lunes, febrero 1

Arqueoetnopaleontología (13)

por Heraclio Astudillo-Pombo, Universitat de Lleida

Los usos sociales y funciones culturales de los fósiles en la antigüedad o la necesaria contribución y la imprescindible colaboración de la arqueología (12)


Dientes fósiles de tiburón hallados en diversas cueva del noreste ibérico revelan que las gentes del Paleolítico ya recolectaban y apreciaban este tipo de objetos 


Introducción

Entre algunos arqueólogos y paleontólogos, ya hacía décadas que se reclamaba el trabajo conjunto o la colaboración ocasional, para poder revisar, confirmar o refutar la datación y la identificación de algunos restos antiguos de animales, hallados en contextos arqueológicos. Pues entre ellos había la sospecha, he incluso la certeza, por confirmación, de que algunas identificaciones de restos faunísticos hallados en contextos arqueológicos, durante el siglo XIX y hasta principios o mediados del siglo XX, habían sido identificados y datados erróneamente. Pues en algunos casos se consideraban como contemporáneos los restos que eran fósiles y viceversa, como fósiles los que eran contemporáneos. 
Este tipo de errores se produjeron, sobre todo, entre prehistoriadores y arqueólogos que procedían del campo de la Historia antigua, debido a su formación académica humanista, pues como es lógico, contenía deficiencias notables en los aspectos zoológicos, paleontológicos y geológico. Deficiencias personales que procuraban superar como podían, unos con esfuerzo y dedicación personal, intentando mejorar su formación académica, otros citando como justificación de sus afirmaciones a fuentes bibliográficas anteriores, firmadas por autoridades respetables, otros obviando la presencia o importancia de los restos zoológicos y otros buscando la colaboración de algún paleontólogo experto en el grupo zoológico cuyos restos arqueológicos se debían estudiar.
Afortunadamente, para la calidad y precisión de los conocimientos arqueológicos, en tiempos muy recientes se ha conseguido la formación en España y Portugal de equipos humanos  multidisciplinares, que se ocupan de estudiar los restos paleontológicos hallados en contextos arqueológicos, logrando resultados positivos muy notables (véase: Fossils in Iberian prehistory: A review of the palaeozoological evidence)

Advertencia a lectores/as suspicaces, como sucedía en las entradas anteriores de esta misma temática, el contenido de esta entrada también consiste en una selección de aquellas partes del texto original consultado que resultaban más relevantes en relación a los objetivos específicos del blog FFI. El texto original ha sido reconstituido con muy escasas modificaciones de contenido y estilo, realizadas con la finalidad de mejorar la comprensión de ciertos conceptos complejos, por parte de los lectores que no están habituados o especializados en arqueología ni en paleontología.
Los comentarios personales aparecen en forma de párrafos escritos en letra cursiva.



Resultados de algunos estudios arqueopaleontológicos recientes en tres dientes de tiburón de la cueva de Altamira

En la cueva de Altamira de Santillana del Mar (Cantabria) se habían hallado tres dientes de tiburón, recolectados en dos campañas de excavación diferentes. Dos piezas las recuperó el arqueólogo alemán Hugo Obermaier cuando excavó en Altamira en 1924 y 1925. La tercera se descubrió en 2006 durante unos trabajos de limpieza del yacimiento. 
Hasta ahora esos tres dientes siempre habían sido considerados, por los arqueólogos del museo, como dientes contemporáneos de sus recolectores humanos. Suponiendo que los humanos prehistóricos los habrían podido recoger del cadáver de algún tiburón que habrían encontrado varado en alguna playa cantábrica. 
Afortunadamente, desde hace poco tiempo, gracias a la intervención de un paleontólogo alavés (1) especializado en tiburones fósiles, se sabe que aquellos tres dientes en realidad no son contemporáneos de sus recolectores sino mucho más antiguos, puesto que son fósiles.

Diferentes vistas de los tres dientes fósiles de tiburón hallados en la cueva de Altamira, en la parte superior y central. En la parte inferior diferentes vistas del diente fósil de tiburón hallado en la cueva del Rascaño, en Mirones. 
Imagen: Museo de Altamira-Las Provincias

La gran similitud de los dientes de tiburón encontrados en la Cueva de Altamira con algunos dientes fósiles de tiburón descubiertos en rocas cretácicas de los Montes de Vitoria, en Vitoria-Gasteiz, por el paleontólogo José Carmelo Corral, del Museo de Ciencias Naturales de Álava, en Vitoria, quien al menos había logrado identificar diez especies distintas, pertenecientes a los siguientes cinco géneros: Carcharias, Cretolamna, Squalicorax, Anomotodon y Scapanorhynchus permitió a los investigadores establecer una relación entre ellos. 

Los dientes a los que se asemejaban habían sido estudiados y descritos en su tesis doctoral, algunos años antes, por José Carmelo Corral, su comparación realizada ahora, ha permitido identificar taxonómicamente los dientes de Altamira con una gran exactitud. Dos de ellos pertenecen a la especies: Cretolamna borealis y el tercero a la especie Anomotodon hermani, de esta manera también se ha podido precisar su edad cronológica, concretamente unos 75 millones de años y su antigüedad geológica, correspondiente al piso geológico Campaniense, en el periodo Cretácico. 
La identificación precisa de los dientes fósiles, además de todo lo citado anteriormente, ha permitido a los arqueólogos y paleontólogos proponer una ubicación probable para el desconocido yacimiento paleontológico, en el que se recolectaron los fósiles hace entre 16000 y 20000 años atrás, proponiendo un probable origen geográfico, relativamente cercano al yacimiento arqueológico.

