viernes, agosto 21

El registro fósil ibérico y el santoral católico, en la religiosidad popular de España y Portugal (23)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO

Fósiles ibéricos relacionados, por la tradición popular española, con diversos santos y santas (13)  

Introducción

Se prosigue con la presentación de aquellos fósiles ibéricos vinculados por la religiosidad popular con diversos santos y santas, por motivos variopintos, muchos de ellos tan subjetivos como discutibles, pero la mentalidad popular y la tradición, con frecuencia, defienden y pretenden justificar aquello que es injustificable desde un punto de vista racional. En la entrada de hoy se presenta dos tipos de fósiles ibéricos, relacionados por la fantasía popular con un santo anónimo o con varios santos inconcretos.

Sobre unos extraños “dientes de santo” usados, antaño, en Linares (Jaén, Andalucía), con propósitos sanitarios

Los llamados, popularmente, “dientes de santo” en Linares (Jaén), a pesar de su precisa denominación, sin embargo, no eran los dientes de ningún personaje humano, sacralizado por la Iglesia o por la religiosidad popular. En realidad, se trataba de los dientes fósiles de ciertos peces marinos cartilaginosos de tiempos prehistóricos, concretamente, eran los despojos fosilizados de algunos escualos o tiburones que, hace entre 23 y 5,3 millones de años, habían habitado el mar que, entonces, recubría estas tierras, hoy emergidas. 

Estos antiguos dientes acostumbran a ser los únicos despojos corporales de ese tipo de peces marinos, que pueden conservarse por fosilización. En la actualidad, igual que sucedía antiguamente, pueden ser hallados incluidos en cierto tipo de materiales geológicos sedimentarios del Mioceno marino. Concretamente en las arcillas marinas o margas, existentes en la localidad jienense, donde este tipo de fósiles podían ser hallados, casualmente, con relativa frecuencia, cuando se realizaba una búsqueda persistente y concienzuda de este tipo de objetos supersticiosos. 

Arriba, derecha: Aspecto de un diente fósil del tiburón de la especie Isurus hastalis. Antigüedad: 11- 15 millones de años (Mioceno). El ejemplar mostrado en la fotografía procede de California (USA)  

Imagen: Origen mineral   https://www.origenmineral.com/producto/diente-isurus-hastalis

Abajo, izquierda: Aspecto de un diente fósil del tiburón de la especie Otodus obliquus de gran tamaño, que vivió durante el Paleoceno y el Eoceno, hace entre 45 y 55 millones de años. Procedencia: Khourigba, Marruecos. Imagen: https://cartagenero.es/doo/

Según nos informó el profesor Eladio Liñán "Los géneros de seláceos cuyos restos resultan más abundantes en las arcillas miocenas de Linares, son Isurus y Lamna" [Otodus], y por tanto, sus dientes serían los hallazgos dentarios más frecuentes. Su recolección nutriría la confección artesanal del amuleto denominado "diente de santo". Un sencillo objeto mágico-protector destinado a proteger la formación dental de los habitantes más pequeños de la localidad y sus alrededores. Una práctica popular supersticiosa que se mantuvo vigente hasta mediados del siglo XX.

Reconstrucción hipotética del aspecto que el tiburón Isurus hastalis pudo haber tenido en vida. Ilustración de Lutz Andrés. Imagen: https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcSebwk-PYumNCzzWbOBkkjb4PtUWR-oc2--ai1QzLUAfq7VozaTw7jFUww&s=10

Reconstrucción hipotética del aspecto que el tiburón Otodus obliquus, ancestro del megalodón  pudo haber tenido en vida. Ilustración de Brawniac. Imagen: https://cults3d.com/es/modelo-3d/arte/otodus-obliquus-prehistoric-shark-ancestor-of-megalodon?srsltid=AfmBOoo9LcTHTnDqWGDZPJt10tZM0CdujrT1ES8NV-FYqhS4s90kVMU5

