sábado, agosto 30

Primer Aniversario de FFI

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Dept. Medi Ambient i Ciències del Sòl. Universitat de Lleida

Finaliza el mes de agosto... ¡Se acaban las vacaciones veraniegas! Ergo...hay que volver a currar


Pero estamos contentos porque, también, vamos a celebrar el primer aniversario del blog: FOLKLORE DE LOS FÓSILES IBÉRICOS.

¡Ya hemos cumplido 365 días, en la blogosfera, intentando crear y divulgar contenidos, específicos, de la paleontología cultural y la etnopaleontolgía, ibéricas!
 
Nuestra satisfacción es bastante considerable, pues no siempre las condiciones ambientales resultan muy favorables para compaginar las obligaciones laborales, las opciones profesionales, los compromisos familiares y las reuniones sociales, con otras actividades no remuneradas, ni tan prioritarias

Nuestra (in)justificada euforia nos empuja a querer compartir con nuestr@s lectoras/es la sana alegría que brota de nuestro interior al ser conscientes de que, a pesar de las muchas dificultades ambientales, el proyecto investigador y divulgador ha sobrevivido, la metodología investigadora se ha depurado bastante, el investigador ha aprendido mucho y los resultados de todo ello resultan bastante estimulantes

Así es que, por todo lo dicho y "de motu propio", hemos decidido celebrar el balance positivo de estos primeros 365 días, con tod@s nuestr@s amig@s y conocid@s, de una manera amistosa, sencilla, fácil, barata y autogestionada, recurriendo a la colaboración de You Tube.

Puesto que se trataba de celebrar un cumpleaños, nada más sencillo, apropiado y conveniente que visionar unas pequeñas bromas audiovisuales que aunque no tienen casi nada que ver con la temática del blog, los tres vídeos están relacionada con el tipo de conmemoración de hoy. Se trata de tres versiones, aptas para todos los públicos, del típico Happy Birthday to you ! 












lunes, agosto 18

Grandes huesos fósiles y gigantes imaginarios (4)

Por Heraclio Astudillo Pombo. DMACS-UdL


Gigantes en el Próximo Oriente (2)

La perspectiva paleontológica sobre los míticos gigantes bíblicos

Los restos esqueléticos, procedentes de los cadáveres de "megafauna" (animales vertebrados, terrestres o acuáticos, de más de 1000 kg. de peso), del Cenozoico y del Cuaternario, conservados por fosilización, seguramente proveyeron, de grandes huesos, a los primeros descubridores de la Antigüedad que únicamente provistos de conocimientos míticos, recogidos en relatos y textos conservados por su tradición sagrada, sólo pudieron ser interpretados como "huesos de gigantes" bíblicos. Posiblemente, aquellos supuestos "huesos de gigantes", en realidad pertenecían a grandes animales prehistóricos. Probablemente se trataba de los mismos tipos de grande restos óseos que han sido encontrados, por los paleontólogos modernos, en excavaciones realizadas en la época contemporánea, es decir, durante los siglos XIX y XX. Restos que identificados, científicamente, siempre han resultado ser los huesos de grandes mamíferos prehistóricos.

Aspecto característico de un esqueleto completo y articulado de Gomphotherium. Senckenberg Museum de Frankfurt
Imagen:
 Wikipedia

Hoy en día, se dispone de un amplio catálogo de la megafauna de grandes mamíferos terrestres, del Plioceno y del Pleistoceno, perfectamente identificada y también de un Atlas de su distribución geográfica. Todo ello se ha conseguido a partir de los múltiples hallazgos, de grandes huesos, desenterrados por las excavaciones, contemporáneas, efectuadas en diversos yacimientos paleontológicos de toda la Cuenca Mediterránea. Cuando se seleccionan los yacimientos que están situados en la zona oriental de la Cuenca Mediterránea, se ve que se distribuyen en diferentes lugares que, hoy día, están incluidos dentro de los límites territoriales de los actuales estados de Israel, Líbano y Jordania, límites territoriales que se corresponden con el territorio que ocupaba la antigua Palestina bíblica. Territorio que fue el terreno explorado y conocidos por los israelitas durante sus expediciones exploratorias o militares y en el transcurso de sus migraciones, llevadas a término hace miles de años, hasta instalarse en la denominada "Tierra Prometida".

Aspecto característico de un esqueleto completo y articulado de Deinotherium . Museo Löwentor de Stuttgart
Imagen:
 Wikipedia

Los grandes huesos que inspiraron las antiguas leyendas hebreas, sobre las diversas razas de gigantes que habitaban la Tierra Prometida y sus alrededores, posiblemente, tuvieron como causa huesos idénticos o muy semejantes a los que han sido hallados, en época reciente, por los paleontólogos que han prospectado y excavado esos territorios.


Aspecto característico de la replica artificial, a escala 1/3, de un esqueleto completo y articulado de Stegodon. Feria de Fósiles y Minerales de Tucson.
Imagen
: Treasures of the Earth Ltd

Según las conclusiones a las que ha llegado Adrienne Mayor, historiadora de la antigüedad y folklorista clásica, con la ayuda de paleontólogos actuales y que expresa en su famoso libro The Firts Fossil Hunters, (p.257-258), los mitos antiguos, clásicos, sobre gigantes y grandes monstruos, originados en los países ribereños del Mediterráneos que fueron muy conocidos en la antigüedad, pueden correlacionarse, perfectamente, con la fauna prehistórica.

Aspecto característico de un esqueleto completo y articulado de Mammuthus meridionalis Muséum national d'Histoire naturelle de Paris
Imagen:
 Wikipedia

La  información paleontológica, actual, permite corroborar la afirmación de Adrienne Mayor, mediante multitud de datos paleontológicos acumulados en los últimos 100 años, muchos de los cuales pueden ser consultada en diversas publicaciones, científicas, que se encuentran depositadas en bibliotecas universitarias y centros de investigación. Informaciones que han sido complementada con las explicaciones y comentarios, recibidos de paleontólogos, de reconocido prestigio, mediante encuentros o de comunicaciones personales, obtenidas por medios electrónicos.