Gracias a la identificación paleozoológica, realizada por el paleontólogo Carmelo Corral, se ha contribuido notablemente a incrementar enormemente el valor histórico y científico de esos tres dientes fósiles hallados en un contexto arqueológico. 
Se ha propuesto, la hipótesis de que los prehistóricos de cultura magdalenienses o solutrense pudieron haber descubierto y recogido aquellos dientes fósiles de tiburón en alguno de los afloramientos naturales del Cretácico Superior que hay en la costa de Cantabria y haberlos llevado a la cueva de Altamira, escasamente situada a 8–10 kilómetros de la actual línea costa.
Gracias a la participación de un especialista en paleontología hoy sabemos que las piezas arqueológicas no corresponden a tiburones prehistóricos recientes, contemporáneos de aquellas personas que constituían grupos de cazadores recolectores, sino que proceden de dos especies que vivieron en las aguas de los mares del periodo Campaniense, mares que hace unos 75 millones de años cubrían esa región española.


Los dientes de Rascaño y Aitzbitarte 

En el mismo estudio también se ha analizado un cuarto diente de tiburón que forma parte de los fondos del museo de Altamira, pero que procede de otra caverna distinta, la cueva del Rascaño, en Mirones, una localidad agregada del municipio de Miera, también en Cantabria, pero situada a unos 40 kilómetros de Santillana del Mar. 
El diente de la cueva del Rascaño apareció en un nivel arqueológico que por las características particulares de los materiales que contiene, se dedujo que correspondía a la cultura Magdaleniense, de 16.500 años de antigüedad. Aunque no se ha podido identificar con seguridad la especie ni el género de tiburón, parece tener el mismo origen geográfico y similar antigüedad que los otros tres dientes de tiburón hallados en la cueva de Altamira.

También se ha estudiado otro diente aislado de tiburón fósil procedente de la excavación de la cueva de Aitzbitarte, en Errenteria, Guipúzcoa (País Vasco), cuya edad ha resultado ser más reciente que la de los anteriores cuatro ejemplares del Museo de Altamira.

Diente de escualo fósil, hallado y manipulado por los habitantes solutrenses que ocuparon la cueva que fue denominada por los arqueólogos "Aitzbitarte IV", existente en la localidad de Errenteria (Guipúzcoa). El ejemplar está trabajado en su base, muestra una larga incisión en la zona de la raíz, para crear un surco perimetral, para poder ser utilizado como colgante, mediante un sistema de ligadura. 
La escala tripartida de la parte inferior es de 3 cm. Sirve para hacerse una idea aproximada de las verdaderas dimensiones del diente fósil.
Imagen: Adornos en la prehistoria paleolítica vasca.

En ambos casos también se ha llegado al mismo resultado, son dientes de tiburón fósiles y debieron ser recolectados en algún lugar de tierra firme y no en la línea del mar.
«No es la primera vez que se encuentran dientes de tiburón en yacimientos prehistóricos. Puede que tuvieran algún tipo de atractivo mágico para aquellos humanos», aventura Carmelo Corral. «Entiendo que les llamarían la atención por la textura, el brillo, la forma... 
Son muy bonitos y verían en ellos piezas singulares, incluso valiosas», dice la arqueóloga Carmen de las Heras, quien destaca cómo en la actualidad surfistas y otros deportistas náuticos, suelen hacerse colgantes con dientes de tiburón. Pero no está claro que fuese ese el caso de estos dientes fósiles de Altamira. «Ninguna está perforada», puntualiza la arqueóloga. 
Pero quien escribe no está de acuerdo con la arqueóloga Carmen de las Heras, pusto que existen otras formas alternativas para suspender dientes, mediante la realización de incisiones y ligaduras, cuando no se dispone de la tecnología y la habilidad necesarias para poder realizar la perforación de ese tipo de objetos.... como se demuestra en el caso del cuarto diente que hemos comentado.


Nota informativa

(1) Dr. José-Carmelo Corral, paleontólogo del Museo de Ciencias Naturales de Vitoria (Álava)


Fuentes

-  Altuna, Jesús & Mariezkurrena, Koro  (2018). Hueso trabajado: adornos y arte mobiliario en la prehistoria paleolítica vasca.  Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco. Vitoria-Gasteiz 
- Gámez, Luis Alfonso (2020). Los cazadores de fósiles de Altamira. Las Provincias 23/12/2020
- Pérez Minnocci, Pablo J. (2020). Similitud con los fósiles encontrados en la Cueva de Altamira. Noticias de Álava 07/12/2020
- Pérez Minnocci, Pablo J. (2020). Hallan restos fósiles de tiburón en los montes de Vitoria. Noticias de Álava 07/12/2020

lunes, enero 4

Gastronomía ibérica de inspiración paleontológica (15)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Universitat de Lleida 

El Proyecto "Geofood" y su versión española: el Proyecto Geosabores (6)

"Geoproductos", "Geotapas" y "Geomenús" alusivos al patrimonio paleontológico español, ofertados en los diferentes Geoparques españoles (Parte 5ª)


Geoparque Sierra Norte de Sevilla (3)


Introducción

El Geoparque Global de la Unesco Sierra Norte de Sevilla está situado al norte de la provincia de Sevilla, en las alineaciones montañosas de la región occidental de Sierra Morena, y es uno de los mayores espacios naturales protegidos de Andalucía, con 177.484 ha de extensión. 
El territorio del Geoparque engloba, total o parcialmente, los términos de diez municipios sevillanos: Alanís, Almadén de la Plata, Cazalla de la Sierra, Constantina, Guadalcanal, Las Navas de la Concepción, El Pedroso, La Puebla de los Infantes, El Real de la Jara y San Nicolás del Puerto; con una población de 25.250 habitantes (según datos de 2018).


