al norte de Bushmills en el condado de Antrim, Irlanda del Norte. Su descubrimiento fue anunciado en 1693 por Sir Richard Bulkeley, miembro del Trinity College de Dublín, al presentar una ponencia ante la Royal Society. Sin embargo, el descubridor a quien se le debería haber atribuido el mérito fue el obispo de Derry, quien había visitado el lugar un año antes.


Aspecto de la zona llamada la "Calçada do Gigante" o "Calçada dos Gigantes", visible en el lecho del arroyo Maloás que en la imagen aparece con poquísima agua. Al fondo, se ven los enormes prismas de basalto que resultan muy visibles en el acantilado. En su zona blanquecina, formada por incrustaciones minerales, en épocas húmedas desciende una cascada de agua que añade belleza y exotismo al paisaje transitado por los excursionistas que siguen la ruta circular que circunda toda la isla de Santa Maria. Fotografía original de Pepe Brix.
Imagen: https://www.nationalgeographic.pt/viagens/santa-maria-pelas-arterias-da-ilha-mae_3291


Antiguamente, se decía que preguntando se podría acabar llegando hasta Roma...


El aserto popular que encabeza este punto, es un vestigio de cuando muchos creyentes cristianos peregrinaban a Roma "ciudad santa" y capital de la cristiandad, por motivos puramente religiosos, para poder beneficiarse de ciertas bendiciones vaticanas e indulgencias papales. 
La escuché muchas veces en boca de mi abuela, pues lo decía con frecuencia, cuando el autor era niño y se disculpaba por no haber podido hacer alguna tarea o realizar algún encargo particular. Cuando pretendía justificar la inacción por no saber dónde estaba algún instrumento necesario o material imprescindible, o por desconocer cuál era el procedimiento que debía aplicarse para conseguir un resultado determinado.
En esta ocasión, en la que se necesitaba disponer de una información, importante, de la que se carecía, se hizo como ya se ha hecho en otras muchas ocasiones, anteriores, preguntar a varios supuestos poseedores, potenciales, de la información necesaria.

Así es que se escribió a Mario Estevens y Sérgio Ávila, los autores del artículo de 2007 en el que se decía:"Estos fósiles, sin embargo, han sido conocidos desde hace mucho tiempo por la población local, que comúnmente se refiere a ellos como “ossos de gigantes” [huesos de gigantes]." y, también, del artículo de 2010 en que se decía: "Finalmente, e igual de interesante, es el papel que han desempeñado estos fósiles de ballena en el folclore local de la isla de Santa Maria (Azores) y en la historia de la isla de Santa María, cuyas referencias populares se remontan a varios siglos atrás." Pero, nadie respondió.

También se consultó el asunto a otros colegas lusos con los que se había mantenido algún contacto epistolar, en años anteriores, y que sabía que habían realizado trabajo de campo en la isla de Santa Maria. Puesto que se presuponía que, tal vez, ellos por su estancia y relación con el lugar motivo de mi interés etnopaleontológico, podrían haber escuchado alguna conversación o recibido algún relato popular y por tanto disponer de parte o de toda la información que era necesario conocer. En caso contrario, quizás dispondrían de algunos contactos personales que podría facilitar la información que nunca, antes, había podido ser hallada.

"El cíclope Polifemo". Representación pictórica del aspecto físico de un gigante humanoide mítico, en un fresco que forma parte de la decoración del gran salón del Palacio Farnesio en Roma. Esta pintura es una obra original del artista Annibale Carracci, realizada entre 1595 y 1605. Imagen: https://www.ecured.cu/Gigante

Desafortunadamente, no se obtuvo la información necesaria para la conclusión de la investigación etnopaleontológica mariense, no hubo resultados satisfactorios. Algunos de los destinatarios de la petición de colaboración desinteresada no respondieron a la solicitud de información. Otros dijeron desconocer completamente el asunto. Otro, dijo que, muchos años atrás, un habitante de Santa Maria le había explicado un relato de gigantes isleños, mientras realizaba su trabajo, pero como estaba tan intensamente concentrado y absorto en las labores científicas que estaba realizando, en aquel momento, no pudo prestarle mucha atención al relator. De manera que del relato recibido entonces, actualmente, ya no recordaba nada concreto de aquella historia fantástica.

En fin, a pesar de que el "romero" que firma esta entrada, ansiaba profundamente, alcanzar el beneficio del conocimiento, llegando metafóricamente hasta "Roma", y aunque siguió el procedimiento recomendado, preguntando a varios informantes que halló en su camino, nunca pudo pisar suelo romano. Puesto que no recibió ninguna información útil, no pudo encontrar el camino necesario para poder
 transitar y concluir, felizmente, su viaje con destino a "Roma". Naturalmente, este final de recorrido, tan insatisfactorio cómo resultado de tanto esfuerzo y dedicación invertidos, produjo un gran disgusto en el intelecto y una gran frustración en el corazón del mencionado romero etnopaleontológico. Pero sirvióle para rec9rdar aquel viejo dicho popular que dice "la paciencia es la madre de la Ciencia" y que "por cada éxito alcanzado se consiguen cuatro fracasos"...

Fuentes

Anónimo (2012). Descoberta mandíbula de cetáceo com 100 mil anos. tvi24 CF, 18 set 2012

Anónimo (2019). Ribeira do Maloás – Isla de Santa María. By Açores, 18 de junio de 2019: https://byacores.com/es/ribeira-maloas/

Anónimo (2023). "Santa Maria, pelas artérias da ilha-mãe". National Geographic, 5 de Junho de 2023 https://www.nationalgeographic.pt/viagens/santa-maria-pelas-arterias-da-ilha-mae_3291

Anónimo. Vila do Porto die Inselhauptstadt. (Vila do Porto la capital de la isla (Santa María)). Azoren Oline Com: http://www.azoren-online.com/santamaria/tipps/sehenswuerdigkeiten/viladoporto/index.shtml

Anónimo. Fossils at Church. Igreja de S. Pedro [Santa Maria, Azores]. Geocaching Com: https://www.geocaching.com/geocache/GC67Y1M

Anónimo. Paleontología de Azores. Macaronesian Org https://www.macaronesian.org/es/show/paleontologia-de-azores

Ávila, S. (2009). Os Fósseis de Santa Maria. PORTUGALA, 14 - Novembro https://www.academia.edu/24111154/Os_f%C3%B3sseis_de_Santa_Maria?

Ávila, S., Ramalho, R., Habermannand, J & Titschack, J. (2018). The Marine Fossil Record at SantaMaria Island (Azores) in U. Kueppers & C. Beier (eds.) Volcanoes of the Azores. Springer-Verlag

Andrade Melo, José (2018). Os fornos de cal na Ilha de Santa Maria. Blogue Naturmariense, 30-09- 2018: https://natur-mariense.blogspot.com/2018/09/os-fornos-e-exploracao-da-cal-em-santa.html

Bispo, A.A. „Imagens em narrativas tradicionais e contextos histórico-geográficos: a época dos Templários em romance na personificação dos Açores - de ilha no Tejo a São Miguel e Santa Maria no Atlãntico: o gigante Almourol e sua mulher Cardiga“. Revista Brasil-Europa: Correspondência Euro-Brasileira 175/4 (2018:5). https://revista.brasil-europa.eu/175/Almourol.html

Costa, Maria (2017). Santa Maria: A ilha dos ossos de gigante. Linkedin 20 de enero de 2017. https://www.linkedin.com/pulse/santa-maria-ilha-dos-ossos-de-gigante-maria-costa/

elisabetedb (2013). “Calçada do Gigante ou Ribeira do Maloás" Paisagens e Monumentos de Santa Maria, 19 de abril de 2013 https://paisagenssantamaria.blogspot.com/2013/04/calcada-do-gigante.html

Estevens, Mário & Ávila, Sérgio P. (2007). Fossil whales from the Azores. Açoreana 2007, Supl. 5: 140-161

Ferreira, O. da Veiga (1961). Afloramentos de calcário miocénico da Ilha de Santa Maria (Açores). Direcçäo-Geral de Minas e Serviços Geológicos, Lisboa. https://docbase.lneg.pt/docs/Comunicacoes/communicacoes45_afloramentos.pdf

Frutuoso, Gaspar, (1998) Saudades da terra: livro III - Nova ed. Ponta Delgada: Instituto Cultural de Ponta Delgada: https://fgf.uac.pt/files/public/documents/2022/03/d852ce260ec813f230d091379cda51aa4586f833cae272ffd4da3a91121f9122.pdf

Frutuoso, Gaspar, (1998) Saudades da terra: livro IV - Nova ed. Ponta Delgada: Instituto Cultural de Ponta Delgada:
https://fgf.uac.pt/files/public/documents/2022/03/5a2f95c5d6880f33e144c8ef4883191ca218f371f0de7be4aa7913b42171adba.pdf

Furtado-Brum, Ângela (1999). As principais lendas da ilha de Santa Maria, Ponta Delgada, Ribeiro & Caravana editores, https://coloquios.lusofonias.net/XXXIX/lendas/lendas_da_ilha.htm


Rui Fonseca (2023). ‘Lendas de Almourol – aura de magia e mistério’ por Fernando Freire. Medio Tejo, 19-08-2023
https://mediotejo.net/lendas-de-almourol-aura-de-magia-e-misterio-por-fernando-freire-2/ 

Trindade Reis, José Rafael (). Lenda de Almourol e da Cardiga (Descobrimento das Azores) http://atalaia-barquinha.blogspot.pt/.../lenda-de...

lunes, diciembre 1

Grandes huesos fósiles y gigantes imaginarios (10)

 por Heraclio Astudillo Pombo

"Huesos de gigante" en la isla de Santa María (Azores), vestigios fósiles de gigantes atlánticos que no de míticos atlantes (2ª parte)

Recapitulación   

Se continua con el tema de los supuestos "huesos de gigante" hallados en la isla de Santa Maria (Azores), un tema que se inició en una entrada anterior del blog, publicada el pasado 12 de agosto de 2025 (https://folklore-fosiles-ibericos.blogspot.com/2025/08/grandes-huesos-fosiles-y-gigantes.html). 

Algunas muestras de los antiguos "huesos de gigante" recuperados en la época moderna más actual (2) (Continuación)

Durante los últimos tres siglos, las identificaciones científicas de la mayoría de los restos óseos  hallados en la isla de Santa Maria y correctamente estudiados, han permitido confirmar acertadamente su verdadera naturaleza biológica. En realidad, se trataría de vestigios óseos de antiguos cetáceos marinos que, hace algunos millones de años, durante sus largas migraciones oceánicas, habrían visitado el acogedor entorno de la isla, con diferentes finalidades: descanso, alimentación, reproducción, etc. 

 


Dos vistas de
l segundo fragmento recuperado de la gran costilla izquierda, asignado a Balaenopteridae indet. fotografiado, inmediatamente después de su recolección. 
Recolectado en sedimentos del Complejo Touril, en la Zona de Figueiral. A –Vista lateral, B – Sección transversal en la superficie de fractura en la zona intermedia, se puede apreciar la estructura interna cavernosa, alveolar y porosa, típica de una costilla de mamífero. 
Fotografía de Sérgio Ávila.  Imagen: Fossil whales from the Azores


Durante su estancia en la costa de la isla, algunos de aquellos grandes cetáceos visitantes, ocasionales o regulares, habría muerto en sus inmediaciones por causas naturales. Las causas más probables de aquellas muertes, podrían haber sido los efectos de algunas erupciones volcánicas violentas, las complicaciones graves de ciertos achaques propios de la vejez o los resultados letales de procesos infectocontagiosos graves, pero también podrían haber muerto por los ataques mortales de depredadores, como grandes tiburones u orcas. 
Los cadáveres  de aquellos desgraciados visitantes, luego de estar flotando un tiempo en el océano, a la deriva, podrían haber sido arrastrados por el oleaje o las corrientes marinas hacia la costa, donde una vez varados, los carroñeros terrestres podrían haber devorado su enorme cuerpo, dejando la osamenta desarticulada y dispersos sus huesos o sus fragmentos, en lugares cercanos de tierra firme. 


Aspecto del esqueleto de un ballenato, de unos tres metros de longitud, depositado sobre el fondo marino, descubierto en abril de 2020. Fue detectado a mil seiscientos metros de profundidad en el fondo del mar del Sur de la China. Se aprecia una gran abundancia de carroñeros finales, apurando los escasos restos de los tejidos blandos aprovechables que aún conserva adheridos la desnuda osamenta del animal. Luego colonizarán los restos pelados los gusanos marinos comedores de huesos que continuarán con la degradación del material esquelético. Fotografía original del Prof. Xie Wei. 
Imagen: La otra vida del cadáver de una ballena. 
https://www.funeralnatural.net/articulos/la-otra-vida-del-cadaver-de-una-ballena 

Pero los cadáveres inicialmente flotantes, podrían haber acabado por desinflarse, al vaciarse de gases y hundirse rápidamente, depositándose en el fondo marino, costero, donde los abundantes carroñeros marinos habrían devorado su enorme cuerpo, dejando la integridad inicial del esqueleto hundido a merced del oleaje de fondo que acabaría desarticulando el conjunto y dispersado los huesos sueltos. Luego, los sucesivos aportes de sedimentos terrígenos o/y marinos, sobreponiéndose en sucesivas capas, habrían ido enterrando los restos óseos, en unas condiciones físico-químicas favorables a la conservación, que mantenidas durante millones de años, favorecerían la fosilización de los restos óseos enterrados. Posteriores, episodios de inmersiones o emersiones del terreno fosilífero, por causas tectónicas o eruptivas, habrían hecho posible la desaparición de los restos terrestres, inicialmente, emergidos o el afloramiento de los restos óseos fósiles submarinos, inicialmente, sumergidos.

Dos vistas de un pequeño fragmento de costilla asignado a Cetacea indet. (presencia SMI 9). Recolectado en sedimentos del Complejo Touril, en la Zona de Figueiral. A: Vista externa, B: Vista interna. Fotografía de Sérgio Ávila.  Imagen: Fossil whales from the Azores

Los restos fósiles emergidos, una vez aflorados por erosión del material de la matriz circundante, en la época de la colonización portuguesa de la isla, podrían haber sido hallados, casualmente, por alguna persona o grupo que hubiese pasado o trabajado en ese lugar, si la erosión natural o la excavación del terreno fosilífero hubieran hecho visibles los grandes fragmentos óseos.

En el momento del descubrimiento de los grandes huesos llegaría la necesidad de plantearse su identificación e  interpretación, a la luz de los conocimientos disponibles en esa época y grupo humano. Tal cosa podría hacerse en una época, relativamente, cercana y moderna, en clave naturalista y racionalista, aunque no siempre es fácil o posible, en función del nivel cultural de los posibles descubridores o intérpretes. Pero en una época, relativamente, antigua, como podía ser en los primeros siglos de colonización, ante la falta de conocimientos científicos naturalistas se habría hecho una interpretación en clave mítica o legendaria, teniendo que recurrir a justificaciones sobrenaturalistas y explicaciones irracionales. Una forma de interpretación que siempre es mucho más fácil de concebir y de comprender por la comunidad, pues solamente hay que recurrir al recuerdo de mitos ancestrales muy conocidos y extendidos y/o a la creatividad de la imaginación fabuladora, en sintonía con la mentalidad dominante y mayoritaria en la época y en el lugar. 