Aspecto característico de un esqueleto completo y articulado de Coelodonta antiquitatis
Imagen:
 Wikipedia

Al relacionar los lugares donde, antiguamente, se citaba la existencia de gigantes por los relatos míticos de la Torá hebrea o de la Biblia cristiana, con los lugares en los que, modernamente, se han realizado excavaciones en las que se han producido hallazgos paleontológicos, de grandes huesos, resulta más que evidente que los grandes restos esqueléticos de grandes mamíferos terrestres, miocenos, pliocenos, pleistocenos y holocenos, encontrados recientemente en diversos lugares de lo que fueron territorios de la antigua Palestina bíblica, habrían sido los responsables de las fantasiosas interpretaciones, míticas, creadas por los antiguos israelitas.

Aspecto característico de un esqueleto completo y articulado de Ursus spelaeus,  en posición bípeds, situado junto a un hombre de estatura normal, para poder comparar el tamaño relativo de ambas especies. Es evidente que el esqueleto de un oso cavernario interpretado como un esqueleto humanoide, resulta gigantesco.
Imagen: Ursus Spelaeus din România

Los grandes huesos fósiles hallados por geólogos, paleontólogos y naturalistas, durante los últimos ciento-cincuenta años, en diversos lugares del Próximo Oriente, correspondientes a los territorios de lo que fue la antigua Palestina bíblica, se corresponden con las siguientes grupos y especies zoológicas, de grandes mamíferos extintos en tiempos prehistóricos:

A- Proboscidios de diversas especies:

- Gonfoterios (Gomphotherium sp.), del Mioceno-Plioceno;
- Dinoterios (Deinotherium sp.), del Mioceno-Pleistoceno
- Estegodontes (Stegodon sp.), del Plioceno-Pleistoceno
- Mamuts de bosque o sureños (Mammuthus meridionalis), del Pleistoceno
- Mamuts lanudos o de la tundra (Mammuthus primigenius), del Pleistoceno
- Mamuts de las estepas (Mammuthus trogontherii), del Pleistoceno
- Elefantes primitivos (Elephas (Palaeoloxodon) planifrons) del Plioceno-Pleistoceno
- Elefantes asiáticos antiguos (Elephas maximus), del Holoceno.

Cada una de las distintas especies de proboscidios, citadas anteriormente, además de vivir en épocas prehistóricas diversas, en diferentes lugares, también vivieron bajo condiciones climáticas y ecológicas muy distintas, la evolución bajo determinadas condiciones ambientales habría determinado que cada especie presentase unas adaptaciones etológicas, morfológicas y fisiológicas particulares que determinaría el poder alcanzar unas dimensiones y unas formas que habría permitido adquirir un aspecto muy particular que habría favorecido la interpretación, en clave mítica, de sus restos esqueléticos.


Gráfico en el que se muestran, por medio de siluetas coloreadas, el aspecto y el tamaño de diversos géneros de proboscidios, en comparación con las dimensiones de un humano actual, silueta negra situada a la izquierda.
Imagen: http://en.wikipedia.org/wiki/Stegodon


B- Perisodáctilos.

- Rinocerontes lanudos (Coelodonta antiquitatis), del Pleistoceno;

C- Artiodáctilos

Hipopótamos comunes (Hippopotamus amphibius), del Holoceno;

- Uros o bueyes salvajes gigantes (Bos primigenius), del Holoceno.

Aspecto característico de un esqueleto completo y articulado de Bos primigenius. Los 3 círculos coloreados indican los puntos de impacto de flechas, prehistóricas, por las marcas características en los huesos de las costillas.
Imagen:
Wikipedia


D- Plantígrados

- Oso de Deninger (Ursus deningeridel Pleistoceno;
- Osos de las cavernas (Ursus spelaeus), del Pleistoceno;



 Fuentes:

- Anónimo.  Exploring Greek mythology and the gods in classical literature and art. Theoi Project http://www.theoi.com/ 
- Bandeson, Jean. 1998. Gigantes en la Tierra, en Gabinete de curiosidades médicas. México. Editorial Siglo XXI. (Cap. 4, p. 94-121)
- Bible Gateway. Available Versions http://www.biblegateway.com/versions/
- Chattaway, Peter T. 1994. Giants in the Bible http://peter.chattaway.com/articles/giants.htm
- Cornwell, Jim A. 1995. Biblical Information of Giants (8,850 B.C. to 1,300 B.C.) From The Alpha and the Omega, Chapter Three http://www.mazzaroth.com/ChapterThree/BiblicalInfoOfGiants.htm
- Dennis, Geoffrey. Nefalim, Refaim, Anakim: Biblical Giants http://ejmmm2007.blogspot.com/2007_02_01_archive.html
- Mayor, Adrienne. 2000. The First Fossil Hunters: Paleontology in Greek and Roman Times. Princeton University Press
- Reina-Valera, 1995. La Biblia. Sociedades Bíblicas Unidas. Miami. http://www.biblegateway.com/versions/index.php?action=getVersionInfo&vid=61&lang=9
- Wikipedia, la enciclopedia librehttp://es.wikipedia.org/wiki/Portada
- Wikisource, la biblioteca en línea de textos originales http://es.wikisource.org/wiki/Portada

sábado, agosto 9

Grandes huesos fósiles y gigantes imaginarios (3)

Por Heraclio Astudillo Pombo. Dept, Medi Ambient i Ciències del Sòl, Universitat de Lleida


Gigantes en las creencias y tradiciones del Próximo Oriente (1)

