domingo, mayo 26

El registro fósil ibérico y el santoral católico, en la religiosidad popular de España y Portugal (7)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Dept. Medi Ambient i Ciències del Sòl. Universitat de Lleida

Fósiles ibéricos relacionados, por la tradición popular española, con la Virgen María, la Madre de Dios o con Nuestra Señora (5)

SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LA PROVIDENCIA DE TORTOSA (Primera parte)

A cuatro km. de Tortosa (Tarragona), junto a la antigua carretera al Perelló, existe una ermita de grandes proporciones, dedicada a la advocación mariana de la Virgen de la Providencia. El gran tamaño de la iglesia, da idea de la importancia de su culto entre los habitantes de Tortosa que durante el año, ascienden de forma masiva en tres o cuatro ocasiones.

Aspecto interior de la ermita de Ntra. Sra. de la Providencia, de Mig Camí, vista de la zona del presbiterio. Si la imagen es ampliada lo suficiente, podrá verse, al fondo, tras el altar mayor, el camarín de la Virgen, con la cornisa frontal coronada por siete estrellas, grises, de cinco puntas. La arcada principal del presbiterio, por la parte externa, también está adornada con una cenefa que incluye diecinueve estrellas del mismo tipo.
Tales figuras estrelladas decorativas hacen alusión a las milagrosas, "estrelletes de la mare de Déu", existentes en los alrededores del santuario. Fotografía original de José Mª Ramírez

La ermita de Nuestra Señora de la Providencia, es más conocida entre l@s tortosin@s, por su denominación popular, "la emita de Mig Camí", tal sobrenombre alude al hecho de estar situada, a mitad de camino entre la ciudad de Tortosa y otro celebre santuario mariano cercano, la ermita del "Coll de l'Alba".

El motivo de incluir esta ermita en el capítulo dedicado a las Vírgenes asociadas al registro fósil local, se debe al hecho socio-paleontológico de que en ciertos lugares, muy concretos, de sus alrededores, pueden encontrarse unas diminutas piedrecillas, planas, con forma de estrella que desde hace siglos son muy valoradas, codiciadas y buscadas por l@s tortosin@s. Los hallazgos de "estrelletas" 
no son frecuentes, debido a sus minúsculas dimensiones y su coincidencia en color y tonalidad con el sustrato en el que yacen. Sólo se producen hallazgos cuando el buscador o buscadora goza de buena vista, presta suficiente atención, demuestra bastante paciencia, dispone de algo de tiempo y/o es bastante afortunado.

Grupo de escolares del Ciclo Superior de la escuela El Temple, de Tortosa, durante una excursión lúdica. Foto original de Mari Carme Colomé, tomada en el momento en que estaban dedicados a localizar "estrelletes", en el yacimiento tradicional, durante una de las paradas del itinerario lúdico-educativo.
Imagen: Bloc de cicle superior de l'escola El Temple de Tortosa


En catalán, a esas curiosas y minúsculas piedrecitas de forma estrellada como es muy lógico se las denomina "estrelleta" (sing.) y "estrelletes" (plur.) (cast. estrellita / estrellitas). También pueden encontrarse agregadas en forma de cortos apilamientos, de dos, tres o más estrellitas, a los que se les denomina, localmente: "pilanet" o "pilanets" (cast. pilarcito / pilarcitos).
Las populares estrellitas también fueron conocidas con otras denominaciones populares que aludían a ciertos aspectos particulares, como "estrelletes de la Mare de Déu" (cast. estrellitas de la Madre de Dios ) o "estrelletes de Mig-Camí" (cast. estrellitas de Medio Camino)

Antiguamente, mucho más que ahora, a las estrellitas de Mig Camí, también, se las había denominado "crevetes", en el dialecto tortosino, como sinónimo de "creuetes", en el catalán normalizado, y de "crucecitas", en castellano. En mi opinión, tal denominación se habría debido a una generalización, al extender el nombre popular dado a los ejemplares, anómalos, de sólo cuatro puntas, con forma de cruz griega.
Quizá con la intención de proteger una costumbre tradicional supersticiosa, tal vez de antiguo origen pagano, se la cristianizó, de forma explícita mediante un nombre muy respetado y un objeto simbólico de referencia. Asociando tal nombre a un tipo de objetos que eran motivo de creencias y prácticas que estaban muy vinculadas con la superstición religiosa popular. En ciertas épocas de influencia ilustrada y racionalista (s. XVIII) la jerarquía religiosa, especialmente los obispos, se encargaron de abolir muchas costumbres populares, tradicionales, asociadas a la religiosidad popular, que eran consideradas como claramente supersticiosas, sin necesidad de llegar a prohibirlas les retiraron la cobertura eclesiástica y el apoyo clerical. Pero en Tortosa el fuerte arraigo de la tradición popular consiguió mantener las estrellitas muy vinculadas a la devoción popular a la imagen y al santuario 
de Nuestra Señora de la Providencia