Diferentes fragmentos vertebrales y costales, asignados a Cetáceos indeterminados, por no haber sido estudiados en ese momento (2007). Recolectados en sedimentos del Complejo Touril, en la Zona de Figueiral.  La barra central negra el la escala de referencia y mide 10 cm. Fotografía de Sérgio Ávila.  Imagen: Fossil whales from the Azores

Cada cultura local o regional tiene sus propios relatos míticos, heredados de sus antepasados, a la luz de los cuales puede interpretar
, en clave fabulosa, todo aquello que le resulta desconocido y que va hallando a su paso, pudiendo explicarlo y justificarlo, muy fácilmente, en clave prodigiosa y sobrenaturalista, sin necesidad de disponer de grandes conocimientos, ni tener que elaborar complejos razonamientos ni tener que usar complicados argumentos.

Dos aspectos de un gran fragmento de 1 m. de longitud, procedente de un cuerpo mandibular de un 
cetáceo del Pleistoceno, según dos vistas (1 y 2). Detalle de la segunda vista (3). Se trata de un gran  fragmento aislado y altamente desgastado de la mandíbula de un misticeto con barbas (Chaeomysticeti), de tamaño mediano a grande, que quedó expuesto  en Praia do Calhau, después de que el huracán Gordon azotara la isla de Santa María en agosto de 2012. La mandíbula fue descubierta por residentes locales, quienes admiten que el fósil pudo haber quedado expuesta debido a las duras condiciones del mar experimentadas a finales de agosto con el huracán Gordon. La fuerza del mar arrancó grandes rocas y arena fósil, en la línea de costa, dejando expuesta a la vista el gran  fragmento de mandíbula de cetáceo.

Con toda probabilidad, la idea de atribuir los grandes fragmentos de hueso hallados en determinados lugares de la isla de Santa Maria, a unos hipotéticos gigantes, necesariamente, tiene que provenir de hallazgos realizados por los colonos de los primeros siglos de ocupación y asentamiento. Puesto que el término "hueso de gigante" es una expresión e interpretación, propias de los siglos XV a XVII. En tiempos posteriores, tal interpretación y denominación, sería unos auténticos fósiles culturales, conservados vivos como una tradición ancestral, por inercia cultural o por ignorancia intelectual, entre aquella parte de la población insular con un menor bagaje cultural o menor caudal intelectual.


Los huesos de gigantes marienses, están ausentes en las crónicas de Gaspar Frutuoso, de finales del s. XVI

Buscando información antigua pudo conocerse la existencia de la obra "Saudades da Terra". Se trata de seis tomos manuscritos, redactado entre 1586 y 1590 por el religioso azoreano Gaspar Frutuoso. Resulta ser la publicación más extensa y detallada sobre la Macaronesia de finales del siglo XVI. El gran interés histórico y antropológico del texto manuscrito determinó que, finalmente, fuese publicado y que se hayan impreso varias ediciones, en los siglos XIX y XX.
El Libro III, trata sobre la isla de Santa María, de Azores, consta de 26 capítulos en los que aborda la demografía, las actividades económicas, el comercio, las costumbres y demás aspectos de la cultura local de los isleños. Inicialmente, antes de poder acceder a su contenido completo, se creyó posible que, tal vez, ese texto pudiera recoger alguna referencia a algún hallazgo de grandes huesos o fragmentos de huesos "petrificados", en algunos lugares de la isla de Santa Maria y su atribución a despojos de gigantes. Pero después de acceder a su contenido íntegro, consultable en Internet, no se ha podido hallar cita alguna que mencione a gigantes ni a sus huesos en la isla de Santa Maria, entre 1586 y 1590. 

Sobre una importante cantera de piedra caliza Frutuoso dice: "Cerca de allí se extiende un afloramiento rocoso, con otras laderas de viñedos, los más antiguos de la isla, a la distancia de dos disparos de arcabuz. Se trata de El Figueiral, lugar donde de la roca se extrae piedra de construcción, de la que se obtiene gran cantidad de cal, que no se encuentra en ninguna otra isla de las Azores, aunque no es de tan buena calidad como la que viene de fuera. En la misma cantera también se extraen piedras de molino de "mármol". En algunas de estas piedras se encuentran incrustadas conchas de mariscos, de almejas y de ostras.
El lugar se llama El Figueiral porque allí crecen muchas higueras juntas, como si estuvieran emboscadas." (p. 29)

Aspecto de la superficie de una roca caliza de tipo bioclástico, en un lugar de la isla de Santa María: Formada un amasijo de conchas trituradas de moluscos bivalvos, fragmentos de caparazones de crustáceos y de equinoideos, incluidos en una matriz de arena bioclástica caliza. 
Imagen: . palhocosmachado https://www.geocaching.com/geocache/GC67Y1M

Frutuoso también dice: 
"En esta isla hay arcilla con la que se fabrica cerámica roja, sin necesidad de importarla, y tejas de muy buena calidad que, además de ser suficientes para el uso de la tierra, se lleva en grandes cantidades a la isla de São Miguel.
También hay piedra caliza, aunque no tan blanca ni resistente como la de Portugal; su precio máximo es de seiscientos réis per moio. Además, hay creta, "pizarra", ocre y arena blanca, con la que se suele limpiar y lavar el estaño." (p. 41)
Pero Frutuoso nada dice sobre la existencia ni el hallazgo de "ossos de gigante" en la isla de Santa Maria. Tal vez, la justificación de tal ausencia en el manuscrito, pueda deberse a que los hallazgos de grandes huesos "petrificados", se realizaron con posterioridad a la escritura de las crónicas de Frutuoso. Razón por la cual los hallazgos de grandes huesos "petrificados" no pueden aparecer mencionados en ellas, por ser su descubrimiento posterior a su escritura.

Gigantes legendarios en la literatura portuguesa

Parece ser que en la literatura portuguesa, el gigante más conocido es Adamastor, una figura mitológica que representa los diferentes peligros que, debían enfrentar y superar los navegantes lusos, en el mar embravecido durante una violenta tormenta marina. Este gigante mítico está especialmente asociado con las violentas y peligrosas tempestades que se solían producir en el Cabo de Buena Esperanza, que antes de la publicación de la obra literaria "Os Lusíadas" de Luís Vaz de Camões, publicada en 1572, era conocido como el Cabo de las Tormentas.  Nombre que había cambiado el rey Juan II de Portugal, para reflejar la esperanza de encontrar una buena ruta comercial marítima hacia la India y las islas de las especias 

Además de Adamastor, existen algunos otros personajes literarios gigantescos, descritos en la literatura y la cultura popular portuguesa que, a menudo, también son una alegoría de los peligros existentes en ciertos lugares particularmente peligrosos, simbolizando los obstáculos existentes en ellos y los desafíos que habrá que superar para conseguir el éxito en una misión concreta. En la que los participantes deberán desafiar y vencer los peligros ocultos que están instalados en ciertos lugares desconocidos, en los que deberán superar las amenazas que suponen las enormes y violentas fuerzas desencadenadas de la naturaleza o/y vencer los temibles poderes sobrenaturales reinantes en esos mismos lugares.  