Mapa de Puntos de Interés Geológico existentes en el territorio del Geoparque Global de la Unesco Sierra Norte de Sevilla 

Debido al éxito obtenido en la celebración de la primera edición de la Jornada de Gastronomía Geológica, al año siguiente, el 14 de junio de 2015 se repitió la experiencia geogastronómica que había resultado tan exitosa en la primera edición, celebrada el año anterior. En esa segunda ocasión fue el restaurante rural La Muralla, situado en el municipio de Almadén de la Plata, el que se encargó de organizar con ayuda de técnicos del Geoparque aquella II Jornada de Gastronomía Geológica. Sobre la celebración de este evento geogastronómico andaluz se trató en la entrada dedicada a esta temática particular, publicada el 25 de marzo de 2020, en este blog .

Los organizadores de la II Jornada de Gastronomía Geológica, viendo los prometedores resultados obtenidos, seis meses más tarde decidieron que se volverían a ocupar de la realización la III Jornada de Gastronomía Geológica. Siguiendo las mismas pautas, con los mismo fines y en el mismo restaurante.


Pautas básicas de organización a tener en cuenta por los responsables de la aplicación

Con la finalidad de que los comensales participantes en el evento gastronómico-geológico  correspondiente a la III Jornada de Gastronomía Geológica, pudieran degustar una serie de platos originales, concebidos de una forma especial, los responsables del restaurante seleccionado, serían asesorados por técnicos especialistas del Geoparque. Los responsables del restaurante seleccionado deberían diseñar un menú formado por diversos platos, cada uno de ellos inspirado en alguno de los referentes geológicos o paleontológicos que son característicos del entorno natural  y típicos del Geoparque Sierra Norte de Sevilla. 
Siguiendo las directrices geoalimentarias, marcadas por GEOfood, los diversos platos deberían estar realizados con ingredientes procedentes de la agricultura y la ganadería de la comarca, siguiendo procedimientos de producción y métodos de preparación tradicionales, característicos de esa zona geográfica. 
Además, cada plato debería ser "titulado" con un nombre que hiciera referencias a alguno de los elemento característico del entorno local que sea un constituyente representativo del patrimonio geológico y/o paleontológico del Geoparque. 
Finalmente, la combinación de materias primas locales, seleccionadas para la elaboración, deberían ser cocinadas y/o presentadas, al comensal, haciendo gala de la más pura inspiración geológica. 


III Jornada de Gastronomía Geológica 
19 diciembre de 2015

Tres empresas con sede en la localidad sevillana de Almadén de la Plata, habían asumido la responsabilidad de organizar la Tercera Jornada de Gastronomía Geológica del Geoparque Sierra Norte de Sevilla. Fueron la empresa de Turismo activo, Sierratur S.L. , el restaurante rural La Muralla y la empresa de Educación Ambiental y Geoturistmo, Natures, Soc. Coop. quienes se encargaron de organizar, en Almadén de la Plata, una jornada para dar a conocer a los participantes, la geología del Parque Natural Sierra Norte de Sevilla, a través de la gastronomía. 
La Tercera Jornada de Gastronomía Geológica del Geoparque Sierra Norte de Sevilla, se celebró en la localidad sevillana de Almadén de la Plata, el 19 diciembre de 2015, en las instalaciones del Restaurante Rural La Muralla.

Aspecto del cartel anunciador de la III Jornada Gastronomía Geológica en el Geoparque Sierra Norte de Sevilla.
Imagen:
Restaurante Rural La Muralla

El Menú Degustación la Tercera Jornada de Gastronomía Geológica del Geoparque Sierra Norte de Sevilla, consistía en los siguientes platos y complementos:

- Croquetas graníticas de El Berrocal, 
- Bacalao marmóreo, 
- Cerro del Hierro ibérico, 
- Postre estratificado, 
Pan de trilobites * y vinos de este entorno. 

* Como es costumbre en este blog, por estar especializado en la divulgación de los hechos relacionados con temáticas etnopaleontológicas y sociopaleontológicas, en el ámbito geográfico ibérico, al tratar sobre geomenús, se ignorarán todos aquellos platos componentes del Geomenú que no hacen alusión directa o indirecta al registro fósil, en este caso particular, al al registro fósil del  Geoparque Sierra Norte de Sevilla. 


Comentarios previos

Respecto al menú constituyente de la II Jornada de  Gastronomía Geológica, celebrada algunos meses antes, en esta III Jornada se ha perdido buena parte del contenido paleontológico que formaba parte de su precedente. En está edición solamente se mantiene como referencia al registro fósil del geoparque el llamado pan trilobite o pan de trilobite, mientras que ninguno de los platos ni el postre del geomenú, ni el vino, hacen referencia alguna al registro fósil representativo del Geoparque Sierra Norte de Sevilla. 

Información científica, gráfica y escrita que se adjuntaba como contexto geológico al "pan de trilobite".
Imagen: Restaurante La Muralla

Además, violando uno de los principios metodológicos del GeoFOOD, se ha incluido un ingrediente que no es de producción local ni de recolección serrana, se trata del bacalao que constituye el ingrediente principal del primer plato, ya que el bacalao no es un producto autóctono, ni siquiera se trataba de una receta tradicional.


Pan de trilobite 

Como dice el dicho popular español: "A falta de pan, buenas son tortas", ya que este es el aspecto del llamado pan de trilobite. Posiblemente, hubiese podido mejorarse el aspecto del pan y no hubiera costado demasiado elaborar un molde con el que obtener panecillos o galletas con un aspecto de trilobite mucho más realista y artístico que el conseguido en esta edición. 