Imagen muy aumentada de los fósiles más buscados. Tres ejemplares de "estrelletes, con diferentes morfologías, arriba, y dos ejemplares de "crevetes", debajo. Dispuestos sobre papel milimetrado, para poder hacerse una idea precisa y aproximada de su verdadero aspecto y de su minúsculo tamaño que muy raramente supera los 5 mm. de diámetro. Fotografía original de Álvaro Arasa

Si se sube hasta el promontorio, en el que esta ubicada la ermita, en días de buen tiempo, especialmente en los que son festivos, pueden verse grupos de personas, de cualquiern edad, arrodilladas, recostadas o estiradas, rebuscando este tipo de piedrecillas, con gran atención, sobre la superficie rocosa de un lugar muy próximo a la explanada del santuario. Dada la relativa dificultad del hallazgo, cada vez que alguien encuentra un ejemplar, profiere gritos de alegría victoriosa, lo cual atrae la atención de los demás buscadores y convoca, a su alrededor, a mirones incrédulos y a admiradores, ansiosos todos ellos por conocer el aspecto y las dimensiones del raro objeto de su deseo y, sobre todo, conocer el lugar exacto dónde lo ha encontrado.

Un grupo de excursionistas, aprovechando su ascenso hasta la ermita de la Providencia, que aparece al fondo, para intentar descubrir y recoger alguna de las minúsculas piedrecillas estrelladas, que se dice que hay en ese lugar. Se toman la molestia porque según se dice, ahora, "traen buena suerte" y, además, constituye una competición de agudeza visual. Fotografía original de Emilio Vilaró

Las "estrelletes" o "crevetes" y los "pilanets" de Mig Camí, son unas piedrecitas bien conocidas y muy estimadas entre l@s tortosin@s que, desde hace siglos, las han recolectado y utilizado con diversos fines. Antaño lo hacían impulsados por una credulidad inmensa y unas fervorosas creencias religiosas, de tipo supersticioso, mientras que hoy en día, lo hacen más por puro entretenimiento competitivo y algo de credulidad mágica, al creer posible que estas piedrecitas puedan atraer la buena suerte.

Fotografía extraída de un artículo, aparecido en una revista ilustrada, madrileña, en 1933. Se puede ver a un grupo de romer@s tortosin@s, de aquella época, rebuscando las famosas y veneradas piedrecitas de la Virgen, en el terreno cercano a la ermita de "Mitj Camí". Fotografía original del fotoperiodista Josep Badosa.

Sobre estas curiosas estrellitas y extraños pilarcitos, ya habíamos tratado, con anterioridad, en dos entradas introductorias, una el 21 de junio de 2009 y otra el 12 de marzo de 2012, en contextos temáticos diferentes. Dado que este fenómeno socio-religioso-paleontológico da mucho de sí, hoy le dedicamos una nueva entrada, la primera de una trilogía, dedicada a divulgar los aspectos etnológicos vinculados con los restos de tallos pedunculares de crinoideos cretácicos de "Mig Camí" (Pentacrinus neocomiensis), con las que pretendemos dar por concluido el asunto.

Como ya hemos informado en las dos ocasiones anteriores, tales piedrecitas de la "Mare de Déu" de Mig Camí, no son ni más ni menos que placas o artejos columnares de Pentacrinus, que cuando aparecen individualizadas, son conocidas como "estrelletes" o "crevetes" y cuando aparecen agrupadas, en forma de columna, se las conoce por "pilanets", ambas formas procedentes de la disgregación y fosilización de los "tallos" de "lirios de mar" o pedúnculos de crinoideos, se trata de un tipo de equinodermos que viven, generalmente, fijados a un sustrato, sobre el fondo marino.