Una representación artística, figurativa del gigante Adamastor, a punto 
de ejecutar una acción malévola sobre una carabela que navega cerca de la costa del Cabo de Buena Esperanza. Autor desconocido. Imagen:
https://pt.pinterest.com/saraavozinha/adamastor-mostrengo/

Con este tipo de marco alegórico   cultural, presente en la mente los navegantes portugues de finales del siglo XVI y teniendo en cuenta las duras condiciones ambientales  de la vida de los marineros isleños instalados en las islas Azores,  nunca debieron ser fáciles, ni gratas, en muchos de los aspectos de la vida cotidiana de sus primeros habitantes, a pesar de haber sido denominadas "islas afortunadas".  Las condiciones ambientales reinantes derivaban del hecho de ser un grupo de islas aisladas en medio del océano Atlántico, a más de 1440 kilómetros de la metrópolis. Es  fácil imaginar que la lejanía y el aislamiento, durante los primeros siglos de colonización, las dificultades que tuvieron que vencer debieron ser muchas, permanentes y enormes. Tal vez el desconocido e innominado gigante, o gigantes, de la isla de Santa María, solo sea una figura alegórica imaginaria con la que se representaban las dificultades y complicaciones que los habitantes de esa isla o algún sector social o gremio profesional, en particular, tenían que superar cotidianamente, debido a su situación geográfica en medio del océano Atlántico, lejos de todas partes y de su patria.

Hallado un legendario gigante azorense que no nos interesa lo más mínimo, pues no es mariense

El problema para poder conocer quién, o qué, pudo haber sido el supuesto gigante mariense,  legendario, y qué representaba en la cultura popular de los habitantes de la isla de Santa Maria, radica en que, por mucho que se ha intentado, no se ha podido hallar ni una sola referencia escrita a ese tipo de personaje. 
Si Adamastor es el gigante más conocido en la cultura portuguesa de los siglos XVI y XVII, parece ser que el gigante o los gigantes de la isla de Santa Maria son los más desconocidos de su categoría. Nadie parece haber escrito nada sobre ellos, nadie parece saber nada de ellos, no parece creíble que no quieren compartir su conocimiento con los forasteros. Tal vez, todo lo que se ha imaginado y narrado, sobre estos huesos gigantes, marienses, sólo se ha conservado,  transmitido y circulado en la cultura oral de los isleños.

A pesar de todos los indicios en contra, se continuó buscando información legendaria, escrita, sobre gigantes azoreanos en Internet. Así fue como se pudo localizar un recopilatorio de 30 leyendas populares marienses, titulado: "As principais lendas da ilha de Santa Maria", recopiladas por la profesora Ângela FURTADO-BRUM. En el momento del hallazgo, se creyó posible que este recopilatorio pudiera contener alguna leyenda de gigantes. Como el mencionado recopilatorio eran accesible por Internet, se realizó una revisión rápida del sumario. Una vez revisadas algunas de las leyendas, se pudo comprobar, con gran sorpresa y mayor decepción, que entre ellas no aparecía ninguna narración legendaria que hiciera mención de ninguna clase de gigante. 
Incomprensiblemente, en "la isla de los huesos de gigantes", parecía no existir ninguna leyenda, suficientemente popular, que recogiera la interpretación popular legendaria del fenómeno paleontológico.

Persistiendo en las pesquisas sobre gigantes azoreanos, se pudo conocer que en todo el archipiélago de las islas Azores, parece ser que solamente existe una única leyenda que trata sobre un gigante. Desafortunadamente para el investigador, esa narración es propia de la isla de São Miguel. Según esa leyenda la isla de São Miguel fue recreada, por un gigante enorme, que viajó desde la desembocadura del Tajo, en Portugal, hasta las islas Azores atravesando el océano a nado, para encontrarse con su amada que residía en el archipiélago pero acabaría muriendo abrazado a su amada. Pero antes de ese triste final, estuvo recreando el relieve del paisaje de la isla de São Miguel con su propio cuerpo. Aunque no existe una única versión oficial, de la leyenda mencionada, la esencia de la historia es siempre la misma: la isla de São Miguel es el cuerpo de un gigante que un día se durmió y nunca más despertó.
En la isla de São Miguel, en las Azores, existe otra versión de la leyenda que atribuye su formación a un gigante que se quedó dormido sobre un islote y que no se despertó... su enorme cuerpazo se fue quedando petrificado, moldeando con su morfología anatómica la forma de las montañas, los valles y la costa que conforman y caracterizan, hoy en día, esa isla del archipiélago azoreano. La leyenda del gigante dormido es una historia muy popular en la isla de São Miguel, conocida y que forma parte del rico folclore local.

Detalle de un lugar de la costa acantilada de la isla de Santa Maria, en el que se puede apreciar un lentejón de rocas sedimentarias incluido en materiales volcánicos. Se puede ver la estratificación inclinada del material sedimentario formado por biocalcarenitas marinas extraordinariamente ricas en fósiles marinos. Imagen: https://www.geocaching.com/geocache/GC67Y1M

Pero en este caso particular, la leyenda del gigante dormido no se sostiene sobre ninguna base material ni argumental de tipo paleontológico. Puesto que en esa isla nunca se han hallado restos óseos fósiles de cetáceos ni de ninguna otra clase de grandes animales terrestres. Un hecho totalmente improbable en una isla, la constitución geológica de la cual es totalmente volcánica, sin ninguna clase de rocas sedimentarias, por lo que difícilmente podría contener ninguna clase de restos fósiles. 

Posibles residuos culturales ancestrales

Los primeros hallazgos científicos de grandes huesos fósiles, vestigios de grandes cetáceos prehistóricos, corresponden a los siglos XIX y XX, por lo que seguir utilizando la antigua denominación "huesos de gigante", en pleno siglo XIX y XX hubiera sido un arcaísmo mental y lingüístico, inadmisible para personas de mentalidad moderna y racionalista, pero no representaría un problema grave para personas de mentalidad tradicional y precientífica, ancladas en las tradiciones ancestrales del pasado.
.
"La primera información publicada sobre este asunto [los hallazgos de huesos fósiles de ballenas] data del siglo XIX, fue dada a conocer por Boid (1835), quien escribió: "En una parte del lado noroeste, difícilmente accesible, se puede ver un inmenso fémur fósil". Este hueso, localizado en Ponta do Pesqueiro, fue posteriormente identificado por Bedemar (1837) como un hueso de ballena" (Estevens y Ávila, 2007)." 

El hallazgo de otros fragmentos fósiles de vértebras y costillas de grandes cetáceos, fueron reportados por autores posteriores (Cotter 1888-1892; Teixeira 1950; da Ferreira 1955; Zbyszewski y Ferreira 1962b) pero nunca fueron objeto de un estudio detallado adecuado, para poder reconocer la verdadera naturaleza zoológica de aquellos restos óseos, y poder identificarlos como huesos atribuibles a grandes cetáceos del pasado. 


Antiguamente se decía que preguntando se puede llegar a Roma... 

El aserto popular que encabeza este punto, es un vestigio de cuando muchos creyentes  peregrinaban a la capital de la cristiandad por motivos puramente religiosos para beneficiarse de bendiciones e indulgencias papales. La escuché muchas veces en boca de mi abuela, pues  lo decía con frecuencia, cuando yo era niño y me disculpaba por no haber podido hacer alguna tarea o realizar algún encargo particular. Cuando pretendía justificar la inacción por no saber dónde estaba algún instrumento o material imprescindible, o por desconocer cuál era el procedimiento que debía aplicarse para conseguir un resultado determinado. 
Así es que en esta ocasión, en la que se necesitaba disponer información, importante, de la que se carecía, se hizo como ya se ha hecho en otras muchas ocasiones, anteriores, preguntar a supuestos poseedores potenciales de la información necesaria. 
Se escribió a Mario Estevens y Sérgio Ávila, los autores del artículo de 2007 en el que se decía:"Estos fósiles, sin embargo, han sido conocidos desde hace mucho tiempo por la población local, que comúnmente se refiere a ellos como “ossos de gigantes” [huesos de gigantes]."  y del artículo de 2010 en que se decía: "Finalmente, e igual de interesante, es el papel que han desempeñado estos fósiles de ballena en el folclore local de la isla de Santa Maria (Azores) y en la historia de la isla de Santa María, cuyas referencias populares se remontan a varios siglos atrás." Pero, ambos no respondieron.

También se consultó el asunto a otros colegas lusos con los que se había mantenido algún contacto epistolar, en años anteriores, y habían realizado trabajo de campo en la isla de Santa Maria. Puesto que se presuponía que, tal vez, ellos por su relación con el lugar de mi interés etnopaleontológico, podían haber escuchado alguna conversación o relato y por tanto disponer de parte o de toda la información que me era necesario conocer. En caso contrario, quizás dispondrían de algunos contactos personales que podría facilitarme la información nunca, antes, hallada. 

"El cíclope Polifemo". Representación pictórica del aspecto físico de un gigante humanoide mítico, en un fresco que forma parte de la decoración del gran salón del Palacio Farnesio en Roma. Esta pintura es una obra original del artista Annibale Carracci, realizada entre 1595 y 1605. Imagen: 
https://www.ecured.cu/Gigante

Desafortunadamente, no se obtuvo la información necesaria para la conclusión de la investigación etnopaleontológica mariense, no hubo resultados satisfactorios. Algunos de los destinatarios de la petición no respondieron a la solicitud de información. Otros dijeron desconocer el asunto y otro, dijo que, años atrás, un habitante de Santa Maria le había explicado un relato de gigantes, pero como estaba tan concentrado y absorto en las labores científicas que estaba realizando, en aquellos momentos, no le pudo prestar mucha atención al relator. De manera que del relato recibido, actualmente, ya no recordaba nada concreto de aquella historia fantástica.

En fin, a pesar de que el romero que firma esta entrada, ansiaba, profundamente, llegar hasta "Roma", y preguntó a varios informantes que halló en su camino, nunca pudo pisar suelo romano. Pues como no recibió ninguna información útil, no pudo encontrar y transitar el camino necesario para poder concluir, felizmente, su viaje a "Roma". Naturalmente, este final tan insatisfactorio como resultado de tanto esfuerzo y dedicación, produjo un gran disgusto en el intelecto y una gran frustración en el corazón del mencionado romero etnopaleontológico.

Fuentes

Anónimo (2012). Descoberta mandíbula de cetáceo com 100 mil anos. tvi24 CF, 18 set 2012

Anónimo. Vila do Porto die Inselhauptstadt. (Vila do Porto la capital de la isla (Santa María)).  Azoren Oline Com: http://www.azoren-online.com/santamaria/tipps/sehenswuerdigkeiten/viladoporto/index.shtml

Anónimo. Fossils at Church. Igreja de S. Pedro [Santa Maria, Azores]. Geocaching Com: https://www.geocaching.com/geocache/GC67Y1M 

Anónimo. Paleontología de Azores. Macaronesian Org   https://www.macaronesian.org/es/show/paleontologia-de-azores

Ávila, S. (2009). Os Fósseis de Santa Maria. PORTUGALA, 14 - Novembro   https://www.academia.edu/24111154/Os_f%C3%B3sseis_de_Santa_Maria?

Ávila, S., Ramalho, R., Habermannand, J & Titschack, J. (2018). The Marine Fossil Record at SantaMaria Island (Azores)  in U. Kueppers & C. Beier (eds.) Volcanoes of the Azores.  Springer-Verlag 

Andrade Melo, José (2018). Os fornos de cal na Ilha de Santa Maria. Blogue Naturmariense,  30-09- 2018: https://natur-mariense.blogspot.com/2018/09/os-fornos-e-exploracao-da-cal-em-santa.html

Costa, Maria (2017). Santa Maria: A ilha dos ossos de gigante. Linkedin 20 de enero de 2017. https://www.linkedin.com/pulse/santa-maria-ilha-dos-ossos-de-gigante-maria-costa/ 

Estevens, Mário & Ávila, Sérgio P. (2007). Fossil whales from the Azores. Açoreana 2007, Supl. 5: 140-161 

Ferreira, O. da Veiga (1961). Afloramentos de calcário miocénico da Ilha de Santa Maria (Açores). Direcçäo-Geral de Minas e Serviços Geológicos, Lisboa.   https://docbase.lneg.pt/docs/Comunicacoes/communicacoes45_afloramentos.pdf 

Frutuoso, Gaspar, (1998) Saudades da terra: livro III - Nova ed. Ponta Delgada: Instituto Cultural de Ponta Delgada: https://fgf.uac.pt/files/public/documents/2022/03/d852ce260ec813f230d091379cda51aa4586f833cae272ffd4da3a91121f9122.pdf 

Furtado-Brum, Ângela (1999). As principais lendas da ilha de Santa Maria, Ponta Delgada, Ribeiro & Caravana editores,  https://coloquios.lusofonias.net/XXXIX/lendas/lendas_da_ilha.htm

lunes, noviembre 3

Los fósiles como motivo temático en la filatelia ibérica (38)

 por Heraclio Astudillo-Pombo

Portugal, Serie EUROPA 2025: "Descobertas arqueológicas"  

El pasado 9 de mayo de 2025, el Servicio Portugués de Correos emitió una serie de 6 sellos dedicada a los descubrimientos arqueológicos nacionales de Portugal. Estaba compuesta por 3 sellos postales individuales, de los cuales 2 estaban dedicados a los hallazgos arqueológicos continentales o peninsulares, incluido el sello central de la minihoja de recuerdo dedicada al hallazgo prehistórico que es motivo de esta entrada. Los 3 sellos restantes, estaban incluido en sendas minihojas de recuerdo, dedicadas a los hallazgos arqueológicos insulares en las islas Açores y Madeira.

Los cuatro motivos arqueológicos temáticos de referencias incluyen: el "Ara ao Sol e ao Oceano" (Ara al Sol y al Océano), hallado en la Sierra de Sintra, y la "Criança do Lapedo" (Niño de Lapedo), de la zona de Leiria; un hallazgo arqueológico subacuático en la bahía de Angra, la "Colubrina de Joham Diaz" (Colubrina de Joham Diaz); y la "Industria Azucarera" de la isla de Madeira. 

Además de los 3 sellos individuales y las 3 minihojas de recuerdo, cada una con un sello como núcleo central, también se publicaron tarjetas postales y sobres de Primer Día de Circulación, para celebrar la ocasión de esta emisión y satisfacer a los coleccionistas. 

El diseño gráfico de todo el material filatélico de esta serie conmemorativa corrió a cargo de la agencia Atelier Folk Design, que se documentó en imágenes y referencias históricas de museos y de otras instituciones que colaboraron en esta emisión filatélica. La impresión del material filatélico estuvo a cargo de la Oficina de Correos de Bélgica: Bpost Philately & Stamps Printing.

La minihoja de recuerdo dedicada al hallazgo de los restos del "Niño de Lapedo"

Tanto el sello central de la Hoja Recuerdo como su marco contextual, dedicados a la conmemoración de los hallazgos arqueológicos continentales, en 2025, estaban dedicados a la divulgación postal del hallazgo extraordinario de los restos óseos, fósiles, de un niño pequeño. El denominado en portugés "o Menino de Lapedo" o "a Criança de Lapedo", es decir, "el Niño de Lapedo" o "la Criatura de Lapedo".