Los gigantes en la mitología hebrea

Posiblemente, el hallazgo de grandes huesos y de construcciones ciclópeas, durante su largo periplo migratorio hasta alcanzar y conquistar la "Tierra Prometida", fueron dos hechos observados por los antiguos israelitas en diversas ocasiones y lugares distintos. Tal cosa debió suceder a lo largo del recorrido de su migración desde las tierras de la antigua Palestina, de donde eran originarios, hasta las del antiguo Egipto, en donde habrían acabado como esclavos y luego en la migración, realizada en sentido inverso, después de su huida de Egipto. Tales observaciones habría sido interpretadas míticamente, de forma muy semejante a la sucedida en otras culturas orientales u occidentales, en circunstancias semejantes y situaciones equivalentes.
Las interpretaciones míticas de antiquísimos hallazgos paleontológicos habrían dado origen a narraciones legendarias que habrían pasado de generación en generación, extendiéndose y adquiriendo credibilidad. 
Posteriormente, las primitivas narraciones habrían sido recogidas por escrito y formando parte de diferentes textos míticos y sagrados del pueblo de Israel. 
Los mitos cosmogónicos hebreos constituyen el primer libro sagrado de los israelitas cuya fiel versión cristiana está contenida en el Libro del Génesis. Al antiquísimo mito de la creación divina del universo y del mundo terrenal, con la creación de la raza humana, se habría añadido el mito del origen de los gigantes como producto de unas relaciones sexuales inpropias. 
Es muy posible que la mentalidad mágica de la época comportase la mitificación de los paradisíacos tiempos edénicos y post-edénicos, desconocidos por su verdadera antigüedad, comportando la magnificación de las dimensiones y capacidades sobrehumanas de las primeras generaciones de seres humanos y de otros seres que se suponía convivieron con ellos y que protagonizaban los relatos míticos más antiguos: los primeros seres humanos, los ángeles, los demonios, ciertas bestias, etc., con las que se pretendía explicar la historia de la nación y el origen de los derechos del pueblo de Israel.
Representación pictórica de las supuestas características y condiciones, paradisíacas, del mítico jardín del Edén, donde vivieron las primeras personas creadas por Dios. "Adán y Eva en el Paraíso Terrenal", de Peter Wenzel (1745-1829). Museos del Vaticano
Imagen: El Paraiso 

Según la antigua mitología hebrea, las primeras generaciones de humanos de la antigüedad, más primordial y por ello más mitificada, habrían alcanzado alturas mucho mayores y vidas más longevas que las de los humanos comunes, propios de los tiempos posteriores. Estas creencias se justificaban en una teoría muy extendida y compartida por otras muchas culturas, según la cual la naturaleza, a imagen de los seres vivos, envejecía con el paso del tiempo. En consecuencia la vitalidad y fuerza generativa de la naturaleza, habría ido disminuyendo, progresivamente, con el resultado de que la raza humana, como todos los demás seres viviente, habrían ido degenerando, poco a poco, y como consecuencia habría ido disminuyendo de estatura, de vigor y de longevidad. 

Según esas mismas fuentes mitológicas, hebreas, Adán habría medido 4,5 m. de altura y Noé 3,6 m., por consiguiente si se compara a los padres de la humanidad o de Israel, con la gente 'moderna', que alcanza solo 1,8 m., de altura, es evidente que las primeras generaciones humans habrían pertenecido a unas antiguas razas de gigantes, menguantes con el paso de los siglos y que fueron los primeros pobladores de la Tierra, en los inicios de la historia humana. Además se decía que Adan habría vivido 930 años  que Matusalén había alcanzado los 969 años y Noé los 950...

Gráfico moderno, realizado para poner en evidencia la gran estatura de los hombres antiguos, en comparación con la de los actuales-



Los gigantes en La Biblia.

La Biblia cristiana, es una herencia hebrea, lógica y natural, en una religión surgida a partir de una secta judáica, "El Libro de los libros" de los cristianos recoge las mismas narraciones que contenían los libros sagrados de los hebreos que recogían los mitos de los israelitas. 

En el libro del Génesis, capitulo 6, versículo 4 dice:
"Por aquel entonces había nefalim o nefilim (raza de gigantes) en la Tierra, y también los hubo después de que los hijos de Dios se unieran a las hijas de los hombres y ellas les dieron hijos: éstos fueron los gibborim, una raza de superhombres que fueron los héroes de la antigüedad, hombres famosos. "

El relato bíblico, algunos versículos más adelante, sugiere que los "gigantes antediluvianos", al igual que otros seres, humanos y animales de aquello tiempos antiguos, considerados indeseables por su gran impiedad o por su enorme maldad, fueron exterminados por las aguas purificadoras del Diluvio Universal que envió Yavé para hacer desaparecer sus razas de la faz de la Tierra, al quedar todo el mundo cubierto por las aguas.

Grabado de Gustave Doré, representando una dramática escena del Diluvio, en la que un grupo de desesperados intentan encaramarse sobre una peña aún no cubierta por las aguas diluviales
Imagen: Flood myth 

- Sabiduría 4.6: "Así también, al comienzo, cuando murieron los orgullosos gigantes, la esperanza del mundo se refugió en una balsa (el Arca de Noé) que, conducida por tu mano (Yahvé), dejó al mundo la semilla de una nueva humanidad".