Aspecto trilobitomorfo de las tortas de pan ofrecidas a los comensales participantes en la III Jornada de Gastronomía Geológica, organizada en el Geoparque Sierra Norte de Sevilla, materializada en el geomenú ofrecido por el restaurante La Muralla, de Almadén de la Plata.
Imagen: Restaurante La Muralla



Comentarios finales

No se han podido hallar noticias, de años posteriores, sobre la celebración de nuevas ediciones de las Jornada de Gastronomía Geológica del Geoparque Sierra Norte de Sevilla, a pesar de que se han realizado búsquedas de manera repetida. Por tanto, parece ser que las Jornada de Gastronomía Geológica celebradas el 19 diciembre de 2015, fueron las últimas. Se desconoce cuáles fueron los motivos que condujeron a tal desenlace, por los que se decidió suspender este tipo de actividad, a partir de su tercera edición.



Fuentes

- Anónimo. III Jornada Gastronomía Geológica en el Parque Natural y Geoparque Sierra Norte de Sevilla. Boletín RENPA (Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía) nº 173, diciembre 2015  
- Anónimo. III Jornada de Gastronomía Geológica en Almadén de la Plata. La Plaza información 19/12/2015
- Anónimo. III Jornada Gastronomía Geológica. Restaurante la Muralla 


martes, diciembre 1

El registro fósil ibérico y el santoral católico, en la religiosidad popular de España y Portugal (12)

Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Universitat de Lleida


Fósiles ibéricos relacionados, por la tradición popular española, con determinados santos y santas (2)

Las que en Narvaja (Álava) llamaban "piedras de san Elías" eran las mismas que en Oñate (Guipúzcoa) llamaban "sandaili arriyak"


Las piedras de san Elías

En el pueblo alavés de Narvaja/Narbaiza, hoy núcleo agregado perteneciente al municipio de San Millán/Donemiliaga, en la provincia de Álava, 
antiguamente, se llamaba "piedras de san Elías" a un tipo de piedras muy especiales, por sus particulares características, nada comunes. Eran una clase de piedras abultadas, de formas redondeadas, de contorno acorazonado y con la figura de una cruz excavada en el centro de su parte más abultada. 
Hoy en día, cualquier habitante de Narvaja, con una educación básica, sabe que se trata de fósiles y no de piedras milagrosas. Y si tiene una formación superior o es aficionado a la paleontología, es muy posible que sepa que se trata de fósiles de erizos marinos, del género Micraster y generalmente de la especie M. coranginum, de edad cretácica. Es menos probable que conozca que antaño, en tiempos de sus bisabuelos, se las conocía con el nombre de "piedras de san Elías", que según la creencia popular de aquel tiempo, habían tenido un origen sobrenatural y que poseían la virtud milagrosa de alejar la caída del rayo.

Aspecto de una de las denominadas "piedra de san Elías". Obsérvese el aspecto cruciforme de los cuatro surcos mayores del sistema ambulacral del Micraster coranginum. Debido a la presencia de esa figura cruciforme la mentalidad popular había identificado esta clase de fósiles, como un tipo de piedras benditas, ya que estaban marcadas con el signo de Cristo, el divino Salvador del género humano.

Imagen: Hontza Museoa 

Según relataba la tradición popular, las "piedras de san Elías" habrían adquirido su curioso aspecto actual, de una forma prodigiosa, ya que, inicialmente, antes de haber sido lanzadas por los paganos contra san Elías eran piedras comunes, con formas vulgares. Su transformación prodigiosa sería el resultado de un influjo milagroso del santo, ejercido en el momento en que aquellas piedras vulgares habían pasado muy cerca del cuerpo del santo. Esto ocurrió mientras corría en dirección a la sierra de Araotz, huyendo de las pedradas que le lanzaban sus enfurecidos convecinos de Narvaja. Tal suceso milagroso se había producido entre la localidad de Narvaja y la cercana sierra de Araotz, donde san Elías esperaba encontrar algún escondite en el que poder refugiarse de las pedradas de sus furibundos perseguidores, poniéndose a salvo en territorio de sus vecinos guipuzcoanos.

Parece ser que las causas que están en el origen de estas historietas populares y de las creencias legendarias comentadas, radicaría en la interpretación en clave fabulosa, de algunos hechos observables en el terreno de la localidad, producto de los caprichos de la geología local. La naturaleza hizo aparecer, casualmente, los erizos fósiles en aquella parte del término de Narvaja que está más cercana al territorio guipuzcoano. La razón de este hecho está en que en esos lugares, afloran en la superficie del terreno unos estratos sedimentarios de origen marino que contienen erizos fósiles del género Micraster, en abundancia. La visibilidad de los fósiles  se debe a la fácil separación de estos fósiles de la matriz rocosa que los aprisionaba, hecho favorecido por la escasa resistencia de los materiales geológicos que los contienen, margas y calizas margosas, frente a la acción combinada que, sobre ellas ejercen, los diferentes agentes geológicos externos, causantes de erosión del terreno. A los que luego se suma la fuerza de la gravedad, que ayuda al descenso de los fósiles desde las partes más elevadas e inclinadas del terreno hasta las más bajas, llanas y más transitadas por los humanos, donde los encuentran sueltos. 

La descarga de rayo, acompañada del correspondiente relámpago y del trueno atronador, puede resultar un espectáculo grandioso, inquietante o aterrador en función de la distancia del espectador al punto de impacto.