El contenido gráfico y textual de la Hoja Recuerdo muestra diversos elementos naturales y culturales relacionados con el extraordinario e inesperado hallazgo, en 1998, de los restos fósiles del famoso "Niño de Lapedo", en un recóndito lugar, denominado técnicamente yacimiento de excavación de "o Lagar Velho 1". Lugar situado en un discreto y, en gran parte, todavía intacto valle de Lapedo, en el territorio municipal de Leiria, provincia de Beira Litoral. En ese valle se produjo uno de los descubrimientos más inesperados de la arqueología prehistórica portuguesa moderna: el hallago de un enterramiento prehistórico individual perteneciente a la cultura gravetiense, descubrimiento portugués que pronto resultaría el centro de una gran polémica científica internacional. 

Aspecto de conjunto de la minihoja de recuerdo, titulada  "A criança de Lapedo",   correspondiente a las  "Descobertas arqueológicas em o continente 2025". En su tercio superior  se reproduce fotográficamente el farallón rocoso, al pie del cual está situado el abrigo prehistórico de "o Lagar Velho" en el que se hallaron los restos fósiles del famoso "Niño de Lapedo". 

En el tercio central se reproducen  fotográficamente, arriba, tres detalles de los restos óseos y otros objetos, debajo, un esquema gráfico realista simplificado de los restos esqueléticos y objetos anexos. 

En el tercio inferior, dentro del sello, 4 dientes de cierva perforados para llevarlos colgando. Fuera del sello 2 conchas de caracolas marinas, también, perforadas, para llevarlas suspendidas, como parte de un conjunto de adornos corporales o de amuletos protectores que formaron parte del ajuar funerario del difunto. Imagen: Paleophilatelie: https://www.paleophilatelie.eu/images/sets/portugal_2025.jpg

Primera aproximación interpretativa de los restos, fue muy intuitiva 

Por su aspecto particular, podrían tratarse de los restos de un niño humano de 4 a 5 años que, aparentemente, sería el resultado de una hibridación, entre un progenitor neandertal (Homo neanderthalensis) y un progenitor humano, anatómicamente moderno (Homo sapiens). La idea de que aquel ser humano pudiera haber sido el producto resultante de las relaciones sexuales entre humanos y neandertales era una posibilidad considerada muy remota. Que años atrás había sido considerada muy improbable o imposible, negadas por la mayoría de los científicos, basándose en una  supuesta existencia de unas barreras genéticas, que impedirían totalmente la posibilidad de la hibridación entre ambas especies.

Los huesos del esqueleto presentaban un mosaico de rasgos neandertales y humanos europeos de la época moderna, temprana. La presencia de este mosaico morfológico sugiere la existencia de un mestizaje entre humanos arcaicos tardíos y humanos modernos tempranos, en la Península de Iberia. Este hecho, evidente, cuestionaba la antigua idea, mayoritaria, de una extinción total de los neandertales por efecto de una sustitución progresiva y completa por parte de los humanos modernos tempranos, más avanzados tecnológicamente, socialmente y mentalmente. 

En estos dos esquemas gráficos se pretende hacer comprensibles algunos elementos particulares, constituyentes del hallazgo arqueológico y paleoantropológico denominado  "Criança do Lapedo" o"Lagar Velho 1"

La novedosa datación por hidroxiprolina eliminó contaminantes y confirmó la antigüedad del fósil humano, obteniendo una datación precisa de entre 27.780 y 28.850, años atrás (Science Advances/João Zilhão/Cidália Duarte) 

Imagen: Infobae 08 Mar, 2025

https://www.infobae.com/america/ciencia-america/2025/03/08/determinaron-la-edad-del-nino-de-lapedo-el-esqueleto-que-podria-ser-un-hibrido-de-homo-sapiens-y-neandertales/

Breve relato del proceso de descubrimiento e interpretación de los restos del "Niño de Lapedo"

Un día de finales del año 1994, el agricultor Adelino Rodrigues utilizó su excavadora para nivelar la pendiente de su terreno, que se encontraba entre la pared rocosa y el arroyo Caranguejeira, cerca de la localidad de Leiria.

Sin saberlo, había removido la capa superficial de sedimentos que protegían el enterramiento prehistórico más antiguo hallado en la Península Ibérica. Resultando fragmentado el hombro y el brazo derecho del esqueleto de un niño pequeño en docenas de pedazos. El cráneo también resultó totalmente dañado y casi perdido para siempre. Una vez finalizado el trabajo, sin ser consciente del daño causado, el agricultor continuó con su vida, sin saber que los dientes de su máquina excavadora habían abierto un portal temporal a la prehistoria local. Con la consecuencia de que los restos humanos prehistóricos, ahora, eras peligrosamente vulnerables a los efectos destructivos de la lluvia, el viento y otras acciones erosivas de la naturaleza y también a la rapiña de los expoliadores furtivos del patrimonio histórico.

Aspecto del campamento de excavación arqueológica del enterramiento prehistórico en el "abrigo rocoso do Lagar Velho" nombre dado por el arqueólogo João Zilhão a un sitio con huellas de arte rupestre paleolítico en el valle de Lapedo. 
Imagen: NGM. Pt. https://www.nationalgeographic.pt/historia/remota-historia-crianca-lapedo_4450#google_vignette

Pasaron cuatro años antes de que Pedro Souto y João Maurício, dos entusiastas de la espeleología y la arqueología, procedentes de la localidad de Torres Vedras, casualmente, visitaran el lugar del enterramiento, cuando andaban buscando arte rupestre. Habían aceptado el desafiados a lograrlo, propuesto por Pedro Ferreira, un estudiante de postgrado que, tiempo atrás, había explorado el valle en busca de arte rupestre, encontrando algunos indicios en ese lugar. 

En la superficie del suelo del sitio, que el arqueólogo João Zilhão, más tarde, llamaría el "Abrigo do Lagar Velho",  Souto y Maurício identificaron algunos huesos de animales dispersos, era la zona alterada cuatro años antes por el agricultor Rodrigues. Avanzando un poco más, João Maurício intrigado por el hallazgo, limpió la tierra removida más cercana de la pared rocosa, en donde existía una pequeña hendidura, y encontró dos huesos pequeños que por su aspecto le parecieron humanos. Comunicaron su hallazgo a las autoridades.

En la imagen superior, una reconstrucción realista e imaginaria del cuerpo del niño muerto, depositado en una pequeña depresión del suelo, cubierta con una piel de animal impregnada de ocre rojo. 
En la imagen central, una reconstrucción imaginaria del cadáver del niño, cubierto con un sudario de pieles de animal, teñidas de ocre rojo. 
En la imagen inferior, representación  fotográfica de los restos del esqueleto del "niño de Lapedo" durante el proceso de excavación arqueológica, en su yacimiento original. 
Se ha representado un suceso que ocurrió hace casi veintinueve mil años, en ese lugar, un niño pequeño murió y fue enterrado con sumo cuidado ritual. Este caso ejemplifica la antigüedad y complejidad de las creencias y prácticas funerarias relacionadas con la muerte en las culturas humanas prehistóricas. 
Imagen: National Geographic Magazine Pt: https://www.nationalgeographic.pt/historia/remota-historia-crianca-lapedo_4450

El equipo formado por el arqueólog João Zilhão, acompañado por la antropóloga Cidália Duarte, la arqueóloga Ana Cristina Araújo y miembros de la Sociedad Torrejana de Espeleología y Arqueología viajó el fin de semana del 5 y 6 de diciembre de 1998 al yacimiento recién descubierto. 

Había viajado esperando encontrar un importante yacimiento de hábitat del Paleolítico Superior, pero en cuestión de minutos, los descubrimientos realizados in situ desmontaron todas las expectativas. Cidália Duarte confirmó rápidamente que los huesos ya identificados correspondían a un niño humano; posteriormente, su edad se estimaría en 4-5 años. Y João Zilhão descubriría que los restos óseos estaban saturados de ocre rojo, una de las características distintivas de los enterramientos del periodo Gravetiense, un período que abarca entre 35.000 y 25.000 años atrás. No se había encontrado nada parecido en toda la Península Ibérica.