Algunos gigantes escaparon al Diluvio 

Pero parece ser que, a pesar de los catastróficos efectos del Diluvio Universal, no se acabó totalmente la estirpe de los gigantes, pues según otros relatos recogidos por el Antiguo Testamento, se hace evidente que existieron diversos "gigantes postdiluvianos". Pues aparecen protagonizando diversos episodios, más o menos, memorables para los israelitas de aquellos lejanos tiempos, los cuales los situaron habitando en lugares diversos del Oriente Próximo, por los que ellos pasaron de camino hacia la Tierra Prometida, despues de la Huida de Egipto. 
Aquellos "gigantes postdiluvianos", excepcionales, sobrevivientes al castigo divino aparecen citados en distintos libros antiguos, de los que, en conjunto, componen la Sagrada Biblia, tales libros y pasajes, en los que se menciona a los gigantes postdiluvianos, son los siguientes:

Gráfico moderno, realizado a partir de las descripciones de diversos autores antiguos, con finalidad comparativa. De izquierda a derecha: un chico judío, antiguo, normal; el gigante Goliat (según los datos recogidos en la Septuaginta, los Rollos del Mar Muerto y Josefo), el gigante Goliat (según los datos recogidos en Símaco, la Vulgata, y el Texto Masorético) y Og, el rey gigante del reino de Bashán
Imagen: remain of giants 

- Génesis 14.5: "En el año decimocuarto vino Quedorlaomer con los reyes que estaban de su parte y derrotaron a los refaítas (raza de gigantes) en Astarot Karnaim, a los zuzitas (raza de gigantes) en Ham, a los emitas (raza de gigantes) en Save-quiriataim."

- Números 13.33: Cuando Moisés envió espías a la tierra de Canaán, regresaron con la noticia de que allí habitaban gigantes: "Vimos allí nefilim (gigantes), de la estirpe de Anac, (los anakim raza de gigantes). En comparación con ellos , a nuestro parecer, nosotros éramos como langostas, y así les parecíamos a ellos."

- Números 13.24: Y llegaron hasta el arroyo de Escol (territorio de gigantes), y de allí cortaron un sarmiento con un gran racimo de uvas, del cual trajeron dos colgados en un palo, y también enormes granadas e higos. 


Pintura, representando a dos exploradores israelitas que regresan, a su campamento, después de haber estado espiando en el territorio de Canaán, territorio de gigantes, trasportando entre los dos, colgados de un palo, dos gigantescos racimos de uvas, con los que demostrar la gran fertilidad del terreno y la calidad de los frutos cultivados por los gigantes, .
Imagen: Biblija 

- Deuteronomio 2.10: Los emim (raza de gigantes), son un pueblo grande y numeroso, y alto como los anakim o hijos de Anac (raza de gigantes), que habitaron en esa tierra antes. Ellos eran tenidos también, por gigantes como los anakim o hijos de Anac (raza de gigantes); y los moabitas los llaman emitas. 
- Deuteronomio 2.20-21:20 "Por tierra de gigantes fue también ella tenida; habitaron en ella gigantes en otro tiempo, a los cuales los amonitas llamaban zuzitas o zuzim (raza de gigantes).
- 21 Éstos eran un pueblo grande, numeroso y alto, como los hijos de Anac (raza de gigantes), a los cuales Jehová exterminó ante los amonitas. Éstos desalojaron a aquellos y habitaron en su lugar."

- Deuteronomio 3.11: Porque únicamente Og, rey de Basán, había quedado de la estirpe de los refaim (raza de gigantes). Su cama, era una cama de hierro, ¿No está en Rabá de los hijos de Amón (amonitas)? Su longitud es de nueve codos (3,52 m.), y su anchura de cuatro codos (1,76 m.), según el codo de un hombre" (0,44 m.).

Ilustración de un libro, perteneciente a una fábula hebrea, según la cual el rey gigante Og, soberano del reino de Bashan, habría logrado sobrevivir al Diluvio universal que exterminó a todos los demás gigantes, haciendo uso de su astucia, de un unicornio...y del Arca de Noé que le mantuvo siempre a flote.
Imagen: Remain of giants 

- Baruc 3.26, 3.27 y 3.28: ..."26. Allí nacieron los famosos nefalim o nefilim (gigantes) de los primeros tiempos, de gran estatura y expertos en la guerra. 27. Pero no fue a ellos a quienes Dios eligió y les dio el camino de la ciencia; 28. ellos perecieron por su falta de discernimiento, perecieron por su insensatez".

- Eclesiástico. 47.4: "¿Acaso, siendo joven (David), no mató a un gigante y extirpó el oprobio del pueblo, cuando lanzó una piedra con la honda y abatió la arrogancia de Goliat (raza de gigantes)?"

- Josué 12.4: (Conquistas del ejercito de Moisés) "El territorio de Og, rey de Basán y un descendiente de los refaim (raza de gigantes), que habitaba en Astarot y en Edrei, y dominaba en el monte Hermón, en Salca, en todo Basán hasta los límites de Gesur y de Maaca, y en la mitad de Galaad, territorio de Sehón, rey de Hesbón ."

- Josué 13.12;1º: (Josué era ya viejo, entrado en años, cuando Jehová le dijo: «Tú eres ya viejo, de edad avanzada, y queda aún mucha tierra por poseer) ....y en Basán queda aún todo el reino de Og, que reinó en Astarot y en Edrei, y era el último sobreviviente de los refaim (raza de gigantes), pues Moisés los había derrotado y expulsado.

- Josué 15.8; 2º: (Otorgando territorio de la tribu de Judá) ..."Sube este límite por el valle del hijo de Hinom, al lado sur del jebuseo, que es Jerusalén. Luego sube por la cumbre del monte que está enfrente del valle de Hinom, hacia el occidente, el cual está al extremo del valle de Refaim (raza de gigantes), por el lado del norte".

- Samuel 20.4;1º: (Los hombres de David matan a los gigantes) ...."Después de esto aconteció que tuvo lugar una batalla en Gezer contra los filisteos; y Sibecai, el husatita, mató a Sipai, uno de los descendientes de los refaim (raza de gigantes); y fueron humillados"

Joe Taylor, creador del Mt. Blanco Fossil Museum, en Crosbyton, Texas, posando ante un montaje realizado por el mismo con el que este artista polifacético, creacionista convencido, paleontologo aficionado y creyente literalista de los textos bíblicos, pretende demostrar que, en la antigüedad, la Tierra estuvo poblada por humanos y humanoides gigantes. En el centro del montaje, se muestra un fémur de un supuesto gigante y, a la derecha, un fémur humano...
Imagen: Mt Blanco Fossil Museum, 

- Samuel 21.16; 2º: (David era ya viejo, demasiado entrado en años para ir a la batalla) ..."e Isbi-Benob, uno de los descendientes de los refaim (gigantes), cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce, y que llevaba ceñida una espada nueva, trató de matar a David"

- Crónicas 20.4-8:  
- 4 "Después de esto aconteció que tuvo lugar una batalla en Gezer contra los filisteos; y Sibecai, el husatita, mató a Sipai, de los descendientes de los gigantes; y fueron humillados. 
 -5 Y hubo otra guerra contra los filisteos; y Elhanán hijo de Jair mató a Lahmi, hermano de Goliat (un gigante), el geteo, cuya lanza tenía un asta tan grande como un rodillo de telar.  
- 6 Volvió a haber guerra en Gat, donde había un hombre de gran estatura, el cual tenía seis dedos en los pies y las manos, veinticuatro en total; y era descendiente de los gigantes.  
- 7 Este hombre desafió a Israel, pero lo mató Jonatán hijo de Simea, hermano de David.   
-8 Estos eran descendientes de los gigantes de Gat, los cuales cayeron a manos de David y de sus siervos."

Representación artística del momento en que el arrogante gerrero filisteo, el gigante Goliat, es abatido de una certera pedrada, recibida en mitad de la frente, por un joven pastor hebreo, únicamente, armado con su coraje, su fe y su sencilla honda de pastor. La escena representa el hecho tal como es narrado en el relato bíblico. 
Con toda seguridad, Goliat es el gigante bíblico más conocido y popular de todos los muchos que aparecen enumerados en el Antiguo Testamento.


Eso no es todo...

Los gigantes, aún aparecen citados algunas otras veces más, en el Antiguo Testamento, en algunos otros capítulos y versículos que hemos decidido no citar para no aburrir, innecesariamente, al lector. Pero creemos que con toda la información mostrada en los párrafos anteriores quedaría, absolutamente, claro para cualquier lector atento de la Biblia, ya fuese judío o cristiano, que los gigantes debieron haber existdo en el pasado, pues aparecían citados en multitud de ocasiones, por diversos autores de toda confianza para cualquier creyente. 

Además, siendo los gigantes de diferentes clases y diversas nacionalidades, esos mismos lectores de los textos sagrados considerarían que debieron ser seres relativamente abundantes y comunes, en el pasado histórico, en los tiempos cuando se escribió la Biblia. Por lo que no resultaría totalmente increíble, ni nada imposible, poder encontrar algunas partes de sus grandes osamentas, enterradas o/y desenterradas por las fuerzas violentas de la naturaleza, en distintos lugares, de los diferentes países situados en la zona oriental de las costas mediterráneas, algunas

Gráfico moderno, dibujado para que se pueda comparar, visualmente, las dimensiones de los esqueletos de humanos y antiguos gigantes (medidas en pies= 0,29 m)
Imagen: discoveries of biblical giants




miércoles, julio 30

Grandes huesos fósiles y gigantes imaginarios (2)

Por Heraclio Astudillo Pombo. DMACS-UdL



Los gigantes en los mitos y en la literatura de la antigüedad y en la perspectiva paleontológica (2ª parte)
 
Introducción.
La perspectiva mítica y legendaria (2)

Cuando casualmente se hallaban grandes huesos enterrados o en superficie, en unas condiciones de ignorancia total sobre las verdaderas explicaciones, la solución más fácil, más familiar y más recomendable era la de recurrir a los consabidos huesos y dientes de gigantes. 
Aunque se hubieran intentado una comparación razonable, como en todos los casos se trataba de especies de la fauna prehistórica, extinguidas hacía muchos miles o millones de años, no podía hallárseles ninguna correspondencia, comparable, con la fauna cuaternaria, post-glacial, típica del lugar y el momento histórico del lugar del hallazgo, tanto si éste se había producido varios siglos antes o después del nacimiento de Cristo.

Huesos de la pata de un gran animal prehistórico, expuestos en un moderno museo. En la antigüedad se interpretaron como pertenecientes a la pierna de un tipo de gigantes malvados y de los que las leyendas populares, contaban que habían pertenecido a la pierna de uno de los perversos gigantes, que había llegado, por mar, hasta la localidad en donde se encontraron, en tiempos antiguos. En realidad, se trataba de una de las extremidades posteriores de un mastodonte del Plioceno.
Imagen: Las Noticias

Pero la imaginación humana y la capacidad de fabulación de la gente común, pueden suplir la falta de datos osteológicos y de conocimientos anatómicos y paleontológicos, improvisando de forma instantánea, alguna explicación imaginaria que proporcione una respuesta simple, asequible y satisfactoria, a cualquier cuestión verdaderamente compleja que, en ese momento histórico y/o lugar geográfico, pudiera resultar insoluble por la vía del raciocinio, de la lógica científica y de la interpretación objetiva de los datos resultantes de la observación directa. 

Dibujo moderno, representando una escena extraída de la fábula mitológica, griega, que relata como Ulises y sus hombres, fueron sorprendidos por el cíclope Polifemo, dentro de la cueva, en la que él moraba y en la que guardaba su ganado y sus provisiones, mientras la saqueaban.
Imagen: Arrukero 

La solución fácil y rápida, incluso instantánea, a cualquier enigma puede lograrse recurriendo la tradición mítica y a determinados relatos fabulosos de la comunidad cultural a la que el interpretador pertenece, de manera que la respuesta hallada, inevitablemente, tenderá a ser de tipo irracional, mítico y fabuloso. Al ser posible aplicar un procedimiento de interpretación tan elemental, por la mayoría de la gente, hace algunos cientos o miles de años, al descubrirse grandes hueso, sólo se era capaz de imaginar que se hallaba ante los restos de algún gigante. 

Además muchos relatos míticos, incluídos en textos de tipo pseudohistórico, pseudogeográficos y, hasta, religioso que estaban avalados por autores prestigiosos, oráculos y profetas, famosos, afirmaban que en épocas pretéritas o en lugares remotos, la existencia de diversas razas de gigantes había sido un hecho real constatado por testimonios fiables. Incluso los viajeros, mercaderes, escritores, militares y geógrafos que habían estado en distintos lugares de la cuenca mediterránea, contaban que determinados gigantes míticos habían residido, antiguamente, o estaban sepultados en diversos lugares de diferentes países de Europa, el próximo Oriente y el norte de África, porque sus grandes huesos que ellos habían visto, daban testimonio de ello. 

"Ulises en la cueva de Polifemo", representación artística, de una escena sacada de la fabula mitológica de Homero, pintada por Jakob Jordaens (1593-1678), en la que relata como la astucia de Ulises le permitió salvar la vida de sus hombres y la suya propia, al conseguir burlar a un gigante, monóculo,  previamente cegado 
Imagen: Mitos. Odisea 

La existencia de gigantes parecía ser un hecho cierto y generalizado, pues su restos óseos, corporales, aparecían desperdigados por toda la cuenca mediterránea y casi todos estaban asociados a personajes monstruosos que habían perecido a causa de distintas catástrofes causadas por las divinidades para exterminarlos o en dramáticos enfrentamientos con distintos héroes mitológicos o legendarios, muchos de llos también eran gigantes y que casi siempre los habían acabado venciendo a los gigantes malos, haciendo uso de la astucia.


La perspectiva racionalista

A partir de inicios del siglo XIX, especialmente, a partir de la publicación de la primera edición, en 1817, del tratado enciclopedico sobre zoología y paleontologíase de Geroges Cuvier, "El Reino animal clasificado a partir de su organización anatómica", se supo con certeza que casi todos los grandes huesos que se atribuyeron a distintos gigantes humanoides, en realidad, habían pertenecido a grandes vertebrados terrestres o marinos que habían vivido hacía millones de años y que, casualmente, se habían conservado por un proceso natural, denominado fosilización. 
La aplicación de los modernos conocimientos de anatomía comparada, a los grandes huesos encontrados en ciertos lugares, permitieron conocer que los supuestos restos óseos de gigantes, en realidad correspondían a los restos de grandes mamíferos terrestres o marinos, terciarios o cuaternarios. Más raramente, se descubrió que algunos grandes huesos, pertenecían grandes reptiles mesozoicos. 

Ilustración del libro ”Mundus Subterraneus” del jesuita Athanasius Kircher (1601-1680), en el que el autor defendía la existencia real de gigantes. En base a la existencia de grandes huesos, hallados enterrados en diversos lugares de Europa y a las enseñanzas bíblicas en tal sentido. 
A la izquierda, se muestra el supuesto aspecto antropomorfo de un gigante, cuyos restos fueron hallados por Boccacio y otros, dentro de una caverna, cercana a la ciudad de Trapani y cuyo cráneo tenía un volumen de 200 cubos. 
A la derecha, distintos tipos de gigantes, para comparar su gran tamaño, con el de un hombre común, representado por la figura más pequeña de todas.
Imagen: Athanasius Kircher, ”Mundus Subterraneus” 

En los hallazgos europeos, hubo dos épocas históricas de descubrimiento e interpretación, de los grandes huesos, llamados de forma genérica "huesos de gigante". La primera corresponde al sur de Europa y comprende desde los tiempos más remotos hasta la antigüedad clásica, especialmente, en relación a la mitología griega y luego a su heredera la greco-romana. La segunda época, corresponde a la mayor parte de la Europa, cristianizada, en las urbes del sur a partir del siglo IV y luego, de forma más generalizada, a partir del del siglo XI.
En ambos casos, existieron importantes fuentes de referencia que contribuyeron a inducir a error a cuantas personas intentaron interpretar los hallazgos de grandes huesos, de una forma simplista, es decir de la manera más tradicional y convencional, buscando la respuesta en la tradición.
La supuesta fiabilidad de tales fuentes, orales o documentales, derivaba de la respetabilidad que se otorgaba a sus autores, profetas, viajeros, exploradores y eruditos antiguos o contemporáneos, de tal manera que la veracidad de lo que revelaban o relataban sus escritos no se ponía en duda y, por lo tanto, sus informaciones tuvieron una gran influencia social y cultural, desde la Antigüedad clásica hasta finales del Renacimiento, sólo con la llegada de la Ilustración fue posible comenzar a iluminar la oscuridad mental y empezar a disipar la superstición y la ignorancia creada, cultivada y acumulada durante milenios.


Moderno fotomontaje "engaña-bobos", usado con la intención de demostrar mediante el engaño visual, la irrefutable existencia de antiguos gigantes míticos, mencionados en los escritos bíblicos. La falta de sentido crítico y la credulidad del espectador favorecen el engaño. 
Imagen: Gigante biblico  

El primer tipo de fuentes de referencia, antiguas, usadas para clasificar e identificar los grandes huesos descubiertos, lo constituyeron los relatos puramente míticos y legendarios, que, en la Antigüedad clásica, estaban contenidos en los relatos de la Mitología griega y grecorromana.

A partir de la cristianización de los antiguos territorios del imperio romano, desde el siglo IV al XI, correspondiendo con la Baja y Alta Edad Media hasta finales del Renacimiento, al concluir el siglo XVII, a las antiguas fuentes clásicas griegas y grecorromanas, las más tradicionales, se vinieron a sumar un segundo tipo de fuentes de referencia, los relatos míticos de origen oriental, contenidos en los diversos Libros que constituyen el Antiguo Testamento de la Biblia, extraídos de los antiguos relatos del Próximo oriente y de Oriente medio, acumulados por los israelitas a lo largo de sus migraciones, en su sagrada Torá. 