Antiguamente, en la zona de Narvaja, como también sucedía en otras diversas partes del País Vasco y de Navarra, se consideraba a los erizos fósiles del género Micraster y también a los del género Echinocorys, muy abundantes en las calizas y margas del Cretácico Superior, por su curiosos aspecto, como verdaderas "piedras de rayo" caídas del cielo, desde las nubes de tormenta con producción de rayos, truenos y relámpagos. Por este motivo los erizos fósiles del género Micraster y Echinocorys fueron ampliamente utilizados como poderosos amuletos, defensores contra el impacto del rayo, pues se creía que los alejaba. Esta creencia irracional hizo que fueran colocados en alfeizares y tejados de todo tipo de edificios que albergasen personas o propiedades o siendo transportados por quienes por su oficio se veían obligados a pasar mucho tiempo al descubierto, a merced de las tormentas. Este uso se basaban en la antigua creencia supersticiosa de que la "piedra del rayo", por su propia naturaleza extraordinaria, tiene un efecto mágico repelente sobre las demás "piedras de rayo" que forman la punta que guía la caída de rayos y centellas. Por la posesión de esta supuesta virtud mágica, se creía que su presencia en un lugar determinado conseguiría hacer que la caída del rayo se produjera lejos de donde estaban ellas situadas. Por influencia de esta creencia irracional, este tipo de piedras extraordinarias se disponían sobre tejados, envigados y alféizares de viviendas, graneros, pajares, establos, cabañas, etc. o eran transportadas, encima, por aquellos que practicaban oficios de larga estancia a la intemperie, como pastores, leñadores, arrieros, buhoneros, marineros, pescadores, etc.

Efectos destructivos en el caserío Oiarburu, causados por un incendio provocado por la caída de un rayo en una zona rural del término de Echalar/Etxalar (Navarra).
Imagen: Diario Vasco

En este caso particular, como en otros similares en los que la "piedra de rayo" (Micraster) estaba asociada a un determinado santo o santa, cristiano, por el hecho de estar asociada a san Elías y por contener en su superficie una marca, excavada, en forma de cruz, se consideraba que su virtud protectora no era de origen mágico ni diabólico, sino milagroso y por tanto no entraba en contradicción con las restricciones eclesiásticas contra algunas de las supersticiones de origen pagano, residuales en el folclore rural. 

Escultura de estilo barroco, representando a san Elías del Carmelo profeta, con hábitos eclesiásticos carmelitanos, una capa de piel de animal, un libro con las leyes de Dios y una espada flamígera que representa el castigo divino. 
Esta imagen venerada en el convento del Santo Ángel de Sevilla, es atribuida al escultor valenciano Blas Molner, realizada alrededor de 1790. Esta representación de  un hombre armado con una espada de fuego, en actitud amenazante, recuerda algunas esculturas antiguas, de la cultura griega o romana, representando a Zeus o a Júpiter, mostrando un rayo en su mano derecha en actitud de arrojarlo sobre sus enemigos.

En relación al tema que hoy nos ocupa, las llamadas 
"piedras de san Elías", se decía que había algunos labradores alaveses, especialmente supersticiosos, que cuando acudían en romerías  rogativas en demanda de agua para sus campos, a la ermita y cueva santuario de san Elías de Araotz, en el término de Oñate (Guipúzcoa), aprovechaban la ocasión para llevar con ellos sus "piedras de san Elías". Con la finalidad de poder aprovechar la oportunidad de estar cerca de la imagen del santo, con la pretensión y en la creencia de que aquellos amuletos milagrosos, por medio de la influencia del santo, pudiesen aumentar su poder repelente, debilitado por el paso del tiempo. Volvían convencidos de que la virtud repelente contra rayos se había reforzado y que había crecido su efecto protector contra el impacto del rayo, cuando se formaban fuertes tormentas eléctricas en las inmediaciones de su casa o su persona.
Estas peregrinaciones populares de campesinos alaveses a la ermita de san Elías de Araotz no se organizaban todos los años, sino solamente en aquellos años afectados por fuertes sequías. Acudían para implorar a san Elías el remedio de la lluvia milagrosa, necesaria para revivir sus campos resecos, hacer productivos los cultivos, evitando la aparición de hambrunas, el abandono de la tierra y la emigración.


Vista panorámica del aspecto actual del interior de la cueva de Sandaili (san Elías) de Oñate. La parte ocupada con fines religiosos es como un enorme abrigo rupestre, un extremo del cual está ocupado por la ermita, visible al fondo y el otro a la explanada de acceso. A la izquierda de la imagen, como un segundo nivel, se aprecia la zona de acceso a una galería cárstica, en la que se han hallado restos prehistóricos y de fauna fósil. Fotografía de autor desconocido. 
Imagen: Pinterest


Algunas digresiones, imprescindibles, para comprender la relación de cierta clase de piedras con san Elías profeta

