jueves, junio 3

El registro fósil ibérico y el santoral católico, en la religiosidad popular de España y Portugal (16)

Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Universitat de Lleida


Fósiles ibéricos relacionados, por la tradición popular española, con algunos santos y santas del panteón católico (4)



Las "piedras de santa Catalina" del convento de Badaya, en Trespuentes, Álava (País Vasco) (5ª y última parte)


Intentando dar respuesta a una serie de "enigmas santacatalinianos" pendientes de resolución

Propuesta de solución para el 1er. enigma: Hasta tres variedades de piedras de santa Catalina de Alejandría

Introducción

Además de las famosas piedras de santa Catalina de Badaya, de las cuales se ha tratado abundantemente, en diversas entradas anteriores, conocemos la existencia de otras dos variedades más, de esta curiosa clase de piedras legendarias relacionadas por la mentalidad popular con santa Catalina de Alejandría. Posiblemente ambas variedades proceden de algún lugar, hoy desconocido, del norte africano o de la periferia sinaítica, situado en algún punto del itinerario de las rutas de peregrinaje a Tierra Santa, que se iniciaban o finalizaban en el puerto de Alejandría. Estos lugares que antiguamente estuvieron relacionado con el aprovisionamiento de esta clase de extrañas piedras, consideradas supersticiosamente como reliquias milagrosas, a algunos de los millares de peregrinos cristianos que, procedentes del sur europeo, se desplazaban hasta algunos de los Santos Lugares de la antigua Palestina bíblica, para cumplir viejas promesas o para beneficiarse de indulgencias plenarias ofrecidas por diferentes papas de Roma.

A la izquierda, grabado realizada por el grabador francés Philip Borde que aparece en la página 264 del libro Martirologii Hispani (Tomus sextus) de Tamayo Salazar (Lión, 1659)  que acompañaba como ilustración el texto escrito por Juan Tamayo de Salazar. Se indicaba que "reproducía" el aspecto de una piedras de santa Catalina de Badaya que el autor tenía en su poder. Si se comparan las características que muestra esta representación gráfica "manipulada", con las de un ejemplar real de un erizo fósil de la especie Micraster coranginum, (imagen de la derecha) se puede ver claramente que hay una deformación tendenciosa del verdadero aspecto de un ejemplar de esta especie. Creemos que se hizo para exagerar la forma levemente acorazonada natural y, además, se aumentó el tamaño de la figura pentaestrellada que compone el sistema de surcos ambulacrales. Todo ello con la intención interesada de conseguir que la forma de la piedras se asemejase mucho a la de un corazón y que la prodigiosa figura inscrita se asemejase mucho a los 5 radios de una rueda del martirio.
Imagen 1: Martirologii Hispani . Imagen 2: Natural History Museum of London


La segunda variedad de piedras de santa Catalina  de Alejandría, descrita por Juan Tamayo de Salazar en 1659

Sabemos de su existencia por la brevísima descripción que hace de ellas el presbítero Juan Tamayo de Salazar, en un libro suyo, titulado Martirologii Hispani, Tomus Sextus et Ultimus (p. 264) impreso en Francia (Lion)  y publicado en 1659. 
Esa segunda variedad de piedras de santa Catalina, sería muy probablemente de procedencia exótica, tal como se ha comentado unas líneas más arriba, con un aspecto muy distinto al de las famosas piedras de Badaya. 
Este segundo tipo de piedras de santa Catalina, debían ser bastante comunes en su lugar de origen, pues según escribe Juan Tamayo de Salazar "se repartían a todos los devotos de la santa Virgen y Mártir, el día de su festividad, en la ciudad de Valencia" donde la santa tenía una iglesia dedicada a su culto desde principios del siglo XIII. 
No dice Tamayo si los devotos valencianos que las recibían en concepto de reliquias de la santa, habían depositado una limosna de cuantía mínima, previamente estipulada o si se repartían gratuitamente, a cargo de algún devoto adinerado de la santa que cumplía un voto de caridad pública, al que se había comprometido anteriormente.

Como previamente, Tamayo de Salazar ya había descrito y figurado las piedras de santa Catalina de Badaya y no dice que estas otras sean de la misma clase, parece lógico pensar que deben ser de origen, forma y aspecto muy diferente. Parecería obvio que debieron proceder de algún otro lugar que no era la sierra de Badaya, en el que serían adquiridas o recolectadas por alguna personas de toda confianza, encargada de tal misión con la finalidad de ser luego llevadas hasta la ciudad de Valencia, para ser repartidas a los devotos durante los actos religiosos de la festividad de la santa. 

Este segundo tipo de piedras de santa Catalina fueron mencionadas y descritas en la sección de “Cosas notables contenidas en el santoral del mes de noviembre”, en la subsección dedicada a "santa Catalina Virgen y Mártir". En donde se decía que aquel tipo particular de piedras de santa Catalina eran repartidas entre todos los devotos de la santa, por que las consideraban como verdaderas reliquias de la santa, en el transcurso de las ceremonias religiosas organizadas el día de su festividad, en la iglesia consagrada a su culto, en la ciudad de Valencia. 

Representación de santa Catalina de Alejandría, sujetando la rueda de cuchillas del martirio en su mano derecha. Detalle del retablo dedicado a santa Catalina y san Eloy, de autor desconocido, procedente de la antigua iglesia parroquial de Castellbò (Alt Urgell). Pintura de estilo medieval gótico, realizada en temple sobre tabla, de final del siglo XIV a principio del XV: hacia 1400.  Actualmente expuesta en el Museu Nacional d’Art de Catalunya, Barcelona.
Imagen: MNAC 

Tamayo de Salazar dice de ellas que eran como una representación de la rueda del martirio de santa Catalina. De la interpretación del significado de la frase anterior, se podría llegar a pensar que tales piedras también podrían ser algún tipo de erizo marino fósil, diferentes de los ejemplares del género Micraster típicos de Badaya. 
Según nuestra hipótesis, esta otra clase de erizos fósiles repartidos en la ciudad de Valencia, deberían reunir una serie de características morfológicas particulares, para que el conjunto de su aspecto pudiera asemejarse suficientemente a una rueda cubierta de clavos punzantes. Deberían tener un caparazón de contorno circular y bastante aplastado, con la parte superior e inferior aplanada y dotados con grandes mamelones agudos. Podrían ser varios los géneros y bastantes las especies de erizos marinos fósiles que cumplirían los requisitos morfológicos mínimos de semejanza formal.