La creencia popular atribuía virtudes sobrenaturales a estos dientes fosilizados, hallados semienterrados en la arcilla del campo o limpios y visibles sobre les depresiones del terreno, después de resultar lavados y arrastrados por la lluvia intensa. Posiblemente, sus virtudes se debían a una atribución popular de tipo histórico-religioso, suponiéndole un origen humano impersonal, pues no estaban vinculados con ningún santo en particular. Muy  probablemente se relacionaban con la dentadura de algún cristiano martirizado, en la antigüedad, por los paganos y que, por tal motivo, se había conservado prodigiosamente. Debido a esta serie de atribuciones populares y supuestas virtudes benéficas se usaron como amuletos protectores de tipo sanitario, utilizándose con la finalidad de acelerar la formación de la primera dentición en los niños pequeños. 

Aspecto de un amuleto infantil, usado como protector contra el mal de ojo, confeccionado con un diente fósil de escualo engarzado en plata y sujeto a una cadenilla y anilla del mismo metal. Seguramente, tal disposición era para poder ser llevado colgando del cuello o sujeto a la ropa
Imagen: Alarcón Román, Concha, Catálogo de Amuletos del Museo del Pueblo Español, 1987.

Para conseguir los efectos deseados, los niños más pequeños los llevaban colgados del cuello, mediante un cordoncito o cadenita, o bien, contenidos en el interior de una bolsita-escapulario de tela, suspendida del cuello, procedimiento más efectivo para evitar erosiones, punciones o cortes en la sensible piel de l@s niñ@s portadores, causados por los bodes afilados o las puntas agudas de los dientes fósiles de tiburón.   
 
Bolsita escapulario de tela, de forma rectangular, con cordón para colgar del cuello Imagen: Todo coleccion:   https://cloud10.todocoleccion.online/antiguedades/tc/2022/07/06/14/348842010_427461315.jpg

Los adultos que promovían este tipo de uso supersticioso de los dientes  fósiles de tiburón, actuaban impulsados por su mentalidad mágica, el convencimiento personal de que era un objeto virtuoso y la fe ciega religiosa de que por efecto de su influencia milagrosa, los dientes de leche del niño o niña, portador de aquella supuesta reliquia aparecerían con rapidez, sin molestias y con gran perfección, como resultado del influjo benéfico y milagroso, favorable, de aquellos prodigiosos “dientes de santo” que llevaba colgados al cuello.

Al intentar relacionar el objeto natural con su nombre popular, nos pareció que no tenía ningún sentido, que tal denominación era muy inapropiada, pues no tenía ninguna semejanza con un diente humano. Pero se intentó resituar el "problema" de la aparente incoherencia de la denominación, teniendo en cuenta, ahora,  que el principio de analogía o semejanza es el más ampliamente utilizado en la interpretación e identificación popular de restos fósiles. Se exploró esta posibilidad, forzando las posibles similitudes existentes entre el fósil y el diente de un humano. Se descartaron los dientes con más de una raíz, molares y premolares y los caninos por tener dos extremos agudos. Quedaron los dientes incisivos, que además son los primeros dientes de leche que brotan en la dentadura infantil, como los que presentaban una menor disimilitud con los dientes de tiburón, fósiles.

Aspecto de los cuatro tipos de dientes que constituyen la dentadura humana 
https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQdcrVelCpG0dVqwrjodk9dAvCAsgNqJKS7W1SHZ0RO-A&s=10

Si se comparan las tres imágenes dentales, mostradas más arriba, puede llegar a encontrarse una cierta semejanza básica en la forma general entre sendos tipos de dientes. Tanto los dos dientes de tiburón como el incisivo humano son triangulares, con un extremo agudo y el opuesto recto o cóncavo. Tal vez, estas mínimas similitudes en la forma general, habrían sido suficientes para establecer relaciones de parentesco y de simpatía prodigiosa que habrían podido influir en la interpretación y atribución popular, atribuyendo un origen antropogénico e inspirando el uso sanitario popular a los dientes fósiles de tiburón hallados en el campo. Considerándolos un objeto milagroso, capaz de potenciar, muy favorablemente, la formación y perfección de la primera dentición infantil. 