Antiguamente, en algunos países paganos de tradición cultural báltica o eslava, del Este europeo, se habían asociado algunos tipos de fósiles relacionados con el rayo, con el dios  Perkunas, la mayor divinidad pagana de los eslavos. Divinidad suprema que como Zeus o Júpiter en la tradición mítica grecorromana, o como Donnar en la mitología germánica, administraban la lluvia o la sequía, mediante las formación de tormentas y quien también distribuía el rayo destructor, sobre sus enemigos y repartía la mágica "piedra de rayo" protectora entre sus devotos. 
Tras la cristianización de la población de esos territorios de la Europa oriental, por misioneros cristianos, llegados desde occidente, resultó que esos mismos tipos de fósiles pasaron a ser asociados con san Elías, una denominación cristiana para el profeta Elías un famoso personaje bíblico del Antiguo Testamento, que es considerado sagrado por judíos, cristianos y musulmanes, por el hecho de ser reconocido por todos ellos como un famoso profeta defensor de Yhavé, el Dios de Israel. 
La Iglesia católica romana reconoció al profeta Elías como uno más entre los santos del santoral cristiano, con denominaciones tales como san Elías profeta o san Elías del monte Carmelo. 
Antiguo grabado representando a san Elías, según la iconografía clásica, con los atributos típicos. Estampa de mano impresa para la devoción popular.
San Elías fue recibiendo del clero católico atributos y funciones semejantes a las propias de las antiguas divinidades paganas dominadoras de la climatología y la meteorológicas, a las que san Elías fue sustituyendo paulatinamente en los diversos territorios recién cristianizados, asumiendo sus mismas  capacidades y responsabilidades. San Elías era quien  administraba las lluvias y las sequías, el calor y el frío, en función de la devoción demostrada por sus devotos. Además de ser responsable de los fenómenos meteorológicos también lo era de repartir el rayo, y las correspondientes "piedras del rayo". Así, en los países eslavos las llamadas "flechas de perkunas" (belemnites) se convirtieron en las "flechas de san Elías".
 
La sustitución de las antiguas divinidades meteorológicas por aquel santo del santoral cristiano, realizada por la nueva religión, estaría justificada por varios motivos ligados a la biografía del santo sustituto. 

El primero, es que según el relato mítico hebreo, san Elías fue arrebatado de la Tierra por un "carro de fuego" enviado por Yahveh que bajó del cielo como un rayo y que lo subió inmediatamente, de la misma manera. Desde entonces Elías reside en el cielo, en su cuerpo mortal pero de manera inmortal, junto a Yahveh, al que defendió tan fielmente. 

Icono bizantino representando gráficamente el relato bíblico de la ascensión al cielo del profeta Elías y su separación de Eliseo, su discípulo y sucesor, al que lanza su capa. 
Imagen: Pinterest

El segundo motivo es el importante papel jugado por el profeta san Elías como portavoz y mediador de Yahveh la divinidad de Israel, frente al rey Acab de Samaria al que había castigado con tres años de terrible sequía, por sus iniquidades y crímenes contra la antigua religión y sus profetas. Durante los tres años se secaron los campos, los pastos, los ríos, las fuentes y los pozos, por lo que se produjo una terrible y mortífera hambruna. El castigo que Yahvé infligió al rey Acab de Samaria y a todo el pueblo de Israel, estuvo motivado por haber abandonado la antigua religión, el culto a Yahveh y haber hecho ejecutar a todos sus sacerdotes y profetas, por la mala influencia de su mujer, la cananea, Jezabel, hija de Itobaal, rey de Sidón, pagana, pasando a convertirse el rey y sus súbditos en adoradores de Baal, lo que le llevó a ordenar el ajusticiamiento de todos los profetas y sacerdotes de Yahveh, en su reino, solamente Elías pudo escapar de la masacre. 

El tercer motivo, es la capacidad del profeta san Elías para controlar el fuego que baja del cielo (rayo), demostrada en una competición contra los sacerdotes de Baal, organizada en la cumbre del monte Carmelo, en la cual consiguió provocar la caída de un rayo sobre el altar en el que yacía un becerro sacrificado para la ocasión, que resultó incinerado instantáneamente, mientras que los profetas y sacerdotes de Baal no pudieron provocar la caída de un rayo sobre el animal sacrificado en su altar. 


Representación artística del milagroso control del rayo por parte de san Elías, en la cumbre del monte Carmelo, para ofrecer a Yahvéh un buey sacrificado que resultó incinerado instantáneamente, ante el asombro general. Portento que no pudieron conseguir sus oponentes, los sacerdotes de Baal

Imagen: Una prueba en el monte Carmelo

El cuarto motivo fue la supuesta capacidad del profeta para producir lluvia, a voluntad, con la ayuda de Yahveh todopoderoso, pues tras las varias demostraciones del poder de Yahveh, el profeta san Elías pudo convencer al rey Acab de que para que Yhavé le perdonara a él y a su pueblo, deberían corregirse inmediatamente algunos errores cometidos anteriormente. Acab y su pueblo deberían abandonar el culto a Baal, devolviendo el templo al antiguo culto religioso a Yahveh. Además, debería repudiar a su mujer pagana y haría ajusticiar a los 450 profetas y sacerdotes de Baal, reunidos en cierto lugar para su ejecución. 
Entonces Yahveh conmovido por la buena actitud del rey se apiadó de los israelitas hambrientos, arruinados y enfermos, y por medio de las oraciones de su profeta Elías en la cima del monte Carmelo, hizo  retornar al territorio de Samaria las antiguas condiciones climatológicas y meteorológicas, volvieron las lluvias, desaparecieron las temperaturas extremas, se suavizó la extrema aridez. Al poner fin a los tres años de terrible sequía que había padecido el pueblo samaritano, se remediaron muy rápidamente las condiciones causantes de la anterior hambruna, aumentó la fecundidad de cultivos y rebaños, mejorando la productividad, la salud y la economía de los samaritanos.