Los trabajos de excavación de rescate, durante diciembre y principios de enero de 1999, se llevaron a cabo inicialmente en gran medida en secreto, ya que el yacimiento no estaba protegido y existía el temor de que el esqueleto pudiera ser dañado por curiosos mal informados. Sin embargo, tras el anuncio realizado por los medios de prensa portugueses el 25 de diciembre, se hicieron todos los esfuerzos posibles para que la información sobre el yacimiento, el enterramiento y el esqueleto estuviera disponible tanto para el público general como para la comunidad científica. 

Aunque en un primer momento, cuando se pudo observar el cráneo del niño, una vez recompuesto con los numerosos fragmentos reunidos, se vio que presentaba una mandíbula prominente y rasgos faciales propios del hombre moderno, pero luego, cuando se recompuso el esqueleto completo de aquel niño, los arqueólogos vieron que había algo raro en su anatomía. Los investigadores se dieron cuenta que tenía las proporciones corporales de un neandertal. El cuerpo era fornido y las piernas cortas, era una característica anatómica propia de los neandertales.  Lo único que podía explicar esta combinación de rasgos corporales, antiguos y modernos, era que aquel niño, fuese una prueba material de que los neandertales y los humanos modernos se habían cruzado en algún lugar geográfico no muy lejano y en algún momento histórico más o menos cercano. Pero en 1999 aún no se sabía nada cierto del posible cruce entre neandertales y humanos modernos.

Aspecto de los restos esqueléticos del niño sapiens-neandertal en su tumba, durante el proceso de excavación arqueológica. Fotografía original de João Zilhão. 
Imagen:  Pagela emissao Europa 2025: Descobertas arqeológicas. CTTPt

Ahora, veintisiete años después y gracias a la datación por radiocarbono en la hidroxyprolina (RCH) del colágeno de los huesos, un método mucho más preciso que se emplea cuando los restos se hallan muy contaminados por el carbono moderno, los investigadores han conseguido averiguar que el conocido como "niño de Lapedo" vivió hace entre 27.780 y 28.850 años. Los resultados de esta investigación son incuestionables y se han publicado en la revista Science Advances.

"Sabíamos que en la península ibérica el momento de contacto entre ambas especies fue hace unos 37.000 años. Si el esqueleto pertenecía a esa época, la teoría del cruce casual podría funcionar. Pero si el niño era de un período mucho más tardío, las implicaciones eran mucho más importantes ya que nos encontraríamos ante un proceso a nivel poblacional y no ante un encuentro causal entre dos individuos de distintas especies", afirma João Zilhão arqueólogo y líder del equipo.

Seis objetos, perforados, de procedencia zoológica que fueron hallados junto a los huesos del niño. Se trata de 
2 incisivos y de 2 caninos de ciervo rojo (Cervus elaphus) y 2 conchas de bígaro chato (Litorina obtusata). Debieron usarse suspendidos por el orificio, enhebrados en un cordón de suspensión. Se desconoce si su función era puramente ornamental, como decoración corporal personal o como indicativo de estatus social, o se trataba de amuletos para magia defensiva individual, o bien, cumplían simultáneamente, ambas funciones. 
Imagen: Pagela emissao Europa 2025: Descobertas arqeológicas. CTTPt

El niño de Lapedo fue descubierto, casi una década antes de que se pudiera secuenciar el ADN neandertal. Entonces no se sabía que nuestros antepasados sapiens pudieran haberse cruzado con los neandertales, en algún momento de su historia. Sin embargo, ahora, gracias a los avances científicos en la secuenciación del ADN antiguo, se sabe que este niño vivió diez mil años después de que todos los neandertales europeos se hubieran extinguido. Por lo tanto
, según los investigadores, su existencia es una prueba incuestionable de que los genes neandertales siguieron circulando en poblaciones aisladas de humanos modernos, durante mucho tiempo después de su extinción total.

E
n Lisboa, en enero de 1999, después de que el esqueleto infantil hubiera sido retirado del suelo y transportado a un museo, Erik Trinkaus propuso formalmente la hipótesis que estaba en ccabeza: ¿Podría el niño de Lapedo representar la prueba material de que dos poblaciones humanas, de especies diferentes, neandertales y sapiens se habían relacionado y cruzado, en el último bastión de ocupación neandertal en el planeta, y tal cosa había sucedido en el suroeste de la Península Ibérica?

También eran posibles otras hipótesis explicativas, como que las "deformaciones" anatómicas pudieran ser el resultado de una patología ósea causada por alguna deficiencia nutricional o una posible deformación esquelética individual o que se hubiera producido un error en la recomposición esquelética con huesos largos muy fragmentados o que se hubiera cometido un error en la medición de los huesos largos, pero nada explicaba mejor el raro descubrimiento que la primera hipótesis planteada. 

Conjunto de restos óseos recuperados en la excavación del enterramiento del niño híbrido, dispuestos de la manera apropiada para la reconstrucción del correspondiente esqueleto humano.  
Imagen: Lagar Velho: the Hybrid Child from Portugal   https://donsmaps.com/lagar.html

Como un piloto de línea aérea a punto de embarcarse en una maniobra aérea muy arriesgada, el equipo publicó en una revista científica su interpretación y se preparó para las turbulencias que, previsiblemente, se producirían luego. Durante casi una década, Zilhão y Trinkaus fueron sometidos a fuego de artillería desde varios campos: en el campo de la arqueología prehistórica, la hipótesis estremeció a muchos expertos, ya que contradecía más de un siglo de creencia predominante de que los neandertales eran una especie distinta y que por tanto no podía hibridarse con los sapiens y que se había extinguido sin dejar ninguna descendencia. También implicaba refutar las hipótesis que promovían que la mayor sofisticación cultural de las poblaciones sapiens, de origen africano, que habían migrado a Europa en esa época, como la clave de su prevalencia y de la extinción de los neandertales europeos. 

En el ámbito genético, la reacción fue aún más furiosa. El biólogo sueco Svante Päabo lideró la iniciativa, rechazando rotundamente la posibilidad de mestizaje. El esqueleto estuvo disponible regularmente para análisis externos, pero se determinó que no proporcionaría material genético lo suficientemente puro para un posible desempate, por lo que sería un desperdicio enviar muestras raras para obtener resultados que nunca serían concluyentes.  Päabo, en 1998, no creía que los humanos que se creía pertenecían a dos especies diferentes pudieran haber tenido suficiente contacto para cruzarse y transmitir rasgos comunes a sus descendientes, durante muchas generaciones después de haberse extinguido.

Todo cambió en febrero de 2009. Päabo anunció la extraordinaria hazaña de su grupo de investigación en el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva: la decodificación del genoma neandertal, hazaña científica que siguió a la decodificación del genoma humano en 2003. 

Para su propia sorpresa, Päabo concluyó que entre el 60 y el 70 % del genoma del niño prehistórico hallado en Portugal era compartido entre las dos especies, y tiempo más tarde concluyó que en las poblaciones europeas modernas, todavía existe entre un 2 y un 4 % del genoma de origen neandertal. En la prehistoria, el mestizaje entre sapiens y neandertales debió ser un hecho, relativamente, común. Probablemente nunca se probará si el niño de Lapedo fue un ejemplo de este hecho, pero es innegable que la hipótesis planteada por el hallazgo de los restos del niño de Lapedo y por otros hallazgos posteriores, similares, realizados en Rumania, aceleraron la investigación del equipo de Päabo sobre las evidencias genéticas del mestizaje entre sapiens y neandertales que, en 2022, le proporcionaría el Premio Nobel.