Diferentes aspectos externos (1a, 1b, 1c, 1d), de una especie de erizo marino fósil del género Phymosoma. Fotografiado en vista superior, inferior y lateral. 
En nuestra opinión, esta especie podría ser una de las varias especies que cumplirían los requisitos mínimos necesarios para poder ser interpretadas, supersticiosamente, como una representación natural, pero maravillosa, de la rueda del martirio de santa Catalina de Alejandría, con sus numerosas cuchillas o clavos lacerantes.
Imagen: Al-Qot, G. & Abdulsamad, E. 2016 

Juan Tamayo, no aporta ningún detalles sobre las características de la clase de piedras de santa Catalina, repartidas en la iglesia de Valencia, quizás porque nunca las había visto y hablaba de ellas, solamente  de oídas, debido a lo cual  no conocería ni su aspecto ni su tamaño. Tampoco indica la procedencia geográfica de aquellas piedras, tal vez por que le era totalmente desconocida. 

Siendo, en aquella época, Valencia una gran ciudad mediterránea, con un puerto de mar importante y con un activo flujo de mercancías y de viajeros, hacia Alejandría y El Cairo,   entre otros lugares del norte de África. Sabemos que algunos de aquellos pasajeros viajaban para comerciar con Egipto y volver cargados de productos exóticos, mientras que otros lo hacían para peregrinar hacia Tierra Santa, pasando por el Monasterio de santa Catalina del monte Sinaí. 
Sabemos que en el Noreste de África y en la Península del Sinaí existen bastantes yacimientos paleontológicos, de edades jurásica, cretácica y paleocena, capaces de proporcionar en abundancia, el tipo de erizos fósiles con la forma apropiada para ser considerados "prodigiosas representaciones de la rueda de santa Catalina". 
Dos lugares eran los candidatos a ser el lugar ideal de procedencia de aquellas piedras: Alejandría por ser la ciudad donde padeció el martirio y el monte Sinaí por ser el lugar donde los ángeles depositaron el cuerpo de la santa mártir y donde se le levantó un monasterio y santuario.
No sería nada extraño que aquellos erizos fósiles que se repartían en Valencia en memoria y honor de santa Catalina, a mediados del siglo XVII, pudieran proceder de algún lugar de los dos territorios antes mencionados... o de cualquier otro. 


La tercera variedad de piedras de santa Catalina de Alejandría, la descrita por el Infante D. Juan de Aragón en 1373

Recordemos que aún tenemos referencias ibéricas a una tercera variedad de piedras de santa Catalina que fue descritas muy brevemente, por el Infante D. Juan de Aragón, el futuro rey Juan I de Aragón, refiriéndose a ellas como una clase de piedras de santa Catalina, portadoras de flores. Esta referencia aparece recogida en el texto de una carta suya, fechada en el año 1373, dirigida al súbdito Bernat de sa Cot que se dirigía en peregrinación a Tierra Santa, partiendo desde Valencia y desembarcando en Alejandría, en donde debía comenzar su arriesgado periplo de peregrino hacia los Santos Lugares de la Palestina bíblica, después de haber atravesado el Mar Rojo y cruzado la Península del Sinaí, después de haber pasado por el importante monasterio sinaítico de santa Catalina. 
La procedencia geográfica de esta clase de piedras y su aspecto, hoy, ambas desconocidas, podría atribuirse a algún yacimiento situado en territorio egipcio, africano o sinaítico, cercano a las rutas de peregrinación a Tierra Santa más habituales.
En nuestra opinión, puramente intuitiva y totalmente especulativa, tal vez, podría tratarse de fósiles de erizos marinos de tipo clipeastérido, característicos del Mioceno. 

Aspecto de tres ejemplares de erizos marinos del género Clypeaster, procedentes de la localidad de Cessaniti (Calabria). A la izquierda representación en vista aboral o dorsal y a la derecha representación en vista oral o ventral. Los ejemplares 1 y 2 corresponden a la especie C. reidii y el nº 3 a C. scillae. Puede verse claramente que todos los ejemplares, en su zona dorsal, muestran un relieve en forma de "flor de cinco pétalos". Tal vez por este motivo, en la Edad Media, los devotos europeos de santa Catalina, se referían a ellos como "piedras de santa Catalina con flores"
Fotografía original de Franco Russo


Propuesta de solución para el 2º enigma: Ni rastro de referencias a la ubicación de la ermita primitiva ni de sus restos arquitectónicos 

Aunque algún autor "moderno" (siglo XVII) dice que, algunos años antes de que él lo  escribiera, se había levantado una pequeña ermita conmemorativa junto al huerto monacal, para celebrar el hallazgo casual de la imagen de santa Catalina, en aquel mismo lugar, por un cazador que le disparó un escopetazo al confundirla con una paloma, ninguno de los autores antiguos hace ninguna referencia a que la imagen de la santa que presidía la iglesia, primitivamente, hubiese sido hallada de manera semejante.
La historia legendaria del hallazgo de la imagen de la santa, semioculta encima de una rama de la copa de una encina, parece ser una leyenda de nueva creación, muy posterior al inicio de la devoción popular a la santa, en aquel lugar de la sierra de Badaya, pues es de suponer que alguna imagen suya debería presidir la primitiva ermita "castrense", acondicionada en el patio de armas de la casa fortificada de los señores de Iruña, hacia finales del siglo XIII o principios del siglo XIV.