Cómo fue que san Elías de Narvaja se transformó en san Elías de Araotz (Sandaili)

Según narra una vieja leyenda popular, que por sus connotaciones prejuiciosas contra los habitantes de Narvaja, suponemos originada en el vecino territorio guipuzcoano, parece ser que vivió en esta parte de Álava y luego en una cueva de la cercana sierra de Araotz, en territorio de la vecina provincia de Guipúzcoa, un personaje que ostentaba algunas cualidades con ciertas semejanzas a las del profeta Elías. 
Cuenta la leyenda que el san Elías alavés, atormentaba continuamente a sus convecinos paganos de Narvaja, con las recriminaciones de sus costumbres paganas y con sus sermones vilipendiando su religión y promocionando las virtudes de la suya propia, el cristianismo. 
Un día, sus convecinos hartos de sus prédicas y de su presencia agobiante en su comunidad, decidieron expulsarlo de Narvaja, pero como no podían convencerlo para que se fuera, voluntariamente, decidieron eliminarlo matándolo a pedradas. 
Afortunadamente para el san Elías de Narvaja, su vida austera, buena forma física y piernas veloces le salvaron la vida, pues gracias a su rápida huida consiguió poner tierra de por medio entre sus presuntos homicidas y su persona, pudiendo alcanzar refugio seguro en la vecina sierra de Araotz, territorio propiedad de otra comunidad humana, mucho más tolerante y acogedora. En la nueva tierra de acogida san Elías encontró una cueva natural, dentro de la que pudo refugiarse precariamente, protegiéndose de las inclemencias del mal tiempo y de las fieras. En la que luego pasaría el resto de su vida como ermitaño.

Representación gráfica de una ejecución por medio de apedreamiento o lapidación, entre los judíos, en tiempos bíblicos. La víctima,  malherida, yace en el suelo, arrodillada sobre sus talones y a merced de sus fanáticos y sanguinarios ejecutores. 
Este humilde y anónimo san Elías alavés, no acabó sus días terrenales como su tocayo hebreo, el profeta Elías, raptado en vida por un carro tirado por caballos voladores, guiado por ángeles y envuelto en un torbellino de fuego celestial, con el que fue elevado a la gloriosa compañía de Yhavé, sino que pasó una gran parte de su vida como discreto eremita, en solitario aislamiento, dedicado a la oración, la meditación y la penitencia, oculto de la ira de sus enemigos narvajeses, en el fondo de una cueva guipuzcoana, no muy alejada de su pueblo natal, Narvaja.

Según Manuel Lekuona, la leyenda anterior podría reflejar el proceso de cristianización de aquella zona del País Vasco, hace hoy unos cuantos siglos, llevada a cabo por monjes ermitaños que vivían en cuevas como anacoretas solitarios y que no siempre fueron bien acogidos por la población pagana local. 
Lekuona dice que esta leyenda se la contaron en Oñate y los nombres vascos que proporcionaba en 1978 para las "piedras de san Elías" de "Narbaja" fueron los siguientes: “Sandailli'ren arri”, “Sandailiren arri” y "Sandailli’ri arria"
Nos han informado que, actualmente, la denominación que se les da a las "piedras de san Elías", en Oñate, es la de "sandaili arriyak". 


Vista de la Cueva de Sandaili, en el estrecho de Araotz. Arriba, en el lado derecho de la  gran cavidad natural, la ermita de san Elías, debajo, a la izquierda la casa de la serora, una institución típica del País Vasco, y sobre ella, las escaleras de acceso a la cueva y a la ermita. Fotografía de Tomás Álvarez.

Existe otra narración popular, contradictoria con la expuesta anteriormente que parece pensada para invertir los papeles, recuperando el honor de los habitantes de Narvaja y desprestigiar a los guipuzcoanos. Esta narración por sus connotaciones prejuiciosas contra los habitantes de Oñate, suponemos que es originaria de Narvaja. 
Según este otro relato, alternativo, las piedras que lanzaban los habitantes de Narvaja, no iban dirigidas contra la persona de san Elías, sino contra los ladrones que acababan de robar la milagrosa imagen del santo, del altar que tenía dedicado en la iglesia local. 
Los ladrones que habían cometido aquel robo, lo habían hecho para beneficiarse de las extraordinarias cualidades, como productora de lluvia, de aquella imagen. Se dice que aquellos ladrones sacrílegos procedían del territorio guipuzcoano, concretamente del barrio de Araotz, en Oñate. Los ladrones no solo consiguieron su objetivo, sino que se pusieron a salvo en su propio territorio y le construyeron una ermita en una cueva próxima, donde a partir de entonces se albergaría la milagrosa imagen, robada en Narvaja. Aquel cambio de ubicación de la imagen milagrosa de san Elías, obligaría a los habitantes de Narvaja, en épocas de sequía, a tener que desplazarse desde su pueblo, en peregrinación rogativa, hasta la ermita de Araotz, para implorar lluvias a su santo patrón.

Aspecto de la zona del presbiterio de la ermita de san Elías en la cueva de Sandaili de Araotz, tal como era hacia principios del siglo XX. El altar mayor muestra un retablo de estilo renacentista, del siglo XVI, presidido por la imagen de san Elías que aparece acompañada de otras dos imágenes sagradas más. Retablo e imágenes fueron realizadas por autor desconocido. Fotografía de autor anónimo y de escasa visibilidad, pero no hay otra alternativa. En la imagen de san Elías se vislumbra su brazo derecho alzado sosteniendo un objeto...
En la actualidad existe otra imagen moderna presidiendo el retablo de la ermita, pero la imagen de san Elías está sola y es bastante diferente de su precursora. Suponemos que el nuevo aspecto es por causa del vandalismo antirreligioso de la década de 1930. Esa fotografía fue tomada por Tomás Álvarez en 2010.
Imagen: Eusko Ikaskuntza. Fondo multimedia


Comentarios finales

El caso de las "piedras de san Elías" de Narvaja, es decir el hecho de que los fósiles de erizos marinos del género Micraster,  fueran considerados como "piedras de rayo" y, sobre todo, que estuvieran vinculadas con la advocación de san Elías, es un caso singular en el País Vasco y único en la Península Ibérica. Tal vez esta vinculación tan particular con el santoral cristiano de los Micraster fósiles, pudiera indicar la procedencia geográfica, como originaria de algún país del Este  europeo, de la persona inventora de la leyenda explicativa de la transformación milagrosa de unas piedras vulgares en las luego denominadas "piedras de san Elías", en las cercanías de Narvaja. O tal vez, su relación con la Orden religiosa de los Carmelitas.
El caso es que la devoción a San Elías del monte Carmelo, el profeta, no existe en la tradición antigua vasca y es muy escasa en la cristiandad occidental, en la que no apareció canonizado como santo por la Iglesia católica hasta el siglo XV. Haciendo su aparición en el santoral católico con la formación de comunidades religiosas de la Orden de los Carmelitas. 
La ermita de Sandaili, es la única, en todo el País Vasco, que está bajo la advocación de San Elías y no se han hallado parroquias, ni conventos vascos bajo su patronazgo. 