Una colorista ilustración de un pasaje bíblico del Genesis, titulado "En aquel tiempo había Gigantes en la Tierra", recogido en un ejemplar moderno de Relatos bíblicos  ilustrados. Publicado por la iglesia de los Testigos de Jehová y dirigido a niños, jóvenes y personas sencillas. Se ha representado la mala conducta que mostraban los gigantes, pendencieros, agresores y ladrones, con los humanos. En el texto de la Biblia se cita la existencia de gigantes, en varias decenas de versículos.
Imagen: Testigos de Jehová

Ambos tipos de relatos, míticos, cada uno en su contexto histórico y cultural y debido a su mayor o menor vinculación, directa, con la religión, ya fuera la pagana, en el primer caso y la cristiana, en el segundo, tuvieron una enorme influencia sobre el desarrollo del pensamiento humano de su tiempo, a la hora de intentar interpretar el origen de los grandes huesos que fueran hallados sobre el terreno, a la intemperie, extraídos del fondo del mar o de los ríos, enganchados en las redes de pesca o descubiertos al realizar excavaciones, mineras, arquitectónicas o canalizaciones.


Continuará
 

sábado, julio 26

Grandes huesos fósiles y gigantes imaginarios (1)

Por Heraclio Astudillo Pombo. DMACS-UdL

Los gigantes en los mitos, en la literatura de la antigüedad y en la literatura paleontológica (1ª parte)


Introducción.

La perspectiva mítica y legendaria (1)

La creencia en gigantes fue una antiquísima herencia cultural que se mantuvo vigente en la población de Europa, hasta finales del siglo XVII, incluso entre muchas personas eruditas que participaban de los conocimientos y creencias, propios de las antiguas culturas cultas europeas y que resistió hasta mediados del siglo XIX, entre las personas que participaban de los conocimientos y creencias, propios de las modernas culturas populares. 
Este tipo de creencia fantasiosas, no fundamentadas sobre experiencias con gigantes humanos contemporáneos, aparecida hace miles de años, fue generando, durante los siglos, posteriores, multitud de narraciones míticas, infinidad de relatos extraordinarios, incontables cuentos maravillosos y centenares de leyendas populares. 
En tales narraciones aparecen como co-protagonistas o como simples personajes secundarios de la trama narrativa, unas enormes criaturas más o menos humanoides, dotadas de una talla y fuerza descomunales. En general eran unos seres más salvajes, malvados y sanguinarios que inteligentes y bondadosos, por tal motivo cuando se enfrentan con ciertos héroes humanos,  suelen ser vencidos sin mucha dificultad, per sí con mucho ingenio. 
En general, tanto en los mitos antiguos como en folclore moderno, los gigantes han tenido un papel muy destacado como enemigos de los humanos y de sus dioses.

Ilustración de Arthur Rackham para la obra de Flora Annie Steel, Cuentos ingleses de hadas, se ha representado a un gigante ladrón, saqueando el ganado a unos pobres y atemorizados aldeanos que, aterrorizados, se ocultan o huyen despavoridos ante su malvada presencia. El episodio representado pertenece al cuento popular inglés "Jack el matagigantes "
Libro editado en 1918, en Nueva York, por Macmillan Company. 

El origen de la creencia humana en humanoides de gran tamaño, que es una creencia universal e intemporal, con bastante probabilidad, debe estar relacionado con dos tipos de hechos y circunstancias particulares, muy comunes, en diversos lugares y en tiempos históricos diferentes. 

Las del primer tipo debieron ser los múltiples descubrimientos de diversos tipos construcciones, levantadas con enormes bloques de piedra, razón por la que se les denominó modernamente megalíticas (grandes piedras), tal apariencia sobrehumana debió inducir a creer que debían haber sido talladas y levantadas por gigantes, razón por la que se les denominó ciclópeas ( de cíclope).

Las del segundo tipo, debieron ser los hallazgos, casuales o intencionados, de restos óseos de muy grandes dimensiones que indujeron a creer que debieran pertenecer a seres gigantescos de tamaño sobrehumano.

Como los hallazgos de este tipo de construcciones pétreas y de restos óseos de grandes dimensiones se produjeron, a lo largo de todos los tiempos, antiguos, y en todos los continentes, no es extraño, que la mentalidad humana, primitiva o precientífica, creara unos personajes en consonancia con sus creencias y sus observaciones. 
La mitología y el folklore de casi todas las culturas, de casi todos los continentes del mundo, y de todas las épocas históricas, ha recogido y conservado muchas de aquellas primitivas concepciones sobrenaturalistas, imaginadas por personas supersticiosas para dar respuesta a preguntas inquietantes y osamentas misteriosas. Las explicaciones míticas o legendarias aparecieron de forma "natural" al intentar encontrar una explicación satisfactoria para imaginar quiénes habían podido levantar aquellas construcciones con grandísimos bloques y a quiénes pudieron haber pertenecido aquello enormes huesos. 

Ilustración de una fábula germánica. representando, en primer plano, un gigante constructor, cargando una gran  piedra.
Imagen: http://www.lernkiosk.ch/p41000638.html

La falta de conocimientos arquitectónicos, arqueológicos y paleontológicos, de los que carecían aquellas personas, con los que poder entender, racionalmente, aquellos hechos observados, en distintos lugares y en distintas ocasiones, condujo a la lógica asociación de ambos tipos de observaciones. Mediante la invención de una teoría explicativa, sencilla y global, que permitiera relacionar ambos fenómenos, las antiquísimas construcciones ciclópeas, de origen ignorado, y los grandes huesos de naturaleza desconocida. 

Las construcciones con grandes piedras, solían estar en lugares deshabitados y los habitantes de las zonas más próximas, ya habían inventado leyendas fabulosas al respecto, unos constructores de raza gigante o unos magos poderosos, protegían tesoros escondidos y contenían peligros imaginarios, etc. 