La hipotética suposición personal de que la primitiva ermita de santa Catalina pudiera haber estado integrada en la arquitectura del primitivo complejo militar, formado por la torre de vigilancia y la casa fuerte de defensa, se basa en tres hechos históricos, debidamente reforzados por los correspondientes indicios. 
El primero, es que como los templos e imágenes religiosos, más sagrados para los cristianos, eran un objetivo de destrucción para los musulmanes más fanáticos, por lo tanto, la mejor manera de proteger un santuario y su contenido sagrado, era construirlo en el interior de un recinto fortificado. Condición que cumplía perfectamente el reaprovechamiento religioso del antiguo patio de armas de la casa fortificada, reconvertido en ermita.
El segundo hecho que permite plantear la misma suposición de un santuario integrado en el edificio militar, es que los arqueólogos y arquitectos modernos, que recientemente han estado buscando sus ruinas o marcas de cimentación, por todo el terreno de los alrededores de las ruinas del conjunto conventual agustiniano, usando los medios técnicos más sofisticados de hoy día, como son los georadares, no han podido hallar ni un solo indicio de su existencia, al memos como una construcción individual o independiente del conjunto monástico.
El tercer hecho, es el hallazgo de algunos enterramientos a bastante profundidad, en el subsuelo de la zona del coro, lo que ha hecho pensar a algún arqueólogo que la primera iglesia se construyó ampliando la ermita primitiva sobre el cementerio anejo... y justamente la zona del coro se corresponde con la ubicación de la primitiva casa-torre fortificada  


Esquema histórico-arquitectónico de las ruinas del complejo monacal de santa Catalina de Badaya. Los diferentes colores indican épocas históricas diferentes y funciones de uso distintas.
Imagen: Cortesía de Daniel Luengas Carreño. Arquitecto


El aumento del atractivo social y religioso del lugar, debió favorecer el incremento de las actividades religiosas de culto dedicadas a la santa alejandrina, tanto en intensidad como en frecuencia, por tanto aumentaría proporcionalmente la masa social de devotos recolectores de "piedras de santa Catalina", en los alrededores del convento agustiniano, progresivamente en lugares cada vez más alejados del santuario, debido al efecto extractivo del expolio religioso. La actividad devocional, de tipo tradicional y supersticioso, consistente en recoger buenos ejemplares fósiles de Micraster, cerca del monasterio de los frailes agustinos, se habría mantenido bien viva y activa, al menos durante cerca de tres siglos y medio (1490-1836), desde finales del s. XV hasta finales del primer tercio del siglo XIX.   

Vista aérea de las ruinas del complejo conventual agustiniano, en la actualidad. 
En el lado derecho (N), los muros en forma de cruz latina invertida indican la situación de la  antigua iglesia en el complejo monástico-señorial, único  espacio dedicado al culto religioso. En uno de sus dos altares principales, se veneraba una imagen de santa Catalina, patrona del lugar. Suponemos que los 3 santuarios de santa Catalina, de dimensiones distintas y progresivamente crecientes, se fueron superponiendo, reutilizando y reformando esa misma zona del complejo monástico. 
Imagen: Hotel Dato

Propuesta de solución para el 3er. enigma: Posibles causas sociales que habrían podido favorecer la crisis, el declive, el abandono y el olvido de las ancestrales tradiciones religiosas populares, asociadas a los fósiles de erizos del género micraster, localizados en los alrededores del convento de santa Catalina de Badaya

Debido a la aplicación de la ley de Desamortización de Mendizabal, en 1835, se produce el cierre del convento, el desplazamiento de sus ocupantes y la expropiación de todas sus propiedades rústicas. Los monjes agustinos que lo ocupaban desde 1472, se vieron forzados a abandonarlo de forma definitiva e irreversible. Siendo trasladados los objetos e imágenes sagradas a diversas iglesias parroquiales de las poblaciones circundantes. 

Es muy posible que a partir de 1836, con el cierre de la iglesia del convento y cesar el culto institucional a la santa, cesara la celebración del culto popular por medio de las romerías tradicionales, procedentes de muchas localidades del entorno comarcal. Con el cese de la recolección ritual de las   piedras de santa Catalina, que debían ser recolectadas por los devotos en el transcurso de alguna romería, empezase a entrar en decadencia la veneración popular hacia este tipo de fósiles y las costumbres supersticiosas asociadas a ellos.

Aspecto de las ruinas del convento de santa Catalina de Badaya según refleja una fotografía de principios del siglo XX. COLECCIÓN: Bernardo Estornés Lasa
Imagen: Auñamendi Eusko Entziclopedia

Pero el cese abrupto de las romerías y del culto popular a la imagen de la santa, a partir de la expropiación de los bienes de la orden religiosa en 1835, quizás podría explicaría porqué en la actualidad, tras casi dos siglos de silencio y olvido, los habitantes de la zona ignoran casi completamente, el folclore paleontológico generado por las piedras de santa Catalina de Badaya, del que solo se conserva un recuerdo muy vago e impreciso.


Solicitud de colaboración informativa a l@s ciudadan@s alaveses y no alaveses

Desde esta tribuna se ruega encarecidamente a cualquier persona nativa de la comarca de Vitoria que conozca la existencia de alguna antigua costumbre alavesa, tradicional y popular, relacionada con las piedras de santa Catalina de Badaya, nos la haga saber por medio de un "comentario" enviado al blog o mediante un mensaje de correo electrónico, a la dirección que aparece en el ángulo superior del lateral derecho.

Igualmente estamos extraordinariamente interesados en conocer el aspecto que pudieron haber tenido los colgantes protectores, confeccionados por el herrero de Trespuentes, con pequeños ejemplares de las piedras de santa Catalina de Badaya, engarzadas en montura de plata. 
Si alguien pudiera conocer alguna persona que conservase en su poder, alguno de estos colgantes mencionados, ya sea como objeto de curiosidad o como una antigüedad, por haberlos encontrados en el fondo de un cajón, recibido como parte de una herencia familiar o haberlo  comprado como objeto de anticuario. Le agradeceríamos nos hiciese llegar algunas imágenes fotográficas. Pero si ello no fuera posible, también nos resultarían útiles unos buenos bosquejos gráficos. En el caso de no disponer de ejemplares de esas joyas, también nos servirían los bosquejos realizados de memoria, de aquellos antiguos colgantes familiares hoy desaparecidos, comentando los principales detalles. 
Toda esta valiosa información patrimonial nos la pueden hacer llegar como adjuntos de correo, mediante la dirección de correo electrónico, antes mencionada.

Si por fortuna alguien conoce el nombre y/o apellido del herrero-orfebre de Trespuentes o puede localizar en algún documento los años o década en los que este artesano estuvo realizando los colgantes protectores, y nos lo quisiera comunicar, su aportación sería una magnífica contribución a nuestra investigaciones y a la conservación de la historia cotidiana y del patrimonio inmaterial de la localidad.