Según el mismo M. Lekuona, el nombre de Sandaili podría tener una relación directa con una santa Ylia o santa Ilia, precursoras en el patronazgo de aquella misma cueva. Quizás se trataba de una sucesora cristiana, inventada por el clero, para sustituir a su predecesora pagana, de nombre semejante. Podría ser el resultado de la cristianización de una antigua divinidad femenina pagana, denominada relacionada con la salud, denominada Ivilia, que aparece mencionada en una inscripción latina grabada en un altar votivo de Forua (Vizcaya), en el antiguo territorio caristio, de finales del siglo I o inicios del II d.C. 
En este santuario debió estar vinculada con la fertilidad y con el culto a las aguas fecundantes, pues hasta hace pocos años las mujeres de la comarca y comarcas vecinas, supuestamente estériles, acudían a la ermita de san Elías y realizaban diversos rituales, según su procedencia, relacionados con el agua rezumada, gota a gota, por las paredes de la cueva, que era recogida y contenida en un gran abrevadero (aska) o pila de piedra, rectangular, situado junto al inicio de las escaleras de acceso a la cueva y la ermita.

Pila de piedra en la que las mujeres estériles, realizaban ciertos rituales mágico-religiosos para tornarse fértiles, con la ayuda de san Elías. Fotografía de Aitor  Ventureira. 

Probablemente, cuando se produjo la cristianización de aquel lugar sagrado para los paganos, pues tal vez era un santuario de Ivilia, pudo haberse fomentado la confusión por medio de una ligera transformación del nombre y de las características de aquella primitiva diosa Ivilia o Ylia, pagana, pero conservando sus atributos milagrosos, la acción fecundantes de mujeres estériles por medio del contacto con el agua del santuario, reconvirtiendo a la diosa pagana en una santa cristiana llamada Ilia, que más tarde pudo haber reconvertido en santa Iulia, que posteriormente acabó transformándose en san Elías. 
En los documentos de las crónicas de los enfrentamientos entre banderizos vascos, sucedidos a finales de la Edad Media, a mediados del s. XV, esta cueva aparece con el nombre de la cueva de Santa Ilia, hecho que demuestra que su consagración al santo profeta es posterior.  Suponemos que el nacimiento de las leyendas populares en las que se mencionan piedras transformadas milagrosamente, deben datar de una época posterior, tal venz entre los siglos XVII y XIX, época muy propensa a este tipo de "oralitura" maravillosa o literatura oral de tipo prodigioso, propia del catolicismo más tradicionalista y relacionada con una infinidad de imágenes sagradas del santoral cristiano.


Agradecimientos

 A Salvador Cuesta, mi buen amigo y corresponsal vitoriano, en reconocimiento a su gran implicación personal en algunas de nuestras investigaciones etnopaleontológicas en tierras alavesas.



Fuentes

- Aguirre, Esteban (2008). Comunicación personal. 07/01/2008
- Anónimo. Romería a San Elías (Araotz–Narvaja–Larrea). Agurain Berri. Antiguos ritos. Salvatierra/Agurain
- Anónimo. Leyendas de las cuevas mitológicas de Araba. Salvatierra/Agurain
- Astudillo Pombo, Heraclio (2008). Piedras de rayo en el País Vasco. El rayo y los fósiles ibéricos (4). Folklore de los Fósiles Ibéricos, 22/04/2008
- Barandiaran, Joxemiel (1921). Sandailli. Eusko-Folklore, 1921. (p. 48)
- Cuesta, Salvador (2011). Los fósiles de micráster y el rayo, en Hachas prehistóricas, piedras del rayo, la espada del héroe (I) 9/8/2011
- Cuesta, Salvador (2017). Comunicación personal. 28/07/2017
- Cuesta, Salvador (2019). Comunicación personal.  12/02/2019
- Cuesta, Salvador (2019). Comunicación personal.  18/02/2019
- González, Marian (2010). Sandaili recuperará protagonismo. Diario Vasco. 18/04/2010
- Lekuona, Manuel (1978). El Arte Pre-Románico en el País Vasco (I).  Idaz-Lan Guztiak 3. Arte-Izti. Kardaberaz Bilduma - 24. Librería Técnica de Difusión. Tolosa (p. 121)
- Lekuona, Manuel (1978). Erdi-Aroko arte ederrak ego-Euskalerrian. (Arte medieval en el País Vasco Meridional ) Cuadernos de Sección. Artes Plásticas y Monumentales, 1982 Donostia, Eusko Ikaskuntza, (p. 13-37).
-  Mori. E. (2014). Zabalaitz (la piedra del rayo). Por la montaña alavesa. 05/10/2014
- Ramonfer. Sandaili una cueva con muchas historias. Vicmun. 11/04/2020
- Ventureira, Aitor (2019). Sandaili el susurro celta. Por los senderos de basajaun.  07/10/2019