Esquema de un fondo marino, arenoso, del Jurásico, con su fauna característica, arriba a la derecha, señalados con la letra b, aparecen los llamados, popularmente, "lirios de mar" y, científicamente, crinoideos, en este caso del género Pentacrinus.
La fauna de las comunidades bentónicas marinas del Cretácico inferior, no fueron muy distintas de ésta pues las condiciones ecológicas no habían cambiado demasiado.
Imagen: Trinity green consultancy


En el caso presente, los restos de crinoideos, hallados en las inmediaciones de la "ermita de la Providència", pertenecen a la especie Pentacrinus neocomiensis, un "lirio de mar" que, hace unos 130 millones de años, durante el Cretácico Inferior (Barremiense), colonizaba los fondos marinos de esta zona, cuando esta parte de la península Ibérica, entonces una isla, formaba parte de los fondos de la zona pre-mediterránea de una gigantesca cuenca marina, ocupada por el océano de Tetis.

Aunque la presencia de fósiles de animales marinos en el territorio ha servido para dar origen a una creencia popular errónea que está muy extendida, debemos clarificar que en siglos y milenios anteriores, nunca jamás, las aguas del mar Mediterráneo han cubierto estas sierras y altozanos, tortosinos. Sino que los materiales pétreos que actualmente los forman y contienen fósiles marinos, millones de años atrás eran blandos sedimentos que se fueron depositando en el fondo marino de un mar muy poco profundo, juntamente con los cadáveres de los animales y vegetales que habitaban la columna de agua situada por encima. Pero también los cadáveres de aquellos organismos que vivían sobre el fondo, tanto en la superficie como en el interior de las capas de sedimento.
Con el paso del tiempo y por un proceso de litificación o diagénesis, los blandos sedimentos se fueron compactando, endureciendo y transformándose mineralógicamente, hasta convertirse, finalmente, en las rocas sedimentarias que hoy vemos y que contienen los restos esqueléticos de ciertos animales y los restos mineralizados de determinados vegetales, marinos, los mismos que, en la actualidad pueden verse dispersos sobre el terreno, al resultar liberados del interior de la roca matriz, al descomponerse ésta por efecto de la meteorización y luego disgregarse por efecto de la erosión.

 
Representación paleogeográfica muy esquemática en la que se pueden ver las partes emergidas y sumergidas de la placa ibérica, durante el Cretácico. Toda la zona catalana, entre otras, estaba sumergida, cubierta por las aguas del mar de Tetis
Imagen:
El mar Mediterráneo



Tradiciones mítico-religiosas, tortosinas, relacionadas con las "estrelletes"

En documentos de siglos anteriores, (s. XVIII-s. XX) se pone de manifiesto que existieron diversas creencias irracionales y distintas prácticas supersticiosas, asociadas a este tipo de restos fósiles, procedentes de la disgregación de una parte del esqueleto interno de unos extraños animales marinos de aspecto muy semejante al de vegetales que colonizaron los fondos marinos durante el Cretácico inferior.
Las antiguas costumbres populares, fundamentalmente, relacionadas con la religiosidad popular que estuvo centrada en la veneración de la imagen de la "Mare de Déu de Mig Camí", cuando son connfrontadas a la mentalidad materialista y racionalista, actual, resultan tan sorprendentes y curiosas, como increíbles.
A pesar de los avances de la divulgación y de la educación científica y de la cotidianidad del uso de alta tecnología, aún hoy día, subsisten algunas de aquellas añejas tradiciones, especialmente entre las personas de más edad y menor formación académica que habitan en la ciudad de Tortosa y en las localidades, más o menos cercanas.


Vieja tarjeta postal, de finales del s. XIX a principios del XX, en la que se puede ver a un grupo de "creyentes" buscando y recogiendo piedrecitas maravillosas, en la tierra de la explanada, de la ermita de Mig Camí, justo, en la zona más próxima al yacimiento paleontológico.
El personaje en primer término, por el aspecto y tonalidad de su vestido, parece ser un clérigo. Tarjeta, posiblemente impresa por Fototipia Thomas, en Barcelona.
Imagen: Todo Colección


Algunas creencias le suponían un origen sobrenatural a estas piedrecitas, mientras que otras les otorgan unas imaginarias virtudes extraordinarias, muy en consonancia con su origen celestial. Tales creencias, irracionales, dieron lugar a determinados usos populares, con la finalidad de propiciar la voluntad divina, por vía materna, y la de provocar la simpatía de la "Mare de Déu de Mig Camí" y en consecuencia la de atraer el poder milagroso para que solucionara el problema motivo de inquietud humana.
El supuesto efecto protector y/o beneficioso de las "estrelletes", "crevetes" y "pilanets" de Mig Camí, ha estado asociado a diversas prácticas propias de la medicina y la magia popular, al menos, durante el periodo comprendido entre los siglos XVIII y XX, aunque posiblenete incluya siglos anteriores en los que la litoterapia sagrada, mágico-religiosa estuvo muy extendida en Europa.


En 1933, las muchachas tortosinas, "en edad de merecer", aprovechaban las romerías para buscar afanosamente "estrelletes", con una finalidad crucial para las mujeres de aquella época.... no quedarse solteras o como se decía entonces "para vestir santos"
Fotografía original del fotoperiodista Josep Badosa.


Antiguamente, los pequeños restos fósiles de Pentacrinus neocomiensis de Mig Camí, fueron utilizados con diferentes finalidades. Finalidades mágicas en unos casos, siendo usadas como remedio terapéutico para tratar diversas dolencias. En otros casos, fueron usadas como preventivo para evitar su aparición y sus complicaciones e incluso llegaron a cumplir alguna función amorosa y, hasta, funeraria.

Hasta mediados del siglo XX, las "estrelletes", "crevetes" y "pilanets" de Mig Camí, estuvieron muy bien consideradas porque se les creía objetos milagrosos altamente fiables y muy efectivas para resolver, favorablemente, todo tipo de problemas, humanos, por el mero hecho de encontrarselas en un entorno sagrado y haber sido relacionadas, legendariamente, con la capacidad milagrosa y el carácter bondadoso de la Madre de Dios.

Los restos fósiles del Pentacrinus neocomiensis también aparece en otros lugares de la Península Ibérica y del mundo, interesando su presencia, sólo a los paleontólogos y coleccionistas, pero en Tortosa y otras poblaciones de su entorno han interesado a la gente común debido a su carga mítica.
Las piedrecillas de la ermita de la Virgen de la Providencia, de Mig Camí, dieron lugar a variadas creencias, pintorescas leyendas y sorprendentes prácticas supersticiosas. Aquellas costumbres populares, a pesar de ser totalmente irracionales y basadas en hechos imaginarios, antaño, estuvieron muy extendidas entre los habitantes de todas las poblaciones de la región de Tortosa y de mucho más lejos. La gente que, años atrás, veneraba y utilizaba, mágicamente, las "estrelletes", "crevetes" y "pilanets" de Mig Camí, lo hacían impulsados por una ingenua y crédula religiosidad, muy propia de aquella época.


Continuará

martes, abril 30

Arqueoetnopaleontología (2)

por Heraclio Astudillo-Pombo, Universitat de Lleida

Los usos sociales y funciones culturales de los fósiles en la antigüedad o la necesaria contribución y la imprescindible colaboración de la arqueología (2)


Objetos de naturaleza paleontológica hallados en yacimientos arqueológicos del Neolítico superior, del país Vasco y Navarra (1ª parte)


Introducción

El Neolítico (del griego  neo- 'nuevo' y  lithikós -'de piedra') es el último de los periodos en que se considera dividida la Edad de Piedra (herramientas de piedra). 1 Este periodo comenzó entre el 6,000 a.C y el 4,000 a.C, según las diferentes culturas que lo alcanzaron en diversas regiones geográficas, y se mantuvo y extendió hasta el 3000 a.C.2 El término, que quiere decir «de piedra nueva», se refiere a la producción de las elaboradas herramientas de piedra pulida que caracterizan este período histórico-cultural y lo diferencian de la «antigua» Edad de Piedra, o Paleolítico, con herramientas de piedra tallada, mucho más imperfectas o más toscas.

El Neolítico se caracterizó por el uso de herramientas de piedra modeladas y pulidas. Además, se destacó por el inicio y desarrollo de la agricultura y de la ganadería, la alfarería, la cestería, el hilado y el tejido, la domesticación de ciertos animales, la consolidación de la vida sedentaria y desarrollo del urbanismo, de las artes, la política, la religión compleja y el militarismo.

Los datos que se presentan en este trabajo han sido extraídos de una publicación parcial de la Tesis doctoral de Juan María Apellániz Castroviejo, titulada Corpus de materiales de las culturas prehistóricas con cerámica de la población de Cavernas del País Vasco Meridional presentada en 1972, publicados por la revista Munive en 1973, de la Sociedad de Ciencias Naturales Aranzadi, de San Sebastián. Como desde aquellos días hoy hace 40 años, es muy posible que se hayan realizado excavaciones posteriores y que hayan aparecido nuevos datos, en otras publicaciones, que por no ser conocidas ni haberse consultado, no aparecerán reflejados aquí. Sugerimos a los expertos y especialistas que quieran actualizar y mejorar el contenido de esta publicación que hagan el favor de realizar los comentarios oportunos para la corrección de tal deficiencia. Vaya por delante, nuestro agradecimiento a tales informantes.

La presentación de los datos en esta publicación se hará siguiendo el planteamiento y la estructura de la fuente consultada: yacimientos en cuevas, yacimientos al aire libre y yacimientos en dólmenes.  Abarcando los restos materiales de las culturas prehistóricas, con producción de cerámica, cuya población estuvo asentada en las cavernas del País Vasco meridional. Los autores y/o usuarios de los objetos arqueológicos hallados corresponden a la población autóctona del País Vasco meridional, durante el Neolítico superior. Se trataría de gentes que parecen haber vivido tanto en cuevas como en pobladillos al aire libre (de los que solamente se conocen talleres de sílex), pero que parece haber levantado dólmenes y utilizado las cuevas para sus enterramientos. 

En nuestro caso, dados nuestro objetivos particulares, hemos ignorado toda clase de objetos inventariados por el autor del estudio original, para focalizarnos y citar, solamente, aquellos objetos que tienen relación con el registro fósil. Se trata de objetos naturales tales como  conchas, caparazones, moldes internos de animales invertebrados, o de objetos artificiales cuya materia es de origen fósil, en este grupo se incluyen cuentas para colgantes, collares o pulseras talladas a partir de corales fósiles, ámbar, azabache, y un botón de marfil (tal vez procedente de las defensas de un mamut.. o tal vez no). 
En muchos de los datos relacionados con los objetos de origen paleontológico falta bastante precisión  pues se obtuvieron en tiempos en los que la arqueología se iniciaba en nuestro país, hacia finales del s. XIX o empezaba a desarrollarse, desde principios hasta mediados del s. XX. 


I. Yacimientos en cuevas 

Provincia de Vizcaya 


GERRANDIJO

En el término municipal de Ibarranguelua, en el barrio de Akorda; sobre la ladera S.E. del monte Gerrandijo.

3 cuentas bitroncocónicas de azabache. Fig. 21-23

1 fósil de Pectínido. No se detalla el género o especie, ni si era una valva, un molde interno de ambas o un molde externo o impronta...




 

 

EREÑU'KO ARIZTI (Cueva de Gueranda o Cueva de Arizti)

En el término municipal de Ereño. A media ladera del monte Gueranda o Arizti. junto a las canteras de caliza de piedra ornamental o mármol de Ereño.

1 cuenta del tipo tonelete, alargada, en azabache, con doble perforación en escuadra doble. 

 


  

EREÑU'KO ARIZTI (I) 

Se trata de la Sala III o más profunda de la cueva anterior.

1 cuenta discoidea gruesa, pasando a globular, en una materia amarillenta translúcida que parece ámbar




 

  

TXOTXINKOBA

En el término municipal de Guizaburuaga. Sobre la cima del monte Lares. 

3 cuentas cilíndricas de azabache. Fig. 40, nrs. 13, 8, 9. 

5 cuentas de tonelete en azabache. Fig. 17- 23.

 





Provincia de Álava 


COBAIRADA

En término municipal de Subijana-Morillas. En el escarpe superior de la ladera W. de la sierra de Arkamo, junto a la entrada del Portillo de Techa en el valle de Cuartango, cortado a pico sobre el río Bayas

1 cuenta circular rota, en azabache, con orificio transversal doble, de sección ovoidea con un rostro varonil (?) sobre su cara anterior y superficie lisa sobre la posterior.  Fig. 

1 Cuenta de azabache poliédrica con orificio longitudinal de suspensión y decoración de dos círculos concéntricos sobre las caras mayores. Fig. 4-5

 










ARRATIANDI

En término municipal de Atauri. En el paraje denominado Arratiandi y al S.W. a mitad de ladera del monte Sta. Agueda. 

1 cuenta de azabache cilíndrica, pasando a tonelete

1 cuenta de azabache cilíndrica 

 


Sin figuras ilustrativas


JENTILETXETA I 

En término municipal de Motrico. En la loma de su nombre del monte Mendibelzuburu, al S.W. del puerto de Motrico, entre los barrios de Artzierreka y Oltza.

2 cuentas de azabache de tonelete. Fig. 19-20

1 cuenta de azabache de tipo tonelete. Fig. 18 

2 cuentas de azabache de tipo globular. Fig. 21-22

1 fragm. de cuenta de azabache de tipo tonelete, muy grande. Fig. 23

 






Provincia de Guipúzcoa 


MARIZULO

En término municipal de Urnieta. En la ladera meridional del monte Pardaki; sobre una cuenca cerrada y a pocos mtrs. de altura sobre el fondo de la misma.

1 cuenta de azabache de tonelete, grande y rota.


Sin figuras ilustrativas


II. Yacimientos en dólmenes (1ª parte)


Provincia de Vizcaya 

GALUPA I 

En término municipal de Carranza. A pocos ms. de la línea divisoria de Trucios y de la provincia de Santander; en el paraje llamado cerro de la Galupa o Campillo Verde.

1 cuenta de azabache de tonelete, rota.

1 cuenta globular en azabache y fragmentos de otras.

 




        Sin figuras ilustrativas


Provincia de Álava 


SANTA ENGRACIA (Los Cotorricos)

En término municipal de Guillarte, en el paraje Porcello situado entre el collado de Ataguren y la ermita de la Trinidad que se halla a 400 m. al E.S.E
1 equinodermo fósil. Es posible que se tratara de un equinoideo del género Micraster, muy frecuentes en esa zona.

 

 GURPIDE S. (Urpide S. o Urbide S.) 

En el  término municipal de Catadiano, en Zuazo de Cuartango. 

1 Micraster coranginum fósil.

41 cuentas de azabache bitroncocónicas y en parte pasando a tonelete, 3 con surcos incisos. Fig. 121. 

6 cuentas de azabache discoideas. Fig. 121. 

1 cuenta de azabache prismática. Fig. 121. 

2 cuentas de azabache cilíndricas. Fig. 121. Nrs. 6 y 7.


 





SAN MARTIN 

En término municipal de Laguardia. A 15 ms. N.W. a la izquierda de la carretera Vitoria-Logroño y a 140 ms. del mojón kilométrico 63 de Vitoria; 80 ms. tras el puente llamado de Vitoria a 350 ms. del casco urbano de Laguardia;

1 cuenta de azabache fragmentada inidentificable.

 




        Sin figuras ilustrativas


Nota informativa

El contenido de esta entrada consiste en una selección de aquellas partes del texto original que por estar más relacionadas con los objetivos del blog, pueden interesar a nuestr@s seguidores/as. La versión publicada se hace con muy escasas modificaciones, siempre fieles al texto original pero orientadas a mejorar la comprensión, de ciertos conceptos especializados, por parte de los lectores no especialistas en arqueología ni en paleontología.

Continuará

sábado, abril 6

Poesía de temática paleontológica (5)

Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Dept. Medi Ambient i Ciències del Sòl, Universitat de LLeida.


Rememoración

Han transcurridos ya dos años, desde la última vez en que tratamos, en este blog, sobre poesía ibérica de motivación paleontológica. Retomamos una temática, poco frecuentada, que con bastante seguridad puede resultar, bastante, exótica para muchas personas de mentalidad paleontológica, "dura", y que, también, suele resultar muy sorprendente para personas de mentalidad poética tradicional, inclinados crear versos centrados sobre aspectos ambientales más generales y sociales. 

Constatando el largo periodo de tiempo transcurrido entre ésta y la anterior entrada poético-paleontológica, más de 700 días, parece obvio que este atípico tópico lo hemos mantenido un poco abandonado. La verdadera causa de este aparente descuido es que la disponibilidad de materiales poético-paleontológicos es tan, extremadamente reducida, dada la escasa  producción de versos relacionados con el registro fósil y su escaso afloramiento al ciberespacio digital que de no administrarlos con más avaricia que prudencia, hubiéramos acabado por consumir, en poco tiempo, nuestras escasas reservas de hallazgos paleontológico-poéticos
Existen dos motivos por los que los que nos hemos reservado esta entrada para dispensar su hermoso contenido, para inicios del mes de abril. En primer lugar porque este mes tiene una enorme connotación literaria, pues desde hace bastantes decenios, se viene celebrando en toda Europa, coincidiendo con la jornada del 23 de abril, el homenaje a la promoción de la lectura, a la producción literaria y a la edición de libros
En segundo lugar, la vuelta a la normalidad laboral, después del inevitable parón vacacional "semanasantero" y darse cuenta, el autor, de que otros borradores menos literarios estaban incompletos y eran difíciles de "acabar", dignamente, en poco tiempo le empujaron a sacar a la luz un bello poma

 
El tema de este mes...