En la época de la ocupación de ese territorio por su familia, hace unos 29.000 años, a este niño le ocurrió algún suceso de efecto letal que no dejó ningún rastro visible en su esqueleto, pero que condujo a su muerte y luego condujo al cuidadoso entierro de su cuerpo en una zona bien protegida del refugio rocoso. El enterramiento permaneció intacto, durante casi 29.000 años, hasta el paso de una excavadora que realizaba labores agrícola, y que, después de ese incidente, no fue visitada por personas entendidas en arqueología en los restantes cuatro años. 

Aspecto del refugio del Lagar Velho, lugar donde fue encontrado el Niño de Lapedo, en un minúsculo abrigo situado en la base de un resalte rocoso del terreno. Fotografía de Nuno Rojordao  Imagen: https://es.wikipedia.org/wiki/Lagar_Velho

¿Qué interpretación cultural podría tener este enterramiento prehistórico, aparte de un vínculo afectivo muy fuerte entre el individuo que murió y quienes lo enterraron, con un sentimiento de posteridad poco común en las sociedades de cazadores-recolectores de aquella época? Crear las condiciones para evitar la destrucción de un cuerpo implica una noción de perpetuación que no estamos acostumbrados a reconocer en los enterramientos del Paleolítico. El posterior descubrimiento de una losa de piedra pintada de ocre, el año 2023, cerca del enterramiento, sugiere que una de las razones de la conservación casi intacta del esqueleto infantil, pudo haber sido su cobertura con esta "tapa" de piedra, que lo habría protegido de la destrucción por parte de los depredadores carroñeros. Este y muchos otros misterios requieren una nueva investigación e interpretación, especialmente porque aún quedan por estudiar, aproximadamente, unos nueve mil huesos de fauna prehistórica, recogidos en el mismo lugar que indicarían una larga ocupación del asentamiento. 

Reconstrucción, artística, del momento previo al enterramiento del cuerpo del "Niño de Lapedo", según la ilustradora lusa Rita Nobre Martins. Los personajes adultos, tal vez, representen a sus afligidos y desconcertados progenitores, despidiéndose de su pequeño retoño, muerto muy prematuramente.
Imagen: https://www.blog.illustraciencia.info/2022/02/rita-nobre-martins-nino-de-lapedo.html

El otro gran misterio que rodea al enterramiento del "Niño de Lapedo", es aquello que ocurrió con el yacimiento tras su entierro. Según los investigadores, el abrigo rocoso donde se encontraron los restos del niño, había sido utilizado como campamento de caza durante unos 300 años, antes de realizar la sepultura. Sin embargo, después del entierro del cuerpo del niño, el lugar fue abandonado abruptamente y no volvió a ser ocupado durante más de 2.000 años. Este comportamiento de huida o abandono del lugar, ha llevado a los arqueólogos a especular que aquel sitio pudo haber sido considerado maldito o tabú por la comunidad. En muchas culturas ancestrales, la muerte de un niño era percibida como un mal augurio, como una amenaza latente, y es posible que el grupo asociara aquel lugar con la probable ocurrencia de alguna desgracia para la comunidad y decidiera abandonar el lugar para evitarlo.

Si esta hipótesis es correcta, el caso del Niño de Lapedo sería una de las primeras evidencias de creencias simbólicas en torno a la muerte de un niño, en la prehistoria. Aunque no podemos saber con certeza qué fue exactamente aquello que motivó la decisión de abandonar el campamento junto al yacimiento funerario. La combinación de prácticas funerarias y la desaparición de la comunidad, encaja con patrones de pensamiento mágico presentes en numerosas culturas humanas ancestrales.

Este espacio arqueológico es tan especial porque se trata de la única sepultura humana de este período histórico que es conocida en toda la Península Ibérica y que atestigua los rituales fúnebres compartidos por los habitantes de Europa de hace unos veintinueve mil años. Actualmente el yacimiento está declarado Monumento nacional y los hallazgos arqueológicos han sido clasificados como Bienes de Interés Nacional, con la designación de Tesoro Nacional.

Aspecto de un sobre especial para envíos durante el Primer Día de Circulación de los ejemplares filatélicos de esta emisión de sellos postales portugueses. El franqueo se ha realizado con una minihoja de recuerdo que incluye el sello dedicado al extraordinario hallazgo de los restos del "Niño de Lapedo". El gran tamaño del objeto ha obligado a efectuar un doble matasellado, con el cuño especial diseñado para esta ocasión..
Imagen: CTTPt https://appserver2.ctt.pt/femce/sku.jspx?shopCode=LOJV&itemCode=20250813491

Nota 

Cualquier persona sumamente interesada en conocer todos los detalles del proceso de excavación y estudio de los restos humanos hallados en el yacimiento arqueológico de "Lagar Velho" puede consultar el libro PDF, de autoría colectiva:
Portrait of the Artist as a Child. The Gravettian Human Skeleton from the Abrigo do Lagar Velho and its Archaeological Context João Zilhão & Erik Trinkaus (Coord. & Edit.).Instituto Português de Arqueologia. Lisboa. December 2002. ISBN: 972-8662-07-6

A través del siguiente vínculo: https://www.researchgate.net/publication/322807641_Portrait_of_the_Artist_as_a_Child_The_Gravettian_Human_Skeleton_from_the_Abrigo_do_Lagar_Velho_and_its_Archaeological_Context

Fuentes 

Anónimo (2025). Pagela emissao Europa 2025: Descobertas arqeológicas. CTTPt
https://www.ctt.pt/contentAsset/raw-data/49d7bebfbfb135bf596a1ee844a1c228/ficheiro/1e64f4f9-1b62-41f3-af65-51449c8354f9/export/pagela_emissao%20europa_descobertas%20arqueologicas_web.pdf?srsltid=AfmBOoqtcbpFbk7jTioPQi1UdkdnQ88Y6WFjB9elZ6MRuQcbiZO9T9pK

Anónimo (2025). Selos Europa 2025 - Descobertas Arqueológicas. CTT Portugal   https://appserver2.ctt.pt/femce/search.jspx?shopCode=LOJV&contentClass=data-card-view-toggle&categoryCode=5345&itemsPerPage=12&orderBy=ORDER_BY_RECENT_TO_LAST 

Anónimo (2025). Emissão Europa 2025 - I. O Filatelista blogspot, 9 de maio de 2025
https://o-filatelista.blogspot.com/2025/05/emissao-europa-2025-i.html

Macia Marquis, Facundo (2025). Determinaron la edad del “Niño de Lapedo”, el esqueleto que podría ser un híbrido de Homo sapiens y neandertales. Infobae, 08- 03-2025: https://www.infobae.com/america/ciencia-america/2025/03/08/determinaron-la-edad-del-nino-de-lapedo-el-esqueleto-que-podria-ser-un-hibrido-de-homo-sapiens-y-neandertales/

Pereira Rosa, Gonçalo (2024). A remota história da criança do Lapedo. National Geographic Magazine, 15/01/2024: https://www.nationalgeographic.pt/historia/remota-historia-crianca-lapedo_4450

Pérez, Christian (2025). Un nuevo análisis confirma que el niño neandertal-sapiens de Lapedo nació hace 28.000 años y su comunidad abandonó el hogar tras su entierro, cambiando nuestra percepción de su historia. Muy Interesante   8.03.2025.  https://www.muyinteresante.com/historia/hallazgo-nino-lapedo-tabu-prehistorico-neandertal-extincion.html#google_vignette

Sadurní, J. M. (2025). El niño de Lapedo habría sido un híbrido entre Homo sapiens y neandertal. National Geographic Magazine 11/03/2025 . https://historia.nationalgeographic.com.es/a/nino-lapedo-habria-sido-hibrido-entre-homo-sapiens-neandertal_23226