A tod@s aquell@s corresponsales alaveses, dispuestos a colaborar con sus aportaciones para ayudarnos en nuestras investigaciones etnopaleontológicas alavesas, les agradecemos, de manera anticipada, su inestimable y generosa colaboración.


Agradecimientos

- Al Dr. Ugo Bazzotti, mi buen amigo mantuano, experto en Historia del Arte Medieval y Renacentista, estimulante promotor de mi participación en un proyecto editorial en Italia, aportando a dicha publicación un capítulo relacionado con las denominadas "piedras de santa Catalina" de Badaya.
- A Salvador Cuesta, mi buen amigo, corresponsal y colaborador vitoriano, laborioso, perseverante y eficiente, por los interesantes datos localizados, comentados y aportados y por las buenas reseñas bibliográficas proporcionadas.
- Al Dr. Georg Friebe, mi buen amigo austriaco, geólogo experto en Geología pintoresca alpina, por  haberse interesado, hace ya muchos años, por mis estudios de folclore paleontológico ibérico y europeo y muy especialmente por haberle recomendado al Dr. Ugo Bazzotti que reclamase mi asesoramiento experto, sobre el tema de las denominadas "piedras de santa Catalina" que él dedujo que eran las de Badaya.
- Al Dr. Daniel Luengas Carreño, arquitecto, por la información proporcionada sobre numerosos aspectos histórico-arquitectónicos del complejo monacal de santa Catalina" de Badaya.


Fuentes

- Abdehamid, M. & Al-Qott, G. (2001). Upper Cretaceous echinoids from Gebel El Hamra and Gebel El Minsherah, North Sinai, Egypt. Earth Science Serv, vol 15 (p. 1-31)
- Anónimo. Desamortización española. Wikipedia
- Astudillo-Pombo, Heraclio (2019). Algunos aspectos históricos, paleontológicos y etnopaleontológicos relativos a las piedras de santa Catalina (Micraster coranginum) de Badaya, en Piccinelli, R., Shemek, D. & Tamassia, O. (Edit.). Itinera chartarum. 150 anni dell'Archivio di Stato di Mantova. Saggi in onore di Daniela Ferrari. Milán. Silvana Editoriale (pp. 233-244)
- Bazzotti, Ugo (2017). Comunicación personal, vía e-mail, 15-06-2017
- Cela Trulock, C. J. (1952). Del Miño al Bidasoa. Notas de un vagabundaje. Barcelona.  Noguer (pp. 59-60; p. 72)
- Cuesta, Salvador (2018). Diversas comunicaciones personales, vía e-mail, a lo largo de 2018
- El-Qot, G.  & Abdulsamad, E (2016). Cenomanian-Turonian biostratigraphy of the Jardas Al Abid area, Al Jabal Al Akhdar, northeast Libya. Journal of African Earth Sciences 121. May. pp. 84-99
- El-Qot, G.; Fürsich, F.; Abdel-Gawad, G. & Ayoub-Hannaa, W. (2009). Taxonomy and palaeoecology of Cenomanian-Turonian (Upper Cretaceous) echinoids from eastern Sinai, Egypt. Beringeria 40: 55-98
- Luengas Carreño, Daniel (2016). "Santa catalina de Badaia, de casa primitiva de los Iruña a convento." Askegi, 10, pp. 76-87.

sábado, mayo 15

Gastronomía ibérica de inspiración paleontológica (16)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Universitat de Lleida 

El inesperado final de los "geosabores", "geomenús", "geoplatos" y "geotapas" relacionados con el registro fósil en los territorios de los diversos Geoparques españoles

Introducción

Después de haber estado tratando sobre "geosabores", "geomenús", "geoplatos" y "geotapas" relacionados con el registro fósil existente en algunos de los diversos Geoparques andaluces,  en varias de nuestras anteriores entradas paleonto-gastronómicas (2018-2021) esperábamos poder proseguir con la misma temática, en otros Geoparques. 

En una primera búsqueda genérica, el único Geoparque español que emitió un señal esperanzadora fue el Geoparque extremeño de Villuercas-Ibóres-Jara, así es que nos pusimos a realizar una búsqueda sistemática y exhaustiva, en Internet, sobre la oferta gastronómica en el territorio cacereño del Geoparque Villuercas-Ibóres-Jara. Tras una infructuosa exploración intensiva, desafortunadamente para nuestros optimistas propósitos, nos encontramos completamente empantanados en medio de un erial casi vacío de casos, el panorama solamente ofrecía un único caso, el primero que había sido descubierto, era el único que existía. 

Ante tan tremenda sorpresa y frustración, confiábamos en poder resarcirnos del gran fiasco extremeño, por medio de otros futuros hallazgos, que deseábamos poder realizar en algunos de los otros restantes Geoparques españoles. A pesar de que en una primera búsqueda genérica y superficial ninguno de ellos había dado señales de producir aquel tipo de producto gastronómico que se necesitaba hallar. 

A medida que nuestras exploraciones gastropaleontológicas iban avanzando, lenta y trabajosamente, por el territorio de otros nuevos Geoparques españoles, nuevos fracasos y más decepciones fueron jalonando nuestro frustrante itinerario. Tales resultados parecían hacer evidente que el "filón temático" de los "geosabores", "geomenús", "geoplatos" y "geotapas" de inspiración paleontológica, que tan buenas sensaciones y expectativas nos había creado en la exploración de algunos de los Geoparques andaluces, estaba definitivamente agotado, pues fuera del territorio andaluz no aparecían. Era más que evidente que en el territorio de los otros 12 Geoparques españoles, la perspectiva de las elaboraciones gastronómicas con referencias paleontológicas no parecía existir y el tema no podría tener continuidad. Ante una realidad tan negativa y tan contundente, nos quedamos faltos de materia y sobrados de decepción, motivos suficientes para dar por finalizado el tema de los "geosabores", "geomenús", "geoplatos" y "geotapas" relacionados con el registro fósil, típico de cada uno de los diversos Geoparques españoles. 

Quedaba claro que aquella creencia personal, con la que se inició el tema, según la cual los casos de los Geoparques andaluces debían tener réplicas semejantes en otros Geoparques españoles, era tan ingenua como errónea y producto de una generalización una probabilidad de futuros sucesos, sin suficientes evidencias ni fundamentos. Actuando impulsados por el error de creer que aquella situación que se daba en los Geoparques de Andalucía, podía ser lo normal en otros varios geoparques españoles, cuando en realidad era una situación totalmente excepcional en el conjunto de los Geoparques españoles.

Si el lector lo desea, puede consultar el contenido de las anteriores entradas, publicadas en el blog, relativas al tema:

1. Geoparque Sierras Subbéticas  (1ª parte): http://folklore-fosiles-ibericos.blogspot.com/2018/07/gastronomia-iberica-de-inspiracion.html

2. Geoparque Sierras Subbéticas (2ª parte): http://folklore-fosiles-ibericos.blogspot.com/2018/12/gastronomia-iberica-de-inspiracion.html

3. Geoparque Sierra Norte de Sevilla (1ª parte): http://folklore-fosiles-ibericos.blogspot.com/2019/07/gastronomia-iberica-de-inspiracion.html

4. Geoparque Sierra Norte de Sevilla (2ª parte): http://folklore-fosiles-ibericos.blogspot.com/2020/03/gastronomia-iberica-de-inspiracion.html

5. Geoparque Sierra Norte de Sevilla (3ª parte): http://folklore-fosiles-ibericos.blogspot.com/2020/05/gastronomia-iberica-de-inspiracion.html


La única oferta paleontogastronómica del Geoparque Villuercas-Ibóres-Jara, el último caso español a comentar

Después de haber localizado, estudiado y presentado los "geomenús", "geoplatos" y "geotapas" de los territorios de alguno de los Geoparques de Andalucía, el siguiente Geoparque español a estudiar había de ser el Geoparque Villuercas-Ibóres-Jara, en la provincia de Cáceres (Extremadura), dado que fue el primero y único en manifestar indicios, luego confirmados, comprobando que ofrecía un "geoplato" de inspiración paleontológica. 

El territorio del Geoparque extremeño, con un nombre compuesto con el que nos indica que incluye tres territorios correspondientes a dos comarcas naturales (las Villuercas y los Ibóres) y a una subcomarca natural (La Jara cacereña). Cada una de ellas con sus aportaciones de elementos naturales y culturales particulares, que son característicos y derivados de sus correspondientes condiciones geológicas, climáticas, sociales y culturales.

Haber hallado un único caso de "geoplato" en todo el Geoparque no nos sirve de consuelo 

Tras arduos esfuerzos durante semanas, rastreando las Redes a la búsqueda de "geomenús", "geoplatos" y "geotapas" que mostraran explícitamente alguna relación con el registro fósil del Geoparque de las Villuercas-Ibóres-Jara, tan solo, se consiguió localizar un único "geoplato" de inspiración paleontológica. El hallazgo sucedió en la oferta gastronómica "GeoSabores" correspondiente a la Geodisea del año 2015, cuando el Geoparque fue reconocido por la UNESCO. 

Aquel único "geoplato" de inspiración paleontológica formaba parte del denominado "Geomenú de las Tierras Apalaches", un nombre con resonancia claramente geológica, indicio que hacía presagiar una oferta geogastronómica mucho más completa. Se ofrecía en el Restaurante de la Hospedería del Real Monasterio de Guadalupe, en la localidad de Guadalupe, en Cáceres (Com. Auton. de Extremadura). 

Aquel "geoplato" constituía el primer plato del "geomenú" y se llamaba "Fósil de rulo de cabra de los Ibóres con foie y manzanas, sobre "coulis" de cerezas del Mato" . El rulo es un tipo de queso pequeño de forma cilíndrica.

Como, en Internet, no se pudo obtener ninguna descripción física ni ninguna fotografía del "geoplato" antes mencionado, se desconoce cual podía ser el aspecto visual de su presentación global y del denominado "Fósil de rulo de cabra". Por tanto no se ha podido hacer ningún comentario o juicio de valoración sobre su aspecto global, ni se puede opinar sobre la adecuación, o inadecuación, de utilizar el término "fósil", en su denominación.

Aspecto de cuatro "medallones" cortados de un "rulo" o cilindro de queso de cabra, esta es la forma más habitual de presentación y consumo de este tipo de queso. No tenemos ni la menor idea de cómo se pudieron presentar este tipo de elementos alimenticios para poder asociarlos de manera creíble al término "fósil".  De todas maneras debemos felicitar al Restaurante de la Hospedería del Real Monasterio de Guadalupe, pues fue el único negocio del sector hostelero del Geoparque que, en 2015, mostró algo de interés al intentar conectar, tímidamente, su oferta gastronómica con el patrimonio paleontológico y geológico de su entorno.

Imagen: Meat2hours

El variado registro fósil del Geoparque

En el territorio del Geoparque de las Villuercas-Ibóres-Jara no escasean los fósiles, ni su biodiversidad es tan escasa, como para no poder haber encontrado en ellos inspiración suficiente como para no poder diseñar varias presentaciones originales y vistosas y crear nombres sugerentes para esos "geoplatos" o "geotapas". 

El contenido fósil de las rocas paleozóicas del Geoparque Villuercas–Ibores–Jara nos habla de dos antiquísimos suceso paleobiológicos transcendentales para la evolución de la vida en el planeta Tierra. 

El primero de los dos sucesos, mencionados, es “la gran explosión biótica del Cámbrico”. Algunos niveles de los estratos calizos del valle del rio Ibor (anticlinal del Ibor) contienen unos fósiles muy raros, característicos del período Ediacárico, con una antigüedad de 635 a 542 millones de años. Esos fósiles pertenecen al poco conocido género   Cloudina. Los restos fósiles de Cloudina tan sólo se ha encontrado en unos poquísimos lugares de todo el mundo, como son California, Extremadura, Namibia, Omán, Rusia y Uruguay. 

Aspecto, a bastante aumento, de una acumulación de caparazones bien conservados pertenecientes a numerosos individuos de Cloudina carinata, Cada uno está formado por numerosas piezas en forma de embudo, enchufadas unas dentro de otras. Foto: Iván Cortijo et al.

Imagen: https://www.agenciasinc.es/Noticias/Hallan-una-nueva-especie-fosil-en-Extremadura

Los yacimientos de El Cerro de la Mina en la localidad de Castañar de Ibor y del olistroma del Pedroso, cerca de Villar del Pedroso,  en la provincia Cáceres y los de El Membrillar, en Helechosa de los Montes, y de Villarta de los Montes, ambos en la provincia de Badajoz. Han proporcionado pruebas que testimonian que las acumulaciones de individuos de Cloudinas carinata con sus pequeñas conchas calizas contribuyeron a formar unas estructuras con funciones semejantes a las de los actuales arrecifes barrera de coral, cercanos a la costa, en mares cálidos y poco profundos, poco antes de que se produjese "la Gran Radiación Ordovícica".

Representación gráfica, hipotética, del posible aspecto que pudo haber tenido, en vida, un individuo del género Cloudina, según el paleoilustrador Nobumichi Tamura. Una especie de gusano marino, protegido dentro de su caparazón articulado mineral.

Imagen:https://www.deviantart.com/ntamura/art/Cloudina-911945808

También se han encontrado los primeros fósiles de Sinotubulites y Protolagena, citados por primera vez en Europa, y estromatolitos y trombolitos, dos tipos de bioconcreciones acumuladas por cianobacterias, además de un grupo heterogéneo de pequeños fósiles tubulares aún sin describir e identificar. Esta compleja asociación biológica es comparable a la descrita en la Formación Dengying de China. Extremadura posee uno de los yacimientos más importantes de este tipo de fósiles de todos los que se conocen por todo el mundo. Esto fósiles se empezaron a estudiar en Castañar de Ibor, pero más tarde han aparecido en otros yacimientos, concretamente en Helechosa de los Montes, en Villarta de los Montes y también en Villar del Pedroso, pero sobre todo hay que destacar el yacimiento de Villarta de los Montes.

El segundo suceso transcendental fue la “gran radiación biótica del Ordovícico”,  representada en el registro fósil de este Geoparque por una abundancia excepcional de fósiles de invertebrados marinos, como son los braquiópodos, briozoos, equinodermos (crinoideos), moluscos (bivalvos y cefalópodos), graptolitos y trilobites que se han localizado en diversos yacimientos. 

Además de los fósiles mencionados, también existen diversos tipos de icnofósiles o "huellas fosilizadas de actividad biológica ". Las más conocidas, por ser las más frecuentes y más visibles en el territorio del Geoparque y en publicaciones, son las "crucianas" o "cruzianas". Menos visibles y menos frecuentes resultan los denominados "skolitus" y "daedalus", producidos por la excavación de "gusanos" minadores de la capa superficial de los sedimentos del fondo marino.

Representación gráfica del fondo marino de la época ordovícica, con los diversos tipos de seres vivientes que lo habitaban y que por su constitución y actividad ha dejado como testimonio de su existencia pretérita sus restos fósiles, en diversos lugares de diferentes localidades del Geoparque. Fotografía de Lourdes  Torres Hidalgo.
Imagen: Centro de Interpretación de los Fósiles de Navatrasierra, Cáceres (Extremadura).

Para conocer el patrimonio paleontológico, geológico y mineralógico del Geoparque  Villuercas-Ibores-Jara, lo mejor que puede hacer el visitante es acercarse a la localidad cacereña de Logrosán para visitar el Museo Geológico y Minero de Logrosán o acercarse a Cañamero para visitar el Centro de Interpretación del Geoparque en Cañamero.  Otra opción igualmente interesante es acercarse a la localidad de Navatrasierra para visitar el Centro de Interpretación de los Fósiles del Geoparque, en el municipio de Villar del Pedroso

Algunos fósiles emblemáticos en el territorio del Geoparque

En el territorio del Geoparque se pueden encontrar algunos tipos de fósiles que por algún motivo, se han convertido en personajes simpáticos, dicharacheros y alegres, utilizados para conectar y comunicarse fácilmente con los niños visitantes. Unos son personajes gráficos que protagonizan publicaciones convencionaless o digitales con finalidades didácticas, mientras que otros son actores convenientemente disfrazados, cuya función es interactuar con los niños y niñas visitantes o servir de guías o monitores en determinadas actividades lúdicas o educativas. Es el caso de  "Cloudina" y "Trilobites".

Aspecto de una de las fichas del juego web interactivo "Aprende jugando con Geopaca", vista por su cara anterior, donde está la pregunta a resolver o la información a ampliar.  El personaje vestido de amarillo con gorra y guantes azules que aparece en el centro de la parte inferior, es "Cloudina". Es la representante de un tipo de animales marinos invertebrados muy antiguos, los primeros que se construyeron un exoesqueleto mineral, articulado, formado de piezas calcáreas de forma tronco-cónica, para proteger su cuerpo blando. Se puede acceder por medio de este enlace:  https://www.geoparquevilluercas.es/geoparque-extremadura/proyecto-educativo/aprende-con-geopaca/ 

Imagen: Geoparque Villuercas-Ibores-Jara 

En determinados eventos sociales, organizados en ciertas localidades del Geoparque y sus alrededores, como puede ser Guadalupe, pueden localizarse una pareja de personajes femeninos, vestidos de forma colorida y estrafalaria. Son "Cloudina" y "Trilobites", las dos mascotas paleontológicas del Geoparque Villuercas-Ibores-Jara. Su misión es relacionarse con los niños y niñas pequeños que visitan el lugar o participan en la actividad colectiva, siendo los responsable de contarles las historias del Geoparque y de hacerles conocer cuáles son sus “tesoros” naturales o culturales. 

Fotografía tomada en el "Photocall" de "El Mercado de los Sabores" organizado en la localidad cacereña de Guadalupe. Se puede ver a "Cloudina" (dcha.) y a "Trilobites" (izda), las mascotas paleontológicas del Geoparque  Villuercas-Ibores-Jara, acompañando a tres niños visitantes que están posando, entre ambos personajes. 

Imagen: GEODISEA 2015

Es una lástima que su existencia como personajes populares apreciados por los visitantes más pequeños, no haya servido, ni lo más mínimo, para inspirar a algunos de los creadores de productos gastronómicos, en los negocios de hostelería existentes en el territorio del Geoparque, para diseñar "geoplatos" destinados al público infantil.

En otras ocasiones los fósiles emblemáticos, se relacionan indirectamente con el público visitante, ya que cumplen la función de orientar, situar o informar al visitante en los espacios públicos, formando parte de señales indicadoras, en carreteras, calles o plazas, a la par que identifican alguna de las instalaciones o servicios.

Placa indicadora de dirección hacia el Centro de Interpretación de los Fósiles del Geoparque Villuercas-Ibores-Jara en Navatrasierra. Villar del Pedroso (Cáceres). Los trilobites y las crucianas són fósiles muy conocidos, populares y característicos por eso, esta representación gráfica simplificada y poco realista puede ser interpretada correctamente por la mayoría de los visitantes que la contemplan

Imagen: Ruta al Centro de Interpretación de los Fósiles en Navatrasierra

Además pueden servir para identificar gráficamente un servicio cultural relacionado con el patrimonio natural de Geoparque, como es el caso del logo del Centro de Interpretación de los Fósiles del Geoparque en Navatrasierra. 

Logo del Centro de Interpretación de los Fósiles del Geoparque en Navatrasierra. Dado el tipo de contenido faunístico de la exposición y el predominio absoluto de los trilobites, hay que suponer que el artista pretendía representar la figura simplificada de un trilobite. Imagen: Geoparque Villuercas

También pueden servir para identificar gráficamente a un colectivo social, relacionado con diveras actividades relacionadas con el turismo en el Geoparque, como es la Asociación de Empresarios Turísicos del Geoparque Villuercas-Ibores-Jara. El gráfico espiralado que constituye el emblema corporativo de la AETGVIJ, reproduce la forma característica de una porción de una colonia de un tipo de graptolitos fósiles, de la especie Monograptus spiralis del Paleozoico (Ordovícico-Silúrico).

Aspecto del logo primitivo de  GeoVilluercas (izda.), la Asociación de Empresarios Turísicos del Geoparque Villuercas-Ibores-Jara. El "moderno" logo actual (dcha.) resulta mucho menos comprensible e identificable que su precursor, debido a su poco parecido y escasa fidelidad al modelo real original. 

Imagen: GeoVilluercas                

En conclusión, en el territorio del Geoparque existen diversas clase de fósiles, muchos de los cuales son bien conocidos por formar parte del entorno cultural actual, asociado al moderno turismo y deberían haber sido asimilados comercialmente por los empresarios del territorio del Geoparque para crear, a partir de ellos, diferentes productos comercializables, inspirados en su forma, su nombre, su entorno paleoecológico o las localidad de su yacimiento.

La singularidad como señal positiva de identidad y el márquetin como estrategia de negocio competitivo

Viniendo de disfrutar de la excepcionalidad que representaban las originales ofertas de algunos de los Geoparques andaluces, muchísimo más pródigos en creatividad gastronómica comercial de inspiración paleontológica, sin conocer la realidad de otros Geoparques españoles, cuando nos encontrarnos con tan pobres resultados, tras haber realizado el enorme esfuerzo de buscar y filtrar toda la información disponible en Internet, no solo nos causó sorpresa sino también disgusto. irritación y tristeza. 

Después de haber efectuado nuestra investigación sobre la influencia paleontológica en la denominación y presentación de la oferta gastronómica en el territorio de los demás Geoparques, desde que se constituyeron o fueron reconocidos por la Unesco, hasta la actualidad, que quedamos muy frustrados. Pues la ausencia absoluta de denominaciones alusivas al registro fósil y de presentaciones congruentes en los "geoplatos" en los numerosos "geoplatos" y "geotapas", ofrecidos en el territorio de los Geoparques, nos produjo la sensación de que parecía indicar una manifiesta falta de sensibilidad hacia el patrimonio paleontológico y una evidente falta de aprecio hacia el patrimonio geológico del Geopatque, por parte del sector de la hostelería gastronómica. Tal vez era el resultado de un exceso de conformismo, de una tendencia a la rutina o de una gran confianza en la tradición o de desconfianza en la innovación, o peor aún, una clara manifestación de pereza mental o de falta de imaginación creativa en el gremio. Descubriendo con disgusto que parecía triunfar la tendencia a la vulgaridad en las denominaciones de los "geoplatos" y "geotapas" y que el tradicionalismo "modernillo" parecía ser la norma en las presentaciones.

En consecuencia, parece ser que los geólogos y paleontólogos de los Equipos Técnicos de los Geoparques españoles, salvo honrosas excepciones andaluzas, no han sabido seducir o no han podido convencer a los responsables de la gastronomía local, de la interesante oportunidad de negocio, la conveniencia divugativa y la originalidad distintiva que podría suponerles el hecho de incluir un reflejo del registro fósil característico del Geoparque, manifestado en forma de denominación alegórica y de presentación consecuente, en algunos de los productos de la oferta gastronómica local que ofrecerían en sus locales.

Nos resulta tan sorprendente como decepcionante que en el sector gastronómico y en otros sectores turísticos del territorio del Geoparque Villuercas-Ibores-Jara, haya calado tan poco la idea del poder evocativo y referencial de los nombres y del aspecto de algunas productos comerciales. En este caso particular los "geoplatos" y "geotapas" sin un personalidad de referencia paleontológica que sirviera para dar a conocer y poner en valor el patrimonio paleontológico. También nos ha sorprendido el aparente desconocimiento o la posible desconfianza en el efecto multiplicador del patrimonio paleontológico utilizado como un símbolo identificador del territorio y como un referente diferenciador del producto o de la empresa. 

Pero dado que en todos los demás geoparques españoles se ha dado una situación igual o muy semejante, quizás los empresarios hosteleros cacereños pudieron considerar que impregnar  con algunos componentes del registro fósil local, los nombres y las presentaciones de los "geomenús", de los "geoplatos" o de las "geotapas" que elaboraban podría ser demasiado complicado o que los clientes no captarían el "guiño" paleontológico y que habría sido un esfuerzo vano. Por que tal vez es más fácil y menos arriesgado "llamar pan al pan y vino al vino", como se ha hecho toda la vida o que ponerse a hacer experimentos modernos con los nombres y el aspecto de los platos que iban a comerse los clientes, quizás no inspiraría mucha confianza a quienes deben vivir de ese negocio, por que es bien conocido por todos, y recordado por los más mayores, que "con las cosas de comer no se debe jugar". 

Se desconoce si en Andalucía se realizó algún tipo de estudio de márquetin, comparando la demanda o consumo de "geoplatos" con influencia del patrimonio paleontológico y/o geológico y demanda o consumo de "geoplatos" con nombres clásicos y aspectos tradicionales, para conocer predominio de tendencias de demanda o consumo. A la vista de los resultados, parece evidente que la experiencia singular y pionera de los Geoparques andaluces no fue imitada por los otro geoparques españoles. 

Por suerte aún nos queda algún Geoparque en Portugal que en su oferta gastronómica muestra afecto por su patrimonio paleontológico y del que en España se podría aprender bastante, y lo decimos con finalidad pedagógica y sin ningún animo de ofender a nadie, cualquiera que por tener la piel excesivamente fina pudiera sentirse "maltratado, herido o injuriado" por nuestras opiniones poco compasivas.


Algunas reflexiones personales, para finalizar el tema

Como los Geoparques españoles son quince, pero solamente dos y medio de ellos, han cumplido con su obligación ética de prestar apoyo a su patrimonio geológico y paleontológico, a través de sus creaciones gastronómicas, convirtiéndolas en referentes o recordatorios que contribuyan a mejorar su conocimiento público y su valoración social, parece evidente que la mayoría de negocios hosteleros de los Geoparques españoles (12 de 15), no han cumplido con su deber como auxiliares de la divulgación del patrimonio natural de tipo geológico o paleontológico. Es decir, al gremio gastronómico de la hostelería le queda mucho trabajo por hacer y muchos aspectos que mejorar en su oferta, pues no solamente deberían llenar el estómago y nutrir el cuerpo del cliente, sino también contribuir a mejorar su conocimiento sobre el patrimonio geológico y paleontológico, locales. Pues dar de comer y beber no debería estar reñido con la posibilidad de instruir y divertir al comensal.

Anexo:

Listado de Geoparques mundiales de la Unesco, en España, con su año de reconocimiento:

1. Geoparque de las Sierras Subbéticas (Córdoba, Andalucía) 2006

2. Geoparque de Cabo de Gata-Níjar (Almería, Andalucía) 2006

3. Geoparque de la Costa Vasca (Gipuzkoa, País Vasco) 2010

4. Geoparque de la Sierra Norte de Sevilla (Sevilla, Andalucía) 2011

5. Geoparque de Sobrarbe (Huesca, Aragón) 2015

6. Geoparque de Villuercas-Ibores-Jara (Cáceres, Extremadura) 2015

7. Geoparque de Cataluña Central (Barcelona, Cataluña) 2015

8. Geoparque de Molina y el Alto Tajo (Guadalajara, Castilla-La Mancha) 2015

9. Geoparque de la Isla de El Hierro (Canarias) 2015

10. Geoparque de Lanzarote y Archipiélago Chinijo (Canarias) 2015

11. Geoparque de Las Loras (Burgos, Castilla y León) 2017

12. Geoparque de Orígens (Lleida, Cataluña) 2018

13. Geoparque de las Montañas do Courel (Lugo, Galicia) 2019

14. Geoparque del Maestrazgo (Teruel, Aragón) 2020

15. Geoparque de Granada (Granada, Andalucía) 2020


Fuentes

-  Anónimo (2010). Hallan una nueva especie fósil en Extremadura. Agencia SINC 24/3/2010: https://www.agenciasinc.es/Noticias/Hallan-una-nueva-especie-fosil-en-Extremadura

 -  Anónimo (2012). Establecimientos, socios de Geovilluercas que ofrecerán "Geomenús" o "Geotapas" durante la “Tercera Semana Europea de Geoparques”. Geovilluercas 15/05/2012:  http://geovilluercas.blogspot.com.es/2012/05/establecimientos-socios-de.html?m=0

-  Anónimo (2015). GeoSabor: geotapas, geomenús, un Geoparque para comérselo.   Geodisea 2015. Turismo de Extremadura:  http://www.turismoextremadura.com/viajar/shared/galerias/rrtt/eventos/evento_00111/otros/programasemanaweb-COMPLETO.pdf

- Anónimo (2015). Geodisea 2015 ofrece actividades de aventura, cultura y gastronomía en el Geoparque Villuercas-Ibores-Jara. Agencia de Noticias 21/10/2015:    https://www.agenciadenoticias.es/2015/10/21/geodisea-2015-ofrece-actividades-de-aventura-cultura-y-gastronomia-en-el-geoparque-villuercas-ibores-jara/ 

- Anónimo (2015). Actividades permanentes. Geodisea 2015. Turismo de Extremadura:   http://www.turismoextremadura.com/viajar/shared/galerias/rrtt/eventos/evento_00111/otros/programasemanaweb-COMPLETO.pdf

-  Anónimo (2018). Geomenús y geotapas: descubrir el Geoparque Villuercas-Ibores-Jara a través de la gastronomía. Geodisea 2017-2018. Más magin 11/03/2018: http://www.masmagin.com/descubrir-el-geoparque-villuercas-ibores-jara-a-traves-de-la-gastronomia/Masmagin destacado, novedades

- Anónimo. El origen y la radiación de los primeros animales. Geoparque Villuercas-Ibores-Jara, la cuna de la vida animal: https://www.geoparquevilluercas.es/geoparque-extremadura/villuercas-ibores-jara/cuna-vida-animal/

- Anónimo (2017). Una tesis avala la existencia de una nueva especie de fósiles esqueléticos más antiguos en la región. El Diario 04/04/2017:  https://www.eldiario.es/extremadura/sociedad/existencia-especie-fosiles-esqueleticos-antiguos_1_3479974.html 

- Hernández Barreña, Daniel (2016). Villuercas-Ibores-Jara: fósiles, pliegues y el relieve apalachense. Hombre Geológico 20/07/2016:   https://geologicalmanblog.wordpress.com/2016/07/20/geoparque-villuercas-ibores-jara/ 

- Llurdés Coit, Joan Carles (2016). La relación entre gastronomía y geología. El papel de los geoparques en la difusión del patrimonio gastronómico. El caso del Geoparque de la Cataluña Central. Actas del XV Coloquio Ibérico de Geografía. Univ. de Murcia

- Torres Hidalgo, Lourdes (2016). Centro de Interpretación del Fósil en Navatrasierra. Qué ver en el Geoparque Villuercas-Ibores-Jara de Extremadura. Senderuelos, 01/05/2016: https://senderuelos.blogspot.com/2016/05/centro-de-interpretacion-del-fosil-en.html