La particularidad temática de esta entrada, consiste en que la produccion poética que se muestra en ella, aún, siendo el refinado producto de un poeta profesional, galardonado en diversas ocasiones, en este caso, los versos han sido concebidos en unas condiciones sensoriales, mentales y emocionales, un tanto, particulares pues, al parecer, la producción poética de la etapa durante la que se produjeron los versos que hoy mostramos, estuvo, más o menos, influida por el consumo de sustancias psicotrópicas diversas....


Retrato fotográfico del poeta, en el acto de recepción del XV Premio de Poesía, de la Fundación Loewe, en 2003. Más allá de lo anecdótico del aspecto "jípico" del personaje, el/la buen/a observador/a se dará cuenta, enseguida, de que del cuello del poeta, cuelgan tres objetos, al menos dos de los cuales están relacionados con el registro fósil.
Desconocemos si los objetos paleontológicos se usaron con finalidad estética, simbólica o/y apotropáica, pero parecen demostrar que existía algún tipo de vinculación afectiva con los fósiles.
Imagen: El País



AMONITE 

Poema de Miguel Ángel Velasco (1963-2010), extraído de su libro de poemas, titulado, La miel salvaje. Ed. Visor, Madrid, 2003, publicación que corresponde al contenido de la obra ganadora del XV Premio de Poesía, de la Fundación Loewe, galardón otorgado, en noviembre del 2002, por un jurado compuesto por Carlos Bousoño, Francisco Brines, Jose Manuel Caballero Bonald, Vicente
Gallego, Álvaro Mutis, Jaime Siles y Luis Antonio de Villena.
   
Hoy sostengo en mi mano
un fragmento pulido de mineral memoria,
el caracol marino que habitara
la aurora del planeta

y que acuñó en la roca el cataclismo. 

 
Representación artística de un grupo de amonites, nadando en un mar mesozóico, quizá huyendo de otro grupo de voraces belemnites....
Imagen: National Geographic


Permaneció sellado ese linaje
en su noche caliza,
mientras porfiado sílice invadía
la apretada clausura
y ahora regresa la espiral resuelta
en torno al centro de su vida íntima.

A ese brocal me asomo mientras mi labio apura
un licor generoso a la salud del mundo.

Desde la inquieta órbita se afana
esa rueda obediente de los tiempos. 

La serpiente en ovillo.
Los círculos que el ave va dejando en la altura.


A la izquierda, un amonites del género Hildoceras, con el extremo anterior, manipulado, esculpido en forma de cabeza de serpiente para que concordase con el origen legendario de las famosas "snakestones" de la población de Whitby, en Yorkshire, Reino Unido
Imágenes: Fossil Folklore NHM

El ojo que nos mira
del mudo antepasado prisionero
en su celda de cuarzo, vigilante,
cual si prestara oído
al tropel del bisonte o a los sones primeros
de la humana conciencia.

Cada vuelta
en torno de la piedra rigurosa
que complace a los dioses.
La ciudad en anillos
que erigiera el monarca para celar su usura.


Hermoso aspecto metálico, broncíneo, de un ejemplar de monites piritizado y aún no oxidado, del género Echioceras. Procedente de la localidad inglesa de Charmouth, al oeste de Dorset, en el Reino Unido
Imagen: Discovering fossils in Charmouth (Dorset)  

El báculo suntuoso al que aún se aferra
una mano en la pira.
La otra mano nervuda que repuja
el escudo del griego; ese bronce labrado
que en su círculo encierra la paciencia y los dones,
la cosecha y la danza,
todo aquello que abate la azagaya ligera.



Representación artística de un cráneo humano, esculpido sobre el molde interno, calcítico, de un amonites. Se puede apreciar, gracias al intenso pulido, el complejo diseño de las suturas de tabicación que separan las numerosas cámaras de crecimiento de la concha, ahora ausente por disolución durante el proceso de litificación.
Imagen: Skullis

En la noche del druida,
la luna repetida en el caldero.
Esa Torre de buen entendimiento
que confundió en escombros la soberbia divina,
pensada para estancias estudiosas
de universal concierto,
taller de altos oficios:
las escalas del álgebra, su música de esferas;
el audaz alambique donde cuaja
la semilla del fuego;
la voluta de púrpura lujosa
en la letra del códice;
el giro del compás en que florece
la moldura votiva
y la rosa total del octaedro.


Precioso ejemplar, constituido por el colorido, raro y valioso material geológico, denominado ammolita, que rellenó la cavidad interna de la concha. Este material, que constituye el molde interno de la concha, de ammonites  que era desconocido hasta hace pocas décadas, hoy día es considerado y usado como una costosísima gema.
Este ejemplar procede de alguno de los pocos yacimientos existentes en las Montañas Rocosas, concentrados casi exclusivamente en la zona canadiense, concretamente en la provincia de Alberta
Imagen:
Espy Jewelry




Comentarios y fundamentos
 
Una vez leído y, tal vez, releído el anterior poema, tratando de profundizar en la comprensión de su poliédrico significado, quizá resulte conveniente e incluso necesario que le proporcionemos
para el/la lector/a, no especializado en poesía lisérgica, algunas pistas que le permitan interpretar su claro-oscuro contenido, con mayor facilidad, y comprender, con menor esfuerzo, el hondo mensaje hermético-filosóficos que transmiten sus versos.


Enorme amonites de clara apariencia artificiosa, debido a que muestra un relieve escasamente natural. Aspecto que nos inclina a creer que se trata de una recreación artística esculpida por un picapedrero minuciosos. Se trata de un ejemplar que, sólo, puede resultar atractivo a coleccionistas poco escrupulosos y a decoradores de espacios ostentosos
Imagen: Ammonoidea


Algunos párrafos que hemos seleccionados en diversos artículos periodísticos, localizados y extraídos de la prensa digital, uno se puede hacer una ligerísima idea sobre la personalidad, el estilo y los procedimientos creativos del poeta mallorquín, autor de los versos que hemos escogido para esta entrada y presentado, unas líneas más arriba. 
El verdadero nombre del poeta mallorquín, en realidad, era Miguel Ángel Pons Pereda-Velasco.


"Un libro sobre experiencias con el LSD, Premio Loewe de Poesía", es el titular del artículo firmado por Antonio Lucas y publicado por El Mundo, en su sección literaria, el 7 de noviembre del 2002, del que entresacamos algunos párrafos interesantes:

«Tenemos la suerte de haber destacado un excelente libro. Encierra una mirada nueva, de pura intensidad, al mundo viejo. Estos poemas que indagan en las oscuridades del ser». Dijo Vicente Gallego -miembro del jurado y ganador de la convocatoria anterior- tras desvelarse el nombre del escogido para el XV Premio Internacional de Poesía Loewe.
Por este libro cruza también el latigazo lumínico de las experiencias con sustancias como el LSD, sobre cuyos estados de conciencia indaga el poeta.

Sorprendente y mareante espectáculo psicodélico, generado por un amonites mágico-lisérgico, situado abajo a la derecha. Los ejemplares de este tipo resultan inencontrable en los yacimientos naturales, convencionales, aunque abundan en los escondrijos de muchos "camellos" de dos patas.
Imagen: rainbow-ammonite

«Desde niño he tenido curiosidad por esas tramas que configuran los estados febriles». Y sobre ellos ha articulado los poemas de La miel salvaje, en un viaje que recala y parte de una reflexión sobre la muerte. 

«Tiendo a la claridad que se deriva de la difícil sencillez», dice Miguel Angel Velasco, autor de 'La miel salvaje', la obra premiada.


En un segundo artículo titulado "Fallece Miguel Ángel Velasco, el gran poeta metafísico de Mallorca" firmado por Mª. Elena Vallés, publicado por Diario de Mallorca el 2 de octubre del 2010, se puede leer el siguiente párrafo:
"Cosmología y metafísica –él mismo se etiquetaba como poeta "metafísico" – se encuentran aunadas en la última poesía del mallorquín, una pluma que acertó al escoger a sus maestros, entre ellos a Agustín García Calvo, de quien aprendió a mirar el mundo, pero con unos ojos nuevos, los propios, que ya no volverán a abrirse."
 

En un tercer artículo titulado "Muere el poeta Miguel Ángel Velasco", firmado por  Manuel de la Fuente, publicado por el diario ABC el 2 de octubre del 2010, , se puede leer el siguiente párrafo: 
"Llevaba la poesía cosida a las entretelas del alma, porque para él, más que un oficio era un sacerdocio. Un sacramento radical, mágico, telúrico, que le llevó a cruzar unas cuantas fronteras y a buscar en otros mundos, aunque estén en éste, nuevos y arriesgados mapas para su poesía. Así, un desgarrón e introspectivo, un experimento y no precisamente con gaseosa, le dictó «La miel salvaje», impresionante poemario que le valió el Premio Loewe."

Existen muchos artículos más, digitalizados, y algunos vídeos en You Tube, relacionados con el poeta Miguel Ángel Velasco que el/la lector/a interesad@, si lo desea, podrá localizar y consultar en la Red, con facilidad.