En otros lugares aparecían grandes o grandísimos huesos, unas veces enterrados y otras desenterrados, por ciertas fuerzas de la naturaleza, como eran terremotos y inundaciones violentas, más raramente aparecían al cavar los campos cultivados o al excavar el suelo para construir canales, fundamentar murallas o crear habitáculos subterráneos. Como en el caso anterior los habitantes del lugar inventaron leyendas explicativas protagonizadas por dioses,  y humanos gigantes, enfrentados a monstruos gigantescos.

La relación entre las construcciones con grandes bloques de piedra y las grandes osamentas, fue la solución ideal y definitiva para dar respuesta a la existencia de ambos elementos, las grandes piedras fueron manejadas por gigantes, cuyas osamentas enormes eran el testimonio de su existencia y viceversa. 
A partir de la forma y dimensiones de los huesos, encontrados en los diversos lugares, y de su mayor o menor semejanza con huesos humanos, fueron atribuidos a seres de aspecto, más o menos, humanoide, mientras los grandes huesos que no se asemejaban a los humanos, fueron atribuidos a seres terroríficos de aspecto monstruoso y cuando los huesos encontrados reunían ambas características,  fueron atribuidos a seres de aspecto antropo-zoomorfo.

Restos de una muralla ciclópea, existente en Ibros, población cercana a Baeza (Jaén), construidas con enormes bloques de piedra, por los íberos o celtíberos que habitaban el lugar, el siglo I a.d.C.. Esta muralla también tiene su leyenda de gigantes constructores.
Compárese el tamaño de las piedras, de la muralla, con el del vehículo todo-terreno que aparece al fondo del callejón. Fotografía de Ginés Villacarrillo. 
Imagen: http://ginescomo.blogspot.com.es/2005_11_01_archive.html

El hallazgo de restos óseos gigantescos, únicos residuos esqueléticos de los grandes animales terrestres y marinos que habían vivido en la prehistoria y que se habían conservado, fosilizados, muy raramente, consistió en esqueletos más o menos completos y articulados. Mayoritariamente, lo que se encontraba, por lo general, fueron verdaderos revoltijos de huesos, generalmente, formados por algunos huesos largos, ya fuesen de las extremidades, anteriores o posteriores, junto con parte de los costillares y algunos huesos cortos, consistentes en trozos de columna vertebral o grupos de vértebras sueltas, a veces, se encontraron algunos dientes dispersos y muy raramente, fragmentos de cráneos y trozos de mandíbula. Todo ese "rompecabezas" anatómico, en la antigüedad, resultaba imposible de ensamblar y por tanto de interpretar, lucidamente, es decir con racionalidad.
 
Dibujo moderno realizado a partir de una escultura griega, en relieve, esculpida en el muro de una construcción, en ruinas. Representando a Zeus, dios olímpico. luchando contra los gigantes, obsérvese que en dos de ellos todo su cuerpo es humano, y un tercero tiene piernas serpentiformes
Imagen:
http://mythologica.fr/grec/geant.htm

Hasta finales del siglo XVIII o principios del XIX, según el nivel de avance de la cultura de las gentes más sabias que habitaban el lugar del hallazgo, resultaba imposible, conseguir identificar, correctamente, los restos esqueléticos hallados, pues en casi todas las ocasiones que alguien se lo propuso, no disponía de suficientes conocimientos anatómicos e históricos para lograrlo. 

Para dificultar aún más la interpretación,, generalmente, se trataba de restos esqueléticos incompletos y fragmentados que pertenecían a animales prehistóricos, pertenecientes a género y especies que estaban extinguidas desde hacía muchos miles de años o, incluso, algunos millones. Esas circunstancias tan particulares determinaron que cualquier hueso encontrado, resultase desconocido y, además, totalmente incomparable con los huesos de cualquier género de animal, contemporáneo, que pudiese ser conocido época.
En la antigüedad, las "reliquias óseas" halladas,  nunca resultaban fácilmente clasificables y, muy difícilmente identificables, por lo que poderlas atribuir, con más o menos certeza, a algún género o alguna especie animal, de entre aquellas que eran conocidas en ese momento histórico, que no eran muchas, pues se viajaba a lugares no muy lejanos y muchos continentes estaban por explorar y alguno por descubrir.

Vista cenital de un yacimiento paleontológico, mostrando un revoltijo de huesos de unproboscidio prehistórico. Como éste, podría haber sido el verdadero aspecto de lo que antiguamente se creyó que era el "esqueleto, desordenado, de un gigante", dentro de su "sepulcro". Pero, en realidad, los amasijo de huesos de este tipo procedentes de diversos tipos de proboscidios fósiles, tales como mastodontesmamuts, dinoterios y elefantes “normales” y elefantes “enanos”, fueron los que más contribuyeron a generar multitud de mitos y leyendas, sobre huesos de gigantes y sepulturas de gigantes, en el folklore europeo más antiguo.
Imagen: http://img253.imageshack.us/img253/2606/skeletonyb3.jpg 

Tales condiciones, ambientales y culturales tan, extremadamente, restrictivas hicieron que casi nadie, ni siquiera los cirujanos y médicos de la antigüedad, que podían tener unos conocimientos anatómicos humanos, más o menos, buenos, pero que eran poco expertos en anatomía esquelética zoológica y, menos aún, en anatomía comparada pudieran intuir quienes eran sus verdaderos poseedores. Por ese motivo, en las diversas ocasiones en que tuvieron que certificar la naturaleza animal, sobrehumana o monstruosa de unos grandes huesos, hallados casualmente, tuvieron que basarse en la mucha o poca semejanza de los huesos hallados, con los huesos humanos y que acabaran los atribuyéndolos, sin mucho acierto, a restos óseos de auténticos gigantes de la antigüedad.

Continuará