Aspecto de un diente incisivo humano, completo, siendo visibles sus dos partes, arriba la "raíz" ósea, marfileña, que, en condiciones normales no resulta visible por permanecer oculta en el correspondiente alveolo dentario del maxilar  correspondiente y, abajo, la corona, de color blanco, reluciente, por estar recubierta del esmalte protector blanco, esta parte del diente es la que, normalmente,  resulta visible, por ser externa. 
Imagen: Recorte de captura de pantalla: https://es.123rf.com/photo_6204329_dientes-de-typodont-precisa-aparecen-aislado-en-negro-estos-dientes-anat%C3%B3micamente-son.html

Hemos tenido que suponer que, antiguamente, quizá a finales de la Edad Media y durante el Renacimiento existieron ideas y creencias que favorecieron la asimilación de los dientes fósiles de tiburón como un posibles tipo de dientes humanos. La interpretación popular de este tipo particular de restos paleontológicos, en clave humana, habría sido posible bajo los efecto de la supervivencia o la recuperación renacentista de antiguas creencias míticas grecorromanas, basadas en la antigua "Teoría de las tres edades del mundo", según la cual, en nuestro mundo, antes de existir los humanos comunes, habían existido  los héroes y antes de que éstos ocupasen el mundo, lo habían ocupado los dioses, o/y de la "Teoría de las cinco edades de la humanidad". Ambas teorías míticas aseguraban que con el paso de los siglos el mundo había ido envejecimiento y, en consecuencia, perdiendo vigor, capacidad generativa y regenerativa, de tal manera que las sucesivas generaciones de seres vivientes que lo había habitado habrían ido degenerando, empequeñeciendo en dimensiones y debilitándose en salud, fortaleza y longevidad. 

Desde esta singular perspectiva ideológica, hubiera podido llegar a creerse que los dientes de los humanos de la antigüedad, pudieron haber tenido un aspecto y tamaño, muy diferentes a los dientes de los humanos modernos, contemporáneos. Desde estos peculiares supuestos, sería perfectamente posible, razonable y válido , para la mentalidad popular de siglos pasados, que unos, supuestos, antiguos dientes de cristianos, mártires y, por tanto, santos, que podían hallarse esparcidos en el campo, supuestamente, donde habrían sido torturados y asesinados, pudieran tener un aspecto tan extraño y diferente, comparados, con los dientes de las personas de la época moderna. Esa idea ancestral, podría haber sido aceptada, conservada y transmitida de generación en generación, durante los siglos posteriores, manteniéndose viva la idea y la costumbre de su uso amuletico entre las personas de las clases populares, iletradas, supersticiosas y crédulas, hasta tiempos muy recientes... 

Hoy día, gracias a la ciencia paleontológica, podríamos afirmar con toda rotundidad que los santos propietarios de aquellos dientes prodigiosos fueron los mártires castulonenses san Isuro y san Otodo.

Fuentes

- Liñán Guijarro, Eladio (1998). Los fósiles y el pensamiento paleontológico: La interpretación de los fósiles. Discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias de Zaragoza, 30 de noviembre de 1998 (p.10)

Liñán Guijarro, Eladio (2004 ). Fósiles, mitos y leyendas: Criptopaleontología. Boletín de la Real Academia de Córdoba de Ciencias, Bellas (p. 183-189): https://storage.e.jimdo.com/file/8e9ae09a-96ce-45c0-b1de-c12e5c3c3785/BRAC-146-18.pdf

- Liñán Guijarro, Eladio (2009). Comunicación personal, via e-mail, del 21 de diciembre del 2009.

- Padilla Cerón, Andrés (2017). Milagros y santos de los siglos XVI-XVII en la villa de Linares: Recopilación y análisis crítico. En, Linares en el Largo siglo de su Independencia (1450-1650). Natalio Camarero Solana (coord.). Linares: Centro de Estudios Linarenses.

No hay comentarios: